ORIENTACIÓN SOBRE EL TEMA DE LAS IMÁGENES EN LA IGLESIA CATÓLICA

LAS IMÁGENES CRISTIANAS ME AYUDAN A RENDIRLE CULTO A DIOS y A VENCER A SATANÁS.
¿Quién será mas santa y hermosa para DIOS.., una imagen del ARCA... o una de su amado hijo JESUCRISTO? Dios todopoderoso, Señor de cielo y tierra, incluye dentro de sus mandatos dados al pueblo de Israel, a través de Moisés, las instrucciones para que procedan a convocar a los artesanos y artistas de Israel a emprender con oro, plata y bronce la construcción de estatuas y demás obras de arte que luego serían consagradas y destinadas para la adoración a su Santo Nombre. Puedes encontrar con lujo de detalles estas instrucciones del Señor a su pueblo en Ex 31, 1-11 y en Ex 35, 30 - 35. Esto es decisivo para comprender el origen divino y la santidad de todas las esculturas y obras de arte que le son propias al culto de adoración a Dios, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Si santísimas son las imágenes del Santuario en el templo de Jerusalén ¿cuan santas y más dignas de usar para el culto a Dios todopoderoso serán las imágenes de nuestro Señor Jesucristo y de sus grandes héroes: la virgen María y sus Santos? Cuan gozoso ha de sentirse el Padre cuando uno de sus hijos desea tallar en cualquier material de la naturaleza una representación de su amado Primogénito o de María Virgen. No dudemos de la pronta y plena participación de Dios en darles a estos artistas esa misma sabiduría que le prometió a los artesanos de las imágenes del Santuario en Jerusalén. Dios pone en estos artesanos la impronta de su sabiduría y su inspiración. Solamente alguien que ama entrañablemente a Jesucristo, a la Virgen María o a sus Santos puede de ellos hacer una imagen. Tal es la importancia y el bien que hacen las imágenes cristianas en la fe del pueblo de Dios que el mismo Martín Lutero las llegó a definir como el evangelio de los pobres. Imágenes que están en la Biblia dedicadas a Dios: Nótese bien que no encontramos en la Biblia ninguna condenación de idolatría contra las imágenes que se encuentran en el templo de Jerusalén. Más bien, al contrario, ellas significan la GLORIA DE DIOS (1Mac 2, 9) y siempre aparecen con la expresión: “en el lugar santísimo” del mismo modo como hoy nuestras imágenes las encontramos en nuestros Santuarios haciendo engrandecer la presencia de nuestro Señor Jesucristo en la celebración de la Eucaristía y en el Sagrario. En ellas aparece la intervención directa de Dios mandando a hacer imágenes o recibiéndolas como santas. Veamos: querubines (Ex 25, 18-22; 37, 19; 1Re 6, 23-29; 2Cró 3, 7-10), calabazas de metal fundido (1Re 7, 24); 12 bueyes (1Re 12, 25; 2Cro 4, 4-5); leones, toros y querubines (1Re 7, 29); otras esculturas (1Re 12, 31.36). En las esculturas el pueblo representaba y sentía la presencia del poder de Dios (Nm 21, 7-9; Jos 7, 6; 1Sam 4, 3-8; 2Sam 6, 2). Llama la atención que habían incensarios de oro para echarle incienso a tales imágenes, en honor y adoración a Dios (1Mac 1, 21). Como manifestación divina se revela en Ap 12,1-17 la primera aparición e imagen de la Virgen María con corona de 12 estrellas, con una luna bajos sus pies y se encuentra encinta con dolores de parto, a punto de dar a luz a nuestro Salvador. En el versículo 17 está escrito que ella ha sido, es y será madre nuestra. Encenderle velas a los Santos no es idolatría: Dios manda a Moisés a construir candelabros para encenderlos dentro del Santuario frente a todas las obras de arte creadas para su culto y adoración. Esto se encuentra en Ex 25, 31; 26, 36; 37, 17-24. Y si Dios manda a prenderle luz con candelabros al Arca, Querubines, a la Serpiente de bronce e incluso a toros y leones construidos en el santuario ¿Cuánto más no lo haría con imágenes de nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen María o de los Santos que ocupan un lugar definitivamente muy superior a estas imágenes en el plan de Dios?

