TU DERECHO A SER RICO
Joseph Murphy
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INTRODUCCÓN
Querer tener dinero es un derecho fundamental de todo ser humano. ¿Quién
no quisiera vivir una vida digna? Esa vida que solo es posible experimentar
con dinero en nuestra cartera.
Sepa usted que es su derecho ser rico. Estás aquí para llevar una vida
abundante; para ser feliz, radiante y libre.
Pero antes de que puedas obtener dicha riqueza y abundancia, y poder
disfrutar de las cosas bonitas de la vida; no solo tendrás que superar
obstáculos en el mundo exterior, también tendrás que mirar dentro de ti, y
enfrentar a tu YO interior.
El propósito de este pequeño volumen es demostrarle que usted está aquí
para crecer, expandirse y desarrollarse: espiritual, mental y materialmente.
Usted también puede rodearse de belleza y lujo.
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PARTE I
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Es tu derecho ser rico. Estás aquí para llevar una vida abundante, y ser feliz,
radiante y libre. Por lo tanto, deberías tener todo el dinero que necesitas para
tener una vida plena, feliz y próspera.
No hay virtud en la pobreza; ya que esta última es una enfermedad mental,
y debe ser abolida de la faz de la tierra. Usted está aquí para crecer,
expandirse y desarrollarse; espiritual, mental y materialmente. Tienes el
derecho intransferible de desarrollarte y manifestarte plenamente en lo que
desees. Usted y yo, tenemos también podemos y debemos rodearnos de
belleza y lujo.
¿Por qué estar satisfecho con lo suficiente para sobrevivir cuando puedes
disfrutar de lo mejor del mundo y el Infinito? En este libro aprenderás a
hacerte amigo del dinero y dejar de ser su esclavo. Tu deseo de ser rico es el
deseo de una vida más plena, más feliz y maravillosa. No tiene nada malo el
desear una mejor vida ya que es un impulso cósmico. Es bueno y muy bueno.
Comience a ver el dinero en su verdadero significado, como un símbolo de
intercambio. Que significa para ti libertad de deseo, belleza, lujo, abundancia
y refinamiento.
Mientras lees este capítulo, probablemente estés diciendo: "Quiero más
dinero." "Soy digno de un salario más alto del que estoy recibiendo." Y tienes
razón; sinceramente creo que la mayoría de las personas son compensadas
inadecuadamente.
Una de las causas por la que muchas personas no tienen más dinero es que
lo condenan en silencio o abiertamente. Se refieren al dinero como "ganancia
inmunda" o "El amor al dinero es la raíz de todo mal," etc. Otra razón por la
que no prosperan es porque que tienen un sentimiento sigiloso e inconsciente
de que hay algo de virtud en la pobreza; este patrón subconsciente puede
deberse al entrenamiento que recibimos desde la primera infancia, a la
superstición, o hasta por una mal interpretación de las Escrituras.
No hay virtud en la pobreza; ya que la misma es una enfermedad como
cualquier otra enfermedad mental. Si tuvieses una molestia física, pensarías
que algo andaba mal con tu cuerpo; inmediatamente buscarías ayuda o harías
algo para alivianar su molestia. Del mismo modo, si no tienes dinero
circulando constantemente en tu vida, hay algo radicalmente malo contigo.
El dinero es solo un símbolo que ha tomado muchas formas como medio
de intercambio a través de los siglos; como sal, collares, y chucherías de
varios tipos. En los primeros tiempos, la riqueza del hombre estaba
determinada por el número de bueyes u ovejas que poseía. Es mucho más
conveniente escribir un cheque que llevar algunas ovejas con usted para
pagar sus cuentas; ¿no crees?
Dios no quiere que vivas en una choza o que pases hambre. Dios quiere
que seas feliz, próspero y exitoso. Dios siempre tiene éxito en todas sus
encomiendas, ya sea creando una estrella o un cosmos.
Todos tenemos deseos; ya sea el querer viajar alrededor del mundo,
estudiar arte en países extranjeros, ir a la universidad o enviar a sus hijos a
una buena escuela. Ciertamente, usted desearía criar a sus hijos en un entorno
encantador, para que puedan aprender a apreciar la belleza, el orden, la
simetría y la proporción.
Naciste para triunfar, para ganar, para vencer todas las dificultades y para
tener todas tus facultades completamente desarrolladas. Si hay una falta
financiera en tu vida, haz algo al respecto.
Aléjate inmediatamente de todas las creencias supersticiosas sobre el
dinero. Nunca consideres el dinero como malo o sucio. Si lo haces,
provocaras que la abundancia tome alas y se aleje de ti. Recuerda que pierdes
lo que condenas.
Supongamos, que encuentras un depósito de metales valiosos en el suelo.
¿Pronunciarías tal descubrimiento como algo malvado? Dios pronunció todas
las cosas como buenas. El mal viene de la oscura comprensión del hombre,
de su mente no iluminada, de su falsa interpretación de la vida y de su mal
uso del Poder Divino. El uranio, el plomo o algún otro metal podrían haberse
utilizado como medio de intercambio de la misma forma que usamos billetes,
cheques, etc. Por supuesto que un trozo de papel no es malo; tampoco lo es el
cheque.
Los físicos y los científicos del presente saben que la única diferencia
entre un metal y otro es el número y la velocidad de movimiento de los
electrones que giran alrededor de un núcleo central. Y con los avances del
momento, hasta pueden cambiar o combinar metales usando un acelerador de
partículas llamado ciclotrón. El oro bajo ciertas condiciones se convierte en
mercurio. Solo será cuestión de tiempo hasta que el oro, la plata y otros
metales se produzcan sintéticamente en un laboratorio químico. No puedo
imaginar que hay algo siniestro en los electrones, neutrones, protones e
isótopos.
El pedazo de papel que tienes en tu bolsillo está compuesto de electrones y
protones que están organizados de manera distinta; su número y velocidad de
movimiento es diferente. Esa es la única forma en que el papel difiere de la
plata en su bolsillo.
