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Políticas de Inclusión Digital en Educación

Políticas Educativas de Inclusión Digital en Argentina
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Introducción

El análisis propuesto reflexionará sobre las políticas educativas de inclusión


digital, considerando tanto los desafíos como las oportunidades que presentan en los
sistemas educativos actuales. Estas políticas buscan garantizar que todas las
personas tengan acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación,
superando barreras socioeconómicas, geográficas o de habilidades. Dado que el
Estado es el principal responsable de su diseño y gestión, resulta fundamental
comprender los elementos clave de estas políticas y su impacto en la formación
docente.

Políticas Públicas de Inclusión Digital

Tomando en cuenta la definición precedente, ¿Cómo se genera y se reconoce


una política pública en inclusión digital?

Para generar una política pública es necesario un enfoque integral en el diseño


y desarrollo de los procesos educativos, lo que implica articular tres dimensiones
fundamentales, el qué, es decir, los contenidos curriculares, el cómo o método, aquí se
incluyen las estrategias pedagógicas y el para qué o finalidad, que serían los objetivos
o propósitos, qué se busca lograr en los estudiantes o en la sociedad misma.

Conjugar el qué, el cómo y el para qué significa no solo enseñar contenidos o


aplicar metodologías novedosas, sino hacerlo con un propósito claro y transformador,
formar estudiantes que comprendan el valor de lo que aprenden, cómo aplicarlo y para
qué lo hacen, alineando la educación con las demandas del siglo XXI.

La Ley de Educación Nacional N°26.206, aprobada el 14 de diciembre de 2006


y promulgada 13 días después, regula el ejercicio del derecho de enseñar y aprender
consagrado por el artículo 14 de la Constitución Nacional y establece los fines y
objetivos de la política educativa nacional, contiene artículos vinculados a la
implementación de las TIC en la educación argentina, a saber:

En su artículo 11 inciso m) establece como objetivo “desarrollar las


competencias necesarias para el manejo de los nuevos lenguajes producidos por las
tecnologías de la información y la comunicación.

En su título II, capítulos III y IV determina las finalidades de la educación


primaria y secundaria en lo que respecta las TIC, y específicamente en su título VI,
capítulo II, artículo 88 expresa “El acceso y dominio de las tecnologías de la
información y la comunicación formarán parte de los contenidos curriculares
indispensables para la inclusión en la sociedad del conocimiento”.

Por último, el título VII denominado “Educación, Nuevas Tecnologías y Medios


de Comunicación”, establece que el Poder Ejecutivo Nacional debe fijar la política de
uso de las TIC en la educación y desarrollar opciones educativas que las utilicen, así
como también a los medios masivos de comunicación social.

El reconocimiento de una política pública en inclusión digital surge de un


proceso complejo donde interactúan diversos actores sociales, políticos y económicos.
Para generarla, es fundamental diagnosticar la realidad educativa y tecnológica,
identificar las brechas existentes y articular objetivos claros que integren el acceso, la
equidad y la sostenibilidad. Este proceso no solo requiere voluntad política, sino
también un marco normativo que legitime las acciones.

Las políticas de Inclusión Digital en Argentina

En Argentina, por ejemplo, se formularon políticas como el Plan Una


Computadora por Alumno, primer programa nacional de introducción de computadoras
en el aula bajo el modelo 1 a 1 (Resolución del CFE 82/09), cuyos destinatarios eran
estudiantes y docentes de escuelas de enseñanza técnica de gestión estatal de todo el
país; el Plan Conectar Igualdad, que amplía el alcance del Programa Una
Computadora por Alumno, estuvo destinado a todas las escuelas secundarias,
institutos de formación docente y escuelas de educación especial de gestión estatal
(Decreto 459/10); el Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa, integró los
programas de Conectar Igualdad y Primaria Digital; el Plan Nacional Integral de
Educación Digital, sus objetivos son orientados a proveer una educación integral,
permanente y de calidad que permita a los estudiantes resolver problemas, crear
oportunidades y cambiar el mundo, incluyó como componentes a Primaria Digital y
Conectar Igualdad y se configuró como el referente de la estrategia nacional de
integración de las tecnologías digitales en la educación dependiente del Ministerio de
Educación.

También se establecieron los marcos pedagógicos para la educación digital,


programación y robótica; y Plan Aprender Conectados, creado por el Decreto Nº386/18
destinado a los establecimientos educativos oficiales del país, como una propuesta
integral de innovación pedagógica y tecnológica que comprendía como núcleos
centrales, el desarrollo de contenidos, el equipamiento tecnológico, la conectividad y la
formación docente.

Todas estas políticas representan intentos de reducir las desigualdades


digitales tanto en acceso, uso e impacto de las tecnologías de la información y la
comunicación.

