filosofía
COMITÉ DE HONOR
Francisco Miró Quesada (Perú)
Luis Villoro (México)
Arturo Andrés Roig (Argentina)
Roberto Fernández Retamar (Cuba)
Walter Mignolo (Estados Unidos)
COMITÉ EDITOR
María Luisa Rivara de Tuesta (Perú), Santiago Castro-Gómez (Colombia),
Hugo Biagini (Argentina), Clara Alicia Jalif de Bertranou (Argentina),
Celso Luiz Ludwig (Brasil), Yamandú Acosta (Uruguay), Ricardo Salas Astraín (Chile),
Carlos Paladines (Ecuador), Mario Magallón Anaya (México),
Horacio Cerutti Guldberg (México), Álvaro Márquez-Fernández (Venezuela),
Arnoldo Mora (Costa Rica), Pablo Guadarrama (Cuba), Lewis Gordon (Jamaica),
Nelson Maldonado-Torres (Puerto Rico), Raúl Fornet-Betancourt (Alemania),
Carlos Beorlegui (España), José Luis Gómez-Martínez (Estados Unidos)
el pensamiento filosófico
latinoamericano, del caribe
y “latino” (1300-2000)
historia, corrientes, temas y filósofos
editado por
enrique dussel
eduardo mendieta
carmen bohórquez
siglo xxi editores, s.a. de c.v.
CERRO DEL AGUA 248, ROMERO DE TERREROS, 04310, MÉXICO, D.F.
siglo xxi editores, s.a.
GUATEMALA 4824, C1425BUP, BUENOS AIRES, ARGENTINA
siglo xxi de españa editores, s.a.
MENÉNDEZ PIDAL 3 BIS, 28036, MADRID, ESPAÑA
B1001
P45
2009 El pensamiento filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino”
(1300-2000) : historia, corrientes, temas y filósofos / editado
por Enrique Dussel, Eduardo Mendieta, Carmen Bohórquez. —
México : Siglo XXI : Centro de Cooperación Regional para la
Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, 2009.
1117 p. — (Filosofía)
ISBN-13: 978-607-03-0128-5
1. Filosofía latinoamericana. I. Dussel, Enrique, ed.
II. Mendieta, Eduardo, ed. III. Bohórquez, Carmen, ed. IV. Ser.
primera edición, 2009
© siglo xxi editores
en coedición con el centro de cooperación
regional para la educación de adultos
en américa latina y el caribe (crefal)
isbn 978-607-03-0128-5
derechos reservados conforme a la ley
Impreso en mújica impresor, s.a. de c.v.
camelia núm. 4
col. el manto, iztapalapa
impreso y hecho en méxico / printed and made in mexico
INTRODUCCIÓN
Esta obra fue proyectada, más que como un libro, como el inicio de un movi
miento filosófico continental. Es decir, los autores de las contribuciones tienen
conciencia de que la tarea que han asumido es de tal envergadura que no pue-
den sino cumplirla parcialmente. Los trabajos a lo largo y ancho de toda la región
latinoamericana sobrepasan a los especialistas de la historia o de temas expues-
tos en el orden nacional. Cuando debe abordarse la temática tal como lo exige
una obra sobre la filosofía latinoamericana, se encuentran dificultades tales como
la falta de bibliotecas especializadas en este tema regional, de especialistas que
hayan tratado los temas, de que se hayan estudiado suficientemente los asuntos
para poder instaurar diversas hipótesis que permitan fecundos debates. Todo co
mienza entonces por obtener los materiales bibliográficos y temáticos necesa-
rios. Esto no se logra en corto tiempo: exige años de perseverancia en los que los
autores se dan cuenta de los límites de la empresa. Por ello, mucho más que el
lector, son los mismos editores y autores de esta obra los que tienen conciencia
de que sólo se ha iniciado la extracción de un precioso metal de una rica mina
casi inexplorada en su conjunto.
Cuando nació la idea de este proyecto no había ninguna historia del pensamien-
to filosófico latinoamericano. En el transcurso de las idas y venidas para consti-
tuir el Comité de Honor y el Comité Editor, para determinar la temática, para ir
buscando a los autores de las partes pensadas y en la espera del tiempo necesa-
rio para que fueran elaboradas, etc., apareció la valiosa obra de Carlos Beorlegui
(que ha aceptado participar en nuestro Comité Editor), que se titula Historia del
pensamiento filosófico latinoamericano (Beorlegui, C., 2004) y cumple amplia-
mente con el objetivo de la primera parte de nuestro proyecto (Periodos). Esto
nos permite remitir al lector a ese libro de conjunto que puede llenar lagunas
varias en esta obra.