.Nadie enciende una vela por la misma vela sino por la luz que ella produce y su profundo significado: representa para el cristiano la resurrección de Jesucristo y la vida eterna. Al encenderla profesa la fe y la firme esperanza en que el santo al que invoca ha vencido en Cristo a la muerte y goza de la vida eterna. No se le dirige la plegaria a un muerto y escucha nuestras oraciones del mismo modo como cualquiera le pide a otro que haga oración por él. Acudimos a ellos porque, conociendo sus vidas, certificamos como Dios los utilizó para hacer muchas obras de bien entre los hermanos. Echarle incienso a las imágenes cristianas es un acto de adoración a Dios: Recordemos para empezar que a Jesucristo los Reyes Magos le llevaron entre sus cofres INCIENSO por su condición de ser Dios (Cf. Mt 2, 2.10-11) y que entre los mandatos de Dios los sacerdotes del Santuario debían echarle incienso a las imágenes y demás obras de arte destinadas a su culto y adoración (Cf. Ex 30, 1-9;30, 34-38). Los sacerdotes tenían incensarios de oro para tal incensación (Cf. Lev 10, 1; 16, 12; Nm 16, 17-18; 1 Mac 1, 21). 250 incensarios de bronce tenían los hijos de Aarón para sus oficios del culto(Cf.Nm 16, 17-18). Las procesiones y fiestas religiosas están en la Biblia: Los pueblos salen a las calles a rendirle culto a Dios en las procesiones y a glorificar su obra en la vida de sus santos del mismo modo como el pueblo de Israel salía en procesión con el Arca de la Alianza y la paseaban al son de los instrumentos y de las danzas que animaba el rey David (2Sam 6,14-15) y por lo cual se organizaban también fiestas en los diferentes pueblos(Ex 23,14-17), así como hoy tantos pueblos realizan sus fiestas patronales. Milagros con imágenes: Muchísimos eran sanados de las mordeduras de serpientes al mirar o tocar la serpiente de bronce que justamente para ese fin fue mandada a hacer por Dios a su siervo Moisés (Cf. Nm 21, 8-9; Sb 16, 5-7; Jn 3, 14-15). El pueblo se encuentra con Dios a través de las imágenes: Al mirar o tocar la serpiente de bronce el encontraba a Dios que le sanaba de las mordeduras de las serpientes (Nm 21, 8-9) y ante el Arca de la Alianza (estructuras de metal = nejustán) los israelitas se postraban en adoración al Señor (Jos 7, 6). y decían de ella: ¡Vamos a Silo y traigamos el arca de Dios! Que esté aquí con nosotros y que nos salve de nuestros enemigos” (1Sam 4, 3-8). En esta estructura llamada Arca de la Alianza Dios puso su morada: (Cf. 2Sam 6, 2). La palabra de Dios habla por sí sola. El que tenga ojos para leer que entienda: "Allí me encontraré contigo para darte mis órdenes referentes a los hijos de Israel. Te hablaré de encima del Lugar del perdón (propiciatorio), de en medio de los dos querubines puestos sobre el Arca del Testimonio". (Ex 25, 22) ¿Por qué el oro, la plata y la majestuosidad en los templos? Hoy como ayer los cristianos recibimos la llamada de Dios a dar para su obra y su Santuario lo mejor de nosotros. Allí se nos prueba, se nos examina y se nos conoce en nuestra generosidad. Al ofrendar a Dios nuestras riquezas estamos actuando como el rey David que no se siente conforme con tener él una lujosa casa de cedro mientras el Arca del Señor está abandonada en una tienda de campaña. (2Sam 7, 1ss) Porque así está escrito: "Desde el lugar santo "Yavé habló a Moisés para decirle: “Pide a los israelitas que recojan lo que me van a ofrecer; lo recibirán de toda persona a quien su corazón generoso sugiere dármelo. Esto es lo que podrán recoger: oro, plata y cobre; ropas de color jacinto, morado y rojo; lino fino y pelos de cabra; pieles de carnero teñidas de rojo y pieles moradas; madera de acacia y aceite para los luceros y aromas para el óleo de la unción; piedras de ónice y piedras de engaste para adornar el Efod y el Pectoral. Me van a hacer un santuario para que yo habite en medio de ellos, y lo harán, como también todas las cosas necesarias para mi culto, según el modelo que yo te enseñaré.

