Tartessos: Cultura y Economía Antigua
Tartessos: Cultura y Economía Antigua
Tartessos como tópico: Primera cultura urbana de la Península Ibérica. El Dorado (concepto del
[Link] relacionado con América, búsqueda del oro). Aproximación: arqueología (más ajustada): -
Poblados – Necrópolis Las fuentes literarias. 1º Extremo de Occidente. 2ª topónimo del
suroeste Fuentes griegas: 1º territorio 2º ciudad, no se ha descubierto la ciudad 3 º Rio. Mitos
(Heracles). Justino (Gerión, Gargoris, Habis – estos tres se relacionan más con mitología que con
hechos fehacientes). Heródoto (Argantonio, viaje de Colado de Samos en el puerto de
Naucratis, los vientos lo van conduciendo por el Mediterráneo y termina en las Columnas de
Hércules donde entra en contacto con el rey Argantonio). Avieno (Ora Maritima es un poema
basado en un periplo masaviota del [Link] a. C). Textos bíblicos: Tarshish. Se consideran fantasías
porque Tarshish debería estar en la zona del Mar Rojo.
El problema de Tartessos: Grecia en época arcaica con mitos localizados en Occidente: son dos, el
jardín de las Hespérides con las manzanas de oro y el robo de las vacas de Gerión (Heracles iba de
viaje por Italia, se echó a dormir, cuando se levantó al día siguiente le faltaba algún buey y vaca
de su rebaño, el ladrón Caco había cogido a esos animales robados y los arrastró del rabo con
lo que las pisadas salían de la cueva, Heracles no encontraba explicación hasta que rugieron los
animales y entonces mató a Caco. Se montó el primer altar). El progreso social: pasa de la
agricultura a la apicultura con leyes y codificaciones legales.
Heródoto hace mención de Tartessos y de su rey, Argantonio sería amigo de los foceos, y
tendría riqueza proverbial en plata. Edad más antigua de oro, después de plata y por último en
bronce, cuanto más antiguo en el tiempo más gloriosa era la vida de los hombres y existencia de
héroes. Cada vez se le da más credibilidad a Heródoto, que había recibido críticas en el
[Link]. Los griegos tenían un dicho que era: “eres más viejo que Argantonio” como persona que
había vivido muchos años, aunque en la actualidad se descarta esta postura. Las fuentes greco-
romanas hablan de la riqueza del reino tartésico. Avieno nos habla de pueblos antiguos en el
golfo tartésico (golfo de Cádiz), Avieno es un personaje del [Link] d. C, habla de un viajante
masaviota que realiza un periplo y llega hasta Tartessos. Ciudad de Tartessos no lejos de Cádiz.
Los testimonios arqueológicos. Uno de los primeros arqueólogos interesados en Tartessos fue
Schulten que excavó en la zona del Coto de Doñana, la cual es en la actualidad una zona
bastante protegida por su biodiversidad. Schulten encontró restos materiales pero no lo que
esperaba él, hoy en día se rechazan que esos restos materiales tengan que ver con Tartessos, son
restos de difícil análisis. El núcleo de la zona tartésica debería radicar en la Andalucía
oriental, en las zonas de Cádiz, Huelva y Sevilla, se sabe que Tartessos estaba cerca de un río,
pero se desconoce qué rio es y donde se sitúa la ciudad. Es un tema peligroso porque a veces se
relaciona el mito de la Atlántida con la civilización tartésica (descripciones de Platón en el Timeo,
círculos que se ubicarían aquí). Además vemos influencias o manifestaciones, pequeños restos
materiales en Sierra Morena, Extremadura, Sur de Portugal y Andalucía oriental. Palacio de
Cancho Ruano que no se sabe si es tartésico o turdetano. Problema de variaciones
isostáticas, subidas y bajadas del nivel del mar que impiden conocer en profundidad este
mundo tartésico.
Hay una serie de elementos que se incorporan y crean una influencia orientalizante en todo el
Mediterráneo, en Chipre, Italia, norte de África,… a todos los lugares a los que llegan los
fenicios. La arqueología se plantea dos grandes cuestiones: si hay continuidad o discontinuidad
con las siguientes poblaciones autóctonas o si hay alcance de la colonización fenicias
sobre poblaciones autóctonos. La duda está en saber si hay grandes cambios en la
mayoría de la población o solo entre las elites, parece ser que el pueblo llano no
experimenta grandes cambios en inhumaciones y demás…. Sin embargo si se aprecian cambios
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en influencia fenicia entre las elites tartésicas, hay teorías sobre procesos de aculturación y
cambios que afectan a las mismas en su modo de vida.
En la arqueología hay dos tendencias, una tendencia de considerar un periodo cronológico que va
del [Link] al [Link], es decir, desde el Bronce Final ([Link]) hasta el [Link]. En este lapso de tiempo
desaparecen las élites mineras y comienzas las élites que dominan los territorios, las élites
turdetanas. La otra tendencia marca que hay una continuidad entre el Bronce Final y el
orientalizante. La cultura tartésica estaría conformada, según esta teoría, con anterioridad a la
llegada de los fenicios. La zona en la que se conforma el mundo de Tartessos va a incorporar el
suroeste al comercio atlántico a mediados del [Link] por su abundancia de minerales. Es
un lugar estratégico de intercambio entre el Atlántico y el Mediterráneo. Los
elementos característicos del Bronce Tardío son la producción de cerámica, poblados con aporte
de una nueva población, de escasa demografía, y poblados en altura: fortificados y
mineros. Y una cierta influencia de Portugal y las Cogotas. A partir del Bronce Final (2ª mitad del
S.X) hay una continuidad demográfica y cultural en el área tartésica, y además se modela
un patrón de asentamiento.
A partir del S.X va a haber una mayor densidad demográfica, creación de nuevas zonas como el
Bajo Guadalquivir, y la costa del Guadalquivir; en las tierras llanas de Huelva y Sevilla y
las campiñas gaditana y cordobesa (economía agricultora). Los poblados tendrían pocos
habitantes, pero serían muy numerosos y con escasa altura, tienen cabañas circulares de tapial y
cañizo, y por lo general carecen de defensas pero suelen estar situados cerca de cursos
fluviales o rutas de trashumancia. La cerámica tartésica es característica por estar hecha a
mano y a torno lento. Puede ser de distintos tamaños, paredes carenadas y pastas obscuras.
Además están alisadas y bruñidas con diseños geométricos interiores, y con uso de rojo
granate en el exterior. También hay presencia de fragmentos de copas y jarros de procedencia
oriental que denotan contacto con el Levante anterior a los fenicios. Incluso se ha hablado de la
existencia de un geométrico tartésico.
En cuanto a la sociedad y la economía tenemos muy pocos datos, pues apenas hay necrópolis. Lo
que sí es constatado es la existencia de una jerarquización del territorio, se observan
asentamientos grandes y pequeños, los núcleos más pequeños están relacionados con el
control del área, y otros núcleos están relacionados con la defensa del propio territorio.
Comienzan a aparecer estelas decoradas de guerreros (aristócratas), que indican un control de
élites que jerarquizan el territorio. Además parece existir una organización familiar del
trabajo. Podemos concluir que son pequeñas sociedades aldeanas poco desarrolladas y
organizadas y estructuradas en base a los vínculos de parentesco. También cabe señalar que hay
mayorazgos, lo cual indica la jerarquía dentro de los grupos familiares.
En cuanto al Orientalizante cabe señalar que los fenicios fueron los impulsores del mismo,
mediante relaciones comerciales. Van a fundar pequeñas factorías costeras desde la
desembocadura del Mondego en Portugal hasta Alicante. La población indígena asimila
aspectos materiales, socio-económicos y culturales fenicios y da lugar al orientalizante. Hay
una corriente crítica al respecto que incide en: el término orientalizante y en el impacto
reducido en la población desigual. Venían fundamentalmente por la demanda de plata que fue la
causa del aumento de la producción de Tartessos. Además se introducen nuevas técnicas
por los colonizadores: fusión y copelación (la plata suele estar mezclada con otros minerales, si
consigues subir la temperatura los metales como plata y oro no se queman, solo se quema la
escoria, esto te permite la obtención de la plata). La zona de Huelva fue el centro de la
minería: en zonas como Río Tinto (poblaciones de Cerro Salomón y Quebrantahuesos) y
Aznalcóllar (Tejada la Vieja, San Bartolomé de Alamonte) pero había otras zonas en Sevilla y
Portugal. Las excavaciones han demostrado la pervivencia del modo de producción doméstico
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con organización simple del trabajo. Ejemplo sería el poblado de San Bartolomé que tiene un
sistema tradicional ([Link]-VI) con cabañas y compartimentos interiores. Metalurgia en el
interior de las cabañas y lentitud en la asimilación de las innovaciones técnicas. Otros son
poblados fortificados, redistribuidores y protectores de la zona de minería, como por ejemplo
Tejada la Vieja.
Además del sector minero, el sector agropecuario será fundamental. El hábitat indígena se
encuentra en lugares favorables para estas actividades agropecuarias, y vemos una
densificación delos poblados. Por otra parte se desconoce la incidencia de las nuevas técnicas
aportadas por los colonizadores y su papel en los nuevos cultivos (instrumentos de hierro, vid y
aceite). Se desconocen cuáles eran las formas de propiedad de la tierra y las actividades
agropecuarias están estimuladas por la demanda de los colonos. Parece que pudieron existir
asentamientos agrícolas fenicios en el Guadalquivir, quizás eran establecimientos mixtos. Pero sí
es cierto que habría una convivencia pacífica entre indígenas y colonos orientales, en zonas como
El Carambolo y Castillo de Doña Blanca. Las regiones mineras contaban con poblados de modelos
tradicionales. Tanto en la costa como en el interior de adoptan rasgos urbanísticos fenicios:
lugares como Castillo de Doña Blanca, El Carambolo, Huelva y Cerro Macareno.
En cuanto a los intercambios comerciales existirían unas redes entre fenicios y las élites
indígenas con agentes comerciales. El objeto del comercio sería comúnmente plata y metales, así
como productos agrícolas y ganaderos, incluso posible venta de esclavos indígenas. En
cuanto a la oferta de los colonizadores fenicios serían manufacturas, productos de lujo (joyas,
perfumes, cerámicas y aceite). Existirían poblados que funcionarían a modo de centros de
concentración y redistribución de estos productos como el Castillo de Doña Blanca en Huelva.
Las rutas comerciales de los fenicios eran sobre todo por el Atlántico y bordeando las zonas
costeras que adyacen al estrecho de Gibraltar, pero incluso subían por el Atlántico. Las rutas se
protegen creando esas leyendas de monstruos que hay al otro lado del Atlántico, leyendas que se
van a prolongar incluso a época medieval. Hay otras vías terrestres, como la vía de la plata
(Extremadura hacia el Duero), productos fenicios que llegan a lusitanos, betones,.. También
otra vía es el curso del Guadalquivir hacia la zona minera de S. Morena (Cástulo que fue
excavada por Blázquez y que parece que fue expoliada, Llanete de los Moros, Porcuna).
La Andalucía oriental: zona de Granada (Cerro de la Encina, Cerro de los infantes) hasta Saladares
de Orihuela y APeña Negra de Crevillente.
Por otra parte hay que resaltar que conocemos mejor la sociedad tartésica gracias a las
necrópolis. Afortunadamente tenemos datos de este tipo de construcciones del mundo
tartésico, los enterramientos son variados, practican tanto inhumación como incineración. A
finales del [Link] habrá enterramientos familiares y cámaras individuales que demuestran el
poder de ciertos aristócratas (influencia fenicia). También surge una novedad en los ajuares de
las tumbas, que resaltan por su riqueza y que nos da muestra de la jerarquización de la
sociedad. En la Necrópolis de la Joya (ciudad de Huelva) tenemos túmulos que cubren
enterramientos colectivos, y cámaras individuales con túmulos artificiales (tumbas
principescas). Tienen ricos ajuares compuestos de piezas de oro, plata, marfil, armas,
herramientas,… Otras necrópolis se reparten entre costa e interior, como la Cruz del
Negro (Carmona) y las Cumbres del Castillo de Doña Blanca. También hay en estas necrópolis
tumbas fenicias, lo que denota la convivencia de colonos e indígenas.
En cuanto a los grupos dominantes hay una visible diferencia en los ajuares que pone de
manifiesto una desigualdad social. La aportación colonial impulsó la formación de una
aristocracia que debía controlar los medios de producción y que le servía para acumular
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riqueza, poder y prestigio. Las importaciones eran solo accesibles a la aristocracia. Para
abastecer a los orientales de materias primas el grupo dominante desarrolló un mecanismo de
control sobre la población, sobre todo en medios de producción como la minería.
Entendimiento entre la aristocracia indígena y los colonizadores.
Por ello se supone que el impacto de la colonización sobre la base de la población fue menor.
Hubo por lo tanto una aculturación parcial y selectiva y que afectó a sectores muy restringidos
que eran los beneficiarios de las actividades de intercambio. La aculturación de las élites no
implicó al resto de la población. Los ajuares de las necrópolis son un signo de ostentación de la
aristocracia que trataba de equipararse con las élites fenicias. La agricultura era la actividad
más relevante de la economía tartésica, así como la ganadería. La riqueza obtenida por el
sector minero fue la que favoreció a los grupos dirigentes, haciendo que las élites locales se
separasen de la población. Debemos decir que las élites controlaban la distribución de la
producción minera que se seguía haciendo en unidades productivas de carácter doméstico,
familiar. Estas minorías dirigentes crean nuevas formas de dependencia interpersonal. De
la aristocracia partió el control de los recursos de la economía agropecuaria. Con las
innovaciones introducidas por los colonizadores pasó a controlar el modo de producción del
sector minero que se convirtió en su fuente de prestigio y poder económico.
En cuanto a la base de la población parece ser que ésta estaba poco estratificada y se duda de si
la tierra era de ámbito colectivo o privada. No se sabe si había esclavitud en el mundo
tartésico, pero si se superó el sistema de organización tribal pero sin llegar al urbano. Se
sustituye la cabaña redonda de Bronce por la vivienda rectangular de estilo fenicio. Además no
existe una diferenciación funcional del espacio y la distribución de los asentamientos era en
poblados en torno a los grandes centros, lo cual denota una mayor jerarquización territorial
(modelo aldeano complejo, pues no hay ciudades- a excepción de Gadir- hasta el mundo
turdetano).
En cuanto a la organización política y a la realeza tartésica los textos literarios nos hablan de un
reino centralizado de carácter hereditario con un amplio territorio. Dinastías míticas son
símbolos de un proceso evolutivo. Ganadería, agricultura, civilización y personajes míticos
como Gerión, Gárgoris y Habis. Argantonio, mencionado por Heródoto, está en relación con el
comercio griego de la cena. Cerámica de lujo con destino a la aristocracia, y en el 620
comienzan a aparecer los productos griegos. Y hay un incremento de importaciones
griegas (pero cesan en el 520-510). Argantonio sería un rey tartésico, a similitud del basileus
griego, que practica un caudillaje personal, una especie de tirano (se hace con el poder por medio
de la fuerza con una guardia personal). Más que poder centralizado se supone que era una forma
de concentración de poder personal. Jefaturas complejas, como mucho podían suponer que
caudillos locales reconocían como jefe común a uno de ellos, pero sin poder absoluto. Los
autores griegos hacen mención de los 80 años de reinado de Argantonio, que se puede
corresponder con los 80 años de relaciones comerciales con los griegos.
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En cuanto al espacio colonial en la ruta del Atlántico es la conocida como vieja ruta del estaño,
que tuvo su expansión organizada desde Cádiz. Los fenicios ya aparecen en Portugal desde la
segunda mitad de [Link]. Desde “emporiones” como Tavira, Lagos o el estuario del Tajo
captaban los recursos del interior: estaño, oro, cobre, plomo y pieles. El comercio atlántico con
indígenas que explotaban e intercambiaban recursos naturales. También en la costa africana:
Lixus y Mogador, e indicios de la presencia fenicia en las islas Canarias.
El espacio colonial en Levante estará en el norte del río Segura donde tendrán relaciones
comerciales. Los indígenas jugarán un papel de intermediarios. En el [Link] veremos presencia
fenicia en Ibiza, los primeros colonos proceden del Estrecho. Sa Caleta será un enclave
estratégico además de los recursos del suelo y del subsuelo.
Por otra parte los poblados seguirán el patrón de los establecimientos fenicios: situados cerca de
costa y aislados de otros núcleos de población, con fondeaderos resguardados, agua
potable, tierras de cultivo y un fácil acceso al interior. Ejemplo de esto es la colonia de
Toscanos (Málaga): en una isla en la desembocadura del río Vélez. Las excavaciones marcan un
trazado urbanístico con calles definidas, casas de planta rectangular, zócalo de piedra paredes de
adobe y cubiertas en terraza, de diferentes tamaños. Había un edificio singular de 150m, 3 naves
y doble altura que funcionaría de almacén ([Link]). Toscanos además estaría fortificada,
protegiendo a sus 1000/1500 habitantes, y sería abandonada en torno al 550 a. C.
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La arqueología fenicia también nos permite investigar necrópolis que están separadas del
núcleo habitado, como por ejemplo, las necrópolis de Toscanos (Málaga), Morro de
Mezquitilla, Lagos (Vélez-Málaga), Cerro de San Cristóbal (Sexi, Almuñecar). Además está
constatado que los fenicios practicaban la incineración y había tumbas de tipos diferentes. Por un
lado están las tumbas colectivas con grandes hipogeos (cubierta de madera y corredor de
acceso), y por el otro lado hay tumbas individuales como serían las tumbas de pozo,
enterramientos en fosas y con sarcófagos antropomorfos (tardíos en Cádiz).
Los ritos fenicios suelen ser de tipo agrícola con el fin de prevenir que haya una mala cosecha,
vemos sepulturas de pozo de Almuñecar: una urna de alabastro (874-733 a. C) (XXII dinastía
egipcia). Las ofrendas funerarias son jarros rojos, platos, lucernas, pebeteros, ánforas,
amuletos fíbulas y joyas. Los ajuares están conformados por objetos de importación como
cerámicas, vasos y escarabeos. En cuanto a la cerámica debemos decir que es de barniz rojo y es
muy abundante. Vemos platos, lucernas (1 o 2 picos), jarras,… Introducen el torno rápido en
la península. Además vemos cerámica polícroma (ollas y ánforas). Y también tenemos objetos
metálicos en bronce, y cabe recordar que los fenicios introdujeron el hierro en la Península.
También se usan metales de lujo como oro y plata para confeccionar colgantes, anillos,
pendientes, collares,… Y además usan la pasta vítrea, crean piezas de marfil y decoran huevos de
avestruz.
El abastecimiento de metales es el móvil principal por el que se asientan los fenicios en
la península, en poblaciones como Riotinto y Aznalcollar en Huelva. Buscan el acceso al interior
por medio de vías fluviales como es el Guadalquivir. En los valles los poblados mantuvieron
relaciones con los colonizadores. A través del Guadalquivir había una ruta minera a Cástulo:
Carmona, Setefilla. También en Extremadura hay materiales que serán prospectados desde
finales del SVIII. En enclaves costeros obtenían metal que se elaboraba en los centros fenicios.
Escorias de hierro en Morro de Mezquitilla, Toscanos. Además desde la costa y a través de los
ríos Almanzora, Guadalentín y Segura: buscando una ampliación de redes. Vemos poblados
peninsulares con cerámica fenicia desde el [Link].
La explotación minera se realiza con mano indígena, con las técnicas e instrumentos traídos por
los colonizadores. Desde los centros de captación el metal era canalizado hacia los centros de
comercialización (Huelva, Cádiz). En Huelva, centro neurálgico tartésico, los fenicios se
mezclaron con las élites locales originando un proceso de aculturación: el orientalizante. Cádiz
era el núcleo urbano colonial con sus sistemas de suministro cerrados al mundo indígena, y
tenía un modelo económico y social diferente. Los fenicios tenían una interesante metalurgia, son
fabricantes con un floreciente artesanado. Las manufacturas serán importadas, después de la
fabricación local. El metal bruto se elabora y después se comercializa entre los indígenas o se
exportaba. Elaboración de bronce que es muy abundante en poblados indígenas y surgen
imitaciones de esos productos fenicios. Se trabaja el oro y la plata en talleres de Cádiz, con
refinados adornos de impronta fenicia.
