Salud Mental: Retos y Perspectivas
Salud Mental: Retos y Perspectivas
Profesor: Integrantes:
Dr. Ramón Noguera. Auradys Cachima C.I 25.358.218
Nohemí Primera C.I 31.787.070
Sección 23
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Identificar tempranamente los problemas de salud mental para prevenir los factores de riesgo
en adolescentes y adultos.
Incrementar los instrumentos que permitan obtener más conocimiento sobre los factores de
riesgo y los síntomas de los problemas de salud mental.
CAPÍTULO I
ORIGEN
Para entender la salud mental es importante echar la vista atrás y revisar la historia. Los
conceptos siempre van de la mano con la sociedad del momento, la religión y la cultura. Desde
tiempos ancestros, las civilizaciones han hablado y escrito sobre la salud y la medicina, el
cuerpo y su relación con el alma y con la mente.
El concepto de salud mental tal y como lo define hoy en dia la Organización Mundial De La
Salud (OMS), como bienestar y no solo la ausencia de trastornos, no llega hasta finales de
1940. Tras la Segunda Guerra Mundial se inician nuevas políticas que contemplan la
importancia de cuidar tanto la mente como el cuerpo, asi como empezar a integrar una persona
con una enfermedad o trastorno mental en el sistema de salud general.
Desde una perspectiva histórica, las enfermedades mentales siempre se han encontrado entre
los límites de lo sobrenatural y lo científico. Por ejemplo, ya en las culturas precolombinas,
trepaban el cráneo para que los espíritus malignos que invadían al enfermo pudieran escapar.
El médico griego Hipócrates de Cos (460 - 377 a.C.) fue el primero en entenderlas de manera
natural. Según él, el desequilibrio de alguno de los cuatro fluidos del cuerpo (la sangre, la bilis
negra, la bilis amarilla y la flema), enfermaba a la persona. En este sentido, su teoría ya apunta
a que existe una relación entre el comportamiento del paciente y su situación orgánica.
La difusión del cristianismo condujo durante años a conflictos entre el carácter científico y
medicinal y la visión sobrenatural de las enfermedades mentales. Se creía que la locura era la
posesión del demonio por hacerse con el alma humana.
Durante la Edad Media, la tradición popular asociaba la locura a una piedra alojada en el
cerebro. Los más ingenuos trataban de librarse de ella haciendo que se la extirparan. El pintor
holandés, El Bosco, en 1501 pintó la escena. Más tarde, durante la Edad Moderna, destacan
dos personajes en el recorrido de la salud mental. Uno fue el médico Thomas Willis,
considerado padre de la neurología, porque reconoció la relación entre los nervios cerebrales y
las patologías mentales.
El otro fue el filósofo John Locke quien expresó la influencia en el cerebro de los sentidos y la
experiencia. Tal y como se conoce hoy en día, la salud mental de un individuo tiene mucho que
ver con su contexto vital.
Dentro de este marco histórico, nace la psiquiatría y es aceptada como especialidad médica
por la comunidad científica. La psiquiatría entiende que el origen de los trastornos mentales es
genético o neurológico. Una teoría que se consolida durante el siglo XIX y XX, con las teorías
de Sigmund Freud. Él es considerado el padre del psicoanálisis porque lo defendía como
método terapéutico para las personas con un trastorno o enfermedad mental. Se introduce el
concepto de inconsciente, el cual esconde las experiencias dolorosas de la infancia que
podrían ser las causantes de dicho trastorno. Según Freud, el psicoanálisis procura llevar estos
recuerdos a la conciencia para así liberar al paciente.
Aunque en el mundo, según se calcula, uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años (14%)
padece algún trastorno mental (1), estas enfermedades siguen en gran medida sin recibir el
reconocimiento y el tratamiento debidos.
Los trastornos mentales son comunes, más de lo que podríamos llegar a pensar. Cerca de 450
millones de personas están afectadas por un trastorno mental o de la conducta, según la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Solo en España, se estima que una de cada cuatro
tiene o padecerá algún problema de salud mental a lo largo de su vida. Aun así, hablamos poco
sobre ello y cómo nos afecta, sobre todo en la etapa de la adolescencia.