Lo cierto es que esperamos que nuestro intento pueda hacer definitivamente
presente la existencia de una filosofía latinoamericana con historia y perfil pro-
pios. Hasta la actualidad hemos brillado por nuestra ausencia en todo tipo de
historias de la filosofía. Una de las más notorias es la reciente obra pionera del
sociólogo Randall Collins, The Sociology of Philosophies (Collins, R., 2000), en
donde apunta muchos aspectos relevantes para una historia mundial de la filoso
fía, que deben ser tomados en consideración. Pedagógicamente, al comparar Co-
llins en la geografía (espacio) y a través de los siglos (tiempo) las grandes filoso-
[7]
8 introducción
fías chinas, indostánicas, árabes, europeas, norteamericanas o africanas, no
dedica sin embargo ni una sola línea a los más de 500 años de filosofía latino
americana, y menos aún a las nacientes filosofías de las culturas urbanas ante
riores a la conquista. La obra clasifica a los filósofos en generaciones (distin-
guiendo filósofos de primer, segundo o tercer orden, tarea realmente difícil pero
de suma claridad), lo que permite descubrir aspectos sumamente ricos que dan
que pensar a los filósofos —ya que el autor es un sociólogo, pero tiene gran infor-
mación y produce una obra de mucha utilidad para los filósofos. En el futuro
podría usarse también ese criterio para nuestra obra.
Y decimos “en el futuro” porque, teniendo conciencia de los límites y pensan-
do más en una comunidad filosófica, un movimiento que pueda irse constitu
yendo en torno a los autores de las colaboraciones, en seminarios que se organi-
zarían en el corto plazo, se podrían ir mejorando, unificando, desarrollando las
hipótesis que se han comenzado a exponer. La tarea llevará decenios y ciertamen-
te superará la corta duración de nuestras vidas. Dentro de un siglo, en las sucesi-
vas ediciones, la obra habrá tomado un perfil más adecuado.
ii
Se trata de presentar una exposición conjunta del pensamiento filosófico del con
tinente cultural latinoamericano y del Caribe, incluyendo a los latinos de Estados
Unidos, que dará comienzo con la sabiduría, el pensamiento filosófico de las altas
culturas americanas. Inicia por ello la cuenta hace siete siglos, y no sólo desde el
comienzo de la invasión europea al continente americano (1492).
Se intentará exponer la sabiduría de los grandes pensadores históricos o de las
escuelas y comunidades de pensamiento filosófico. Esto significará ya una nove-
dad. Se situará dicho pensamiento dentro del contexto de sus culturas. Se trata,
por ejemplo, de la filosofía náhuatl (expuesta por Miguel León-Portilla), la filoso-
fía andina (por Josef Estermann) o la filosofía tojolabal (por Carlos Lenkersdorf).
Por ello colocamos simbólicamente el comienzo temporal de la obra en el siglo xiv
(desde el año 1300), a partir de los amautas entre los quechuas incas o los ayma-
ras, y los tlamatinime entre los aztecas, incluyendo pensadores históricos como
Nezahualcóyotl de Ecatepec.
Con la invasión ibérico-europea comienza el periodo de la filosofía moderna
en nuestra América. La primera modernidad temprana se origina con la presen-
cia del europeo, con la conquista del continente americano, lo que permitirá la
fundación de escuelas filosóficas (desde la de Santo Domingo en 1536, la primera
en todo el continente americano en cuanto tal). En el siglo xvi se ejercerá una fi-
losofía escolástica (moderna no medieval) de alto nivel académico (como puede
observarse en el desarrollo filosófico de la lógica, expuesta en la contribución de
Walter Redmond, cap. 10, primera parte), y, aún antes se iniciará fuera de las
aulas, en el campo político y cultural, el primer antidiscurso filosófico de la pri-
mera modernidad temprana (la segunda será holandesa, inglesa y francesa), con
introducción 9
críticos tales como Bartolomé de Las Casas (1484-1566) y su generación lascasia-
na. Se deberá estudiar muy particularmente en el futuro la filosofía académico-
universitaria desde 1553 (en torno a México y Lima al comienzo), y en más de
treinta instituciones de enseñanza de filosofía en el nivel licenciatura y doctorado
desde el norte de México hasta el Río de la Plata en el sur.
