Planificación del Desembarco en Normandía
Planificación del Desembarco en Normandía
Desde 1942 era una constante las exigencias soviéticas sobre sus aliados sobre la
apertura de un segundo frente en el oeste de Europa para aliviar la enorme y
costosísima carga que llevaba la URSS en su lucha contra los ejércitos nazis.
La fecha elegida en ese momento fue la del 1 de mayo de 1944. El lugar, por descarte,
clima, orografía, corrientes, comunicaciones interiores y, por supuesto, defensas
alemanas influyeron en la decisión. Por todo ello las playas de Normandía fueron las
elegidas. La meteorología y la complicada preparación hicieron que la fecha se fuese
postergando hasta la primera semana de junio.
No era difícil suponer que algo grande se estaba tramando. Uno de los espías alemanes,
Cicerón, avisó del inminente ataque a principios de la primavera de 1944 pero no pudo
completar la información o hacerlo de forma más precisa. Un español jugó un papel
destacado en este campo del espionaje, Juan Pujol (Rufus y Arabel para el Abwerh,
servicio de inteligencia de la armada alemana y Garbo para los británicos del MI5) que
se hizo pasar por espía de los nazis suministrando información falsa y alguna veraz de
escasa importancia para no levantar sospechas. Consiguió crear la certeza entre los
alemanes de que el desembarco se produciría en las costas de Calais, 250 kms. al norte
de Normandía. Otra operación complementaria se puso en marcha con este objetivo de
nombre Fortaleza (Fortitude). Cerca de Dover se montó un complejo y enorme
decorado simulando miles de tanques, camiones, barcazas y todo tipo de material
militar incluso un supuesto cuartel general con líneas ferroviarias y carreteras de
comunicación. Además, se intensificaron las incursiones aéreas sobre esa zona de la
costa francesa que dieran apariencia de un interés real. Los objetivos del paso de Calais
fueron dos veces más bombardeados que los del sector del desembarco.
PLUTO
MULBERRY
FUNNIES
Un arma que resultó clave en el desembarco fueron los carros de combate preparados,
tuneados, para la ocasión, que serían conocidos como los “funnies”. Desde tanques
flotantes, como los Sherman, impermeabilizados y dotados de dos hélices y de una lona
inflable a los Bobbin que en la parte delantera disponía de 34 metros de tela resistente
enrollada y de 3 metros de ancho que permitía circular sobre él y no atascarse en la
arena de la playa; el Cangrejo con cadenas giratorias delanteras para la destrucción de
minas; el Churchill Avre que llevaba un puente incorporado que permitir salvar fosos de
hasta 9 metros; el Cubo Basura Volante que iba dotado de un mortero o el Cocodrilo
con un lanzallamas.
Durante el mes de mayo en los bosques del sur de Inglaterra se esconderán y camuflarán
tanques, camiones, ambulancias, “jeeps”, “funnies” y enorme cantidad de munición.
Los hombres que han ido llegando a la isla de forma escalonada duermen en tiendas de
campaña y en casas prefabricadas. La tensión va in crescendo según pasan los días y las
horas. El entrenamiento no cesa, físico y de estrategia. Se según se va a cercando la
fecha se suceden las reuniones explicativas, enseñando fotos y exponiendo la forma de
actuar y los objetivos de ese primer día.
DEFENSA ALEMANA
Al mando de todas estas tropas estaba el mariscal Gerd von Rundstedt, quien en
realidad no confiaba en las defensas de las playas y era partidario de permitir la llegada
del enemigo y enfrentarse a él una vez adentrados en el interior, alejados de la
protección de su flota y de su aviación.
Contrario a esta opinión era el general Rommel que era el encargado de supervisar las
defensas de la costa, denominadas, un tanto pretenciosamente, la Muralla del Atlántico.
Su objetivo era que los aliados no consiguieran afianzarse en la costa tras el
desembarco, no permitirles que consolidaran las cabezas de playa.
Por otro lado, Rommel era el único convencido de que allí se produciría el desembarco
a diferencia del mismo Hitler que seguía pensando en Calais. Siguiendo además una
táctica de deducción por descarte de otras zonas, al igual que habían hecho los aliados.
