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Aries & Marte

Recopilación completa de la descripción del Signo Aries y de su planeta Regente Marte de varias escuelas astrológicas

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Aries & Marte

Recopilación completa de la descripción del Signo Aries y de su planeta Regente Marte de varias escuelas astrológicas

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Vamos a comenzar el recorrido de las doce porciones del Zodiaco.

Tengamos
en cuenta al mismo como una totalidad en la que cada signo ocupa una
posición, que no es aleatoria y emana una cualidad especifica, que es esencial
al despliegue de esa totalidad. Cada signo representa una visión parcial y única
de la completitud que es la vida, y necesariamente debe ser complementada
por las otras once visiones para que surja la globalidad.

El modo en que presentaremos los signos estará signado por una modalidad
particular. Esta es la de acercarnos primero a su energía más sutil para ir
recorriendo luego sus distintas densidades, hasta llegar a lo material.

El primer acercamiento será a través de visualizaciones. Las mismas van a


provocar una serie de sensaciones, que estarán manifestando nuestro grado
de contacto con esa energía. Ese contacto puede ser placentero y fácil, o
desagradable y difícil, lo que será tenido en cuenta para su posterior
integración.

A este nivel sutil lo vamos a simbolizar con palabras “energéticas”,


representando estados o percepciones, que no refieran a lo humano. Así por
ejemplo la palabra “inicio” es un principio genérico, que aplica a todos los
ámbitos de la naturaleza, mientras que “explorador, descubridor o iniciador”,
reflejan lo humano. Luego abordaremos el mundo de los arquetipos,
conociendo los mitos de cada signo y los personajes arquetípicos que mejor los
representan.

El siguiente nivel es el psicológico, donde haremos hincapié en el mundo de la


mente y las emociones, más su interrelación con el cuerpo, enunciando los
rasgos que denoten una mayor o menor integración, de la energía que nos
ocupe. Aquí veremos que de acuerdo a como se enhebran estas variantes, el
nativo de cada signo se ubica en una escala diferente, que representaremos
con una espiral ascendente, desde lo más primario a lo más sutil. Esto va a
permitir comprender porque existen tantas diferencias entre los integrantes de
un mismo signo. Finalmente, conoceremos el mundo de lo material, con la
descripción de la corporalidad y la manifestación externa de la energía de cada
signo, en actividades, objetos, situaciones y diversos elementos de la
naturaleza.
CXI
A R I E S

Entonces vamos a empezar concretamente con lo que habíamos comentado.


Vamos a empezar a ver Aries con esa metodología a la que hacía referencia:
primero, una experiencia vivencial, “la visualización”, y luego el análisis del
contenido de la misma. Es decir, primero vamos a gatillar en ustedes un
impacto sensorial que los ponga en un contacto lo más visceral posible con la
naturaleza de la energía. Luego, comentaremos los rasgos más salientes de la
experiencia que hayan tenido, para compartir y hacer una síntesis. A partir de
lo que les narre, ustedes van a lograr mucha claridad respecto de lo que es
Aries. Vamos a darle una visión general a Aries como energía pura, como
energía en sí misma, y luego vamos a deducir cuáles van a ser las
características psicológicas inevitables de una persona con esa energía. No
vamos a decir la caracterología de Aries, sino que vamos a decir que, dada la
energía de Aries, inevitablemente el efecto psicológico toma esa característica.

Entonces, vamos a seguir estos tres pasos: la percepción sensorial, la


descripción de la energía y, sus efectos, y consecuencias psicológicas.
Respecto a la visualización, teniendo en cuenta que quizás muchos de ustedes
no hayan hecho nunca una, es posible que al principio les pueda constar un
poco: pero, les aseguro que en poco tiempo se convertirán en expertos en el
tema. La metodología consiste en apagar la luz, inducir una relajación (no
demasiado profunda), y luego voy a narrarles una imagen, construida de cierta
manera para estimular de cierta forma, que comprometa lo más posible a todos
sus sentidos, para que el contacto sea profundo.

Lo importante es que ustedes tienen que estar activos, en el sentido de ir


reproduciendo lo que les voy narrando. No se queden en blanco esperando que
Aries se revele por arte de magia (cosa que, quizás, algún día suceda, pero se
corre el riesgo de perder el curso). Tienen que ponerse activos y, le insisto,
cuantos más estímulos ustedes logren reproducir, no sólo en imagen sino
también en sonido, olor y tacto, más profundo es el contacto con esa energía.

También les va a suceder que se les aparecen algunas formas distintas a las
que narre. No se lo censuren, porque ese es el modo en el que el inconsciente
de ustedes responde con sus características singulares y que es importante
respetar. Por eso, por un lado, reproduzcan, pero dense la libertad de no
censurar esas desviaciones que puedan aparecer, siempre que no se trate de
irse demasiado con la imaginación. Es decir, tienen que mantener esta doble
atención: reproducir y estar abiertos a que emerjan contenidos propios.

Esos contenidos propios tienen mucho valor ya que van a denunciar cómo ese
signo está en cada uno de ustedes. Por eso, esto puede servir para que uno
tome contacto no sólo con Aries, sino con cómo Aries se manifiesta en mí
(resistencia, fascinación, etc.). Así pueden aparecer imágenes aún más
profundas que las que estamos estimulando. En la primera parte de la
visualización, se les propone ver esas imágenes desde afuera, y en la segunda
parte la propuesta es convertirse en eso que ven. Este segundo paso, en
general, es más difícil; por eso, quizás algunos tarden algunas visualizaciones
en lograr que esto se produzca. Es cuestión de largarse. Vamos a conectarnos
con la energía del signo de Aries a través de la visualización, que está grabada
en el CD:

Visualización del signo de Aries: vamos a ir cerrando los ojos y


llevando nuestra atención a nuestro interior, conectándonos con la respiración,
con el peso del cuerpo. Sientan los apoyos, entreguen el peso del cuerpo a la
tierra y lentamente van a ir entrando en un estado de percepción más profundo.
Perciban el aire entrando y saliendo y cada vez que exhalan, el cuerpo se va
relajando un poco más. Perciban su cuerpo cada vez más pesado. Dejen fluir
los pensamientos y nos vamos a ir liberando de tensiones y de
preocupaciones. Imaginariamente van a viajar a la planta de los pies llevando
el aire a esa parte del cuerpo y por donde pasa su atención, por donde pase
ese aire, esa zona se va a ir relajando. Relajan la planta de los pies, relajan las
pantorrillas, las rodillas. Vamos a ir subiendo con la imaginación y por donde
pasamos esa zona se relaja. Se relajan los muslos, y siguen entregando el
peso del cuerpo. Van a aflojar la cadera, la zona abdominal, y con la
respiración van a subir por la columna vertebral relajándola, creando espacio
entre vértebra y vértebra. Están relajados, pero no van a dormirse. Aflojen
ahora la garganta, y los músculos de la cara. Relajen el cuero cabelludo y en
este estado de percepción profunda, nos disponemos a conectarnos con la
energía de Aries. Imaginen que están frente al mar: contemplen el movimiento
de las enormes olas, perciban la fuerza del océano, sientan el gusto salado del
agua, y desde esa playa van a visualizar el mar. Un mar embravecido, potente,
en un día totalmente nublado. Nubes muy densas y oscuras y muy bajas.
Traten de escuchar el fragor de las enormes olas, como rompen entre sí y
sobre la playa. Huelan el mar, sientan su gusto salado. Todo es muy oscuro,
pesado, denso. Hasta que de pronto: las nubes se entreabren, un rayo de sol
pasa entre ellas, y golpea con su luz la superficie del océano. Imaginen que
ese rayo de sol toca el abismo del océano, y despierta un torbellino que desde
las profundidades empieza a ascender. Imaginen que algo está por aparecer
desde la profundidad del abismo traído por el rayo del sol y vean que de pronto
irrumpe sobre el mar un gigantesco carnero de luz y de fuego. Puro fuego, pura
luz, lanzada con enorme potencia sobre las olas, y que salta hacia la playa.
Vean su cuerpo en plena carrera hacia la playa, con la cabeza muy gacha, sin
mirar. Corre a toda velocidad, pero no mira. Es de luz y de fuego. Tiene un par
de cuernos en espiral muy grandes y muy potentes. Y vean que tiene algas
envueltas en sus cuernos y también algas envueltas en las pezuñas. Salta y
cabecea para sacarse de encima esas algas. Y van a acercarse a ese carnero,
y van a registrar su velocidad, su potencia, su fuerza. Vean como no mira.
Escuchen el golpear de los cascos sobre el suelo. Acérquense aún más, como
para sentir el calor y la radiación que emite el carnero. Y ahora ustedes se van
a convertir en ese carnero lanzado a toda velocidad. Ustedes son un carnero
de luz y de fuego. Sientan la fuerza de su energía, la potencia, el anhelo de
correr, de sentir su potencia. Ustedes no necesitan mirar, no quieren mirar, son
pura fuerza, sólo pueden ver cómo la arena pasa a toda velocidad delante de
sus ojos. Ni siquiera imaginan obstáculos, sólo quieren sentir la potencia, sentir
la fuerza, sentir el estruendo de sus cascos, sentirse. Ustedes sólo quieren
“ser”. Ustedes sólo “son”. Son energía pura y lanzada.

Ésa es la imagen para el signo de Aries. Lentamente van a volver a conectarse


con el peso del cuerpo, retomando el contacto con el ritmo de la respiración.
Poco a poco van a ir volviendo al estado de conciencia habitual, tratando de no
perder las sensaciones y registros que tuvieron durante la visualización.

Cuando ustedes quieran, cada uno en su tiempo, vamos a ir regresando a la


percepción habitual… Bueno ¿Qué sintieron? ¿Cuales son sus sensaciones?

Taquicardia…
Libertad…
Lo más fuerte fue correr por la playa sintiéndome el carnero…
Me daba miedo soltarme sin frenar…
Yo necesitaba mirar porque sino sentía que me iba a matar…
Yo no me bancaba no tener un mínimo control de la situación…
Yo sentía el pecho inflado, oxigenado, pletórico…
Me daba miedo mirarlo, acercarme. Pero, cuando me convertí en esa fuerza,
me encantó…
Yo me sentía liberada con el torbellino, lo sentía vibrar en el estómago…

Fíjense como aparece mucho la palabra “miedo”. Cualquier visualización, en


realidad, quizás nos ponga en contacto con una energía que nos es muy
distante. Por ejemplo, para alguien de Libra, esta energía resulta lo opuesto.
Libra es el signo opuesto a Aries, por eso quizás los librianos se interroguen
sobre qué es esta naturaleza para la que no existe nada más que sí mismo.

Yo soy libra con Ascendente Aries, y tuve miedo igual…


Bueno, eso ya es distinto. Esto está hablando de una dificultad para
identificarse con el propio Ascendente, lo cuál es muy común. Lleva mucho
tiempo identificarse con el propio Ascendente y entonces, quizás da más miedo
porque uno sabe que es una parte de si mismo que uno intenta contener y se
suelta.

Aries es una energía que no es muy presentable en sociedad. Salvo para los
de Aries, esta es una energía bastante difícil de tratar y, quizás, uno comience
a interrogarse sobre cómo hacerlo. Por eso, ustedes pueden pensar en las
personas que conocen de Aries y entender un poco más porque son como son.

Para mí hubo dos momentos: uno en el que sentía ahogo y que duró hasta salir
del agua, y otro más deportivo que coincide con la corrida por la playa…
Claro… toda la parte del océano, brumoso y oscuro, no es Aries sino, más bien
el Piscis del ciclo anterior: la disolución en la que ya no hay forma alguna, pero
que está llena de esta inminencia. Esta es la circularidad del zodíaco, y Aries
empieza con el rayo del sol, con el carnero que emerge.

El símbolo de Aries es

Es como la letra “alfa” del alfabeto griego, pero parada. Obviamente se


corresponde con el elemento

FUEGO

Cada signo tiene una analogía y una resonancia muy fuerte con algún planeta.
Así, se dice, desde la astrología clásica, que cada signo es regido por algún
planeta. Es decir, hay un planeta que tiene una vibración muy semejante a
cada signo, aunque no es idéntica. El planeta que tiene analogía fuerte con
Aries es Marte.

Marte (el Dios Ares de la mitología Griega) es el “dios de la guerra” romano, y


el símbolo de lo masculino. Es bastante obvio que esta energía es
marcadamente masculina, penetrante, definitoria (que sirve para definir, diferenciar o
distinguir).

En realidad, el zodiaco está constituido por un pulso de energía extrovertida


que se manifiesta, seguida por una reabsorción, una introversión de esa
energía. Este es el pulso rítmico de cada signo, es una alternancia. En general,
se le da el nombre de “masculino/femenino”, “positivo/negativo”,
“extrovertido/introvertido” o “manifestante/reabsorbente”, pero la terminología
clásica es “masculino/femenino”

Aries, entonces, se corresponde claramente con un pulso claramente


“masculino”. Además, representa el número

En lo sucesivo, vamos a usar mucho los números para comprender a los


signos, entendiendo al zodiaco desde el punto de vista “musical”, en el sentido
de proporciones. La astrología, desde un punto de vista profundo, es música:
son proporciones que generan vibración, o vibraciones en proporciones que
crean la realidad. Profundamente, el zodiaco es sonido, es música; y, por eso,
la proporción no es algo aleatorio. Piensen en términos musicales: uno tensa
una cuerda y hace una división que corresponde a un sonido; hace dos
divisiones y es otro sonido. Es decir, según dónde divida proporcionalmente
esa cuerda tensada, van a aparecer las siete notas musicales con sus cinco
sostenidos intermedios. Desde este punto de vista, el zodiaco como música,
como vibración creadora, va a darle mucha importancia a los números.

El número 1 está asociado con lo creativo, en el sentido de aquello que se


manifiesta con entera y absoluta libertad y, al hacerlo, condiciona todo el
proceso futuro, porque direcciona la realidad. Esto es profundamente Aries:
manifestar algo hace que la realidad esté obligada a responder a eso. Este
principio, este inicio, condiciona el futuro porque, de alguna manera, divide un
proceso en un “antes” y un “después”.
Aries es “liberación de energía”. Es una energía que, de pronto, se libera y se
manifiesta. Este es el inicio, esto es lo creativo. En este sentido, nuestras
imágenes inconscientes instintivamente conciben el inicio y lo creativo como
una “explosión”. No por casualidad, la ciencia contemporánea ha desarrollado
la teoría que imagina el origen del Universo como el “Big Bang”: una gran
explosión, un calor infinito, que genera toda la energía necesaria que, luego, va
enfriándose, condensándose y transformándose en materia (transformándose
en Tauro).

En términos teológicos, podríamos decir que Aries, el 1, se corresponde a


Jehová, al que dice “hágase la luz”. Es energía de acción, de decisión, de
deseo. En ese “Hágase”, en esa afirmación, se despliega la Creación. Este es
el primer día de la Creación, a partir del cuál, comienza a ordenarse el
Universo. Me parece importante registrar esto: tanto Ciencia como Teología
conciben de una manera análoga (que puede adoptar aspecto semejante a otro, pero que no es
homólogo a él). Las imágenes básicas en el inconsciente para el “inicio primordial”
tienen que ver con lo que es Aries: “energía libre”

Ahora, esta energía libre tiene una característica básica: ¿Existe algo distinto a
sí mismo? En Aries no hay nada distinto a sí mismo; es decir, no hay “otro”. La
realidad es mi propia experimentación de mí mismo, la manifestación de mi
propio deseo, de mi ser. En este momento del zodiaco no hay un “otro”, es
imposible concebir un “otro” porque toda la atención de la energía está puesta
en un “sí mismo”.

Aquí no hay división. Es como un bloque: la energía se manifiesta, pero no hay


división. Aries es una sola cosa, libre, que aún ni siquiera tiene forma, ni
siquiera es distinguible. No importa la forma de las cosas. Aries no tiene forma,
sólo tiene esta “sensación de ser”, esta “potencia de ser”. En Tauro por
ejemplo, aparece la “condensación” (concentración, espesamiento, solidificación, aglomeración),
en Libra aparecen los “opuestos” y, por lo tanto, allí la “forma” es importante: en
Tauro lo es el contacto con la forma, en Libra la yuxtaposición ( acercamiento,
aproximación, unión, aplicación) de las formas en su armonía. Pero, en Aries esto no
existe.

¿Hay conciencia de si mismo en Aries?


No. Hay “experiencia de sí”. No hay autoconciencia porque no hay otro que le
diga quién es. Sólo hay “deseo” …

¿En algún momento Aries choca con la realidad?


Bueno, siempre hay un cocotero en la playa, pero, eventualmente, la reacción
de Aries frente al cocotero es intentar atravesarlo. Es mucho después el
aprendizaje del ariano darse cuenta que no tiene sentido embestir a ciegas. A
Aries se le hace muy difícil ver el obstáculo como “impedimento”. Es más, el
obstáculo es el gozo de atravesarlo, porque la atención está puesta en la
experiencia de sí. Escorpio, en cambio, diría: “bueno, aquí hay un obstáculo,
vamos a hacer el planito, estudiemos el asunto y veamos cómo hacer para
ganarle al obstáculo…”. Pero claro, Escorpio representa el paso número 8 y
aquí en Escorpio, la energía está experimentando otra cosa, anhela otra cosa
mucho más compleja.
En Aries, por el contrario, la energía experimenta una “sencillez primordial”.
Aries es el signo menos complejo de todos, el más inocente, pero el más
espontáneo. El zodiaco va de máxima sencillez a máxima complejidad, lo cual
–desde un punto de vista- implica una evolución, pero también una pérdida de
espontaneidad, inocencia y potencia.

¿Y también de deseo?
También de deseo, porque cada vez va a quedar más fijado en ciertas cosas.
En Aries el deseo tiene una máxima libertad…

¿Es deseo Puro?

Exactamente… Aquí tenemos que ver al deseo como “deseo en si mismo”, no


como “deseo de algo”. En términos psicoanalíticos, sería el deseo dicho por
Lacan, no dicho por Freud. En Freud es “deseo de algo”, Lacan es “deseo en
sí”. Freud es de Tauro (paso número 2), Lacan es de Aries (paso número 1).
Uno dice lo que es.

Sigismund Schlomo Freud (Freiberg, 6 de mayo de 1856 - Londres, 23 de septiembre de 1939), más conocido como
Sigmund Freud fue un médico y neurólogo austriaco, creador del psicoanálisis. Comenzó su carrera interesándose por
la hipnosis y su uso para tratar a enfermos mentales. Más tarde, aunque mantuvo en la terapia varios aspectos de esta
técnica, reemplazó la hipnosis por la asociación libre y el análisis de los sueños, para desarrollar lo que, actualmente,
se conoce como «la cura del habla». Todo esto se convirtió en punto de partida del psicoanálisis. Freud se interesó
especialmente en la histeria (trastorno de conversión según el DSM-IV) y en la neurosis (actualmente esta clasificación
fue descartada por la psiquiatría y aparece en la nosología psicoanalítica reclasificada bajo distintas denominaciones:
afecciones psicosomáticas, neurosis y psicosis). Las teorías de Sigmund Freud y el tratamiento que daba a sus
pacientes causaron un gran revuelo en la Viena del s. XIX y el debate sobre las mismas continúa en la época actual.
Sus ideas son a menudo discutidas y criticadas, y muchos consideran su obra como más bien perteneciente al campo
del pensamiento y de la cultura en general. Además, existe un amplio debate sobre si el psicoanálisis y los tratamientos
asociados a él pertenecen al ámbito de la ciencia. La división de opiniones sobre Freud se puede resumir de este
modo: por un lado, sus seguidores le consideran un gran científico en el campo de la medicina que descubrió gran
parte del funcionamiento de la psicología humana; y por otro, sus críticos lo ven como un filósofo que replanteó la
naturaleza humana y ayudó a derribar tabúes, pero cuyas teorías, como ciencia, fallan en un examen riguroso.

Jacques-Marie Émile Lacan (París, 13 de abril de 1901 - 9 de septiembre de 1981). Psicoanalista francés. Médico
psiquiatra de profesión, es más conocido por su trabajo que subvirtió el campo del psicoanálisis. Es considerado uno
de los analistas más influyentes después de Sigmund Freud. Buscó reorientar el psicoanálisis hacia la obra original de
Freud, ya que consideraba que el psicoanálisis post-freudiano se había desviado cayendo en una lógica a veces
biologicista, u objetivadora de la realidad. Lacan acusó a muchos de los psicoanalistas coetáneos por haber
distorsionado y parcializado la teoría de Freud. Reinterpretó y amplió la práctica psicoanalítica, construyendo una
lectura de la obra freudiana basada en el concepto de estructura. Incorporó además nociones de origen lingüístico,
filosófico y topológico que lo llevaron a redefinir muchos de los principales términos del léxico psicoanalítico y a
formular la tesis por la que se lo identifica. "El inconsciente está estructurado 'como' un lenguaje", con esta frase Lacan
quiere volver a la concepción de inconsciente propuesta por Freud, ya no en la lógica de los teóricos de las relaciones
objetales que intentan dar un lugar al inconsciente. Con esta frase Lacan pone al inconsciente en la imposibilidad de
representar los Objetos reales de manera absoluta en el lenguaje. Lo inconsciente remitiría a lo no-dicho en el
lenguaje.

Entonces, en Aries hay algo que no tiene complejidad, en el sentido que no hay
retorno sobre sí de la realidad. Esta no es una energía reflexiva, no funciona en
base a reflexiones, porque para que haya reflexiones hay que mirar, hay que
regresar del “afuera” hacia “adentro”. Hay una inmediatez, hay poco feed-back.
Por eso (desgracia de los Arianos) pueden repetir la misma experiencia varias
veces. Si esta repetición la pasara al escorpiano sería terrible, porque pasar
por la misma experiencia representaría para el una tortura. Ahora, en la
frescura e inocencia de Aries, pasar por lo mismo es posible e, incluso, resulta
de lo más divertido. Escorpio diría - ¿cómo pudiste quedar enredado en la
misma experiencia? Y Aries lo miraría y se preguntaría: ¿Qué querrá decir
enredado?

¿Es entonces, una energía autogenerada que no responde a otros estímulos


que no sean los propios?
Profundamente, no. Es decir, como arquetipo, no responde a otros estímulos.
Psicológicamente, esto tendrá otra complejidad, pero la base de lo ariano es
este anhelo de experimentarse a sí mismo. Lo primero que a uno se le ocurre
es decir que “entonces los arianos son egoístas”. Pero, este es el tipo de
razonamiento que en astrología vamos a poner en suspenso. ¿Tiene sentido
hablar de egoísmo en este momento en el que no hay un “otro”?. Por supuesto
que Aries tendrá que aprender muchas cosas, pero hay cosas que nosotros no
podemos pedirle a ciertos signos, porque –por ejemplo- Aries nunca va a
connotar como egoísmo a su actitud. Uno puede cansarse de decirle a un
ariano que es egoísta, pero el no sabrá de qué le estamos hablando.

¿Es como un bebé?


Exactamente… Ahora, Aries no es “absorber”, no es un signo que retiene, sino
que lo que anhela es la experiencia, anhela “Ser”. A Aries le va a ser
costosísimo imaginar que los demás son diferentes a si mismo…

¿Además, él ni se pregunta si es algo que tiene que aprender…?


Bueno, la acumulación de cocoteros produce esta reflexión.(☺) Por
supuesto, toda persona tiene mucho más que Aries y, así, el resto de su
sistema comienza a elaborar los chichones y golpes y a darle un significado de
otra índole. Pero en principio, como energía pura, Aries no es una energía que
acumule experiencia sino que goza de la espontaneidad.

Pensar “bien, ya otras veces me pasó esto, entonces ahora tengo que tener en
cuenta que puede volver a pasar y, por lo tanto, voy a actuar de este modo…”
no es un proceso de razonamiento estructuralmente ariano. Ariano es “quiero
esto… ¡ahí voy…!”

¿Pero entonces es un tonto que se golpea siempre con lo mismo?


O quizás alguien que es capaz de desafiar a la realidad y de ponerle
condiciones continuamente. Por supuesto que, como toda persona, acumula
experiencia, pero quiero decir que es algo costoso para Aries. Todos los signos
tenemos que desarrollar cosas que no nos son inmediatamente naturales,
porque todos tenemos que desarrollar los doce signos. En este sentido, habrá
una dificultad en Aries para desarrollar ese movimiento reflexivo, ya que no le
es natural. Sólo la vida misma se lo va a enseñar y, así y todo, le va a costar.

Por otro lado, Aries tiene “capacidad de riesgo”. Cuando los demás vacilan,
titubean y piensan, Aries decide la acción. Lo que nos es importante comenzar
a percibir es que cada signo tiene “máximos” y “mínimos” dentro de la
posibilidad de la experiencia. Se maximizan algunas cosas, pero, por el sólo
hecho de hacer esto, pierde otras. Es decir, cuando la “intrepidez” es máxima,
la capacidad de especular (meditar, reflexionar, pensar, hacer suposiciones sin fundamento) y prever
(conocer o saber algo con anticipación por medio de ciertas señales o indicios. Predecir, vaticinar, pronosticar,
adivinar, sospechar) es mínima. Por supuesto, si una persona es Aries con
Ascendente Virgo tiene la posibilidad de sintetizar un sistema de gran
intrepidez y de gran meticulosidad, detalle y precisión. Pero, ¡lindo lío va a
tener en la vida hasta que logre amalgamar estas dos tendencias tan
contradictorias en sí mismas…! Esta persona estaría constituida por energías
muy divergentes, y esto puede ser muy rico porque minimiza los mínimos, pero
produce una sensación de discordia interna y una dificultad para comprenderse
a sí mismo muy grande. En cambio, si uno es más “especializado”, por ejemplo
Sol en Aries, Luna en Sagitario, Ascendente en Leo, está mucho más
identificado en una dirección y tendrá menos sensación de conflicto interno,
pero tendrá que aprender más de la realidad concreta que se le presenta como
muy diferente a su naturaleza.

Una de las primeras cosas en astrología es darnos cuenta que todos nosotros
tenemos modelos, concientes o inconscientes, de cómo debiera ser el ser
humano y de qué es lo más y menos deseable. En algún punto, quizás, nuestro
modelo de ser humano sea el que tenga todo: intrépido, prudente, sensible,
concreto, sutil, espiritual, sensual, etc. Esto no se da, y una de las cosas que
nos enseña la astrología es que ciertas cosas deben ser exigidas a medida de
la persona que se trate. Así Aries puede llegar a ser lo más reflexivo que pueda
como ariano, pero nunca podrá serlo al modo virginiano.

¿Puede ser que una de las cosas que le cueste a Aries sea la inmediatez del
obstáculo, que haya una falta de distancia?

Bueno, si yo no miro, entonces no voy a tener anticipación. De los obstáculos


me voy a dar cuenta cuando, por lo menos, ya me están rozando.

¿Además, si no tiene reflexión, tampoco puede ponerse a pensar…?

