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Riesgos de internet

https://concepto.de/riesgos-de-internet/
Te explicamos cuáles son los riesgos de internet con
respecto a la privacidad, las interacciones, la información
falsa y las consecuencias de su mal uso.

Internet trajo nuevas oportunidades pero también nuevos


peligros.

¿Cuáles son los riesgos de internet?


Internet es una gigantesca red de computadoras que intercambian información de manera rápida y
masiva entre usuarios que pueden estar muy lejos uno del otro. Esta herramienta le brindó a la humanidad
contemporánea grandes posibilidades sociales, laborales, comerciales e incluso interpersonales, a un nivel
únicamente comparable con los grandes inventos previos de la humanidad.

Sin embargo, junto con estas grandes posibilidades, internet también trajo consigo nuevos desafíos y
nuevos peligros, especialmente para aquellos usuarios poco familiarizados con su empleo y su
terminología, así como para jóvenes y adolescentes que pueden ser más manipulables por terceros. Los
riesgos de internet pueden ser de muy distinta naturaleza, pero a grandes rasgos se pueden clasificar de la
siguiente manera:

 Riesgos de privacidad y manejo de la información confidencial. Son aquellos que tienen que ver
con la preservación de los datos personales del usuario, como números de tarjeta de crédito,
direcciones postales o contraseñas.
 Riesgos propios de la interacción con terceros. Son aquellos que tienen que ver con la
manipulación sexual, el ciberacoso y otras actividades sociales peligrosas realizadas en línea.
 Riesgos de acceso a información falsa o sensible. Son aquellos que tienen que ver con el acceso a
la pornografía, el material cruento y mórbido, o también la información falsa (fake news).
 Riesgos derivados del mal uso de internet. Son todos aquellos otros riesgos derivados del mal uso
de internet, como pueden ser la adicción psicológica, el aislamiento social, entre otros.

Riesgos de privacidad y manejo de la información


confidencial
Los riesgos vinculados con la privacidad y la seguridad de la información son probablemente los más
comunes para todo tipo de usuarios de internet, y consisten en la pérdida del control sobre información
personal importante, sensible de ser utilizada por terceros para su beneficio. Son ejemplos de este tipo de
riesgos:

 El phishing o fingimiento de identidad. Ocurre cuando terceros se hacen pasar por una institución u
organización de confianza en correos electrónicos y páginas web fraudulentas, para tener acceso a la
información confidencial del usuario, como claves bancarias o números de tarjeta de crédito.
 El malware y virus “troyanos”. Se trata de programas informáticos diseñados para descargarse e
infiltrarse en la computadora del usuario y adueñarse de sus datos sin su consentimiento, o abrir
puertas para que un tercero pueda espiar su información.
 Estafas, robos y engaños en línea. Así como ocurre en la vida offline, en internet existen personas
que ofrecen servicios falsos, venden productos engañosos o solicitan donaciones para causas ficticias,
con el fin de enriquecerse ilegalmente.
 Hackeo o pirateo cibernético. Se trata de usuarios con un alto nivel de conocimiento técnico y
especializado que utilizan distintos programas para tener acceso a computadoras ajenas y robar
información. Esto puede ocurrirle a un usuario cualquiera, instituciones o incluso grandes
corporaciones, razón por la cual estas invierten mucho dinero en seguridad informática.
Riesgos propios de la interacción con terceros
Internet es una herramienta de comunicación masiva, de modo que, en la mayoría de los casos, nuestras
interacciones en línea se dan con otros usuarios que están conectados a través de su teléfono o
computadora, a menudo usando cuentas anónimas o ficticias. Esto se da especialmente en el mundo de
las redes sociales, los foros y aplicaciones sociales o de citas. Son ejemplos de este tipo de riesgos:

