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Planificación del Desembarco en Normandía

El documento resume la planificación y preparativos de la Operación Overlord, el desembarco aliado en Normandía. Los aliados designaron al general Eisenhower como comandante supremo y desarrollaron un plan detallado que incluía fuerzas aerotransportadas, puertos artificiales, y engaños para distraer a los alemanes. Los aliados reunieron una fuerza de 150,000 soldados para la invasión, mientras que los alemanes tenían una defensa menos preparada bajo el mando de von Rundstedt y Rommel.

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Planificación del Desembarco en Normandía

El documento resume la planificación y preparativos de la Operación Overlord, el desembarco aliado en Normandía. Los aliados designaron al general Eisenhower como comandante supremo y desarrollaron un plan detallado que incluía fuerzas aerotransportadas, puertos artificiales, y engaños para distraer a los alemanes. Los aliados reunieron una fuerza de 150,000 soldados para la invasión, mientras que los alemanes tenían una defensa menos preparada bajo el mando de von Rundstedt y Rommel.

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EL DESEMBARCO EN NORMANDÍA (I)

De Historia sin pretensiones - junio 05, 2019

PROLEGÓMENOS Y DISEÑO DE OVERLORD

En los escritos de Churchill sobre la operación Overlord, en su fase de decisión sobre


cómo y dónde atacar, se desprenden del primer ministro un recuerdo en forma de
pesadilla de lo sucedido en Gallípoli tres décadas atrás: «Éste era el fruto de los
conocimientos adquiridos a muy alto precio por franceses y británicos desde 1915 a
1917».

Desde 1942 era una constante las exigencias soviéticas sobre sus aliados sobre la
apertura de un segundo frente en el oeste de Europa para aliviar la enorme y
costosísima carga que llevaba la URSS en su lucha contra los ejércitos nazis.

En mayo de 1943, en la Conferencia Trident celebrada en Washington, ya se puso


encima de la mesa la necesidad de abrir ese segundo frente. Tres meses después, en la
Conferencia deQuebec de agosto, se aprobó oficialmente el desembarco en Francia,
denominándolo ya como Overlord. Y en la Conferencia de Teherán en noviembre
comunicaron el compromiso a Stalin.
Nombraron máximo responsable de la operación al general estadounidense Dwight D.
Eisenhower y como jefe supremo de las fuerzas terrestres sir Bernard Law
Montgomery. Bajo su mando quedaría el Primer Ejército de EE. UU. del general Omar
Bradley y el Segundo Ejército británico del general Miles Dempsey.

La fecha elegida en ese momento fue la del 1 de mayo de 1944. El lugar, por descarte,
clima, orografía, corrientes, comunicaciones interiores y, por supuesto, defensas
alemanas influyeron en la decisión. Por todo ello las playas de Normandía fueron las
elegidas. La meteorología y la complicada preparación hicieron que la fecha se fuese
postergando hasta la primera semana de junio.

Como apoyo al desarrollo de Overlord se planificó otra operación de carácter naval, de


nombre Neptuno, dirigida por el almirante británico Ramsey. Transporte de las tropas,
cobertura artillera y construcción de muelles artificiales formaban parte de esta
planificación.

La aviación también tendría su papel en la operación. Primero con vuelos de


observación o con la destrucción de nudos ferroviarios, puentes, depósitos de
combustibles o aeródromos que dificultasen los movimientos de las fuerzas alemanas
del interior y su defensa.
El espionaje, la sorpresa y el despiste iban a ser clave en el éxito o en el fracaso de
toda la operación. Los alemanes conocían el gran movimiento de tropas y material que
iba llegando a Gran Bretaña.

No era difícil suponer que algo grande se estaba tramando. Uno de los espías alemanes,
Cicerón, avisó del inminente ataque a principios de la primavera de 1944 pero no pudo
completar la información o hacerlo de forma más precisa. Un español jugó un papel
destacado en este campo del espionaje, Juan Pujol (Rufus y Arabel para el Abwerh,
servicio de inteligencia de la armada alemana y Garbo para los británicos del MI5) que
se hizo pasar por espía de los nazis suministrando información falsa y alguna veraz de
escasa importancia para no levantar sospechas. Consiguió crear la certeza entre los
alemanes de que el desembarco se produciría en las costas de Calais, 250 kms. al norte
de Normandía. Otra operación complementaria se puso en marcha con este objetivo de
nombre Fortaleza (Fortitude). Cerca de Dover se montó un complejo y enorme
decorado simulando miles de tanques, camiones, barcazas y todo tipo de material
militar incluso un supuesto cuartel general con líneas ferroviarias y carreteras de
comunicación. Además, se intensificaron las incursiones aéreas sobre esa zona de la
costa francesa que dieran apariencia de un interés real. Los objetivos del paso de Calais
fueron dos veces más bombardeados que los del sector del desembarco.

La minuciosidad de la planificación llegaba al punto de utilizar hombre ranas que


trasportados por submarinos pudieran inspeccionar las playas del desembarco, su
arena y sus inclinaciones, así como las defensas que Rommel había diseñado para
aquella zona.

Overlord no solo iba a consistir en el desembarco, fuerzas aerotransportadas saltarían


en paracaídas en la retaguardia alemana, detrás de las playas, para acabar de
desorganizar la ya de por si desorganizadas líneas enemigas cortando comunicaciones
telefónicas, tomando puentes y carreteras de comunicación y destruyendo todas las
defensas que se encontraban en su camino.

LA FUERZA EXPEDICIONARIA EN NÚMEROS

Las tropas de desembarcos eran considerables. La primera oleada estaba compuesta


por un total de 150.000 hombres entre británicos, estadounidenses y canadienses, en
total 10 divisiones y otras 30 vendrían a continuación donde también llegarían polacos y
franceses. Toda esta fuerza estaría protegida por la artillería de la armada y el fuego de
la aviación, prácticamente dueña de los cielos normandos, dado que la Luftwaffe había
sido prácticamente anulada con la operación Pointblank.

Y una vez establecidas y consolidadas las cabezas de playa, 3.000.000 millones de


hombres, la mayoría británicos y estadounidenses esperaban en Inglaterra para cruzar el
canal junto con más material militar, locomotoras, puentes, miles de kilómetros de raíles
y vagones de ferrocarril. El transporte se convertiría en un arma fundamental.

PLUTO

El aprovisionamiento de combustible, tan necesario para el avance y no sufrir


retenciones fue una espectacular obra de ingenio. Se construyeron 1.600 kms de
tubería de oleoductos que atravesaban el mar y decenas de estaciones de bombeo en
las costas inglesas que eran camufladas en garajes, granjas e incluso en fábricas de
helados. A estos ingenios se les bautizó como Pluto (Pipe Line Under The Ocean).