El proyecto del plan de invasión fue establecido por el COSSAC (Estado Mayor del
Mando Supremo Aliado) en julio de 1943. En agosto, un nuevo organismo, la SHAEF
(Oficina Central Suprema de la Fuerza Aliada Expedicionaria) lo pulió y concretó. El
ataque sería en Normandía, peor defendida que Calais.
Británicos y canadienses desembarcarían en las otras tres playas con el 2º Ejercito, entre
Port-en-Bessin y Cabourg. Se componía de dos cuerpos, el 1º al mando del teniente
general J.T. Crocker lo haría en las playas de Sword y Juno y el 30º en Gold. A Juno
llegaría la 3ª división canadiense, con un frente de 8 kms entre Langrune y La Riviére,
divida en tres sectores Love, Mike y Nan. Gold, con un frente de 17 kms entre La
Riviére y Port-en-Bessin, divido en cuatro sectores How, Item, Jig y King. Sword a 5
kms al este de Juno entre las poblaciones de Saint-aubin y Ouistreham. Como en el
resto de las playas estaba divida en sectores Oboe, Peter, Queen y Roger
Se asignaron tres divisiones aerotransportadas para cubrir los flancos, dos
estadounidenses, la82ª y la 101ª que serían lanzadas sobre Carentan y la 6ª británica
lanzada al este del Orne.
La operación naval tenía dos objetivos además del traslado de los soldados a las playas
normandas, que eran romper las defensas costeras alemanas por un lado y por otro,
mantener el flujo de refuerzos durante unas cinco o seis semanas. Para cumplir esos
objetivos se dispuso del mayor despliegue y concentración de unidades navales jamás
vista.
Otro caso curioso fue el de los crucigramas. Leonard Sidney Dawe y Melville Jones
llevaban veinte años preparando el crucigrama de la edición matutina del diario
londinense Daily Telegraph. Desde el 2 de mayo el servicio de contraespionaje aliado
vigilaba a Dawe por sus crucigramas. Ese mismo día en el crucigrama matinal la
pregunta de la casilla 17 horizontal era el nombre de unos de los Estados de
Norteamérica y la respuesta Utah; los días sucesivos sucedería algo parecido, otro día la
respuesta fue Omaha, había otra con Overlord, otra con Mulberry e incluso una con
Neptuno. El M.I 5 casi lo da por un espía, pero debido a la gran autoridad que era entre
los aficionados al crucigrama y su, para nada, sospechosa personalidad, el servicio de
inteligencia británico tuvo que aceptar la coincidencia como explicación a todo.
En las vísperas del desembarco se sucedieron todo tipo de artimañas de los aliados
para confundir a los alemanes. Descubrieron que, lanzando tiras de aluminio muy
próximas entre sí, pero sin llegar a tocarse, las pantallas de radar enemigo detectaban el
paso de una gran formación aérea. Además, se planean cinco operaciones de
distracción. La Gravable, para confundir a los alemanes con un desembarco al norte de
El Havre con pequeñas embarcaciones dotadas de globos a baja altura mientras una
flotilla área lanzaba las láminas de aluminio durante un periodo de más de tres horas. El
eco que registró el radar alemán fue el correspondiente al paso de una gran escuadra
naval. La operación Vislumbre realizó la misma maniobra, pero en el sector de
Boulogne. Otra operación fue la Escuadrilla ABC que sobrevoló durante cuatro horas
las falsas zonas de desembarco. Y las operaciones Titánico y Taladro consistió en
lanzar muñecos de madera y las consabidas tiras de aluminio.
Al otro lado del canal se recibieron buenas noticias de los meteorólogos pronosticando
buen tiempo para el día 6. Si no se podía hacer esa noche habría que esperar quince días
más y el efecto sorpresa y toda la batería de engaños a lo peor no se podría mantener.
En una reunión de urgencia y de madrugada (del día 5) el alto mando aliado decidió dar
luz verde al desembarco. «Ok, let ‘er rip» sentenció Eisenhower.
A las 19:00 del día 5 el general Eisenhower visitó la 101ª División
Aerotransportada en Greenham Common. Iba a despedirse de sus paracaidistas y
darles ánimos, pero como señalaría el teniente Wallace Strobel «creo que fue su moral
la que mejoró estando con nosotros». Ike dirigiéndose a un grupo de soldados les
comentó que no tenían de qué preocuparse, que disponían de los mejores equipos y
líderes del mundo, y una poderosa fuerza detrás de ellos. Pero sí tenían de qué
preocuparse, iban a ser lanzados en una zona atestada de alemanes esperándoles llegar
con sus armas cargadas y ellos bajando lentamente del cielo.
