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Psicología Jurídica en Adopción Civil

El documento habla sobre la intervención del psicólogo jurídico en el campo civil de la adopción. Explica los principios generales de la adopción según la ley argentina como el interés superior del niño, el respeto por la identidad y el derecho a conocer los orígenes.

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Psicología Jurídica en Adopción Civil

El documento habla sobre la intervención del psicólogo jurídico en el campo civil de la adopción. Explica los principios generales de la adopción según la ley argentina como el interés superior del niño, el respeto por la identidad y el derecho a conocer los orígenes.

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UNIDAD VIII

ACTUACIÓN DEL PSICÓLOGO JURÍDICO EN EL CAMPO CIVIL: ADOPCIÓN

Comenzaremos a desarrollar la intervención de la Psicología Jurídica-Forense en el


campo civil, más específicamente, en la temática sobre Adopción.
Primeramente nos vamos a referir a la situación de las niñas, niños y adolescentes
en un sentido amplio, pudiendo advertir que en la mayoría de los casos, los NNyA se
encuentran insertos dentro de su familia de origen, y es allí donde encuentran respuestas
a sus necesidades emocionales, educativas y de cuidado.
Ahora bien, cuando el grupo familiar no puede brindar respuesta a las necesidades
que presenta esa franja etárea, es el Estado quien interviene mediante diversos
programas de acompañamiento familiar o acogimiento temporal o permanente. Al
respecto, podríamos decir que de toda esa población de la infancia y adolescencia que
encuentra en el Estado una respuesta medianamente satisfactoria, existe una porción más
reducida de NNyA a la cual, la ayuda estatal no le resulta suficiente, por lo tanto, pueden
ser declarados en situación de adoptabilidad mediante una decisión judicial.
Con relación a ello, podríamos definir a la adopción como el instrumento que
permite que NNyA puedan vivir y desarrollarse en una familia que les procure cuidados
tendientes a satisfacer sus necesidades. Por supuesto que esto, sólo se produce, si el
Estado consideró que esa es la mejor opción para protegerlos, siempre y cuando no
cuente con una familia biológica y/o referentes afectivos o bien que éstos no posean los
recursos y posibilidades para hacerlo. Siguiendo con ésta línea de pensamiento, la
adopción tiene el objetivo central de dar una familia a las niñas, niños y adolescentes que
por diversas razones, no pueden ser cuidados definitivamente por su familia de origen.
La decisión de iniciar el proceso de adopción para una persona o una pareja es, sin
lugar a dudas, un hecho importante en la vida de estos, pero es sumamente
transcendental para la vida de NNyA.
Remontándonos a la historia de la adopción en Argentina, la misma se incorporó
en el ordenamiento jurídico en el año 1948, momento en que sancionó la Ley 13.252, que
estableció la adopción únicamente con carácter simple.
Posteriormente, la ley 19.134 (año 1971) consideró dos tipos de adopciones, a
saber la adopción simple y la adopción plena. Años más tarde, la Ley 24.779 (año 1997)
reformuló el régimen de la adopción en concordancia con las reformas efectuadas en
materia de filiación y responsabilidad parental y con el fin de adaptarlo a las normas de la
Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), mientras que la ley 26.994 modificó
algunas disposiciones en la materia y legisló sobre la adopción en el libro Segundo,
denominado “Relaciones de Familia” bajo el título VI entre los arts. 594 al 637.

1
El Art. 594 define a la adopción como una institución jurídica que tiene por objeto
proteger el derecho de niños, niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia
que le procure cuidados tendientes a satisfacer sus necesidades afectivas y materiales,
cuando estos no le pueden ser proporcionados por su familia de origen.
Por supuesto que ésta institución jurídica tiene como objetivo la plena
accesibilidad a derechos de NNyA, tal como surge de la ley nacional vigente 26.061/2005
de Protección Integral para Niños, Niñas y Adolescentes como así también de la
Convención Internacional de los Derechos del Niño, que hemos visto en otras unidades
temáticas y que tiene estatuto constitucional.
Cuando nos referimos a la Adopción, ésta se decide en el marco de un Juicio Civil,
por lo tanto debe haber una sentencia judicial al respecto. Es así que podríamos
entenderla como un proceso psico-socio-jurídico, ya que en el mismo no sólo van a
intervenir autoridades judiciales, sino también; profesionales de la Psicología y de Trabajo
social.

