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Barroco

El Barroco, un arte en desequilibrio, surge en un contexto de crisis económica y política en España durante el siglo XVII, caracterizado por la cesión del poder a los validos y una fuerte influencia de la Contrarreforma. Este movimiento cultural se distingue por su pesimismo, desengaño y una estética que busca lo original y sorprendente, manifestándose en las tendencias literarias del culteranismo y el conceptismo. La poesía de la época, representada por autores como Lope de Vega y Luis de Góngora, refleja la complejidad de la vida y la crítica social, abarcando temas de amor, muerte y la naturaleza.

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Barroco

El Barroco, un arte en desequilibrio, surge en un contexto de crisis económica y política en España durante el siglo XVII, caracterizado por la cesión del poder a los validos y una fuerte influencia de la Contrarreforma. Este movimiento cultural se distingue por su pesimismo, desengaño y una estética que busca lo original y sorprendente, manifestándose en las tendencias literarias del culteranismo y el conceptismo. La poesía de la época, representada por autores como Lope de Vega y Luis de Góngora, refleja la complejidad de la vida y la crítica social, abarcando temas de amor, muerte y la naturaleza.

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LA LITERATURA DEL SIGLO XVII: EL BARROCO

Para mí, el Barroco es un arte en desequilibrio, un arte que no llegó a plasmar su genuina expresión. Era una inmensa fuerza, que
al brotar se encuentra con los módulos renacentistas. Al crecer, en la expansión, quiebra e inclina las columnas, encrespa la sintaxis,
adelgaza los conceptos, tuerce los frontones, aprieta el verso, recarga la pedantería o el filosofismo, aborrasca el paisaje; y entro las
palabras o las piedras, o los pensamientos de la obra de arte, parece como si se entrelazara el bosque y la naturaleza. Dámaso Alonso,
Poesía española.

CONTEXTO HISTÓRICO. ESPAÑA EN EL SIGLO XVII

En los decenios finales del siglo XVI, España inició un periodo de crisis económica y decadencia política y
militar, que se consumó en el siglo XVII.
Tras el reinado del poderoso Felipe II, el trono español fue ocupado sucesivamente por los llamados Austrias
menores: Felipe III, Felipe IV y Carlos II. A principios del siglo XVII, España estaba arruinada y, a mediados de la
centuria, había perdido grandes dominios territoriales y su hegemonía en Europa.
 Cesión del poder a los validos: La monarquía de estos años se caracterizó por el autoritarismo y por la cesión
del poder a los validos: secretarios de Estado que ejercían gran influencia sobre el monarca y eran responsables
de importantes decisiones políticas.
 Crisis económica. Las guerras de finales del reinado de Felipe II y los constantes conflictos posteriores causaron
graves problemas financieros y contribuyeron a la quiebra del Estado.
 Despoblación. La peste provocó un descenso demográfico. Paralelamente, se produjo una emigración hacia las
ciudades, que incrementó el número de pobres, mendigos y delincuentes.
 Improductividad y corrupción. La nobleza vivía en el lujo y el despilfarro y gozaba de privilegios. La corrupción
y la inmoralidad cundieron entre los grupos de poder.
 Reforzamiento religioso y reafirmación del tradicionalismo. La monarquía garantizó la aplicación de los
principios de la Contrarreforma, difundidos a través de las universidades, los colegios, la predicación y la edición
de libros. La Inquisición controlaba todas las manifestaciones culturales y los valores religiosos impregnaron el
arte de la época.
PENSAMIENTO Y CULTURA EN EL BARROCO

El Barroco es un movimiento no solo artístico sino general de la sociedad que se desarrolla aproximadamente de
1600 a 1700, ocasionado por una serie de causas políticas, religiosas, estéticas y de pensamiento, que produce
cambios en la sociedad y que alteran la visión del mundo renacentista.
En el Barroco se produce una continuidad y una evolución de las ideas del Renacimiento que acaban por imprimir
a la cultura del XVII unos rasgos diferenciadores. Hay una evolución gradual en la que se toman las ideas, tópicos y
recursos renacentistas que se intensifican o se les da otro trasfondo para mostrar la nueva concepción del mundo.

1.1. Rasgos característicos del Barroco

 El desengaño es la idea barroca por excelencia, frente al idealismo y al optimismo renacentista domina ahora
una concepción negativa del mundo. Se produce una desvalorización de lo terreno y se vuelve a insistir en ideas
medievales de la brevedad de la vida y la caducidad de las cosas.
 La idea de la muerte: vivir es solo un breve tránsito entre la cuna y la sepultura, título de una obra de Quevedo.
El tiempo lo destruye todo y por, tanto, todo es vanidad.
 La idea de la vida como sueño, teatro, apariencia: la realidad sólo es ilusión y apariencia: la vida es sueño, el
mundo es un gran teatro donde cada uno debe representar un papel.
 El nuevo modelo de comportamiento humano: el hombre barroco es un ser desconfiado. Para sobrevivir en
una realidad en la que las cosas no son como parecen, es necesario saber manejarse. La prudencia, la discreción
y el engaño son las máximas que deben guiar la conducta del que quiera triunfar o sobrevivir.
 El pesimismo: puede manifestarse de muy diversas formas: mediante la angustia existencial, mediante la
protesta o la sátira, mediante una actitud estoica, mediante la evasión o la diversión.
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1.2. La estética barroca

El escritor conserva los hallazgos del Renacimiento, pero, sin despreciar a los autores clásicos, se distancia de
ellos, siguiendo su apreciación personal. Así surge un espíritu creador con estos rasgos:
 Busca lo nuevo, lo original, lo sorprendente. Utiliza para ellos brillantes imágenes, novedades estilísticas,
ideas ingeniosas, o se sirve de lo pintoresco, lo grotesco y lo hiperbólico.
 Sustituye las normas clásicas de los modelos grecolatinos por una actitud individualista y caprichosa.
 Esa búsqueda de lo original provoca una tendencia a la artificiosidad y complicación. Como resultado, se crea
un arte para minorías. Se considera que cuanta mayor es la dificultad de una obra, mayor es el goce estético
que proporciona.
 Es primordial el cultivo del contraste, fruto del desengaño y la incertidumbre vitales. Se manifiesta en la
violenta oposición de elementos extremos, el placer de las antítesis o el enfrentamiento de lo feo frente a lo
hermoso, lo refinado frente a lo vulgar, lo cómico frente a lo trágico.

1.3. Tendencias literarias: culteranismo y conceptismo

El culteranismo y el conceptismo son las tendencias estilísticas dominantes en la literatura barroca española. No
son opuestas, pese a los duros enfrentamientos personales de sus defensores, sino que forman parte de una
sensibilidad general que persigue la originalidad y la admiración. En ambas se rompe el equilibrio entre forma y
contenido (cómo se dice y qué se dice) defendido por la estética renacentista.
El conceptismo se basa en asociaciones ingeniosas de palabras o ideas. Se tiende a un lenguaje conciso,
lleno de contenido. Para ello se juega con los significados de las palabras (los conceptos) y con sus relaciones más
insospechadas. Los recursos más utilizados son la antítesis, la paradoja, la condensación conceptual, las hipérboles,
los equívocos y disemias1, la combinación de diversas acepciones de un mismo vocablo, etc. Los escritores
conceptistas más notables son Francisco de Quevedo y Baltasar Gracián.
El culteranismo considera, ante todo, la belleza formal. Frente a la concentración conceptista, sobresale en los
culteranos la ornamentación exuberante. Aunque los temas puedan ser triviales, se utiliza un estilo esplendoroso
que desea llamar la atención sobre el lenguaje mismo. Para ello se emplean: metáforas audaces, sinécdoques y
metonimias, perífrasis, hipérboles, imágenes brillantes, voces sonoras, procedimientos que buscan la musicalidad
del verso (aliteraciones, paronomasias, palabras esdrújulas…)2.La sintaxis se complica con giros procedentes del
latín, con violentos hipérbatos, con exagerados encabalgamientos. El vocabulario es original: incorpora numerosos
cultismos léxicos de procedencia latina y selecciona los términos por su colorido y suntuosidad. Se crea una peculiar
lengua poética, característica de Góngora y sus continuadores.