Dimensiones de las Políticas de Inclusión Digital

Ahora bien, ¿Qué dimensiones y componentes de las políticas de inclusión de


TIC impactaron en Formación Docente y cuáles fueron sus resultados hasta la fecha?

Las políticas de inclusión de TIC han transformado profundamente la formación


docente en América Latina, integrando aspectos como la capacitación tecnológica, la
provisión de recursos y la elaboración de estrategias pedagógicas.

Estas políticas de inclusión digital pueden ser abordadas desde dimensiones


como:

Normativa: aquí encontramos la Ley de Educación Nacional 26.206, que


establece las TIC como contenido transversal y fomenta su incorporación en la
formación docente, el Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa (PNIDE), que
promueve la capacitación docente en TIC y la creación de recursos digitales, Aprender
Conectados, el cual sustituye al Conectar Igualdad y se orienta hacia la alfabetización
digital integral, incorporando dispositivos y plataformas en todos los niveles
educativos.

Tecnológica: refiere a la infraestructura tecnológica como la dotación de


dispositivos, conectividad en las escuelas y plataformas educativas digitales como
[Link] y Juana Manso. Esta dimensión también implica la creación de materiales y
herramientas pedagógicas en línea, reflejados por ejemplo en los recursos provistos
por [Link].

Sin embargo, esta dimensión se ve fuertemente afectada debido a que la


tecnología avanza a un ritmo cada vez más acelerado y decisiones políticas que
reemplazan o sustituyen ciertas políticas no basándose en la eficacia o el impacto de
las políticas públicas sino en respuesta a intereses políticos o ideológicos.

Formativa: abarca la formación docente continua en el uso pedagógico de las


TIC, en Argentina, iniciativas como el INFoD (Instituto Nacional de Formación Docente)
han promovido el desarrollo de competencias digitales en los educadores. Sin
embargo, los resultados han sido desiguales, mientras que algunos docentes
incorporaron las TIC como herramientas de innovación pedagógica, otros encontraron
obstáculos por falta de infraestructura o apoyo técnico adecuado.

Curricular: como la actualización de los planes de formación docente, muchos


profesorados han incorporado asignaturas para enseñar el uso educativo de las
tecnologías digitales.

Es necesario hacer un paréntesis en esta dimensión ya que, si bien se han


incorporado estas asignaturas a los profesorados, se evidencia también, al decir de H.
Zemelman, “un desajuste entre la teoría y la realidad”, muchos de los docentes
involucrados en la enseñanza de tecnologías digitales no van al ritmo de la realizad
cambiante, propia de las nuevas tecnologías, en cuanto a contenidos y recursos, los
cuales pueden ser útiles en un momento dado pero su obsolescencia es inminente y
es menester una actualización constante.

Cultural: promueven la reducción de brechas digitales e igualdad de acceso a


las herramientas tecnológicas. Este aspecto, también se encuentra relacionado al
cambio en las prácticas pedagógicas, haciendo foco en el estudiante.

Las políticas educativas de inclusión digital han logrado integrar la tecnología


como componente clave en la formación y práctica docente, aunque los desafíos
persisten en términos de sostenibilidad, acceso y actualización tecnológica.

Diferencias entre Alfabetización Digital, Inclusión Digital y Cultura Digital

Para comprender aún más la generación y aplicación de políticas públicas de


inclusión digital, ¿Qué diferencias conceptuales es posible encontrar entre
alfabetización digital, inclusión digital y cultura digital? ¿Se asemejan a cultura
informática o cultura tecnológica?

Poder diferenciar entre alfabetización digital, inclusión digital y cultura digital es


crucial para entender su impacto. La alfabetización digital se refiere la capacidad de
una persona para utilizar de manera crítica y eficiente las Tecnologías de la
Información y la Comunicación, es decir, la capacidad para realizar diferentes tareas
en un ambiente digital, la alfabetización digital es fundamental en la actualidad debido
a la presencia de la tecnología en todos los aspectos de nuestra vida; por otro lado, la
inclusión digital implica necesariamente el acceso equitativo y la capacidad de
participar en la sociedad de la información y el conocimiento, lo que no se limita solo a
tener acceso a la tecnología, como computadoras e internet, sino también poseer las
habilidades necesarias para utilizar estas herramientas de manera efectiva, su objetivo
es democratizar el acceso a las TIC y conseguir reducir la exclusión o brecha digital al
máximo; por último, la cultura digital abarca la integración de prácticas, valores y
saberes que surgen del uso cotidiano de la tecnología, la cual ha transformado
significativamente la forma en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos.