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La adopción se rige por los siguientes principios generales, los cuales están
plasmados en el Art. 595 del Código Civil y Comercial de la República Argentina:

1- El interés superior del niño: entendiendo éste como un conjunto de acciones y


procesos enfocados en garantizar un desarrollo integral y una vida digna. Según la
Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
adolescentes, “es la satisfacción integral y simultánea de los derechos y garantías
reconocidos por ésta ley”. Por lo tanto, cuando existan conflictos entre los
derechos e intereses de las niñas, niños y adolescentes, frente a otros derechos e
intereses igualmente legítimos, siempre prevalecerán los primeros.

2- El respeto por el derecho a la identidad: es decir el derecho de saber quién es.


Cada niña, niño y adolescente tiene el derecho a tener un nombre, apellido, una
nacionalidad, una documentación y a conocer la identidad de sus progenitores.
Este derecho está reconocido en los Art. 7,8 y 9 de la Convención Internacional
sobre los Derechos del Niños (1989), la cual fue ratificada por nuestro país e
incorporada a nuestro orden normativo interno mediante la Ley 23.849 del año
1990. También se encuentra detallado en el Art. 11 de la Ley nacional 26.061.

3- El agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen o


ampliada. Con relación a ello, la adopción debe ser concebida como institución
tendiente a efectivizar el derecho de todo NNyA a vivir en familia tras haberse
descartado la viabilidad de respetar otro derecho humano como lo es permanecer
con la familia de origen. Este principio está en la línea de los preceptos
constitucionales y especialmente con los postulados que establece la CDN en
cuanto expresa la convicción de que la familia es el grupo fundamental de la

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sociedad y el medio natural para el crecimiento y bienestar de todos sus
miembros, y en particular de los NNyA, debiendo el Estado garantizar el derecho
de aquellos a permanecer y crecer junto a su familia de origen y no ser separados
de su medio familiar con la salvedad de las excepciones que se establecen en
resguardo de su interés superior. Por lo tanto, éste principio resalta que la
decisión judicial de la declaración de adoptabilidad de un NNyA es el último
recurso de protección infantil.

4- La preservación de los vínculos fraternos, siendo prioritaria la adopción de


grupos de hermanos en la misma familia adoptiva o en su defecto, el
mantenimiento de vínculos jurídicos entre hermanos, excepto razones
debidamente fundadas: éste principio enfatiza la importancia de sostener los
vínculos entre los hermanos. En el Art. 41 inc. d) y en Art. 66 inc. c) de la Ley
26.061 se encuentra plasmado la adopción de los hermanos de manera conjunta a
fin de garantizar los vínculos fraternos. Es por ello que, en caso que se determine
que están en condiciones de adoptabilidad puedan ser incluidos todos en una
familia adoptante. También, en caso que sean adoptados por distintas familias, en
caso excepcional, el vínculo entre los hermanos se tiene que garantizar.

5- El derecho a conocer los orígenes: se refiere a que toda niña, niño o adolescente
tiene derecho a conocer la propia historia filial. Por lo tanto, la persona adoptada,
teniendo la edad y grado de madurez suficiente tiene derecho a conocer los datos
inherentes a su origen y acceder –cuando lo requiera- al expediente judicial y
administrativo en el que se tramitó su adopción y a cualquier otra información
que conste en registros judiciales o administrativos (Art. 596 parr. 1 CCC).
En caso de que la persona sea menor de edad, el juez puede disponer la
intervención del Equipo Técnico del Tribunal, del Organismo de protección o del
Registro de Adoptantes para que presten colaboración. La familia o personas
pretensos adoptantes pueden solicitar asesoramiento en los organismos
mencionados.
Es por ello que resulta de suma importancia que en el expediente judicial y
administrativo se encuentre la mayor cantidad de datos posibles de la identidad
del NNyA y de su familia de origen. En ésta línea, los/las adoptantes deben
comprometerse expresamente a hacer conocer sus orígenes al adoptado/a,
quedando una constancia de esa declaración en el expediente.