Algunas personas dirán: "Oh, pero la gente mata por dinero. ¡Roban por
dinero!" Y en parte podrían tener algo de razón. Ya que el dinero se ha
asociado con innumerables crímenes, pero eso no lo hace malo.
Si un hombre le paga a otro $50 para que asesine a alguien; él entonces ha
usado mal el dinero, porque le ha dado un propósito destructivo. Puedes usar
la electricidad para ejecutar a un prisionero o para encender una casa. Puedes
usar agua para calmar la sed de un bebé o para ahogarlo. Puedes usar fuego
para calentar al niño durante el invierno, o para quemarlo hasta provocarle la
muerte.
Otro ejemplo: si sacas tierra de tu jardín y la pones en la taza de café de tu
pareja. ¿Significaría que la tierra es mala? Obviamente eso sería tu maldad.
La tierra no es mala; la taza de café tampoco. La tierra pertenecía a tu jardín.
Del mismo modo, si una aguja se clava en tu pulgar, sería a consecuencia de
tus acciones; la aguja no puede tomar la decisión de incrustarse en tu pulgar.
Todos debemos saber que las fuerzas o los elementos de la naturaleza no
son malos; eso siempre dependerá del uso y propósito que les demos; no está
en manos de la naturaleza el bendecirnos o lastimarnos.
Un hombre me dijo una vez: "Soy pobre porque no me gusta el dinero; es
la raíz de todo mal".
Usted está aquí para usar su poder o autoridad sabiamente. Algunos
hombres anhelan tener poder; otros anhelan dinero. Si pones tu corazón en el
dinero y dices: "Eso es todo lo que quiero. Voy a dedicar toda mi atención a
acumular dinero; nada más importa," podrás obtener dinero y ganar una
fortuna. Tal sentimiento le convertirá en una persona torcida y egoísta. No
olvides que estamos aquí para llevar una vida buena y equilibrada. "Uno no
vive solo de pan."
Por ejemplo, si perteneces a algún culto o religión, y te vuelves fanático
hasta el punto de alejarte de los que no comparten tus ideales; de tus amigos,
de la gente y de las actividades sociales; eso te volverá en una persona
desequilibrada y frustrada. La naturaleza insiste en un equilibrio. Si todo tu
tiempo se lo dedicas a cosas y posesiones externas, eventualmente te
encontrarás hambriento de paz mental, armonía, amor, alegría o salud. Tal
vez no ahora, pero llegará el momento que querrás comprar eso que sí es
importante, pero no podrás. Puedes amasar una fortuna, y tener millones de
dólares; y eso no te convertirá en malo o perverso. Sin embargo, el amor al
dinero por encima de todo lo demás, te llenará de frustración, y desilusión; y
esa será la raíz de tu maldad.
El hacer del dinero su único objetivo, es simplemente una decisión
equivocada. Tal vez pienses que eso es todo lo que quieres, pero al tiempo te
darás cuenta de que el dinero no era todo lo que necesitabas. Es más probable
que lo que realmente deseas es tener un propósito, paz mental y abundancia.
Podrías ser millonario, y si así lo quisieras, podrías tener paz mental, armonía
y gozar de salud perfecta y expresión divina.
Todo el mundo quiere tener suficiente dinero, y no solo lo suficiente para
sobrevivir. Ante los ojos de Dios, aquel que quiere abundancia y prosperidad;
debería tenerlas. Después de todo, el deseo y la ambición que tenemos para la
comida, ropa, hogar, transporte, calidad de vida y abundancia; son todos
dados por Dios. Son impulsos buenos y divinos; pero los mismos anhelos
también podrían ser causantes de sentimientos y experiencias negativas en
nuestras vidas.
El hombre no tiene una naturaleza malvada; no hay maldad en ti; son las
circunstancias de la vida buscando expresión a través de ti. Por ejemplo, un
joven quiere ir a la universidad, pero no tiene suficiente dinero. Y mientras ve
a otros jóvenes del vecindario irse a estudiar para la universidad; más
aumenta su deseo. Él se dice a sí mismo: "Yo también quiero una educación."
Ese joven podría decidirse a robar y malversar dinero con el propósito de ir a
la universidad. Y dichos actos delictivos habrían sido motivados por un deseo
fundamentalmente bueno, que es el querer tener una buena preparación
académica; el fallo se encuentra en que el joven dirigió mal ese deseo de
superación, y violentó las leyes de la sociedad. Por tal razón, en vez de una
solución, solo encontraría problemas.
Sin embargo, si este chico conociera las leyes de la mente y de su
capacidad de utilizar el Poder Espiritual para atraer aquello que quieres; sería
libre de asistir a la universidad de su preferencia, en lugar de castigo y
aprisionamiento. ¿Quién lo puso en la cárcel? Él mismo se colocó allí. El
policía que lo encerró en la cárcel solo es un instrumento de las leyes hechas
por el hombre. El joven mismo fue quien primero se encarceló en su mente
robando y lastimando a otros. El miedo y la conciencia de culpa siguieron;
esta es la prisión de la mente seguida por los muros de la prisión hechos de
ladrillos y piedras.
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PARTE II
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El dinero debería ser un símbolo de la opulencia, belleza, y la abundancia de
Dios; por tanto, debe usarse con prudencia y juicio. El dinero debería usarse
para equitativamente bendecir a la humanidad de innumerables maneras; ya
que es un símbolo de la salud económica de la nación. Cuando la riqueza
fluye libremente en tu vida, estás económicamente sano. Cuando la gente
comienza a acumular efectivo, solo para guardarlo en cajas de acero por
miedo a perderlo; más temprano que tarde, enfrentarían una enfermedad
económica.
El desplome de 1929 fue un pánico psicológico; era el miedo
apoderándose de las mentes de las personas en todas partes. Era una especie
de hechizo negativo e hipnótico.
Estás viviendo en un mundo subjetivo y objetivo. No debes descuidar el
alimento espiritual, como la paz mental, el amor, la belleza, la armonía, la
alegría y la risa.