La convergencia entre cultura y tecnología se denomina cultura tecnológica y


vista desde una perspectiva normativa favorece el desarrollo de las capacidades
tecnológicas que, en correlación con la cultura, favorece la creación de espacios de
acción para la innovación en tecnología beneficiando el desarrollo local, por lo tanto
los conceptos anteriormente desarrollados se asemejan al de cultura tecnológica, a su
vez, están estrechamente relacionados y se influyen mutuamente, la alfabetización
digital es un componente clave para la inclusión digital, ya que, sin las habilidades
necesarias, el acceso a la tecnología no se traduce en beneficios reales, a su vez, una
mayor inclusión digital contribuye a una cultura digital más rica y diversa, donde más
personas pueden participar y contribuir.

Gobernanza Política y Formación Docente

Si estamos hablando de políticas públicas de inclusión digital, ¿Qué relación se


puede ensayar entre gobernanza política, aprendizaje social, inclusión digital y
formación docente?

La relación entre gobernanza política, aprendizaje social, inclusión digital y


formación docente reside en la necesidad de una articulación constante entre políticas
nacionales y locales.

La gobernanza política desempeña un papel fundamental en la promoción de la


inclusión digital mediante la creación de políticas que aseguren el acceso equitativo a
la tecnología y la conectividad. Esto es esencial para cerrar la brecha digital y
garantizar que todos los ciudadanos, incluidos los docentes y estudiantes, puedan
beneficiarse de las oportunidades que ofrece la tecnología.

A su vez, influye en el aprendizaje social al establecer políticas y marcos que


promueven la participación ciudadana, por lo tanto, una gobernanza eficiente fomenta
la construcción de redes de aprendizaje colaborativo, como las comunidades de
práctica docente, donde los docentes no solo adquieren habilidades tecnológicas, sino
también desarrollan competencias para promover la justicia social a través de las TIC.
La inclusión digital es crucial para la formación docente, ya que permite a los
educadores acceder a recursos educativos digitales, herramientas de enseñanza
innovadoras y plataformas de aprendizaje en línea. Esto no solo mejora sus
habilidades pedagógicas, sino que también les permite integrar tecnologías digitales
en el aula, beneficiando a los estudiantes, la inclusión digital, en este sentido, no debe
ser vista como una meta técnica, sino como un medio para transformar la educación y
reducir las desigualdades.

La formación docente que incorpora el aprendizaje social promueve


metodologías de enseñanza colaborativas y centradas en el estudiante. Los docentes
formados en estas prácticas pueden facilitar entornos de aprendizaje donde los
estudiantes aprenden unos de otros, desarrollando habilidades sociales y emocionales
esenciales.

Inclusión Digital desde las Escuelas

Siguiendo la misma línea, Inés Dussel manifiesta “Lo nacional se vuelve


importante para lo local en la medida en que es traído y movilizado por algunos
actores en esa escala” (Inés Dussel, 2014), por lo tanto, ¿Cómo se vive la política de
inclusión digital desde las escuelas?

Desde las escuelas, la política de inclusión digital se vive con contrastes:


mientras algunas instituciones la abrazan como una oportunidad para reinventar sus
prácticas pedagógicas, otras enfrentan desafíos como la falta de recursos,
capacitación insuficiente o resistencias al cambio. Los docentes, en particular, son
quienes lidian con estas tensiones, ya que deben adaptar sus métodos a un entorno
tecnológico muchas veces ajeno a su formación inicial.

Tomando como referencia al Programa Conectar Igualdad, el decreto que lo


creó (459/2010) lo enmarca como parte del reconocimiento de la educación como bien
público y de los derechos sociales e individuales a una educación de calidad, el
programa planteaba que la brecha digital puede superarse con una política estatal que
reduzca las desigualdades sociales. El estado es visto como garante de derechos y
mejores oportunidades para los más desfavorecidos, sin embargo, no promete un
cambio generado por una varita mágica, sino que pone énfasis en mejorar las
escuelas en términos de su contribución al conocimiento público y la democracia y
justicia social.
Si bien su objetivo fue universalizar el acceso a las nuevas tecnologías a través
del sistema educativo, aparecieron obstáculos en su implementación como la
conectividad, el cual persiste hasta la actualidad independientemente del programa
que se implemente. Otra dificultad es la de infraestructura tecnológica, la cual está en
constante desarrollo y su obsolescencia se encuentra programada.

Posterior a la implementación del PCI, en el contexto de la pandemia por


COVID 19, escuelas, docentes, alumnos se vieron en la necesidad forzada de lograr la
continuidad desde la no presencialidad mediante la utilización las Tecnologías de la
Información y de la Comunicación, donde se enfatiza la desigualdad en el acceso a la
tecnología y conectividad lo que perjudicó la implementación de estrategias de
enseñanza/aprendizaje adecuadas a la nueva realidad.