Según el II Barómetro Juvenil de Salud y Bienestar de la FAD, publicado en 2019, casi la mitad
de la población joven española de entre 15 y 29 años (48,9%) considera que ha tenido algún
problema de salud mental. Las estimaciones de la prevalencia han mostrado grandes
variaciones, desde una prevalencia a lo largo de la vida de más del 40% para cualquier
trastorno de salud mental en los Países Bajos y los Estados Unidos, niveles del 20% en México
y 12% en Turquía.
ENFOQUE A NIVEL NACIONAL EN VENEZUELA DE LA SALUD MENTAL EN
ADOLESCENTES Y ADULTOS
“En la medida en que se capacita al equipo de salud y se les da herramientas para intervenir,
incluido el acompañamiento de los especialistas, se pueden modificar los prejuicios que existen
alrededor de la atención de las personas con trastornos mentales”.
De acuerdo con ENCOVI 2022, en Venezuela disminuyó el uso de servicios públicos (70%) y
se encareció la atención: 13% pagó por la consulta en ambulatorios y CDI y 16% en hospitales;
la población que declaró estar afiliada a algún seguro médico fue deapenas 10%.
Ante esta realidad, el 70% de los encuestados para PsicoData Venezuela (un estudio de la
Escuela de Psicología de la UCAB, 2023) indicaron que en los dos últimos años han
experimentado la muerte de familiares o amigos cercanos; 33% reveló que desde esa pérdida
su salud se ha deteriorado y 34% declaró que le ha tomado retomar su cotidianidad.
Por su parte, el 90% de los venezolanos (de una muestra de 1.500 casos analizados para
PsicoData, que también fueron parte de la ENCOVI 2022), siente preocupación ante la
situación que atraviesa el país actualmente, mientras que el 40% afirma que con frecuencia su
ánimo se ha ido deteriorando, siendo esto más frecuente en las mujeres (45,7%).
En ese contexto y bajo el enfoque «La salud mental, ¿un reto para los venezolanos?», este
evento, organizado por AVESSOC y la UCAB, busca concientizar y promover un diálogo
significativo sobre el estado actual de la salud mental en Venezuela, con énfasis en la
dimensión psicosocial en medio de la emergencia humanitaria compleja y prolongada que
atraviesa el país.
ENFOQUE DEL PROBLEMA
El problema de la salud mental tiene un impacto devastador en la vida de las personas, sus
familias y sus comunidades, y se caracteriza por la falta de conocimiento, el estigma y la falta
de servicios de salud mental. La investigación sobre los factores que contribuyen a la salud
mental en adolescentes y adultos y el tratamiento adecuado es. la clave para mejorar la
comprensión y la respuesta a esta crisis. Por ello, en esta investigación exploraremos las áreas
claves de la salud mental en adolescentes y adultos, incluyendo sus características, factores de
riesgo y las técnicas de prevención,
También se sabe que las personas en situaciones económicas difíciles, en minorías étnicas y
raciales, y en situaciones de estrés crónico, están a mayor riesgo de padecer problemas de
salud mental. Además, es importante notar que los problemas de salud mental pueden tener un
impacto en todas las facetas de la vida de una persona,
En este contexto, la salud mental de cada persona puede verse afectada por factores y
experiencias individuales, la interacción social, las estructuras y recursos de la sociedad y los
valores culturales, puede también ser influencia por experiencias de la vida diaria, con la
familia, la escuela, la colonia donde se vive y por el estrés laboral.
Los trastornos mentales en los niños son, sin duda, el gran desafío del siglo XXI, un 10- 20%
de los niños y adolescentes sufre trastornos psiquiátricos y sólo una quinta parte son
correctamente diagnosticados, pero además hay que destacar que existen otros niños y
jóvenes, en número nada despreciable, que tienen problemas que no cumplen los criterios
diagnósticos de un trastorno mental, pero que son fuente de sufrimiento.
Estos niños también deben recibir ayuda y beneficiarse de una evaluación rigurosa y de
medidas y recomendaciones apropiadas, por ejemplo, son víctimas de violencia física, abuso
emocional y/o sexual, o sufren los estragos de la guerra, sufren de discapacidad intelectual, de
esclavitud, o la falta de vivienda, la migración del campo a las zonas urbanas, viven en la
pobreza, ser adicto a sustancias tales como alcohol y el uso de drogas. Cualquiera sea la
situación por muy insignificante que sea te puede generar un trastorno mental.
