S4 - Material de lectura Taller El Quijote
El discurso de Marcela
Por Diana Laura Tejeda
En uno de sus tantos días de andanzas, Don Quijote y Sancho Panza decidieron pasar la noche junto a
unos cabreros. Estos convidaron a los viajeros de sus alimentos y todos se fueron a dormir. Al día
siguiente, llegó un habitante del pueblo más cercano a contarles las buenas nuevas, diciéndoles:
一¿Sabéis lo que pasa en el lugar, compañeros? Pues esta mañana se murió aquel famoso pastor
estudiante llamado Grisóstomo, y se murmura que ha muerto de amores por pretender a aquella
endiablada pastora Marcela. Es tanto su amor por ella que mandó que lo enterrasen en el mismo lugar
donde él la vio por primera vez. Mañana lo sepultarán con grandes honores, y tengo entendido que
será un evento digno de ser visto, por lo que no faltaré.
一Todos iremos 一respondieron los demás cabreros.
Don Quijote le preguntó a uno de los cabreros, llamado Pedro 一¿Y quién es ella?一 queriendo saber
más de aquella historia.
一Pues nada más y nada menos que la hija de un rico señor que enviudó tras la muerte de su mujer en
el parto de su hija. El padre murió tiempo después y Marcela, su hija, se convirtió en una muchacha
rica y de gran belleza. Debido a ello, le llovieron propuestas de matrimonio en grandes cantidades,
pero Marcela no deseaba casarse. Marcela se hizo pastora y a pesar de su amabilidad, nunca dio
indicios de querer corresponder a ningún pretendiente. Muchos se enamoraron de ella y terminaron
despreciándola por no haber logrado ganarse su amor一.
Al día siguiente, los cabreros, don Quijote y Sancho Panza se levantaron para ir al entierro de
Grisóstomo, en el camino, los demás pastores contaron más historias de la tan cruel y esquiva pastora
Marcela, e incluso, alguno se atrevió a llamarla asesina de Grisóstomo. Finalmente llegaron al lugar
de encuentro y pronto comenzaron a cavar la sepultura. Antes de enterrarlo, Ambrosio, quien había
sido el amigo más cercano de Grisóstomo y estaba triste por la pérdida de su amigo, dijo a todos:
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一Este cuerpo que ustedes ven aquí, perteneció a una gran persona que quiso bien y fue aborrecida.
Adoró y fue rechazado por una fiera y un frío mármol, Marcela ingrata. Su premio por haber amado
fue la muerte, a la cual dio fin una pastora. Tengo aquí varios escritos de su amor. Antes de morir, mi
amigo me pidió quemarlos todos, y así lo haré.
一Espera ¿Cómo vas a arrojar al fuego estos escritos, si no sabemos lo que dicen?一 dijo uno de los
pastores, y tomando uno de ellos, leyó el título: “Canción desesperada”. Este era el último texto que
Grisóstomo había compuesto a Marcela. Lo leyeron y descubrieron que el poema era un lamento por
no ser correspondido en el que Grisóstomo culpaba a Marcela de su muerte y la describía como la
peor de las desgracias, no sólo para él, sino para los demás. En eso estaban los pastores cuando vieron
con sorpresa que la mismísima pastora Marcela se aproximaba. Ambrosio, la miró indignado y le dijo:
一¿Vienes a ver, fiero basilisco, al miserable a quien tu crueldad quitó la vida? ¿A burlarte de lo que
causaste? Dinos a qué vienes.
一No vengo a ninguna de las cosas que has dicho, sino a hablar por mí misma y desmentir mi
culpabilidad en la muerte de Grisóstomo. 一dijo Marcela con voz fuerte. Ante la sorpresa de quienes la
veían, comenzó a hablar de la siguiente manera:
La vida me hizo una mujer hermosa. Sin embargo, ustedes creen que el amor que sienten por mí me
obliga a corresponderles. Yo entiendo que las cosas bellas son apreciables, pero no entiendo por qué
ustedes creen que lo que es amado por hermoso esté obligado a amar a quien le ama. El verdadero
amor no es obligado; debe ser por voluntad propia y no forzado ¿Por qué quieren que rinda mi
voluntad a sus deseos? Especialmente cuando ustedes dicen que me quieren de buena manera.
Además, yo no escogí la hermosura que tengo, de la misma manera en que la serpiente no escogió
tener veneno. La honra y más virtudes son más importantes que la belleza externa. Una persona bella
se convierte en un ser feo si no tiene buenos sentimientos y valores. Si la honestidad es una de las
virtudes más hermosas ¿por qué la perdería una persona para corresponderle a alguien de forma
falsa. Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles de estas
montañas son mi compañía, las aguas claras de los arroyos son mis espejos; con los árboles y las
aguas comunico mis pensamientos y hermosura. A las personas que he enamorado de vista les he sido
sincera siempre al decirles que no me gustan. Yo nunca di a Grisóstomo ni a nadie la esperanza de
nada. Antes mató a Grisóstomo su orgullo que mi crueldad. Cuando él me dijo sus intenciones, yo le
dije que las mías eran vivir en perpetua soledad; si él, aún así, quiso insistir ante todo pronóstico, ¿por
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qué me culpan a mí de esa desilusión? Que se queje quien fuera engañado, pero no me llame cruel ni
asesina aquel a quien yo no prometo ni engaño. El pensar que tengo que amar por fuerza es injusto.
Que este desengaño sirva para los demás y se entienda que si de aquí en adelante alguno por mí se
desvive, no es por mi culpa. El que me llame fiera o basilisco me ve de mala manera; el que me llama
ingrata no me valora; el que me llama desagradecida no me conoce y quien piensa que soy cruel, que
no me siga. Esta fiera, este basilisco, esta ingrata, esta cruel y esta desconocida ni los buscará, servirá,
conocerá ni seguirá de ninguna manera. Yo, como saben, tengo riquezas propias, y no envidio las
ajenas; tengo libre condición y no quiero ni odio a nadie, no engaño ni doy esperanzas a nadie . Las
pláticas con mis amigas y el cuidado de mis cabras me entretiene. Mi deseo es estar por estas
montañas; si llego a salir, es sólo para contemplar la hermosura del cielo.
Una vez que terminó de decir esto, se marchó, dejando admirados a todos los que allí estaban. Aún y
con lo anterior que decía, muchos hicieron ademanes de seguirla y molestarla nuevamente. Don
Quijote vio esto y le pareció que era momento para usar su caballería. Sacó su espada y en voz alta
dijo:
一Ninguna persona se atreva a seguir a la hermosa Marcela si no quiere provocar mi indignación. Ella
ha mostrado su inocencia en la muerte de Grisóstomo. Lo justo es que, en lugar de perseguirla y
acosarla, la respetemos y estimemos, pues muestra que ella vive honestamente. 一Terminó el entierro
y todos se despidieron del difunto. Ambrosio fue el último en alejarse de la sepultura de su mejor
amigo, no sin antes decir que mandaría hacer un epitafio que tuviera el siguiente verso:
Yace aquí de un amador
el mísero cuerpo helado,
que fue pastor de ganado,
perdido por desamor.
Murió a manos del rigor
de una esquiva hermosa ingrata,
con quien su imperio dilata
la tiranía de su amor.
Don Quijote agradeció a los cabreros que lo acompañaban y se despidió en búsqueda de nuevas y más
grandes aventuras.
Adaptación de Diana Laura Tejeda (2023) para el curso Don Quijote: una locura literaria. Basado en el texto original de 1605.