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Importancia de la Inteligencia Emocional

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FACULTAD DE GESTIÓN

FILIAL - AREQUIPA

Periodo
Informática II Lectivo
2011-II

Lectura Nº 2 Ciclo II

Docente: Ing. Gerald F. Basurco Zapata

Inteligencia Emocional
La Inteligencia Emocional (IE), representa un salto sumamente significativo en los ámbitos de la comprensión de la
conducta humana, es por ello que mucho más allá de resultar una moda o una forma fácil de autoayuda, la IE es una
habilidad valorada por profesionales de alta factura que impulsan una nueva forma de enfrentar las exigencias
cotidianas. Hasta hace poco las capacidades del individuo eran "medidas" por el coeficiente intelectual; la inteligencia,
en esos términos, era entendida como un bloque monolítico de habilidades intelectuales; por eso, ante la evidencia de
que hay algo más que nutre a ese cúmulo de saber, se comienza a buscar en el individuo aquello que actualmente se
denomina Inteligencia Emocional.

A la par de que se realizan estas revisiones en cuanto a la comprensión de la inteligencia humana, el avance de la
tecnología permite realizar estudios muy sofisticados de resonancia magnética con positrones (que muestran de forma
dinámica el funcionamiento de una parte del cuerpo, en este caso el cerebro) sobre el mundo de las emociones. De
esta manera los investigadores lograron "ubicar" las emociones en partes específicas del sistema cerebral, lo que les
permitió aseverar que los estallidos emocionales (rabia, dolor, tristeza, alegría, enamoramiento) y sus consecuencias
pueden ser modificadas si el individuo entra en un plan de trabajo para organizar y optimizar su funcionamiento
emocional.

Con la evolución de esta disciplina se han identificado varios tipos de Inteligencia Emocional, señaló Uzcátegui
(2001): La inteligencia intrapersonal es la capacidad que tiene el individuo de poder entender e identificar sus
emociones, además de saber cómo se mueve subjetivamente en torno a las mismas. Una vez que la persona conoce
su dimensión emocional, comienza a tener mejor y mayor control sobre su vida, lo que redunda en mayor estabilidad.
Otra dimensión de funcionamiento emocional es a nivel interpersonal, la cual se refiere a la capacidad que tiene el
individuo de entender las emociones de las otras personas y actuar de manera cónsona a ellas.
Otra de las aplicaciones de los diseños de Inteligencia Emocional es la optimización de la inteligencia racional, con lo
que el individuo se convierte en un potenciador de recursos intelectuales, ya que al poder controlar su
funcionamiento emocional, logra importantes valores agregados para su desempeño a nivel de toma de decisiones y
solvencia de problemas, entre otras cosas.

A nivel de las organizaciones y empresas, la Inteligencia Emocional provee técnicas importantes para que el individuo
se pueda ubicar en un mundo competitivo, demandante, cambiante, exigente y sobre todo globalizado
emocionalmente, resaltó Uzcátegui (2001). En cuanto al área de reclutamiento de personal de las empresas,
específicamente, ya existen algunos entes preocupados en aplicar los indicadores de Inteligencia Emocional para
medir funcionamientos como creatividad, motivación y seguridad, que suelen ser determinantes para el éxito laboral
dentro de las empresas, pues puede que el coeficiente intelectual (las credenciales) le dé el cargo a una persona, pero
es el manejo inteligente de las emociones el que garantiza el ascenso dentro de la organización.

DEFINICIÓN DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

El término "Inteligencia Emocional" se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los
sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y
con nosotros mismos. Se trata de un término, pues, engloba habilidades muy distintas (aunque complementarias)
a la inteligencia académica, la capacidad exclusivamente cognitiva medida por el cociente intelectual. En este
sentido, hay personas que son cognitivamente muy inteligentes pero que, al adolecer de Inteligencia Emocional,
terminan trabajando para otros con cocientes intelectuales inferiores pero que poseen una Inteligencia Emocional
superior a la suya.
El intelecto se basa exclusivamente en el funcionamiento del neocórtex, el estrato evolutivamente más reciente que
recubre la superficie del cerebro, mientras que los centros emocionales ocupan un lugar inferior en la región
subcortical más antigua. La Inteligencia Emocional, por último, está relacionada con el funcionamiento concertado y
armónico entre los centros emocionales y los centros intelectuales. Estos dos tipos de inteligencia, la intelectual y la
emocional, expresan la actividad de regiones diferentes del cerebro.