A) LA POESÍA EN EL SIGLO XVII

La poesía tiene en el siglo XVII un enorme desarrollo. No sólo se cultiva poesía lírica y épica, sino que la poesía
dramática los dramaturgos eran llamados poetas tiene ahora excepcional importancia. De hecho, las obras
teatrales, escritas en verso, sirvieron para la popularización de la poesía. Lógicamente, el desarrollo de la imprenta
contribuyó a la divulgación de los textos poéticos.
La poesía barroca refleja la conciencia de crisis, el pesimismo y el desengaño característicos de esta etapa.
Presenta gran variedad de formas, estilos y temas. Se llevan al extremo los temas renacentistas:

1Antítesis. Contraste entre palabras o expresiones de sentidos opuestos (vida/ muerte; placer/dolor, etc.)
Paradoja. Unión de conceptos sólo aparentemente contradictorios (Vivo sin vivir en mí)
Condensación conceptual. Se trata de una acumulación de conceptos que aumenta la complejidad del texto
Equívoco: Consiste en hacer uso del valor polisémico de algunas palabras: se repite el significante (o cuerpo fónico de la palabra) pero en cada
aparición el significado es distinto.
Disemia. Circunstancia de tener una palabra, con la misma forma, dos significados distintos. Polisemia.
Sinécdoque: recurso que consiste en nombrar la parte por el todo o al revés. (En la ciudad vivían veinte mil almas).
Metonimia: recurso que consiste en la sustitución de un término por otro con el que mantiene una relación de proximidad.
Perífrasis o circunloquio. Consiste en designar de forma indirecta un concepto a través de sus características.
Paronomasias: Se colocan próximas palabras de significante muy parecido, pero de significado diferente (hombre/hambre)
Hipérbaton: Gran alteración del orden habitual de las palabras.
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El amor es visto como pasión intensa, se resalta La belleza de la mujer amada se aleja de la armonía
su fuerza y adquiere un sentido trascendente, es renacentista y supera a la propia naturaleza. Vinculada con el
decir, se aprecia que perviva más allá de la muerte. tópico del Carpe diem, se destaca el efecto demoledor del paso
del tiempo.
La naturaleza idílica del Renacimiento se La mitología continúa siendo un punto de referencia y
transforma en naturaleza sensual, llena de colores génesis de asuntos que son tratados a veces con tono noble y
y sonidos. solemne y otras con efectos paródicos y burlescos.
La crisis despierta el interés por temas morales y filosóficos: la vanidad, las falsas apariencias, el paso del
tiempo (presente en el tema del reloj, las ruinas, el Ubi sunt?, el Tempus fugit…) la presencia de la muerte, el sueño
como símbolo de vida y muerte, etc. Las circunstancias sociales desembocaron en una poesía satírica donde se
criticaba tipos y costumbres de la época y se hablaba del problema de España.

1. LA OBRA POÉTICA DE LOPE DE VEGA*


Aparte de prosista y gran dramaturgo, Lope de Vega es un excelente poeta. Su poesía es muy variada, y además de las de tipo
dramático, destaca tanto su poesía lírica como su poesía épica

Poesía épica
De carácter épico es La Dragontea (1588), sobre el pirata inglés Francis Drake, y El Isidro (1599) sobre el patrón
de Madrid, san Isidro, con el que inaugura una nueva clase de poema hagiográfico, lejos del tono heroico: se ocupa
de la santidad de lo cotidiano y lo humilde.

Poesía lírica
Como autor lírico recogió sus composiciones en Rimas (1602), Rimas sacras (1614) y Rimas humanas y divinas
del licenciado Tomé de Burguillos (1634). En estos libros Lope se muestra en diferentes facetas: el poeta vitalista, el
petrarquista, el imitador de Góngora, el poeta filosófico, el religioso.
Lope se valió de todos los metros, pero destacó particularmente en el uso del romance y del soneto. Sus
romances fueron famosísimos. Es, desde luego, uno de los representantes más ilustres del llamado Romancero
nuevo o artístico. Fue también un fecundísimo escritor de sonetos, de los que compuso más de un millar. Los
sonetos constituyen la base de las Rimas de 1602. Estas Rimas parten de la tradición petrarquista, pero la
trascienden por la fuerza vital y emocional que transmiten.
Además de otras composiciones, en sus Rimas sacras encontramos cien sonetos. Este libro muestra la vertiente
religiosa de Lope y algunos de sus poemas revelan una profunda espiritualidad, que contrasta con el carácter
netamente profano de otras obras.
Estilo
A pesar del tono antigongorino que presentó a veces, Lope siempre mantuvo la admiración por el virtuosismo
culterano. Por eso, en su obra conviven los más variados estilos. Aunque su poética parte del principio de la
claridad absoluta, no renuncia ni al juego conceptual ni al adorno formal.

2. LA OBRA POÉTICA DE LUIS DE GÓNGORA

Luis de Góngora y Argote nació en Córdoba en 1561 en el seno de una familia acomodada y culta. Estudió Leyes en Salamanca y
allí se inició en la poesía al tiempo que llevaba una vida alegre. De vuelta a Córdoba, comienza su carrera dentro de la Iglesia,
propiciada por la herencia de unos beneficios eclesiásticos de un tío suyo. No obstante, su vida sigue siendo un tanto disipada. Tras
una denuncia del arzobispado, se recata, aunque no renuncia a sus actividades literarias. Sus poemas empiezan a granjearle cierta
fama y cuando se instala en Madrid en 1617, es ya considerado el mejor poeta de su tiempo. Sin embargo, su vida en la corte no es
fácil, aunque haya obtenido el cargo de capellán real. Mueren sus poderosos protectores y sus pretensiones cortesanas se ven
frustradas. Amante de la vida lujosa y aficionado al juego, se ve acosado por las deudas. Ya enfermo, regresa a Córdoba, donde
muere en 1627.
A pesar del alegre Góngora juvenil, la imagen que de él ha perdurado es la de un hombre adusto, sombrío y orgulloso. Famosas
son sus enemistades personales y literarias. Con Quevedo, tan agresivo como él y que lo acusaba de judío, cruzó graves insultos y
alusiones mordaces. También atacó a Lope de Vega, quien respondió a su vez, pero dejando entrever en muchas ocasiones su
admiración por el escritor. Por el contrario, contó con fervientes defensores y numerosos seguidores, que imitaron su estilo, hasta
bien entrado el siglo XVIII. De hecho, su obra se publicó enseguida tras su muerte acompañada de doctos comentarios, como si de
un autor clásico se tratara.
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2.1. SU OBRA

Góngora es un poeta lírico, excepción hecha de la composición de dos comedias. Se conservan también cartas
que contienen interesantes datos biográficos y algunos juicios literarios.
La obra lírica de Góngora circuló de forma oral y manuscrita durante su vida. Sus versos se editaron
póstumamente, algunas ediciones con comentarios eruditos, como si se tratara de un clásico.