Pese a ello, tanto docentes y alumnos tuvieron y tienen la capacidad de


adaptarse a los cambios y a encontrar formas de lidiar con estos obstáculos, aunque si
hablamos de universalización en el acceso a tecnologías digitales, estas políticas
públicas no cumplen con sus objetivos previstos, quizás por querer abarcar a una
escala mayor que los recursos disponibles para hacerlo o una deficiente planificación
de su implementación.

Un fragmento extraído expresa “hay mucho de no escuela en las escuelas de


hoy” (Inés Dussel, 2014) invita a pensar en una desconexión entre las prácticas
educativas actuales y las necesidades, expectativas y realidades de los estudiantes.
La llamada “no escuela” se manifiesta cuando las instituciones educativas no logran
integrar las herramientas y dinámicas del mundo actual, ya sea por desafíos como la
insuficiente/deficiente infraestructura tecnológica, la falta de recursos, capacitación
insuficiente o resistencia al cambio.

Superar la “no escuela” en las escuelas implica repensar el rol de las


instituciones educativas y transformarlas en espacios inclusivos, dinámicos y
conectados con el entorno, diseñando (aunque presente un gran desafío) currículos
flexibles que integren las habilidades necesarias para el siglo XXI e invirtiendo en
capacitación docente para el uso pedagógico de tecnologías digitales.

La transformación educativa es posible a través de políticas públicas bien


planificadas, inclusivas y sostenibles, detectando las necesidades reales de
estudiantes, docentes y comunidades educativas en general, centrándose en la
innovación e inclusión, implementando programas de formación continua que a su vez
generen incentivos para que los educadores estén en constante actualización,
garantizar que las escuelas cuenten con la infraestructura y recursos necesarios (y no
quedarse solo con supuestos). Por último, para que las políticas públicas en general y
en particular las enfocadas a la inclusión digital educativa, tengan un impacto real y
perduren en el tiempo, es necesario un compromiso político independientemente de
los cambios de gobierno que se sucedan.

Si se toma como ejemplo, países como Finlandia, Singapur o Uruguay, éstos


han logrado avances significativos en educación mediante políticas públicas bien
planificadas, enfocándose en la innovación, el fortalecimiento docente y la inclusión
tecnológica.

Transformación Pedagógica a Través de la Tecnología

Ahora bien, analizando el componente pedagógico, ¿La tecnología se ha


utilizado para repetir o para cambiar las pedagogías?

En cuanto al uso de la tecnología, la experiencia demuestra que puede tanto


reforzar prácticas tradicionales como transformar profundamente las pedagogías. Por
ejemplo, la integración de plataformas digitales y recursos interactivos permite
personalizar el aprendizaje, fomentando la autonomía y el pensamiento crítico en los
estudiantes. Sin embargo, cuando las TIC se utilizan únicamente para digitalizar
procesos ya existentes, como la repetición de contenidos en formato virtual, su
potencial transformador queda subutilizado.

Retomando los nudos u obstáculos observados de la implementación del PCI,


si bien los docentes lograron reinventarse para poder propiciar un aprendizaje
mediado por tecnologías, replican el mecanismo tradicional de “traer” recursos o
contenidos al aula tradicional, ya sea en memorias usb o directamente en las
computadoras.

Por lo tanto, la clave radica en diseñar estrategias pedagógicas que


aprovechen las TIC para promover aprendizajes significativos que fomenten una
educación transformadora.

Conclusión

Las políticas educativas de inclusión digital en América Latina presentan una


oportunidad invaluable para reducir brechas y transformar los sistemas educativos. Sin
embargo, su éxito depende de la capacidad de articular visiones inclusivas, garantizar
la formación docente adecuada y fomentar una cultura digital crítica. Solo a través de
una integración reflexiva de las TIC, las instituciones educativas podrán avanzar hacia
modelos pedagógicos más justos e innovadores.

Referencias bibliográficas

Dussel, Inés (2014). Programas educativos de inclusión digital. Una reflexión


desde la Teoría del Actor en Red sobre la experiencia de Conectar Igualdad
(Argentina). Páginas 39 56, en Versión. Estudios de Comunicación y Política. Número
34/septiembre-octubre 2014, ISSN 2007-5758.
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Graglia, Emilio (2004). Políticas públicas: Fases y fallas como proceso de


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Rivas, Axel (S/F). Viajes al futuro de la Educación. Una guía reflexiva para el
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Ros, Cecilia (et al., 2014). Inclusión digital y prácticas de enseñanza en el


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secundario. 1era edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ministerio de Educación
de la Nación, E-Book. ISBN 978-950-00-1037-5

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