Si, pero ¡Ojo..! Cuando me refiero a esa “falta de reflexión” estoy queriendo
decir que su sistema no propicia movimientos en dos tiempos. No quiere decir
que Aries “no piense”. Hay grandes filósofos arianos, pero ¿Qué tipo de
filósofos da Aries? Por ejemplo, Descartes. Descartes dice “pienso, luego
existo” y punto. Eso es bien ariano.

Cuando decíamos al principio, nadie es un tipo puro, y no creamos, por


ejemplo, que Aries no tenga ideas. Al contrario, las ideas de Aries son
potentísimas porque son “ideas-fuerza”. Las ideas de Aries son para abrir
caminos. Una persona de Aries muy mental, no va a ser una persona
“explicativa”, sino “creativa en lo mental”: una persona que lanza ideas muy
sintéticas, (compendiado, resumido, extractado, simplificado, condensado, recopilado) muy claras, que
condicionan. Piensen en Descartes: ha condicionado (y lo sigue haciendo) el
pensamiento Occidental. La idea del mundo como “sustancia pensante” frente
a la “sustancia extensa” es una clara idea cartesiana.
Esto nos permite ver que la potencia del ariano es, en todos los planos, muy
alta. Un empresario es un ariano, pero también un filósofo como Descartes.

Bien, vimos que los signos tienen un pulso. Siempre hay un signo “extrovertido”
o “masculino” al que le sigue un signo “introvertido” o “femenino”. Es decir, hay
una manifestación de la energía y una reabsorción de la energía. En este
sentido, Aries es un signo:

MASCULINO

Y otra característica (que ahora les parece bastante abstracta <vaga, imprecisa,
indefinida, teórica, inexacta, ideal >) es que es un signo de los llamados

CARDINAL

Cardinal viene de “cardine”, “gozne” (herraje articulado, bisagra metálica). Son los signos
alrededor de los cuales se produce un giro de la energía. Aries está puesto en
un giro: el giro del ciclo anterior (piscis) a la nueva energía. Son los signos
dinámicos donde se produce un cambio de estado de la energía. Lo interesante
es que para la astrología lo dinámico no es algo que va “hacia adelante” sino
algo que “gira”. Es decir, si bien en Aries está marcadamente presente la
ilusión de que la realidad es “para adelante”, nosotros sabemos que se trata de
un movimiento que viene desde Piscis y que, por lo tanto, es un giro entre lo
anterior y lo nuevo.

Decíamos que Aries tiene que ver con el número 1. Y con estas imágenes que
inmediatamente se nos aparecen vinculadas con el principio, con lo creativo,
con el origen, con el momento donde se origina todo proceso. En el origen hay
una enorme liberación de energía. Esto es lo que dice la ciencia moderna: el
Universo se origina a partir de una gran explosión, el Big Bang. Aries es este
principio, esta enorme liberación de energía, que no tiene forma alguna. Es tan
alta su velocidad, su intensidad, su calor, que nada logra condensarse, nada
logra tomar forma; el Universo tendrá que empezar a enfriarse para que uno
pueda tocarlo, para que aparezca la materia que es Tauro.

En esta fase Aries, el Universo es puro fuego, puro calor, pura energía, pura
actividad, y no hay formas. Esto aparece teológicamente (ciencia que trata sobre Dios y
sobre el conocimiento que el hombre tiene de Él, mediante la fe o la razón. La t. natural es aquella teología que intenta
conocer a Dios y sus atributos solamente a través de la razón, sin tener en cuenta la verdad revelada )y, en este
sentido, Jehová es Aries en la Creación: ¡Hágase la luz…! Puesto más
antropomórficamente, (Conjunto de doctrinas que atribuyen a la divinidad las cualidades del hombre: el
Aries estaría representando esta fuerza
antropomorfismo es una característica de la mitología clásica.)
que es capaz de separar un estado de otro. “¡Hágase…!” remite a una voluntad
tan potente que es capaz de alterar cualquier patrón preexistente. Esto es lo
ariano: una energía de extrema potencia que por definición es creativa y, en
consecuencia, altera todo equilibrio preexistente. Esto es algo muy importante:
Aries, por definición, altera el equilibrio. Aries es la capacidad de tomar la
decisión de alterar el equilibrio existente, la capacidad de tomar el riesgo de
alterar cualquier equilibrio.

Lo propio de Aries es “irrumpir”. ¿Puede pedir permiso Aries? No, porque no


tiene a quién pedirle permiso. Esto es lo más complejo de comprender en Aries
energéticamente. Como energía el estado Aries es un estado en el que no hay
nada más que Aries. No hay diferencias, no hay otro. Estamos en esta
explosión inicial y toda la energía está puesta en función de experimentarse a
sí mismo, ni siquiera en función de un objetivo, ya que esto significa haber
mirado y elegido concientemente ir a él. En cambio, Aries es un signo “sin
mirada”, porque no hay interés en un “afuera” ya que aún no existen las
diferenciaciones del “afuera”.

Ya podemos ir viendo (y es importante que lo hagamos) que cada signo tiene


sus potencialidades, sus riquezas, pero esa misma riqueza crea su propia
miseria, su propia dificultad. Esto implica una mirada bien astrológica, bien
circular: poder darnos cuenta que todo talento está asociado a un detrimento.
La fantasía de que pueda existir algo “perfecto” que cuente con “todos los
atributos”, no es una fantasía zodiacal. Desde el zodiaco, la misma cualidad
que tengo implica una limitación.

En este caso, ¿Cuáles son las grandes cualidades de Aries?: espontaneidad,


capacidad de resolución, la decisión, la intrepidez, el asumir riesgos, la
franqueza, el estar absolutamente abierto. Pero, ¿Cuáles son las dificultades
que surgen aquí?: es intrépido porque no tiene clara conciencia del afuera, no
tiene clara conciencia de las dificultades y de las particularidades del afuera. Es
espontáneo porque su ser no hace el proceso de lanzarse hacia afuera,
percibir, volver, elaborar la información y, ahí si, definitivamente partir.
Este proceso en tres etapas (que podemos llamar “reflexión”) no es ariano.
Desde el punto de vista del detrimento, uno podría decir que es “irreflexivo”,
pero desde el punto de vista del talento uno podría decir que es “intuitivo”. Aries
intuye, tiene una captación global de una situación, percibe qué capacidad le
da la situación para ejercer su voluntad, para canalizar su deseo. Es un signo
muy conectado a su propio deseo, es un signo marcadamente deseante, es
deseo puro, y la cualidad de Aries es captar por dónde puede ir su deseo. Es
en este sentido que decimos que es “intuitivo”: sus captaciones son globales,
sin retornos reflexivos.

Ahora, ¿qué podemos deducir de la Psicología del Ariano? ¿Le es fácilmente


aprender y acumular experiencia?: Le es extremadamente difícil. Su libertad
está en que es más liviano que otros signos porque no guarda registro.
Capricornio habrá acumulado tanta experiencia que cada vez que tenga que
moverse tendrá que consultar con la memoria. Aries no consulta con la
memoria. Aries no consulta con la memoria, consulta con el deseo.

¿Pero ese afuera no representa un estímulo para su deseo?


Si, pero la característica del deseo ariano es que nunca va a ser un deseo
obsesivo, nunca va a ser un deseo fijo. Aries tiene una manera de lanzar el
deseo en la que lo importante es el deseo, no el objeto. Aries puede retirar con
mucha facilidad el deseo del objeto. Lo importante es el movimiento del deseo
y no el objeto en sí mismo. Por eso, aparece el estímulo que hace salir el
deseo, pero en realidad el estímulo es secundario respecto a que gatilla el
anhelo de desear, de actuar. En cambio, en Tauro o Capricornio el deseo es
“deseo de algo”, es deseo de una meta muy fija, muy cristalizada, por lo que no
va a desviar nunca ese deseo.

Así uno podría decir: “bueno, entonces Aries es inconstante…”. Aries dirá:
“quizás me llamen inconstante, pero yo tengo la capacidad de no quedarme
pegado a la frustración, a la pérdida, al dolor…”. Cuando sobreviene la
frustración, la pérdida, nuevamente surge el deseo y vuelve a ponerse en
movimiento.

¿Entonces, proponerle alternativas, es una forma de negociar con un ariano?


Decirle, por ejemplo, “no podemos hacer esto, pero todo esto otro” …
Si… me parece muy astuto para relacionarse con alguien de Aries…

¿Creo que está siempre en búsqueda de varias posibilidades porque tiene


mucho miedo al aburrimiento…?
Creo que el “me aburro…” está dicho desde otro lado. Lo que ama es la
potencia del inicio, del arranque, del deseo que florece, y por eso si la cosa se
complica y se posterga, entonces ya deja de ser su modalidad.
¿Tiene necesidad de desear…?
Más bien, Aries es deseo. Si se le quita esa posibilidad, entonces se pone loco,
choca contra las paredes, se pone agresivo, se pone malo. Aries siempre va a
necesitar abrir cauce.

A muchos les puede resultar difícil comprender cómo es esta modalidad que,
en principio, uno tiende a llamar “egoísta”. Este tipo de juicios son los que
vamos a tratar de disolver en Astrología, porque cuando no hay percepción del
otro, nadie puede llamarse egoísta. En realidad, lo que se juega, más que
egoísmo, es “inmediatez”: “¡ahora esto…!”. Esto representa una gran dificultad
para las mediaciones, para los procesos complejos. Justamente, esta es la
gran dificultad existencial de Aries: comprender la complejidad de los demás.
Para Aries, que exista alguien tan complejo como Escorpio, es algo casi
imposible de comprender, porque en la “maraña escorpiana” Aries empieza a
cortar.

Entonces, ¿les debe ser muy difícil vincularse?


Bueno, no es fácil asociarse a un ariano, porque puede cambiar de deseo en
cualquier momento. Puede resultar muy excitante, pero habrá que aprender ya
que el vínculo no es su arte. Libra tiene el arte del vínculo, pero no Aries.
Asociarse con Aries siempre nos deja expuestos a que cambie su deseo. Aries
tiene este movimiento y para él, con mucha facilidad, “ya fue…”, porque la
energía se va renovando. Esto resulta maravilloso para pelearse con Aries: se
enoja terriblemente, patalea, grita, y a los diez minutos está “mimoso como un
gatito…”. Es decir, descargó la energía y cambia de estado completamente.
Por supuesto, las heridas del canceriano afectado por la explosión ariana
durarán “décadas”, pero para Aries es inexplicable (“pero… ¡si ya fue…!”). Esto
es un talento que marca la libertad para mover la energía, pero justamente por
eso, necesita mover la energía. La quietud no es algo afín a los arianos.

¿Entonces, es bueno que expresen su enojo…?


Mejor no impedírselo… Ahora, todo signo tiene que aprender cosas. No se
trata de que Aries esté autorizado a hacer lo que se le ocurra, pero lo que uno
tiene que entender es que si Aries nos tiene en cuenta “un poquito” ya es un
gran regalo. Si uno fuera tan capaz de comprender al otro como para dejar que
Aries se renueve, lograría dejar a Aries “bien mansito”, porque lo haría sentir
muy libre. No hay nada peor para Aries que ponerle trabas e impedimentos.
Ahora, por otro lado, es aprendizaje de Aries comprender que la vida es
compleja. Este es un signo muy inocente, muy primario, muy poco facetado, y
va a tener que comprender la complejidad de los demás seres humanos
porque, sino, es un infierno para sí mismo. Por eso, uno puede aprender a
comprender a Aries y, también, Aries tiene que aprender a comprender a los
demás. Cada signo debe aprender que es un aspecto del zodiaco; una
expresión particular de la Totalidad.

Aries no es un signo en sí mismo “fácil” para captar las profundidades y


complejidades de la existencia, y siempre va a anhelar lo más activo. Es
básicamente un signo de acción.

¿Cabe en Aries el deseo de cuidar a otro o de ser cuidado por otro?


Tengan en cuenta que yo estoy unilateralizando (que afecta un solo lado, sólo una de las
partes) No existe un Aries puro. Pero, te diría que para que ese deseo esté tiene
que haber mucho elemento canceriano o lunar que esté haciendo equilibrio,
porque en sí mismo, Aries sería el deseo de motricidad, de acción, de empresa.
Aries te diría: “¡vamos a hipotecar la casa porque se me ocurrió un negocio…!”,
con lo cuál Cáncer siente que “se muere”. Si el negocio falla, a Cáncer “le
sobreviene un infarto”, mientras que Aries le dirá: “bueno… salió mal…”.
Descubrir al otro es posible y necesario, pero es un descubrimiento, no es lo
inmediato.

Es un tipo de persona que ama la confrontación y ama resolver la situación


cuando viene, y que no se quedan pensando si podrán resolver el obstáculo
por sí mismos. Este tipo “pensador de Rodin” no es Aries. Aries “va” y cuando
tiene un problema lo resuelve. La previsión no es su fuerte, pero la
espontaneidad si lo es. En este sentido, lo que Aries siempre va a marcar como
territorio propio es “independencia”, necesita independencia.

¿Son optimistas o inconscientes?


Según desde dónde lo mires. Desde Capricornio, es un inconsciente, porque lo
estás mirando desde alguien que dice: “la vida es acumular experiencia para
aprender e ir mejorando, y así llegar a logros cada vez más perfectos…”. Pero
Aries no tiene ese Universo, no quiere llegar a logros cada vez más perfectos, y
se definiría a sí mismo como “vital” y diría: “tengo tanta vida que, ante la
desgracia, me rehago…”. Hay ciertos ángulos de mirada que implican
Universos completamente distintos, aunque sutilmente complementarios.

Ahora, ¿cómo va a ser Aries Corporalmente? ¿Motrizmente?: hiperactivo, le


gusta hacer cosas con el cuerpo. Que el cuerpo intervenga le es muy
importante. Tiene gran destreza corporal, especialmente para lo más
arriesgado: cuanto más arriesgado, mejor. En el desafío con la realidad, Aries
crece. Los deportes lo atraen mucho, sobre todo con riesgo: paracaidismo,
correr autos, motos. Reutemann, que parece muy tranquilo, es Ariano. Ayrton
Senna también.

Visto desde otros, esta motricidad parece exuberante. Un chico varón de Aries
en un departamento pequeño, es difícil detener. Siempre van a ver que, si bien
hay una motricidad casi perfecta para algunas cuestiones (por ejemplo, para lo
mecánico), en otras es muy torpe, especialmente cuando participa la emoción.
Si Aries nos invita a tomar un café, es muy probable que vuelque la taza. Hay
movimientos torpes, de llevarse cosas por delante, y tiende a golpearse porque
hay poca noción de límite. No hay ariano que no haya tenido fuertes golpes en
la cabeza: los chicos de Aries “juntan” golpes en la cabeza.

Y ¿Cómo es Aries Emocionalmente?: muy demostrativo, intenso, ferviente,


explosivo. Como todo signo de fuego, resulta apasionado, más bien
sentimental, y la dificultad de la complejidad y lentitud del proceso emocional va
a ser para Aries un misterio. La dificultad va a estar en comprender a los otros
y, en última instancia, en comprenderse a sí mismo. Comprender sus propias
emociones no le es nada fácil. Comprender sus aspectos lentos, sus aspectos
que se quedan pegados a realidades del pasado, entra en conflicto con su
tendencia a hacer cortes bruscos y, por lo tanto, su lado emocional resulta
perjudicado.

Hilando mucho más fino, siempre en Aries –como en todo signo de fuego- hay
mucho más miedo a lo inconsciente, a aquello que no se pueda “ver”. Poder
considerar que hay deseos, motivos, ocultos e inconscientes que están
entramando la realidad, para los signos de fuego resulta difícil de aceptar. Esto
da una sensación de pérdida de potencia. Así, es muy común que Aries sea
muy “reactivo”. Muchos actos de arianos son, en realidad, reacciones a
sensaciones de quedarse atrapados a una realidad. Aries, con mucha facilidad,
escapa hacia adelante. Cuando la vida se pone “lenta” y se juegan emociones
profundas y poco claras, Aries no sabe como funcionar y, entonces, reacciona
ante eso; pero, justamente, muchas veces allí no está su verdadero deseo.

¿Cómo es Aries Mentalmente? Es una mente muy rápida, muy intuitiva (todo lo que
podamos conocer por contacto directo, simple observación o razonamiento simple), que funciona por grandes
ideas (“ideas-fuerza”). No funciona por explicaciones complejas y reflexiones,
sino que “se les prende la lamparita” y parte.

No creamos que Aries no es un signo pensante. Todos los signos tienen


cuerpo, emociones, pensamiento. Aries no es sólo Rambo, sino que tenemos
que aprender a distinguir los niveles más densos de una energía de los niveles
más sutiles. Tienen que aprender que cuando Descartes, sentado en su
mecedora, dice “pienso, luego existo” también es Aries en otro plano. Hay una
captación inmediata de la realidad y a partir de una idea organiza luego la
realidad. La economía de ideas de un Ariano es altísima, por eso son muy
potentes sus ideas. Así, ustedes verán a los arianos de tipo intelectual (Aries
también es una energía muy mental) que, como característica, se repiten
constantemente a sí mismos…

Porque no reflexionan…
Claro, piensan mientras hablan o escriben. No es que “antes viene una cosa y
después otra…”. Casi siempre, los autores arianos escriben 12 tomos acerca
de algo, pero luego de leerlo uno de Virgo dice: “pero con un tomo y medio
basta y sobra…!”. El compactar la información no es ariano, porque Aries se da
cuenta de lo que piensa en el momento que lo dice o lo hace. Esa es su
estructura. Virgo, por ejemplo, primero piensa, aparece una pantalla en el
cerebro donde está todo escrito y va leyendo mentalmente lo que dice. Para
Aries es imposible, no tiene esa pantalla. Esto es el misterio de que lo más
creativo nunca se repite, y, como nunca se repite, se repite mucho. Es una
paradoja: (contradicción) siempre se renueva, pero eso hace que haga lo mismo
muchas veces.

¿Qué actividades imaginan como arquetípicamente arianas?: deporte,


empresas

¿Vendedor? Bueno, para vendedor tendría que “dorar la píldora” con mucha
habilidad y darse cuenta de lo que el otro quiere. Para una estrategia de venta
agresiva, si puede ser. Es un empresario al que le gusta la toma de decisiones
y el riesgo, pero… ¡que lo continúe otro…!
¿Puede ser muy exitoso? Puede ser muy exitoso o un gran desastre. Pero si
hay mucha energía para sostener éxitos a fuerza de deseo…

¿Y un actor que cambia constantemente de personajes? Un actor ariano,


quizás uno de los más grandes que se haya conocido, es Marlon Brando: una
capacidad dramática enorme, pero… ¡andá a premiarlo…! Es absolutamente
independiente, rebelde, hace lo que quiere, vuelve locos a los directores…
El “guerrero”, el “pionero”, son arquetipos arianos…

¿Y el bombero? Perfecto…☺☺. Es bien típico de Aries.

Otro artista ariano es Van Gogh. Sus cuadros son explosiones y se ha


descubierto que ha pintado sobre sus propios cuadros, con lo que se
demuestra que lo suyo no era “la perfección del cuadro para que los demás lo
admiraran…”, sino que eran las mismas “ganas de pintar”, aunque tuviera que
hacerlo sobre sus propios cuadros. Esto sólo lo hace Aries. Capricornio jamás
arruinaría su obra, pero para Aries la obra es la creación misma.

El trabajo en mecánica de automóviles, vehículos, caballos. Cosas que


“empiecen y terminen”. Incluso como guerrero, no lo pongan como General
observando sobre la colina cuál es la mejor estrategia para cuidar que no
mueran muchos soldados. Aries es un guerrero de vanguardia, de terreno, es
el Sargento que tiene que ocupar la colina y sacrifica a todos sus hombres.
Aries es “yo voy adelante, el que quiere venir que venga…”. Tiene mucha
capacidad de liderazgo, pero por provocación, por estimular a los demás e ir.

¿Podría ser un político? Podría ser, pero les cuesta bastante hacer política. Un
medio donde hay tanto compromiso como en la política, no es fácil para Aries.
Hay que tener una mirada muy estratégica, muy compleja.

¿Podría ser un voluntario? Claro. Cuando se pide que alguien dé un paso al


frente seguro que es Aries. Para ir al frente, Aries.

¿Un explorador? Un explorador en un territorio desconocido…

También aprendan a ver a Aries no sólo en las personas. La primavera, con el


retorno de lo vital, es ariana. La primavera como energía, es una explosión de
energía: todo está tranquilo, dormido y, de pronto, todo está vivo. Esto es Aries.
Un incendio es Aries. Un caballo que se lanza es Aries. El arranque de
cualquier cosa es Aries…

¿Un pescador? Sólo si es pescador de tiburones…☺☺☺

¿El nacimiento? En nacimiento es Aries. Ese momento de la salida del vientre


al exterior, eso es ariano.

¿El trabajo con metales, con la sangre? Esto está más bien vinculado a Marte.
Aries no es un signo médico. ¿Se imaginan a un cirujano Aries? Lo que sí
pueden ver es Odontólogos Arianos, porque “se mete” y busca el obstáculo
mientras el otro está anestesiado… ☺☺☺

Aries tiene que ver con la escultura: golpear y hacer fuerza sobre el obstáculo
para modificarlo, pero desde mi voluntad. El que rodea el obstáculo es
Escorpión, pero el ariete (que generalmente tenía una imagen de carnero) de la
Edad Media con el que se golpeaba el puente levadizo, eso es Aries. Ir al
choque y el placer de hacerlo, eso es Aries. Por eso, uno no se puede enojar
con Aries cuando nos ataca, porque está esperando que justamente uno
juegue ese mismo juego placentero, como el de los carneros que se chocan y
se dan topetazos.

¿Pero, hay que gritarles o no? Yo, personalmente, con Aries propongo
divertirse gritando, porque – de todos modos- no tiene consecuencias. La
agresividad no tiene consecuencias. Para los signos más sensibles (Cáncer,
Piscis), en los que la agresividad sí tiene consecuencias, esto resulta
incomprensible. Pero en Aries no hay rencor: es el signo más franco del
mundo, el menos rencoroso. Si Aries nos daña, den por seguro que no hubo
mala intención.

¿No hay asesinos arianos entonces? Sí, puede haber, pero más bien es el
asesino pasional. Aries no hará todo un plan para el crimen perfecto. Eso sólo
se le ocurre a Dostoievski que es de Escorpión. El famoso Ingeniero Santos es
Ascendente Aries: en un arrebato provoca un desastre (El ingeniero que mató a dos
ladrones y dividió al país. La polémica llegó a posiciones irreconciliables. Para algunos fue un justiciero. Para otros, un
homicida. Un arranque de furia que terminó con dos balazos fríos que fueron a dar en el blanco buscado. Así, hace
diez años, el ingeniero Horacio Santos "inventó" con su acción la figura —novedosa en ese momento— del llamado
"justiciero", la persona que usa un arma para defender algo de su propiedad que le iba a ser robado. )

¿Puede pedir disculpas con facilidad? Aries no tiene problemas en pedir


disculpas. El problema es que entienda que tiene que hacerlo. No se niega a
una disculpa por orgullo, sino porque no entiende por qué. Lo que le cuesta
calibrar es la dimensión de la herida que provocó.
Y ahora analicemos qué nos muestra Aries... Si tomamos la formación del
Universo es la primera explosión, el Big Bang, el fuego y la máxima radiación
extendiéndose a sí misma por la fuerza del empuje de esa única explosión.
Esto es análogo, desde lo religioso, al “Hágase la luz!” de Jehová. Es el inicio,
marcando un antes y un después; es lo creativo manifestándose con absoluta
libertad y condicionando todo el proceso futuro porque direcciona la realidad.
Aries modifica y obliga a la realidad a responder a eso.
Aries produce liberación de energía, con una máxima potencia y velocidad que
ira mermando y enfriándose a medida que se aleja del punto primordial,
condensándose y convirtiéndose en materia, es decir Tauro. Si le ponemos
palabras a este nivel básico, puro o sutil, veremos que estas se manifiestan en
todo lo creado, en todo proceso vital o manifestación cíclica. Palabras como
inicio, irrupción, radiación, calor, impulso, potencia, fuerza, definen claramente
a Aries.
También definen a Aries la acción, la decisión, el deseo y el instinto, algo que
sale, que se ejecuta a sí mismo sin esperas, sin reparos, sin preocuparse por el
afuera.
En esta instancia del Zodiaco no hay nada diferente a sí mismo, ya que todavía
no hay forma; solo existe la sensación de “ser” y la potencia de “ser”.

Antes de pasar al próximo nivel de manifestación, vamos a conocer los


símbolos y constitución de este signo:

Elemento: Signo de fuego. Cardinal. Masculino. Positivo.


Símbolo/Significado: Los cuernos de un carnero. El martillo de los dioses, la
herramienta de la voluntad, el símbolo del poder ofensivo, emblema y
personificación del fuego vital y la energía dinámica.

Polo Opuesto: Libra - la balanza, un signo de aire. Cardinal. Masculino.


Positivo.
Planeta regente: cada signo tiene una resonancia particular con algún planeta
al que llamaremos “regente”. En el caso de Aries este planeta es Marte.

Nivel arquetípico:
Astrológicamente, vamos a definir al arquetipo como una imagen
antropomórfica gestada por la humanidad, de una determinada energía. Esta
imagen se formó en el inconsciente colectivo, por las sucesivas experiencias
del ser humano y ha sido transmitida generación tras generación,
manifestándose en las diferentes culturas con distintos nombres o leyendas,
pero con la misma impronta.

Para Aries el arquetipo universal es “el guerrero” y el personaje arquetípico que


más resuena es “Marte”, el dios de la guerra de los romanos, o “Ares” para los
griegos. Este dios romano tenía fama de poco inteligente, torpe o atropellado y
sanguinario.

Recordemos que el planeta Marte, es el regente de Aries. También se lo llama


“el planeta rojo”, y rojo es el color de la ira, de la sangre, por lo cual es análogo
al signo que nos ocupa.

La leyenda:

Según el esoterismo astrológico de Alice Bailey, Aries esta vinculado con la


primera hazaña de Hércules, la captura de las yeguas de Diomedes.
Una de las versiones narra que Diomedes, el hijo de Marte, de carácter
agresivo, criaba caballos para la guerra, que se alimentaban con carne
humana. Ocasionaban gravísimos daños y generaban otros caballos, cada vez
mas malvados.

Por orden del rey Euristeo, Hércules logro capturar a los peligrosos animales
que, sin embargo, en un momento de descuido, pisaron y desgarraron a muerte
a su amigo favorito Abdero, quien había intentado darle ayuda en esa empresa.
Euristeo dijo a Hércules: “la hazaña ha concluido, la tarea ha sido llevada a
termino, pero de mala manera. Aprende la lección de esta experiencia”.