Harás un Arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y otro codo y medio de alto. La revestirás de oro fino por dentro y por fuera y labrarás una cornisa de oro alrededor. Le pondrás cuatro anillos, uno en cada ángulo del Arca, dos a un lado y dos al otro. Harás también unas varas de madera de acacia y las cubrirás igualmente con oro. Las pasarás por los anillos que están a los lados del Arca para llevarla. Estas varas estarán siempre metidas en los anillos y no se sacarán de ellos. En el Arca pondrás el Testimonio que yo te daré. Le harás una cubierta, el “Lugar del perdón (propiciatorio)”, de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. Asimismo, harás dos querubines de oro macizo, y los pondrás en las extremidades de la cubierta. Pondrás un querubín a una extremidad, y el otro en la otra; formarán un solo cuerpo con la cubierta, a sus dos lados. Los querubines extenderán sus alas hacia arriba y sus alas cubrirán el Lugar del perdón. Estarán de frente el uno al otro y sus caras mirarán hacia el Lugar del perdón. Lo pondrás sobre el Arca, y pondrás dentro de ella el Testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo para darte mis órdenes referentes a los hijos de Israel. Te hablaré de encima del Lugar del perdón (propiciatorio), de en medio de los dos querubines puestos sobre el Arca del Testimonio." (Ex 25, 1-22) Diferencias entre ídolo e imagen: Retomemos el concepto de ÍDOLO: Todo aquello que ponemos en el lugar de Dios sin que eso sea Dios. Traemos también a continuación el de IMAGEN: Todo aquello de lo que nos podemos servir para representar una idea, un mensaje o un sentimiento que queremos comunicar. La claridad en los términos ayuda a abordar los temas correctamente. Debemos decir que, hay muchísimas imágenes que no son ídolos. JESUCRISTO es la imagen visible y perfecta del Padre y no es ningún ídolo (Col 1,15-17). Además, Dios hizo a su propia imagen y semejanza al ser humano. Dios usa en este caso la imagen para él mismo comunicarse, mostrarse, revelarse, acampar entre nosotros, encarnarse. Es ese uno de los principales fines y objetos por los cuales usamos las imágenes en el culto cristiano: la comunicación en la evangelización. Hay muchísimos ídolos que no tienen imagen, rostro y no vienen elaborados ni en madera, hierro, piedra, o algún metal. Se dan con más abundancia y son realmente más feroces y voraces ya que permanecen solapados en la vida misma y no son fáciles de detectar; pues es precisamente esa la estrategia de Satanás, que una persona esté en el pecado sin que ella se dé cuenta de eso: la moda, el dinero, la fama, el placer, un cantante, un deportista, el propio cuerpo, y hasta incluso, un miembro de la propia familia, etc. Jesucristo defiende las imágenes del Santuario: Hasta el mismo Jesucristo se pronuncia sobre el tema y fija posición al indicar y aclararnos a todos que no son las imágenes del Santuario en Jerusalén a las que se les condena de idolatría sino a las imágenes de los dioses paganos que fueron usadas para profanar las imágenes dedicadas a la gloria del Dios de Israel. Veamos lo que dice nuestro Señor: “Cuando ustedes vean lo anunciado por el profeta Daniel: el ídolo del invasor instalado en el Templo (que el lector sepa entender), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. Si estás en la azotea de tu casa, no te demores ni bajes a buscar tus cosas. Si te hallas en el campo, no vuelvas a buscar tu manto” (Mt 24, 15-16). Es radical su defensa a las imágenes y a todo lo que hacía parte del Santuario y aclara a qué tipo de imágenes se le dirige la condena de idolatría. Al llamarlos a huir a los montes ante la inminente profanación del Santuario está declarando la pureza de todo cuanto estaba prescrito realizar dentro del mismo en la Ley Mosaica. Nuevamente se hace necesario y útil en este aspecto el conocer los dos libros de los Macabeos. Jesucristo se está refiriendo a la profecía de Daniel que tuvo cumplimiento en 2Mac 5, 24-27 donde, a causa de la profanación del templo y la masacre que sufrió el pueblo judío por parte del rey Antíoco Epífanes, se produce la huída al desierto de Judas Macabeo con una docena de hombres en fidelidad a la pureza de todo cuanto en el Santuario y en la Ley profesaban. El templo de Jerusalén fue reconstruido por Herodes con las mismas especificaciones del antiguo Templo, incluyendo las esculturas y demás imágenes del santuario. Desde niño Jesucristo asistió al templo y nunca habló en contra de tales imágenes, ni las derribó con su látigo cuando expulsó a los vendedores del templo y les derribó sus mesas (Mc 11, 15-17).

