“ANTROPOLOGÍA CRISTIANA”
(Preparado desde el Documento de Puebla)
La antropología cristiana es el estudio del hombre (humanidad) desde una perspectiva bíblica y
cristiana.
Y “Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno.” (Gen 1, 31).
Nos preguntamos con el autor del Salmo 8: “Al ver el cielo obra de tus manos, la luna y las estrellas
que has creado, ¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?”.
TEMA 1: EL HOMBRE ES PERSONA
Un solo ser humano tiene más valor que todo el universo junto. Y, por supuesto, vale más que todos
los dólares y toda la tecnología del mundo. Sencillamente porque es PERSONA.
Somos personas. No somos un montón de músculos y de nervios sin sentido. O sólo un poco de grasa,
hierro, o sólo una máquina más en el proceso de la producción de cosas...
Somos únicos. Y si alguien es único, es importante. Si yo destruyo algo que es único, ello se pierde
para siempre, y no puede jamás ser recuperado. Cada hombre es irrepetible; porque Dios no hace
a los hombres en serie, sino en serio...
Como individuos (“in-divisibles”) vivimos en relación:
1. con nosotros mismos,
2. con los demás,
3. con el mundo,
4. y con Dios.
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a. Dios nos creó con conciencia, libertad y voluntad…
Un animal, por su olfato, vista, oído, etc., tiene sin duda noticia de las cosas y seres que lo rodean,
pero no es capaz de reflexionar sobre sí mismo. Por eso tampoco puede darse cuenta de que existe.
El hombre, en cambio, puede tomar distancia de sí mismo, tomarse a sí mismo como objeto, y pensar
sobre sí mismo.
El hombre sabe que sabe. Tiene conciencia de sí mismo.
Y aunque sea influenciado mucho por las impresiones y estímulos, y restringido por la ignorancia, el
hombre es capaz de elegir libremente. El hombre tiene voluntad propia. No necesita dejarse
dominar por los instintos, ni por la presión de la «opinión pública», ni por la corrupción generalizada.
Él puede ser dueño de sí mismo.
La verdadera libertad no consiste en poder hacer lo que a uno le dé ganas, sino en querer hacer
lo que se debe. Consiste en ser capaz de hacer lo que ennoblece y eleva. Y allí está nuestra
responsabilidad.
b. Dios creó al hombre como familia, comunidad…
Dios es Amor. Dios no es una soledad. Es Trinidad. Es Comunidad. Es Familia. A imagen y
semejanza suya ha creado al hombre como “familia”.
El hombre concreto es “familia”. No puede desarrollarse sino en la familia. Lo dice el sentido
común. Nos lo dice, también, la Palabra de Dios. El primer hombre, Adán, no llegó a ser tal sino
cuando se encontró con la mujer, Eva, y pudo exclamar embelesado: “¡Ésta sí que es hueso de mis
huesos y carne de mi carne!”Y con él exclama también el autor bíblico: “Por eso el hombre deja a
su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne” (Gen 2, 23-24).
Lo dice, además, la buena sicología. Un varón alcanza su pleno desarrollo en la mujer a la que ama,
a la que se une de verdad, con todo su ser, para toda su vida. Lo mismo vale de la mujer.
No vivimos cada uno sobre su propia isla, aislados los unos de los otros, sino juntos. Una vida sin los
demás es imposible. Un hombre solo no podría hablar, ni pensar, ni amar; más aún: ni siquiera haber
nacido. Dios nos ha creado como seres sociales.
Nos necesitamos mutuamente. Necesitamos amar y ser amados. Sin amor no podemos vivir. Y esto
vale para la pequeña familia. Vale también para la gran Familia humana, la Familia de Dios, y también
para la Familia Argentina.
c. Dios ha creado al hombre como “Co-creador”, trabajador…
Ciertamente, solamente Dios puede crear algo de la nada. Pero nos llama a desarrollar y completar su
obra. En ningún árbol crece una remera o un pantalón ya listos. Pero Dios nos ha dado la tierra para
poder cultivar algodón, y con él tejer vestidos. Podemos sembrar trigo, para poder preparar y comer
un rico pedazo de pan.
Tampoco ninguna casa está ahí por arte de magia. El hombre, por amor a su mujer y sus hijos, la
levanta con gran esfuerzo. Y la mujer, por su parte, crea un hogar donde da gusto vivir. Juntos lo
ordenan todo para que allí pueda haber una cuna, donde el niño esté seguro y acogido. Los dos crean
un mundo en que puedan crecer los hijos.
Y no sólo en lo pequeño. Como pueblo y como humanidad entera, debemos construir esta tierra como
la gran casa común, habitable para todos.