El significado:

Por analogía se comprende que Aries, el primer signo zodiacal vinculado con la
primera hazaña del mítico personaje, es el de los impulsos fuertes y potentes,
de los esfuerzos exagerados porque son entusiastas, no organizados y
desatentos.
Estos esfuerzos llevan a éxitos parciales, pero le confieren al hombre la
facultad de adquirir experiencia, equilibrio en la conducta, conciencia de los
errores y capacidad de obrar en lo sucesivo, con mayor sabiduría y prudencia.

NIVEL PSICOLÓGICO

Tratemos de imaginar ahora que puede suceder con un ser humano que
encarna esta energía. Podemos deducir que estamos ante alguien básico, con
anhelo de experimentarse a sí mismo y desde allí modificar su mundo.
Lo básico a que nos referimos tiene que ver con la sencillez primordial, ya que
este es el primer signo, la energía no tiene complejidades, no vuelve sobre si
misma, manifestándose con total espontaneidad, inocencia y potencia. Estas
características se van a ir perdiendo a medida que avancemos en el despliegue
zodiacal, ya que va ganando en complejidad.

Esta característica de salir inocente y espontáneamente al mundo, va a hacer


que el ariano tropiece varias veces con la misma piedra, repitiendo
experiencias hasta aprender a controlar el impulso. De esta característica surge
la idea de que los arianos son torpes o atolondrados, como rasgo negativo.
El anhelo de experimentarse a sí mismo surge porque en Aries el “deseo” goza
de la máxima libertad. Hablamos del “deseo en si mismo” no del “deseo de
algo”, que ya seria Tauro.

Subrayemos aquí el concepto que para Aries no existe un “otro”, lo cual va a


ser connotado como egoísmo. Tomando en cuenta lo anterior vemos que esto
no es cierto, ya que en realidad hay un impedimento para ver la vida desde otro
lugar, que no sea desde “sí mismo”, por lo tanto es inútil tratar de criticar o
cambiar algo que le es inherente.

Este razonamiento es algo que vamos a aplicar a todos los signos, ya que
todos poseen máximas y mínimas, y unas dependen de las otras. Así, si la
intrepidez es máxima, la capacidad de especular va a ser mínima.

Por ultimo la potencia y la fuerza que posee lo hace capaz de desafiar la


realidad constantemente y poner sus condiciones. Aquí vemos la típica
violencia o agresividad arianas, que tantos conflictos provocan. El rasgo
positivo, es la capacidad de tomar riesgos, de ser líder o comandar empresas
impensables para otros signos.

Sintetizando, el Sol en Aries forja personas muy sinceras, valientes en sus


iniciativas y con una necesidad continua de buscar condiciones de autonomía e
independencia. No son muy constantes en lo que hacen y, aunque inicialmente
se dejan llevar por grandes entusiasmos, con el primer obstáculo su impulso se
apaga rápidamente. Esto hace que los nativos de Aries sean los menos
perseverantes del Zodiaco, porque si no obtienen una inmediata satisfacción,
tienden a abandonar completamente sus iniciativas.

Todo se hace bajo los impulsos del momento, no hay reflexión, ni repliegue
sobre sí mismo. El ariano típico no conoce nada de sí, tiene necesidad de vivir
experiencias para comprender quien es y que quiere. La vida lo penetra, es
elaborada inconscientemente en su interior y luego se expresa en acciones que
asumen el significado ya sea de ofensa o de defensa.

Normalmente dividido entre la búsqueda de su identidad actual y el


descubrimiento de sus posibilidades futuras, el nativo de Aries esta
continuamente en lucha consigo mismo y, por lo tanto, tiende a descargar este
sentido primario de inseguridad en todas las acciones de su vida, las que, por
consiguiente, se realizan en forma improvisada y a manera de prueba, en un
intento de comprenderse y encontrarse.
Inconscientemente se siente como si estuviera en los orígenes, de allí que
busca identificarse con una imagen creativa, omnipotente, confiriéndole el alma
de líder que guía la suerte de las batallas. En este sentido es un buen táctico
que se conforma con victorias inmediatas, pero es un pésimo estratega, ya que
por no perder su batalla, puede perder la guerra.

Todo lo dicho lo caracteriza como un eterno adolescente, en búsqueda


constante de su identidad. Este continuo estrés lo obliga a buscar afirmaciones
externas (figuras de autoridad) en lo social. Por lo tanto, casi siempre se
convierten en individuos conservadores que buscan su seguridad ante la gente
con afirmaciones de carácter social, o posesión de bienes materiales, no por la
comodidad o por la posesión en sí misma, sino por transferencia de seguridad.
Así, la figura paterna que representa la autoridad y la inserción en lo social,
casi siempre es para Aries, una bisagra para la resolución y desarrollo de su
vida, con la consiguiente dificultad para vivir esa relación.

Emocionalidad

Su característica impulsividad logra destruir en un instante, aun con palabras,


determinadas situaciones que querría conservar. Como le es difícil la reflexión,
sus emociones pasan directamente al cuerpo, obligándolo a la acción. En este
sentido, podemos decir que no esta conectado con sus emociones, ya que se
deja atravesar por ellas.

Mentalidad

En cuanto a su mente, es importante aclarar, que cuando decimos que no


reflexiona, no estamos diciendo que no piensa. Por el contrario, las ideas de
Aries son potentísimas, porque son “ideas- fuerza”, ideas para abrir caminos.
Una persona de Aries muy mental, no va ser explicativa, sino creativa en lo
mental, alguien que lanza ideas muy claras, muy sintéticas, que condicionan.
Así, hay grandes filósofos arianos, por ejemplo, Descartes. Descartes dice:
“pienso, luego existo...” y punto. Eso es bien ariano.
Como podemos ver la potencia del ariano, en todos los planos es muy alta. Un
empresario es de Aries, pero también un filósofo como Descartes. Esto nos da
pie para abrir un tema muy importante para la correcta interpretación
astrológica.

Este es que cada signo se manifiesta en distintos niveles o vibraciones como


estamos viendo, y esto es así también para los seres humanos. Nos
encontramos entonces con un ariano pendenciero, matón o patotero, pero
también los hay deportistas, empresarios o filósofos, como veíamos. Lo que
vemos allí es que cada uno decodifica o conecta con un plano diferente de la
misma energía.

Esto lo vamos a representar con un espiral energético con una base más
ancha, donde la energía expresa la máxima polarización, como si fuera un
péndulo que oscila de un lado a otro por inercia. En este nivel la mente y las
emociones, no obtienen un mínimo de equilibrio, con la consiguiente
inestabilidad de carácter, y la imposibilidad de desarrollar aspectos positivos,
salvo por momentos.
Luego el espiral va girando sobre sí mismo, acercando los polos, hasta
alcanzar la cúspide en un solo punto, donde encontramos el nivel más puro,
sutil o espiritual.

NIVEL FÍSICO

Finalmente abordaremos el nivel más denso o material de la energía ariana.


Aquí veremos el aspecto físico o cuerpo, las correspondencias del signo con
zonas internas y las partes sensibles a padecer dolencias o enfermedades.

Aspecto físico

Con respecto a las características del cuerpo, cabe señalar que son visibles en
un ariano que no posea fuertes influencias de otros signos o planetas, así como
en personas con Ascendente en Aries, Marte en una posición fuerte en la carta,
con aspectos al Sol o al regente del Ascendente.

Externamente Aries configura una estatura medio-alta, un cuerpo atlético,


fibroso, delgado pero bastante sólido, caracterizado por un cuello largo y por
hombros anchos. El rostro revela una expresión vivaz, gracias a una mirada
brillante, los pómulos son altos, las sienes amplias y el mentón es bastante
fino. Los cabellos tienden a ser crespos, ensortijados. El labio superior es
grueso y un tanto sobresaliente, mientras que el inferior es poco tenso y
delgado.

Correspondencias internas

Internamente los dos primeros grados de Aries corresponden a la glándula


pineal (epífisis) Los primeros diez grados coinciden con las funciones visuales y
el cerebro. Desde los 10º a los 20º están las correspondencias que se refieren
a la nariz. Desde los 20º a los 29º, tienen que ver con el cerebelo y con la
función de los delicados órganos del equilibrio situados en el oído. Los dos
últimos grados de Aries están relacionados con la glándula más importante de
secreción interna: la pituitaria (hipófisis), cuyas correspondencias continúan en
los dos primeros grados del signo zodiacal de Tauro.
Puntos débiles

En líneas generales, las enfermedades que pueden sufrir con más frecuencia
los arianos, son las que atacan el sistema nervioso, y todas las que puedan
aquejar a los órganos situados en la cabeza.
Están fácilmente sujetos a sufrir caries y gingivitis. A veces pueden padecer
estados febriles de diversa naturaleza, y sus malestares suelen presentarse en
forma aguda.

Los arianos están expuestos a enfermedades del aparato digestivo,


provocadas por una masticación inadecuada, la cual no permite una correcta
insalivación del bolo alimenticio (generando ulcera de duodeno o gastritis)
Se producen heridas con facilidad y debieran permanecer lo más lejos posible
de las armas y manejar con extrema cautela los objetos agudos o cortantes.
En los hombres de Aries son muy frecuentes los problemas de hernia, hasta
pueden necesitar una intervención quirúrgica par resolver ese problema. La
mujer sufre frecuentemente de hemicráneas. Los nativos de este signo tienen
necesidad de practicar algún deporte competitivo.

En conjunto, los nativos de Aries tienen una constitución robusta, resistente a


las enfermedades. En caso de llegar a padecer alguna dolencia mejoran y se
reponen muy rápidamente. No parecen ser particularmente longevos; la
posibilidad de vida suele disminuir por imprudencias y excesos de diversos
tipos. A nivel endocrino, el signo de Aries esta ligado a una leve tendencia al
hipersuprarrenalismo, con eventuales consecuencias sobre la presión arterial.
Para no llegar a sufrir agotamiento nervioso, los nativos de Aries deberían
controlar el desgaste de energía, y concederse a sí mismos, de tanto en tanto,
periodos de autentico relajamiento.

Elementos externos

Así como vimos la expresión de Aries en el mundo interno de un ser humano,


también esta se manifiesta en diversas situaciones, actividades, objetos,
animales, plantas, piedras, etc. Todo esto forma parte de un mundo objetivable,
visible, y con la misma vibración de la energía que hemos estado estudiando.
Situaciones de vida

Aries está presente en todos los inicios de cualquier proceso, por ejemplo, el
nacimiento de una persona, un país o una empresa. También en situaciones
que denotan violencia como una explosión, un choque, una pelea, un golpe, un
robo o a nivel social, una invasión o una guerra. Aquellos eventos que
producen un corte como una herida, una cirugía o una separación también
constituyen Aries. En fin, todas ellas marcan un antes y un después o un
trauma, que cambia el devenir de las cosas.
Profesiones y actividades

Son arianas todas las actividades que requieran destreza y fuerza física como
los deportistas, corredores de auto, mecánicos, herrero, soldador, en estas
cuatro ultimas porque además intervienen los metales, que son un elemento
ariano, por lo cual la metalurgia es un actividad inherente a esta energía

Objetos: Todos los objetos metálicos o punzo-cortantes como un cuchillo, una


espada o una aguja. También las herramientas metálicas, los motores y los
autos.
Animales: el lobo, el gallo y la manta (pez muy grande de aguas cálidas), el
carnero, el jabalí, las aves de rapiña y en general todos los animales
carnívoros.
Plantas y flores: matas espinosas, los cactus, acebo y retama. Las de sabor
picante como la pimienta, mostaza, tabaco, jengibre, aloe, las dalias, amapolas
y flores rojas.
Piedras: jaspe, amatista, diamante, granate, cornalina.
Perfume: lavanda, clavo de olor.
Metal: hierro, acero, aleaciones de ambos metales.
Color: rojo
Día: martes
Numero: 1
Naciones, regiones y ciudades del mundo: Alemania, Gran bretaña,
Dinamarca, Japón, Palestina, Perú, Polonia, Siria, Florencia, Marsella, Nápoles,
Padua, Zaragoza, Utrecht, Verona.
ESPIRAL DE MANIFESTACION DE LA ENERGÍA

MÁXIMA EXPRESION DE LA ENERGÍA

ARIES

ARQUETIPOS/PERSONALIDADES PERSONAJES FAMOSOS

JEHOVÁ

EL FILÓSOFO RENE DESCARTES

EMPRESARIO/CONQUISTADOR CRISTOBAL COLÓN


PIONERO

DEPORTISTA/ AVENTURERO JUAN FANGIO/ G CASANOVA

SOLDADO/GUERRERO RAMBO

EL MATON/PANDILLERO JESSE JAMES

MINIMA EXPRESIÓN DE LA ENERGÍA

Cuando el nivel de vibración de la energía va adquiriendo mayor


concientización en la persona, la expresión externa tiende a alejarse de los
polos, o sea a no manifestarse en forma cruda o extrema y fluctuando
continuamente, sino a refinar su expresión. A modo de ejemplo citamos
algunos personajes y/o personalidades famosas para graficar los niveles de
manifestación de la energía de Aries.
Como ejemplo citamos a continuación una reseña de la carta natal y la vida de
Giacomo Casanova. Famoso conquistador y amante que encarnó la energía de
Aries (ver recuadro en rojo más abajo) en una forma decidida pero no violenta,
ciertamente asertivo y auto referenciado. No sólo tenía el Sol en Aries por
haber nacido el 2/4/1725 – sino que además tenía también Ascendente Aries
por el horario de su nacimiento (el tema de ascendentes se verá más adelante
pero a modo de reseña indicamos que el ascendente nos indica la energía que
la persona viene a manifestar como camino de aprendizaje en esta vida)

“Giacomo Girolamo Casanova (Venecia, 2 de abril de 1725 - Dux, actual


Duchcov (República Checa), 4 de junio de 1798) fue un famoso aventurero
veneciano. Se le denominó un "hombre famoso por sus conquistas amorosas",
que llegaron a ser 132. Hizo una auténtica carrera de coqueterías y aventuras
con diversas mujeres, todas a causa de sus amoríos con ellas, lo que le hizo de
él, popularmente y a través del tiempo, el prototipo de amante y aventurero (en
alusión a su apellido) no importando que se tratase desde la más aristocrática
hasta la más sencilla, incluidas las de peor reputación.

Queda de él una producción literaria muy vasta, pero como se dijo, es


recordado primordialmente como aventurero y seductor. Pero a esta fama
contribuyó verosímilmente su más importante obra autobiográfica: "Histoire de
ma vie", en la que el autor describe con máxima precisión y franqueza, sus
aventuras, sus viajes y sus innumerables encuentros galantes.

Esta obra fue escrita en francés y por tal motivo debería formar parte de la
literatura de esta lengua, pero la elección de idioma fue dictada por motivos
que sobre todo tenían en cuenta la difusión de la obra una vez editada, en
consideración a que en esa época, el francés era el idioma más conocido y
hablado en Europa. Así como en nuestra época acontece con el inglés. Es el
mismo Casanova, quien en el prefacio de sus memorias escribió, en efecto,
haciendo referencia a la anotada mayor difusión de la lengua francesa: "J'ai
écrit en français, et non pas en italien parce que la langue française est plus
répandue que la mienne".

Convencido de la inmortalidad de su obra, o con el propósito de garantizarla,


Casanova escribió, por esto, usando el idioma que podría suministrarle en sus
cálculos el mayor número posible de potenciales lectores. Otras obras menores
las escribió, en cambio, en italiano; tal vez porque no se le escapaba que las
mismas no devendrían jamás un "monumento", como acaeció en cambio, y sin
duda, con su autobiografía.

Es notable verificar, a este respecto, las notables analogías que se encuentran


con otro veneciano célebre, contemporáneo de Casanova: Carlo Goldoni. Éste,
del mismo modo, escogió escribir su biografía en francés.

La autobiografía de Casanova, aparte de su intrínseco valor literario, es un


importante documento para la historia de las costumbres; acaso sea una de las
obras literarias más importantes para conocer la vida cotidiana del siglo XVIII.
Se trata de una "muestra" que, en virtud del mundo frecuentado por el autor y
por la limitación prevista de los posibles lectores, se refiere de modo primordial
a las clases dominantes de la época: nobleza y burguesía. Aunque esto no es
un obstáculo para mantener vivo el interés en lo concerniente a personajes
menos encumbrados del entorno, sean de la extracción que fueren. Todos son
representados de manera vivísima.

Leer esta obra es una tarea fundamental para conocer, como dijimos, la vida
cotidiana de los hombres y las mujeres de entonces, para entender "desde
dentro" la vida normal de cada día.
Entre cortes y salones, Casanova mencionó -casi sin darse cuenta- un
momento crucial de la historia toda de Occidente. Se encontró entre los
personajes más destacados de su tiempo y dejó la reseña de tales encuentros;
son así remarcables las páginas que tratan de Rousseau, de
Voltaire, de madame Pompadour, de Mozart, de Catalina II de Rusia, de
Federico II de Prusia...

Pero Casanova no alcanzó a vislumbrar el espíritu de renovación que se


avecinaba y que haría desviar la marcha de la historia en direcciones antes
insospechadas. Así, permaneció como anclado hasta su muerte al "antiguo
régimen", y a la adherencia a esa clase de la cual, por su nacimiento, estaba
excluido, aun cuando siempre buscó -desesperadamente- formar parte de ella;
incluso en su tiempo concreto, cuando la nobleza caminaba irremediablemente
hacia su estrepitoso ocaso.

Retrato de Giacomo Casanova

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Hijo de comediantes, su madre llamada Zaretta Farussi, que viajaba por toda
Europa con sus espectáculos y su padre Gaetano Casanova, que murió
cuando Giacomo tenía 8 años. Sus padres tuvieron 4 hijos más y no deseaban
que ninguno de ellos se dedicara a ser actor. Su habilidad intelectual comenzó
desde pequeño, gracias a la educación eclesiástica impartida por el abad
Gozzi. Tradujo un pentámetro latino y cuatro años después realizó un par de
tesis (una sobre Derecho Civil y otra sobre Derecho canónico). Aprendió
filosofía y ciencia del senador veneciano Malipiero, pero poco tiempo después
la relación entre ellos desapareció cuando Casanova tuvo un lío con la favorita
del senador, una cantante llamada Teresa.

LAS GRANDES AVENTURAS

Con 21 años su madre entonces lo lleva a Roma para que entre al servicio del
Cardenal Acquaviva y adopta la condición de fraile, que no le impide para
seguir con sus escarceos amorosos, motivo por el cual fue echado de su
privilegiado puesto. Es a partir de este hecho cuando empiezan los grandes
viajes y aventuras, nomadeando por toda Europa. En esta primera etapa pasa
por Corfú y Constantinopla, para luego volver a Venecia y hacerse violinista,
aunque se cansó pronto de este oficio considerándolo indigno. Sus affaires son
continuos allá por donde va.
Se ofrece poco después gracias a su cultura para ser médico de un patricio
veneciano (Matteo Bragadin). Casanova logra curar al patricio de un reciente
infarto y consigue que le entregue una gran suma de dinero y lo introduce en la
magia y la cábala. Estas aficiones llegarán a oídos de la Inquisición, que le
presiona y hace que tenga que huir de su ciudad natal. Entre 1749 y 1752,
recorrerá Milán, Cremona, Cesena, Parma, de nuevo Milán, Génova, Lyon,
París y Dresde. En estos años, entre otras mujeres, conoció a la que
posiblemente fue el amor de su vida, Henriette, con la que llegó a estar nueve
meses relacionado pero que se separaron, aunque ella siempre tuvo presente
a Casanova y en varias ocasiones mandó que lo cuidaran cuando estaba
enfermo.

De nuevo volvió a Venecia en 1753, para producir otro escándalo entre el abad
de Bernis, el embajador francés, y dos monjas. Fue arrestado e internado en
los Piombi o prisión de los Plomos en 1755 por incidencias, supuesta
depravación y por tratar con personalidades de potencias extranjeras además
de practicar magia. Un año después escapa increíblemente acompañado de un
monje que conoce en prisión y se exilia durante 18 años. Se marchó a París
para vivir y codearse junto con Luis XV, madame de Pompadour y su corte.

Tuvo gran confianza por parte de los reyes, se le atribuye la lotería estatal
francesa en 1757 participando en la creación con celebridades políticas y
nobles, además de realizar diversas misiones secretas y visitar a Voltaire,
quien fuera su amigo, algunos días, pero no prospero mucho por diferencias de
pensamiento político. Sin embargo no desaparecían sus ajetreos ya que se le
acusó de haber practicado un aborto, de fraude en un negocio textil y de
falsificar letras de cambio. De nuevo la huida y el vagabundeo por Europa.

En esta parte de su vida decide inventarse un alter ego con título nobiliario,
pasando a llamarse chevalier d'Seingalt. Poco después apareció por Zúrich
donde se enclaustra en una abadía, en Roma recibe una condecoración del
papa Clemente XIII, deja embelesado a Federico II el Grande de Prusia,
ofreciéndole este el mando de los cadetes de sus ejército, conoció a Catalina la
Grande en San Petersburgo, cuando fue a Polonia, elaboró una historia acerca
de la violencia política en ese país, en Madrid concibe un plan para que suizos
y alemanes allí residentes formen una colonia en sierra Morena y en Barcelona
es arrestado en la cárcel durante 42 días por un affaire con la esposa del
Capitán General del ejército (1768).

Casi todo el dinero para estos viajes se lo sustentaba Madame D'Urfé, una
mujer que estaba enamorada de él y que creía que Casanova era un gran
conocedor de la magia y de la alquimia, tuvieron una cierta amistad por
conveniencia para Casanova que prometido un hijo a Madame D'Urfé que
además de que pasaba de los 70 años, murió por una sobredosis de un tónico
supuestamente revitalizante que ella siempre ingería, creyendo aún en los
engaños de él.
Deambula ahora por Italia en donde tiene más escarceos amorosos, y conoce
a Leonilda en Nápoles, una muchacha de 17 años que quería casarse con él y
que le presentó a su madre.

Casanova al ver a esta se dio cuenta de que ya había estado también con la
madre, la cual le dice que Leonilda es su hija. En 1771 se decanta por escribir
una obra llamada Lana caprina, que cuenta las divagaciones de dos profesores
universitarios sobre si la capacidad de razonamiento de las mujeres esta
afectada por el útero, además de traducir La Ilíada de Homero. De nuevo va a
Venecia, no sin antes haber cumplido una misión a favor de la ciudad para
poder entrar. Pero otra vez la perdición, esta vez por vengarse de la acusación
de unas deudas por un noble llamado Carlo Grimani. La venganza consistió en
publicar una novela en donde decía que Carlo era hijo ilegítimo. De nuevo el
destino le invita al exilio en 1783.

ÚLTIMOS AÑOS

Otra vez comienza otro tour de viajes que comienza en Viena, para ir después
a Bolzano, Augsburgo, Aquisgrán, Spa, París, de nuevo Viena, Dresde, Berlín,
Praga, donde se encuentra con Wolfgang Amadeus Mozart, que casualmente
compuso su ópera Don Giovanni, esta opera se dice que está inspirada un
poco en los romances e historias que contó al compositor cuando se volvió a
encontrar con él una vez más en Viena. En 1785 se hizo amigo del conde de
Waldstein, que era un aficionado a la masonería, algo que comparte con
Casanova, y este conde le ofrece a Casanova el hacerse cargo de la biblioteca
de Dux en Bohemia.

Aquí no llega a ser feliz y comienza a escribir sus memorias en una


autobiografía como terapia a su tristeza. No llegó a terminar sus memorias ya
que murió en 1798 con 73 años y le quedaron 27 años por contar de sus
aventuras amorosas y demás avatares. Dejó escrito en sus últimas frases:
"Todo lo que he hecho a lo largo de mi vida, sea bueno o malo, lo he hecho
libremente, soy un hombre libre".

En la biografía de Casanova se pueden ver otros elementos astrológicos de


mucho peso, que no son clásicamente arianos. Por ejemplo, tanto gusto por la
seducción es más característico de Tauro o de Libra, sin embargo, la forma en
que vivió sus romances es bien ariana. Vale la aclaración, porque en nadie
impera totalmente la energía de un solo signo, sino una combinación de varios
y esto será evidente en todas las cartas natales que estudiemos.
En la vida de Casanova, en su búsqueda de experiencias, de forma casi
compulsiva, con poco cuidado de las “formas y de sí mismo, vemos con
claridad la impronta ariana. Desde lo psicológico, su necesidad de pertenecer a
la burguesía, nos habla de su búsqueda de seguridad en lo social.
EVALUACIÓN ARIES

COMPLETAR EL SIGUIENTE CUADRO:

Planeta Regente:

Elemento:

Modalidad:

Parte del Cuerpo:

Número:

Cualidades Energéticas:

Características Psicológicas:

A) IDENTIFIQUE LAS PALABRAS RELACIONADAS CON EL SIGNO DE


ARIES:

a.1) Inicio
a.2) Lento
a.3) Riesgo
a.4) Mental
a.5) Estructura
a.6) Impulsivo
a.7) Profundidad
a.8) Deseo
a.9) Metódico
a.10) Acción
B) SEÑALE LAS ACTIVIDADES/ PROFESIONES RELACIONADAS CON
EL SIGNO DE ARIES

b.1) Tenis
b.2) Yoga
b.3) Gimnasia artística
b.4) Box
b.5) Exploración
b.6) Navegación
b.7) Lectura

C) MARQUE LOS OBJETOS RELACIONADOS CON EL SIGNO ARIES

c.1) Mesa
c.2) Espada
c.3) Balanza
c.4) Aguja
c.5) Reloj
c.6) Cañón
c.7) Fósforo

D) CUALES DE ESTAS FRASES SE RELACIONAN CON EL SIGNO DE


ARIES

d.1) ¡te mato!!!!


d.2) Esperemos… hay tiempo
d.3) ¡Qué lindo es trabajar!
d.4) Corramos el riesgo
d.5) Planifiquemos el año próximo
d.6) Me encanta que me mimes
d.7) ¡Lo quiero ya!!!

E) ELIJA LAS IMÁGENES QUE SE CORRESPONDEN CON ARIES

E1 E2 E3
E4 E5 E6

F) ANTE ESTA DETERMINADA SITUACIÓN, ELIJA LA RESPUESTA


ARIANA

“Me olvidé las llaves de mi casa y no puedo entrar”

f.1) Rompo la puerta


f.2) Me pongo a llorar y espero que alguien me ayude
f.3) Reflexiono y recuerdo que mi hermana tiene una copia.
RESPUESTAS ARIES

Planeta Regente: Marte

Elemento: Fuego

Modalidad: Cardinal

Parte del cuerpo: Cabeza

Número: 1
Cualidades Energéticas: inicio, manifestación, explosión, acción, potencia

Características psicológicas: deseo, espontaneidad, riesgo, intrepidez,


decisión, irreflexión, impulsividad, violencia

a.1) b.1) c.2) d.1) e.1) f.1)


a.3) b.4) c.5) d.4) e.3)
a.6) b.5) c.7) d.7) e.5)
a.8) c.8)
a.10)
Normalmente se dibuja a Aries como un sector de círculo a partir del eje
horizontal, abarcando los primeros 30º. Ubicarlo en esta forma es arbitrario, por
cierto; pero normalmente se lo dibuja así. Ese sector de 30º se le asigna a
Aries.

