DEDICATORIA
Principalmente dedicamos este trabajo a Dios puesto que nos brinda
sabiduría, amor y paciencia nos ayuda en los momentos más difíciles
brindándonos valores que nos fortalezcan no solo como trabajo de grupo,
sino como personas.
A la vez también dedicamos este trabajo a nuestros padres puesto que
nos brindaron apoyo y fortaleza en el desarrollo y transcurso de este,
ayudándonos a concluir satisfactoriamente lo encomendado
1
AGRADECIMIENTO
Agradecemos a nuestros padres por su apoyo y amor incondicional, a
nuestros familiares, amigos y compañeros de estudio, por darnos esa
motivación de seguir adelante y por hacer que la vida sea distinta.
A la Universidad Pública de El Alto , por darnos esa oportunidad de
estudiar en este prestigioso templo del saber y poder formarnos como
profesionales.
Así mismo queremos agradecer al Licenciado: Reynaldo Wilson
Machaca Huallpara, Docente de la Universidad Pública de El Alto, que nos
ha apoyado y orientado en nuestra labor académica, con un interés y una
entrega que han sobrepasado todas las expectativas que como alumnos
depositamos hacia su persona, todas estas personas e institución han influido
en nuestras vidas para llenarla y darle sentido a ella, por eso se les agradece
por ser parte de ella.
2
RESUMEN
Desde 1987 hasta 2005, la política cambiaria en Bolivia se centró en mantener un tipo de
cambio real constante para mejorar la competitividad económica. Sin embargo, a partir de 2006, la
política cambió y se comenzó a apreciar la moneda nacional para contrarrestar la inflación
proveniente del extranjero. La autoridad monetaria implementó varias medidas, incluyendo la
apreciación de la moneda, para hacer frente a esta situación.
El bolsín, que es un mecanismo para determinar el tipo de cambio nominal, ha estado en
vigor desde la Nueva Política Económica de 1985. En los países en desarrollo, el tipo de cambio real
se ha convertido en una de las variables económicas más importantes en los últimos tiempos. En este
caso, el tipo de cambio real actual experimentará una apreciación, lo que creará una brecha entre el
tipo de cambio real de equilibrio a largo plazo y el tipo de cambio real actual. Un ejemplo claro de
inconsistencia entre la política macroeconómica y la política cambiaria es un déficit fiscal elevado
bajo un sistema de tipo de cambio fijo o administrado, lo que resulta en una sobrevaluación.
Si el impuesto inflacionario requerido es mayor que la tasa de inflación internacional,
generalmente habrá una inconsistencia entre el déficit fiscal y el mantenimiento de un tipo de
cambio fijo. Durante la hiperinflación, se utilizó el tipo de cambio como ancla para estabilizar los
precios, ya que la mayoría de los precios estaban indexados al dólar estadounidense. En Bolivia, se
implementó un tipo de cambio único, real y flexible a través del sistema de subasta de dólares en el
Banco Central mediante el bolsín. La política cambiaria contemplaba la libertad cambiaria y el uso
del bolsín como mecanismo de intervención. Con el tiempo, el bolsín pasó de ser un mecanismo de
subasta a uno de tipo de cambio fijo deslizante. A veces, se aumentaba la oferta de divisas cuando
las presiones del mercado llevaban a una devaluación del tipo de cambio más allá de lo deseado por
la autoridad monetaria.
