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Expansionismo Norteamericano 1783-1898

El documento resume la expansión territorial de Estados Unidos entre 1783 y 1898, que incluyó la compra de territorios como Luisiana y la anexión de estados como Texas, así como la adquisición de territorios extracontinentales como Hawaii y Filipinas. La expansión se debió a motivos económicos, geopolíticos e ideológicos como la creencia en el destino manifiesto, y generó debates internos sobre la esclavitud y la constitucionalidad.

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Expansionismo Norteamericano 1783-1898

El documento resume la expansión territorial de Estados Unidos entre 1783 y 1898, que incluyó la compra de territorios como Luisiana y la anexión de estados como Texas, así como la adquisición de territorios extracontinentales como Hawaii y Filipinas. La expansión se debió a motivos económicos, geopolíticos e ideológicos como la creencia en el destino manifiesto, y generó debates internos sobre la esclavitud y la constitucionalidad.

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Resumen #1

El Expansionismo Norteamericano 1783-1898


Estudiante: Nedelka Aparicio 2-754-2046
La expansión territorial desempeña un papel crucial en los primeros cien años de la
historia de Estados Unidos, transformando las trece colonias originales en una
nación que se extiende entre dos océanos. Este proceso complejo implica la compra
y conquista de nuevos territorios. Más que un mero crecimiento, la expansión tiene
dimensiones culturales, políticas, ideológicas, raciales y estratégicas, siendo un
elemento vital desde la fundación de las primeras colonias. La sociedad
estadounidense no solo percibe la expansión como necesaria económicamente y
geopolíticamente, sino también como una expresión de su esencia nacional.
Los Estados Unidos llevan a cabo dos formas de expansión en su historia: la
continental y la extracontinental. La expansión continental implica la adquisición de
territorios inmediatos, considerados natural y justificada al ocupar tierras habitadas
por pueblos inferiores. Sin embargo, la expansión extracontinental, que tiene lugar
a fines del siglo XIX, lleva a los estadounidenses a adquirir territorios fuera del
continente, como Hawái, Guam y Filipinas. Esta expansión genera una fuerte
oposición y debate dentro de la nación estadounidense, siendo vista por muchos
como contraria a la tradición y las instituciones políticas del país.
El expansionismo norteamericano tiene como objetivo proporcionar una visión clara
y breve de las razones que llevan a la expansión territorial de Estados Unidos, tanto
a nivel continental como en el ámbito extranjero.
El Tratado de París de 1783
El Tratado de París de 1783 marca el inicio del crecimiento territorial de Estados
Unidos tras alcanzar la independencia. En este acuerdo, Gran Bretaña reconoce la
independencia de las trece colonias y establece los límites geográficos de la nueva
nación, abarcando al norte los Grandes Lagos, al oeste el Río Misisipí y al sur el
paralelo 31. Sin embargo, surgen controversias sobre qué hacer con estos nuevos
territorios, lo que conduce a la creación de las Ordenanzas del Noroeste en 1787.
Esta ley establece un sistema para la preparación de territorios para convertirse en
estados, asegurando que los nuevos estados se unan a la unión en igualdad de
condiciones y derechos que los trece originales.
La Compra de Luisiana
La Compra de Luisiana ocurre en un contexto histórico marcado por las
Revoluciones Atlánticas entre 1789 y 1824. Este periodo se caracteriza por violentas
revoluciones sociopolíticas, como la Revolución Francesa y las Guerras
Napoleónicas, que influyen significativamente en las relaciones exteriores de
Estados Unidos y en su expansión territorial.
En 1801, durante un raro periodo de paz en Europa, Napoleón Bonaparte,
aprovechando la situación, obliga a España a cederle el territorio de Luisiana. La
intención del emperador francés es utilizar Luisiana, una extensa región al oeste de
los Estados Unidos, como base para crear un imperio americano, centrándose en
la colonia francesa de Saint Domingue (Haití).
La compra de Luisiana por parte de Napoleón preocupa al gobierno
estadounidense, ya que amenaza el acceso al río Misisipí y al puerto de Nueva
Orleáns, afectando el comercio del oeste y limitando las posibilidades de expansión
hacia el Oeste. Aunque algunos proponen la guerra, se opta por una solución
diplomática. El presidente Jefferson instruye la compra de Nueva Orleáns, pero
Napoleón, afectado por conflictos en Europa y fracasos en Haití, accede a vender
toda Luisiana por $15,000,000 en 1803, realizando un histórico negocio inmobiliario.
La compra de Luisiana genera dilemas para el Presidente Jefferson, defensor de
una interpretación estricta de la constitución. Aunque ve la adquisición como
posiblemente inconstitucional, respalda la compra debido a su firme apoyo al
expansionismo pacífico. Jefferson cree que Estados Unidos debe difundir la libertad
como ejemplo para los oprimidos en el mundo, asociando repúblicas como EE. UU
con la paz y monarquías con conflictos. Rechaza la idea de que las repúblicas deban
ser pequeñas y cree en la expansión pacífica de Estados Unidos hacia un imperio
sin sacrificar la libertad y el republicanismo democrático.
La anexión de Oregón
En 1819, Estados Unidos y Gran Bretaña acuerdan compartir el territorio de Oregón.
Durante 25 años, colonos estadounidenses se establecen allí. En las elecciones de
1844, James K. Polk, candidato demócrata, propone recuperar Oregón y anexar
Texas. Polk, un expansionista, presiona a los británicos y logra que se retiren de
Oregón en 1846, estableciendo la frontera en el paralelo 49 y agregando todo el
territorio al sur a Estados Unidos.
Texas
En 1821, Moses Austin recibe autorización del gobierno mexicano para establecer
300 familias estadounidenses en Texas, entonces territorio mexicano. La colonia
