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Este monográfico ha sido refundido y
editado en su totalidad por Juan Durán
Postigo. El presente es propiedad de
Pure Survival S.L. CIF B72306921
Se prohíbe la reproducción total o
parcial del mismo sin autorización
expresa y por escrito de Pure Survival
S.L.
Abril 2016
© Pure Survival S.L.
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A mi Mujer
Carmen
3
<< La vida es un instinto de
desarrollo, de supervivencia, de
acumulación de fuerzas, de poder >>
Friedrich Nietzsche
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El refugio en la supervivencia
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Nota del autor
Este monográfico nace con la idea
de recopilar y difundir tanto los
conocimientos propios como los de
diversos autores. La importancia de
proporcionarnos un techo bajo el que
cobijarnos, es factor fundamental en
supervivencia.
El descanso es tan necesario como
el agua y la comida, hemos de saber
hacer un refugio para poder afrontar
nuestra situación adversa y
protegernos de las condiciones
climáticas, para proporcionarnos ese
descanso, hemos de intentar combatir
la hipotermia con todos nuestros
recursos, este es uno de ellos.
Juan Durán
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Antes de hablar de refugios hemos
de hacer una distinción entre refugios
y abrigos, los dos son medios de
estacionamiento, es decir, los dos son
lugares donde quedaremos
establecidos temporalmente.
Pero no son lo mismo, veamos su
definición empírica y notaremos
rápidamente su diferencia. De hecho
podemos hacer una primera diferencia
entre ambos, el abrigo es la protección
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que buscamos y el refugio, es ese
abrigo, que nos da la protección.
El termino abrigo proviene del latín
apricus, una defensa contra el frío, que
conserva una temperatura mayor a su
entorno y que impide que entre el
viento, actuando como refugio de las
inclemencias del tiempo.
Sin embargo el término refugio es el
espacio creado artificialmente por el
hombre o tomado por él como espacio
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de protección frente a posibles
peligros. Un refugio toma su nombre
específicamente de la idea de refugiar
a un individuo o un animal de
amenazas que pueden poner el peligro
su supervivencia. Como tal, el refugio
se convierte en una especie de
vivienda que puede ser temporal o que
puede volverse permanente de
acuerdo a las necesidades y
posibilidades específicas de cada
situación. Sin embargo, si se entiende
como espacio seguro y más o menos
cómodo, cualquier vivienda puede ser
considerada un refugio para el ser
humano.
Los refugios fueron especialmente
importantes en épocas de la
humanidad en las que el hombre era
nómada y no construía sus propias
viviendas, si no que se adaptaba a
formas naturales, tales como cuevas en
donde podía protegerse de las
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inclemencias del clima así como
también de animales peligrosos.
La elección del lugar y el tipo de
abrigo, la protección que buscamos,
para construir nuestro refugio, ha de
responder a una serie de necesidades,
siendo estas la que determinaran su
construcción.
Veamos cuales son estas
necesidades antes de construir un
refugio.
Elección de la zona
Debe de construirse en la medida de
lo posible cerca de zonas de agua
potable, comida y leña, lo cual nos
evitará realizar grandes
desplazamientos para buscar estos
recursos y un gasto innecesario de
energías, más aun sabiendo que las
necesitaremos. Alejado de lugares
pantanosos o con agua estancada, lo
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que nos evitará humedad y la
“compañía” de todo tipo de insectos.
Debemos de tener en la misma zona
material para su construcción, para no
tener que hacer “paseos” con material
de construcción, troncos, lianas, ramas,
hojas y todo lo necesario para su
elaboración.
Protegido inicialmente de los
peligros naturales como inundaciones,
desprendimientos y guaridas de
animales.
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El terreno ha de ser en la medida
de lo posible llano, hay que buscar la
mayor comodidad ya que será un lugar
no solo de protección sino de
descanso.
Si hemos de construirlo en
montaña, y el terreno lo posibilita, lo
haremos en las caras sur y sureste ya
que son las menos húmedas, las más
secas y soleadas. De igual manera al
ser en montañas han de ser lo más
alejado posible de las cumbres, de las
cimas, nos protegerá de los gélidos
vientos.
Por el contrario si hemos de hacerlo
en una zona baja, tendremos muy
presente las vaguadas y fondo de
valles, ya que la humedad es mucho
más relativa y corremos el peligro de
inundaciones o riadas en zonas de
fuertes lluvias. Las medias laderas son
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los lugares más acertados cuando se
trata de construcciones en montaña
Por último la construcción de
refugios se verá modificada por la
época del año, por las diferencias de
temperaturas durante el día y la noche,
sobre todo en climas extremos, la
posibilidad de lluvias de manera
regular, la disponibilidad del material
para su construcción y por supuesto la
más importante, el tiempo estimado
de permanencia en la zona.
