Jorge Bosia
LAS CASAS
e n A s t r o l o g í a
Editorial Trenkehué
LAS CASAS EN ASTROLOGIA
Bosia, Jorge Emilio
Las casas en astrología / Jorge Emilio Bosia. - 2a ed
revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Trenkehué,
2017.
Libro digital, PDF
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-3694-98-1
1. Astrología. I. Título.
CDD 133.5
© Editorial Trenkehué
Av. de Mayo 580 5º 4 - C.A.B.A. – 1084, Argentina
4342-5963 - www.trenkehue.com
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la expresa autorización de Editorial Trenkehué o el
autor. Se permite transcribir párrafos sueltos citando
título de la obra, autor, editorial, ciudad y año.
Queda hecho el depósito que establece la ley 11.723
Edición digital de Editorial Trenkehué, Argentina, 2017
LAS CASAS
EN ASTROLOGÍA
Jorge Bosia
Editorial Trenkehué
Libros de mitos y símbolos
Índice
Concepto general de Casas astrológicas 1
Tres niveles de análisis. A) Los Signos y
las estrellas “fijas” B) Los Planetas C) Las
Casas. ¿De dónde salen las Casas? Los
grandes sectores en que se divide el
sistema de Casas. Hemiciclos. Tríadas.
Aclaraciones sobre la forma de
interpretar las Casas. El orbe de las
cúspides.
Significado de las Casas ………………… 23
Casa I o Ascendente …………………….. 25
La pulsión motora. Cuestiones de
vocabulario. Qué queremos. Cómo
decidimos. El empezar. El aspecto físico
(el semblante). Del destino a la
personalidad (y vuelta)
Casa II …………………………………… 45
La pulsión atractora. Otra vez qué
queremos. La gran llave evolutiva. Qué
hay en la despensa. El cuerpo. Todo lo
que tengo. El valor. La materia. Recursos.
Bienes propios.
Casa III …………………………………… 55
Cómo aprendemos. Cómo comunicamos.
La matriz general de la relación.
Relaciones con el entorno humano.
Proyección y cristalización. La mente
concreta. Comercio y otros menesteres.
Casa IV.………………………………… 55
La matriz emocional. La historia
personal. El hogar. Pertenencia e
integración personal. Una idea
interesante. ¿Por qué la Casa 4 remite al
pasado? Precisiones sobre el “clima”
familiar
Casa V ……………………………………… 67
Acerca del enamorarse. La relación
personal con los hijos. El camino del
héroe.
Casa VI …………………………………… 77
Ganarse el pan. Los puntos débiles.
Cómo vivimos las crisis. Vocación e
instrumentos. La introyección del
principio paterno. Defender el yo.
Casa VII …………………………………… 87
La pareja. Demanda y proyección.
Proyección de la cualidad de la Casa 12.
Demanda de la cualidad de la Casa 7. La
reducción. El destino de la Casa 7. Cómo
nos asociamos. Clientes. El servicio de
justicia. Preguntas.
Casa VIII ………………………………… 99
La cooperación. Riesgo. Las herencias.
Bienes gananciales y otras posesiones en
común. Ganancias. ¿La muerte? Lo que
se oculta en lo visible. Transformar(se).
Poder y destructividad. Reciclado,
residuos y poder. Efectos colaterales.
Sexualidad. ¿En qué sentido están los
hijos en la Casa 8? Los hijos y el “toco”.
Casa IX…………………………………… 118
Cómo vemos el mundo. Creencias.
Enseñar. Cómo simbolizamos. Viajes.
Casa X …………………………………….. 125
El papel de las figuras paternas. La
vocación. Lo público y lo político.
Autoridad.
Casa XI …………………………………….. 132
El lugar de lo hegemónico. Compartir
con los amigos. Los grupos. Otro futuro.
El sentido humanitario. El papel de la
Casa 11 en la personalidad.
Casa XII …………………………………… 141
La esencial función de la Casa 12. La
recuperación de los talentos de la Casa
12. Forclusión y olvido. Apertura y
empatía. El “karma” o la deuda. Estados
alterados. Final y gestación. El sentido de
los sacrificios. Los “enemigos ocultos”.
Discernimiento e imaginación.
Concepto general de
Casas astrológicas
En esta obra no vamos a encarar el Zodíaco celes-
te, como hemos hecho en LOS SIGNOS – TIEMPO Y
EXISTENCIA, sino el Zodíaco terrestre, que es el
Sistema de Casas.
El Sistema de Casas es una de las capas o niveles
que conforman el instrumento principal del arte as-
trológico: la Carta Natal.
Cuando decimos ‘Carta’ usamos esta palabra en
la antigua acepción de “mapa”, dado que la Carta
Natal es, en realidad, un mapa del cielo, o mejor: de
una parte del cielo, tal como se encuentra en un mo-
mento dado (por ejemplo, en el momento del naci-
miento de una persona) y observándolo desde un
sitio determinado (por ejemplo, el lugar donde nace
esa persona)1.
Entonces: Carta Natal es sinónimo de Mapa Na-
tal.
Tres niveles de análisis
En la Carta o Mapa del cielo natal vamos a dis-
tinguir 3 niveles; que son también los tres niveles del
lenguaje astrológico.
A) Los Signos y las estrellas “fijas”
El primer nivel es el conformado por los Signos
Zodiacales, es decir: el Zodíaco celeste.
Los Signos representan el nivel más universal.
Decimos “universal” en el sentido de que todos los
1En realidad el cielo que tomamos como base los astrólogos para proyectar el
Zodíaco, no es el actual, sino el del Siglo II a. C.
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
humanos estamos en la misma situación respecto de
los Signos, no tenemos en ese sentido ninguna parti-
cularidad. Es decir que si hubiera nada más que Sig-
nos seríamos indistinguibles unos de otros. Para que
se puedan precisar diferencias es necesario introducir
los otros dos niveles, uno de los cuales es el que tra-
tamos en esta obra: las Casas.
El otro es el constituido por los Planetas.
Los Signos representan ese nivel que, siguiendo
al gran astrólogo Dane Rudhyar, podemos llamar
“galáctico”. De modo tal que los Signos remiten a
aquello que está más allá del Sistema Solar, a lo más
lejano.
Sin embargo, no hay que confundir a los Signos
zodiacales con las constelaciones, un error muy co-
mún. Estas últimas son agrupaciones de estrellas que
las diferentes tradiciones culturales han reunido de
distinta manera para poderlas ubicar con más facili-
dad en la inmensidad del cielo.
Estas agrupaciones son arbitrarias. En verdad, no
son conjuntos más que para nosotros, que las obser-
vamos desde la Tierra y les proyectamos imágenes
2
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
inventadas o tomadas de la mitología y los cuentos.
La realidad es que las estrellas que las forman distan
entre sí miles de años-luz y no forman ningún siste-
ma. Pero, observadas desde la Tierra parecen cerca-
nas en el espacio, de manera que se las asocia sobre-
imprimiéndoles diseños que cada tradición cultural
ha ido conservando. Doce de esos diseños constitu-
yen las Constelaciones que dan nombre a los Signos
del Zodíaco. Son las que se dibujan atravesando la
Eclíptica.
Algunos, que no entienden qué es la Astrología,
dicen cada tanto que los Signos son trece, no doce,
porque sobre la Eclíptica aparece una constelación
llamada Ofiuco que en el Zodíaco no es tomada en
cuenta, lo cual es verdad. Pero eso no quiere decir
que los Signos sean trece. Los que dicen eso no com-
prenden lo que es el Zodíaco: una construcción inte-
lectual, a priori, no empírica. Y, además, salvo el
nombre, los Signos y las Constelaciones no tienen
nada en común. El hecho de que se usen los nombres
de las Constelaciones para los Signos no nos tiene
que llevar a confundir unas con otros. Son cosas dis-
tintas. Los Signos son doce secciones de una estruc-
tura geométrica que simboliza al ciclo temporal. Las
Constelaciones, en cambio son agrupamientos arbi-
trarios de estrellas con el fin utilitario de ubicarlas
con rapidez en el cielo y recordar su posición. Nues-
tro tema no son las Constelaciones, sino los Signos.
Podemos usar el Zodíaco sin referencia alguna al
cielo.
Las Constelaciones pues, son conjuntos imagina-
rios de estrellas. Forman un telón de fondo tal que,
en la parte de ese telón cercana a la Eclíptica, tal co-
mo se veía en el Siglo II a. C. nosotros proyectamos el
Zodíaco.
3
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Repetimos: no hay que confundir las Constela-
ciones con los Signos. Algunos hablan hasta de
“Constelaciones del Zodíaco”, lo que es un disparate
mayúsculo. El Zodíaco es una construcción mental,
una creación humana imaginaria que se proyecta
sobre esa parte del cielo que recorre el Sol todos los
días. Que se tomen los nombres de las Constelacio-
nes para nombrar los doce sectores en que se divide a
ese círculo es secundario.
Si observamos el Cielo nocturno durante un buen
rato, comprobaremos que las estrellas se mueven;
pero se mueven como un todo. A las 21 hs. por ejem-
plo, la Cruz del Sur no está en el mismo lugar que a
las 2 de la madrugada. Y esto sin que sus cuatro Es-
trellas dejen de formar la cruz. Las Estrellas mantie-
nen entre sí sus posiciones relativas, de modo que las
formas de las Constelaciones se mantienen en apa-
riencia, inalterables. Es por eso que a las Estrellas se
las llama “fijas”. En realidad, el movimiento de cada
estrella es tan lento que para un observador terrestre
resulta imperceptible; sin embargo, si alguien viviese
varios miles de años, vería como las figuras de las
Constelaciones actuales se irían desdibujando poco a
poco.
B) Los Planetas
Pero si nos acercamos un poco y nos mantene-
mos dentro de los límites de nuestro Sistema Solar,
aparece un segundo nivel de significantes: los Plane-
tas. A diferencia de las estrellas, que se mueven todas
juntas como si estuviesen pegadas o engarzadas so-
bre el fondo del cielo, los Planetas adelantan o retro-
ceden cada uno a su ritmo. Una imagen podría ser la
de doce automóviles corriendo por una pista elíptica
en la que algunos de pronto se detienen y retroceden
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
(movimiento retrógrado), para volver luego a avan-
zar (movimiento directo), mientras que otros (el Sol y
la Luna) van siempre hacia adelante. A su vez, cada
uno marcha a una velocidad diferente, pero bastante
regular, de modo que cada Planeta da la vuelta
siempre en el mismo período y cada uno a su tiempo.
Dijimos que los Planetas marchan como por una
estrecha cinta del Cielo, tal como si fuera una pista.
La línea media de esa pista es la Eclíptica, uno de los
llamados “círculos máximos” celestes. En esa pista,
moviéndose en dirección de Este a Oeste, veremos
pasar al Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Ceres,
Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón y Xena.
Estos dos últimos se desvían un poco y andan por
momentos por la banquina.
Como hemos adelantado, los Planetas represen-
tan un nivel más particularizado que los Signos, las
diferencias en sus ritmos de marcha determinan que
su disposición relativa en el Cielo forme una configu-
ración única a cada momento. Se comprende así que
sus posiciones definan los talentos propios y únicos
de una persona con bastante certeza.
Sin embargo, si contáramos sólo con los Planetas
y los Signos, todas las personas que nacieran en el
mismo momento en cualquier punto de la superficie
de la Tierra tendrían la misma Carta Natal, e incluso
todos los que nacieran dentro de un intervalo de dos
horas tampoco serían demasiado diferentes. Y nacen
muchísimas personas en el mundo en dos horas. Por
tanto, si no dispusiésemos de las Casas, nuestro arte
sería ambiguo y difuso, poco útil.
C) Las Casas
Por eso necesitamos las Casas. El factor más sin-
gular con que cuenta la Astrología es el Sistema de
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casas, que es un verdadero Zodíaco aterrizado. La
estructura de las Casas surge de considerar no sólo el
momento en el que una persona nace (como para los
Planetas), sino también el lugar de la superficie te-
rrestre donde ocurre el nacimiento.
De modo que mientras el nivel más universal, el
de los Signos, es independiente del tiempo y el espa-
cio, los Planetas, que forman el nivel intermedio, de-
penden solo del tiempo, y el Sistema de Casas, el
más personal, depende tanto del tiempo como del
espacio (lugar).
Es decir, al agregar el Sistema de Casas contamos
ya no sólo con el tiempo, sino también con el espacio:
las dos dimensiones que constituyen la existencia
concreta. Entonces, el grado de particularización es
completo.
¿Eso quiere decir que es imposible que dos per-
sonas tengan una misma Carta Natal? Hablando con
rigor sí, es imposible, pues implicaría que dos ma-
dres ocupasen el mismo espacio, lo que es imposible.
Sin embargo, hay cierta tolerancia en la considera-
ción del espacio. Bastaría que dos bebés nacieran en
el mismo momento y en el mismo hospital para con-
siderar que tienen la misma Carta; lo cual no es im-
posible. También hay cierta tolerancia en la hora. En
general, podemos considerar que dentro de unos tres
o cuatro minutos y en la misma ciudad, las Cartas
son casi siempre semejantes. Una persona que nace
en una ciudad como Buenos Aires, donde ocurren
muchos nacimientos por día, es probable que tenga
algún “gemelo celeste”. Yo estimo que, para los que
nacen en estos días en Buenos Aires, hay cierta pro-
babilidad de que existan tres o cuatro personas con
una Carta Natal casi “gemela”.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
¿De dónde salen las Casas?
Ahora bien ¿de dónde salen las Casas?
La pregunta se justifica, porque mientras Signos
y Planetas tienen un correlato visible que permite
hacerse una idea concreta acerca de su posición, las
Casas surgen de un cálculo y no hay casi nada obser-
vable que nos permita deducirlas.
Para entenderlo vamos a tener que hacernos una
idea general de algunos elementos astronómicos.
Quizá muchos lectores no vean la utilidad de esto
para la interpretación o lo consideren dificultoso;
pero aunque en la actualidad las computadoras ha-
cen el cálculo instantáneo de las Cartas Natales, pa-
rece prudente, para quienes se dediquen a la Astro-
logía, tener idea del fundamento del sistema de Ca-
sas y de la Carta Natal completa.
Sin embargo, considerando la habitual aprehen-
sión que hay respecto de estos temas, voy a dar solo
un acercamiento conceptual, sin entrar en tecnicis-
mos inútiles ni en cuestiones matemáticas que tam-
poco nos interesan a esta altura.
Si asumimos que la Tierra es el punto desde el
cual observamos (y en efecto, el punto de vista de la
Astrología es geocéntrico), el Cielo aparece como una
esfera que la envuelve. Imaginemos una pelota de
tenis (la Tierra) que se mantiene flotando en el centro
de una pelota de básquet (el Cielo). Si queremos, po-
demos imaginar que la pelota de básquet es transpa-
rente.
Mirando desde la Tierra veremos la cara interna
de la pelota de básquet y así podemos imaginar el
Cielo como ese telón de fondo oscuro delante del
cual vemos los astros luminosos.
La Tierra es un esferoide por cuyo centro pueden
pasar infinitos planos que la dividen cada uno en dos
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
partes casi iguales. Las intersecciones de esos planos
con la superficie de la esfera terrestre (la pelota de
tenis) determinan los llamados círculos máximos
terrestres. A su vez, las intersecciones de esos mis-
mos planos con la esfera celeste (la pelota de basket)
determinan los círculos máximos celestes.
Entre los infinitos círculos máximos, hay algunos
que son más importantes, por ejemplo: el Ecuador,
que es el que corta a la Tierra en forma perpendicular
al eje Sur-Norte.
Ahora bien, si observamos el camino que hace el
Sol en el Cielo, comprobaremos que no sigue la línea
del Ecuador, sino que toma otra ruta que se cruza
con éste formando otro círculo máximo. Ese segundo
círculo máximo que también pasa por el centro de la
Tierra y que no es perpendicular al eje Sur-Norte, es
la Eclíptica.
La Eclíptica es pues, la ruta por donde marcha el
Sol. Las rutas de la Luna y de los otros Planetas, aun-
que no van justo por la Eclíptica, tampoco difieren
demasiado de esta. Se puede imaginar entonces una
franja de varios grados de ancho por donde marchan
todos. Detrás de esa franja se hallan las Constelacio-
nes, que comparten nombre con los Signos.
El Zodíaco se proyecta entonces sobre esa franja
por cuya línea media pasa la Eclíptica, y la divide en
doce sectores de 30 grados. El Ecuador, en cambio,
no cumple ningún papel en la Carta Natal.
En el Cosmos, no hay arriba ni abajo, ni Sur ni
Norte, ¡ni centro alguno! Las posiciones son siempre
relativas, por tanto, es lícito asumir una perspectiva
geocéntrica si es la que conviene a nuestros fines. El
caballito de batalla que esgrimen todavía hoy mu-
chas personas “contrarias” a la Astrología (cosa tan
absurda como ser “partidario” de la raíz cuadrada o
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
de la ley de gravedad) es que “la ciencia ya superó
desde Copérnico la visión geocéntrica”. Eso dicen
ellos para tratar de desacreditar a la Astrología. Pero
tal argumento sólo expone la ignorancia de sus sos-
tenedores.
Pero a nosotros los astrólogos, en realidad, todas
esas cuestiones de la física y la cosmología no nos
interesan salvo desde un punto de vista simbólico.
Para nosotros no tiene importancia el material del
que están hechos los Planetas, ni qué leyes físicas los
gobiernan. Eso es cuestión de los físicos, los cosmó-
logos y otros científicos.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Los astrólogos asumimos una perspectiva geo-
céntrica, lícita aún desde un punto de vista científi-
co estrecho y lo hacemos con plena conciencia. Eso
no quiere decir que afirmemos que la Tierra no se
mueve (que eran los términos en que Galileo debatía
la cuestión...). El de la Astrología es sólo un punto de
vista, y así como hay una Astrología geocéntrica,
también hay una heliocéntrica, y se podría inventar
una venuscéntrica, una mercuriocéntrica, etc., son
posibles. Por otra parte, la asunción de un punto de
vista geocéntrico es muy justificable, puesto que, al
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
fin y al cabo, por ahora nacemos, vivimos y morimos
en este Planeta.
De modo pues, que esa cinta imaginaria que am-
plía algunos grados la Eclíptica es la ruta de los Pla-
netas, y las trece constelaciones que están por detrás
son algo así como el asfalto que la tapiza.
Pero para comprender de dónde salen las Casas
en una Carta Natal es necesario considerar un tercer
círculo máximo: aquel determinado por el plano que,
pasando también por el centro de la Tierra, es parale-
lo al plano tangente a la esfera terrestre que toca el
punto de la superficie en el que una persona nace.
Este círculo máximo se llama Horizonte celeste y,
aunque no coincide con el horizonte visual, la dife-
rencia entre ambos es despreciable en la práctica.
Ahora bien, el Horizonte celeste corta a la Eclíptica
(Zodíaco) en dos puntos opuestos: esos puntos de-
terminan el Ascendente (al Este) y el Descendente
(al Oeste). De esta forma obtenemos los dos puntos
más importantes de cualquier Mapa Natal.
Los que le siguen en importancia son el Medio
Cielo (Medium Coeli) y el Fondo del Cielo (Inmun
Coeli). Para hallarlos debemos introducir un nuevo
círculo máximo: el Meridiano que pasa por el lugar
del nacimiento. Los Meridianos son círculos máxi-
mos que pasan por los polos. Ese Meridiano (como
todos los meridianos) corta a la Eclíptica en dos pun-
tos opuestos: esos son el Medio Cielo (Norte) y el
Fondo del Cielo (Sur).
En resumen: cada punto de la superficie terrestre
tiene su Horizonte y su Meridiano; el cruce de esos
dos círculos con la Eclíptica determina los cuatro
puntos más sensibles e importantes de una Carta
Natal.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Para ubicar cualquier punto en la superficie te-
rrestre se necesitan dos coordenadas: el Meridiano
del lugar, que ya presenté y es el que nos da la longi-
tud (Norte-Sud), y el Paralelo del lugar, que nos da
la latitud (Este-Oeste).
Los Paralelos no son Círculos Máximos, pero jun-
to con los Meridianos, sirven para situarnos en la
superficie del globo terrestre. La Carta Natal se cons-
truye, como ya indicamos, solo con tres Círculos Má-
ximos: la Eclíptica, el Meridiano del lugar y el Hori-
zonte del lugar. Nada más.
Hoy en día, con Google Maps o con un GPS se
pueden obtener al instante la longitud y la latitud de
cualquier punto de la superficie terrestre. Con esos
dos datos ya tenemos el Meridiano y el Horizonte (es
decir, todo lo correspondiente al espacio en relación
con un mapa natal). Además, necesitamos la hora del
nacimiento, que es el dato que corresponde al tiempo
y permite ubicar los Planetas.
Para Buenos Aires las coordenadas que se suelen
usar son: 34º 36’ Sur y 58º 26’ Oeste.
Los programas informáticos hacen todos los
cálculos necesarios. Pero creemos que es sensato sa-
ber de dónde sale la Carta Natal, cuál es el funda-
mento de los datos que hay que considerar, que son,
como vimos, muy pocos.
Ya sabemos de dónde salen el Ascendente, el
Descendente, el Medio Cielo y el Fondo del Cielo,
que son los puntos que marcan las Casas I, IV, VII y
X. Pero ¿de dónde salen las otras ocho Casas
La posición exacta de las ocho Casas restantes
surge de diferentes sistemas de cálculo. Deben existir
aproximadamente unos veinte sistemas diferentes
propuestos. Algunos dicen: dividamos cada uno de
los cuatro sectores principales en tres partes iguales.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Esa es una solución sencilla, pero poco convin-
cente. Hay muchas otras más complejas.
No vamos a desarrollar los fundamentos de los
diversos sistemas. El que más se ha impuesto en la
actualidad es el sistema Topocéntrico, cuyas bases
son complicadas pues exigen mucho aparato mate-
mático y cuyos resultados son muy cercanos a los de
otro sistema más tradicional, llamado Placidus. El
Placidus y el Topocéntrico son los que más se utili-
zan. En nuestra práctica cotidiana preferimos el To-
pocéntrico, que está muy probado y mejora la distri-
bución de Casas en las latitudes más alejadas del
Ecuador, como es el caso de Argentina o Chile.
El hecho de que los ejes principales de la Carta
tengan un fundamento cosmológico claro, explica
por qué las Casas I, IV, VII y X tienen un peso mucho
mayor en la personalidad. Se las suele llamar Casas
angulares.
Hasta aquí hemos explicado los fundamentos
cosmológicos que permiten desarrollar el sistema de
Casas. Pero nuestro propósito principal es compren-
der las Casas desde el punto de vista simbólico. Es
decir: saber qué significan, cómo interpretarlas. A
eso vamos.
Los grandes sectores en que se divide el siste-
ma de Casas
Tanto el eje Ascendente-Descendente como el eje
Medio Cielo-Fondo del Cielo, dividen al Zodíaco en
dos mitades, lo que al combinarse da por resultado
una división cuatripartita. ¿Tienen valor simbólico
estas divisiones? Sí, aunque con salvedades.
.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Hemiciclos
El eje Asc.-Desc. representa el horizonte. No está
de más recordar aquí que la palabra ‘horóscopo’ sig-
nifica “visión del horizonte”, o “visión del límite”,
pues el horizonte es el límite del campo visual terres-
tre. Eso significa que los sectores 1 y 2 de la figura
están debajo del horizonte; mientras que los sectores
3 y 4 se hallan por encima de éste. Debajo del hori-
zonte es de noche, por encima es de día. Esta referen-
cia a la noche y al día, a la oscuridad y la luz, tiene
una correlación simbólica que hay que tomar con
cuidado. No se trata de que los Signos inferiores sean
“oscuros” en el sentido de “malos” o “negativos”, y
los superiores “buenos” o “positivos” porque son
“luminosos”. Tenemos que acostumbrarnos a no
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
calificar a los Signos o a las Casas; sería como decir
que el hidrógeno es “malo” o que una ecuación es
“benéfica”. Carece de sentido hacer juicios de valor
respecto de los Signos y demás elementos del lengua-
je astrológico. Más bien debería considerarse, cree-
mos, que el hemiciclo inferior corresponde al proceso
de la constitución de un agente singular, es decir, un
proceso que ocurre más bien en la interioridad de la
familia primero y de la consciencia singular después.
En tal sentido ese sector es oscuro o nocturno.
En cambio en el hemiciclo superior, que hace re-
ferencia al desarrollo de los niveles asociativo, colec-
tivo y trans-colectivo, lo que ocurre está más bien a
la vista, y en ese sentido es luminoso o diurno.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Esta distinción en hemiciclos tiene consecuencias,
aunque suaves, en la interpretación de una Carta
Natal, pues un predominio de Planetas en el hemici-
clo inferior, supone una tendencia a hacer hincapié
en los procesos familiares, íntimos y psicológicos de
nuestra construcción como agentes singulares. En
cambio, un predominio del hemiciclo superior impli-
ca una disposición a participar más a menudo en
procesos sociales, políticos y trans-comunitarios. Sue-
le decirse en tal sentido, que el hemiciclo inferior
apunta a la esfera de lo privado, mientras que el otro,
a la de lo público.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Tríadas
Dentro del hemiciclo inferior hay dos tríadas: la
primera hace referencia a los elementos básicos de la
existencia singular. Se refiere al sustrato rep-
til/mamífero del posible humano que somos. Remite
a los instintos, los procesos de la percepción y los
mecanismos mentales más simples.
La segunda tríada en cambio, hace referencia a la
constitución de la singularidad.
La tercera tríada supone atravesar el Horizonte
de la personalidad singular para relacionarse con
otros singulares de uno en uno.
Por último, la cuarta tríada representa las instan-
cias más complejas de la existencia humana, que se
dan en el ámbito colectivo y trans-colectivo.
Aclaraciones sobre la forma de interpretar las
Casas
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
En el dibujo habitual de una Carta Natal, por lo
general las Casas se representan como líneas radia-
les, es decir: que salen del centro y cortan el círculo
del Zodíaco (Eclíptica). Los puntos en los que esas
líneas interceptan al Zodíaco se llaman Cúspides y
marcan el comienzo de cada Casa. Son puntos sensi-
bles que determinan una zona que se extiende desde
tres grados antes de cada Cúspide. A las Casas, por
tanto, hay que verlas no tanto como sectores circula-
res (como si fueran porciones de una torta), sino más
bien como puntos de una circunferencia, de modo
que cada punto extiende su zona de sensibilidad has-
ta llegar a la zona de sensibilidad del siguiente pun-
to.
Por tanto, las Casas indican zonas de sensibili-
dad.
Repetimos, porque es muy importante en la lec-
tura:
La zona de sensibilidad de una Casa se extiende
hacia ambos lados de la cúspide de la siguiente mane-
ra:
a) Desde tres grados antes del punto exacto de
la Cúspide,
b) hasta tres grados antes de la Cúspide siguien-
te.
Esta zona de sensibilidad puede verse en la figu-
ra de abajo como el sector sombreado.
La posición de los Planetas en una Casa debe ser
observada con cuidado, ya que en las Cartas que di-
bujan los programas de computadora esto suele ser
un poco confuso a veces.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Las Cúspides de las Casas I, IV, VII y X tienen
nombres especiales, como ya adelantamos: Ascen-
dente, Fondo del Cielo, Descendente y Medio Cielo,
respectivamente.
Las otras Cúspides se leen por el número de la
Casa: Cúspide de la Casa II, de la Casa III, etc.
Da lo mismo decir “Ascendente” que decir “cús-
pide de la Casa I” o solo “Casa I”.
Si la Cúspide de una Casa cae en el grado 28 de
un Signo (Libra por ejemplo) y luego hay una gran
porción del siguiente (de Escorpio en este caso) den-
tro de esa Casa, Escorpio no cuenta. El punto sensible
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
es la Cúspide, que cae en Libra. En cambio, cuando
un Signo completo está encerrado entre dos Cúspides
(“Signo interceptado”) hay que considerarlo como un
elemento interno de la Casa en que está encerrado.
