CALMA LA SED
La mujer samaritana es una historia muy particular que muestra la condición del hombre ,
siempre quiere esconder algo, ocultar su situación.
S. Juan 4:6-18 RVR1960
Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo.
Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de
beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le
dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos
y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y
quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. La mujer le dijo:
Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus
hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a
tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua
que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor,
dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Jesús le dijo: Ve, llama a tu
marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No
tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has
dicho con verdad.
Hay gente que se esconde en las sustancias sicoactivas, consume licor para calmar la sed, para
controlar los problemas, algunos maltratan a la familia escondiéndose en todas esa prácticas,
te digo en esta noche que esa sed solo podrá ser saciada en Dios, el es la fuente inagotable, es
la fuente de agua viva, el que tome de esta agua jamás volverá a tener sed, pero el que toma
del agua que ofrece el mundo , andará errante practicando muchas cosas en su vida . Nosotros
también bebimos de esa agua y nada de lo que hacíamos nos pudo calmar esa sed.
Ahora con estás temperaturas tan altas uno toma agua y la sed no se le quiere quitar, eso por
una causa, una consecuencia y es que el mismo hombre se está destruyendo por el
recalentamiento global, así también es en el campo espiritual, sabemos que es lo que nos
conviene y no lo hacemos, el hombre a caído en un derroche desenfrenado pero de Dios no
quiere saber nada.
S. Juan 5:2-9 RVR1960
Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda,
el cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos,
que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al
estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento
del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que
hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que
llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no
tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro
desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel
hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.
El hombre sin Dios es nada , puede esconderse dónde quiera, hacer lo que mejor le parezca ,
pero al final de todo tiene que darle cuentas a Dios, este personaje tenía 38 años de tener este
problema, nadie lo había podido ayudar, estaba hay tirado, olvidado , desechado quizás por la
misma familia, cuánto llevas tu de estar cargando con ese problema, Con esa carga y sin hallar
solución, de pronto ves a tus vecinos o familiares que tenían un problema mayor y hoy en día
ya eso es historia, es pasado por ellos fueron saciados en Dios, yo en esta noche quiero que
pruebes un poquito de esa agua .
S. Juan 7:37-39 RVR1960
En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene
sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de
agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había
venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
En esta hora te extiendo la invitación para que puedas ser saciado, y nunca más vuelvas a tener
sed .