6- El derecho del niño, niña o adolescente a ser oído y a que su opinión sea tenida
en cuenta según su edad y grado de madurez, siendo obligatorio requerir su
consentimiento a partir de los diez (10) años. Éste derecho del NNyA a ser oído/a

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en juicios de adopción cobra suma importancia por todos los restantes derechos
que se ponen en juego y con el fin de ubicarlo como un verdadero sujeto de
derechos. Específicamente el Art. 617 del CCC, indica que los NNyA que cuentan
con edad y grado de madurez suficiente son parte en el proceso de adopción
debiendo contar con asistencia letrada. Por su parte, el juez debe oír
personalmente al NNyA y tener en cuenta su opinión según su edad y grado de
madurez.
En caso de que el NNyA sea mayor de 10 años, debe prestar consentimiento para
que el acto se corresponda con lo dispuesto en el Art. 595 inc. f). El derecho a ser
oído se encuentra en los arts. 24 y 27 de la Ley Nacional 26.061 y en la legislación
internacional se encuentra plasmado en el Art. 12 de la CDN.

Tal como mencionamos precedentemente en el año 1990 se sanciona la Ley


23.849 en la cual se aprueba la Convención sobre los Derechos del Niño adoptada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York el 20 de noviembre de 1989, la
cual consta de cincuenta y cuatro (54) artículos.

En su art. 9 refiere que los Estados Partes velarán por que el niño/a no sea
separado de sus padres contra la voluntad de éstos, excepto cuando las autoridades
competentes determinen, conforme a la ley y a los procedimientos aplicables que surgen
de ésta, que tal separación es necesaria en el interés superior de niño/a. Con relación a
ello, se refiere a casos particulares en que un niño/a sea objeto de maltrato o descuido
por parte de sus padres o si éstos viven separados y debe adoptarse una decisión acerca
del lugar de residencia del mismo/a.
También, en el artículo mencionado, refiere que todas las partes interesadas

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tengan la oportunidad ante la ley para participar y dar a conocer sus opiniones del
procedimiento que se lleva a cabo, como así también que se mantenga las relaciones
personales con ambos padres y a estar informado del paradero del familiar ausente (ya
sea por muerte, detención, encarcelamiento, exilio o deportación), siempre y cuando no
resulte perjudicial para el bienestar del niño/a de tomar contacto con esa información.
En la misma norma, el art. 18 refiere a que los Estados Partes deberán garantizar
el reconocimiento que ambos padres tienen obligaciones comunes en lo que respecta a la
crianza y el desarrollo del niño/a. Es decir, que es incumbencia de los padres, o en su caso,
de los representantes legales la responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del
niño/a, siempre apuntando al interés superior del mismo/a.

Asimismo, el Estado deberá garantizar la asistencia apropiada a los padres y/o a los
representantes legales para que puedan desempeñar la función de cuidado y crianza de
los niños/as y favorecerán la creación de instituciones, instalaciones y servicios para el
cuidado de los niños/niñas. Y en el caso que los padres trabajen, deberán adoptar todas
las medidas para que los niños/as puedan contar con los servicios e instalaciones de
guarda de niños/as, debiendo reunir las condiciones requeridas para ello.

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En el año 2005, se sanciona la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos
de las Niñas, Niños y Adolescentes, la cual en su art.7 que versa sobre la Responsabilidad
Familiar, también se encuentra consignado que el padre y la madre tienen
responsabilidades y obligaciones comunes e iguales en lo que respecta al cuidado,
desarrollo y educación integral de sus hijos/as, al tiempo que los organismos del Estado
deben asegurar políticas que contemplen programas y asistencia apropiados para que la
familia pueda asumir adecuadamente esta responsabilidad y para que los padres asuman,
en igualdad de condiciones, sus responsabilidades y obligaciones.

¿Quiénes pueden ser adoptados?


El Código Civil y Comercial establece quienes pueden ser adoptados/as. Con
relación a ello, refiere que puede ser adoptadas aquellas personas menores de edad no

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emancipadas (arts. 25 y 27) y declaradas en estado de adoptabilidad o cuyos padres han
sido privados de la responsabilidad parental. Y se tomará la fecha de otorgamiento de la
guarda para la comprobación de ese requisito en virtud del efecto retroactivo de la
sentencia de adopción que establece el art. 618.
Se permite la adopción de personas mayores de edad, cuando sea el hijo/a del
cónyuge o conviviente de la persona que pretende adoptar (adopción integrativa) o
cuando hubo posesión de estado de hijo/a mientras era menor de edad, circunstancia que
deberá ser comprobada fehacientemente, contando con el consentimiento del adoptado
en los términos del art. 595 inc f).