El siglo xvii debería ser igualmente objeto de nuevas investigaciones, ya que es
el siglo olvidado de la filosofía barroca, desarrollo desde la periferia colonial del
lado crítico y oscuro de la modernidad.
Por su parte, el siglo xviii, como desarrollo igualmente colonial pero creativo
de la modernidad madura, deberá estudiarse con nuevas hipótesis. Por ello, como
única excepción en toda la obra, hay una exposición que se ocupa de filosofía
europea (el trabajo de Santiago Castro-Gómez, 14.1, primera parte), que permite
comprender, como hipótesis válida para toda la obra, que la filosofía colonial no
es meramente imitativa, sino que, adoptando la Ilustración europea de la moder-
nidad madura, la utiliza para sus propios fines, lo que exige por parte del investi-
gador actual, y desde ahora, una nueva lectura de la historia de la filosofía lati-
noamericana, porque la importancia de esa filosofía no consiste en repetir o
comentar temas de la filosofía europea del momento, sino en hacerlos funcionales
a los intereses de los grupos dominantes de la periferia.
Además, la problemática de la primera emancipación (la segunda está por
darse todavía en el siglo xxi) de las colonias se deberá igualmente comenzar a
estudiar desde nuevas bases. Diversos sentidos de soberanía (constituida sobre
la monarquía, las élites criollas o el pueblo mestizo, indio o de esclavos) funda-
mentarán acciones con muy diverso carácter político, que a dos siglos cobra hoy
nueva vigencia.
El desarrollo, algo caótico, del posterior transcurso del largo siglo xix será el
teatro del despliegue de una rica producción filosófica en todo el continente lati-
noamericano, siempre incluyendo a Brasil y al Caribe, donde la consigna “civili-
zación o barbarie” cubrirá con su sombra igualmente parte del siglo xx.
El de las diversas corrientes de la filosofía en este siglo xx es también un capí-
tulo a ser desarrollado más extensamente en el futuro, y muy especialmente la
reciente aparición de una nueva generación de jóvenes filósofos “latinos” en Es-
tados Unidos.
La exposición histórica será complementada con la descripción de algunos
grandes temas filosóficos, tanto los tradicionales como los que han ido aparecien-
do en los últimos decenios, que deben interpretarse como trabajos monográficos
sobre el asunto en todo el continente americano, y para los que no hay frecuen-
temente especialistas que puedan cubrir la filosofía de todo este horizonte regio-
nal. Se incluyen entonces los filósofos y las temáticas filosóficas más pertinentes
en la interpretación de cada autor, aun corriendo el riesgo de ignorar, por desgra-
cia, a filósofos de mayor importancia que los reportados. Las ediciones futuras de
la obra suplirán, como ya lo indicamos, esas limitaciones. Todo ello va apoyado
en una bibliografía mínima pero suficiente.
10 introducción
Al final hay más de doscientas cortas biografías intelectuales de los principales
filósofos continentales.
iii
Es una obra de consulta para las bibliotecas de América Latina, públicas o priva-
das, sobre el pensamiento filosófico que ha sido compendiado de tal manera que
sea de fácil lectura para personas cultas, alumnos y profesores en las universida-
des de nuestra región que organicen seminarios o cursos sobre filosofía latinoa-
mericana. Se podrá igualmente utilizar en las carreras de historia, literatura,
antropología, psicología y demás ciencias humanas. Será también útil para lecto-
res de Estados Unidos, Europa, África o Asia. Es un capítulo inédito de la filoso-
fía y la cultura inexplicablemente ausente.
Creemos que, simplemente, es una obra imprescindible que deberá mejorarse
en las sucesivas ediciones.
Deseamos abrir igualmente una página web <www.pensamientofilosofico.org>
que respalde la obra, donde podrá consultarse por Internet una amplia bibliogra-
fía que han coleccionado colegas de la State University of New York en el campo
de Binghamton (suny-Binghamton), en el programa de pic (Philosophy, Interpre-
tation and Culture), bajo la coordinación de María Lugones, y trabajos y debates
que la obra vaya produciendo. La página electrónica será la articulación del mo-
vimiento filosófico de los que se interesan por la filosofía latinoamericana, inter-
pretada de manera crítica y con sentido histórico, social y de responsabilidad
política a favor de las mayorías empobrecidas del continente.
