Bioelementos:
Los bioelementos o elementos biogénicos son los elementos químicos presentes en
los seres vivos. La materia viva está constituida por 25-30 de elementos no obstante,
alrededor del 96 % de la masa de la mayoría de las células está constituida por seis
elementos. carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O), nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S),
que abundan mucho más en la materia viva que en la que se encuentra en el resto de
la corteza terrestre.
Las biomoléculas:
Las biomoléculas son las moléculas constituyentes de los seres vivos.1 Los
seis elementos químicos o bioelementos más abundantes en los organismos son
el carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre (cuyos símbolos químicos son,
respectivamente: C, H, O, N, P y S), los cuales constituyen a las biomoléculas
(aminoácidos, glúcidos, lípidos, proteínas, vitaminas, ácidos nucleicos).2 Estos seis
elementos son los principales componentes de las biomoléculas.
1. Permiten la formación de enlaces covalentes entre ellos,
compartiendo electrones, debido a su pequeña diferencia
de electronegatividad. Estos enlaces son muy estables, la fuerza de enlace
es directamente proporcional a las masas de los átomos unidos.
2. Permiten a los átomos de carbono la posibilidad de formar esqueletos
tridimensionales –C-C-C- para formar compuestos con números variables
de carbonos.
3. Permiten la formación de enlaces múltiples (dobles y triples) entre C y C; C
y O; C y N. Así como estructuras lineales, ramificadas, cíclicas,
heterocíclicas, etc.
4. Permiten la posibilidad de que con pocos elementos se den una enorme
variedad de grupos
funcionales (alcoholes, aldehídos, cetonas, ácidos, aminas, etc.) con
propiedades químicas y físicas diferentes
AGUA:
El agua (del latín aqua) es una sustancia cuya molécula está compuesta por
dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O) unidos por un enlace covalente.2 El
término agua, generalmente, se refiere a la sustancia en su estado líquido, aunque esta
puede hallarse en su forma sólida, llamada hielo, y en su forma gaseosa,
denominada vapor.2 Es una sustancia bastante común en la Tierra y el sistema solar,
donde se encuentra principalmente en forma de vapor o de hielo. Es indispensable para el
origen y sustento de la vida.
El agua cubre el 71 % de la superficie de la corteza terrestre.3 Se localiza principalmente
en los océanos, donde se concentra el 96,5 % del total. A los glaciares y casquetes
polares les corresponde el 1,74 %, mientras que los depósitos subterráneos (acuíferos),
los permafrost y los glaciares continentales concentran el 1,72 %. El restante 0,04 % es el
agua dulce disponible en el planeta, de la cual depende la vida en el mismo, que se
reparte en orden decreciente entre lagos, humedad del suelo, atmósfera, embalses, ríos y
seres vivos.4 La vida en la Tierra está directamente relacionada con el agua, incluyendo al
ser humano, cuyo cuerpo contiene entre un 45 % y un 73 % de agua corporal.
CO2:
El dióxido de carbono (fórmula química CO2) es un compuesto de carbono y oxígeno que
existe como gas incoloro en condiciones de temperatura y presión estándar (TPS).
Antes de las normas de la IUPAC de 2005, era también conocido como anhídrido
carbónico. Este compuesto químico está compuesto de un átomo de carbono unido
con enlaces covalentes dobles a dos átomos de oxígeno. El CO2 existe naturalmente en
la atmósfera de la Tierra como gas traza en una fracción molar de alrededor de 400 ppm.2
La concentración actual es de alrededor 0,04 % (410 ppm) en volumen, un 45 % mayor a
los niveles preindustriales de 280 ppm. Fuentes naturales incluyen volcanes, aguas
termales, géiseres y es liberado por rocas carbonatadas al diluirse en agua y ácidos. Dado
que el CO2 es soluble en agua, ocurre naturalmente en aguas
subterráneas, ríos, lagos, campos de hielo, glaciares y mares. Está presente en
yacimientos de petróleo y gas natural.3
El CO2 atmosférico es la principal fuente de carbono para la vida en la Tierra y su
concentración preindustrial desde el Precámbrico tardío era regulada por los
organismos fotosintéticos y fenómenos geológicos. Como parte del ciclo del carbono,
las plantas, algas y cianobacterias usan la energía solar para fotosintetizar carbohidratos a
partir de CO2 y agua, mientras que el O2 es liberado como desecho.4 Las plantas producen
CO2 durante la respiración5 nocturna.