 Ciberacoso o ciberbullying. Se trata de la versión en línea del bullying o acoso, que si bien no suele
incluir violencia física (dado que las interacciones son a distancia) sí suele abarcar diferentes formas
de violencia psicológica y social, como la humillación pública, el acoso masivo a través de cuentas de
redes sociales y la publicación en línea de contenidos personales sensibles (direcciones, números
telefónicos, fotografías íntimas).
 Manipulación sexual o grooming. Se trata de la manipulación y el engaño sin fines económicos
claros, sino en busca de placer personal, sexual o de otros tipos. Ya sea que se le haga a un adulto o a
un menor de edad (en este caso se suele hablar de grooming), este tipo de interacciones suele ser muy
riesgosa ya que normalmente conduce a encuentros en la vida real, en los que la persona contactada
puede resultar muy distinta de lo que decía ser en línea.
 Cibersecuestros, extorsión y otras formas de delito informático. Ocurre cuando un usuario pierde
el control de su correo electrónico o cuenta de redes sociales, y normalmente se utiliza su información
para fingir un secuestro real y extraerles dinero a sus familiares, o bien para extorsionar al usuario bajo
amenaza de divulgar datos sensibles de sus cuentas personales.

Riesgos de acceso a información falsa o peligrosa


Internet ofrece una gran cantidad de información, sin embargo, no todo el contenido al que se puede
acceder mediante sus páginas es confiable, legítimo o adecuado para el usuario en cuestión, especialmente
cuando se trata de un niño o adolescente. Son ejemplos de este tipo de riesgos:

 Pornografía, crueldad y contenidos morbosos. El libre acceso de los niños y adolescentes a


información que no sean capaces de comprender cabalmente, especialmente en ausencia de
acompañamiento parental, constituye un importante riesgo de internet y las redes sociales. Existen todo
tipo de contenidos en línea, por lo que resulta importante contar con algún tipo de control parental o de
dinámica familiar de confianza para hacerles frente.
 Radicalización y exposición a contenidos tóxicos. En la era de las redes sociales, el florecimiento
de comunidades de usuarios organizados en torno a creencias radicales o conductas sociales tóxicas
se ha convertido en un verdadero problema, ya que estos cultos fomentan las conductas fanáticas en
torno a causas políticas y sociales (grupos antivacunas, teóricos de la conspiración, cultos
pseudoreligiosos, entre otros) a través de contenidos ficticios o manipuladores.
 Compras inducidas y otras formas de publicidad engañosa. Dado que mucha de la información
disponible en internet es gratuita, la publicidad es el principal mecanismo a través del cual se rentabiliza
la atención de los usuarios. Esto, junto a la falta de una legislación en línea, permite el florecimiento de
publicidad engañosa y todo tipo de promesas para llevar al usuario a concretar, voluntaria o
involuntariamente, compras reales en las que tiene poco o ningún control.

Riesgos derivados del mal uso de internet


Existen algunos riesgos que no resultan inherentes a internet, sino al uso que hagan de ella los usuarios. Es
decir, al mal uso de esta herramienta, que al igual que cualquier otra, puede convertirse en un peligro si se
usa de modo indebido. Son ejemplos de este tipo de riesgos:

 La adicción a internet. Se han descrito diferentes formas de adicción psicológica a internet, tanto en
las redes sociales, los videojuegos en línea u otras plataformas que le brindan al usuario una
gratificación instantánea y un sentido de pertenencia a los que puede resultar difícil renunciar para
algunos usuarios. En estos casos, el usuario adicto sacrifica otros aspectos importantes de su vida
(familia, amigos, trabajo) con tal de continuar jugando o conectándose a la red social.
 Aislamiento social y conductas alienantes. La socialización en línea puede ser rica y compleja, tanto
como la socialización real, pero esto puede resultar problemático cuando los usuarios renuncian a la
vida real, invirtiendo el máximo de tiempo posible a estar en internet. Esto implica salir poco o nada de
casa, renunciar a la familia y otras relaciones sociales reales significativas, y concentrar el total de la
atención y la energía mental a la red, lo cual trae consigo, además, problemas físicos de salud
asociados a la vida sedentaria.