Dios nos llama a ser “dueños” responsables de la tierra. Dios nos ha hecho dueños de la creación.
Para nuestro provecho, nos autorizó “someterla” por medio de nuestro trabajo. Pero debemos ser
buenos administradores de Dios. A imagen del Creador,”que ama todo lo que existe” (Sab 11, 24),
debemos saber cuidar la creación, preservando sus riquezas también para las futuras generaciones.
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Dios nos creó con la capacidad de desarrollar nuestras facultades. Por amor a los demás, debemos
usar al máximo nuestros talentos para poder servirles mejor. Nuestro trabajo, sea manual o intelectual,
debe ayudar a que este mundo sea más humano.
TEMA 2: SOMOS LA IMAGEN DE DIOS
Algunos dicen: “Estamos formados de barro, y como él no somos nada. Sin embargo, con mayor
razón deberíamos afirmar: “Somos todo, porque somos la imagen de Dios”. Dios, en efecto, nos ha
hecho “a su imagen”; parecidos a Él, capaces de entender y de amar.
Leemos Génesis 1, 26-28. 31
Dios no vive en las imágenes de madera o de yeso. La imagen “viva” de Dios somos nosotros. Una
imagen más o menos desfigurada, pero imagen al fin.
Dios mismo se hizo hombre.
Jesucristo es la imagen de Dios perfecta. “Él es la Imagen de Dios invisible.” (Col 1, 15). El rostro
de Jesús es el rostro de Dios Padre. Es Jesús mismo quien lo dice: “Felipe, el que me ha visto, ha
visto al Padre. ¿Cómo dices: 'muéstranos al Padre'?” (Jn 14, 9. 12, 45)
Dios Padre quiso la humanidad para su amado Hijo eterno y se goza de esta íntima unión de lo humano
y lo divino en Jesús: “Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección. “
(Lc 3, 22).
Para los cristianos éste es el fundamento más profundo de la dignidad humana. Si el mismo Dios ama
tanto a la naturaleza humana que la quiso para su Hijo, ¿qué argumento podríamos esgrimir nosotros
para despreciarla?
El que ve el rostro de un hombre, ve el rostro de Cristo, y a través de éste ve el rostro de Dios Padre.
Hablando del Juicio final, Jesús mismo lo hace ver perfectamente al identificarse con e! más pequeño
(ver Mt 25, 31-46).
El que ama a Dios debe amar también a su hermano. (1ª Jn 4, 1)
Queda en claro: Respetar a Dios supone respetar a su imagen, al hombre. No es posible amar a
Dios sin amar al hombre. El que agrede al hombre, agrede a Dios mismo.
Insultar al hombre es como blasfemar de Dios. Y lo mismo: descuidarlo, ignorarlo, despreciarlo,
humillarlo, maltratarlo, usarlo, explotarlo, abandonarlo, subordinarlo al provecho propio...
No pensemos sólo en los crímenes más graves, por ejemplo, la tortura. Los cristianos hemos de sufrir
por las afrentas más leves contra la dignidad del hombre; por ejemplo: atender mal a una persona en
la oficina, o entregar una mesa mal hecha y pretender cobrar por una bien hecha, o decir con lengua
suelta cualquier cosa de cualquiera en cualquier momento...
Rezamos con el Salmo 8:
¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
Quiero adorar tu majestad sobre el cielo:
con la alabanza de los niños y de los más pequeños,
erigiste una fortaleza contra tus adversarios para reprimir al enemigo y al rebelde.
Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies:
a todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas.
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¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
Y Dios creó al hombre a su imagen:
lo creó a imagen de Dios. (Génesis 1, 27)
TEMA 3: LAS FALSAS CONCEPCIONES DEL HOMBRE
Como lo señalamos, algunos dicen: “Estamos formados de barro, y como él no somos nada”.
San Pablo -sin embargo- afirma con toda verdad: “Llevamos un inmenso tesoro (la vida divina) en
recipientes de barro (frágiles y quebradizos)”.
Los obispos argentinos nos decían: “El hombre no es sino aquello que ha elegido ser”…
Podemos concebirnos como “objetos”: máquinas de hacer (o de no hacer), maquinas de consumir,
engranajes de una sociedad… etc.