Esta obra no podría haberse editado sin el trabajo tesonero y paciente de mi
asistente en el sni, Jorge Alberto Reyes López, estudiante de la unam, que ha unifi-
cado la bibliografía y mantenido el contacto con los colaboradores del proyecto.
De la misma manera debemos agradecer al Crefal el apoyo que nos brindó
desde el primer momento, que permitió la edición de esta obra en Siglo XXI. Lo
mismo debe decirse del director de esta editorial, el Dr. Jaime Labastida.
enrique dussel
(www.enriquedussel.org)
PRIMERA PARTE
Periodos
primera época
las filosofías de algunos pueblos originarios
introducción
Enrique Dussel
Todos los pueblos tienen “núcleos proble- universales que no pueden faltar en ningu-
máticos”, que son universales y consisten na cultura o tradición.
en aquel conjunto de preguntas fundamen- El contenido y el modo de responder a
tales (es decir, ontológicas) que el homo sa estos núcleos problemáticos disparan de
piens debió hacerse llegado a su madurez sarrollos muy diversos de narrativas racio
específica. Dado su desarrollo cerebral, con nales, si por racionales se entiende el simple
capacidad de conciencia, autoconciencia, “dar razones” o fundamentos que intentan
desarrollo lingüístico, ético (de responsabi interpretar o explicar los fenómenos, es de-
lidad sobre sus actos) y social, el ser huma- cir, lo que “aparece” en el nivel de cada uno
no enfrentó la totalidad de lo real para poder de esos “núcleos problemáticos”.
manejarla a fin de reproducir y desarrollar Siempre e inevitablemente, la humani-
la vida humana comunitaria. El desconcier dad — fuera cual fuese el grado de desarro-
to ante las posibles causas de los fenómenos llo y en sus diversos componentes— expuso
naturales que debía enfrentar y lo impre lingüísticamente las respuestas racionales
visible de sus propios impulsos y compor (es decir, dando fundamento, el que fuera y
tamientos lo llevó a hacerse preguntas en mientras no se refutara) a dichos núcleos
torno a algunos núcleos problemáticos ta- problemáticos por medio de un proceso de
les como: ¿Qué son y cómo se comportan “producción de mitos” (una mitopoiesis).
las cosas reales en su totalidad, desde los fe- La producción de mitos fue el primer tipo
nómenos astronómicos hasta la simple caí- racional de interpretación o explicación del
da de una piedra o la producción artificial entorno real (del mundo, de la subjetividad,
del fuego? ¿En qué consiste el misterio de del horizonte práctico ético, o de la referen-
su propia subjetividad, el yo, la interioridad cia última de la realidad que se describió
humana? ¿Cómo puede pensarse el hecho simbólicamente).
de la espontaneidad humana, la libertad, el Los mitos, narrativas simbólicas enton-
mundo ético y social? Y, al final, ¿cómo pue- ces, no son irracionales ni se refieren sólo a
de interpretarse el fundamento último de fenómenos singulares. Son enunciados sim
todo lo real, del universo? —lo que levanta bólicos y por ello de “doble sentido”, que
la pregunta sobre lo ontológico en aquello exigen para su comprensión todo un proce-
de que: “¿Por qué el ser y no más bien la so hermenéutico que descubre las razones, y
nada?”. Estos “núcleos problemáticos” de- en este sentido son racionales y contienen
bieron de hacerse inevitablemente presen- significados universales (por cuanto se re-
tes cuestionando a todos los grupos huma- fieren a situaciones repetibles en todas las
nos desde el más antiguo Paleolítico. Son circunstancias) y construido con base en
“núcleos problemáticos” racionales o pre- conceptos (categorizaciones cerebrales de
guntas, entre muchas otras, de los “por qué” mapas neocorticales que incluyen millones
[15]
16 primera parte: periodos
de grupos neuronales por los que se unifi- riores (aun en la edad de los discursos ca
can en su significado múltiples fenómenos tegoriales filosóficos y de la ciencia de la
empíricos y singulares que enfrenta el ser modernidad misma), hasta el presente. Nun-
humano). ca desaparecerán todos los mitos, porque
Los numerosos mitos que se ordenan en algunos siguen teniendo sentido, como bien
torno a los núcleos problemáticos indicados lo anota Enst Bloch en su obra El principio
se guardan en la memoria de la comunidad, esperanza (Bloch, 1959).