Por supuesto, siempre que hay un Signo intercepta-
do, el opuesto también lo está en la Casa opuesta.
El orbe de las cúspides
Los Planetas que se encuentran dentro de una
Casa se llaman planetas residentes. Por ejemplo, si
Marte está en el sector sensible de la Casa III, enton-
ces se dice que Marte es un Planeta residente en la
Casa III, o más simple: que está en la Casa III. Esto no
ofrece ninguna dificultad.
Ahora bien, como ya dijimos, es fundamental te-
ner en cuenta que cada Casa se extiende hasta tres
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
grados antes de la Cúspide. Es decir que, si un Plane-
ta se encuentra a menos de tres grados antes de la
Cúspide de una Casa, debe considerarse como resi-
dente en esa Casa. Por ejemplo, si Marte estuviera a
menos de tres grados de la Cúspide de la Casa VIII,
debe considerarse residente en la Casa VIII.
Muchas veces, en las Cartas que confeccionan los
programas de computadora esto no queda muy claro
en el dibujo, y hay que observar leer la posición exac-
ta en números, que suele estar consignada junto al
glifo del Planeta.
Es importante, en ese sentido, considerar que to-
das las posiciones que aparecen en el dibujo de un
mapa natal hacen referencia a los Signos y nunca
superan, por tanto, los 30 grados.
22
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Significado de las Casas
Las Casas, en términos generales, simbolizan los
distintos ámbitos en que se desarrolla nuestra vida.
Podría decirse también que son los diferentes escena-
rios en los que se representa el drama y la comedia
de la existencia. O que son los campos en los que
cada uno hace su experiencia concreta de vida.
El significado de las Casas surge por analogía con el
de los Signos, no hay nada nuevo en el fondo, son
distintas miradas y aplicaciones diferentes de la
misma idea de un ciclo de doce fases. Antes las vi-
mos como parte del Zodíaco celeste, es decir, en un
sentido más universal. Ahora, en cambio, las vemos
como parte del Zodíaco terrestre, como cualidades
más concretas, tangibles, que remiten a las esferas o
escenarios de la vida cotidiana.
Puede ser útil para comprender el sentido de las
Casas imaginar a la Carta Natal como un palacio de
doce habitaciones. Cada habitación tiene su mobilia-
rio y decoración propios, y a medida que vamos re-
corriéndolas, en cada una de ellas se representan
ciertas situaciones, con sus actores y sus guiones típi-
cos. Además, imaginemos que cada habitación tiene
una ventana al exterior desde donde se vislumbra un
paisaje que no se ve desde las otras ventanas.
Ese palacio representa nuestra existencia y las
habitaciones los diferentes escenarios en que la desa-
rrollamos. De modo que si recorremos todo el pala-
cio, tendremos una idea completa de todos los ámbi-
tos de la vida de una persona; sus conductas habitua-
23
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
les, las cosas que esconde en los arcones de algunas
habitaciones; sabremos cuáles son las que frecuenta
poco (aquellas en las que se acumula el polvo y las
telarañas); cuáles son las máscaras que suele usar y
ante quienes, y cuáles los guiones que pone en juego;
conoceremos también qué es lo que vive como “in-
terno” y qué lo que vive como “externo” a través del
vidrio de la ventana; y mucho más.
Esa recorrida nos permitirá comprender a fondo
a una persona, y si esa persona somos nosotros, tam-
bién comprendernos a nosotros mismos; pues somos
el primer palacio a conocer.
Si se interpreta una Casa con las preguntas ade-
cuadas, se obtiene mucha información sobre ese es-
cenario de la vida. Las Casas son modos de obtener
información sobre las distintas áreas de la vida de
una persona.
Estudiaremos a continuación el significado de
cada una de las Casas.
24
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa I (o Ascendente)
La Casa I es definida por la zona de sensibilidad
del Ascendente, que es su Cúspide. Si bien el Ascen-
dente es sólo un punto del Zodíaco, vamos a usar el
término “Ascendente” como sinónimo de “Casa I”.
La Casa I representa:
Y es aquella que nos informa la cualidad que
impregna a esta pulsión, lo que estará determinado
por el Signo de la Cúspide y los Planetas residentes.
Cuestiones de vocabulario
Vamos a fijar el vocabulario que utilizaremos en
esta obra con relación a una cuestión central: la ener-
gía de vida, que es la fuerza que nos mueve, que nos
mantiene vivos. El nombre general que vamos a pro-
poner para esta energía es Nehuén. Se trata de un
término tomado del vocabulario de los pueblos ori-
ginarios del sur de Argentina y Chile. Es sinónimo de
un término latino que tuvo larga presencia en la filo-
sofía europea hasta el siglo XVII: conato. También
podríamos usar el conocido término deseo, pero lo
reservaremos para una de las transformaciones del
Nehuén, como luego veremos.
El Nehuén es la energía de la vida, pero en el
mismo momento en que encarna en un agente, el
Nehuén se divide en dos fuerzas complementarias a
las que llamaremos pulsiones.
25
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Todos somos movidos de modo alternativo por
estas dos pulsiones:
la pulsión motora (representada en la Casa I) y
la pulsión atractora (representada en la Casa II).
Las dos vertientes del Nehuén determinan las
grandes líneas de nuestra vida, y lo que nos moviliza.
Impulsa las grandes decisiones.
Luego de esa bifurcación inicial que sufre el
Nehuén en dos pulsiones complementarias, estas
pueden reunificarse. Si tal cosa sucede el resultado es
lo que llamaremos deseo. El lugar de esta reunifica-
ción, si sucede, es la Casa V.
Pero, aunque se unifique, luego el deseo se arti-
cula en apetencias, que son las que vehiculizan el
deseo en un sentido cotidiano.
Las apetencias son las inclinaciones cotidianas
hacia tal o cual objeto particular. Son las pequeñas
preferencias de todos los días. Suelen ser momentá-
neas y a menudo superfluas y cambiantes.
Al deseo, en
cambio, correspon-
den las grandes de-
cisiones, por ejem-
plo, la elección de la
profesión, vivir en
tal o cual ciudad o
país, convivir o no y
con quién, etc. Las
apetencias, por
ejemplo, remiten a cosas como la comida que elegi-
mos en el menú del restaurante, el color de ropa que
usamos hoy, la película que vimos, etc. Las preferen-
cias sexuales también son parte fundamental de las
apetencias.
26
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Deseo y apetencias pueden ser englobados en el
gran ámbito de lo erótico. Eros es otro de los nom-
bres del Nehuén. No hacemos nada importante que
no pertenezca a la esfera de lo erótico. Ninguna cosa,
grande o pequeña, sería emprendida sin eros, sin
Nehuén.
Las pulsiones corresponden, como dijimos, a las
Casas I y II. Y las apetencias a Aries/Tauro y a Mar-
te/Venus. El deseo pertenece a la Casa V.
Qué queremos
La escena del Ascendente no es fácil de visuali-
zar, porque se trata más de una acción que de un
escenario específico. Es la decisión, acto puro.
El Ascendente simboliza lo que queremos inau-
gurar, lanzar, comenzar, empezar y se manifestará en
la medida en actuemos, es decir, en tanto ejecute-
mos decisiones. Simboliza la pulsión motora, la que
nos mueve hacia…
El Ascendente se aprecia en aquellas acciones
que una persona ha realizado y realiza por su deci-
sión. Por eso, al fin de la vida, puede verse como la
huella personal, el camino realizado, la trayectoria
de un agente singular.
Es desde el Ascendente que somos artífices de
nosotros mismos, constructores de nuestro destino.
El Ascendente es la acción que va definiendo nuestra
trayectoria a lo largo de la vida. Se completa cuando
morimos; hasta allí, estamos en construcción, lanza-
dos a nuevas decisiones. Es impulso siempre nuevo
o, por lo menos, siempre lanzado a comenzar algo
nuevo. De toda la trayectoria realizada, aquello que
no hubiera sido hecho sin nuestra acción, eso es el
Ascendente o Casa I.
27
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Cómo decidimos
Es importante destacar en qué consiste la deci-
sión. Pues sobre esto no suele haber claridad. Deci-
sión es acción. Nadie se decide hasta que no pasa a la
acción, hasta que no ejecuta o pone en obra una ac-
ción específica. Si alguien dice: “ya me decidí, pero
todavía no lo hice”, es que no ha decidido nada, to-
davía no decidió.
Otra cosa importante es que mientras estamos
despiertos estamos decidiendo todo el tiempo. Al-
gunos creen que cuando omitimos algo no decidi-
mos. Pero esto es falso: omitir es decidir. Decidimos
tanto por la negativa como por la afirmativa. Supon-
gamos que estoy en la calle y alguien me pide dinero.
Si se lo doy, es porque decido dárselo. Pero si no se
lo doy, también tomo una decisión, sólo que es una
decisión por omisión o por negación: no le doy. Am-
bas son decisiones. Decido darle o decido no darle. A
menudo no tomamos conciencia de la inmensa canti-
dad de decisiones que tomamos en un día.
Esto es importante, significa que el Eros, a través
del Ascendente está todo el tiempo en funciones,
empujando la vida. Si el Ascendente no funciona,
estamos muertos. Vivir es tomar decisiones.
El empezar
Como decíamos arriba, con las preguntas ade-
cuadas, a partir de las Casas se obtiene mucha infor-
mación sobre las distintas áreas de la vida de una
persona. Respecto de la Casa I, por ejemplo, pode-
mos preguntar: ¿Cómo toma decisiones una persona?
Imaginemos a alguien que tiene Tauro en la Casa
I. Decidirá tomándose su tiempo, es raro que innove
en la manera de decidir. Podríamos decir que “ru-
miará” cada decisión. Quizá a veces no logrará juntar
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
la suficiente energía para actuar y decidirá dejarse
estar, etc.
Y todo eso lo sabemos a partir del simple dato de
que el Ascendente se encuentra en Tauro.
Otra pregunta atinente a la Casa I es ésta: ¿cómo
empieza una persona? Casi todo lo relativo al co-
menzar lo encontraremos en esta Casa. Por ejemplo,
alguien que tiene el Ascendente en Cáncer empezará
protegiéndose o protegiendo a otro/a. Quizá consul-
tando a sus familiares y amigos. Se pondrá en mar-
cha una vez que se sienta seguro en lo emocional,
contenido.
En esto de empezar hay un comienzo primerísi-
mo: el nacimiento. El Ascendente nos da información
sobre el parto y sobre las condiciones generales del
nacimiento. Claro que para tener una idea cabal de
esta información es necesario conocer muy a fondo el
entorno del parto. Lo que pasaba con el padre, la
madre y otros parientes y allegados... Todo lo que
acompañó al nacimiento está de algún modo cifrado
en el Ascendente; sólo que, por supuesto, de una
manera simbólica, muy difícil de recuperar por lo
general.
Cierta vez una estudiante cuestionaba esto afir-
mando que a pesar de que su Ascendente indicaba
condiciones muy críticas en su nacimiento, nada de
esto había pasado. Según ella, había sido un parto
normal, nada doloroso, rápido y feliz. Luego de un
momento de perplejidad, le preguntamos si cuando
ella estaba naciendo ocurría algún otro hecho en la
vida de su familia. Y después de un rato recordó que,
casi al mismo tiempo que ella nacía, ese mismo día
moría una de sus abuelas...
En otra ocasión, una persona que tenía una Casa
I un poco fuerte y que también decía que su parto
29
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
había sido normal y fácil, logró recordar luego que al
momento de su nacimiento había estallado una bom-
ba frente al sanatorio...
No siempre es fácil recuperar la totalidad de la
escena; pero tengamos por cierto que los Planetas
que residen en la Casa I indican circunstancias que
de alguna manera estuvieron presentes en el naci-
miento. Lo más interesante, sin embargo, es que esa
misma combinación de cualidades que se dio al na-
cer, se reproduce luego cada vez que empezamos
algo, sobre todo si es algo importante. Se repite de
innumerables maneras diferentes, pero es el mismo
patrón simbólico. Es bueno saberlo. Sobre todo
cuando se debe tomar alguna decisión importante.
Para nosotros la Carta Natal es una matriz diná-
mica de funcionamiento que opera desde el momen-
to mismo del nacimiento.
Por eso, estamos lejos de atribuirle a ciertos
traumas infantiles la causa de las conductas y moda-
lidades psicológicas de una persona. Más bien ocurre
que tales traumas están impresos en la Carta natal de
la persona. Siempre somos la misma estructura, que
va tomando distintas formas según el momento.
El aspecto físico (el semblante)
Las cualidades del Ascendente son visibles tam-
bién en la presencia visible, en la apariencia corpo-
ral.
Si vemos a una persona con el cabello de color
rojo y muchas pecas, podría conjeturarse que su As-
cendente es Aries.
Se puede utilizar también la analogía con las
formas de algunos animales para identificar las cua-
lidades (Signo y Planetas) de un Ascendente. No ol-
videmos que el término “Zodíaco” viene del griego
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
zódion, que significa “pequeña imagen de animal”. La
siguiente tabla es sólo indicativa y muy incompleta,
pero puede ser útil para tener algunos parámetros
físicos y divertirnos observando a nuestros amigos y
familiares:
Aries () carnero o morueco. Suelen usar
barba triangular (llamada “candado”), tienen ten-
dencia a una forma triangular en la cara con un vérti-
ce hacia abajo; miran fijo, como a punto de topar;
suelen tener pelo rojizo o pecas. Algunos también
pueden tener mucho vello en el cuerpo.
Tauro () toro, vaca, ballena. Tienen ojos pací-
ficos, redondeados, sólidos; tienden más bien a la
forma cuadrangular en el rostro; cuello ancho.
Géminis () pájaros en general. Hay muchas
variantes según la especie de pájaro; suelen tener
mentón pequeño, nariz aguileña, cuello delgado.
Pero hay desde “cigüeñas” hasta “gorriones”, así que
imagínense…
Cáncer () una forma redondeada en el rostro
y los ojos (cara de luna llena). A veces: “bolsitas” bajo
los ojos
Leo () león. Se caracterizan por el cabello
abundante o peinado de modo llamativo. De porte
erguido, como si desfilasen montados a caballo. Sue-
len tener frente ancha y despejada. Ojos bien abier-
tos.
Virgo () aves de corral o monos pequeños.
Rasgos muy delicados en el rostro: labios delgados,
ojos delineados, nariz angosta. Las partes del rostro
suelen ser pequeñas. Los que se parecen a los monos
pequeños son más proclives a las arrugas y suelen
tener un gesto de ironía.
31
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Libra () se caracterizan por la amplia sonrisa
que les da una apariencia muy diferente según estén
serios o sonrían. También se destaca el elegante arre-
glo personal, en especial la ropa y ciertos detalles: la
corbata y el pañuelo en los hombres; diversas formas
de llevar pañuelos en las mujeres. Nada de colores
estridentes, más bien tonos pastel.
Escorpio () hay tres tipos: felino, serpiente y
águila. Detalle típico: anteojos oscuros. Visten a me-
nudo de negro. Los “felinos” se reconocen por el tipo
de movimientos, que suelen ser muy flexibles e insi-
nuantes. Los “serpiente” suelen ser delgados y escu-
rridizos, más bajos de estatura. Los “águila” suelen
ser altos y algo encorvados.
Sagitario () equinos. Un rasgo característico
es el mentón importante. También tienen tendencia a
tener caderas anchas. En algunos casos se dan tam-
bién piernas largas (el fémur). Pueden tener tenden-
cia a la obesidad.
Capricornio () cabra. Tienden a ser delgados,
de rostro enjuto, ojos hundidos, a veces ojeras, cara
alargada, piel seca.
Acuario () hay por lo menos dos tipos: uno
tiende a la figura angélica (poco cabello, ojos claros,
a veces cuerpo un poco fláccido y redondeado, mira-
da sorprendida). El otro da la impresión de ser un
humano encerrado dentro de un robot al que sólo se
le ven los ojos (a menudo claros). Se los reconoce
también por ciertos rasgos excéntricos en la ropa, el
arreglo, etc. Apariencia casual. Los últimos son más
bien enjutos y tensos.
Piscis () tendencia a la cara de pez. Mirada
“en trance”, aspecto somnoliento o infantil. Aparien-
cia informal o, a veces, desaliñada.
32
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Estas analogías y rasgos corresponden al Ascen-
dente o Casa I. Aunque a veces el Signo del Sol ex-
pone rasgos similares, se aprecian mucho más en el
Ascendente.
También hay que tener en cuenta que, si hay
Planetas residentes en la Casa I, los rasgos se mez-
clan y son más difíciles de apreciar. Por ejemplo, si el
Ascendente está en Tauro, pero tiene Júpiter y Marte
como Planetas residentes, se le mezclarán rasgos de
los toros, los caballos y los carneros, lo que puede dar
mezclas imposibles de identificar.
El maquillaje y la cirugía estética también modi-
fican mucho los rasgos originales.
Del destino a la personalidad (y vuelta)
La Casa I no sólo puede descubrirse en las cuali-
dades físicas de una persona, sino que también marca
de modo decisivo la personalidad. Esto se acentúa
con el correr de la vida. A lo largo de los años nos
vamos identificando cada vez más con nuestra pro-
pia trayectoria vital, es decir, vamos adquiriendo
cada vez más los rasgos del “personaje” que nuestras
decisiones han ido forjando, y eso depende de la Ca-
sa I.
Sin embargo, este proceso se realiza en diversos
grados según las personas. Y así nos podemos encon-
trar con aquél que al final de sus días culpa de todo,
o agradece todo, al “destino”, y aquél otro que ha
estado a la altura de su destino y lo ha transformado
en decisiones intencionadas.
De tal modo, lo que puede aparecer como des-
tino se transforma en personalidad al encarnar, por
así decir, en nosotros. Pero a su vez, para que esta
mutación se produzca, deberemos decidir en conso-
nancia con nuestro destino, es decir, con la estructura
33
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
de nuestra personalidad, que es lo que nos muestra
la Carta Natal completa.
Para evaluar la Casa I ante todo debemos consi-
derar el Signo en que se encuentra. Y luego conjugar
la cualidad de ese Signo con la de los Planetas que
residen allí, si es que los hubiere. Este es el primer
nivel de la interpretación.
En un segundo lugar y de modo subordinado al
primer nivel, hay que considerar las cualidades del
Signo, Aspectos y Casa del Planeta regente del Signo
del Ascendente, por ejemplo: si el Ascendente es Es-
corpio, el Planeta Regente es Plutón y, por tanto, el
Signo, Aspectos y Casa donde está Plutón tienen pe-
so en el conjunto; aunque siempre, todo lo que surge
del Regente va a estar subordinado a los factores
principales (esta consideración vale para todas las
Casas).
34
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa II
En la tradición astrológica se ha impuesto la idea
de que la Casa I concentra toda la actividad y la Casa
II es pura pasividad, de suerte que todo el peso del
existir se apoya en el Ascendente y se concibe a la
Casa II como mera cosa inerte, simple materia prima
o recurso a ser utilizado por nosotros/as en tanto
guiados/as solo por la pulsión de la Casa I (motora).
Esta tendencia que domina en nuestro arte se
puede extender a toda la cultura dominante. Ese mo-
do de encarar las dos
primeras Casas se
revela también en
una ideología univer-
sal que, para decirlo
en pocas palabras:
privilegia lo mascu-
lino sobre lo feme-
nino, el conquistar
sobre el contemplar,
la mente sobre el cuerpo, el derecho a depredar la
naturaleza sobre la conexión sustentable con el am-
biente, los explotadores sobre los explotados, los ri-
cos y poderosos sobre los humildes y sencillos, etc.
Aunque quizá a alguno le parezca un poco exa-
gerado, todos estos rasgos del mundo moderno y
otros más son, junto al predominio de la Casa I sobre
la Casa II otros tantos reflejos de una tendencia es-
pontánea que tiene incalculables consecuencias. No
estoy diciendo, por supuesto, que darle prioridad a la
Casa I es la causa de los otros fenómenos menciona-
35
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
dos. Lo que indico es que el comprender el Zodíaco y
las Casas de esta manera es un nuevo indicio de una
tendencia que va en esa línea involutiva. Es decir,
que permite comprender por qué nos comportamos
de ese modo.
Nuestra mirada, por cierto, es diferente.
La pulsión atractora
La Casa II es el lugar de:
Esa es la clave: apreciar la Casa II como el lugar
de la otra mitad del Nehuén encarnado. Es decir, la
Casa II es el lugar de la pulsión atractora, que pode-
mos llamar también atractora receptivo sostenedora,
y tiene tanta importancia como la otra. Ambas son
complementarias y nada podríamos con una de ellas,
sin el concurso de la otra, sea quien sea que la encar-
ne para nosotros/as. Son dos fuerzas que están en un
pie de igualdad. No hay preeminencia alguna de la
Casa II sobre la Casa II, es decir, de la pulsión motora
sobre la atractora.
Otra vez qué queremos
Por tanto, aquí también vale la pregunta ¿qué
queremos?
Veamos. La pulsión motora se mueve porque es
atraída por algo. Si nos movemos hacia algo es por-
que nos atrae. Y resulta que aquello que atrae es algo
tan vivo como lo que avanza a conquistarlo. Si lo que
atrae no estuviese vivo, no atraería. Y está, además,
tan vivo como lo que avanza.
36
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Este es un modo de decirlo. Otro sería el siguien-
te: nuestro modo de ser es encontrarnos-en-el-
mundo-con-semejantes-diferentes. El mundo no es
algo que está ahí afuera, sino que es parte de una
estructura existencial donde un término somos noso-
tros y el otro el mundo. Las dos pulsiones que mue-
ven la existencia encarnan en agentes, que se distri-
buyen los dos lados del Nehuén encarnado. De modo
que, si uno/a somos nosotros/as, la otra se ubica en
el mundo y en los/as otros/as. Las pulsiones ocupan
cualquiera de los dos lados de la estructura existen-
cial y permutan con facilidad.
La gran llave evolutiva
El Nehuén pues, se abre en estas dos pulsiones
complementarias: la atractora y la motora. Cuando
decidimos sólo desde la pulsión motora, que es lo
que nuestra cultura dominante da por supuesto co-
mo única posibilidad (acaso por ser la respuesta es-
pontánea, mamífera), los resultados de nuestra ac-
ción terminan siendo involutivos, repetitivos, des-
tructivos. En cambio, cuando decidimos desde la
pulsión atractora, reunimos las dos pulsiones, es de-
cir, actuamos desde el Nehuén recobrado en su uni-
dad y entonces la experiencia cambia de modo radi-
cal.
La pulsión atractora está instalada en el cuerpo y
dispone de todos los éxitos logrados por la especie
con anterioridad, es resultado de una cadena de éxi-
tos, así que todo agente tiene con qué atraer a la pul-
sión motora de los/as otros/as.
La cualidad de la Casa II actúa movida por la
pulsión motora tanto como la de la Casa II lo hace a
caballo de la pulsión atractora. Ambas pulsiones son
activas, ambas son principios, puntos de partida que
37
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
imprimen energía a la existencia. Esto es fundamen-
tal y no debemos perderlo de vista nunca. No hay
preeminencia de una pulsión sobre la otra.
Pero por lo general decidimos impulsados por la
pulsión motora y su cualidad o bien permitimos que
otro/a decida por nosotros a partir de su pulsión
motora. Pocas veces lo hacemos a partir de la atracto-
ra. Darse cuenta de esto es clave.
Porque lo primero que hacemos en tal caso es re-
primir aquellos objetos que representen la cualidad
de la pulsión atractora, reduciéndolos a meros recur-
sos. Y no es que no se encuentren allí los recursos,
están todos los recursos. Lo que sucede es que se los
trata como inertes; pero los recursos están vivos.
Una clave fundamental para que una Carta Natal
funcione en sus formas más evolutivas es que los dos
impulsos, el de la Casa I y el de la Casa II, accionen
en conjunto. Eso se puede lograr si impregnamos
nuestra decisión con la cualidad del Signo que tenga
la Casa II. En tal caso se produce una acción conjun-
ta de las pulsiones de ambas Casas, se logra una sín-
tesis que reúne en una única acción las dos pulsiones,
es decir, actuamos según el Nehuén completo.
Hemos tratado esta cuestión de fondo en dos
obras de nuestra autoría2, en ésta vamos a centrarnos
en los significados más corrientes de la Casa II.
Qué hay en la despensa
La Casa II es como una “despensa” de vitalidad;
y somos los únicos que poseemos la llave de la nues-
2
Rodas, Marcela y Bosia, Jorge: Las doce dinámicas zodiacales – Cómo evolu-
cionamos; Ed. Trenkehué, Buenos Aires, 2015. Bosia, Jorge: Nehuén – La
resonancia estructural entre el Zodíaco y los mitos, Ed. Trenkehué, Buenos
Aires, 2017.
38
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
tra. De allí podemos sacar los recursos vivientes que
necesitemos para solventar nuestra existencia.
Esta Casa representa aquello de que ya dispo-
nemos, lo que ya tenemos en nuestro haber, nuestro
capital, lo que ya hemos logrado y está guardado,
por decir así, como un valor propio y disponible. Es
lo que nos sostiene.
La Casa II resume la historia de los logros de to-
das las especies que hemos sido.
¿Y dónde está eso? En principio está en nuestro
cuerpo. Allí está todo el tesoro que la vida desarrolló
hasta llegar a nosotros en esta línea de evolución.
Podríamos asimilarlo a la información que guar-
da el ADN, o también a lo que el biólogo Rupert
Shelldrake llama “campo morfogenético”, que es una
suerte de archivo de conductas exitosas guardado en
la memoria de la especie, que contiene todo lo que
sabe la vida a través de una especie y que cada singu-
lar de esa especie puede poner en juego.
El cuerpo
Como decíamos, lo primero, lo más cercano y
más rico que tenemos a nuestra disposición es la po-
tencia contenida en nuestro propio cuerpo. De modo
que la Casa II responde a una pregunta muy intere-
sante: ¿qué relación tenemos con nuestro propio
cuerpo?
Por ejemplo, cuando la segunda cúspide cae en
Acuario hay una gran desconexión con respecto al
cuerpo o por lo menos, una tendencia a la descone-
xión. Entonces la persona no tiene un claro registro
de las necesidades de su cuerpo y quizá corra el ries-
go de exigirle demasiado, sea proclive al estrés, etc.
El cuerpo es como el caballo que nos lleva a to-
dos lados, y la Casa II nos sugiere cómo tratarlo.
39
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Todo lo que tenemos
Otra cosa de la que disponemos son los bienes
ya atesorados, adquiridos y sobre los cuales tenemos
potestad; tanto los que se compran con dinero, como
los otros. Sobre esto tenemos que hacer una aclara-
ción importantísima: la Casa II se refiere no a cuánto
dinero tiene una persona -la cantidad es algo a lo
que la astrología nunca responde-, sino a qué rela-
ción tenemos con nuestros bienes o dinero: ¿somos
gastadores, amarretes, los cargamos de afectividad,
los maltratamos, etc.?
Lo dicho significa que nunca se puede saber a
través de la Casa II si una persona es rica o pobre;
pero, sea una cosa o la otra, podremos saber si el di-
nero es un cielo o un infierno para él.
También hallamos aquí el sentido que otorgamos
a nuestros recursos. Para algunos el dinero es liber-
tad, para otros, expresión, para otros, compromiso,
etc.
El valor
Más allá de los valores monetarios, en la Casa II
están simbolizadas las relaciones que mantenemos
con todos los valores vigentes, cualesquiera que sean.