3
POLITICA CAMBIARIA EN BOLIVIA (1985 – 2019)
INDICE
INTRODUCCION.-..............................................................................................................................................5
DESARROLLO.-..................................................................................................................................................5
POLITICA CAMBIARIA. -.................................................................................................................................5
DECRETO SUPREMO 21060.-...........................................................................................................................6
LEGISLACIÓN................................................................................................................................................6
POLITICA CAMBIARIA ( 1985-2019)..............................................................................................................6
EL BOLSÍN. -........................................................................................................................................................8
LA ECONOMÍA DEL TIPO DE CAMBIO REAL.-........................................................................................8
POLÍTICAS MACROECONÓMICAS Y DESEQUILIBRIO DEL TIPO DE CAMBIO REAL.-..............8
POLITICA MONETARIA.-................................................................................................................................9
POLITICA CAMBIARIA Y RESERVAS INTERNACIONALES .-............................................................9
LA POLITICA CAMBIARIA Y LA BALANZA COMERCIAL.-................................................................11
REGIMEN CAMBIARIO. -...............................................................................................................................11
TAMAÑO Y GRADO DE APERTURA DE LA ECONOMÍA.................................................................13
TASA DE INFLACIÓN.................................................................................................................................13
FLEXIBILIDAD DEL MERCADO DE TRABAJO...................................................................................14
GRADO DE DESARROLLO FINANCIERO.............................................................................................14
CREDIBILIDAD DE LOS QUE DISEÑAN LA POLÍTICA ECONÓMICA..........................................14
MOVILIDAD DE CAPITALES...................................................................................................................15
CRISIS INTERNACIONAL Y ESTABILIDAD CAMBIARIA (2008-2010)........................................15
INESTABILIDADES:........................................................................................................................................16
CONCLUSION. –................................................................................................................................................16
ANEXOS:.............................................................................................................................................................17
BIBLIOGRAFÍA:...............................................................................................................................................18
4
INTRODUCCION.-
La política cambiaria en Bolivia entre 1985 y 2019 ha sido marcada por una serie de
transformaciones y desafíos. Durante este periodo, el país experimentó cambios significativos en sus
enfoques respecto al manejo de su moneda y relaciones económicas exteriores. Desde la
implementación de medidas de estabilización económica en la década de 1980 hasta la adopción de
un régimen de tipo de cambio flotante a principios del siglo XXI, Bolivia ha buscado ajustar su
política cambiaria para enfrentar desafíos como la inflación, la deuda externa y los cambios en el
entorno económico global. Este recorrido abarca desde la liberalización económica hasta la
consolidación de estrategias orientadas al desarrollo sostenible, evidenciando la complejidad y
adaptabilidad de la política cambiaria boliviana en este período.
Durante la última década del período analizado, se observó un retorno a ciertos elementos de
políticas económicas más liberales bajo la presidencia de Evo Morales. Sin embargo, persistieron
desafíos como la dependencia de los precios de las materias primas y la vulnerabilidad frente a crisis
económicas globales.
La política cambiaria en Bolivia entre 1985 y 2019 refleja una compleja interacción de
factores políticos, económicos y sociales. Desde la apertura económica hasta las intervenciones
estatales, estos años dibujan un panorama diverso y dinámico que moldeó la realidad financiera del
país en su camino hacia la consolidación democrática y el desarrollo económico.
DESARROLLO.-
POLITICA CAMBIARIA. -
Las políticas de cambio estructural que caracterizaron al proceso neoliberal comenzaron a
finales de agosto de 1985, con el Decreto Supremo 21060 (DS-21060). bajo el gobierno de Paz
Estensoro. El DS-21060 representaba algo más que un instrumento corriente de política económica,
se trataba en realidad de un proyecto de reordenamiento de la economía, de la sociedad y del Estado
boliviano bajo los paradigmas del neoliberalismo y en función de los intereses de la burguesía y las
empresas transnacionales. De tal manera que se pretendían modificar los rasgos del modelo de
capitalismo de Estado, vigente desde la revolución nacional en abril de 1952, orientándolos hacia un
5
modelo de capitalismo neoliberal de libre mercado, en el que se atribuye al “mercado” la tarea de la
asignación “eficiente” de los recursos. Principalmente, la NPE tuvo dos componentes, por un lado,
un plan de estabilización (políticas macroeconómicas), y, por otro lado, un conjunto de políticas de
cambio estructural.
DECRETO SUPREMO 21060.-
Mediante Decreto Supremo 21060 de 29 de agosto de 1985 se ha establecido la nueva
política económica cuyo objetivo inmediato es detener la hiperinflación, disminuir el déficit fiscal y
sentar las bases de reactivación productiva indispensables para retomar la dinámica del desarrollo
económico y social del país.
LEGISLACIÓN
El bolsín fue creado por el D.S. 21060 de agosto de 1985 y su funcionamiento se rige
estrictamente a lo establecido en los Títulos I y II de Capítulo I de este Decreto. Posteriormente sólo
se emitieron dos Disposiciones Administrativas del Directorio del BCB por intermedio de su
presidente. La primera extiende la subasta a todos los días hábiles de la semana, pues originalmente
sólo era realizada los martes y jueves de cada semana. La segunda Disposición cambia el horario de
funcionamiento por cuestiones operativas. Por último, el D.S. 21136 de 16 de noviembre de 1985
elimina el 10% adicional que debía adjuntarse al equivalente del monto de divisas requerido. Estas
medidas complementarias tendían a asegurar, la neutralidad y transparencia del funcionamiento del
bolsín, sus decisiones y su efectividad.