La Inteligencia Emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y
engloba habilidades tales como: el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la
perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la
compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.
Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas también tienen más probabilidades de sentirse
satisfechas y ser eficaces en su vida laboral y social, por que se comienza a darle un énfasis preponderante en la
acción gerencial – empresarial, como herramienta de productividad organizacional.

En ese mismo sentido, también podría decirse que la Inteligencia emocional es, de acuerdo a Salovey y Mayer (1990),
una forma de interactuar con el mundo que tiene en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el
control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad
mental, la adaptación y el comportamiento del hombre dentro de cualquier organización, entre otras. Ellas configuran
rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y
creativa adaptación social.

La Inteligencia Emocional, según Goleman (1998; p.45), se erige como el verdadero diferencial a la hora de establecer
un ámbito competitivo y productivo, tanto individual, como colectivo. A pesar de la importancia de los
conocimientos, la experiencia y el coeficiente intelectual, son las competencias emocionales, las que determinan los
resultados superiores en el ámbito profesional.

Aprovechar la inteligencia emocional no implica estar siempre contento o evitar las perturbaciones, sino mantener el
equilibrio: es decir saber atravesar los malos momentos que depara la vida, reconocer y aceptar los propios
sentimientos, así como también salir airoso de esas situaciones sin perjudicarse ni dañar a los demás. La difusión de
este "alfabetismo emocional", pocas veces valorado en su justa medida, haría del mundo (y por ende de las
organizaciones) un lugar más agradable, menos agresivo y más estimulante. No se trata de borrar las pasiones, sino de
administrarlas con inteligencia.

Al visualizar el individuo dentro de todo este contexto, es pertinente mencionar, que la importancia de este enfoque
reside en considerar, que el comportamiento de un miembro de la organización no es el resultado de los factores
organizacionales existentes (externos y principalmente internos), sino que depende de las percepciones del trabajador
de cada uno de estos factores. Sin embargo, estas percepciones obedecen, en buena medida de las actividades,
interacciones y otra serie de experiencias que cada miembro tenga con la Organización.

IMPORTANCIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL ÁREA EMPRESARIAL

Debido a las competencias que el nuevo entorno, (es decir la “e-society), exige como estándares de permanencia en el
mercado para una empresa exitosa, es sumamente importante saber manejar las emociones, ya que a través de la
aplicación correcta de esta práctica se podrá obtener entre otros beneficios los siguientes:

 Estar técnicamente preparado para el trabajo.


 Capacidad para escuchar y comunicarse verbalmente.
 Adaptabilidad y capacidad de respuesta creativa ante obstáculos y contratiempos.
 Capacidad de autocontrol, confianza, motivación para trabajar por objetivos y sentimiento de orgullo por los
logros obtenidos.
 Eficacia grupal e interpersonal, cooperación, capacidad de trabajo en equipo y habilidad para negociar las
disputas.
 Eficacia dentro de la organización, pro actividad en cuanto a la participación activa y potencial de liderazgo.

Es así como se hace oportuno mencionar que una vez que la IE ha sido enfocada dentro de un esquema de
productividad empresarial, debe visualizarse el valor económico de la misma, el viene avalado por varias
demostraciones teóricas, entre las cuales se destacan a nivel empresarial las siguientes:
1. El 90% del liderazgo depende de la Inteligencia Emocional.
2. El costo económico de la rotación, es decir, la optimización de la productividad vía la satisfacción y
fidelización de los colaboradores.

Orientando de esta manera la aplicación y ejecución del manejo de las emociones en el ámbito empresarial, a todos
los niveles operativos de manera que desde la alta gerencia, monitoreada por el liderazgo ejecutor, se pueda hacer
énfasis en la aplicación de la IE como factor de productividad.

¿POR QUÉ ESTA DE MODA ESTE CONCEPTO?