A lo largo de todas las explicaciones de cada uno de los Signos vamos a ir


siguiendo la evolución de esta unidad de tiempo que es el Zodíaco, y
entrelazando unos Signos con otros. En realidad, no hay nada que termine a
los 30º y nada que empiece a los 31º; hay una continuidad. El hecho de que se
fijen 30º, se debe a que se decide, arbitrariamente también, distinguir 12 fases,
pero uno podría también distinguir 36, 72, 360, etc. Por una cuestión filosófica y
de interpretación, el número 12 es el elegido y es bastante práctico. Pero,
repito, podría haber, por ejemplo, 180 Signos.

Todo lo que es Aries puede derivarse de su posición con respecto al Zodíaco


completo. Imaginemos ante todo que estamos en el grado 0. Estamos
esperando el proceso, la unidad de tiempo que se va a desarrollar. Todavía no
empezó, estamos una fracción de segundo antes del impulso inicial. Este
concepto de impulso inicial es el concepto básico de Aries o, por lo menos, uno
de los 3 ó 4 conceptos esenciales de Aries.

Todo Aries se puede deducir de este hecho primordial.


¿Qué pasa si estamos justo antes del comienzo de algo? Algo que ya sabemos
que va a tener un desarrollo hasta cumplirse totalmente y agotarse ¿Cómo
estamos en ese instante? La energía está totalmente concentrada y en
potencia. Está como si no se sostuviese a sí misma, queriendo estallar; está a
punto de reventar...

Hagámosla ahora reventar. Estamos en Aries cuando el proceso, la energía, ya


está reventando.
¿Cómo estamos ahora? El proceso tiene todo por delante; ningún camino
hecho; y está saliendo con toda la fuerza completa, todavía no gastó nada.
Y necesita tener muchísima fuerza, porque tiene que hacer todo el recorrido del
Zodíaco; tiene todo el impulso que se hallaba contenido, y nada hecho todavía,
eso es Aries. Por eso es el Signo donde hay más energía disponible.
Esta descripción que parece tan abstracta porque sale solamente de tener en
cuenta que es el primer Signo, el primer momento, nos da gran cantidad de
características psicológicas, si la aplicamos a los seres humanos.

Pero, un momento. Voy a aprovechar ahora para hacer una digresión. Algo
muy importante para entendernos entre nosotros; escuchen bien esto: no
existe, obviamente, ningún ser que sea puramente Aries. Por tanto: cuando se
habla de “arianos”, “taurinos”, etc., se hace una simplificación, una abstracción;
quizá, para hablar más rápido; pero quede establecido desde ya que todos
somos todo el Zodíaco.

Todos tenemos todos los Signos, todas las cualidades o energías. Estamos
todos completos.
Por eso, cuando hacemos la descripción de Aries, esto no vale para los
supuestos “arianos”, sino para todos y cada uno de nosotros en la medida en
que todos, en algún sector de nuestro ser, respondemos como “arianos”. Con
el correr de las clases sabremos cada vez mejor cuál es nuestra parte ariana,
cuál la taurina y así todas las demás.

Lo que la gente llama “arianos” son personas que nacieron con el Sol en Aries.
Pero hay muchos que, habiendo nacido con el Sol en otros Signos, tienen
tantas o más cualidades de Aries. ¿Por qué? Porque nacieron en un momento
en que había muchos Planetas y otros puntos sensibles en este Signo.

De modo que el primer síntoma de alguien que se toma en serio a la Astrología


es, o evitar hablar de “arianos”, “geminianos”, etc.; o hacerlo con esta salvedad
que estamos haciendo ahora.

No es mala costumbre responder ante las preguntas infaltables de los curiosos,


que en todos los casos, para poder decir algo acerca de una persona, es
necesario conocer su Carta Natal completa, es decir, la totalidad de ese
individuo.

Por consiguiente, cuando aquí utilicemos los términos ‘ariano’, ‘capricorniano’,


etc., lo hacemos sólo para abreviar la comunicación; pero estaremos hablando
siempre del componente ariano, capricorniano, etc. que hay en todos nosotros.
Entonces, ¿ya no hay más diferencias? ¿Todos somos todo el Zodíaco y
punto?

No, por supuesto que no. El arte del astrólogo está en ponderar los
componentes de cada persona o situación o entidad, para poder hacer una
síntesis que siempre es única.

Repito: con estas salvedades, es posible hablar de “arianos”: son simplemente,


aquellas personas que tienen un predominio de Aries en su Carta Natal
(aunque no hayan nacido entre el 21 de Marzo y el 21 de Abril).
Regresemos ahora a nuestra descripción de lo esencial de Aries.
Una persona que tuviera mucha conexión con este Signo, sería alguien que
T ene una relación muy particular con el pasado. Es alguien que no tiene nada
hecho aún, por lo tanto, para él, el pasado no tiene mayor importancia, no le
interesa; todo es futuro, todo va hacia adelante, todo está por hacer, todo está
en potencia.

Este rasgo es muy claro en las personas que tienen mucho en Aries. Hay una
relación muy definida con el pasado. Esto es lo que siente el que tiene algún
elemento fuerte en Aries, como el Sol o el Ascendente o la Luna. Pero el
pasado está ahí. Él puede tener una desconexión con el pasado; pero el
pasado está. Por lo tanto, generalmente, el “ariano”, vive el pasado como una
amenaza, como algo que lo puede tragar, como algo de lo cual hay que
independizarse y dejar atrás. En términos generales, Aries teme al pasado.

¿Qué teme del pasado? No le teme como a un enemigo que tiene enfrente,
sino como a alguien que lo persigue desde atrás, que le puede impedir el
movimiento, que le impide desarrollarse. La sensación es como la de quedar
atrapados en arenas movedizas. Porque él está dispuesto completamente
hacia adelante; entonces relacionarse con el pasado le resulta como quedar
atrapado y no poder seguir avanzando.

Esa es la sensación que muchas veces siente Aries con respecto al pasado, al
propio y al universal, que en el diagrama del Zodíaco podemos ver como la
relación que tiene Aries con Piscis.

Piscis está muy, muy lejos, porque no es solamente el Signo anterior, sino el
ciclo anterior. Aries está muy lejos del Signo anterior, esto es lo que hace la
relación relativamente conflictiva.

Es la sensación de que el pasado lo puede hacer involucionar, y eso le da


mucho miedo, o, sencillamente, le resulta ajeno, como si no tuviera nada que
ver con Aries.

En lo que tenemos de arianos funcionamos así, siempre hacia adelante,


tenemos miedo del pasado que nos puede atrapar y hacernos involucionar. En
aquello que tenemos cada uno de nosotros en Aries, esa parte de la Carta
Natal de cada uno que está en Aries, sentimos ese miedo.

Habíamos dicho que suponíamos que la figura adecuada para representar el


Zodíaco era la de la espiral. Se trata de una espiral –y no un círculo- porque en
algún momento penetra en el circuito algo nuevo. Y Aries es el momento en
que aparece lo nuevo. En Aries hay una entrada de energía esencial al mundo
de las formas, una energía que, hasta ese momento, no tenía forma. Aries es
una puerta abierta al más allá. Pero es una puerta de entrada; a través de ella
este mundo recibe la energía pura desde la noche de la no manifestación, de la
cual no podemos decir absolutamente nada antes de que penetre en nuestro
mundo de la manifestación.
Cuando penetra, entonces la podemos ver, experimentar, ya se manifestó, y
eso ocurre en Aries, a partir de Aries.
Eso es lo que aporta el “ariano”, eso es lo que trae al mundo el “ariano”. Trae
un elemento que antes no estaba, que antes no existía. Hay algo de novedad
absoluta y eso es lo que lo define, lo que va a definir el nuevo ciclo, eso es el
impulso a la evolución creadora que va a aportar el nuevo ciclo. Aries es el que
asoma la cabeza a la existencia.

De allí sale la urgencia que tienen los “arianos”, la impaciencia, la impulsividad,


el no poder parar, que son todas características psicológicas claves. ¿Por qué?
Porque son como alguien que tiene una “noticia bomba” y no hay motivo para
no decirla, es buena para todos y entonces no aguanta no decirla, está todo el
tiempo intentando decirla; y no sólo decirla sino hacerla, encarnarla, realizarla.

Eso es lo que trae Aries: un elemento absolutamente novedoso. De ahí salen


las figuras prototípicas para el Signo de Aries, que son: el conquistador, el que
conquista una nueva tierra; el pionero, el que inventa algo o el creador en
general y el fundador. Estas son figuras altas de Aries.

Cuando una persona tiene mucho Aries, logra hacer alguna de estas cosas:
fundar, conquistar, ser pionero. Así, estará realizando lo ariano que tiene.
Estará cumpliendo su parte en el ciclo cósmico, que es dar inicio a algo.

Cuando una persona con mucho de este Signo no logra desarrollar ninguna de
estas cosas, aparece lo más primario de Aries, que es la agresión; y se tiende,
entonces, a la figura del guerrero o, mejor aún: del soldado. Éste tiene una
característica clave: no tiene que pensar. Si piensa, pierde; lo matan. La acción
tiene que ser instantánea, tiene que ser por lo menos paralela al pensamiento.

En sus formas más pobres, a Aries siempre un superior le dicta los fines, le da
las órdenes. Esto pasa cuando el componente ariano no encuentra la forma de
ser fundador, pionero o conquistador. Como no lo logra, recibe el objetivo
desde afuera; pero entonces se manifiesta en un grado más primario: como
puro soldado, o sea, como un instrumento del general, del político o de quien
sea.

El guerrero, sin embargo, también tiene formas más depuradas: las artes
marciales orientales son un buen ejemplo de esto. El guerrero, en este sentido
sutil, tampoco piensa en el momento de actuar; pero es un hombre libre,
independiente; porque aprende de la acción. Es un filósofo de la acción; el
movimiento del cuerpo es su maestro.

Aries es un creador. Observen que tiene como opuesto a Libra, que es el Signo
del arte, de la armonía.
Como ya iremos viendo a todo lo largo de la secuencia zodiacal, los Signos no
son entidades separadas. No podemos aislar, verdaderamente, a Aries de
Libra, ni de ningún otro Signo. Hay una unidad Aries-Libra. Es muy visible la
complementación que hay entre los opuestos.
Incluso puede verificarse que no hay persona más “libriana”, en cierto sentido,
que un “ariano”. Porque: ¿qué está haciendo siempre el “ariano”? Está
buscando al otro, sólo que lo busca chocándose; tanto es el impulso que tiene.
Como no tiene aún integrado el momento de la reflexión, el “ida y vuelta”
mental, experimenta al otro sólo cuando se lo lleva por delante; es decir,
cuando se ya se ha chocado con él. Esto es esencial de Aries: está todo el
tiempo chocando con el otro, es su forma de encontrarse con el otro. Así,
siempre está referido al otro.

Esto de que no hay persona más libriana que un “ariano” se ve claramente en


los artistas. Es un hecho que hay muchísimos artistas “arianos”. La cuestión
está en cómo conciben el arte los “arianos”: lo conciben como un acto
fundador, no pueden aceptar nada dado, nada que ya se haya hecho, no
pueden simplemente reformar, recrear, tienen que crear. Al “ariano” artista no
le interesa la obra, le interesa el proceso de creación. El artista de Aries deja la
obra inmediatamente después que la terminó, quiere olvidarse de ella, teme
que lo atrape.

Además, para un “ariano” lo más importante es la libertad en la creación.


Esto se relaciona con el tema del pasado. No tiene nada que ver con la esencia
de Aries tomar algo y recrearlo. El tema es crearlo. Todo lo que hay hecho no
tiene ningún significado esencial o podría significar una restricción; por lo tanto
tiene que ser libre de todo lo ya realizado. Todo lo que vemos es pasado.

Por eso el “ariano” no quiere saber nada con nada, quiere absoluta
independencia. Ése es el sentido de la libertad del “ariano”. El requisito de la
libertad es fundamental en Aries para poder crear.

En ese sentido, es muy común en Aries que exista una pelea con el padre;
porque el padre simboliza, precisamente, todo el pasado existente. La
estructura que ya se desarrolló, lo que “ya fue”, y está acumulado, y él ahora
tiene que “soportar”.

Tomando esto psicológicamente, sobre todo en el varón, se ve muy claramente


la pelea del “ariano” con el padre, la búsqueda de la independencia respecto de
la tradición familiar paterna. En las mujeres, muchas veces esto está encubierto
detrás de la pelea con sus parejas; ya que tienden a proyectar la imagen
paterna sobre el cónyuge, para poder confrontarla. Es más difícil que la mujer
se pelee con el padre. En cambio con el marido se puede tomar distancia y
confrontarlo, e independizarse.

Esto es muy claro, muy visible, en aquellas mujeres que tienen el Ascendente
en Aries. La mujer, o bien se casa con un hombre igual al padre para poderse
separar luego, o bien se casa con alguien muy distinto para poder marcar bien
la diferencia; y en el casamiento, en la unión misma, está la sombra de la
búsqueda de independencia respecto del padre; no explícita, pero muy real.

Esta pelea no es nada “personal” con el padre, lo que ocurre es que se


dramatiza el esquema energético subyacente. Todo esto ocurre en la parte
Ariana que tenemos todos. En nuestra parte Ariana, todos nos peleamos con el
padre.

Otra palabra clave para entender a Aries es ‘corte’.


Cortar con el pasado, cortar con el padre, cortar con la “deuda” ancestral. Se
pueden hacer toda una serie de asociaciones que tienen que ver con el corte.
La espada es un instrumento de corte; pero también es un símbolo fálico obvio.
Pero ¿de dónde surge la relación entre lo fálico y el corte o la espada y que
todo eso sea parte de Aries?
El corte lo tenemos desde el momento que Aries está iniciando un ciclo nuevo y
cortando, por tanto, con el anterior.

Lo fálico lo tenemos en que Aries es lo masculino arquetípico. En el sentido de


que es el portador de lo nuevo, que va a fecundar lo que ya está; porque, a la
larga, el “ariano” va a tener que tomar en cuenta lo que ya está; pero lo hará
como su polo opuesto-complementario, como ese lugar adonde va a volcar lo
que trae de nuevo.

En este último sentido, es esencial que Aries descubra la diferencia que hay
entre el pasado como Piscis, del cual sí tiene que separarse y tomar distancia;
del pasado como Tauro, que simboliza su complementario, al que tiene que
respetar y con el cual debe entrar en relación para lograr realizar su impulso.

El problema con el padre, en cambio, otra forma del pasado para él, se da
porque el “ariano” es un padre en potencia, y viene a suplantar al padre “viejo”,
símbolo de la semilla que ya fructificó, del ciclo que ya se cumplió (significados
que luego veremos en Capricornio). Aries no es ese padre realizado, sino el
padre como fecundador y, por eso, más que con el padre se lo asocia con el
"macho", con lo activo, con la actividad pura.

Esta palabra, ‘actividad’, es también esencial de Aries. Acción implica


movimiento; y en efecto, si lo nuevo está entrando con todo el impulso, con
toda la potencia y la fuerza, no puede no estar en movimiento, no puede parar.
Su esencia es moverse ciegamente hacia un objeto que en gran medida
desconoce. En la imagen del espermatozoide y su desesperada carrera hacia
el óvulo tenemos un ejemplo muy ilustrativo. El óvulo, en cambio, figura de
Tauro, espera y atrae.

Al respecto voy a decir algo que aumentará, espero, nuestra autoestima: todos,
absolutamente todos, somos espermatozoides triunfantes, ganadores; y
también óvulos elegidos, preferidos. Como espermatozoides, varones y
mujeres, hemos ganado una carrera increíble frente a varios cientos de miles
de rivales, y ¡ganamos nosotros! Dense cuenta, por favor, del valor que
tenemos cada uno de nosotros.

Es como ganar un maratón gigantesco. Todos y cada uno de nosotros somos


triunfadores natos. Y si lo vemos desde el punto de vista del óvulo es lo mismo,
cientos de miles de espermatozoides corrieron enloquecidos hacia nosotros,
nos eligieron, se mataron por llegar hasta nosotros. Todos, varones y mujeres,
somos la combinación entre un héroe (espermatozoide) y una heroína (óvulo),
o, si quieren algo más prosaico: entre un campeón olímpico y una hermosísima
reina de belleza.

En Aries está absolutamente resaltado todo lo que sea actividad, movimiento,


por eso los “arianos” son muy deportistas, y no pueden quedarse quietos,
necesitan gastar fuerzas.

Hay otra asociación muy interesante: la espada se asocia también con la


guerra. La guerra produce la muerte “por el hierro", y el hierro se asoció
siempre con Marte y con Aries, es un metal característico de Aries.

Por otra parte, la espada corta, hiere, y sale la sangre, que es lo propio de la
guerra, y la sangre es roja. La sangre es roja porque contiene hierro, que oxida
rojo.

El Planeta Marte, por otro lado, ha sido llamado “el planeta rojo” y, por las fotos
de la sonda “Vikinga” –nombre muy justo, por cierto-, parece que lo es. Incluso
a simple vista tiene una tonalidad rojiza. No hay más remedio que aceptar que
esto tiene alguna vinculación, aunque no lo parezca, ya que Marte es el planeta
“regente” de, o afín con, Aries. Planeta “regente” quiere decir, aquel Planeta
cuyo significado es semejante, asimilable al significado del Signo de Aries.
(Como iremos viendo, cada Signo tiene un Planeta afín, que se denomina
“regente”).

El que tiene mucho Aries -o el que lo tiene en la zona de la vocación de su


Carta Natal-, tendrá alguna profesión relacionada con todo esto; por ejemplo:
cirujano (porque corta, y anda embadurnado de sangre; hematólogo (por
razones obvias), odontólogo (además del infausto torno, los dientes cortan y
desgarran, por lo que están asociados con Aries). Un fuerte componente
“ariano” hallaremos también en los que trabajan con metales, -esos talleres en
los que se ven saltar chorros de chispas y se escuchan ruidos chirriantes son
amados por los “arianos”-; y no olvidemos a los ingenieros. Sólo por citar
algunos ejemplos ilustrativos que nos ponen en sintonía.

Desde el punto de vista caracterológico todas estas palabras claves y


conceptos esenciales dan una personalidad que podríamos relacionar con la
etapa de la adolescencia. Hay mucha energía, mucho impulso, no hay objetivos
claros. Los adolescentes también tienen la energía; pero a menudo no saben
hacia dónde encauzarla.

Eso produce impaciencia y, cuando “se sube” a la cabeza, genera agresividad


(la típica crueldad del adolescente). Se puede decir que todos los adolescentes
tienen algo de “arianos” y que todos los “arianos” tienen algo de adolescentes.
Es muy común que los varones “arianos” alimenten el mito de la (es decir, “su”)
virilidad, y en las mujeres hay tendencia a un carácter muy independiente, con
distinto grado de “masculinización” según los casos. Hay que recordar que las
famosas Amazonas eran hijas de Marte.

Hay otro rasgo psicológico ariano muy fuerte: la necesidad de no ser invadido,
de tener un espacio libre alrededor. No soportan que se les acerquen
demasiado, con ruido o con lo que sea, son celosos de su espacio. El “ariano”
no puede sentirse estrecho o apretado.

Ahora bien, lo que más los hace sentir estrechos y más sensación de asfixia les
da, son los sentimientos. Vistos desde Aries, los sentimientos semejan a esas
personas que se agarran de la ropa del otro; que hablan muy cerca de la cara.
Eso es lo que más rechazo le produce al “ariano”. Les produce una necesidad
perentoria de respirar libres. Pero el problema no viene tanto del aire, sino más
bien de la necesidad de movimiento.

Otro concepto fundamental es el de deseo. Al nivel de lo psicológico, la energía


pura, nueva, no es otra cosa que el deseo. Deseo, ante todo, de fecundar lo
que hay. En cada Signo el deseo toma forma diferente; pero el deseo en
general, como aquello que nos pone en movimiento, eso es Aries. Es una
fuerza que se siente como desplazándose desde adentro hacia afuera; como
una necesidad de ir hacia, de moverse.

El concepto de deseo en general, lo vamos a encontrar tanto en Aries como en


Tauro; pero en Aries el deseo es el impulso de volcar, de fecundar; es el lado
masculino del deseo. Es propio de Aries, que así como el artista “ariano” se
desentiende de la obra, el padre “ariano” les dé independencia a los hijos. Le
interesa que echen a volar por sí mismos. Si no exageran esta tendencia
suelen ser buenos padres.

Pero también tienen una tendencia a proyectarse a sí mismos en los hijos que
puede ser nefasta, porque los pierden de vista como entes independientes, los
aplastan, a veces.

La esencia de Aries es echar al mundo algo, y lo importante es el acto de


hacerlo. Aries se caracteriza por la capacidad de comenzar y la corta duración
del impulso que lo llevó a emprenderlo.

El impulso se le va enseguida. Es un iniciador. Lo que le falta a Aries es


continuidad, perseverancia. Un buen ejemplo de un “ariano” que, al menos en
cuanto filósofo dio una nota alta de Aries, es el de Renato Descartes, quien,
coherentemente, es considerado el iniciador de la filosofía moderna. Descartes
busca un principio nuevo que sea evidente, cierto, por sí mismo (que no le
deba nada a nadie ni a nada). En tres o cuatro páginas elimina –o cree
eliminar- toda la historia de la filosofía: nada de lo anterior sirve, ni tampoco lo
que nos dicen los sentidos (que es una faceta taurina).

Así llega a su “evidencia”: está pensando. Lo único indudable es que está


pensando. Pensar es actividad. Está en actividad y, mientras dure esta
actividad (el pensar) él existe. Normalmente a su frase “pienso, luego existo” se
la entiende mal, no es “pienso y, en consecuencia, existo”; mucho menos
“pienso, y después existo”.

Es “pienso = existo”, no se puede dar una cosa sin la otra. Y eso es Aries puro.
Para Descartes, pensar (la actividad de pensar) equivale a existir. Es como si
dijera, hablando en general: lo único evidente es la actividad, existir es
actividad.

La posición de Descartes es: la realidad es actividad y de esa actividad la única


que es inmediata para mí es el pensamiento.

Otro ejemplo de comportamiento ariano lo tenemos en los bebés. El bebé no


separa acción y pensamiento. Para pensar necesita hacer. Sólo después de
repetir innumerables veces una acción empieza a tener la posibilidad de
separar ambos actos.

Uno de los valores de Aries es la decisión o resolución. Aries sabe decidir.


Sabe resolverse a actuar. Este rasgo pone a los “arianos” en lugares de
liderazgo.

Porque son los primeros que se lanzan, los que inician el proceso. Sin
embargo, muchas veces no duran en este lugar porque, como ya dijimos, su
impulso es de corta duración, si no se completa con otras cualidades que le
otorguen perduración.

Aries es el primer Signo de Fuego. El Elemento Fuego simboliza la forma más


sutil de energía con la que tenemos contacto en esta vida. Es la realidad más
móvil, más rápida, más poderosa; la que puede transformar a todas las otras.
Es asociable con el deseo. Por ejemplo: se suele decir “el fuego del deseo”, y
los que titulan películas explotan bien esto... Y también se puede asociar con la
idea de voluntad.

Una de las emociones típicas de Aries es la cólera. Cuando alguien monta en


cólera, se dice que “se calentó”, o “está que hierve”. La cólera es lo que
distingue al simple peleador, del verdadero guerrero. El peleador actúa por
enojo. El guerrero, en cambio, si se enoja pierde la batalla. Tiene un valor
templado. Del peleador se suele decir que es un “leche hervida”, se desborda
rápidamente, pero es también “pura espuma” y, a menudo, esa misma espuma,
apaga el verdadero fuego.

Lo que tenemos en Aries es el fuego bajando, cayendo desde el cielo sobre la


tierra. Una imagen es el rayo, cayendo a gran velocidad; da un poco de luz, se
ve algo; pero rápidamente vuelve la oscuridad; ahí estamos en Aries, una
fuerza creadora, ígnea, instantánea y con muchísima fuerza, fulminante.

El símbolo de Aries, como todos los del Zodíaco, encierra una gran cantidad de
información. Podemos verlo como ese proceso de caída en la forma, como
formado por dos líneas que vienen desde arriba y confluyen en un punto
inferior, penetrando en la realidad manifiesta. En esas dos líneas curvas que
vienen bajando hay una referencia apenas insinuada a la espiral evolutiva (ver
gráfico).
También podemos pensarlo a la inversa (desde abajo hacia arriba),
simbolizando el punto inicial que sale desde la nada y a poco se bifurca para
entrar en la dualidad.

Si soltamos la imaginación podemos ver una tijera, una espada, un arado


hendiendo la tierra. Todos elementos asociables con Aries.

Porque son los primeros que se lanzan, los que inician el proceso. Sin
embargo, muchas veces no duran en este lugar porque, como ya dijimos, su
impulso es de corta duración, si no se completa con otras cualidades que le
otorguen perduración.

Aries es el primer Signo de Fuego. El Elemento Fuego simboliza la forma más


sutil de energía con la que tenemos contacto en esta vida. Es la realidad más
móvil, más rápida, más poderosa; la que puede transformar a todas las otras.
Es asociable con el deseo. Por ejemplo: se suele decir “el fuego del deseo”, y
los que titulan películas explotan bien esto... Y también se puede asociar con la
idea de voluntad.

También podemos pensarlo a la inversa (desde abajo hacia arriba),


simbolizando el punto inicial que sale desde la nada y a poco se bifurca para
entrar en la dualidad.
Si soltamos la imaginación podemos ver una tijera, una espada, un arado
hendiendo la tierra. Todos elementos asociables con Aries.

Palabras Clave para Aries:


Iniciar, guerra, rojo, espada, impulso, deseo, acción, sangre, hierro, conquista,
macho, ser, irrupción, corte, decisión, fuego, valentía, cólera, resolución.

Palabras clave para Aries.


A R I E S

El buen representante de este signo es un ser que florece frente a los desafíos,
sintiendo que debe luchar solo, sin ayudas ni apoyos, el único sostén es su
fuerza, su inteligencia y su valor. Es auténtico, sincero – hasta la falta absoluta
de tacto y diplomacia - , defiende con ahincó sus convicciones aunque por ello
quede aislado del entorno. Carece de tolerancia y comprensión frente a las
debilidades humanas creyendo que la entereza y el honor son los únicos
valores dignos de tenerse en cuenta.

Anhela tener las manos libres para realizar las cosas a su manera, razón por la
cual trabaja mejor solo que acompañado y aunque sea el jefe, se impacienta al
tener que explicar una tarea, prefiere hacerla él antes que esperar los tiempos
de comprensión y realización de los otros.

Por amor a la acción, siente tediosa cualquier situación calma y placentera. Es


un buen momento entonces, para iniciar una nueva empresa, producir cambios,
comenzar un desafío. Intentar algo que no hizo nadie antes es el estímulo más
apasionante para Aries.