MULBERRY

Ante la incertidumbre sobre la posibilidad de conquistar algún puerto natural el primer


día del desembarco, se diseñaron y construyeron puertos artificiales dotados de
instalaciones adecuadas y con capacidad suficiente para soportar el tráfico de la
maquinaria de guerra durante la invasión. Se emplean dos sistemas de puertos
artificiales. Uno es el denominado Grosella, que consiste en hundir en el lugar elegido,
un numero de buques cargados de cemento, dispuestos proa con popa, que sirva de
refugio y descarga a los buques pequeños, salvo en caso de fuerte temporal. Otro es el
conocido por Mora que, sí es un auténtico puerto, constituido por enormes bloques de
hormigón llamados Phénix. En el lenguaje cifrado tales puertos eran conocidos como
muelles mulberry.

FUNNIES
Un arma que resultó clave en el desembarco fueron los carros de combate preparados,
tuneados, para la ocasión, que serían conocidos como los “funnies”. Desde tanques
flotantes, como los Sherman, impermeabilizados y dotados de dos hélices y de una lona
inflable a los Bobbin que en la parte delantera disponía de 34 metros de tela resistente
enrollada y de 3 metros de ancho que permitía circular sobre él y no atascarse en la
arena de la playa; el Cangrejo con cadenas giratorias delanteras para la destrucción de
minas; el Churchill Avre que llevaba un puente incorporado que permitir salvar fosos de
hasta 9 metros; el Cubo Basura Volante que iba dotado de un mortero o el Cocodrilo
con un lanzallamas.

Durante el mes de mayo en los bosques del sur de Inglaterra se esconderán y camuflarán
tanques, camiones, ambulancias, “jeeps”, “funnies” y enorme cantidad de munición.
Los hombres que han ido llegando a la isla de forma escalonada duermen en tiendas de
campaña y en casas prefabricadas. La tensión va in crescendo según pasan los días y las
horas. El entrenamiento no cesa, físico y de estrategia. Se según se va a cercando la
fecha se suceden las reuniones explicativas, enseñando fotos y exponiendo la forma de
actuar y los objetivos de ese primer día.

DEFENSA ALEMANA

La defensa de las costas atlánticas estaba a cargo de, supuestamente 59 divisiones


alemanas, y digo supuestamente, porque todas ellas estaban mermadas en un 30 o 40%,
por lo que en realidad en su totalidad se reducía a 35 divisiones. Eran soldados
veteranos y mayores y había tropas oriundas de otras nacionalidades aliadas de los
alemanes, a los que se les supone menor espíritu combativo.

La defensa de la zona estaba encomendada a tres grandes agrupaciones: el XV


Ejército, al mando del coronel general Hans von Salmuth, cuyo jefe de Estado Mayor
era el comandante general Rudolf Hoffmann; el VII Ejército a las órdenes del coronel
general Dollman cuyo jefe de Estado Mayor era el comandante general Pemsel, y el I
Ejército.

Respecto a las fuerzas acorazadas cuya participación siempre ha sido objeto de


polémica en cuanto a su interpretación, tenemos el I Cuerpo Blindado a cargo del
teniente general de las S.S. Sepp Dietrich que comprende la 12ª División S.S. “Hitler
jugend” a las órdenes del general Witt; la 17ª División “S.S. Götz von Berlichingen”
con el comandante general Ostendorff al mando, y la 21ª División, a las órdenes del
general Feuchtinger, pero esta última así como la 2ª División del general von
Lüttwitz, serán refuerzos que reciba el I Cuerpo en el transcurso de la batalla. Por otro
lado, consta la presencia de la División Experimental de Carros de Combate del teniente
general Fritz Bayerlein. Todas estas fuerzas blindadas contaban con una jefatura
suprema, cuyo Cuartel general radicaba en Paris y a cuya cabeza estaba el general Geyr
von Scheweppenburg.
La marina alemana estaba al mando del contraalmirante Hennecke, pero prácticamente
estaba reducida a nada, como la aviación del mariscal Sperrle.

Al mando de todas estas tropas estaba el mariscal Gerd von Rundstedt, quien en
realidad no confiaba en las defensas de las playas y era partidario de permitir la llegada
del enemigo y enfrentarse a él una vez adentrados en el interior, alejados de la
protección de su flota y de su aviación.

ROMMEL. EL MURO DEL ATLÁNTICO

Contrario a esta opinión era el general Rommel que era el encargado de supervisar las
defensas de la costa, denominadas, un tanto pretenciosamente, la Muralla del Atlántico.
Su objetivo era que los aliados no consiguieran afianzarse en la costa tras el
desembarco, no permitirles que consolidaran las cabezas de playa.

«Créame, Lang, las primeras veinticuatro horas de la invasión serán decisivas…De


su resultado depende el destino de Alemania…Tanto para los aliados como para
nosotros será el día más largo» Así se dirigía Rommel a su ayudante, el capitán Lang, el
22 de abril de 1944.
En su empeño y preparativos, trató de convencer a von Rundstedt y al general von
Scheweppenburg, al mando de las fuerzas blindadas, para que aproximaran sus
efectivos todo lo posible a la costa, pero sin éxito. Mismo resultado con la Kriesmarine
y la Lutwaffe. Para mayor desesperación de Rommel que era un especialista en la guerra
blindada, no pudo disponer de tres de las seis divisiones blindadas que había en su
sector: de las las Waffen SS, que solo podían ser empleadas por órdenes directas de
Hitler. «Vale más una división blindada en el día J que tres divisiones blindadas en
el día J+3».

La argumentación de Rommel era lógica y aplastante, cuando se produce el


desembarco, las tropas llegan a la orilla en malas condiciones físicas y morales. El
transporte es largo, los hombres no han dormido, la mayor parte llegan mareados.
Necesariamente van demasiado cargados; sus uniformes están mojados y tienen la
sensación de dirigirse a pecho descubierto ante un enemigo que le está esperando. Es el
momento idóneo en el que el enemigo es más débil, en la misma playa.

Por otro lado, Rommel era el único convencido de que allí se produciría el desembarco
a diferencia del mismo Hitler que seguía pensando en Calais. Siguiendo además una
táctica de deducción por descarte de otras zonas, al igual que habían hecho los aliados.

