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12) Las Modalidades

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LAS MODALIDADES DE LOS ACTOS JURÍDICOS

Si recordamos lo estudiado en relación a los elementos del acto jurídico o contrato del Art.1444,
situamos de inmediato las modalidades dentro de lo que conocemos como elementos
accidentales.

Definición: “Aquellos elementos que no forman parte del acto jurídico ni natural ni
esencialmente y que las partes los incorporan por medio de cláusulas especiales para
alterar los efectos normales del acto jurídico”.

CARACTERISTICAS.

1.- Regla general: necesitan pacto expreso por lo que no se presumen.

Esta regla tiene excepciones, pues se presentan casos de modalidades que la ley presume.
Ejemplos:
1) La propiedad fiduciaria que es aquella que está sujeta al gravamen de pasar a otro para el
evento de cumplirse una condición, la ley señala que la existencia del fideicomisario (el 3º en
quien se radicará el dominio) debe existir siempre al tiempo de la restitución, lo que es una
condición esencial para la existencia del fideicomiso (art.738). La ley presume esta condición y
ésta es elevada por la propia ley a la categoría de elemento esencial.
2) La condición resolutoria tácita (art.1489). Esta condición va envuelta en todos los
contratos bilaterales y consiste en que si una de las partes no cumple con su obligación, la otra
parte puede pedir a su elección o la ejecución forzada de la obligación o la resolución del
contrato, en ambos casos con indemnización de perjuicios.

2.- Son excepcionales.

La regla general es que los actos sean puros y simples, es decir que no se encuentren
sujetos a modalidad alguna. Esto trae como consecuencia lógica, que las modalidades son
excepcionales y por lo mismo, lo decíamos anteriormente no se presumen. De ahí que no
puedan aplicarse por analogía, no admitan interpretación extensiva, sólo restrictiva.

3.- Tiene plena aplicación en materia patrimonial , porque ahí rige el principio de autonomía
de la voluntad, lo que no significa que en materia extrapatrimonial ellas no se presenten .
En derecho de familia por ejemplo se encuentran pero son de aplicación más restringida.
Se prohíben por ejemplo en el art.1192 cuando se tratan las legítimas rigorosas y en el caso de
la aceptación de la asignación testamentaria art.1227.
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LA CONDICIÓN
La condición es una modalidad que la ley regula en las obligaciones condicionales (art.1473 y
ss.) lo que no significa en todo caso que sólo en las obligaciones puedan incorporarse
condiciones, los derechos también pueden encontrarse sujetos a condiciones en relación a su
ejercicio.

Concepto.
Se la define como un hecho futuro e incierto del cual depende el nacimiento o la extinción
de un derecho.
Esta definición se desprende del art.1473.

Elementos
1.- El hecho debe ser futuro. Para que haya condición debe tratarse de un hecho futuro, pues
si las partes sujetan el acto a un hecho presente o pasado no hay condición.
2.- Además el hecho futuro tiene que ser incierto, es decir debe tratarse de un hecho que
pueda llegar a suceder o no. Tiene que haber incertidumbre o duda de la ocurrencia del hecho,
de ahí que si el hecho es futuro pero cierto no se trata de una condición sino de un plazo.

Clasificación
1.- condición positiva y negativa (art.1474).
La condición es positiva cuando consiste en que ocurra un hecho, en “acontecer una cosa”.
La condición es negativa cuando consiste que una cosa no acontezca.
En el art.1475 se exige que la condición positiva sea física y moralmente posible. Es
físicamente imposible la que es contraria a las leyes de la naturaleza física. Moralmente
imposible la que consiste en un hecho prohibido por las leyes, contrario a las buenas
costumbres o al orden público.

2.- Condición potestativa, casual o mixta (art.1477)

2.1 Condición potestativa es la que depende de la voluntad del acreedor o del deudor.
En realidad no todas las obligaciones contraídas bajo condiciones potestativas son válidas.
La potestatividad para que se entienda, se reduce a la frase “pago …. si yo quiero).
En ese caso la ley considera nulas las obligaciones contraídas bajo una condición potestativa
que consista en la mera voluntad del deudor. Por ej. pago ….si quiero, si me da la gana. A estas
las llama meramente potestativas.
Si la condición consiste en un hecho voluntario de cualquiera de las partes, valdrá. Por ej. pago
si yo quiero o si tú quieres. A estas las llama simplemente potestativas.