El conocimiento del poder espiritual es el medio que conduce al Camino
Real de las Riquezas de todo tipo, ya sea que su deseo sea espiritual, mental o
material. El estudiante de las leyes de la mente, o el estudiante del principio
espiritual; sabe y entiende que, independientemente de la situación
económica, la fluctuación del mercado de valores, la depresión, las huelgas,
la guerra, u otras condiciones o circunstancias; nunca nada le faltara y que
siempre será bendecido con riquezas, sin importar de la forma que pueda
tomar el dinero. La razón de esto es que él siempre permanece seguro de que
es merecedor de las riquezas de la tierra. El se ha convencido a sí mismo de
que la riqueza siempre fluye libremente en su vida y que siempre será
bendecido por un excedente divino.
Si hubiera una guerra mañana, y todas las posesiones actuales del
estudiante no tuvieran valor, como sucedió en Alemania después de la
primera guerra mundial; aún atraería riqueza y sería dotado de lo bueno sin
importar la forma que tomara la nueva moneda.
La riqueza es un estado de conciencia; es una mente condicionada a la
fuente divina que fluye por siempre. El pensador científico ve el dinero o la
riqueza como la marea; es decir, se va, pero siempre vuelve. Las mareas
nunca fallan; tampoco lo hará el suministro de aquel que confíe en la
Presencia incansable, inmutable e inmortal que es Omnipresente y fluye
incesantemente. El hombre que conoce el funcionamiento de la mente
subconsciente nunca estará preocupado por su situación económica, los
pánicos del mercado de valores, la devaluación, o la inflación de la moneda;
ya él mora en la conciencia del suministro eterno de Dios. Una persona así,
siempre es abastecido y vigilado por una Presencia divina. "He aquí las aves
del aire; porque no siembran, ni cosechan, se juntan en graneros; sin
embargo, tu Padre celestial las alimenta. ¿No eres tú mucho mejor que ellas?"
A medida que comulgues conscientemente con la Presencia Divina;
afirmes y sepas que le guiará en todos sus caminos, así como una Lámpara a
sus pies y una Luz en su camino; usted será Divinamente bendecido y
sostenido más allá de sus sueños más salvajes.
Aquí le presento una forma sencilla para que usted pueda impresionar a su
mente subconsciente con la idea de un suministro constante de riqueza: calme
las ruedas de su mente, relájese, deje ir las tensiones e Inmoviliza su atención.
Entre en un estado mental somnoliento y meditativo; esto reducirá el esfuerzo
al mínimo; luego, de forma tranquila, relajada y pasiva; reflexione sobre las
siguientes verdades simples: pregúntese a sí mismo, ¿de dónde provienen las
ideas? ¿De dónde viene la riqueza? ¿De dónde vienes? ¿De dónde vienen tu
cerebro y consciencia? Así serás dirigido a la Fuente Única.
De esa manera, establecerás una conexión intima con tu lado espiritual.
Entonces, ya no sería dudoso para ti el entender que la riqueza es un estado
mental. Memorice esta pequeña frase; y recítela lentamente durante cinco
minutos, tres veces al día, especialmente antes de irse a dormir: "El dinero
siempre fluye libremente en mi vida y siempre seré bendecido por lo un
excedente divino." Al hacer esto de manera regular y sistemática, la idea de
abundancia y prosperidad se plasmará en tu mente más profunda, y
desarrollarás una conciencia condicionada a un estatus de riqueza. La
repetición mecánica no tendrá éxito en la construcción de la conciencia de la
riqueza. Tienes que sentir la verdad de lo que afirmas. Debes saber lo que
haces y por qué lo estás haciendo. Y solo de esa forma, tu ser más profundo
responderá a lo que conscientemente aceptas como verdadero.
Cabe mencionar que, para una persona que se encuentre atribulado por
problemas financieros, no le sería de utilidad el solo repetir frases como:
“Soy rico,” “Soy próspero,” “Tengo éxito;” tales declaraciones hasta podrían
empeorar su condición. Sucede que la mente subconsciente solo acepta ideas,
estados de ánimo o sentimientos dominantes. El repetir meramente una
afirmación como: “Soy prospero,” solo podrían aumentas sus sentimientos de
carencia; especialmente si se encuentra bajo los efectos de una depresión
económica. En esos momentos de vulnerabilidad, su mente objetiva asumiría
el papel de otro incrédulo más.
El sentimiento de carencia es dominante, de modo que cada afirmación
evoca el despertar del estado de ánimo de la carencia y, por consiguiente, la
escasez de recursos se agrava aún más. La forma en que podemos superar
esto es cuando ponemos en acuerdo nuestra mente consciente, con el
subconsciente; así no habrá contradicción. Acto seguido; lograremos que
nuestra mente subconsciente acepte nuestras creencias, sentimientos,
convicciones y lo que conscientemente sentimos como verdadero.
Una persona podría obtener la cooperación de su mente subconsciente
diciendo: “Prospero todos los días.” “Estoy creciendo en riqueza y en
sabiduría todos los días.” “Todos los días mi riqueza se multiplica.” “Estoy
avanzando, progresando y creciendo financieramente.” Estas y otras
declaraciones similares no crearían ningún conflicto en la mente.
Por ejemplo, si un vendedor solo tiene diez centavos en el bolsillo, podría
coincidir fácilmente que tendría más mañana. Si vendiera un par de zapatos
mañana, no hay nada dentro de él que diga que sus ventas no podrían
aumentar. Podría usar declaraciones como, “Mis ventas aumentan cada día.”
“Estoy avanzando y progresando.” De esa manera, encontraría que esas
afirmaciones son sanas y psicológicamente, aceptables para su mente; y que
producirían frutos deseables.