Como la supervisión y preparación de las defensas era su cometido se dispuso a ello de


la mejor forma posible. Camufló las baterías artilleras, minó las zonas más expuestas,
puso trampas y obstáculos en las playas y reforzó su fuerza artillera. Entre los artilugios
ideados para las defensas estaban los llamados puentes belgas, los “espárragos” de
Rommel y sembró las playas de minas, así como desplegó kilómetros de alambre de
espino. Y multitud de trampas de todo tipo, pero con los escasos medios que contaba las
defensas dejaban mucho que desear a sus propios ojos y valoración.

PREPARATIVOS: LAS PLAYAS

El 28 de febrero de 1944 quedó establecido el plan definitivo: el 2º Ejército británico,


al mando de Dempsey, desembarcaría entre Arromanches y la desembocadura del Orne
en Ouistreham, en las playas denominadas Gold, Juno y Sword, y el 1 Ejército
norteamericano al mando de Bradley, lo haría en las denominadas Omaha y Utah, en el
estuario de Carentan. Dos divisiones aerotransportadas americanas y una británica
protegerían los flancos. Los estadounidenses tomarían Cherburgo y los británicos Caen.

El proyecto del plan de invasión fue establecido por el COSSAC (Estado Mayor del
Mando Supremo Aliado) en julio de 1943. En agosto, un nuevo organismo, la SHAEF
(Oficina Central Suprema de la Fuerza Aliada Expedicionaria) lo pulió y concretó. El
ataque sería en Normandía, peor defendida que Calais.

El 15 de mayo Montgomery presentó el plan definitivo a los altos mandos. El día D


desembarcarían cinco divisiones, aproximadamente una por playa, además de otras tres
divisiones aerotransportadas. La Big Red One estadounidense al mando del general
Huebner lo haría en Omaha, entre Port-en-Bessin y la desembocadura del Vire con una
extensión de 30 kms, que se dividió a su vez en siete sectores: Able, Baker, Charlie,
Dog, Easy, Fox y George; y la Ivy League, al mando del Major-General Barton en la
playa de Utah, la más occidental en un mapa, entre la desembocadura del Vire y
Quinéville con una extensión de 25 kms y dividida también en cuatro sectores, Tare,
Uncle, Victor y William.

Británicos y canadienses desembarcarían en las otras tres playas con el 2º Ejercito, entre
Port-en-Bessin y Cabourg. Se componía de dos cuerpos, el 1º al mando del teniente
general J.T. Crocker lo haría en las playas de Sword y Juno y el 30º en Gold. A Juno
llegaría la 3ª división canadiense, con un frente de 8 kms entre Langrune y La Riviére,
divida en tres sectores Love, Mike y Nan. Gold, con un frente de 17 kms entre La
Riviére y Port-en-Bessin, divido en cuatro sectores How, Item, Jig y King. Sword a 5
kms al este de Juno entre las poblaciones de Saint-aubin y Ouistreham. Como en el
resto de las playas estaba divida en sectores Oboe, Peter, Queen y Roger
Se asignaron tres divisiones aerotransportadas para cubrir los flancos, dos
estadounidenses, la82ª y la 101ª que serían lanzadas sobre Carentan y la 6ª británica
lanzada al este del Orne.

La operación naval tenía dos objetivos además del traslado de los soldados a las playas
normandas, que eran romper las defensas costeras alemanas por un lado y por otro,
mantener el flujo de refuerzos durante unas cinco o seis semanas. Para cumplir esos
objetivos se dispuso del mayor despliegue y concentración de unidades navales jamás
vista.

El tercer elemento de la operación Overlord, junto a la terrestre y la naval, fue la


aérea. Que en realidad comenzó meses atrás con operaciones de reconocimiento y
bombardeo. Consiguieron la superioridad frente a la Luftwaffe, trastocaron el sistema de
comunicaciones alemán, apoyaron los desembarcos y los posteriores avances,
facilitaron transporte a las unidades aerotransportadas y realizaron multitud de
operaciones de engaño. Sin olvidarnos los constantes ataques a las defensas costeras. El
Jefe del Estado Mayor de Rommel, Hans Speidel escribió: «La destrucción de vías
férreas hizo imposible el transporte de mercancías y refuerzos por tren hacia mediados
de 1944 (…) La falta de carburante paralizó cualquier movimiento. Los puentes sobre el
Sena entre Paris y el mar y los del río Lora desde Orleans resultaron destruidos desde el
aire antes del 6 de junio de 1944».

ERRORES SIN CONSECUENCIAS

Pero los preparativos también tuvieron sus momentos de crisis y tensión. A


primeros de mayo en el ministerio de la Guerra con las ventanas abiertas se produce un
golpe de viento que hace “llover” sobre la calle cientos de papeles de documentos
secretos de la operación. El despliegue humano lanzándose prácticamente escaleras
abajo en persecución de esos papeles fue frenético. Tras unos buenos minutos de pánico
se consiguen rescatar once copias del informe secreto, pero faltaba la última. Las dudas
sobre dónde han ido a parar los papeles hacen temer por la evolución de la operación.
Dos interminables horas después un viandante entrega la copia. No se sabe quién era esa
persona y porqué tardó dos horas en devolverlos. Ni tampoco si pudo leer el contenido.
Lo único que se sabe es que llevaba gruesas gafas y leía con gran dificultad. Otro
extravío sucedió en un tren donde un ferroviario encontró una cartera con los planos de
la invasión que rápidamente entregó a las autoridades.

Otro caso curioso fue el de los crucigramas. Leonard Sidney Dawe y Melville Jones
llevaban veinte años preparando el crucigrama de la edición matutina del diario
londinense Daily Telegraph. Desde el 2 de mayo el servicio de contraespionaje aliado
vigilaba a Dawe por sus crucigramas. Ese mismo día en el crucigrama matinal la
pregunta de la casilla 17 horizontal era el nombre de unos de los Estados de
Norteamérica y la respuesta Utah; los días sucesivos sucedería algo parecido, otro día la
respuesta fue Omaha, había otra con Overlord, otra con Mulberry e incluso una con
Neptuno. El M.I 5 casi lo da por un espía, pero debido a la gran autoridad que era entre
los aficionados al crucigrama y su, para nada, sospechosa personalidad, el servicio de
inteligencia británico tuvo que aceptar la coincidencia como explicación a todo.

Un error en el correo también pudo dar al traste con la operación. Un empleado de la


Central de Correos de Chicago manipulando documentos de la operación para enviar a
Londres equivocó un sobre y puso la dirección particular de la hermana de un sargento
escribiente del Cuartel General en Londres.