También nos interesan las industrias del mar pues los fenicios se van a dedicar a diversidad de
actividades económicas. Explotan recursos de otros para reproducir sus formas de vida
orientales, utilizan recursos marítimos como la salazón y la industria de la púrpura (feniké-
hombre purpura, que era con el color que se vestían los fenicios orientales, los fenicios
occidentales son púnicos). Hay abundantes restos de murex (molusco muy pequeño del cual se
obtenía el color púrpura) y talleres dedicados a la producción de púrpura en relación con la
industria textil, dedicada a la exportación.
fenicios su base social como fuerza de trabajo para participar en los beneficios de la
explotación. La cerámica a mano indígena aparecida en las colonias pertenecería a nativos
empleados en propiedades fenicias.
En lo relacionado a la agricultura los fenicios introducen el olivo y el vino (aunque también los
griegos lo hicieron) y la reja del arado de hierro. Los colonizadores no se adaptan a lo
que encuentran sino que intentan reproducir lo que ya conocían. La actividad agraria
tenderá al autoabastecimiento pues era muy caro importar trigo y otros productos básicos.
Aunque algún fenicio se dedicará a vender excedentes, los rendimientos son superiores debido a
las mejores técnicas fenicias. La unidad familiar es una parcela de tierra de cultivo para
subsistencia y producción de excedentes. La actividad pesquera estaba orientada tanto a la
alimentación propia como a la exportación del mismo en salazón, con mezclas de garum, y
potencia la creación de recipientes (alfarería) donde guardar harinas, sal y aceite. La
intensificación del artesanado y de la producción alimentaria potenció otros sectores y
profesiones. Las colonias fenicias a mediados del [Link] sufren un aumento demográfico,
el cual produce un desbordamiento de los núcleos urbanos y fundaciones de nueva
planta. La devastación del territorio fenicio por los asirios desde Tiglat-Pileser II (744-727)
provocó que los agricultores emigrasen a occidente.
En relación a la sociedad colonial debemos decir que en cuanto a la articulación social que en las
colonias se reprodujo la articulación social del Levante, que tuvo gran importancia en el
papel de la aristocracia. El Santuario de Melkhart en Cádiz tenía un papel rector y organizativo. La
aristocracia tiria (de Tiro) controlaba la actividad comercial con Occidente a través del
santuario de Melkhart y del sumo sacerdote que era tirio Los establecimientos indicaban
la existencia de una sociedad compleja, los fenicios eran de distintas procedencias. Hay,
por tanto, un nuevo dinamismo diferente al de Fenicia por la incorporación de elementos nativos.
Los establecimientos colonias tenían poca homogeneidad funcional, y tenías actividades
económicas diferentes. Esto marcaba la composición demográfica variada y la influencia
indígena.
Por último cabe comentar el aspecto de las creencias y religión fenicia. Hay un impacto cultural
fenicio en el ámbito de las creencias. Destaca Melqart/Melkhart, dios del comercio y la diosa
femenina Astarté/Venus. Otros dioses serán Baal Hamón dedicado a la agricultura, Baal Safón
(navegantes), Bes (salud), Resef (artesanos), Smiting God sirio palestino (chipriota) del cual
tenemos una figura en bronce. Las representaciones en ambientes indígenas marcan la
permeabilización o préstamo sin que afectase a los sistemas religiosos tradicionales. Mención
especial a santuarios como el de Melkhart que tenía gran prestigio y pervivirá bastante tiempo.
La colonización griega
Los foceos tendrán dos rutas principales una hacia el mediterráneo occidental y otra hacia la zona
del Mar Negro. En el [Link] hacia el 600 ya se había producido la fundación de Massalia por los
foceos. A cabo de cierto tiempo van a fundar una pequeña factoría en una isla que acabará
siendo Emporion en torno al 575 a. C que intentaba controlar la ribera del golfo de León, y otra
muy cercana en Rosas, lo cual es extraño que funden dos colonias tan cercanas. En el 560 se
funda Alalía en Córcega. No está atestiguada la presencia de otros asentamientos griegos en la
península, aunque si hay una existencia de intensa actividad comercial. Las fuentes literarias
mencionan nombres griegos en la península como Hemeroskopeion, Mainaké (posible barrio de
Malaka), Alonís (en la zona de Alicante) y Akra Leuké. Hoy en día se consideran tres
opciones: localidades indígenas o accidentes geográficos helenizados. Asentamientos fenicios en
los que los griegos contaban con delegaciones o barrios propios: Mainaké, con la Malaka fenicia.
O bien pequeños núcleos de población focea asentados en las proximidades de territorios
indígenas.
consecuencia el desalojo de Alalía y un nuevo éxodo de los foceos. La ciudad de Hyele (Elea) n la
costa de Lucania y otros se dispersaron y se establecieron en Marsella y Ampurias. El
conflicto fue un acontecimiento crucial en las relaciones internacionales, pues hay una
delimitación de las zonas de influencia de etruscos, púnicos y griegos. La aportación
demográfica de este éxodo foceo tuvo gran repercusión en el crecimiento económico de
Ampurias.
El ocaso de Tartessos se verá condicionado por una serie de cambios decisivos en el sur
peninsular, la reconversión económica y ocupacional de las factorías fenicias. La falta de
interés en los recursos mineros o su agotamiento reestructuró el sector comercial y diversificó las
actividades económicas. Se realiza una búsqueda de nuevas fuentes de aprovisionamiento, una
retracción del tráfico comercial griego en la zona de Huelva y un incremento del comercio en la
zona levantina. Un tercer factor en la creciente presencia de cartagineses en la península a partir
de la segunda mitad del [Link]. Es evidente su participación activa en el proceso de
transformación de las pequeñas factorías fenicias en núcleos urbanos. La posterior entrada de las
mismas en el círculo comercial que Cartago dirige desde una posición hegemónica, afectó a la
presencia griega en el ámbito peninsular. Como consecuencia de todos estos factores,
Ampurias se convertirá desde finales del [Link] en el centro de la actividad económica griega,
con una extensión de sus intereses no solo al área costera sino al interior de la Península.
La colonia de Ampurias a comienzo del siglo VI era una pequeña factoría en un islote de
la costa ampurdanesa. La fundación está relacionada con la ruta marítima de cabotaje
entre Marsella y Tartessos (Ora Marítima, en torno al 575 a. C se funda). La necesidad de contar
con enclaves como puntos de parada y aguada llevó a la búsqueda de lugares idóneos.
Algunos permanentes, y mostrando una colaboración con los indígenas estrecha que auguraba
buenos negocios. Emporion el lugar primitivo era una comunidad indígena que provenía de la
tradición de campos de urnas.
El Emporion primitivo era un punto de escala y aguada, con funciones comerciales limitadas e
inserto en la red de intercambios. Posiblemente Emporion fuese dependiente de Massalia. La
creación de este centro servía para controlar los recursos del área situada en el Ampurdán. Era
una zona rica en metales y productos agrícolas y con vías terrestres. Los restos de cerámica en
Ampurias los vemos desde la primera mitad del [Link], su origen está en la Grecia Oriental, y
tenía un radio de acción reducido. A mediados del [Link] se produce la ampliación de la colonia. La
Palaiópolis (islote) está reservada a lugares sagrados y la Neápolis se trasladó a tierra firme. La
ciudad nueva estaría fortificada por muralla que tres lados de la ciudad. Fuera del recinto estaba
el santuario, en sus alrededores se producían los intercambios con los indígenas, los cuales
se ubicaron en la Indike junto a la colonia, pero era un núcleo distinto.
El colapso tartésico y la interrupción del comercio foceo dio fuerte impulso al comercio
ampuritano. Heredero de los intereses foceos, Ampurias comenzó una producción propia y
una intervención en el tráfico regional. Crece lo suficiente como para tener competencia con
Massalia y con los fenicios y púnicos. Estos desde Ibiza iban ampliando su red comercial (S.V) En
las últimas décadas del VI el comercio de Ampurias se desvincula de Marsella y se vuelca en la
regiones ibéricas. Hacia el sur llegando a territorio contestano (Segura). Las mercancías
ofrecidas eran vino, aceite, tejidos, cerámicas,… y recibían productos como metales, sal, fibras,
vegetales, pieles, cereales,… No obstante los griegos no eran siempre los directos responsable de
las transacciones.
Desde el Bajo Seguro hay caminos de penetración hacia el sureste de la Meseta y las minas de
Andalucía. Los indígenas intervenían en las redes comerciales, el papel redistribuidor estaba en el
cambio de cerámicas griegas a cambio de materias primas que terminaban en la costa. El mineral
y el cereal afluían a la costa donde eran reexpedidos a Ampurias y desde allí a Massalia o Grecia.
Además hay un aumento del comercio con el mundo indígena. Los púnicos y griegos dependían
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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Ampurias también comienza a servirse de moneda propia desde mediados del S.V. Eran
acuñaciones de poco peso que imitaban a las monedas de Massalia y solían ser de plata,
aunque irían evolucionando hacia los patrones púnicos (pasan del patrón dragma griego al
patrón sekel púnico). A mediados del [Link] se produce un desarrollo del tipo Pegaso, que fue
imitado por los iberos. El acercamiento al mundo púnico muestra que griegos y púnicos
participaban de las mismas redes comerciales. Cádiz y Ampurias eran las principales
intermediarias de un comercio que fluía desde Atenas y Cartago. El punto de encuentro estaba en
Ibiza, los ampuritanos cambiaban cerámicas áticas de calidad por salazones y minerales.
Además hay una redistribución de las mismas por los púnicos entre indígenas. En la segunda
mitad del [Link] disminuyen la llegada de cerámicas áticas a Ampurias, las cuales son sustituidas
por occidentales y locales. Ampurias controla el comercio griego de la península pero ya
dentro de la órbita de Marsella. La delimitación del Mediterráneo occidental en grandes áreas
afecta al comercio ampuritano. Cartago centraliza el comercio fenicio, Massalia el griego.
Ampurias dentro de la amplia confederación comercial que encabeza Massalia. Cierta
autonomía en sus gestiones comerciales, y tensiones en su entorno inmediato. Roma pondrá fin a
finales del [Link] a. C a la independencia política de Ampurias.
Por otra parte la colonia de Rosas se situaba a 17km de Ampurias, se sitúa en Rhode (Rosas) y su
origen, al igual que el de Ampurias, es posiblemente foceo. Rosas era una polis que acuñaba
moneda propia y que tenía sus propios circuitos comerciales. Se desconoce su relación
con Emporion pero en el [Link] cae en la órbita de Ampurias y desapareció durante la II
Guerra Púnica.
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TEMA 3: LOS PUEBLOS PRERROMANOS. LOS PUEBLOS IBÉRICOS I. ÁREA SUR: TURDETANOS,
ORETANOS Y BASTETANOS
Las fuentes literarias distinguían entre los íberos a diferentes pueblos, había una percepción de
elementos comunes pero también es cierto que había individualizaciones fundamentadas. Se
desconoce si los íberos tenían conciencia de pertenecer a un pueblo común ni tampoco
estamos en condiciones de decidir que pueblos prerromanos podemos determinar cómo
ibéricos. El término no supone unidad étnica sino cultural, además el proceso de iberización
afectó en grados y épocas diferentes a pueblos del sur y oriente peninsular.
El inicio de este proceso de iberización lo podemos poner en el fin del II milenio cuando
colonos orientales llegan a las costas e influyen en el desarrollo cultural de los pueblos
autóctonos. Este proceso cultural no implica un cambio étnico, no hay emigración desde
África. Las diferencias en los procesos de desarrollo cultural sobre las distintas regiones y la
influencia colonial hacen que el proceso de iberización no sea homogéneo. En la costa hay un
contacto directo con los colonizadores, mientras que en el interior los indígenas transmiten a
otros indígenas los nuevos rasgos culturales. Unas regiones (interiores) sufren procesos de
cambio lentos y graduales en el tiempo por la transmisión de indígenas costeros, y otras
regiones (costa) sufren cambios bruscos y acelerados, del bronce a otras más evolucionadas,
aunque con residuos.
Este proceso de iberización está explicado a grandes rasgos, teniendo un papel fundamental el
tartésico orientalizante. Los contactos comerciales se llevan a través de dos vías, La Plata en
Extremadura y La Heraclea (después será la vía Augusta) que llega hasta la Alta Andalucía y el
Levante mediterráneo siguiendo el curso del Guadalquivir. Hay una presencia de objetos de
origen tartésico y difusión de elementos técnicos: hierro, torno de alfarero y elementos
culturales como la escritura, los ritos y las creencias. Se produce una evolución en el ámbito
social que vemos reflejados en los intercambios, es decir, en el enriquecimiento de los grupos
dirigentes manifestado por la riqueza de las tumbas y la evolución del hábitat hacia
formas protourbanas. También hay un reforzamiento de jerarquías y una
individualización a monarquías de carácter sacro. En el mundo tartésico existe una
relación directa con colonizadores que conllevó la transformación en la organización social,
económica y técnica, en la Alta Andalucía y la zona del sureste hay un desarrollo similar al
tartésico.
Diferente desarrollo en cambio lo tenemos en la zona del norte en el Levante, Cataluña y la zona
del mediodía francés. Son sociedades más pobre y menos desarrolladas, que mantienen
contactos con colonos bastante esporádicos. Por tanto son sociedades como menos incidencia de
ámbito socio-cultural, con la perduración de rasgos de la cultura de campos de urnas.
Tenían jefaturas guerreras que dirigían sociedades menos articulados con rasgos diferentes del
ibérico meridional.
Hay una división de la cultura ibérica en dos grandes áreas, por un lado la zona del sur con un
mayor desarrollo protourbano frente a la zona norteña con sociedades de tipo rural. La falta de
sincronía en cada área se constata en dos momentos. Hacia el 700 llegan estímulos fenicios que
generan en Andalucía occidental el cambio cultural que dio lugar al orientalizante, y que
terminará en los últimos decenios del [Link]. Mientras que en el sureste y el Levante solo a partir
del 600 habrá una cultura ibérica, con la incidencia de los focenses y que a finales del [Link] se
extenderá hacia el interior, hasta el valle del Guadalquivir.
Las circunstancias históricas que propician esta incidencia ibérica vienen dadas por la crisis del
poblamiento fenicio y la interrupción de la actividad focense en las costas mediterráneas hasta
Huelva. El último siglo orientalizante en Andalucía oriental coincide con un protoibérico o
ibérico antiguo. El proceso de iberización es fruto de las influencias focense sobre
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
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José Martínez Balbuena
La arqueología turdetana apunta a que en los yacimientos encontrados las casas turdetanas eran
rectangulares de paredes rectas, adosadas y alineadas en calles regulares. No hay
necrópolis hasta el [Link] a. C y la iberización se constata por cerámicas con decoración
geométrica y escultura animalística. En época romana veremos grandes monumentos
funerarios, y son de destacar los tesoros de Fregenal de la Sierra, Cortijo de Ébora y Mairena del
Alcor, y además hay un floreciente artesanado. Estrabón nos habla de la riqueza de los
turdetanos, había riqueza agrícola, ganadera, forestal, marítima y minera. Los bienes naturales y
artesanales provenían de las 200 ciudades turdetanas que existirían. Eran además los más
cultos de los íberos, ya que poseían ciudades, escritura propia, literatura y leyes muy antiguas. En
cuanto a su escritura hay 70 inscripciones (como la de Bensafrim) en piedra de carácter
excepcional, un silabario de 27 signos de ascendencia fenicia y no ha sido descifrada su
lenguas. Además la escritura turdetana no tiene semejanza con el íbero, quizás su semejanza
tenga que ver más con la indoeuropea o paleocelta.
En cuanto a los oretanos señalamos su ubicación desde Sierra Morena hasta la cuenca del
Guadiana (Ciudad Real; noreste Badajoz, oeste Albacete y al norte Jaén). La Alta Andalucía
recibió el impacto del orientalizante y a su vez influyó en el sur de la Meseta. Su estratégica
posición con Sierra Morena y sus minas de plata hicieron que los contactos con el sureste y
fenicios, y foceos se intensificaran. Sobre el substrato orientalizante se inició en el S.V el
proceso de iberización, con influjos focenses (Massalia, Ampurias) desde el sureste. Los
oretanos experimentan una expansión política y cultural hacia la Turdetania, pero también
eran celtas de lo que se deduce del núcleo “oretum germanorum”.
En el [Link] constatamos estructuras urbanas de los oretanos, con grandes oppida como los de:
Ipolka (Obulco, Porcuna, Jaén), Cástulo capital, Oretania (Linares, Jaén), Sisapo (Almodovar del
Campo, Ciudad Real) o Lacurris. Centros económicos. La capital de los oretanos germanos sería
Oretum Germanorum (Granátula de Calatrava, Ciudad Real). Las fortificaciones son Puente
Tablas (Cerro de la Plaza de Armas, Córdoba) y Torreparedones (Jaén). La estructura del
territorio está centralizada, con una jerarquización de los asentamientos, torres fortificadas
que buscan el control de vías y caminos. El proceso de concentración de la población se
consolida en el S.V. Por ejemplo, el yacimiento de Puente Tablas tiene una organización
planificada del hábitat. Tiene manzanas de casas de dos filas, unidas por sus muros traseros. La
familia dirigente con estructuras de mayores dimensiones.
La jerarquización del territorio y de la sociedad se evidencia en las necrópolis. El “Heroon” es una
necrópolis de Porcuna que tiene una escultura que representa un dirigente y un aspecto divino
del mismo. Las tumbas son de minorías aristocráticas y la mayoría son enterramientos modestos.
En cuanto a la economía utilizan los recursos agropecuarios y sobre todo minería y metalurgia:
bronce, plata y hierro, que beneficia a una minoría. Cástulo sería el punto neurálgico y
distribuidor. Desde la costa y por vías terrestres y fluviales llegaban las cerámicas de lujo áticas de
figuras rojas que aparecen en las necrópolis altoandaluzas.
Las actividades metalúrgicas dan lugar a artesanos al servicio de las élites cuyas creaciones son de
una gran variedad y riqueza: cerámicas (m. geométricos), vasos, armas, pequeños bronces y
orfebrería en oro y plata. Estas creaciones son una ventana a la sociedad y también al
arte ibérico. Tenemos santuario como de El Castellar de Santiesteban (Jaén), y en cuanto al
mundo de las creencias tenemos miles de exvotos de bronce. Los bastetanos son otro de los
pueblos prerromanos ibéricos que se sitúa en Andalucía suroriental: parte de Granada, Albacete,
Jaén, Almería y Murcia. Los límites de extensión son difíciles de concretar, ya que se
menciona también a los bástulos (fuentes ident./dif). Yacimientos como el de Basti que es
la principal ciudad (Baza, Granada), y en su necrópolis se halló la Dama de Baza. Ocupan
las hoyas granadinas, y el margen izquierda alto del Guadalquivir, siguiendo el curso del
Almanzora. La situación de los bastetanos está entre otros pueblos.
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En cuanto a el proceso de iberización los bastetanos habían formado parte de la Cultura del Argar
(Bronce pleno) y tuvieron influencia tartésica y púnica. La cultura urbana tiene centro en puntos
estratégicos: Basti, Acci, Tugia e Iliberri. El colapso tartésico marcó la recepción de las influencias
del sureste. En el S.V tiene influencia grecofocense: en la aristocracia. Las
importaciones serán de cerámicas áticas, consumo de vino en symposia y heroización
funeraria. Las clases dirigentes basaban su patrimonio en la riqueza agropecuaria y en el
control de vías de comercio. Mantienen un mundo artesanal (escultores, alfareros,
metalurgistas y orfebres). La base social sobrevive a base de una economía de subsistencia. Se
desconoce el desarrollo de su urbanismo, pero en cuanto a las necrópolis tenemos tumbas de
cámara abierta (en Toya y Tutugi), que guardan ajuares de gran riqueza con cerámica con
decoración policromada.