Esto último es algo totalmente
imprevisible, en este aspecto hemos,
de diferenciar un refugio para una
estancia temporal, una salida
organizada al campo, un vivac
temporal, de una situación extrema en
la que no sabremos cuando tenemos
posibilidad de ser rescatados, lo cual
nos conlleva elaborar un refugio más
completo y elaborado.
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Consideraciones generales
Antes de enumerar los distintos tipo
de refugios más conocidos y más
usuales, por su facilidad de
construcción, hemos de saber que las
grutas o cuevas son el mejor abrigo
natural que podemos encontrar, pero
cuidado, puede que estén habitadas,
son los lugares habituales de morada
de los animales salvajes, ellos viven ahí
14
y como siempre decimos en
supervivencia,
los extraños somos nosotros, es su
medio, es su hábitat y se sentirán
amenazados por nuestra presencia, ya
sabemos a qué conlleva eso.
En lugares donde no exista la
vegetación apropiada para su
construcción, las condiciones
climáticas sean adversas o nuestra
permanencia en ellos vaya a ser
prolongada, podemos hacerlos con
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piedras, adobes, troncos o tepes para
elevar los muros y cubrir con lajas
largas de pizarra para la cubierta. La
piedra, adobada con barro nos aísla
enormemente del frio y repele el calor.
La entrada del refugio, siempre, ha
de orientarse en dirección contraria al
viento predominante, en ausencia de
este se orientará al sur, como sabemos
siempre es el punto cardinal más
soleado y con menos humedad, ha de
ser pequeña, con ello facilitaremos su
cierre si lo que queremos es un refugio
lo más estanco posible.
Si hemos construido un refugio en
pendiente, debido a que el terreno no
nos ha permitido una zona llana, el eje
longitudinal del refugio debe coincidir
con la dirección de la pendiente,
quedando la cabecera del mismo en la
parte más elevada del terreno.
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Antes de comenzar su construcción
hemos de tener muy claro cual han de
ser sus dimensiones, indudablemente
esto irá en función del número de
ocupantes. No por ello hay que dejar
de tener en cuenta, que cuanto más
pequeño sea, más fácil será
mantenerlo caliente con tiempo frio o
temperaturas extremas.
Siempre hemos de tener en cuenta
un mínimo de comodidades y que
nuestro equipo pueda quedar
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resguardado en el interior, en caso de
tenerlo, claro está.
Una vez que tenemos la estructura
montada, lo que veremos
posteriormente en función de los tipos,
cuando empecemos a cubrir las
paredes, los laterales, ha de ser de
abajo a arriba y siempre, la de arriba
por encima de la de abajo, para que el
agua, en caso de lluvia discurra sin
penetrar en el interior.
Si estamos en una zona con fuertes
y constantes lluvias, el material del
techo ha de ser más abundante y
pesado y por consiguiente mayor ha de
ser la inclinación.
El material más apropiado para unir
travesaños, ramas etc., es el alambre,
si no disponemos de éste, ni de cuerda,
emplearemos cuerdas de
circunstancias como veremos más
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adelante, como sabemos, la naturaleza
nos proporciona un sinfín de plantas
que podemos usar para el anudado o
para la fabricación de cuerdas
naturales.
Cualquier refugio que
construyamos ha de estar, siempre,
sin excepción, rodeado por una zanja
para canalizar el agua de lluvia.
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Tipos de refugios
Son muchos los tipos de refugios
que podemos construir, todos y cada
uno de ellos irán en función de
nuestras necesidades, materiales y
duración de nuestro estacionamiento.
Por supuesto ni que decir tiene que
lo que prima es nuestro conocimiento
y nuestra práctica, lo demás lo
determinará el medio directamente.
En primer lugar para la construcción
de cualquier tipo de refugio, hemos de
buscar los propios refugios naturales
que nos proporcionan el medio,
cuevas, grutas, desniveles, árboles
caídos, si no tenemos a nuestro
alcance ninguno de ellos, será cuando
construyamos uno desde cero, pero lo
primero es observar la zona en la que
estamos. Es totalmente absurdo, cosa
que he visto en algunos “realities”
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construir un refugio de troncos al lado
de una cueva. Si nos encontramos con
un refugio natural, lo único que hemos
de hacer es adecuarlo, acondicionarlo
de acorde a nuestras necesidades.