LAS VÍSPERAS DEL DESEMBARCO

En las vísperas del desembarco se sucedieron todo tipo de artimañas de los aliados
para confundir a los alemanes. Descubrieron que, lanzando tiras de aluminio muy
próximas entre sí, pero sin llegar a tocarse, las pantallas de radar enemigo detectaban el
paso de una gran formación aérea. Además, se planean cinco operaciones de
distracción. La Gravable, para confundir a los alemanes con un desembarco al norte de
El Havre con pequeñas embarcaciones dotadas de globos a baja altura mientras una
flotilla área lanzaba las láminas de aluminio durante un periodo de más de tres horas. El
eco que registró el radar alemán fue el correspondiente al paso de una gran escuadra
naval. La operación Vislumbre realizó la misma maniobra, pero en el sector de
Boulogne. Otra operación fue la Escuadrilla ABC que sobrevoló durante cuatro horas
las falsas zonas de desembarco. Y las operaciones Titánico y Taladro consistió en
lanzar muñecos de madera y las consabidas tiras de aluminio.

El día 1 ya estaba todo preparado, pero la meteorología no acompañaba y ponía en


riesgo toda la operación. Así que se fue retrasando en espera del buen tiempo con el
consiguiente crecimiento de nerviosismo y tensión en las tropas. Entre el 29 de mayo y
el 2 de junio, las tropas habían recibido sus últimas instrucciones y se encontraban ya a
bordo de los navíos que los llevarían a las playas de Normandía. Ya sabían dónde
desembarcarían.

Los alemanes estaban más confiados consecuencia de la desinformación y en vistas del


tiempo. De hecho, Rommel viajó en esos días a Berlín para celebrar el cumpleaños
de su mujer que era el día 6. Confiaba en aprovechar el viaje y entrevistarse con Hitler
para solicitar ayuda de las tropas SS. Ese 5 de junio el cielo estaba cubierto y llovía. La
relajación era total, se daban permisos e incluso los generales se disponen a participar
en el Kriegspiel de Rennes.

Al otro lado del canal se recibieron buenas noticias de los meteorólogos pronosticando
buen tiempo para el día 6. Si no se podía hacer esa noche habría que esperar quince días
más y el efecto sorpresa y toda la batería de engaños a lo peor no se podría mantener.
En una reunión de urgencia y de madrugada (del día 5) el alto mando aliado decidió dar
luz verde al desembarco. «Ok, let ‘er rip» sentenció Eisenhower.
A las 19:00 del día 5 el general Eisenhower visitó la 101ª División
Aerotransportada en Greenham Common. Iba a despedirse de sus paracaidistas y
darles ánimos, pero como señalaría el teniente Wallace Strobel «creo que fue su moral
la que mejoró estando con nosotros». Ike dirigiéndose a un grupo de soldados les
comentó que no tenían de qué preocuparse, que disponían de los mejores equipos y
líderes del mundo, y una poderosa fuerza detrás de ellos. Pero sí tenían de qué
preocuparse, iban a ser lanzados en una zona atestada de alemanes esperándoles llegar
con sus armas cargadas y ellos bajando lentamente del cielo.

«Con las almas fuertes y el corazón lleno de entusiasmo, marcharemos a la


victoria» arengó el mariscal Montgomery a las tropas británicas.

El mismo día 5 se realizó el ultimo bombardeo devastador previo al desembarco.

El baile de fechas provocado por el tiempo provocó que el desembarco se realizaría con
marea baja. Por una parte era bueno porque las barcazas verían los obstáculos de
Rommel y podrían esquivarlos pero los soldados deberían recorrer más metros al salir
de aquellas expuestos al fuego enemigo.
CANCIÓN DE OTOÑO

Los agentes alemanes en las costas inglesas habían detectado que desde la BBC se
transmitirían unos versos de Paul Verlaine de su poema Canción de Otoño, señal que
daría comienzo la invasión. Una vez detectada la emisión radiofónica de los versos los
alemanes se prepararon para el desenlace. Pero el mal tiempo hizo que los alemanes no
confiaran en esa posibilidad.

«Los interminables sollozos


de los violines
del otoño,
hieren mi corazón,
con su monótona
languidez»

A las 00:16 h del 6 de junio el primer planeador con los comandos aterrizaba en suelo
francés y a las 5:50 la escuadra naval aliada abría fuego contra las costas normandas
con posterior apoyo aéreo. Un simulacro se llevó a cabo también en Calais para
confundir más a enemigo. Y a las 6:30 llegó la primera oleada a las playas. Rommel
estaba el Berlín y Hitler durmiendo había dado órdenes que no se le molestara y nadie
por temor se atrevió a incumplir la orden.

No las debían tener todas consigo cuando el propio Eisenhower preparó un comunicado
en caso de fracaso: «Nuestros desembarcos en la región de Cherburgo-El Havre no han
logrado conquistar una cabeza puente suficiente y he decidido replegar las tropas (…)
El ejército, la aviación y la marina han hecho todo lo que su valentía y su dedicación al
deber podían llevar a cabo. Si alguna falta ha sido cometida, sólo yo asumo la
responsabilidad».

Fuentes:

1939-1945 Segunda Guerra Mundial, las claves de la mayor contienda de la historia, volumen 23 El Día
D; biblioteca el Mundo

La Segunda Guerra Mundial; volumen 11 Preparativos en la mar, el desembarco día a d; volumen 12


Inicio de la acción en Normandía, editorial Edilibro
La Segunda Guerra Mundial, volumen 2, J.F. Aguirre, editorial Argos (1969)
Winston S. Churchill La Segunda Guerra Mundial volumen II
El Día D, la batalla culminante de la Segunda Guerra Mundial, Stephen E. Ambrose

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/desembarco-normandia-imagenes_12771/5

EL DESEMBARCO EN NORMANDÍA (II)

De Historia sin pretensiones - junio 06, 2019


LOS AEROTRANSPORTADOS

A las 00:16 h del 6 de junio llegaron a tierra, a 9.5 kms al sur de la playa de Sword, los
primeros elementos de la 6ª División Aerotransportada británica, con el objetivo de
asegurar el flanco este. Aunque antes habían sido lanzados sobre la zona los pathfinders
para señalizar y ayudar en los aterrizajes de los planeadores.