El pueblo de los contestanos se situaba entre el río Júcar y Segura y la provincia de Albacete. Las
excavaciones han sacado a la luz yacimientos como Peña Negra de Crevillente (Alicante) o Los
Saladares de Orihuela (Alicante). La evolución es similar al sureste y al levante: A partir del [Link] la
población del Bronce Final recibirá influencias tartésicas y estímulos fenicios: dando lugar a
un ambiente orientalizante con jerarquías aristocráticas que utilizan productos de lujo. En la
primera mitad del [Link] tiene influencia focense, penetran mercancías de la costa hacia el interior.
Los elementos característicos de la sociedad contestana es la colonización agrícola con
numerosos núcleos de población y carácter comercial. La cerámica a torno está pintada con
decoración geométrica y luego vegetal estilo Elche-Archena, la plástica es muy abundante; y
también tenemos cerámicas finas áticas con escritura en caracteres jonios y que servían para el
consumo de vino. Los núcleos contestanos son La Alcudia de Elche, Suitabi (Játiva), La
Albufereta de Alicante y La Escuera y el vecino El Oral (San Fulgencio, Alicante). Son núcleos
extensos y dispersos, y lugares de fácil defensa y fortificados tanto en la costa como en
el interior.
En las necrópolis de los contestanos hay esculturas de excelente calidad. En Pozo Moro
(Chinchilla, Albacete) vemos ese carácter oriental con esculturas de leones que vemos en
Etruria, Egipto, Roma,..(De carácter solar). Los monumentos más característicos son estelas
rematadas por una figura de un animal relacionada con el enterramiento de un dirigente.
Existe además una variedad de la riqueza en tumbas que muestra una sociedad muy
jerarquizada. Ocupación en núcleos como La Alcudia de Elche; Saitabi (Játiva); La Albufera de
Alicante; La Escuera y el vecino El Oral (San Fulgencio, Alicante).Extensos y dispersos. Lugares de
fácil defensa y fortificados tanto en la costa como en el interior.
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TEMA 4: LOS PUEBLOS PRERROMANOS. LOS PUEBLOS DEL INTERIOR Y DEL NOROESTE DE LA
PENÍNSULA
El mundo céltico es más una cultura que una etnia, en la península ibérica existían cuatro
zonas de poblamiento celta o celtizado. La primera zona es la de los celtíberos y vacceos, otra la
de los lusitanos (lengua anterior a la celta) y vacceos, otra la de célticos galaicos, astures y
cántabros y otras áreas como son los pueblos vasco-pirenaicos y los olcades, carpetanos y
oretanos. En cuanto a los celtíberos existen una estructuras territoriales, la Celtiberia se divide en
la Citerior (arévacos y pelendones) y Ulterior (titos, belos y lusones) con una línea divisoria en el
Sistema Ibérico. Las etnias o populi celtibéricos son los arévacos (llanura de Soria) y
pelendones (serranía de Soria), Belos y titos (Jalón), Lusones (entre el Moncayo y el Ebro),
Lobetanos (S. Albarracín y Cuenca), Turboletas (Teruel) y Berones (La Rioja).
Los celtíberos se organizan en el territorio por medio de poblados con viviendas realizadas en
mampostería, con planta regular de 2 a 3 habitaciones. En época tardía la calle centra tenía
manzanas de casas, y otras casas adosadas por la parte trasera a la muralla, lo que cumplía dos
funciones, ahorrar gastos de construcción de viviendas y a la vez reforzar la defensa de la
muralla. A finales del S.V se constata el hecho del desplazamiento de los centros de riqueza del
valle del Ebro a las tierras altas del Duero por el papel preponderante de los arévacos.
Sin embargo en el celtíbero pleno encontramos también tumbas sin armas, solo con fíbulas,
pectorales, brazaletes o pulseras, eran objetos portados por la población civil de status
relevante. Un rasgo peculiar era la inhumación de niños nacidos recientemente en el interior de
poblados, bajo el suelo de las viviendas. Ya en el [Link] a. C vemos un empobrecimiento del
armamento en las tumbas en la zona del Jalón-Tajo, aunque mantienen su riqueza en el alto
Duero, es un proceso parecido al del poblamiento en el que disminuye población en el Ebro y
aumentaba en las zonas circundantes al Duero. En cuanto a las bases económicas hay una
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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especialización de la artesanía celtibérica. La alfarería más primitiva era tosca y hecha a mano con
pastas rojizas y negras, aunque a partir del celtibérico pleno (S.V- 250 a. C) vemos
cerámica a torno con gran variedad de formas, decoraciones en rojo y negro y motivos
geométricos con adornos florales, animales y figuras humanas. La expansión estaba unida al
pastoreo trashumante ovino. La sociedad de guerreros pastores que conllevó la celtización de
gran parte de la península. Caracterizada por los elementos de la cultura material y social
extendidos fuera de su núcleo originario: Espadas de antenas.
Los elementos típicos de la celtización fuera de Celtiberia eran castros defendidos con piedras
hincadas, poblaciones con topónimos en –briga. Nombres como Ambatus (o Ambata, es un
nombre también galo, relacionado con la palabra siervo o dependiente) o Celtius, y una
población organizada en formas suprafamiliares (relacionadas el nombre a tal gentilidad,
aunque esto se va perdiendo cuando se crean los grandes oppida, la pertenencia será
más importante a la ciudad que a la gentilidad), y existencia de pactos de hospitalidad (según Tito
Livio la hospitalidad es sagrada entre individuos o ciudades célticas). El pastoreo fue también el
origen de la artesanía textil: sagum (es una capa de lana) de las fuentes. La contribución de los
celtíberos vencidos a los romanos fue la capa de la lana para protegerse del frío. Mientras que la
agricultura era de carácter subsistencial, aprovechando los pocos valles fluviales. Los ajuares
funerarios tenían una amplia variedad de productos procedentes del comercio exterior.
Por otro lado también tenemos moneda por impulso romano en la Celtiberia central. Las cecas
tenían signario ibérico y alfabeto latino: Turiaso, Sekaisa, Nertobis, Segobriga, con
bimetalismo, es decir, uso de plata y bronce para las monedas. El reverso solía llevar el
denominado jinete ibérico y una leyenda con el nombre de la ciudad en caracteres ibéricos. La
reconstrucción de la organización social está hecha en base a los materiales y los ajuares, lo que
era objeto de polémica.
Una de las instituciones sociales de los celtíberos tenía que ver con los pactos de hospitalidad,
dentro del marco de la civitas tenemos el “hospitium”. Se suelen dar téseras de hospitalidad (se
hacían dos, una para cada parte del pacto, como símbolo del acuerdo), en los que la ciudad
cumple un papel protagonista. Las jefaturas militares controlan estos pactos,muchos
individuos juran protección a su jefe y vinculan su vida al mismo, a veces están caracterizados con
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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contenido religioso como es el caso de Olidinco, que por medio de una lanza de plata
(caída del cielo) instigó a los numantinos contra los romanos. Los vínculos personales para con el
jefe militar es la “devotio”, y la onomástica refleja una situación de dependencia o
“ambatus”.
Otra de las preocupaciones del mundo celtibérico debido a los problemas que hay por el
monopolio de la riqueza es la formación de una sociedad guerrera que se basa en formas de
subsistencia, por medio del bandolerismo y el mercenariado. Las prácticas relacionadas con la
pobreza de la tierra, y la concentración de la riqueza en pocas manos son graves obstáculos para
la sociedad celtibérica (aunque la sociedad celtibérica no es pobre, Tito Livio nos habla de
grandes botines de plata que Roma consigue al derrotar a los celtíberos). Por otro lado
tenemos sociedades ganaderas que sufren constantes robos de ganado, que es una práctica
corriente, y que marca la agresividad social. En cuanto al mercenariado se puede decir que son
realmente prácticas de iniciación de jóvenes que hacen razias (status guerrero), agrupados
estos jóvenes en cofradías o asociaciones.
Los vacceos es otro pueblo ibérico prerromano que se sitúan desde la zona montañosa de
Palencia hasta Salamanca en la Tierra de Campos. En el Hierro I tenemos la cultura de Soto de
Medinilla (Valladolid) que permanecerá hasta el S.V, e incidencias como los campos de urnas del
valle del Ebro. En el Hierro II se producirán una serie de cambios significativos:
empezaremos a ver extensos núcleos de población, los primeros cementerios, la cerámica a
torno y la difusión de la metalurgia del hierro. Se ve una continuidad de los vacceos desde Soto
de Medinilla hasta el [Link] donde tiene lugar una fuerte celtización. La onomástica y toponimia
vacceas mantienen la pervivencia de un substrato protocéltico anterior a la celtización.
Los poblados del grupo del Soto de pequeña extensión comienzan a partir del [Link] a. C
un proceso de transformación (sinecismo) en oppida que llegan hasta las 20 Ha. Ejemplos de
estos nuevos núcleos extensos de población serán Rauda, Amallobriga, Pintia, Pallantia,
Cauca y Septimanca. Hasta el [Link] a. C las cabañas de planta circular se distribuyen por grupos
en el interior de los poblados. Después la disposición urbana será más ordenada, con calles y
plazas, mientras se adopta en las viviendas la planta rectangular.
En cuanto a las necrópolis con la cultura del Soto de Medinilla (Hierro I) se practicaban
numerosas inhumaciones infantiles bajo el suelo de la vivienda. Ya en el [Link] a. C
tenemos abundante información, se constata que las necrópolis se solían situar en las laderas
bajas de los cerros y se articulaban en distintos sectores según grupos sociales o de
parentesco. Las tumbas de incineración eran muy sencillas con cenizas metidas en urnas o
directamente enterradas en un hoyo y marcado el lugar por una estela de piedra. En los
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La economía de los vacceos era de tipo cerealista, la agricultura era la principal actividad
económica, aunque no puede descartarse una potente ganadería. Según cuenta Diodoro
los vacceos tenían un carácter colectivo de la tierra cultivable, cada año se repartían las tierras de
cultivo por sorteo para distribuir luego los frutos obtenidos en común, con penas de muerte para
los contraventores de la norma. Los vacceos estaban en un estadio evolutivo anterior a la
generalización de la propiedad privada y a una diferenciación compleja de clase. En definitiva, los
resultados eran positivos, y las fuentes indican la riqueza cerealista de los vacceos.
La dirección política de los vacceos estaba comandada por un consejo de ancianos que solo
recurrían a un líder en caso de guerra, tienen por tanto un rasgo arcaico en este tipo de
sociedad que es anterior al régimen aristocrático. También existían un aserie de unidades
productivas conformadas por grupos de carácter gentilicio dirigidos por jefes que reunidos en
consejo dirigen la comunidad. También tenían una unidades no propietarias que se asignaban por
sorteo para evitar el disfrute de las tierras más ricas, en cierto modo hay una pervivencia
de la estructura gentilicia. Un pueblo cercano a los vacceos es el de los vetones que se sitúa al
suroeste de la Meseta, en las actuales regiones de Salamanca y Ávila, y parte de Toledo,
Cáceres y Badajoz. En la Edad del Bronce tenemos la cultura de Cogotas I que se caracteriza por
sus cerámicas incisas y de boquique, así como por poblados de cabañas de planta
rectangular como el del Berrueco (Salamanca). En el Hierro I los vetones reciben nuevos
aportes e influjos del vecino horizonte cultural de Soto de Medinilla y, posiblemente, de los
Campos de Urnas, así como influencias de origen meridional a través de la Vía de la Plata.
A partir del 500, con el paso a la II Edad del Hierro se individualizan una serie de rasgos
materiales que caracterizan el nuevo horizonte de Cogotas II, relacionado ya con los vetones. Ya
había presencia de la etnia en el [Link] a. C, aunque el pueblo vetón se configura en el [Link]
habitada ya según Avieno en su Ora Maritima por “cempsi” y “sefes” quizás gentes
indoeuropeas que se diluyen en la tradición escrita frente a la mención general de celtas
atestiguada por Heródoto para mediados del S. V a. C. Desde el punto de vista arqueológico, la
cultura material de Cogotas II o de los Verracos ya se encuentra formada.
En el S.V se constata un aumento del número de yacimientos, los castros estarán situados
sobre laderas de cerros escapados, y que garantizan la actividad ganadera. Una característica del
área vetona es la escultura en granito de lo que son ejemplo los verracos, que dan el
nombre a la cultura. Los cambios en el poblamientos los vemos en que algunos asentamientos se
abandonan por en favor de los grandes oppida de Salmantica o Ulaca, y un final abandono de los
castros por influencia romana.
Las necrópolis están situadas en las proximidades de los poblados, cuya semejanza con los
cementerios celtibéricos muestran la fuerza de aculturación. En las proximidades de los
poblados de Las Cogotas, La Osera, Raso de Candaleja o Villavieja encontramos
estas necrópolis. Las concentraciones de tumbas en las necrópolis están marcadas por
criterios gentilicios, los ajuares muestran una organización centralizada y jerarquizada. Hay
sepulturas con armas ricamente decoradas (escasas), y la mayoría tienen una lanza y un
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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cuchillo que marcan esa aristocracia guerrera, mientras que las tumbas femeninas de
importancia suelen tener fíbulas y collares o piezas de telar.
En las necrópolis constatamos esa clara estratificación social marcada en su cúspide por la
aristocracia militar. También una escasa representatividad de una población civil que no podría
costearse estas tumbas en necrópolis. El sistema de onomástica personal en el área
vetona tiene rasgos de carácter gentilicio. El nombre se une a la unidad social en genitivo plural,
esta unidad social está reflejada en los genitivos de plural indicando los grupos de
parentesco superiores a la familia nuclear. Las unidades organizativas gentilicias están sobre
todo en el área septentrional (Salamanca y Ávila), rasgos de indoeuropeización o tradiciones
indígenas.
Las bases económicas se fundamentan sobre todo en la ganadería, los verracos ejemplifican muy
bien mediante la escultura la importancia de este sistema de subsistencia económico.
Además tienen un significado religioso estos verracos a parte del económico, la función de ser
hitos territoriales. Los castros vetones están zonas serranas, dedicadas a la explotación
ganadera. Los vetones también se dedican a la agricultura de secano con el uso de abundantes
molinos de mano e instrumental agrícola rudimentario. En los castros tenemos constatada la
existencia de recintos para guardar rebaños, y cría de caballos. Los ajuares son de arreos,
debido al papel importante del jinete entre los vetones, unos jinetes dedicados a los saqueos y al
bandolerismo. La cuestión está en las consecuencias y causas de los actos de estos jinetes,
¿podemos hablar de una pobreza endémica, un carácter guerrero de la sociedad o una
tradición sociorreligiosa?
Además había una gran importancia de la metalurgia en la sociedad vetona, los ricos objetos
metálicos que creaban en bronce y hierro son una de las características más llamativas de la
cultura vetona. Brazaletes, broches, fíbulas, espadas, falcatas, puñales, lanzas, jarros, calderos y
asaderos son algunos de los ejemplos de la tipología metalúrgica que fabricaban. Las técnicas de
creación que usaban eran el troquelado, la filigrana y el nielado de plata, mientras que la
cerámicas se decorada con motivos decorativos típicos “a peine”, y la cerámica a torno tenía
influencia celtibéricas.
En cuanto a la religión y las creencias son bastante destacables los verracos, la celtización del
área vetona se clarifica por los topónimos acabados en –briga, y teónimos como Ataecina y
Bandue. Tenemos un santuario al aire libre en el castro de Ulaca, un santuario de sacrificios
animales y posiblemente también de humanos, pues en Bletisama (Ledesma) se prohibieron los
sacrificios humanos por los romanos a comienzos del S.I a. C. Los verracos son un
fenómeno característico del pueblo vetón, la cronología de su creación va desde el [Link] al [Link] a.
C, ejemplos célebres es el toro del puente de Salamanca y los Toros de Guisando (Ávila). Son
representaciones zoomorfas realizadas en un bloque de granito y de factura tosca, con
tendencia a la abstracción reflejando un más que probable simbolismo. Se ha hablado de
significado funerario pero hoy en día se tiende a verlos como una pervivencia de un antiguo culto
zoolátrico cuya finalidad sería la protección de la comunidad y del ganado.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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En la II Guerra Púnica que tiene lugar entre los años 218 y 204 a. C se van a ver inmersas gran
parte de las poblaciones de la Península Ibérica. Uno de los motivos de su inicio fue la presión
económica a la que se veía sometida Cartago a raíz de la derrota sufrida en la I Guerra Púnica. Los
cartagineses debían pagar a Roma en concepto de indemnización de guerra 3200 talentos. Con el
fin de hacer frente a estos pagos Cartago tenía la opción de emprender la conquista del sur de la
Península Ibérica. Esta vía era la defendida por los Barca, una de las familias más
influyentes de Cartago y a la que pertenecía el general Amílcar Barca.
Amílcar, un general bárquida, fue enviado a la península ibérica ene l año 236 a. C. Polibio dice
que Amílcar restableció el dominio de los cartagineses sobre Iberia. En nueve años de actividad
militar y política dominó la región minera de Linares y hasta la costa de Murcia y Almería. Tras
su muerte en el año 228 al ser derrotado en Ilici por los oretanos del regulo Orison le sucedió su
yerno Asdrúbal. Asdrúbal inició una política de alianzas con los indígenas, se casó con una
princesa del país y fundó Qart (ciudad) Hadasht(nueva), Cartago Nova. En el 226 firmó un
tratado con Roma por el que se reconocía la expansión cartaginesa a cambio de
su compromiso de no pasar el Ebro en son de guerra. Las relaciones entre Roma y
Cartago estaban reguladas mediante tratados desde el 508 a. C. Polibio menciona un tratado en
el 348, pero la I Guerra Púnica había dejado en una situación institucional confusa el tratado del
348. Estas concesiones a los cartagineses se debían a la seguridad que buscaba Roma ante
la inminencia de la guerra con los galos en el valle del Po. Hallazgos de moneda romana en la
zona de influencia de Ampurias indican que Roma tenía relaciones comerciales con esta zona. Por
lo demás bien por ignorancia geográfica o por mala fe los romanos iniciaban una política
peligrosa.
Parece que Sagunto, al cabo de pocos años del tratado del 226 había entrado en relación de
clientela con los romanos. No es creíble que Sagunto fuera citada en el tratado como
dice Livio. Polibio, que no menciona a Sagunto, se limita a decir que se prohibía a los cartagineses
pasar el Ebro. Justificación apurada de los historiadores filorromanos para justificar el
casus belli de Sagunto. Hay un error de Polibio al situar a Sagunto al norte del Ebro. A la muerte
de Asdrúbal en el 221 a manos de un celta, fue elegido como su sucesor Aníbal, el hijo de Amílcar
Barca. Para Aníbal la guerra era inevitable por lo que procedió con extraordinaria energía, una
novedad fue la estrategia global en el asalto a Italia. La ampliación de zonas de influencia en la
península ibérica fue uno de sus grandes objetivos, realizó para ello una gran expedición desde el
sur hasta la Meseta Superior (221-220 a. C). Se dirige por la Vía de la Plata y se producen
enfrentamientos con los olcades y otros pueblos. Aníbal busca un doble objetivo: primero el
control en el sur de los grandes centros productores, especialmente sal, y en segundo lugar,
imponer alianzas a los pueblos indígenas.
Aníbal inicia una toma de ciudades indígenas como Salmántica y Arbucola. Aso como contra un
ejército confederado de vetones, carpetanos, olcades y celtíberos. Obtiene un importante
botín de guerra aunque el objetivo principal era obligar a los pueblos indígenas a ofrecer a sus
soldados como auxiliares de Aníbal. Además, impondrá una nueva exigencia para garantizar la
fidelidad de los mismos y exigirá a las poblaciones indígenas la entrega de rehenes: 400
jóvenes llevados a Cartagena como rehenes. Con esta expedición comienza a disponer de la
capacidad defensiva de gran parte de la península y los hispanos se constituyen en uno de los
pilares básicos del ejército de Aníbal.