¿Cómo prevenir los usos riesgosos de internet?


Aunque no existe una solución mágica para prevenir el uso peligroso o ilícito de internet, sí existen un
conjunto de premisas que un usuario responsable puede emplear como guías o directrices, mediante las
cuales hacer un empleo saludable de la llamada “red de redes”. Algunas de estas premisas son:

 Emplear un antivirus, un cortafuegos (firewall) y otros programas de seguridad informática. Con


estos se podrá proteger la computadora de la mayoría del software malicioso, los hackeos y los virus.
 Educarse tecnológicamente. En todos los casos se puede hacer un curso de informática, un taller de
uso de internet o solicitar la supervisión de un familiar más instruido si se siente que la interfaz supera
las propias capacidades.
 Instalar un programa de control parental. Con este tipo de software es posible bloquear páginas
pornográficas, de contenido ilícito o inmoral, para impedir que los niños accedan a ellas. Otra opción
sería tener sesiones con contraseña para cada quien, cada una con cierto tipo de permisos asignados.
 Poner límites al tiempo de navegación. Hay que saber cuándo parar, ya sea que estemos en redes
sociales o jugando en línea, conviene tener algún tipo de alarma o señal que nos permita tener control
sobre el tiempo que invertimos en línea. En ningún momento internet debe suplantar la vida real, ni
convertirse en una forma de escapar de las situaciones reales, por desagradables o retadoras que
sean.
 Desconfiar de lo que se ve o se lee. No todo lo que está en internet, ni todo lo que comparten
nuestros amigos en redes sociales, es fidedigno y confiable. Una actitud prudente hacia la información
en línea pasa por una dosis de escepticismo, una mínima verificación y, en la medida de lo posible, por
el sentido común: si una oferta es demasiado buena para ser verdad, seguramente no lo sea.
 Conversar sobre los asuntos de internet. Ninguna medida supera el beneficio de una buena y
honesta conversación familiar en torno a temas difíciles, pero necesarios. Especialmente cuando se
trata de niños o adolescentes: lo ideal es que acudan a sus padres ante cualquier sospecha de riesgo o
eventualidad, y para esto los padres también deberán prestar especial atención a lo que sus hijos
cuentan sobre su actividad en línea.

Riesgos y peligros de las redes sociales


Te explicamos cuáles son los riesgos y peligros que
surgen de las redes sociales, en aspectos emocionales,
sociales y en seguridad.

En las redes sociales no sabemos quién observa nuestras


interacciones.

Riesgos y peligros de las redes sociales


Las redes sociales son espacios digitales de intercambio y esparcimiento social. En ellas, un número
diverso de usuarios comparten mensajes, fotografías, videos y otro tipo de material multimedia, de acuerdo
a criterios de comunicación prestablecidos, formando así una comunidad virtual más o menos abierta.

Todas las redes sociales se basan en el principio de los seis grados de separación, que dicta cómo
todos los seres humanos estamos conectados de un modo u otro a partir del nexo que tenemos con algún
amigo, pariente o conocido, éste con algún otro pariente o conocido suyo, y así sucesivamente hasta los
seis grados de diferimiento.
Este mismo principio, llevado al ciberespacio, cobró realce desde la masificación de Internet y la
aparición en 1995 del site classmates.com, que ofrecía la posibilidad de conectarse con antiguos
compañeros de colegio, universidad, etc. Este es considerado como la primera red social de la historia
de Internet.

Pero mucho han evolucionado las redes sociales desde entonces, así como lo ha hecho Internet. Los
teléfonos inteligentes integraron las redes sociales a otros aspectos de nuestra vida. De hecho, el
uso de estos teléfonos exceden las comunicaciones telefónicas: son herramientas de lectura, de pago,
de socialización, etc. Las posibilidades que esta tecnología entraña son infinitas.

En consecuencia, junto con el florecimiento de las redes sociales surgieron también nuevos riesgos y
peligros, que repasaremos por separado a continuación, clasificándolos en base al tipo de peligro que
entraña cada uno.