Le gusta tomar riesgos y seguir su propia inspiración del momento, ya que le es


muy difícil planear, evaluar, armar una estrategia. El carnero tiene una
particularidad: por la forma de sus cuernos, si embiste no mira y si mira no
embiste, por lo tanto, primero saltará y luego verá donde cayó. Cumplir con
metas o planes preestablecidos no es su preocupación, lo único importante es
intentarlo sin atender a las pérdidas o ganancias que pueden producirse.

Cree en el poder de la acción y el pensamiento positivo, afirmativo. Se imagina


a sí mismo como una persona fuerte, incapaz de depender de otros sea en el
plano material o emocional. Es espontáneo, impulsivo, entusiasta, aventurero y,
por supuesto, presenta unos marcados rasgos adolescentes y hasta infantiles.

Detrás de su bulla se esconde alguien que sabe que está sólo, que debe
preocuparse por su autoabastecimiento en todos los planos y que su vida tiene
una exclusiva dirección: hacia adelante.
Por miedo a mostrar su debilidad o su rostro de cordero, muchas veces es
rudo, hostil, gritón y pendenciero. Poco sutil, no es su tema la gama de los
grises, el mundo sugerente de las emociones ni nada que se acerque a la
ambigüedad (incertidumbre, confusión) o la paradoja.

Tiende a centrarse tanto en sus propios proyectos que puede, aunque sin
siquiera darse cuenta, atropellar a los demás, ignorando sus sentimientos o las
cooperaciones que pueden ofrecerle.

Entre los personajes conocidos de fuerte inspiración Ariana, encontramos a


Marlon Brando, Emile Zola, T. Jefferson, Bernardo Houssay, Charles Chaplin,
Tennessee Williams, Francis Ford Coppola, Casanova, Omar Shariff, que
aunque impacientes y de mal genio les ha ido bastante bien en aquello que se
propusieron en la vida.

Hecha esta primera pincelada de sus rasgos personales, veamos ahora otras
facetas para comprender mejor las características de este signo.

El símbolo que lo representa es el cordero, aquel que es inmolado para que su


sacrificio libere al mundo de los pecados cometidos. Este es el sentido de la
fiesta de Pascua (marzo, abril) tanto para los judíos como para los cristianos en
cuyo transcurso tradicionalmente se come cordero, al igual que al finalizar el
mes de Ramadán los islámicos.

De hecho, Aries se encuentra en el dominio de interés de los criadores de


ganado menor, como los semitas septentrionales, grupo al cual pertenecían
Abraham, Ismael, Jacob y los restantes patriarcas del Antiguo Testamento.

A diferencia de Jesús que ya en su momento lo veremos como un arquetipo


Piscis, el cordero va al sacrificio sin ser consciente de ello. Dicho de otra
manera, Aries se pone al frente de un grupo o una causa, sin medir las
consecuencias que ello puede traerle.

Tal vez, en la mitología contemporánea, lo podemos pensar desde el “arquetipo


del cowboy”. Habitualmente llega a un pueblo que ni siquiera conoce, donde la
buena gente es asolada por unos bandidos. Solo, se encarga de enfrentarlos a
todos, hasta que finalmente la justicia y la paz vuelven a acompañar la vida de
los colonos. Es allí cuando los pobladores agradecidos quieren nombrarlo
sheriff, la maestra lo mira con buenos ojos, él duda un instante, pero al final
dice que no, que en otro lugar lo necesitan para que restablezca el orden.
Escena final: galopa sin rumbo fijo (nunca se lo ve consultando un mapa),
alejándose en dirección al horizonte: The End.

Si se quedase a disfrutar de lo ganado con tanto riesgo y esfuerzo, dejaría de


ser Aries y comenzaría a ser Tauro. Por eso el héroe de nuestro film, duda. Si
fuese un ser humano de verdad, debería quedarse, sería una señal de
madurez, pero como es la personalización de un rasgo puro, debe seguir el
viaje, para reiterar eternamente la misma escena, para seguir siendo,
eternamente Aries.
El cordero que lo simboliza, se ve simplificado en el grafismo, tan sólo por los
cuernos. Si recordamos grabados de los libros de historia, veremos que esa
misma forma tenía el ariete – es obvio señalar la similitud del nombre -, aquel
arma que se usaba para golpear la puerta de las ciudades amuralladas hasta
derribarlas.

Bien, esa es la manera que Aries tiene de enfrentar la realidad: golpear hasta
que ceda, aún a riesgo de quedar mal herido. Y siguiendo con la imagen del
ariete, una vez que se abren las puertas de la ciudad, son los otros los que
entran, él ya cumplió su tarea y de ahí en más se desentiende.

Otra figura simbólicamente Ariana es Moisés. Acepta el mandato de ponerse a


la cabeza de su pueblo y luego de un largo camino y de muchas peripecias,
llega a ver la tierra prometida y muere. No le toca a él disfrutar de aquello por lo
que tanto se sufrió. Como el ariete, marcó el rumbo y abrió el camino para los
demás.

La vieja astrología medieval árabe, determinó las correspondencias entre los


signos zodiacales y las diferentes partes del cuerpo. Aries rige la cabeza, lo
que utiliza el bebé para abrir el canal del parto que lo transporta de un mundo
que comenzó siendo protector y paradisiaco pero que se tornó amenazante. Es
el momento de ir hacia adelante, no se sabe bien ni adónde ni cómo, pero el
atrás significa la asfixia, la muerte. De igual manera, la energía Ariana puede
sentir nostalgia por un pasado perdido, pero a la nostalgia se le ensambla la
sensación de una encerrona peligrosa. Por lo tanto adelante, en el futuro está
la vida que merece ser vivida.

Me parece importante llegados acá, remarcar dos cosas de la energía Ariana:


la importancia de que todo ese caudal de energía está guiado por valores
éticos para no convertirse en el líder violento de la pandilla, sea en sentido real
o figurado. Podríamos plantearnos cuánta mala energía Ariana late en la
violencia de las pandillas de adolescentes, imposibilitados de iniciar un
proyecto laboral, por la crisis económica y un proyecto de vida, por la crisis de
las ideologías.

Lo segundo para señalar es que la inconstancia de Aries que tiende a ser


señalada como una falla de su temperamento, no es una falla, es su
temperamento. Al margen de la validez de intentar ser más consecuente con
sus propósitos, es claro que lo que para el mundo es un mejoramiento de sí,
para él es una mutilación o una traición a su propia esencia.

Para concluir y a manera de síntesis, resaltaremos que Aries siente atracción


por conquistar un mundo al cual siente hostil y extraño. Se mide en situaciones
de poder, no por lograr notoriedad, sino para ponerse a prueba. La vivencia
principal es que se desarrolla en un proceso constante de formación, que
nunca será un producto terminado, más absorbido por intentar que por
conseguir, por probarse que por adueñarse, no dudará en desprenderse de su
pasado para poder encarar sin lastre una nueva etapa, y otra, y otra…
CXI
MARTE

VISUALIZACIÓN DE MARTE: Vamos a ir cerrando los ojos, llevando la


atención hacia nuestro interior, conectándonos con la respiración, con el peso
del cuerpo. Sientan los apoyos, vayan entregando el peso del cuerpo a la tierra,
y lentamente vamos a ir entrando en un estado de percepción más profundo.

Perciban el aire entrando y saliendo, y cada vez que exhalen el cuerpo se va a


relajar un poco más. Vayan percibiendo el cuerpo más pesado, dejen fluir los
pensamientos. Nos vamos liberando de tensiones y preocupaciones.

Vamos a ir imaginariamente a la planta de los pies, llevando el aire a esa parte


del cuerpo, vamos relajando esa zona, aflojamos las pantorrillas, las rodillas,
los muslos. Sigan entregando el peso del cuerpo, vayan aflojando la cadera, la
zona abdominal, con el aire vayan subiendo por la columna vertebral,
relajándola, creando espacios entre vértebra y vértebra.

Están totalmente relajados, pero no van a dormirse. Aflojen ahora la garganta,


los músculos de la cara, relajen el cuero cabelludo, y en este estado de
percepción profunda, nos disponemos a conectarnos con la energía de Marte.

Ustedes están en la jungla: es de día, sientan el calor agobiante, la luz, el sol.


Siéntanlo a través de las grandes hojas que van rozando mientras caminan.
Escuchen la algarabía de los pájaros, los monos, el ruido de los animales.
Sientan el suelo blando bajo los pies. Sientan cómo se hunde. Escuchen el
chasquido de las ramas mientras caminan. Y van a ver un claro. Un claro en la
selva. Un movimiento en la vegetación, algo se mueve allí. Van a ver,
abriéndose paso entre las grandes hojas, que surge ante ustedes un enorme
tigre que está buscando su presa. No tengan miedo: el tigre no puede
percibirlos. Obsérvenlo. Observen la majestuosidad y la fuerza de ese cuerpo.
Fíjense cómo son sus movimientos, cómo se mueven sus músculos. Pueden
distinguir bajo la piel esos movimientos. Observen cómo mira. Observen los
ojos del tigre, qué busca. Perciban sus fauces abiertas y sus grandes colmillos.
Acérquense mucho más al tigre, hasta que puedan sentir su olor salvaje, su
olor a felino. Pueden encontrarse con esa mirada penetrante. Y sientan la
fiereza, el peligro que encierra la fuerza de ese animal salvaje. Tóquenlo,
ustedes pueden hacerlo, ustedes pueden sentir los músculos del tigre, sentir
su fuerza. Atrévanse a hacerlo, hasta que ustedes mismos se van a convertir
en un tigre. Ustedes son un tigre que tiene mucha hambre. Sientan el hambre
del tigre. Hambre que debe ser satisfecha y están en búsqueda de su presa.
Registren el alerta de sus sentidos, cómo olfatean, como escuchan, como
observan los más mínimos movimientos buscando el alimento. Traten de sentir
la fuerza de sus cuerpos, la agilidad, la potencia de sus garras, la fuerza que
tienen en las fauces. Sientan la musculatura, y dense cuenta cómo se mueve
un tigre buscando una presa. Hasta que de pronto van a detectar el olor de un
animal. Y van a buscar en la dirección en la que viene ese olor. Van a mirar a
través de la vegetación, y van a ver la silueta de una gacela. Ese es su
alimento. Ustedes tienen hambre y tienen que comer para vivir. Observen los
movimientos de la gacela con los ojos del tigre. Acérquense más, hasta
sentirse seguros que la van a atrapar, porque ése es su alimento. Y cuando
estén seguros: abaláncense sobre la gacela. Rugan con la potencia del tigre,
persíganla corriendo hasta saltar sobre ella, hasta derribarla de un zarpazo.
Hasta hincar sus dientes en ella, y comerla. Es su alimento. Es la vida que
necesitan. Son un tigre alimentándose.
Ahora, vamos a cambiar de imagen: vamos a observar en el desierto entre las
dunas, con un sol quemante, a un guerrero montado sobre un caballo negro.
Obsérvenlo, está mirando hacia el horizonte, muy atento esperando.
Acérquense al guerrero, registren su fuerza, registren su decisión, vean su
espada, su escudo, vean su collar de dientes de tigre. Está vestido de rojo y de
negro. Tiene un caballo negro muy brioso en constante movimiento, un
movimiento que él domina. Y van a convertirse en ese guerrero. Siéntanse un
guerrero montando y dominando un corcel negro, muy brioso. Sientan la fuerza
de sus músculos y de su espada. Sientan como ustedes observan, solos en el
horizonte, esperando el momento de la lucha. Todos sus sentidos están
concentrados en esa espera, en esa vigilia. Hasta que van a ver una polvareda
en el horizonte y van a ver como se acerca un grupo de jinetes. Entre esos
jinetes hay una mujer que es prisionera. Ustedes deben salvarla. Deben
rescatarla, aunque ese grupo de jinetes lo supera ampliamente en número,
esta es su misión. Y van a dejar que se acerquen hasta que el momento sea el
oportuno. Y cuando estén muy cerca van a tomar la decisión de lanzarse al
ataque. Van a soltar la fuerza de su caballo, y van a gritar para intimidar al
enemigo. Van a desenvainar la espada. Sientan que van a ir al choque, la lucha
es inevitable. Es una lucha de vida o muerte. Lancen al caballo a todo galope y
sientan ahora como su caballo choca, topa contra los otros. Golpeen con la
espada, sientan cómo golpean, como hieren, cómo reciben golpes sobre el
escudo. Es matar o morir. Ustedes luchan con todo el cuerpo, con toda la
fuerza, hasta que los enemigos van cayendo muertos y heridos, hasta que los
últimos huyen. Han vencido. Ustedes han vencido. Tengan la sensación de la
victoria. Y ahora, van a liberar a la prisionera. Son el guerrero que ha vencido.
Que nadie puede vencer. Son el guerrero que ha vencido otro encuentro con la
muerte.
Esa es la imagen para el Planeta Marte.

Lentamente van a volver a conectarse con el peso del cuerpo, retomando, el


contacto con el ritmo de su respiración. Poco a poco van a ir volviendo al
estado de conciencia habitual, tratando de no perder las sensaciones y
registros que tuvieron durante la visualización.

Ahora, cada uno a su tiempo, pueden ir comentando sus sensaciones…

La visión del tigre me pareció bellísima. Luego me sorprendí de estar tan


convencida de comerme a mi presa. Y, finalmente, con el guerrero sentí que
aún era el tigre y que los golpes de mi espada eran sus zarpazos…

Esta visualización suele producir alguna sorpresa…

Yo sentí que al atacar a la gacela no pasaba por el bien o por el mal, sino una
necesidad que debía ser satisfecha de ese modo. En el guerrero sentí que
también había un motivo para atacar, también sentí que así tenía que ser.

Yo sentí cierto placer…


Yo sentí que era vida o muerte, que podía lanzarme con todo mi cuerpo, con
toda mi energía a pleno…

Ahora, ¿Cómo era la percepción del tigre? ¿Cómo miraba? Es interesante que
la comparen con la mirada de Venus…

¿El tigre tiene una mirada mucho más direccionada…?


Exacto… es muy importante que hagan esta distinción. El tigre está muy alerta,
pero a ciertas cosas…

¿Pero a su vez, es un alerta de 360º…?


Sí, pero con un objetivo, lo cual hace que descarte completamente cierto tipo
de percepción. Es muy amplio, pero selectivo…

Yo no pude matar a la gacela…

Siendo guerrero me puse a planificar cómo hacer para lograr mi objetivo sin
tener que matar a todos…

Es importante registrar cuantos controles hay para soltarse a una visualización


de este tipo. Aquí hay un contacto con el instinto, con lo primario, con lo que es
absolutamente natural y que está más allá de toda moral.

Yo sentí que la pelea con los jinetes era en iguales términos, pero el ataque a
la gacela lo sentí desigual…

Claro, hay dos distintos registros. Uno es el del instinto puro y el otro es el de la
agresividad. Ambos son dos impulsos bien primarios. Algunos van a estar en
mejor contacto con uno que con el otro, otros se sentirán cómodos o
incómodos con ambos.
Yo tuve un diferente registro de sangre y olor. En el tigre sentí algo más
placentero, sentía una sangre más dulce, mientras que en el guerrero la sangre
se mezclaba con sudor…

Es una muy buena distinción. Se nota que hiciste una buena visualización…

Quizás algunos se hayan sorprendido de visualizar algo que no se esperaban.


En general, esta es una visualización más cómoda para el lado masculino.

El símbolo de Marte es:

Esta es una energía que nos va a costar trabajar. Cuanto más vamos subiendo
por la Pirámide Caldea, más fácil no es decir: “esta energía yo no la tengo”,
“esta energía no la quiero tener…” o “la tienen otros, pero yo no…”. El tema es
que todos tenemos Marte y, en general, no es una energía de fácil contacto e
identificación. Este es un ejemplo bien claro de una energía que, por razones
culturales, resulta muy difícil de aceptar y reconocer como propia con toda su
potencia y significación.

¿Cómo podríamos definir la “cualidad marciana”?


Como una fuerza ligada a la necesidad. Una fuerza que se hace imperiosa, no
arbitraria, ligada a una necesidad que debe ser satisfecha. Esta fuerza es la
respuesta a un impulso básico y tiene la cualidad de lanzarse, de penetrar. Es
decir, es una fuerza de penetración, de riesgo, de exposición, y también de
mucha precisión.

Marte es una energía muy precisa, justamente, porque es arriesgada. Es


importante que hagan esta asociación y que registren que una cualidad de
Marte es la de ser muy preciso. La energía marciana, aunque torpe y primaria,
no se puede equivocar, porque de hacerlo las consecuencias serían
catastróficas y fatales. Marte tiene que “dar en el blanco”, no tiene muchas
opciones y libertades.

Ahora, en un sentido más abstracto, ¿Qué función tiene Marte dentro de un


sistema? Es el movimiento unidireccionado. La función de Marte es la de
unilateralizar a un sistema para moverlo. Esto es muy importante
comprenderlo.

Marte nunca es un movimiento “en redondo”, un movimiento expansivo, sino


que siempre es un movimiento “hacia”. La ameba que lanza sus pseudópodos
sobre la bacteria, eso es Marte.

Dar el primer paso es marciano: “decido que desequilibro en esta dirección…”.


Cuando Marte está en funcionamiento, todo se pone unilateral.

¿Es un desequilibrio…?
La unilateralidad provoca un desequilibrio. Obviamente, ante esta situación los
librianos comenzarán a cuestionar la función de Marte. Pero, es muy
importante comprender la necesidad de unilateralidad. Marte, por definición es
unilateral.

Piensen que si Marte fuera global y ecológico, no estaría cumpliendo con su


función. El tigre no cuenta cuantas gacelas quedan en la selva, sino que el tigre
come. No es posible pedirle a Marte que cuide la totalidad. En Marte hay un
aspecto que, por definición, es indiferente a la necesidad del sistema más
amplio, porque está muy en contacto con una necesidad básica, que tiene que
ser satisfecha sí o sí. Será necesaria otra función para reequilibrar el
movimiento marciano.

En el inconsciente colectivo, como arquetipo, Marte aparece como lo extremo


masculino, como el guerrero. Marte es el Dios de la Guerra, y en la Mitología
Griega aparece como un Dios bastante atolondrado, con pocas luces. No es
una energía que vaya a ser tematizada como racional, sino que está
representando instintos básicos.

Ahora, la dificultad de comprenderla como “función psíquica personal” está en


que nos pone en contacto con lo que es instinto, agresión y deseo, es decir,
con aquello que no es pensado o que no es fácilmente pensable.

Marte no es un planeta pensable. Por eso es que en la mitología aparece como


tosco y atolondrado. La función marciana no es pensar. La energía marciano
no es “primero pienso y después actúo…”, sino que tengo que tener un timing
de pensamiento – acción muy peculiar.

Piensen en un jugador de rugby: agarra la pelota, observa cómo están


ubicados todos, ve el hueco y por allí se manda con todo… Hay un “ser todo
uno” respecto a la motricidad y a la acción. No hay posibilidades de separarse y
luego actuar, sino que lo marciano es una energía que no es reflexiva.
Justamente, tiene que ver con un renunciar a la reflexión, porque una vez que
uno está mandado, ponerse a reflexionar puede ser fatal.

Entonces, observen como es constitutivo de lo marciano este arrojo, este


riesgo, esta no reflexividad.

Dices que la función es la unilateralización, pero, sin embargo, en la


visualización siempre hubo mucha agresión…

Ocurre que en las visualizaciones nos manejamos en el plano del arquetipo,


son imágenes. La función, en cambio, es algo mucho más abstracta, más
general y propia del plano racional. Ahora, una cosa contiene la otra. El tigre
tiene un movimiento claramente unilateral, en el sentido que está concentrado
en la presa, es indesviable.

Pero, puede haber tres gacelas…


Ese sería un problema de Marte en Libra: se cruzan tres gacelas y, entonces,
el tigre empezó a buscar criterios de opción…☺☺. Evidentemente, esto no
será un lugar cómodo para Marte. Ante tres gacelas, Marte inmediatamente
enfoca a la “más gordita” y cercana, y se lanza con todo, sin que las demás
existan para él. Es decir, Marte es una energía sin opción, es bien unilateral,
necesita serlo.

Ahora, que hable de movimiento unilateral puede sonar muy bonito y abstracto,
pero marciano es el instinto. Esto es, cuando hay hambre se come una sola
cosa.
Nos hace funcionar desde el animal…
Exacto. La energía en sí misma es instinto, es deseo. Por eso decía que
estamos muy marcados culturalmente para considerar que esta energía es
peligrosa y que tendríamos que convertirla en otra cosa.

Pero, en cierta forma, ¿No está reivindicada culturalmente esta actitud?


En realidad, el comportamiento del guerrero está más reivindicado desde las
películas que desde la vida real. Por supuesto, si eres un empresario, te
comportas marcianamente; pero, el conjunto de la sociedad trata de depositar
Marte en algunos, porque “¿Cómo es esto de que voy a ser tan unilateral?”.

Entonces, diríamos que instinto, sexualidad, deseo, agresión, capacidad de


decisión, fuerza resolutiva, son todas cargas que registramos en la energía
marciana, y en el símbolo marciano vamos a leer cómo funcionan todos estos
elementos que, en realidad, forman un solo bloque.

Una de las características de Marte es que está ligado al instinto territorial, a


ocupar espacio; es decir, el movimiento de adentro hacia afuera, el
exteriorizarse, es un movimiento marciano. Es como una discriminación y
ocupación del espacio en la acción.

Yo puedo estar muy discriminado desde la conciencia a través del Sol; puedo
ser muy solar y tener mucha conciencia de mí. Pero, si no tuviera Marte
entonces no podría actuar, y sería una persona que se siente a sí misma, pero
que no actúa, que no puede ocupar espacio, que siente que si se manifiesta
invade o provoca algo con lo que no se puede conectar, y, por lo tanto, voy a
quedarme en un nivel puramente interno.

La energía marciana es la que me permite salir. Sin Marte no salgo. Sin Marte
no ocupo espacio, no logro demarcar un espacio y ocuparlo. Marte exterioriza.

Un ejercicio para probar la cantidad de Marte que tiene una persona es ponerla
en medio de una habitación, decirle que ese es su lugar, y luego mandar a otra
persona que se lo dispute: ahí salta enseguida cuanto Marte tengo. Si me corro
y resigno mi lugar, será un tipo de Marte; si me quedo y rechazo al otro a
empujones o simplemente con la mirada, será otro Marte.

Si uno tiene Marte débil, ante la invasión del otro se mostrará comprensivo,
porque el choque será algo que me cuesta. La energía marciana lleva a ser
capaz de topar con otro, chocar con alguien, en el sentido de desafiar el
espacio. Si Marte está muy débil, entonces voy a tener mucho miedo de
hacerlo.
Así, la persona que no puede poner límites en la acción, es una persona que
tiene un Marte un poco diluido. También verán personas que, haciendo el
ejercicio del espacio, se dejen empujar hasta verse arrinconadas y, en el
momento en que se sienten arrinconadas, directamente “matan”.

Es muy común tener un Marte fuerte, pero que otro lado de sí mismo no
termina de aceptar. Tenemos miedo a jugar todo ese Marte, porque quizás
estemos valorizando nuestro Venus u otros aspectos, y tratamos de no usarlo;
pero, como lo tengo en gran cantidad, puede ocurrir que lo postergue hasta
último momento y finalmente lo libere con toda su potencia. Es decir, si
renuncio a Marte, éste va a salir a destiempo lo cual va a traerme problemas.

También puedo negarlo absolutamente en ciertas áreas y tenerlo en extremo


en otras. Así, puedo considerarme muy pacífico y comprensivo, pero… ¡cuando
agarro el volante voy a mil…! Esto es así porque, en realidad tengo una
cantidad de Marte que tengo que vivir, aunque lo desvalorice y lo niegue.

Si yo tengo mucho Marte y no lo juego, puedo augurar que mi destino será “que
me empiecen a robar el pasacassette…” o que eventualmente “me enferme y
me operen…”. Esto es así porque yo tengo mucha energía de intrusión, y tiene
que manifestarse.

Estoy haciendo mucho hincapié en este tema porque Marte es un planeta que
resulta muy fácil de proyectar, de manera que este planeta puede estar
presente en mi carta con mucha fuerza, sin que yo logre conectarme con él;
pero, de todas maneras, esta energía se manifiesta en mi vida.

La dificultad de Marte es que tiene mucha violencia y agresión adentro, pero en


esto que yo puedo desvalorizar está también la posibilidad de que yo tome
contacto con mi deseo y con la capacidad de realizarlo.

¿También la capacidad de defenderme…?


De defenderme y de definirme…Un Marte débil es una persona que tiende a
hacer constantemente lo que los otros quieren, y le va a ser muy difícil
encontrar la propia dirección.

Entonces, si yo tengo muy negada la agresión, muy negada la violencia, muy


negado el contacto con el instinto, entonces tendré una gran dificultad para
saber qué es lo que quiero.

El primer trabajo es llegar a reconocer que si asiduamente “me roban el


pasacassette…” es porque tengo mucho Marte y no lo estoy jugando. Es decir,
reconocer que hay un nivel en el que yo soy agresivo, violento, instintivo,
deseante, y que a eso le tengo miedo.

El segundo punto es que creo que para trabajar Marte es fundamental el


cuerpo. Marte no se trabaja con la cabeza, sino que es una energía que hay
que liberar en el cuerpo. Muchas veces la persona que tiene mucho Marte
retenido, necesita liberarlo con el cuerpo, porque si no, cuando empiece a
soltar, va a sacar una violencia excesiva.

¿Esa actividad con el cuerpo sería el deporte?


Sí, pero mucho más importante es lo expresivo, para que no solo sea una
descarga, sino que, también pueda trabajar la integración. Por supuesto, ir a
jugar tenis “para no matar a mi suegra…” es una manera, pero no va a estar
integrado al resto del sistema.

¿Actuar el propio Marte sería sentirse seguro?


Sentirse seguro en la acción…Resolver, decidir. Marte es capacidad de
resolución.

Acentúo el tema de la acción, porque una persona muy solar o muy saturnina,
puede sentir que sabe lo que quiere, pero no lo puede actuar.

Obviamente, las “personas” que remiten a Marte tienen que ver con el lado
masculino de sí mismo, sea varón o mujer, y personas que encarnan
características marcianas: personas violentas, agresivas, decididas…

¿Qué tipo de actividades marcan un fuerte Marte?


Un cirujano…
Por ejemplo…La medicina alopática en general es claramente marciana,
porque no se preocupa por la totalidad sino que focaliza su acción en un punto.
La actitud del cirujano de cortar es bien marciana; puede ser acertado o no
(seguramente un Venusino sugeriría algo más antes de cortar), pero la energía
que decide que “es así y hay que hacer esto…”, es netamente marciana.

Esa capacidad de que “no le tiemble el pulso…”, ya sea el cirujano que va a


cortar como al empresario que va a despedir a sus empleados, es bien
marciano. Por otro lado, la precisión del cirujano es proverbial, pero observen
que es motriz.