La poesía de arte menor

Muy populares en su época, este extenso grupo de poemas no está exento de artificios y dificultades y siempre
se nota, pese a la inspiración popular, la mano del poeta culto.
Las letrillas y otras composiciones de arte menor a veces tienen un tono serio y tratan temas graves, son muy
frecuentes los textos de carácter humorístico o satírico, en los que se utilizan chistes, alusiones desvergonzadas,
expresiones escatológicas, etc. Pese a esto, no se trata de una literatura intrascendente, puesto que en esta poesía
satírica se critican muchos de los valores establecidos (el amor, lo caballeresco, el sentimiento patriótico…).
Sus romances son muy notables y con ellos el Romancero nuevo alcanza sus mayores cimas. También en ellos se
alterna e incluso se mezcla lo serio y lo burlesco.
Entre los romances merece atención la Fábula de Píramo y Tisbe, larga composición de más de quinientos
versos, escrita en 1618, que resume a la perfección los rasgos de la poesía gongorina: su tendencia al cultismo junto
a su gusto por lo popular. Este poema heroico-cómico narra grotescamente un tema mitológico serio. Con ello, el
poeta está burlándose, con actitud distanciada, de sus propios mitos.

La poesía de arte mayor


 Los sonetos
Góngora fue un gran sonetista. Sus sonetos normalmente siguen el modelo clásico de cuartetos expositivos y
tercetos conclusivos, aunque a veces utiliza fórmulas distintas. Abordó en ellos variados temas: amorosos, satírico-
burlescos, morales, mitológicos, de circunstancias, etc.
a) Los sonetos amorosos, más frecuentes al principio de su producción, de corte petrarquista, muy literarios y
estilizados, y carecen de la pasión vital que transmiten los de Lope o Quevedo.
b) Los sonetos satírico-burlescos. En ellos, sin renunciar a la perfección formal y a los recursos retóricos de la
tradición culta, incorpora elementos de la poesía popular y no evita el léxico coloquial e incluso vulgar.
c) Los sonetos de tema moral reflejan la situación vital del poeta y, en tono serio o burlón, expresan sus
inquietudes, sobre todo los escritos en su última estancia en Madrid, en los que es manifiesto su desengaño, y que
entroncarían con el tópico clásico del “menosprecio de corte”.

 2 grandes obras: Fábula de Polifemo y Galatea y Soledades.


Con ellos llega Góngora a su culminación el estilo culterano. Las dificultades se acumulan de tal forma que solo
resultan comprensibles para un lector extremadamente culto. Son concebidos como un reto a la inteligencia. Por
eso, concitaron desde el primer momento la adhesión o el rechazo absolutos.
La Fábula de Polifemo y Galatea consta de 504 versos en octavas reales y desarrolla el mito clásico del cíclope
Polifemo enamorado de la ninfa Galatea. Si el tema es ya de por sí hiperbólico, el arte de Góngora se centra en
intensificar la exageración y llevar al límite la hipérbole. El lenguaje es complejo, pero la sintaxis no alcanza todavía
la complicación a la que llegará la lengua poética gongorina en las Soledades.
Góngora compone las Soledades inmediatamente después del Polifemo. La idea original es que las Soledades
fueran cuatro, pero finalmente Góngora solo compuso la primera y parte de la segunda. En total, unos dos mil
versos agrupados en silvas. Esta forma métrica le permite al poeta mayor libertad sintáctica que genera una lengua
complicadísima en la que la poética cultista llega al límite. Curiosamente, el tema es muy sencillo: el canto de la vida
natural, el desdén de las ambiciones cortesanas. Con un tenue hilo argumental, las Soledades son tan solo una
sucesión de escenas pastoriles y rurales, siempre en el entorno de una Naturaleza literariamente estilizada. Se
recrea la belleza de una naturaleza que remite al ideal bucólico clásico de la Edad de Oro.
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2.2. TEMAS Y ESTILO

Gran parte de los temas de los poemas de Góngora son los propios de un poeta que bebe directamente en la
tradición poética previa: el amor, con todos los tópicos de la literatura petrarquista, la mitología, la naturaleza como
marco estilizado. Y, por supuesto, no cabe olvidar la vertiente satírica y burlesca de Góngora, tanto en poemas
populares como cultos.
En su personal reelaboración de los principios estéticos de la lírica del siglo XVI y en su búsqueda de una lengua
poética nueva y específica, radican quizá las claves de la originalidad poética de Góngora como escritor. Góngora
se aleja de los modelos renacentistas, complicando y distorsionando al máximo la lengua poética renacentista. El
lenguaje gongorino se caracteriza por su ambigüedad y multiplicidad de significados, que lo alejan de la lengua
natural. Hay una tendencia constante a la expresión metafórica y perifrástica que evita presentar las cosas
directamente.

3. LA OBRA POÉTICA DE FRANCISCO DE QUEVEDO

Francisco de Quevedo y Villegas nació en Madrid en 1580, en el seno de una familia de la pequeña nobleza. Estudió en las
Universidades de Alcalá y Valladolid. Su crianza en la Corte y sus relaciones le llevaron por el camino de la política y la diplomacia.
En 1613 viaja a Italia acompañando al duque de Osuna, donde participa en diversas intrigas. De vuelta a España, la caída en
desgracia del duque de Osuna le supone unos meses de encierro en Uclés (Cuenca) y un periodo de destierro en Villanueva de los
Infantes (Ciudad Real). Con la subida al trono de Felipe IV y el ascenso al poder de Olivares vuelve a Madrid pero no tarda en
enemistarse con el valido, contra el que escribe sátiras. Ppasa buena parte del final de su vida en prisión en San Marcos de León,
adonde es conducido por orden de Olivares en 1639. Con la caída del valido es liberado, ya muy enfermo, en 1643. Murió en
Villanueva de los Infantes en 1645.
La personalidad de Quevedo, hombre introvertido, de mal genio y agrio carácter, refleja la vida convulsa de la España del
Barroco. Así, no fue ajeno a la general obsesión española del XVII por alcanzar títulos de nobleza y siempre aspiró a una condición
nobiliaria más elevada, aunque esto no fue obstáculo para que realizara a veces duras críticas a los aristócratas, particularmente a
los advenedizos3. Era muy estimado en la corte por su ingenio y agudeza; y sus escritos jocosos, sus chistes y sus procacidades lo
hicieron muy famoso en los medios populares. Intentó conciliar en su vida los ideales estoicos y los cristianos, fue un gran conocedor
de los autores clásicos y un ferviente admirador del pensamiento humanista, cuyo optimismo ya no concordaba con los tiempos. De
ahí el desengaño de Quevedo, su visión pesimista y desesperanzada del mundo y del ser humano y sus continuas reflexiones sobre
la muerte.