POLITICA CAMBIARIA ( 1985-2019).
Desde septiembre de 1985 funciona en Bolivia el mecanismo del Bolsín, que a
partir de 1987 evolucionó hacia u n sistema de tipo de cambio deslizante o reptante
(crawling-peg), caracterizado por movimientos graduales y no anunciados de la paridad
cambiaria frente al dólar estadounidense.
Desde 1987 hasta 2005, la política c a m b i a r i a estuvo orientada principalmente a
la competitividad cambiaria de la economía, entendida c o m o el mantenimiento del
6
tipo de cambio real constante. Ese periodo se caracterizó por continuas y graduales
depreciaciones nominales de la moneda.
A partir de 2006, la orientación de la política cambiaria se modificó
sustancialmente dando inicio a un periodo de apreciaciones del tipo de cambio p a r a m i t i g a r
las presiones inflacionarias provenientes del extranjero. Este cambio respondió a un
contexto de elevados precios internacionales de alimentos y de depreciación del dólar
estadounidense frente a otras monedas, que generaron mayores presiones
inflacionarias externas. La respuesta de l a autoridad monetaria ante t a l escenario
consistió en una s e r i e d e medidas, entre las que destaca la apreciación de la moneda
nacional.
Una vez que la crisis económica y financiera internacional estalló en septiembre
de 2008, generando elevada volatilidad en los mercados financieros
internacionales y reducción en las presiones inflacionarias externas, las
apreciaciones se detuvieron. A partir de ese momento se inició una etapa de
estabilidad cambiaria para moderar las expectativas exacerbadas. A fines de noviembre de
2010 se retomó o p o r t u n a m e n t e la apreciación en un entorno de nuevos
incrementos de la inflación externa causados por nuevas alzas en los precios de
comoditas y por la orientación hacia l a apreciación de la mayoría de las monedas de la
región.
Dichas presiones inflacionarias externas fueron mayores en l a primera
mitad d e 2 0 1 1 , en parte debido a que l a s m o n e d a s de muchas economías vecinas
continuaron apreciándose. En esta etapa, las apariciones de la moneda nacional se
incrementaron levemente, reduciéndose en la segunda mitad del año, debido al
entorno de mayor volatilidad en los mercados financieros globales, producto de los
problemas fiscales en Estados Unidos, a la agudización de la crisis de deuda en varias
economías de la Zona del Euro, y al hecho de que la apreciación de las monedas de
la región disminuyó de ritmo o cambió de dirección temporalmente, finalizando el
2011 con nuevas apreciaciones, se distingue la modificación del enfoque de la
7
política cambiaria a partir de 2006, pasando de uno centrado en la competitividad
cambiaria, a uno basado en mantener estable el poder adquisitivo de la moneda
nacional.
EL BOLSÍN. -
El bolsín, como un medio para la determinación del tipo de cambio nominal, está en vigencia
desde la Nueva Política Económica (NPE) de fines de 1985. Se trata de una ventanilla que recibe
ofertas para la compra de dólares depositados en el BCB. A partir de este punto la solicitud sigue un
proceso que va determinado por el propio Banco y al solicitante solo le queda esperar el resultado de
la subasta. No puede intervenir de ninguna otra forma.
LA ECONOMÍA DEL TIPO DE CAMBIO REAL.-
Existen pocas dudas de que el tipo de cambio real se ha convertido recientemente en una de
las variables económicas más importantes en los países en desarrollo. En efecto, discusiones
respecto a historias de fracasos y otras de éxitos han tendido a enfatizar diferentes ángulos del TCR;
por ejemplo, acorde a la leyenda, Corea ha triunfado porque ha sido capaz de mantener un tipo de
cambio real y competitivo y "realista"; mientras que, por otro lado, se arguye que la historia del
fracaso de la economía argentina es, en gran medida, consecuencia de una sobrevaluación del tipo
de cambio real. A pesar de la relevancia que tiene el TCR en las discusiones económicas, existe aún
una gran confusión acerca de los aspectos analíticos más importantes del TCR. Por ejemplo,
mientras el concepto de desalineamiento del TCR, es ampliamente usado en discusiones populares
(y no populares), su definición es correcta sólo en algunas oportunidades. De la misma manera,
existe una confusión generalizada sobre el rol (potencial) del ajuste nominal del tipo de cambio (i.e.
devaluación) como un modo posible de efectuar un realineamiento de TCR. El propósito de esta
Sección es proveer una discusión muy suscita sobre los aspectos más importantes de la economía del
TCR. El análisis es deliberadamente breve y se aboca a los aspectos más importantes.