Ya que evidentemente la salud mental se a tornado para muchos como una problemática
menor y no se le ha dado la importancia o la relevancia que esta amerita, se necesita llegar a
las comunidades más afectadas o a los grupos con mayor riesgo de trastornos mentales en
adolescentes y adultos. Los informes retrospectivos sugieren que los trastornos mentales
típicamente tienen una edad temprana de aparición y persistencia a lo largo de la vida, y que
estos trastornos de aparición temprana (durante la infancia o la adolescencia) son los más
graves y persistentes, sin embargo son los que reciben tratamiento más tardío.
Por otro lado, existen pocos estudios nacionales sobre la detección oportuna de factores de
riesgo para los trastornos de salud mental en adolescentes y adultos que aparecen en la
infancia de lo anterior concluye la importancia de dirigir los objetivos de las investigaciones y
los programas de salud mental de enfermería a incrementar el uso de instrumentos que
identifiquen estos factores de riesgo en la niñez, la adolescencia y la adultez de forma
temprana en el primer nivel de atención y que además sean de rápida y fácil aplicación por
losbdiversos profesionales de la salud. En particular toda enfermera en atención primaria y todo
profesional de la salud, deben ser advertidos durante su formación profesional acerca de la
importancia del desarrollo normal del niño(a), para ser capaz de evaluar la anormalidad de una
conducta física y/o mental.
El planteamiento del problema sobre la salud mental en adolescentes y adultos es un tema de
gran relevancia en la actualidad, ya que la salud mental es un componente fundamental del
bienestar general de las personas. Algunos de los puntos clave a considerar al plantear este
problema incluyen:
4. Impacto en la calidad de vida: Los trastornos mentales pueden tener un impacto significativo
en la calidad de vida, las relaciones interpersonales, el rendimiento académico o laboral, y la
capacidad para llevar a cabo actividades diarias. Comprender cómo afecta la salud mental a
diferentes aspectos de la vida cotidiana es esencial para abordar este problema de manera
integral.
5. Estigma y conciencia pública: El estigma asociado con los trastornos mentales puede
dificultar que las personas busquen ayuda o hablen abiertamente sobre sus problemas.
Promover la conciencia pública y reducir el estigma en torno a la salud mental es fundamental
para fomentar un entorno en el que las personas se sientan cómodas buscando apoyo. La
salud mental en adolescentes y adultos requiere una comprensión profunda de la magnitud del
problema, los factores desencadenantes, el acceso a la atención y tratamiento, el impacto en la
calidad de vida y el estigma asociado. Abordar estos aspectos puede ayudar a desarrollar
estrategias efectivas para promover la salud mental y el bienestar emocional en estas
poblaciones.
Una de cada seis personas tiene entre 10 y 19 años de edad. La adolescencia es una etapa
única y formativa, pero los cambios físicos, emocionales y sociales que se producen en este
periodo, incluida la exposición a la pobreza, los malos tratos o la violencia, pueden hacer que
los adolescentes sean vulnerables a problemas de salud mental. Protegerlos de la adversidad,
promover en ellos el aprendizaje socioemocional y el bienestar psicológico, y garantizar que
puedan acceder a una atención de salud mental son factores fundamentales para su salud y
bienestar durante esos años y la edad adulta.
Los adolescentes con trastornos mentales son particularmente vulnerables a sufrir exclusión
social, discriminación, problemas de estigmatización (que afectan a la disposición a buscar
ayuda), dificultades educativas, comportamientos de riesgo, mala salud física y violaciones de
derechos humanos. La adolescencia es un período crucial para el desarrollo de hábitos
sociales y emocionales importantes para el bienestar mental. Algunos de estos son: la
adopción de patrones de sueño saludables; hacer ejercicio regularmente; desarrollar
habilidades para mantener relaciones interpersonales; hacer frente a situaciones difíciles y
resolver problemas, y aprender a gestionar las emociones. Es importante contar con un entorno
favorable y de protección en la familia, la escuela y la comunidad en general.
Son muchos los factores que afectan a la salud mental. Cuantos más sean los factores de
riesgo a los que están expuestos los adolescentes, mayores serán los efectos que puedan
tener para su salud mental. Algunos de estos factores que pueden contribuir al estrés durante
la adolescencia son la exposición a la adversidad, la presión social de sus compañeros y la
exploración de su propia identidad. La influencia de los medios de comunicación y la imposición
de normas de género pueden exacerbar la discrepancia entre la realidad que vive el
adolescente y sus percepciones o aspiraciones de cara al futuro. Otros determinantes
importantes de la salud mental de los adolescentes son la calidad de su vida doméstica y las
relaciones con sus compañeros.