Las operaciones encargadas a las fuerzas británicas se denominaron Tonga (madrugada


de día 6) y Mallard (noche del mismo día 6). Los objetivos eran: tomar los puentes de
Ranville y Bénouville; neutralizar la batería de Merville y destruir cinco puentes sobre
el rio Dives.
PUENTE PEGASUS

Los primeros aviones en el aire fueron seis Halifax cada uno con un planeador Horsa
a remolque, con 28 soldados e ingenieros en cada uno de ellos. El objetivo, los puentes
de Ranville y Bénouville, tres planeadores para cada puente. Las acciones con
planeadores eran prácticamente imprevisibles y se demostró esa madrugada con su
dispersión en el aterrizaje creando momentos de confusión. De los tres encargados de
llevar las tropas cerca del puente Pegasus, uno sí lo consiguió a menos de 50 metros del
objetivo; el segundo hizo un aterrizaje brusco y perdió la cola y el tercero aterrizó
mucho más lejos. En menos de cinco minutos se tomó el puente y se desactivaron las
cargas de demolición, solo quedaba asegurar la posición y esperar el desembarco. La
noche sería muy larga.

Los paracaidistas encargados de la operación, al mando del comandante Howard,


bautizarían el puente con el nombre de Pegasus por el emblema de su unidad, el caballo
alado Pegaso.

Al mismo tiempo a 1 km. hacia el este, dos planeadores aterrizaron junto al otro puente.
El tercero se perdió y acabo a 13 kms del objetivo, El asalto fue relativamente tranquilo
también y se consiguió tomar el puente en pocos minutos.

Inmediatamente después comenzó el lanzamiento de paracaidistas en la zona y a las


03:35 horas 63 planeadores Horsa aterrizaron de forma exitosa. Al amanecer
comenzaron los contraataques alemanes.
A las 13:00 llegó el primer contingente de ayuda desde Sword.

BATERIA DE MERVILLE

Otro de los objetivos era destruir la fortificada batería de Merville, con cuatro cañones
de 150 mm que dominaban la playa Sword y podían poner en peligro el desembarco allí.
Bien pertrechadas contaban con 160 hombres. El apoyo aéreo fue infructuoso y los
hombres disponibles para el asalto eran unos 150 y sin el material previsto. El asalto se
realizó al margen de toda la planificación prevista, por parte de los hombres del teniente
coronel Otway, en media hora se consiguió el objetivo, pero con un elevado coste de
vidas. Se calcula que 65 hombres resultaron muertos o heridos y solo 6 de los
defensores alemanes salieron ilesos.
A las 21:00 llegó la segunda misión, la denominada operación
Mallard. Más hombres y más material en un espectáculo de excepción que debió causar
mella en la moral alemana.

Cuando terminó el Día D la división había alcanzado casi todos los objetivos, pero no
tomaron Caen.

LA 82ª Y LA 101ª AEROTRANSPORTADAS ESTADOUNIDENSES


Añadir leyenda
La 82ª división del general Ridgway y la 101ª del general Taylor, ambas
estadounidenses, sufrieron de primera mano la dispersión en el aterrizaje de los
planeadores. Los errores de balizamiento, el fuego antiaéreo y extensas zonas que
habían sido inundadas hizo muy complejo el agrupamiento de las tropas
estadounidenses. Y si sumamos la dispersión en los aterrizajes de los planeadores, que
alguno cayó a más de 40 kms de su original zona designada, nos podemos hacer una
composición del lugar.

Se encargarían del flanco derecho, en la península de Contentin. Tenían tres objetivos:


tomar los ejes de comunicación que unían la playa de Utah con el interior, tomar y
defender los cruces de carreteras y las localidades de la zona y controlar los puentes
sobre los ríos Merderet y Douve. Contarían con el apoyo de planeadores que
trasportarían material pesado, medios contracarros, jeeps, ametralladoras pesadas y
material para los ingenieros.

Los paracaidistas de estas dos divisiones llevaban para identificarse en la oscuridad una
especie de juguetes que simulaban el sonido de un grillo (a un chasquido había que
responder con otro doble) y tan solo la 82ª contaba con santo y seña (a la pregunta
Flash, la respuesta era Thunder).

A las 01:30 comenzó la operación Albany (101ª División); la Boston (de la 82ª), por su
parte, comenzó a las 02:30 h. La defensa antiaérea fue intensa y el lanzamiento un poco
disperso. Numerosos paracaidistas fueron lanzados a decenas de kms de sus objetivos,
otros cayeron en los pantanos que con la carga de material murieron ahogados. Se
calcula que mas del 75% de los paracaidistas cayeron fuera de las zonas previstas.

A la par y como maniobra de distracción y confusión se puso en marcha la operación


Titanic por la que se lanzaron sobre distintas partes de Normandía falsas unidades de
paracaidistas que en realidad eran maniquíes, conocidos como Ruperts, que
explosionaban al caer a tierra. Lanzados con poca visibilidad para poder ser
descubiertos consiguieron el objetivo previsto.

El resultado de la dispersión de los paracaidistas por la zona fue la total


desorganización de las fuerzas. Se consiguió organizar grupos entremezclados de
distintas unidades que dificultaba su organización y mando. Este desorden tuvo como
resultado toda una serie de combates imprevistos. Poco de lo que se había organizado en
Inglaterra se podía llevar a cabo en Normandía. Y con los planeadores pasó algo muy
parecido.

SAINTE-MÉRE-EGLISE

Uno de los objetivos de la 82ª era tomar el pueblo de Sainte-Mére-Eglise importante


nudo de carreteras y desde allí enlazar con la 101ª. Un incendio a las 23:00 del día 5 en
una de sus casas sirvió de referencia a los pilotos, pero también provocó errores y
algunos paracaidistas fueron lanzados sobre el mismo pueblo y sobre las llamas. Fue el
caso del soldado John Stelee, que recibió un disparo en el pie mientras descendía
cuando los cordajes de su paracaídas se engancharon con una esquina del campanario de
la iglesia, y quedó colgando sin poder hacer nada para evitarlo. Con el caos que reinaba
a sus pies, decidió que la mejor manera para intentar sobrevivir era hacerse el muerto.
Hasta ser apresado por los alemanes después de que el soldado Rudolf May que había
permanecido en el campanario le descubrió.

Sainte-Mére-Eglise fue el primer pueblo liberado por las tropas aerotransportadas.


Quedó totalmente bajo control aliado a las 06:00 h.

Los siguientes objetivos era la toma de los puentes en Chef-du-Pont y La Fiére. Pero ni
esto ni la destrucción de los puentes sobre el Douve se lograron inicialmente.

La 101ª cayó tan dispersa como su hermana y de los 6.600 paracaidistas lanzados solo
unos 1.100 fueron operativos el día D. El número de bajas fue muy elevado,
calculándose 2.500 paracaidistas de la 82ª y 101ª, entre muertos, heridos o
desaparecidos.