Refugios en cuevas naturales
Como hemos citado anteriormente,
solo hay que tener la precaución de
inspeccionar detenidamente, si la gruta
o cueva es la de un animal, de serlo, lo
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mejor será alejarnos de allí, siempre y
cuando sea un animal que pueda poner
en peligro nuestra vida.
Si no es un animal peligroso, porque
no hacer de “cangrejo ermitaño”
porque no usar lo que es de otro, la
finalidad es sobrevivir, pero ojo, una
cosa es sobrevivir en una situación
extrema y la otra es un fin de semana
de acampada…
Con ello pretendo decir que si lo
que buscamos es un refugio temporal,
por hobby, por afición, qué necesidad
hay de usurpar algo por pura
comodidad, seamos lógicos y
consecuentes siempre con nuestras
acciones.
Pero partamos de la base que la
cueva o gruta que encontramos, está
deshabitada, no es la morada de
ningún animal, como la
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acondicionamos? Lo primero que
tenemos que hacer es una inspección a
fondo, ya que puede ser “compartida”
con animales no visibles, reptiles,
insectos, todos ellos pueden ser muy
perjudiciales para nuestra salud,
pueden ser un molesto compañero de
piso.
La señal más significativa de que
una cueva pertenece a un animal, es su
fuerte olor a orina y excrementos, ya
que como sabemos, o deberíamos
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saber, es su manera de marcar el
territorio.
Otro indicio a simple vista son los
restos óseos de animales, dejados allí
por su cazador, restos de pelos de
animal, insectos como moscas o
mosquitos que acuden al olor de los
excrementos y de los restos de comida
putrefactos, lechos de ramas
aplastados en zonas oscuras de la
cueva, podemos tener un montón de
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indicios que nos hagan ver que
habitualmente reside allí un animal,
que puede ser peligroso para nosotros,
no hace falta ser un experto cazador
para ello.
Una vez que tenemos claro que la
cueva está deshabitada y lo bastante
limpia como para pernoctar en ella, lo
primero que haremos será encender
un fuego próximo a la entrada, por dos
motivos, en primer lugar, será nuestra
señal de presencia, puede que nos
estén buscando y si lo hacemos en lo
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más profundo de la cueva y depende
de su forma, puede que el fuego no se
vea desde los alrededores.
De igual manera que sirve para
indicar nuestra presencia a humanos,
sirve para indicar nuestra presencia a
los posibles animales de la zona, como
sabemos el fuego, los mantendrá
alejados.
Si el fuego está demasiado al
interior de la cueva, el humo generado
por la hoguera puede llegar a
producirnos una intoxicación por
dióxido de carbono y en el peor de los
casos, acabar con nuestra vida, por
otra parte el humo de una hoguera en
la entrada, tenderá a salir hacia fuera,
siempre y cuando no se lo impida el
viento. Es recomendable apilar leña en
el interior de la cueva, si estamos en
una situación extrema, nuestras
fuerzas irán en disminución.
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Hay expertos survivalistas o
bushcrafters que no le dan al refugio
una prioridad sobre los demás
elementos de supervivencia, bajo mi
punto de vista, en una situación
extrema, es de lo más importante, de
hecho, en mi escala de necesidades, lo
sitúo en primer lugar, seguido de agua,
fuego y alimentos.
Clasificación de refugios
Podemos clasificar los refugios para
su estudio en dos grandes grupos, en
cuanto a su construcción, podremos
hablar de refugios naturales y de
refugios improvisados y en cuanto a
nuestra estancia o estacionamiento
podremos clasificarlos como
permanentes o semipermanentes.
Refugios naturales, son aquellos,
que como hemos hablado
anteriormente, nos ofrece, valga la
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redundancia, la propia naturaleza, ya
sea en forma de grutas, cavernas o
cuevas, troncos caídos e incluso
desniveles del terreno, nuestra
preparación y nuestro conocimientos
de las técnicas de construcción, son los
que harán que sean simples accidentes
geográficos y pasen a ser nuestra
vivienda temporal.
Denominaremos refugios
improvisados a aquellos que
construiremos con material que
tengamos a nuestra disposición. Bien
sea con ponchos o toldos, que veremos
en profundidad más adelante, o bien
con ramas y troncos.
Ni que decir tiene que todo refugio
natural es de por sí un refugio
improvisado, pero por el contrario un
refugio improvisado no tiene por qué
ser un refugio natural. Si hacemos un
refugio temporal, en el que no
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preveamos que vallamos a estacionar
mucho tiempo, estaremos hablando de
un refugio semipermanente, si por el
contrario nuestra construcción es para
un periodo desconocido o
presumiblemente largo de tiempo será
permanente. No obstante a la hora de
hacer nuestro refugio, sea permanente
o semipermanente, ha de estar lo
mejor construido posible, para que
cubra nuestras necesidades.