O mejor, como “sujetos”: personas con derechos y deberes, con capacidad de ver, reflexionar,
crear, decidir, transformar…
Podemos concebirnos como personas determinadas por un cierto fatalismo, y que sumisamente
deben someterse a él, o tratar de torcerlo con prácticas mágicas y supersticiosas…
O por el contrario, como personas que saben que están llamadas a forjar la historia de la mano de
Dios y de sus hermanos, en una historia nueva, una historia de salvación…
Podemos concebirnos como personas “ateas” o que prescinden de Dios: que producen diversas
idolatrías divinizándose a sí mismos, a otras personas, o a ciertas ideologías…
O -en contraposición- como personas hijas de Dios, que descubrieron que Dios es su Padre y el
Padre de todos, y que los llama a vivir en una fraternidad universal con los demás y un señorío sobre
las cosas materiales…
Podemos concebirnos como personas que viven unos pocos años, los comprendidos entre el
nacimiento y la muerte, con una cierta trascendencia en hijos y nietos, o en emprendimientos que han
dejado a las futuras generaciones…
O como personas que comienzan su vida en la tierra y que no terminará jamás en los cielos
nuevos y la tierra nueva que el Señor Dios nos preparó a sus hijos para siempre…
TEMA 4: EL HOMBRE RENOVADO EN LA COMUNIÓN CON
JESUCRISTO
Por medio del Sacramento bautismal y los demás sacramentos,
el hombre es renovado en la comunión con Jesucristo…
Documento de Puebla n°331: Jesucristo ha restaurado la dignidad original que los hombres habían
recibido al ser creados por Dios a su imagen (Cfr. Gen. 1), llamados a una santidad o consagración
total al Creador y destinados a conducir la historia hacia la manifestación definitiva de ese Dios (Cfr.
Ef. 1; Col. 1), que difunde su bondad para alegría eterna de sus hijos en un Reino que ya ha
comenzado.
Entra en una nueva relación con Dios Padre…
y con el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia…
por el don del Espíritu Santo…
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332: En Jesucristo llegamos a ser hijos de Dios, sus hermanos y participes de su destino, como agentes
responsables movidos por el Espíritu Santo a construir la Iglesia del Señor (Cfr. 2ª Cor. 5, 17).
333 En Jesucristo hemos descubierto la imagen del “hombre nuevo” (Col. 3, 10), con la que fuimos
configurados por el bautismo y sellados por la confirmación, imagen también de lo que todo hombre
está llamado a ser, fundamento último de su dignidad. Al presentar a la Iglesia, hemos mostrado cómo
en ella ha de expresarse y realizarse comunitariamente la dignidad humana. En María hemos
encontrado la figura concreta en que culmina toda liberación y santificación en la Iglesia. Estas fi-
guras tienen que robustecer, hoy, los esfuerzos de los creyentes latinoamericanos en su lucha por la
dignidad humana.
334 Ante Cristo y María deben revalorizarse en América Latina los grandes rasgos de la verdadera
imagen del hombre y de la mujer: todos fundamentalmente iguales y miembros de la misma estirpe,
aunque en diversidad de sexos, lenguas, culturas y formas de religiosidad, tenemos por vocación
común un único destino que -por incluir el gozoso anuncio de nuestra dignidad- nos convierte en
evangelizados y evangelizadores de Cristo en este continente (Cfr. Gen. 2, 18-25).
TEMA 5: SER Y VIVIR COMO JESÚS
En Jesucristo hemos descubierto la imagen del “hombre nuevo” (Col. 3, 10), con la que fuimos
configurados por el bautismo y sellados por la confirmación, imagen también de lo que todo
hombre está llamado a ser, fundamento último de su dignidad. Por todo eso te proponemos que leas
las siguientes citas bíblicas y reflexiones.
Anota palabras claves o lo que te llamo la atención EN CADA ASPECTO. Una pregunta que te
puede ayudar es: ¿Cómo es Jesús en este aspecto?
✓ SENSIBLE: Mt. 14,14 – Mt. 9,36 – Mt. 15,32-39
✓ MISERICORDIOSO: Mt. 25,34 - Mt. 8, 14-17 – Lc. 18, 35-43
✓ MANSO Y PACIENTE: Mt. 27 – Lc. 23,8 – Lc. 23,34
✓ DEFENSOR DE LA VERDAD: Jn. 6, 59-66 - Mt. 7,3
✓ HUMILDE Y SUAVE AL PERDONAR: Lc. 7,36-50 – Lc. 23,34-43
✓ AMAR SIEMPRE: Lc. 5,26 - Mt. 19,13-15 – Lc. 23,33-34 – Mc. 7,24-30 – Lc. 19, 1-10
✓ SINCERO Y VERAZ: Mt. 5,37
✓ ENTREGADO EN LA ORACIÓN: Mc. 1,35-39 – Lc. 5,16 - Mt. 26,44
✓ SIEMPRE JUNTO A LOS QUE SUFREN: Lc. 7, 11-17