¿Valdrá la condición meramente potestativa que dependa de la sola voluntad del acreedor?
Sí, EJEMPLO: Pago… si el acreedor quiere.

2.2 Condición causal es aquella que depende de la voluntad de un tercero o un acaso (regla
general voluntad).

2.3 Condición mixta, como su nombre lo indica combina las dos anteriores, ellas dependen
entonces en parte depende de la voluntad del acreedor o del deudor (aunque la ley omita al
deudor) y en parte de la voluntad de un tercero o de un acaso.
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3.- Condición suspensiva o resolutoria (art.1479)


La condición es suspensiva si mientras no se cumple suspende la adquisición de derecho. Se
trata entonces del hecho futuro e incierto del que depende el nacimiento de un derecho.
La condición es resolutoria, cuando por su cumplimiento se extingue un derecho. Se trata
entonces de un hecho futuro e incierto del que depende la extinción de un derecho, es decir, el
derecho existe pero cuando se verifique la condición se va a extinguir.

LA CONDICIÓN SUSPENSIVA O FRESOLUTORIA PUEDE ENCONTRASE EN 3 ESTADOS:

a.- Condición pendiente: Cuando todavía existe incertidumbre si va a suceder el hecho futuro
e incierto a que se refiere la condición.

Si es suspensiva: El derecho no ha nacido, por lo tanto se tiene sólo una mera expectativa de
adquirirlo.
Si es resolutoria: Se tiene el derecho pero expuesto a perderse.

b.- Condición cumplida: Cuando acontece el hecho futuro en que ella consistía.
Si es suspensiva: Nace en consecuencia el derecho.
Si es resolutoria: Se extingue definitivamente.

c.- Condición fallida: Cuando llega a ser cierto que el hecho en que ella consiste no se va a
verificar.
Si es suspensiva: El derecho no nacerá definitivamente.
Si es resolutoria: El derecho se consolida, no se mantendrá nunca más expuesto a perderse.

La condición resolutoria admite una clasificación:


1.- Condición resolutoria ordinaria: Se define como un hecho futuro e incierto del que
depende la extinción de un derecho y que puede consistir en cualquier hecho siempre que no
sea el incumplimiento de las obligaciones. Tiene la particularidad que opera de pleno derecho,
no requiere sentencia judicial.

2.- Condición resolutoria tacita: Se define como un hecho futuro e incierto del que depende la
extinción de un derecho y donde el evento sólo puede ser uno: el incumplimiento de una
obligación nacida del contrato en cuestión.
Esta condición se presume en todos los contratos bilaterales (art.1489)
No opera de pleno derecho por lo que requiere sentencia judicial ejecutoriada que así la
declare.
El deudor puede enervar la acción de resolución cumpliendo con su obligación (pagando el
precio), en primera instancia, hasta antes de la citación a oír sentencia y en segunda instancia,
hasta antes de la vista de la causa.

3.- Pacto comisorio: Se define como la condición resolutoria tácita expresada.


Podemos señalar que es un pacto en virtud del cual las partes expresamente convienen en que
si una de ellas no cumple lo pactado (sus obligaciones), la otra puede pedir la ejecución forzada
o la resolución del contrato, y en ambos casos con indemnización de perjuicios.
Esta pacto si bien esta regulado en la compra venta, es de aplicación general.
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El pacto comisorio se clasifica a su vez en:


i.- Pacto comisorio simple: Es la condición resolutoria tácita pero expresada. Requiere que se
declare mediante resolución judicial.
ii.- Pacto comisorio calificado: Es la misma cláusula de resolución pero con una estipulación
de aplicación ipso facto, es decir, este pacto es aquel que las partes convienen en que si una de
ellas no cumple, se resuelve automáticamente el contrato.

La Excma. Corte Suprema de Justicia ha señalado que se entiende convenido este pacto si las
partes emplean cualquier expresión significativa de su ánimo de resolver inmediatamente un
contrato ante el evento que se produzca el incumplimiento de sus obligaciones.
En este punto no hay consenso en la doctrina sobre la necesidad de declaración del pacto en
cuestión de una sentencia judicial ejecutoriada.
La mayoría considera que la regla general es que el pacto opere de pleno derecho, salvo el
caso que especial que está contenido en la compraventa en donde se señala expresamente
que cuando el incumplimiento sea el no pago del precio, la ley exige al vendedor demandar la
resolución del contrato, a la que el comprador puede oponerse cumpliendo con su obligación de
pagar dentro de un plazo breve que es de 24 horas contados desde la notificación de la
demanda (art.1877 al 1879).