Por norma general incurrimos en un
error al pensar que un refugio
permanente es aquel que no se
destruye nunca, en ese caso estamos
hablando de una vivienda o habitáculo
y no de un refugio.
Por ultimo haremos alusión a la
palabra vivac, termino de procedencia
militar. Por hacer un vivac o vivaquear,
se conoce a la práctica de dormir a la
intemperie, al raso, sin ninguna
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estructura que sirva de abrigo o techo,
ya sea con o sin saco de dormir o
similar. En concreto, la palabra vivac
hace referencia al lugar en el que se
pernocta, no al refugio, siendo así
sinónimo de vivaque.
De forma tradicional el término
hace referencia a un campamento
militar hecho como refugio
improvisado, por lo general sin techo ni
protección contra el fuego enemigo en
el que las tropas vivaquean.
En la actualidad también suele
describir una variedad de
campamentos improvisados utilizados
en montañismo. En este caso, un error
de cálculo, una tormenta, un accidente
o el placer de dormir en la ascensión
pueden llevar al montañista a hacer
vivac.
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Como vemos el término vivac no
tiene nada que ver con un refugio,
aunque por mal uso de la palabra, hoy
en día, mal llamados, se le denomina
así a un refugio en algunos lugares.
Pero quizás una de las partes más
importantes de un refugio,
independientemente de su tipo es el
lecho, el lugar donde descansamos
dentro del refugio.
Lechos
Es de vital importancia, más aun en
determinadas zonas, tener un buen
lecho donde descansar y no pasar frío.
Hemos de construirnos un buen
aislante que nos preserve de la
humedad y del contacto directo con el
suelo. Desconocemos totalmente que
es más importante colocar más abrigo
31
en el suelo, debajo del cuerpo, que
encima.
Un buen lecho sobre el que
descansar ha de ser seco, blando y
grueso. En posición tumbada, el cuerpo
pierde el 80% del calor por el suelo.
Ello nos indica que ha de ser una de las
partes más trabajadas del refugio
independientemente de su propia
construcción.
El suelo se puede impermeabilizar
de muchas maneras posibles, con
líquenes de bosques umbríos, que
cuelgan de las ramas y que absorben el
agua, pudiéndose usar como colchón y
como aislante al mismo tiempo.
Haciendo una buena hoguera. Una
vez que se apague depositas las cenizas
en un agujero anteriormente hecho, lo
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cubres con tierra y te echas encima. De
esta manera las brasas te calentarán.
Acumulando pinocha, hojarasca
seca e incluso ramas y delimitando
todo ello con largueros, tal como
mostramos en la figura.
En terrenos con mucha hierba
podemos fabricar un lecho con tepes,
colocados en capas alternas, hasta
formar un conjunto blando. El conjunto
se puede cubrir con un poncho,
plástico o manta y sujetando los
extremos al suelo.
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Con ramas de madera verde, sin
corteza, colocadas paralelamente (a) o
entrelazadas entre sí (b), se puede
realizar un lecho cómodo.
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Si tenemos la posibilidad de usar
sacos de plástico, mantas o telas
resistentes, podemos construir otros
tipos de lechos, ya sea en suelo
directamente o elevados de éste para
contrarrestar la humedad, mediante
armazones o estructuras de palo.
35
Podemos incluso fabricarnos
hamacas, con los mismos materiales
anteriores, eso sí, si somos lo bastante
creativos y no se nos da mal el
“bricosurvivor”.
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Si no disponemos de telas lo
bastante grandes, podemos usar tiras,
atándolas a dos largueros. Que se
mantendrán separados mediante dos
travesaños en los extremos.
Si disponemos de bastante cuerda,
e incluso tiras de goma sacadas de un
viejo neumático, podemos fabricar
otro tipo de lechos levados, de sistema
de hamaca.
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En caso de no tener disponible una
cantidad elevada de cuerda, podremos
hacer un sistema de entrelazado con
dos largueros unidos, a su vez, por
travesaños.
Como hemos visto anteriormente y
de una manera gráfica, conociendo
estos sistemas básicos y en función de
nuestras habilidades y del material que
dispongamos, siempre estamos en
condiciones de fabricar un
reconfortante lecho que nos aísle del
suelo y de su humedad.
Siempre que se pueda, tratar de
hacerlo un tanto elevado del suelo, así
se evita que mientras se duerme
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seamos mordido o picado por alguna
especie venenosa.