al comienzo por tradición oral, y desde el Se nos tiene acostumbrados, en referen-
iii milenio a.C. (en Mesopotamia o Egipto, cia al pasaje del mythos al logos (dando en
y desde antes del i milenio a.C., en Meso este ejemplo a la lengua griega una prima-
américa y en otras regiones) ya escritos, se- cía que pondremos enseguida en cuestión),
rán colectados, recordados e interpretados de ser como un salto que parte de lo irracio
por comunidades de sabios que se admiran nal y alcanza lo racional; de lo empírico
ante lo real, “pero el que no halla explicación concreto a lo universal; de lo sensible a lo
y se admira reconoce su ignorancia, por lo conceptual. Esto es falso. Dicho pasaje se
que el que ama el mito (filomythos) es como cumple desde una narrativa con un cierto
el que ama la sabiduría (filósofos)”, según ex- grado de racionalidad a otro discurso con
presión de Aristóteles (Metafísica i, 2, 982b, un grado diverso de racionalidad. Es un
pp. 17-18). Nacen así las “tradiciones” míti- progreso en la precisión unívoca, en la clari-
cas que dan a los pueblos una explicación dad semántica, en la simplicidad, en la
con razones de las preguntas más arduas que fuerza conclusiva de la fundamentación,
acuciaban a la humanidad y que hemos de- pero es una pérdida de los muchos sentidos
nominado los “núcleos problemáticos”. Pue- del símbolo que pueden ser hermenéuti
blos tan pobres y simples como los tupinam- camente redescubiertos en momentos y lu-
bas de Brasil, estudiados por Levy-Strauss, gares diversos (característica propia de la
cumplían sus funciones en todos los momen narrativa racional mítica). Los mitos pro-
tos de su vida gracias al sentido que les otor- meteico o adámico (véase Ricoeur, P., 1963)
gaban sus numerosísimos mitos. siguen teniendo todavía significación ética
Las culturas, al decir de Paul Ricoeur, en el presente.
tienen por su parte un “núcleo ético-mítico” Entonces, el discurso racional unívoco o
(Ricoeur, P., 1964), es decir, una “visión del con categorías filosóficas, que de alguna ma-
mundo” (Weltanschauung) que interpreta nera puede definir su contenido conceptual
los momentos significativos de la existencia sin recurrir al símbolo (como el mito), gana
humana y que los guía éticamente. Por otra en precisión pero pierde en sugestión de
parte, ciertas culturas (como la china, la in- sentido. Es un avance civilizatorio impor-
dostánica, la mesopotámica, la egipcia, la tante, que abre el camino en la posibilidad
azteca, la maya, la inca, la helénica, la ro- de efectuar actos de abstracción, de análi-
mana, la árabe, la rusa, etc.) alcanzaron, sis, de separación de los contenidos semán-
debido a su dominio político, económico y ticos de la cosa o del fenómeno observado,
militar, una extensión geopolítica que subsu del discurso, y en la descripción y explica-
mió otras culturas. Estas culturas con cierta ción precisa de la realidad empírica, para
universalidad sobrepusieron sus estructu- permitir al observador un manejo más efi-
ras míticas a las de las culturas subalternas. caz en vista de la reproducción y desarrollo
Se trata de una dominación cultural que la de la vida humana en comunidad.
historia constata en todo su desarrollo. La mera sabiduría, si por sabiduría se en-
En estos choques culturales, ciertos mi- tiende poder exponer con orden los diversos
tos habrán de perdurar en las etapas poste- componentes de las respuestas a los núcleos
Introducción a la primera época 17
problemáticos indicados, se torna ahora en pájaro tropical que significaba la divinidad,
el contenido de un “oficio” social diferencia- y coatl, el gemelo o hermano igual: los “dos”),
do que se ocupa del esclarecimiento, la ex- que los tlamatinime (“los que saben algo”, a
posición y el desarrollo de la dicha sabidu- los que fray Bernardino de Sahagún llamó
ría. En una sociología de la filosofía las “filósofos”) (véase Dussel, 1995b, párr. 7.1.