3.1. SU OBRA POÉTICA

Fue en su época poeta conocidísimo desde muy joven. Sin embargo, no llegó a ver publicadas sus obras poéticas
en vida, aunque muchas de ellas circularon de forma manuscrita. En 1648, su amigo González de Salas publicó
buena parte de ellas en El Parnaso español. Un sobrino del escritor publicó en 1670 otra parte de sus textos
poéticos, pero también con alteraciones diversas. Todo ello hace que la poesía de Quevedo haya llegado hasta hoy
con numerosos problemas textuales.
Su abundante obra poética (unas mil composiciones) suele agruparse atendiendo a sus temas:
a)- Poemas de tema grave (filosóficos, morales, religiosos). Abordan temas típicos del Barroco como la
muerte, la brevedad de la vida, la censura de vicios diversos o el desengaño, habitualmente desde una perspectiva
en la que se funden el cristianismo y el neoestoicismo.
b)- Poemas amorosos. Están impregnados de petrarquismo y neoplatonismo, aunque muchas veces el ideal
amoroso se ve enturbiado por la presencia destructora de la muerte. Al lado de esta poesía amorosa sublime, cuya
voz lírica suele ser la del propio poeta, son frecuentes también las composiciones en las que aborda el amor en clave
satírica, irónica, paródica, cómica o abiertamente erótica.
c)- Poemas satírico-burlescos. Predomina el verso octosílabo. Son los que más claramente ponen de manifiesto
la capacidad para la agudeza y el ingenio lingüístico de Quevedo. Los objetos de su sátira son muy variados:
mujeres, maridos burlados, judíos, médicos, boticarios, abogados, jueces, escritores (Góngora en particular), las
modas, el poder del dinero, etcétera.

3 advenedizo: dicho de una persona: que, siendo de origen humilde y habiendo reunido cierta fortuna, pretende figurar entre gentes de más
alta condición social
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3.2. TEMAS

a) El amor.
Sus poemas amorosos de tono serio son claramente deudores de la tradición cortesana. En el siglo XVII el
petrarquismo estaba agotado. Su lenguaje resultaba incapaz de expresar la ideología y las emociones que
originalmente lo habían inspirado. Sin embargo, como poesía de análisis del pensamiento y del sentimiento, y como
repertorio de vocabulario e imágenes, el petrarquismo y la lírica cortesana se convirtieron en manos de Quevedo en
excelente vehículo para la expresión de las preocupaciones metafísicas y el desengaño barroco. En ellos la mujer
desaparece y pasa a primer plano una resistencia angustiada a la mortalidad final del cuerpo. En el centro de su
poesía amorosa y de sus meditaciones líricas sobre la muerte se encuentra la angustia de la soledad.
b) La muerte, la vida, el tiempo.
La muerte es una preocupación permanente en Quevedo, que manifiesta siempre su horror al no-ser. Su poesía
es un constante meditar sobre la brevedad de la vida, sobre la fugacidad del tiempo. El tiempo destructor todo lo
puede y la vida se escapa inexorablemente.
c) La realidad como apariencia: el pesimismo barroco.
Como todo está en constante movimiento, la realidad es, en consecuencia, cambiante y contradictoria. Lo que
se ve no es más que apariencia engañosa, empezando por el amor mismo. Y de ahí el desengaño típicamente
barroco y la actitud desconfiada propia de quien no advierte seguridad alguna.
d) La decadencia española: el desengaño.
Este hondo pesimismo quevedesco es indisociable de su percepción de la decadencia española. Todos los
valores que defiende (amor, honor, etc.) son los viejos ideales nobiliarios que a su alrededor se desmoronan. En
Quevedo el desengaño barroco alcanza una inigualable hondura en sus meditaciones sobre la condición humana.

3.3. ESTILO
Los rasgos del conceptismo son aplicables a la poesía de Quevedo: juegos de palabras, equívocos, dilogías,
polisemias, paronomasias, hipérboles, antítesis, paradojas, deformaciones grotescas, etcétera.
Quevedo domina la lengua en sus más variados registros (culto, coloquial, vulgar), al tiempo que conoce a la
perfección los recursos retóricos propios de la lírica renacentista. Por ello, se advierte en sus poemas un consumado
dominio de las formas que utiliza. Consigue en ellos unas creaciones geniales tanto por su uso magistral de la
lengua como por su perfección formal.
Una característica muy peculiar de la lengua poética de Quevedo es su intensidad afectiva. El apasionamiento
del poeta se vierte en sus textos mediante la abundancia de oraciones interrogativas, exclamativas y apelativas,
llamadas directas al lector (apóstrofes, vocativos, imperativos, pronombres y verbos en segunda persona, etc.) o
mediante el uso de diminutivos y aumentativos de carácter afectivo.

B) LA PROSA EN EL SIGLO XVII

Durante el siglo XVII desaparecen buena parte de los géneros narrativos del XVI (libros de caballerías, libros de
pastores, diálogos…). Por el contrario, algunos modelos narrativos del XVI tienen descendencia en el XVII: la
picaresca y la novela corta, que recibe su impulso con las Novelas ejemplares cervantinas.

1. LA NOVELA PICARESCA
Bajo esta denominación se incluyen una serie de obras que, en la estela del Lazarillo de Tormes, se publican en
el siglo XVII. Merecen destacarse el Guzmán de Alfarache (1599-1604) de Mateo Alemán, El Buscón de Quevedo,
La pícara Justina, probablemente de Francisco López de Úbeda, La hija de Celestina (1612) de Salas Barbadillo,
etcétera.
Aunque estos libros tienen diferencias y cada autor introduce variantes, puede hablarse de novela picaresca para
denominar una serie de relatos que aparecen en unos pocos años y comparten rasgos:
 Autobiografía (ficticia) para relatar aventuras expuestas de una manera organizada.
 Justificación de toda la narración por el final.
 Orígenes innobles del protagonista, que siempre hace referencia a su ascendencia vil.
 Evolución del personaje desde la niñez hasta la muerte (cambios en su vida y en su personalidad).
 Punto de vista único, pues no se ofrece otra perspectiva que la del pícaro narrador.
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 Alternancia de fortunas y adversidades en la vida del protagonista.


 Los frecuentes viajes del pícaro, que sitúan la acción en lugares muy diversos.
 La explicación de los hechos se debe al linaje vil del pícaro, sus malas compañías y su experiencia negativa
de un mundo hostil.

En cuanto al estilo, las novelas picarescas se caracterizan por:


 Oralidad (anacolutos, juegos fónicos, digresiones, comentarios…).
 Existencia de un lector implícito o destinatario al que está dirigido el relato escrito a modo de carta. El
pícaro pretende justificar su comportamiento ante el lector implícito y los lectores externos.