Esto lo lograremos escogiendo bien
el emplazamiento, quitando los palos y
piedras que pueda haber en el suelo, y
aislándonos bien de éste.
Tipos de refugios
Existen un sinfín de modelos y tipos
de refugio, sólo hemos de saber cuál
de ellos es el que se adapta a nuestras
necesidades y por supuesto cual es el
que somos capaces de construir.
Es absurdo intentar construir un
refugio que se escape de nuestras
posibilidades y de nuestros
conocimientos y perder el tiempo
intentando construir algo, que a toda
seguridad, nos quedará mal y no nos
protegerá, gastaremos fuerzas
innecesarias y estaremos igual que al
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principio, solo que más cansados y con
un montón de ramas inútiles apiladas
unas sobre otras.
Como hemos visto, un árbol, un
desnivel, una rama caída o un simple
terreno baldío, son lugares ideales para
la construcción de un refugio.
Refugio en bípode o trípode
Este tipo de refugio es el más usual
y el de más fácil construcción, los dos
tienen un elemento en común, el
denominado larguero o eje central del
techo.
Apoyaremos el larguero inclinado
en la unión del trípode o bípode, según
el caso, y ataremos con alambre o
cuerda, como ya sabemos en caso de
carecer de esta última, lo podemos
hacer con plantas o raíces, usándolas a
modo de cuerda.
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41
Si nuestros conocimientos de
supervivencia son completos, sin lugar
a dudas sabremos confeccionar cuerda
natural con lo que nos proporciona la
naturaleza, las plantas.
Si no tenemos cuerda o no sabemos
confeccionarla, siempre podemos
apoyar el larguero en palos con forma
42
de horquilla, será menos estable, pero
de igual manera nos proporcionara
cobijo.
Una vez fijado el inicio del refugio,
ya sea con la unión a modo de
horquilla o atado, se elaborará un
armazón, que posteriormente se
cubrirá. Los extremos de los palos que
sirven de soporte así como el larguero
han de estar enterrados, para
proporcionar una mayor estabilidad y
dureza al conjunto final.
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Tal y como se muestra en la figura
(a) reforzaremos la estructura inicial en
su eje vertical con palos intentando
que estos sean equidistantes.
Comenzaremos desde la parte más alta
de la estructura hasta la más baja.
Una vez reforzado el eje vertical
procederemos de la misma manera en
su plano horizontal, desde arriba hacia
abajo. Si carecemos de cuerdas o
elementos de unión, podemos hacerlo
entrelazando los palos como se ve en
la imagen.
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Como vemos en función de la
cantidad de palos que coloquemos
conseguiremos un tupido mayor de la
estructura y una mayor rigidez, lo que
le dará mayor estabilidad al conjunto.
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Si por generosidad de la naturaleza
o por negligencia del hombre nos
encontramos con un árbol caído,
tendremos ya una estructurada
iniciada que solo habremos de
consolidar. Sus ramas pueden ser
usadas como soportes laterales, tan
solo quitaremos las que queden en la
parte interior y aquellas que
entorpezcan la entrada.
Cuando ya tenemos listo el armazón
o estructura solo nos resta cubrirlo,
para ello utilizaremos materiales
diversos siempre en función de lo que
la naturaleza nos ofrezca.
Podemos usar desde hojas de
palmito, hasta cualquier tipo de hoja lo
más grande posible y que nos cubra
zonas de la estructura. La única
precaución que hemos de tener es que
empezaremos siempre de abajo hacia
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arriba, solapando siempre sobre la
anterior.
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Luego iremos cubriendo todo el
refugio con tepes o manojos de
esparto, si tenemos la posibilidad.
Con ello obtendremos una cubierta
compacta y que nos resguarde de las
inclemencias meteorológicas.
Refugios y abrigos con poncho
De igual manera podemos
improvisar refugios con nuestro
poncho, hoy en día es una de las
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maneras más comunes de realizar un
refugio.
Normalmente solemos llevar un
poncho, lona o tarp, como parte de
nuestro equipo, que usaremos para la
elaboración del refugio, usando cuerda
y nuestra habilidad.
Este tipo de refugio, se usa, por su
rapidez en cuanto a montaje y como
refugio improvisado. Hemos de decir
que es un refugio temporal, de
acuerdo con las consideraciones
iniciales deberíamos de hablar en
términos correctos de “abrigos” y no
de refugios.
En este caso en concreto usaremos
como larguero una cuerda atada a
arboles e incluso con piedras
aprovechando taludes del terreno.