Nadie vive sin valores, son algo que cualquiera tiene,
sin excepción. Puede que algunas personas no sean
muy conscientes de sus valores, pero que los tienen,
los tienen. De los valores uno dispone y los lleva con-
sigo, son como el cuerpo. No me refiero tanto a las
ideologías ni a la tendencia religiosa, aunque puedan
relacionarse con esto, sino más que nada a cosas tan
básicas que por lo general pasan inadvertidas y que
son muy importantes: se trata de aquellas cosas que
valen para una persona, aquello a lo que alguien da
valor, desde un saludo, hasta ciertas modalidades
40
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
estéticas, la valentía, la igualdad, la dignidad o la
femineidad, por ejemplo. La Casa II responde pre-
guntas relacionadas con eso. Da indicios acerca de
qué valores sostiene una persona.
La materia
La Casa II indica algo así como el material con
que hacemos las cosas. Como cuando decimos que
alguien es de “buena madera” o que el espejo es de
plata. Es lo que recibe y sostiene la pulsión motora,
pero determinándola desde su naturaleza: no es lo
mismo un cuchillo de madera que uno de acero.
Nosotros estamos acostumbrados a considerar a
la materia como algo inerte, es decir: muerto. Pero
esto no es así. La Casa II representa un impulso tan
vital como la Casa I, sólo que tiene otra modalidad
de acción: la necesaria para atraer al principio pro-
motor. Y no solo simboliza algo que está vivo, sino
algo que tiene mucho pasado acumulado. Vamos a
poner un ejemplo de cómo la materia determina al
impulso promotor. Imaginemos un escultor eligiendo
el material para una obra. Puede elegir mármol, ma-
dera, hierro, granito u otro. El escultor se sentirá
atraído hacia éste o aquel material, pero cada mate-
rial que decida usar determinará las características de
su obra. Y eso ocurre siempre, cada vez que empren-
demos algo, porque siempre hay un “material” con
que trabajamos.
Recursos
Una palabra que suele usarse mucho cuando nos
referimos a la Casa II es ‘recurso’. En esta Casa lee-
mos la conexión que tiene una persona con sus re-
cursos en general. Pero en los recursos tampoco hay
nada inerte. Esta palabra significa “volver (re) a co-
41
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
rrer (cursar)”. Los recursos aparecen cuando toma-
mos algo y lo usamos, es decir, cuando lo “volvemos
a correr”. Decimos “correr” en el sentido del verbo
‘play’ inglés, o como cuando se dice “correr un pro-
grama de computación”. Cada vez que nos sentamos
en una silla, ésta vuelve a ser un recurso, la volvemos
a “correr”. A veces, sin embargo, convertimos la silla
en otra cosa (por ejemplo, si la usamos para pararnos
sobre ella a fin de regar una maceta que está a cierta
altura), entonces creamos algo, y el sentido de la silla
se oculta para adquirir el de una cosa nueva (una
suerte de escalera). Ya en el primer sentido la silla es
algo que volvemos a correr todos los días, pero en tal
caso la volvemos a correr sin intervención del impul-
so promotor, repitiendo lo que la silla ya es. En el
segundo, en cambio, también se trata de un recurso,
algo que volvemos a correr, pero ahora se ofrece co-
mo materia para un impulso promotor nuevo y se
convierte en algo que tiene un sentido nuevo gracias
a la pulsión motora que hicimos actuar sobre ella. En
ambas situaciones la silla es vista como algo de la
Casa II: como recurso.
Bienes propios
Es importante considerar que en la Casa II se tra-
ta siempre de los recursos propios, personales. Nun-
ca de los compartidos.
Eso quiere decir que los “bienes gananciales” que
tiene una pareja, por ejemplo, no se encuentran en la
Casa II (ya veremos dónde están). Tampoco los bie-
nes de una asociación de la que formamos parte. En
cambio, si yo tengo un capital guardado en una caja
fuerte a título personal, sí.
Hemos introducido el término “bienes”, pues lo
que simboliza la Casa II no son meras cosas, ni tam-
42
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
poco mercancías, sino bienes, algo que es valioso
para nosotros como singulares. No tiene por qué ser
valioso para otros/as, aunque también puede serlo y
a menudo lo es. También podríamos decir que una
cosa entra en la Casa II cuando se transforma en un
bien para nosotros.
43
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
44
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa III
Ahora bien, una vez que asumimos la conver-
gencia del impulso motor (Casa I) con la cualidad del
impulso atractor (Signo de la Casa II) ¿qué sigue?
Sigue lanzarse a la experimentación a fin de apren-
der. Eso es lo que constituye el núcleo de la Casa III.
La experimentación supone permutar entre la
cualidad de la Casa I y la de la Casa II.
En un sentido involutivo la Casa III se puede en-
tender como el medio o instrumento con el que re-
primimos a la pulsión atractora para imponer el con-
tenido de la pulsión motora. En cambio, en un senti-
do evolutivo, es la cualidad que funciona como
puente entre las dos pulsiones y sus cualidades, es la
herramienta que nos permite alternar como en un
juego, las dos pulsiones.
Cómo aprendemos
Esta Casa responde a la importantísima pregun-
ta: ¿cómo aprende una persona? Y es esencial consi-
derarla en la infancia y adolescencia.
Hay ciertos Signos que, si se encuentran en esta
Casa, van a ser indicio de una actitud poco experi-
mentadora, más cerrada; otros indicarán una actitud
abierta y exploradora. Como siempre, habrá doce
variantes, doce maneras de aprender.3
3
Para una completa información sobre este punto, Editorial Trenkehué ha publi-
cado “Educación y Astrología”, donde hago un estudio pormenorizado de todas
45
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Aprender, en un primer sentido, es dominar al-
guna destreza o adquirir un hábito. Destreza o hábi-
to que se expresan como la capacidad para hacer algo
obteniendo ciertos resultados. No tiene que ver con
un saber solo intelectual. Es siempre intelectual y
práctico-técnico. Si alguien dice que sabe hacer algo,
pero no lo puede repetir a voluntad, entonces no lo
sabe. No se trata solo de tener la información, de te-
ner noticia de una cuestión, sino de saber qué hacer
con la información, cómo aplicarla.
En un sentido más profundo, aprender es inves-
tigar, hacer camino, descubrir.
Y en un tercer sentido, aprender es sacar a luz
una potencialidad que estaba como algo potencial en
nuestro haber. Es decir: concretar un talento que te-
níamos en potencia.
En los tres sen-
tidos, la Casa III
nos da las respues-
tas a la pregunta
por los modos en
que aprende una
persona, así como
por las condiciones
que necesita para
desplegar su disposición a aprender. Por ejemplo,
algunos aprenden en silencio y quietud, otros necesi-
tan ruido y movimiento, algunos colaborando, otros
compitiendo, algunos en un ambiente afectivo, otros
en un clima excitante, etc. Por supuesto, hay doce
variantes.
las variables que afectan al aprendizaje, cómo detectarlas en las Cartas Natales
de los alumnos y cómo aprovecharlas para mejorar la enseñanza.
46
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Cómo comunicamos
Ahora bien, “hacer experiencia” es una expresión
muy amplia. Hay ciertas formas de la experiencia
que son paradigmáticas, por ejemplo: las que impli-
can comunicación. Para aprender o hacer experiencia
tenemos que comunicarnos, dialogar, entrando en
intercambio con los demás.
Por tanto, la Casa III responde también a la pre-
gunta: ¿cómo hace una persona para entrar en comu-
nicación con otra? ¿Cómo hace una persona para
comunicarse con los/as demás? Por ejemplo, una
persona con Casa III en Piscis desea comunicarse a
corazón abierto, por decir así; pero esto no siempre es
posible en la vida cotidiana. Por tanto, muchas veces
podrá parecer poco clara en su discurso, tendrá difi-
cultades porque el/la otro/a no entiende, no logra
captar su intensidad emotiva, ya que quizá está escu-
chando de un modo diferente. En cambio, si opta por
una comunicación que utilice herramientas simbóli-
cas, imágenes o gestos, es muy probable que sea me-
jor comprendida.
Tenemos que encontrar un código comunicacio-
nal adecuado a la cualidad de los significantes que
tenemos en nuestra Casa III, de lo contrario no po-
dremos comunicarnos bien. En el ejemplo, si el que
tiene Piscis en la Casa III fuera realizador de cine o
poeta, tendría una llegada fantástica a través de su
arte.
Hallaremos también en esta Casa el tipo de cua-
lidades oratorias que tenemos. Aunque la Casa III
remite a todas las formas de comunicación: oral, es-
crita, gestual, por imágenes o cualquier otra.
47
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
La matriz general de la relación
La comunicación permite establecer relación. De
allí que la Casa III habla sobre cómo una persona se
relaciona en general con los demás. Allí encontra-
remos la matriz básica de su modo de relacionarse
con los demás y con el mundo. Cada uno encara la
relación con los demás de una cierta manera y no de
otras. Un Signo como Escorpio en la cúspide de la
Casa III indica que para esa persona relacionarse es
una cuestión de poder, por ejemplo.
Por supuesto, la Casa III no es la única indicación
que hallaremos en una Carta Natal sobre cómo
aprende o se comunica una persona. Los otros indi-
cadores son el Planeta Mercurio y Géminis. (En una
Carta Natal hay 3 indicadores para cada asunto). Si
hiciésemos un estudio pormenorizado de los tres
elementos que remiten al aprendizaje en la Carta
Natal de un niño, por ejemplo, tendríamos una in-
formación de inapreciable valor para dirigir sus
aprendizajes de una manera eficaz. Si ese tipo de
análisis se aplicase en las escuelas, produciría un
cambio sensacional en la pedagogía. Entre otras co-
sas, se podrían agrupar los alumnos de acuerdo al
tipo de aprendizaje adecuado para cada uno. En la
actualidad todo esto se deja librado a la intuición del
docente, quien tiene que aplicar esta facultad si la
tiene disponible, respecto de 30 ó 35 niños a la vez…
Algo imposible.
La situación, muchas veces, es dramática. Imagi-
nemos el caso de un maestro que tiene una modali-
dad muy racionalista y pragmática de comunicar y
aprender, (por ejemplo: tiene la Casa III en Capricor-
nio), y tiene a su cargo enseñarle a un niño que tiene
la Casa III en Piscis o en Cáncer. El resultado es que
el niño no va a aprender mucho con ese maestro. En
48
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
cambio, un maestro que tuviera el mismo tipo de
modalidad de aprendizaje que el niño, le leería cuen-
tos y enseñaría con imágenes, vídeos y dibujos, ade-
más le daría un trato muy afectuoso, de modo que
ese chico podría aprender muchísimo. Estaría esti-
mulado, además, por la natural empatía que tendrían
ambos. Para comunicarse y lograr que el niño pueda
aprender hay que procurar un discurso que sea cohe-
rente con la modalidad de aprendizaje que tiene el
niño, el maestro tiene que transmitir por los canales
que llegan a cada uno/a. De lo contrario sería como
querer ver un determinado programa de TV y sinto-
nizar otro canal.
Esto y mucho más se podría aplicar con relativa
facilidad a las escuelas, si la Astrología no cargase
con las tonterías y payasadas de los medios de difu-
sión corporativos. También es cierto, se requeriría
que la mentalidad de los docentes y los políticos (que
es como decir, de todos los ciudadanos) fuera mucho
más abierta.
Relaciones con el entorno humano
La Casa III nos habla también de la relación con
el ambiente o el entorno que rodea a una persona,
tanto el ambiente humano como el físico; por ejem-
plo: qué significa para cada uno su barrio, sus veci-
nos. Así, Aries en Casa III es probable que indique
situaciones conflictivas con vecinos, por ejemplo.
Y dado que la escuela es un ámbito que ha llega-
do a ser tan importante, mientras ello continúe, la
Casa III nos hablará de la relación con los/as compa-
ñeros/as de escuela o de curso, y lo mismo ocurrirá
con otros estudios.
49
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Proyección y cristalización
De las tres primeras, la Casa III es aquella cuyo
contenido es más fácil de proyectar sobre otros/as.
Asimismo, no es raro que la cualidad de la Casa
III se corporice o cristalice en personas de carne y
hueso.
En cuanto a las proyecciones, las más claras son
las que hacemos sobre los hermanos. Pero podemos
agregar a los primos, tíos, cuñados y otros allegados
a la familia.
Acabo de introducir, aprovechando la explica-
ción de la Casa III, un concepto que va a aparecer
muy a menudo en nuestra interpretación de las Ca-
sas. Es un concepto esencial para entender en pro-
fundidad una Carta Natal: es la idea de proyección
energética. Se trata de un concepto que se desarrolló
sobre todo desde la psicología, en especial la inspira-
da en Carl Jung. Sin embargo, yo la utilizo en un sen-
tido mucho más amplio y fuerte, por eso no digo
proyección energética. La proyección no es un fenó-
meno psicológico, sino ontológico, es decir: que hace
a nuestro modo de ser, determinado por la inevitable
polarización. Nuestro modo de ser consiste en un
estar-con-otros/as-en-el-mundo. Eso significa que
los/as otros/as y el mundo son parte de nosotros/as.
Las energías de la vida, por tanto, pueden aparecer
en nosotros/as mismos/as o en los/as otros/as o en
el mundo. En estos últimos dos casos, decimos que la
energía se proyecta. Eso no quiere decir que no nos
corresponda, porque el mundo y los/as otros/as son
parte de nosotros/as.
En Astrología el concepto de proyección es im-
prescindible. En pocas palabras y adaptando la idea
al arte astrológico, diremos que la proyección es un
fenómeno por el cual alguna cualidad de nuestra
50
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Carta Natal (es decir: alguna cualidad nuestra) no es
registrada como propia, sino que es vista como per-
teneciente a otras personas o a alguna parte del
mundo.
El punto es que las cualidades proyectadas nos
llaman la atención, nos preocupan, nos atraen, nos
movilizan, a pesar de que tendemos a suponer que
pertenecen a otros/as. La pregunta es: ¿por qué nos
interesan tanto? Y la respuesta es contundente: por-
que son cualidades propias no reconocidas.
Uno de los grandes servicios que nos presta la
Carta Natal es que permite prever hacia dónde pue-
den ir dirigidas nuestras proyecciones, hacia qué
personas. Y también, por supuesto, cuáles cualidades
energéticas son las que se proyectan.
Si hablamos de la Casa III, las cualidades del
Signo o de los Planetas huéspedes, tienden a proyec-
tarse sobre los hermanos, tíos, cuñados, vecinos,
compañeros de estudios. Esto significa que, en tal
caso, la persona no ve en ella misma aquellas cuali-
dades presentes en la Casa III -o algunas de ellas-,
sino que tiende a verlas en estas figuras, quienes se
erigen en “pantallas de proyección”.
Por ejemplo, si la cúspide de la Casa III cae en
Capricornio, el hermano puede ser visto como una
persona rígida, de pocas palabras, que calcula todo, o
como un “padre” un poco autoritario. Claro, son
formas poco evolucionadas de Capricornio, porque
la proyección siempre degrada la cualidad proyecta-
da, de modo que ésta rebota hacia nosotros/as bajo
formas más bien involutivas, estancadas.
Otras veces las cosas se dan de una manera más
“objetiva”, por ejemplo: una persona tiene la Casa III
en Capricornio y existe una diferencia muy grande
de edad con el hermano. En ese caso, la cualidad del
51
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
significante de esta Casa se da como algo concreto,
constatable, la cualidad de la Casa cristaliza como
una persona que de hecho tiene más edad.
¿Cómo podemos saber cuándo ocurre una cosa u
otra? En realidad no podemos saberlo mirando solo
la Carta Natal, es necesario preguntar.
Como es adentro, es afuera, pero nunca sabemos
qué parte es adentro y qué parte afuera.
Una pregunta que nos contesta esta Casa es,
pues: ¿cómo ve una persona a sus hermanos (primos,
tíos, compañeros, vecinos)? O también ¿qué signifi-
can para ella los hermanos (y esos otros personajes)?
O, en definitiva: ¿cómo se relaciona con ellos?
La mente concreta
La Casa III nos habla además de ciertas capaci-
dades intelectuales de una persona. No nos dice, por
supuesto, si es “inteligente” o no; sino el modo en
que opera su inteligencia, qué tipo de inteligencia
tiene. El concepto habitual de inteligencia es muy
rudimentario y vago. Hace algún tiempo se viene
hablando de inteligencia “emocional” como gran
cosa. Pero nosotros/as, sobre la base de nuestro arte,
podemos hablar de doce formas diferentes de inteli-
gencia.
La Casa III nos dice cómo opera la mente de una
persona, aunque no en todos los aspectos, sino en
aquellos que se refieren a la resolución de problemas
prácticos, a la forma de hacer conexiones inmediatas,
asociaciones, juegos de palabras, elaboración de pre-
guntas, recolección de datos, experimentación. Esta
Casa nos habla de cómo alguien encara la vida coti-
diana desde el punto de vista del entendimiento. Así,
podemos suponer que alguien que tiene a Libra en
Casa III tendrá un tipo de proceso mental que lo lleva
52
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
a ponderar los distintos factores en juego en cada
situación, alguien que intenta ver las cosas desde
varios puntos de vista, aún en las cuestiones más
pequeñas. También nos dice que es alguien que pien-
sa en un andarivel esteticista, por decir así, de modo
que no le convencerán mucho las soluciones extre-
mas, tratará de resolver por la vía intermedia, o bien
alguien que consulta la opinión de varias personas
antes de actuar.
Comercio y otros menesteres
En un sentido muy concreto, la Casa III indica
también el modo de intercambiar o permutar que
tenemos, y en esa línea, nos da pistas sobre las habi-
lidades comerciales que tienen las personas.
Quien quiera asociarse con un hábil vendedor
haría bien en consultar la Casa III de los postulantes.
La Casa III siempre se destaca en personas que
usan su capacidad comunicacional para trabajar o
que dan a la comunicación un papel importante en
sus vidas, por ejemplo, en locutores, escritores, co-
municadores de toda clase, oradores, especialistas en
publicidad, comercialización y muchas otras activi-
dades de ese tipo.
Casa IV
53
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
54
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa IV
Iniciamos ahora el estudio de la segunda tríada
del Sistema de Casas.
Hemos visto que la Casa I representa la pulsión
motora, la II representa la pulsión atractora y la III la
capacidad de permutar entre polos opuestos, lo que
permite comunicar y aprender, entre otras cosas. Y
hemos comprendido también que esas tres Casas
estaban encadenadas,
formando una uni-
dad.
Podemos suponer
entonces que también
entre las Casas IV, V y
VI, se formará una
unidad encadenada. Y
en efecto, eso es lo
que ocurre.
También hemos dicho que las Casas I, IV, VII y
IX, llamadas Casas angulares, son las más significati-
vas. Llegamos ahora a la segunda de las Casas angu-
lares.
La matriz emocional
Así como veíamos la Casa III como nuestra ma-
triz relacional (la forma primaria de todas las rela-
ciones que establecemos) ahora veremos la Casa IV
como nuestra matriz emocional.
Llamo matriz emocional a la estructura de atrac-
ciones y rechazos que nos impregna, sobre todo en
55
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
los primeros años de vida, en ese verdadero segundo
útero que es el hogar que nos recibe.
Sobre esto debemos hacer una aclaración impor-
tante: suele pensarse que los primeros años de vida
nos marcan por el resto de nuestra existencia. Se atri-
buye así a ciertas experiencias (traumas) ocurridas en
los años de la infancia el carácter de causas de ciertos
síntomas, o de las neurosis de la adultez o inclusive
de la peculiar configuración de la personalidad. Des-
de nuestro punto de vista esta concepción causalista
es errónea. Es verdad que las experiencias primarias
dejan huellas imaginales y afectivas que acuden a
nuestra memoria durante toda la vida, aunque no lo
deseemos o incluso aunque no nos demos cuenta.
Esas huellas son puntos de anclaje afectivos, sean
experiencias placenteras o dolorosas. Pero no es ver-
dad que tales experiencias sean la causa de las con-
ductas posteriores o de la fisonomía de la personali-
dad.
No funciona así. La Carta Natal es una estructura
que se actualiza durante la totalidad de la vida de
una persona, desde el nacimiento hasta la muerte, de
maneras diferentes según la edad, pero conservándo-
se siempre la misma. El hecho de que ciertos compor-
tamientos puedan rastrearse hacia atrás hasta la pri-
mera infancia para hallar experiencias similares repe-
tidas no es sino una prueba de la efectividad de ese
patrón apriorístico que muestra la Carta Natal. Pero
no se trata, repito, como suele pensarse, de que las
primeras experiencias determinan las sucesivas. Sino
que lo cierto es que en cada uno/a siempre opera la
misma estructura, que se actualiza una y otra vez
desde el comienzo.
No obstante, es lógico pensar que las primeras
actualizaciones de la estructura tienen una importan-
56
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
cia mayor, dado que aportan el primer material ima-
ginal y las huellas corporales que resuenan luego en
todas las demás experiencias del mismo tipo. De tal
forma, es comprensible la confusión. Hay cierta reso-
nancia e isomorfía, pero no causalidad.
Entonces, si bien la Casa IV no agota la estructu-
ra afectiva -ya que ésta depende de otros factores
también- aporta algunos preciosos datos sobre las
experiencias de los primeros años de vida, que dan
forma al tipo de modalidad afectiva, es decir: a las
atracciones y rechazos típicos que podemos encon-
trar en una persona.
Esa estructura se proyecta (ya vimos qué signifi-
ca proyección) sobre la madre y el padre, así como
sobre otros familiares y amigos/as que hayan com-
partido la casa familiar en los primeros años.
Si queremos asociar esta Casa a una función es-
pecífica, tendríamos que decir sin duda, que se trata
de la función de cuidado (contención + nutrición). Y
aunque la madre a menudo ocupa un lugar central
en el cumplimiento de esta función, por lo general se
extiende a varias de las personas que conviven en el
mismo espacio familiar, o sea: a todos los que, de un
modo u otro, cuidan al niño. Por tanto, la Casa IV no
remite solo a la madre, sino a todo el grupo familiar.
En efecto, hallamos por lo general las cualidades
de la Casa IV repartidas entre varias personas que
son las que contienen y alimentan al niño o la niña
recién nacido/a, es decir: en la familia. Es ésta la que
crea el clima emocional en el cual tiene que desen-
volverse el/la niño/a. Y ese clima está determinado
por el Signo y los Planetas que residen en esta Casa.
Tal clima emocional es ya expresión de una matriz
emocional que es la disposición emotiva que la per-
sona mostrará durante toda la vida.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Por tanto, podemos encontrar respuesta en la Ca-
sa IV a preguntas como las siguientes: ¿Cuál fue el
tono emocional de nuestra vida infantil? ¿Cómo vi-
vimos nuestras relaciones de convivencia? ¿Qué tipo
de actitudes, cosas y personas hemos cargado con un
sentimiento positivo y tendemos a incluir en nuestra
vida y qué tipo de actitudes, cosas y personas carga-
mos con una emoción negativa y tendemos a recha-
zar?
La historia personal
En la Casa IV podemos leer la cualidad que tuvo
la historia familiar (tal como la siente y la conoce la
persona en cuestión, por supuesto). Es una Casa que
nos aporta la tonalidad del pasado personal y que
puede extenderse también al pasado de la familia y
de la comunidad cercana en que vive el agente.
Las cualidades que hallemos en esta Casa son
muy importantes, porque nos sirven como un piso,
firme o no, en el que apoyarnos para dar el salto a la
madurez.
En los primeros años toma forma por vez prime-
ra nuestra sensibilidad emotiva, y eso es lo que des-
cribe la Casa IV: ¿cómo reaccionamos en lo emocio-
nal? ¿Ante qué reaccionamos? ¿Qué sentimientos nos
mueven (“emoción” viene de movimiento)?
Indica por supuesto también, cómo era el clima
que recibió al/a la niño/a, cómo era su familia du-
rante los primeros años. Siempre para el niño, por
supuesto; cada hermano tendrá una matriz diferente,
una infancia diferente, una emocionalidad diferente
y, sin embargo, todos habrán vivido en la misma
familia.
58
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
El hogar
La Casa IV también indica, en un sentido físico,
las cualidades del hogar en que la persona vivió y
cómo serán los hogares en que tenderá a vivir cuan-
do se independice; responde así a preguntas sobre
¿qué características tiene la vivienda? El hogar, la
casa en sentido físico, es una exteriorización visible y
tangible de la Casa IV.
Sobre esto hay que tener en cuenta que la mayor
parte de las personas conviven con otras; por ejem-
plo, con una pareja. En tal caso, las características del
hogar responderán a una mezcla de las respectivas
Casas IV de los que conviven, lo que hace mucho
más difícil identificar los rasgos personales. En cam-
bio, en el caso de personas que viven solas, la vivien-
da expone con claridad el clima energético de su Ca-
sa IV.
Pertenencia e integración singular
Además, esta Casa tiene un sentido muy impor-
tante relacionado con el proceso de integración per-
sonal que se desarrolla en la segunda tríada (Casas
IV, V, y VI). En la Casa IV están los elementos emo-
cionales que funcionan como la argamasa para cons-
tituir la personalidad, los materiales imaginales del
teatro del imaginar. Allí están los personajes que son
investidos con la energía de la matriz emocional.
También está allí representado el argumento que
desarrollan una y otra vez estos personajes frente a
nosotros/as. Sobre esto último, sin embargo, es esen-
cial comprender que lo que importa es lo que noso-
tros/as (el hijo o la hija) vemos como nuestra familia,
y no lo que de hecho ocurra o lo que ven otros/as.
Cada hijo/a experimenta una familia distinta, aun-
que sea la misma para todos/as. La que describe la
59
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Carta Natal en la Casa IV es la familia experimenta-
da.
El proceso de integración requiere, como vere-
mos, atravesar toda la segunda tríada, o sea: incluye
las Casas V y VI. En la Casa IV nos encontramos los
materiales de construcción, el edificio se completa en
las dos Casas siguientes.
La Casa IV es el ámbito básico de pertenencia de
una persona. La que le da el sentimiento de perte-
nencia y se refiere a los lugares adónde pertenece.
Pero es preciso distinguir “pertenecer” de “for-
mar parte”. Los lazos de pertenencia no son decidi-
dos ni elegidos, se nos dan desde antes de nacer:
nacemos en el seno de una familia o de una institu-
ción (en algunos casos) y eso define la pertenencia.
En cambio, utilizamos el concepto de “formar parte”
para la participación en entidades a las que es nece-
sario decidir integrarse, es decir, las asociaciones o
corporaciones extrafamiliares. Pertenecemos a las
estructuras propias de las Casas IV y X, en cambio,
formamos parte de las formaciones que correspon-
den a las Casas VII y VIII.
La Carta Natal está reposando sobre la Casa IV.
Es el piso que de entrada nos sostiene y contiene,
para servirnos luego de plataforma de lanzamiento.
De este modo, es la Casa que define las condiciones
que nos permitirán llegar a ser luego, en sentido es-
tricto, verdaderos/as seres singulares. La Casa IV
nos habla de las bases emotivas que tiene una perso-
na para poder sentirse luego entero y singular. Mien-
tras estamos dentro de la Casa IV, nuestra integridad
está repartida en la familia. Solo estamos enteros co-
mo familia. En la Casa IV se trata de los cimientos de
la personalidad, pero la personalidad singular como
tal, aparece solo más tarde, en las Casas V y VI.
60
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Una idea interesante
La Casa IV tiene que ver con el sentir. Es una Ca-
sa de Agua.
El famoso astrólogo del siglo pasado Dane
Rudhyar, desarrolló una reflexión sobre la Casa IV
que vale la pena conocer.
Sostiene Rudhyar que hay dos modos de consi-
derar la Casa IV que se fundan en dos cosmovisiones
muy distintas: una pre-copernicana y la otra post-
copernicana. Según esta última la Tierra es esferoidal
Concepto precopernicano de la Casa 4 según
D. Rudhyar
y el Universo ilimitado. En cambio, las culturas pre-
copernicanas no lo creían así, sino que tenían en
mente una Tierra plana y un universo semiesférico y
finito.