Riesgos de privacidad en las redes sociales


Es necesario proteger información confidencial como
números de tarjetas de crédito.

Uno de los grandes inconvenientes de Internet y en especial


de las redes sociales es la facilidad con la
que información privada o confidencial puede hacerse
pública o caer en malas manos.

Desde datos tan simples como la ubicación (registrada por el teléfono celular o cualquier aparato dotado de
un GPS), edad, dirección de nuestro trabajo, escuela u hogar, hasta otros mucho más sensibles como el
número de nuestra tarjeta de crédito (o la de nuestros padres), nuestro número telefónico o de cuenta
bancaria, todos pueden ser interceptados.

El robo de información pueden realizarlos hackers o usuarios inescrupulosos que se hacen pasar por
amigos, o bien intercepten mensajes destinados a terceros. En otros casos, la información se obtiene a
través de campañas fraudulentas de venta, donación u ofertas engañosas.

Algo semejante ocurre con el material íntimo (como fotografías de desnudos o mensajes eróticos), que si
bien está destinado a un usuario concreto y no a divulgarse libremente, puede hacerse público o venderse
en páginas de pornografía, sin el consentimiento de quien los emitió, creyéndose a salvo en la privacidad de
un mensaje directo.

El consejo general para evitar estas situaciones es administrar la información privada con un criterio de
alerta: saber que nuestra información puede ser empleada con fines nocivos, y que no todo el que
emplea las redes sociales lo hace con el mismo fin.

No aceptar solicitudes de ningún tipo de personas extrañas o misteriosas, ni brindar nunca información
sensible en respuesta a ofertas que parezcan demasiado buenas para ser verdad. Borrar la información
privada sensible o encriptarla detrás de contraseñas seguras, que deberán renovarse cada cierto tiempo.

En el caso de los menores de edad, es necesario instruirlos al respecto y enseñarles que, si bien parecen
un lugar seguro, las redes sociales son tan peligrosas como una calle solitaria o la plaza.

Riesgos de seguridad en las redes sociales


El contacto por redes sociales es tan inseguro como los contactos con completos desconocidos en
plena calle, porque los perfiles son privados y no siempre podemos tener acceso a la información de quién
está del otro lado de la pantalla. Hacer citas con desconocidos, transacciones económicas informales son
conductas riesgosas en redes sociales.
Un caso de especial vulnerabilidad lo representan los menores de edad, que pueden ver en las redes
sociales un entorno libre de la supervisión paterna para exponerse voluntaria o involuntariamente al alcance
de desconocidos, o acceder a material sensible o ilegal que luego no sepan manejar por cuenta propia.

El malware, los programas maliciosos y los timadores o estafadores abundan en las redes sociales. Una
forma simple de evitarlos es aplicar siempre un criterio racional a la interacción.

Por ejemplo, si de la nada te escribe una hermosa chica tailandesa para decirte que has resultado electo en
un concurso en el cual no participaste, y que ganarás una fortuna a cambio de revelar tus detalles
bancarios, lo más seguro es que se trate de una estafa.

Riesgos emocionales en las redes sociales


Las redes sociales pueden hacernos creer que todos tienen vidas
mejores que la nuestra.

El impacto de las redes sociales en nuestras emociones es un tema


polémico y que se estudia mucho hoy en día. Se ha estudiado
que las redes forjan una suerte de adicción, incitando a su uso
mediante recompensas subliminales. Se conoce como el “hit de
dopamina” al efecto que producen sus notificaciones en el cerebro,
semejante a lo que inducen las drogas en la mente del adicto.

Por otro lado, el uso de redes sociales puede incidir negativamente en nuestra autoestima, asociada a
la competencia por la aprobación grupal. Las redes sociales exponen un mundo de
popularidad, felicidad, intensidad o éxito que rara vez se corresponde con la vida real de sus usuarios.