crece, llegando a 20,000 residentes en 1830. Tensiones surgen cuando México
intenta controlar Texas, llevando a los texanos a rebelarse en 1836 y lograr la
independencia tras la victoria en la Batalla de San Jacinto.
Después de la independencia, Texas busca unirse a Estados Unidos,
desencadenando un debate en el país. Los sureños apoyan la admisión de Texas
como estado esclavista para fortalecer su representación en el Congreso, mientras
que los norteños se oponen por temores a fortalecer la esclavitud y provocar
conflictos con México. La cuestión de Texas resalta las complejidades de la
expansión estadounidense, planteando debates intensos sobre la esclavitud y
amenazas de secesión por parte de los estados sureños.
La guerra con México
La elección de James K. Polk como presidente de Estados Unidos acelera la
estadidad para Texas debido a su ferviente creencia en el destino manifiesto y la
expansión territorial. Polk cumple su compromiso de anexar Texas en 1845,
incorporándolo como estado en la Unión. Las razones incluyen asegurar la frontera
sur, evitar intervenciones extranjeras y prevenir una movida texana a favor de Gran
Bretaña. México, en desacuerdo con la anexión, rompe relaciones diplomáticas, lo
que lleva a una guerra con Estados Unidos. La superioridad militar estadounidense
es abrumadora, ocupando incluso la ciudad capital de México.
Las victorias fáciles generan un fuerte nacionalismo en Estados Unidos y el deseo
de algunos de anexar todo el territorio mexicano. Los sureños se oponen, alegando
razones raciales. A pesar de debates intensos, solo se anexa una parte del territorio
mexicano. Por este motivo se crea el tratado Guadalupe Hidalgo (1848), que pone
fin a la guerra entre Estados Unidos y México. Estados Unidos duplica su territorio
al adquirir California, Nuevo México, Arizona, Utah y Nevada. México pierde la mitad
de su territorio, reconoce la anexión de Texas, y Estados Unidos acuerda pagar una
indemnización de $15 millones. Esta expansión fortalece el país, asegurando su
seguridad y abriendo oportunidades comerciales con Asia. Sin embargo, también
expone debilidades internas al intensificar el debate sobre la esclavitud en los
nuevos territorios.
Expansionismo y esclavitud
La década de 1850 es testigo de un intenso debate sobre el futuro de la esclavitud
en Estados Unidos. Los estados sureños buscan fortalecer la esclavitud mediante
la expansión territorial, añadiendo territorios esclavistas para crear una mayoría de
estados esclavistas en la unión. Sin embargo, los esfuerzos sureños son
bloqueados por el Norte, que se opone a la expansión de la esclavitud.
Durante este periodo, la principal meta de los expansionistas es la isla de Cuba, una
colonia esclavista crucial económicamente y estratégicamente para Estados
Unidos. En 1854, los estadounidenses intentan sin éxito comprar Cuba a España
por $130 millones. La consecución de este objetivo por medios militares tendrá que
esperar más de cuarenta años.
La compra de Alaska
Después de la Guerra Civil, la política exterior de Estados Unidos carece de
dirección, frenando las aspiraciones expansionistas. El resurgimiento del
expansionismo está ligado a William H. Seward, Secretario de Estado, un ferviente
expansionista que busca un imperio que abarque Canadá, América Latina y Asia.
Aunque sus planes imperiales no se concretan completamente, logra la adquisición
de Alaska en 1867.
A pesar de que Alaska ha sido explorada y colonizada por británicos, franceses,
españoles y rusos, la compra de Alaska surge de negociaciones entre Estados
Unidos y Rusia en 1867. Seward ve la compra como vital para la seguridad del
noroeste y para expandir el comercio con Asia, mientras que Rusia busca
deshacerse de un territorio costoso y difícil de colonizar.
Hawai
A partir de la década de 1840, Hawai se vuelve importante para los barcos
estadounidenses en la ruta a China. A pesar de la oposición inicial a la anexión, el
interés crece por la labor misionera y la producción de azúcar. El ascenso de la reina
Liliuokalani en 1891 desata tensiones, y su derrocamiento en 1893 por
estadounidenses azucareros y misioneros no resulta en la esperada estadidad.
Aunque el presidente Grover Cleveland enfrenta el dilema de restaurar a la reina o
anexar, la controversia lleva a la inacción. Ante la falta de estadidad, los
estadounidenses en Hawai organizan un gobierno republicano. La Guerra hispano-
cubano-norteamericana en 1898 facilita la anexión de Hawai. Noventa y cinco años
después, el presidente William J. Clinton ofrece una disculpa oficial por el
derrocamiento de la reina Liliuokalani.
La expansión extra-continental
A finales del siglo XIX, Estados Unidos cambia su enfoque expansionista al adquirir
territorios más allá de América del Norte, formando un imperio insular con Puerto
Rico, Filipinas, Guam y Hawái. A diferencia de las expansiones anteriores, estos
territorios no son contiguos y presentan desafíos como resistencia local y
ubicaciones estratégicamente complicadas. Las explicaciones históricas varían,
desde motivos económicos de búsqueda de nuevos mercados hasta factores
ideológicos como el destino manifiesto y la misión civilizadora. Además, la religión
y la percepción de superioridad racial también influyen en la justificación de la
expansión.
El expansionismo imperialista de Estados Unidos a finales del siglo XIX se ve
influenciado por diversos factores, incluyendo motivos militares y estratégicos. La
necesidad de bases navales para la creciente marina de guerra, impulsada por las
ideas del Capitán Alfred T. Mahan, es un componente clave. Además, la historiadora
Kristin Hoganson sugiere que la crisis de la masculinidad norteamericana,
amenazada por cambios en los roles de género, contribuye al impulso imperialista,
con figuras como Theodore Roosevelt buscando reafirmar el dominio masculino. En
resumen, el expansionismo es un proceso complejo influenciado por diversas
causas.
La Guerra hispano-cubano-norteamericana