SWORD, GOLD Y JUNO

Eran las playas asignadas a las fuerzas anglo-canadienses. Frente a estas playas los
acorazados Warspite, Ramillies y Nelson, principalmente, descargaban fuego de
artillería a una distancia de cinco o seis millas.

Pasadas las 06:00 horas ocho lanchas de desembarco lanzaron un total de 34 carros
anfibios Duplex Drive (DD) de los 40 previstos, desde más de 4 kms de la orilla de
Sword. De ellos solo 31 alcanzaron la orilla y mucho más tarde de lo previsto dadas las
condiciones del mar. La primera oleada de infantería había bajado a las lanchas de
asalto a las 05:30h. y llegarían detrás de los carros. Esta fue la peculiaridad del
desembarco británico en Sword, el orden de llegada a las playas. Y detrás de la
infantería 18 lanchas con carros M-7 Priest. Una característica diferenciadora fue
también la presencia de los carros conocidos como “funnies”.

La dificultad en algún sector como Queen fue que la previa andanada de artillería no
había causado el efecto esperado y las defensas permanecían casi intactas. En esta playa
desembarcaría el 1 Bataillon de Fusiliers Marins Commandos al mando del
comandante Kieffer que fueron las primeras unidades francesas en desembarcar.
También lo hizo el I Special Service Brigade al mando del mítico lord Lovat, al son de
la gaita de Bill Millim, gaitero personal de Lovat, a quien el alto mando permitía ciertas
licencias actuando prácticamente por libre, con sus propias normas, métodos e incluso
indumentaria.
Un objetivo claro era Caen que en el primer día de desembarco no se consiguió tomar
por la indecisión, rigidez operativa y pusilanimidad de los mandos británicos. Uno de
los mayores fracasos del día D, ciudad clave para la campaña, que hasta el 20 de julio
no es tomada por los aliados.

Los canadienses tenían asignada la playa de Juno, con dificultades parecidas a Sword.
El bombardeo previo sobre Saint-Aubin-sur-Mer apenas debilitó las defensas alemanas,
pero causó innumerables bajas entre la población civil.

La hora prevista para el desembarco eran las 07:35 con marea baja, pero por el oleaje y
la falta de visibilidad se fue retrasando. Cuando por fin se pudo iniciar el desembarco
muchas de las defensas que los alemanes habían instalado en la playa estaban ocultas,
así como las rocas características de esa zona por lo que buena cantidad de lanchas
fueron destruidas la chocar con unas y otras. Los tanques anfibios DD también sufrieron
pérdidas y no por fuego enemigo sino porque el agua logró superar su sistema de
flotación.
A los canadienses encargados desembarcar en Juno se les ofrecía la posibilidad de
larevancha por la derrota en Dieppe. El 19 de agosto de 1942 la 2ª División canadiense
apoyada por comandos británicos y rangers americanos intentaron asaltar el puerto de
Dieppe. Tres cuartas partes del contingente resultaron muertos, heridos o hechos
prisioneros.

El desembarco en Juno tuvo las mismas características que el de Omaha en cuanto a


defensa alemana y combates cruentos. Si el resultado fue exitoso se debió en gran parte
al apoyo de tanques especiales, que llegaron después de la infantería. No se alcanzaron
las metas previstas en ese primer día, pero la playa fue totalmente tomada y consolidada
y se conectó con Gold, pero no así con Sword, quedando una separación alrededor de
entre 3 y 6 kilómetros que quedó en manos alemanas.

Gold ocupaba una extensión de 17 kms. de acantilados y un pequeño puerto de


importancia vital, Port-en-Bessin donde deberían reunirse con las tropas
estadounidenses que había llegado a Omaha.

El objetivo final del Dia D era la pequeña ciudad de Bayeux.

Los británicos lanzaron como primera ola de asalto los famosos “funnies” con el
objetivo de eliminar minas, poner puentes provisionales y, en definitiva, allanar el
camino para la llegada de las oleadas de infantería y apoyar el desembarco para que
fuese tan rápido como fuese posible.

Al llegar la tarde los británicos tenían consolidado un espacio de 10 kms de playa y


otros 10 de profundidad. Se encontraban muy cerca de Bayeux y habían tomado el cruce
de carreteras dirección a Caen.

OMAHA

El Día D varias compañías estadounidenses perdieron un tercio de sus efectivos


cruzado la playa hasta la seguridad del talud que dominaba la misma y que otorgaba
cierta ventaja al defensor. Aquí tuvieron lugar los combates más reñidos de aquel día,
donde la defensa alemana fue más contundente. De tal forma que se planteó la
posibilidad de reembarcar a las tropas e iniciar una retirada dadas las bajas que estaban
sufriendo.

El bombardeo previo a la playa y sus zonas adyacentes estuvo a cargo de los acorazados
Texas y Arkansas entre otros, pero fue un fracaso, cayendo las bombas en zonas muy
alejadas de sus objetivos, dejando las defensas alemanas intactas. Además, el desprecio
de los norteamericanos por los “funnies” británicos no ayudó a evitar el desastre.

Estaba previsto desembarcar el Día D 34.000 hombres y 3.500 vehículos. A las 06:30 h.
llegó la primera oleada del 116º Regimiento, compuesta por unidades de infantería y
zapadores que sufrió grandes pérdidas. Muchos de ellos cayeron en las propias
lanchas sin llegar a salir bajo el fuego de ametralladoras alemanas. Otros por
hundimiento de las lanchas al tocar las minas defensivas o por el fuerte oleaje y
ahogarse por el peso de sus equipaciones. Sin olvidar aquellos que desembarcaron en
puntos muy lejanos a los previstos.

El desembarco fue complicado y muy duro, los soldados tuvieron que salvar los últimos
metros bajo un intenso fuego de mortero y ametralladora que incrementaron las bajas. Y
una vez en tierra quedaron clavados durante largas e interminables horas al pie del
talud, imposibilitados para avanzar. La orden de reembarque estuvo muy cerca.

Cuando llegó la segunda oleada se encontró la playa repleta de cuerpos inertes y a los
supervivientes de la primera parapetados contra el talud. El amontonamiento de tropas
se estaba convirtiendo en un gran problema y fácil blanco para las defensas alemanas.
«Dos clases de hombres quedan en la playa: los muertos y los que van a morir»,
palabras del coronel Taylor al llegar con la segunda oleada sobre las 08:15h.