8
POLÍTICAS MACROECONÓMICAS Y DESEQUILIBRIO DEL TIPO
DE CAMBIO REAL.-
Los cambios en los fundamentos - con un TCR (casi) constante - no son las únicas fuentes de
desalineamientos del TCR. De hecho, ésta no es siquiera la forma más común de desalineamiento
del TCR. Como fue puntualizado anteriormente, el segundo mecanismo a través del cual se origina
una sobrevaluación del TCR tiene que ver con la existencia de políticas macroeconómicas
inconsistentes y en particular con políticas fiscales también inconsistentes. Cuando el gasto
agregado es excesivamente expansionarlo, emergerán presiones inflacionarias domésticas. Bajo
tipos de cambio fijos, las políticas macroeconómicas inconsistentes, determinaran que el nivel de
precios domésticos crezca a una tasa superior a la tasa de inflación mundial. Los costos domésticos,
incluyendo salarios, crecerán a tasas superiores a la de los precios mundiales originando una caída
en el grado de competitividad internacional. En este caso, el tipo de cambio real actual,
experimentara una apreciación emergiendo una brecha entre el tipo de cambio real de equilibrio
sostenible de largo plazo y el TCR actual. Esta situación puede ocurrir aún en sistemas de cambios
administrados, como el que Bolivia mantiene actualmente. El caso de un déficit fiscal abultado bajo
un sistema de cambios fijo o administrado, es el ejemplo más claro de inconsistencia entre la
Política macroeconómica y la Política cambiaria que desemboca en una sobrevaluación. En la mayor
parte de los países en desarrollo, los déficits fiscales son financiados, parcial o totalmente, a través
de creación de dinero. Si el impuesto inflación requerido es mayor que la tasa de inflación
internacional, existirá generalmente una inconsistencia entre el déficit fiscal y el mantenimiento de
un tipo de cambio fijo. En este caso, se producirá una apreciación real en cada período, puesto que el
precio de los no transables crece a una tasa aproximadamente igual a la de la inflación doméstica, y
el precio doméstico de los transables crece a una tasa aproximadamente igual a la de la inflación
mundial.
POLITICA MONETARIA.-
Se autorizó a la banca operar libremente con moneda extranjera y al Banco Central a
convertir el oro físico en oro comercial de libre transacción en los mercados internacionales para que
pudiera ser convertido en divisas que permitan reforzar las reservas internacionales. Se liberalizaron
las tasas de intereses activas y pasivas, se determinó la reducción de la tasa de encaje legal en
moneda nacional y la exención de encaje a los depósitos en moneda extranjera y en moneda
9
nacional con mantenimiento de valor. Se estableció el otorgamiento de préstamos en moneda
extranjera con mantenimiento del valor nacional, con la libertad de fijar las tasas de interés, y se
permitió a la banca realizar operaciones de comercio exterior, de compraventa de divisas y contraer
deuda en moneda nacional y extranjera.
POLITICA CAMBIARIA Y RESERVAS INTERNACIONALES .-
Se utilizó el tipo de cambio como ancla para estabilizar los precios, porque durante la
hiperinflación la mayor parte de los precios de bienes y servicios se habían indexado al dólar
estadounidense. Se determinó un tipo de cambio único, real y flexible que operaría a través de un
sistema de subasta de dólares en el Banco Central mediante el Bolsín (depreciación del tipo de
cambio real). La política cambiaria inserta en el DS 21060 de 1985 contemplaba dos
elementos: 1) la irrestricta libertad cambiaria; 2) el bolsín del Banco Central de Bolivia como
instrumento de intervención. Esta política cambiaria tuvo un efecto casi inmediato: el tipo de cambio
se unificó y se estabilizó. Estabilizándose el tipo de cambio, todos los otros precios de la economía
también se estabilizaron. Se venció así rápidamente a la hiperinflación.