La alianza de los saguntinos con los romanos fue considerada por Aníbal como un insulto
y ordenó a los turboletas que hostigasen a los saguntinos. Los saguntinos acudieron a
Roma pero Aníbal no podía aceptar la advertencia de los romanos, pues el Ebro era límite de la
zona de intereses de Roma, según el tratado vigente. Los argumentos de los romanos eran
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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que podían incluir en el tratado a sus aliados y que el tratado no excluía nuevas alianzas. Aníbal
se dirigió contra Sagunto y en ocho meses superó la dura resistencia de la ciudad y la destruyó.
Aníbal tuvo problemas con las murallas de la ciudad e incluso fue herido. Durante el sitio se
resalta el envío de una embajada romana a Cartago para poner fin al asedio. Rechazo de la
misma por el senado cartaginés. Los saguntinos quemaron sus casas con sus familias dentro y los
supervivientes fueron presa de los soldados y reducidos a esclavitud. Una vez tomada se
ofreció la ciudad a la rapiña de los soldados. Una nueva embajada romana se dirigió a Cartago,
para exigir la desautorización de Aníbal por la metrópoli o, en caso contrario, declarar la
guerra. La respuesta del Senado cartaginés confirmó a Aníbal en su puesto y comenzaron las
hostilidades.
El mensaje militar y político de la toma de Sagunto fue comprendido al punto por Roma. Roma
creó dos cuerpos de ejército: el cónsul T. Sempronio Longo debía partir el 218 a Sicilia y el otro
cónsul, P. Cornelio Escipión, debía dirigirse a Marsella, y desde allí a la península ibérica.
Al mismo tiempo (218 a. C), Aníbal somete a los pueblos hispanos situados entre el Ebro y los
Pirineos y dirige sus tropas a Italia. Gran parte de la tropas de Aníbal estaban compuestas por
hispanos, otro gran contingente de hispanos fue enviado a África mientras llegaban a la
península ibérica tropas africanas. La defensa cartaginesa de Hispania constaba de dos
ejércitos: Uno de cerca de 15.000 hombres, mandado por Asdrúbal, mientras que Hannón con
10.000 infantes y 1000 jinetes defendía el norte del Ebro. En el 218 a. C, Publio y Cneo Escipión
desembarcaron en Ampurias.
Los primeros enfrentamientos entre romanos y cartagineses están marcados por los fracasos
militares de los cartagineses cerca de Cesse (Tarragona). Los romanos consiguieron apoyos y
alianzas entre los pueblos del norte del Ebro, se produce una batalla naval en la
desembocadura del Ebro en el 217 a. C con resultada fatal para los cartagineses, lo cual
permite el avance romano hacia el sur peninsular. Se producen otros éxitos romanos en
Dertosa (Tortosa), la batalla del Ebro y en Iliturgi (Jaén) en el 216 a. C. Entre los años 214 y 211 a.
C, hay enfrentamientos en Munda, en Aurungis cerca de Urso y también en las proximidades de
Cástulo. Se lucha con resultados desiguales por el control del alta y medio Guadalquivir,
Hispania era la clave de la guerra y se puede observar una clara estrategia por ambos bandos.
Cartago quería que Asdrúbal pudiera pasar a Italia en socorro de Aníbal, pero era necesario
entretener a los Escipiones en la península e impedirles que pasaran a África. Los Escipiones no
querían arriesgarse en una batalla decisiva para no permitir que Asdrúbal se fuera a Italia si
eran vencidos.
En el 211 los dos Escipiones, Publio y Cneo, que habían dividido sus fuerzas fueron derrotados
cerca de Linares y los restos del ejército romano vencido mandados por L. Marcio
retrocedieron hasta los Pirineos. Los analistas hablas de brillantes victorias. Las disensiones
entre los mandos cartagineses impiden afianzar el control de Hispania, Asdrúbal desconfía de sus
aliados más fieles y exige al rey de los ilergetes, Indibil, fuertes contribuciones y la entrega de
rehenes. C. Claudio Nerón enviado como propretor a la península con 13.000 hombres
desembarca en Tarraco, indicio del control del mar por Roma. Los resultados de la campaña de
Nerón fueron inciertos, aunque Asdrúbal no pudo sostenerse en la frontera del Ebro. El joven
Publio, hijo del cónsul de igual nombre, consiguió en plebiscito que se le otorgase el mando del
ejército de Hispania con poder proconsular. Amplía su ejército en otros 10.000 soldados y 1000
jinetes, mientras M. Iunio Silano se le adjuntó como propretor. Desembarcó en Ampurias con
35.000 hombres, al mando de Escipióny como legados Lelio, Lucio (su hermano), L. Marcio y
Silano (año 210 a. C). Los cartagineses tenían tres ejércitos en la península ibérica, uno con
Magón en el Algarbe, otro con Asdrúbal, hijo de Gisgón, en el bajo Tajo y otro con Asdrúbal
Barca en territorio carpetano.
Se ha argüido que la disposición de los ejércitos cartagineses debía obedecer a combatir las
incursiones de los lusitanos, ya que su situación era un claro error estratégico. Escipión no
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
quería dividir sus fuerzas y realiza una búsqueda de una base de operaciones que será
Cartagena, por su importancia estratégica y la debilidad de la guarnición cartaginesa. Tomada en
el 209 a. C en una operación militar bien estudiada, su captura fue el principio del fin del
territorio cartaginés en Hispania e Italia. La toma de Cartago Nova fue el mayor éxito militar
romano en Hispania, además la ciudad acogía a rehenes indígenas pertenecientes a las familias
reales y aristocracias aliadas de los cartagineses. El buen trato que les dio Escipión y su envío a
sus familiares conllevó un cambio de las alianzas indígenas. El valor político del asunto de los
rehenes se ve confirmado por los autores antiguos, en el 208 a. C se proclama a Escipión como
rey por los nativos, pero él rechaza el cargo.
Asdrúbal, hijo de Gisgón, era partidario de mantener el dominio cartaginés en la zona de Cádiz y
el Atlántico. Los otros temían por la lealtad de sus tropas. Magón entregó sus tropas a
Asdrúbal, hijo de Gisgón, y paso a las Baleares a reclutar soldados. La caballera de Massinisa tenía
la misión de hostigar a los romanos en el oeste de la península. Se incorporó un nuevo general
cartaginés, Hannón, quién se reunió con Magón y organizó la resistencia reclutando
mercenarios en Celtiberia. También se produjo un enfrentamiento entre M. Junio Silano y las
tropas de Hannón con derrota de este último que fue capturado. Los cartagineses se retiran a
Cádiz y los auxiliares celtíberos se desbandan. La victoria de Silano permitió a los romanos el
control de Hispania a excepción del área de Cádiz. Lucio Escipión sometió a Orongis (¿Puente
Genil?, Córdoba) y se consolidó el dominio de la Alta Andalucía. Había además una necesidad de
reclutamiento de auxiliares indígenas por Escipión, que reunió 45.000 soldados y 3000
jinetes con los que se dirigió hacia Ilipa para enfrentarse en el 206 a Asdrúbal, hijo de Gisgón, que
contaba con 70.000 infantes, 4000 jinetes y 32 elefantes.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
El total de las tropas de Catón era el ejército consular a los que hay que añadir los dos ejércitos
pretoriales y los refuerzos de los aliados, entre 52.000 y 70.000 hombres. Catón desembarcó en
Rhode (Rosas), que había sido ocupada por los indígenas, acto seguido se dirigió a
Ampurias, que según Livio, en su recinto había dos ciudades. Todos los pueblos de la costa y del
interior se habían sublevado, a excepción de los ilergetes, pues su rey Bilistages había
solicitado ayuda al cónsul que acampó a 5km de Ampurias. Prendió fuego a los campos de sus
enemigos y les presentó batalla. En su marcha a Tarraco le salieron al encuentro legados de las
diferentes tribus para ofrecerles su rendición.
Atacó regiones apartadas, a los bergitanos les tomó Segéstica, exigió garantías de que no iban a
volver a sublevarse. Desmanteló las defensas de numerosas plazas fuertes. Según Catón, 400
ciudades sufrieron estas medidas. Entre ellas las de Ullastret, Puig Castelar, Mas Brosca, San
Antonio de Calaceite, Els Castellans, y quizás, Azaila. Las excavaciones han mostrado un buen
número de destrucciones de poblados en el Ebro y Cataluña. La situación era crítica en la
Ulterior, las ciudades del valle del Guadalquivir habían reclutado a mercenarios celtibéricos. El
pretor de la Ulterior, Apio Claudio, pidió ayuda al pretor de la Citerior, Manlio, y ambos
solicitaron la intervención de Catón quién llevó sus tropas a través de la vía Hercúlea, una vez
más en Tito Livio nuestra única fuente histórica al respecto. La actuación de Catón en la
Ulterior ocasionó la retirada de los celtíberos, y la sublevación de la Turdetania, zona celta de la
Baeturia. Se producirá un enfrentamiento en Iliturgi (Mengibar, Jaén), que controlaba el
centro minero de Sierra Morena. Catón aplastó el movimiento rebelde turdetano y puso fin a la
rebelión.
defensa contra celtíberos y lusitanos a través de una barrera formada por las tribus periféricas
pacificadas. Y la organización sistemática y despiadada de su explotación económica. La
pacificación del Ebro por Catón ha sido puesta en entredicho ya que futuras campañas en años
posteriores ponen en tela de juicio tal afirmación. Catón estableció grandes tributos a las
minas de Teruel, Moncayo y Cataluña, y debió supervisar las de Cartagena y Linares. Hizo
descender a los indígenas de los oppida a la llanura y dedicarse a actividades agrícolas y
ganaderas. Además emprendió una política de pactos y establecimiento de campamentos
romanos en lugares estratégicamente situados. Puso en algunas ciudades guarniciones: quizás
Celsa, Salduie, Osca, Iaca e Ilerda. Ya que estas ciudades solicitaron su patronato frente a los
abusos de otros gobernadores.
En el año 180 a. C, fueron elegidos como gobernadores Tiberio Sempronio Graco, para la
Citerior, y Lucio Postumio Albino para la Ulterior. El Senado concedió nuevos reclutamientos y
parece ser que ambos gobernadores, con el cargo de pretores, actuaron de forma conjunta. La
obra reordenadora y pacificadora de Graco mereció elogios unánimes de la historiografía
romana. Es probable que las campañas de Graco se iniciaran en el 179 a. C. Unos autores
sostienen que la actuación que Graco y Postumio hicieron se concentró en el alto Gudalquivivr y
que desde este lugar Graco descendió hacia el sur, tomo Munda ( Montilla?, Córdoba), y
siguiendo por el valle del Genil y Sierra Nevada alcanzó la costa meridional ocupando Certima
(Cartama?, Málaga). Mientras que otro, basándose en que Livio dice que son celtibéricas
sostienen que la campaña fue en el valle del Ebro y las ciudades debieron estar ubicadas entre el
Jalón y el Jiloca, pudiéndose identificar con los actuales pueblos zaragozanos de Munébrega y
Cetina o en sus proximidades.
Según Livio, Graco sometió 130 ciudades entre ellas Alce (¿cerca de Campo de Criptana?,
Ciudad Real). Sempronio Graco hubo de liberar la ciudad de Caravis (Magallón, Zaragoza),
aliada de los romanos, que había sido asediada por 20.0000 celtíberos. Es posible, que acto
seguido, librara una batalla importante junto a la ciudad de Complega, entre los ríos Jalón y
Jiloca. La victoria de Graco fue tan decisiva que los celtíberos optaron por aceptar la paz. En
tierras de los carpetanos sometió la ciudad de Ercavica (Castro de Santaver, Cañaveruelas,
Cuenca).
Otros autores como Burillo la sitúan en la zona de Navarra, ya que Ptolomeo menciona una
Ercavica entre los vascones.Y también se ha propuesto (A. Lorrio) el yacimiento de la Muela de
Alcocer (Guadalajara).El sometimiento definitivo de los celtíberos tuvo lugar en la batalla
celebrada cerca del Mons Chaunus (Moncayo?).Finalizada la campaña fundó en los límites del
territorio anexionado la colonia de Graccurris (Alfaro), topónimo que recuerda el cognomen de
[Link] fuentes aluden a la importante labor de Graco en el reparto de tierras entre
los indí[Link] imposible concretar, en función de los datos de las fuentes, los límites de
la expansión romana en el 179. Posiblemente seguirían la línea de cumbres que separa los valles
de los ríos Arga y Ega hasta su desembocadura en el Ebro
Desde aquí continuaban por las estribaciones del Moncayo y por el curso del río Henares
seguiría hasta los Montes de Toledo y el curso del [Link] pueblos indígenas que
lindaban eran los várdulos, arévacos, vetones y [Link] Sempronio Graco pudo dar a sus
soldados una paga extraordinaria, deducida de su botín, y aún llevó a Roma 40.000 libras de
[Link] recompensado por sus éxitos con el triunfo sobre los celtí[Link] la Ulterior Lucio
Postumio Albino, el otro pretor, tras forzar la resistencia ofrecida por los lusitanos alcanzó
el territorio de los vacceos y vetones, a los que venció en dos batallas y a los que, según
las fuentes históricas romanas, causó 35.000 [Link] Albino llevó a Roma 20.000 libras de
plata y el Senado le concedió el triunfo sobre los lusitanos
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
En lo que respecta a la obra romanizadora de Sempronio Graco hay que señalar varios
importantes aspectos: 1º consolidación de las fronteras con el establecimiento de castella y
guarniciones, como garantía de pacificación, y las fundaciones coloniales.2º Graco intentó dar
paz permanente a las fronteras, mediante la suscripción de pactos y alianzas con las
tribus recién incorporadas. Las cláusulas de los tratados obligaron a los indígenas a pagar un
tributo anual a Roma, a prestar servicio militar en calidad de auxilia en los ejércitos romanos y a
no fortificar sus ciudades.3º distribuyó entre los indígenas parcelas de tierra
cultivable.4º procedió a desmantelar las pequeñas ciudadelas fortificadas de los celtíberos. Según
Polibio, su número ascendía a 300; en cambio, para Orosio, eran más o menos 100. En algunas de
ellas Graco debió situar guarniciones o establecer castella que permitirían dar seguridad a las
tierras conquistadas y a los aliados de Roma
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
A mediados del siglo II los partidarios de una política de duro imperialismo controlaban el
Senado [Link] Italia, la nobilitas acaparó las mejores tierras y su explotación mediante
esclavos conllevó una crisis del sector. La caída de los precios provocó la ruina del
campesinado que emigró a la [Link] otra parte la guerra contribuía a disolver las tensiones
sociales de Italia al ofrecer al legionario un medio de [Link]ás, el éxito traía la apertura de
nuevos mercados y estimulaba la fabricación de equipamiento [Link] no encontraba en
uno de sus momentos militares más fuertes y sus generales aplicaron la lógica del
conquistador destruyendo Cartago y Corinto y en el año 146
Este es el marco político en que se desarrolló el sometimiento de celtíberos y lusitanos. ¿por qué
no servían ya los pactos firmados por Tiberio Sempronio Graco?.En el año 153 al estallar el
conflicto, los celtíberos reclaman el cumplimiento de aquellos pactos, pero Roma arguye que los
habían infringido al no pagar impuestos ni ofrecer tropas al Estado romano, exigencias
extraordinarias que nadie había reclamado. Pero era un pretexto ya que Roma pretendía la
anexión de la Península. Prueba de ello es que comenzado el conflicto Roma envía en el 153 a dos
cónsules a la península
Ello provocó un cambio de calendario pasándose la toma de posesión de los cónsules del 15 de
marzo al 1 de enero y las fuentes remarcan su relación con el conflicto hispano. Pese a ello
Nobilior llegó en agosto y en general hubo grandes dificultades para emprender una campaña
durante el año consular. Enviar a un cónsul para solucionar un asunto menor como era la
construcción de las murallas de Segeda indica que la causa estaba relacionada con el fin de las
hostilidades en Oriente y el norte de Italia. La guerra era una fuente de prestigio y hubo
intereses políticos en abrir un nuevo frente en Hispania para que aquellos cónsules ambiciosos
tuviesen un nuevo campo de operaciones. Pero pronto descubrieron que los celtíberos no iban a
ser una presa fácil
Los celtíberos conocían los métodos militares y los proyectos de Roma. Habían luchado a favor y
en contra de Roma y, además, en Celtiberia se iba produciendo una cierta romanización. En la
acusación de Roma había un fondo de verdad, los celtíberos están superando el nivel
organizativo de aldeas y daban sus primeros pasos hacia la construcción de formas políticas
cercanas a la organización estatal. En el año 153 el cónsul Q. Fulvio Nobilior, con dos legiones se
dirige contra Segeda, ciudad de los belos, cuya muralla estaba siendo reconstruida. Al estar
inacabada se refugiaron en territorio arévaco. Como los romanos no estaban a negociar, los
belos se aliaron contra los arévacos, cuya base era Numancia. Las fuerzas de ambos pueblos bajo
el mando del segedense Caro rechazaron el ataque de Nobilior causándole 6000 bajas,
aunque Caro pereció. Un segundo ataque contra Numancia terminó con otros 4000 romanos
muertos. Nobilior obligado a retirarse, perdió su base de Ocilis (Medinaceli), y se retiró a sus
cuarteles de invierno ¿Gran Atalaya?, cerca de Numancia. Donde la crudeza del invierno causó
fuertes bajas a su ejército. Numancia se convirtió en un símbolo de la resistencia celtibérica
contra Roma.
El cónsul M. Claudio Marcelo, sucesor de Fulvio Nobilior, dio muestras de ser mejor soldado y
diplomático. Recuperó Ocilis y convenció a los miembros de la coalición de la necesidad
de negociar. Los celtíberos solicitaron la renovación de los tratados firmados con Graco. Marcelo
envió a Roma a los representantes de los celtíberos y de los aliados de los romanos que
estaban en contra de las negociaciones. El Senado se negó a ratificar el acuerdo avalado por
Marcelo (foedus) y ordenó el reclutamiento de nuevas tropas. Marcelo, hábil estratega
convenció a los jefes de la coalición de que efectuaran una rendición forman (deditio) tras lo cual
él les impondría las condiciones que le parecieran convenientes. Estas eran poco
exigentes y así se puso fin a la guerra.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
El fin de la guerra fue recibido con gran disgusto por su sucesor Lúculo que atacó a una serie de
tribus vecinas en busca de botín. Destruyó una ciudad que se había rendido (Cauca) y se retiró en
desbandada de otra (Intercatia). Tras pasar el invierno en Lusitania se unió a Galba en el 150
para efectuar la matanza de lusitanos indefensos. Este momento coincidió con la apertura
de nuevos frentes de guerra para Roma: Cartago y Macedonia por los que no se volvió a
mandar un cónsul a la península hasta después de la caída de Cartago y Corinto en el
146. Durante los éxitos de Viriato en la Lusitania parece que hubo problemas en la Citerior. Se
dice que C. Lelio derrotó a Viriato cuando fue pretor de la Citerior, lo que indicaría que
las actividades de Viriato no se limitaron a la Ulterior. Aparte de que se ha sostenido que realizó
alianzas con los celtíberos contra las que los romanos lucharon de 153 a 151 a. C. En el año 143 a.
C la situación había empeorado y envió a la Citerior al cónsul Q. Metelo Macedónico quien tras
algunos éxitos iniciales y la retirada de los celtíberos a Termancia y Numancia no fue capaz de
hacer nada antes de entregar el mando a su sucesor, el cónsul del año 141 Q. Pompeyo.
Q. Pompeyo tras realizar un asalto fallido contra Numancia e intentar en el 140 un pacto con
Termancia que fracasó, se dirigió de nuevo contra Numancia. Hubo un relevo de tropas y se le
unió una comisión del Senado, cuya labor es difícil de precisar. Las nuevas tropas de Q.