El mensaje tácito es siempre de falta: todos tienen miles de amigos menos tú, todos tienen mucho éxito
menos tú, todos son felices menos tú. El efecto paradójico de ello es deprimir al usuario e incitarlo a
compensar esta sensación con una frenética actividad en línea, dedicándole a las redes sociales más vida
que a su propia vida real, y reproduciendo por lo tanto el ciclo de tristeza.

Por otro lado, los algoritmos que rigen las redes sociales persiguen la mayor cantidad de interacciones
posible, a partir de un análisis profundo de los datos introducidos por el propio usuario: cada vez que
interactuamos con una entrada en redes sociales, estamos diciéndole al algoritmo que nos muestre más
contenido semejante.

El efecto a la larga es de una cámara de eco, en la que sólo consumimos opiniones semejantes a la
nuestra y nos reforzamos la idea de que quienes no están en nuestro anillo selecto son poco menos que
idiotas. Es así que las redes sociales se han convertido en un lugar repleto de opiniones radicales y de
mucho extremismo, en materia de política, religión y otros temas polémicos.

El consumo de las llamadas fake news o noticias falsas es también un ejemplo de este contenido tóxico,
que contribuye sólo con desinformar, esparcir rumores o ideas delirantes, radicalizar la opinión que se tenga
sobre un tema y, a la larga, empobrecer emocionalmente a los usuarios más vulnerables.

Riesgos de socialización en las redes sociales


La alienación social es otro riesgo importante en el uso de las redes sociales. Existen personas cuya vida
virtual es mucho más rica que su vida real, o que viven una suerte de experiencia alterna (un alter-ego)
en redes sociales.

Así, se descuidan aspectos cruciales de su vida real, como pueden ser la productividad en el trabajo, el
estudio, las relaciones interpersonales en su familia, etc. En muchos casos, las redes sociales deben
tratarse como una adicción, y puede que sea necesaria cierta orientación psicológica profesional.
Privacidad digital
Te explicamos qué es la privacidad digital, sus
características, importancia y riesgos de su ausencia.
Además, la privacidad en la web.

La privacidad digital puede impedir la comercialización de


nuestra información.

¿Qué es la privacidad digital?


La privacidad digital o privacidad en Internet, es el grado de control que poseemos del contenido
personal que ingresamos de manera voluntaria o involuntaria a Internet, en tanto usuarios, a través
de páginas web, aplicaciones o cualquier otra pieza de software, especialmente cuando es susceptible de
ser almacenado, utilizada y comercializado por terceros.

La privacidad digital implica el derecho que tenemos las personas a administrar nuestra “huella
digital”, o sea, la información que dejamos a nuestro paso al emplear Internet y las tecnologías 2.0, y a
limitar su aprovechamiento por empresas y terceros, tanto con fines legales como ilegales.

Se trata de una preocupación contemporánea surgida a partir de la masificación de los comercios en línea y
del intercambio social a través de plataformas digitales y redes sociales, vinculada con los
llamados Derechos Humanos de cuarta generación.

El problema con la privacidad y la protección de datos en Internet tiene que ver con que se trata de un área
relativamente nueva de la experiencia humana. Por eso está poco regulada legalmente y sin instituciones
propias.

Hoy se comparten en Internet cantidades inconcebibles de información diariamente de manera


desordenada y, en muchos casos, sin supervisión, gracias a dinámicas tecnológicas cuyo conocimiento y
manejo especializado no son precisamente de acceso popular, es decir, son de manejo altamente técnico y
especializado.

Numerosas iniciativas nacionales e internacionales han surgido a principios del siglo XXI, interesadas en un
marco regulatorio legal o algún tipo de jurisdicción respecto al manejo de la información en la red.
Especialmente se busca regular el “big data”: las grandes cantidades de información que los usuarios
ingresan a la red de manera voluntaria, y que es comercializada y aprovechada con fines privados sin su
conocimiento ni su consentimiento.