El bolsín era, en sus inicios, un mecanismo de subasta para la venta de divisas por el BCB.
Es decir, se adjudicaban los dólares al solicitante que ofrecía el mejor precio, igual o por encima del
precio base fijado por el BCB. En ese sentido, la política cambiaria era de tipo de cambio flexible.
Muy pronto empero, los precios ofertados por los solicitantes de divisas comenzaron a converger al
precio base, lo que iría a cambiar la naturaleza de la subasta.
El derrumbe del mercado internacional de estaño, a pocas semanas de promulgado el DS
21060, creó un grave peligro para la estabilización. La retoma del esfuerzo estabilizador, a
principios de 1986, se logró, por una parte, con compromisos creíbles del jefe del equipo económico
de la época y, por otra parte, con una sintonización fina del bolsín, ampliando su oferta y definiendo
cuidadosamente el precio base. La experiencia adquirida en los instrumentos del bolsín, sumada a la
convergencia ya mencionada de las posturas de los demandantes produjo un cambio en la política
cambiaria. El bolsín pasó de ser un mecanismo de subasta a uno de tipo de cambio fijo deslizante
(“Rowling peg”) incompleto. Incompleto en el sentido de que las minidevaluaciones no eran
preanunciadas.
10
Modificando el precio base de la divisa se devaluaba en pequeños pasos. Ocasionalmente se
aumentaba la oferta de divisas cuando las presiones de mercado llevaban a devaluar el tipo de
cambio más allá de lo deseado por la autoridad monetaria. Este fue el sistema aplicado en el país
entre 1986 y 2006, que le sirvió muy bien.
Si bien el sistema era de tipo de cambio fijo deslizante, se tomaba en cuenta varios factores
de mercado para fijar el precio base. A mediados de la década de los años noventa se afinó la
política cambiaria. El tipo de cambio base debía apuntar a mantener estable el tipo de cambio real,
es decir el tipo de cambio nominal (Bs por USD) corregido por las variaciones de precios del país y
de sus socios comerciales. La política de tipo de cambio real estable estaba empero condicionada a
tener una inflación baja. Es decir, en las devaluaciones del tipo de cambio base se tomaba en cuenta
los posibles efectos sobre la inflación. Si se vislumbraba un efecto inflacionario se frenaban las
devaluaciones.
Se tomaba también en cuenta el efecto de las devaluaciones en el sistema financiero, muy
dolarizado, pero con clientes que tenían sus ingresos en moneda nacional. Las devaluaciones, sin el
cuidado necesario, podían desestabilizar a los bancos.
Por último se tomaba en cuenta la demanda del mercado. Si ella era muy fuerte, lo que ocurría rara
vez, se modificaba el tipo de cambio base o se aumentaba la oferta de divisas del BCB.
El sistema anterior tenía méritos, siendo el principal el de preservar la competitividad de los
productores nacionales de bienes transables en el comercio internacional. Otro mérito, no menor, era
que desmontaba las expectativas de grandes devaluaciones, que surgían luego de shocks externos,
como el de la devaluación brasileña de enero de 1999. El gran defecto del sistema era el de acentuar
la dolarización.
LA POLITICA CAMBIARIA Y LA BALANZA COMERCIAL.-
El sistema había sido diseñado para las épocas de escasez de divisas. Cuando la situación de
divisas cambió con la bonanza exportadora que comenzó el 2004, el mecanismo del BCB que era
para vender divisas tenía que ser cambiado a uno para comprarlas en los años 2016 y 2017, la
balanza comercial se siguió deteriorando, no tanto por la caída en las exportaciones como por
aumentos de las importaciones. El tipo de cambio estaría sobrevaluado entre 17% y 30%, según
estimaciones del staff técnico del Fondo Monetario Internacional.
