Nos ponemos en situación…
Las mujeres no saben leer los mapas, no entienden el fuera de juego y les encanta ir de
compras. Los hombres no muestran sus sentimientos, no cocinan o se aburren yendo
de compras. ¿Has escuchado alguna vez estas afirmaciones? Hablemos de los tópicos
de género.
1. DESMONTANDO TÓPICOS DE GÉNERO:
Veamos datos que desmontan algunos de los tópicos más usuales. Comprobarás que
están fundamentados en datos o estudios contrastados.
LAS MUJERES CONDUCE MAL.
Según el informe de la Universidad Politécnica de Madrid «Mujeres conductoras en
España» (Cátedra Eduardo Barreiros), los hombres ocasionan el doble de accidentes
mortales y mueren más en carretera que las mujeres. Los hombres no solo tienen más
accidentes, sino que las consecuencias de estos son más graves. Las mujeres dan más
partes por arañazos, pequeñas colisiones…; un 57 % más que los hombres.
LOS HOMBRES SON INFIELES.
Los datos muestran que la tendencia es que las mujeres sean cada vez más infieles; de
hecho, el número de infidelidades de las mujeres supera al de los hombres en varias
regiones.
LAS MUJERES NO SABEN LEER LOS MAPAS.
Según un estudio de la Universidad Emory de Atlanta (EE. UU.), la brecha entre hombres
y mujeres en el desarrollo del razonamiento espacial tiene que ver con un hecho
educacional, no fisiológico. Es decir, el desarrollo espacial de las mujeres se ve afectado
por una educación marcada de modo sexista. Los educadores y las familias tienden a
utilizar un lenguaje espacial y juegos relacionados con la visión espacial más con niños
que con niñas.
EL FÚTBOL O EL BALONCESTO ES COSA DE HOMBRES.
No hay deportes de chicos o de chicas. Sí que tendemos a asociar ciertos deportes al
sexo masculino o al femenino, más influidos por lo que vemos en la televisión que por la
realidad. Negar que hombres y mujeres tenemos diferentes características biológicas
sería absurdo; por eso, competimos separados. Recuerda que el deporte no es cuestión
de sexo, sino de cualidades y entrenamiento.
LOS CHICOS SON MÁS FUERTES.
La constitución de hombres y mujeres está genéticamente diferenciada en cuanto al
desarrollo muscular o la estructura. Pero todos conocemos ejemplos de chicos con poco
músculos poco desarrollados y mujeres que practican halterofilia.
Algunos datos
No hay colores para cada sexo: puedes usar el que quieras, el rosa no es de
chicas y el azul de chicos, los colores no entienden de género.
No hay deportes de chicos o chicas: hay futbolistas chicas y nadadores de
sincronizada chicos.
No hay profesiones específicas de un sexo: las chicas pueden ser pilotos,
camioneras o electricistas y los chicos, profesores de infantil o limpiadores de
casas.
2. UNA MIRADA AL MUNDO: IGUALDAD DE GÉNERO.
De la misma manera que se han producido luchas por los derechos humanos, logrando
una mejora sustancial, no ocurre lo mismo con los derechos de la mujer. En todo el
planeta la discriminación salarial, la autorización marital al derecho a la educación o al
trabajo, la imposibilidad de acceso a cargos públicos, la obligación de una vestimenta,
los matrimonios en contra de su voluntad, la violencia o el femicidio… son algunos
ejemplos de la desigualdad de género, una realidad de la mujer en el mundo.
Algunos datos
Cada día, cerca de 830 mujeres fallecen por causas prevenibles relacionadas
con el embarazo y el parto.
Las mujeres que superan la prueba de acceso a la universidad son casi el 60 %,
mientras que la cifra de los hombres es de un 41%.
El salario medio anual de una mujer es un 22,17 % más bajo que el de un
hombre. La tasa de empleo en mujeres es del 44 %, mientras que la de los
hombres es del 55,7 %.
En solo 22 países hay jefas de Estado o de Gobierno, y en 119 países nunca han
ejercido ese cargo mujeres.
De 123 millones de jóvenes sin estudios, el 61% son niñas.
Las mujeres ganan entre un 10 % y un 30 % menos que los hombres por
realizar las mismas tareas.
2.1. ¿QUÉ ES LA DESIGUALDAD DE GÉNERO?