Pluralidad de adoptados:
El Art. 598 indica que pueden ser adoptadas varias personas, simultánea o
sucesivamente, atento a los dispuesto en el art. 595 inc. d). Es importante destacar que la
existencia de descendientes del adoptante no impide la adopción, en este caso deben ser
oídos por el juez, quien valorará su opinión de conformidad con su edad y grado de
madurez y la particularidad de cada familia. Asimismo, todos los hijos adoptivos y
biológicos de un mismo adoptante son considerados hermanos entre sí.

Personas que pueden adoptar: Requisitos y restricciones de los adoptantes.


El art. 599 del Código Civil y Comercial dispone que los adoptantes pueden ser un
matrimonio, o integrantes de una unión convivencial o una única persona, estableciendo
como requisito para la adopción, la existencia de una diferencia de edad de 16 años entre
adoptante y adoptado/a, salvo que se trate del caso de una adopción integrativa. Ahora
bien, existe un principio general que establece que las personas casadas o en unión
convivencial pueden adoptar sólo si lo hacen conjuntamente (art. 602).
En el art. 603 refiere que podrán adoptar aquellas personas que lo soliciten de
manera unipersonal o aquellas comprendidas en las siguientes hipótesis:

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a) El cónyuge o conviviente ha sido declarado persona incapaz o de capacidad
restringida y la sentencia le impide prestar consentimiento válido para este
acto.
b) Los cónyuges están separados de hecho.

Por otro lado, el CCyC posibilita la adopción conjunta por parte de aquellas
personas que estuvieron unidas en matrimonio o unión de convivencia. Es decir, que el
código tiene en cuenta que las personas que durante el matrimonio o la unión
convivencial mantuvieron estado de madre o padre con una persona menor de edad,
pueden adoptar conjuntamente aún después del divorcio o cese de la unión, si dicha
situación representa el interés superior del NNyA.
El art. 605 establece que cuando la guarda con fines de adopción de NNyA se
hubiese otorgado durante el matrimonio o unión convivencial y el período legal se
completa después del fallecimiento de uno de los cónyuges o convivientes, se admite la
posibilidad de otorgar la adopción al sobreviviente y generar vínculos jurídicos de filiación.
En éste caso, el adoptado/a llevará el apellido del adoptante, excepto que teniendo en
cuenta el derecho a la identidad, se solicite agregar o anteponer el apellido de origen o el
apellido del guardador fallecido.
Continuando con los requisitos que tienen que cumplir los adoptantes; deben
tener una residencia en el país de un mínimo de 5 (cinco) años, no exigible a las personas
de nacionalidad argentina o naturalizadas, debiendo encontrarse inscriptos en el Registro
Único de Aspirantes a guarda con fines adoptivos (RUAGA), el cual veremos más adelante.
Con relación a ello, el art. 601 establece que no pueden adoptar cuando se den los
siguientes supuestos:
a) Aquellas personas que no hayan cumplido 25 años de edad, excepto que su
cónyuge o conviviente que adopta conjuntamente cumpla con éste requisito
b) El ascendiente a su descendiente.
c) Un/a hermano/a, a su hermano/a o su hermano/a unilateral.

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Procedimiento para adoptar:
El Código Civil y Comercial establece dos etapas previas a la adopción, saber:
1) 1ra. Etapa: declaración judicial del estado de adoptabilidad (Arts. 607 a 610).
2) 2da. Etapa: Otorgamiento de la guarda pre adoptiva del NNyA (Arts. 611 a
614).