EL PLAZO
El plazo lo define la doctrina como un hecho futuro y cierto, del que depende la exigibilidad
o la extinción de un derecho.
La ley sin embargo define el plazo en el art.1494 como “la época que se fija para el
cumplimiento de la obligación”.
Esta definición se critica por cuanto sólo se referiría al plazo suspensivo.
El plazo está regulado en el capítulo referente a las obligaciones a plazo, pero su aplicación es
general. En el art.1080 que se refiere a las asignaciones testamentarias a día se señala
expresamente que éstas se sujetarán a las reglas de las obligaciones a plazo.

Elementos
Hecho futuro: Al igual que la condición el hecho de que se trata debe ser un hecho futuro, pues
si trata de un hecho del pasado no es plazo.
Certitud: A diferencia de la condición el plazo es siempre cierto, o sea no debe haber duda que
ese día o momento va a llegar, no se sabrá a lo mejor cuando, pero si será cierto que en un
determinado momento llegará.

Características comunes al plazo y a la condición:


- Ambos son modalidades
- Ambos son hechos futuros
- Tanto el acreedor condicional como el acreedor a plazo pueden intentar medidas
conservativas.

Diferencias entre el plazo y la condición:


- En la condición es hecho futuro es incierto, mientras que en el plazo es cierto.
- La condición suspensiva afecta el nacimiento de un derecho, es decir, suspende la adquisición
del derecho hasta mientras no se verifique la condición; el plazo suspensivo en cambio afecta la
exigibilidad de un derecho, es decir el derecho ya existe, ya nació, sólo se encuentra pendiente
por el plazo el momento para entrar en el goce de esos derechos.
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- En la condición suspensiva como el derecho todavía no existe, se puede repetir o devolver
todo lo que se hubiese pagado antes de cumplirse la obligación (art.1485); mientras que en el
plazo suspensivo no se puede repetir lo pagado antes de su cumplimiento, pues –como se dijo-
el derecho ya existe.
- En la condición suspensiva el acreedor condicional tiene una mera expectativa, mientras que
en el plazo suspensivo el acreedor a plazo tiene un derecho adquirido, sucede solamente que
todavía no lo puede ejercer.
- Tanto condición resolutoria como el plazo extintivo, extinguen los derechos de los acreedores,
pero la condición resolutoria en ciertas materias opera con efecto retroactivo, mientras que el
plazo extintivo jamás, sólo opera hacia el futuro.

Clasificación del plazo

a.- Expreso y tácito (art.1494)


El plazo es expreso cuando se fija en términos formales y explícitos.
Es Tácito el plazo indispensable para cumplir la obligación. Este plazo es el que se desprende
de la naturaleza del acto o contrato.

b.- Cierto o incierto


El plazo cierto es aquel que se sabe que llegará.
Es incierto el plazo cuando se ignora cuando llegará.
Esta clasificación admite una distinción entre plazo cierto o incierto determinado o
indeterminado (por aplicación del art.1081)

b.1.- Así el plazo o el día es cierto y determinado si necesariamente ha de llegar y se sabe


cuando, como por ej. el día tanto de tal mes y año o tantos días, meses o años después de un
día determinado.
b.2.- El plazo es cierto e indeterminado si necesariamente ha de llegar pero no se sabe
cuando, como el día de la muerte de una persona.
b.3.- El plazo puede ser incierto pero determinado si puede llegar o no, pero suponiendo que
haya de llegar, se sabe cuando. Por ej. el día en que una persona cumpla 25 años.
b.4.- El plazo puede ser incierto e indeterminado cuando si no se sabe si ha de llegar ni
cuando, como el día en que una persona se case.
El art.1083 nos dice que “El día incierto e indeterminado es siempre una verdadera condición y
se sujeta a las reglas de las condiciones”.-

c.- Convencional, legal y judicial.