61
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Esto tiene que ver con la Casa IV, pues si consi-
deramos a la Tierra como el hogar de toda la huma-
nidad, entonces las raíces de todos los humanos se
hunden en la Tierra. Y si es así, Rudhyar se pregunta
hacia dónde apuntan las raíces en una y otra cosmo-
visiones. Y contesta: en la post-copernicana lo hacen
hacia el centro de la Tierra, en donde todas terminan
por unirse. Según esta primera imagen, todos somos
como una única familia con un origen común.
En cambio, si la Tierra se concibe como plana (vi-
sión pre-copernicana), nuestras raíces no se encontra-
rán, sino que se hundirán en la tierra de modo para-
lelo. Esto significa que en las visiones pre-
Concepto postcopernicano de Casa 4
según D. Rudhyar
62
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
copernicanas no había noción de un hogar común ni
de una especie humana única; seríamos siempre co-
mo extranjeros unos de otros (o inclusive enemigos).
Por otro lado, la mentalidad pre-copernicana
imaginaba una bóveda celeste semiesférica, lo que
implicaba que había un único punto más alto que
cualquier otro hacia el cual, por consiguiente, debía-
mos converger todos. En otras palabras, éramos to-
dos enemigos, y para peor, ¡todos debíamos acatar
un principio único que estaba por encima de todo!
La visión post-copernicana, en cambio, siguiendo
siempre a Rudhyar, supone que cada uno/a apunta
hacia una estrella diferente, o sea: cada uno tiene un
pensamiento y un destino únicos y propios. Hay
convergencia de orígenes, pero no hay convergencia
de destinos. Cada uno tiene el derecho de cumplir
con su destino personal y nadie tiene derecho a im-
ponernos un destino distinto.
Los dibujos que acompañan estas páginas mues-
tran este planteo de Rudhyar.
Entendemos que es una idea interesante, pero
creemos que hay que ir un poco más allá de esta mi-
rada. Nosotros interpretamos de otro modo las dife-
rencias entre las dos cosmovisiones: el hecho de que
tengamos un origen común (centro de la Tierra) es
una gran idea que nos hermana, pero ese rasgo, que
es cierto, pertenece sin embargo solo a la capa más
profunda de nuestro ser. Por eso creemos que
Rudhyar simplifica un poco las cosas. Hay más nive-
les. Cada pueblo hace también su camino hacia las
estrellas y diverge de los otros en la forma de reali-
zarlo. Por eso creo que es necesario respetar los ca-
minos de cada cultura. La raíz es común y nos hace
hermanos a todos los/as humanos/as, y cada uno de
los/as hermanos/as desarrollamos posibilidades
63
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
diferentes, -hasta allí estamos de acuerdo-; pero
creemos que hay más niveles, no solo el singular o
individual. Las asociaciones y las comunidades polí-
ticas son otros tantos agentes reales y los destinos
singulares deben integrarse atravesando los destinos
de asociaciones y comunidades también. En esto úl-
timo diferimos con Rudhyar, es decir: creemos que
hay también diferencias culturales y asociativas que
son respetables, que corresponden a las asociaciones
y a los pueblos.
Otro punto en que sugerimos diferenciarnos de
Rudhyar es que la Casa IV no es singular, sino pre-
singular. El verdadero agente de esta Casa no es un
yo singular, sino una familia, cualquiera sea la forma
que adopte. En la Casa IV el singular todavía está
desparramado en su familia, y surge desde allí para
pasar a la experiencia de la singularidad solo al atra-
vesar las Casas V y VI.
Y por el lado del cielo, nos parece que Rudhyar
enfatiza la visión moderna (que él llama post-
copernicana), que tal como va, parece resolverse en
una tendencia a la dispersión por medio de una alo-
cada carrera individualista (cada cual busca sólo su
estrella y se desentiende de los demás, de su comu-
nidad y de la Tierra misma). En eso también diferi-
mos de Rudhyar, ya que su mirada permite estos
extremos. Pero, aun así, nos parece que es una idea
muy interesante que vale la pena considerar y mejo-
rar.
¿Por qué la Casa IV remite al pasado?
En cada espira evolutiva, la Casa V es el núcleo
consciente alrededor del cual se ordena toda nuestra
evolución en esa espira. En la espira que está reco-
rriendo ahora la humanidad el agente singular es el
64
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
yo humano o auto-consciencia. Por tanto, la Casa IV
resume el pasado del yo, la etapa pre-yoica, y por eso
remite a nuestra infancia.
De allí que algunas de las preguntas centrales
que se le pueden hacer, son:
¿Cómo fue nuestra infancia?
¿Qué rasgos básicos tenía para nosotros la fami-
lia?
¿Cómo fue la relación con las personas que nos
criaron?
¿Qué actitud tenemos con relación al pasado, a la
historia propia y de nuestra comunidad?
Para cualquier persona adulta la Casa IV remite
al pasado porque su mirada supone algún grado de
singularización, es alguien que ya está más allá de su
Casa IV. En cambio, durante la infancia, la Casa IV
no es el pasado, sino el presente de las personas.
Acerca de esto hay algo muy importante: como la
Casa IV se refiere a la protección familiar recibida, lo
que incluye alojamiento, alimento, abrigo, cariño y
muchas otras cosas que nos dieron los familiares,
corremos el riesgo de tender a seguir buscando refu-
gios similares al de la infancia durante toda la vida.
Es una trampa en la que caemos invariablemente casi
sin darnos cuenta. En la adultez no se puede seguir
buscando un refugio (en ningún sentido) que ya no
se necesita. ¿Por qué ya no se necesita? Por el simple
hecho de que a partir de los 28 años somos capaces
de cuidarnos a nosotros mismos; ya no necesitamos
que alguien nos cuide.
65
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Precisiones sobre el “clima” familiar
¿Cómo entender la idea de “clima” familiar y
aplicarla? Consideremos a alguien que tiene Escorpio
en la Casa IV, por ejemplo. Se podría suponer que
hay algo oculto en su familia, o que hay una atmósfe-
ra culpógena, o quizás es un ambiente donde mu-
chas cosas no se hablan, o hay conflictos latentes
que estallan cada tanto, o hay mucha presencia de los
abuelos (Escorpio simboliza a los abuelos), o hay
luchas de poder, o la familia tiene gran influencia en
la comunidad. Y esto para citar solo algunas posibili-
dades. A su vez, las cristalizaciones de Escorpio en
Casa IV son indicios sobre cómo somos en el campo
emocional. Lo más probable es que, cuando seamos
mayores, esas experiencias se reciclen como tenden-
cias a controlar las emociones propias y ajenas, o a
usarlas como factor de poder. Esa matriz nos hace
percatar de que la emoción es poder, sea uno mismo
el manipulado o el que manipula.
66
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa V
La Casa V está íntimamente relacionada con la
IV, del mismo modo que la primera lo estaba con la
segunda, es decir: se pueden ver como polos opues-
tos complementarios.
La Casa V está en correspondencia con el signifi-
cado de Leo y se refiere a la capacidad que tenemos
de expresar lo que somos como singulares, nuestro
modo personal, único, de mostrarnos, de aparecer
ante los demás, nuestro singular modo de irradiar un
peculiar estilo de
expresarse.
La V es la Ca-
sa que expone lo
singular. Es, en
principio, un canal
de salida. Es la
Casa más personal
que hay. Por eso
un concepto bási-
co para la Casa V
es el de expresión, en el sentido de que supone algo
que sale de nosotros (ek), se hace visible y expone lo
que cada uno es, sin mezcla con ninguna otra cosa. A
diferencia de lo que ocurre en la Casa IV, en ésta el
movimiento es centrífugo.
Sin embargo, aquello que sacamos a luz colorea-
do por las cualidades de la Casa V se ha engendrado,
incubado en la IV.
Podemos imaginar la Casa IV como una fuente
de donde surge el agua hacia arriba, la V entonces
67
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
sería el dibujo que forma el agua en el aire al brotar
con fuerza desde esa fuente. Podemos verla como el
diseño que traza en el aire el agua, empujada por
esos aspersores que se usan para regar el césped.
Pero hay un fenómeno especialísimo en el tránsi-
to de la Casa IV a la V: el hijo o la hija, que en la Casa
IV permanecía refugiado/a dentro del núcleo fami-
liar como aquél/lla a quien todo era referido, como
el/la que recibía todos los cuidados, de pronto ha
atravesado la membrana protectora, el límite y sale al
mundo exterior. Y a diferencia de otras salidas, que
podían haber sido para aprender algo y luego regre-
sar al seno familiar, en este caso es para no volver.
Cuando el hijo ha producido su propia singularidad,
ya no necesita el refugio familiar y entonces estamos
en la Casa V.
Pero la condición para irse y no tener que volver,
es “llevarse puesta” la familia. El hueco familiar, el
espacio protector donde habitaba el/la hijo/a, se
convierte en la interioridad psíquica del/de la hijo/a.
La situación se da vuelta como un guante.
En la Casa V nos arriesgamos a la soledad, nos
vamos por las nuestras sin red protectora. Pero po-
demos estar solos porque ya hemos asimilado a la
familia transformándola en interioridad, en el psi-
quismo propio, en nuestro teatro del imaginar. Ya
no vivimos en el interior de una familia, sino que
ahora la familia es nuestro interior. Portamos una
interioridad poblada por los personajes familiares,
que pasan a ser así personajes de nuestro psiquismo
a la vez que recursos de nuestra personalidad y los
podemos sacar a luz cuando los necesitemos encar-
nándolos. Eso quiere decir que nos hemos vuelto un
“yo”. El yo es un producto, una construcción, una
posibilidad. No venimos al mundo siendo yoes, sino
68
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
solo posibles yoes. El yo (Casa V) brota del ego, que
es la formación propia de la Casa IV, por auto-
parición.
No obstante, a menudo en esta fase zodiacal no
percibimos la profundidad del paso que damos y
todas sus implicancias, estamos demasiado encandi-
lados y entusiasmados con nuestro logro: atravesar la
membrana familiar hacia nosotros/as mismos/as.
De todos modos, lo hacemos, así que cuando
ocupamos nuestra Casa V, ya nos encontramos en la
etapa que podemos llamar de la singularidad.
No obstante, para completarnos como un yo ín-
tegro, todavía tendremos que hacer el trabajo que
implica la Casa VI.
Cuando todavía somos un ego, la Casa V se ex-
perimenta como máscara, como personalidad impos-
tada, fruto de un proceso específico: la identifica-
ción. Nos identificamos con ciertas personas, cosas,
sucesos, asociaciones, y nuestra Casa V es como una
colección de retratos de otros; lo propio es, en ese
caso, el conjunto, la mezcla que hacemos. Pero ten-
gamos por seguro que hay otros miles que tienen
mezclas parecidas.
69
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Hay una imagen muy clara que nos permite dis-
tinguir al ego del yo. Cuando nos constituimos como
un yo singular, somos una estructura trinaria: esta-
mos articulados en dos polos interiores y una elipse
periférica. Vamos a llamarlos: actor/a, espectador/a y
periferia. La periferia es un conjunto indefinido de
personas desde el que surgen y pasan al frene dife-
rentes agentes todo el tiempo.
Podemos estacionarnos en, y operar desde, cual-
quiera de los dos lugares psíquicos interiores princi-
pales (actor/a y espectador/a). Cuando nos ubica-
mos como actores/as, nos expresamos, nos mostra-
mos, exponemos nuestras obras, que pueden ser sen-
timientos, ideas, obras de arte y más. En tal caso,
nuestro lugar espectador/a, se exterioriza en alguna
otra persona. A su vez, alrededor de ambos/as y bajo
la forma de un público indefinido, tendremos la peri-
feria.
Cuando en cambio, nos identificamos con nues-
tro/a espectador/a interior, admiraremos a otro/a,
quien entonces pasa a ser la exteriorización de nues-
tro/a actor/a interior. Siempre estaremos rodeados
ambos/as por el trasfondo de un público indetermi-
nado.
Cuando se da una oscilación consciente entre
esos dos núcleos del yo, estamos ante un proceso
saludable.
Pero también puede ocurrir un despliegue in-
completo o deficiente. En tal caso, creeremos ocupar
el centro del mundo y asumiremos que todos/as son
–o deberían ser- nuestros/as admiradores/as. Esta-
mos nosotros/as y “nuestro” público, un conjunto
indeterminado que forma un círculo (no una elipse) a
nuestro alrededor. En este último caso, también po-
demos estar confinados/as al lugar de espectado-
70
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
res/as, perdiéndonos así entre un público indefinido
que admira de modo incondicional a otro/a.
Cualquiera que haya subido a un escenario, ex-
puesto una obra de arte, o cualquiera que haya mani-
festado su amor por alguien, ha “visto” que tiene un
espectador especial –a veces imaginado- y un público
indeterminado –a veces imaginario- a su alrededor.
Esa vivencia refleja la estructura real del yo en su
forma evolutiva.
En cambio, cuando estamos encallados/as en el
estado de ego, tenemos una visión binaria de noso-
tros/as mismos/as compuesta solo por un centro
emisor y una periferia circular de espectadores/as
indefinidos.
La estructura adulta, madura, en verdad no tiene
un centro, sino dos núcleos: actor/a y espectador/a,
rodeados por una elipse compuesta por una multitud
indefinida. El ego supone una circularidad y un cen-
tro inexistentes, ilusorios. El yo en cambio, es elíptico
y la elipse es trinaria.
Hay pues, dos egos: un ego propio de la Casa IV
que está justificado por ser una etapa genuina de
nuestro desarrollo, y un ego de la Casa V, que es una
primera forma todavía incompleta e imperfecta que
toma la experiencia de esta Casa.
Acerca del enamorarse y la Casa V
En la Casa V se puede ver el modo y las circuns-
tancias de la peculiar experiencia del enamoramien-
to. Cuando proyectamos nuestro polo actor/a, po-
demos enamorarnos de aquel/lla sobre quien lo pro-
yectamos. Fascinarse con las cualidades del propio
actor/a proyectadas no es algo raro. Visto con cierta
distancia, sin embargo, resulta bastante absurdo –
muchas culturas consideraron al enamoramiento un
71
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
estado más o menos enfermizo-, porque el/la otro/a
nunca va a ser lo que en verdad somos nosotros/as.
Pero a la vez resulta inevitable y fascinante, pues la
proyección y el consiguiente enamoramiento suelen
ser uno de los principales caminos para que emerja el
yo y podamos parir lo que somos en lo más propio y
único, dejando atrás el ego.
A menudo necesitamos tomar más contacto con
ese polo interior capaz de expresarse, por eso vemos
al amado o la amada como algo bello, maravilloso, ¡y
como algo que no nos puede faltar! Nos gusta, lo
deseamos y queremos tenerlo… ¡Cómo no habría de
ser así si las que vemos en el amado o la amada son
las cualidades del lado actor/a de nuestro propio yo!
Y encima lo miramos desde con los ojos que eran de
nuestra madre.
Si ocurre que, por alguna razón, no podemos ex-
presar por nosotros/as mismos/as el polo actor; en-
tonces lo proyectamos, y luego… lo “encontramos”
en otra persona, lo que vuelve inevitable que nos
enamoremos de ella. Si lo miramos con frialdad (no
hay que estar, claro, demasiado enamorado para po-
der hacerlo) vemos que en el fondo se trata de un
proceso narcisista. Cuando encontramos a alguien
que parece expresar las cualidades que nosotros qui-
siéramos expresar y no podemos (por cierto que no
nos damos cuenta de nada), nos fascinamos con esa
persona, la admiramos y nos enamoramos. Porque es
un espejo de lo que somos nosotros/as mismos/as –
un espejo del lado actor/a de nuestro ego-, por eso
no podemos dejar de mirarla, necesitamos tener ante
la vista eso que es nuestro, no nos podemos separar
de ella, ¡nuestra madre no lo haría!
Pero ese proceso no es negativo, al contrario, el
enamoramiento debería ser vivido con plenitud y
72
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
hasta sus últimas consecuencias, ya que solo así sirve
de palanca para acceder al yo.
Las de la Casa V son, acaso, las proyecciones más
fuertes; liberan mucha energía. No puede ser de otra
manera, ya que lo que se proyecta es la mismísima
posibilidad de ser uno/a mismo/a en sentido madu-
ro, adulto, libre. Por eso los/as enamorados/as sien-
ten que por estar con el objeto de su amor pueden
hacer cualquier cosa. Y suele ser también un proceso
de sufrimiento, porque lo que se experimenta es la
propia escisión interior, que es lo que debe ser tras-
cendido a costa de ese proceso.
Una pregunta correspondiente a la Casa V es,
pues: ¿de qué tipo de persona tendemos a enamorar-
nos? Lo que revela a la vez, cuáles son las caracterís-
ticas de nuestro núcleo emisor.
Entonces se comprende por qué la tradición as-
trológica lee en la Casa V a los y las amantes, o la ve
como la Casa de las aventuras amorosas. Es que se
trata de un tipo de relación que no pasa por las for-
malidades del acuerdo, sino que está apoyada en la
necesidad perentoria de expresar sentimientos de
amor hacia uno/a mismo/a. Porque, démonos cuen-
ta: en realidad en el enamoramiento el/la otro/a no
existe, es el pretexto para expresar al/a la propio/a
actor/a, para auto-admirarse y abrir el corazón.
Quien se enamora ama, en esencia, su propio amar,
se ama como amante. En este último sentido, es co-
mún que cuando el fenómeno está maduro para una
toma de consciencia, sigamos no obstante proyectan-
do nuestro/a actor/a interior y comencemos a echar-
le al/a la otro/a la culpa por nuestras desdichas. Si
hacemos eso, deberemos empezar de nuevo, y lo ha-
remos tantas veces como sea necesario.
73
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
La relación personal con los hijos
En la Casa V encontramos también respuestas
acerca de la relación que tenemos con nuestros hi-
jos/as, en la medida que éstos/as son una expresión
más de nosotros/as.
Pero la Casa V habla no tanto del tipo de hijos
que tenemos, sino más bien del tipo de relación que
establecemos, a título personal, singular, con nues-
tros hijos. Porque de lo que se trata es de lo que los
hijos significan para el padre o la madre por separa-
do y no como una cuestión de la pareja que los en-
gendra (tema este último, de la Casa VIII).
En el estado de ego puede darse el fenómeno de
la proyección hacia los hijos o hijas. Una persona que
tiene Géminis en la Casa V, por ejemplo, puede decir:
“mi hijo/a es muy conversador”. Lo que ocurre es
que ve la capacidad de conservar de su propio/a
actor/a interior, reflejada en su hijo/a. Otra cosa se-
ría si dijera: “converso mucho con mi hijo/a”. Enton-
ces no habría proyección y podríamos conjeturar que
la persona accedió al estado de yo.
La Casa V supone un movimiento hacia afuera,
una irradiación desde el interior hacia la periferia,
con las salvedades y características a que nos hemos
referido antes.
El camino del héroe
La tradición también asocia a la Casa V con el
espíritu de aventura, con la tendencia a asumir ries-
gos. De allí que la tradición diga que esta Casa nos
hable de la propensión a los juegos de azar. Esto tie-
ne algún sentido, ya que salir del ámbito protegido
de la Casa IV es “la” aventura y supone correr ries-
gos. Claro que remitir esto a los juegos de azar es
muy poco interesante.
74
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
En este sentido, por supuesto, hay significados
más sugestivos que el juego de apuestas o el ponerse
en situaciones de riesgo por el riesgo mismo: en la
Casa V comienza lo que se suele llamar el “camino
del héroe”, el camino que nos hace asumir y com-
prometernos con nuestro propio deseo, es decir: con
la conjunción de la pulsión motora y la pulsión atrac-
tora a fin de expresarla desde la propia singularidad
como un corazón. Para que eso sea posible, habremos
aprendido a cuidarnos a nosotros/as mismos/as y
nos habremos independizado del cuidado de la fami-
lia. En la Casa IV todavía nos encontramos con una
conciencia nocturna, semidormida; en la V aparece
una consciencia que podemos llamar diurna, solar,
despierta, aquella que no está condicionada por el
pasado, sino que está ávida de “probarse”, de lanzar-
se en el presente a mostrar lo que le es peculiar y de
expresarse para ganar autoconsciencia.
Constituirse como un yo es lo que los mitos de
todos los pueblos han propuesto siempre como des-
tino posible y deseable del ser humano. Quien lo ha-
ce, accede a su peculiar faceta de héroe o heroína.
75
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
76
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa VI
La Casa VI cierra la 2º tríada y por tanto, a la vez,
hace de puente entre las dos Casas anteriores, como
también entre la segunda y la tercera tríadas.
Ganarse el pan
En primer lugar, esta Casa simboliza aquellos
ámbitos en los que podemos sentirnos útiles.
Es decir, aparece
aquí lo que se mani-
fiesta como trabajo, la
actividad de ganarnos
el pan. De allí que en
esta Casa encontre-
mos respuestas a pre-
guntas tales como:
¿de qué modo nos
relacionamos con el
trabajo? ¿Qué tipo de trabajo tiende a ser más viable
para nosotros? O ¿qué condiciones necesitamos para
sentirnos cómodos en el trabajo? Podemos ver allí
también la relación con los superiores y los subordi-
nados y cualquier otra modalidad del sentirse útil y
del trabajar.
Al salir del refugio familiar ya no somos alimen-
tados y, por tanto, necesitamos procurarnos el ali-
mento y todas las otras cosas que cubren nuestras
necesidades y satisfacen nuestras apetencias.
Es necesario distinguir bien el significado de esta
Casa, del de la Casa X, lo que a veces se confunde. La
77
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa VI nos habla de la cotidianeidad del trabajo, de
lo que ocurre allí todos los días; no tiene mucho que
ver con la vocación (que hallaremos en la Casa X),
aunque, por supuesto, lo ideal es poder compaginar
el trabajo con la vocación, por más diversas que sean
las cualidades de las Casas VI y X.
La Casa VI se refiere a la sensación de estar inte-
grados/as en un contexto de vida en el que somos
reconocidos y valorados por la utilidad de lo que
hacemos. Nos habla de aquello que nos hace sentir
eficaces frente a otros agentes. Porque por detrás del
trabajo considerado en su exterioridad y en paralelo
con el hecho de que el trabajo permite sobrevivir fue-
ra de la familia (es decir: más allá de la Casa IV), está
el sentimiento gratificante de sentirse útil. En efecto,
para que podamos hablar de trabajo en un sentido
genuino, el agente tiene que sentir que lo que hace es
valorado como algo útil los demás, que su labor sirve
a alguien. De allí que también se hable aquí de servi-
cio.
La contraprestación es un indicador seguro de
que nuestro trabajo es útil. Para ser claros: si pagan
por nuestro trabajo, si compran nuestros productos,
quiere decir que los valoran. No estoy tan seguro
respecto de las tareas anónimas y desinteresadas.
Creo que estas últimas corresponden más bien a la
Casa XII. De todos modos, la línea divisoria no siem-
pre es nítida y hay que analizar cada situación en
particular. Lo que a unos hace sentir útiles, es indife-
rente para otros. Por otro lado, que las tareas desinte-
resadas correspondan a la Casa XII no quiere decir
que sean algo sin valor o despreciable. Se trata solo
de saber de qué escenario estamos hablando.
La Casa VI se refiere a los ámbitos en los que hay
que subordinarse a un sistema o contexto ordenado
78
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
de útiles del que se forma parte, aportando el esfuer-
zo propio para que funcione bien. Un contexto de
útiles es algo muy concreto: un taller, una oficina, un
espacio de trabajo. Por definición esos contextos de-
ben estar siempre fuera de la familia. Porque en la
familia nos alimentan, en cambio, en la Casa VI se
trata de ganarse el pan con el sudor de la propia fren-
te.
Si una persona trabaja en una empresa familiar
se van a superponer dos lógicas en su existencia: la
familiar y la laboral. Es decir, habrá una superposi-
ción entre el pertenecer y el formar parte.
Eso puede funcionar en algunos casos, pero es
bastante difícil, ya que esas lógicas no tienen por qué
ser compatibles, y de hecho casi nunca lo son. Por ese
motivo, los que participan en ese tipo de situaciones
tienen que distinguir con claridad ambas lógicas, y
nosotros, como intérpretes, también. Una responderá
a la Casa IV y otra a la Casa VI.
Hay algunos “servicios” que son ambiguos, por
ejemplo, el servicio militar obligatorio en algunos
países, o el formar parte de jurados y otras activida-
des que se hacen para la comunidad y no van dirigi-
das de modo directo a otros particulares o corpora-
ciones. Nos inclinamos a creer que este tipo de servi-
cios corresponden más bien a la Casa X (que abarca
lo público o lo comunitario como un todo).
En la Casa VI se da a menudo este tipo de situa-
ciones ambiguas, ya que es el lugar en el que tene-
mos que asumir las reglas que rigen en nuestra co-
munidad y esto tiene el carácter, a veces, de cargas
públicas que toman la forma de trabajos. Pero siem-
pre lo que corresponde a la Casa VI es el ejercicio
concreto, cotidiano, contextualizado y persona a per-
sona, del servicio que se presta.
79
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Hacia el otro polo (el familiar) también hay zonas
grises. Es lo que sucede con los empleados domésti-
cos, que participan desde la Casa VI en un ámbito
que es propio de la Casa IV. No obstante, creemos
que estos trabajadores forman parte de la Casa VI.
Vamos a poner algún ejemplo para comprender
mejor este escenario. Una Casa VI en Escorpio habla
de trabajos específicos que ayudan a los demás a
transformar su vida, o bien que implican ejercer al-
gún tipo de poder, trabajos que tienen que ir más allá
de las apariencias, de lo que se ve a simple vista. Por
ejemplo: investigaciones de cualquier clase y todas
las profesiones curativas serían una veta interesante
para Escorpio en la Casa VI.
Y como en la Casa VI se dan los escenarios para
integrar toda clase de reglas comunitarias, el Signo y
los Planetas residentes nos van a indicar las cualida-
des de los procesos que la persona deberá atravesar
para asumir esas reglas.
Los puntos débiles
Por otro lado, la Casa VI se refiere a los puntos
débiles de nuestro organismo, y por tanto al contra-
punto entre salud y enfermedad.
Las preguntas, en lo que respecta a esta temática,
podrían ser: ¿cuál es la relación que tenemos con la
enfermedad? ¿Cuáles son los puntos más débiles de
nuestra estructura psíquica y física, los más vulnera-
bles a la enfermedad, los que, por lo tanto, con más
facilidad podrían llegar a manifestar síntomas? ¿Qué
sentido tiene para una persona, el enfermar? ¿En qué
punto de la constitución de nuestro organismo somos
débiles?
Pero queremos hacer una aclaración: no pode-
mos hacer interpretaciones apresuradas en este pun-
80
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
to: hay millones de personas que tienen, por ejemplo,
Libra en su Casa VI y no manifiestan síntomas en los
riñones. La cualidad de la Casa VI expone apenas
cierta propensión que, en la mayor parte de los casos,
se manifiesta más bien en la conducta y no en sínto-
mas físicos detectables.
Encontramos aquí también, indicios muy impor-
tantes sobre la cuestión del sentido de las enferme-
dades.
No es casual que el punto débil de la carta natal
se ubique en la Casa VI, justo en el lugar en que te-
nemos que asumir ciertos límites que se requieren
para poder integrarnos a los dos ambientes en que
habitamos: el socio-político (la comunidad) y el natu-
ral.
Salvo en casos muy específicos y a pesar del do-
lor o las molestias que producen, los síntomas son un
mensaje de aliento y ayuda a favor de nuestra evolu-
ción. Surgen como resultado de alguna detención en
el proceso de integración singular, y sólo llegan al
cuerpo en algunos casos. La enfermedad, en sentido
general, es un mensaje alentador, que nos dice: “siga
evolucionando, no se quede con un pie en el bote y
otro en el muelle, si va a dar el salto, complete el mo-
vimiento”.