Está claro que la Inteligencia Emocional es un tema que se ha convertido en un asunto coloquial. Tiene su
explicación. A diferencia con el “coeficiente intelectual” (C.I), que apenas varía después de los diez años, la
Inteligencia Emocional (I.E) constituye un proceso de aprendizaje mucho más lento que prosigue durante toda la
vida y que permite ir aprendiendo de las apropias experiencias del individuo.
Las personas desarrollan progresivamente mejor este tipo de actitudes en la medida que se vuelven más capaces de
manejar sus propias emociones e impulsos, de motivarse a sí mismos y de perfeccionar su empatía y sus habilidades
sociales; no depende del sexo, hombres y mujeres poseen su propio perfil de fortalezas y debilidades.

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

1. Recepción: Cualquier cosa que incorporemos por cualquiera de nuestros sentidos.


2. Retención: Corresponde a la memoria, que incluye la retentiva (o capacidad de almacenar información) y el
recuerdo, la capacidad de acceder a esa información almacenada.
3. Análisis: Incluye el reconocimiento de pautas y el procesamiento de la información.
4. Emisión: Cualquier forma de comunicación o acto creativo, incluso del pensamiento.
5. Control: Función requerida a la totalidad de las funciones mentales y físicas. Estos cinco principios se
refuerzan entre si. Por ejemplo, es más fácil recibir datos si uno esta interesado y motivado, y si el proceso de
recepción es compatible con las funciones cerebrales. Tras haber recibido la información de manera eficiente,
es más fácil retenerla y analizarla. A la inversa, una retención y un análisis eficientes incrementaran nuestra
capacidad de recibir información. De modo similar, el análisis que abarca una disposición compleja de las
tareas de procura de información, exige una capacidad para retener (recordar y Asociar) aquello que se ha
recibido.

Es obvio que la calidad de análisis se vera afectada por nuestra capacidad para recibir y retener la información. Estas
tres funciones convergen en la cuarta, es decir, la emisión o expresión ya sea mediante el mapa mental, el discurso, el
gesto u otros recursos, de aquella que se ha recibido, retenido y analizado. La quinta categoría la del control, se refiere
a la actividad general del cerebro por la cual éste se constituye en " desertor " de todas nuestras funciones mentales y
físicas, incluyendo la salud general, actitud y las condiciones ambientales. Esta categoría es de particular importancia
porque una mente y un cuerpo sanos son esenciales para que los otros cuatro funcionen – recibir, retener, analizar y
emitir puedan operar en la plenitud de su potencial.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL TRABAJO.

“Las normas que gobiernan el mundo laboral están cambiando. En la actualidad no sólo se juzga al hombre por lo
más o menos inteligentes que puedan ser ni por su formación o experiencia, sino también por el modo en que se
relacionan con el mismos o con los demás" (Daniel Goleman,2000)
Bajo este contexto, dentro de las empresas, se comienza a observar la necesidad de dos habilidades para tener éxito
en las mismas: la formación de equipos y la capacidad de adaptarse a los cambios, por lo que debe comenzar a
gestarse una conducta emocional que garantice la acción laboral de los individuos fundamentada en la integración
sinérgica con el contexto en el cual interactúan, asumiendo que como seres biosicosociales se deben una un espacio
de acción, que les exige una actitud productiva en todos los sentidos, partiendo de las emociones que posee.
Las competencias emocionales más relevantes para el éxito caen dentro de los tres grupos siguientes.

a. Iniciativa, motivación de logro y adaptabilidad.


b. Influencia, capacidad para liderar equipos y conciencia política.
c. Empatía, confianza en uno mismo y capacidad de alentar el desarrollo de los demás.
El autor de la Inteligencia Emocional Daniel Goleman (1999), determina que las condiciones intelectuales no son la
única garantía de éxito en el ámbito profesional del trabajo, sino tan sólo un factor, que unido a las necesidades
emocionales cubiertas del personal como equipo, desarrollará el desempeño y los resultados de todo líder y trabajador
motivándolo emocionalmente a ser productivo.

Una vez que una persona entra en una Organización para que pueda dar lo mejor de si, hacer bien su trabajo,
depende no sólo de su talento sino que además lo haga con entusiasmo y compromiso, para ello se necesitan:

Primero: que tenga sus útiles de trabajo y que sepa qué es lo que tiene que hacer.
Segundo: que sepa cómo hacerlo.
Tercero: que sienta que lo que esta haciendo tiene un valor significativo, que él esta contribuyendo y que se le
reconozca por ello afectivamente.