Es la aparición de diferencias entre hombres y mujeres que se producen respecto a
los recursos como salud, educación, trabajo, representación ciudadana… La mayoría de
las sociedades se han organizado con estructuras patriarcales en las que el poder y la
autoridad recaían en el hombre. Esto hizo que se dividiera el trabajo por la condición
sexual: el hombre salía de casa para ganar un sueldo y dejaba las tareas domésticas, el
cuidado de los hijos y enfermos a la mujer. Esto dejaba a la mujer en una dependencia
económica total del marido, ya que su trabajo no era remunerado. Por desgracia, esta
sensación de superioridad del hombre hacia la mujer, incluso de propiedad muchas
veces, ha servido para justificar la violencia hacia ella.
2.2. HISTORIA DEL FEMINISMO
A lo largo de la historia, la lucha por los derechos de la mujer ha sido una constante:
voces individuales y colectivas han defendido la igualdad entre hombres y mujeres.
Pero fue en la Revolución francesa, tan unida al concepto igualitario (recuerda su grito:
«Liberté, Égalité, Fraternité»), cuando surgieron las primeras peticiones de derechos
para la mujer.
En 1791 Olympe de Gouges (1748-1793), una escritora francesa, reivindicó los derechos
propios de la mujer con la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, al
considerar que la Declaración del ciudadano dejaba fuera a la mitad de los ciudadanos:
a las mujeres. Su primer artículo era claro: «la mujer nace libre y permanece igual al
hombre en derechos». Esto le costó la vida, fue guillotinada.
Por la misma época, Mary Wollstonecraft (1759-1797), en su obra Vindicación de los
derechos de la mujer (1792), defendía el derecho a una educación igualitaria entre
hombres y mujeres para permitir a estas poder desarrollarse y lograr la independencia
familiar. Según Wollstonecraft, el objetivo de la educación es «conseguir carácter como
ser humano, independientemente del sexo al que se pertenezca».
Desde mediados del siglo XIX hasta mediados del XX, las defensoras de los derechos
femeninos se dieron cuenta de que nada se podía hacer si no participaban de la vida
política de sus países; por este motivo, surge el movimiento sufragista, que pretendía
dotar de derecho a voto a la mujer. Dentro de sus demandas, aparte del derecho a voto,
exigían derechos laborales (las mujeres cobraban el 70 % menos que los hombres). Flora
Tristán (1803-1844), escritora y pensadora, reivindica en su obra La emancipación de la
mujer una situación más igualitaria para la mujer dentro del matrimonio. En
España, Clara Campoamor (1888-1972), abogada y escritora, luchó durante la Segunda
República por los derechos de la mujer, el derecho al voto, al divorcio o la abolición de
la prostitución.
Pero hay un hecho que marca una nueva visión del feminismo: la publicación, en 1950,
de la obra El segundo sexo, escrita por la filósofa Simone Beauvoir (1908-1986), que
supuso una revolución en cómo se percibían las mujeres. La autora llega a la conclusión
de que gran parte de las características que consideramos femeninas no son más que un
prejuicio social que nada tiene que ver con hechos biológicos. Su planteamiento se
resume en su famosa frase «No se nace mujer, se llega a serlo» y sentará las bases de la
defensa de los derechos de la mujer en la actualidad.
2.3. CORRESPONSABILIDAD DE TAREAS DOMÉSTICAS Y DE CUIDADOS
Mientras que la mujer se incorporó al mercado laboral, saliendo del hogar, el hombre
aún no se ha incorporado por completo a las labores del hogar. Esto hace que las tareas
no se repartan de forma equitativa: la mujer realiza 2,5 horas más de trabajo en casa al
día.
A esto hay que añadir que el salario medio anual de la mujer es inferior, así como las
prestaciones por pensiones. La conciliación laboral es otro elemento de desigualdad, ya
que es la mujer la que abandona el empleo por el cuidado de los hijos o de personas con
dependencia en casa en la mayoría de las ocasiones.
2.4. EXPLOTACIÓN Y VIOLENCIA CONTRA MUJERES Y NIÑAS
Una de cada tres mujeres en el mundo declara haber sufrido violencia física o sexual.
Las mujeres y niñas siguen siendo el foco de muchas mafias para su explotación, y
muchas viven casi como esclavas.