Por eso hay que entender con mucha amplitud lo
del “punto débil” de la Casa VI. Por ejemplo, el pun-
to débil de Libra en la Casa VI puede significar una
dificultad para aceptar al otro como un par, con los
consiguientes problemas de pareja. Solo en algunos
casos se transformará en síntoma físico.
Cómo vivimos las crisis
La cuestión del punto débil está relacionada con
las experiencias de crisis. Crisis es ese momento en
81
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
que nuestra acción, que ha seguido una tendencia
constante durante un cierto recorrido, de pronto
cambia de dirección o se detiene. Es decir, crisis es
justo ese punto donde cambia la dirección de la ten-
dencia.
Debemos aclarar entonces que jamás hay un es-
tado duradero de crisis. Las crisis son breves, casi
instantáneas.
La Casa VI aporta muy valiosa información acer-
ca de cómo vivimos, qué sentido tienen y cómo po-
demos superar nuestras crisis en el curso de la vida.
Para comprender y superar las crisis hay que recurrir
a lo que tenemos en esta Casa. El principio de la Casa
VI es homeopático: lo que cura es análogo al síntoma.
Tengamos en cuenta que cuando hay varios Pla-
netas en una Casa, la experiencia de ese escenario es
compleja y casi nunca va a dar características tajan-
tes, en tales casos hay mucho material para elaborar
y sintetizar. Queremos aclarar que a nuestro juicio las
crisis no tienen nada de malo en sí mismas, al contra-
rio, implican una ayuda, un empujón para que nos
pongamos en movimiento. “Crisis es oportunidad”
dicen los chinos.
Vocación e instrumentos
Aclaremos un poco más el tema del trabajo en su
diferencia con la vocación. Las cualidades de la Casa
VI se pueden manifestar de muchas maneras, o en
gran cantidad de trabajos diferentes. No hay que es-
perar que los elementos que contiene la Casa VI se
manifiesten siempre en el contenido del trabajo; a
veces es la modalidad o el estilo de trabajo lo que
cuenta, cualquiera que sea el contenido concreto de
éste.
82
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
La Casa VI de un ingeniero, quizá no tiene nada
que ver con la ingeniería, aunque sea su vocación
genuina por los elementos que tiene para esta profe-
sión en su Casa X. Esa persona puede ejercer la inge-
niería al modo de su Casa VI. Supongamos que el
Signo de su Casa VI sea Géminis. En tal caso tal vez
ese ingeniero dirija una publicación dedicada a la
ingeniería.
Si tomamos así el sentido de la Casa VI, no resul-
ta tan difícil conectarla con la vocación.
La Casa VI define el utensilio básico, el modo, el
método que tenemos, la herramienta para llevar ade-
lante aquello que indica la Casa X que es la que ex-
pone la vocación.
La Casa II, la Casa VI y la Casa X están vincula-
das porque las tres son Casas correspondientes a
Signos de Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio). En
cierto modo pueden llamarse Casas de Tierra. Pero
tienen rasgos diferentes muy claros que debemos
distinguir.
La introyección del principio paterno
La transición de la Casa V a la Casa VI, siempre
que las tomemos en su sentido virtuoso, es muy sua-
ve, ya que cuando nos constituimos como un yo ma-
duro, tomamos consciencia de que somos únicos; por
tanto, caemos en la cuenta de nadie va a realizar
aquello que nosotros sí estamos llamados a hacer. De
modo que sobreviene enseguida un momento de
responsabilidad: si nadie va a plasmar aquello en lo
que soy único, entonces tengo que hacernos cargo de
realizarlo.
Vemos que al llevar la Casa V a su culminación
virtuosa nos encontramos con Saturno de manera
natural.
83
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Por eso, vamos a tocar ahora un punto funda-
mental respecto de la Casa VI. Algo que la Astrología
tradicional, a nuestro juicio, no ve: que la Casa VI es
la sede de la introyección de una de las dos condicio-
nes necesarias para la constitución de la personalidad
singular, es decir, del yo.
Ya vimos la primera condición en la Casa V (la
introyección de la familia, con énfasis en la fagocita-
ción de la función materna). Pero después de integrar
lo materno, resulta casi obvio que falta integrar la
función paterna. A la Casa V sigue la Casa VI, por
tanto, será en esta última que ocurre tal introyección.
¿Qué papel tiene la función paterna? Es la se-
gunda condición que necesitamos absorber para po-
der integrarnos a la comunidad y al ecosistema natu-
ral. Solo si la introyectamos podremos sobrevivir
fuera de la familia. En especial, la función de Saturno
es la que nos permite ganarnos el pan. En la Casa IV
nos alimentan, en la Casa VI tenemos que hacerlo
nosotros/as. Pero para eso es preciso introyectar una
gran cantidad de reglas, leyes, normas, que rigen
fuera del ámbito familiar. Sin asumir esos límites que
impone la realidad no podríamos ser útiles a los de-
más ciudadanos.
Por eso lo que se logra en la Casa VI es la auto-
nomía, esto es: la capacidad para asumir las normas
que rigen en la comunidad, como propias. Implica
ajustarse a reglas que son recibidas desde la comuni-
dad, leyes preexistentes y de las que tenemos que
apropiarnos. En ese sentido es importante el papel de
la escuela, que en su faceta de transmisora de hábitos
y disciplinas de trabajo, cumple un papel muy im-
portante en la conexión entre familia y comunidad.
El capitalismo salvaje, vigente en casi todo el
planeta, supone relaciones laborales muy alienantes.
84
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Somos muy pocos los que podemos elegir de qué
trabajar, la inmensa mayoría está obligada a vender
su fuerza de trabajo y su tiempo para sobrevivir. Eso
es la Casa VI, sin duda, pero una forma muy involu-
tiva y terrible de ese escenario. Una cosa es asumir
las reglas de la comunidad en que vivimos y otra
cuestión es cuáles son esas reglas. Que hay que asu-
mirlas es inevitable, así como que eso ocurre en el
escenario de la Casa VI, pero que esas reglas sean las
del modo capitalista salvaje de vivir, no lo es. Po-
dríamos inventar modos mucho mejores de ganarnos
el pan. Ahora, eso sí, la Casa VI seguiría siendo aque-
lla en la que internalizamos las reglas comunitarias.
Que sean mejores no implica que dejen de ser reglas
a cumplir y asumir. Más todavía: si estamos someti-
dos a estos regímenes capitalistas salvajes es porque
tenemos muy poco desarrollada la Casa VI. La liber-
tad supone responsabilidad, “autonomía” significa
“capacidad para darnos las normas a nosotros mis-
mos”, es decir: sin necesitar una autoridad externa
que nos haga cumplirlas. La especie humana está
lejos de haber hecho el trabajo de la Casa VI.
En la Casa V nos situamos siempre como un ser
singular, en cambio, en la Casa VI somos genéricos.
Somos el zapatero, el ingeniero, el odontólogo, el
profesor, el astrólogo, etc. Pierde peso el nombre
propio, se resalta el servicio, la utilidad de lo que
hacemos. Por más simpáticos que seamos, si somos
zapateros y arreglamos mal los zapatos, estamos en
problemas.
Defender el yo
La experiencia de cada Casa no debería desapa-
recer cuando nos abocamos a las posteriores. Cada
Casa debe integrar la experiencia de las anteriores,
85
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
aunque transformada. Por tanto, cuando nos situa-
mos en la Casa VI no deberíamos perder lo ganado
en la V. Sin embargo, habrá que redefinir lo aprendi-
do allí. En eso consiste la experiencia de la Casa VI:
adaptar, adecuar nuestro fuego solar, nuestro yo sin-
gular único para que funcione de un modo útil en la
comunidad. Recortarlo, pero sin apagarlo.
Es preciso llegar a un equilibrio entre el/la ac-
tor/a (Casa V) y el/la trabajador/a (Casa VI) que
somos. Hay que expresar lo propio, pero a la vez,
convertirlo en algo útil para los demás.
De modo que la Casa VI resulta fundamental,
pues indica los talentos que tiene cada uno para inte-
grarse al mundo extra-familiar. La pregunta pues, es
¿cómo se integra una persona fuera del ámbito fami-
liar? E integrarse a la comunidad equivale, en espejo,
a integrarse en lo personal, de modo de completar el
corazón que somos.
El corazón tiene cuatro cavidades, que corres-
ponden a las cuatro funciones que podemos expresar
si somos un yo: podemos expresarnos como hijos,
como hermanos, como padres y como madres; o
bien, en una versión más amplia: como actores, como
espectadores, como trabajadores y como receptores
del trabajo de otro.
Los significados tradicionales de la Casa VI: el
trabajo y la salud, revelan cuán integrados estamos al
mundo humano y al ambiente físico natural.
86
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa VII
La pareja
La Casa VII nos habla de todas las formas de
asociación entre singulares. Entre ellas, nada menos
que el matrimonio o, si se prefiere, la pareja, enten-
dida como proyecto. Por lo general, no está claro de
qué se trata cuando hablamos de pareja. Es uno de
esos temas en los que los sentimientos y los prejui-
cios oscurecen la mirada.
La pareja es un tipo de asociación. Y una asocia-
ción implica siempre al menos dos partes que se pro-
ponen realizar un proyecto en común. La pareja es
una relación de pares
con proyecto, lanzada
hacia adelante en pos
de objetivos que los dos
que se unen quieren
lograr juntos. Lo que la
diferencia de otras aso-
ciaciones es que, ade-
más, supone intimidad
o sexualidad, a lo que se unen los fuertes sentimien-
tos que esto supone.
Pero hay otro malentendido: se suele pensar en
la pareja como una relación cara a cara, donde cada
uno está referido al otro. Es decir, donde el otro es el
objetivo, como en las novelas de TV. Esa mutua refe-
rencia, afectiva y erótica, sin duda tiene que darse,
pero no alcanza. Para que haya asociación es necesa-
rio que exista una acción conjunta lanzada hacia ade-
lante en pos de objetivos distintos de las partes, es
87
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
decir, se requiere al menos un proyecto. Para la base
sexual y afectiva de la pareja vale la relación cara a
cara, en espejo; pero para la proyección de la pareja
en el tiempo es necesario que las dos personas cami-
nen juntas codo a codo, mirando ambas hacia adelan-
te en pos del mismo objetivo. Son dos posiciones di-
ferentes que deben conjugarse en este tipo tan espe-
cial de asociación.
En asociaciones comerciales o de otra clase, el
momento de referencia mutua tiene mucho menos
importancia, ya que no se juegan sentimientos tan
intensos.
Demanda y proyección
La pareja (la otra persona) siempre representa la
cualidad de la Casas 7 del agente, es una regla. Si no
ocurriese tal cosa deberíamos preguntarnos ¿qué está
pasando allí?
Esto se da incluso aunque alguien haya hecho
diversas parejas a lo largo de su vida. Acerca de esta
cuestión hay una hipótesis que dice que la segunda
pareja importante está significada por las cualidades
de la Casa IX, la tercera por las de la Casa XI, y así
sucesivamente. Como vemos se propone una suce-
sión de 2 en 2. Pero nunca tuvimos oportunidad de
corroborar esta idea. Sospechamos que los que la
proponen fuerzan la interpretación, así que la vamos
a dejar de lado. La Casa VII representa aquellas cua-
lidades que perfeccionan las del Ascendente, lo que
le da una importancia superlativa que no se pierde
por más parejas o matrimonios que existan. Mi pare-
cer es que, más allá de las apariencias, las parejas
estables o con proyecto siempre responden de algún
modo a las cualidades de la Casa VII.
88
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Si el Ascendente indica la manera de tomar deci-
siones a título personal, la Casa VII será aquella en la
que tomamos decisiones con otros, es decir, decisio-
nes compartidas.
Pero antes de tomar decisiones junto con otro,
necesitamos encontrarnos con éste. Por tanto, la Casa
VII habla de nuestras predilecciones y nuestro modo
de relacionarnos con los pares. ¿Con quién tiendo a
unirme para hacer algo en conjunto? ¿A quiénes elijo
como socios de cualquier tipo? Esas son preguntas
que puede responder la Casa VII.
Proyección de la cualidad de la Casa XII
Hay diversos fenómenos muy importantes con
relación a la Casa VII.
En primer lugar, el agente tiende a proyectar so-
bre su pareja las cualidades del Signo de su Casa XII,
lo que le impide ver la realidad de su compañero o
compañera.
Imaginemos una persona que tiene el Ascenden-
te en Tauro. Siendo así, tendrá la Casa XII en Aries.
Entonces, proyectará Aries sobre las personas que
correspondan a su Casa VII, es decir, sus pares (sean
socios o pareja). De tal modo, imaginará a su pareja
tras un velo ariano: la verá como alguien que tiene
iniciativa, que decide, que emprende y cosas por el
estilo. Ese velo le impedirá ver a su compañero o
compañera con objetividad y, sobre todo, le dificulta-
rá la posibilidad de percibir la cualidad escorpiana
de su propia Casa VII.
Esta proyección deberá ser levantada en algún
momento para que el agente vea con objetividad al
otro y lo haga bajo la cualidad de Escorpio, que es la
que le atrae de modo estructural.
89
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Demanda de la cualidad de la Casa VII
Además de la proyección de la cualidad de la
Casa XII, sobreviene un segundo fenómeno (que por
lo general coexiste con el primero): en el ejemplo,
uno/a le demanda al/a la otro/a que sea escor-
piano/a, que es lo que le atrae, aunque no se dé
cuenta con mucha claridad que lo hace.
Esto es importante distinguirlo: la cualidad de la
Casa VII no se proyecta sobre el/la otro/a, sino que
más bien se demanda, ya que, como decíamos, la
cualidad de la Casa XII, que sí se proyecta, la oculta
en buena medida.
Es decisivo distinguir esto, ya que la demanda es
consciente, en cambio la proyección es inconsciente.
En el caso antes citado la persona le exige al/a la
otro/a que actúe de un modo escorpiano y no ariano,
más bien la proyección de lo ariano le asusta, le hace
temer al/a la otro/a. Éste/a, por supuesto, no tiene
por qué responder ni a la proyección, ni a la deman-
da.
La reducción
Y hay todavía un tercer fenómeno: una vez que
se establece la relación, se intenta reducir al/a la
otro/a a la cualidad de su Casa IV. Por ejemplo, en el
caso que habíamos planteado, la persona con Ascen-
dente en Tauro, no solo ve al otro como Aries y le
demanda Escorpio, sino que además lo/a reduce a
Leo. ¿Cómo? Lo trata como hijo o hija o bien, al con-
trario, se ubica como hijo o hija de él, por ejemplo.
Resumiendo: todos tenemos una tendencia a exi-
girle a nuestra pareja aquellas cualidades que tene-
mos en nuestra Casa VII. Esto está exacerbado por-
que le proyectamos la cualidad de la Casa XII, enton-
ces no lo vemos tal como es.
90
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Por otra parte, lo que le proyectamos no vuelve a
nosotros/as en un nivel evolutivo, sino en sus formas
involutivas. Y algo similar ocurre con la cualidad que
demandamos. Ambas cualidades vuelven hacia el
agente como un búmeran y en sus formas primarias.
Esto sucede por la sencilla razón de que las cualida-
des de nuestras Casas XII y VII son nuestras y no
del/de la otro/a. La vida repele la proyección.
Y en cuanto al proceso de reducción, por supues-
to que al otro no le causa ninguna gracia que lo sacri-
fiquemos en el altar de nuestra Casa IV, así que el
resultado es conflicto, falta de entendimiento.
La buena noticia es que este mecanismo tipo bú-
meran nos da la oportunidad de aceptar que las cua-
lidades de nuestras Casas VII, XII y IV son algo pro-
pio. Es como si la vida se propusiera que recupere-
mos eso que demandamos o proyectamos, para lo
cual tenemos que internarnos en la cualidad de la
Casa XII y dejar de reducir al/a la otro/a a nuestra
Casa IV.
A la vida no parece gustarle lo incompleto y por
tanto nos hace demandar aquello que es nuestro y no
registramos.
Pongamos otro ejemplo para hacer más com-
prensible lo que tratamos de explicar. Supongamos
que tengo Sagitario en la Casa VII; esto implica que
hay aspectos fundamentales de la energía de Sagita-
rio que no asumo. La consecuencia de esto podría ser
que no sé qué camino tomar en la vida, siento que me
falta “sentido común”, que perdí la brújula. Porque
como sabemos, Sagitario simboliza la dirección, el
sentido, la orientación. Siento que adolezco de todo
eso.
91
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
El destino de la Casa VII
Pero como astrólogo sé que no adolezco de eso…
¿por qué? Porque todos somos todo el Zodíaco. No
nos falta nada. Entonces ocurre que cuando me cruzo
con alguien que parece “tener las cosas claras”, que
tiene “sentido común”; pienso: “esta persona es justo
lo que me hace falta”, o más simple: “cómo me gusta
esta persona, la amo, tiene un no sé qué...”. De modo
que tendré mucho interés en estar cerca de esa per-
sona.
Y lo que es mucho más grave…, si se dan las
condiciones, me casaré o formaré una pareja con ella.
Pero entonces, antes o después me daré cuenta -quizá
de un golpe, quizá poco a poco- que mi pareja no
tiene ni la menor idea acerca de qué dirección debo
tomar yo, o si la tuviera, lo que me dice carece de
sentido para mí. Entonces, como mínimo, viene una
decepción…
Ante la demanda y la proyección, la otra persona
se encarga con prolijidad de deshacer todas las fanta-
sías que he forjado. Y todo o casi todo lo que había
depositado como expectativa en mi pareja al tomar la
decisión de casarme o convivir, no se cumple.
Parece pues, que la vida quiere que nos comple-
temos, que nos integremos. Para seguir con este
ejemplo, quiere que yo descubra que sí soy capaz de
saber qué dirección tomar y que tengo mucho más
sentido común de lo que yo mismo creo. La vida
nunca le hace el juego a la proyección y la demanda,
ni a la esperanza ilusoria que producen.
Sin embargo, si se produjera la separación instan-
tánea de mi compañera, es poco lo que aprenderé. Si
me separo pensando “me equivoqué, esta persona
no me sirve, tengo que elegir mejor”, estaré conde-
nado a repetir la experiencia.
92
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
El proceso de darse cuenta de la proyección y la
demanda no es rápido. Se tardan años a veces en dar
de baja esas demandas y proyecciones. Además, una
vez asumidas las cualidades de la Casa VII, puede
ocurrir que la persona con quien me uní me guste a
pesar de todo y de muchas otras maneras. Quizá no
tengo por qué tirar todo por la borda enseguida.
Aunque a veces no es tan claro, es inevitable que
todo esto suceda cuando intentamos hacer una pare-
ja. A menudo no nos damos cuenta de que ocurren
todos estos fenómenos, solo pensamos: “esta persona
me gusta, me hace feliz”. Y con el correr de la rela-
ción, sobre todo cuando convivimos y empieza a
desvanecerse la ilusión y a caer la demanda, pensa-
mos: “qué lástima, no anduvo”. En este punto, el
servicio que presta la interpretación de la Carta Natal
es valiosísimo: permite superar esa mirada ingenua y
superficial que nos deja una y otra vez en el mismo
lugar.
Porque a partir de la caída de la proyección de la
cualidad de la Casa XII, se puede captar y recuperar
la cualidad de la Casa VII y refundar la relación des-
de otra perspectiva, o cortarla y buscar una nueva
relación sobre otras bases.
Por otro lado, tomar una decisión tan importante
como casarse o convivir en pareja es un fenómeno
complejo que también implica la proyección de cua-
lidades de la Casa V y muchas otras cosas. Si quisié-
ramos hilar fino en esto, deberíamos decir que la
proyección de las cualidades de la Casa V nos hace
enamorar, mientras que las de la Casa VII generan el
deseo de vivir con otro y lograr cosas en común. Pero
en la práctica ambos fenómenos se dan muy mezcla-
dos.
93
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Por otra parte, la proyección de las cualidades de
la Casa V cae de modo más rápido, porque es un
proceso en lo esencial, narcisista. El enamoramiento
dura como máximo de 2 a 3 años según la tradición,
aunque en la actual Era de Acuario, parece que bas-
tante menos. La Casa VII en cambio, simboliza las
relaciones de asociación, aquellas en las que hay un
proyecto en común, lo cual supone más tiempo.
Los fenómenos de la Casa VII que hemos deta-
llado se confunden con la vieja y errónea idea de que
el otro debería ser mi “media naranja”, alguien que
me va a complementar en lo que me falta. Ésa es una
idea falsa, infantil. Somos “naranjas” completas, por
tanto, siempre nos juntamos con otras naranjas com-
pletas. El punto es que, por lo común, todavía no
estábamos enterados. Nuestra pareja tiene ante todo
la función de hacernos dar cuenta de que no somos
una media naranja, sino una naranja completa. Esto
suele ser bastante trabajoso y enojoso.
Es fundamental comprender que el otro nunca
aporta lo que nos falta en tanto agentes singulares.
En cambio, sí aporta lo que nos falta en relación con
nuestro proyecto de vida. O sea: estamos completos
como singulares, pero es imposible cumplir con
nuestro destino sin relacionarnos. Cada uno está
completo (al menos en potencia), pero nuestro des-
tino no se realiza en el nivel singular, implica socios
(entre ellos la pareja) con quienes cooperar, y una
comunidad política en la que siempre estamos parti-
cipando.
Cuando comprendemos esto, la ecuación cambia.
La cualidad de la Casa VII de una persona es lo que
esa persona tiene para aportar a la relación, al víncu-
lo, a fin de cumplir con su destino y a fin de que el
otro cumpla con el suyo. Es su “aporte societario” a
94
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
los fines que juntos quieren conseguir. Cada uno
aporta al proyecto los talentos que promete su Casa
VII. Este es, creemos, el punto clave. Muy distinto
(más bien opuesto) a lo que hacemos cuando de-
mandamos.
Entonces, volviendo al ejemplo anterior, si tene-
mos Sagitario en nuestra Casa VII no tendríamos que
buscar solo a alguien que encarne las cualidades de
Sagitario, sino que, por un lado, tendríamos que es-
tablecer también un vínculo sagitariano, una pareja
sagitariana; y nosotros mismos vamos a ser co-
responsables de que sea así; nosotros vamos a apor-
tar el elemento sagitariano al vínculo. De modo que,
en tanto pareja, ambos sabremos cuál es la dirección
a seguir. En ese caso, el sentido es una producción
que se realiza con el otro. Lo sagitariano no se lo va-
mos a exigir a nuestra pareja o socio. Nos lo vamos a
exigir a nosotros mismos para poder ofrendarlo a la
asociación o a la pareja que formamos. Es lo que va-
mos a aportar nosotros para lograr los objetivos
compartidos. Porque la cualidad de la Casa VII le
pertenece a la propia persona, pero sólo puede vivir-
la cuando persigue fines comunes, compartidos con
otro. El aporte, por cierto, no se hace al otro, sino al
mismo vínculo.
En la Casa VII, además, a veces se transforma la
proyección de la Casa V en un proyecto, que es algo
a lograr en común. Proyecto y proyección son varian-
tes de la misma palabra, pero en este contexto tienen
significados muy diferentes.
Cómo nos asociamos
Además del matrimonio, en esta Casa están to-
das las otras asociaciones que podemos construir
entre semejantes/diferentes, entre pares; sociedades
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
comerciales, de trabajo, de placer, de viaje, de estu-
dio, de todo tipo. También es bueno recordar que el
matrimonio o la pareja no es sino una asociación
muy específica.
Asociarse es establecer un contrato, un acuerdo,
que es siempre fruto de la negociación. A la negocia-
ción llegamos con nuestro deseo hecho ya corazón, y
el otro o la otra también. Y lo difícil de negociar es
que hay que entregar el corazón. Los que negocian
deben poner los corazones a la vista, en cada platillo
de la balanza y quitarles algunos pedacitos, limarlos
un poco, o agregarles algo, para que se equilibren y
la inestable armonía se produzca.
La Casa VII es el escenario del encuentro y la ne-
gociación, cuyo resultado es el contrato, el acuerdo,
palabra que significa armonía entre corazones.
Es decisivo considerar que en esta Casa nos en-
contramos con pares, que son siempre semejantes y
diferentes a la vez. Las relaciones entre padres e hi-
jos, la relación laboral de dependencia, la simple
amistad y otras muchas formas de relación, no perte-
necen a la Casa VII. A menos que, además de tales
relaciones, nos propongamos con esas personas al-
gún proyecto en común.
El fenómeno tricéfalo de la proyección, la de-
manda y la reducción, puede darse también sobre
cualquier otro tipo de socios; opera con las mismas
características, aunque suele producirse de un modo
más suave cuando no hay sexualidad de por medio.
Algo para tener en cuenta es que, caída la pro-
yección, desaparecidas la demanda y la reducción, no
dejamos de buscar relacionarnos con personas que
tienen las cualidades residentes en nuestra Casa VII.
Es decir, si tenemos allí a Sagitario, por más que de-
jemos de demandarlo, vamos a seguir teniendo una
96
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
tendencia a relacionarnos con personas que posean
en abundancia esta cualidad, pero ya no supondre-
mos que nosotros no la poseemos y el otro sí, sino
que pasa a ser la cualidad del puente que nos une.
Las características de la Casa VII se vuelven cons-
cientes, por tanto, ya no traen dificultades. Las rela-
ciones se volverán más objetivas, más felices, en tal
caso.
Clientes
La Casa VII también aporta datos sobre las rela-
ciones de una persona con sus clientes, dado que
también son relaciones contractuales, inclusive las
compra-ventas simples. Es decir, cuando vamos a
comprar duraznos a la verdulería, hacemos un
acuerdo, un contrato con el verdulero, él nos da el
kilo de duraznos y nosotros le damos un papelito
coloreado firmado por el director del Banco Central.
Es una relación de igual a igual que corresponde a la
Casa VII, sólo que es instantánea, no va más allá del
acto mismo de compra-venta.
El servicio de justicia
También las relaciones de una persona con el
Poder Judicial, en cualquier instancia: mediaciones,
juicios, por ejemplo, pueden verse en esta Casa.
Esta es la Casa que guarda analogía con el senti-
do de Libra. Los jueces o mediadores cumplen una
función de restablecimiento de los equilibrios entre
las partes. Y también de superación de conflictos,
cuando las mismas partes no lo logran por sí mismos.
Está claro que nuestra relación con el servicio de jus-
ticia está en la Casa VII.
97
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Preguntas
En definitiva, las preguntas que podemos formu-
larle a esta Casa son, entre otras: ¿qué esperará de y
demandará una persona a sus parejas, socios, clien-
tes, al comienzo de la relación? ¿Qué significa para
alguien el matrimonio o la pareja? ¿Qué podemos
aportar a nuestras asociaciones? ¿Cuál es la índole
del vínculo que tendemos a entablar?
Si quisiésemos reducir el significado de esta Casa
a su mínima expresión, éste podría ser el siguiente:
“promover lo nuevo con otros” o “querer con otros”.
Recordarán que para la Casa I dijimos que el concep-
to clave es “promover lo nuevo”, es decir: es la sede
de la pulsión motora. Entonces, en la Casa VII están
las acciones o iniciativas que nos proponemos llevar
a cabo en cooperación con otros para desarrollar
proyectos comunes que promueven lo nuevo. En la
Casa VII se hacen los acuerdos que conducirán a
cooperar, es decir, a entrar en una relación de siner-
gia. La diferencia con la Casa I es que a la altura de la
Casa VII las dos facetas del deseo (la pulsión motriz
y la pulsión atractora-receptora-sostenedora) están
conciliadas en cada agente, de modo que éstos ya son
corazones.