Características de la privacidad digital


La privacidad digital se caracteriza, a grandes rasgos, por lo siguiente:

 Se refiere a toda forma de información que los usuarios de Internet dejan a su paso al navegar o
al emplear distintos tipos de aplicaciones y software. Ello puede abarcar desde datos personales
fundamentales, como el nombre, el número telefónico o el número de tarjeta de crédito, o bien datos
más abstractos como la ubicación geográfica, los contactos personales, el historial de navegación y los
patrones de consumo informativo, por ejemplo.
 También se refiere a contenidos propios generados por los usuarios de Internet, como mensajes,
imágenes, videos y grabaciones, puestas a circular de manera voluntaria o involuntaria en la red, a
través de canales privados o públicos.
 No se limita al uso de páginas web, sino también a la transmisión de datos al realizar
operaciones de comercio electrónico, usar aplicaciones, servicios de mensajería instantánea o redes
sociales.
 Suele estar regulada por leyes locales o nacionales, contempladas en cada ordenamiento
jurídico particular. Sin embargo, la naturaleza global de Internet siempre supone un reto para su
regulación local.
 Atañe a empresas de desarrollo de software y servicios online, y a proveedores de acceso a
Internet, quienes venden este servicio de manera indiscriminada, y por ende deben ser responsables,
así sea parcialmente, de su modo de empleo.

Problemas y riesgos en la privacidad digital


Los riesgos que supone la ausencia de políticas de privacidad digital son mucho más serios de lo que
supone la mayoría de la población, y pueden afectar la vida privada de maneras catastróficas, si no se
toman las medidas pertinentes a tiempo. Los principales de dichos riesgos y problemas se resumen en:

 Rastreo y geolocalización. Aparatos como los teléfonos celulares o incluso la dirección IP de


las computadoras puede revelar a terceros aspectos bastante detallados de la ubicación geográfica de
los usuarios, como en dónde estamos y durante cuánto tiempo, con quién coincidimos y en dónde, lo
cual puede ser aprovechado por personas malintencionadas para cometer delitos y acosos.
 Espionaje y retención de datos confidenciales. A través de hackers y programas maliciosos, es
posible que terceras personas obtengan acceso a nuestros aparatos conectados a Internet y los
manipulen para capturar información confidencial, como números de tarjeta de crédito o seguro social, o
incluso información comprometedora usando la cámara web o el micrófono de nuestros aparatos. Con
esa información podrían luego ejercer chantajes.
 Análisis de tráfico. Diferentes aplicaciones registran nuestros hábitos en línea, almacenando la
información de qué vemos y por cuánto tiempo, y luego comercializan esa información a terceros, sin
que sepamos quiénes son, qué harán con ella o cuánto dinero vale la descripción de nuestros hábitos
en Internet.
 SPAM y publicidad engañosa. Esto no es nada nuevo para un usuario tradicional de Internet:
anuncios falaces, correos electrónicos falsos o que fingen ser de nuestros bancos (phishing o
suplantación de identidad), en fin, existen muy diferentes estrategias en la red para capturar nuestros
datos y utilizarlos en nuestra contra, o para bombardearnos con publicidad que no sólo es fastidiosa,
sino que a la larga restringe las capacidades de nuestros equipos electrónicos.
 Ciberbullying. El acceso indiscriminado a la información personal permite fenómenos crueles como el
ciberacoso o ciberbullying, en el que uno o más individuos se dedican a humillar, difamar o lastimar
psicológicamente a una persona, especialmente a los niños y adolescentes, en una versión mucho más
despiadada todavía del acoso escolar o bullying.

Importancia de la privacidad digital

La falta de privacidad digital afecta aspectos sociales,


económicos y políticos de la vida.

La privacidad digital es fundamental para garantizar el uso correcto, respetuoso y seguro de las
dinámicas que Internet posibilita. Es un paso, si se quiere, hacia una Internet más amable, más segura y
en la que se fomente un uso responsable de la tecnología.

