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Hora Santa Febrero

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Hora Santa

Vocacional Febrero
MONICIÓN DE ENTRADA:
Queridos hermanos (as), elevemos nuestras plegarias en este mes de febrero pidiendo por la Vida
Consagrada y los Jóvenes, en el marco de la Jornada Arquidiocesana de la Juevntud y la Toma Vocacional
del Seminario San Buenavetura de Mérida.

Oremos por nuestro Pastor Mons. Helizandro Emiro Terán Bermúdez OSA, por la santificación del Clero,
por los sacerdotes enfermos, por aquellos que se encomiendan a esta oración, por lo pobres, necesitados,
abandonados y encarcelados. Puestos de rodillas ante el Buen Pastor iniciemos esta hora de adoración.

MOMENTO INICIAL
Exposición del Santísimo Sacramento / Canto de entrada.

SALUDO
Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
R. Sea para siempre bendito y alabado
Oremos por el Santo Padre el Papa Francisco, por nuestro Arzobispo Mons. Helizandro Terán, por los
Sacerdotes, Diáconos, Religiosos, Religiosas y seminaristas para que el Señor bendiga sus familias. Padre
Nuestro…

Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.


R. Sea para siempre bendito y alabado
Oremos por las familias que pasan momentos difíciles, migrantes, desplazadas, las que vive el azote
de la guerra, las que pasan por desastres naturales para que el Señor les acompañe y ayude. Por los
matrimonios que pasan por dificultades, por aquellas parejas que se preparan para el sacramento
matrimonial. Dios te salve María…

Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.


R. Sea para siempre bendito y alabado
Oremos por el aumento de las vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y misionera; por la perseverancia
de los seminaristas. Por los bienhechores del Seminario San Buenaventura. Padre Nuestro …

Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.


R. Sea para siempre bendito y alabado
Oremos por los pobres, marginados, abandonados, encarcelados, enfermos y aquellos que pasan
por momento de depresión, soledad y tristeza para que el Señor les conceda la fortaleza necesaria
para continuar. Dios te salve María …

ORACIÓN

S
eñor Jesucristo, tú prometiste siempre dar a tu Iglesia pastores.
En la fe, sabemos que tu promesa no puede fallar.
Confiando en el poder del Espíritu Santo que trabaja en la Iglesia,
nosotros elevamos nuestras plegarias por tus sagrados ministros del Pueblo Santo,
para que el sacrificio en el cual Tú diste tu Cuerpo y Sangre
pueda ser diariamente renovado en el mundo hasta que lleguemos a ese Reino
donde Tú vives con el Padre y el Espíritu Santo, un Dios, por los siglos de los siglos.
En un momento de recogimiento y tranquilidad se realizan la lectura de la Palabra, dando espacios para la reflexión personal

1
MONICIÓN LECTURA:
Cuando estamos sufriendo, nos produce felicidad oír una palabra de preocupación y de ánimo. Es una
experiencia feliz cuando, en medio de nuestras cuestiones y problemas, nos llega un rayo de luz que
levanta nuestro ánimo y nos asegura que Jesús viene con nosotros en nuestro fatigoso caminar.

LECTURA DE SAN PABLO A LOS EFESIOS (Ef. 4, 1-32)


o, el prisionero de Cristo, les exhorto, pues, a que se muestren dignos de la vocación que han
Y recibido. Sean humildes y amables, sean comprensivos y sopórtense unos a otros con amor.
Mantengan entre ustedes lazos de paz, y permanezcan unidos en el mismo Espíritu: un solo cuerpo
y un mismo Espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza. Un
solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todo, lo
penetra todo y está en todo.
Cada uno de nosotros ha recibido su talento y Cristo es quien fijó la medida de sus dones para cada uno.
Pues dijo: Subió a las alturas, llevó cautivos, y dio sus dones a los hombres.
Esto de subió, ¿qué significa sino que bajó al mundo inferior? el mismo que bajó, subió después por
encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Y dio sus dones, unos son apóstoles, otros profetas, otros evangelistas, otros pastores y maestros. Así
prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del Cuerpo de Cristo; hasta
que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el hombre
perfecto, con esa madurez que no es otra cosa que la plenitud de Cristo.
Entonces no seremos ya niños zarandeados y llevados por cualquier viento de doctrina o invento de
personas astutas, expertas en el arte de engañar.
Por el contrario, estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a
aquel que es la cabeza, Cristo. El hace que el cuerpo crezca, con una red de articulaciones que le dan
armonía y firmeza, tomando en cuenta y valorizando las capacidades de cada uno. Y así el cuerpo se va
construyendo en el amor.
Les digo, pues, y con insistencia les advierto en el Señor que no imiten a los paganos, que se mueven por
cosas inútiles. Su inteligencia está en tinieblas; su ignorancia y su conciencia ciega, los mantiene
apartados de la vida de Dios. Después de perder el sentido moral se han dejado llevar por el libertinaje
y buscan con avidez toda clase de inmoralidad.
Pero ustedes no aprendieron así a Cristo, si es que de veras fueron enseñados y formados según El,
sabiendo que la verdad está en Jesús.
Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así era la vida que
llevaban. Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdónense mutuamente como Dios
los perdonó en Cristo.