El estudiante espiritualmente avanzado que callada e intencionalmente
convencido dice: “Soy próspero,” “Tengo éxito,” “soy rico,” también podrá
obtener resultados maravillosos. ¿Por qué? Porque él siente lo que dice; y
cuando exclama: “Soy próspero,” lo hace a sabiendas de que Dios le suplirá
de sus riquezas infinitas, y lo que es verdad de Dios es verdad sobre ellos.
Cuando el estudiante dice: “Soy rico,” sabe que Dios es su suministro
infinito, inagotable, y que Dios está dentro de él.
Muchos hombres obtienen resultados maravillosos al centrarse en tres
ideas abstractas, como la salud, la riqueza y el éxito. La salud es una realidad
divina o cualidad de Dios. La riqueza es de Dios; que es eterno e
interminable. El éxito es de Dios; ya que Dios siempre tiene éxito en todas
sus gestiones.
Para que puedas tener resultados notables en tus encomiendas, parece ante
un espejo y repita durante cinco a diez minutos: “Salud, riqueza y éxito.”
Hágalo mientras se encuentre tranquilo y relajado. Así, la mente estará más
receptiva y pasiva. Acompañe dichas palabras con certeza, convicción y fe; y
resultados asombrosos seguirán. Todo lo que estás haciendo es identificarte
con verdades que son eternas e inmutables.
Tú puedes desarrollar una conciencia de riqueza. Así que ponga en
práctica los principios enunciados y elaborados en este libro, y su desierto se
regocijará y florecerá como la rosa.
Hace muchos años, conocí un niño Australia que quería ser médico y
cirujano, pero que no tenía dinero; tampoco se había graduado de la escuela
secundaria. Para sufragar gastos, él solía limpiar consultorios médicos, lavaba
ventanas y hacía distintas reparaciones.
Ese niño me dijo que cada noche antes de dormirse, se solía visualizar
teniendo un diploma en una pared con su nombre en letras grandes y anchas.
Dado que él solía limpiar y brillar los diplomas en el edificio médico donde
trabajaba; no le fue difícil grabar la imagen del diploma en su mente y
desarrollarlo allí. No sé por cuánto tiempo se visualizó alcanzando su
objetivo, pero debe haber sido durante algunos meses. Los resultados
siguieron mientras él persistía.
Uno de los médicos le tomo mucho aprecio a este joven, y después de
entrenarlo en el arte de esterilizar instrumentos, administrar inyecciones
hipodérmicas y otros trabajos de primeros auxilios; lo aceptó como asistente
técnico en su oficina. Además, el médico lo envió a la escuela secundaria y
luego a la universidad; todo a sus expensas.
Ese niño, llegó a convertirse en un médico prominente en Montreal,
Canadá. Y todo comenzó con un sueño, una imagen clara en su mente. ¡Su
riqueza estaba en su mente!
Este jovencito operaba inconscientemente una gran ley. Y como Troward
solía decir: "Habiendo visto el final, has movido los medios para la
realización de aquello que viste." El fin en el caso del chico era ser un
médico. Él se imaginaba, se veía y se sentía, en la realidad de ser doctor
ahora; y cuando vives con una idea, y la sustentas, la nutres y la amas; llegara
el momento que, a través de su imaginación, penetres las capas del
subconsciente y conviertas esa idea en una convicción que allane su camino
para el cumplimiento de los sueños.
Él podría haber dicho: “No tengo educación.” “No conozco a las personas
adecuadas.” “Soy demasiado mayor para ir a la escuela ahora.” “No tengo
dinero; tardaría muchos años, y no soy inteligente.” Entonces se habría
derrotado el mismo antes de empezar. Su riqueza estaba en su uso del Poder
Espiritual dentro de él que le correspondía a su forma de pensar.
Los medios o la forma en que nuestras oraciones son contestadas, siempre
se nos oculta, con excepción de algunas ocasiones en las que podemos
percibir intuitivamente una parte del proceso. Y si los caminos y los medios
son desconocidos para nosotros; lo único que tenemos que hacer es imaginar
y aceptar el fin en la mente, y dejar que la sabiduría subjetiva dentro de
nosotros se encargue de su despliegue.
¿Qué debes hacer después de meditar sobre el fin y aceptar el deseo en la
conciencia? La respuesta es simple: el poder que tienes dentro te obligará a
hacer lo que sea necesario para el desarrollo de tu ideal. La ley del
subconsciente es compulsión. La ley de la vida es acción y reacción. Lo que
hacemos es la respuesta automática a nuestros movimientos internos de la
mente, el sentimiento interno y la convicción.
Hace unos meses, cuando me iba a dormir, me imaginé que estaba leyendo
uno de mis libros más populares, La magia de la fe en francés. Visualizaba
que este libro iba a todas las naciones de habla francés. Durante varias
semanas hice esto todas las noches, me quedaba dormido con la imaginaria
edición francesa del libro en mis manos.
Justo antes de Navidad en 1954, recibí una carta de un importante editor
en París, Francia, en la que se encontraba un contrato redactado; en el que se
me pedía que lo firmara y le otorgara permiso para publicar y promocionar en
todos los países del habla francés, la traducción de La magia de la fe.
¿Que hice para realizar mi deseo? ¡Nada!" La sabiduría subjetiva asumió
el control de materializar lo que deseé con fervor.
Todos nuestros movimientos y acciones en el mundo externo siguen los
movimientos internos de la mente. La acción interna precede a toda acción
externa. Cualquiera sea el paso que tomes físicamente (aunque parezca que lo
hagas espontáneamente), todo será parte de un patrón que te deberás cumplir.
Un patrón ya establecido por tu subconsciente.
El aceptar el fin atrae los medios para la realización del fin. Cree que lo
tienes ahora, y lo recibirás.
Debemos dejar de negar lo que es nuestro por derecho. Date cuenta de que
lo único que nos aleja de las riquezas que se encuentran en este mundo, es
nuestra actitud mental, así como la forma en que vemos a Dios, a la vida y al
mundo en general. Conozca, crea y actúe sobre la suposición positiva de que
no hay razón por la cual no pueda tener, ser y hacer lo que desee lograr a
través de las grandes leyes de Dios.