49
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Sobre este larguero “de cuerda”
colocaremos nuestro poncho, tarp o
lona y lo anclaremos al suelo mediante
piquetas o fijado con piedras.
Existen numerosas maneras de
confeccionar nuestro abrigo con
poncho, en función de la protección
que queramos buscar.
También podemos usar nuestro
poncho como complemento a una
estructura de las anteriormente
detalladas. Con ello buscaremos una
mayor protección de la humedad y de
51
los factores ambientales, que nos
proporcionaran mayor confort.
Solo hemos de tener presentes que
lo debemos colocar justo encima de la
estructura, antes de cubrir con ramas,
plantas o cualquiera de los métodos
tratados en apartados anteriores.
Si queremos proporcionar una
mayor estabilidad a nuestro abrigo,
podemos usar largueros de ramas
bajas, aunque en estos casos será
necesario, para mayor fijación disponer
de dos ponchos o lonas, en lugar de
una.
52
Su colocación, su estructura y su
acabado final, siempre van a depender
de los materiales que tengamos
disponibles y por supuesto de la
agudeza de nuestro ingenio.
53
Existen maneras menos usuales,
pero igual de prácticas, como son
aprovechar muros de piedras e incluso
pilares de piedras elevadas.
54
En ocasiones un mismo elemento
nos da distintas opciones de montaje,
el ejemplo clásico es aprovechar un
gran troco caído.Una vez limpia la zona
donde queremos pernoctar, la que
cubriremos con el poncho, podemos
determinar su colocación, la más
efectiva para nosotros.
55
A modo de techo inclinado y
anclado al suelo con piquetas o con
piedras.
Podemos incluso construir una
estructura, sobre la que apoyaremos
nuestro poncho. Esto sin lugar a dudas
nos dará una mayor fiabilidad, al ser
más rígido que el anterior y soportar
mucho mejor las embestidas del viento
o la caída de la lluvia.
56
Si el espacio que nos queda, como
habitáculo, es pequeño, siempre
podremos agrandarlo, cavándolo atipo
de zanja, sabiendo que esto último nos
dará un problema añadido, la
humedad del terreno.
Si esta es finalmente la disposición
que adoptamos, tendremos que
acondicionar la zanja con plantas o
lechos que nos aíslen correctamente,
como vimos en el apartado de los
lechos.
57
Al estar inmersos en la tierra, la
humedad del terreno será mucho
mayor que si nos recostamos sobre su
superficie.
Si usamos el poncho, plástico o
tarp, no hay que cometer uno de los
mayores errores que he visto en
numerosas ocasiones.
El hecho de que un poncho, tarp o
plástico no tenga ojales donde poder
atar nuestra cuerda, no requiere que lo
agujereemos, es más de hacerlo,
estaremos propiciando que
lentamente, este orificio, se vaya
agrandando, desgarrando y se llegue a
romper en su totalidad.
Hay numerosas maneras de atar
una cuerda a un poncho sin necesidad
de agujerearlo, la más práctica, sin
lugar a dudas, es usando una pequeña
58
piedra, que envolveremos con el
poncho y ataremos con una cuerda,
como se muestra en la figura, sin
necesidad de cortar la lona.
Refugio Intoo
El tipo de refugio Intoo, el más
conocido en el Bushcraft y el que
vemos en numerosas ocasiones, es un
tipo de refugio bastante consistente y
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fácil de hacer si tenemos las
herramientas adecuadas para ello.
Para ello nos basta con una rama
transversal, sujeta entre dos árboles,
dos palos verticales y dos trípodes o
dos soportes de piedra donde colocar
el armazón.
En este tipo de refugio, se
aconseja encender un fuego en la
entrada con un reflector de troncos.
60
Al ser un refugio pequeño, lo
normal para una persona, también
podemos ampliarlo para varias
personas haciendo otro enfrente, lo
que dará una mayor protección frente
a posibles corrientes de aire.
En este caso en concreto a la hora
de construir el reflector de troncos,
61
hemos de tener la precaución de
encender dos hogueras, una a cada
lado, orientada a cada refugio.
Cuando creamos que vamos a
permanecer en la zona un tiempo
considerable, hemos de construir un
refugio más espacioso y más sólido, el
cual podemos ir acondicionando día
tras día. Esto último nos permitirá
tener horas del día ocupadas, un
principio de ya hemos tocado en
profundidad en nuestro monográfico
sobre la psicología en la supervivencia.
Refugio Indio (Teepee)
Un tipo de refugio muy usual para
estos casos es el denominado refugio
indio.
