El MAS nació como resultado de un movimiento paradójico: por una parte, es producto del
proceso de ampliación de la democracia en el periodo 1982-2000; y por la otra, es
consecuencia de la crisis de ese mismo proceso. En efecto, los 18 años de democracia
permitieron el desarrollo de un proceso de integración política a través de la
democratización del acceso al espacio político, como resultado de la municipalización y la
creación de diputaciones uninominales. Estas dos últimas medidas abrieron una ventana de
acceso a la política para la población campesina e indígena. Sin embargo, la democracia,
que en los años 80 fue percibida como una promesa de inclusión, se convirtió, en los 90, en
una promesa incumplida. La integración política sin integración económica y social resultó
inocua. Hacia fines de los 90, la sociedad rural y popular urbana se sentía engañada y
excluida.
El comunitarismo como ideología está asociado al socialismo como familia macro-
ideológica, o como una cosmovisión considerada como una ideología que se proyecta sobre
una civilización o grupo humano grande. El comunitarismo puede leerse como contra relato
del liberalismo en la medida que establece puntos de vista contrarios o antagónicos en la
manera de concebir las relaciones sociales. Desde el socialismo, se pueden resaltar cinco
rasgos que caracterizan su manera de ver el mundo y la política. Sobre la unidad social
básica consideran que debe estar centrada en el grupo ya que en las relaciones entre sujetos
se puede comprender la complejidad del poder; asimismo, considera el respeto por la
igualdad a nivel normativo y en materia de redistribución como el principal valor de
ordenamiento social, donde la libertad del individuo se somete a las necesidades grupales.
Por otro lado, parte de la idea de la valoración del trabajo como actividad social productiva
y creadora, esta idea ha sido heredada del pensamiento marxista que recupera la tradición
obrera para explicar el sentido del ser humano y de la historia en términos de lucha de
clases; por tal razón, se pueden comprender las utopías en cuanto al bienestar general y la
humanidad, como la creencia en la capacidad humana para dirigir y cambiar la historia.
Sin embargo, la noción de socialismo no puede ser aplicada a procesos históricos tan
complejos como el caso boliviano donde se reconoce, no sólo la multiculturalidad, sino que
coexisten naciones y por tanto es considerada como Multi sociedad. Esto significa que el
debate no se da entre ideologías modernas, sino que implica una lucha entre una de esas
ideologías, el liberalismo, y la cosmovisión indígena comunitaria. Por tal razón se optó por
usar el concepto del comunitarismo para identificar otro conjunto de ideas y pensamientos
que opera como contradictor del liberalismo. En esta línea teórica se enmarca las
producciones del grupo Comuna, intelectuales y activistas bolivianos que coinciden en esta
manera de ver las relaciones políticas en el país, así lo plantea el profesor Luis Tapia:
Bolivia, en su acepción más amplia, no es una sociedad sino el nombre histórico de un país
que contiene una diversidad de sociedades en situación de dominación más o menos
colonial. Se podría decir que en una perspectiva más restringida es el nombre de la sociedad
dominante, aunque se trate más bien de la historia de esta conflictiva articulación de
desigualdades y formas de superposición desarticulada. Esto es lo que Zavaleta designaba
como lo abigarrado. Bolivia es lo abigarrado, la existencia de una sociedad dominante, que
a su vez es subalterna en lo mundial, que se superpone a las sociedades y culturas locales,
que son articuladas parcialmente, de manera intermitente, en condiciones de desigualdad y
explotación.
Resultados sociales
El salario mínimo nacional siempre se fue incrementando en nuestra primera gestión de
gobierno y lo hemos hecho en estos dos años con un aumento de $us311 a $us323. Se dio
una mejora en términos de la población trabajadora que tiene como único sustento su
salario pasando de 54 dólares (en 2005) a 323 dólares (2022).
El desempleo ha sido uno de los elementos que también hemos cuidado, el año 2021 hemos
vuelto a niveles cercanos al 5,2%, actualmente tenemos 4,2% al tercer trimestre de 2022.
En cuanto a la reducción de la pobreza extrema teníamos un porcentaje muy elevado el año
2005 con 38,2% ahora tenemos un 11,1%, no decimos que hemos eliminado la pobreza
extrema, lo que decimos es que hemos hecho esfuerzos para reducir la pobreza extrema de
forma acelerada y ahí está Bolivia como uno de los países que a mayor velocidad ha
reducido la pobreza, no es suficiente, hay que seguir implementando todas las políticas
públicas para ir reduciendo la pobreza, pero estos son resultados importantes.