comunidades de filósofos forman agrupa- The tlamatini) denominaban Ometeotl (de
ciones diferenciadas de los sacerdotes, ar- ome: dos; teotl: lo divino), dejando ya de lado
tistas, políticos, etc. Los miembros de estas los símbolos. Esta última denominación in-
comunidades de sabios, ritualizados, que dicaba el “origen dual” del universo (no ya el
constituían “escuelas de vida” estrictamente origen unitario del to ėn: el Uno de Platón o
disciplinada (desde los sabios de la ciudad Plotino, por ejemplo). Esto indica el comien-
de Menfis en el Egipto del iii milenio a.C., zo del pasaje de la racionalidad simbólica a
hasta el calmecac azteca o la academia ate- la racionalidad por categorización concep
niense), fueron los llamados “amantes de la tual filosófica entre los aztecas, en la persona
sabiduría” (philo-sophoi) entre los griegos. histórica de Nezahualcóyotl (1402-1472).
En su sentido histórico, los “amantes de los Algunos, como Raúl Fornet-Betancourt
mitos” eran también y estrictamente “aman- en América Latina (Fornet-Betancourt, R.,
tes de la sabiduría”, y por ello los que poste- 2004), defienden la tesis de que se practicó
riormente serán llamados filósofos deberían la filosofía en Amerindia (antes de la inva-
más bien ser denominados filólogos, si por sión europea de 1492) o en África. El ata-
logos se entiende el discurso racional con que a una etnofilosofía lanzado por el afri-
categorías filosóficas, que ya no usan los re- cano Paulin Hountondji (Hountondji, P.,
cursos de la narrativa simbólica mítica sino 1977) contra la obra de Placide Tempel, La
de manera excepcional y a modo de ejemplo filosofía bantú (Tempel, P., 1949; León-Por-
para ejercer sobre ellos una hermenéutica tilla, M., 1959), apunta justamente a la ne-
filosófica. cesidad de definir mejor qué es la filosofía
Este comenzar a dejar atrás la pura ex- (para distinguirla del mito).
presión racional mítica y depurarla del sím- Cuando leemos detenidamente los pri-
bolo para semánticamente dar a ciertos tér meros enunciados del Tao Te king (o Dào
minos o palabras una significación unívoca, Dé Jing) del legendario Lao-Tsé: “El tao
definible, con contenido conceptual fruto que puede nombrarse no es el que fue
de una elaboración metódica, analítica, que siempre […] Antes del tiempo fue el tao in-
puede ir del todo a las partes para ir fijando efable, el que no tiene nombre” (Tao Te
su significado preciso, se fue dando en todas King, 1950, p. 18), nos encontramos ante
las grandes culturas urbanas del Neolítico. un texto que usa categorías filosóficas que
La narrativa con categorías filosóficas se fue se alejan del todo del relato meramente
dando entonces en Egipto (con textos como mítico. Hoy ya nadie puede ignorar la den-
el denominado “filosofía de Menfis”), en In- sidad agumentativa y racional de la filoso-
dia (posterior a los Upanishads), en China fía de K’ung-fu-tsu (Confucio) (551-479 a.C.)
(desde el Libro de las mutaciones o I Ching), (véase Confucius analects, 2003). El desa-
en Persia, en el Mediterráneo oriental, entre rrollo filosófico continuamente argumen-
fenicios y griegos, en Mesoamérica (mayas tado (hasta el exceso) de un Mo-Tzu (479-
y aztecas), o en los Andes, entre aymaras y 380 a.C.) (véase Sources of Chinese Tradition
quechuas que se organizaron en el Imperio from Earliest Times to 1600, 2003, vol. 1,
inca. Así, entre los aztecas, Quetzalcóatl era pp. 66 ss.), que criticó las implicaciones
la expresión simbólica de un dios dual origi- sociales y éticas del pensamiento de Con-
nario (siendo el quetzal la pluma de un bello fucio, afirmando un universalismo de gra-
18 primera parte: periodos
ves implicaciones políticas, escéptico de Con esto queremos indicar claramente
los ritos y con una institución o “escuela” que ni la filosofía nació sólo ni primeramen-
excelentemente organizada, no puede de- te en Grecia (en el tiempo), ni puede tomár-
jar de ser considerado como uno de los pi- sela como el prototipo del discurso filosófico
lares de la filosofía china que antecedió a (por su contenido). De allí el error de mu-
la gran síntesis confuciana de Meng-Tzu chos, que en vez de describir los caracteres
(Mencius) (390-305 a.C.) (ibid., pp. 114 ss.; que deben definirse como criterios de demar
véase Collins, R., 2000, pp. 137 ss. y 272 ss.). cación entre el mito y el discurso categorial