El Salmo 74, una súplica de dolor ante Dios por aquellos que destruyen y profanan las imágenes: ¿Por qué, oh Dios, esos continuos rechazos, y esa ira contra el rebaño de tu redil? Acuérdate de tu comunidad, que antiguamente adquiriste y rescataste para que fuera tu tribu y heredad con el monte Sión donde tú moras. Dirige tus pasos a esas ruinas sin remedio; saqueó todo el enemigo en el santuario. Lanzaron alaridos en tu tienda, a la entrada pusieron la bandera extranjera. Lo derribaron todo con el hacha como leñadores en el bosque; el enmaderado y sus esculturas los demolieron a machete y azuela. Prendieron fuego a tu santuario y profanaron la morada de tu Nombre. Dijeron: “¡Acabemos con ellos de una vez!” y en el país incendiaron todos los santuarios. Ya no vemos signos de ti, ya no hay profetas, y nadie entre nosotros que nos diga hasta cuando. ¿Hasta cuándo, oh Dios, blasfemará el opresor y seguirá el enemigo ultrajando tu nombre? ¿Por qué retiras tu mano? ¿O la tienes tomada de la cintura? ¿No eres acaso desde siempre mi Dios, mi rey, tú, el autor de las liberaciones del país? Tú con tu poder, dividiste el mar y aplastaste las cabezas de monstruos marinos. Rompiste las cabezas de Leviatán y lo diste por comida a las tortugas de mar. Hoy el pueblo cristiano eleva a Dios nuevamente esta plegaria por aquellos que destruyen las imágenes de nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen María, de los Santos y los Querubines que en su honor y para su gloria tenemos en los templos y lugares públicos. Las imágenes cristianas no son ídolos: Es una falta de respeto y una manipulación mezclarlas. El Espíritu Santo, así como es capaz de inspirar una canción, una poesía, un dibujo en un lienzo, un templo, etc., es también capaz de inspirar una obra de arte con cualquiera de los materiales de la creación (yeso, madera, hierro, bronce, oro, etc), máxime si se trata de nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen María o de alguno de sus Santos. Los católicos sólo usamos imágenes cristianas, es decir: imágenes de nuestro Señor Jesucristo y de personas consagradas y entregadas totalmente a Él: la Virgen María y los Santos canonizados por la Iglesia. Una cosa son las imágenes cristianas y otra muy diferente son los ídolos. IDOLOS son por ejemplo: la estatua de oro de 30 mts (Dn 3) que hizo construir el Rey Nabucodonosor y la estatua del dios BEL o del DRAGÓN que el rey Ciro decretó como dioses (Dn 14). En ambos casos se estableció como ley del imperio la pena de muerte a quienes no se postraran para adorarlas. En ambos casos se hace presente el enfrentamiento frontal de estos reyes contra el Dios de Israel. Luego de su conversión al Dios de Israel, tanto Ciro como Nabucodonosor, si hubieran ido a visitar el templo de Jerusalén se hubiesen encontrado de nuevo con imágenes: querubines, una serpiente de bronce y hasta 12 toros, entre otros. En ellas reconocerían y adorarían al Dios vivo; aprenderían que tales estatuas no eran dioses sino representaciones de la iniciativa y la grandeza de Dios de Israel. El corazón de Dios nos orienta y muestra cuales son las imágenes donde hay idolatría, y esto lo hace en pasajes abundantes pasajes bíblicos. Este es uno de ellos:

Num 25, 1-3 "Israel se instaló en Sitim y el pueblo se entregó a la prostitución con las hijas de Moab. Ellas invitaron al pueblo a sacrificar a sus dioses: el pueblo comió y se postró ante los dioses de ellas. Israel se apegó al Baal de Fogor y se encendió la cólera de Yavé contra Israel. Yavé dijo entonces a Moisés: “Apresa a todos los cabecillas del pueblo y empálalos de cara al sol, ante Yavé; de ese modo se apartará de Israel la cólera de Yavé.” Moisés dijo a los jefes de Israel: “Que cada uno mate a aquellos de sus hombres que se prostituyeron con el Baal de Fogor”