Pompeyo sufrieron las consecuencias del invierno del 140 al 139 que registró
temperaturas muy bajas y ello causó importantes bajas en su ejército. Lo que llevó a Q. Pompeyo
a entablar negociaciones con los numantinos para sacar algún provecho de la situación. Se
negoció una rendición formal pero en secreto contrajo con ellos diversos compromisos.
Los numantinos debían entregar a los prisioneros, rehenes y desertores, así como 10 talentos de
plata, unos inmediatamente y otro al cabo de un plazo de tiempo. Por desgracia para
Pompeyo los numantinos se presentaron a pagar el segundo plazo de cuando llegó al
campamento de su sustituto, el cónsul de 139, [Link] Lenas, lo que dejó claro que se había
efectuado un arreglo negociado y no una rendición incondicional. Pompeyo negó el acuerdo y
cuando las objeciones de los numantinos se vieron corroboradas por parte de los miembros del
cuartel general de Pompeyo y de la legación, P. Lenas remitió la cuestión a Roma. Allí en el
Senado, Pompeyo y los numantinos siguieron contradiciéndose mutuamente y al final el
Senado decidió continuar la guerra.
Lenas asedió Numancia pero sufrió importantes pérdidas y fue relevado en el 137 por el cónsul C.
Hostilio Mancino. Este fue derrotado por los numantinos y obligado a rendirse en unos
términos que Apiano califica “de igualdad”. Los términos del acuerdo fueron negociados por el
cuestor de Mancino, el joven Tiberio Graco, el futuro tribuno de la plebe del año 133 e hijo del
general que firmó los pactos en el año 178. El Senado se negó a ratificar el tratado firmado por
Mancino y con el fin de romperlo el Senado decretó que se entregase a Mancino a los
numantinos como responsable de su firma. El cónsul del 136 L. Furio Filo entregó a Mancino pero
los numantinos no lo admitieron.
A finales del año 137, el colega de Mancino, M. Emilio Lépido, llegó a la provincia en
sustitución de su compañero. Lépido Porcina acusó a los vacceos de haber suministrado
pertrechos a los numantinos y, con la ayuda de D. Junio Bruto, que llevaba en la Ulterior desde el
138, atacó Pallantia. El Senado le ordenó parar la guerra aunque él se negó manteniendo la
acusación anterior. Sin embargo Lépido no logró conquistar Pallantia y solo se libró de sufrir
una derrota más amplia (6000 muertos) porque los vacceos interrumpieron la persecución
quizás por un eclipse de luna. El Senado privó a Lépido de su poder proconsular. Q. Calpurnio
Pisón cónsul de 135, continuó la política de Lépido invadiendo el territorio de Pallantia, antes de
invernar en Carpetania.
En el 134 el Senado por petición del pueblo acordó derogar la ley que prohibía detentas
el consulado más de una vez para que P. Escipión Emiliano pudiera ser elegido cónsul, como lo
fuera en 147, a fin de concluir la guerra contra Cartago. Escipión, además de las tropas de sus
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
La época de las Guerras Lusitanas coincide con la de las Guerras Celtibéricas. Aunque los
escenarios y los acontecimientos son independientes, siempre se ha pensado en una cierta
complicidad de ambos bloques de poblaciones indígenas. Ante todo hay que decir que las
Guerras Lusitanas solo alcanzaron el escenario propiamente lusitano, a partir de finales del 139 a.
C, año de la muerte de Viriato. Con anterioridad los enfrentamientos que se suceden tienen
lugar en diferentes lugares del sur peninsular. En el 154 a. C, Púnico, caudillo de los lusitanos,
ayudado por los vetones, causa grandes pérdidas al ejército romano. Apiano habla de
6000 muertos y ataca a los blastofenicios o libiofenicios, es decir a la población costera situada
entre Cádiz y Almuñécar. En el 153 a. C, Caucaino, otro jefe de los lusitanos que operaban al sur
del Tajo, unió sus tropas a las de Púnico. Muerto Púnico, le sucedió Kaisaro. Después de
varios enfrentamientos favorables a los lusitanos en los que mueren varios miles de
soldados del ejército romano, las tropas lusitanas sitian y toman Conistorgis la ciudad o centro
político de los conios.
En el 152 a. C las operaciones militares fueron favorables para los romanos luchando contra los
lusitanos en Nertobriga (Fregenal de la Sierra, Badajoz) y junto a otra ciudad de localización
desconocida que se nos ha transmitido bajo el nombre de Osthrakai, sin duda deformado.
Estando Servio Sulpicio Galba como propretor de la Ulterior tuvo lugar un viraje en la guerra en el
año 150 a. C. Bajo la promesa de repartir tierras a los lusitanos, acuden estos aceptando la
condición de ir desarmados. Aprovechando su indefensión, Galba manda a sus tropas
masacrar a los lusitanos. Los lusitanos que lograron escapas de la matanza perpetrada por
Galba y Lúculo invadieron Turdetania.
Se enfrentó a ellos con cierto éxito el pretor de Hispania Ulterior, C. Vetilio (147 a. c), hasta que
eligieron por caudillo a un tal Viriato, que alcanzaría una fama casi legendaria como
caudillo de los guerrilleros durante los ocho años sucesivos. Logró librar a los lusitanos de una
situación dificilísima en la que a punto estuvieron de rendirse al gobernador Vetilio, para
posteriormente luchando en el valle del Guadalquivir, en Tribola (de localización incierta)
aniquilar a las tropas romanas y matar al propio pretor. Llega a Hispania Ulterior el pretor C.
Plautio (146-145 a. C), Viriato que hacia razzias por la Carpetania se le enfrentó y le derrotó,
volviendo a vencerle en el Mons Veneris (¿Sierra de San Vicente, junto a Talavera de la Reina,
Toledo?).
Posteriormente venció al pretor de la Citerior y atacó Segobriga (Cabeza del Griego, Saelices,
Cuenca). Cuando el sucesor de Vetilio también fue derrotado, fue enviado a la península
el cónsul del año 145, Q. Fabio Emiliano, era hermano de P. Cornelio Escipión Emiliano, el autor
de la destrucción de Cartago el año anterior y que previamente había servido en España a las
órdenes de Lúculo. Consigue ciertos éxitos contra los lusitanos. En los años 145-144 a. C,
Viriato dirige sus tropas contra Osuna (provincia de Sevilla) y se retira a Baecula (Cerro de Los
Turruñuelos, Santo Tome, Jaén).
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
Sin embargo, le sucedió (143 a. C), al parecer, un pretor, Quinctio, que de nuevo se vio
completamente superado y concedió a Viriato tanta libertad que logró ponerse en contacto
con los arévacos y sus aliados del norte de la meseta, organizando una nueva coalición contra
Roma. A los romanos la situación se les estaba escapando claramente de las manos, por lo que en
142 se tomó la decisión de enviar otra vez a un cónsul, Q. Fabio Máximo Serviliano (141-140 a. C),
hermano por adopción del cónsul de 145, sigue la guerra en el valle del Guadiana y del
Guadalquivir: en Itucci (Baena, provincia de Córdoba y en Erisan/Arsa, ciudad de la Baeturia).
Pese a la ayuda recibida del rey de Numidia, Serviliano fue derrotado por Viriato y hubo de
concluir un tratado con él, ratificado por la asamblea popular de Roma, que reconocía al
popular de Roma, que reconocía el caudillo lusitano como “amigo del pueblo romano”, Amicus
Populi romano. Una vez más, el que parecía el fin de la de guerra se vio frustrado por la
política interior romana. Al hacerse la asignación de las provincias, al hermano de Serviliano, Q.
Servilio Cepión, cónsul en 140, le tocó Hispania Ulterior y, con el apoyo del Senado, obligó a
Viriato a romper la paz. El tratado no podía durar mucho tiempo, Roma no aceptaba pactos en
condiciones de igualdad. No tuvo más suerte que sus predecesores y tampoco pudo derrotarlo en
el campo de batalla, pero logró convencer a tres amigos suyos de que lo asesinaran. Y en el
139, cuando tres lusitanos (Audax, Ditalkon y Minuros) pagados por los romanos asesinan a
traición a su jefe Viriato, cuando se luchaba en la Baeturia.
A raíz de su muerte, la resistencia lusitana decayó y el sucesor de Cepión, D. Junio Bruto, logró
vencer la poca que quedaba con la promesa de entregar tierras de asentamiento a los
lusitanos. Bruto, sin embargo, tuvo que permanecer varios años en su provincia a para eliminar a
numerosos grupos de bandoleros que se habían formado, a imitación de Viriato. En el curos de
estas campañas, llegó por vez primera al territorio de los galaicos, los habitantes de la
actual Galicia, en el extremo noroccidental de la península. Según las fuentes derrotó a 60.000
galaicos por lo que se le concedió un triunfo. La resistencia quedó rota a excepción de
los problemas planteados por la ciudad de Talabriga a la que castigó, tras lo cual volvió a Roma.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
Sertorio había servido a las órdenes de Mario en las Galias durante las campañas contra los
cimbrios y teutones (102-101 a. C) y posteriormente intervino en la llamada Guerra Social
contra los itálicos que reivindicaban la ciudadanía romana. El rechazo por parte de Sila a su
candidatura al tribunado de la plebe hizo que abrazase la causa popular y participó con Mario y
Cinna en el asalto de Roma en el 87. Se le encomendaron tareas de gobierno durante los
años 86-84. En el año 83 fue nombrado Sertorio gobernador de la Hispania Citerior. Cuando Sila
retornó a Roma revocó a Sertorio del cargo de gobernador y nombró en su lugar a un
optimate. Enterado de su cese, Sertorio se apresuró a llegar antes que el nuevo gobernador.
Compro a las tribus ceretanas, que controlaban el paso del Pirineo catalán, para que le
facilitaran una rápida incorporación a su cargo. Para trata de impedir la llegada a Hispania de un
ejército enviado por Sila, dejo en el coll de Perthus a su lugarteniente M. Livio Salinator con
6000 hombres.
El ejército sertoriano que guarnecía el Pirineo fue derrotado y su jefe, Salinátor, muerto.
Sertorio con el resto de las tropas embarcó en Cartago Nova hacia Mauritania. Pero el
desembarco no tuvo éxito al ser rechazada por los indígenas y se vio obligado a regresar
a Hispania. Nuevamente su intento de desembarco en las costas andaluzas fue impedido por el
nuevo gobernador de la provincia, partidario de Sila. Sertorio, según Plutarco, buscó nuevos
aliados y entró en contacto con los piratas cilicios. A continuación arribó a las islas
Pitiusas (Ibiza), en donde se enfrentó a C. Annio y a su armada. Una tempestad le causó
un gran número de bajas y pérdida de barcos y Sertorio y los cilicios se dirigieron hacia Gibraltar
y la desembocadura del Betis. Según dice Plutarco, allí encontró a unos marineros que
habían llegado de unas islas del Atlántico – las islas Afortunadas- distantes 10.000 estadios de
África, los cuales le contaron su carácter paradisiaco. Parece ser que estuvo tentando por esta
opción aunque al final cambió de opinión y se dirigió de nuevo a Mauritania. Es probable que
Sertorio quisiera hacer de Mauritania su plataforma de apoyo, al igual que había pensado con
Hispania, para derrocar a la oligarquía senatorial imperante. Así podríamos explicarnos su
determinado propósito de ir al África.
En África decidió apoyar a los tingitanos rebeldes. Ello le daría en primer lugar un sólido
baluarte y, además, sería recompensado con prestaciones de hombres para su ejército y
el pago de soldados, a parte del consiguiente entrenamiento militar para sus hombres. En efecto,
Mauritania los ´indígenas de Tingis (Tánger) se habían rebelado contra su rey Ascalis, amigo de
Sila, y los piratas cilicios les ofrecieron sus servicios. Sertorio apoyó a estos rebeldes. Sila debió
dar ´órdenes a un tal Pacciano para que enviase auxilio a Ascalis, quién fue derrotado por
Sertorio. Acto seguido sometió la ciudad de Tingis. Esta conquista le proporcionaba una buena y
sólida garantía de refugio y la base de las futuras operaciones militares.
Informado el dictador de los acontecimientos en Hispania y del fracaso de sus gobernadores, dio
órdenes a Q. Cecilio Metelo, el cónsul del año 80 a. C, para que acudiera a la Ulterior con dos
legiones. Algunos topónimos señalan la ruta de su expedición contra Lusitania: Metellinum
(Medellín), Castra Caecilia (próx. Cáceres) y Vicus Caecilius (Puerto de Béjar). No tuvo
dificultades hasta Olissipo (Lisboa) a la que tomó, dirigiéndose a continuación hacia Lacobriga
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
(Lagos) en el Algarve. Metelo pretendía reducir por hambre y sed a los lacobrigenses; pero no
pudo impedir que Sertorio les siguiera abasteciendo y tuvo que levantar el cerco, al ser
aniquilada una de sus legiones retrocediendo a la línea del Guadiana.
Sertorio saqueó la parte occidental de la Bética, llegando hasta Ucubi (Espejo, Córdoba).
Metelo sabía que la derrota total de Sertorio solo la podía conseguir con la colaboración de los
ejércitos de la provincia Citerior. Pero Sertorio, intuyendo el pensamiento de Metelo, dio
órdenes a sus lugartenientes L. Hirtuleyo de que detuviera a M. Domicio Calvino, gobernador de
la Citerior, en el río Tajo. Hirtuleyo le derrotó en las proximidades de Consabura
(Consuegra, Toledo) y acto seguido se dirigió a Ilerda (Lérida), en donde se enfrentó con existo a
L. Manlio, procónsul de la Narbonense, que había acudido en ayuda de Calvino. La fortuna
sonreía a Sertorio durante estos años del 79-78 a. C. Los éxitos de L. Hirtuleyo dejaron a
Sertorio el camino expedito hacia la provincia Citerior. En la Citerior, en el 77 a. C había focos
hostiles a Sertorio que era preciso rendir cuando antes. Uno de ellos debió ser el de los
caracitamos cuyo centro más importante era Caracca (Tarancón, Cuenca). A continuación
rindió, después de cuarenta y cuatro días, a Contrebia Belaisca (Botorrita, Zaragoza). Acto
seguido llevó sus tropas hasta el Ebro para invernar en Castra Aelia (Alagón, Zaragoza).
Por su parte, ante la difícil situación en Hispania, el Senado romano se vio obligado a poner al
frente de los asuntos de la Península a Cneo Pompeyo. A este joven que no había cumplido los
treinta años se le nombró procónsul con un imperium extraordinario. Antaño había puesto su
ejército a las órdenes de Sila y había colaborado en África en contra de los seguidores de
Mario. Pompeyo reclutó un ejército de 50.000 infantes y 1.000 jinetes con el que se dirigió a
Hispania a finales del 77 a. C. En su marcha hacia la P. Ibérica pacificó la Narbonense
entregándola a M Fonteyo y al llegar a Hispania ganó a su causa a indigetes y lacetanos, en
cuyo territorio invernó. Enterado Sertorio de la presencia de Cn. Pomepeyo y conocedor de que
no podía competir con él, estimó que lo mejor era alargar la campaña e impedir la unión de las
fuerzas de Pompeyo y Metelo, pero ello le suponía fraccionar sus fuerzas para atender a varios
frentes. Envió a M. Perpenna a la Ilercavonia, en el Maestrazgo, para frenar el avance de
Pompeyo hacia el Ebro. Si la situación lo requería, Perpenna contaría con el apoyo de un
segundo ejército, el de Herennio. A su vez, L. Hirtuleyo, en la Lusitania debería impedir que
fuera Metelo el que se uniera a Pompeyo. Sertorio, stiuado entre la costa oriental y la
Lusitania, actuaría como comodín para apoyar al frente más necesitado.
Pompeyo franqueara el Ebro y llegara a Sagunto-, por eso no les quedó otro remedio a él y a
Herennio, que hacerse fuertes en Valencia. Enterado Sertorio de su difícil situación, acudió en su
auxilio. Entre Sagunto y Valencia estaba la ciudad de Lauro (Liria), aliada del gobierno
senatorial.
Pompeyo que había concentrado su ejército en la zona levantina, junto al río Palantia (Palancia r.
de Sagunto), no pudo impedir que Sertorio saqueara e incendiaria la región. A su vez, los
sertorianos inmovilizaron a C. Memmio. Como consecuencia de estos éxitos, algunas de las
ciudades aliadas del Senado se pasaron a la causa sertoriana. Pompeyo retrocedió a la parte
norte del Ebro para atacar a los aliados de la Meseta. Siguiendo el curso del río Jalón conquistó
alguna de sus ciudades, entre otras la de Belgida (cerro de Azuara, Zaragoza), uno de los
centros más importantes de los belos. En la Lusitania, Metelo había obtenido algunos triunfos
sobre los sertorianos. Hirtuleyo no hizo caso de los consejos de Sertorio de que no luchara en
campo abierto y fue derrotado en Itálica, viéndose obligado a retroceder a la Lusitania y
dejando sin protección la zona occidental. Sertorio marchó con Perpenna a la Lusitania para
reclutar nuevos soldados que compensaran las múltiples pérdidas que había sufrido el ejército de
Hirtuleyo.
En el año 75 a. C. Sertorio y Perpenna partieron de Lusitania para la costa oriental; y dio orden a
Hirtuleyo de que hostigara a Metelo, para impedirle que pudiera ayudar a Pompeyo en el
Levante. Hirtuleyo volvió de nuevo a cometer el error de antaño de luchar en la batalla campal
con Metelo. Pero ahora pagó con su propia vida y la de su hermano la derrota que acaeció
bien en Segovia, según algunas fuentes o en Segobriga (Saelices, Cuenca) si nos orientamos por
Floro. También Perpenna y Herennio fueron vencidos por Pompeyo y obligados a abandonar
Valentia, para unirse a Sertorio en una posición sobre el Sucro (Júcar). Sertorio, enterado del
desastre de Hirtuleyo y de que Metelo se aproximaba, inició el combate que probablemente tuvo
lugar cerca de la ciudad de Sucro (¿Alcira?, Valencia). Allí venció al lugarteniente de
Pompeyo, Alfranio; mientras vencía Pompeyo a Perpenna. Pero luego cambió su posición, de
modo que Sertorio se enfrentó a Pompeyo con éxito; no así Perpenna que fue derrotado por
Alfranio. La presencia del ejército de Metelo impidió a Sertorio enfrentarse de nuevo a
Pompeyo, y se tuvo que replegar hacia el Norte. De nuevo sertorianos y pompeyanos se
enfrentaron en el Turia cerca de Sagunto con resultado indeciso.
Pompeyo sabía que el único medio de poner fin a la resistencia de Sertorio era combatir en la
Celtiberia. Por esta razón decidió actuar personalmente contra los vacceos y que Metelo
atacase la Celtiberia. El objetivo principal de ambos era destruir las cosechas e intentar que los
aliados de Sertorio abandonasen su causa. Pompeyo puso sitio a la ciudad de Pallantia, aunque
no consiguió un resultado positivo. Acto seguido se dirigió a Cauca (Coca, Segovia) a la
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
que tomó. Por su parte, Metelo conquistó las ciudades de Bilbilis (Calatayud), Segobriga (Saelices,
Cuenca) y otros núcleos de menor importancia.
Ambos generales colaboraron en el asedio de Calagurris, importante apoyo de Sertorio, pero sin
conseguir su rendición. Muchas debieron ser las ciudades que hicieron defección de la
causa sertoriana. Después Pompeyo partió para las Galias y Metelo para la Ulterior. Este
último trató de atraerse a los propios colaboradores de Sertorio con una recompensa de 100
talentos y 20.000 yugadas de tierra (=2500 Ha.). En el año 73 a. C Pompeyo emprendió solo la
campaña de la Celtiberia. Perpenna había intentado sublevar en la Ulterior a los indígenas; por
eso fue necesaria la presencia de Metelo, Perpenna marchó hacia Cale (junto a Oporto) y llegó al
río Limia. Es posible que buscara apoyo en las comunidades del noroeste. Las presiones de
Pompeyo en la Meseta obligaron a Sertorio a refugiarse en el valle del Ebro. En este año
llegaron los refuerzos prometidos por Mitrídates, pero ya era tarde porque las pocas
plazas fieles que le quedaban, entre otras Tarraco y Dianium, habían sido neutralizadas. Sertorio
se refugió en Osca. En el transcurso de un banquete (año 72 a. C) una conspiración de su más
íntimos colaboradores puso fin a su vida. La tradición acusa como máximo responsable a M.
