AMOR ETERNO
GUSTAVO ADOLFO BECQUER
Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.
LA PRIMAVERA DE
Heinrich Heine
La corriente resbala brilladora;
cuán vivo es el amor en Primavera!
Teje fresca guirnalda la pastora
y sonríe sentada en la ribera.
Las flores dan al viento su ambrosía;
¡cuán vivo en Primavera es el amor!
-«¿A quién esta guirnalda yo daría?»
¿dice la hermosa llena de rubor?
Un caballero pasa galopando;
la saluda con júbilo al pasar.
La bella lo contempla palpitando,
y una pluma a lo lejos ve ondular.
Arroja al río las brillantes flores,
y prorrumpe en un llanto agobiador.
¡Cómo cantan los tiernos ruiseñores!
¡cuán vivo en Primavera es el amor!
ROMANCE XVI
HEINRINCH HEINE
Ciertamente
Cuando aviva la alegre primavera.
del sol los resplandores,
abren en el jardín y en la pradera
sus cálices las flores.
Cuando la luna, de la noche obscura
rasga el opaco velo,
brillan en torno de ella con luz pura
las estrellas del cielo.
Cuando vislumbra el soñador poeta
dos pupilas radiantes,
brotan con más calor de su alma inquieta
los versos palpitantes.
¡Lástima grande, sí, que ese tesoro
de estrellas, versos, flores,
pálida luna, sol de fuego y oro,
ojos deslumbradores;
Toda esa fantasía deliciosa
que tanto nos agrada,
en este mundo de mezquina prosa
no sirve para nada!
LA PRIMAVERA DE
Heinrich Heine
La corriente resbala brilladora;
cuán vivo es el amor en Primavera!
Teje fresca guirnalda la pastora
y sonríe sentada en la ribera.
Las flores dan al viento su ambrosía;
¡cuán vivo en Primavera es el amor!
-«¿A quién esta guirnalda yo daría?»
¿dice la hermosa llena de rubor?
Un caballero pasa galopando;
la saluda con júbilo al pasar.
La bella lo contempla palpitando,
y una pluma a lo lejos ve ondular.
Arroja al río las brillantes flores,
y prorrumpe en un llanto agobiador.
¡Cómo cantan los tiernos ruiseñores!
¡cuán vivo en Primavera es el amor!
Receta segura
EL DUQUE DE RIVAS
Estudia poco o nada, y la carrera
acaba de abogado en estudiante,
vete, imberbe, a Madrid, y, petulante,
charla sin dique, estafa sin barrera.
Escribe en un periódico cualquiera;
de opiniones extremas sé el Atlante
y ensaya tu elocuencia relevante
en el café o en junta patriotera.
Primero concejal, y diputado
procura luego ser, que se consigue
tocando con destreza un buen registro;
no tengas fe ninguna, y ponte al lado
que esperanza mejor de éxito abrigue,
y pronto te verás primer ministro.
Tres palabras de fortaleza
Friedrich Schiller:
Hay tres lecciones que yo trazara
con pluma ardiente que hondo quemara,
dejando un rastro de luz bendita
doquiera un pecho mortal palpita.
Ten Esperanza. Si hay nubarrones,
si hay desengaños y no ilusiones,
descoge el ceño, su sombra es vana,
que a toda noche sigue un mañana.
Ten Fe. Doquiera tu barca empujen
brisas que braman u ondas que rugen,
Dios (no lo olvides) gobierna el cielo,
y tierra, y brisas, y barquichuelo.
Ten Amor, y ama no a un ser tan sólo,
que hermanos somos de polo a polo,
y en bien de todos tu amor prodiga,
como el sol vierte su lumbre amiga.
¡Crece, ama, espera! Graba en tu seno
las tres, y aguarda firme y sereno
fuerzas, donde otros tal vez naufraguen,
luz, cuando muchos a oscuras vaguen.
A XXX dedicándole estas poesías
JOSE ESPRONCEDA
Marchitas ya las juveniles flores,
nublado el sol de la esperanza mía,
hora tras hora cuento y mi agonía
crecen y mi ansiedad y mis dolores.
Sobre terso cristal ricos colores
pinta alegre tal vez mi fantasía,
cuando la triste realidad sombría
mancha el cristal y empaña sus fulgores.
Los ojos vuelvo en su incesante anhelo,
y gira en torno indiferente el mundo,
y en torno gira indiferente el cielo.
A ti las quejas de mi mal profundo,
hermosa sin ventura, yo te envío:
mis versos son tu corazón y el mío