El Buscón

La vida del Buscón llamado don Pablos (1626), novela picaresca, se imprimió por primera vez en 1626. Y tuvo
un éxito fulminante. Parte en su creación del Lazarillo y del Guzmán, pero modifica a su antojo los patrones
genéricos de sus modelos y acaba escribiendo un texto muy original.
Del Lazarillo toma la estructura general de la obra, sin digresiones moralizantes al estilo del Guzmán de
Alfarache, coincide también en la forma epistolar y en rasgos como el linaje vil del protagonista, su afán de
ascenso social, el hambre como móvil de las acciones y la dialéctica entre apariencia y realidad.
Pablos, el protagonista, cuenta episodios de su vida, pero no explica un caso ni aclara la curiosidad de nadie. Por
ello, estructuralmente los sucesos narrados no van unidos entre sí con la finalidad de explicar algo, sino que son una
serie de escenas o cuadros en los que Quevedo despliega toda su maestría de escritor funcionalmente la presencia
de los diversos episodios de la obra.
Tampoco puede apreciarse una evolución en el diseño del personaje. Igual ocurre con el resto de los
personajes: son tipos cuyas características explota Quevedo para conseguir efectos humorísticos. De ahí que
muchos terminen siendo estilizadísimas caricaturas.
La finalidad de la obra es primordialmente estética: atrae en todo momento la atención hacia el lenguaje y
revela una máxima agudeza. No obstante, es probable que Quevedo esté satirizando con el Buscón el anhelo de
ascenso social y el deseo de ser noble tan frecuente entre los españoles de la época.
Pablos, hijo de un ladrón y de una bruja, confiesa este deseo desde el arranque mismo de la novela, pero sus
pretensiones resultan infructuosas. Así el protagonista es siempre castigado cuando trata de hacerse rico o de pasar
por noble. Quevedo refleja en esta obra su abierta oposición a la movilidad social y, en consecuencia, la defensa de
la rígida sociedad estamental en la que cada uno debe permanecer dentro de los límites de su condición social de
origen. La novela incluye también una crítica contra los conversos, ya que se insiste en la condición de cristiano
nuevo de Pablos.
El Buscón es un alarde literario en el que Quevedo despliega sus dotes de estilo, pero es también una obra que
descubre la mentalidad conservadora del autor y su defensa de los privilegios nobiliario.

C) EL TEATRO
a) Generalidades

El teatro del siglo XVII no es solo un fenómeno de carácter literario, sino un espectáculo muy relevante en la
sociedad de la época, sobre todo en las grandes ciudades. El teatro fue prohibido en algunos países europeos, solo
en España y en Inglaterra pervive y se desarrolla un teatro popular, concebido como espectáculo para entretener y
divertir a la gente más variada, que paga por acudir a las representaciones. El teatro adquiere entonces las
características de un negocio, vinculado con mucha frecuencia a instituciones de beneficencia, las cofradías, que
sufragan con los ingresos del teatro los gastos de obras de caridad. Lógicamente, muchas personas vivían del
teatro: empresarios, actores, escritores, etc.

Conforme avanza el siglo XVII tiene cada vez más importancia el teatro cortesano, que se representaba en los
palacios de los nobles o en el del rey. Este teatro es más complicado escenográfica y formalmente que el de los
corrales. A veces el texto literario tenía un carácter secundario en beneficio del puro espectáculo, en el que era
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fundamental la música. Las representaciones estaban hechas por actores profesionales, aunque, en ocasiones,
intervenían los nobles e incluso el propio monarca.

El crecimiento de las ciudades en las últimas décadas del XVI propició la aparición de lugares de representación
fijos: los corrales de comedias, patios de vecindad habilitados al efecto. Para entrar había que pagar dos veces:
la primera entrada era para las compañías, la segunda para las cofradías.

-El tablado servía


de escenario; tras él se
encontraban los
vestuarios y los
corredores que se
utilizaban para las
tramoyas4 y otros
efectos escénicos.
-En el patio se
situaban bancos de
maderas y, a veces,
gradas laterales que
ocupaban los hombres.
En la parte de atrás no
había bancos y los
hombres estaban de
pie.
-En los pisos superiores, encima de la puerta de entrada, estaba la cazuela, lugar donde se ubicaban las mujeres
sentadas en gradas. En el piso principal, había aposentos para las autoridades municipales. En las fachadas
laterales se encontraban los aposentos, alquilados por los nobles y las familias ricas. Aquí estaban juntos hombres y
mujeres.

La temporada teatral se desarrollaba desde Pascua hasta Carnaval del año siguiente. Las representaciones
tenían lugar por las tardes, para aprovechar la luz del día; eran muy largas y prácticamente sin interrupción, pues en
los intermedios se ofrecían entremeses y bailes con el objeto de entretener a los espectadores y mantener viva su
atención. El público era ruidoso y molesto.

En cuanto a las agrupaciones teatrales, las más importantes eran las compañías, que podían tener hasta veinte
componentes. Tenían una organización muy determinada (estructura, contratos formalizados, jornada laboral,
ensayos, repertorio, etc.). Al director de la compañía se le llamaba autor y era quien contrataba a los actores, cuya
vida no era demasiado fácil, aunque también entre ellos había jerarquías.

Compañías de título o compañías reales, que Cómicos de la legua, grupos de actores que solo
actuaban en las grandes ciudades y tenían el tenían autorización para representar a más de una legua
privilegio de representar ante el rey. de las grandes ciudades.

La difusión de los textos teatrales se realizaba oralmente (las representaciones) y por escrito. Ambas debían
ser sometidas a censura, distinta para imprimir o representar. En todo caso, la transmisión fue diversa y precaria, y
muchos textos se han perdido. Los procedimientos de difusión escrita eran en copias manuscritas, en ‘sueltas’ o
impresión de comedias solas y en ‘partes de comedias’, colecciones de doce comedias de un autor o varios,
recogidas en un solo tomo. Los textos no siempre eran fiables por la aparición de ediciones no supervisadas por el
autor y porque muchos eran proporcionados por los memorillas, individuos que aprendían la obra de memoria y la
recitaban luego al librero que la imprimía.

4 tramoya: máquina o conjunto de máquinas para figurar en el teatro transformaciones o casos prodigiosos
9

b) CARACTERÍSTICAS DE LA COMEDIA NUEVA

Se denomina comedia nueva al tipo de obras que, a partir de la labor creativa de Lope de Vega, inundan los
escenarios de las ciudades españolas del siglo XVII. Los textos responden a unos patrones comunes que facilitan la
rápida composición de las obras que satisfaga la demanda del público de la época.

