Análisis Literario
Julio Cortázar (1914-1984) fue un escritor argentino considerado uno de los grandes
autores del siglo XX. Nació en Bruselas y vivió en Argentina antes de radicarse en
París, donde desarrolló la mayor parte de su obra literaria. Cortázar fue un exponente
clave del realismo mágico y el boom latinoamericano, experimentando con la estructura
narrativa y mezclando lo fantástico con lo cotidiano. Entre sus obras más destacadas
se encuentran Rayuela, Final del juego, y Bestiario.
Casa tomada fue publicada originalmente en la revista Los Anales de Buenos Aires en
1946, dirigida por Jorge Luis Borges. Posteriormente, fue incluido en la colección de
cuentos Bestiario (1951), publicada por la editorial Sudamericana. Esta colección
consolidó a Cortázar como una de las figuras destacadas de la literatura argentina.
"Casa Tomada" pertenece al género literario y es un cuento fantástico. Dentro del
subgénero fantástico, este cuento se vincula con el realismo mágico, ya que presenta
una situación cotidiana que se transforma paulatinamente en algo extraño e
inexplicable, pero sin una explicación clara ni racional.
Casa tomada se desarrolla en una antigua y amplia casa familiar en Buenos Aires,
donde viven dos hermanos, Irene y el narrador. El ambiente en la obra es fundamental,
ya que la casa misma se convierte en un personaje que refleja el aislamiento y la
soledad de los protagonistas. Ambientada en la década de 1940, en plena posguerra,
la casa es una especie de refugio del caos exterior. Sin embargo, el progresivo "tomar"
de la casa por una fuerza desconocida y opresiva simboliza la intrusión del miedo y lo
inexplicable en sus vidas. Este contexto influye en el tono melancólico y angustiante del
cuento, representando el miedo a lo externo y lo desconocido.
Casa tomada relata la vida de dos hermanos, Irene y el narrador, quienes viven en una
antigua casa heredada por su familia. Llevan una rutina tranquila y monótona hasta
que, de manera repentina y sin explicación, una parte de la casa es "tomada" por
presencias desconocidas. A medida que la invasión avanza, los hermanos van
perdiendo acceso a distintas partes de la casa hasta que finalmente son obligados a
abandonarla por completo, dejando atrás sus pertenencias y cerrando simbólicamente
su conexión con el pasado.
En Casa tomada, los personajes principales son los dos hermanos, Irene y el narrador,
cuyo nombre no se menciona. Ambos son descritos de manera limitada en lo físico,
pero sus características psicológicas resaltan más en la historia. Irene es una mujer
reservada y tranquila, cuya actividad principal es tejer. Esta obsesión con el tejido
refleja su necesidad de control y su deseo de mantener una rutina que la aísla del
mundo exterior.
El narrador, por su parte, también lleva una vida monótona y estructurada, reflejada en
su dedicación a la casa y en su estrecha relación con Irene. Ambos personajes parecen
resignados a una vida sin mayores cambios, algo que los hace vulnerables al
"progreso" invisible que amenaza su hogar.
El cuento aborda temas como el aislamiento, la rutina, y el desapego del mundo
exterior. La casa representa un refugio seguro para los hermanos, pero también
simboliza su incapacidad de enfrentarse a la realidad.
Otro tema importante es el paso del tiempo, reflejado en la descripción de la casa como
una reliquia del pasado, y en cómo los hermanos permanecen atrapados en una vida
que no progresa. Además, puede interpretarse como una metáfora de la decadencia
social o la pérdida de control ante fuerzas externas que no pueden comprender ni
resistir, lo que conecta con el contexto de posguerra.
El cuento está narrado en primera persona, lo que permite una visión íntima y subjetiva
de los acontecimientos. El narrador, uno de los hermanos, mantiene un tono
desapegado y casi indiferente, lo que intensifica el ambiente de extrañeza que
envuelve la historia. Cortázar utiliza un lenguaje sencillo pero cargado de simbolismo,
especialmente en la forma en que describe la casa y las acciones cotidianas. El recurso
del suspense se maneja con sutileza, permitiendo que lo fantástico invada
gradualmente lo cotidiano. La narración es directa, sin explicaciones ni detalles
innecesarios, lo que refuerza la atmósfera inquietante y ambigua.
La Casa Tomada de Julio Cortázar puede leerse como una alegoría de Adán y Eva en
el Jardín de Edén, ya que presenta varios paralelismos con el relato bíblico de la
creación y la expulsión del paraíso.
En primer lugar, los dos hermanos, Irene y el narrador, viven en una casa aislada y
protegida, que simboliza un espacio idealizado y casi paradisíaco. Esta casa es un
lugar donde no tienen mayores preocupaciones, viven sin la necesidad de trabajar para
ganarse la vida y todo les llega de manera casi automática, como en el Edén, donde
Adán y Eva no tenían que esforzarse por su sustento. El hecho de que Irene solo se
dedique a tejer y el narrador a pase su tiempo en actividades triviales como leer o ir al
centro, refuerza la idea de que llevan una vida sin complicaciones externas, enfocadas
únicamente en su propio bienestar y rutina diaria.
La presencia de la casa como un refugio, llena de recuerdos familiares, en un espacio
cerrado al mundo exterior tal como el Jardín del Edén estaba separado del resto del
mundo. En ambos casos, los personajes están desconectados del mundo exterior y
parecen satisfechos en esa vida de aislamiento. En la casa, al igual que en el Edén, no
hay señales de maldad ni de preocupaciones materiales. No tienen contacto con otros
seres humanos ni ambiciones más allá de los límites de su hogar. Esta tranquilidad
inicial se asemeja a la inocencia que Adán y Eva vivían antes de comer del árbol del
conocimiento.
La "toma" de la casa simboliza la irrupción del mal o del pecado en un espacio
originalmente puro. En el caso de Adán y Eva, es el pecado original lo que los expulsa
del paraíso, y en Casa tomada, es una fuerza misteriosa e inexplicable la que obliga a
los hermanos a ceder parte de su hogar. Esta presencia, al igual que la serpiente del
Edén, nunca se manifiesta directamente, pero va penetrando el espacio protegido poco
a poco, transformándolo en un lugar peligroso e inhabitable.
Finalmente, la expulsión de los hermanos de la casa es el elemento clave de la
alegoría. Así como Adán y Eva son expulsados del paraíso tras el pecado original, los
hermanos se ven obligados a abandonar la casa cuando esta es completamente
tomada. La salida de la casa, con la sensación de dejar atrás su lugar seguro y todas
sus pertenencias, simboliza la pérdida del paraíso y la caída en el mundo real, donde
tendrán que enfrentar una nueva realidad, despojada de la seguridad y la tranquilidad
que les ofrecía su hogar.