La regla general es que los plazos sean convencionales. Es convencional el que fijan las
partes.
El plazo Legal es más excepcional, son aquellos que establece la ley.
Los plazos judiciales son todavía más excepcional aún.
El art.1494 inc.2º señala que “no podrá en juez, sino en casos especiales que las leyes
designen, señalar plazo para el cumplimiento de una obligación.” Sólo pueden limitarse a
interpretar el plazo convencional concebidos en términos vagos u obscuros.
Son ejemplos de plazos judiciales, aquel que el juez fija al poseedor para restituir en las
prestaciones mutuas (art.904: el poseedor vencido debe restituir la cosa en el plazo que señale
el juez). O el que fija el juez en el mutuo de dinero (art.2201) cuando se ha estipulado que el
deudor pague cuando pueda, el juez puede fijarle un término.

d.- Fatal o no fatal


Plazo fatal es aquel en que el derecho sólo se puede ejercer dentro de la época o tiempo
señalado pues expirado que sea el derecho caduca.
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Este plazo en materia procesal va asociado a uno de los principios formativos del proceso, el
principio de la preclusión pues si no se ejerce la facultad dentro de determinado plazo, la
etapa procesal respectiva se cierra y no puede volverse a abrir para poder ejercerlo.
La regla general es que los plazos legales sean fatales (art.49).
Plazos no fatales son aquellos que permiten que el derecho pueda ejercerse expirado el
término señalado. Por regla general sólo los plazos convencionales son no fatales.

e.- Suspensivo y extintivo:


El plazo es suspensivo cuando consiste en un hecho futuro y cierto del que depende el
ejercicio o la exigibilidad del derecho. Es extintivo cuando se trata de un hecho futuro y cierto
del cual depende la extinción del derecho.

f.- Plazos continuos o de días corridos y discontinuos.


La regla general es que los plazos sean de días corridos (art.50), salvo que ley disponga lo
contrario. Los plazos de días corridas se cuentan considerando los domingos y festivos.
 Los plazos del Código de Procedimiento civil son plazos de días hábiles o
discontinuos, es decir, no se cuentan los domingos o festivos.

La caducidad del plazo


El plazo no está establecido única y exclusivamente en beneficio del deudor. Regularmente el
acreedor se beneficia del plazo y obtiene un provecho de él. De lo anterior se desprende que
tanto el acreedor como el deudor deben de atender al cumplimiento del tiempo al que se refiere
el plazo sea para cumplir o para exigir el cumplimiento de la obligación.
Esta institución de la caducidad del plazo se presenta en nuestro código como el estudio de
casos en que se puede exigir el cumplimiento de una obligación antes de cumplirse el tiempo en
que consiste el plazo. Se trata por lo tanto de un caso de plazo suspensivo y a pesar de no
poder hacerse exigible, por regla general, la obligación pendiente el plazo, excepcionalmente
puede exigirse el derecho.

CADUCIDAD LEGAL. El art.1496 señala dos casos:


a.- Si el deudor está constituido en quiebra o se encuentra en notoria insolvencia.
b.- Cuando las cauciones o garantías dadas por el deudor, por su culpa se han extinguido o
disminuido considerablemente de valor.
En todo caso el deudor puede reclamar beneficio del plazo renovando o mejorando garantías.
En este caso es obvio que el plazo está establecido en beneficio del deudor.

El art.10 de la ley 18010 regula casos en que el plazo está establecido en beneficio del
acreedor y por lo tanto los pagos anticipados requieren la autorización del acreedor (por
ejemplo cuando sean inferiores al 20% de la deuda)

CADUCIDAD CONVENCIONAL
Opera en los casos expresamente previstos por las partes.
En este caso por ejemplo el acreedor puede exigir el cumplimiento de la obligación antes del
vencimiento del plazo suspensivo. A este tipo de cláusulas en materia bancaria se las denomina
“cláusulas de aceleración”. Por ellas se conviene el pago de una deuda en cuotas, luego las
partes estipulan expresamente que por el mero hecho de no pagarse una cuota, se hará
exigible toda la obligación como si no hubiere plazo, como si la obligación fuere de plazo
vencido o pura y simple.