De manera de que la sinergia de estos tres elementos generan una acción productiva, innovadora y creativa de
operatividad individual, enfocada en los estándares de eficiencia y efectividad.

LAS 14 REGLAS PARA MEJORAR Y DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL:

1. Conocer qué competencias necesito para tener éxito en mi puesto. 2.- Conocernos a nosotros mismos. 3.-
Aprovechar el “feed-back” con respeto y con tiempo. 4.- Querer mejorar.
2. Aprovechar como activadores del cambio los resultados positivos que obtengamos.
3. Conviértete en el director de tu proceso de aprendizaje.
4. Céntrate en objetivos claros y alcanzables.
5. Prevenir las recaídas.
6. Obtener un “feed-back” continuo de nuestros progresos.
7. Práctica sostenida.
8. Busca apoyo.
9. Elige tus modelos.
10. Alentar y recompensar el cambio desde la organización.
11. Medir los resultados del aprendizaje.

LA INTELIGEBCIA EMOCIONAL EN EL CONTEXTO EMRPESARIAL NACIONAL

Cada vez más surgen en mayor cantidad y rapidez las alianzas entre personas, entre empresas, entre personas y
empresas, entre países, entre entidades de diversos tipos. Lo hacen buscando aprovechar y potenciar sus diferencias,
aprovechar la creatividad de uno y el capital de otro, el talento de uno y la acción de otro, los contactos de uno y la
fuerza de otro. Las alianzas, aún cuando no siempre exitosas, permiten salir adelante con efectividad en mercados y
sociedades en crisis como las que han caracterizado nuestro país. El poder de la asociación es el poder de crear,
desarrollar y mantener alianzas que permitan obtener resultados de manera más efectiva y productiva. Hoy, en una
Venezuela convulsionada por los cambios dados en sus contexto empresarial, se considera que el desarrollar y usar
estos poderes pueden marcar una gran diferencia en las relaciones personales, familiares, laborales y sociales, además
de crear un notable impacto en los indicadores claves de los negocios en la actualidad caracterizados por cambios
estructurales, políticos y económicos que han ameritado al acción social en la mayoría de las empresas.

Una vez que la Organización tiene clara sus necesidades y se logra la compatibilidad con las necesidades de sus
empleados, tanto la Organización, como la gente se benefician. Pero después hay ciertos mecanismos que tiene toda
Organización, que precisamente son "destrezas de un gerente", porque en definitiva la gente es gerenciada por otra
gente. Entonces, el gerente tiene que tener ciertas habilidades que le permitan influir en la conducta de otros. Y
cuando se dice influir en la conducta de otros ¿qué se quiere decir? que las persona tienen ciertas necesidades y
preferencias, y que el gerente debe estar en capacidad de entender aquello y de reconocer los esfuerzos y resultados
de los demás, y de esta forma se sentirán más a gusto con él.

Una persona puede ser muy competente, pero si no le da importancia a la gente que trabaja a su alrededor, no le
reconoce sus esfuerzos, ni siquiera le comunica que espera que hagan un buen trabajo, y que le va a ayudar en ese
trabajo, lo que está generando en los demás son expectativas negativas y estos se van a sentir muy incómodos,
sentirán que no podrán hacerlo y cada vez que interactúen con el supervisor se van a sentir decepcionados.
En este sentido, en los niveles gerenciales de nuestras empresas, se ha observado una marcada reacción al uso del
hombre como factor predominante y determinante de la acción organizacional, dejándolo en cierta forma de lado
para preocuparse por la producción, la competitividad y la permanencia en el mercado. Siendo así se observan
bajos niveles de productividad, motivación e integración social, elementos característicos de la IE, que hace
énfasis en identificar y manejar las emociones en la medida que se quiera ser más productivos e integradores al
contexto. Es así como debe comenzarse a hacer énfasis en la aplicación de la inteligencia emocional en tiempos
cuando los cooperativas, las empresas de producción social comienzan a marcar las pautas de producción en
todos los ámbitos productivos nacional, donde la integración y hegemonía del hombre son los factores
característicos de las mismas basadas en la producción social

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