Su construcción es un poco más
difícil pero mucho más práctica y
duradera, con la salvedad que permite
62
un fuego en el interior del propio
refugio, siempre tomando las medidas
de precaución necesarias.
Para ello podemos montar la
estructura aprovechando un tronco
aislado de árbol o bien montando
directamente la estructura sin palo
central.
63
De igual manera que todos los
tipos de refugios que hemos visto,
estos se pueden hacer no solo con
ramas y plantas, sino que podemos
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hacerlo usando varios toldos o
ponchos.
65
Existen multitud de refugios,
distintas maneras de construirlos, te
hemos descrito una recopilación de los
más usuales y prácticos.
Por último no en todos los climas,
los refugios, como sabemos
proporcionan la misma protección. En
montaña o en zonas extremas de
temperatura, hemos de construir
refugios de otro tipo, ya que las
elevadas temperaturas, o por el
contrario, las temperaturas bajo cero
nos harán inútil cualquier otro tipo de
construcción.
Refugio en el desierto
En el desierto, hemos de
protegernos de las elevadas
temperaturas diurnas, las extremas
temperaturas nocturnas y las
tormentas de arena.
66
Por norma general en el desierto,
estaremos exentos de muchos de los
materiales que nos proporciona la
naturaleza, al encontrarnos en lo más
agreste de ella, ante su escasez de
plantas.
En primera instancia hemos de
intentar buscar refugios naturales.
En el caso de no disponer de ellos,
podremos protegernos, excavando un
hoyo en la arena y cubrirlo con lona,
ramas o lo que tengamos disponible,
con para que nos proporcione sombra
durante el día.
67
Para construir tu refugio, será de
mucha utilidad cualquier prenda o tela
ancha que puedas utilizar, junto con
algunas rocas (utiliza algunas pequeñas
y pesadas para sostener un extremo y
otras más grandes y altas para tensar
el otro).
En el caso de no encontrar rocas,
puedes utilizar montículos de arena o
depresiones entre las dunas.
No te expongas, La temperatura de
la arena y las piedras se eleva
normalmente hasta los 22 º con picos
que pueden aproximarse a los 60º.
68
Es importante que evites
exponerte a estas temperaturas, por lo
que durante el día será mejor que
utilices el refugio que has construido, y
optar por explorar el lugar con más
tranquilidad durante la noche.
Refugio en la nieve
En la nieve, mantener la
temperatura del cuerpo es vital. En
este tipo de refugio la temperatura se
mantiene muy por encima de la
temperatura exterior.
Para este tipo de clima existen
diversos tipos de refugios desde
aprovechar refugios naturales hasta
construir un iglú.
En los refugios en nieve se pueden
contemplar dos opciones una de ellas,
la ya más que conocida, construcción
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de un iglú y la segunda es hacer un
refugio subterráneo.
Construcción de un iglú
En cuanto al mejor y más seguro
refugio en la nieve, el iglú, veremos dos
maneras distintas de construirlo.
Conocemos o hemos visto la
manera tradicional de construirlo, con
bloques de nieve, dando forma y
compactando.
Para iniciar su construcción
trazaremos en el suelo una
circunferencia, de radio, igual al que se
desea que tenga en su parte exterior.
Apisonamos la nieve dentro del círculo
y trazamos una nueva circunferencia,
con el mismo centro, que nos marcara
el radio interior, lo normal para tres
personas es de dos metros.
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La separación entre las dos
circunferencias será el grosor de sus
paredes.
La cantera de extracción de
bloques deberá estar cerca del lugar
elegido para el iglú y en la medida de lo
posible lago más alta para facilitar el
traslado de los bloques.
Los bloques se irán ajustando y
uniéndolos con nieve como mortero.
Para lograr la perfecta esfericidad dela
bóveda, la cara superior de los bloques
ha de quedar orientada hacia el centro
de la base del iglú.
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El bloque de cierre de la cúpula, se
corta circular y con los bordes en bisel.
Una vez que hemos acabado el iglú
abriremos la entrada cortando el muro,
cubriendo el hueco con un bloque que
ajuste bien y atravesado por un palo o
bastón que nos permite moverlo con
facilidad.
Aunque siempre podemos hacer la
tradicional entrada de puente o
bóveda.
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Podemos construirlo de una
manera mucho más rápida aún que la
anterior.
Este es menos usual, pero al igual
que cualquier refugio, es de
circunstancia, para ello colocaremos
tres esquíes como base en el círculo
trazado y vamos apilando los bloques
sobre los esquíes. Antes de cerrar la
cúpula hemos de retirar los esquíes.