Efectos del plazo


Hay que distinguir de que tipo de plazo se trata:

A.- Plazo suspensivo: Todo plazo suspensivo puede encontrarse en dos estados:
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1) Pendiente: Cuando aún no se ha llegado la época o día del plazo. En este caso, mientras
está pendiente el plazo el acreedor no puede ejercer su derecho salvo los casos excepcionales
de caducidad del plazo. Como el derecho ya existe, si el deudor paga antes del plazo no puede
pedir que se le restituya lo dado o pagado.
b.- Cumplido: Cuando se llega al día u época fijada. La regla general, es que cumplido el plazo
puede el acreedor exigir el cumplimiento de la obligación. Jamás opera con efecto retroactivo
como el plazo extintivo y a diferencia de la condición.

B.- Plazo extintivo: también puede encontrarse:

1) Pendiente en este caso el derecho existe sujeto empero a extinguirse cuando llegue el
plazo. Hasta mientras no se cumpla puede ejercer todos los atributos que le da la cosa.
2) Cumplido cuando llega el día fijado. En este caso el derecho se extingue definitivamente y
por el sólo ministerio de la ley. Solo opera para el futuro, jamás con efecto retroactivo. Quien
tenía la cosa a plazo debe entonces restituirla, el acreedor a su vez tendrá el derecho a exigirla.

Extinción del plazo


- Por el vencimiento
- Por la renuncia
- Por la caducidad

EL MODO
El Código civil reglamenta el modo fundamentalmente en materia sucesoria, particularmente en
las asignaciones testamentarias (1089 a 1096).

Concepto
En doctrina se define como la “carga o gravamen que se le impone a quien se le hace una
liberalidad”.
El gravamen o la carga consiste entonces en la obligación que se le impone al asignatario o
beneficiario de una liberalidad de ejecutar ciertas obras o sujetarse a ciertas cargas cuyo
incumplimiento puede traer como consecuencia la extinción del derecho.
EJEMPLO: Si se lega un predio con la obligación de plantarlo con rozas o de poner una
escuela.
El modo por regla general no suspende el nacimiento o la adquisición de un derecho. El
beneficiario de una liberalidad se hace dueño de ella independientemente si ha cumplido con el
gravamen, eso sí puede estar expuesta a perderlo por no cumplir el modo.

Efectos del modo


Si el asignatario modal no ha cumplido con el modo, por regla general, su derecho no se
verá afectado, a menos que el testador haya establecido una condición resolutoria.
el modo se puede cumplir por equivalencia.

El art. 1090 define la cláusula resolutoria en el modo, como aquella que impone la obligación de
restituir la cosa y los frutos si no se cumple el modo.
En las obligaciones contractuales en general, es poco frecuente introducir un “modo” para
alterar los efectos normales de la obligación.
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¿Qué pasa si se incumple la obligación modal?
Habría que distinguir si las partes han determinado las consecuencias del incumplimiento.
Si las partes previeron el incumplimiento y lo sancionaron con la extinción del derecho, se
trataría de un pacto comisorio pero referido a una obligación distinta de la de pagar el precio.
Produce sus efectos típicos.
Si las parte no previeron la sanción del incumplimiento modal, no traería como consecuencia la
pérdida de la existencia del derecho a menos que el contrato sea bilateral, pues en este caso al
contratante diligente le asistiría el ejercicio de la acción resolutoria contra el que no cumplió la
obligación.

LA REPRESENTACIÓN
Del art.1448 puede colegirse una definición de la representación, como aquella modalidad del
acto jurídico, en virtud de la cual un acto que es celebrado por una persona en nombre y a
cuenta de otra, produce sus efectos directa e inmediatamente en la persona del representado,
como si él mismo hubiera celebrado el acto o concurrido al él.
Hay por lo tanto una ficción pues interviene la voluntad del representante pero los
efectos del acto se radican en el representado.

 La doctrina mayoritaria considera a la representación como modalidad de los


actos jurídicos.

Cuando se celebra un acto jurídico, la voluntad tiene que manifestarse. Esa voluntad puede
manifestarse personalmente o a través de otra persona.
El art.1448 señala “lo que una persona ejecuta a nombre de otra, estando facultada por ella o
por la ley para representarla, produce respecto del representado iguales efectos que si hubiese
contratado él mismo.”

Utilidad de la representación:
 Facilita el tráfico jurídico o la libre circulación de los bienes pues permite celebrar un acto
jurídico cuando hay imposibilidad para el interesado de encontrarse en el lugar en que el
acto debe concluirse.
 Permite actuar a los sujetos que son incapaces. (Hay incapaces que no pueden ejercitar
por sí mismos sus derechos porque les falta su voluntad o bien no tienen el
discernimiento necesario. En este caso, la ley les nombra un representante que obra por
cuenta de ellos (art.43)

Naturaleza jurídica de la representación.


