APAREAMIENTO O MONTA
Los bajos índices de la reproducción en nuestro medio, han significado
uno de los problemas mas graves que afectan los rendimientos
económicos de nuestras ganaderías. Los animales se han reproducido al
azar, sin ningún control de edad, peso y raza y sin mucha selección de
los reproductores y hembras que van a ser objeto de reproducción, bien
sea por inseminación artificial o bien por monta natural.
SISTEMAS DE MONTA:
MONTA LIBRE:
Este sistema consiste en mantener al toro suelto en la pradera con un
lote de animales en forma permanente; en este caso el toro efectuará
todas las funciones de seleccionar la novilla o vaca a montar, su peso,
edad y momento oportuno para el salto, así como también las veces que
él decida montar a la hembra. Este es un sistema extensivo y sin ningún
control por parte del ganadero. Presenta las siguientes ventajas: No
requiere de gran capacidad técnica por parte del ganadero. Se requiere
poca inversión de dinero.
El costo por sostenimiento del toro no es muy costoso. No se requieren
construcciones muy técnicas.
Las desventajas por el contrario son las siguientes: Se disminuye la vida
reproductiva del toro por exceso de montas. No es posible llevar
registros de monta ni se puede calcular fechas probables de parto. Es
difícil confrontar la fertilidad del reproductor. Con frecuencia el toro salta
hembras que no presentan ni el peso ni la edad adecuadas para ser
servidas. Es complicado llevar controles sanitarios sobre las
enfermedades infecto contagiosas del tracto reproductivo. Hay toros que
saltan sólo unas vacas repetidamente y dejan de montar otras,
perdiéndose así calores en esos animales.
MONTA CONTROLADA:
Este sistema consiste en mantener el toro estabulado en un corral
especial para él o toril, donde se le suministrarán todos los cuidados de
manejo requeridos, tales como alimentación adecuada, entrenamientos
de conducción, cepillado, aplicación de medicamentos, etc. Se
recomienda que el toril posea contiguamente un corral para pastoreo y
ejercicios, así mismo un brete o sitio de monta, donde será llevada la
vaca en celo para ser servida.
Las ventajas que presenta este sistema de reproducción son las
siguientes: Se prolonga la vida reproductiva de semental. Se facilita la
toma de información y su control con el objeto de la posterior toma de
decisiones. Se pueden prever los partos, según las fechas de monta y
los diagnósticos de preñez. Se puede llevar un estricto control sanitario
de los animales. Se sirven novillas aptas para la reproducción, según su
condición corporal. Servimos vacas post-parto en el momento oportuno,
después de la involución uterina.
Las desventajas que puede presentar este sistema son: Exige mayor
capacidad técnica por parte del ganadero. El sostenimiento del toro es
costoso. Se requiere de buenas y funcionales instalaciones para el
manejo de los reproductores.
Este sistema, al igual que la inseminación artificial, se utiliza en
ganaderías que posean buenos planes de selección genética.
Figura 1. Toril
Figura 2. Sitio de monta
CONDICIONES Y EPOCA DE MONTA:
Con el fin de obtener un buen comportamiento reproductivo para el
manejo de su ganadería, debemos
considerar los siguientes factores al establecer un programa de monta
controlada o de inseminación artificial:
EDAD:
Si bien es cierto que una hembra bovina puede entrar en la pubertad
desde muy temprana edad, dependiendo de la alimentación y de la
genética principalmente, no es recomendable servirlas antes de
alcancen un adecuado desarrollo, que se va a lograr a determinada
edad. A edades tempranas, 6 u 8 meses el animal no ha desarrollado
sus órganos reproductivos de tal forma que puedan llegar a alojar un
feto y permitir su desarrollo.
Si se trata de monta natural, el reproductor puede causarle daño físico a
una hembra joven al momento del salto; además si el toro transmite
características genéticas de gran tamaño, la novilla o vaca puede
presentar un parto distócico, debido al tamaño de la cría. La novilla debe
servirse, dependiendo de la raza y del tipo de alimentación entre los 15
y 24 meses de edad. Los 15 meses podrían tomarse para animales de
alta genética y bien alimentados de las razas bos taurus y los 24 o 26
meses para novillas cebuínas.
Con respecto a los toretes, éstos pueden empezar a montar desde los
12 meses de edad, sin embargo es ideal esperar a que el animal cumpla
al menos 18 meses o más.
Deben descartarse los toros que pierden la libido sexual y también
aquellos animales que empiezan a servir sus propias hijas.
PESO:
Este parámetro y su condición corporal en general, son definitivos con el
fin de servir la novilla en el momento óptimo; podrá variar entre los 250
y los 400 kilogramos, según raza y edad. Por ejemplo una novilla raza
holstein pura, bien nutrida puede alcanzar un peso de 380 a 400
kilogramos a los 15 o 16 meses de edad; pero bajo las mismas
condiciones, una novilla de raza jersey sólo logrará pesos que pueden
estar entre los 270 y 300 kilogramos. Una novilla cebú, de alta calidad
genética y con una adecuada alimentación, logrará estos pesos (380 a
400 Kgrs.) alrededor de los 24 a 26 meses de edad.
Es fundamental considerar primordialmente el peso antes que la edad
de un animal con el fin de servirlo; si poseemos animales bos taurus, y
a los 24 meses no están preñados, estaremos fallando en nuestro
programa reproductivo y debemos analizar las causales de esto con el
fin de tomar decisiones y corregir las posibles causas.
OTROS ASPECTOS DEL APAREAMIENTO o SERVICIO:
Cuando el apareamiento se realiza por el sistema de monta libre, un
reproductor puede programarse para permanecer en una pradera con un
máximo de 25 hembras aptas para servicio. En caso de que el semental
disponga de un número mayor de hembras, éste puede agotarse en
poco tiempo y su recuperación será dispendiosa y costosa.
Cuando el servicio se realiza por monta controlada, la vaca debe ser
llevada al toro y no por el contrario, el toro a la vaca. En este sistema
un reproductor puede llegar a servir hasta un máximo de 3 hembras
semanales, dependiendo de sus condiciones corporales y de la
concentración de espermatozoides que muestre al análisis de
laboratorio.
Después de un parto normal y con el objeto de que se produzca una
correcta involución uterina, deje pasar uno o dos calores en caso de que
éstos se presenten en ciclos regulares; si esto no ocurre la vaca debe
servirse a los 45 o 60 días post-parto.
Es aconsejable que del total de las vacas dedicadas a la reproducción,
no más de un 20 % permanezcan secas u horras, con el fin de que la
producción de leche o de crías sea la mas adecuada y los ingresos
económicos se mantengan mas o menos constantes.