El deporte en general es una vía marciana, una especie de sublimación del


guerrero. Casi todos los deportes son competitivos, es decir, combinan la
presencia de mucha energía corporal y la competitividad. Marte ama competir,
ama confrontar. De alguien que diga que no le gusta ganar es posible presumir
que tenga mucho Marte no reconocido, o muy bien sintetizado con Venus y
Júpiter.

Los deportes muy agresivos, como el boxeo, son en grado máximo marcianos.

¿En general, son más marcianos los deportes individuales que los grupales?
Exactamente… cuanto más individual, más marciano. Un deporte muy
marciano es el tenis: bien individualista y no hay empate… Los juegos en los
que no hay empate son típicamente marcianos. Esa sensación de que alguien
gana y alguien pierde, de que alguien va a llorar y alguien va a reír, es típico
del instinto marciano.
Por supuesto, un neptuniano ante una definición por penales seguramente
preguntará “¿No pueden ganar los dos?”. Por eso mismo, la marciana es una
energía unilateral: no abarca la totalidad.

¿Una persona con mucho Venus puede, por este mismo motivo, tener un Marte
que no aparezca mucho…?
Claro… Yo puedo tener un Marte y un Venus muy fuerte, pero sentirme
identificado con Venus y, por ejemplo, ser una persona que no toma riesgos.
En cambio, si tengo mucho Marte y no me doy cuenta, puedo asumir riesgos
inconscientemente hasta que, entonces, aparezca el violador, el ladrón, el
raponero, o algún personaje por el estilo, que va a formar parte de ese campo
energético.

Es decir, si en mi vida aparece el violador, es porque tengo mucho Marte.


Nadie puede ser violado si no tiene mucho Marte en su carta. No puede
suceder un hecho de destino violento si la carta no tiene una violencia que no
habrá sido vivida desde sí y que, por lo tanto, para que se gatillara necesitó que
algún otro la actuara.

¿Los accidentes también pueden interpretarse de ese modo?


Exactamente…los accidentes son típicos.

Entonces, desde este punto de vista, ¿la muerte de Ayrton Senna era
absolutamente coherente con su condición de corredor de Fórmula 1?
Sí. Además era de Aries…Fue morir en su propia Ley. Por supuesto, esto es un
exceso de Marte. No quiere decir que si uno tiene mucho Marte y lo juega todo
el tiempo, entonces no tendrá accidentes; uno también puede desbocarse.
Pero también, si el mismo Ayrton Senna nunca hubiese sido corredor y en
cambio se hubiera dedicado a la pintura, es muy posible que alguien lo hubiera
atropellado.

Por ejemplo, Gandhi es una persona con mucho Marte, con un Marte fortísimo
en su carta natal, pero no aceptado. Es decir, ¿Por qué los pacifistas suelen
morir asesinados? Luther King, Lennon, Gandhi, son personas con muchísimo
Marte, son personas que se pelean con Marte. Ahora, si yo me peleo con
Marte es porque soy muy peleador, y, tarde o temprano, el círculo se cierra.

Estas personas por tener Marte negado, no se dan cuenta de la violencia que
generan. Gandhi resultaba exasperante, y si leen su biografía descubrirán que
en su juventud fue alguien muy violento. Si bien luego comenzó a negar esa
violencia, él seguía siendo tan violento como antes, sólo que no se daba cuenta
de lo que generaba.

Siguiendo con nuestro análisis, algunas artes tendrán mucho Marte. Por
ejemplo, la escultura tiene mucho Marte, mientras que para ser violinista no
hace falta. En la Carta Natal de un poeta Marte no necesita estar en ninguna
posición importante, mientras que en la de un artista que se dedica a la
escultura con metales tiene que haber un Marte muy fuerte.
El actor de teatro tiene que tener un muy buen Marte en su carta, porque la
presencia corporal, su energía, tiene que llegar hasta la última fila del auditorio.
En este sentido, la emisión de la voz es marciana, y tiene que ver con
exteriorizarse.

En cambio el actor de cine no necesita Marte, pero sí debe tener muchísimo


Neptuno porque debe resonar en el inconsciente. Estas son discriminaciones
vocacionales que resultan lícitas de hacer.

¿Cómo es Marte en Libra?


Es el típico “Marte japonés”: “por favor, pase usted… - faltaba más, pase
usted… – de ningún modo, pase usted…”

Tratemos de ver por qué es así energéticamente.


Marte se siente bien en Aries y en Escorpio. Obviamente, ¿Cómo registro mi
deseo en Libra?: con el otro, si no hay otro entonces no sé lo que quiero…Así,
yendo a cenar con un grupo de amigos a un restaurant, Marte en Libra va a ser
el último que elija su pedido, porque hasta que no se entera de lo que los
demás quieren, él no puede definirse. No quiere decir que se mimetice, quizás
él pida lo que los demás no pidieron, pero no puede definirse sin la presencia
del otro.

Por supuesto, esto también da una gran capacidad de complementariedad con


los otros, pero a Marte en Libra le va a resultar complicado encontrar su propio
deseo. El secreto con Marte en Libra es que haya algún otro, porque allí
adquiere potencia.

Marte tampoco está muy cómodo en Tauro. Se lentifica demasiado, se define


con tiempos muy orgánicos, muy vinculados a procesos y con demasiada
inercia y dificultad para arrancar. Un Marte en Escorpio juega lo suyo no muy
abiertamente, el deseo se manifiesta pero no muy abiertamente. La dificultad
de Marte en Escorpio es que el deseo se descubre en el conflicto.

Apenas aparecen deseos encontrados, la persona con Marte en Escorpio


aparece, lo que la hace ideal para triángulos…
¿Y Marte en Acuario?
Es un Marte que aparece de pronto, no obedece a razones lógicas, coherentes
y continuas, sino que puede sorprender hasta a la misma persona. No es un
lugar demasiado cómodo; en general, en los signos de Aire, Marte nunca lo
está. Por ejemplo, Marte en Géminis el deseo pierde dirección.

¿Es decir que Marte es muy congruente con el Fuego…?


Exactamente…

¿Y Marte en Piscis?
Marte en Piscis, cuando saca la espada descubre que, en realidad, era una
manguera…
No quiere decir que no haya agresividad, pero en signos como Aries, Leo y
Sagitario, Marte se va a sentir mejor ubicado y va a salir con mucha potencia,
con mucha decisión.

Capricornio es un signo que a Marte le resulta lento. Pero, un Marte en


Capricornio resulta inexorable y, general, tiene que ver con personas
trabajadoras, perseverantes, que llegan a su meta. Lentos pero seguros.

¿Y en Virgo?
¿Será un deseo de fácil exteriorización? Marte en Virgo tiende a ser muy
sublimado, fundamentalmente en el trabajo. Es un Marte que sale bien en el
trabajo, como una acción muy precisa, hasta casi obsesiva y ordenada, pero
que no se manifiesta ni exterioriza claramente. Muchas veces, este Marte en
Virgo se puede introvertir mucho y ponerse psicosomático.

Marte va a regir todas las actividades mecánicas. Lo mecánico, los engranajes,


son marcianos, porque todo lo que se vincule con un movimiento de acción y
reacción lineal básicamente lo es.

El mundo de los metales, donde se trabaje metales, es un mundo marciano. De


allí que la industria automovilística en general, y los mecánicos automotores en
particular, tengan mucha energía marciana.

Marte va a tener que ver con los ladrones, los incendios, los robos, los
accidentes…

¿Y entonces, también tendrá que ver con policías y bomberos…?


Exactamente…Todos tienen que ver con lo marciano.

Todos estos aspectos que estamos mencionando tienen mucho que ver con lo
que es un Marte proyectado. Es decir, son modos en los que Marte viene
desde afuera. En el cuerpo, Marte puede aparecer con operaciones, siendo la
fiebre también un fenómeno marciano: un estado de guerra interno que se
desata para defenderse de un invasor…

¿Lo mismo que las inflamaciones e infecciones…?


Exacto… son batallas internas para luchar contra un invasor. Todo eso es
marciano.

Corporalmente, la vesícula tiene que ver con Marte. La Sangre también. Y el


hierro es su metal.

¿En el caso de un pequeño de 3 meses que sea operado, eso puede tener que
ver con Marte?
Uno no puede ser operado a los 3 meses de vida si no tiene a Marte en una
posición fuerte. Incluso, uno ya puede inferir psicológicamente qué tema va a
haber en el futuro respecto a la agresión. Es decir, Marte no tiene que ver con
saber si saldrá bien o mal de la operación, sino con el hecho de haber sufrido
una invasión en el cuerpo.

¿El suicidio es marciano?


Como momento de autoagresión es claramente marciano, pero será
esencialmente plutoniano, en el sentido que el suicidio no es algo instantáneo,
sino que hay todo un proceso de ser atraído en la muerte, que se vincula con
Plutón. El típico suicida que fracasa reiteradamente en sus intentos no tiene
nada de Marte.

Cuando era chica me querían operar de la garganta, pero me peleé tanto con el
médico que finalmente no me operaron. Tuve una especie de ataque en el cual
llegué a morderlo…
Astrológicamente diríamos que tenías que vivir un grado de Marte: o te operaba
o lo mordías… El astrólogo sabe que ahí vas a vivir Marte, pero no cómo lo vas
a vivir.

Vos dijiste que en las cartas de mujeres el tema de la pareja va acompañado


de Marte, ¿Tiene que ver con que la mujer proyecte su Marte en su pareja?
Exactamente…El Marte de una mujer va describir características masculinas
que tiende a proyectar y que van a formar parte de una elección. Así como para
el varón lo más probable es proyectar Venus, para la mujer será proyectar
Marte. Ninguno de los dos casos representa lo mejor que uno puede hacer,
pero es lo que tiende a suceder.
MARTE

Si Venus reconoce las similitudes, Marte señalará las diferencias y ambos


ayudarán a adquirir mayor conciencia personal. Cada vez que alguien dice “lo
que me une a X persona es el gusto por el cine” habla Venus; por el contrario,
cuando dice: “tengo ideas políticas distintas de Z”, se expresa Marte.

Elmer Bacher llama a Marte “la mano derecha del Sol” en tanto ambos
sintetizan la polaridad masculina y en individuos que viven instalados en el
desafío y el ansia de ganarse un espacio más que en su voluntad consciente,
Marte hace las veces del Sol.

Es esencialmente auto afirmativo, dinámico, friccional. Podría definirse como el


planeta que expresa: “Yo soy, yo deseo, yo obtengo, yo me defiendo, yo
derroto a mis enemigos, yo tengo que vivir”. Desde su perspectiva se ve el
mundo como un inmenso campo a conquistar, repleto de obstáculos para
superar que amenazan la existencia, las satisfacciones, el ansia de avanzar.

A través de Marte luchamos por la conservación en el plano que sea, por ello
se desliza con facilidad al territorio de la competencia, la lucha, los celos, la
posesividad, la ira.

Representa el ansia de vivir, la determinación de proseguir, el impulso hacia


adelante. Es el planeta de la acción y como tal, algo muestra de quienes somos
(otra vez se enlaza con el Sol). Demuestra la fuerza que impulsa a trabajar, a
no depender, a expresar, a desarrollar plenamente el ser otorgando iniciativa,
capacidad de liderazgo, necesidad de construir y realizar, dominio sobre uno
mismo.

Motor para accionar, decidir, competir y vencer, él determina el uso más eficaz
del tiempo y la energía.
Dada sus características, es fácil que se entusiasme y por seguir alimentando
su vigor se exacerbe, llevando a un derroche de energía, a realizar por el
placer de realizar, sin reflexión ni tino.
Cuando las ansias de auto afirmación y de conquistar un territorio propio se ven
frustradas, cae con facilidad en estado de ira y violencia. Veamos cómo se
expresa en los diferentes signos zodiacales:

Marte en Aries:

Presenta la actitud de un guerrero: decidido, valiente y atrevido. Tiende a


querer hacer siempre algo, aun cuando esperar el momento apropiado o no
hacer nada sea lo más sensato. No tolera ser pasivo, ni siquiera paciente, para
lograr lo que quiere. Está seguro de que siempre depende de sí tomar la
iniciativa y persigue su objetivo o deseo de forma decidida.

Además, confía en sí mismo, y no depende de otros que puedan ayudarlo; es


más, a menudo se irrita cuando los demás le dan consejo o le indican una
dirección a seguir. La cooperación no se le hace fácil. Es voluntarioso y puede
ignorar los deseos o sentimientos ajenos cuando persigue lo que quiere.

Altamente competitivo, disfruta de los desafíos o de una buena pelea, siendo a


veces demasiado agresivo. Tiene energías y entusiasmo en abundancia al
inicio de una nueva aventura, pero necesita una reacción favorable y de apoyo
para sostener su interés en ella.

Si un proyecto no es exitoso rápidamente lo deja, y hace otra cosa, antes que


pulirlo o rehacerlo. El deseo de abrirse paso, de hacer las cosas a su manera
es muy fuerte. Puede descubrir, inventar e iniciar cosas nuevas, pero es
impaciente y carece de la perseverancia y la constancia necesarias para
concluir proyectos a largo plazo.

Marte en Tauro:

Una vez que se decide por un objetivo, su dedicación, determinación y grado


de compromiso son extraordinarios. Persigue sus ambiciones con tenacidad y
se niega, testarudamente, a darse por vencido, a perder, o a ser influenciado
de alguna manera. Como lo tortuga de Esopo, avanza paciente y
constantemente, hasta lograr lo que quiere o hasta convencerse que no puede.

Es confiable, productivo y consistente en su labor, y a menudo lleva, sin


quejarse, más carga en la tarea que sus colegas. Prefiere una rutina regular,
con horas definidas y responsabilidades y tareas claramente asignadas. De
hecho, el establecer un parámetro de rutina es importante para su éxito, porque
una vez que empieza algo en una dirección, le es fácil seguirlo hasta
terminarlo.

Tiene un lado un tanto perezoso y amante del confort, y hay un alto grado de
inercia que debe superar antes de iniciar una nueva etapa; pero una vez que
empieza, su nivel de energía es fuerte y fijo. Le interesan los resultados
concretos y los logros prácticos y sólidos.
Necesita tener algún producto o contribución tangible que demuestre sus
esfuerzos y no se contenta con las recompensas abstractas, como haber
pasado un buen rato, aprender, o enriquecerse espiritualmente.

El bienestar material y la seguridad son importantes para determinar qué hacer.


La estabilidad y la perseverancia son sus grandes virtudes, pero también sus
enemigas: puede estancarse y negarse a ver nuevas oportunidades. Por jugar
a lo seguro, corre el riesgo de autolimitarse.

Marte en Géminis:

Es como la hormiga trabajadora: enérgica, inquieta y siempre en movimiento.


La mente zumba en continua actividad y encuentra difícil relajarse, ir más
despacio o tomarse tiempo para reflexionar y abastecerse de energías para no
agotar el sistema nervioso. Puede lograr mucho en pequeños avances, pero los
proyectos que requieren compromiso, perseverancia y esfuerzos de largo
plazo, no le son fáciles.

A menudo disgrega las energías en varias direcciones y actividades a la vez.


Necesita variedad, cambio y desafíos mentales. Poseedor de un intelecto ágil y
despierto, disfruta de los juegos y competencias que tienen un componente
mental.

Le gusta medir su inteligencia con los demás. A menudo, logra sus deseos a
través de la habilidad para hablar clara, vigorosa y convincentemente. Su
empuje y energía son más mentales que físicos. Usa su ingenio, inteligencia y
destreza comunicativa para lograr sus objetivos.

Marte en Cáncer:

Evita en lo posible la confrontación directa y se siente incómodo ante la


agresividad, la competencia y el poder personal. Su impulso propio no es fuerte
y carece de ambición. Se siente inadecuado en situaciones que requieran una
acción fuerte y enérgica. La única circunstancia en que pelea es cuando siente
una amenaza sobre sus seres queridos o sobre algo valioso para él.

Tiene un lado protector fuerte. Actúa por impulso e instinto, aunque rara vez
iniciará una confrontación. Sus objetivos son personales y se centran más en la
intimidad y la satisfacción que en los logros materiales.

Sensible al stress, no maneja bien una atmósfera de presión y competencia


constantes. Es muy irritable, sensible y difícil en la convivencia cuando pasa
una época de trabajo o tensiones intensas. Su nivel de energía es variable,
dependiendo mucho de la armonía del hogar. Una pareja que lo apoye es de
gran beneficio para ayudarlo a lograr sus objetivos y deseos.
Marte en Leo:

Orgulloso y ambicioso, lucha por sobresalir, resaltar y ser reconocido por quién
y qué es. Tiene un impulso propio fuerte y desea ser el número uno. Le resulta
difícil subordinarse o permanecer en la sombra. Es poderoso, fuerte, enérgico,
de gran determinación y altamente competitivo.

Juega con fuerza, juega para ganar y no se da por vencido fácilmente. De


hecho, ve la vida como un campo de deportes. Ama la admiración y los
aplausos, y tiene un sentido marcado del honor personal y la integridad.

Seguro de sí mismo y aún arrogante, por su confianza personal, es capaz de


hacer mucho, pero si su confianza se resquebraja, se torna inseguro, defensivo
y hasta beligerante.

Marte en Virgo:

Es un perfeccionista y tiene niveles altos de expectativas para su trabajo. A


menudo piensa que si quiere algo bien hecho, lo tiene que hacer él, ya que los
demás no lo hacen tan a conciencia, con tanto cuidado sobre los detalles
mínimos.

Lucha por lograr exactitud, eficiencia y precisión y se irrita cuando las cosas no
se hacen bien. Por otro lado, puede convertirse en alguien tan puntilloso y tan
autocrítico que ni siquiera intenta encarar actividades y proyectos, en la certeza
que sus esfuerzos no son lo suficientemente correctos.

Son personas modestas y realistas cuando evalúan lo que pueden hacer,


aunque, quizás, con cierta cuota de subestimación. Como la práctica hace a la
perfección, si se aplica diligentemente a alguna destreza, adquiere confianza a
medida que gana en habilidad y experiencia. Conserva su energía y la controla
para no malgastarla ni disgregarla.

A veces, su empeño en no correr riesgos ni aventurarse puede limitarle las


oportunidades ventajosas.

Marte en Libra:

Oscila entre insistir en hacer las cosas como le da la gana y tratar de


complacer a los otros, careciendo de metas propias y claras. Busca un
equilibrio entre el actuar independientemente y con autoafirmación y el trabajar
en cooperación e interdependencia con los demás. Siente frustración cuando
no hace lo que desea y piensa que siempre tiene que acomodarse a los gustos
y necesidades de los demás. Vacila en actuar de manera individual y positiva si
carece de la aprobación y el apoyo de su gente; de cualquier manera, no actúa
solitariamente.
Logra sus objetivos colaborando y uniendo fuerzas con otros, siendo parte de
un equipo. Le preocupa mucho el concepto de justicia y equidad, y se indigna y
lo expresa si siente que se saca ventaja de la debilidad de alguien.

Evita el extremismo y favorece una actitud balanceada y moderada hacia la


vida. No es probable que se autoimpulse demasiado o que se convierta en
fanático para lograr sus propias metas.

Marte en Escorpio:

Voluntarioso, sigue sus objetivos y deseos con apasionada dedicación y


determinación. Gran capacidad de concentración y enorme disciplina, es difícil
de persuadir o influenciar una vez que se decide. Cuando quiere algo, puede
llegar a ver sólo eso hasta obsesionarse.

Intuitivo, no siempre sabe a consciencia por qué siente tan profunda e


intensamente como siente. Es reservado y le cuesta revelar sus objetivos e
intenciones. La intensidad de su voluntad y deseo, pueden no ser visibles para
los demás al principio: es voluntarioso de una manera callada y sutil.

A menudo manipula o fuerza su voluntad sobre otros sin necesitar siquiera ser
agresivo. No le interesa la confrontación pero es un enemigo formidable si
encuentra oposición o si se lo agrede. Persona de coraje, posee un lado algo
primitivo y rudo, a la vez.

Marte en Sagitario:

Ambicioso, emprendedor, tiene siempre una estrella, lejana y distante que


seguir, una nueva empresa que iniciar o nuevas posibilidades para explorar.
Es, decididamente, de “movilidad ascendente”, tanto en sentido material como
espiritual. Apunta alto y no se contenta con una vida tranquila y segura.

Le atrae forzar los límites, ver hasta dónde llega y correr riesgos. De
pensamiento positivo, espera siempre triunfar y, de no ser así, echa una mirada
comprensiva sobre sus derrotas. Es flexible y se recupera con rapidez de las
desilusiones, casi siempre con alguna nueva idea que desea probar. Su
entusiasmo y confianza son contagiosos y le permite recaudar la ayuda y
apoyo que necesita para sus proyectos. Sin embargo, a veces promete más de
lo que puede cumplir, dada la falta de atención a los detalles prácticos o por
exceso de entusiasmo.

También tiende a distraerse y a atender demasiadas cosas a la vez. A menudo


se queda corto en lo que puede lograr porque no está dispuesto a persistir
durante un período difícil o en tiempos menos excitantes. Disfruta de la
competencia y no la toma, por lo general, demasiado en serio.
Marte en Capricornio:

Serio en sus ambiciones, disciplinado, dedicado y tenaz en la persecución de


sus objetivos. Su empuje y energía están dirigidos hacia logros materiales y
prácticos y a obtener resultados concretos. Lucha en dirección a lograr una
posición de autoridad e influencia social; disfruta con ejercer el mando.

Es un individuo trabajador y capaz de olvidar su comodidad inmediata para


lograr sus metas a largo plazo. Puede convertirse en un fanático del trabajo con
facilidad y es muy responsable y consciente sobre cómo realzar una labor a
carta cabal.

Realista y pragmático, es un excelente estratega; logra triunfar formulando


planes conservadores y factibles y siguiéndolos hasta el fin. No es un jugador
en relación con sus proyectos; depende de su propio esfuerzo y constancia y
no de la buena fortuna. Tiene una natural astucia e instinto para la
administración de los negocios u organizaciones.

Marte en Acuario:

Sociable, realiza bien tareas en cooperación con los demás. Puede ser muy
activo en asuntos comunitarios y/o unirse a otros de ideales e intenciones
similares para trabajar hacia una meta común.

Progresista y democrático, no le interesa acumular poder personal o tener


autoridad sobre los demás. Es un jugador de equipo. Le atraen la tecnología,
los métodos nuevos, no convencionales, las ideas que incluyen el reunir gente
o crear mejores condiciones de empleo, tales como generar redes de apoyo,
cooperativas, etc. Su nivel de energía es alto pero algo errático.

Puede ser impaciente, rebelde e inconstante frente a sus metas.

Marte en Piscis:

Persona tranquila a quien le fastidia el combate y la competencia. Prefiere


ceder algo antes que pelear por ello. Puede parecer débil de voluntad o
ineficiente, ya que carece de empuje propio para lograr ventajas materiales, o
para ganar a costa de alguien.

Ser el primero, ser el mejor, estar al frente no le significa mucho y de hecho es


más feliz en un rol de apoyo, trabajando para el beneficio de otros o de una
causa en la cual crea.
Es gentil e impresionable y se muestra indiferente frente a situaciones valiosas
desde las perspectivas de otros individuos, teniendo dificultades para formular
metas claras y definidas para sí mismo, para trazar su camino en la vida.
Sí posee fuerza para conectarse con ideales, sueños y un impulso religioso o
místico fuerte. Cuenta, además, con imaginación creativa y puede con éxito,
trabajar en arte o música. Dueño de un físico sensible, necesita mantener
hábitos de buena salud para sostener su fuerza y su vitalidad.
CXI ASCENDENTE
EN ARIES

Al aparecer como destino, el Ascendente despliega un conjunto de escenas


que pueden ser consideradas como aleatorias, casuales; como escenas
independientes de la persona que las está experimentando. Pero, en rigor de
verdad, esas escenas le son estructurales porque traen experiencias que la
persona tiene que vivir, para descubrir que ese es su Ascendente, o sea, que
esa es su energía.
En este sentido, tenemos que aprender a pensar el destino desde esta
formulación: ¿qué condiciones de vida son necesarias para que una persona
sea capaz de expresar cierta vibración...? Y, desde aquí, el punto de vista a
desarrollar seria: ¿que necesita vivir una persona para descubrir dentro de sí y
expresar una vibración...?
Entonces, como primera hipótesis acerca del destino, vamos a plantear que
uno necesita experiencias para poder identificarse primero, y expresar
después, ciertas cualidades. Uno tiene que pasar por ahí, esto es, por lo
desconocido de sí mismo, para darse cuenta que es eso.

El regalo de "las hadas madrinas" a un Ascendente en Aries:

Intentemos imaginar esta escena: nace un niño. Nosotros sabemos que la


forma de la energía se polariza y que la conciencia en formación identificada
con el cuerpo tardara mucho en incorporar la energía del Ascendente como
propia.
Imaginemos entonces que al nacer, como en los cuentos, están "las tres hadas
madrinas", que representan la voz de eso que nosotros sabemos es la
totalidad. Imaginemos que, supuestamente, ellas discuten ante la cuna cuales
hechos y experiencias incorporaran en el recién nacido la energía ariana de su
Ascendente, hasta que se dé cuenta de que dicha energía le pertenece.

¿Qué le diremos al niño, por intermedio de "las tres hadas madrinas"?


En principio, podemos suponer que diríamos, a través de ellas: Quiero que este
niño descubra, a lo largo de su vida, la cualidad Ariana. Que la viva y la
exprese como propia.
¿Cómo haremos para que la incorpore? Pues... generémosle situaciones,
presentémosle personas y vínculos con características específicas, como para
que se desarrollen en él cualidades arianas y vaya incorporando así esta
energía. Esta es, entonces, la base desde la cual se despliega todo lo demás.

En segundo lugar, sabemos que la conciencia de un ser humano queda fijada a


cierta manera de vivir los patrones que encierra la energía. Se identifica con
algún aspecto de los mismos y rechaza otros, por lo cual no alcanza a
comprender la totalidad de la estructura del patrón. Así, al no lograr recorrer
con fluidez las formas en las que se manifiesta su energía, la conciencia
permanecerá repitiendo un cierto nivel, que se constituye en un patrón
psíquico.

Pues bien: la distancia entre el patrón psíquico y el energético es compensada


por lo que llamamos destino (o sea: por una serie de acontecimientos que se
imponen a la conciencia como si fueran externos e independientes de ella).

Reconocer esas distancias y constatar la inevitabilidad de la compensación por


destino es nuestro segundo punto de aprendizaje.

El tercer punto consiste en registrar el aprendizaje de la conciencia que,


habiéndose formado en ese patrón —nacido de una energía en la cual aun no
se reconoce— se ve obligada a develar el enigma de esa cualidad zodiacal. En
ese sentido, la conciencia pasará por distintas etapas en su relación con la
energía.