En cuanto a la primera etapa, el Art. 607 regula los supuestos que configuran la
declaración judicial de situación de adoptabilidad de un NNyA como una excepción a la
regla de permanencia en su familia de origen o ampliada en las situaciones que se
detallan a continuación:

a) Si la niña, niño o adolescente no tiene filiación establecida o sus padres han


fallecido y se han agotado la búsqueda de familiares de origen por parte del
organismo administrativo competente en un plazo máximo de 30 (treinta) días,
pudiendo éste plazo ser prorrogable por un plazo igual sólo por razones
fundadas.

b) Si los padres tomaron la decisión libre e informada de que el niño o niña sea
adoptado/a. Esta manifestación es válida sólo si se produce después de los 45
(cuarenta y cinco) días de producido el nacimiento. Al respecto, se puede decir
que el plazo mencionado coincide con la etapa de puerperio de la mujer,
pudiendo sufrir de algún tipo de desajuste emocional que la lleven a tomar una
decisión viciada.
Con relación a esto, tenemos que decir que el espíritu de la ley tiende a
otorgarle a los padres la posibilidad de tomar una decisión pensada y
madurada respecto de entregar al niño o niña y que la misma no se encuentre

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condicionada a la falta de recursos u otras circunstancias que pueden ser
superadas por el Estado o con la ayuda de un equipo interdisciplinario (quienes
pueden gestionar subsidios y acompañar a los progenitores para subsanar
estas carencias).

c) Si al cabo de un plazo máximo de 180 (ciento ochenta) días todas las medidas
excepcionales -tendientes a que una niña, niño o adolescente pueda
permanecer en su familia de origen o ampliada- no han dado resultado, el
Organismo administrativo de protección de derechos de NNyA debe
dictaminar inmediatamente sobre la situación de adoptabilidad, debiendo
además comunicar al Juez interviniente dentro del plazo de 24 (veinticuatro)
horas.
Cabe aclarar, que teniendo en cuenta las leyes especiales, jurisprudencia y
doctrina, la declaración judicial de la situación de adoptabilidad no resulta
procedente si algún familiar o referente afectivo del niño o niña ofrece asumir
su guarda o tutela y tal pedido es considerado adecuado al interés de éste/a,
estableciendo un plazo máximo de 90 (noventa) días para que el juez resuelva
sobre la situación de adoptabilidad.

En referencia a la segunda etapa, el art. 610 establece que la sentencia de


privación de la responsabilidad parental equivale a la declaración judicial de situación de
adoptabilidad, es decir; padres que incurren en incumplimiento de los deberes que
emergen de la responsabilidad parental que derivan en una situación de abandono del
niño o la niña.
Es así que en el art. 700 se refiere a las causales que privan al padre o a la madre
de la responsabilidad parental y que conforme lo prevé el art. 625 posibilita la adopción
plena. Entre los siguientes supuestos, se enumeran: el ser condenado como autor,
coautor, instigador o cómplice de un delito doloso contra la persona o los bienes del hijo/a
que se trata, abandono del hijo/a, dejándolo en un total estado de desprotección, aun
cuando quede bajo el cuidado del otro progenitor o la guarda a un tercero, poner en
peligro la seguridad, la salud física o psíquica del hijo/a o haberse declarado el estado de
adoptabilidad del hijo/a.
La legislación vigente procede a la separación del NNyA de su familia de origen o
ampliada, siempre y cuando se hayan agotado las estrategias interdisciplinarias
implementadas para superar la situación que dio origen a la separación, mediando una
resolución que se encuentre debidamente fundada. En este caso, se va priorizar el interés
superior del NNyA por sobre la persona del adulto, debiendo el Estado velar por la
garantía de sus derechos humanos.
Ahora bien, si se declara judicialmente la situación de adoptabilidad de un NNyA,