Palabra de Dios. / Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Sal. 138)


R. Señor, sondéame y conoce mi corazón,

Señor, tú me sondeas y me conoces;


me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

2
R. Señor, sondéame y conoce mi corazón,

Tú has creado mis entrañas,


me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

R. Señor, sondéame y conoce mi corazón,

Cuando, en lo oculto, me iba formando,


y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

R. Señor, sondéame y conoce mi corazón,

¡Qué incomparables encuentro tus designios,


Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Se puede entonar un canto.

MONICIÓN EVANGELIO:
Señor, me acercó a Ti como ese joven que se creía muy bueno. Quiero confirmar qué he de hacer para
ganar la vida eterna, qué tengo que cambiar, qué tengo que hacer… Dame la gracia de saber escucharte
y tener el valor de ser desprendido de los bienes materiales, pero sobre todo, de mí mismo, para poder
entregarme a tu amor y vivir la caridad. Escuchemos

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (19, 16-22)

E n aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: Maestro, ¿qué tengo que hacer de
bueno para obtener la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Por qué me preguntas qué es bueno?
Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Él le
preguntó: ¿Cuáles? Jesús le contestó: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás
falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama al prójimo como a ti mismo”. El muchacho
le dijo: Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta? Jesús le contestó: Si quieres llegar hasta el final,
vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego ven y
sígueme. Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

Palabra del Señor. / Gloria a ti Señor Jesús.

Finalizada la lectura del Evangelio se puede realizar una reflexión personal o la propuesta en esta guía de oración.

3
REFLEXIÓN
PAPA FRANCISCO 57 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

T
oda vocación nace de la mirada amorosa con la que el Señor vino a nuestro encuentro, quizá
justo cuando nuestra barca estaba siendo sacudida en medio de la tempestad. «La vocación,
más que una elección nuestra, es respuesta a un llamado gratuito del Señor» (Carta a los
sacerdotes, 4 agosto 2019); por eso, llegaremos a descubrirla y a abrazarla cuando nuestro corazón
se abra a la gratitud y sepa acoger el paso de Dios en nuestra vida.

Cuando los discípulos vieron que Jesús se acercaba caminando sobre las aguas, pensaron que se
trataba de un fantasma y tuvieron miedo. Pero enseguida Jesús los tranquilizó con una palabra que
siempre debe acompañar nuestra vida y nuestro camino vocacional: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis
miedo!» (v. 27). Esta es precisamente la segunda palabra que deseo daros: ánimo.

Lo que a menudo nos impide caminar, crecer, escoger el camino que el Señor nos señala son los
fantasmas que se agitan en nuestro corazón. Cuando estamos llamados a dejar nuestra orilla segura
y abrazar un estado de vida —como el matrimonio, el orden sacerdotal, la vida consagrada—, la
primera reacción la representa frecuentemente el “fantasma de la incredulidad”: No es posible
que esta vocación sea para mí; ¿será realmente el camino acertado? ¿El Señor me pide esto justo
a mí?

Y, poco a poco, crecen en nosotros todos esos argumentos, justificaciones y cálculos que nos
hacen perder el impulso, que nos confunden y nos dejan paralizados en el punto de partida:
creemos que nos equivocamos, que no estamos a la altura, que simplemente vimos un fantasma
que tenemos que ahuyentar.

