Marco teórico
Capítulo I
1.1- Concepto de la depresión.
La depresión es un trastorno mental caracterizado fundamentalmente por un bajo
estado de ánimo y sentimientos de tristeza, asociados a alteraciones del
comportamiento, del grado de actividad y del pensamiento.
Supone una de las patologías más frecuentes en Atención Primaria y es la primera
causa de atención psiquiátrica y de discapacidad derivada de problemas mentales.
1.2- Diagnóstico de la depresión.
Encontrarse en un momento determinado más triste o con el estado de
ánimo más bajo no es suficiente para un diagnóstico de depresión.
Para eso, es preciso que la intensidad de los síntomas, su duración (al
menos, 2 semanas) y la incapacidad que generan, sean de una entidad suficiente
como para afectar el normal o adecuado funcionamiento de la persona.
Salvo algunos casos de depresión asociada a enfermedades orgánicas
(enfermedad de Parkinson, tuberculosis, etc.), la depresión se produce
generalmente por la interacción de unos determinados factores biológicos
(cambios hormonales, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales como la
serotonina, la noradrenalina y la dopamina, componentes genéticos, etc.), con
factores psicosociales (circunstancias estresantes en la vida afectiva, laboral o de
relación) y de personalidad (especialmente, sus mecanismos de defensa
psicológicos).
1.3- ¿A quiénes afecta la depresión?
En general, cerca de 1 de cada 6 adultos tendrá depresión en algún momento
de su vida. Cualquier persona se puede deprimir, y la depresión puede ocurrir a
cualquier edad y en cualquier tipo de persona.
Muchas personas que tienen depresión también tienen otras afecciones
mentales; los trastornos de ansiedad con frecuencia van de la mano de la
depresión. Las personas con trastornos de ansiedad enfrentan sentimientos
intensos e incontrolables de ansiedad, temor, preocupación o pánico. Estos
sentimientos pueden interferir con las actividades diarias y pueden durar por
bastante tiempo.
1.4- Tipos de depresión.
Los tipos principales de depresión incluyen:
Depresión mayor: Sucede cuando los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o
frustración interfieren con la vida diaria por 2 semanas, o períodos más largos de
tiempo.
Trastorno depresivo persistente: Se trata de un estado de ánimo depresivo que
dura 2 años. A lo largo de ese período de tiempo, puede tener momentos de
depresión mayor junto con épocas en las que los síntomas son menos graves.
Otras formas comunes de depresión incluyen:
Depresión posparto: Muchas mujeres se sienten algo deprimidas después de
tener un bebé, pero la verdadera depresión posparto es más grave e incluye los
síntomas de la depresión mayor.
Trastorno disfórico premenstrual: (TDPM). Síntomas depresivos que ocurren 1
semana antes de la menstruación y desaparecen después de menstruar.
Trastorno afectivo estacional: (TAE). Ocurre con mayor frecuencia durante las
estaciones de otoño e invierno, y desaparece durante la primavera y el verano,
muy probablemente debido a la falta de luz solar.
Depresión mayor con características psicóticas -- Sucede cuando una persona
padece de depresión con una falta de contacto con la realidad (psicosis).
Trastorno bipolar: (anteriormente llamado depresión maníaca) Esto ocurre
cuando la depresión se alterna con la manía. El trastorno bipolar tiene la depresión
como uno de sus síntomas, pero es un tipo diferente de enfermedad mental.
Capítulo II.
2.1- Causas de la depresión.
La causa exacta de la depresión se desconoce. Puede ser causada por una
combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y sicológicos. Todas
las personas son diferentes, pero los siguientes factores pueden aumentar la
probabilidad de que una persona se deprima:
-Tener familiares consanguíneos que hayan tenido depresión.
-Haber sufrido eventos traumáticos o estresantes, como el abuso físico o sexual,
la muerte de un ser querido o problemas financieros.
-Pasar por un cambio significante en la vida, aunque haya sido planeado.
-Tener un problema médico, como cáncer, accidente cerebrovascular o dolor
crónico.
-Tomar ciertos medicamentos. Hable con su médico si tiene preguntas sobre si
sus medicamentos lo pueden estar deprimiendo.
-Consumo de alcohol o drogas.
2.2- Síntomas de la depresión.
Los síntomas nucleares de la depresión son la tristeza patológica, la pérdida
de interés y de la capacidad de disfrutar y una disminución de la vitalidad que
limita el nivel de actividad y produce un cansancio exagerado, que aparece incluso
después de realizar pequeños esfuerzos.
Además, pueden aparecer otros síntomas, como los sentimientos de culpa o
de incapacidad, la irritabilidad, el pesimismo ante el futuro, las ideas de muerte o
de suicidio, la pérdida de confianza en uno mismo o en los demás, la disminución
de la concentración y la memoria, la intranquilidad, los trastornos del sueño y la
disminución del apetito y de la libido, entre otros.
Los síntomas más habituales son:
-Tristeza patológica.
-Pérdida de interés.
-Disminución de la vitalidad.
-Cansancio exagerado.
2.3- Tratamientos para la depresión.
El tratamiento ideal de la depresión dependerá de las características
específicas del subtipo de depresión y será, como siempre, personalizado, por lo
que es fundamental una adecuada relación médico-paciente. Básicamente, el
tratamiento se compone de psicoterapia y farmacoterapia.
Con la psicoterapia, se ofrece seguridad, confianza, comprensión y apoyo
emocional; se intentan corregir los pensamientos distorsionados; se explica el
carácter temporal y se desdramatiza la situación; se consigue la participación del
paciente en el proceso curativo y, por último, se enseña a prever las posibles
recaídas.
Como tratamiento farmacológico se utilizan antidepresivos, ansiolíticos y otros
fármacos coadyuvantes, como las hormonas tiroideas, el carbonato de litio o
psicoestimulantes.
Por último, el tratamiento electroconvulsivo, que se realiza en algunas
circunstancias (depresión mayor grave del adulto, depresión resistente), bajo
control anestésico y miorrelajación. Es una técnica segura y sus efectos
secundarios sobre la memoria son habitualmente leves y transitorios. Por razones
operativas, económicas y socio-culturales se reserva a indicaciones muy
concretas.
Muchas personas se benefician de la sicoterapia, también conocida como
terapia o consejería. La mayoría de las terapias duran por un tiempo corto y se
concentran en los pensamientos, sentimientos y problemas que la persona está
teniendo en su vida en la actualidad. En algunos casos, entender su pasado
puede ayudar, pero encontrar formas de manejar lo que está pasando ahora en su
vida puede ayudarlo a enfrentar y prepararse para los retos en el futuro. En la
terapia, usted trabajará con su terapeuta para aprender habilidades que lo
ayudarán a enfrentar la vida, cambiar conductas que están causándole problemas
y encontrar soluciones. No sienta timidez ni sienta pena de hablar abierta y
honestamente acerca de sus sentimientos y preocupaciones. Esta es una parte
importante de sentirse mejor.
2.4- Estrategias que pueden ayudar para evitar la depresión.
-Toma medidas para controlar el estrés, mejorar tu resiliencia y levantar tu
autoestima.
-Acércate a la familia y a los amigos, especialmente en momentos de crisis, para
que te ayuden a superar los malos tiempos.
-Consigue tratamiento ante el primer signo de un problema para que te ayude a
impedir que la depresión empeore.
-Considera tener tratamiento de apoyo de larga duración para que te ayude a
prevenir la reaparición de los síntomas.