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se va a requerir la intervención del menor de edad, teniendo el carácter de parte (si es
que tiene edad y el grado de madurez suficiente) quien se presentará con la asistencia
letrada correspondiente ante la autoridad judicial como así también los padres o
representantes legales del NNyA, el Organismo administrativo que participó en la etapa
extrajudicial y el Ministerio Público. Por supuesto, que el juez puede escuchar a los
parientes y otros referentes afectivos.
Una vez que se encuentre firme la declaración del estado de adoptabilidad, el juez
debe solicitar al Registro Único de Aspirantes a la guarda con fines adoptivos, legajos de
los adoptantes que reúnan los requisitos que se correspondan con ese NNyA.
En el caso que el NNyA cuente con la edad y grado de madurez suficiente, el juez
debe citarlo para que emita su opinión y se dará inicio al proceso de revinculación.
Una vez que se produce todo lo anteriormente descripto, el juez decreta la guarda
con fines de adopción, haciendo la salvedad que no puede exceder los 6 meses, tal lo
consigna el Art. 614.
Cuando culmina el período de guarda pre-adoptiva, se comienza el proceso de
adopción (juicio de adopción), el que puede darse por oficio judicial, a pedido de la parte
o a pedido de la autoridad administrativa que intervino en la etapa previa.
En este proceso de adopción el juez debe oír personalmente al NNyA que será
adoptado, por supuesto teniendo en cuenta su opinión según su edad y grado de
madurez. Si es mayor de 10 años debe prestar consentimiento expreso. También se
escuchará a los aspirantes a la adopción, interviniendo siempre el Ministerio Público y el
órgano administrativo. Cabe destacar que estas audiencias son privadas y el expediente
tiene el carácter de reservado.
Un punto importante es que la sentencia que otorga la adopción tiene efecto
retroactivo a la fecha que se otorgó la guarda con fines adoptivos, excepto cuando se trata
de la adopción del hijo del cónyuge o conviviente, donde la fecha se retrotrae al momento
que iniciaron la acción de la adopción.

Tipos de adopción:
El Código Civil y Comercial en su art. 619 distingue tres tipos de adopción:
1) Adopción plena
2) Adopción simple
3) Adopción integrativa

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Comencemos a describirlas:
1) Adopción plena: En éste tipo de adopción, se le otorga al adoptado/a la
condición de hijo/a teniendo en la familia adoptiva los mismos derechos y
obligaciones de todo hijo/a. El art 624 establece que éste tipo de adopción es
irrevocable.

2) Adopción simple: Se otorga el estado de hijo/a al adoptado/a, pero no crea


vínculos jurídicos con los parientes ni con el cónyuge del adoptante, excepto
que existan disposiciones contrarias (art. 620 segundo párrafo).
El art. 627 dispone que éste tipo de adopción produce los siguientes efectos:
a) Los derechos y deberes que resultan del vínculo de origen no quedan
extinguidos por la adopción, sin embargo la titularidad y el ejercicio de la
responsabilidad parental se transfieren a los adoptantes.
b) La familia de origen tiene derecho a comunicarse con el/la adoptado/a,
excepto que resulte contrario al interés superior del niño/a.
c) El adoptado/a conserva el derecho a reclamar alimentos a su familia de
origen cuando los adoptantes no pueden brindárselos.
d) El adoptado/a que cuenta con la edad y el grado de madurez suficiente o
los adoptantes, pueden solicitar que se mantenga el apellido de origen, sea
adicionándole o anteponiéndole el apellido del adoptante a uno de ellos.
En caso de no haber ninguna petición expresa, la adopción simple se rige
por las mismas reglas de la adopción plena.

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La adopción simple es revocable, si existe una petición justificada y
fundada del adoptado mayor de edad.

3) Adopción integrativa: Cuando se adopta al hijo/a del cónyuge o del


conviviente. Una de las características de éste tipo de adopción es que siempre
se mantiene el vínculo filiatorio y por ello, todos sus efectos entre el adoptado
y su progenitor de origen, cónyuge o conviviente del adoptante (Art. 630).
Se rige por las siguientes reglas:
a) Los progenitores de origen deben ser escuchados, excepto que existan
causas graves debidamente fundadas.
b) El adoptante no requiere estar inscripto en el registro de adoptantes.
c) No se exige declaración judicial de la situación de adoptabilidad.
d) No se exige la existencia de una guarda con fines de adopción previa.
e) No rige el requisito relativo a que las necesidades afectivas y materiales no
puedan ser proporcionadas por su familia de origen

Este tipo de adopción es revocable teniendo en cuanta las mismas causales


para la adopción simple. (Art. 633).

La ley 25.854 sancionada en el año 2003 y promulgada en el año 2004, crea el


Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (RUAGA) donde establece los
requisitos para integrar la nómina de aspirantes.
El objetivo es conformar una nómina de los aspirantes coordinada por el
Ministerio de Justicia de la Nación, más precisamente la Dirección Nacional del Registro
Único de Adoptantes, quien será el órgano de aplicación superior de la ley.
La mencionada Dirección Nacional posee una base de datos integrada por las

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distintas nóminas de aspirantes a guarda con fines adoptivos de las jurisdicciones que
conforman la Red Federal de Registros. Para poder incorporarse a ésta Red Federal las
provincias deberán adherir a la normativa provincial correspondiente a la Ley 25.854 y
firmar un convenio de traspaso de datos con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
de la Nación.