Existen muchas formas de violencia y explotación en el mundo hacia mujeres y niñas:
matrimonios infantiles, trabajos en pésimas condiciones de salubridad o laborales, trata
de personas, asesinatos, castigos físicos…
Glosario:
Colectivo LGTBIQ+: estas siglas abarcan toda la diversidad de orientaciones
sexuales: lesbianas, gays, transgéneros, transexuales, bisexuales,
intersexuales, queer (‘sin etiqueta’), y el resto de las identidades y orientaciones que
se incluyen en el +. Comenzó a usarse en la década de 1990.
Día del Orgullo LGTBI: se celebra institucionalmente el 28 de junio en
conmemoración de los disturbios de Stonewall de 1969 en contra de este colectivo
en Nueva York.
Feminismo: movimiento político y social que defiende el principio de igualdad entre
hombres y mujeres y lucha por conseguir esta igualdad.
Estereotipo: imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con
carácter inmutable.
Rol: papel o función que alguien o algo cumple. Se refiere al comportamiento que,
en una sociedad, muestra una persona por razón de su sexo.
A pesar de los avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres, la práctica
no es tan igualitaria. Por ejemplo, algunas empresas siguen prefiriendo no tener
trabajadoras, porque normalmente asumen más responsabilidades familiares y son ellas
las que necesitan disponer de bajas durante el periodo de gestación.
Las leyes van mejorando, reconociendo nuevas realidades y situaciones sociales, pero
hay que realizar un profundo cambio de pensamiento, un verdadero cambio social y
jurídico.
3. UNA MIRADA FILOSÓFICA: FILOSOFÍA FEMINISTA.
La figura de la mujer ha sido silenciada o borrada, de manera casi mecánica, en los libros
de historia. De hecho, hay movimientos de recuperación de esa historia femenina en el
arte, la literatura, la ciencia y, cómo no, en la filosofía.
En el campo de la filosofía, mujeres y hombres lucharon por el reconocimiento de los
derechos de las mujeres. Entre las mujeres, podemos nombrar a Hiparquía (360-280 a.
C.), pasando por Harriet Taylor Mill (1807-1858), Sophie de Grouchy (1764-1822), hasta
llegar a María Zambrano (1904-1991). Muchas de ellas destacaron más como escritoras
o ensayistas que como defensoras de sus derechos y de la posición de la mujer en la
sociedad. También hubo hombres, filósofos reconocidos, como Marie-Jean-Antoine
Nicolas de Caritat o John Stuart Mill, que trabajaron en la defensa de los derechos de la
mujer.
Marie-Jean-Antoine Nicolas de Caritat (1786-1794) era de familia noble, lo que le
permitió una cuidada formación ilustrada. Matemático de profesión, su vida fue
encaminándose hacia a la filosofía y la defensa de los derechos humanos. El gran cambio
se produjo al contraer matrimonio con Sophie de Grouchy (1764-1822); junto a ella
defendió que el ser humano tiene derechos por ser un ser racional y moral, sin diferencia
entre hombres y mujeres, de ahí que ambos pudieran actuar con libertad. Eso no gustó
mucho a los revolucionarios, que no reconocían como ciudadano a la mujer en la
constitución revolucionaria de Francia.
Otro defensor de los derechos de la mujer fue el filósofo John Stuart Mill (1806-1873).
Mill es utilitarista, corriente filosófica creada por Jeremy Bentham. Su máxima es el
mayor bien y la mayor felicidad para la mayoría. Basa la felicidad máxima en la igualdad
entre personas. Por este motivo, incluye a las mujeres en ese grupo de personas. Llevó
a la Cámara de los Comunes la solicitud del derecho al voto de la mujer.
4. DEBATE Y DISCURSO IDEOLÓGICO.
El debate es una discusión estructurada, en la que dos o más personas presentan
argumentos a favor y en contra de un te246642
ma específico. Su objetivo es explorar diferentes puntos de vista, tiene como requisito
estar abierto a escuchar y a cambiar la propia visión en aras de encontrar la verdad o
solución al debate.
El discurso ideológico es una exposición unidireccional donde una persona o grupo
presenta sus ideas, creencias y valores sobre un tema. El enfoque aquí es más la
transmisión de la propia visión sin buscar ninguna solución, término medio o conclusión.