Política Fiscal
Propuesta: Blindaje del presupuesto para la atención de niñas, niños y adolescentes.
Actualmente las niñas, niños y adolescentes representan el futuro de la sociedad, al ser
un sector fundamental para el progreso de cualquier nación, por ende, su desarrollo y
bienestar es fundamental y garantizarlo debe de ser tarea de todos.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (INEGI) en México residen 31.8 millones de niñas, niños y
adolescentes de 0 a 14 años de edad, lo que representa 25.3 por ciento de la población
total.
Nuestro país cuenta con ordenamientos jurídicos nacionales e internacionales, los cuales
buscan proteger y hacer efectivos los derechos de la infancia, garantizándoles protección
y cuidados necesarios para que puedan desarrollarse física, mental, moral, espiritual y
socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad.
La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por el Estado mexicano el 21 de
septiembre de 1990, en su artículo 3, numeral segundo, señala que:
“2. Los estados parte se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que
sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus
padres, tutores u otras personas responsables de él ante la ley y, con ese fin, tomarán
todas las medidas legislativas y administrativas adecuadas”.
Por su parte, el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
instaura que “en todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el
principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Las
niñas y los niños tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación,
salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá
guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la
niñez”.
Pese a dichos ordenamientos, lamentablemente miles de niños no cuentan aún con la
más amplia protección del Estado, al no tener acceso a servicios educativos, de
alimentación, de salud, entre otros, encontrándose la mayoría en condición de pobreza.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social
(Coneval), señala que en el año 2018, 49.6 por ciento de la población menor a 18 años se
encontraba en situación de pobreza, es decir, 19.5 millones de personas. En tanto, 9.3 por
ciento, que equivale a 3.7 millones de personas, se encontraba en pobreza extrema.
Dicho organismo indica además que 4.1 millones de niños no asiste a la escuela, lo que
representa un rezago educativo de 7.3 por ciento en menores de edad.
En el año 2018 la inversión en niñas, niños y adolescentes en México como porcentaje del
PIB nacional era de 3.3 por ciento, cifra que descendió a 2.9 por ciento en 2023, mientras
que la inversión en este sector de la población como porcentaje del gasto público total del
Estado mexicano descendió de 13.4 por ciento en 2018 a 9.5 por ciento en 2023.
En el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal del presente año
2023, si bien, para la infancia y la adolescencia en nuestro país se le asignaron 899 mil
521.8 millones de pesos, lo que significa un aumento de 67 mil 718 millones de pesos en
términos nominales, sin embargo, en términos reales dicho monto representa un
decremento de 3.1 por ciento.
Dentro de los programas presupuestarios que sufrieron reducciones significativas se
encuentran el Programa de Cultura Física y Deporte del Ramo de Educación Pública, el
cual descendido de 1.1 mil millones de pesos en 2022 a 0.5 mil millones de pesos en
2023 en los anexos transversales de los recursos para la atención de niñas, niños y
adolescentes en México. Esto significó un decremento anual de 52.8 por ciento en este
rubro.
Además, el presupuesto de 2023 para la Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y
Diabetes del Ramo Salud disminuyó 40.5 por ciento entre 2022 y 2023: de 328.5 millones
de pesos en 2022 a 195.3 millones en 2023.
Aunado a ello, dentro de los programas que han desaparecido se encuentran el Programa
de Estancias Infantiles para apoyar a madres trabajadoras, el cual beneficiaba a nivel
nacional a más de 500 mil niñas y niños, si bien, se sustituyó por otro programa, éste
tiene menos recursos, no opera estancias infantiles y tiene otros objetivos.
De igual forma, el Programa de Escuelas de Tiempo Completo, el cual atendía a poco
más de 3.6 millones de niñas, niños y adolescentes, desapareció dejando millones de
niños sin servicios educativos con jornadas de hasta 8 horas, donde además recibían
alimentación nutritiva.
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), refiere que sólo 0.25 por
ciento del gasto público se destinará a la atención para primera infancia, mientras que
para pensiones se destinará 19.8 por ciento del total del Presupuesto de Egresos de la
Federación (PEF) lo que refleja el menor uso de recursos públicos para los niños y
adolescentes del país.
Mientras que datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de esta Cámara de
Diputados, precisa que la federación destina menos de 20 por ciento del Gasto
Programable a la atención de niñas, niños y adolescentes, pese a que este grupo
poblacional representa alrededor de 30 por ciento de la población total del país, y poco
más de la mitad se ubica en situación de pobreza. 8
En virtud de lo anterior, la presente iniciativa, tiene por objeto blindar el presupuesto para
la atención de niñas, niños y adolescentes, estableciendo que no se podrán realizar
reducciones a los programas presupuestarios ni a las inversiones dirigidas a la atención
de políticas, acciones y procedimientos que tengan como objetivo brindar protección y
garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Respecto de las medidas y recursos destinados a este sector, la Unicef precisa que la
inversión en la infancia es estratégica para el desarrollo de los países pues contribuye a la
formación de capital humano y social y, con ello, al bienestar de toda la sociedad.
Para lograr un desarrollo sostenible y equitativo es de vital importancia que el Gobierno
mexicano centre los derechos de niñas, niños y adolescentes entre sus prioridades,
particularmente en las decisiones presupuestarias, con el fin de contar con una asignación
de recursos suficiente, eficiente, efectiva, equitativa y transparente que garantice el
cumplimiento de esos derechos.
En este contexto, el Estado debe velar indiscutiblemente e implementar todas las medidas
necesarias para garantizar el desarrollo pleno de las niñas, niños y adolescentes.