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Ensayo Critico
Desafíos y buenas prácticas en la inclusión
Briana Mendoza
Facultad de Psicología, Universidad del Sinú
Psicología Organizacional
Shirley Hernández
26 de marzo de 2025
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La inclusión laboral es un pilar fundamental para construir sociedades equitativas y
sostenibles hoy en día en nuestra sociedad. Sin embargo, a pesar de los avances normativos
y el creciente compromiso empresarial, aún existen múltiples barreras que dificultan el
acceso y permanencia de diversos grupos en el mercado laboral. La discriminación, la falta
de accesibilidad y la resistencia al cambio son algunos de los desafíos que persisten. Aun
así, han surgido buenas prácticas que demuestran que la inclusión no solo es un imperativo
ético, sino también una estrategia que impulsa la productividad y la innovación.
Uno de los principales obstáculos para la inclusión laboral es la discriminación, que
puede manifestarse de manera explícita o sutil. Los prejuicios hacia personas con
discapacidad, mujeres, migrantes o adultos mayores limitan sus oportunidades de empleo.
En muchos casos, los empleadores perciben erróneamente que contratar a personas de estos
grupos implica costos adicionales o una menor productividad. Sin embargo, para que se dé
una buena inclusión de manera correcta es importante que las empresas u organizaciones
también estén dispuestas a realizar un cambio y a adaptarse a las necesidades que requieren
por ejemplo las personas con discapacidad auditiva, visual, etc.
Sin embargo, hay otro desafío que impide llegar a la inclusión dentro de lo laboral y
es la falta de accesibilidad, tanto en términos físicos como tecnológicos. Muchas empresas
no cuentan con infraestructuras adaptadas para personas con discapacidad o con
herramientas digitales accesibles para todos los empleados. La ausencia de políticas
inclusivas y de formación en diversidad también dificulta la integración efectiva de estos
trabajadores en los equipos.
Además, la resistencia que existe al cambio dentro de las organizaciones puede
frenar los esfuerzos de inclusión. La cultura empresarial juega un papel crucial en la
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adopción de medidas que promuevan la diversidad, pero muchas empresas se limitan a
cumplir requisitos legales sin abordar cambios estructurales que garanticen la equidad en el
largo plazo.
A pesar de estos desafíos, diversas empresas han implementado estrategias exitosas
de inclusión laboral, un ejemplo fue el Hotel Almirante Cartagena, el cual se habló en la
conferencia de las estrategias que ha implementado desde más o menos 10 años para poder
establecer la inclusión en la empresa. Otra estrategia que han realizado empresas es el
diseño de políticas de contratación inclusiva, que garantizan procesos de selección
equitativos y libres de sesgos. Algunas organizaciones han optado por realizar entrevistas a
ciegas, eliminando información personal como edad o género para evitar discriminación
inconsciente.
Otra buena práctica es la capacitación y sensibilización del personal en temas de
diversidad. Talleres sobre inclusión, liderazgo inclusivo y sesgos inconscientes ayudan a
generar un ambiente laboral más respetuoso y colaborativo.
La accesibilidad también juega un papel clave. Empresas que han adaptado sus
instalaciones, software y herramientas de comunicación han logrado mejorar la
productividad y bienestar de sus empleados. Además, el teletrabajo ha demostrado ser una
solución efectiva para personas con movilidad reducida o responsabilidades familiares que
dificultan su presencia física en una oficina.
Por último, el compromiso de la alta dirección es fundamental para consolidar la
inclusión laboral. Empresas que han incorporado la diversidad en su visión estratégica y
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han asignado recursos específicos para este fin han logrado avances significativos en la
construcción de entornos laborales más equitativos para una sociedad libre de sesgos.
La inclusión laboral es un reto que requiere cambios profundos en la cultura
organizacional y en las políticas empresariales. Si bien persisten barreras como la
discriminación, la falta de accesibilidad y la resistencia al cambio, las buenas prácticas han
demostrado que la diversidad en el ámbito laboral no solo beneficia a los grupos
históricamente excluidos, sino que también fortalece la competitividad de las empresas.
Para avanzar en este camino, es necesario un compromiso conjunto entre empleadores,
trabajadores y gobiernos, promoviendo estrategias que garanticen un acceso equitativo al
empleo para todos.