Este iglú de circunstancia, ante la
llegada de una tormenta o
empeoramiento inmediato de tiempo,
se puede llegar a construir, teniendo
experiencia en tan solo 15 minutos.
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La ventilación se garantiza
atravesando el muro en dos o tres
puntos algo elevados con los bastones,
dejando la arandela al exterior.
En caso de obturación de los
orificios, solo bastara con un ligero
movimiento de los bastones para que
queden otra vez despejados.
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Otra forma práctica y menos
común de construir un iglú, es
aprovechando nuestro quipo como
base. Este tipo es más pequeño.
Para ello nuestras mochilas
formaran el núcleo del refugio hasta
que se termine la construcción.
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Juntaremos las mochilas,
apilándolas en forma cónica para
convertirlas en el núcleo.
Amontonamos nieve a su alrededor y
vamos cubriéndolas totalmente.
Usamos una pala o una raqueta para
amontonar la nieve encima de las
mochilas y compactarla. Esperaremos
30 minutos para que se congele antes
de seguir añadiendo nieve. Mientras
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que tiramos nieve por encima, el aire
entre las partículas de la nieve fomenta
la nueva cristalización.
Cuando la nieve en la pila tenga
cerca de un metro de espesor,
aplanamos la cúpula y esperamos una
hora hasta que se endurezca.
Aplanaremos la superficie para
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acelerar el proceso de endurecimiento
de la nieve.
En este periodo de tiempo, una
hora, la nieve se vuelve a cristalizar
uniendo todas las partículas en una
capa protectora impermeable.
Buscaremos algunas ramas y las
cortamos a unos 50 cm. Clavamos las
ramas en toda la superficie de la
cúpula, como referencia del espesor
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del muro de nieve. Insertaremos los
palos en toda la cumula a la misma
profundidad.
Desde el exterior del iglú y por un
lado, próximo al suelo, excavamos en
la nieve hasta que seamos capaces de
sacar el equipo.
Una vez que nos introducimos en
el interior, vamos excavando hasta que
aparezcan los palos, una vez llegados a
ellos, sin arrancarlos, aplanamos todo
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el interior, hasta que tenga un espesor
uniforme.
Una precaución que hemos de
tener, siempre, en un refugio de nivel,
cerrado, tipo iglú o similar, es el poner
una vela encendida.
Esta vela, aparte de calentar el
interior, será el indicador de oxígeno
en su interior, ya que el aire se ira
viciando a medida que respiremos, con
lo cual es muy importante tener un
orificio de ventilación.
Podemos construir refugios de
emergencia en la nieve, vaciando un
banco de nieve y bloqueando la
entrada con bloques, lo más
importante es hacer un agujero en la
pared para su ventilación.
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En algunas ocasiones podemos
encontrar un cómodo refugio, debajo
de las ramas de las coníferas,
necesitara muy poco trabajo de
acondicionamiento, incluso podemos
tapar un lateral del mismo. Hay que
tener gran precaución en no sacudir la
nieve aislante de las ramas.
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Refugio en Cueva
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Podemos escavar una cueva en la
nieve, que acondicionaremos con un
suelo firme con lecho de ramas y
hojarasca.
Con bloques de hielo cubriremos
la entrada bajo ellos y
comunicándonos con el interior
excavaremos la entrada, importante
como siempre el orificio de ventilación.
Refugio de trinchera
Construiremos una trinchera,
acondicionando el suelo, como
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siempre, con hojarasca y ramas que
nos aíslen del frio y humedad del suelo.
Construiremos con ramas un
armazón de techo y compactaremos
nieve sobre él, de nuevo dejaremos el
orificio de ventilación.
Refugios en selva
La construcción de refugio en
selva, será siempre similar a cualquiera
de los refugios básicos que vimos
inicialmente, con la única salvedad que
se recomiendan que sean siempre del
tipo elevado.
Con ello evitaremos las picaduras y
mordeduras de insectos y reptiles,
fuente de grandes enfermedades y
causantes de muerte por
envenenamiento.
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Notas personales
de aprovechamiento
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Bibliografía
1. Estado Mayor del Ejército. ME6-003.
Manual de Enseñanza. Supervivencia.
Tomo 2.
1. Headquarters Department of the
Army. U.S. Army Survival Manual, FM
21-76.
3. Estado Mayor del Ejército. M17-002.
Manual de Instrucción. Supervivencia.
5. Motley, E.B. Survival Stressors faced
by Military Aviators/Aircrew Following
Ditching Over Salt Water
6. Club de Alameda
7. Enciclopedia del Scout
8. Técnicas de supervivencia.
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