El Señor sabe que una opción fundamental de vida —como la de casarse o consagrarse de manera
especial a su servicio— requiere valentía. Él conoce las preguntas, las dudas y las dificultades que
agitan la barca de nuestro corazón, y por eso nos asegura: “No tengas miedo, ¡yo estoy contigo!”.
La fe en su presencia, que nos viene al encuentro y nos acompaña, aun cuando el mar está agitado,
nos libera de esa acedia que ya tuve la oportunidad de definir como «tristeza dulzona» (Carta a los
sacerdotes, 4 agosto 2019), es decir, ese desaliento interior que nos bloquea y no nos deja gustar
la belleza de la vocación.

Si dejamos que nos abrume la idea de la responsabilidad que nos espera —en la vida matrimonial
o en el ministerio sacerdotal— o las adversidades que se presentarán, entonces apartaremos la
mirada de Jesús rápidamente y, como Pedro, correremos el riesgo de hundirnos. Al contrario,
a pesar de nuestras fragilidades y carencias, la fe nos permite caminar al encuentro del Señor
resucitado y también vencer las tempestades. En efecto, Él nos tiende la mano cuando el cansancio
o el miedo amenazan con hundirnos, y nos da el impulso necesario para vivir nuestra vocación
con alegría y entusiasmo.

Se puede entonar un canto.

4
PLEGARIA UNIVERSAL

Dirijamos ahora nuestra oración a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, que sigue buscando hoy
corazones juveniles que quieran seguirlo de cerca como discípulos y misioneros para llegar al
corazón de nuestra sociedad.

Señor, bendice tu Iglesia con vocaciones

1. En la vida hay tantas cosas que nos entristecen. Vivir es un enfrentase continuamente a aquello
que causa pena, dolor y sufrimiento. Ayuda a todos los jóvenes que sufren para que descubran que
la alegría y la juventud sólo pueden venir de ti. Oremos.

2. Algunos jóvenes luchan y vencen, otros se dejan llevar por la tristeza y viven sumidos en la
oscuridad, están enfermos del alma. Ayuda a todos aquellos adolescentes y jóvenes que pasan por
momentos de depresión haciéndoles ver que tú eres quien los puede levantar. Oremos.

3. Muchos jóvenes buscan la alegría desesperadamente en fuentes falsas que sólo producen
tristeza, placer embotellado bajo prestigiosas etiquetas y vacío que nada llena. Ayuda a los jóvenes
que han caído en el vicio del alcoholismo y la drogadicción dándoles tú el auténtico vino de la
esperanza y el elixir de tu amor y comprensión. Oremos.

4. Hay jóvenes que no se han dado cuenta de que el llenarse de cosas materiales no remedia la
soledad. Ayuda a los jóvenes que han sido esclavizados por el materialismo para que no busquen
sustituir con cachivaches la compañía humana y el consuelo que solo tú puedes brindar. Oremos.

5. En nuestra sociedad, se ven jóvenes tristes y decaídos. Abre los ojos de esos muchachos para
que se den cuenta de que la alegría es un estado, una actitud de vida permanente y responsable
que viene de ti y no se pierde ante las adversidades, sino que nos ayuda a superarlas.. Oremos.

6. En medio del mundo que va tan de prisa, hay jóvenes que, entre esas carreras sufren la ausencia
de paz. Ayúdales a recobrar la paz que has sembrado en sus almas, para que recobren la inocencia
que muchos adultos lamentamos han perdido y que se llama paz interior. Oremos.

Se hace un momento de oración en silencio. Después de una pausa, el celebrante prosigue diciendo:

J
esús Eucaristía, concede a los jóvenes la valentía necesaria para que se acerquen al
sacramento de reconciliación y que hagan el propósito firme de no volver a faltar nunca
jamás. Acrecienta en ellos el gozo que brinda tu presencia Eucarística para que, viviendo
esa alegría siempre, testimonien y afirmen que únicamente tú, Dios de bondad y misericordia,
haces al hombre [Link] lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

5
TANTUM ERGO
Tantum ergo Sacramentum
Veneremur cernui:
Et antiquum documentum
Novo cedat ritui:
Praestet fides supplementum
Sensuum defectui.
Genitori, Genitoque
Laus et Jubilatio,
Salus, honor, virtus quoque
Sit et benedictio:
Procedenti ab utroque
Compar sit laudatio.
Amén.

C/: Nos diste Señor el Pan del Cielo


R/: Que contiene en sí todo deleite.

ORACIÓN FINAL

O
h Dios, que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de Tú pasión;
Te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de Tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

Bendito sea Dios.


Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
Señor danos sacerdotes
Señor danos sacerdotes santos
Señor danos muchos sacerdotes santos

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