La violencia (en particular la violencia sexual y la intimidación), una educación muy severa por
parte de los padres y problemas socioeconómicos y problemas graves de otra índole
constituyen riesgos reconocidos para la salud mental.
Algunos adolescentes corren mayor riesgo de padecer trastornos de salud mental a causa de
sus condiciones de vida o de una situación de estigmatización, discriminación, exclusión, o falta
de acceso a servicios y apoyo de calidad. Entre ellos se encuentran los adolescentes que viven
en lugares donde hay inestabilidad o se presta ayuda humanitaria; los que padecen
enfermedades crónicas, trastornos del espectro autista, discapacidad intelectual u otras
afecciones neurológicas; las embarazadas y los padres adolescentes o en matrimonios
precoces o forzados; los huérfanos, y los que forman parte de minorías de perfil étnico o
sexual, o de otros grupos discriminados.
Los adolescentes padecen trastornos emocionales con frecuencia. Los trastornos de ansiedad
(que pueden presentarse como ataques de pánico o preocupaciones excesivas) son los más
frecuentes en este grupo de edad, y más comunes entre adolescentes mayores que entre
adolescentes más jóvenes. Se calcula que el 3,6% de los adolescentes de entre 10 a 14 años y
el 4,6% de los adolescentes de entre 15 a 19 años padece un trastorno de ansiedad. También
se calcula que el 1,1% de los adolescentes de entre 10 a 14 años y el 2,8% de los de 15 a 19
años padecen depresión. La depresión y la ansiedad presentan algunos síntomas iguales,
como son cambios rápidos e inesperados en el estado de ánimo.
La ansiedad y los trastornos depresivos pueden dificultar profundamente la asistencia a la
escuela, el estudio y el hacer los deberes. El retraimiento social puede exacerbar el aislamiento
y la soledad. La depresión puede llevar al suicidio.
Sin embargo, con cierta frecuencia y en determinadas situaciones, sufre modificaciones que
interfieren y distorsionan nuestra percepción de la realidad y nuestro estado de ánimo y
comportamiento. Aparecen así los síntomas o signos de malestar mental. Si estos se acumulan
y aumentan su gravedad, acarrean un gran sufrimiento y una disfunción que dificultan la
capacidad para situarnos o desarrollarnos como individuos y como miembros de la sociedad
que necesitan relacionarse con otras personas. En definitiva, perdemos el bienestar mental y
sufrimos. Nuestro cerebro pierde su fineza funcional.
Ahí se llega a través de una compleja y continua interacción, de manera única para cada
individuo, entre factores genéticos, biológicos, psicológicos, ambientales y sociológicos, que
acaba teniendo un impacto en el día a día de nuestro cerebro. La adquisición y desarrollo de
capacidades cognitivas y emocionales se sustentan sobre el funcionamiento regular del
cerebro. Estrés, tristeza, ansiedad, frustración, decepción… experimentamos síntomas que no
deben interpretarse a la ligera como enfermedades o trastornos mentales, ya que constituyen
reacciones esperables, habituales y, en el mejor de los casos, temporales. Cualquier persona
antedeterminadas situaciones o acontecimientos de la vida los tiene.
La adolescencia e inicio de la edad adulta es un periodo vital crítico para la salud mental de la
persona. El 70% de los trastornos se manifiestan con sus primeros cambios o síntomas antes
de los 18 años. Las consecuencias a largo plazo son directas. La aparición de enfermedades
mentales en la infancia, la adolescencia y la adultez se asocia con una amplia gama de
complicaciones en la edad adulta. Pueden interferir, muchas veces de forma temporal, en el
desarrollo de una vida plena. La mayoría tiene su comienzo antes de la mayoría de edad,
aunque los síntomas claros aparecen pasado un tiempo.