La representación ha sido analizada desde distintos puntos de vista teóricos:

1.- Teoría de la ficción.


En su virtud se reputa que el representado ha manifestado su voluntad por mediación del
representante; no siendo éste, en cierto sentido, más que el vehículo de la voluntad de aquél.
La teoría de la ficción ha sido abandonada, sobre todo porque resulta impotente para explicar
casos de representación legal como el del demente e impúber. Es imposible admitir que el
representante expresa la voluntad de éstos, ya que la ley les da precisamente tutor o curador
porque carecen de voluntad.

2.- Teoría del nuncio o emisario: (Savigny) sostiene que el representante no es más que un
mensajero, un portavoz que transmite más o menos mecánicamente la voluntad del
representado; de manera que el contrato se celebra real y efectivamente entre éste y el tercero.
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La teoría del nuncio tampoco es satisfactoria. Decir que un representante es un simple
mensajero, es negarle su calidad de representante. Además, mal puede transmitir éste una
voluntad que no existe, como en el caso del impúber o demente.

3.- Teoría de la cooperación de voluntades


(Mitteis) Dice que la representación se explica por la cooperación de voluntades del
representante y representado, concurriendo ambas a la formación del acto jurídico que sólo ha
de afectar a este último.
La teoría de la cooperación ha sido repudiada por las complicaciones sin número a que da
origen. Considera tantas distinciones y subdistinciones que sólo logra hacer abstruso el
problema de la representación. Por otro lado, no explica los casos anteriores de representación
legal, qué cooperación de voluntad cabe entre el demente y el impúber, que carecen de
voluntad, y el curador o tutor ?

4.- Teoría de la representación modalidad del acto jurídico


Ha sido desarrollada por Lévy Ullman, quien, fundándose en la teoría de Pilón, afirma que la
representación es una modalidad del acto jurídico en virtud de la cual los efectos del acto
celebrado por una persona (el representante) en nombre de otra (el representado) se
radican directa e inmediatamente en la persona del representado. Es decir, es la voluntad
del representante la que participa real y efectivamente en la celebración del acto jurídico,
pero los efectos de este acto se van a producir en el representado.
Según los defensores de esta teoría, las modalidades son modificaciones introducidas por las
partes o la ley en las consecuencias naturales de un acto jurídico. Ahora bien, lo natural y
corriente es que las consecuencias del acto afecten a quien lo celebra, y como tratándose de la
representación ocurre que las consecuencias afectan a otro, resulta explicable que se la
considere una modalidad del acto jurídico.
Esta teoría es criticada puesto que sería inexacta desde su punto de partida y carece de valor si
se considera su contenido mismo. Desde luego, sus partidarios se han visto obligados a
cambiar el tradicional concepto de modalidad para poder encajar la representación dentro de
sus límites. En efecto, dicho concepto era definido como la designación de un acontecimiento
futuro, especificado por las partes, y de cuya realización dependen los efectos del acto. Pero los
defensores de esta teoría han ideado una nueva fórmula al decir que la modalidad es uno de
los elementos accidentales que pueden afectar al acto por mandato de la ley o por voluntad de
las partes.
Se critica también porque la modalidad introducida por la ley estaría basada en la voluntad
presunta de las partes.
Y mal se puede hablar de voluntad presunta de las partes, ya que éstos la manifiestan por
hechos exteriores.

El mandato y la representación
El mandato es un contrato en que una persona confía la gestión de uno o más negocios a otra,
que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera. La persona que confiere el
encargo se llama comitente o mandante, y la que lo acepta apoderado, procurador y, en
general, mandatario. (art. 2116).
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Lo que debe tenerse presente es que el mandato y la facultad de representación son
diferentes.

- En el mandato existe una relación contractual en virtud de la cual una de las


partes resulta obligada a realizar determinado negocio, que le fue encomendado
por la otra parte. El poder de representación, en cambio, es una manifestación de
voluntad para que los actos de una persona puedan afectar a otra.