Además, los riesgos que significa la falta de privacidad digital son reales e inmensos, y sus efectos en la
vida cotidiana pueden ser trágicos, especialmente en el mundo hiperconectado y vigilante que se perfila
hacia mediados del siglo XXI.
Privacidad en la web
Para cumplir con las normativas de la privacidad en la red, existen ya distintas medidas que se deben
cumplir de cara al destinatario de la información, aunque en muchos casos distan de ser ideales. Son
ejemplos de ello los siguientes:

 Avisos legales. Los avisos legales son contenidos informativos que una empresa está obligada a
introducir en sus portales digitales y en sus comunicaciones, para brindar al usuario toda la información
legal y comercial que necesite para saber con quién está haciendo transacciones, es decir, a quién le
compra o a quién le suministra su información.
 Políticas de privacidad. En las páginas web y en cierto tipo de aplicaciones, el acceso a la información
confidencial o personalizada sólo puede darse cuando el usuario acepta los términos y condiciones de
uso. Esto usualmente ocurre al ingresar a la página y por lo general bajo la misma lógica de la letra
pequeña en los anuncios publicitarios y contratos: algo redactado de manera engorrosa y abundante,
que ningún usuario lee ni se toma demasiado en serio, a pesar de que realmente lo sea.
 “Cookies”. Se llama así a pequeños archivos que se instalan en el software de navegación de los
usuarios, y que sirven para recordar información sobre su comportamiento. Algunos pueden ser útiles
para recordar contraseñas o sesiones iniciadas, y otros pueden en cambio compilar datos y enviarlos a
terceros con fines publicitarios. La instalación de estos archivos, no obstante, debe aceptarse
expresamente para poder ser legal.
 Privacidad en correos electrónicos. Las empresas que realizan envíos masivos de información por
correo electrónico están obligadas a tomar las medidas pertinentes para que el usuario distinga entre
comunicaciones formales y oficiales, y copias o imitaciones con fines inescrupulosos, y para que
cualquier intercambio de datos que realice con la institución ocurra bajo estrictos protocolos de
seguridad y de privacidad. Asimismo, las empresas que realizan publicidad masiva (mailing lists) deben
brindar a los usuarios la oportunidad de desuscribirse en cualquier momento que deseen dejar de
recibir sus envíos.

Privacidad en redes sociales


Las redes sociales son otro terreno espinoso para la privacidad digital, dado que las personas suelen
emplearlas para compartir información personal o establecer nexos sociales, en ocasiones con completos
desconocidos. Por ende, existen recomendaciones importantes para conservar la privacidad en redes
sociales, tales como:

 Controlar la configuración de privacidad de nuestras cuentas en redes sociales: a quiénes les


damos permiso para ver nuestras fotos, para escribirnos o para acceder a datos como nuestro teléfono
o dirección de correo electrónico. Todo ello debería poder administrarse a través de la cuenta en la red
social, de modo que no cualquiera tenga acceso a nosotros.
 Desconfiar de las cuentas que pretendan ser de celebridades o personas famosas y que insistan en
establecer contacto con nosotros, especialmente cuando prometen premios u otros ardides. Debemos
ser selectivos respecto de a quién le revelamos la información contenida en nuestras cuentas privadas.
 Restringir el envío de información altamente sensible, como contraseñas, fotografías íntimas o
incluso nuestra ubicación en tiempo real a través de redes sociales. Debemos siempre saber a quién
estamos dándole acceso a nuestra intimidad, y debemos comportarnos en redes sociales tal y como lo
haríamos en la plaza pública.
 Elegir si deseamos recibir anuncios personalizados (es decir, si deseamos suministrar nuestros
datos de navegación y de comportamiento en redes sociales) o no. Siempre podemos negarnos a
suministrar información, y debemos considerarla tan valiosa como el dinero: cuando una aplicación en
redes sociales nos pide tener acceso a nuestra información a cambio de algo, no está realmente
ofreciéndonos un servicio gratuito, sino que estamos pagándolo con información personal.