11
REGIMEN CAMBIARIO. -
El Banco Central ha mantenido el tipo de cambio fijo durante prácticamente toda la década
actual. A pesar que la inflación se ha ido reduciendo, esta política ha resultado en una apreciación
considerable del tipo de cambio real, debido a que la mayor parte de los socios comerciales del país
han adoptado tipos de cambio flexibles. Como puede verse en el gráfico, la tasa de inflación se ha
ido reduciendo paulatinamente, y a partir de 2015 ha permanecido invariablemente por debajo de
5% al año. La inflación a 12 meses medida en enero de 2019, es de solo 1,43%. Por otra parte, el
tipo de cambio real multilateral (TCRM), que mide en forma comparada la devaluación e inflación
en Bolivia en relación a la devaluación e inflación de nuestros socios comerciales, ha tendido a
apreciarse significativamente. Esto le quita competitividad a la economía y en especial al sector
productor de bienes transables. En agosto de 2015 la tasa de apreciación cambiaria real a 12 meses
era de 14,3%, en un momento en que la inflación llegaba a solo 3,2%. Las devaluaciones del tipo de
cambio nominal por parte de los socios comerciales, como consecuencia de la caída de los precios
de exportación de materias primas, explica este comportamiento.
En el periodo comprendido entre la segunda mitad de 2016 y primer trimestre de 2018, el
TCRM tendió a depreciarse, esta vez debido a la apreciación cambiaria nominal observada en los
socios comerciales. Sin embargo, a partir del segundo trimestre de 2018 nuevamente se produce una
apreciación cambiaria, esta vez debido a la devaluación nominal de nuestros socios comerciales. En
enero 2019, la tasa de apreciación cambiaria real llegó a 6,6%. En síntesis, dadas las condiciones
actuales, la apreciación o depreciación real del tipo de cambio en Bolivia depende de la apreciación
o depreciación del tipo de cambio por parte de los socios comerciales del país.
Una modificación del tipo de cambio fijo es vista por el Banco Central como una medida que
tendría efectos muy negativos sobre la economía, y en especial sobre el sistema financiero. La
devaluación haría que los agentes perciban que el tipo de cambio continuará siendo devaluado en el
futuro, y se produciría un ataque contra el boliviano, produciéndose una crisis cambiaria. Además, la
devaluación revertiría la desdolarización del sistema financiero, ya que los depositantes cambiarían
sus depósitos a dólares. Esto representaría un grave problema para las entidades financieras, que no
podrían inmediatamente reestructurar su cartera para calzarla con los depósitos en términos de
moneda. Por otra parte, la devaluación traería como consecuencia un aumento en la inflación, lo que
12
reduciría el efecto benéfico de la devaluación sobre el tipo de cambio real. Además, la mayor
inflación reduciría el salario real y la actividad económica.
Sin embargo, mantener el tipo de cambio fijo durante estos años y no implementar un ajuste
a las nuevas condiciones externas, ha representado un costo muy alto para la economía. Además de
la pérdida de competitividad de los sectores que producen bienes transables, debido a la apreciación
cambiaria real, se debe considerar la pérdida de reservas internacionales (RIN) y el mayor
endeudamiento adquirido en los últimos años, como costos que podría haberse evitado si se tuviera
un tipo de cambio flexible. En efecto, entre diciembre 2014 y mayo 2019 las RIN cayeron en US$
8.900 millones. A esta pérdida hay que sumarle los traspasos contables que hizo el Banco Central
para no mostrar una mayor caída de las RIN, que suman aproximadamente US$ 2.100 millones,
como fue el caso del Fondo RAL en moneda extranjera, el Fondo de Revolución Industrial
Productiva (FINPRO), los Fondos de Protección al Ahorrista (FPAH), y el Fondo Para la Inversión
Exploración y Explotación de Hidrocarburos (FPIEEH). Adicionalmente, se debe incluir el aumento
en la deuda externa pública, que subió en US$ 4.400 millones entre diciembre 2014 y marzo 2019.
Finalmente, un tipo de cambio fijo representa una pérdida de autonomía monetaria, ya que
de acuerdo al principio de la “trinidad imposible”, un país no puede tener al mismo tiempo un tipo
de cambio fijo, libre movimiento de capitales y autonomía monetaria. Dado que la economía
boliviana tiene las dos primeras condiciones, ha resignado la tercera, que es la autonomía monetaria.
Este será el tema de un próximo análisis.
¿Qué factores se deben tomar en cuenta para adoptar un régimen cambiario específico?