- El mandato es una relación contractual que supone necesariamente el acuerdo de


voluntad entre el mandante y el mandatario; el otorgamiento de poder, en cambio, es un
acto jurídico unilateral, por el cual una persona confiere a la otra la facultad de
representarla.

- La representación es independiente del mandato. Éste puede existir sin que haya
representación, sin que el mandatario obre a nombre del mandante, sino en el suyo
propio, y a la inversa, puede haber representación sin mandato, como en el caso de la
representación legal (no es acaso un mandato legal?) o en la agencia oficiosa, que es
un cuasicontrato en el cual una persona administra sin mandato los negocios de otra,
contrayendo obligaciones con ésta y obligándola en ciertos casos (no es contrato).

La doctrina unánimemente señala que la representación es un elemento de la naturaleza


del mandato. Esta representación procede prácticamente en todos los actos jurídicos. La regla
general es que se puede realizar cualquier acto jurídico por medio de un representante. Hace
excepción a esto el testamento, el cual no admite representación, siempre deberá realizarse
personalmente por el testador (art. 1004).

Fuentes de la representación
La representación puede tener su origen en la voluntad de las partes o en la ley.
Hay casos en que el representante es designado por el juez, pero aquí no estamos ante una
representación judicial, porque es la ley la que otorga la facultad para hacer la designación, el
juez sólo determinará quien desempeñará el cargo de representante, este es el caso de los
curadores dativos. El art.43 que confirma esto al señalar entre los representantes legales a los
tutores y curadores.

Clasificación de la representación
1.- Representación legal o forzada: Es, como su nombre lo indica, la que establece la ley.
Llámanse representantes legales las personas que, por mandato del legislador, actúan en
nombre y por cuenta de otras que no pueden valerse por sí mismas.
El art. 43 cita los casos más comunes de representantes legales de una persona: el padre o
madre, el adoptante o su tutor o curador.
Este art. 43 no es taxativo, puesto que hay otros representantes. Así, en las ventas forzadas
que se hacen por decreto judicial a petición de un acreedor, en pública subasta, la persona cuyo
dominio se transfiere es el tradente, y el juez su representante legal (art. 671); en las
enajenaciones que se hacen en una partición por conducto del partidor, se considera a éste
representante legal de los vendedores y en tal carácter debe suscribir la correspondiente
escritura (art. 659).

2.- Representación voluntaria: Es aquella que emana de la voluntad de las partes. Puede
tener su origen en el contrato de mandato o en el cuasi contrato de agencia oficiosa (art.2286).
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En este último caso se pueden dar dos situaciones:
a.- Cuando el interesado (aquella persona cuyos negocios fueron administrados) ratifica todo lo
obrado por el agente. Este sería un caso de representación voluntaria, porque el interesado de
propia voluntad hace suyo todo lo obrado por el agente.
b.- El interesado no ratifica y el negocio le ha resultado útil, debe realizar las obligaciones
contraídas por el gerente (art. 2290); hay aquí representación legal porque es la ley la que
impone al interesado el cumplimiento de la obligación contraída por el gerente en la gestión.

Requisitos de la representación
1.- Declaración de voluntad del representante.
2.- Existencia al contratar de la contemplatio domini, y
3.- Existencia de poder.

1.- El representante debe declarar su propia voluntad, ya que es él quien contrata, como lo
dice el art.1448: es él quien ejecuta un acto a nombre de otra persona.
El problema se plantea en relación a determinar si quien concurre a la celebración del acto debe
ser plenamente capaz.
La doctrina y la jurisprudencia estiman que basta que el representante tenga capacidad relativa,
pues el acto no va a comprometer su patrimonio, sino del representado, y la capacidad plena
se exige cuando se comprometen los propios derechos. Por eso, los relativamente incapaces
pueden ser mandatarios (arts. 1581 y 2128).
Tratándose de la representación voluntaria, la que sólo puede emanar del mandato, hay que
distinguir dos casos:
a.- Celebración del contrato de mandato: si una de las partes es incapaz relativa debe cumplir
con las formalidades habilitantes.
b.- Acto que realice el mandante: no es necesario que se cumpla con las formalidades
habilitantes.