Fuente: https://concepto.de/privacidad-digital/#ixzz8auCRoH7L

Common questions

Con tecnología de IA

Para proteger su privacidad digital, los usuarios deben controlar las configuraciones de privacidad en sus perfiles de redes sociales, limitar el acceso a su información personal, y ser selectivos al compartir datos sensibles como contraseñas o ubicaciones . Además, es importante desconfiar de ofertas inusualmente generosas y ser conscientes de que la información personal es valiosa, similar a la moneda, lo que implica discernir antes de entregarla a aplicaciones o servicios .

Las empresas tecnológicas tienen la responsabilidad ética de garantizar la privacidad digital de sus usuarios mediante la implementación de políticas claras de privacidad, protección de datos confidenciales, y obtención del consentimiento informado de los usuarios antes de recopilar datos . Deben ofrecer transparencia sobre cómo se utiliza la información recopilada, permitir a los usuarios controlar sus configuraciones de privacidad, y ser proactivas en la prevención del uso indebido de datos .

Contenidos en internet como pornografía, violencia explícita, y radicalismo representan un peligro para niños y adolescentes al poder influir negativamente en su desarrollo emocional y cognitivo . Para mitigar el acceso a estos contenidos es crucial usar programas de control parental y educar a los jóvenes sobre los riesgos de internet, incentivando el acompañamiento y supervisión continua por parte de los padres o tutores .

El uso excesivo de internet puede contribuir significativamente a la alienación social al provocar que los usuarios renuncien a interacciones sociales cara a cara, prefiriendo relacionarse en línea, lo cual puede degradar la calidad de sus relaciones interpersonales reales . Este aislamiento social resultante puede provocar una disminución del apoyo social percibido, menor satisfacción en la vida diaria y crecimiento de trastornos asociados a la soledad y al sedentarismo .

La radicalización en comunidades en línea puede fomentar conductas fanáticas y polarizadas alrededor de causas extremas, como grupos antivacunas o teorías de conspiración . Estos cultos pueden manipular a los usuarios para que adopten visiones del mundo que son socialmente divisivas y que impactan negativamente en la cohesión social y las decisiones políticas .

El ciberbullying influye severamente en la salud mental de las víctimas, causando depresión, ansiedad y pérdida de autoestima debido a la constante humillación y difamación experimentada . A largo plazo, esto puede llevar a consecuencias devastadoras como el aislamiento social, dificultades académicas o laborales, y en casos extremos, pensamientos suicidas o autoinfligidos .

La implementación de programas como antivirus y cortafuegos es crucial en la ciberseguridad, ya que ayudan a proteger dispositivos contra software malicioso, hackeos y virus, cuidando la integridad y la privacidad de la información personal y corporativa . Estos programas actúan como una barrera defensiva que evita accesos no autorizados y asegura un entorno más seguro para el usuario .

Para discernir la veracidad de la información y protegerse contra la desinformación, los usuarios deben adoptar una postura escéptica, verificar las fuentes de la información obtenida, y contrastar con información proveniente de medios acreditados . Es fundamental desarrollar habilidades de pensamiento crítico y hacerse preguntas sobre la lógica y la evidencia detrás de afirmaciones extraordinarias para protegerse de ser engañados .

Interacciones en redes sociales con cuentas anónimas o ficticias pueden llevar a riesgos importantes como el ciberacoso o ciberbullying, donde las víctimas son sometidas a humillación pública y acoso masivo, que son formas de violencia psicológica significativa . Ademá, estas interacciones pueden derivar en manipulación sexual o grooming, lo que puede ser particularmente peligroso ya que a menudo conducen a encuentros en la vida real, poniendo a los usuarios en situaciones de riesgo físico y emocional .

Es importante que las familias conversen sobre los peligros en línea con sus hijos para fomentar un ambiente de confianza donde los menores se sientan seguros al compartir sus experiencias y preocupaciones . Esto contribuye a educarlos sobre los riesgos potenciales, habilitándolos para tomar decisiones seguras y responsables en internet, además de reforzar medidas preventivas como el reconocimiento de señales de peligro inmediato en línea .

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