¿Porqué a los hermanos esperados les cuesta tanto entender el tema de las imagenes: Diría que la primera y principal razón es por su lectura superficial y al pie de la letra de la Biblia. Si profundizaran de manera consecuente y correcta los textos sagrados que aluden a las imágenes se sentirían avergonzados por vivir atacando lo que deberían estar amando y defendiendo. La ausencia en la Biblia protestante de los libros 1 y 2 de los Macabeos ayuda a comprender porque a nuestros hermanos esperados les cuesta tanto entender la razón por la cual los católicos defendemos la veneración a las imágenes. Esto les impide poder abordar suficientemente el tema. Es decisiva la importancia de conocer a profundidad estos libros sagrados y especialmente 1 Mac 1, 21-28; 41-64, para comprender el marco histórico que demuestra cómo en nuestros tiempos la conducta de nuestros hermanos esperados de perseguir y atacar despiadadamente las imágenes del culto cristiano católico es exactamente la misma que emprendieron los reyes absolutistas del A.T. como Antíoco Epífanes, Siro, Nabucodonosor, entre otros, de perseguir y atacar tal cual sistema de gobierno dictatorial todo lo que tuviera que ver con el culto al Dios de Israel. Léase, por ejemplo1Mac 2, 15, como el rey Antíoco Epífanes nombra encargados de imponer a todo el pueblo israelita la apostasía y da órdenes de romper y profanar todos los signos, imágenes y esculturas presentes en el santuario. En 2Mac 6, 1-3 vemos como este mismo rey “mandó a Geronte el Ateniense para obligar a los judíos a abandonar el culto de sus padres y para que no vivieran más según las leyes de Dios; quería profanar el Templo de Jerusalén consagrándolo a Zeus Olímpico, y el templo de Garizim a Zeus Hospitalario, según lo habían pedido los habitantes del lugar. Esta agravación del mal fue penosa y difícil de soportar para todos”. Exhorto tanto a los católicos como a quienes atacan a las imágenes que profundicemos con suma honestidad en el discernimiento todo el Salmo 74. Los católicos nos sentimos hoy totalmente representados e identificados en el clamor de los israelitas elevan a Dios ante el desagravio que nos causa la profanación que en nuestro tiempo se sigue actuando contra las imágenes cristianas por parte de muchos que se hacen llamar cristianos. Los protestantes vuelven a mostrarnos los rostros concretos de aquellos emisarios del rey Antíoco Epífanes que vienen a sabotear procesiones católicas, a romper nuestras imágenes de Jesucristo, de la Virgen María y de sus Santos. Viven dedicados a presionar a católicos a hacer apostasía y a profanar nuestros santuarios. ¿Entonces a quien se refiere las citas bíblicas que condenan la idolatría? Un estudio serio de la Biblia demuestra que citas bíblicas como éstas: Dt 12, 2-3; Ex 20, 35; Dt 4, 15-16; Sal 115; 135, 15-17 apuntan de manera muy directa a todos los altares paganos con esculturas impuestas al pueblo como dioses por los reyes egipcios, asirios, babilónicos, griegos y romanos bajo decretos de ley y bajo pena de muerte. Citas bíblicas como éstas son muy enfáticas y precisas al señalar su condenación no hacia todas las imágenes en general sino específicamente a las de los ÍDOLOS de los pueblos extranjeros que atraían y seducían a los israelitas de manera singular por su bienestar económico, su fortaleza política, o por el miedo a ser ejecutados por desobedecer un decreto real . Situaciones de idolatría como la encontrada por el rey Ezequías en el libro 2 Reyes hablan por sí solas de esta infidelidad y de la profanación de la que hicieron objeto imágenes sagradas del Dios que les liberó de Egipto. Imágenes como la serpiente de bronce aparecían por todas partes siendo profanadas junto a imágenes de los dioses asirios y babilónicos. La destrucción de la serpiente de bronce por parte del rey Ezequías (2Re 18, 1-4) es un argumento errático para condenar las imágenes cristianas, ya que Dios no se contradice a sí mismo. El mismo no va a condenar