La aclaración positiva de la salud mental es tan importante que le denota características para
una vida saludable y equilibrada, enfatiza la conciencia y la prevención de salud mental en
adolescentes y adultos pero haciendo más énfasis en la niñez ya que de aquí algunos casos se
originan con más facilidad. Hablar de salud, mental promueve la estabilidad emocional,
psicológico logrando una adecuada atención de salud se obtendrá una mejor calidad de vida
saludable y equilibrada. Sedebe llegar al punto más vulnerable, donde nadie llega, donde nadie
va, y dar charlas motivacionales, llegando a los corazones de muchos, conectando
sentimentalmente con quien más necesite de nuestra ayuda y nuestro apoyo, extender la mano
amiga a aquellas comunidades que necesiten de un compromiso genuino y verdadero. Hablar
de salud mental es romper los estigmas, romper los tabúes, promueve la comprensión, se
habla de las posibilidades, se habla de crear un entorno de empatía, apoyo y solidaridad.
Se habla de la manera más bonita de conectar con otros, hablar de salud mental en
adolescentes y adultos es sentir que no están solos en sus experiencias, se habla de una
oportunidad de crecer y aprender, la interacción de los adolescentes puede tener un impacto
significativo en su bienestar mental, los conflictos sociales y el acoso pueden aumentar el
riesgo de depresión y ansiedad y en su punto más alejado pero no menos importante la muerte.
La presión social puede afectar a la salud mental de los adolescentes más que todo pero
también a los adultos, las presiones de las relaciones sociales y laborales pueden aumentar el
riesgo de estrés, ansiedad y depresión, las relaciones familiares son también claves para salud
mental, los conflictos en las relaciones familiares pueden aumentar el riesgo de problemas de
salud mental tanto como a niños, adolescentes y adultos. Porque simplemente todo influye por
muy insignificante que sea el caso todo influye en el entorno del paciente.
Una persona deprimida, ¿tendrá que lidiar con la depresión el resto de su vida? Los prejuicios
ante el trastorno y la salud mental en adolescentes y adultos son latentes en la sociedad actual.
A diario nos tropezamos con la noción errónea de que la enfermedad mental es permanente y
que la persona que lo sufre ha hecho algo ¨mal¨ en su vida o se lo ha ¨buscado¨. Nada más
lejos de la realidad. La enfermedad mental afecta a cualquier grupo socioeconómico y los
tratamientos ayudan a los pacientes a dejarla atrás y poder llevar una vida plena, no importa
quien seas o cual sea tu situación, la salud mental es una preocupación para todos, esto se
aplica también a los niños, quienes pueden experimentar problemas de salud mental como
consecuencia de la vida familiar, escolar, social y ambiental.
Es importante recordar que los problemas de salud mental en adolescentes y adultos pueden
afectar a cualquier persona, independientemente de su raza su género, su estatus
socioeconómico o su edad. Nadie es culpable de tener un trastorno mental. Recae
especialmente en el caso de la infancia y la adolescencia, etapas decisivas del desarrollo. Se
piensa que niñas y niños carecen de problemas de salud mental o que no pueden sufrir un
episodio depresivo, lo que conlleva una estigmatización y un rechazo nocivos por parte de los
demás. El estigma en salud mental afecta a miles de vidas, incluidas las de su entorno. El
miedo a ser etiquetado y estigmatizado afecta a la disposición de reconocer y expresar el
sufrimiento que le produce su psicopatología y, por tanto, frenar la posibilidad de buscar
tratamiento.
La educación es la herramienta más poderosa para crear conciencia y así reducir el estigma y
la discriminación de las personas que sufren de alguna psicopatología. Promover un estilo de
vida saludable, la detección y la atención temprana, prevención del suicidio o del consumo de
sustancias estupefacientes… Comunicar los relevantes avances en el conocimiento del
funcionamiento del cerebro y de sus enfermedadesprocuran una mejor salud mental de la
población y, a la postre, de un mayor bienestar social. Hoy día existen tratamientos, tanto
farmacológicos como psicoterapéuticos, que ayudan a superarlos.
A pesar de los avances en tratamientos y prevención, persiste aún la falsa percepción de que
no existe solución contra las enfermedades mentales.
Es indudable, que los factores sociales, psicológicos, culturales y de otro tipo pueden
interactuar para conducirlo a un comportamiento suicida, pero debido a la estigmatización de
los trastornos mentales y el suicidio, muchos sienten que no pueden pedir ayuda. La influencia
de la cultura en la salud mental de adolescentes y adultos, por ejemplo, los valores culturales y
las expectativas sociales pueden influenciar las experiencias de los adolescentes y adultos
afectando su bienestar mental. También se puede analizar los efectos de las diferentes
situaciones económicas, sociales y ambientales en la salud mental de los adolescentes y
adultos.
