COMPONENTES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL: EL AUTOCONOCIMIENTO
Como ya hemos comentado anteriormente, la inteligencia emocional determina cómo nos
relacionamos con nosotros mismos (inteligencia intrapersonal) y con los demás (inteligencia
interpersonal). Hoy veremos el autoconocimiento y su relación con la inteligencia emocional.
Dentro del área de la inteligencia intrapersonal encontramos tres bloques de competencias que
podemos desarrollar para ser emocionalmente inteligentes:
1. El autoconocimiento
2. La autorregulación
3. La automotivación
Así, el autoconocimiento es el primer paso para adentrarnos en la práctica de la inteligencia
emocional. Sin duda supone una etapa muy importante que implica una reflexión para observar e
identificar cómo reaccionamos emocionalmente ante las situaciones externas e internas.
El autoconocimiento es la primera competencia de la inteligencia emocional, conocernos a nosotros
mismos es fundamental; además de ser la base para poder desarrollar cualquiera de las demás
competencias emocionales.
¿Te has preguntado alguna vez quién eres? ¿Qué concepto tienes de ti?
Todos creemos que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos; pero esto no siempre es así,
pocas veces nos paramos a reflexionar sobre quiénes somos; de hecho, si no hemos realizado un
trabajo previo, nos puede resultar difícil hablar sobre cuáles son nuestras fortalezas, nuestras
debilidades, nuestro talento, nuestros valores, nuestras metas, etc…
El autoconocimiento es el resultado de un proceso reflexivo mediante el cual la persona adquiere
noción de sí misma, de sus cualidades y características.
Este proceso es continuo, quiénes somos es consecuencia de todo lo que vamos viviendo; de las
personas que pasan por nuestra vida, de nuestros valores, pensamientos y emociones; en definitiva,
de nuestras experiencias, ya sean positivas o negativas. Todo forma parte de lo que actualmente
somos.
Conocernos, saber quiénes somos, lleva su tiempo, y no siempre resulta agradable, a veces,
también, puede ser angustioso.
En ocasiones podemos descubrir aspectos en nosotros que nos avergüencen o, incluso, nos asusten;
ideas que parecen ser incoherentes y contradictorias con respecto de lo que pensamos sobre
nosotros mismos, pero que también forman parte de quién soy; cuando no aceptamos y rechazamos
esas partes que consideramos negativas de nosotros mismos, también nos estamos negando la
oportunidad de mejorarlas; y por tanto de desarrollarnos y crecer a nivel personal.
El autoconocimiento es uno de los fundamentos del desarrollo personal, y es clave para poder
regular nuestras emociones, relacionarnos con los demás y trabajar para conseguir nuestros
objetivos.
A medida que avanzamos en nuestro propio conocimiento, también conseguimos mejorar otras
competencias emocionales fundamentales para nuestro bienestar psicológico.
El auto respeto es una de ellas. Cuando nos conocemos y tenemos claras cuales son nuestra
limitaciones y posibilidades, somos capaces de aceptar y comprender los motivos que nos llevan a
actuar de una manera determinada; y sobre todo, somos conscientes de cuáles son nuestras
necesidades y de respetarlas; poniendo límites a los demás en el caso de que fuera necesario.
El autoconocimiento y el autorespeto nos facilita tener un mayor autocontrol ante las diferentes
situaciones con las que nos enfrentamos; es decir, nos resulta más fácil mantener la calma y
controlar nuestros impulsos; y por tanto, favorece que actuemos de forma proactiva.
Por último, conocernos es fundamental para nuestra autoestima; entendiéndola como la forma en
que las personas se sienten respecto de sí mismas y se evalúan; es ese sentimiento que tenemos
sobre nosotros mismos, sobre nuestra manera de ser y actuar, sobre nuestros rasgos físicos y
mentales… Si no sabemos quiénes somos, si no conocemos cuáles son nuestras fortalezas y
debilidades, nuestros valores…. ¿Cómo vamos a ser capaces de valorarnos de forma justa y realista?
El primer paso para comprender quiénes somos es saber cómo nos sentimos.
La toma de conciencia de las emociones constituye la habilidad emocional fundamental; el cimiento
sobre el que, como ya hemos visto, se edifican otras habilidades de este tipo.
Para los psicólogos John Mayer y Peter Salovey, ser conscientes de uno mismo significa: «ser
conscientes de nuestros estados de ánimo y de los pensamientos que tenemos acerca de esos
estados de ánimo».
La persona que es consciente de sus estados de ánimo mientras los está experimentando goza de
una vida emocional más desarrollada.
Son personas cuya claridad emocional impregna todas las facetas de su personalidad; personas
autónomas y seguras de sus propias fronteras; que tienden a tener una visión positiva de la vida y
que, cuando tienen un estado de ánimo negativo, no le dan vueltas obsesivamente y, en
consecuencia, no tardan en salir de él. Su atención, en suma, les ayuda a controlar sus emociones.