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PARTE III
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Si te das la tarea de conocer cómo funciona tu mente, podrás destapar un
sinfín de oportunidades para ti. Sepa que su mente es tu salvador y redentor.
El pensamiento y el sentimiento son tu destino. Lo posees todo por derecho
de conciencia. La conciencia de salud produce salud; la conciencia de la
riqueza produce riqueza.
Si le dices a un amigo que pronto abrirás un nuevo negocio, él podrá
decirle todas las razones por las que fallarás. Y Si eres susceptible a su
hechizo hipnótico, esa conversación sembrará la semilla del fracaso en tu
mente. Pero si asumes el control y conciencia de ese poder espiritual, que es
uno e indivisible, y que responde a tu pensamiento, rechazarás la oscuridad y
la ignorancia del mundo; sepa que usted posee todo lo necesario; el equipo, el
poder y el conocimiento para tener éxito.
Para llegar a ese camino que te conduce a las riquezas, no debes colocar
obstáculos e impedir el paso de otros; tampoco debes ser celoso o envidioso
de los demás. En realidad, cuando albergas estos estados mentales negativos,
usted mismo se está castigando y lastimando, porque lo estás pensando y
sintiendo. Como dijo Quimby, "le que le das a otro, te lo estás dando a ti
mismo."
Estoy seguro de que has oído a algunas personas decir: “Ese tipo parece
que anda en cosas deshonestas.” “A de ser un mafioso.” “Lo conocí cuando
no tenía nada.” “Debe ser un ladrón torcido, o un estafador.” Si analiza a la
persona que habla así de otra; por lo general padece de alguna necesidad, ya
sea financiera, física o mental. Quizás sus antiguos amigos de la universidad
subieron la escalera del éxito y lo superaron; ahora está amargado y
envidioso del progreso de ellos. En muchos casos, esta forma de pensar es la
causa de la miseria de aquellos que piensan así. Pensar negativamente en
otras personas y condenar su progreso, hace que la riqueza y la prosperidad
se aleje de nosotros. No podemos condenar las cosas por las que oramos. Si
lo haces, estarías orando de dos maneras. Por un lado, estás diciendo: "Dios
me está ayudando a prosperar", y al mismo tiempo exclamas: "Me molesta la
riqueza de fulana."
Deséale lo mejor a los demás, y regocíjate en su prosperidad y éxito;
porque cuando lo haces, te bendices y exaltaras a ti mismo.
Si ingresas al banco y ves a tu competidor depositar veinte veces más que
usted, o si ves que él deposita diez mil dólares; regocíjese y siéntase contento
de ver que la abundancia de Dios se manifiesta a través de uno de sus hijos.
De esta manera, te estarás bendiciendo y contagiando de esa abundancia por
la que estás orando. Lo que bendices, lo multiplicas. Lo que condenas, lo
pierdes.
Si estás trabajando para una organización grande, y te encuentras frustrado
y resentido porque estás mal pagado; que no eres apreciado y que mereces
más dinero y reconocimientos, subconscientemente estás cortando tus
vínculos con esa organización. Estás poniendo una ley en marcha y
movimiento. Estarás atrayendo el fracaso si no cambias esa actitud. Sera más
la probabilidad de que sea despedido que el recibir un aumento de salario. Y
si lo despiden, usted mismo así lo quiso. El gerente fue simplemente el
instrumento a través del cual se confirmó su propio estado mental negativo.
En otras palabras, él solo fue el mensajero que te comunicó lo que ya
concebiste como verdadero acerca de ti mismo. Esto es un ejemplo perfecto
de la ley de acción y reacción. La acción fue el movimiento interno de tu
mente; la reacción fue la respuesta del mundo exterior para ajustarse a tu
pensamiento interno.
Tal vez, mientras leas esto, está pensando en alguien que ha prosperado
financieramente porque se aprovechó de otros; defraudándolos, vendiéndoles
inversiones poco sólidas, etc. La respuesta a esto es obvia, porque si
robamos, hacemos trampa o defraudamos a otro, hacemos lo mismo con
nosotros mismos.
En primer lugar, cuando estamos en un pobre estado de ánimo, estamos
destinados a atraer cosas pobres para nosotros. Dicho estado puede venir de
muchas maneras; puede venir en la pérdida de salud, prestigio, tranquilidad,
estatus social, enfermedad en el hogar o en el negocio. No necesariamente
puede venir como pérdida de dinero. Así que no seas corto de vista al pensar
que la pobreza solo se contabiliza en dólares y centavos.
¿No es una sensación maravillosa el colocar tu cabeza en la almohada por
la noche y sentir que estás en paz con todo el mundo y que tu corazón está
lleno de buena voluntad hacia todos?
Existen muchas personas que han acumulado su dinero de manera
incorrecta, pisoteando a otros, con engaños, mentiras y falsedades. ¿Pero qué
precio pagan? Muchos de ellos luego enfrentan su castigo en forma de
enfermedad, ya sea mental o física; y los más agraciados se enfrentarán a
complejos de culpa, insomnio o miedos ocultos.
Puedes llegar a ser rico y próspero sin tener que lastimar a nadie. Muchas
personas se la pasan robando constantemente; y se roban a sí mismos: paz
mental, salud, alegría, inspiración, felicidad y la gracia de Dios. Podrán decir
que nunca han robado, pero la verdad siempre sale a la luz. Cada vez que nos
resentimos con otro, o estamos celosos, o envidiosos del éxito de otro, nos
estamos robando a nosotros mismos. Estos son los ladrones y ladrones que
Jesús echó del templo; Del mismo modo, debes expulsarlos de manera
incisiva y decisiva de tu interior. No dejes que vivan en tu mente. Córtelos de
raíz, y dele paso solo esos pensamientos y sentimientos buenos.