Perpenna.
Perpenna se puso al frente de las fuerzas sertorianas, pero fue derrotado por Pompeyo;
intentó salvarse entregándole documentos que comprometían a muchos personajes de Roma
que pedían a Sertorio que acudiera a la ciudad y se hiciera cargo del gobierno; pero Pompeyo
ordenó quemarlos sin enterarse de su contenido y que se ejecutase al traidor. La guerra civil
de Sertorio comportó importantes consecuencias: La Meseta del Duero y Lusitania dieron un
gigantesco paso en el camino de la romanización. Aumentó la población emigrante itálica en
Hispania con refugiados políticos que vinieron a unirse a Sertorio, pero que, no pudieron
volver a Italia al concluir la guerra.
Nació una poderosa y numerosísima clientela de Pompeyo y Metelo creada mediante una
generosa concesión de tierras y del derecho de la ciudadanía romana (cives romanus)
otorgadas a sus veteranos y a sus partidarios hispanos. Hubo una toma de partido por parte de
los hispanorromanos que como los itálicos, se alinearon en ricos o pobres, y cuyas
consecuencias se verán en las siguientes guerras civiles. En definitiva, se consagró y consolidó el
profundo cambio social y económico, sobre todo en la Meseta y Lusitania. Los ideales y
formas de vida romanos se abrieron camino, y comenzaron a eliminar los restos de la
vida indígena que quedó circunscrita al área noroeste de Hispania.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
Los comienzos de la guerra civil tendrán, pues, inicialmente dos escenarios, Roma e Hispania.
Primero, durante el año 49 a. C, César se proclama Dictador en Roma. Luego consigue expulsar a
Pompeyo y adueñarse de Italia. Entonces decide venir a Hispania donde Pompeyo había
reunido siete legiones y desde la cual podía desencadenar un rápido ataque sobre Roma. César
trató de evitar el grave riesgo de verse atenazado por los ejércitos de Pompeyo que, si eran
fuertes en Hispania, no lo podían ser menos en Oriente donde había obtenido resonantes
victorias. En todo caso, la desarticulación del ejército pompeyano en Hispania fue la primera
decisión de César, una vez que se adueñó de Roma e impuso su autoridad al Senado. Con tres
legiones Afranio defendía la Hispania Citerior; situado en el Ebro, para tratar de impedir
la llegada de César y sus legiones desde la Galia. M. Petreyo, con dos legiones, la Lusitania y la
región de los vetones y Varrón con dos legiones defendía las tierras que van desde
Cástulo hasta el río Guadiana. César mismo nos describe la situación estratégica de las
fuerzas pompeyanas.
Sus fuerzas en Hispania ascendían a seis legiones con más de 10.000 auxilia de infantería
y
3000 de caballería, que había tenido consigo en todas las guerras anteriores; y otro número
semejante de auxilia, procedentes de la Galia Tuvieron lugar algunos enfrentamientos de poca
importancia entre cesarianos y pompeyanos. A continuación se produjo una serie de
movimientos tácticos que trajeron como consecuencia que parte de las tribus de la zona
cambiasen de bando. Como consecuencia de todo ello los jefes pompeyanos quisieron
trasladar el escenario de la guerra a la Celtiberia en donde suponían que encontrarían mayor
apoyo. Afranio y Petreyo mandaron construir un puente sobre el Ebro cerca de Octogesa.
Según César estaba situada junto al Ebro, distante del campamento de Lérida, unos 45kms; lo que
la sitúa en Mequinenza o sus proximidades. César, arriesgándose mucho, vadeó el Segre y
persiguió con cinco legiones a los pompeyanos. Afranio, falto de agua, trigo, forraje y madera y
con un ejército desmoralizado, no tuvo otro remedio que rendirse. El ejército pompeyano
había sido derrotado sin que llegase a producir un enfrentamiento directo. Al producirse
la capitulación el propio César nos dice que fue muy poco lo que les exigió a cambio.
34
Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
Culpa a los jefes del ejército de seguir la lucha en contra del parecer de sus propios soldados.
Culpa a Pompeyo y al gobierno senatorial de adoptar medidas contra él, sin motivos. Por eso se
mostró clemente con los vencidos. La única condición que impuso fue el licenciamiento de las
tropas que habían luchado contra él. En las cláusulas de rendición se preveía que aquellos que
tuvieran propiedades o estuvieran domiciliados en Hispania, que era la tercera parte de las
tropas, serían licenciados y los restantes trasladados hasta el río Varo, que desemboca en Niza.
Por su parte, M. Varrón disponía de dos legiones, la legio II, reclutada en Italia, y la legio
Vernacula, integrada por hispanos. A ellas añadió casi 30 cohortes de auxilia. Informado de las
dificultades de César en Ilerda por los legados de Afranio, almacenó grandes cantidades
de trigo para socorrer a los de Massalia y a Afranio y Petreyo. Encargó a los gaditanos la
construcción de diez naves de combate a los de Hispalis. Trasladó todo el dinero y el tesoro del
templo de Hércules a la ciudad de Gades, obligó a los ciudadanos romanos de la Ulterior
a fuertes contribuciones. A las comunidades partidarias de César las cargó con tributos pesados,
las impuso guarniciones y confiscó sus bienes a los procesarianos.
Una vez derrotados Afranio y Petreyo, César envió dos legiones a la Ulterior con Q. Casio
Longino, tribuno de la plebe, y él, con 600 jinetes, avanzó más deprisa. Envió por delante un
edicto en el que señalaba que los magistrados y los notables de las ciudades se reunieran con él
en Córdoba. Corduba, Carmo (Carmona) y Gades cerraron sus puertas a Varrón. La legio
Vernacula pompeyano, desertó y se estableció en el foro de Hispalis. Varrón intentó refugiarse en
Italica (Santiponce), que le cerró sus puertas. Ante esta situación, Varrón hizo saber a César que
estaba dispuesto a entregar su legión. Se presentó en Córdoba y dio a Cesar una
descripción detallada de las provisiones, dinero y naves. César había desmantelado en
poco tiempo al ejército pompeyano. Ahora tenía las manos libres para marchar a Oriente.
Después de recompensar a sus adictos y otorgar el título de municipio a Gades, partió para
Tarraco. En esta ciudad recibió diversas embajadas de las ciudades de la Citerior, a las
que
César se atrajo a su causa mediante recompensas públicas y privadas. Reunido el ejército se
dirigió hacia Italia. En Narbona se enteró de que se había promulgado la ley sobre la dictadura y
que había sido nombrado dictador, por primera vez, por Marco Emilio Lépido, que
desempeñaba el cargo de pretor en Roma. Según Dión Casio, César levantó un gran altar,
construido de piedra pulida, en el paso de los Pirineos orientales. Sus éxitos militares en
Hispania consolidaron su posición política en Roma. Seguiría la decisiva victoria de Farsalia, en
Grecia, sobre Pompeyo y la muerte de este cuando buscaba refugio en Egipto. Aunque la
resistencia de los pompeyanos continuaría en Hispania, donde buscaron refugio después de ser
derrotados en Útica (África). En efecto, César triunfante por doquier, nunca llegó a tener la
situación claramente favorable en las provincias de Hispania. Se sumaron tres circunstancias en
su contra: la fuerza del partido pompeyano, la mala gestión de su legado Casio Longino, la
tenacidad de los hijos de Pompeyo, que encuentran aquí fácil y seguro refugio huyendo desde
África y le presentaron nueva batalla en Munda.
Cabe preguntarse por qué los pompeyanos eligieron la provincia hispana Ulterior como último
baluarte de resistencia contra los cesarianos. La respuesta es que contaban con un apoyo
sólido y fuerte, constituido por dos tipos de clientelas distintas, una militar y otra civil; ambas
muy numerosas y ya formadas desde los tiempos de Sertorio. Además, la legio Vernacula,
aunque hizo defección a Pompeyo a raíz de la victoria cesariana en Ilerda, se mantuvo fiel a su
causa. Pues César, finalizada su campaña de Lérida, había licenciado las tropas de Pompeyo de las
que una tercera parte la componían terratenientes domiciliados en Hispania; y estos,
aunque retirados en sus residencias, seguían siendo fieles a Pompeyo. A ellos hay que sumar los
auxilia lusitanos y vetones que aborrecían a César por su campaña del año 61 a. C. Es
sintomático que las fuentes históricas insistan una y otra vez los numerosos
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
reclutamientos que Pompeyo y sus hijos hicieron entre los lusitanos y las campañas que el
cesariano Casio Longino tuvo que hacer contra ellos; lo que muestra su hostilidad a César.
Por otra parte, Pompeyo contaba con el respaldo de la población civil. El valle del Betis había
servido de asentamiento a una abundante masa de colonos romano-itálicos. Ellos fueron los
creadores de algunos núcleos urbanos ricos, entre otros los de Itálica, Carteia, Corduba,
Hispalis, etc,.. A ellos habría que añadir los nuevos ciudadanos romanos, indígenas hispanos, a los
que después de la derrota de Sertorio ambos generales, Pompeyo y Metelo, les habían
concedido el derecho de ciudadanía romana; tal fue el caso, conocido por Cicerón, de los
Balbos. En consecuencia, Pompeyo contaba con amplios grupos de incondicionales clientes.
Esta clase rica dirigente de las ciudades tenía sus fuentes de riqueza en la agricultura, en la
minería – arrendamiento de minas del Estado romano- y el comercio; sobre todo en las
ciudades costeras, por ejemplo, en Gades o la ribereña Hispalis. Ellos cultivaban también,
a bajos precios de arrendamiento y mano de obra esclava, los ricos latifundios del ager publicus.
En definitiva, por Pompeyo se pronunciaron los ricos y por César los desheredados. Pero
también los lusitanos, que no habían olvidado aún la campaña del año 61 a. C de César,
apoyaron en masa a Pompeyo.
Al punto de parecer que se adscribiría al partido que resultase al fin vencedor. En definitiva, Casio
Longino hubo de pedir ayuda al rey de Mauritania Bogud y a Lépido, procónsul de la
Hispania Citerior, para que defendieran en la Bética los intereses de César. Pero, entretanto,
César se enfrentó al ejército pompeyano reunido en África. Figuraban allí Cneo y Sexto, hijos de
Pompeyo. Con Afranio, Petreyo, Labieno, Catón y Metelo Escipión, suegro de Pompeyo,
fueron derrotados y muchos de ellos muertos en la batalla de Tapsos. Cneo Pompeyo, hijo
mayor de Pompeyo, se embarcó en Útica y se dirigió a las Baleares; las conquistó sin dificultad
excepto Ibiza, que rindió por la fuerza. El objetivo principal de Gneo era llegar a la Ulterior y
organizar en ella la resistencia pompeyana, aunque una inoportuna enfermedad retrasó su
llegada a Hispania. En la Ulterior de nuevo se amotinaron las 2 legiones (la I y la Vernacula)
porque se habían enterado de la muerte de Metelo Escipión y de que C. Didio, encargado por
César del litoral hispano, se dirigía contra ellos. Nombraron jefes a dos caballeros romanos, T.
Quinto Escápula y Q. Apronio que expulsaron a C. Trebonio. Recuperada su salud, Cneo
Pompeyo pasó a Hispania y, tras ganar sin resistencia algunas ciudades, puso sitio a Cartago
Nova. Los amotinados de Escápula acudieron a esta ciudad y proclamaron imperator a Cneo, y
con ello el apoyo de la Ulterior a su causa.
embajada a César con la misiva de que se hiciera cargo de la dirección de la guerra. Este envió a la
provincia nuevos refuerzos. Al poco tiempo, en una marcha rápida de 27 días a lo largo de la vía
Herculea, se presentó en Obulco. Contaba para la campaña con 8 legiones entre ellas la III, la V
Alaude, la X, la XIII y 8000 jinetes galos.
Los pompeyanos disponían entre 11 y 13 legiones formadas con elementos muy heterogéneos.
César quería una campaña rápida; en cambio los pompeyanos no, ya que preferían desgastar a su
rival en función de la escasez de víveres. Cneo, que sitiaba la procesariana Ulia
(Montemayor), encargó a su hermano Sexto la defensa de Corduba. Para distraer al enemigo,
César dio orden de socorrer a los de Ulia, al mismo tiempo que él se dirigía a Corduba. Sexto pidió
ayuda a su hermano Cneo, que tuvo que abandonar el asedio. César partió para el río Salsum
(Guadajoz), próximo al cual estaba la ciudad de Ategua (Teba, Córdoba). Por su parte, Cneo
mandó a su lugarteniente Munacio Flaco en ayuda de esta plaza filo pompeyana e intentó
convencer a sus habitantes para que no pactasen con César; pero no les quedó otro remedio que
abrirle las puertas. A continuación, César atacó una serie de núcleos – Soricaria,
Ventipo, Carruca- para obligar a los pompeyanos a luchar abiertamente. El 17 de marzo del 45 a.
C cesarianos y pompeyanos se enfrentaron en la llanura próxima a Munda (¿Osuna?,
¿Montilla?). El autor del Bellum Hispaniense nos relata los detalles de la batalla en la
que, según él, murieron unos 30.000 soldados. Cneo Pompeyo huyó a Carteia (Algeciras) en
donde tenía su escuadra.
César partió para Corduba, pero dejó en Munda a Q. Fabio Máximo. De paso sometió a Urso
(Osuna) y Bursavo que cita en el capítulo XXII. Una vez que obtuvo la rendición de Corduba, se
dirigió a Hispalis que contaba con un gran número de pompeyanos y el apoyo de una tropa de
lusitanos. Recuperada Hispalis (Sevilla), se dirige a Hasta (Mesa de Hasta), Carteia y Gades.
Mientras César llevaba a cabo su marcha hacia el Sur, en Carteia las opiniones se dividían sobre la
oportunidad de perseguir a Cneo; este pudo huir por mar, pero C. Didio, que estaba en
Gades, salió en su persecución; Didio les incendió las naves y dio muerte a Cneo; aunque el
propio Didio pereció a manos de los lusitanos. Según Floro el asesinato de Cneo Pompeyo
habría acaecido en la ciudad de Lauro, junto al rio Sucro. Por su parte César volvió de Gades hacia
Hispalis.
César llevó a cabo una profunda transformación político-social de la Ulterior. En esta provincia
asentó numerosas colonias con veteranos y con populares procedentes del proletariado de
Roma. Confiscó a los filo-pompeyanos sus tierras y gravó con pesadas cargas a las ciudades
hostiles a su causa o fueron transformadas en colonias, ya que estableció en ellas a veteranos de
su ejército a los que les daba las tierras de los pompeyanos: Corduba, Hispalis, Urso y Hasta; en
cambio Ulia y otras más adquirieron el estatuto de municipio romano. A su vez, favoreció a los
indígenas que le habían sido fieles, concediendo a muchos de ellos el derecho de la
ciudadanía romana. Algunos de los notables provinciales entraron a formar parte del
tradicional gobierno republicano. Esta reorganización no quedó circunscrita a la Bética, sino
que también se hizo extensiva a la Lusitania meridional; buena prueba de ello son las colonias de
Norba Caeserina (Cáceres), Scallabis, Praesidium Iulium (Santarem) y Metellinum
(Medellín). En la Hispania Citerior solamente Tarraco y Carthago Nova consiguieron el rango de
colonias. En conclusión, podemos afirmar que bajo César se conformará la estructura político-
administrativa definitiva que recibirán como herencia Augusto y el Imperio.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
TEMA 10: HISPANIA BAJO LA ÉGIDA DEL IMPERIO ROMANO. AUGUSTO Y LA GUERRA CONTRA
CÁNTABROS Y ASTURES
Según los autores latinos una de las causas desencadenantes de las denominadas guerras
astur-cántabras fueron las incursiones contra los territorios de vacceos, turmogos y autrigones de
quienes les interesaban, entre otras cosas, los cereales. Existiría igualmente un motivo
económico entre los objetivos de la anexión romana del noroeste peninsular, consistente en el
aprovechamiento de los recursos auríferos (y metalíferos en general) de la región. La defensa
de las poblaciones atacadas ya integradas en el marco de la administración romana pudo ser un
pretexto de Estado romano para iniciar su ataque contra el último reducto de las
poblaciones septentrionales hispanas. Sin embargo, algunos investigadores consideran que el
factor económico no constituiría el móvil prioritario de la invasión y conquista del norte
peninsular por Roma. A este respecto para Harmand la causa principal estribaría en la
reorganización administrativa del Occidente mediterráneo con el fin de que Italia mantuviera su
impronta occidental y alejarse así de las corrientes culturales orientales, en especial las
griegas. Se ha asegurado por ello que el motivo último de las guerras astur-cántabras, y de que
Augusto las dirigiese en persona (una fase de las mismas), consistiría en dejar resueltas para el
futuro una serie de cuestiones de política exterior y carácter militar más que de índole
diplomática, buscando así establecer un sistema defensivo estable.
En este sentido el traslado del limes (línea fronteriza) germánico al río Elba en Germania
llevado a cabo por los generales de Augusto que persigue los mismos objetivos, la estabilidad de
las fronteras. Todos estos motivos explicarían el inicio de una guerra de tales
características, así como el hecho de que el propio Augusto asumiese la dirección de la misma,
sobre todo si tenemos en cuenta los beneficios propagandísticos que conseguiría con dichas
operaciones militares. Las fuentes escritas recogen con profusión su presencia, a pesar de
haber sido muy corta en el tiempo y de escasa entidad desde el punto de vista militar, ya que
fueron sus legados los encargados de las operaciones bélicas más significativas. Desde la
campaña cesariana contra los galaicos no existirían ataques contra los pueblos septentrionales
hasta el 29 a. C Pese a ellos contamos con indicios suficientes para creer que se producirían
revueltas en la región noroccidental hispana, puesto que, en ocasiones, las noticias del triunfo
alcanzado por los generales romanos deben referirse a combates con dichas poblaciones, que
aún no estaban sometidas a Roma. En el 43 a. c Marco Emilio Lépido lograría el triunfo sobre
Hispania, mientras que en 38 o 37 lo conseguiría Cneo Domicio Calvino al tiempo que en el 35 lo
alcanzaría Gayo Norbano Flaco y al año siguiente Lucio Marcio Filipo.
