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Poemas para Declamar

El documento presenta varios poemas cortos de diferentes autores como Rubén Darío, Antonio Machado y José Martí. Los poemas tratan sobre temas como la tristeza de una princesa, los caminos de la vida y el amor no correspondido.

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El documento presenta varios poemas cortos de diferentes autores como Rubén Darío, Antonio Machado y José Martí. Los poemas tratan sobre temas como la tristeza de una princesa, los caminos de la vida y el amor no correspondido.

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COLEGIO TRILCE

CONCURSO DE DECLAMACIÓN
PRIMER AÑO DE SECUNDARIA
SONATINA

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?


Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.


Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe del Golconsa o de China,


o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa


quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,


ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
COLEGIO TRILCE

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!


Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!


(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,


en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,
a encenderte los labios con su beso de amor!

Rubén Darío
COLEGIO TRILCE

He Andado Muchos Caminos

He andado muchos caminos,


he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto


caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina


y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto


gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,


preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,


laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.

Antonio Machado
COLEGIO TRILCE

La Niña de Guatemala

Quiero, a la sombra de un ala, El volvió con su mujer:


Contar este cuento en flor: Ella se murió de amor.
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor. Como de bronce candente
Al beso de despedida
Eran de lirios los ramos, Era su frente ¡la frente
Y las orlas de reseda Que más he amado en mi vida!
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda. ...Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
...Ella dio al desmemoriado Dicen que murió de frío:
Una almohadilla de olor: Yo sé que murió de amor.
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor. Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Iban cargándola en andas Besé su mano afilada,
Obispos y embajadores: Besé sus zapatos blancos.
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores. Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
...Ella, por volverlo a ver, ¡Nunca más he vuelto a ver
Salió a verlo al mirador: A la que murió de amor!

José Martí
COLEGIO TRILCE

Tristitia

Mi infancia, que fue dulce, serena, triste y sola,


se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.

Dábame el mar la nota de su melancolía;


el cielo, la serena quietud de su belleza;
los besos de mi madre, una dulce alegría,
y la muerte del sol, una vaga tristeza.

En la mañana azul, al despertar, sentía


el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado, del mar,

y lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;


mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar.

Abraham Valdelomar
COLEGIO TRILCE

Cómo has cambiado pelona

Cómo has cambiado, pelona, o le pones a tu piel


cisco de carbonería. cisco de carbonería.
Te has vuelto una negra mona
con tanta huachafería. Te pintaste hasta el meñique
porque un blanco te miró
Te cambiaste las chancletas «¡Francica, botá frifró
por zapatos taco aguja, que son comé venarique...!»
y tu cabeza de bruja Perdona que te critique,
la amarraste con peinetas. y si me río, perdona.
Por no engordar sigues dietas Antes eras tan pintona
y estás flaca y hocicona. con tu traje de percala
Imitando a tu patrona y hoy, por dártela de mala
has aprendido a fumar. te has vuelto una negra mona.
Hasta en el modo de andar
cómo has cambiado, pelona. Deja ese estilo bellaco,
vuelve a ser la misma de antes.
Usas reloj de pulsera Menos polvos, menos guantes,
y no sabes ver la hora. menos humo de tabaco.
Cuando un negro te enamora Vuelve con tu negro flaco
le tiras con la cartera. que te adora todavía
¡Qué...! ¿También usas polvera?, Y si no, la policía
permite que me sonría, te va a llevar de la jeta
¿qué polvos se pone usía?: por dártela de coqueta
¿ocre?, ¿rosado?, ¿rachel?, con tanta huachafería.

Décimas

Nicomedes Santa Cruz


COLEGIO TRILCE

A mi hermano Miguel
In memoriam

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,


donde nos haces una falta sin fondo.
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: “Pero, hijos ...”.

Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores,
después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.

Miguel, tú te escondiste
una noche de agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.

Oye, hermano, no tardes


en salir. Bueno... Puede inquietarse mamá.

Los heraldos negros
César Vallejo
COLEGIO TRILCE

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:


«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,


clamando: «¡Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,


con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra


le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporose lentamente,
abrazó al primer hombre; echose a andar.

España, aparta de mí este cáliz.


César Vallejo
COLEGIO TRILCE

Es hielo abrasador, es fuego helado

Es hielo abrasador, es fuego helado,


es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,


un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,


que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño Amor, este es su abismo.


¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

Francisco de Quevedo
COLEGIO TRILCE

Poema XV

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,


y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma


emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.


Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio


claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.


Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada


Pablo Neruda
COLEGIO TRILCE

A cocachos aprendí

A cocachos aprendí ¡Campeón en lingo y bolero!


mi labor de colegial ¡Rey del trompo con huaraca!
en el Colegio Fiscal ¡Mago haciéndome la vaca
del barrio donde nací. y en bolitas, el primero…!
En Aritmética, cero.
Tener primaria completa En Geografía, igual.
era raro en mi niñez Doce en examen oral,
(nos sentábamos de a tres Trece en examen escrito.
en una sola carpeta). ¿Si no me soplan?, repito
Yo creo que la palmeta en el Colegio Fiscal.
la inventaron para mí,
de la vez que una rompí Con esa nota mezquina
me apodaron mano´e fierro, terminé mi Quinto al tranco,
y por ser tan mataperro tiré el guardapolvo blanco
a cocachos aprendí. (de costalitos de harina).

Juguetón de nacimiento, Y hoy, parado en una esquina,


por dedicarme al recreo lloro el tiempo que perdí:
sacaba diez en Aseo los otros niños de allí
y once en Aprovechamiento. alcanzaron nombre egregio.
De la conducta ni cuento Yo no aproveché el colegio
pues, para colmo de mal, del barrio donde nací…
era mi voz general
¡chócala pa la salida!,
dejando a veces perdida Décimas
mi labor de colegial. Nicomedes Santa Cruz

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