Recuerdo de una vez que leí acerca de una mujer de Brooklyn, Nueva
York, que fue de tienda en tienda comprando todo el café que podía. Ella
sabía que se avecinaba escasez y temía que no habría suficiente para ella. Así
que compró todo lo que pudo y lo guardó en su sótano. Esa noche, mientras
ella atendía a los servicios de la iglesia. Unos ladrones entraron a su casa y le
robaron todo el café, además de otras cosas valiosas como dinero y joyas.
Al enterarse, esa buena mujer exclamo lo que muchos dirían: “¿Por qué
me sucedió esto si yo voy a la iglesia? Nunca le he robado a nadie.”
Aunque es verdad que directamente no le robó a nadie; sí cometió un acto
egoísta (el acumular suministros de café). Tal acción, en consecuencia, atrajo
la reacción que concluyo en la perdida de sus posesiones. No tuvo que poner
la mano en la caja registradora ni robar un banco; su miedo a la falta, le
produjo falta.
Esta es la razón por la que muchas “buenas” personas sufren pérdidas.
Pueden ser buenos en el sentido mundano; es decir, pagan sus impuestos;
obedecen las leyes, votan con regularidad y son generosos con algunas
organizaciones benéficas. Pero, por otro lado, resienten el éxito, riqueza o
posición social de los demás. Son de los que sin dudarlo tomarían dinero de
otros cuando nadie este mirando. Tal actitud es, sin duda, un estado de
carencia. Y, por consiguiente, si una persona alberga dichos sentimientos, eso
será lo atraerá a su vida.
Antes de que el ladrón externo nos robe, primero nos robamos a nosotros
mismos. Debe haber un ladrón interno, antes de que aparezca el externo.
Siempre habrá personas así; son honestos en un aspecto de su vida, pero
esconden una parte oscura que pocos conocen. Pero no importa cuánto
resguardes esa parte oscura, la mente siempre revela eso que escondes en tu
interior, para que el exterior lo vea. La verdad siempre prevalece.
La gran ley es: “Deséale a otros, lo que deseas para ti.”
Diga desde su corazón: “Deseo para cada hombre que camina por la tierra,
lo que deseo para mí. El deseo sincero de mi corazón es, por lo tanto, paz,
amor, gozo, abundancia y las bendiciones de Dios para todos y todas, de
todas partes.” Alégrate y regocíjate en el progreso y la prosperidad de todos.
Lo que sea que digas como verdadero para ti, reclámalo para todos, de todas
partes. Si rezas por la felicidad y la paz mental, deja que tu reclamo sea paz y
felicidad para todos. Nunca trates de privar a otro de cualquier alegría. Si lo
haces, te privas a ti mismo.
Si alguien es promovido en tu organización, sienta alegría por esa persona.
Felicítala, regocíjate en su avance y reconocimiento. Por otro lado, si lo que
sientes es enojo o resentimiento, te estás degradando a ti mismo. No trates de
retener lo que es de otro por su derecho de nacimiento, ya que es dado por
Dios en forma de felicidad, éxito, logro, abundancia u otras cosas buenas.
Pues Jesús dijo: “Guardaos tesoros en el cielo, donde la polilla y el óxido
no consumen, y donde los ladrones no pueden abrirse paso y robar.” Puesto
que el odio y el resentimiento solo corrompen y corroen el corazón, causando
que nos llenemos de cicatrices, impurezas, toxinas y venenos.
Los tesoros del cielo son las verdades de Dios que poseemos en nuestra
alma. Llene su mente con paz, armonía, fe, alegría, honestidad, integridad,
bondad amorosa y gentileza; entonces estarás sembrando para ti tesoros en
los cielos de tu propia mente.
Si estás buscando sabiduría con respecto a cómo manejar tus activos,
reclame calladamente: "La inteligencia infinita gobierna y vigila todas mis
transacciones financieras, y todo lo que haga prosperará". Haga esto con
frecuencia y encontrará que tus inversiones serán sabias; además, estará
protegido contra pérdidas, ya que sabrás cuando vender tus valores o
participaciones antes de que incurra en pérdidas.
Deje que la siguiente oración sea usada diariamente por usted con respecto
a su hogar, negocio y posesiones: “La Presencia que guía a los planetas en su
curso y hace que el sol brille, es la misma que vigila todas mis posesiones,
hogar, negocios y todas las cosas que son mías. Dios es mi fortaleza y mi
bóveda. Todas mis posesiones están seguras en Dios. Es maravilloso.” Al
recordarse diariamente de esta gran verdad y al observar las leyes del Amor,
siempre serás guiado, cuidado y prosperarás en todos tus caminos. Nunca
sufrirás pérdidas, ya que has elegido al todopoderoso como tu consejero y
guía. El amor de Dios te rodeará, envolverá y abarcará en todo momento.
Descansas en los brazos eternos de Dios.
Todos nosotros debemos buscar una guía interna para nuestros problemas.
Si tienes un problema financiero, repita esto antes de retirarse a descansar por
la noche: “Ahora dormiré en paz. He entregado este asunto a la Sabiduría del
Dios interior; que sabe la respuesta. Y mientras el sol salga por la mañana, mi
respuesta se levantará; porque sé que el amanecer nunca falla.”
No se preocupe, inquiete o moleste por un problema. Y deje que la noche
le aconseje. Por qué tu intelecto no puede resolver todos tus problemas. Ore
por la Luz que ha de venir. Recuerda que el amanecer siempre viene;
entonces las sombras huyen. Deja que tu sueño cada noche le purifique la
mente.
No eres una víctima de las circunstancias, a menos que creas que lo eres.
Puedes elevarte y superar cualquier situación o condición. Y tendrás
diferentes experiencias que te pondrán a prueba tu espíritu, pero siempre
debes ser firme y fiel a tus propósitos y deseos más profundos.