1-Mezcla de lo trágico con lo cómico


Frente a la idea clásica de separar tragedia y comedia, las obras combinan elementos cómicos y trágicos.
2-Ruptura de la regla clásica de las tres unidades (lugar, tiempo y acción)
- La unidad de lugar exigía que la obra se desarrollara en un mismo lugar o lugares próximos, pero en las comedias
españolas es frecuente que los hechos sucedan en sitios diversos.
- La unidad de tiempo prescribía que el argumento dramático transcurriera como máximo durante un día,
prescripción que no cumplen las comedias barrocas.
- La unidad de acción establecía que los sucesos dramatizados estuvieran todos relacionados con un caso central,
lo que frecuentemente se incumple en las comedias del XVII, en las que se desarrolla una acción principal, cuyos
protagonistas son el galán y la dama, y una secundaria, protagonizada por los criados.
3-Personajes de la comedia nueva
Los personajes carecen de complejidad psicológica y se comportan como personajes-tipo cuyas actitudes son
fácilmente previsibles. Desempeñan funciones fijas y se caracterizan por rasgos permanentes (idealización de galán y
dama, lealtad en los criados, respeto y honor en padre, justicia en el monarca):
 Galán: guapo y valiente.
 Dama: hermosa y enamoradiza.
 Barba: puede ser un viejo o el mismo rey, es el poderoso que soluciona el conflicto.
 Antagonista, que se opone al galán.
 Criada, acompañante y confidente de la dama
 Criado, también confidente del galán y que suele desempeñar la función de gracioso.
 El gracioso o figura del donaire crea momentos cómicos que rebajan la tensión dramática. Este personaje es
creación de Lope pero hunde sus raíces en el pastor rústico y chistoso del teatro de fines del XV y principios del
XVI. Ahora es un personaje ingenioso y un individuo urbano.
4-Reducción a tres actos o jornadas: planteamiento, nudo y desenlace.
El asunto se expone en la primera jornada, lo desarrolla en la segunda y lo concluye en la tercera.
5-Lenguaje y estilo de las comedias
Se rehúye la expresión culterana y no se abusa de alusiones bíblicas, mitológicas o literarias. La renovación de la
comedia con Calderón tenderá a un lenguaje más complejo.
Decoro expresivo o poético. La lengua se ajusta a la situación y condición de los personajes.
Polimetría y variedad de estrofas. Para asuntos de mayor trascendencia: endecasílabos y heptasílabos; para
temas ligeros, versos castellanos de arte menor. La variedad de estrofas rompe la monotonía expresiva según el
desarrollo de la acción. Se intercalaban además letrillas cantadas y bailes que interrumpen la acción, elementos líricos
extraídos del acervo popular, conocido por el espectador.
6-Elementos escénicos y visuales de las comedias
– El vestuario tenía que ser adecuado a las características de los personajes.
– Las escenas podían ser exteriores (jardines, barcos, torres…) o interiores, y el decorado, había de dar cuenta
de ello.
– Los accesorios escénicos podían ser a veces complejos.
– La música también era muy usada: canciones populares o tradicionales o imitaciones de estas.
7-Temas
a) Temas religiosos: asuntos bíblicos, vidas de santos, leyendas, tradiciones piadosas…
b) Temas históricos y legendarios: de la Antigüedad, de la Edad Media europea, leyendas locales, asuntos
tomados de crónicas hispánicas medievales, del Romancero…
c) Temas pastoriles y caballerescos, novelescos, costumbristas, de campesinos agraviados, mitológicos,
filosóficos…
d) Tema amoroso se desarrolla en un ambiente desasosegado, propicio para el enredo, con profusión de quejas,
riñas, celos. En estas comedias el final feliz es lo normal, aunque existen excepciones.
10

e) Tema del honor, concebido como una fuerza superior que se superpone a los deseos de los personajes y que los
obliga a actuar conforme a unas normas preestablecidas. Toda afrenta a la honra era considerada un asunto muy
grave y debía ser reparada. El tema interesaba al público y el uso del código del honor en las comedias facilitaba la
inclusión de episodios dramáticos.

9-Visión del mundo de las comedias barrocas


Se presenta una sociedad jerarquizada, en la que cada cual conoce muy bien el lugar que le corresponde. En la
cúspide de la pirámide social se halla el rey, encarnación de la monarquía, concebida como institución teocrática cuya
fuente de poder se encuentra en Dios mismo. Evidentemente, se trata de una sociedad cristiana en la que no caben
disensiones ni herejías. Se defiende asimismo la necesidad de un orden que, de ser alterado, ha de ser restaurado, lo
que explica que las jerarquías resulten imprescindibles. El teatro barroco defiende, por tanto, el sistema social del
momento y sirvió para propagar las ideas que sustentaban este sistema social, sin olvidar que el elemento cómico
resultaba también un medio de evasión de la realidad.

 Estructura de la representación:

LOA- 1º JORNADA- ENTREMÉS- 2º JORNADA- JÁCARA- 3º JORNADA- MOJIGANGA (Fin de fiesta)

1. LOA: Antes de la 1º jornada. En ella un actor o varios comienzan a recitar unos versos que no suelen
tener que ver con el argumento de la obra. La loa es un prólogo que tiene la función de dar tiempo a
que el espectador llegue, pedir silencio y predisponerle favorablemente para la función. Presenta a los
actores y a la compañía.
2. ENTREMÉS: Pieza breve, cómica, cuya única función es hacer reír, construida para la risa, la broma y
la burla. Aparecen los personajes tipo: el tonto, el sacristán, el estudiante, el cornudo…
3. JÁCARA: También es una pieza cómica, más breve que el entremés. La jácara permite incorporar al
teatro toda una población marginal. Los personajes de la jácara son los ladrones, los pícaros, soldados,
matones a sueldo, prostitutas… Se llevan a escena las “hazañas” de estos personajes. Introducen la
jerga de los asesinos, los hampones… Es un mundo degradado y anti heroico que tiene la función de
complementariedad con la comedia. Contrasta con el mundo de grandes valores que expone la
comedia.
4. Después de la 3º jornada, después de cerrar todos los cabos de la obra, el público no se va, queda LA
MOJIGANGA (o fin de fiesta). El espectador se va con el disparate agridulce de la mojiganga. Es el
disparate por el disparate. Profundamente carnavalesca. Es un espectáculo con poco texto y con uso
del disfraz.

a) ETAPAS Y AUTORES. La época dorada se corresponde con la primera mitad del siglo XVII.
Una primera etapa, que ocuparía las tres primeras décadas del siglo, representada por Lope de Vega y sus
continuadores. De entre ellos, cabe destacar: Tirso de Molina (El burlador de Sevilla).
Una segunda etapa, que ocuparía las dos siguientes décadas, representadas por Calderón de la Barca. Otros
autores: Francisco de Rojas Zorrilla (Del Rey abajo ninguno), Agustín Moreto (El lindo don Diego).

LOPE DE VEGA, DRAMATURGO


Nació en Madrid en 1562 dentro de una familia modesta, realizó diversos estudios y pronto se dedicó a la literatura. Sirvió a
varios nobles (duque de Alba, duque de Sessa), a los que no dudó en adular. 5 En 1588 es condenado al destierro por ciertos versos
difamatorios6; parte de los ocho años de destierro los pasó en Valencia y la influencia de los autores valencianos en su obra posterior
será considerable. Se casó dos veces, enviudó otras tantas y vivió, además, con otras mujeres, que aparecieron en sus poemas con
nombres ficticios (Filis, Belisa, Amarilis, Marcia Leonarda…). La muerte de su hijo Carlos Félix le llevó a ordenarse sacerdote en
1614. No obstante, en 1616 se enamora de Marta de Nevares, joven ya casada. Fallece en 1635 tras unos años penosos y de
dificultades económicas.

5 adular: hacer o decir con intención lo que se cree que puede agradar a otro. Es sinónimo de halagar, lisonjear, deleitar.
6 difamatorio: que desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama.
11

La personalidad de Lope es compleja: valiente, pasional, atrevido, inconstante, cínico, vanidoso, vitalista… Vivió en un ambiente
de amistades, rencillas y rencores con escritores de la época. Aunque admiraba a Góngora, lo criticó e instigó las pullas de sus
discípulos contra el poeta, quien, a su vez, zahirió7 también a Lope. Tampoco fueron buenas sus relaciones con Cervantes y,
posiblemente, fue el promotor del Quijote apócrifo.