Otro punto, que hay que resaltar y tiene una vista interesante es el impacto de los medios de
comunicación y las redes sociales en la salud mental de adolescentes yadultos. Los contenidos
en línea, los estándares de belleza y la comparación social en redes sociales, pueden
aumentar el riesgo de ansiedad y depresión.
El hecho de tener acceso constante a las redes sociales, puede afectar la concentración y el
enfoque de las personas. Además puede llegar a perturbar las horas de sueño y comprometer
las relaciones personales. Aumenta la depresión, la ansiedad, dependencia, irritabilidad, falta
de autocontrol y la disforia, algunos de estos trastornos conllevan al riesgo de autolesión o
ideación suicida. El abuso de redes sociales ha demostrado una asociación con la depresión,
síndrome de déficit atencional con hiperactividad, insomnio, disminución del rendimiento
académico, repitencia y abandono escolar. Cabe destacar que la depresión pone una gran
parte de la población en riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas, no solo contra sí
mismo sino también contra otras personas de su entorno familiar y personal.
Las tendencias de los contenidos en redes sociales pueden también influir en gran manera en
las conductas y las actitudes de los adolescentes y adultos, las aplicaciones móviles y las
plataformas en línea pueden proveer apoyo emocional y herramientas para el autocuidado. Es
también importante considerar que los recursos tecnológicos pueden ayudar a reducir las
barreras de acceso al cuidado mental, Las tecnologías de información y comunicaciones, como
las videoconferencias y los teléfonos inteligentes, pueden facilitar el acceso al cuidado mental,
especialmente en áreas remotas o donde la presencia en persona es difícil, las redes sociales
pueden ser un factor de alta incidencia que asume un papel importante en la salud mental de
los adolescentes y adultos, las interacciones en línea pueden fomentar una comparación social
y aumentar la ansiedad y la depresión.
No lo dejemos de un lado ellas también juegan un papel fundamental en esta investigación las
exposiciones de los contenidos negativos o estresantes en redes sociales pueden aumentar el
riesgo de ansiedad, estrés postraumático, depresión y hasta en su punto más fatal la muerte.
La creciente cantidad de tiempo que los adolescentes y adultos pasan en línea puede afectar
su salud mental, especialmente si están expuestos a contenido negativo o estresante. También
es importante considerar que, mientras que las tecnologías pueden proporcionar ayuda
importante, no debemos olvidar las limitaciones de estos recursos y el valor de la terapia
personalizada y el apoyo humano, es importante encontrar un balance entre la exploración de
los avances tecnológicos y la continuidad de la conexión humana en el cuidado mental.
Las redes sociales pueden fomentar la conexión y la participación social, en lo que puede
aumentar el bienestar mental, esto significa que tenemos que desarrollar un enfoque
equilibrado a la evaluación del impacto de las redes sociales en el desarrollo social de los
adolescentes y adultos en la salud mental. También vale la pena mencionar que las
comunidades, las redes sociales y los grupos de apoyo pueden ayudar a aumentar la
resiliencia y el bienestar mental de los adolescentes y los adultos. Los problemas familiares,
como el divorcio, la violencia doméstica y el abandono paterno, pueden afectar la salud mental
de los adolescentes y adultos. Los factores escolares, como la presión académica, el acoso
escolar y la exclusión, también pueden aumentar el riesgo de problemas de salud mental.
Además, es importante considerar que las consecuencias de la vida familiar y escolar varían en
función de diversos factores, como la identidad de género, la sexualidad y la etnia de una
persona.
Los adolescentes LGBT+ y las personas de grupos minoritarios, por ejemplo, pueden ser más
susceptibles a los efectos negativos de la vida familiar y escolar. Es también importante
mencionar que los problemas de salud mental en la adolescencia y la adultez pueden tener
repercusiones a largo plazo, incluyendo dificultades en las relaciones sociales, el trabajo y la
educación. Por supuesto, no podemos olvidar que existen varias estrategias para ayudar a los
adolescentes y adultos que enfrentan estos problemas.
Una intervención temprana y efectiva puede mejorar el bienestar mental y reducir las
consecuencias negativas de las dificultades familiares y escolares. Así es, de mucha
importancia, por lo tanto, es clave que los adultos que trabajan con adolescentes y adultos
estén educados sobre los factores de riesgo y las estrategias de intervención para estos
problemas, recuerda que existen servicios de salud mental y organizaciones sin fines de lucro
que pueden proporcionar apoyo a los adolescentes y adultos en crisis.