SALES MINERALES:
Las sales minerales son compuestos inorgánicos fundamentalmente iónicos. Las sales,
en general, son combinaciones de cationes y aniones, excluyendo los compuestos del ion
hidronio (H3O+), que se clasifican como ácidos.1 En este contexto, el calificativo «mineral»
es sinónimo de «inorgánico», pues existen sales cuyos cationes y aniones son total o
parcialmente de origen orgánico.1
Las sales minerales tienen función estructural y funciones de regulación del pH, de
la presión osmótica y de reacciones bioquímicas, en las que intervienen iones específicos.
Participan en reacciones químicas a niveles electrolíticos.
EN LOS SERES VIVOS
Los procesos vitales requieren la presencia de ciertas sales bajo la forma de iones como
los cloruros, los carbonatos y los sulfatos.
Las sales se pueden encontrar en los seres vivos de tres formas:
Precipitadas[editar]
Constituyen:
Silicatos: caparazones de algunos (diatomeas), espículas de
algunas esponjas y estructura de sostén en algunos vegetales (gramíneas).
Carbonato cálcico: caparazones de algunos protozoos marinos, esqueletos
externos de corales, moluscos y artrópodos, así como estructuras duras.
Fosfato de calcio: esqueleto de vertebrados.
En forma precipitada, las sales minerales forman estructuras duras, que proporcionan
estructura o protección al ser que las posee. También actúan con función reguladora.
Ionizadas[editar]
Las sales disueltas en agua manifiestan cargas positivas o negativas. Los cationes más
abundantes en la composición de los seres vivos son el sodio (Na+), el potasio (K+),
el calcio (Ca2+), el magnesio (Mg2+), el amonio (NH4+). Los aniones más representativos en
la composición de los seres vivos son el cloruro (Cl−), el fosfato (PO43−),
el carbonato (COO32−) y el bicarbonato (HCO3−). Las sales disueltas en agua pueden
realizar funciones tales como:
mantener el grado de salinidad;
amortiguar cambios de pH, mediante el efecto tampón;
controlar la contracción muscular;
producir gradientes electroquímicos;
estabilizar dispersiones coloidales;
intervienen en el equilibrio osmótico.
Asociadas a moléculas[editar]
Dentro de este grupo se encuentran las fosfoproteínas y los fosfolípidos.
Los iones de las sales pueden asociarse a moléculas, realizando funciones que tanto el ion
como la molécula no realizarían por separado. Algunos ejemplos son el caso de
la hemoglobina, los citocromos y la clorofila.
De tal manera que las sales minerales están asociadas a las moléculas orgánicas y
suborgánicas.
FUNCION DE LAS SALES
Las funciones de las sales minerales son las siguientes:
formar parte de la estructura ósea (aportando calcio, fósforo, magnesio y flúor);
regular el balance del agua dentro y fuera de las células (electrolitos), proceso
también conocido como ósmosis;
intervienen en la excitabilidad nerviosa y en la actividad muscular (calcio,
magnesio);
permitir la entrada de sustancias a las células (la glucosa necesita
del sodio para poder ser aprovechada como fuente de energía a nivel celular);
colaborar en los procesos metabólicos (el cromo es necesario para el
funcionamiento de la insulina, el selenio participa como un antioxidante);
Intervenir en el buen funcionamiento del sistema
inmunológico (zinc, selenio, cobre).
También forman parte de moléculas de gran tamaño como la hemoglobina de
la sangre y la clorofila en los vegetales.
FUNCION DE LAS SALES EN EL ORGANISMO
El mantenimiento de la correcta presión osmótica en diversos medios intra y
extracelulares;
la amortiguación de los cambios bruscos de pH;
la actividad contráctil muscular.