A las 09:00 h., Bradley consideró seriamente el reembarque de los supervivientes


para desplegarlos en Utah y Gold. Las tropas estaban clavadas en el talud y el fantasma
de Dieppe sobrevolaba el escenario. Media hora mas tarde el panorama cambió un poco
y se descartó el reembarque. Las defensas empezaron a desmoronarse. El fuego naval se
hizo más intenso y preciso a partir de las 11:00 h.

Al final del día se había establecido una débil cabeza de playa, pero a un precio enorme.
La cifra oficial fue de 3.881 bajas.
POINTE DU HOC

Se trata de un promontorio situado exactamente entre las dos playas Utah y Omaha. En
lo alto de sus acantilados de 30 metros de altura la inteligencia aliada había situado una
batería alemana de seis cañones de 155 mm que dominaba ambas playas. La batería era
una amenaza para ambos sectores de desembarco y para la flota de invasión aliada.

La estrategia era batir la zona con fuertes bombardeos navales y aéreos seguido de un
asalto de 225 rangers que desembarcarían al pie del acantilado y tendrían que coronarlo
escalando con cuerdas y garfios.

Pero todo fue mal desde el principio. Debido a un error de navegación el grupo de asalto
llegó con un retraso de 40 minutos. El intenso bombardeo naval había provocado
enormes cráteres y el derrumbamiento de parte del acantilado de más de 30 m de altura.
En cinco minutos los primeros rangers estaban en la cima, pero no encontraron los
cañones, que habían sido trasladados hacia el interior días antes, debido a los intensos
bombardeos que estaban sufriendo.

Pero debido a la resistencia alemana, los rangers no fueron capaces de salir del
promontorio hasta dos días después. Sin embargo, los tres cañones de la batería original
que quedaban intactos fueron encontrados y neutralizados.

UTAH

En esta playa todo discurrió de forma muy diferente. En esta ocasión los bombardeos
sobre las defensas alemanas si causaron los efectos pretendidos, por lo que hubo
poca oposición de la playa, el principal problema vino con la limpieza de las minas
existentes. Los responsables de estos fue el acorazado de la US Navy Nevada, el Black
Prince de la Royal Navy y el Bayfield también estadounidense.
Aunque el inicio del día no fue nada esperanzador. El plan consistía en que llegarían
a la playa primero los tanques DD sobre las 06:60 h. A su estela llegarían los primeros
infantes en sus correspondientes lanchas de desembarco. La segunda oleada lo haría
cinco minutos después con ingenieros y equipos navales de demolición y con esta
secuencia de forma sucesiva las siguientes oleadas. Pero nada sucedió según lo
planificado. Algunas embarcaciones se retrasaron y otras se adelantaron y casi todas
ellas llegaron un kilómetro hacia el sur del objetivo previsto. Pero gracias a la capacidad
de reacción de los mandos en la misma playa y a la iniciativa de los soldados lo que
pudo ser un caos y total desastre se convirtió en un exitoso desembarco.

Al final del Día D más de 20.000 soldados habían desembarcado, así como 1.700
vehículos con un número de bajas reducido. Sorprendente resultó la velocidad en que
las tropas alcanzaron la orilla. Una vez asegurada la playa el siguiente objetivo era
enlazar con los paracaidistas.

Posiblemente las razones del éxito pudo ser la excesiva confianza de los alemanes en
sus artilugios defensivos, minas, zonas anegadas de agua y fortificaciones estáticas. En
vez de haber situado tropas altamente cualificadas en su defensa.

El único general que el Día D desembarcó fue Theodore Roosevelt junto a la 4ª


División de Infantería en la Playa de Utah.

En general, puede concluirse que las operaciones en la península de Contentin tuvieron


éxito debido a la superioridad aliada en hombres y medios. El siguiente objetivo,
Cherburgo, no se alcanzó hasta el 1 de julio.

CONCLUSIONES

Para los alemanes el objetivo no podía ser otro que el de rechazar a los invasores y
devolverlos al mar el mismo Día D porque de otra forma, como así fue, les iba a resultar
imposible. Y vistas las defensas y la composición de las tropas defensoras sorprenden la
eficacia de su defensa y cómo impidieron el avance previsto para ese mismo día.

En el sector de Utah, a pesar de contar con un defensa mucho menor que en otras
playas, los desembarcados pudieron contactar con los paracaidistas casi por casualidad
dado el caos reinante.

Estos se habían hecho fuertes en Saint-Marie-Eglise pero no lograron entrar en


Caretan tal y como estaba previsto. Tampoco se había conseguido el enlace con los
rangers que tomaron Point du Hoc ni con Omaha, donde apenas los norteamericanos
ocupaban un 10% el terreno previsto.

Los anglocanadienses que habían ocupado un 50% de su zona, también estaban lejos de
los objetivos previstos. No habían entrado ni en Bayeux ni en Bocage. Sword no
había enlazado con Juno y Gold y desde esta playa no había contacto con Omaha. Lo
calculado en cuanto a kms de penetración ese mismo día era, en general, de 8 kms
alcanzándose una media de kilómetro y medio.
Esta era la situación con la que se encontró Rommel cuando se reincorporó al mando
del ejército alemán a las 24:00 h del 6 de junio. Y el 10 de junio redacta un informe de
la situación en el frente donde recoge en primer lugar las intenciones de los aliados,
llegar a París, tomando en primera instancia Cherburgo y hacerse con su puerto.

Valora la defensa que se está haciendo y que el avance es más lento «a pesar de los
medios empleados. También parece ser que emplean más fuerzas de las imaginadas al
principio». Quejándose de su poca cobertura naval y aérea, «en consecuencia, las
fuerzas que ocupan la cabeza de puente están aumentando a ritmo superior al de
nuestras reservas que afluyen al frente». Y que gracias a la superioridad aérea del
enemigo les ha resultado imposible movilizar determinadas unidades como al I Cuerpo
de Panzer SS.

«Las tropas –Ejercito y Waffen SS- sostienen una defensa heroica, dentro de los medios
de que disponen, pero escasea la munición, y sólo puede ser trasladadas al frente bajo
condiciones muy difíciles».

Y termina: «Los elementos de todos los servicios se portan de manera admirable,


luchando tenaz y valerosamente a pesar de la superioridad del enemigo. Solicito se
informe al Führer»

Visto con la perspectiva de los años y la historia, el Día D fue un éxito, se había
logrado desembarcar en los objetivos y consolidados los mismos, garantizando un flujo
de llegada de hombres y material que desequilibraría la guerra. El tan ansiado por los
soviéticos segundo frente se había abierto.