Comenzar a conocerse a sí mismo puede ser un proceso difícil, que requiere esfuerzo y dedicación;
es por ello que algunas personas tienden a evitarlo; pero detenernos a reflexionar sobre quiénes
somos y sobre lo que sentimos, nos permite conocer mejor lo que queremos en la vida; y nos sirve
para incrementar nuestra capacidad de vivir, y centrarnos en el presente.
Quiénes se conocen bien saben gestionar mejor sus emociones, sin llegar a desestabilizarse, incluso
en los momentos de mayor dificultad; por tanto, desarrollar nuestro autoconocimiento es el punto
de partida para mejorar nuestro bienestar emocional y psicológico.
El autoconocimiento, influye en nuestro rendimiento, condiciona nuestras expectativas y
motivación; nos facilita la aceptación de los aspectos que no nos gustan de nosotros mismos, y
cambiarlos, si así lo decidimos, para poder seguir avanzando y lograr nuestros objetivos.
El autoconocimiento es un proceso reflexivo en el cual una persona adquiere noción de su yo, de
lo que lo caracteriza, de sus cualidades y defectos, de sus limitaciones, necesidades, aficiones y
temores.
El autoconocimiento, como tal, tiene varias fases:
• Autopercepción: es la capacidad de percibirnos a nosotros mismos como individuos con un
conjunto de cualidades y características diferenciadoras.
• Autoobservación: implica el reconocimiento de nosotros mismos; de nuestras conductas,
nuestras actitudes y las circunstancias que nos rodean.
• Memoria autobiográfica: es la construcción de nuestra propia historia personal.
• Autoestima: se refiere a la valoración que cada quien siente hacia sí mismo.
• Autoaceptación: supone la capacidad del propio individuo de aceptarse tal cual es.
Atravesar todo el proceso de autoconocimiento, nos permite comprender y reconocer quiénes
somos, lo cual es el inicio para aprender a valorarnos y querernos como personas.
El autoconocimiento es la base de nuestra autoestima, que a su vez es fundamental en nuestra
relación con nosotros mismos y con las demás personas.
A este respecto, un antiguo aforismo griego dictaba “conócete a ti mismo”, pues consideraba que
esta era la base para acceder a la sabiduría.
AUTOCONCIENCIA
Es la capacidad de reconocer nuestras emociones y sentimientos y de cómo éstos afectan a nuestro
comportamiento.
Consiste en saber qué sentimos, porqué lo sentimos, porqué en cada situación concreta y no en
otra, o con unas personas en concreto, etc.
En muchas ocasiones podemos observar que nuestras emociones se han ido configurando a lo largo
de nuestra vida debido a nuestras experiencias pasadas.
También a nuestra educación, nuestro entorno social y familiar, y, sobre todo, nuestras propias
interpretaciones de todo esto.
Por ello, una misma situación, por ejemplo, de una tormenta en medio de la noche, puede disparar
emociones de tristeza o miedo en unas personas o de alegría en otras.
Las emociones son simplemente señales de alerta que nos avisan de algo.
Somos nosotros los que decidimos qué hacer con esas emociones, a través de nuestros
pensamientos, una vez que detectamos e identificamos la emoción.
El desarrollar esta competencia de autoconocimiento nos resultará de mucha utilidad en el entorno
profesional.
Influye mucho en nuestros resultados, porque nos permite comprender y poder predecir nuestras
propias reacciones ante determinadas situaciones. Estas reacciones podemos definirlas como
actitudes.
La actitud es un procedimiento que conduce a un comportamiento en particular. Es la realización
de una intención o propósito.
Según la psicología, la actitud es el comportamiento habitual que se produce en diferentes
circunstancias. Las actitudes determinan la vida anímica de cada individuo. Las actitudes están
patentadas por las reacciones repetidas de una persona. Este término tiene una aplicación particular
en el estudio del carácter, como indicación innata o adquirida, relativamente estable, para sentir y
actuar de una manera determinada.
En el contexto de la pedagogía, la actitud es una disposición subyacente que, con otras influencias,
contribuye para determinar una variedad de comportamientos en relación con un objeto o clase de
objetos, y que incluye la afirmación de las convicciones y los sentimientos acerca de ella y sobre
acciones de atracción o rechazo.
La formación de actitudes consideradas favorables para el equilibrio de la persona y el desarrollo de
la sociedad es uno de los objetivos de la educación. En sociología, la actitud consiste en un sistema
de valores y creencias, con cierta estabilidad en el tiempo, de un individuo o grupo que se
predispone a sentir y reaccionar de una manera determinada ante algunos estímulos.