En las grandes tiendas, la gerencia emplea a oficiales de seguridad para
evitar que las personas roben; y los mismos atrapan ladrones todos los días;
esa gente que trata de obtener algo por nada. Todas estas personas viven en la
conciencia de la falta y la limitación, y se roban a sí mismas, atrayendo al
mismo tiempo todo tipo de pérdida. Estas personas carecen de fe en Dios y de
la comprensión de cómo funcionan sus mentes. Si rezaran por una mejor
situación, por la expresión divina y el suministro, encontrarían trabajo. Si
esas personas eligen ser honestos y perseverantes, en poco tiempo se ganarían
un lugar positivo en la sociedad en general.
Ya sea la reina de Inglaterra o un niño de algún barrio pobre, todos
nacemos con alguna limitación. Es a través de estas limitaciones que
crecemos. Difícilmente podríamos descubrir nuestro Poder Interior, si no
enfrentamos problemas y dificultades. Ya que dichos estados pobres son los
que nos incitan a buscar soluciones. No podíamos saber lo que es la
verdadera alegría, sin antes probar lo que es el dolor. Debemos ser
conscientes de la pobreza, para así buscar la liberación, y ascender a la
opulencia de Dios.
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PARTE IV
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Los estados mentales que reflejan pobreza, como el miedo, la ignorancia, la
preocupación, la falta y el dolor, no son malos cuando hacen que busques lo
contrario. Cuando te metas en problemas, y sufras tropiezo tras tropiezo;
pregúntate “¿Por qué me están pasando todas estas cosas?” Y usa esos
sentimientos a tu favor, para que la luz entre en tu mente. A través del
sufrimiento, dolor o desdicha descubrirás la verdad que te liberará. Porque
dulces son los usos de la adversidad, como la dura cascara que rodea a la
nuez.
A través de la insatisfacción somos conducidos a la satisfacción. Incluso
aquel que estudia las leyes de la vida, ha estado insatisfecho con algo; ha
tenido algún problema o dificultad que no pudo resolver; o tal vez no ha
estado satisfecho con las respuestas dadas por el hombre a los enigmas de la
vida. Pero sí ha encontrado su respuesta en la Presencia de Dios dentro de él
mismo - la perla de gran precio - la joya preciosa. La Biblia dice: “Busqué al
Señor, lo encontré y Él me libró de todos mis temores.”
Cuando satisfaces alguna ambición o deseo, quedarás satisfecho solo por
un breve período de tiempo; entonces la necesidad de expandirse vendrá de
nuevo. Esta es la Vida que busca expresarse en niveles más altos a través de
ti. Cuando un deseo se satisface, otro viene. Ya que estás aquí para crecer. La
vida es avance; no es retroceso. Estás aquí para ir de gloria en gloria: no hay
fin; porque la gloria de Dios no tiene fin.
Todos somos pobres en el sentido de que siempre estamos buscando más
luz, sabiduría, felicidad y mayor alegría en la vida. Dios es infinito, y nunca
en la eternidad podrías agotar la gloria, la belleza y la sabiduría que están
dentro de ti; por esto es que eres maravilloso.
En el estado absoluto, todas las cosas están terminadas, pero en el mundo
relativo debemos despertar a esa gloria que era nuestra antes de que el mundo
fuera. No importa cuán sabio seas, estás en búsqueda de más sabiduría; y eso
te hace pobre. No importa lo inteligente que seas en el campo de las
matemáticas, la física o la astronomía, solo estás rascando la superficie.
Todavía eres pobre. El viaje es siempre hacia adelante, hacia arriba y hacia
Dios. Es realmente un proceso de despertar, por el cual te das cuenta de que
la creación está terminada. Cuando sabes que Dios no tiene que aprender,
crecer, expandirse o desarrollarse, comienzas a despertar gradualmente del
sueño de la limitación, y vives en Dios. Cuando las escalas del miedo, la
ignorancia, la creencia racial y la hipnosis en masa caen de tus ojos,
comienzas a ver lo que Dios ve. Se eliminan los puntos ciegos; y entonces
empiezas a ver el mundo como Dios lo hizo; porque comenzamos a verlo a
través de los ojos de Dios. Ahora dices: "¡Miren, el Reino de los cielos está
cerca!"
Alimenta al “pobre” dentro de ti; viste esas ideas desnudas, y dales forma
creyendo en la realidad de la idea, y confiando en el gran Fabricador de tu
interior, para que les de forma y la justifique. Entonces así, tu palabra (idea)
se hará carne (toma forma). Y cuando tengas hambre, buscarás comida.
Cuando te preocupes, buscarás la paz. Cuando te enfermes, buscarás salud;
Cuando te encuentres débil, buscarás fuerza. Tu deseo de prosperidad es la
voz de Dios en ti, la que te dice que la abundancia es tuya; por lo tanto, a
través de esos estados pobres, encontrarás la necesidad de crecer, expandirte,
desarrollarte, y lograr tus deseos.
Un dolor en tu hombro es una bendición disfrazada; te dice que hagas algo
al respecto enseguida. Si no hubiera dolor ni indicios de problemas, su brazo
podría caerse en la calle. Tu dolor es el sistema de alarma de Dios, que te dice
que busques Su Paz y Su Poder Sanador, y te muevas de la oscuridad a la
Luz. Cuando hace frío, enciendes una fogata. Cuando tienes hambre, comes.
Así que, cuando te falte, entra en el estado de ánimo de la opulencia y la
abundancia. Imagina el final; regocíjate en ello. Habiendo imaginado el final,
y sintiéndolo como verdadero, habrás atraído los medios para la realización
del fin.
Cuando estés temeroso y preocupado, alimenta tu mente con las grandes
verdades de Dios que han resistido la prueba del tiempo y durarán para
siempre. Puedes recibir consuelo meditando en los grandes Salmos. Por
ejemplo: “El Señor es mi pastor; nada me faltará.” “Dios es mi refugio, mi
salvación, ¿a quién temeré?”