Sus ideas dramáticas fueron expuestas en el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609), un discurso
académico escrito en endecasílabos sueltos, que se vio convertido en un polémico manifiesto.
Comedias de enredo y costumbres
La intriga es fundamental y el ambiente contemporáneo, urbano (comedias de capa y espada) o rural. La dama
boba, El perro del hortelano…
Dramas de honor campesino
Presentan al villano libre y digno, el labrador rico y cristiano viejo, que se enfrenta a un noble, un comendador, que le
ha deshonrado.
Estas comedias de ambiente rústico escenifican la ruptura de la armonía rural, pero, una vez restablecida la paz,
contribuyen a exaltar la sociedad monárquica y señorial, en la que el rey, siempre respetado por sus vasallos, termina
haciendo justicia: castiga el abuso de poder del noble y repone la honra.
Fuente Ovejuna presenta a un personaje colectivo: un pueblo que acaba con la injusticia del comendador Fernán
Gómez por medio de la rebelión y el tiranicidio. La obra presenta una doble acción: la de la villa de Fuente Ovejuna,
víctima del tirano, y la de Ciudad Real, que otorga al drama una dimensión política: el comendador atenta contra los
Reyes Católicos, al intentar tomar la villa de Ciudad Real. Este hecho justifica más el tiranicidio, pues con él regresa el
orden legítimo de la monarquía absoluta. Laurencia, tras ser vejada por el comendador, induce a los hombres a
actuar: los aldeanos se sublevan en nombre de los Reyes Católicos y matan al traidor. Finalmente son perdonados al
declararse como culpable del asesinato todo Fuente Ovejuna.
Dramas trágicos
Si en obras anteriores abundan los elementos trágicos, en estas se acentúan. Hablamos de dramas trágicos como El
caballero de Olmedo o El castigo sin venganza, obra esta última escrita al final de su vida, representativa de su
desengaño final y en la que compite en profundidad con Calderón, pero fiel a su estilo.
El caballero de Olmedo combina amor, muerte y destino. Alonso contrata a la alcahueta Fabia para conseguir el
amor de Inés. En el camino de Olmedo, Alonso se encuentra con su propio espectro y con un campesino que canta su
muerte: en efecto, será abatido por un disparo ordenado por Rodrigo, pretendiente de Inés.

CALDERÓN DE LA BARCA

Nació en Madrid en el año 1600 dentro de una familia hidalga. Estudió en las universidades de Alcalá y Salamanca; pero en 1620
abandonó los estudios y regresó a Madrid. Estrena la primera obra de teatro en 1623. En su juventud pasa por diversos lances: en
1621, junto a sus dos hermanos, se vio envuelto en un episodio en el que murió un hombre; en 1629, un hermano del escritor fue
herido y éste entró armado en un convento de monjas en busca de su ofensor. A partir de los treinta años modera su atrevido
comportamiento, lo que también se refleja en sus obras, en las que es patente la preocupación moral. Durante esta etapa escribe sus
mejores obras. En 1637, Felipe IV le concede el hábito de caballero de Santiago; por su parte, Calderón defenderá siempre en sus
obras la monarquía. En 1651 se ordenó sacerdote. En 1663 fue nombrado capellán de honor del rey. En el tramo final de su vida fue
menos prolífico y escribió, sobre todo, autos sacramentales. Falleció en Madrid en 1681.
Salvo en su azarosa juventud, a lo largo de su vida, destacan en Calderón su capacidad reflexiva, su serenidad e incluso su
propensión al retiro y la soledad, y ello aun a pesar de su condición de escritor palaciego.

Calderón fue un escritor casi exclusivamente teatral. Escribió unas ciento veinte comedias, ochenta autos
sacramentales y más de veinte piezas cortas (entremeses, jácaras 8y mojigangas9).

Etapas del teatro de Calderón


a) Dramas, de corte b) A partir de La vida es sueño, tiende hacia un drama filosófico, de construcción
realista, próximos a la más elaborada, en el que son característicos elementos simbólicos y alegóricos.
comedia de Lope.

7 zaherir: decir o hacer algo a alguien con lo que se sienta humillado o mortificado.
8 Jácara: obrilla satírica muy breve, protagonizada por pícaros o delincuentes, cuyo agudo humor y dominio del lenguaje de los bajos fondos,
provocaba la hilaridad y la crítica social.
9 Mojiganga: obrilla dramática muy breve, para hacer reír, en que se introducen figuras ridículas y extravagantes
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Comedias
– Comedias de enredo, concebidas para ser representadas en los corrales de comedias, entre las que destacan La
dama duende o Casa con dos puertas mala es de guardar.
– Comedias de aparato, compuestas para las funciones cortesanas del teatro del Buen Retiro. Desarrollan
frecuentemente un asunto mitológico, como es el caso de Eco y Narciso, etc.
Tragedias o dramas trágicos
– Tragedias que expresan el conflicto entre la libertad y el destino.
– Tragedias que plantean un conflicto de honor, como El alcalde de Zalamea. También El médico de su honra y
El pintor de su deshonra, dramas trágicos que se centran en el problema de los celos.
– Tragedias que tratan sobre la naturaleza del poder como La vida es sueño.
La vida es sueño (1635). El príncipe Segismundo vive encarcelado en una torre desde niño, sin saber quién es ni
por qué se halla allí. El rey Basilio, su padre, lo ha encerrado movido por un horóscopo que auguraba que su hijo iba a
ser un tirano. De mayor, el monarca lo lleva a la corte para ver cómo se comporta, pero Segismundo reacciona con
violencia y es devuelto a la torre. Al despertar, no sabe si lo que ha vivido ha sido sueño o realidad. Liberado por una
rebelión popular, perdona a su padre y se dispone a ser un rey justo. La intriga secundaria está a cargo de Rosaura,
llegada a la corte en busca de Astolfo, quien la ha deshonrado. Segismundo los une al final, pera a haberse
enamorado de la joven, restaurando así el honor y el orden.
Los temas son el destino, el libre albedrío, la vida como sueño, el autodominio, el poder y la justicia.
Autos sacramentales
Destacan títulos como El gran teatro del mundo.
El auto sacramental es una obra en un acto, con personajes alegóricos10, que desarrolla un tema religioso con
intención didáctica y que concluye con la exaltación de la Eucaristía. Tenía su origen en el teatro religioso medieval y
en piezas sacramentales y alegóricas del XVI. Se representaban en plazas públicas con ocasión de la fiesta del
Corpus, la asistencia era libre y el montaje estaba costeado por los ayuntamientos. El escenario estaba constituido
por carros, inicialmente muy sencillos, pero luego muy sofisticados.

Características del teatro de Calderón: renovación de la fórmula dramática de Lope.

Calderón tiende a respetar la unidad de acción evitando la acumulación de accidentes y de intrigas secundarias.
También limita el número de personajes y prefiere destacar uno sobre todos los demás para convertirlo en el eje
sobre el que gira la acción y en torno al que se organizan los demás personajes.
Los protagonistas suelen tener un carácter intelectual y reflexivo: exponen sus ideas a través de largos
parlamentos, aunque siempre trata de equilibrar en sus obras los monólogos y los diálogos.
El lenguaje de Calderón es más artificioso y se advierte el uso tanto de recursos conceptistas como culteranos,
aunque con cierta preferencia por la lengua gongorina.
Destaca especialmente en Calderón el uso del símbolo y la alegoría como medios para transmitir determinados
contenidos y para plantear problemas universales de la existencia humana.
Los temas calderonianos son los mismos de toda la comedia barroca: historia y leyendas, motivos religiosos,
mitología, conflictos de honra, amor y celos, etc. Destaca el proceso de reflexión intelectual al que somete temas y
motivos que en su momento se habían convertido en tópicos.
Aparece ya en su teatro el enfrentamiento que se producirá en el siglo XVIII entre razón y fe. En numerosos
personajes coexisten la fe y el espíritu crítico, sin embargo, Calderón niega la posibilidad de explicar el mundo por la
razón y considera que solo puede justificarse acudiendo a un ser superior, Dios.
La explicación religiosa del mundo no impide que algunos personajes tengan un destino trágico, consecuencia
entre el enfrentamiento entre su libertad y su destino. Calderón logra dar calidad humana a estos seres sometidos a
conflictos metafísicos. En los textos de Calderón convive la tragedia clásica griega con la doctrina católica de la
libertad, dando lugar a un característico drama trágico católico. De ahí que el vehículo idóneo de la expresión de
estos temas sea el auto sacramental.