Y en el 33 Apio Claudio Pulcher, de acuerdo con los Aeta Triumphalia de esas fechas. En
el transcurso del 29 se iniciarían los ataques contra astures y cántabros con la campaña
de Estatilio Tauro contra ambas poblaciones y los vacceos; a ello hemos de añadir el
triunfo logrado por Gayo Calvisio Sabino, que aparece reflejado en los Aeta Triumphalia del año
28. De esta forma, puesto que Augusto no pisaría territorio hispano hasta el año 27, y
únicamente al siguiente participaría en los combates, el inicio de las hostilidades contra las
poblaciones septentrionales sería anterior a su llegada. Sin embargo, a pesar de la
importancia de las guerras astur-cántabras las fuentes antiguas referidas a ellas resultan
escasas, pudiéndose integrar en dos corrientes, una representada por Floro y Orosio, y la
otra por Dión Casio. Frente a los dos primeros historiadores, que nos presentan
el desarrollo de los acontecimientos sin una cronología precisa, Dión Casio nos ofrece esa
cronología, aunque los hechos aparecen narrados de manera sucinta. Todo ello ha llevado
que existan diferentes interpretaciones de los sucesos entre los autores modernos que han
prestado atención al tema. Los acontecimientos se desarrollarían sintética y gradualmente de la
manera siguiente: Augusto desembarca en Tarraco a finales del año 27, preparando la
impedimenta y bagajes necesarios para atacar a los cántabros.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
Poco tiempo después el ejército romano atacaría el enclave astur de Lancia. Las referencias de los
historiadores antiguos acerca de Lancia en el marco de las guerras astur-cántabras son
bastante evidentes: Floro lo describe como un núcleo de población muy fortificado. Por su
parte Dión Casio confunde a Publio Carisio con su hermano o padres (Tito), pero realza el
hecho de que Lancia se identificaba con “la mayor aldea de los astures”. Y, finalmente, Orosio
recoge el hecho de que los astures que habían logrado escapar de la matanza de Publio junto a
Brigaecium se refugiarían en Lancia que sería capturado por el ejército romano. Tras la toma de
Lancia [Villasabariego (León) o Arrabalde (Zamora)], el ejército de Publio Carisio se
desplazaría en dirección a Bergidum (en el Bierzo leonés), desde donde pudo iniciar una nueva
penetración en territorio galaico en el verano del año 25. En cualquier caso, una vez
derrotadas estas poblaciones septentrionales, se celebrarían unos juegos en Roma presididos por
Tiberio y Marcelo. Al tiempo que Lucio Sestio, legado imperial en la campaña del 25-24, dedicaría
en honor de Augusto las Aras Sestianas, emplazadas en varios enclaves próximos a la costa
cantábrica.
Se produce una nueva sublevación de cántabros y astures al año siguiente (24 a. C), en la que
quizás participaron poblaciones galaicas, y que sería sofocada con rapidez por parte de Lucio
Aelio Lamia. Los levantamientos de las poblaciones septentrionales se recrudecerían en el año
22, siendo los astures los primeros en sublevarse, espoleados por la crueldad del legado de la
Lusitania Publio Carisio y arrastrando con ellos a los cántabros. Por su parte el legado imperial
Gayo Furnio (22 a. C) derrotaría poco después a los cántabros, debilitados ya tras las campañas
de Augusto y sus lugartenientes, trasladándose a continuación en ayuda de Publio Carisio,
quién se hallaba en una situación comprometida frente a los astures. El episodio final de esta
expedición militar lo constituiría la toma y destrucción definitiva del mons Medullius (año 22 a. c),
enclave en el que habrían encontrado refugio seguro tanto los astures como los galaicos
que habían conseguido salir con vida de los anteriores enfrentamientos. A pesar de los
diferentes emplazamientos formulados para la ubicación de este territorio, si tenemos en
cuenta las connotaciones mineras que dichas región tendría posteriormente para los romanos
(explotaciones auríferas de Las Médulas), el mons Medullius se correspondería con esta zona del
Bierzo, que en el Alto Imperio se hallaba enmarcada en el conventus Asturum.
Seria, por tanto, en dicho suelo donde confluirían los ejércitos de la Citerior Tarraconense y
Lusitania, tras haber atacado las regiones de Cantabria y Gallaecia-Asturia respectivamente,
con el objetivo de doblegar la última resistencia de los indígenas hispanos. Sin embargo, esa
derrota de astures y galaicos en el monte Medulio no impediría nuevas sublevaciones y
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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TEMA 11: HISPANIA DURANTE EL ALTO IMPERIO ROMANO. LA FUNDACIÓN DEL PRINCIPADO.
LOS EMPERADORES E HISPANIA. LA DINASTÍA DE LOS ANTONINOS. ECONOMÍA Y SOCIEDAD
HISPANORROMANA ALTOIMPERIAL
Una vez finalizado el conflictivo periodo de guerras civiles que durante el siglo I a. C significó para
Roma la transición de la República al Imperio. Augusto, fundador del nuevo régimen,
emprendió una profunda reforma en todos los ámbitos del Estado y particularmente en el
organigrama administrativo provincial, buscando un mayor intervencionismo central que
acabase con los abusos cometidos por los gobernadores anteriores. Llegó a un acuerdo para
repartirse con el Senado el gobierno de las provincias. Aquellas consideradas más pacificadas y
romanizadas quedaron bajo la supervisión directa de la asamblea senatorial. Una vez finalizado el
conflictivo periodo de guerras.
El emperador se reservó las regiones sometidas más recientemente, donde aún era necesario
mantener tropas que conjuraran cualquier intento de rebelión. Tal planteamiento recababa
una amplia autoridad sobre el ejército romano, uno de los pilares en que se asentó el sistema de
gobierno imperial. Dentro de este planteamiento la Península Ibérica, culminada la
conquista militar con el definitivo sometimiento de los pueblos del norte, quedó dividido en
tres circunscripciones: Hispania Citerior, Lusitania y la Hispania Ulterior Baetica. Los criterios
militares y económicos (las explotaciones mineras principalmente) determinaron la
configuración territorial de la amplia Provincia Hispania Citerior, cuya capital fue Tarraco
(Tarragona). Incluía toda la zona norte, gran parte de las dos mesetas, el valle del Ebro,
Cataluña, el Levante y el cuadrante sudeste. Era una provincia con muchos contrastes. Había
territorios, como la parte oriental, integrados por Roma desde hacía tiempo, y otros, como la
franja cantábrica, recientemente pacificados. Al frente de la Citerior estaba un gobernador,
senados de rango consular designado directamente por el emperador, con el título de legatus
Augusti propraetore Hispaniae Citerioris.
Dotado con imperium militar tenía a sus órdenes las tres legiones de guarnición en el norte, la
legio IV Macedonica para vigilar a los cántabros y las legiones VI Victrix y X Gemina a galaicos y
astures. Sus tareas administrativas eran las siguientes: mantenimiento del orden, recaudación
tributaria, elaboración del censo, construcción o reparación de obras públicas, servicio postal,
etc. Su jurisdicción abarcaba tanto lo civil como lo criminal, salvo en los casos de apelación al
emperador. Contaba con un reducido equipo de gobierno. Un legatus iuridicus le ayudaba en los
asuntos judiciales. De él dependían los comandantes de las legiones (legati). Los
procuradores eran nombrados por el emperador para tareas administrativas o fiscales. A veces
hubo censitores para facilitar las complejas tareas del censo, un capítulo al que Augusto prestó
especial atención. La gradual separación de los asuntos civiles y militares, proceso favorecido por
el Princeps, propició la creación de prefecturas especializadas, como los praefecti
metalorum, encargados de los distritos mineros, y los praefecti ora maritimae y praefecti pro
legato insulorum Balearum, que vigilaban las costas catalana y balear.
El organigrama fue muy similar en la otra provincia imperial hispana, la Lusitania, que abarcaba
principalmente el centro y sur de Portugal y buena parte de Extremadura cuya capital fue
Emerita Augusta (Mérida), colonia fundada en el 25 a. C con soldados veteranos de las guerras
cántabro-astures. Estuvo gobernada por senadores de rango pretorio, también con la
denominación de legatus Augusti propraetore. Completaba el mapa ibérico la provincia
Hispania Ulterior Baetica, administrada por el Senado, cuya capital era Corduba (Córdoba). Al
frente de ella había un procónsul elegido por sorteo entre los senadores de alto rango, cuyo
mandato era anual. Fue un puesto apetecido al tratarse de una demarcación rica, con elevado
nivel cultural, alto índice de urbanización, plenamente pacificada y muy romanizada, solar de
origen de prestigiosas familias senatoriales.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
Las competencias administrativas y judiciales del procónsul eran semejantes a las que tenían sus
colegas de la Citerior y Lusitania, aunque carecía de poder militar al no haber tropas
estacionadas regularmente. A sus órdenes estaba el legatus proconsulis, en quien delegaba las
funciones jurídicas, y el quaestor, que administraba las finanzas provinciales. No obstante
áreas importantes de la Bética formaron parte del extenso patrimonio imperial y fueron
controlados directamente por el emperador a través de sus procuratores.
El culto imperial, que se inició con tanto celo en Hispania, avanzó en tiempo de Tiberio, y en
inscripciones, de Antequera y Lisboa, tenemos dedicaciones a miembros de la familia imperial; en
Arjona en el siglo I tenemos atestiguado un Pontifex domus Augustae, y Pontifices Augusti en
Itálica. Luz sobre el gobierno de Tiberio arroja otra noticia de Tácito, por la que sabemos que “el
hombre más rico de las Hispanias”, Sexto Mario (protegido en otra ocasión por el propio
emperador contra un denunciante), fue acusado en los años finales del reinado de haber
estuprado (violado) a su hija por lo que se le condenó a ser despeñado por la roca
Tarpeya.
El historiador no deja de decir maliciosamente que Tiberio fue movido por la calumnia y
se quedó con las minas del acusado. De la riqueza inmensa de la familia dan idea los topónimos
Mons Marianus y Sierra Mariánica o Morena. Como ha señalado A. Garcia y Bellido, la
romanización se volvió más lenta bajo la dinastía julio-claudia. Bajo Tiberio solo se fundó
la colonia de Dertosa (Tortosa). Una inscripción del año 37 ha conservado el juramento de lealtad
de los lusitanos de Aritium Vetus a Calígula al ser nombrado emperador. Entre los acusados
durante el reinado de Calígula se citan a los cordobeses Junio Galión, por adular a los
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
La crisis del año 68 tuvo mucha resonancia en las Hispanias. M. Salvio Otón, el marido de
Popea, había sido enviado por Nerón hacía diez años como legado de la Lusitania, y el
aristocrático senador Servio Sulpicio Galba llevaba ocho a cargo de la Citerior. Ambos parece que
en estas provincias habían actuado con dignidad, y de Otón se decía que con generosidad,
extendida a ciudades de la Bética. Galba, que no parece haber tenido apoyo del país, sino en su
legión VI, la única de guarnición en la Península, fue primero aclamado en Cartagena, y
luego proclamado imperator en Clunia. Lo mismo que Otón, como otros gobernadores de
provincias occidentales, había visto con interés la ocasión de que se sublevara contra Nerón en
las Galias C. Julio Víndex. Derrotado Vindex, Galba, que al pronto se había resistido a ser
llamado imperator y no quería aparecer sino como legado del senado y el pueblo
romano, parecía a muchos la persona adecuada para restaurar un principado que pudiera,
como acreditan monedas del efímero reinado, colocarse bajo la advocación de Libertad
P(opuli) R(omaní) o Libertas Publica, o al menos, de la Libertas Aug(usta).
En el torbellino del año de los cuatro emperadores, los dos gobernadores de las Hispanias que
ocuparon el trono desaparecieron enseguida. Del eco en la Península de tales catástrofes nos
llega que Galba hizo ejecutar, según le echa en cara Otón, a los militares Obultronio Sabino y L.
Cornelio Marcelo; y que el tercero de los aspirantes a emperador, L. Vitelio, jefe de las tropas de
Germania inferior, contó por un momento, si hemos de creer a la leyenda de monedas
suyas, con el Consensus Hispaniarum. La dinastía triunfante aporta nuevos modos. Vespasiano
era de una modesta familia sabina, que ya con su abuelo había comenzado a ascender en la
carrera militar y en la administración; él mismo había llegado a general en jefe en la guerra
contra los judíos. Representa muy bien la nueva clase, una vez que el gobierno de las
provincias es un privilegio de la aristocracia, sino misión de una burocracia ordenada y tenaz. El
gobierno de Vespasiano (69-79), que se caracterizó por el cuidado de las provincias y el afán de
hacer progresar la romanización, fue decisivo, más que en ninguna otra parte, en la
Península.
El año 73-74 concedió Vespasiano a Hispania entera el derecho latino minor, según el cual los que
habían desempeñado una magistratura ganaban la ciudadanía, y a la vez favorecía la
creación de ciudades, sobre todo en el norte, donde pervivían aún los modos de vida
prerromanos. Iria Flavia (La Coruña), Flaviobriga (Castro Urdiales) y otros municipios llamados
Flavios hasta el número de once pregonaban por toda la península los afanes del emperador por
hacer avanzar la asimilación del país que, fuera de Italia, era el más romanizado de todos. Una
inscripción de Oriente nos ha conservado el nombre de Q. Vibio Crispo, el legado que
gobernaba la Citerior en el momento en que los peregrini de Hispania fueron censados como
sujetos de derecho latino.
Hispania aparece en paz. La península tiende hacia su unidad, y a sus capitales, sobre
todo Tarragona, confluyen gentes de todos los pueblos y legiones. Las tropas de guarnición en
la península son en general de origen hispano. Por otra parte, soldados hispanos acuden
numerosos a las unidades romanas en las fronteras lejanas. Quizá con esta principal finalidad
concedió Vespasiano el derecho latino a toda la península. Con Nerva y su hijo adoptivo
Trajano se abre un siglo que representa en el orden político y administrativo, en la eficiencia del
gobierno en la capital y en las provincias, el punto más alto de la civilización antigua.
Sofistas y retóricos hicieron la propaganda de este ideal, así Plinio el Joven, Dión de Prusa y Elio
Arístides, que fue divulgado también en las monedas imperiales con leyendas como
Libertas Publica, Roma Renascens, Optimo Princ(ipi), Pax Providentia Augusti, Concordia,
Iustitia, etc.. Por lo demás, ya en esta era de pública felicidad se perciben los rasgos de
estancamiento y decadencia de ideales e instituciones, socavados por inquietudes sociales y
nuevas ideas religiosas.
La carrera de Trajano, el primer provincial que asciende al trono imperial, es típica hasta
entonces del funcionario que se forma bajo los príncipes, sobre todo en tiempo de los Flavios. En
un trabajo sobre otro militar contemporáneo de Trajano, e igualmente hispano, M. Cornelio
Nigrino, Alfoldy y Halfmann han podido señalar que por ejemplo hubiera podido recaer sobre él,
como en Trajano, la elección de Nerva y de los grupos poderosos de Roma. El padre de
Trajano fue el primero de la familia en ascender a la categoría de cónsul, y después de una
carrera militar brillante desempeñó el proconsulado de su provincia natal de Bética y los
gobiernos de Siria y de Asia. M. Ulpio Trajano, que siendo gobernador de Germania Superior fue
adoptado por Nerva, resultó la persona capaz de conciliar el principado con la antigua
libertad republicana. Es posible que en las familias de la Bética, se mantuviera viva la tradición de
la antigua Roma. Como provinciano, Trajano se interesó por la administración de las
provincias. El respeto a las formas constitucionales le hizo abstenerse de intervenir en las
provincias senatoriales, como la Bética. Procedió contra gobernadores rapaces o crueles, como
en el caso del de África, Mario Prisco, que era natural de Bética. Creó colonias militares en las
fronteras e impulsó las obras públicas, tanto en la Urbe, como en Italia y en las provincias. Las
Hispanias, como las provincias en general, disfrutaron de paz y florecieron prósperas. Se
calcula que la población de la Península llegó a duplicar la de un siglo atrás, en tiempos
de Augusto.
3. ORGANIZACIÓN Y ADMINISTRCIÓN DE LAS CIUDADES HISPANO-ROMANAS DURANTE EL
ALTO IMPERIO
3.1. INTRODUCCIÓN
Las ciudades eran regidas por un cuadro institucional que conocemos bien debido a la
documentación de diversa procedencia:
- jurídica (Digesto)
- Inscripciones funerarias honoríficas y monumentales.
- Series monetales que han transmitido los nombres y cargos de muchos magistrados
- Leyes municipales conservadas
3.2. DECURIONES
El principal órgano de gobierno era el consejo comunal, senatus o curia, cuyos componentes, los
decuriones, configuraban la élite dirigente local, el ordo decorionum, constituido por las familias
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más ricas y prestigiosas, a menudo bien relacionado con los altos estamentos del Estado, el
senatorial y el ecuestre. Para entrar en el ordo decurionum funcionaban unos criterios muy
selectivos y había que reunir estrictas condiciones (domicilio, edad, fortuna, dignidad, cultura,
ausencia de antecedentes penales) tal como reflejan lo estatutos hispanos.
La riqueza era un requisito importante ya que las funciones municipales no estaban remuneradas
y además los decuriones se veían obligados a realizar numerosos dispendios:
- Pagar la llamada summa honoraria cuando accedían a los honores, ingresada en el erario
municipal.
- Realizar actos munificentes para ganar popularitas sobre todo si pensaban presentarse
como candidatos en las elecciones, hacer frente a ciertas cargas (munera)
Pero también gozaban de privilegios (lugares reservados en fiestas, ceremonias, banquetes y
espectáculos, cantidades superiores en los repartos evergéticos de dinero –sportulae-) y se
distinguían del resto del populus municipal por atributos visibles (ornamenta decuronalia) que
realzaban su aristocrática condición.
Estos ornamenta decurionalia, como determinadas inscripciones indican, podía ser conferidos
honoríficamente por decreto decurional a personas incapacitadas legalmente para ejercer
funciones oficiales (jóvenes y mujeres de la oligarquía local, libertos, ricos, pero dignificados
socialmente por su condición familiar o sus liberalidades públicas. El número de miembros de la
curia variaba según la importancia de la ciudad. El censo era periódicamente actualizado con
altas y bajas de acuerdo con ciertos criterios y siguiendo determinados procedimientos de
admisión, elaborándose la lista o álbum decurional, conservado en el archivo local (tabulae
publicae). En Irni sabemos que había sesenta y tres decuriones.
Algunos delitos que acarreaban indifinitus implicaban la pérdida de la nobleza decurional, como
refleja la lex de Urso. La curia tenía importantes funciones en la vida política local, controlando
todas sus instancias y tomando decisiones que se concretaban en los llamados decreta
decurionum, de los que tenemos muchas referencias epigráficas, configurados de forma similar a
los senados consultos estatales, cuyo cumplimiento obligaba a toda la comunidad. Dentro de
dicho consejo comunal no todos los decuriones tenían la misma categoría, la escala iba desde los
pedanii, que aún no habían ejercido ningún cargo, hasta quienes se habían ocupado la más alta
magistratura, el duunvirato.
En los debates de la curia las intervenciones se hacían según el rango, siendo los duunvirales, por
la mayor experiencia administrativa que atesoraban quienes tendrían más influencia.
3.3. COMPETENCIA DE LA CURIA
Las competencias de la curia abarcaban una amplia gama de asuntos. Actuar contra sus decretos
era castigado con multas cuyo importe cuantifican las leges municipales. Entre sus
responsabilidades figuraban:
- el nombramiento de algunos cargos civiles (prefectos, curatores) y religiosos (Augustales)
- delos patronos municipales, personas pertenecientes a los altos estamentos e incluso a la
casa imperial, que actuaban como protectores de la ciudad antes las altas instancias del Estado.
- Concesión de diferentes distinciones (estatuas, honores funerarios) a personas eméritas,
así como a los más munificentes ciudadanos.
Control de los ingresos y gastos del erario municipal (pecunia publica). Ejecución de obras
públicas, fiestas y juegos. Elección de personal auxiliar de los magistrados. Nombramiento de
legati para representar a la comunidad ante el poder provincial o central, etc. Todas estas
atribuciones aparecen bien desglosadas en los reglamentos municipales hispanos.
3.4. Magistrados municipales
-Estos magistrados no eran designados por la curia sino anualmente en unos comitia donde
participaba toda la ciudadanía municipal. Eran convocados por uno de los duunviros saliente, que
actuaba como presidente del proceso electoral, se presentaban aquellos miembros del
estamento decurional que deseaban progresar en el cursus honorum o repetir en el duunvirato.
3.5. Elecciones a magistrado.
-Las leges municipales de Malaca nos ofrecen toda la legislación electoral de las ciudades
romanas, un proceso que empezaba con la professio o presentación de candidaturas, que debían
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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ser aprobados sólo si reunían las preceptivas condiciones, y seguía con la exposición pública de la
lista de aspirantes y la fase de compaña electoral.
-En este momento los pretendientes debían movilizar al máximo todos los apoyos posibles entre
sus clientes y amigos. El apasionamiento e incluso la tensión entre los contendientes y sus
partidarios se perciben claramente en la propaganda electoral pintada en Pompeya. Todo
culminaba con la votación comicial, en la que la población ciudadana votaba en sus respectivas
secciones y mesas electorales (curias en Malaca e Irni, tribus en Urso).