“Dios es una ayuda siempre presente en tiempos de angustia.” “Dios mío;
en Él confiaré.” “Él me cubrirá con sus plumas, y debajo de sus alas
descansaré.” “Uno con Dios es una mayoría.” “Si Dios está por mí, ¿quién
puede estar contra mí?” “Hago todas las cosas por medio de Cristo que me
fortalece.” Deja que las vibraciones sanadoras de estas verdades inunden tu
mente y corazón; y así, sacarás de tu mente todos los miedos, dudas y
preocupaciones a través de este proceso meditativo.
Acepte esta otra gran verdad espiritual: “un corazón alegre hace un
semblante alegre.” “Un corazón feliz tiene una fiesta continua.” “Un corazón
feliz hace bien como una medicina” “Por lo tanto, te recuerdo a que uses el
don de Dios dentro de ti.” Empieza ahora a utilizar el don de Dios y saca
completamente la tiranía y el despotismo de su mente y acepta
completamente el Poder espiritual dentro de ti como la única Causa, el único
Poder y la única Presencia. Sepa que es un poder receptivo y benéfico.
“Acércate a ella, y se acercará a ti.” Acude a ella con devoción, seguridad,
confianza y amor; y te responderá con amor, paz, guía y prosperidad.
Será tu consolador, guía, consejero y tu Padre celestial. Entonces dirás:
“Dios es amor. Lo he encontrado, y Él realmente me ha liberado de todos mis
temores.” Además, te encontrarás en pastos verdes, donde la abundancia y
todas las riquezas de Dios fluyen libremente a través de ti.
Diga libre y alegremente durante el día: “Camino en la conciencia de la
Presencia de Dios todo el día.” “Su plenitud fluye a través de mí en todo
momento, llenando todos los recipientes vacíos en mi vida.”
Cuando estás lleno del sentimiento de ser lo que anhelas ser, tu oración es
contestada. ¿Están todos los recipientes llenos en tu vida? Mira tu salud,
riqueza, amor y expresión. ¿Estás completamente satisfecho en todos los
sentidos? ¿Hay algo que falta en uno de estos cuatro? Todo lo que buscas, no
importa lo que sea, está incluido en una de estas clasificaciones.
Si dices: “Todo lo que quiero es verdad o sabiduría.” Estás expresando el
deseo de todos los hombres en todas partes. Eso es lo que todos quieren,
aunque él o ella lo expresen de manera diferente. La verdad o la sabiduría es
el deseo general de todo hombre; Esto viene bajo la clasificación de la
expresión. Deseas expresar más y más de Dios aquí y ahora.
A través de tu falta, limitación y problemas, creces en la Luz de Dios y te
descubres a ti mismo. No hay otra manera por la cual puedas descubrirte a ti
mismo.
Si no pudieras usar tus poderes de dos maneras, nunca te descubrirías a ti
mismo; ni tampoco deducirías una ley que te gobierne. Si fueras obligado a
ser bueno, o a amar, eso no sería amor. Entonces serías un autómata. Tienes
libertad para amar, porque puedes darla o retenerla. Si estás obligado a amar,
no hay amor. ¿No te sientes halagado cuando una mujer te dice que te ama y
te quiere? Ella te ha elegido a ti de todos los hombres del mundo. Ella no
tiene que amarte. Si ella se viera obligada a amarte, no te sentirías halagado o
feliz por ello.
Tienes libertad para ser un asesino o un hombre santo. Esa es la razón por
la que alabamos a hombres como Lincoln y otros. Decidieron elegir el bien; y
los elogiamos por su elección. Si creemos que las circunstancias,
condiciones, eventos, edad, formación religiosa, raza, etnicidad, o el entorno
temprano pueden impedir la posibilidad de que obtengamos una vida feliz y
próspera, somos ladrones de nosotros mismos. Todo lo que se necesita para
expresar felicidad y prosperidad es sentirse feliz y próspero. El sentimiento
de riqueza produce riqueza. Porque los estados de conciencia se manifiestan.
Sentir es la ley, y la ley es el sentimiento.
Tu deseo de prosperidad es realmente la promesa de Dios que dice que sus
riquezas son tuyas; acepta esta promesa sin ninguna reserva mental.
Quimby comparó la oración con un abogado que defendía un caso ante un
juez. Este maestro de las leyes de la mente dijo que podía probar que el
acusado no era culpable de los cargos, pero que la persona era víctima de
mentiras y falsas creencias. Tú eres el juez; usted rinde su propio veredicto;
entonces eres libre. Los pensamientos negativos de carencia, pobreza y
fracaso son todos falsos; son todas mentiras; no hay nada que los respalde.
Si ya sabes que solo hay un Poder espiritual, una causa primordial;
entonces, deje de darle poder a las condiciones, circunstancias y opiniones de
los demás. Dale todo el control al poder espiritual dentro de ti, sabiendo que
responderá a tu pensamiento de abundancia y prosperidad.
Reconoce la supremacía del Espíritu en tu interior y el Poder de tu propio
pensamiento e imaginación. Ese es el camino a la opulencia, a la libertad y al
suministro constante. Acepta la vida abundante en tu propia mente. Tu
aceptación mental y la expectativa de riqueza tienen sus propias matemáticas
y mecanismos de expresión. Al entrar en el estado de ánimo de la opulencia,
todas las cosas necesarias para la vida abundante sucederán. Ahora usted es el
juez que llega a una decisión en el tribunal de su mente. Así como Quimby,
usted tiene la evidencia indiscutible, la que muestra cómo funcionan las leyes
de su mente, y ahora estás libre de temor. Has ejecutado y erradicado todo el
miedo y superstición de tu mente. En el caso del miedo, úsalo como la señal
para la acción; y muévete hacia lo contrario de ese sentimiento, que es la fe
en Dios y todos los valores positivos.
Deja que esta sea tu oración diaria; escríbelo en tu corazón: “Dios es la
fuente de mis suministros. Esas provisiones son mías ahora. Sus riquezas
fluyen hacia mí libre, copiosa y abundantemente. Siempre estoy consciente
de mi verdadero valor. Doy mis talentos libremente, y estoy
maravillosamente compensado divinamente. ¡Gracias Padre!”
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EL FIN