10 alegórico: representación simbólica de ideas abstractas por medio de figuras, grupos de estas o atributos.
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SELECCIÓN DE TEXTOS
En los poemas: Contextualización del poema dentro de la época y la obra del autor al que corresponde.
Análisis de recursos rítmicos y estilísticos. Tema y tópicos.

Luis de Góngora, soneto. Luis de Góngora, octava de la Fábula de Polifemo y


Galatea
Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano «¡Oh bella Galatea, más süave
Mira tu blanca frente al lilio bello; que los claveles que tronchó la aurora;
blanca más que las plumas de aquel ave
Mientras a cada labio, por cogello, que dulce muere y en las aguas mora;
Siguen más ojos que al clavel temprano, igual en pompa al pájaro que, grave,
su manto azul de tantos ojos dora
Y mientras triunfa con desdén lozano cuantas el celestial zafiro estrellas!
Del luciente cristal tu gentil cuello, ¡Oh tú, que en dos incluyes las más bellas!

Goza cuello, cabello, labio y frente,


Antes que lo que fue en tu edad dorada Prosificación de Dámaso Alonso:
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
¡Oh bella Galatea, más suave que los claveles que
No sólo en plata o vïola troncada
la aurora, con el peso del rocío, troncha; más
Se vuelva, más tú y ello juntamente
blanca que el cisne, aquel ave que muere
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
cantando dulcemente y mora en las aguas; igual
en pompa al pavo real, pájaro que gravemente
dora su manto o plumaje azul con otros tantos
ojos como estrellas tiene el zafiro de los cielos
para adornar su manto azulado! ¡Oh tú que en
solo las dos estrellas de tus ojos comprendes o
resumes las más bellas del cielo!
Francisco de Quevedo, sonetos

"¡Ah de la vida!"... ¿Nadie me responde? Cerrar podrá mis ojos la postrera


¡Aquí de los antaños que he vivido! sombra, que me llevaré el blanco día;
La Fortuna mis tiempos ha mordido; y podrá desatar esta alma mía
las Horas mi locura las esconde. hora, a su afán ansioso linsojera;

¡Que sin poder saber cómo ni a dónde mas no de esotra parte en la ribera
la salud y la edad se hayan huido! dejará la memoria en donde ardía;
Falta la vida, asiste lo vivido, nadar sabe mi llama la agua fría,
y no hay calamidad que no me ronde. y perder el respeto a ley severa:

Ayer se fue; mañana no ha llegado; Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
hoy se está yendo sin parar un punto: venas que humor a tanto fuego han dado,
soy un fue, y un será, y un es cansado. medulas que han gloriosamente ardido,

En el hoy y mañana y ayer, junto su cuerpo dejarán, no su cuidado;


pañales y mortaja, y he quedado serán ceniza, mas tendrán sentido.
presentes sucesiones de difunto. Polvo serán, mas polvo enamorado.
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ATAQUES ENTRE GÓNGORA Y QUEVEDO

A una nariz Contra Quevedo (por Góngora)


Contra Góngora (por Quevedo)
Anacreonte español, no hay quien os tope.
Érase un hombre a una nariz pegado, Que no diga con mucha cortesía,
érase una nariz superlativa, que ya que vuestros pies son de elegía,
érase una nariz sayón y escriba, que vuestras suavidades son de arrope
érase un peje espada muy barbado.
¿No imitaréis al terenciano Lope,
Era un reloj de sol mal encarado, que al de Belerofonte cada día
érase una alquitara pensativa, sobre zuecos de cómica poesía
érase un elefante boca arriba, se calza espuelas, y le da un galope?
era Ovidio Nasón más narizado.
Con cuidado especial vuestros antojos
Érase un espolón de una galera, dicen que quieren traducir al griego,
érase una pirámide de Egipto, no habiéndolo mirado vuestros ojos.
las doce Tribus de narices era.
Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Érase un naricísimo infinito, porque a luz saque ciertos versos flojos,
muchísimo nariz, nariz tan fiera Y entenderéis cualquier gregüesco luego.
que en la cara de Anás fuera delito.

Más sonetos sobre el amor:

POEMA A
POEMA B
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se ______, Desmayarse, atreverse, estar furioso,
es un soñado bien, un mal presente, áspero, tierno, liberal, esquivo,
es un breve descanso muy _________ alentado, mortal, difunto, _____
leal, traidor, cobarde y animoso;
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de _________, no hallar fuera del bien centro y reposo,
un andar solitario entre la gente, mostrarse alegre, triste, humilde, _______,
un amar solamente ser ______. enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo; huir el rostro al claro desengaño,
enfermedad que crece si es _________. beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el _____;
Éste es el niño Amor, éste es su _______
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada creer que un cielo en un _________ cabe,
el que en todo es contrario de sí mismo! dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Francisco de Quevedo

1) Intenta completar los huecos que faltan: ten en cuenta que la rima es consonante y que en el Barroco se usa
mucho la antítesis y las paradojas.
2) ¿Tratan los dos poemas el mismo tema? Resúmelo.
3) Poema de Quevedo: ¿quién es el niño Amor citado en el último terceto?
4) Poema de Lope de Vega: ¿qué valor tiene el uso de los verbos en infinitivo? El último verso es clave y hace que el
soneto gane mucho en expresividad, ¿por qué?
5) ¿Con qué soneto te sientes más identificado en su visión del amor? ¿Cuál te gusta más? ¿Por qué?
15

Fragmento de El Buscón de Quevedo (publicado en 1626). Capítulo III. Principio

Determinó, pues, don Alonso de poner a su hijo en pupilaje, lo uno por apartarle de su regalo, y lo otro por ahorrar de
cuidado. Supo que había en Segovia un licenciado Cabra que tenía por oficio el criar hijos de caballeros, y envió allá el
suyo y a mí para que le acompañase y sirviese.
Entramos, primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite
encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el
cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de
mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas
búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca
vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que
por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida
que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un manojo de
sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar
muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla ética, la barba
grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero
por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un
bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en
caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin
pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul.
Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón, teatino
lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él. Conjuraba los
ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre
de un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria.

Fíjate en cómo usa Quevedo la lengua a su antojo, describiendo a este personaje esperpéntico casi
adelantándose a Valle Inclán. Los rasgos físicos y sus actos nos dan cuenta de su alma ratera y
miserable, y para ello no solo utiliza las palabras de nuestro idioma, Quevedo se inventa palabras
nuevas, ¿qué neologismos usa Quevedo?

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