2.- Contemplatio domini. El representante ha de manifestar de un modo inequívoco su


intención de obrar en nombre y por cuenta de otro, y que la persona que contrata con el
representante, si el acto es bilateral, participe de esa intención.
La contemplatio domini significa que el negocio no es para sí, sino para el representado. Es
indiferente que la doble intención (la del representante y la del sujeto con quien se contrata) sea
expresa o tácita.
No es necesario que se manifieste el nombre del representado, basta que se obre a nombre de
otro.

3.- El representante tiene que tener poder de representación. Esto es, la facultad dada por
la ley o la convención para representar. Es lo que dice el art. 1448: Lo que una persona ejecuta
a nombre de otra, estando facultada por ella o por la ley para representarla.

Efectos de la representación
Todos los actos que el representante ejecute dentro de los límites del poder de representación
serán oponibles al representado. Pero si excede su poder de representación, los actos serán
inoponibles al representado. Lo mismo sucede cuando el representante ejecuta actos
habiéndose extinguido su poder de representación.
Hay ciertos casos en que actuando incluso el representante con su poder extinguido, sus actos
pueden obligar al representado, como sucede cuando ha ignorado la extinción del mandato y
contrata con terceros de buena fe (art. 2173).
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La ratificación
Cuando el que se da por representante de otro sin serlo realmente o cuando se extralimita en
sus poderes el representante verdadero, el representado, en general, no queda afectado por el
contrato concluido sin su poder o más allá de éste. Pero nada impide que el representado
voluntariamente apruebe lo hecho por el representante y recoja para sí los beneficios y las
cargas del contrato. Este acto del representante se denomina ratificación, la que nada tiene que
ver con la ratificación como medio de sanear la nulidad relativa de un acto.

De esta manera, se define a la ratificación: “Acto jurídico unilateral en virtud del cual el
representado aprueba lo hecho por el representante o lo que éste hizo excediendo las
facultades que se le confirieron”.

La ratificación se puede dar tanto en la representación voluntaria (art.2160), como en la


representación legal, porque ella no se encuentra expresamente prohibida por la ley, y en
derecho privado puede hacerse todo aquello que no está privado por la normativa legal.

La ratificación puede ser expresa o tácita.


Es expresa cuando el representado en términos formales y explícitos manifiesta su voluntad de
hacer suyo el acto ejecutado por el representante.
Es tácita cuando se desprende de cualquier hecho ejecutado por el representado que
manifieste en forma inequívoca la voluntad de aceptar lo que en su nombre se ha hecho, por
ejemplo: si exige el cumplimiento de las obligaciones que derivan del contrato que ratifica.

Características de la ratificación
- Si el acto por ratificar es solemne, la ratificación también deberá ser solemne y deberán
llenarse las mismas solemnidades que la ley exija para ejecutar el acto de que se trata.
- Como la ratificación es un acto unilateral, declarada la voluntad en cualquiera de las formas, la
ratificación surte efectos, aun cuando no sea conocida y aun cuando no sea aceptada.
- Para que produzca sus efectos propios, basta únicamente la declaración de voluntad del
representado, porque los actos unilaterales son aquellos que para generarse requieren de la
manifestación de voluntad de una sola persona.
- La ratificación debe emanar necesariamente del representado, sus herederos o
representantes legales y, en todo caso, el que ratifica debe tener capacidad suficiente para
ejecutar el acto a que se refiere la ratificación.
- La ratificación puede hacerse en cualquier tiempo, aun después de la muerte de la otra parte,
del representante o del representado, si bien siempre debe emanar del representado o de sus
herederos, porque ella es independiente del contrato a que se refiere. El contrato produce sus
efectos, los que, si se quiere están en suspenso, esperando que el representado los haga
suyos.
- La ratificación una vez producida es irrevocable; no podría dejarse sin efecto por la sola
voluntad del interesado, aunque la otra parte no la haya aceptado o siquiera conocido.
- Sólo podría dejarse sin efectos por causas legales o de común acuerdo, porque los actos
jurídicos unilaterales (con excepción del testamento) no pueden dejarse sin efecto por la sola
voluntad de su autor. Si bien basta la voluntad de una sola persona para generar los actos
unilaterales, no siempre basta para dejarlos sin efecto; porque producen consecuencias en el
patrimonio ajeno, que no pueden ser destruidas por la sola voluntad del que las creó.
De esta manera se ha pronunciado la Corte Suprema En fallo de 1941 al expresar: no cabe la
revocación unilateral de la ratificación que ha producido efectos respecto de terceros.

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