También es importante reconocer que la salud mental se ve afectada por factores individuales y
contextos sociales, por lo que es clave tener un enfoque integrado y multidisciplinario, también
quiero subrayar la importancia de la prevención. En lugar de solo centrarnos en los
tratamientos y las intervenciones después del diagnóstico de un problema de salud mental,
también debemos prestar atención a los factores de riesgo y los indicadores preventivos.
Además, deberíamos reconocer los avances en la investigación y el desarrollo de nuevas
herramientas y técnicas para ayudar a las personas a mejorar su salud mental en adolescentes
y adultos.
Podríamos también considerar la importancia del entorno físico en la salud mental, el entorno
físico puede tener un gran impacto en la salud mental: El ruido ambiental y la contaminación
pueden provocar estrés y ansiedad. Las áreas verdes y los entornos naturales pueden reducir
el estrés y mejorar la salud mental. Además: es importante reconocer que el diseño
arquitectónico puede también tener un gran impacto en la salud mental, el diseño de espacios
públicos y privados que promuevan la salud mental puede ayudar a crear un entorno más
seguro, saludable y equilibrado.
Es clave que los adultos que trabajan con adolescentes y adultos se enfoquen en la promoción
de la resiliencia y el apoyo social para mejorar la salud mental de las personas. Es también
importante considerar las características de la generación actual, como el uso intensivo de los
medios de comunicación y la tecnología, cuando tratamos de entender la salud mental de los
adolescentes y adultos, es crucial que entendamos las características de cada generación para
poder proporcionar mejor atención y apoyoa los adolescentes y adultos.
Nosotros vivimos en mundo de caos, vivimos en una situación donde el estrés, la ansiedad y la
angustia, forma parte de nuestras vidas, pensar que eso no va a estar, es ser completamente
irracional en este mundo que vivimos, que esta tan lleno de problemas, nosotros tenemos que
empezar a construir nuestra paz y nuestra tranquilidad emocional, y hay herramientas para
hacerlo.
Acepta tus emociones, acepta lo que estás viviendo en un momento determinado, si hay una
situación en la que tienes que estar angustiado, acepta la angustia. Estas ansioso? Acepta la
ansiedad, porque en la medida en que luches con estas emociones, vas a potenciar y vas
alimentarlas, en la medida en que tu aceptas, que en ese momento te sientes mal, estresado,
angustiado, respira, cálmate, no tomes decisiones a la ligera no es el momento adecuado para
tomar decisiones, si lo haces de esa forma vas a encontrar más calma, tranquilidad y sobre
todo vas a tener mayor sindéresis para poder solucionar los problemas.
Estando en momentos de una crisis emocional llegas a la conclusión de que estás cansado
emocional, física y mentalmente, se sabe que no es fácil, llegan momentos a tu vida que
sientes que no puedes más que ya no eres útil o esencial, sientes que te has quedado sin
fuerzas, te cansas de todo, del entorno, del ambiente, donde te encuentras, te cansas de las
personas que te rodean, de la situación, de las peleas, de ti mismo, te encuentras agotado (a) o
agobiado (a), sobrecargado (a) de estrés, de presión social, el dolor se apodera de ti, de tus
emociones y sentimientos, te quita las ganas de continuar de trabajar, de levantarte, el dolor te
causa miedo, miedo a todo y a nada, y cuanto te gustaría huir del entorno que te hace daño,
salir del ciclo dañino, de ese círculo vicioso, las cosas negativas, el bullying, la presión social, te
hace ver que no eres nadie, las cosas negativas siempre tienes que alejarlas los mas que
puedas de tu vida.
Bien es cierto, que la gente dice que irnos, que huir es de cobardes, pero no, huir es de
valientes, afrontar es de valientes, reconocer es de valientes y nada más por tomarnun paso
positivo para tu vida eres más que vencedor, porque decidiste amarte tú, porque decidiste dar
el paso de fe a los que muchos le tienen miedo, miedo al que dirá la sociedad, miedo al que
pensaran de ti, pero aceptar que tienes un problema es la manera más bonita de expresarte
amor, porque estas decidiendo despojarte de lo que te hace daño, lo que no está bien en tu
vida.