Veámoslo desde la lógica misma del Zodiaco: primero, irradiara la energía sin
conciencia de ello (Aries). Luego, esta se materializara en un mundo concreto
que se muestra como objetivo para la conciencia (esta es Tauro). Desde allí, la
cualidad del Ascendente suele aparecer como un impedimento, una resistencia
a los propios deseos. Realizara entonces experiencias en la energía
desconocida (esto es Géminis) e ira así aprendiendo y familiarizándose con
aspectos aislados, con fragmentos de la misma, hasta que definitivamente se
imponga a la conciencia que esas escenas problemáticas y recurrentes
constituyen su vida.

Ya no las rechaza sino que se identifica progresivamente con ellas: habita esa
forma energética (esto es Cáncer), pertenece a ese mundo vibratorio, a ese
destino que es su destino. Finalmente, descubre que esa cualidad resuena en
su interior y la reconoce como propia, comprendiendo que todo el tiempo
estuvo irradiando aquello en lo que todavía no podía reconocerse. Ahora si
puede hacerlo: las formas y escenas son secundarias y la cualidad es lo
aprehendido y lo que se expresa. Aparecen así formas nuevas y creativas de
"su" energía (esto es Leo) y, en ellas, continua el aprendizaje (Virgo y las fases
que siguen).

Sintetizando este proceso, tendremos que la persona con Ascendente en Aries


se verá necesariamente:
a) rodeada de vibración Ariana.
b) viviendo experiencias de tipo ariano.
c) influenciada fuertemente por personas que expresan con claridad la
energía del Ascendente.
d) rodeada por personas que la fuerzan a desarrollar esa energía, pero
por oposición.

a) La persona rodeada de vibración Ariana

La conciencia del niño que crece dentro de ese campo energético —que es su
carta natal—debe asistir a una cualidad que le es propia. Esta la ha de
impactar, fascinándola y aterrorizándola al mismo tiempo. Según cada caso
particular, habrá una mayor o menor distancia entre el Ascendente y las
identificaciones con las demás energías de la carta (Sol, Luna, etc.). De esto
dependerá que haya una progresiva identificación con la energía del
Ascendente o. caso contrario, un rechazo sistemático de este.

Entonces, todo Ascendente en Aries —en mayor o menor medida— asistirá a


escenas de violencia, peleas, discusiones; presenciara choques, accidentes:
existirán en su medio ambiente personas agresivas, decididas, muy
independientes o pioneras, quedara ligado directa o indirectamente al mundo
del deporte, el empresariado, lo militar o cualquier otra actividad simbolizada
por Aries. Hasta acá, la persona está en una relación pasiva con la energía y,
en principio, puede no demostrar ninguna atracción o incluso rechazo por estas
situaciones aparentemente externas.

b) Vivencia de experiencias de tipo ariano

La persona se encontrara viviendo experiencias arianas aunque no se


identifique con estas o incluso le asombre estarlas viviendo. Así como es
común que una persona de Aries se golpee o tenga accidentes, con el
Ascendente en Aries probablemente tendrá un accidente viajando en
motocicleta en el asiento de atrás o alguna situación similar. Si la persona
tuviera el Sol en Aries, chocara si es ella misma quien maneja, como una
consecuencia natural de su energía, descubriendo a través de la experiencia
los limites de aquella; de esta manera, se atribuirá la responsabilidad por lo que
sucedió.

Pero si tiene el Ascendente en Aries, es llevada al choque— u otra experiencia


similar— a través de otra persona porque, aunque es cierto que está
descubriendo su propia energía, es otro quien se la muestra. La persona siente
que no genera la situación, sino que esta se le impone. Por mucho tiempo,
tendrá la coartada de atribuirles a otros la responsabilidad de lo que le sucede
y dirá a lo sumo que "es mi destino, es una fatalidad". Pero, por ese camino ira
de a poco descubriendo que "eso" que le ocurre —a través de hechos
repetidos y de personas que lo rodean— es "su" naturaleza, es lo desconocido
de si mismo que se manifiesta.
Supongamos una mujer con Sol en Piscis, Luna en Cáncer y Ascendente en
Aries.
Podemos pensar que desde este Sol y esta Luna no hay un atractivo
espontaneo por el movimiento, el deporte y la competencia; Sin embargo, esto
está en la energía del Ascendente y el "afuera" hará presión en esa dirección
que no es de su agrado. Algo o alguien, entonces, tendrán que obligarla a
"poner el cuerpo". En este ejemplo, fue la madre quien la llevo por la fuerza a
hacer gimnasia y la inscribió en un equipo de vóley, para competir. O sea que,
por destino, a esta persona le toco una madre lo suficientemente intrusiva
como para obligarla a ser competitiva en lo deportivo. Por supuesto, luego
comenzó a gustarle y la desarrolló como propio y, actualmente, es una muy
buena deportista. De esta manera, esa madre fue parte de su destino de
Ascendente. Por si misma, esta persona nunca hubiera sabido que, en el
fondo, era competitiva y que amaba el despliegue físico.

► Yo tengo Ascendente en Aries y luna en Piscis. Recuerdo que tenía una


compañera en la primaria que siempre me agredía, sin que yo reaccionara. Y
también recuerdo la escena de mis padres y mi hermano explicándome cómo
debía enfrentarla y, llegado el caso, pegarle... Además, tuve un padre con
mucha autoridad y esto mismo era lo que desencadenaba pelea.

Tomando este ejemplo, podemos intentar ver como se formo esa escena;
porque en eso consiste, precisamente, la reflexión sobre el destino. Nosotros
no podemos preverlas en su contexto puntual pero si decir que, para un
Ascendente en Aries, ese tipo de escenas tienen que suceder en la vida.

De alguna manera, cuando ella escucha a sus padres y a su hermano, está


escuchando hablar a un aspecto de sí misma y esa compañerita peleadora
encarna también su energía, el circuito de destino que debe Iterada a sí misma.

Pero la niña está identificada con la Luna en Piscis y ese aspecto de sí misma
predomina, y censura y niega al anterior. Este aspecto rehúye absolutamente la
escena de la pelea, que es generada por otro aspecto de si, su Ascendente
ariano. Este contradice a su Luna en Piscis que quiere cualquier cosa, menos
pelear.

Lo importante es comprender que esta experiencia es constitutiva, así como las


demás experiencias que vendrán luego, para despegarme de las
identificaciones primarias y llevarme a explorar en profundidad mi sistema
energético a través de mis vínculos y de las experiencias de mi vida.
Acá debemos, nuevamente, recordar que cuando hablamos de Aries como
signo del Zodiaco —o sea, como Sol en Aries— lo describimos a través de
rasgos y características de la energía y, en lo psicológico, como cualidades que
se expresan casi siempre desde la conciencia.

Por el contrario, cuando hablamos de Aries como Ascendente, tendremos que


describirlo como escenas, como cosas que suceden, como personas que nos
rodean y como repeticiones de destino.
Reconozcamos que, en general, no pensamos así acerca de nuestras
experiencias. Solemos pensar: quiero —o no quiero— que me pase esto o
aquello; y no: es necesario que me suceda.

En este sentido, si la persona fuera Ariana —esto es, si su Sol estuviera en


este signo— probablemente a los diecisiete años ya habría juntado el dinero
suficiente como para comprarse una moto, amaría el deporte e impondría su
presencia a los demás, incluso agresivamente. Pero si tiene el Ascendente en
Aries, no hará espontáneamente esos movimientos; necesitará algo en su
medio ambiente —personas, situaciones, experiencias— que la lleven hacia allí
Inevitablemente, siempre sentirá que algo o alguien la empujan más rápido de
lo que puede metabolizar.

► Las escenas con las que nos vamos enterando de nuestro Ascendente ¿son
causa o consecuencia...?

Depende de cómo lo pensemos. Si lo consideramos linealmente, aparece la


incorporación de la escena como consecuencia: "gracias a mis padres yo pude
aprender a no achicarme ante los demás e imponer mi presencia física...".
Ahora, visto desde el punto de vista circular, tendríamos que decir: "estaba
implícito que mis padres me enseñaran a pegarle a la compañerita... y estaba
implícito que esta me agrediera". De lo que no podemos estar seguros a priori,
es de la reacción al desafío del destino: la experiencia podía haber sido
rechazada, reforzándose la identidad hipersensible y temerosa o bien, como en
este caso, ser aceptada permitiendo la liberación de la energía Ariana y
resignificando la identidad, que ya no será la misma que antes.

En línea

En círculo

c) Personas que expresan la energía del Ascendente

Estas personas también serán fascinantes y/o aterrorizantes. De hecho, somos


ambivalentes hacia nuestra energía ascendente y, por consiguiente, hacia las
personas que la encarnan y de las cuales aprendemos. Es muy común que un
Ascendente en Aries, por un lado, sienta desagrado o temor por las personas
violentas, impetuosas, agresivas, arriesgadas, demasiado independientes, etc.;
pero que, por otro lado, esas personas lo fascinen.

De cualquier manera, ustedes podrán observar que a lo largo de la vida,


distintas personas de estas características cobrarán una enorme importancia.
Quizá mi padre sea un fanático del turismo aventura o mi hermano corra
carreras en motocicleta, y en el futuro sentiré admiración y atracción por
personas en las que aparezcan la decisión y el arrojo.

Es muy común, en el viaje de la conciencia, enamorarse de personas con


características del Ascendente – en este caso, con características Arianas, lo
que no implica necesariamente que sean personas nacidas bajo el signo de
Aries – como una manera de compartir a través del destino, con otras
personas, la vibración Ariana.

► ¿No llega un momento en que la energía del Ascendente puede entrar y ser
aceptada por la persona, y no venir ya a través de otros?

A medida que pasa el tiempo, las escenas comienzan a ser vividas como
propias, aunque vengan a través de otros. Sin embargo, es evidente que en las
primeras etapas de la vida nos sentimos atraídos por quienes tengan
características muy marcadas del signo ascendente: un empresario muy
arriesgado o alguien que toma iniciativas constantemente, será fascinante
porque resueno inconscientemente en el. Hay etapas en que la atracción por
esas personas es muy grande, aunque luego tiende a decaer.

Uno podría preguntarse qué pasa entonces con la Casa VII, esto es, con el
lugar de la carta natal donde se experimenta el vínculo con el otro
complementario, sea pareja, socio, etc. Para que esta casa opere realmente,
tiene que estar ya instalado un nivel de la energía del Ascendente, porque la
Casa VII se manifiesta en polaridad con el Ascendente. Por eso, es muy común
que en la adolescencia —o más adelante, también— uno establezca vínculos
con personas de las características del Ascendente, mucho más que con las de
la Casa VII, porque ellas tienen algo mío, tienen algo que tengo que
comprender, que debo descubrir e incorporar.

La dificultad de esto, sin querer preocupar a ningún matrimonio estable, es que


si el proceso continúa y la persona va integrando su energía ascendente, el
vínculo con el otro —que tiene o que trae esa energía— va a quedar
progresivamente deslibidinizado, va a perder naturalmente atractivo. En
términos energéticos puros, la atracción por personas con características del
propio Ascendente no habla de un equilibrio estable, sino de un aprendizaje en
mi propia energía. El equilibrio en sentido profundo estará jugado por la Casa
VII y no por el Ascendente.

Sin embargo, con un Ascendente ariano, ustedes deben pensar que mi


ecuación energética tiene un cierto monto de Aries que siempre tendrá que
estar presente en mi vida. De alguna manera, siempre me van a impactar estas
personas y tendré que aprender de ellas; pero, cuanto más comprenda la
energía en mí, mejor las comprenderé a ellas y con mayor naturalidad se
desarrollará el vínculo. La calidad de mi relación con ellas reflejara el grado de
maestría alcanzado en Aries.

O sea que, en la medida que se desarrolla la identificación con el propio


Ascendente, es cada vez menor el misterio que encierra esta energía y esto
reducirá la reacción que nos producen las personas con estas características,
ya sea agrado o desagrado, inquietud, temor, dependencia o fascinación.

La energía, que antes se proyectaba en esas personas, es absorbida por mi


conciencia y dichas personas pierden la significación que tenían en mi vida,
aunque perdure la afinidad natural. Si, por ejemplo, la persona con Ascendente
en Aries comienza a sentir como propia una energía que la lleva a tomar
decisiones rápidas, quizá ya no le resulte imprescindible la relación con aquel
amigo osado, impetuoso y amante del vértigo, que lo acompaño por años.
Entretanto, podemos decir que cada vez que cíclicamente somos atraídos con
mucha fuerza por personas cuya energía corresponde a la de nuestro
Ascendente, o si —lo que es equivalente — esa misma energía nos produce un
rechazo muy fuerte y entramos en conflicto con ellos, esto ocurre porque en
nuestra vida está por abrirse un nuevo nivel de experiencia ligado al
Ascendente propio. Por eso, alguien viene a interpelarnos con esa cualidad.

A veces nos movemos por giros, polarizándonos. Es probable que alguien con
Ascendente en Aries, agredido durante su infancia por un compañerito de
banco que le pegaba todo el tiempo, se haya puesto luego a practicar karate. Y
que luego, en su adolescencia, se haya enamorado de una jovencita dulce y
frágil, con la cual se complementaba a través de su Casa VII en Libra. Pero eso
es solo una vuelta; seguramente, debió seguir profundizando su viaje ariano
impactado por la intrepidez en los negocios de un socio, o por la fuerza y
resolución de las ideas creativas de un profesor; y así sucesivamente. O sea
que hay una articulación, en la búsqueda de las energías, que nos hace ir
oscilando entre el Ascendente y la Casa VII.

► Pero en la Casa VII uno también proyecta...

Sí, pero una cosa es proyectar una energía con la cual debo aprender a
complementarme — Casa VII— y otra, es proyectar aquello que tendría que
manifestar, esto es, el Ascendente. La Casa VII son valencias abiertas a lo
complementario y por eso siempre, desde allí, esa Casa nos va a equilibrar,
aunque uno sea consciente de la misma. El Ascendente, en cambio, no es
estructuralmente tal valencia de balanceo.

La totalidad de la carta natal (Sol, Luna, planetas, casas) va manifestándose y


generando escenarios con la cualidad vibratoria correspondiente, desde el
momento del nacimiento. Los tiempos en que las vibraciones de estas escenas
constituyen psiquismo, son diferentes. Hay cualidades que coagulan, que
permiten hacer un borde entre el "adentro" y el "afuera" del sistema energético,
mucho antes que otras. La conciencia se identifica, por ejemplo, con la cualidad
de la Luna mucho antes que con la del Ascendente, en la inmensa mayoría de
los casos. Y el Ascendente se seguirá manifestando como desconocido cuando
ya siento que "soy" la Luna.

Así, ciertas exploraciones de la propia energía recién las hacemos cuando


tenemos estabilizadas otras, desde las cuales miramos a las primeras. Desde
estos distintos tiempos de coagulación de la energía como identidad, va
tomando forma la ecuación carácter / destino. Precisamente, si vamos
quedando encerrados dentro de eso que llamamos Yo, es porque hay algo que
se va instalando como psiquismo, antes que el Ascendente y otros aspectos de
mi energía. Esto nos muestra que el proceso de florecimiento de la identidad
tiene tiempos distintos y que nos vamos explorando a nosotros mismos desde
una identidad ya coagulada. Nos seguimos experimentando a nosotros mismos
cuando ya hemos definido quienes somos; por ejemplo, a partir de la Luna o el
Sol.

d) Personas que obligan a desarrollar el Ascendente por oposición: Medio Cielo


en Capricornio

Estas son autoridades fuertes y limitantes, que dan seguridad pero a la vez
limitan. Podemos pensar que, para que florezca el lado independiente, capaz
de confrontar y luchar por lo suyo, característico de Aries, no solo existirán
personas alrededor que sirvan como espejo y modelo, sino las que obliguen a
desarrollar esas cualidades por oposición.

Por eso, tendrán que existir necesariamente en su medio ambiente personas


de mucha autoridad y de mucho control con las cuales, tarde o temprano,
deberá confrontar y hasta enfrentarse. Es de observar que, en general, los
Ascendentes en Aries tienen padres muy autoritarios o figuras de su entorno
que comparten esas características limitantes— con las que deben enfrentarse.
La figura del padre suele ser clave en el Ascendente en Aries, pues este resulta
por lo general alguien muy fuerte e inhibitorio. En algún momento habrá que
oponerse a este padre —real o imaginario— para liberarse de él. Tengamos en
cuenta que, en el arquetipo de Aries, el Medio Cielo está en Capricornio y estas
figuras saturninas fuertes están ligadas a él.

En general, los Ascendentes en Aries, Leo y Capricornio tienen destino con el


padre y la autoridad, aunque de maneras diferentes. En el caso del Ascendente
en Aries, la necesidad de descubrir el propio deseo lo obligara a enfrentar a
aquellas figuras que lo capturan a través de su autoridad. La dificultad es que
estas personas, dan a su vez mucha seguridad y conjuran el miedo a dejarse
arrastrar por la energía desconocida Ariana. Tarde o temprano, se darán
cuenta de que esas personas realmente no lo comprenden y se producirá una
crisis de independencia en la que se arriesgara la seguridad.

Como veremos en la matriz del Ascendente en Aries, girar en círculos en la


tensión "seguridad-pertenencia-autoridad" versus "independencia y deseo",
suele ser un leitmotiv de estas vidas.
Es bueno aclarar, cuando nos referimos a personas externas, que alcanzan
unas pocas características en ellas para que la proyección inconsciente les
confiera —en este caso por el Medio Cielo en Capricornio— un exceso de
autoridad, dominio e inhibición que no necesariamente quieren ejercer, por lo
menos hasta el grado que el Ascendente en Aries suele sentir.
Luna, Sol, Ascendente

Para ubicarnos en este viaje, podemos decir que el Ascendente es el punto


cero. El Sol o la Casa V ya son autoconciencia y expresión de la energía; o sea
que, desde aquí, ya hay conciencia clara de la misma. Con esto, vemos la
distancia que existe entre una y otra manera de vivir una energía. Las energías
no son estáticas. Cada cualidad posee un dinamismo propio.

La Luna, por su parte, está mucho más adelante en el movimiento. La Luna es


una energía que ya constituyó una forma y esta se presenta prácticamente
cristalizada o mecanizada. Es casi automática, un habito. Lo que en el Sol se
expresa, en la Luna se convierte en mecanismo y pierde vitalidad. Por ejemplo:
pelearse o decidir es, desde la Luna en Aries, un mecanismo que tiende a la
protección o un talento innato al que se recurre en los momentos críticos. Por
eso, no se la expresa desde un presente, como en el caso del Sol; ni se la
aprende constantemente, como en el caso del Ascendente. Lo suyo viene ya
dado; es una energía del pasado.

De hecho, una persona con cualquier Ascendente puede empezar su viaje en


la vida desde el nivel cero de descubrimiento de esa energía y llegar a
expresarlo con la facilidad propia de su Sol o incluso de su talento lunar. O
eventualmente ir más allá; no hay límite para este viaje.

Esto es lo difícil de la mirada del Ascendente: no sabemos en qué parada del


viaje esta la persona o donde corre el riesgo de quedarse y cristalizar.
De alguna manera —en todos nosotros— nuestro Ascendente contiene algo
así como un enigma vital que nos guía. Es una cualidad que necesitamos
comprender muy profundamente.

En personas muy creativas, frecuentemente el núcleo específico de su


creatividad tiene que ver con algo oculto en su Ascendente. Es algo que
fascina, una continua interrogación.

Velocidad

La sensación general de las personas con Ascendente en Aries es Que la vida


se hace demasiado rápida para ellos, muy veloz. Uno "debe" experimentar aquí
una vibración de velocidad, de modo que el núcleo Identificado psíquicamente,
sentirá que es forzado a ir a mayor velocidad de la que quisiera. Son una
constante, aquí, las experiencias de tener que ir más rápido que los demás o
de verse obligado a hacer cosas para las cuales la persona no se siente
preparada. Es como si fuera empujada a ellas, como consecuencia de la alta
velocidad de la energía Ariana que constituye su vida y que debe comprender,
acompañándola como pueda.

En verdad, para estas personas la vida es rápida porque tienen que hacerse
cargo de resolver cuestiones "arianamente", esto es, arriesgándose "y si me
equivoco... mala suerte...". Aries es iniciativa, abrir caminos, aventura. Por lo
tanto, es "licencia para equivocarse" y esto, que es muy natural para un Sol en
Aries, resultara de una gran dificultad para el caso del Ascendente.

La vivencia para la persona es que la vida es mucho más veloz de lo que se


puede soportar, que no la esperan, que la apuran y obligan a decidir, que no le
dan tiempo para hacer los procesos necesarios. Por ejemplo: siento que
necesito tomarme un año para decidir mi vocación. Pero se produce una
vacante en un lugar de estudio muy importante y todos me dicen que no la
desaproveche, que la tome ya porque luego será tarde y no puedo perderme
esa oportunidad. En definitiva, actuó por impulso y con una intuición de mi
deseo—es decir. Aries— pero como estoy identificado con otro aspecto de mi
mismo mucho más lento, lo sentiré como obligación, apresuramiento y
situación forzada.

Por supuesto, con la repetición de estas experiencias, se va generando la


sensación de "paren el mundo", porque tengo que aprender a decidir sin
pensar, y una parte de mi vivirá asustada deseando que todo suceda más
despacio, hasta que pueda comprender que esta es la lógica de mi vida, que
esto tiene que ver realmente conmigo. En Aries, es natural y espontaneo el
ubicarse en "yo abro un camino''; pero cuando se trata del Ascendente, se verá
forzado a abrirlo. Por supuesto que, cuanto más antagoniza con eso, más
complicado se vuelve todo y las escenas se hacen cada vez más difíciles y
desafiantes. Cuanto más resiste, más frecuentemente se encontrara esta
persona con otros que deciden por ella, y con la sensación de no sentirse
nunca preparada para asumir cambios y movimientos de apertura.

► A medida que va aceptando eso, ¿la persona puede llegar a manejar las
experiencias que le trae el Ascendente?

Antes que nada, es preciso ver como construimos la pregunta. El Ascendente


no es un instrumento o algo exterior a nosotros, por lo tanto, no se trata de
"aprender a manejarlo" sino de comprender mi verdadera naturaleza. En el
caso ariano, consiste en descubrir que soy una persona esencialmente
intrépida, resolutiva, rápida. Claro que, aunque comience a ser intrépida y
rápida en algunas cosas, siempre se me requerirá seguir aprendiendo esas
cualidades, pero en otro nivel. Siempre se abre otra fila de pétalos. Siempre
aparecen las personas con la cualidad necesaria como para mostrarnos el
paso siguiente a seguir. El destino trae la resolución, siempre y cuando se lo
escuche, pero es comprensible que existan el miedo y la tentación de ir por el
lado más conocido de la energía, o sea, por lo ya identificado y, a veces,
cristalizado.

Otro punto es que siempre habrá un momento, en la vida de un Ascendente en


Aries, en que la persona sienta que no puede contar con nadie, que tiene que
manifestar su deseo y hacerse cargo de las consecuencias sin que otros lo
respalden. Supongamos que soy Sol en Libra y Luna en Cáncer: me sentiré
empujado, muy a mi pesar, a experiencias en las que siento que no puedo
recurrir a ningún apoyo y que conllevan un máximo de inseguridad para mí. En
realidad, en este caso no voy a poder resolver los desafíos que aparecen,
consultando a los demás ni asociándome con otros, porque lo natural aquí es
arriesgarse. Y, para aprender a tomar resoluciones, el Ascendente en Aries
necesitara un destino que no presente apoyos constantes para esto. Tarde o
temprano, habrá que largarlo por su cuenta para que tome sus propias
decisiones, aunque esto sea doloroso y vivido como un destino de soledad y
abandono, en muchos casos.

► Pero entonces, no se trata de la misma soledad de Capricornio...

No, porque el solo de Capricornio no es simplemente solo sino "solo, en


responsabilidad y sosteniendo". Un Ascendente en Capricornio tendrá que
sostenerse y sostener; el Ascendente en Aries, en cambio, tendrá que resolver
por sí mismo, rápidamente, sin tiempo y sin apoyo por parte de nadie. Con
Aries no se trata de soledad sino de autonomía, se trata de salir de la
seguridad. Aquí se hace necesario definir una gran independencia e
individualidad y por esa razón, en el largo plazo, el destino lo obligara a tomar
decisiones absolutamente autónomas.

"Obligado" es la palabra clave: el destino, en un momento determinado, nos


presiona. No se puede faltar a la cita.
Cualquier persona con Sol en Aries, ya a los diecisiete o dieciocho años está
intentando hacerse cargo de su propia vida, mientras que el Ascendente en
Aries —debido a la simbiosis que corresponde a su matriz de agua— puede
tardar mucho más tiempo en llegar a hacerlo gustosamente o, eventualmente,
no querer hacerlo nunca. En ese caso, uno dice que a esa persona le faltan
experiencias por vivir. Una de las cosas más complejas de la astrología es
darse cuenta de que, tarde o temprano, la persona va a tener que vivir cierta
experiencia que está postergada. Esto es algo que tiene que ver con lo que
investigamos.

La matriz IV-VIII-XII del Ascendente en Aries

Dijimos que lo fundamental para comprender la dificultad del Ascendente, es


que este es la puerta para ingresar a la totalidad zodiacal. Es decir, es el
acceso directo a la energía del Zodiaco, sin intermediarios planetarios, o sea,
sin una función psíquica (planeta personal) asociada que facilite una
focalización interna y una identificación especifica.

Al estudiar el Zodiaco vimos que este es una matriz, y que existe una lógica
profunda en el despliegue de los signos. En realidad, lo que llamamos la carta
natal es una unidad que nosotros dividimos para poder leerla. El Ascendente es
la puerta a la vibración zodiacal indivisa y, por eso, no tiene intermediación
psíquica (no es vehiculizada por planetas).

Si el Zodiaco es una unidad donde cada signo contiene a los otros —en un
orden que le es específico— dado un signo, necesariamente se ubican los
otros. Aries, en sí mismo, implica una cierta distribución de la energía: una
forma de materializar, de vincularse, de estabilizar, de expresarse, de encontrar
orden, de acoplarse, etc. etc.
Por lo tanto, manifestar Aries quiere decir culminar Capricornio, consumar
Piscis o expresar Leo; y viceversa. Es decir, hay una inevitabilidad lógica por la
cual cada signo implica una cierta distribución de los demás.

Ahora bien, para todo signo manifestado (Casa I), son de particular importancia
—desde el punto de vista psicológico— las casas IV, VIII y XII que, en tanto
arquetípicamente de agua, producen memoria y, en consecuencia, encierran el
secreto de la inercia que cada signo tiene que enfrentar en sí mismo, para
manifestarse. Es decir, cada signo contiene su propia manera de resonar con el
pasado. Aries, Leo y Sagitario será el modo de resonar con el pasado de
Tauro, Virgo y Capricornio, respectivamente. Tauro lo será de Géminis, y así
sucesivamente.
La belleza profunda del Zodiaco como matriz holográfica y recursiva reside,
entre otras cosas, en que cada punto —cada paso, cada espacio— contiene a
los demás en un orden implicado y específico.