La actitud es la manifestación o el ánimo con el que frecuentamos una determinada situación,
puede ser a través de una actitud positiva o actitud negativa. La actitud positiva permite afrontar
una situación enfocando al individuo únicamente en los beneficiosos de la situación en la cual
atraviesa y, enfrentar la realidad de una forma sana, positiva y efectiva. A su vez, la actitud
negativa no permite al individuo sacar ningún aprovecho de la situación que se esta viviendo lo cual
lo lleva a sentimientos de frustración, resultados desfavorables que no permiten el alcance de los
objetivos trazados.
La actitud crítica analiza lo verdadero de lo falso y encontrar los posibles errores, esta no permite
aceptar ningún otro conocimiento que previamente no sea analizado para asegurarse que los
conocimientos adquiridos sean puramente válidos. Algunos expertos de la filosofía, consideran la
actitud crítica como una posición intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo, como defensa
de que la verdad existe, sometiendo a examen o crítica a todas las ideas que pretenden ser
consideradas verdaderas.
La actitud puede culminar en una determinada postura corporal. Una actitud amenazante es una
postura que expresa agresividad, y puede ser un mecanismo de defensa o forma de intimidación.
Este tipo de actitud es común en los seres humanos y otras especies del reino animal.
ACTITUD Y APTITUD Los términos actitud y aptitud generan ciertas confusiones debido a su gran
similitud al momento de ser pronuncias y escritas, pero es de gran relevancia tener conocimiento
de que ambos poseen diferentes definiciones.
Aptitud de origen latín aptus que significa 'capaz para', es la idoneidad que posee un individuo para
ejercer un empleo o cargo y, la capacidad o disposición para el buen desempleo de un negocio o
industria. En referencia a los objetos, es la cualidad que hacen que sea adecuado para un fin
determinado. En cambio, actitud es la voluntad o disposición que posee un individuo para realizar
una determinada actividad, también este término hace referencia a la postura del cuerpo humano
o animal como fue referido anteriormente.
ENTRENAMIENTO EN MANEJO DEL AUTOCONOCIMIENTO
¿CÓMO IR ENTRENANDO MI AUTOCONCIENCIA?
Analiza y haz una lista de tus puntos fuertes y tus puntos débiles, respecto a cada competencia y
sitúate en una escala del 0 al 10.
Haz un registro diario (durante una semana) de al menos cinco situaciones que has vivido durante
el día e identifica qué emociones te han provocado, (miedo, alegría, sorpresa, tristeza, enfado).
Reflexiona sobre qué relación existe entre cada situación y la emoción que te genera. ¿Qué crees
que te produce esa emoción? ¿De qué te está avisando? ¿Qué sentimiento te genera?
AUTOVALORACIÓN
Es la percepción que tenemos de nosotros mismos sin estar influida por lo que los demás piensen
de nosotros.
También de forma independiente a su reconocimiento.
Una imagen positiva y amorosa hacia uno mismo contribuye a que nuestra tranquilidad esté en
nuestras manos y no dependa de los demás o del entorno.
Normalmente, una persona con alta autoestima tiene más posibilidades de afrontar con éxito los
proyectos que emprende y las situaciones con las que se encuentra.
Así, tiene una mayor fortaleza, no sólo mental sino también física.
¿CÓMO IR ENTRENANDO MI AUTOVALORACIÓN?
Haz un listado de los 10 valores que son importantes para tí en tu vida. Una vez hecha la lista elige
los 5 valores que son más importantes y analiza el grado de coherencia que existe en cada área de
tu vida en este momento con esos valores.
Anota por escrito los errores que has cometido en el pasado y perdónate sinceramente por ellos.
Reflexiona sobre los aprendizajes que esas experiencias te han aportado y en qué te ha ayudado
posteriormente el haberlas vivido.
AUTOCONFIANZA
En primer lugar, decir que consiste en la seguridad y confianza en uno mismo manteniendo una
actitud positiva ante las adversidades.
Por tanto, esta competencia tiene un componente de esperanza, de fe en uno mismo.
Por ejemplo, en muchas ocasiones la vida nos va a poner a prueba.
Esto va a plantearnos retos u obstáculos que van a hacer que nos enfrentemos a nuestros miedos e
inseguridades.
Es aquí donde podemos aprender a desarrollar esta competencia, confiando en nuestras
capacidades y en nosotros mismos.
Sin miedo a equivocarnos, ya que en la vida no hay “errores”, tan sólo “aprendizajes”.
Por tanto, este enfoque nos ayuda a relajarnos, a atrevernos a hacer más cosas, a perseguir nuestros
sueños y nuestras metas y a no exigirnos ser perfectos.
¿CÓMO IR ENTRENANDO MI AUTOCONFIANZA?
Haz una lista por escrito de tus éxitos y logros pasados.
Pregunta a 10 personas de círculo de confianza que identifiquen las 3 fortalezas que más destacan
en ti. Intenta que sean personas de diferentes entornos, (familiar, profesional, amistades).
¿COMO FACILITAR UN CAMBIO DE ACTITUD?