lo que él mismo mandó a hacer. Dios no falla, fallan los humanos. El mandó a Moisés a hacer la serpiente para darle salud al pueblo. No fue ese el culto que destruyó el rey Ezequías. Aquel pueblo paganizado rendía culto a la serpiente como dios de la fecundidad (ASIRIOS) y como diosa del conocimiento y la sabiduría (BABILÓNICOS), y utilizaban para eso la misma imagen que era dedicada como memoria de la iniciativa de Dios que sana a su pueblo de las enfermedades (Sb 16, 57). Nótese que hasta el mismo Jesucristo se comparó con esta serpiente de bronce (Jn 3, 14-15). Aún hoy el pueblo

cristiano sigue usando este símbolo de la serpiente de bronce: en los anillos de los médicos, ambulancias, centros de salud, sellos, etc. Cabe recordar que Martín Lutero, el padre de las iglesias evangélicas, fundador del protestantismo, nunca rechazó las imágenes. Todo lo contrario, él dijo que las imágenes eran el evangelio de los pobres. En el A.T. no se podía representar a Dios porque el Verbo no había tomado cuerpo ni forma humana, pero ya en el N.T. es distinto con la Encarnación. El Verbo Dios tomó forma humana y nos mandó guardar su memoria. Parte muy importante de esa memoria por guardar es la representación de que Dios se hizo uno como nosotros y una forma muy sencilla de hacerlo es bajo la representación de una pintura o una escultura. Enseñarles a los niños y a los nuevos catecúmenos una imagen de Jesucristo o de sus santos es una forma muy concreta de recibir y perpetuar su memoria de generación y generación. La bendición de las imágenes con agua bendita: Como manifestación de nuestra fe, los sacerdotes, que representan al pueblo en las cosas de Dios (Hb 5, 1), invocan su presencia santa y todopoderosa a través de las imágenes que el pueblo cristiano quiere dedicar tanto para el culto y la gloria el Dios como para beneficio de sus propias almas. El agua se bendice con la autoridad revelada por Jesucristo en las Escrituras en Ez 36, 25-27 y Jn 3, 5 para así recordar los compromisos del bautismo, recibir el Espíritu Santo, fortalecer a los creyentes, vencer al maligno y para invocar sobre una persona el contacto y la protección de Dios. La bendición de las imágenes se hace también para prevenir abusos y profanaciones sobre las imágenes cristianas. En el rito de la bendición tanto el sacerdote y el pueblo de Dios pronuncian un amén con el que se asume el compromiso de la comunidad de dichas imágenes pasan a ser reservadas y separadas únicamente para el culto al Dios de Jesucristo y no se puede utilizar para otros fines. Quien usa una imagen cristiana bendecida o incluso sin bendecir para ritos de brujería, santería o de la nueva era está cometiendo pecado de infidelidad, de idolatría y además de sacrilegio por estar profanando lo que ya es santo y sagrado (perteneciente sólo a Dios). En esas otras corrientes o confesiones hacen un desconocimiento muy directo de la persona de Jesucristo como único Mediador. Cualquiera que conoce de la práctica del exorcismo sabe cómo es debilitado y dominado Satanás por el uso de imágenes cristianas bendecidas aplicadas al contacto del cuerpo de la persona poseída. Dígase lo mismo del agua bendita. Argumentos contradictorios e improcedentes: No sirve atacar las imágenes cristianas con el pretexto de que son “adoradores de yesos” y de que “son dioses que tienen ojos y no ven, boca y no hablan”, etc. Cabe preguntarse: ¿Qué problema podría haber contra el yeso si también el yeso es parte de la creación y Dios hizo buenas todas las cosas? (Gn 1,9-25). Que no se vea a una de estas personas que critican y enfrentan el yeso de las imágenes cristianas utilizando el yeso para curarse de una fractura en una pierna o en un brazo. Deberían quitarse ese yeso para que no caigan en la tentación de pecar, si fuera ese el caso. No se vea tampoco a personas que condenen el hacerse imágenes llevando billetes a sus actos