De 3,2 millones de personas que estaban con ingresos medios en 2005 ahora son 7,1
millones de personas en 2021 con ingresos medios. Cuando un segmento que es pobre pasa
a ingresos medios, para los empresarios eso significa oferta, posibilidades de vender más,
por lo tanto, es clave que se entienda que la redistribución del ingreso es un elemento
importante en nuestro Modelo para dinamizar la economía nacional.
El Gobierno Nacional hace los esfuerzos en términos presupuestarios para generar el
bienestar para su población y creo que el congreso del CLAD es un escenario magnífico
para debatir la importancia de estas políticas públicas.
Políticas sociales
El PGE garantiza los recursos económicos para mantener las políticas sociales como el
pago del Bono Juancito Pinto, Renta Dignidad, Juana Azurduy, además de la ayuda
económica para las personas con discapacidad grave y muy grave.
“Nuestras políticas sociales están incorporadas en el Presupuesto y están plenamente
garantizadas”, remarcó el Ministro. Para el pago de la Renta Dignidad se programó un
presupuesto por Bs6.424 millones para beneficiar a más de 1,2 millones de adultos
mayores.
“Su objetivo era convertirse en un movimiento social de tipo ideológico que cuestionaba el
carácter del Gobierno de Arce y, además, desestabilizarlo y probablemente generar un
espacio, un escenario igual que en 2019, eso era claro”.
El poder ideológico social en Bolivia entre el 8/11/2020 y la fecha actual está marcado por
la polarización entre diferentes sectores de la sociedad. Tras las elecciones presidenciales
de 2020 y la posterior asunción de Luis Arce como presidente, el país ha estado dividido
entre aquellos que apoyan al Movimiento al Socialismo (MAS) y los seguidores de la
oposición, liderada por el expresidente Jeanine Áñez.
Esta polarización ha llevado a una fuerte tensión política y social, con manifestaciones,
movilizaciones y conflictos en diferentes regiones del país. El poder ideológico social se
manifiesta en las movilizaciones y discursos de apoyo o rechazo al gobierno actual, así
como en la manera en que diferentes sectores de la sociedad perciben y enfrentan los
desafíos económicos, sociales y políticos que atraviesa Bolivia en la actualidad.
https://nuso.org/articulo/los-movimientos-sociales-en-el-poder-el-gobierno-del-mas-
en-bolivia/
https://ri.unsam.edu.ar/bitstream/123456789/755/5/TDOC%20_EPYG
%20_2019%20_GPMA.pdf
https://www.economiayfinanzas.gob.bo › files
El movimiento del poder social en Bolivia desde el 8/11/2020 hasta la actualidad ha
experimentado una serie de cambios significativos.
Estos cambios se han visto impulsados por una serie de factores, entre los que destacan:
El cambio de gobierno: En las elecciones presidenciales de 2020, el Movimiento al
Socialismo (MAS) perdió el poder ante la alianza Comunidad Ciudadana, liderada por
Carlos Mesa. Este cambio de gobierno supuso un debilitamiento del poder social del MAS,
que había gobernado el país durante 14 años.
El aumento de la polarización social: El gobierno de Luis Arce, del MAS, ha sido objeto de
una fuerte oposición por parte de la alianza Comunidad Ciudadana y de otros sectores de la
sociedad. Esta polarización ha dificultado el diálogo y la negociación entre los distintos
actores sociales, lo que ha frenado el desarrollo de políticas públicas que beneficien a la
mayoría de la población.
El aumento de la participación de los movimientos sociales: Los movimientos sociales, que
han sido históricamente marginados del poder político, han visto en la oposición una
oportunidad para articular sus demandas. Esto ha llevado a un aumento de las protestas y
manifestaciones sociales, que han tenido un impacto significativo en la política boliviana.
El poder puede ser utilizado como una herramienta social para promover el cambio o para
mantener el statu quo. En el caso de Bolivia, el poder social ha sido utilizado por una serie
de actores para promover sus intereses. El MAS ha utilizado su poder social para promover
políticas que beneficien a sus bases sociales, como la redistribución de la riqueza, la
defensa de los derechos indígenas y la lucha contra la corrupción. Sin embargo, el MAS
también ha sido acusado de utilizar su poder para marginar a los opositores y para
consolidar su propio poder.
Los movimientos sociales han utilizado su poder social para articular sus demandas, que
incluyen temas como la justicia social, la defensa de los derechos indígenas y la lucha
contra la corrupción. Los movimientos sociales han sido un factor importante en la
polarización social, pero también han sido una fuerza impulsora del cambio en Bolivia.