Se había desarbolado a la Luftwaffe y la armada del III Reich prácticamente no


existió. El factor sorpresa triunfó, los alemanes tenían todo previsto para esperar la
invasión en Calais.

DUDAS

Pero hay una serie de circunstancias que siempre han llamado la atención de los
historiadores, ¿Por qué tan solo el XV Ejército del coronel general Hans von Salmuth,
que cubría la bahía del Sena y el Paso de Calais, fue puesto en estado de alerta, mientras
el resto de las grandes unidades permaneció en sus faenas rutinarias? Tanto el coronel
general Alfred Jodl, como el mariscal Keitel y, por supuesto, el mismo Hitler creyeron
que se trataba de una finta mas destinada a distraer a las fuerzas defensivas de Calais, el
verdadero escenario de la invasión. Hasta pasadas cuatro horas no se comunicó a
Rommel la noticia, como tampoco al contraalmirante Hennecke, quien hubiera podido
emplear las baterías de costa y la escasa fuerza naval disponible.

Y qué decir de las divisiones blindadas que brillaron por su ausencia los dos primeros
días de la invasión, a pesar de la insistencia de von Rundstedt de solicitar la autorización
de Hitler, único autorizado para ordenar el movimiento de los Panzer SS pero al que no
quisieron, o atrevieron, molestar en su sueño. La Panzer Lehr, acosada por los aliados,
no entrará en combate hasta del día 8 y la 12ª un día antes. La única unidad acorazada
que no estaba sometida a las órdenes del OKW era la 21ª Panzer que fue la única que
pudo intervenir desde el mismo día 6 pero no era totalmente operativa.

«Es extraño que los alemanes, que entonces se encontraban a la defensiva, cometieran el
mismo error que cometieron los franceses en 1940 y dispersaran el arma de contrataque
más poderosa que tenían» Churchill refiriéndose a las 10 divisiones Panzer que los
alemanes tenían esparcidas desde Bélgica a Burdeos.

O cómo los dragaminas avanzados llegaron a la vista de la costa, los tripulantes veían
las casas de los poblados, a las 20:00 h del día 5 y no recibieron ni un solo disparo.
¿Podrían haber escapado al vigía? «La razón por la cual los alemanes ignoraron la
proximidad de los dragaminas continúa siendo uno de los grandes puntos de
interrogación planteados por la invasión de Normandía», escribió más tarde el almirante
Ramsey en un informe sobre el desarrollo de las operaciones.

A media noche del día 6 de junio el Muro del Atlántico estaba roto a lo largo de
cincuenta kms. Utah continuaba aislada del resto del frente. Las tropas desembarcadas
habían hecho su conexión con las aerotransportadas de la 101ª pero aún no con los de la
82ª. Sainte-Mére-Église estaba en manos de los estadounidenses.
En Omaha no se avanzaba según lo previsto y la playa estaban aún bajo el fuego de
algunas baterías. Los rangers de Pointe du Hoc se hallaban en una posición crítica.
Finalmente, no hubo conexión con Utah.

Gold, Juno y Sword se extendían casi sobre la mitad de la cabeza de puente previamente
proyectada. Entre Juno y Sword, soldados alemanes tenían un pasillo de tres kms. Entre
Gold y Omaha, la conexión prevista en Port-en-Bessin no se había realizado.

Las fuerzas aerotransportadas de la 6ª División británica al este del Orne se encontraban


amenazadas en el sector nordeste-sur. Y al Oeste, el puente de Benouville, conquistado
en la noche precedente, estaba todavía bajo el fuego de los morteros y de las armas
automáticas.

Las bajas aliadas en el Día D fueron muy elevadas. 57 unidades navales, de tipo
crucero o menor, habían resultado hundidas o dañadas. Entre los buques mercantes y
auxiliares se contaron 26 hundidos y 34 dañados. 304 lanchas quedaron fuera de
combate, el 50% por los obstáculos en las playas y las minas.

Las dos divisiones norteamericanas aerotransportadas habían quedado virtualmente


fuera de combate, así como las dos que desembarcaron en Omaha. La parte británica
también sumó cuantiosas bajas. Aunque las cifras siempre son discutidas y dependen de
la fuente, se calcula que las bajas aliadas al final de Día D superaron las 11.000 por unas
10.000 alemanas, pero en porcentaje es mucho más alto del lado de los soldados del
III Reich. Solo en Omaha se calculan casi 4.000 bajas.
En 1964 en una entrevista que le hicieron a Eisenhower en la playa de Omaha recordó:
«resulta maravilloso recordar lo que hicieron esos tipos veinte años atrás. Combatieron
y se sacrificaron para preservar nuestro sistema de vida. No lo hicieron pro el ansia de
conquistar ningún territorio, ni mucho menos por perseguir alguna ambición propia,
sino para asegurarse de que Hitler no acabara con la libertad en el mundo»

Fuentes:
1939-1945 Segunda Guerra Mundial, las claves de la mayor contienda de la historia, volumen 23 El Día
D; biblioteca el Mundo
La Segunda Guerra Mundial; volumen 11 Preparativos en la mar, el desembarco día a d; volumen 12
Inicio de la acción en Normandía, editorial Edilibro
La Segunda Guerra Mundial, volumen 2, J.F. Aguirre, editorial Argos (1969)
Winston S. Churchill La Segunda Guerra Mundial volumen II
El Día D, la batalla culminante de la Segunda Guerra Mundial, Stephen E. Ambrose
Revista Despertaferro. Nº 33Normandía, el asalto aerotransportado
Las fotos de los dos post (Desembarco en Normandía I y II proceden de nationalgeographic.com) y otras
propias (2019)
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/desembarco-normandia-imagenes_12771/23
https://www.dday-overlord.com/
Prensa extranjera Día D: http://www.radiocable.com/portadas-extranjeras-dia-d1944.html

Miguel7 de junio de 2019, 9:01

Según otros historiadores, otro de los motivos por los que el desembarco de UTAH fue
un éxito a diferencia de lo ocurrido en OMAHA, fue debido al existo de los
bombarderos en UTAH. Aquel día había mucha nubosidad baja y para poder acertar con
las bombas, los bombarderos de UTAH arriesgaron volando a baja altura por debajo de
las nubes. Esto implicaba, además de que eran más fácil de abatir, la precisión era
mucho más complicada, pero lo consiguieron y destrozaron prácticamente todas las
defensas alemanas. Esto no lo hicieron los bombarderos de OMAHA que decidieron
sobrevolar el objetivo por encima de las nubes, lo que hacía prácticamente invisible las
defensas alemanas y fallaron en su misión, quedando todas prácticamente intactas.

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