¿Quiénes pueden acceder a la Nómina de Aspirantes? Esencialmente; los Jueces y


Defensores que resulten competentes en procesos de guarda con fines adoptivos, pueden
acceder directamente a la nómina de aspirantes correspondiente al Registro de su
jurisdicción. Y también los operadores de los Registros Locales.
En cuanto a los postulantes, estos podrán verificar los datos consignados en su
inscripción. Asimismo, dentro de los treinta (30) días corridos anteriores al cumplimiento
del plazo que establezca el Registro Local correspondiente, los interesados deberán
ratificar personalmente y por escrito la intención de permanecer en la Nómina General de
Aspirantes. Caso contrario caduca automáticamente su continuidad.

Requisitos para aspirantes


Para poder integrar la mencionada nómina de aspirantes se requiere que los
peticionantes estén domiciliados en al ámbito de la República Argentina, debiendo tener
una efectiva residencia no menor a 5 años. En el caso de extranjeros, el plazo comenzará a
regir a partir de la fecha de otorgamiento de radicación emanada por la Dirección
Nacional de Migraciones.
La nómina de aspirantes está integrada con la lista de aspirantes inscriptos en
todas las provincias que se adhieran al presente registro y en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires. En la actualidad se encuentran todas las provincias adheridas, pero para
algunas provincias requirió muchos años para poder incorporarse, pues contaban con un
sistema provincial autónomo.
Las personas, matrimonios o convivientes que deciden adoptar, deben si o si estar
incluidos en éste listado, siendo éste el paso inicial en el proceso de adopción por parte
de estos. Se les inicia un legajo el cual contiene todos los datos personales y la
documentación necesaria que acredite los mismos. Entre los datos requeridos podemos
mencionar: nombre y apellido, lugar y fecha de nacimiento, estado civil y en caso de ser
un matrimonio o unión civil se presentarán las actas correspondientes, profesión u oficio,
domicilio, teléfonos de contacto, y en caso de imposibilidad de concebir deberán
presentar los estudios médicos correspondientes y certificado de reincidencia.
En el caso que ya tuvieran hijos, también se deberá consignar todos los datos
personales de cada uno de ellos.
Otro requisito importante que se tiene que consignar en la apertura del legajo, el
número de menores de edad que estaría en condiciones de adoptar, edades, si acepta

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menores con discapacidad, si acepta grupos de hermanos y si previamente ha tenido
menores en guarda y el resultado de la misma.
Posteriormente se realizan a los postulantes una serie de evaluaciones jurídicas,
médicas, psicológicas y socio-ambientales, como así también a su grupo familiar
inmediato, incorporando los informes al legajo de los mismos.
El Registro local de cada jurisdicción (en el caso de CABA es el Consejo de Derechos
para Niñas, Niños y Adolescentes) debe expedirse si admite o deniega la inscripción de los
postulantes en función de las evaluaciones. Por supuesto, que en el caso que deniegue su
incorporación debe estar debidamente fundada y uno de los motivos posibles es que no
cumplan con los requisitos que se encuentran descriptos en la Ley 24.779 o que los
postulantes no acrediten la aptitud adoptiva mínima. En este caso los profesionales del
Equipo Interdisciplinario que realizaron la evaluación deben instruir a los aspirantes sobre
las medidas terapéuticas específicas (si requieren abordaje individual o de pareja) para
poder superar los impedimentos que dificultan su inclusión en el registro, fijando un plazo
para que cumplan con las mismas.
En el caso que la petición de los postulantes fuese rechazada, el Art. 9 de la
mencionada ley, refiere que deberá garantizar a los aspirantes la reconsideración de la
medida por el órgano superior competente de cada jurisdicción (en CABA sería la
Dirección Nacional de Registro Único de Adoptantes que es el órgano superior al Consejo
de Derechos para Niñas, Niños y Adolescentes que funciona como Registro local), es decir
que pueden apelar a una instancia superior, quien reevaluará el legajo.

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