Esta filosofía atravesará 2 500 años, con filosófico, tienden a tomar a la filosofía grie-
clásicos en cada siglo, y aun en la moder- ga como la definición misma de la filosofía
nidad europea, tales como Wang Yang- en cuanto tal. Esto es confundir la parte con
ming (1472-1529) (que desarrolla la tradi- el todo: un caso particular no incluye la defi-
ción neoconfuciana que se prolonga hasta nición universal. Lo que no impide que se
nuestros días, no sólo influyó a Mao Tse- indique que la filosofía griega fue un ejem-
tung sino que cumple la función que el cal- plo en su tipo entre las filosofías producidas
vinismo tuvo en el origen del capitalismo por la humanidad, y que le tocó histórica-
actual en China, Singapur, etc.), o Huang mente continuarse en las filosofías del Impe-
Tsung-hsi (1610-1695), gran renovador de rio romano, que por su parte abrirán un ho-
la filosofía política. rizonte cultural hacia la llamada Edad Media
De la misma manera, las filosofías in- europeo latino-germánica, que al final cul-
dostánicas se organizan en torno a los nú minará en la tradición de la filosofía europea
cleos problemáticos filosóficamente expre- que fundamentará el fenómeno de la Moder-
sados (véase Sources of Indian Tradition nidad desde la invasión de América, la insta-
from the Beginning to 1800, 1999, vol. 1; lación del colonialismo y del capitalismo, y
también Collins, R., 2000, pp. 177 ss., so- que por la revolución industrial desde fina-
bre Japón, ibid., pp. 322 ss.). Leemos en el les del siglo xviii (hace sólo dos siglos) llega-
Chandogya upanishad: rá a convertirse en la civilización central y
dominadora del sistema-mundo hasta el co-
En el comienzo, querido, este mundo fue sólo mienzo del siglo xxi. Esto produce un fe
Ser (sat), sólo uno, sin un segundo. Algunos nómeno de ocultamiento y distorsión en la
opinan: En el comienzo, verdaderamente, el interpretación de la historia (que denomina
mundo fue sólo No ser (asat), sólo uno, sin un mos heleno y eurocentrismo) que impedirá
segundo; donde el No ser emergió el Ser. Pero, tener una visión mundial de lo que realmen-
pienso, querido, ¿cómo pudo ser esto? ¿Cómo te ha acontecido en la historia de la filosofía.
pudo el Ser emerger del No ser? Por el contra- De no aclararse estas cuestiones mediante
rio, querido, en el comienzo del mundo fue un diálogo actual entre tradiciones filosófi-
sólo el Ser (6. 12-14; Sources of Indian Tradi cas no occidentales con la filosofía europeo-
tion…, 1999, vol. 1, p. 37). norteamericana, el desarrollo de la filosofía
entrará en un callejón sin salida. Lo digo en
¿No es esto filosofía? ¿Serían, por el con- especial como latinoamericano.
trario, Parménides o Heráclito filósofos y Por ello es un poco ingenua la siguiente
no los de India? ¿Cuál sería el criterio de reflexión de E. Husserl (repetida por M.
demarcación entre el texto citado y el de los Heidegger y en general en Europa y Esta-
presocráticos? dos Unidos):
En el hinduismo, en la tradición vedanta
o en el jainismo encontramos la misma pre- Por ello la filosofía […] es la ratio en constante
sencia de la filosofía explícita. movimiento de autoesclarecimiento, comen-
Introducción a la primera época 19
zando con la primera ruptura filosófica de la latino en París, por ejemplo, tiene su origen
humanidad […] La imagen que caracteriza a en los textos griegos y los comentaristas
la filosofía en un estadio originario queda ca- árabes traducidos en Toledo (por especia-
racterizada por la filosofía griega, como la pri- listas árabes), textos utilizados (los griegos)
mera explicación a través de la concepción y creados (los comentarios) por la “filosofía
cognitiva de todo lo que es como universo (des occidental” árabe (del Califato de Córdo-
Seienden als Universum).1 ba, en España), que continuaba la tradición
“oriental” procedente de El Cairo, Bagdad o
En América Latina, David Sobrevilla sos- Samarcanda, y que entregó el legado grie-
tiene la misma posición: go, profundamente reconstruido desde una
tradición semita (como la árabe), a los euro
Pensamos que existe un cierto consenso sobre peos latino-germánicos. Ibn Rushd (Ave-
que el hombre y la actividad filosófica surgie- rroes) es el que origina el renacimiento filo-
ron en Grecia y no en el Oriente. En este sen- sófico europeo del siglo xiii.