Lo importante es seguir adelante no importa cuán difícil sea, o que tan difícil se ´ponga el
camino, lo que importa y mucho es que te levantes y sigas adelante no importando los
obstáculos que se presenten en el camino, toma su tiempo, pero al final te quedan las
enseñanzas, aprendes a vivir, los golpes de la vida solo dejan el bonito aprendizaje, te harán
más fuerte, porque simplemente nada es para siempre, después de la tormenta siempre sale el
sol, convierte el dolor en fuerzas (ser resilente no es tener fuerzas para seguir adelante, sino
seguir adelante aunque no tengas fuerzas) , eres fuerte, eres valiente, y vales muchísimo, eres
extraordinario o extraordinaria, las personas emocionalmente fuertes no se caracterizan por
poseer los rasgos básicos del poder, la agresividad o el dominio, saben que su superpoder de
verdad reside en estar en su lugar de control, la paz interior es la fuerza más resistente,
inquebrantable e indestructible.
Lo más importante es priorizar, siendo conscientes de que el primer paso no nos llevabdonde
queremos llegar, pero nos saca de donde estamos. Así que logramos romper la inercia, nos
ponemos en movimiento y potenciamos la sensación de empoderamiento, que es fundamental
para salir fortalecidos de las situaciones difíciles.
En la actualidad y desde tiempo atrás la salud mental ha cambiado mucho, y así como ha
cambiado considerablemente también ha sido un gran reto para el ser humano, el profesional a
medida del paso del tiempo ese ha sido su combate, estudiar profundamente el estado de
salud mental en una persona, su familia, su entorno, y hasta su personalidad.
Es importante por lo tanto enfocarse en estudios de esta área, para reforzar todos los
conocimientos que se tengas y porque no conocer unos nuevos, para ello se propone
diferentes estrategias para poder corregir la salud mental.
JUSTIFICACIÓN DEL PROBLEMA
¿Presentan los mismos factores de riesgo para la salud mental niños aparentemente sanos que
los niños que han acudido a una consulta por algún motivo vinculado con su salud mental?
¿Qué factores de riesgo del contexto parecen influir de manera más determinante en la salud
mental de los niños?
Beneficios
La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los
momentos de estrés de la vida, desarrollar todas las habilidades, poder aprender y trabajar
adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad.
APORTES
ANTECEDENTES
Guarda relación con nuestra investigación, recolecta datos estadísticos, plantea la salud mental
como una enfermedad de mucha incidencia, los factores que en ella intervienen y el enfoque
general de la salud mental en adolescentes ya adultos en Venezuela.
BASES TEÓRICAS
La psiquiatría en su devenir histórico pasa por diversos modelos, que en un solo cuerpo
teorico,reúnen aspectos de una concepción general de lo que es la enfermedad mental, la
terapéutica empleada, las personas dedicadas a su cuidado y las instituciones responsables de
estos pacientes.
De ello se derivan las actitudes conocimientos y practica de la población para con esta parte
segregada de ella. Es el modo en que se construye el paradigma de la psiquiatría en cada
momento histórico y que va a determinar el accionar de la misma y sus relaciones con el
avance científico, técnico alcanzando.
Bases legales
● Artículo 83: la salud es un derecho social fundamental, obligación del estado, que lo
garantizara como parte del derecho a la vida. El estado promoverá y desarrollara
políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los
servicios. Todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, asi como el
deber de participar activamente en su promoción y defensa, y de cumplir con las
medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley, de conformidad con los
tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la república.
La organización mundial de la salud (OMS) El concepto de salud mental tal y como lo define
hoy en dia la Organización Mundial De La Salud (OMS), como bienestar y no solo la ausencia
de trastornos, no llega hasta finales de 1940. Tras la Segunda Guerra Mundial se inician
nuevas políticas que contemplan la importancia de cuidar tanto la mente como el cuerpo, asi
como empezar a integrar una persona con una enfermedad o trastorno mental en el sistema de
salud general.
CAPÍTULO III
PARADIGMA DE LA INVESTIGACIÓN
Dicho esto, es menester agregar a su vez que la presente investigación está ubicada enfoque
mencionado por tratarse de una metodología en la cual esnecesario obtener una muestra
representativa de una población objeto de estudio.
DISEÑO DE INVESTIGACIÓN
Población y muestra