Aparte de la conveniencia o no de abandonar la política de tipo de cambio fijo que
actualmente viene implementando el Banco Central, es importante analizar qué política cambiaria es
la más apropiada para el país, dadas las características de la economía. No hay un sistema cambiario
perfecto, que es lo mejor depende de las características de la economía en particular. Los factores a
considerar son (Word Economic Outlook IMF, 2001):
TAMAÑO Y GRADO DE APERTURA DE LA ECONOMÍA. Si el comercio exterior
representa una proporción alta del PIB, entonces el costo de la inestabilidad cambiaria puede ser
elevado. Esto sugiere que las economías pequeñas y abiertas pueden beneficiarse más de un tipo de
cambio fijo. Bolivia reúne las características de ser una economía pequeña y abierta al comercio,
13
aunque su comercio, por el lado de las exportaciones, está concentrado en pocos productos,
principalmente materias primas extractivas, y en pocos mercados, principalmente de la región. Por
el lado de las importaciones, un 40% proviene de 4 países sudamericanos: Brasil, Argentina, Chile y
Perú. Estos países tienen políticas de tipo de cambio flexible, por lo que los ajustes cambiarios que
ocurren en estos países en forma automática, se traducen en pérdidas de competitividad cambiaria en
el país.
TASA DE INFLACIÓN. Si un país tiene una inflación muy alta en comparación a sus
socios comerciales, requiere de un tipo de cambio flexible para prevenir que sus exportaciones se
vuelvan poco competitivas en los mercados mundiales. Si las diferenciales de inflación son más
modestas, un tipo de cambio fijo es menos problemático. Bolivia ha tenido la inflación bajo control
desde que se aplicó el programa de estabilización en 1985. Sin embargo, existe la incertidumbre
que, a futuro, con la pérdida de independencia del Banco Central en relación al Ministerio de
Economía, éste financie los déficits del SPNF, lo que podría alimentar procesos inflacionarios a
futuro. Si ese es el caso, mantener un tipo de cambio fijo será problemático.
FLEXIBILIDAD DEL MERCADO DE TRABAJO. Mientras más rígidos sean los
salarios, se necesitará en mayor medida un tipo de cambio flexible para ayudar a la economía a
responder a los shocks externos. El mercado laboral en Bolivia es altamente segmentado. Coexiste
un sector informal que comprende alrededor de un 75% del empleo total, el cual es altamente
flexible ya que es básicamente un mercado no regulado. Sin embargo, las actividades exportadoras
en Bolivia operan en el segmento formal del mercado de trabajo, el cuál es altamente regulado. La
legislación laboral es muy rígida, y el Estado interviene discrecionalmente en mercado laboral,
fijando los reajustes salariales anuales, el salario mínimo y el pago del segundo aguinaldo, lo que
resta competitividad a los sectores transables de la economía. Este factor hace deseable una mayor
flexibilidad cambiaria.
GRADO DE DESARROLLO FINANCIERO. En los países en desarrollo, con sistemas
financieros poco desarrollados, un tipo de cambio flexible no tendría mucho sentido, ya que un
pequeño número de comerciantes de moneda extranjera pueden causar grandes fluctuaciones en los
tipos de cambio. El sistema financiero boliviano es muy poco profundo, dominado principalmente
por el sistema bancario. Además, hasta 2005, el sistema financiero boliviano se caracterizaba por
tener una elevada dolarización de activos y pasivos, lo que reducía la posibilidad de tener un tipo de
14
cambio flexible. Posteriormente, el Banco Central aplicó varias políticas tendientes a encarecer las
transacciones en dólares con el objeto de reducir la dolarización del sistema financiero. En la
actualidad, más del 80% de los depósitos y la cartera de los bancos está denominada en moneda
nacional. Paradójicamente, en la situación actual el tipo de cambio se ha vuelto más rígido que
cuando existía una alta dolarización, ya que existe el temor que una variación del tipo de cambio
revertiría la bolivianización del sistema financiero, con costos elevados para el sistema financiero y
para la economía.
CREDIBILIDAD DE LOS QUE DISEÑAN LA POLÍTICA ECONÓMICA. Mientras
más baja sea la reputación del banco central, habrá más motivos para fijar el tipo de cambio para
restaurar la confianza que la inflación será controlada: Los tipos de cambio fijo han ayudado a las
economías latinoamericanas a reducir la inflación. Bolivia había dado pasos importantes para lograr
la institucionalidad necesaria que garantizaran la estabilidad de precios, como fue el caso de la
independencia del Banco Central, y la restricción de que éste financie al TGN. Sin embargo, en los
últimos años la independencia del Banco Central ha sido drásticamente reducida, y éste ha
comenzado a financiar los crecientes déficits del SPNF, lo que ha incrementado considerablemente
la deuda pública con el BCB. Es fundamental restaurar la independencia del Banco Central para
garantizar una política cambiaria flexible que no desestabilice la economía.