El baile de fechas provocado por el tiempo provocó que el desembarco se realizaría con
marea baja. Por una parte era bueno porque las barcazas verían los obstáculos de
Rommel y podrían esquivarlos pero los soldados deberían recorrer más metros al salir
de aquellas expuestos al fuego enemigo.
CANCIÓN DE OTOÑO
Los agentes alemanes en las costas inglesas habían detectado que desde la BBC se
transmitirían unos versos de Paul Verlaine de su poema Canción de Otoño, señal que
daría comienzo la invasión. Una vez detectada la emisión radiofónica de los versos los
alemanes se prepararon para el desenlace. Pero el mal tiempo hizo que los alemanes no
confiaran en esa posibilidad.
A las 00:16 h del 6 de junio el primer planeador con los comandos aterrizaba en suelo
francés y a las 5:50 la escuadra naval aliada abría fuego contra las costas normandas
con posterior apoyo aéreo. Un simulacro se llevó a cabo también en Calais para
confundir más a enemigo. Y a las 6:30 llegó la primera oleada a las playas. Rommel
estaba el Berlín y Hitler durmiendo había dado órdenes que no se le molestara y nadie
por temor se atrevió a incumplir la orden.
No las debían tener todas consigo cuando el propio Eisenhower preparó un comunicado
en caso de fracaso: «Nuestros desembarcos en la región de Cherburgo-El Havre no han
logrado conquistar una cabeza puente suficiente y he decidido replegar las tropas (…)
El ejército, la aviación y la marina han hecho todo lo que su valentía y su dedicación al
deber podían llevar a cabo. Si alguna falta ha sido cometida, sólo yo asumo la
responsabilidad».
Fuentes:
1939-1945 Segunda Guerra Mundial, las claves de la mayor contienda de la historia, volumen 23 El Día
D; biblioteca el Mundo
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/desembarco-normandia-imagenes_12771/5
A las 00:16 h del 6 de junio llegaron a tierra, a 9.5 kms al sur de la playa de Sword, los
primeros elementos de la 6ª División Aerotransportada británica, con el objetivo de
asegurar el flanco este. Aunque antes habían sido lanzados sobre la zona los pathfinders
para señalizar y ayudar en los aterrizajes de los planeadores.
Los primeros aviones en el aire fueron seis Halifax cada uno con un planeador Horsa
a remolque, con 28 soldados e ingenieros en cada uno de ellos. El objetivo, los puentes
de Ranville y Bénouville, tres planeadores para cada puente. Las acciones con
planeadores eran prácticamente imprevisibles y se demostró esa madrugada con su
dispersión en el aterrizaje creando momentos de confusión. De los tres encargados de
llevar las tropas cerca del puente Pegasus, uno sí lo consiguió a menos de 50 metros del
objetivo; el segundo hizo un aterrizaje brusco y perdió la cola y el tercero aterrizó
mucho más lejos. En menos de cinco minutos se tomó el puente y se desactivaron las
cargas de demolición, solo quedaba asegurar la posición y esperar el desembarco. La
noche sería muy larga.
Al mismo tiempo a 1 km. hacia el este, dos planeadores aterrizaron junto al otro puente.
El tercero se perdió y acabo a 13 kms del objetivo, El asalto fue relativamente tranquilo
también y se consiguió tomar el puente en pocos minutos.
BATERIA DE MERVILLE
Otro de los objetivos era destruir la fortificada batería de Merville, con cuatro cañones
de 150 mm que dominaban la playa Sword y podían poner en peligro el desembarco allí.
Bien pertrechadas contaban con 160 hombres. El apoyo aéreo fue infructuoso y los
hombres disponibles para el asalto eran unos 150 y sin el material previsto. El asalto se
realizó al margen de toda la planificación prevista, por parte de los hombres del teniente
coronel Otway, en media hora se consiguió el objetivo, pero con un elevado coste de
vidas. Se calcula que 65 hombres resultaron muertos o heridos y solo 6 de los
defensores alemanes salieron ilesos.