98
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa VIII
El doble sentido de circulación de la Casa VIII
Leyendo descripciones tradicionales sobre el es-
cenario que plantea esta Casa, veremos que se la aso-
cia con los temas más difíciles y complicados de la
existencia: los juegos de poder en los vínculos inter-
personales, la sexualidad, el reparto de las herencias,
la administración de los bienes gananciales, el esta-
blecimiento de criterios para la crianza de los hijos, el
manejo del dinero compartido, los miedos ligados a
la idea de la muerte, etc.
La pregunta es: ¿por qué estos asuntos son tan
complicados? Quizá el Sistema de Casas nos aclare
un poco esta pregunta.
Puntualicemos algo: la Casa VIII no se entiende a
menos que la veamos en relación estrecha con la Ca-
sa VII, ya que hay una continuidad que convierte en
una operación delicada distinguirlas.
Si la Casa VII representa el encuentro de nuestro
deseo hecho corazón, con el deseo hecho corazón de
otro/a y el consiguiente trabajo que supone conciliar-
los hasta lograr un acuerdo en función de un proyec-
to conjunto, entonces la Casa VIII será la puesta en
ejecución de ese acuerdo, la puesta en marcha de la
cooperación, es decir, del obrar conjunto o sinergia.
En principio, entonces, (y esto es fundamental) el
núcleo del significado de la Casa VIII es la coopera-
ción o lo que es lo mismo: la sinergia.
Sin embargo, todo lo que se une, puede separar-
se. Los cooperantes pueden distanciarse, todas las
uniones sinérgicas se pueden deshacer. Y esto, por lo
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
general, es doloroso, muy doloroso. Todo el entu-
siasmo de la unión se puede trocar en dolor por la
pérdida de la unión.
Y es porque esta Casa tiene, por decir así, un do-
ble sentido de circulación, que resulta tan difícil atra-
vesarla, por lo menos la mitad de las veces.
¿De dónde surgen entonces los temas tan oscuros
y conflictivos que la tradición atribuye con justicia a
esta Casa? Por un lado, de la sencilla razón de que
trabajar juntos en un proyecto compartido al que
cada uno aporta, es difícil. Inclusive el mero hecho de
compartir la propiedad de alguna cosa, ya es compli-
cado. Cuando cooperamos se ponen en evidencia
todos los límites, imperfecciones y desfasajes de la
personalidad singular. Y la dificultad que encontra-
mos al cooperar
hace aflorar muchos
miedos y emociones
reprimidos, escon-
didos, sofrenados.
Por otro lado, la
tensión surge del
hecho de que la
unión, que se basa
en el deseo de las
partes, que se elige, puede quebrarse en cualquier
momento.
Tomemos, por ejemplo, las situaciones en las que
hay dinero compartido. Las Casas también forman
polaridades, es así que la Casa VIII polariza y a la vez
se complementa con la Casa II. Cuando estudiamos
la Casa II, dijimos que una palabra clave es tener y
que en esta Casa se encuentran los recursos que están
a disposición exclusiva de un singular. Ahora se va a
completar esta visión del tener, pues en la Casa VIII
100
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
no nos encontraremos con los recursos de un agente
en tanto singular, sino con aquellos que éste tiene en
común con otras personas. Sea porque los ha aporta-
do o porque se han desarrollado al ejecutar los
acuerdos. En las asociaciones cada socio aporta, y
entre todos generan algo valioso, y así se forma un
capital social que no pertenece a ninguno en particu-
lar, sino a la asociación misma, al conjunto de los
asociados.
La sinergia multiplica los recursos de cada parti-
cipante. No los suma, sino que los multiplica. Aquí
es donde se experimenta el hecho de que el todo (en-
tendido como cooperación) es más que la suma de las
partes.
Poder
Esa acción de unir recursos es pues, un procedi-
miento mediante el cual se acumula poder, capaci-
dad de acción sobre la realidad. Ese poder que surge
de asociarse con personas específicas, con nombre y
apellido, es el poder de la Casa VIII. No se trata del
poder institucional, político, público, sino de un po-
der que tiene su sede en el asociarse cooperando.
En la Casa VIII encontraremos respuestas pues, a
preguntas tales como las siguientes: ¿de qué modo
actuamos cuando tenemos bienes y emprendimientos
en común con otros? ¿Cómo vivimos el poder en el
marco de las asociaciones o cooperativas de las que
formamos parte? ¿Cómo vivimos el poder interper-
sonal?
Ahora bien, cuando se aporta dinero y trabajo a
una asociación, en seguida surgen problemas que
afloran desde el fondo emocional ocultado de cada
uno: celos, sospechas, engaños, actitudes ambiguas,
envidias, sometimiento y mucho más. Todo eso con-
101
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
duce al conflicto. Y éste resulta así lo que resalta, lo
que salta a la vista. Por tanto, la tradición atribuye a
la Casa VIII el repertorio completo de los fenómenos
emocionalmente tóxicos, lo que no está equivocado.
Pero sucede que ése no es el núcleo del significado de
la Casa VIII, sino los efectos colaterales de la coope-
ración, que sí es su núcleo. Agreguemos a esos efec-
tos colaterales los dolores de las rupturas y tendre-
mos el panorama que nos presenta la tradición sobre
la Casa VIII.
Pero sucede que los efectos colaterales y el temor
a perder lo logrado con otro/a son tan llamativos y
complejos, que ocultan la esencia de la Casa VIII, que
es la sinergia o cooperación. Se pierde de vista lo
esencial debido a lo intenso de las consecuencias y de
las pérdidas.
Este es un error clásico de la interpretación astro-
lógica, un desenfoque grave que ha impedido que
comprendiéramos a fondo el significado de la Casa
VIII (así como también del Signo de Escorpio y del
Planeta Plutón). No se trata pues de negar lo conflic-
tivo y doloroso de esta Casa, sino de colocarlo en su
justo lugar.
Riesgo
Los asuntos de la Casa VIII siempre implican un
riesgo, una apuesta. La razón es que no podemos
saber qué va a hacer el/la otro/a, ni quién es en ver-
dad. Podemos acordar con él/ella, pero él/ella puede
no cumplir los acuerdos, puede cambiar de opinión,
estafarnos, engañarnos. Jamás podremos tener una
garantía completa acerca del comportamiento de
otro/a en una asociación. Por eso los acuerdos impli-
can siempre un riesgo y lo que equilibra ese riesgo es
102
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
la confianza mutua. No se da el escenario de la Casa
VIII sin un mínimo de confianza.
Se comprende, entonces, por qué hay tantos con-
flictos alrededor de los asuntos típicos de esta Casa.
La confianza es difícil de lograr y mantener, con faci-
lidad afloran los miedos, los resentimientos, las sos-
pechas, y muchos sentimientos de ese tenor.
Pero no debemos perder de vista la esencia de es-
ta Casa, que no son los conflictos, mezquindades,
celos, sospechas, pasiones y demás sentimientos re-
siduales, sino lo posibilidad de cooperar o dejar de
cooperar. Este último es el núcleo de la Casa VIII.
Las herencias
Hay un caso especial de grupo cooperativo que
debemos incluir en la Casa VIII: el que se forma con
ocasión del reparto de una herencia.
Las herencias se constituyen por causa de la
muerte de algún familiar. No son asociaciones que
busquemos o elijamos, no se constituyen con miras a
un proyecto, sino que circulan en sentido contrario,
por decir así: son asociaciones que se producen con
miras a su propia disolución, ya que terminan cuan-
do se reparten los bienes del difunto; se mueven des-
de la Casa VIII hacia la Casa II. Pero no dejan de ser,
mientras duran, entidades típicas de la Casa VIII, ya
que implican tener bienes compartidos con los/as
otros/as herederos/as. De modo que en esta Casa se
puede leer el significado de las herencias para una
persona.
Eso no quiere decir que a partir de la Casa VIII
sepamos si vamos a recibir herencias importantes. La
Carta Natal no responde sobre cantidades, ni tampo-
co es muy fiable para preguntas que se responden
por sí o por no. No podemos saber si un suceso se va
103
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
a producir o no se va a producir a partir de la Carta
Natal. Lo único que podemos saber es que: si tal su-
ceso se produjese, va a tener cierto significado para
la persona.
Bienes gananciales y otras posesiones en común
La Casa VIII, como vimos, está relacionada de
modo inextricable con la VII, del mismo modo como
lo estaba la I con la II. Es fácil deducirlo: primero
tengo que constituir la asociación (lo cual supone
elaborar mediante la negociación un proyecto co-
mún, darle forma comunicable y comprometerse de
algún modo) y luego aportar los bienes y el trabajo
que supone la realización de ese proyecto. Esto trae
consecuencias fundamentales: al casarnos, por ejem-
plo, los bienes poseídos con anterioridad siguen
siendo exclusivos de cada cónyuge, en cambio los
que se adquieren luego (llamados “bienes ganancia-
les”) son de ambos cónyuges -a menos que se mani-
fieste una voluntad en contrario-. En la Casa VIII
están, pues, los bienes gananciales.
Ganancias
Asimismo, todas las ganancias que producen las
asociaciones para beneficio de sus participantes, per-
tenecen al universo de significado de la Casa VIII.
Incluidos los intereses que nos pagan los Bancos,
que son entidades típicas de la Casa VIII (en su mo-
dalidad vampírica, por cierto). Cuando alguien de-
posita dinero en una cuenta o a plazo fijo en un Ban-
co, en realidad está asociándose con éste. Cada uno
deberá juzgar, por tanto, si le conviene tener ese tipo
de socios. Los Bancos, tal como funcionan en nuestro
sistema despiadado de vida, no son empresas de ser-
vicios (como deberían ser), sino nuestros socios (algo
104
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
mucho más peligroso). Claro que ellos lo ocultan,
porque son asociaciones que mantienen una relación
muy desigual con quienes les depositan su dinero.
Ellos nos tratan como “clientes”, pero somos sus
desparejos socios.
Por supuesto que muchas otras operatorias fi-
nancieras, pasen o no por los Bancos, pertenecen
también a la escena de esta Casa.
¿La muerte?
Según la tradición, la Casa VIII indica también el
tipo de muerte de una persona. Pero yo creo que no
se trata tanto de las circunstancias exteriores de la
muerte (lo cual, por otra parte, no tendría mayor im-
portancia), sino de algo más interesante: la actitud
que una persona tiene frente a la muerte. Hay ciertas
posiciones que quizá favorezcan un sentimiento no
traumático frente a la muerte. Sagitario, por ejemplo,
haría que el agente confiase en algún tipo de conti-
nuidad. En última instancia, la muerte no es sino el
caso extremo de todas las experiencias de la Casa
VIII: en ninguna de ellas hay nada que garantice un
final feliz, pero tampoco lo contrario. En definitiva, la
Casa VIII apunta a esos escenarios en los que com-
probamos la imposibilidad de controlarlo todo. La
muerte es el dato paradigmático de este tipo de si-
tuaciones que no podemos controlar.
La interpretación de Cartas celestes es un arte, no
una ciencia. Conocer el lenguaje astrológico puede
ser llamado ciencia, pero interpretar es arte. Con la
experiencia se van mejorando la sensibilidad, la in-
tuición, la capacidad de relacionar. Aclaro todo esto
aquí porque nunca falta alguien que se asuste ante
este tema de la muerte y se persiga por días enteros a
partir de aislar algún significado del Signo que tiene
105
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
en su Casa VIII: “¡Huuuuy, tengo Aries en la Casa
VIII, voy a morir en un accidente, mejor no me acci-
dento!
Lo que se oculta en lo visible
La Casa VIII simboliza también varias formas de
lo invisible. Una primera capa de lo invisible es lo
ocultado, lo escondido. Otra forma de pensarlo es: lo
que se adivina o imagina en lo visible, lo que lo visi-
ble vela y, a la vez, devela.
Entre lo que es ocultado, por ejemplo, está lo im-
presentable, eso que nos da vergüenza, culpa o
creemos que no conviene mostrar. También lo que
fue reprimido, aquello que se nos oculta a nosotros
mismos, lo inconsciente. Cuando pensamos en este
nivel de lo oculto entendemos que la vergüenza o la
culpa sean sentimientos tan propios de la Casa VIII.
Pero la otra forma de lo invisible es mucho más
interesante, porque también es invisible lo potencial.
Me refiero a todo lo que está guardado y aguarda ser
liberado en los cuerpos. Dos amigos ven un árbol,
pero uno es carpintero, entonces éste no ve un simple
árbol, como el otro, sino que ve la mesa que está en
potencia en el árbol. Su mirada de carpintero le per-
mite ver algo que para ambos es invisible a los ojos,
pero que él imagina y el otro no. Yo llamo a esta ca-
pacidad escorpiana imaginación creativa.
Otros le dicen intuición (al menos en el sentido
de la Casa VIII). Esta intuición surge de un entrena-
miento, de una práctica. No es algo espontáneo, aun-
que por cierto, quien más elementos tenga en su Casa
VIII, más posibilidades tiene de desarrollarla. Lo que
algunas personas llaman intuición es, a mi juicio,
imaginación disciplinada, usada como un instrumen-
106
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
to que exige imaginar lo posible a partir de lo dado a
la percepción, sin fantasear cualquier cosa.
Cuando un entrenador de natación mira nadar a
un niño de 9 años y dice: “aquí tenemos a un cam-
peón de natación”, está ejerciendo esa imaginación
creativa disciplinada. Él imagina a partir de lo que
ve, lo que otros son incapaces de imaginar, por más
que vean lo mismo.
Por otra parte, hay un tercer sentido de lo invisi-
ble en la Casa VIII. A esta altura del Sistema de Ca-
sas, es evidente que se han agregado agentes nuevos:
las asociaciones. Ya no están solo los singulares y las
familias. Pues bien, también son invisibles las asocia-
ciones. Nadie vio nunca un matrimonio, ni una SRL,
ni una ONG, etc. Son entidades de un orden diferen-
te que el de los agentes singulares que las integran.
Son agentes invisibles y más poderosos que sus inte-
grantes.
Hay emblemas, logos, marcas, que remiten a este
tipo de agentes, por supuesto; pero esos elementos
visibles son símbolos de las asociaciones. Cuando
estamos en la Casa VIII ya hemos habilitado el pen-
sar simbólico. Como las asociaciones son invisibles, si
no tuviésemos el pensamiento simbólico habilitado,
no podríamos referirnos a ellas.
La antigua Astrología decía que la Casa VIII re-
mite a las “ciencias ocultas”. Aprovecho entonces
para aclarar el concepto de “ciencia oculta”. La As-
trología, por ejemplo, es una de las ciencias que en el
pasado se llamaban ocultas o esotéricas, es lo mismo.
Sin embargo, cualquiera puede ver que en la actuali-
dad el saber astrológico circula por todos lados. El
lector lo está estudiando aquí y ahora; nadie lo res-
tringe, las librerías e Internet están llenas de Astrolo-
gía. Rara forma de “ocultismo”…
107
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Era en las comunidades anteriores a la invención
de la industria editorial (la era pre-Guttemberg) que
muchos conocimientos estaban restringidos a una
minoría y eran esotéricos para la mayoría. Eso obe-
decía a una estrategia de poder y a razones fácticas:
casi nadie sabía leer y había pocos libros. Con la im-
prenta eso cambió. La imprenta impide el ocultismo,
es la enemiga del esoterismo, por suerte… Sin em-
bargo, ahora la Astrología y todas las artes simbóli-
cas han adquirido otra forma de ocultismo: son eso-
téricas no porque se las oculte a propósito, sino por-
que el hombre moderno está por lo general incapaci-
tado para comprenderlas. Por eso se necesita un en-
trenamiento para acceder a su comprensión. Y aquí
estamos.
No se trata de que alguien se guarde u oculte los
conocimientos astrológicos; al contrario, los astrólo-
gos estamos deseosos de darlos a conocer, hay estan-
terías enteras de bibliografía; pero muy pocos los
entienden en profundidad. Y la vulgarización mediá-
tica camina de la mano con la incomprensión, por
supuesto. La Astrología que anda dando vueltas por
ahí suele ser superficial e inofensiva, un entreteni-
miento para esnobs, para buscadores de novedades
divertidas o de gente aburrida e ingenua en busca de
misterios inexistentes. E inclusive muchos que se
proponen profundizar, no lo logran, ya que superar
el cientificismo, el racionalismo, el pensamiento
binario, impuestos por la aplastante civilización que
domina, requiere un esfuerzo importante. Para el
sentido común reduccionista que impera, la Astrolo-
gía es una tontería chapucera y manipuladora, pura
superstición. Pero es que ese sentido común cientifi-
cista tiene como techo el pensamiento plano, binario,
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
que es incapaz de entender un artefacto como el Zo-
díaco.
Aprender el conocimiento astrológico lleva cierto
tiempo; comprender y practicar el arte astrológico es
un proceso que dura toda la vida.
Ya no podemos hablar de “ciencias ocultas” co-
mo un contenido propio de la Casa VIII. Sin embar-
go, sigue habiendo muchas otras cosas “ocultas”.
Transformar(se)
Ahora bien, cuando las cosas reprimidas, olvida-
das, escondidas, invisibles, o aquellas de las que
nunca nos enteramos que existían, salen a la luz, sin
duda hay una transformación. Y cuando aportamos
algo que está en nuestra Casa II, algo que es un re-
curso propio, a alguna asociación cooperativa, tam-
bién hay transformación.
Cuando un contenido oculto sale a la luz y es
percibido o cuando se entrega algo propio, ya no se
puede sostener la estructura anterior. Este es uno de
los sentidos de “transformar” que es un concepto
específico de la Casa VIII, diferente del concepto de
metamorfosis, propio de la Casa VI, como vimos.
Como decíamos arriba, el trabajo en común, en
una situación donde hay aportes de todas las partes,
plantea enseguida la posibilidad de conflictos. Y en
ese contexto es que salen a luz las emociones que por
lo común mantenemos ocultas. A su vez, esa salida a
luz, revierte sobre las partes favoreciendo su trans-
formación.
Esta transformación no es para nada agradable,
es trabajosa y dolorosa. Nadie quiere de buen grado
transformarse. Hay que proponérselo y afrontar los
costos. En los contextos de Casa VIII siempre se pre-
senta la posibilidad de transformación, pero de la
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
posibilidad al hecho, hay mucho trecho. A veces to-
dos se endurecen, nadie afloja, nadie suelta, y la po-
sibilidad se malogra junto con la asociación misma.
El mencionado sentido de transformación revier-
te sobre las partes. En la Casa VIII hay siempre al
menos tres agentes: dos singulares que se juntan y un
tercero más abstracto, que esos dos conciben en con-
junto: la asociación misma. Por tanto, mínimo: tres
agentes. Y la tercera entidad ha sido concebida por
los dos agentes para algo, con un objeto. Toda aso-
ciación genera poder para modificar alguna cosa. Ese
es otro sentido de transformación aquí.
Además, para concebir las entidades de la Casa
VIII hay que entregar algo. Y no cualquier cosa, sino
algo muy propio, algo que lleva nuestro sello, algo
por lo que hemos trabajado duro, algo que forma
parte de la identidad y que amamos, algo que es par-
te de nuestro corazón. Por tanto, si nos atrevemos a
hacerlo, nuestro ser ya está como ablandado para
transformarse, la entrega supone una primera trans-
formación. Nuestra personalidad también es una
estructura, por tanto, al entregar algún elemento de
esa estructura, la estructura misma de cada agente
como un todo, se transforma.
Lo doloroso y trabajoso es mostrar los sentimien-
tos, deseos, mezquindades, intereses, opiniones, etc.
que ocultamos, hacerlas visibles. Da vergüenza, cul-
pa, miedo. También arrebatarle al otro lo que le dá-
bamos en exceso, produce vergüenza, culpa y miedo.
Y como decíamos arriba, todavía hay un tercer
sentido de transformar que está relacionado con los
objetivos de la asociación cooperativa. Nos juntamos
para algo, para producir algo, lo cual implica trans-
formar en un sentido productivo, exterior. Tomar
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
una cosa y volverla otra, destruir lo que había y pro-
ducir algo nuevo con eso.
Poder y destructividad
No olvidemos, por tanto, este concepto clave de
la Casa VIII: poder. Hay una definición muy intere-
sante de poder, que se puede encontrar en una obra
de ciencia ficción que es un verdadero tratado sobre
el poder. Se trata de Dune, de Frank Herbert; es una
obra muy larga, dividida en siete tomos; pero lo que
decimos se puede palpar en el primero de ellos (tam-
bién se hizo una película inspirada en esta novela).
Allí un personaje define el poder como “la capacidad
de destruir”; es decir, si puedo destruir algo (aunque
no lo destruya) tengo poder sobre eso; si no lo puedo
destruir, entonces no tengo poder sobre eso.
Es una mirada estrecha, sin duda, pero muy afín
con la Casa VIII, ya que es en la Casa VIII que se dan
los procesos de destrucción, de corrupción de la for-
ma. La forma es lo que se ve, y como la Casa VIII se
refiere a lo que está “más allá” (= trans) de lo que se
ve, pero oculto en lo que se ve, entonces, la forma
externa que se percibe es vista como secundaria y
pasible de ser destruida. Lo visible, visto desde la
Casa VIII, es una cáscara y esa cáscara es lo que se
puede destruir para llegar a algo más profundo y
vital. Esta idea es muy fuerte en las personas que
tienen una poblada Casa VIII.
Reciclado, residuos y poder
Después de una primera etapa que es pura des-
trucción, aparece una segunda fase del proceso de
transformación, que es la de construcción; es decir: el
revelar otra forma, y este segundo momento también
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
forma parte de los asuntos de la Casa VIII, aunque a
menudo se olvide.
Desde el concepto de transformación puede
comprenderse mejor en qué sentido aparece la idea
de la muerte como tema de la Casa VIII: porque lo
que es nacimiento para nosotros, es probable que sea
muerte del otro lado del espejo, mientras que lo que
es muerte aquí, puede ser nacimiento allá. Que sólo
podamos ver una cara del espejo es un rasgo de
nuestra forma de existir que no podemos superar. La
totalidad nos está vedada. Siempre hay una cara
oculta. La Casa VIII está allí para recordarnos que no
podemos abarcar la totalidad ni controlarlo todo, que
morimos, que somos limitados.
Pero también está ahí para recordarnos que no
estamos solos, que hay semejantes y que sin ellos/as
no podemos realizar nuestro destino, ni tampoco
ellos/as.
Los procesos transformadores de la Casa VIII
implican la producción de residuos: lo que sobra, el
cadáver, la basura. El residuo tiende a desaparecer, a
volverse invisible por inmersión en los niveles más
básicos de la realidad; lo residual regresa a un nivel
más básico al cual enriquece. El cadáver vuelve a la
Tierra, se desintegra y sus componentes, enriqueci-
dos por la experiencia de haber sido parte de un ser
humano, pasan luego a formar parte de otros entes.
Como indicábamos, la Casa VIII responde a mu-
chas preguntas sobre el poder: ¿cuál es nuestra rela-
ción con el poder corporativo o asociativo? ¿Hasta
dónde somos capaces de comprometernos con
otros/as específicos/as? ¿Qué obstáculos nos impi-
den asumir nuestro poder en los vínculos cooperati-
vos y qué facilidades tenemos para hacerlo?
112
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Aclaremos que siempre que hablamos de poder
en el contexto de la Casa VIII, nos referimos a poder
inter-personal, poder en el seno de asociaciones o
corporaciones. No hablamos del poder del Estado,
de los líderes políticos o religiosos. No hablamos del
poder en el nivel de la comunidad política. Estamos
todavía en el nivel asociativo o corporativo, donde
las relaciones son cara a cara, con nombre y apellido,
entre un yo y otro. Hablamos del poder que desarro-
llamos respecto del terapeuta, del socio, de la pareja,
del poder que construimos juntos, en asociación con
estas personas que son semejantes y diferentes al
mismo tiempo.
En la actualidad, sin embargo, se han formado
asociaciones monstruosas. Aún menos poder que
frente al Estado tenemos frente a gigantescas corpo-
raciones como Coca-Cola, Monsanto, el Banco HSBC
y otros grupos de ese tamaño. Es interesante (y vital)
comprender que estos grupos, que en este momento
tienen más poder que las comunidades políticas or-
ganizadas, pertenecen, sin embargo, al nivel asociati-
vo, es decir, a la Casa VIII. Y, en consecuencia, son de
una jerarquía inferior a los Estados nacionales. Sin
embargo, esta jerarquía del ser está subvertida en
este tiempo, lo que, de no ser corregido, augura mo-
mentos negros para la humanidad.
Hay poderes familiares, singulares, asociativos,
colectivos y trans-colectivos. Son niveles de la reali-
dad, niveles de ser. Los agentes singulares somos los
más débiles de la cadena. Los de la Casa VIII son los
corporativos, pero si las asociaciones toman una di-
mensión gigantesca, como la compañía Sony o el
grupo Clarín, por ejemplo, entonces nos dominan
con facilidad en tanto somos meros agentes singula-
res. Estamos perdidos frente a organizaciones vampí-
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
ricas gigantescas como ésas, regidas por la pura codi-
cia. Y tampoco podemos todavía hacer mucho como
singulares frente a las instituciones estatales, aunque
quizá en esta época sea más fácil que nos respete y
proteja el Estado, que cualquiera de esas corporacio-
nes monstruosas que persiguen fines privados. Fren-
te a esos gigantes solo podemos tener efectividad
organizándonos en otras asociaciones que les puedan
hacer frente.
Como singulares aislados estamos muy indefen-
sos, el camino evolutivo nos lleva a asociarnos en
función de intereses específicos para poder lograr
nuestros fines y así cumplir con nuestros destinos.
Efectos colaterales
Volvemos a los efectos colaterales. Otra palabra
típica de la Casa VIII que ya había aparecido es con-
flicto, y cuánto más profundo es el conflicto, con más
claridad pertenece a esta Casa. El manejo del poder,
la administración de toda clase de control, es en ver-
dad el núcleo, la raíz de todos los conflictos: ¿deja-
mos el control o lo ejercemos? ¿Cuánto control? ¿Qué
poder soltamos y qué poder retenemos o arrebata-
mos? Cada tanto hay una oportunidad de dejar el
control respecto de algo y de tomarlo respecto de
algo; pero ambas cosas siempre nos dan miedo y
movilizan nuestras emociones más turbias.
Sexualidad
Veamos otro importante significado de la Casa
VIII: la sexualidad. En el sexo se juegan los mismos
elementos que ya hemos visto: es fundamental la
entrega, o lo que es lo mismo, el juego entre la pérdi-
da o la toma del control. En el sexo la mente debe
desconectarse de su modo habitual de funcionar y
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
volverse solo receptiva y expresiva. En tal sentido, el
sexo implica una especie de “muerte”. Quizá por eso
al orgasmo se lo suele llamar la “pequeña muerte”.
De modo que es un campo complicado por natu-
raleza; campo en el que prosperan la manipulación o
las relaciones vampíricas. En este contexto se mezcla
el poder con el dinero, y a menudo funciona como
uno de sus símbolos, como se ve en la publicidad.
Como vemos, en la Casa VIII confluyen sexo, di-
nero y poder. No es extraño que podamos leer tam-
bién allí los celos, la posesividad y la culpa.
Por otra parte, no se puede olvidar que el sexo
está ligado a la reproducción: así, el espermatozoide
que entrega el varón y el óvulo que entrega la mujer,
se unen, y eso produce nada menos que la aparición
de un nuevo ser. En el/la hijo/a está la resurrección
del óvulo y del espermatozoide que mueren en el
proceso.
Hay dos formas de reproducción en la cadena de
la vida: por división y por concepción. Las formas
que operan por división son más primarias, corres-
ponden a la Casa IV. Muchos organismos primarios
se reproducen por simple división, separan una parte
de sí, y ésta se desarrolla como una entidad indepen-
diente. Las que operan por concepción, como es el
caso de nuestra especie, corresponden a la Casa VIII,
pues suponen la separación inicial en sexos comple-
mentarios y su re-unión. El sexo es la celebración de
esa reunión, de ese recobrar la unidad de la vida.