de culto no católico, pues tales están llenos de imágenes de hombres muertos. Y en lo segundo, la serpiente de bronce, los querubines, los serafines mandados a hacer por Dios también tenían ojos y no veían, boca y no comían. Entonces, ¿dónde está el argumento válido? El argumento válido está en decir que estos son señalamientos que bíblicamente apuntan hacia las imágenes de ídolos y no hacia las imágenes cristianas. Y el comienzo de la solución llegaría si por un momento se dejaran de la predisposición anti católica y abordaran seriamente y con objetividad el estudio del tema. Tampoco procede la utilización de Hch 14, 11-15 y 19, 21-41 ya que si se utilizan estos pasajes para atacar las imágenes católicas se estaría sacando totalmente del contexto su interpretación y se estaría demostrando el desconocimiento en absoluto de lo sucedido y narrado en estos textos. El primer caso refiere a personas no judías que proceden según su cultura asiática de considerar dios a una persona que realizara hechos sobrenaturales y el segundo narra el choque obvio que sucedería al expandir la fe cristiana (monoteísta) hacia pueblos paganos donde se le rendía culto y se levantaban templos a los múltiples dioses de dichos pueblos y culturas. Jamás podrá encontrarse y mostrar un pasaje bíblico o un dato histórico donde Jesucristo, Pablo o alguno de los Apóstoles condenen las esculturas religiosas que le son propias al judaísmo. Monoteísmo (cristianismo) versus politeísmo (paganismo): Es obvio entender que al cristianismo le fue batallador surgir en medio de pueblos que traían profundas raíces politeístas. Baste con recordar los muchos años que permaneció Israel sometida a los egipcios. Con razón, existen

tantas acusaciones y denuncias en las Sagradas Escrituras contra la idolatría; pues no pocas veces los israelitas perdían el rumbo y se olvidaban de su Dios único y verdadero, del mismo modo como hoy lo hacen quienes se dicen ser católicos y andan al mismo tiempo coqueteando con otras religiones y confesiones no cristianas: los Santeros, Paleros, la Nueva Era, las corrientes gnósticas, etc. Quienes acusan de idólatra a la Iglesia Católica imaginamos es porque desconocen esto y malinterpretan los pasajes bíblicos contra la idolatría o porque teniendo el conocimiento de que la Iglesia Católica no es idólatra la atacan por el mismo fin en sí de acabar con ella o porque, de no hacerlo, se les acabaría la jugosa renta de los diezmos. Siempre hay mentes incautas y débiles en la fe que los apoyarán y seguirán. Las imágenes son un eficasísimo y necesario medio de Evangelización: Sabiendo por experiencia propia que conocer la vida de los Santos canonizados por la Iglesia Católica son un poderosísimo imán utilizado por Jesucristo para atraer hasta su corazón misericordioso a las almas mas rebeldes e incrédulas, los cristianos enseñamos a los niños y a los nuevos bautizados la vida de los santos. Las personas de poca iniciación al ver una imagen de un santo preguntan: ¿Quién es él?, ¿Qué hacía? Y al empezar a conocer sus vidas terminan, como a mí me ocurrió, enamorado de Jesucristo. La doctrina protestante rompe todos los principios básicos de la comunicación y la publicidad y le hacen el juego a aquel que quiere que todos se alejen y desconozcan a Jesucristo. Solamente a Satanás se le podría ocurrir que los niños y las futuras generaciones nunca vean una imagen de Jesucristo o de alguno de sus grandes héroes. Si los niños y jóvenes nunca vieran las imágenes cristianas solamente se estarían preguntando por la vida de sus héroes patrios: Bolívar, Miranda, Sucre, Washington, Martí, Santander, etc. También y sobre todo los cristianos debemos dar a conocer nuestros propios héroes de Cristo. Por lo que no se ve casi nunca se pregunta. Elaborado por: Padre Héctor Pernía, sdb. MISIÓN CATÓLICA FACED'DIOS.

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