tido Hegel y Heidegger parecen tener razón Hay entonces filosofías en las grandes
contra un pensador como Jaspers, quien pos- culturas de la humanidad, con diferentes
tula la existencia de tres grandes tradiciones estilos y desarrollos, pero todas producen
filosóficas: la de China, la India y la de Grecia (algunas de manera muy inicial, otras con
(Sobrevilla, D., 1999, p. 74). alta precisión) una estructura categorial con
ceptual que debe llamarse filosófica.
La filosofía del Oriente o de Amerindia El discurso filosófico no destruye el mito,
sería filosofía en sentido amplio; la de Gre- aunque sí niega aquellos que pierden ca
cia, en sentido estricto. Se confunde el ori- pacidad de resistir el argumento empírico
gen de la filosofía europea (que puede en de dicho discurso. Por ejemplo, los mitos de
parte situarse en Grecia) con el de la filoso- Tlacaélel entre los aztecas, que justificaban
fía mundial, que tiene diversas ramificacio- los sacrificios humanos, para los que había
nes, tantas como tradiciones fundamentales buenas razones (sobre Bartolomé de Las
existen. Además, se piensa que el proceso Casas y los sacrificios humanos véase Dus-
fue siguiendo linealmente la secuencia “fi- sel, 2007, pp. 203 ss.), se derrumbaron com-
losofía griega, medieval latina y moderna pletamente una vez que se demostró su im-
europea”. Pero el periplo histórico real fue posibilidad, y además su inoperancia.
muy diferente. La filosofía griega fue culti- Por otra parte, hay elementos míticos
vada posteriormente por el Imperio bizan- que contaminan también los discursos, aun
tino, principalmente. La filosofía árabe fue los de los grandes filósofos. Por ejemplo, I.
la heredera de la filosofía bizantina, en es- Kant argumenta, en la “Dialéctica trascen-
pecial en su tradición aristotélica. Esto dental” de su Crítica de la razón práctica, en
exigió la creación de una lengua filosófica favor de la “inmortalidad del alma” para so-
árabe en sentido estricto.2 El aristotelismo lucionar la cuestión del “bien supremo” (ya
que recibiría el alma después de la muerte
1
Husserl, E., 1970, pp. 338-339 (párr. 73, Die Krisis
la felicidad merecida en esta vida terrenal
der europäischen Wissenschaften, 1962, Nijhoff, Haag, virtuosa). Pero una tal “alma”, y mucho más
Husserliana, vol. 6, p. 273). El mismo texto que aparece
en The Crisis of European Sciences, párr. 8, pp. 21 ss. (en
el original alemán, pp. 18 ss.). Debe pensarse, en contra- to, nos dan una idea de la “precisión terminológica” de
rio, que el llamado “teorema de Pitágoras” fue formulado la falasafa (filosofía) árabe. La última es: “792: Yaqini,
por los Asirios en 1000 a.C. (véase Semerano, G., 2005). certain, connu avec certitude, relatif à la connaissance
2
Véase por ejemplo el Lexique de la langue philoso certaine […]”; y siguen 15 líneas de explicación con las
phique d’Ibn Sina (Avicenne), 1938. Los 792 términos expresiones árabes, en escritura árabe, en el margen
analizados por el editor, en 496 páginas de gran forma- derecho.
20 primera parte: periodos
su “inmortalidad”, nos muestra la perma- elementos míticos en las mejores filosofías.
nencia de elementos míticos indostánicos Se las puede también llamar ideologemas
del pensamiento griego que contaminó to no intencionales.
do el mundo romano, medieval latino-cris- De todas maneras se tiene conciencia de
tiano y moderno europeo. Las pretendidas que la exposición de las filosofías amerin-
demostraciones filosóficas son en estos ca- dias deberá desarrollarse mucho en el fu
sos tautológicas y no demostraciones ra turo. Valgan las contribuciones siguientes,
cionales a partir de datos empíricos. Habría elaboradas por especialistas en los temas,
así presencia no advertida (e indebida) de como iniciación a la temática.