El MAS se define como un partido de los movimientos sociales, y su principal base social
se encuentra en las zonas rurales y periurbanas del país. Estas zonas están habitadas
mayoritariamente por indígenas, campesinos y cocaleros, que han sido históricamente
marginados del poder político por ende ha sabido movilizar a estas comunidades y ganar su
apoyo, lo que le ha dado una gran fortaleza electoral. Esto se debe a una serie de factores,
entre los que destacan:
La identificación ideológica: El MAS comparte los valores y las demandas de los
movimientos sociales, como la defensa de los derechos indígenas, la redistribución de la
riqueza y la lucha contra el neoliberalismo.
La capacidad de respuesta: El MAS ha demostrado su capacidad de responder a las
demandas de los movimientos sociales, implementando políticas que han beneficiado a sus
bases.
La construcción de redes: El MAS ha construido una red de organizaciones sociales que
apoyan al partido y que le brindan un gran respaldo político.
La capacidad de movilización del MAS
El MAS es un partido muy eficaz en la movilización de sus bases sociales. Esto le ha
permitido organizar grandes protestas y manifestaciones, que han tenido un impacto
significativo en la política boliviana. El MAS ha utilizado su capacidad de movilización
para presionar al gobierno a implementar sus políticas, para defender sus intereses y para
enfrentar a sus opositores. Por ejemplo, el MAS ha organizado grandes protestas para exigir
la nacionalización de los hidrocarburos, para rechazar la reforma constitucional promovida
por la oposición y para denunciar la represión del gobierno.
El MAS ha tenido un control significativo de los recursos del Estado durante sus gobiernos.
Esto le ha permitido implementar políticas sociales que han beneficiado a sus bases
sociales, lo que ha contribuido a reforzar su apoyo popular. Nuevamente el poder social
como una herramienta ha funcionado para un control de parte de la sociedad a su vez el
control de los recursos del Estado también ha permitido al MAS cooptar a líderes sociales y
a organizaciones sociales, lo que ha contribuido a consolidar el manejo y el ejercicio del
poder.
El futuro del poder social en Bolivia es incierto. El país se encuentra en un momento de
transición, y el equilibrio de poder entre los distintos actores sociales está cambiando, el
2020 significo un punto de quiebre de la estructura que se venía viviendo por casi dos
décadas, se creó una imagen sólida que se fue debilitando y termino por dejar al país en un
limbo respecto al poder social.
Es probable que el poder social continúe siendo un factor importante en la política
boliviana. Sin embargo, el uso del poder como herramienta social dependerá de la
capacidad de los distintos actores sociales para superar la polarización y dialogar entre sí
para encontrar soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad boliviana.
Cambio en la correlación de fuerzas
El cambio de gobierno en 2020 ha supuesto un debilitamiento del poder social del MAS por
una serie de factores, entre los que destacan:
La pérdida del control del Estado y los recursos públicos: El MAS perdió el control del
gobierno, lo que le privó de los recursos necesarios para implementar políticas sociales que
beneficiaran a sus bases sociales.
La pérdida del apoyo de algunos sectores de la sociedad: El MAS perdió el apoyo de
algunos sectores de la sociedad, como la clase media urbana, que se sintió marginada por
las políticas del MAS.
La fragmentación del partido: El MAS se ha fragmentado en diferentes facciones, lo que ha
debilitado su capacidad de acción.
Aumento de la polarización social
El aumento de la polarización social se ha manifestado en una serie de protestas y
manifestaciones sociales, que han tenido un impacto significativo en la política boliviana.
Estas protestas han sido impulsadas por una serie de factores, entre los que destacan:
La oposición al gobierno de Luis Arce: El gobierno de Arce ha sido objeto de una fuerte
oposición por parte de la alianza Comunidad Ciudadana y de otros sectores de la sociedad.
Las demandas de los movimientos sociales: Los movimientos sociales han visto en la
oposición una oportunidad para articular sus demandas, que incluyen temas como la justicia
social, la defensa de los derechos indígenas y la lucha contra la corrupción.
Aumento de la participación de los movimientos sociales
La evolución del poder social en la sociedad boliviana desde el 2020 hasta la actualidad se
ha caracterizado por un cambio significativo en el equilibrio de poder. El MAS ha perdido
su hegemonía, pero sigue siendo un actor importante en la política boliviana. Los
movimientos sociales han ganado protagonismo, pero también se encuentran más
fragmentados y divididos. La polarización social dificulta el diálogo y la negociación entre
los distintos actores sociales, lo que limita la capacidad de estos actores para influir en el
desarrollo del país.
En este contexto, es probable que la evolución del poder social en la sociedad boliviana
continúe siendo un proceso complejo y fragmentado. El futuro del país dependerá de la
capacidad de los distintos actores sociales para superar la polarización y dialogar entre sí
para encontrar soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad boliviana.