A las 21:00 llegó la segunda misión, la denominada operación
Mallard. Más hombres y más material en un espectáculo de excepción que debió causar
mella en la moral alemana.
Cuando terminó el Día D la división había alcanzado casi todos los objetivos, pero no
tomaron Caen.
Los paracaidistas de estas dos divisiones llevaban para identificarse en la oscuridad una
especie de juguetes que simulaban el sonido de un grillo (a un chasquido había que
responder con otro doble) y tan solo la 82ª contaba con santo y seña (a la pregunta
Flash, la respuesta era Thunder).
A las 01:30 comenzó la operación Albany (101ª División); la Boston (de la 82ª), por su
parte, comenzó a las 02:30 h. La defensa antiaérea fue intensa y el lanzamiento un poco
disperso. Numerosos paracaidistas fueron lanzados a decenas de kms de sus objetivos,
otros cayeron en los pantanos que con la carga de material murieron ahogados. Se
calcula que mas del 75% de los paracaidistas cayeron fuera de las zonas previstas.
SAINTE-MÉRE-EGLISE
Los siguientes objetivos era la toma de los puentes en Chef-du-Pont y La Fiére. Pero ni
esto ni la destrucción de los puentes sobre el Douve se lograron inicialmente.
La 101ª cayó tan dispersa como su hermana y de los 6.600 paracaidistas lanzados solo
unos 1.100 fueron operativos el día D. El número de bajas fue muy elevado,
calculándose 2.500 paracaidistas de la 82ª y 101ª, entre muertos, heridos o
desaparecidos.
Eran las playas asignadas a las fuerzas anglo-canadienses. Frente a estas playas los
acorazados Warspite, Ramillies y Nelson, principalmente, descargaban fuego de
artillería a una distancia de cinco o seis millas.
Pasadas las 06:00 horas ocho lanchas de desembarco lanzaron un total de 34 carros
anfibios Duplex Drive (DD) de los 40 previstos, desde más de 4 kms de la orilla de
Sword. De ellos solo 31 alcanzaron la orilla y mucho más tarde de lo previsto dadas las
condiciones del mar. La primera oleada de infantería había bajado a las lanchas de
asalto a las 05:30h. y llegarían detrás de los carros. Esta fue la peculiaridad del
desembarco británico en Sword, el orden de llegada a las playas. Y detrás de la
infantería 18 lanchas con carros M-7 Priest. Una característica diferenciadora fue
también la presencia de los carros conocidos como “funnies”.
La dificultad en algún sector como Queen fue que la previa andanada de artillería no
había causado el efecto esperado y las defensas permanecían casi intactas. En esta playa
desembarcaría el 1 Bataillon de Fusiliers Marins Commandos al mando del
comandante Kieffer que fueron las primeras unidades francesas en desembarcar.
También lo hizo el I Special Service Brigade al mando del mítico lord Lovat, al son de
la gaita de Bill Millim, gaitero personal de Lovat, a quien el alto mando permitía ciertas
licencias actuando prácticamente por libre, con sus propias normas, métodos e incluso
indumentaria.
Un objetivo claro era Caen que en el primer día de desembarco no se consiguió tomar
por la indecisión, rigidez operativa y pusilanimidad de los mandos británicos. Uno de
los mayores fracasos del día D, ciudad clave para la campaña, que hasta el 20 de julio
no es tomada por los aliados.
Los canadienses tenían asignada la playa de Juno, con dificultades parecidas a Sword.
El bombardeo previo sobre Saint-Aubin-sur-Mer apenas debilitó las defensas alemanas,
pero causó innumerables bajas entre la población civil.
La hora prevista para el desembarco eran las 07:35 con marea baja, pero por el oleaje y
la falta de visibilidad se fue retrasando. Cuando por fin se pudo iniciar el desembarco
muchas de las defensas que los alemanes habían instalado en la playa estaban ocultas,
así como las rocas características de esa zona por lo que buena cantidad de lanchas
fueron destruidas la chocar con unas y otras. Los tanques anfibios DD también sufrieron
pérdidas y no por fuego enemigo sino porque el agua logró superar su sistema de
flotación.