El expansionismo imperialista de Estados Unidos a finales del siglo XIX se ve


influenciado por diversos factores, incluyendo motivos militares y estratégicos. La
necesidad de bases navales para la creciente marina de guerra, impulsada por las
ideas del Capitán Alfred T. Mahan, es un componente clave. Además, la historiadora
Kristin Hoganson sugiere que la crisis de la masculinidad norteamericana,
amenazada por cambios en los roles de género, contribuye al impulso imperialista,
con figuras como Theodore Roosevelt buscando reafirmar el dominio masculino. En
resumen, el expansionismo es un proceso complejo influenciado por diversas
causas.
La Guerra Hispanoamericana es un conflicto breve que culmina con la victoria de
Estados Unidos, marcando su transformación en una potencia mundial. El Tratado
de París resultante conduce a España a renunciar a Cuba, ceder Puerto Rico a
Estados Unidos como compensación, y entregar las Filipinas a cambio de $20
millones. Este evento consolida a Estados Unidos como una nación con colonias en
Asia y el Caribe, cambiando su posición geopolítica. La guerra debilita a España y
deja a Cuba con independencia bajo la influencia indirecta de Estados Unidos,
mientras que Filipinas enfrenta una controvertida ocupación. Puerto Rico se
convierte en una colonia estadounidense. La expansión extra-continental cierra la
expansión territorial, pero no frena el crecimiento imperialista y la transformación de
Estados Unidos en la potencia dominante del siglo XX.
El fenómeno del expansionismo norteamericano a lo largo del siglo XIX es un
proceso complejo y multifacético, marcado por una serie de motivaciones
económicas, ideológicas, estratégicas y sociales. Desde la adquisición de Luisiana
hasta la expansión extra-continental, Estados Unidos busca asegurar su posición
como una potencia emergente, enfrentando desafíos y controversias tanto a nivel
doméstico como internacional.
Este periodo de expansión territorial contribuye significativamente a la consolidación
del país como una potencia mundial, transformando su realidad geopolítica y
estratégica. La adquisición de nuevos territorios, ya sea mediante compras,
negociaciones o conflictos, no solo amplía las fronteras, sino que también genera
debates cruciales sobre la esclavitud, la constitución y la identidad nacional.
La Guerra Hispanoamericana y la consecuente adquisición de colonias en Asia y el
Caribe marcan un hito en la proyección imperialista de Estados Unidos, revelando
su creciente influencia global. Aunque el expansionismo territorial cierra con la
expansión extra-continental, el impulso imperialista persiste, destacando la
complejidad del papel de Estados Unidos en el escenario mundial del siglo XX.

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