República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular Para la Educación Universitaria
Universidad Politécnica Territorial del Estado Trujillo “Mario Briceño Iragorry”
Núcleo Universitario de Educación Socialista Boconó “Fabricio Ojeda”
Programa Nacional de Formación en Psicología Social
Moral y Formación Ciudadana Venezolana Frente al Mundo
Estudiantes:
Chinchilla José CI V-30602518
Lozano Liliana CI V-15589223
Rosales Karla CI V-18471350
Ruiz Yitzak CI V-27776485
Boconó, Junio de 2024
Moral y Formación Ciudadana Venezolana Frente al Mundo
La crisis política, económica y social que ha afectado a Venezuela en los últimos años ha
tenido un impacto profundo en la moral y la formación ciudadana de sus habitantes. Este
informe explora cómo la crisis ha influido en la educación moral y cívica de los
venezolanos y cómo se proyecta esta formación frente al mundo. La moral y la formación
ciudadana son aspectos fundamentales en el contexto venezolano y su relación con el
mundo. Estas dos dimensiones influyen en cómo los ciudadanos venezolanos se comportan
y se relacionan con los demás, tanto a nivel nacional como internacional.
La moral se refiere a los principios y valores que guían el comportamiento ético de las
personas. En la formación ciudadana venezolana, la moral desempeña un papel crucial en la
construcción de una sociedad justa, equitativa y respetuosa de los derechos humanos. La
educación en valores y la promoción de la ética son elementos esenciales en la formación
ciudadana en Venezuela. Se busca inculcar en los ciudadanos valores como la solidaridad,
la responsabilidad, la honestidad, la tolerancia y el respeto hacia los demás. Estos valores
son fundamentales para fomentar una convivencia pacífica y una participación ciudadana
activa y comprometida.
Formación ciudadana venezolana frente al mundo:
La formación ciudadana venezolana también tiene una dimensión internacional. La
formación ciudadana venezolana busca promover una conciencia global y una actitud de
solidaridad hacia otros países y comunidades. Esto implica comprender y valorar la
diversidad cultural, ejercer la ciudadanía responsable en el ámbito internacional y contribuir
al desarrollo sostenible tanto a nivel local como global. Es importante destacar que la
formación ciudadana venezolana frente al mundo puede estar influenciada por el contexto
político, social y económico del país. Los ciudadanos venezolanos enfrentan desafíos en el
ámbito internacional, como la diáspora y la búsqueda de oportunidades en otros países. La
formación ciudadana debe abordar estos aspectos y promover una ciudadanía global que
permita a los venezolanos ser agentes de cambio positivo tanto en el país como en el
extranjero.
Estos aspectos son fundamentales para promover una sociedad justa, solidaria y respetuosa
en Venezuela. Además, la formación ciudadana debe incluir una perspectiva global que
permita a los ciudadanos venezolanos relacionarse de manera efectiva y respetuosa con el
mundo, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la construcción de un mundo más justo y
equitativo.
La educación moral y el comportamiento del ciudadano venezolano
Son aspectos importantes a considerar en el contexto de la crisis que atraviesa el país. La
crisis económica, política y social en Venezuela ha tenido un impacto significativo en la
moral y los valores de la sociedad, así como en el comportamiento de los ciudadanos. La
educación moral juega un papel crucial en la formación de ciudadanos éticos y
responsables, especialmente en momentos de crisis. En Venezuela, la educación moral
busca fomentar valores como la solidaridad, la honestidad, la justicia y el respeto hacia los
demás, a pesar de las dificultades y adversidades que puedan enfrentar. Sin embargo, la
crisis ha generado desafíos en la implementación efectiva de la educación moral. La falta
de recursos, la inestabilidad política y la precariedad de los servicios básicos han
dificultado la labor de los docentes y de las instituciones educativas en la formación moral
de los ciudadanos venezolanos.
Para el 81% de la población, es decir, para 8 de cada 10 habitantes del país, no se puede
confiar en la mayoría de las personas. Estos resultados se asocian con tendencias a aceptar
prácticas autoritarias de gobierno y con baja calidad de capital social. La destrucción del
Estado de derecho y de la inmensa mayoría de las instituciones representativas de la
democracia e independencia de la sociedad civil, contribuyeron a fracturar la confianza
entre los venezolanos, un fenómeno común en regímenes autoritarios.