A los canadienses encargados desembarcar en Juno se les ofrecía la posibilidad de
larevancha por la derrota en Dieppe. El 19 de agosto de 1942 la 2ª División canadiense
apoyada por comandos británicos y rangers americanos intentaron asaltar el puerto de
Dieppe. Tres cuartas partes del contingente resultaron muertos, heridos o hechos
prisioneros.
Los británicos lanzaron como primera ola de asalto los famosos “funnies” con el
objetivo de eliminar minas, poner puentes provisionales y, en definitiva, allanar el
camino para la llegada de las oleadas de infantería y apoyar el desembarco para que
fuese tan rápido como fuese posible.
OMAHA
El bombardeo previo a la playa y sus zonas adyacentes estuvo a cargo de los acorazados
Texas y Arkansas entre otros, pero fue un fracaso, cayendo las bombas en zonas muy
alejadas de sus objetivos, dejando las defensas alemanas intactas. Además, el desprecio
de los norteamericanos por los “funnies” británicos no ayudó a evitar el desastre.
Estaba previsto desembarcar el Día D 34.000 hombres y 3.500 vehículos. A las 06:30 h.
llegó la primera oleada del 116º Regimiento, compuesta por unidades de infantería y
zapadores que sufrió grandes pérdidas. Muchos de ellos cayeron en las propias
lanchas sin llegar a salir bajo el fuego de ametralladoras alemanas. Otros por
hundimiento de las lanchas al tocar las minas defensivas o por el fuerte oleaje y
ahogarse por el peso de sus equipaciones. Sin olvidar aquellos que desembarcaron en
puntos muy lejanos a los previstos.
El desembarco fue complicado y muy duro, los soldados tuvieron que salvar los últimos
metros bajo un intenso fuego de mortero y ametralladora que incrementaron las bajas. Y
una vez en tierra quedaron clavados durante largas e interminables horas al pie del
talud, imposibilitados para avanzar. La orden de reembarque estuvo muy cerca.
Cuando llegó la segunda oleada se encontró la playa repleta de cuerpos inertes y a los
supervivientes de la primera parapetados contra el talud. El amontonamiento de tropas
se estaba convirtiendo en un gran problema y fácil blanco para las defensas alemanas.
«Dos clases de hombres quedan en la playa: los muertos y los que van a morir»,
palabras del coronel Taylor al llegar con la segunda oleada sobre las 08:15h.
Al final del día se había establecido una débil cabeza de playa, pero a un precio enorme.
La cifra oficial fue de 3.881 bajas.
POINTE DU HOC
Se trata de un promontorio situado exactamente entre las dos playas Utah y Omaha. En
lo alto de sus acantilados de 30 metros de altura la inteligencia aliada había situado una
batería alemana de seis cañones de 155 mm que dominaba ambas playas. La batería era
una amenaza para ambos sectores de desembarco y para la flota de invasión aliada.
La estrategia era batir la zona con fuertes bombardeos navales y aéreos seguido de un
asalto de 225 rangers que desembarcarían al pie del acantilado y tendrían que coronarlo
escalando con cuerdas y garfios.
Pero todo fue mal desde el principio. Debido a un error de navegación el grupo de asalto
llegó con un retraso de 40 minutos. El intenso bombardeo naval había provocado
enormes cráteres y el derrumbamiento de parte del acantilado de más de 30 m de altura.
En cinco minutos los primeros rangers estaban en la cima, pero no encontraron los
cañones, que habían sido trasladados hacia el interior días antes, debido a los intensos
bombardeos que estaban sufriendo.
Pero debido a la resistencia alemana, los rangers no fueron capaces de salir del
promontorio hasta dos días después. Sin embargo, los tres cañones de la batería original
que quedaban intactos fueron encontrados y neutralizados.
UTAH
En esta playa todo discurrió de forma muy diferente. En esta ocasión los bombardeos
sobre las defensas alemanas si causaron los efectos pretendidos, por lo que hubo
poca oposición de la playa, el principal problema vino con la limpieza de las minas
existentes. Los responsables de estos fue el acorazado de la US Navy Nevada, el Black
Prince de la Royal Navy y el Bayfield también estadounidense.
