0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas1 página

Agua Viva

El documento explora el concepto de 'agua viva' mencionado por Jesús en los evangelios, contrastándolo con el 'mar muerto', que simboliza la falta de vida y espiritualidad. A través del encuentro de Jesús con una mujer samaritana, se destaca la importancia de la adoración genuina y la necesidad de superar el rencor para recibir el agua viva que ofrece vida eterna. Se enfatiza que la verdadera comunión con Dios se logra a través de la adoración en espíritu y en verdad.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas1 página

Agua Viva

El documento explora el concepto de 'agua viva' mencionado por Jesús en los evangelios, contrastándolo con el 'mar muerto', que simboliza la falta de vida y espiritualidad. A través del encuentro de Jesús con una mujer samaritana, se destaca la importancia de la adoración genuina y la necesidad de superar el rencor para recibir el agua viva que ofrece vida eterna. Se enfatiza que la verdadera comunión con Dios se logra a través de la adoración en espíritu y en verdad.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

AGUA VIVA

Es curioso leer en los evangelios al Señor Jesús referirse al agua viva ¿a qué le llama agua viva? ¿si hay agua viva, hay
agua muerta?
La Biblia menciona al mar muerto en la palestina que por su alta salinidad no existen peces, y los peces que llegan a través
del cauce del río Jordán mueren de inmediato, es agua que no puede beberse y es salada nueve veces más que el agua
de cualquier océano, y debido a sus minerales la gente busca la sanidad de algunas enfermedades, sus aguas son
extraordinariamente tranquilas por no tener salida y al estar 400 metros bajo el nivel del mar. Pareciera no tener
importancia, pero es una zona arqueológica interesante por albergar vestigios de la comunidad de los esenios de la época
del Señor Jesucristo; a ellos se les atribuyen “los rollos del mar muerto” que son manuscritos antiguos en papiro, entre los
cuales se encuentra el libro completo de Isaías, y otros que forman parte del Tanaj hebreo.
Por otra parte, cuando el Señor Jesús habla del agua viva, sorprende al platicarlo con una mujer samaritana y referirse al
agua viva con la cual al beberla no se tiene sed jamás. Algunos pensarían que se refiere por sus características al agua
no estancada, que tiene fluidez y que alberga variedad de peces, útil para la existencia humana, sin embargo, el señor
Jesucristo va más allá de lo natural.
Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar
de comer. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque
judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice:
Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo.
¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron
él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte
para vida eterna. Juan 4:7-14
El escritor del evangelio según san Juan narra que era como la hora sexta (medio día) e iban camino de Judea a Galilea
atravesando Samaria; los judíos no transitaban por Samaria debido al pleito religioso que existía entre ellos, recordemos
que los samaritanos eran descendientes de las familias pobres que quedaron del cautiverio a Babilonia, y habían adoptado
una religión sincretista con las demás religiones árabes y la ley de Moisés, con lo cual los judíos al retorno después del
cautiverio no estuvieron de acuerdo. Pero el Señor Jesucristo rompió con el sesgo cultural religioso y caminaron por
Samaria llegando al pozo de Jacob. Juan 4:1-4
Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Con una temperatura del medio día cercana
a los 30°C el señor Jesucristo desea mitigar su sed, y le pide agua a aquella mujer; para su sorpresa un judío le hace la
plática ignorando el pleito entre ellos. Una vez que ella interpela al Señor Jesús por su enemistad, el Señor le ofrece agua
viva, aquella que brota para vida eterna. Cuantas veces por estar enojados, molestos, con un corazón lleno de rencor no
comprendemos la palabra del Señor Jesús ¡el pecado vela nuestro entendimiento y no comprendemos la palabra de Dios!
El Señor Jesús no está interesado en nuestro pasado, sin embargo, como aquella mujer estaba ciega por su rencor la
sacudió revelando la vergüenza de sus acciones, entonces comprendió que quien le hablaba era el Mesías. Muchas veces
por el rencor no percibimos el amor de Dios, y no comprendemos su palabra, es entonces que Él tiene que recordar nuestro
vergonzoso estado de pecado.
El interés de nuestro Señor Jesucristo es que nosotros bebamos del agua viva, con el fin de recuperar nuestra adoración,
porque la verdadera comunión con Dios se da a través de la adoración. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El rencor, además de impedir percibir la palabra de
Dios, también nos aleja de la adoración genuina, de la intimidad con Dios. La mujer samaritana quería saber el lugar donde
debían adorar a Dios, puesto que los samaritanos decían que, en el monte, y los judíos en Jerusalén. Cuando hemos
perdido el interés de acudir al templo para adorar a Dios juntamente con la iglesia significa que algo dañino hay en nuestro
corazón que se llama rencor, y buscamos donde adorar a Dios sin el compromiso de estar cerca de aquel que nos ha
ofendido.
Dios nos permita ir al “pozo de Jacob” y encontrarnos con el Señor Jesucristo, y con humildad le pidamos que nos dé de
beber del agua viva, aquella que brota para vida eterna, todos la necesitamos, y nos limpie del rencor para poder entender
su palabra y encontrarnos con la verdadera adoración.

AJG
Fuente: Biblia Reina Valera revisión 1960

También podría gustarte