-Los candidatos triunfantes, que tenían la obligación de ofrecer sus propiedades como garantía
de que administraría honestamente el dinero público, debían prestar juramento de obediencia a
las leyes antes de tomar posesión del cargo el día primero de enero, como testimonia una basa
epigráfica de la ciudad bética de Singila Barba (Antequera, Málaga).
3.6. Quatroviri
-Era el colegio formado por los duunviros y los aediles. Cuando existía un colegio conjunto
existían división de competencia entre las dos instancias. A partir de la concesión de Vespasiano
del Ius Latii, los magistrados supremos fueron normalmente duoviros.
3.7. Duunvirato: Duo Viri Iure Dicundo.
-La más importante magistratura era el duunvirato. El título de Ilvir es presentado en la
documentación jurídica y epigráfica con el calificativo iure dicundo, alusivo a uno de los poderes
más importantes de que gozaba, la iurisdictio o capacidad jurisdiscente. Los duunviros tenían
derecho de veto entre ellos (intercessio) y sobre los magistrados inferiores.
-Hacían valer de forma coercitiva su autoridad imponiendo multas y otros castigos. Los duoviros
que realizaban el censo cada cincos años recibían el nombre de quinquenales. En ocasiones
excepcionales podían organizar una milicia.
• Convocaban y presidían la asamblea decurional sometiéndole propuestas.
• Administraban los fondos municipales.
• Controlaban las propiedades comunales.
• Certificaban los acuerdos con quienes obtenían las contratas de servicios y obras
públicas, cuya ejecución supervisaban.
• Se ocupaban de la seguridad
• Se encargaban de la celebración de juegos y fiestas
• Velaban por el cumplimiento de las normas urbanísticas
• Publicaban los documentos de interés general
• Periódicamente confeccionaba el censo de personas y bienes cuyos datos iban al censo
estatal.
3.8. Aediles.
-Seguían en importancia los magistrados ediles, cuyas responsabilidades aparecen desglosadas en
la lex de Irni (cap.19)
-No manejaban fondos públicos pero podían poner multa con el conocimiento de unos de los duo
viri. Tenían derecho de veto entre ellos, y sobre ellos los duo viri. Formaban parte del colegio de
los quatroviri.
-Sus funciones eran semejantes a las de los magistrados romanos del mismo título, es decir cura
urbis y les ponían más en contacto directo con el populus:
• Tareas de policía urbano.
• Vigilancia de mercados (control de pesos y medidas) para evitar fraudes; supervisión de
precios.
• Higiene pública (termas, red hidráulica y cloacas)
• Mantenimiento y limpieza de calles y edificios locales.
• Regularidad de los abastecimientos (annona, cura annonae)
• Organización de espectáculos.
3.9. Questores
-Finalmente estaba los cuestores, menos documentados epigráficamente, cuyas competencias
establece el reglamento irnitano (cap. 20): guardar, administrar y llevar las cuentes de la pecunia
communis de la ciudad.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
-Los cuestores tenían intercessio entre sí, y sobre ellos los duoviri. Lo normal es que fuesen dos,
aunque si era una ciudad importante podían tener más.
3.10. Praefectus
-También la curia podía nombrar excepcionalmente prafecti para sustituir a los duunviros en
diversos casos:
o Ausencia temporal de más de un día del municipio
o Muerte
o Ofrecimiento honorífico del duunvirato a un miembro de la casa imperial representado
por un prefecto.
3.11. Sacerdotes de la ciudad.
-Los sacerdotes oficiales de las comunidades de derecho romano y latino copiaron a los de Roma,
constituyendo dos colegios, el de los Pontífices y el de los Augures. Por los testimonios que
tenemos de la ley de la ciudad de Urso sabemos que el número de componente de los colegios es
el mismo, de tres en este caso concreto.
Los augures, que tan mal atestiguados están en otras partes del Imperio, aparecen respaldados
por las inscripciones en Hispania, como es el caso de los de Ilici, Carthago Nova y Asturica
Augusta.
3.12. Subalternos libres (apparitores)
-Los magistrados eran ayudados en sus tareas por un equipo de subalternos libres, apparitores,
cuya tipología, número derechos y sueldos son especificados en la lex colonial de Urso:
o Scribae, los más importantes, encargados del tabularium (archivo municipal).
o Accensi (ordenanzas)
o Lictores (escolta)
o Haruspices (para las consultas auspíciales previas a los actores oficiales consultando las
entrañas de las víctima, hígado y vesícula biliar)
o Viatores (correos)
o Praecones (pregoneros)
o Librarii (copistas)
o Tibicines (flautistas)
-También contaban con el auxilio de esclavos y libertos de propiedad comunal mantenidos a
costa del erario local. Asimismo, por lo que reflejan alginas inscripciones hispanas, las ciudades
podían contratar médicos y profesores públicos.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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TEMA 12: EL BAJO IMPERIO ROMANO EN HISPANIA. FACTORES Y SÍNTOMAS DE LA CRISIS DEL
ALTO IMPERIO. EL SIGLO IV EN HISPANIA
piensa que lo eran prácticamente todos los hispanos; pero la existencia de no pocos Aurelii nos
hace pensar que si tuvo efectividad, aunque limitada.
-El año 214, probablemente se produjo una nueva reorganización de las Provincias de Hispania,
según se dedice de iuna inscripción recogida en el CIL (II, 2661) en la que se hace referencia a las
siglas P(rovincia) H(ispania) N(ova) C(iterior), uno de cuyos gobernadores fue [Link] Cerialis, bajo
cuya jurisdicción estaba la legio VII Gemina, la única legión de la P.I.
otros fue duradera; pues se encuentran otros pataleos entre las provincias del Imperio y hay una
inscripción (CIL II, 491 1), de finales del s. IV, que se hace referencia a la nueva provincia que
D’Ors completa con Gallaecia.
-En general, el gobierno de Caracalla, prestó una gran atención al fomento y cuidado de la red
viaria, según acredita la redacción del Itinerario Antonini Augusti, que lleva su nombre. Es una
descripción de las vías de comunicación de todo el Imperio con los nombres y distancias entre
cada ciudad y el total de cada vía.
-Su actuación en este campo en Hispania se centró en la vías del NO, donde se localizan la
mayoría de los miliarios del s. III: 12 en las vías de Bracara-Asturica. La secuencia de las
explotaciones mineras del NO explica este interés por el buen estado de la red viaria. Se confirma
la explotación de este sector minero, pues conocemos el nombre de un procurator Augusti,
Claudius Zenobius.
1.3. Macrino, Heliogábalo y Alejandro Severo (217-235)
-La preocupación por el estado de la red viario del NO nos lo prueban los dos miliarios de Bracara
dedicados a Heliogábalo. El interés de los Severos por mantener una buena red viaria lo
confirman los historiadores augusteos (Vit. Alex. Sev. XXVI, 11): “reparó los puentes que Trajano
había construido en casi todos los lugares del Imperio, construyendo también otros nuevos. A los
restaurados les conservó el nombre prístino de Trajano”
2.1. La crisis del siglo III en Hispania
-La crisis del siglo III, que venimos augurando a través de una serie de acontecimientos políticos y
sociales, va a afectar profundamente al Imperio romano en el campo político, social y económico;
con menor intensidad en Hispania.
-Semejante inestabilidad política se traduce en un abandono casi absoluto de los problemas
hispanos que salva su situación por su alejamiento de las fronteras y del centro de las luchas
civiles; en lp económico se salva de la crisis por su excelente producción agrícola y minera. Pues
se levantaron costosas murallas en la mayoría de las ciudades, lo que suponía una situación
económica capaz de afrontar grandes gastos durante largo tiempo.
-Su construcción respondió a una política general inspirada desde el poder central y por el
subvencionada y regulada en líneas generales, aunque su concreción responde a la iniciativa
local. Aunque, no cabe duda de que también en Hispania asistimos durante esta época a una
clara evolución del capitalismo esclavista hacia el latifundismo que se apoya en el colonato y el
arrendatario libre
-Se produce un crecimiento de la presión fiscal que unida a la escasez de los productos básicos y
la devaluación de la moneda provoca:
La progresiva desaparición de las clases medias y artesanas de la ciudad y el abandono de
kla ciudad.
La propensión de los más poderosos a tesaurizar y acaparar las monedas y objetos de
metales preciosos.
-Ahora bien, como antes advertimos, la economía de Hispania es buena y prueba de ello es que
en las ciudades, aunque michas decaen, otras mantienen su vigor y prestigio tras sólidas murallas
y las villae, numerosísimas, levantar también sólidas defensas y construyen hermosos recintos
donde proliferan riquísimos mosaicos
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
-En efecto, los hallazgos de gran cantidad de miliarios en Hispania nos ponen de manifiesto la
preocupación por el buen estado de la red viaria peninsular u la continuación de la política
iniciada por Alejandro Severo.
-En este plano de reconstrucción de carreteras y puentes jugó un papel importante Q. Decius
Valerinus, que fue legado propretor en la provincia de Mesia Inferior y que en el 238 lo era de la
Tarraconense. Su labor debió desarrollarse desde los últimos meses de gobierno de Alejandro
Severo haya finales del reinado de Maximino
-La documentación epigráfica nos confirma en el 238 realizó restauraciones en la vía que
comunica Bracara con Asturica -7 miliarios-, en la via que unía Cartago Nova con el Pirineo y en la
via que comunica la Meseta Septentrional con el castro de Urdiales.
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Historia Antigua de la Península Ibérica
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de su gobierno y la tenaz lucha que sostuvieron en la frontera para contener a los bárbaros y que
al fin remataron felizmente con Diocleciano
-De ahí que la obra de los emperadores ilirios en Hispania fuese más bien escasa y poco notoria:
algunas dedicatorios y miliarios con las habituales reparaciones de vías romanas.
-Se conservan tres miliarios dedicados a Aureliano (270-275) del año 270; uno de ellos en la via
que unía la Meseta Norte con Suances.
4.2. Tácito
-Llama la atención que en estas vías norteñas los miliarios correspondan al último tercio del siglo
III. Su ubicación en la región cántabra es probable que tenga su explicación en la promoción de
los puertos litorales norteños para favorecer las relaciones comerciales de estas regiones con
Britania y la Galia Atlántica.
-De Tácito (275-276) se conservan cinco miliarios en la zona meridional de Lusitania que le ponen
de manifiesto su interés por la red viaria de esta región. Tras su asesinato, parte del ejército
aclamó emperador a su hermano Annio Floriano, prefecto de los pretorianos, reconocido en Italia
por el Senado.
4.3. Probo
-Según Zósimo (I, 64, 9) mantuvo su poder, reconocido por algún tiempo en Hispania y las Galias.
En una inscripción de Italica se le celebra como Magnus et Invictis.
-En el gobierno de Probo (276-282) sabemos que se permitió a las provincias cultivar libremente
el viñedo, aboliendo el celebre edicto de Domiciano; aunque no sabemos si esta media afectó
fundamentalmente a Hispania, en donde es probable que no se ubierqa interrumpido las
plantaciones y consiguientes cosechas
-La adhesión de Hispania a Probo debió de ser relativa, pues varias inscripciones donde su
nombre aparece borrado así lo manifiestan.
5. De Diocleciano a Teodosio (284-395)
5.1. Diocleciano (284-305) y la Tetrarquía.
-El gobierno de Diocleciano inició un momento nuevo, con la introducción de un sistema
absolutista y sacralizado. La península era una zona alejada, en retaguardia, por lo que las fuentes
del siglo IV d.C. se ocupan poco de ella u parece que se mantuvo en paz.
-En la división que se realizó del gobierno romano, la parte occidental vino a quedar bajo la
responsabilidad de Maximiano como Augusto y de Constancio Cloro como César. Las provincias
hispanas, según señala Lactancio (de mort., 8, 3), pese a las afirmaciones de otras fuentes, parece
que correspondieron al primero, junto con Italia y África, mientras el segundo detentaba Galia y
Britannia.
La diócesis de Hispania
Para evitar problemas de coordinación entre la administración centras y los gobiernos
provinciales, Diocleciano reagrupó las provincias en circunscripciones más amplias: la
diócesis.
Al frente de éstas se encontraba un vicario o viceprefecto del pretorio. En sus inicios,
estos cargos correspondían a miembros ecuestres, pero bajo Constantino los
desempeñaron miembros del senado.
Las provincias de Hispania fueron agrupadas en una circunscripción más amplia: la
diócesis Hispaniaum, bajo el mandato de un vicario, De todas las diócesis, la de Hispania
era de las que menos provincias agrupaba, en total 6.
La lista de Verona (Laterculus Veronensis)-cronología entre el 303/314- nos habla de las
provincias que formaban la diócesis hispana: Baetica, Lusitania, Carthaginensis,
Gallaecia, Tarraconensis y Mauritania Tingitana.
La Notitia Dignitatum nos ofrece la organización de la prefectura, la de la diócesis y la de
las provincias. También nos indica los rangos específicos que tenían las provincias
hispanas:
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
-En el año 297, con anterioridad a su campaña en África, hubo de luchar contra los francos,que
realizaban incursiones pirática en las costas hispanas. Cuando en el año 305 d.C. abdicaron
Diocleciano y Maximiano, en la parte occidental Constancio Cloro pasó a Augusto, teniendo a
Severo como César; Hispania quedó para el Augusto, junto a la Galia y Britannia. La muerte de
Constancio Cloro en York, el 25 de Junio del 306m provocó un primero conflicto, cuando el
ejército proclamó Augusto a Constantino, hijo de Cloro.
5.2. Constantino (306-337)
-Su reconocimiento como César por Galerio, el Augusto superviviente, y el nombramiento de
Severo como Augusto, resolvió provisionalmente el problema. En este nuevo esquema
Constantino habría heredado los territorios que tenía su padre cuando era César e Hispania hubo
de pasar a Severo.
-En octubre surgió un nuevo conflicto, que terminó por romper finalmente el sistema tetrárquico
de gobierno: la usurpación de Majencio. Entonces, Galerio ordenó a Severo que le atacase desde
Milán, lo que llevó a cabo, sin embargo, fue abandonado por sus soldados juntos a los muros de
Roma y se retiró a Ravena, entregándose a Maximiano bajo la promesa de respetar su vida.
-Cuando Galerio invadió Italia en el 307, Majencio dio muerte a Severo. Si se busca un momento
en el que Hispania hubiese pasado a manos de Constantino, podría ser precisamente este;
Constantino pudo tomarla, aprovechando las circunstancias, puesto que en este año se proclamó
Augusto, y todo hace pensar que la diócesis no perteneció a Majencio.
-En cualquier caso, el final fue el restablecimiento, en el año 324, de la unidad imperial por
Constantino I, bajo su gobierno Hispania permansión en paz, sí que tenemos noticas de la
existencia de ningún problema político durante este período. Aunque parece acentuarse en
Hispania la decadencia de las ciudades.
-Así, estos curiales empobrecidos, agobiados por la responsabilidad fiscal que recaía sobre ellos
como perceptores de los impuestos ciudadanos y mermados en su capacidad por el creciente
intervencionismo por parte de los gobernadores provinciales y vicarios en los asuntos y finanzas
municipales, intentaron frecuentemente desertar de las curias en muchas de las ciudades del
Imperio.
- Hispania no escapó de este tendencia como demuestra una disposición de Constantino del 317
dirigida al Comes Hispaniorum en la que se trata de la deserción de muchos curiales hispanos.
PARTE NO VISTA
Constancio II (337-360)
Al morir Constantino I en el año 337 d. C., el gobierno del Imperio pasó a manos de sus
hijos supervivientes, Constantino II, Constancio II y Constante. Mientras el segundo de éstos
gobernaba en Oriente, los otros dos lo hacían en Occidente. Constantino II mantenía Galia,
Hispania y Britannia, y parece que ejercía una cierta tutela sobre los territorios de Italia, África e
Ilírico, asignados a Constante. En 340 d. C. Constante venció y dio muerte a Constantino II, que
había invadido Italia, por lo que quedó así como único emperador en Occidente.
Constante fue muerto en el 350 d. C., cuando huía hacia Hispania, a raíz de la usurpación
de Magnencio en la Galia. La teórica adhesión de la diócesis a la usurpación, habida cuenta de su
dominio de toda la prefectura de las Galias, no resulta concluyente. Las fuentes no mencionan
claramente a Hispania como favorable a Magnencio. Constancio II debía de contar con ciertas
lealtades en la diócesis, y además pronto supo ganarla para su causa, enviándo por mar tropas
que cortaron los pasos de los Pirineos, por lo que Magnencio no pudo huir a África a través de
ella. Tras la muerte del usurpador, que se suicidó en 353 d. C., las referencias a hechos o
personas de la diócesis durante el gobierno de Constancio II resultan escasas.
Juliano II (361-363)
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Historia Antigua de la Península Ibérica
José Martínez Balbuena
LA DINASTÍA TEODOSIANA
Teodosio I (379-395) y Magno Máximo (383-388)
Una inscripción de Siresa (Huesca) hace referencia a una Nova Provincia Maxima,
gobernada por un consularis. Hay que suponer que fue creada por Magno Máximo y que
seguramente se trataba de una parte desgajada de la Tarraconense, a la que se volvió a
reintegrar tras la ejecución de Magno Máximo en el 388 d. C. Después de su derrota a manos de
las tropas de Teodosio. Durante el período de gobierno de Magno Máximo y Teodosio I se
manifestó un predominio de hispanos tanto en las áreas civiles como en las militares, e incluso la
sede romana estaba ocupada por Dámaso, también hispano.
Durante el mandato de Magno Máximo fue ejecutado Prisciliano. Hispano de origen
noble, predicaba una doctrina de origen místico que tenía una fuerte oposición entre otros
hispanos cristianos, como Higinio e Hidacio, obispo de Cordoba y Mérida respectivamente. En el
380/1 fue consagrado obispo de Avila. Fue denunciado ante Magno Maximo y después de varios
procesos fue condenado y ejecutado en el 385 en Tréveris. Se le ha considerado el primer
disidente cristiano que fue condenado por el brazo secular después de ser denunciado por el
sector oficial. Su doctrina encontró un fuerte eco en Gallaecia, y todavía perduraba a mediados
del siglo VI.
había nombrado César, acompañado de Geroncio. El nuevo usurpador había incorporado nuevos
magistrados en la diócesis; nadie se le opuso con excepción de los familiares de Teodosio:
Dídimo, Veriniano, Lagodio y Teodosiolo. Los dos primeros reunieron en Lusitania un ejército
privado, formado por colonos y esclavos, con el que intentaron detener a las tropas de
Constante, realmente mandadas por Geroncio, siendo derrotados y hechos prisioneros con sus
respectivas familias.
Honorio, Máximo Tirano (409-411)
Lagodio y Teodosiolo, que se habían mantenido a la expectativa, huyeron a Oriente e
Italia respectivamente. Constante regresó a Arles llevándose a los prisioneros, mientras Geroncio
quedaba en la Península. La actuación de éste produjo desconfianza a Constantino III, que
nuevamente envió a Constante, acompañado de Justo, que venía a sustituir a Geroncio. De esta
forma, se inició un problema que trajo como consecuencia, en definitiva, la entrada de los
suevos, vándalos y alanos —que estaban asentados en Aquitania— en la Península y la
proclamación de un emperador hispano, Máximo, para la diócesis (con residencia en Tárraco).
El ataque de Geroncio a Constante, que fue asesinado en Vienne, se vio continuado con
el sitio de Arles contra Constantino III. Finalmente la reacción del emperador legítimo, Honorio,
obligó a Geroncio a volver a Hispania, donde sus soldados se rebelaron contra él atacado en su
propia casa, hubo de suicidarse. A Máximo se le perdonó la vida y subsistió en el territorio dejado
a los bárbaros. Pese a que la Tarraconense quedaba bajo el dominio de Honorio —e incluso, en
ciertos momentos posteriores, otras provincias—, el final de la Hispania romana se puede decir
que se había consumado.
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