La crisis en Venezuela ha tenido un impacto en el comportamiento de los ciudadanos. La
escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos, así como la inseguridad y la falta de
oportunidades, han generado situaciones de estrés y desesperanza que pueden afectar la
conducta de las personas. La grave situación económica que afecta a la inmensa mayoría de
los venezolanos, caracterizada por la inflación galopante, la pérdida indetenible del poder
adquisitivo del ingreso familiar, el desempleo, la precariedad del trabajo y la informalidad,
propicia el continuo éxodo de los venezolanos hacia el exterior, la fragmentación de las
familias y el deterioro continuo de la calidad de vida. La dispersión de los venezolanos por
gran parte del planeta ha creado una sensación de pérdida y duelo, causa de la depresión de
los familiares que permanecen en Venezuela. En este clima complejo y contradictorio,
tienden a predominar los sentimientos de frustración y rabia, que se convierten en rémoras
para la reconstrucción nacional.
Algunos ciudadanos venezolanos han tenido que adoptar medidas de supervivencia, como
la migración, la economía informal o la búsqueda de oportunidades en el extranjero. Esto
ha generado cambios en la forma en que se relacionan con los demás y en cómo perciben la
moral y los valores. Emigración y Pérdida de Talento La inestabilidad política y
económica ha impulsado a muchos profesionales y ciudadanos calificados a emigrar en
busca de mejores oportunidades en países donde existan políticas acertadas e instituciones
que cumplen sus funciones, permitiéndoles desarrollo y crecimiento como resultado del
fruto de su trabajo. Esta emigración masiva ha llevado a una pérdida significativa de talento
y recursos humanos en el país, lo que agrava aún más la crisis.
Venezuela, una nación rica en recursos naturales y diversidad cultural, ha enfrentado en las
últimas décadas una preocupante degradación de la ética y moral en diversos ámbitos de la
sociedad. Factores políticos, sociales y económicos han contribuido a este problema,
generando un impacto negativo en la convivencia y el tejido social. La corrupción se ha
convertido en un cáncer que ha socavado las bases de la ética y moral en Venezuela.
Prácticas deshonestas, como el soborno, el nepotismo y el desvío de fondos públicos, se
han vuelto comunes en distintos niveles del gobierno y la administración pública. La
impunidad que suele acompañar a estos actos alimenta una cultura donde prevalece la
sensación de que los responsables no enfrentarán consecuencias por sus acciones.
La intensa polarización política ha fragmentado a la sociedad venezolana y ha llevado a la
creación de visiones extremas, donde se justifican acciones poco éticas en aras de un
supuesto bien mayor. La prolongada crisis económica ha exacerbado la desigualdad social,
lo que puede conducir a una mayor degradación ética. La falta de integridad en las
instituciones y líderes políticos ha llevado a la pérdida de confianza de la población en sus
representantes y en el sistema político tanto del partido de gobierno, como de la oposición
en general. La participación de civiles armados en acciones de contención durante las
protestas ciudadanas, donde parecieran actuar en coordinación con algunos funcionarios
policiales o militares, agudiza el estado de anomia y anarquía generalizada. Estas
situaciones incrementan los riesgos de acciones masivas de violencia, lucha por territorios y
recursos, conformación de bandas armadas y grupos paramilitares, guerras fratricidas y
muerte, fenómenos que han padecido muchos países latinoamericanos a lo largo del siglo
XX.
Superar la degradación ética y moral en Venezuela requerirá esfuerzos integrales a nivel
institucional y ciudadano, enfocados en promover la transparencia, la responsabilidad, la
justicia y el diálogo respetuoso. Es fundamental establecer mecanismos de control y
supervisión que garanticen la rendición de cuentas y la integridad en la gestión pública. Es
importante tener en cuenta que, a pesar de las dificultades, muchos ciudadanos venezolanos
han demostrado resiliencia y solidaridad en medio de la crisis. Se han creado redes de
apoyo comunitario y se han llevado a cabo acciones de ayuda mutua para hacer frente a las
adversidades. En resumen, la educación moral y el comportamiento del ciudadano
venezolano en tiempos de crisis están influenciados por el contexto político, social y
económico del país. A pesar de los desafíos, la educación moral continúa siendo un pilar
importante en la formación de ciudadanos éticos y responsables. La crisis ha generado
cambios en el comportamiento de los ciudadanos, pero también ha evidenciado la
resiliencia y solidaridad de muchas personas en Venezuela.
Urge una educación integral que forme y no solo informe, cimentada sobre la ética. Padres
y maestros deben reencontrarse y proponerse vivir aquellos valores esenciales que forman
la base de una sociedad justa y solidaria. Todos educamos o deseducamos con nuestras
palabras, y sobre todo con nuestra conducta y nuestra vida.