¿En qué sentido están los hijos en la Casa VIII?
Este es el momento de hacer una aclaración muy
importante respecto de los hijos y la Carta Natal. Ya
hemos dicho que la relación con los hijos puede leer-
se en la Casa V. Pero en esa Casa hallamos lo que los
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
hijos son para cada uno de los progenitores por se-
parado. La Casa V forma parte del sector que corres-
ponde a los agentes singulares. Representa nuestra
personal relación con los/as hijos/as.
En cambio, en la Casa VIII encontramos los sig-
nificados de los/as hijos/as en tanto fruto de la
unión de pareja. Es una diferencia conceptual que
tiene importantes consecuencias. Por ejemplo: co-
rresponde a la Casa VIII todo lo relativo a la manu-
tención, cuidado y educación de los/as hijos/as. En
todos los sentidos en que los hijos son algo en común
de los padres, tenemos que mirar la Casa VIII. Si hay
que decidir a qué escuela van a concurrir, por ejem-
plo, eso es un tema de la Casa VIII, no de la Casa V.
La Casa V, en cambio, expone las relaciones que
como singulares tenemos con nuestros/as hijos/as;
la Casa VIII, la que tenemos con ellos/as por el hecho
de que son el resultado de una combinación con
otro/a. Por cierto, que dado que nos cuesta tanto
trabajo pensarnos como formando parte de una uni-
dad mayor -incluso de nuestra pareja-, entonces nos
resulta trabajoso también comprender que los hijos
son el resultado de una unión, de una fusión de dos,
no sólo en el acto de su concepción, sino siempre.
El “toco” y el tocólogo
Sobre este punto hay un dato interesante en
nuestro idioma (en Argentina, al menos), que liga
dos manifestaciones muy distintas, pero ambas pro-
pias de la Casa VIII: los/as hijos/as y el sistema fi-
nanciero…
En efecto, los Bancos y otras entidades financie-
ras tienen un funcionamiento propio de la Casa VIII:
los clientes depositan allí su dinero, y así se asocian
con el Banco, que pone la seguridad (a veces) y otros
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
servicios. El Banco, a su vez, se vuelve a asociar para
prestar una parte del dinero depositado a otros/as
para que consuman o produzcan algo. No olvidemos
que en realidad el cliente se hace socio del Banco
otorgándole la confianza para que utilice su dinero.
De hecho, miles de personas ponen su dinero en el
banco, lo que forma una gran masa de capital en la
que se funden los capitales singulares de los deposi-
tantes. Como dijo alguien: “depositar dinero en un
banco es fundirse”.
Ahora bien, a cambio de este aporte que le hace-
mos a esa sociedad que formamos con el Banco a fin
de prestar dinero a terceros, obtenemos un interés,
que es una parte ínfima del que obtiene el Banco de
quien toma el dinero prestado, (que es otro asocia-
do). El interés es lo que gana el depositante por el
riesgoso acto de dejar su dinero en el Banco. Por tan-
to, el interés es el fruto de la asociación que hacemos
con el Banco, basada en una entrega mutua que im-
plica confianza. ¡David y Goliat socios! En fin, por
ahora es así.
Pero continuemos con nuestro tema: el mismo
esquema (solo que en este caso casi siempre sin
trampa) se da en la procreación: hay una fusión, una
mezcla basada en un depósito (la madre deposita un
óvulo, el padre un espermatozoide), lo que implica
riesgo y confianza, y hay un resultado que ambos
producen. Lo único que cambia es la naturaleza de
este resultado: en lugar del interés, el Cosmos nos
premia con el milagro de un hijo o una hija. Con-
vendrá el lector que no es lo mismo cobrar un interés
que tener un hijo, sin embargo, en griego antiguo la
palabra ‘tókos’ designa tanto una cosa como la otra. Y
la expresión ‘toco’, que se refiere entre nosotros, los
argentinos, a una cantidad de dinero, hace referencia
117
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
a este significado. O sea: tókos se le dice tanto al re-
cién nacido como al interés.
Por eso a los médicos que se ocupan de los recién
nacidos se les dice tocólogos.
El sexo, de todos modos, la mayor parte de las
veces no se practica con el fin de procrear. Lo que
ocurre es que nosotros no tenemos sexo, como si fué-
semos solo mamíferos/reptiles, sino que aspiramos a
la sexualidad. Entre los/as de nuestra especie la rela-
ción sexual, aunque no implique procreación, produ-
ce una tercera entidad, mucho más etérea, más efí-
mera que un/a hijo/a, pero no menos real. Los
amantes quedan envueltos en el acto sexual por una
atmósfera común que los une, una atmósfera de vo-
luptuosidad, una especie de nube de voluptuosidad,
se podría decir, dentro de la cual se instalan. Algún
tiempo después de que el acto sexual termina, esa
atmósfera se diluye o se retrae. La sexualidad tiene
una finalidad por sí misma, más allá de la procrea-
ción, que es el disfrute mutuo del cuerpo propio y
del/de la otro/a en el envoltorio de la voluptuosi-
dad, una finalidad tan válida como cualquiera.
A la Casa VIII, por lo tanto, podemos hacerle to-
das las preguntas sobre la sexualidad: ¿cuáles son los
rasgos de la propia sexualidad? ¿Qué actitud tiene
uno frente a la sexualidad? ¿Qué significa para al-
guien? Etc.
118
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa IX
Cómo vemos el mundo
Esta Casa quizá parezca un poco liviana después
de haber visto la 8. Pero no lo es.
La Casa IX remite a todos los procesos por los
que una persona comprende. Responde a cómo nos
comprendemos a nosotros/as mismos/as y a nuestro
mundo.
Se trata, ante to-
do, de cómo capta-
mos de modo holís-
tico la realidad.
Comprender signifi-
ca captar una totali-
dad, mirar de modo
panorámico.
Es decir, esta Ca-
sa habla sobre los
puntos de vista ge-
nerales que tenemos, sobre nuestra perspectiva acer-
ca de la vida, acerca de nosotros/as mismos/as. Nos
habla de la ideología, de las posturas filosóficas, éti-
cas, de la imagen del mundo que tenemos.
Lo primero que nos sorprende es que, si todo eso
se lee en la Casa IX, entonces todas estas cuestiones,
en realidad, no son tan singulares como pensamos,
tan propias, sino que son más bien colectivas. Ya que
la Casa IX es parte del nivel colectivo o comunitario y
le corresponden los agentes propios de ese nivel, que
son las comunidades políticas. Nos creemos muy
originales en nuestras ideas religiosas, políticas, filo-
119
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
sóficas, estamos muy orgullosos de ellas, pero resulta
que hay miles, o más bien millones de personas que
las comparten, que en definitiva piensan lo mismo…
Eso está de acuerdo con el carácter colectivo que
tiene la Casa IX debido a que su significado surge
por analogía con el Signo de Sagitario. Los escenarios
de las Casas IX y X son colectivos aun cuando los
podamos vivir desde nuestra singularidad. Con la
Casa IX hemos saltado de escenarios corporativos a
escenarios colectivos o comunitarios.
Preguntas que podrían hacerse a esta Casa son
las del tipo siguiente: ¿cómo adquirimos la compren-
sión del mundo que tenemos? Y más aún, en un sen-
tido amplio: ¿qué tipo de comprensión del mundo
tenemos?
Tengamos en cuenta que todos tenemos alguna
comprensión del mundo, alguna ideología, alguna
filosofía, alguna creencia… por más rudimentaria
que ésta sea. Una vez escuché a alguien que decía:
“yo no tengo ninguna filosofía, ni tampoco ninguna
ideología política, yo soy realista”. Lo que no sabía,
sin duda, ese señor es la cantidad de volúmenes que
hay sobre el “realismo”. No se puede no tener una
filosofía, una ideología política, una ética. Pero sí
puede haber algunos que no saben que las tienen, lo
cual es bastante lamentable.
Creencias
En la Casa IX hallamos también un concepto cla-
ve relacionado con lo que venimos diciendo: el de
creencia. En este sentido una pregunta sería: ¿cuáles
son nuestras creencias? Por ejemplo, si alguien tuvie-
se Capricornio en la Casa IX tenderá a pensar que
sólo puede creer en aquello que produce resultados
bien concretos, definidos; lo que le parezca ineficien-
120
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
te no le inspirará confianza. Será de los que dicen: “si
no lo veo, no lo creo” o “si funciona, para mí está
bien”. En cambio, si tiene Acuario en la Casa IX ten-
derá a creer en utopías, o en el progreso técnico. Por
supuesto, estoy simplificando, ya que a menudo las
creencias son más complejas de lo que pensamos.
Hay que distinguir también las creencias, que
funcionan a menudo como chalecos salvavidas, de la
fe, que es una apuesta riesgosa. Es decir, son casi
opuestas. Se cree en algo que se puede corroborar, en
cambio la fe se dirige a lo incomprobable.
Un escenario que tiene que ver con todo esto es
el de las iglesias y religiones organizadas. Una iglesia
es un escenario de Casa IX.
Enseñar
La Casa IX habla también sobre nuestra actitud
hacia los estudios, sobre todo los estudios terciarios
(universidad, profesorados, maestrías, etc.). Se trata
de aquellos estudios que suponen o incluyen una
concepción de la vida en general, una ideología, una
filosofía.
Mientras la Casa III nos remite a los discípulos, a
los que aprenden; ahora estamos en el polo comple-
mentario, o sea: el del/de la maestro/a, el de quienes
enseñan. De modo que esta Casa nos indica también
qué tipo de relación tenemos con nuestros/as maes-
tros/as. Y también, cómo enseñamos a los demás,
cuál es nuestra cualidad como maestros/as. En los
aprendizajes propios de la Casa III todavía sabemos
poco, en cambio en los de la Casa IX ya sabemos mu-
cho y podemos enseñar también.
Las aulas universitarias y otras de nivel terciario
son escenarios típicos de la Casa IX.
121
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Cómo simbolizamos
La Casa IX nos habla, además, de la capacidad de
simbolizar. Aquí no se trata del mero uso práctico de
la mente, sino de la posibilidad de unir elementos
diferentes y hasta opuestos, para remontarse a un
nivel superior desde el cual la diversidad pueda ver-
se como un juego de elementos complementarios;
claro que sin uniformar, sin homogeneizar. Justo eso
es lo que significa la palabra síntesis: “poner (tesis)
juntas (syn) cosas diferentes”, componerlas en una
totalidad, dar un significado unificado a significantes
diversos.
No podríamos dar sentido ni lograr síntesis, si no
postulásemos un lugar hegemónico desde el cual
podemos reunir todos los elementos de un sistema o
estructura. La síntesis conserva las diferencias, pero
redefinidas, recicladas, de modo que podamos abar-
carlas de una sola mirada.
La Casa IX nos da la pista para internarnos en el
pensamiento simbólico, porque son los símbolos los
que unen lo diverso y no los conceptos, que solo
unen lo igual. Los símbolos funcionan por analogía, y
no por operaciones lógicas o matemáticas binarias.
También podemos distinguir “símbolos” de “sig-
nos”. Ahora estamos usando el término signo como
algo propio del pensamiento binario excluyente (no
en el sentido de los Signos del Zodíaco, por supues-
to). Símbolo, en cambio, lo reservamos para los sig-
nificantes que se abren a la analogía y al pensamiento
trans-binario (eso sí son los Signos del Zodíaco). Nos
trae cierta complicación la costumbre de llamar “Sig-
nos” a los doce significantes zodiacales. Pero prefe-
rimos respetar esta tradición y para recordar esto
escribimos “Signo” con mayúscula inicial.
122
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Desarrollar el pensamiento simbólico es algo de
la mayor importancia, pues es una de las condiciones
para la evolución. Asimismo, la creación de símbolos
(tarea de artistas, pero también de maestros y políti-
cos) es de la máxima importancia para dar un sentido
de unidad a las culturas y las comunidades.
Por otro lado, la Astrología, el Tarot, el I Ching,
la Mitología son herramientas para pensar en el an-
darivel simbólico. Por eso estas artes son caminos de
mejoramiento, de perfeccionamiento y, en ese sentido
se dice que son caminos espirituales. Espiritual quie-
re decir “relativo al espíritu”, y espíritu es aquello
que evoluciona del único modo en que se puede evo-
lucionar, siguiendo la línea espiral. Ser espiritual es
evolucionar, desarrollar lo que somos. Cuando una
persona está muy polarizada en la modalidad racio-
nalista, lógico-binaria de su mente, es conveniente
ver cuál es la cualidad de su Casa IX, pues a partir de
esta cualidad quizá pueda desarrollar el pensamiento
analógico o simbólico, que completa y supera al otro.
Viajes
También hallaremos en la Casa IX indicaciones
interesantes acerca de los viajes que realicemos. En
este sentido, la Casa IX nos indicará qué tipo de via-
jes podemos realizar y qué significan para nosotros
los viajes.
Los viajes propios de este escenario son aquellos
en los que el traslado implica un cambio cultural. Si
viajamos de una punta a la otra de Buenos Aires, no
estamos cambiando de cultura (un viaje así corres-
ponde, más bien, a la Casa III). Pero si vamos a Jujuy
o a Bolivia, o a Ecuador, sí. A veces, el verdadero
viaje no depende de la distancia, sino de la experien-
cia concreta que vivimos en un nuevo contexto. Por
123
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
ejemplo, para alguien puede ser un verdadero viaje
hacer un paseo submarino de media hora. El cambio
de contexto es de tal magnitud que eso corresponde-
ría a la Casa IX. Otro ejemplo: imaginemos un niño
de 10 años que ha vivido en un barrio cerrado de
clase media desde que nació, lo viene a buscar un
transporte escolar todos los días que lo lleva y lo trae,
etc. Y un día va a pasar una semana a un barrio po-
bre del tercer cinturón del Gran Buenos Aires. Ima-
ginen el cambio cultural que eso implica. Ese sería un
viaje fundamental para el chico y correspondería a la
Casa IX, aunque la distancia no sería de más que de
unos pocos kilómetros.
Asimismo, podemos encontrar en esta Casa indi-
caciones sobre la posibilidad de vivir en una cultura
distinta a la del nacimiento, o sea de emigrar o tras-
plantarse. Por ejemplo, indicaciones acerca de cómo
seremos recibidos en el exterior y, sobre todo, qué
aspectos propios podremos desarrollar si emigramos.
En un sentido más general esta casa da indicios
acerca del tipo de evolución general que hará una
persona durante su vida, o sea: cuál será su “viaje
existencial”.
124
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa X
Esta es la última de las Casas angulares de nues-
tro recorrido, lo que significa que es la que cierra el
grupo de las muy importantes. Después de la Casa I
es la que tiene más peso en el balance general de la
personalidad.
El papel de las figuras paternas
Lo primero que encontramos en la Casa X es la
función paterna.
Aquí es decisivo registrar la diferencia capital
que hay entre hablar de “el padre” sin más, y hablar
de la función paterna (lo mismo pasa con la mater-
na). Quizá por no hacer esta distinción muchos/as
astrólogos/as creen ver a “la madre” en la Casa X; lo
que no tiene fundamento.
La Casa X nos permite interpretar, entonces, cuá-
les son las características de la relación con aquella
persona que cumplió la función paterna (el padre, la
madre o quien fuere). Esto se comprueba al ver que
muchas veces y de una manera que no deja de sor-
prender, la Casa X sugiere rasgos muy obvios del
padre, por ejemplo, la profesión o ciertos rasgos bási-
cos de su carácter, pero otras veces no es tan evidente
o inclusive no tiene nada que ver. Lo que ocurre, en
tales casos, es que la función paterna la cumplió otra
persona, por ejemplo, la madre o algún otro familiar.
La pregunta clave aquí se refiere al vínculo: ¿qué
tipo de relación hay entre nosotros y aquel que cum-
plió o cumple la función de padre?
125
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Hablamos de figuras paternas (en plural) porque
fuera de familia hay otros personajes que podemos
ubicar en la Casa X: todas las que representan alguna
autoridad: el director de la escuela, el maestro, el jefe,
etc.
Y por ese ca-
mino, encontramos
también allí a los
policías, los milita-
res, los inspectores,
los funcionarios
públicos.
La vocación
Pero yendo más
allá de las figuras
personales, la Casa X simboliza las metas hacia las
que nos enderezamos en la vida, el destino como
realización de nuestra existencia singular y comuni-
taria, lo que nos “llama”.
Otra forma de decirlo es la siguiente: la Casa X
representa las cualidades esenciales de nuestro des-
tino público. Por eso habla de nuestros objetivos de
vida.
En otras palabras, la Casa X nos habla de la voca-
ción. Las cualidades que encontremos en la Casa X
(Signo, Planetas) nos dicen con claridad hacia dónde
apunta nuestra vocación.
Lo que tenemos aquí, pues, es un indicador cer-
tero e instantáneo de orientación vocacional... Pode-
mos imaginar el tiempo y el dinero que ahorra quien
confía en la Astrología para definir cómo encaminar
su vida. Por cierto, habrá que hacer un estudio com-
pleto de la Carta Natal para tener mayores precisio-
nes; pero el punto central, las cualidades predomi-
126
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
nantes de la vocación, aparecerán siempre en la Casa
X.
La idea de que hay una vocación es algo muy in-
teresante para comprender la esencia estructural del
Zodíaco. Por lo general, nuestra cultura dominante
concibe la vocación como una cuestión de gusto, co-
mo algo que se elige. “Tengo que hacer algo que me
guste” dicen las personas a menudo y también se lo
aconsejan a sus hijos, alumnos y otros. Esto puede ser
bienintencionado, pero es erróneo.
Para empezar, tenemos no sólo el derecho de
realizar nuestra vocación, sino también la obligación
de hacerlo. En la vocación un componente personal
calza con un componente comunitario. Es el punto de
máxima coincidencia entre lo singular y lo comunita-
rio. Por eso, la vocación depende de las posibilidades
existentes en la comunidad y de la época a la que el
agente pertenece. Por ejemplo, nadie puede ser as-
tronauta en la Argentina de hoy o en el lejano oeste
norteamericano del Siglo XIX. Y no es un tema de
gustos, la vocación depende de condiciones que su-
peran notablemente la esfera de lo singular. La co-
munidad misma y cada ciudadano se realizan cuan-
do todos cumplen con su vocación. Vocación quiere
decir “llamado”. El llamado de la Casa X, aquello a lo
que estamos enderezados, es nuestra plena realiza-
ción en la vida, y coincide con lo que nuestra comu-
nidad espera de nosotros. En la Casa X confluyen de
modo misterioso el impulso singular y la responsabi-
lidad comunitaria.
Si una persona tiene Leo, por ejemplo, en la Casa
X, su vocación se relaciona con la necesidad de bri-
llar o hacer brillar; además, seguro que va a sentirse
bien si sus conciudadanos lo reconocen y aplauden
por el brillo o irradiación de sus obras, cualesquiera
127
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
que sean. Muchos de los que tienen esta posición
optarán entonces por profesiones que les den una
buena oportunidad para expresarse en público, por
ejemplo: actores o cantantes. Otra opción con Leo en
la Casa X es la de profesiones ligadas a la luz o la
iluminación. Además, como Leo está asociado a la
expresión de la singularidad, esa persona sólo va a
poder sentirse ella misma cuando tenga un claro y
reconocido lugar en la comunidad; si llevamos eso a
un extremo, la profesión podría fagocitarse la perso-
nalidad (cosa que no es rara en el negocio del espec-
táculo, por ejemplo).
Todos los lugares ligados al ejercicio de una pro-
fesión, por tanto, son propios de la Casa X.
Lo público o político
Lo público es lo que pertenece al pueblo. Es
equivalente a lo político. Los términos ‘público’ y
‘político’ son sinónimos, solo que el primero viene de
la tradición latina y el segundo de la griega. Este ám-
bito pertenece al significado central de la Casa X en
todas sus numerosas variantes.
Un partido político, sin embargo, pertenece al
nivel asociativo o corporativo (Casas VII y VIII). Pe-
ro cuando alguno de sus miembros gana las eleccio-
nes y accede a un cargo, pasa operar en la Casa X, es
decir, en el nivel comunitario. De modo que cambia
de nivel.
El Registro Civil (casarse es un acto asociativo
que es reconocido por el nivel público), cualquier
institución u oficina pública, el Congreso Nacional,
un museo nacional, provincial o municipal, cualquier
dependencia municipal o provincial, la casa de go-
bierno y muchos más, son escenarios propios de la
Casa X.
128
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Los mandatos
Por otro lado, la Casa X podría corresponder a lo
que el Psicoanálisis llama “súper-yo”. Más simple:
leemos allí el tipo y calibre de los mandatos absorbi-
dos desde los primeros años de vida, que son, por
otra parte, justo los que nos correspondía recibir (otra
cosa es lo que luego hacemos con esos mandatos).
De allí que esta Casa se puede asociar al senti-
miento del deber o, en una manifestación más invo-
lutiva: a la culpa. Pero esa mirada es parcial, corres-
ponde a una perspectiva solo singular. La vocación
es, por el contrario, un fenómeno no sólo singular,
sino también comunitario, inclusive político, como
decíamos arriba. Mirar la vocación desde el indivi-
dualismo que impera en nuestra civilización domi-
nante siempre indicará un grado mayor o menor de
proyección. Desde ese individualismo lo que hay en
la Casa X, es probable que ya no será una indicación
de nuestras más altas posibilidades, sino una obliga-
ción que se nos impone a través de mandatos colecti-
vos o familiares o un imperativo que vivimos desde
la pura ambición desmedida.
Autoridad
Una palabra conectada con lo que venimos desa-
rrollando y que tiene mucho que ver con la Casa X es
autoridad. Esta Casa remite a los escenarios desde
los que podemos ejercer o padecer la autoridad. En la
Casa X se ven las posibilidades que tenemos para
ejercer autoridad, así como el estilo en que la ejerce-
ríamos en caso de tenerla y, en caso contrario, cómo
la ejercen sobre nosotros/as.
Pero alrededor de este fenómeno de la autoridad,
por lo general, hay muchos malentendidos. Es indu-
dable que, por lo general, se ignora el significado
129
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
profundo de este término. Se la concibe como algo
cercano al poder. Ejercer autoridad se reduciría a
ejercer algún poder. Esa es la idea corriente. Pero hay
un significado más certero y mucho más interesante.
Ejercer autoridad significa nada menos que “ayudar
a crecer de modo adecuado”. Pero: ¿qué significa
“adecuado”? ¿Adecuado a qué? Las respuestas están
en la Casa X: se refieren al ejercicio responsable de la
capacidad de establecer límites que acompañan y
favorecen el crecimiento genuino de algo o alguien.
Es decir, el crecimiento desde sí, según su propia
norma interna. La noción de autoridad se encuentra
en estrecha relación con la de autonomía. “Autono-
mía” es la capacidad de ponerse límites, y la encon-
tramos en la Casa VI. Si uno tiene autonomía, que es
una cualidad de los singulares como tales, entonces
está preparado para tener autoridad, que es una cua-
lidad de los singulares cuando se mueven en el nivel
político, profesional o público (Casa X).
Autoridad es la capacidad de facilitar a otros que
puedan ponerse límites a sí mismos, es decir, la capa-
cidad de hacer que otros/as encuentren sus propios
límites y se vuelvan autónomos, y esa capacidad es lo
que permite crecer de modo adecuado. Pero hay más:
“adecuado” quiere decir aquí, que se crece dentro de
los límites esenciales que nos atañen por ser quienes
somos como singulares y como miembros de la co-
munidad política. No hay crecimiento sin límites.
Crecer fuera de todo límite es lo que define al cáncer
(la enfermedad). Ayudar a otro a crecer de modo
adecuado significa ayudarlo a ser quién es, favorecer
que evolucione hacia lo mejor de sí mismo. La auto-
ridad jamás tiene que imponer un código ajeno a
quien está bajo ella, las únicas reglas a respetar son
130
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
las de aquél sobre quien se la ejerce y las de la comu-
nidad a que éste pertenece.
La autoridad es la capacidad de asistir a alguien
en su camino del mundo lunar al mundo solar. Es
ayudar a otro a realizar su camino del héroe o la he-
roína.
Si necesitamos que alguien nos ponga límites, es
porque todavía estamos proyectando parte de nues-
tro destino (Casa X) sobre la comunidad, y eso impli-
ca que todavía no somos autónomos. A menudo nos
quejamos cuando el Cosmos se toma el trabajo de
corregirnos y volvernos a conectar con nosotros
mismos y con nuestra participación en lo comunita-
rio.
Como muchas veces (sobre todo en esta cultura)
no vemos la dimensión comunitaria que nos consti-
tuye, el ejercer autoridad incluye ciertas correcciones,
porque llegar a ser quien cada uno es no consiste solo
en seguir la propia naturaleza, sino que ésta está im-
pregnada por la dimensión comunitaria, y la comu-
nidad tiene reglas.
El despliegue personal no puede incluir el que-
brar las leyes de la comunidad (salvo situaciones
muy especiales, por supuesto), si un agente lo hace,
la comunidad tiene que aplicar algún tipo de correc-
ción a través de alguna autoridad concreta (un juez,
un fiscal un policía), pero esa corrección no debería
contradecir el propósito central de ayudar a una per-
sona a lograr ser quién es.
Cierta vez, un gran amigo muy creativo y liberta-
rio, me contaba que a menudo le ponían multas o la
grúa le llevaba el auto. Tan habitual era esto, que un
día se lo planteó a su terapeuta. Entonces ésta, con
mucha ceremonia, le dijo: “¿y no ha pensado en la
posibilidad de cumplir con las normas de tránsito?”.
131
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Me decía mi buen amigo que ésa pregunta para él fue
todo un “insight”, un verdadero “darse cuenta”. A
partir de entonces no tuvo más problemas con las
multas de tránsito. ¿Por qué? Se había vuelto autó-
nomo, había hecho propia la ley, ya no necesitaba
sufrirla por acción de una autoridad externa. Había
ganado su propia autoridad y los agentes de tránsito,
entonces, lo dejaron tranquilo (y él a ellos). Gracias a
eso pudo dedicar más energía a desarrollar su propio
modo peculiar de ser (es artista plástico y, de hecho,
su avance en este sentido fue mucho más notable
después de ese episodio).
En la Casa X pues, podemos leer la posibilidad
que tenemos de ejercer autoridad en algún contexto y
respecto de alguien.
Además, cada uno tiene autoridad sólo en la me-
dida en que logra cumplir con su propio destino úni-
co e intransferible en el seno de su comunidad. La
autoridad supone la realización de la propia voca-
ción. Y la vocación es el llamado del destino perso-
nal/comunitario. Nadie puede cumplir su destino
fuera de una comunidad. Puede no ser aquella que lo
vio nacer, pero siempre habrá alguna.
Acorde con lo anterior, en la Casa X podemos ver
también los frutos verdaderos, reales, que podremos
conseguir en la vida. Aquellos que logramos con tra-
bajo, perseverancia y tiempo dedicados a ser quienes
somos. Es la Casa que representa el logro de la ma-
durez personal dentro de la comunidad; nadie puede
realizarse en una comunidad que no se realiza y solo
podemos realizarnos en la medida en que ésta se
realiza.
132
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa XI
El lugar de lo hegemónico
La Casa XI tiene una interpretación peculiar; se
trata de una pieza clave del Zodíaco.
Si se consultan libros relativos a las Casas se ve
que se le dan algunos significados que nosotros
compartimos, pero que no agotan el sentido profun-
do.
Vamos a proponernos imaginar la XI como una
Casa de dos plantas, lo que la distingue de todas las
otras, que solo ofrecen una planta.
En la planta baja
se ubican las escenas
que la tradición ha
venido remitiendo a
la Casa XI: los/as
amigos/as, las innova-
ciones, el sentido de
libertad, los grupos
donde compartimos los
frutos de nuestros
esfuerzos, los avances
tecnológicos, las inquietudes sociales.