Captar la posición de cada signo en la matriz de los otros es una disciplina


maravillosa que, como siempre en astrología, no pasa por establecer frenéticas
asociaciones sino en un proceso de maduración, que devela su orden por sí
mismo. Ya verán que, en un determinado momento, se les aparecerá
nítidamente que decir Medio Cielo en Piscis, es decir Géminis manifestándose;
o que decir Cáncer en Casa VI es decir la manifestación de Acuario.

Obviamente, es imposible en un curso introductorio dar cuenta de las once


posiciones concomitantes para cada signo. Pero si es relevante:

a) que desde el principio retengamos la estructura holográfica del Zodiaco.

b) que nos introduzcamos en ella progresivamente y, en este caso, mostrando


el orden natural en que aparecerá la inercia a la manifestación de sí mismo, en
un signo. Al ver esta inercia intrínseca, aparecerán por sí mismas las naturales
tensiones psicológicas que dificultan vivenciar una determinada energía. Es
decir, todo lo que dijimos hasta ahora con una base empírica, podemos
deducirlo lógicamente.

Por todo lo dicho, Ascendente en Aries implica en su arquetipo la Casa IV en


Cáncer, la Casa VIII en Escorpio y la Casa XII en Piscis. Estas son las tres
Casas de agua que hacen inercia al Ascendente y que encierran la tensión de
su despliegue.
Entonces, en primer lugar, decir Ascendente en Aries, quiere decir al mismo
tiempo poseer una modalidad afectiva de base simbiótica desde la cual la
energía Ariana aparecerá como terriblemente agresiva, peligrosa, casi
violatoria. Una casa IV en Cáncer, desde el punto de vista psicológico, nos dice
que su tendencia espontánea será buscar refugio, protección, no querer
moverse en lo desconocido, etc. Y es evidente, asimismo, que esto está en
tensión con su Ascendente Ariano.

Ahora bien ¿quiere decir esto que el Zodiaco es contradictorio en sí mismo?


Antes de arribar a esta conclusión, recordemos la distancia fundamental entre
energía y formación psicológica, como metabolización primaria de la energía.
Esta siempre es una reducción de la energía y allí es donde se abre la brecha
del destino.

Desde el punto de vista energético, haber tenido una base afectiva canceriana
es exactamente lo necesario para experimentar una solidez afectiva que me
permita lanzarme a la vida como un aventurero, explorando y abriendo
caminos. O sea que, energéticamente, esto es totalmente congruente. Sólo la
lentitud de nuestra conciencia hace que nos quedemos apegados al pasado y
construyamos identidad en él, desde el cual resistimos al presente del
Ascendente con sus experiencias.

Esta manera de hacer psiquismo es la que nos permite decir que la tendencia
a una búsqueda de seguridad simbiótica - con su complemento de un superyó
excesivamente cargado de mandatos sociales, del Medio Cielo Capricorniano –
será destino en Aries ascendiendo.

Desde lo energético, la Casa IV en Cáncer le da a la persona una base muy


buena de contención, una seguridad básica para enfrentar luego sola el mundo.
Psicológicamente, en cambio, le da la necesidad de ovillarse, de pegarse al
aspecto doméstico de la vida, de quedar adherida a la madre y no atreverse a
salir al mundo. Preferir imaginarse la aventura de vivir, antes que realizarla en
concreto, constituye la modalidad afectiva de las personas y este anhelo de
seguridad inconsciente será uno de los polos en los que el destino girará, en
tensión a la fuerza de Aries.

La Casa VIII en Escorpio:

Como criterio general, la Casa VIII encierra el secreto de experiencias en las


que debo tocar fondo para que algo se fusione en mi interior, para que una
polaridad antagónica desaparezca, no intelectualmente sino en lo más
profundo de la experiencia existencial.

La Casa VIII refiere a una modalidad que tiene que terminar, que tiene que ser
trascendida en un nivel que produce conflicto y redescubierta en otro de mayor
integración. Es una especie de “caja de cambio” peculiar porque, si no la
resuelvo, tendré allí una fortísima inercia y la presencia de una ambivalencia
inconsciente que se revela como conflicto y desgarro. Solo si se produce la
muerte – entendida como fusión de lo que está polarizado – de un
malentendido básico, la energía fluirá libremente y encontrará su cauce
espontáneo (Sagitario en IX). Esta es la lógica del Zodiaco.

Con Aries ascendiendo, tenemos la Casa VIII en Escorpio; entonces, esa es la


energía que tiene que transformarse, morir en un nivel para pasar a otro, ser
trascendido o resignificado completamente.

¿Qué quiere decir que al Ascendente en Aries, le hace inercia lo Escorpiano,


específicamente? ¿Cuál es el hábito energético inconsciente de la persona,
que tenderá a mantenerla aferrada a un nivel de conflicto que, si permanece
como tal, perpetuará el patrón haciéndola retornar continuamente sobre el
mismo punto? El de fusionar su energía con la de otros, no tenerla discriminada
e independiente. Como Escorpio es una especie de transformador que absorbe
energía para luego devolverla, hay una inclinación natural a usar la energía del
otro y a que el otro use la de uno. El anhelo de fusión, de estar compartiendo
energía constantemente con otros, es lo que impide descubrir y liberar la
energía propia, independientemente de los demás, en este caso.

Pero como hemos visto, al Ascendente en Aries le es preciso contar con


energía nueva, pura, original, no reciclada, como es la de Escorpio. La cualidad
de Aries no es reciclar sino abrir y liberar energía nueva. La Casa VIII en
Escorpio, por lo tanto, nos muestra con claridad el punto de inercia a esta
necesidad.

¿Quiere decir que la Casa VIII tiende a invadir…?

No… es un condicionamiento muy sutil que se comprende si uno atiende a la


lógica del zodiaco. La Casa VIII encierra un secreto y su resolución potencia la
liberación de la energía del Ascendente, en todos los casos.

¿Te referís a la Casa VIII real o a la arquetípica…?

Estamos hablando siempre de la Arquetípica, o sea, la matriz lógica que me


permite entender las transformaciones de Aries en tanto arquetipo o canon. Es
claro que si alguien nace con el Ascendente en los últimos grados de Aries,
puede aparecer la Casa VIII en Sagitario. Esto será una particularidad, a
superponer sobre la anterior matriz. O sea que a la matriz arquetípica
correspondiente a cada Ascendente, habrá que agregarle luego los rasgos
personales que dependerán del lugar de nacimiento y pueden dar una
distribución de Casas completamente desplazada, con respecto al arquetipo.
Pero esto habrá que superponerlo a lo anterior y no invalida la matriz, sólo la
complejiza.

Si quieren saber cuál es la clave del Ascendente en Aries, observen en la Casa


VIII qué es lo que debe morir. En este caso, lo que debe morir es el anhelo
inconsciente de fusionarse y de compartir energía con otros, como dominante.
La Casa XII en Piscis:

Finalmente, ¿Cómo podemos ver la presencia de la Casa XII en el


Ascendente? Esto es quizás más difícil de plantear, por lo que lo iremos
desplegando en los sucesivos Ascendentes. Sin embargo, podemos pensar
que en la Casa XII están acumuladas experiencias no consumadas por la
conciencia, que activan arquetipos del inconsciente colectivo. Una persona
puede quedar atrapada en estos surcos colectivos, repitiendo experiencias en
una inercia que va mucho más allá de lo psicológico personal.

Sólo regresando al corazón de esas experiencias y agotándolas, uno libera


nueva energía y, en ese sentido, el despliegue del Ascendente siempre está
ligado a la consumación de la Casa XII correspondiente. En este caso,
tenemos allí a Piscis y esto expresará una inercia inconsciente que lleva a
recorrer un mundo de imágenes y formas colectivas en las que no hay proceso
de individuación alguna. Soñar y sentir es más importante aquí que actuar.

Perderme en un mundo de sueños, fantasías e ilusiones en los que me


indiferencio, es una posibilidad muy alta. Así, atreverse a romper formas viejas
colectivas e inconscientes y vivir en el presente corporal, forma parte del
descubrimiento de la propia energía en el Ascendente en Aries.

Podemos ver cómo las tres Casas hacen inercia en una misma dirección:
seguridad simbiótica, fusión inconsciente con la energía de los otros, mundo de
sueños colectivos indiferenciantes. Muestran una matriz en la cual es bastante
natural que el psiquismo se quede identificado, reforzando una identidad
extremadamente sensible y dependiente. La energía Ariana que se manifiesta
desde aquí, resulta atemorizante y difícil de comprender.

La relación entre esta identidad psíquica, y la velocidad y crudeza de Aries,


refuerza el temor y la indecisión. Así es como, frecuentemente, la resistencia se
acumula, abundando entre las personas que tienen este Ascendente quienes
se sienten incapaces de tomar decisiones por sí mismas. Obviamente, estos
son los casos en los que la energía les viene desde afuera de manera muy
contundente con violencia, robos, intrusiones, accidentes. La propia resistencia
a la energía, va atrayendo ese tipo de escenas extremas como equilibrio
inevitable.
Una historia de Vida:

Tomemos el caso específico de esta mujer:

VIII

Aquí tenemos una combinación difícil para la conciencia: Ascendente Aries; Sol
en conjunción con la Luna en Escorpio en la Casa VIII. Antes de conocerla
personalmente, podemos suponer que esta persona comparte energías con
otros de manera fusionante, constantemente. Y que resistirá su energía de
autonomía. Sin embargo, también sabemos que el Ascendente presionará para
que, en algún momento, se discrimine y desarrolle su lado independiente.

Ahora bien: ella aparece en la consulta, totalmente suave, supersonriente, y


cuenta que jamás se pelea, que es pura delicadeza y diplomacia. Siendo doble
Escorpio y con Ascendente en Aries, esta tarjeta de presentación despierta
dudas de inmediato y lleva a que uno se pregunte, inevitablemente, dónde
estará el ariano de su vida. Con tanto Aries y Escorpio en sombra, alguien muy
deseante, que toma grandes riesgos e incluso que expresa matices
autodestructivos, tiene que estar en su ambiente inmediato, para balancear el
modo en el que ella es consciente de sí.

Efectivamente, cuando cuenta su historia, dice que está casada con un ariano y
que trabaja en su empresa. En verdad, este marido ariano tuvo múltiples
empresas, porque es alguien sumamente intrépido, que toma grandes riesgos y
que, cada cuatro o cinco años, tiene un nuevo proyecto empresarial. Obtiene
los fondos de capital hipotecando la casa de ambos – Casa VIII en Escorpio – y
encarnando la energía de poner en riesgo lo más seguro.

Ella, con su Ascendente en Aries, va atrás y lo sigue en cada uno de estos


emprendimientos, trabajando con él. Se puede aquí prever, tarde o temprano,
una crisis. Esto es Astrología: darse cuenta de que, en esta historia, falta una
experiencia.
¿Entonces, cada vez que aparece el destino es porque se está
manifestando algo que la persona no reconoce de sí…?

Exacto: hay una porción de sí misma que está totalmente disociada, en el


sentido de que no se conecta con ella. La conciencia, con su identificación, ha
fragmentado el campo energético. Esta mujer vive lo Ariano desde afuera, a
través de las decisiones que el marido toma para ambos. Él encarna su Aries.
Así, experimentando esta energía, inicialmente en el afuera, podrá descubrirla
luego dentro de sí.

Lo que nosotros podemos saber, es que el destino presionará, para que esto
último ocurra, aunque no esté escrito en ninguna parte, si esto sólo forzará sus
identificaciones – incrementando la sensación de simbiosis dependiente, ante
un destino que se repite en forma cíclica – o si ella redefinirá su identidad,
ampliando su sensación de sí misma.

Sigamos con la historia: por otros caminos, ella comienza a hacer trabajos
expresivo-corporales y esto le va dando un tono mucho más ariano a su
energía. Como ya vimos, un Ascendente en Aries, necesita involucrarse
corporalmente en la realidad. Ella va abandonando sus movimientos
estereotipados y comienza a expresarse tal cual es, espontánea y hasta
agresivamente. Todo eso estaba en ella, así como también una carga sexual
muy activa.

Esto madura y ella, poco a poco, deja de trabajar en las empresas de su


marido, comenzando a generar su propia actividad con el trabajo corporal, en
forma independiente. Apenas ocurre tal cosa – sincronísticamente, no lo
piensen casualmente – su marido dice: “en la Argentina no se puede hacer
nada” “¡nos vamos a los Estados Unidos ¡”. Esto es, evidentemente, una cita
con el destino, ya que este suele gatillar escenas apenas uno comienza a
expresar las cualidades de la energía ascendente.

Históricamente – es de suponer – ella hubiera contestado que sí, transfiriendo


la iniciativa y el riesgo al marido y sintiéndose segura en esa situación
simbiótica y dependiente. Sin embargo, ahora hace algo diferente: le dice a su
marido que viaje solo a los Estados Unidos y haga lo suyo, que ella se quedará
aquí, con los hijos. Es decir, en esta oportunidad, ella da una respuesta Ariana,
manifiesta su deseo y asume los riesgos del mismo, sin ocultarse en el deseo
del otro.

Pueden encontrarse muchos casos parecidos al relatado. No deduzcan con


esto que el Ascendente en Aries “se tiene que divorciar”: pero sí, que tiene que
trascender sus vínculos simbióticos. La muy alta tendencia a simbiotizar, que
proviene de la inercia del agua, es lo que anula su poder de independencia.

O sea que en su historia tiene que haber cortes…


No cortes, sino crisis de independencia, para ganar iniciativas, para obtener su
propio espacio y lanzarse a la aventura, su propia aventura, no importa cuál
sea el resultado final.
Otro Ejemplo:

Veamos este otro caso, también de una mujer con Ascendente en Aries. Por
supuesto, será la distribución específica de todos los demás factores de la
Carta Natal, la que explique el detalle de los acontecimientos de su vida. Pero
quiero que observen aquí una deriva particular, la insistencia del destino en una
determinada dirección y la tensión, notable en este caso, entre la identificación
consciente y sus anhelos con los acontecimientos externos de su vida, hasta
que se produce una resignificación dramática de la identidad y una primera
aceptación de sí misma en tanto Ariana.

Ella nace en el Perú. Posee una fuerte carga jupiteriana y neptuniana y, en los
primeros veinte años de su vida, se constituye como una intelectual muy
sensible y de fuertes tendencias religiosas y místicas. Estudia filosofía, y no
hay hasta aquí, ninguna exploración del deporte, la acción, los autos, la
velocidad y lo corporal que, incluso por sus convicciones religiosas, se le
aparece como un obstáculo para la “espiritualidad”.

Su relación con la familia es muy conflictiva. Su hermano es acusado de


vincularse con la guerrilla revolucionaria de Sendero Luminoso, es perseguido
por los militares y finalmente encarcelado. Ella queda muy afectada por esto y
se compromete con la política, aunque sosteniendo sus ideales de no violencia.
Sin embargo, en el contexto peruano de ese momento, siente que su extrema
sensibilidad no le permite vivir normalmente en este mundo y finalmente toma
los hábitos, haciéndose monja de clausura en una orden contemplativa.

Ya podemos ver la polarización y la extrema identificación con su lado más


sensible, que deja como destino su lado más activo y agresivo, hasta aquí,
jugado por el hermano y el contexto socio-político. Cuando la energía Ariana se
acerca más a su vida, su lado consciente va a buscar una extrema pertenencia
con máxima seguridad en la quietud de un monasterio, no como un refugio
pasajero, sino como un compromiso de vida.

La distancia entre el Ascendente en Aries, y la vida monástica contemplativa,


en una orden de disciplina muy rigurosa en la cual hay una total entrega de la
propia independencia, iniciativa y corporalidad, es realmente enorme y
podemos prever que va a ser llenada por el destino.

Este entonces, sigue presionando. Las autoridades del gobierno peruano,


sospechan de ella como cómplice del hermano, lo cual es totalmente falso, y
exigen a la orden que ella sea trasladada a un convento en otro país. Viaja a
Francia y, en el nuevo monasterio, se encuentra con una madre superiora muy
autoritaria que impone condiciones de disciplina mucho más rigurosas.
Finalmente, estalla un conflicto abierto con ella y es nuevamente trasladada a
otro convento, esta vez en la campiña del sur de Francia, en un lugar acogedor
y apacible, sin ninguna figura conflictiva presente.
Pero esto, aunque satisfaga sus anhelos más profundos, no es compatible con
su sistema energético. Acá falta una energía y esta debe manifestarse; es así
como, en una única salida absolutamente excepcional del convento por motivos
familiares, ella sufre un episodio de violencia callejera en la cual es atacada.
Esto desata una crisis y finalmente deja los hábitos. Por falta de dinero se ve
obligada a vivir en un barrio marginal y muy violento en París, rodeada de
ladrones y prostitutas, en un medio totalmente opuesto al que ella había
soñado y que le es totalmente hostil. Se ve obligada a adaptarse a este mundo,
haciéndose mucho más activa y peleadora, por lo que protagoniza varios
hechos impensables para su identidad anterior – peleas, amenazas, golpes,
etc. - a la vez que se profundiza su dificultad económica, porque con trabajos
de tipo intelectual no logra subsistir. Por último, decide hacer un curso de
conducción de camiones y obtiene la licencia para trabajar de ¡camionera…!.
Hoy recorre las rutas de Europa guiando camiones de doble acoplado y
peleándose continuamente con el sindicato de camioneros que – obviamente
machista – se resiste a tenerla entre sus filas.

No tengo un ejemplo mejor para mostrarles cómo la negación de la propia


energía desencadena una serie de hechos, necesarios para mantener en
equilibrio el sistema, pero que puede arrastrarnos muy lejos de lo que creíamos
ser y de lo que siempre soñamos.

Ella vivió inmersa en energía Ariana, escapándole y replegándose en un


fragmento de sí misma. Es visible aquí que, a mayor distancia entre la
conciencia y la energía, más contundente se manifiesta el destino. No estoy
diciendo que su identidad sea la de conducir camiones en las rutas de Francia.
Es razonable pensar que esa es sólo una etapa de su viaje por Aries y en algún
momento se producirá una síntesis entre su aspecto intelectual y místico y la
energía Ariana. Pero piensen en la acumulación de violencia, agresividad,
crudeza, fuerza, independencia, determinación, etc. que se produjo a partir de
su identificación mística, y cómo esta finalmente tuvo que ser aceptada en una
revolución de la identidad, presumiblemente poco placentera o, por lo menos,
sin permitir la sensación de haber sido elegida, aunque nosotros podamos
saber que estuvo allí desde el principio.

El Sentido del Ascendente en Aries:

Como puede verse, las tres casas arquetípicas de agua – IV VIII XII – son
extremadamente instructivas, ya que siempre son regidas por un elemento
antagónico al del Ascendente. En el caso de Aries, como en todo Ascendente
de fuego, las tres casas son, además, específicamente de Agua.

Uno podría preguntarse: “pero entonces… ¿El mandala está en contra de


uno?, ¿Por qué no lo hacen derecho en lugar de hacerlo torcido…?”En
realidad, como dijimos, habría que observar que el mandala no está torcido
sino que – en todo caso – lo que tuerce la energía es la identificación
psicológica. Tener la Casa IV en Cáncer “es lo mejor” porque si existió afecto
sólido en la base, esto va a permitirle a la persona, realmente, lanzarse y
arriesgarse. “Lo malo” es que, ante la garantía de ese sólido afecto, uno elige
vivir en la cuevita, cuando se trata justamente de poder hacer lo inverso. Pero
esto ya no es culpa del Mandala.

O sea que esa Casa IV en Cáncer, además de ser una base sólida, es una
base a la cual se puede volver…

Sí, se puede volver todas las veces que sea necesario, siempre y cuando se
trate realmente de una base profunda y no de un refugio en que me aislo. De
hecho, ustedes verán que las personas con este Ascendente pasan de
períodos lentos, seguros y dependientes, a lanzarse a la aventura e
independizarse, para luego “volver a casa”, aunque ya con otra experiencia.
Este movimiento de salida y regreso es habitual con la energía de este
Ascendente y genera un proceso en el que las distancias energéticas de las
distintas partes de la Carta Natal se van acortando, hasta que finalmente la
energía ascendente pasa a ser comprendida y expresada.

Además, parecería que la simbiosis de la Casa IV sólo puede romperse con


cierto grado de violencia, necesaria para discriminar…

La posibilidad de Aries es la de manifestar el propio deseo más allá de cuáles


sean las consecuencias pero, si estoy simbiotizado, voy a estar sometido a la
autoridad o al superyó y a veces, quizá, sea necesario salir de esto con
violencia para poder descubrir en carne propia la verdadera relación entre
deseo y responsabilidad.

¿Esto sería ya el eje Cáncer – Capricornio?

Exacto… Percibir este tipo de coherencia es fundamental. Ustedes van a ver


que es muy común que la persona con Ascendente en Aries descubra su
agresividad y autodeterminación, e incluso su violencia, en el medio de su
pertenencia. En los mundos familiares y laborales donde se manifiesta su lucha
incipiente con los mandatos de autoridad, se muestra extremadamente
peleadora. Es eventualmente expulsada de ellos, para luego volver a buscar
otra pertenencia y otra autoridad con la cual repetir la experiencia. Este girar en
círculos, de simbiosis pelea, es un clásico circuito de este Ascendente, hasta
que aparece la confianza suficiente como para abrirse camino y encontrar una
real independencia.

¿Qué pasa cuando una persona expresa su Ascendente desde pequeña…?

Justamente, los chicos irradian con mucha fuerza la energía del Ascendente y
este es, en ellos, extremadamente visible. Es bastante fácil captar la energía
ascendente en los niños; se la percibe, sobre todo, en el cuerpo, las facciones
y la actitud corporal. El Ascendente se ve con claridad, como una irradiación…

Ahora bien, por el proceso de identificación psicológica con la Luna y con otros
aspectos de la carta, progresivamente, la expresión del Ascendente se va
oscureciendo. Cuando más virginal es el chico, desde el punto de vista
psicológico, cuantas menos identificaciones o miradas del otro moldeen su
conciencia – que son también aspectos fragmentados de su energía – tanto
más claramente irradiará el Ascendente.

Luego, irán predominando las identificaciones, con lo que aquella irradiación


comenzará a opacarse e inhibirse, en el nivel consciente, por el “filtrado” a que
es sometida por las identificaciones contradictorias con él. En realidad, el
Ascendente es una energía que, de chico, uno irradiaba, pero que no se
afectivizaba. Es decir, no hay un estímulo externo que lleve a efectivizar eso,
como sí ocurre con la Luna. El problema está en que uno tiende a repetir lo
afectivizado, y a crear una autoimagen desde eso que se afectivizó, o en
aquello que uno expresa y es reconocido por los demás. Pero estos feedbacks
con el medio se encuentran – a trazos gruesos – con la Luna y con el Sol,
nunca con el Ascendente.

¿Entonces, de chicos expresamos la energía del Ascendente y de grandes


nos llega por destino?
No. También para el chico habrá escenas de destino vinculadas con esa
energía. Lo que ocurre es que, como el chico aún no tuvo tantas
identificaciones, lo expresa con mayor pureza y es más visible desde los otros.

Al crecer, me identifico y afectivizo algunos aspectos de mi mismo, y voy


censurando ciertas expresiones. Luego, para poder expresar esa energía,
tendré que "transgredir" lo afectivizado y lo reconocido por los otros en mi.
Porque, si me comporto como creo que me tengo que comportar, jamás
expresare mi Ascendente.

Hemos hecho hincapié en los primeros tramos del viaje por el Ascendente en
Aries, subrayando el aprendizaje de sus niveles básicos que lo ligan a la
violencia, la agresividad, la toma de riesgos y el compromiso con el propio
deseo. Sin embargo, el despliegue de Aries no termina obviamente allí y se
expresa en una serie de octavas. En niveles más profundos, este Ascendente
irá descubriendo la cualidad de la iniciativa y como arriesgarse a modificar el
medio con la propia energía, a riesgo de desequilibrar y equivocarse;
entendiendo que la capacidad de equivocarse —en el sentido de abrir
camino— es fundamental para esta energía.

Primero se experimentara esto desde el deseo, más tarde se convertirá en


voluntad y habrá que hacerse cargo de la respuesta del otro y de como el otro
participa del movimiento del deseo. Luego, se hará cada vez mas importante la
Idea y como la idea organiza la realidad y genera acción.

Por un lado, podemos decir que la energía de Aries conlleva una gran
encarnación y la vivencia de la intensidad de la propia presencia en la
modificación de la realidad. Esto será inicialmente algo corporal, pero luego
inevitablemente mental.

La fuerza del pensamiento y la idea como impulsora de la energía y como


generadora de una cadena de acontecimientos que alteran el mundo,
constituye un nivel fundamental de la experiencia Ariana.
El poder y la vitalidad de la mente que direcciona con su impulso y, en ese
sentido, crea nuevas realidades, es una octava superior, un isomorfismo en
distinto nivel de abstracción, de todo lo que hemos dicho anteriormente.
Liberar intuiciones potentes y nuevas, desprendiéndose del mundo letárgico de
las ideas y formas mentales compartidas por el pasado de la humanidad, para
abrir nuevos caminos: esto es Aries.

En última instancia, intervenir con la propia presencia en todos los niveles para
crear, no desde un plan o una arquitectura, sino desde una intuición o una
certeza, es Aries. Y en este sentido, como dijimos anteriormente, es arriesgar
temerariamente en la creación y en el misterio del acto. Visto desde otras fases
de la secuencia zodiacal, Aries siempre se equivoca, en el sentido de que
deberá ser necesariamente complementado, balanceado, corregido y
completado por las reacciones que el mismo provoca, pero que no hubieran
existido de no manifestarse el acto ariano (en tanto cuerpo, deseo, idea o
acción). Por eso, uno de los misterios de Aries —que todo ascendente
enfrentara en distintos niveles y oscuramente por mucho tiempo— es la
vivencia de que el "error" es inevitable y, sin embargo, nunca hay "error".

Aries es, profundamente, una experiencia de la irreversibilidad gozosa de los


hechos.
Esta libertad de crear y desatar un cambio de desconocidas consecuencias,
que resolverá por si mismo sus limitaciones iniciales en los sucesivos
presentes —por lo cual no es necesario detenerse a prever— es un aspecto
esencial de la vibración Ariana. Pero es evidente que todo esto no puede ser
teoría; es certeza. El acto es vida pura, lo vivo y deseante por excelencia y solo
puede ser descubierto en la vivencia. Por eso, para un Ascendente en Aries
esto podrá aparecer fácticamente, solo si antes es capaz de liberar las
inhibiciones básicas ligadas al hecho de permanecer en el mundo de la
ensoñación y la seguridad de la pertenencia, o reprimir la presencia corporal o
rechazar la unilateralidad inherente a toda acción.

Por esto, en el Ascendente en Aries, la vida ensena primero en esta base


ligada a la agresividad cruda o incluso a la violencia mental, para poder
descubrir después otros niveles, viajando por el enigma del acto y la creación...

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