MOVILIDAD DE CAPITALES. Mientras más abierta sea la economía a los capitales
externos, será más difícil mantener un tipo de cambio fijo. Bolivia tiene una economía abierta a los
flujos de capitales externos, y no existen restricciones a la libre entrada y salida de recursos
financieros. Sin embargo, estos flujos consisten principalmente en financiamiento al sector público,
otorgado por organismos e instituciones de financiamiento internacional, multilaterales y bilaterales,
o deuda pública comercial obtenida mediante emisiones de bonos soberanos. Estos flujos han
servido a menudo para estabilizar la balanza de pagos y el tipo de cambio.
CRISIS INTERNACIONAL Y ESTABILIDAD CAMBIARIA
(2008-2010)
En el cuarto trimestre de 2008 y en un contexto de crisis económica y financiera
internacional, las expectativas en el mercado cambiario local se alteraron, lo que se tradujo
15
en un cese en las compras de divisas del BCB al sistema financiero y en una reactivación de
las ventas.
Con la finalidad de contrarrestar las expectativas de depreciación en el mercado
cambiario, y considerando la reducción en l a inflación importada, el BCB decidió mantener
estable el tipo de cambio, etapa que s e extendió hasta fines d e n o v i e m b r e de 2 0 1 0
(Gráfico 6 ). Al mismo tiempo y con el mismo objetivo, el BCB amplió sustancialmente la
oferta diaria de divisas en el Bolsín de USD15 a USD50 millones, e impuso un límite de 1
centavo (por sobre el tipo de cambio oficial de venta y por debajo del de compra) al
margen para las operaciones de cambio en las entidades financieras y casas de cambio.
Como resultado se contuvo la dolarización y se retomó el proceso de bolivianización (mayor
uso de la moneda nacional).
INESTABILIDADES:
Si la política es de tipo de cambio fijo, las políticas fiscal, monetaria y salarial tienen que ser
consistentes con ella. Si se sigue políticas expansivas, como ha sido el caso en los dos últimos años,
continuaremos perdiendo competitividad cambiaria, lo que penalizará a nuestros sectores
productivos, tanto de exportaciones como de los que tienen que competir con las importaciones,
muchas de ellas además de contrabando.
La sobrevaluación cambiaria tiene claros efectos negativos sobre la producción nacional pero
también crea riesgos financieros. Para mantener el tipo de cambio fijo se necesitan reservas
internacionales considerables y el público hace un seguimiento cercano de ellas. Así, caídas
significativas de las reservas pueden desatar ataques especulativos; si se teme que se están acabando,
nadie querrá quedarse sin dólares y correrá a comprarlos antes de que se terminen. Aún incluso antes
de acabarse, el gobierno podría verse obligado a devaluar, lo que sería un escenario catastrófico.
CONCLUSION. –
En conclusión, el periodo de 1985-2019 en Bolivia se caracteriza por la diversidad y la
adaptabilidad en su política cambiaria. Desde las reformas económicas de la década de 1980 hasta la
16
adopción de un régimen de tipo de cambio flotante, el país enfrentó desafíos económicos y buscó
estrategias para estabilizar su moneda. La transición de enfoques autoritarios a políticas más
orientadas al desarrollo sostenible refleja la evolución de las prioridades económicas. A pesar de
ciertos logros, la volatilidad económica y los cambios en el entorno global presentaron desafíos
constantes. La historia de la política cambiaria boliviana durante este periodo destaca la complejidad
de equilibrar la estabilidad económica con la necesidad de impulsar un desarrollo inclusivo y
sostenible.
El programa de estabilización de 1985 condujo a la adopción de una política cambiaria menos
rígida, donde el tipo de cambio registró variaciones periódicas. Con ello, se estabilizó el tipo de
cambio y los precios se desaceleraron, adoptándose el régimen cambiario deslizante.
Este régimen cambiario tuvo como objetivos controlar la inflación interna y unificar el
mercado cambiario, en procura de mantener la estabilidad del tipo de cambio real.
17
ANEXOS:
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