Pero ¿qué hay en la planta alta?
Para guiarnos podemos acudir al Signo de Acua-
rio, cuyo significado es análogo al de la Casa XI. Ob-
servemos el glifo más simple de Acuario, que consis-
te en dos líneas en espiral dispuestas en paralelo. Ahí
tenemos graficados los dos niveles de que hablamos,
por tanto, tenemos que trasladar esa idea a la Casa
XI.
133
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Si lo hacemos, se abre de inmediato un interro-
gante qué hay en la planta alta de la Casa, en ese mis-
terioso piso superior. Se trata de un plano que está
por encima de los significados corrientes, y no solo de
la Casa 11, sino de los significados de las 12 Casas, ya
que ésta es la única que tiene dos plantas.
Sostengo que la planta alta cumple un papel di-
ferente y decisivo: transforma al Signo que se en-
cuentra allí en un significante hegemónico. Es decir,
un significante que tiene el poder de determinar el
significado subyacente y general de toda la estructu-
ra, es decir, de todas las Casas como conjunto estruc-
tural. Es el significante que permite reunirlas y darles
articulación.
Para decirlo con un lenguaje más mítico: mien-
tras todas las Casas hablan de la Tierra, solo la Casa
XI habla de la Tierra y también del Cielo.
Pongamos un ejemplo: imaginemos una persona
que tuviera Sagitario en la Casa XI. En el plano te-
rrestre podríamos decir, por ejemplo, que esa perso-
na es muy tolerante y confiada con sus amigos, que
le gusta disfrutar de la vida grupal, que tiene una
visión optimista de las innovaciones técnicas y del
futuro lejano. Y todo eso será correcto.
Pero en esta Casa hay algo más: una apertura
que conduce al piso de arriba, que está separado de
todas las Casas (inclusive del nivel terrestre corriente
de la misma Casa XI), y que permite reunirlas a todas
bajo un mismo sentido, abarcarlas como conjunto.
Por tanto, Sagitario en este caso tiene una suerte de
sobredeterminación semántica.
Cualquier Signo que se encuentre en la Casa XI
tiene un significado corriente, y además, un súper-
significado, por decir así, que permite englobar,
abarcar todas las Casas bajo un mismo sentido.
134
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
En el caso de Sagitario en la Casa XI, por ejem-
plo, una forma de comprender el sentido hegemónico
sería entenderlo como capacidad de evolucionar, o
más simple, como evolución. Y entonces, bajo ese
significado habría que comprender todo lo que le
sucede a esa persona. Si, en cambio, fuera Capricor-
nio el Signo que estuviese en la Casa XI, entonces el
sentido hegemónico sería, por ejemplo, padre, y toda
la experiencia de esa persona, en todas las áreas de
su vida, tendría como trasfondo ese significado. Pa-
dre sería el significante que permitiría hablar de una
vida, unir toda la actividad de ese agente en un solo
conjunto de experiencias.
En el primer caso, las experiencias de todas las
Casas remitirían al súper-significado evolución, que
será el sentido que da unidad a todos los actos de la
vida de ese agente, con independencia de que se lo
proponga o no. Cualquier cosa que éste haga, si la
vemos bajo el significado evolución, cobra sentido. Si
no considerásemos ese lugar hegemónico con su cua-
lidad propia (Sagitario en este caso), entonces todos
los acontecimientos de su vida no se podrían reunir
en un único haz, estarían dispersos y carecerían de
sentido.
Es decir que el Signo de la Casa XI adquiere un
carácter específicamente arquetípico: pasa a ser el
“Signo (typo) que manda (arkhé)”. Es el Signo que
funciona como aquél que da su significado a la exis-
tencia total de una persona. Esta Casa responde pues,
a la crucial pregunta: ¿cuál es el sentido subyacente
que impera en la vida de una persona y que da uni-
dad y sentido a todo lo que hace?
Hemos estudiado el funcionamiento de cada uno
de los súper-significados o arquetipos con detalle en
135
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
otras obras4, por ahora nos concentraremos en los
significados del nivel terrestre de la Casa XI, es decir,
de la planta baja de esta Casa.
Compartir
¿Por qué encontramos a los/as amigos/as en la
Casa XI? Porque representan un tipo de relación ele-
gida libremente, desligada de los determinantes
típicos de nuestra existencia. A diferencia de todas
las otras relaciones que están impulsadas por el de-
seo, la sangre, el trabajo, las obligaciones, u otros
determinantes, las de amistad se basan en un vínculo
fundado en la libertad.
La amistad es una relación que está más allá de
la familia, la profesión y la pareja, es un vínculo
desapegado en comparación con aquellos.
Es con los/as amigos/as, por otra parte, con
quienes se comparten los frutos que vamos logrando
en nuestra existencia. La Casa XI es la Casa del com-
partir los logros, ya que está después de la décima,
en la que se dan los frutos que conseguimos a partir
del perfeccionamiento de lo que somos.
De modo que esta Casa responde a preguntas
como las siguientes: ¿cómo nos llevamos con nues-
tros/as amigos/as? ¿Qué tipo de amigos/as tene-
mos? ¿Qué papel cumplimos en los grupos y en las
relaciones de amistad? ¿Qué significan nuestros ami-
gos/as en la vida? ¿Qué significa para nosotros com-
partir? ¿Nos resulta fácil hacerlo?
Esta es otra de las Casas cuyas cualidades se
proyectan con facilidad. Proyectamos la energía pro-
pia de esta Casa sobre los/as amigos/as.
4
Consultar al respecto: Rodas, Marcela y Bosia, Jorge, Las 12 Dinámicas –
Cómo evolucionamos, Ed. Trenkehué, Bs. As., 2015, y Bosia, Jorge, Mitos y
Zodíaco I y II, Ed. Trenkehué, Bs. As. 2018.
136
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Los grupos
Y si están aquí las relaciones de amistad, es obvio
que se hallará también la participación en todo tipo
de grupos basados en la amistad y el compartir. El
grupo es una entidad en sí misma, con sus propias
leyes y dinámica. Sin embargo, es común sus los in-
tegrantes se proyecten mutuamente figuras que cada
uno carga surgidas casi siempre en el núcleo familiar.
De allí que haya una tendencia a transformar a los
grupos en los que participamos en algo así como “la
familia que hubiéramos deseado tener”. Como es
obvio, por este camino se destruye el grupo y la
misma amistad. Pero a veces no queda otro remedio
para poder levantar las proyecciones.
En este sentido la Casa XI es muy importante
porque representa una nueva posibilidad para inte-
grarnos como singulares; nos da indicios e instru-
mentos para recuperar fragmentos perdidos de noso-
tros mismos. Participar en un grupo es participar en
algo más grande que uno mismo, y a la vez no condi-
cionado desde el comienzo, como la familia.
La función de los grupos es doble: por un lado,
permiten a cada integrante descubrir, sobre el fondo
de las semejanzas que lo unen al grupo, las diferen-
cias singulares y culturales que lo identifican, su
idiosincrasia peculiar. En tal sentido, los grupos son
imprescindibles para definir los pliegues más intere-
santes y recónditos de nuestra singularidad.
Por otro lado, la función sorprendente de los
grupos, consiste en que por su propia dinámica in-
terna crean un campo propicio para que surja lo
nuevo, lo inédito. Un grupo es como una antena des-
plegada al cielo; y el cielo prefiere casi siempre mani-
festarse cuando hay grupo. Piensen, en tal sentido, en
137
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Jesús de Nazareth manifestándose ante los doce
apóstoles. Los apóstoles son un grupo y eso es lo que
necesitó para operar. Ese es un símbolo muy claro de
lo que estoy diciendo acerca de la Casa XI y los gru-
pos, pero lo podemos ver por doquier.
Es importante distinguir los grupos de la Casa
VIII, que son asociaciones o corporaciones con fines
productivos, de los grupos de Casa XI, que no lo son.
Las asociaciones tienen fines y aportes, implican si-
nergia dirigida a la producción. En cambio, los gru-
pos de la Casa XI no son asociaciones, son agrupa-
mientos libres que se hacen para compartir. No tie-
nen finalidad ni aportes, sino que se basan en el sim-
ple hecho de compartir la propia experiencia y los
éxitos ya logrados. No suponen sinergia, porque no
hay una obra común. Son estructuras para compartir
lo que hemos logrado y, a la vez, antenas desplega-
das al cielo para que baje lo inédito.
Hay, sin embargo, muchos cruces entre las Casas
VIII y XI. Un grupo de compañeros de trabajo (Casa
VIII), por ejemplo, al finalizar su horario puede ir a
un bar y pasar un rato juntos compartiendo las expe-
riencias del día (Casa XI).
Otro futuro
La Casa XI habla, como la X, acerca del futuro.
Pero aquí debemos distinguir con claridad la idea de
futuro propia de la Casa XI, de la que encontramos
en la Casa X. En esta última el futuro se encuentra
bajo la forma de proyectos. Incluye metas, objetivos,
fines muy específicos, vocación. El futuro de la Casa
X ya está desde el comienzo (en potencia) y solo le
falta realizarse. En cambio, en la Casa XI el futuro
aparece como un horizonte lejano y trans-
comunitario que, en el mejor de los casos, sirve como
138
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
una inspiración para ponerse en movimiento. En este
sentido, es en la Casa XI donde aparece la idea que
nos hacemos acerca de hacia dónde va la humanidad
a largo plazo o nosotros mismos en la totalidad de
nuestra vida.
Por ejemplo, si alguien dice: “yo quiero ser arqui-
tecta”, se trata de la Casa X, ya que se trata de un
proyecto singular con un objetivo a cumplir siguien-
do una serie de pasos en un tiempo definido. En
cambio, si dijera: “yo soy arquitecto y tengo el ideal
de que todos vivan en una casa digna”, podríamos
situar esa expresión en la Casa XI.
Esta Casa tiene mucho que ver con la actitud ne-
cesaria para encarar la vida con alegría. Porque ima-
ginemos a alguien que intuye que la humanidad va
hacia su autodestrucción inexorable a breve plazo, o
que el Cosmos tiende a la entropía, es decir, a en-
friarse y transformase en plomo. No puede estar muy
lejos de la depresión ¿verdad? Pero si cree que todo
futuro será más justo, en cambio, tendrá una tenden-
cia a sentirse más contento en general.
El sentido humanitario
Esta Casa nos habla también acerca de nuestros
sentimientos humanitarios. Los trabajadores sociales
y muchas personas que realizan tareas tendientes a
favorecer la igualdad y la justicia social o a mejorar
de cualquier modo la vida de las personas en general,
suelen tener muy poblada la Casa XI.
Es en esa línea que esta Casa se relaciona con lo
que se han dado en llamar ONGs, como vimos antes.
Es decir, son “organizaciones no gubernamentales”.
Un nombre desafortunado, ya que así se define a esas
organizaciones por la negativa (lo que es una tenden-
cia típica, pero involutiva, de la Casa XI). Siempre es
139
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
indicio de una forma más evolucionada definirse por
la positiva. Quizá por esta negatividad, muchas
ONGs son utilizadas por fuerzas oscuras para encu-
brir sus fines. No es el caso de todas, pero sí de mu-
chas.
El papel de la Casa XI en la personalidad
Aunque es una Casa que no determina las líneas
principales de la personalidad, ofrece, sin embargo,
datos muy interesantes. Por ejemplo, la actitud res-
pecto de la libertad, de la creatividad, la tendencia
que tenemos frente a cualquier cosa nueva o desco-
nocida.
Las cualidades de la Casa XI pueden ser de gran
importancia en un mundo cuyos parámetros se mo-
difican cada vez más rápido.
140
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Casa XII
La forclusión
Esta es la Casa que cierra la cuarta tríada y el
Zodíaco mismo.
Respecto de lo primero, veremos en lo que sigue
cómo esta Casa cumple con la regla de que la tercera
Casa actúa como puente entre las otras dos. En ese
sentido, indica el escenario desde el que se conectan
Cielo (Casa XI) y Tierra (Casa X considerada como la
que resume todo el periplo realizador).
En cuanto a que esta es la Casa que cierra todo el
ciclo zodiacal, la podemos relacionar con el concepto
de deuda, como vere-
mos.
La Casa XII es la
más misteriosa, ya que
se refiere a todo aque-
llo que no depende de
nuestra voluntad ni de
nuestra consciencia
singular. Remite a lo
que queda fuera de
cuadro por el mero
hecho de nacer.
El Psicoanálisis ha acuñado el término forclusión
para referirse a aquellos contenidos que nunca han
sido inscriptos en la psique, que no se hallan ni si-
quiera en lo inconsciente. Se trata de aquello que está
más allá de la represión y el olvido. Y nos parece un
término adecuado para indicar la índole de lo que
vamos a encontrar en la Casa XII.
141
Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Son contenidos que tienen que ser puestos fuera
de cuadro como condición para que podamos nacer
con la estructura que tenemos. Y eso es mucho. Lo
que hay allí es como un mensaje que llevamos pega-
do a la espalda. Es tan nuestro como lo que hay en
cualquier otra Casa, pero captarlo implica un arduo
trabajo que empieza a hacerse posible a partir de los
28 años de edad y requiere todavía 4 años más: solo
luego de los 32 años se puede acceder a esos conteni-
dos, en caso de que el agente se anime a ello.
La esencial función de la Casa XII
Recuperar lo forcluido tiene una importancia de-
cisiva, ya que esta Casa tiene un papel clave: conectar
el arriba (Cielo, Planta alta de la Casa XI) y el abajo
(Tierra, todas las Casas, incluyendo la Planta baja de
la XI).
Cuando tomamos consciencia y podemos im-
pregnarnos del contenido de la Casa XII, se libera la
posibilidad de postular y, al mismo tiempo, abrirse al
significante hegemónico que reside en la parte de
“Cielo” de la Casa XI (la espiral de arriba).
El significante hegemónico pues, solo se vuelve
asequible si despertamos la cualidad forcluida (la del
Signo de la Casa XII) y la asumimos en nuestra ac-
ción concreta.
La Casa XII es la puerta por donde ingresa a
nuestra vida la comprensión que emana de la cuali-
dad hegemónica, es decir, el Signo de la Casa XI. Es
decir que opera como intermediaria entre el lugar
hegemónico (el nivel superior de la Casa XI, el Cielo),
y el resto de los escenarios (Casas) de la vida (la Tie-
rra).
Si la cualidad de este Signo permanece forcluida,
perdida, es imposible dar significado a la vida, por-
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
que el significante hegemónico queda aislado de la
consciencia o no podemos operarlo, y es ese signifi-
cante el que permite totalizar la experiencia de vida y
así otorgarle sentido. Recordar la cualidad que ha
caído a nuestras espaldas (Casa XII) es esencial si
queremos vivir una vida humana, una vida con sig-
nificado.
Por eso podemos decir que la Casa XII permite la
apertura, la separación entre el Cielo y la Tierra y
también su reconexión significativa. Y en ese espacio
intermedio, mediador, vivimos como humanos. Ese
es el espacio de la interpretación.
La recuperación de los talentos de la Casa XII
En principio, la recuperación de los contenidos
de la Casa XII no puede realizarse antes de los 32
años, aunque hay un proceso paulatino de acerca-
miento desde los 28.
A partir de esa edad, en cambio, comienza a ser
plenamente posible. Sin embargo, depende de nues-
tras decisiones. La Casa XII no se hace consciente sin
el concurso de nuestra intención. Tenemos que res-
catar adrede sus cualidades, o éstas jamás se recupe-
ran.
Recuperar sus contenidos equivale a pasar de
una vida controlada desde el ego, a una vida condu-
cida desde el yo.
Cuando esto se produce, comenzamos a adue-
ñarnos de las cualidades (Signo y Planetas residen-
tes) que impregnan esta Casa. Y lo interesante es que
tales talentos tienen una fuerza inusitada.
Entre los 28 y los 32 este proceso comienza a
producirse (si el agente lo decide y actúa en conse-
cuencia), y después de los 32, se traduce en fuertes
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
capacidades que él puede poner en juego en su vida
concreta.
Por ejemplo, no es extraño que quien tiene Venus
en su Casa XII inicie, luego de los 32 años, una carre-
ra importante como artista, o quien tiene allí a Mer-
curio, desarrolle una trayectoria como escritor o co-
municador.
Tales logros, por supuesto, no ocurren de un día
para el otro. La persona tiene que afianzar su yo y
todos los comportamientos que eso implica, y repe-
timos, tal cosa no es tan fácil.
¿Qué ocurre si no avanzamos en la recuperación
de estos talentos? Que permanecen fuera de nuestro
campo habitual de existencia y lejos de nuestra cons-
ciencia. Entonces son proyectados y distorsionan casi
todos los ámbitos de existencia.
Forclusión y olvido
Cuando se trata de rescatar los contenidos de la
Casa XII, hay una diferencia importante entre el
Signo y los Planetas residentes.
Ocurre que los Planetas se rescatan con mayor
facilidad que el Signo. El proceso de habilitar los Pla-
netas no requiere un esfuerzo tan significativo. En
cambio, la cualidad del Signo solo se recupera con
una trabajosa toma de consciencia y una ardua tarea.
Debido a estas características, la Casa XII es una
zona oscura. Se la ha asimilado a lo inconsciente o
subconsciente. Nosotros diríamos que el Signo es lo
forcluido, mientras que los Planetas permanecen sin
poder ser utilizados conscientemente hasta los 32
años de edad. En este sentido puede que las cualida-
des que colorean a esos Planetas o al Signo aparezcan
en los sueños.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Le pertenecen a esta Casa también todas las imá-
genes que pueblan el imaginario colectivo de nues-
tras comunidades e inclusive de la humanidad en su
conjunto; puede pensarse como un reservorio de
imágenes especialmente significativas. Este aspecto
de la Casa XII, creemos, es lo que la escuela junguia-
na ha desarrollado bajo el concepto de “inconsciente
colectivo”.
Apertura y empatía
La apertura que facilitan los talentos residentes
en la Casa XII no sólo operan en sentido vertical, co-
laborando a servir de canal al significante hegemóni-
co, sino también en sentido horizontal, abriéndonos a
lo viviente en general, a todos y cada uno de los entes
vivos. Porque a la vez que todo cobra sentido, pode-
mos comprenderlo y sentirnos conectados con todo.
Es lo que se llama empatía.
El “karma” o la deuda
La Casa XII también es la que cierra el Zodíaco.
Por eso los que admiten la hipótesis de sucesivas
reencarnaciones incluyen en esta Casa las deudas
que hemos contraído en otras vidas y en esta, lo que
tiene que ver con el concepto de karma.
Nosotros preferimos no usar el término ‘karma’,
ya que pertenece a un idioma y una cultura muy di-
ferentes de la nuestra y conlleva toda una visión de la
vida que habría que conocer en profundidad y asu-
mir; por eso preferimos reemplazarlo con un concep-
to que nos resulta más familiar: deuda.
¿Por qué aparecen las deudas aquí? Porque es la
última Casa, el final, y entonces es el momento en
que habría que cerrar todo lo que dejamos inconcluso
alguna vez, las deudas todavía impagas. Los Planetas
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
y el Signo que tenemos en la Casa XII dan el tono de
nuestras deudas con la vida, con los/as otros/as,
pero también –y sobre todo- ¡con nosotros/as mis-
mos/as! Es lo que nos debemos si queremos cumplir
con nuestro destino.
Podemos burlar a veces a nuestros acreedores
humanos, pero nuestro propio destino es un acreedor
imbatible que nos alcanza siempre. Por eso conviene
aprovechar las oportunidades que nos da la Casa XII
para pagar deudas.
Estados alterados
Mientras no se rescatan sus contenidos (e inclu-
sive en el caso de que se rescaten), a esa indefinida
escena de la Casa XII nos permiten acceder los sue-
ños y también la mayoría de los estados alterados de
conciencia: hipnosis, sugestión y aquellos provoca-
dos por el alcohol y otras drogas, o sea inducidos por
medios químicos, y físicos (disciplinas corporales).
Estos estados de consciencia implican bajar las
defensas del ego, lo que nos deja expuestos al arcón
sin fondo de lo incontrolable ilimitado.
Salvo casos especiales, los métodos químicos pa-
ra lograr la dilución de los límites del ego, a nuestro
juicio no son aconsejables, ya que al bajar la defensa
del ego no queda otra estructura que sostenga la ex-
periencia, lo que puede conducir a una desorganiza-
ción peligrosa de la personalidad. No se trata de
abandonar el ego para dirigirse hacia la disolución
personal. Si tenemos en cuenta que el ego es como el
piso de nuestra personalidad, nos daremos cuenta
que destruirlo es muy riesgoso y hasta catastrófico.
En cambio, si se intenta bajar las defensas del ego
por métodos conscientes, es decir: la meditación, la
oración, la danza, la música- intentando no una sim-
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
ple disolución del ego, sino el salto a una estructura
mejor -el yo-, entonces tales peligros, aunque no des-
aparecen, son mucho menores. Una marca del yo es
que podemos desestructurarnos sin diluirnos, abrir-
nos sin disolvernos.
Pero conquistar el yo es una tarea compleja que
va más allá de la Casa XII, pues involucra a todas las
Casas, como hemos estado viendo.
Final y gestación
Por otra parte, la vida corre en la Casa XII por
dos andariveles independientes: por un lado, encon-
tramos lo terminado, lo completo, lo que ya no tiene
nada que ofrecer. Es decir, lo que ya ha realizado
todo su potencial. En consecuencia: aquello de lo que
debemos desprendernos. Y por otro lado, lo que to-
davía no ha nacido, lo que se está gestando y se halla
a punto de ser parido para iniciar el próximo ciclo.
Lo completo y terminado está allí para que nos
liberemos de ello; para que terminemos de despren-
dernos -sean logros o deudas-, dejándolo atrás. Mien-
tras que lo que está gestándose requiere que lo reco-
nozcamos y lo alimentemos para fortalecerlo, ya que
son las semillas de los futuros ciclos.
Es necesario discernir qué es lo que debemos de-
jar atrás y qué lo que podemos cuidar y alimentar.
El sentido de los sacrificios
Debido a lo que los talentos de la Casa XII, que-
dan ocultos hasta los 28 años y que para recuperarlos
es preciso conquistar el yo y superar el ego, a menu-
do deberemos hacer una suerte de “sacrificio”, entre-
gando la tendencia dominante que tiene siempre la
Casa I, debido a que representa nada menos que la
pulsión motora.
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
De allí que la Casa XII exija con frecuencia sacri-
ficios a la personalidad tal como se constituye en las
tres primeras décadas de la vida de modo espontá-
neo, o sea: la Casa XII nos invita a sacrificar el ego
para abrir sus puertas. Para que los talentos de la
Casa XII puedan salir a la luz es necesario que el ego
sea sacrificado y así deje de ser un obstáculo. Si un
agente hace esto, entonces la energía encerrada en
esta Casa surge con toda su potencia.
Tanto para enterrar lo terminado como para pa-
rir lo nuevo, se hace necesario el sacrificio del ego,
que es siempre un producto de la pulsión motora
funcionando a expensas de la atractora. Si una per-
sona no se da cuenta de la necesidad de este sacrificio
y extrema la tendencia a identificarse de manera uni-
lateral con su pulsión motora, pueden ocurrir situa-
ciones drásticas que la obligan a quedar fuera del
juego habitual del ego. Por eso la Casa XII se ha aso-
ciado siempre a situaciones de encierro, como encar-
celamientos u hospitalizaciones. En tal caso la vida
nos pone fuera del juego habitual egoico, en una ri-
tualización de lo que sería el sacrificio del ego.
En definitiva, la Casa XII contiene por un lado lo
ya muerto y más cargado de pasado, y por otro, lo
más vivo y más cargado de futuro. En este último
sentido lo que emerge de allí es un talento virgen,
como un caballo no domado, algo que está todavía
sin usar, como un par de zapatos nuevos que nos
ponemos por primera vez para emprender nuestro
camino.
Los “enemigos ocultos”
La tradición dice que la Casa XII representa a los
enemigos ocultos. ¿Por qué se hace esta afirmación
tan peculiar?
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Las Casas en Astrología - Jorge Bosia
Porque como ya sabemos, lo que no percibimos
de nosotros/as mismos/as se proyecta. Y entonces lo
experimentamos corporizado en otros/a. Al provenir
de la Casa XII, quienes encarnan estas proyecciones
tienden a ser interpretados como enemigos que sur-
gen de la oscuridad.
Si lo que se proyecta es lo más antiguo, tanto lo
prehumano como aquello de lo que debemos hacer-
nos cargo como deuda heredada de nuestro propio
pasado, puede imaginar quien lee que cuando esa
proyección vuelva hacia nosotros como un búmeran,
la situación se va a poner bastante pesada.
Pero no hay tal cosa; el supuesto “enemigo ocul-
to” es una parte de nosotros/as de la que tendremos
que hacernos cargo. Por tanto, en verdad se trata de
mensajes que nos envían esas partes que desconoce-
mos, cuando ya la situación está madura para recu-
perarlas.
Lo que resulta echado a la espalda al nacer, se
proyecta sobre nuestro mundo, a nuestro alrededor.
Recordemos que nuestro modo de ser es un estar-en-
el-mundo-con-semejantes-diferentes. La Casa XII es
lo que negamos o aplastamos para poder dar vía li-
bre a la pulsión motora y ése es un proceso inevita-
ble. Por tanto, hasta los 32 años de edad o hasta que
lo logremos, lo que hay en esta Casa se proyecta.
Pues bien, eso proyectado se vive a veces como el
acoso de algún “enemigo oculto”.
Pero a partir de esa edad -32 años-, cada persona
tiene la posibilidad de recuperar la cualidad proyec-
tada; si lo hace, los “enemigos ocultos” se desvane-
cen en el aire, o más bien se transforman en talentos
fortísimos.
Lo importante es aprovechar esa oportunidad. Es
como descubrir lo que esconde un arcón perdido en
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el sótano de la personalidad. A los 32 años nos dan la
llave del arcón y a partir de ese momento podemos
sacar de allí tesoros valiosísimos para completarnos
como agentes singulares, superando la fase egoica.
Después de los 32 años, el agente comienza a es-
tar lo bastante sólido como para asumir la cualidad
de la Casa XII y pasar a ser un medium al que atra-
viesa, ya de modo consciente, el sentido arquetípico
(Signo de la Casa XI), entonces puede ser un vocero
de esa cualidad hegemónica.
La clave de la Casa XII es que nos permite actuar
como un canal, como una escala vertical entre lo
arquetípico (Casa XI) y lo humano (Casas 1 a 10, más
la parte “terrestre” de la 11).
La sugerencia que plantea esta Casa es, una vez
lograda la cualidad de canal, dejarse fluir, no intentar
controlar lo incontrolable. No hay peligro.
Discernimiento e imaginación
Con las Casas pasa lo mismo que con los Signos:
se perfeccionan mediante la conexión con sus opues-
tas. La Casa XII sólo puede funcionar como canal si
hay una adecuada capacidad para discernir (Casa
VI).
Funcionar como canal implica usar la imagina-
ción, ya que el pensar simbólico opera por imágenes
y el dar sentido requiere el pensar simbólico. Pero sin
discernimiento no es posible guiarse por imágenes,
ya que éstas, como se despliegan de modo incontro-
lable y caótico, nos pueden llevar a cualquier lado. El
discernimiento supone un uso ordenado, sistemático
de la imaginación.
En definitiva, algunas preguntas importantes que
le podemos hacer a la Casa XII son: ¿cuál es la cuali-
dad que nos permite abrirnos a lo arquetípico y así,
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al significado de la existencia? ¿Cuáles son nuestros
mayores talentos a recuperar y liberar? ¿Cuáles son
las cualidades que nos falta hasta los 32 años y po-
demos recuperar a partir de esa edad?
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