Aunque el inicio del día no fue nada esperanzador. El plan consistía en que llegarían
a la playa primero los tanques DD sobre las 06:60 h. A su estela llegarían los primeros
infantes en sus correspondientes lanchas de desembarco. La segunda oleada lo haría
cinco minutos después con ingenieros y equipos navales de demolición y con esta
secuencia de forma sucesiva las siguientes oleadas. Pero nada sucedió según lo
planificado. Algunas embarcaciones se retrasaron y otras se adelantaron y casi todas
ellas llegaron un kilómetro hacia el sur del objetivo previsto. Pero gracias a la capacidad
de reacción de los mandos en la misma playa y a la iniciativa de los soldados lo que
pudo ser un caos y total desastre se convirtió en un exitoso desembarco.
Al final del Día D más de 20.000 soldados habían desembarcado, así como 1.700
vehículos con un número de bajas reducido. Sorprendente resultó la velocidad en que
las tropas alcanzaron la orilla. Una vez asegurada la playa el siguiente objetivo era
enlazar con los paracaidistas.
Posiblemente las razones del éxito pudo ser la excesiva confianza de los alemanes en
sus artilugios defensivos, minas, zonas anegadas de agua y fortificaciones estáticas. En
vez de haber situado tropas altamente cualificadas en su defensa.
CONCLUSIONES
Para los alemanes el objetivo no podía ser otro que el de rechazar a los invasores y
devolverlos al mar el mismo Día D porque de otra forma, como así fue, les iba a resultar
imposible. Y vistas las defensas y la composición de las tropas defensoras sorprenden la
eficacia de su defensa y cómo impidieron el avance previsto para ese mismo día.
En el sector de Utah, a pesar de contar con un defensa mucho menor que en otras
playas, los desembarcados pudieron contactar con los paracaidistas casi por casualidad
dado el caos reinante.
Los anglocanadienses que habían ocupado un 50% de su zona, también estaban lejos de
los objetivos previstos. No habían entrado ni en Bayeux ni en Bocage. Sword no
había enlazado con Juno y Gold y desde esta playa no había contacto con Omaha. Lo
calculado en cuanto a kms de penetración ese mismo día era, en general, de 8 kms
alcanzándose una media de kilómetro y medio.
Esta era la situación con la que se encontró Rommel cuando se reincorporó al mando
del ejército alemán a las 24:00 h del 6 de junio. Y el 10 de junio redacta un informe de
la situación en el frente donde recoge en primer lugar las intenciones de los aliados,
llegar a París, tomando en primera instancia Cherburgo y hacerse con su puerto.
Valora la defensa que se está haciendo y que el avance es más lento «a pesar de los
medios empleados. También parece ser que emplean más fuerzas de las imaginadas al
principio». Quejándose de su poca cobertura naval y aérea, «en consecuencia, las
fuerzas que ocupan la cabeza de puente están aumentando a ritmo superior al de
nuestras reservas que afluyen al frente». Y que gracias a la superioridad aérea del
enemigo les ha resultado imposible movilizar determinadas unidades como al I Cuerpo
de Panzer SS.
«Las tropas –Ejercito y Waffen SS- sostienen una defensa heroica, dentro de los medios
de que disponen, pero escasea la munición, y sólo puede ser trasladadas al frente bajo
condiciones muy difíciles».
Visto con la perspectiva de los años y la historia, el Día D fue un éxito, se había
logrado desembarcar en los objetivos y consolidados los mismos, garantizando un flujo
de llegada de hombres y material que desequilibraría la guerra. El tan ansiado por los
soviéticos segundo frente se había abierto.
DUDAS
Pero hay una serie de circunstancias que siempre han llamado la atención de los
historiadores, ¿Por qué tan solo el XV Ejército del coronel general Hans von Salmuth,
que cubría la bahía del Sena y el Paso de Calais, fue puesto en estado de alerta, mientras
el resto de las grandes unidades permaneció en sus faenas rutinarias? Tanto el coronel
general Alfred Jodl, como el mariscal Keitel y, por supuesto, el mismo Hitler creyeron
que se trataba de una finta mas destinada a distraer a las fuerzas defensivas de Calais, el
verdadero escenario de la invasión. Hasta pasadas cuatro horas no se comunicó a
Rommel la noticia, como tampoco al contraalmirante Hennecke, quien hubiera podido
emplear las baterías de costa y la escasa fuerza naval disponible.
Y qué decir de las divisiones blindadas que brillaron por su ausencia los dos primeros
días de la invasión, a pesar de la insistencia de von Rundstedt de solicitar la autorización
de Hitler, único autorizado para ordenar el movimiento de los Panzer SS pero al que no
quisieron, o atrevieron, molestar en su sueño. La Panzer Lehr, acosada por los aliados,
no entrará en combate hasta del día 8 y la 12ª un día antes. La única unidad acorazada
que no estaba sometida a las órdenes del OKW era la 21ª Panzer que fue la única que
pudo intervenir desde el mismo día 6 pero no era totalmente operativa.
«Es extraño que los alemanes, que entonces se encontraban a la defensiva, cometieran el
mismo error que cometieron los franceses en 1940 y dispersaran el arma de contrataque
más poderosa que tenían» Churchill refiriéndose a las 10 divisiones Panzer que los
alemanes tenían esparcidas desde Bélgica a Burdeos.
O cómo los dragaminas avanzados llegaron a la vista de la costa, los tripulantes veían
las casas de los poblados, a las 20:00 h del día 5 y no recibieron ni un solo disparo.
¿Podrían haber escapado al vigía? «La razón por la cual los alemanes ignoraron la
proximidad de los dragaminas continúa siendo uno de los grandes puntos de
interrogación planteados por la invasión de Normandía», escribió más tarde el almirante
Ramsey en un informe sobre el desarrollo de las operaciones.
A media noche del día 6 de junio el Muro del Atlántico estaba roto a lo largo de
cincuenta kms. Utah continuaba aislada del resto del frente. Las tropas desembarcadas
habían hecho su conexión con las aerotransportadas de la 101ª pero aún no con los de la
82ª. Sainte-Mére-Église estaba en manos de los estadounidenses.
En Omaha no se avanzaba según lo previsto y la playa estaban aún bajo el fuego de
algunas baterías. Los rangers de Pointe du Hoc se hallaban en una posición crítica.
Finalmente, no hubo conexión con Utah.
Gold, Juno y Sword se extendían casi sobre la mitad de la cabeza de puente previamente
proyectada. Entre Juno y Sword, soldados alemanes tenían un pasillo de tres kms. Entre
Gold y Omaha, la conexión prevista en Port-en-Bessin no se había realizado.
Las bajas aliadas en el Día D fueron muy elevadas. 57 unidades navales, de tipo
crucero o menor, habían resultado hundidas o dañadas. Entre los buques mercantes y
auxiliares se contaron 26 hundidos y 34 dañados. 304 lanchas quedaron fuera de
combate, el 50% por los obstáculos en las playas y las minas.
Fuentes:
1939-1945 Segunda Guerra Mundial, las claves de la mayor contienda de la historia, volumen 23 El Día
D; biblioteca el Mundo
La Segunda Guerra Mundial; volumen 11 Preparativos en la mar, el desembarco día a d; volumen 12
Inicio de la acción en Normandía, editorial Edilibro
La Segunda Guerra Mundial, volumen 2, J.F. Aguirre, editorial Argos (1969)
Winston S. Churchill La Segunda Guerra Mundial volumen II
El Día D, la batalla culminante de la Segunda Guerra Mundial, Stephen E. Ambrose
Revista Despertaferro. Nº 33Normandía, el asalto aerotransportado
Las fotos de los dos post (Desembarco en Normandía I y II proceden de nationalgeographic.com) y otras
propias (2019)
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/desembarco-normandia-imagenes_12771/23
https://www.dday-overlord.com/
Prensa extranjera Día D: http://www.radiocable.com/portadas-extranjeras-dia-d1944.html
Según otros historiadores, otro de los motivos por los que el desembarco de UTAH fue
un éxito a diferencia de lo ocurrido en OMAHA, fue debido al existo de los
bombarderos en UTAH. Aquel día había mucha nubosidad baja y para poder acertar con
las bombas, los bombarderos de UTAH arriesgaron volando a baja altura por debajo de
las nubes. Esto implicaba, además de que eran más fácil de abatir, la precisión era
mucho más complicada, pero lo consiguieron y destrozaron prácticamente todas las
defensas alemanas. Esto no lo hicieron los bombarderos de OMAHA que decidieron
sobrevolar el objetivo por encima de las nubes, lo que hacía prácticamente invisible las
defensas alemanas y fallaron en su misión, quedando todas prácticamente intactas.