En primer lugar, hay que tener en cuenta que no se puede enseñar
matemáticas a los niños desde el prisma de un adulto, debido a que el menor
posee un pensamiento egocéntrico y requiere de un proceso de aprendizaje
donde vaya adquiriendo a la par que descubriendo los conocimientos de forma
progresiva, trabajando de esta forma el pensamiento abstracto que aún no
tiene. De este modo, quedan reflejadas las fases del aprendizaje por
descubrimiento de Brunner:
-La primera fase es la manipulativa. Una de las formas más sencillas de
entender las matemáticas es a través de los sentidos mediante el uso de
regletas, palillos, balanzas…, pues este tipo de elementos permite comenzar a
trabajar el conteo, volumen, suma y resta de una forma indirecta, siendo la
primera toma de contacto del menor con las matemáticas.
-La segunda fase es la escrito-verbal. En esta fase se trabaja tanto de forma
oral como escrita las matemáticas, ya sea a través de dibujos, de forma
verbal…
-La tercera fase es la simbólica. En ella el menor es capaz de asociar la
representación simbólica del número con lo que representa, más allá de lo que
percibe visualmente. Por ejemplo, es capaz de asociar el número 5 con la
cantidad que refiere.
Las matemáticas forman parte de la vida del menor desde que nace, pues no
sólo son símbolos, ecuaciones, suma y restas. Las matemáticas es
pensamiento, es saber razonar. De tal modo, lo que hace que todo tenga
sentido numérico desde los primeros años de vida son las capacidades
cuantitativas innatas que posee el niño, consta de tres etapas: permanencia,
adiciones y sustracciones, y discriminación de conjuntos.
El juego está presente en todo el proceso de aprendizaje en la etapa de
Educación Infantil, permite practicar en situaciones poco habituales, esta es la
manera natural que tiene nuestro cerebro para aprender. Por ejemplo, una de
las actividades puede ser el juego de los niveles de la cadena numérica donde
se trabaja el conteo, símbolo numérico; otra actividad puede ser la familia
numérica donde se trabaja la clasificación individual de las familias numéricas.
El juego es un elemento que facilita trabajar el ensayo-error, es decir, el
docente propicia el error del alumno para conseguir una mayor atención con la
finalidad de obtener nuevos conocimientos.
Antes de llevar a la práctica cualquier actividad el docente debe saber
responder a las preguntas: ¿Qué,cómo y por qué aprender?
Según National Council of Theachers of Mathematics, una actividad
matemática completa es aquella, en la que en el desarrollo de los diferentes
juegos se plantean una serie de dificultades para que el menor sea capaz de
resolverlos a través del razonamiento y la demostración, llevado a la práctica
mediante la experimentación. Es muy importante la comunicación, tanto del
docente como del alumno, para saber si los contenidos han sido interiorizados
correctamente potenciando conexiones con los conocimientos matemáticos a
través de la representación.
Es importante crear conexiones ya que, cuando el niño asocia lo aprendido en
clase con la vida cotidiana le resultará más fácil recordarlo. De igual forma, el
cerebro son conexiones, cuando el niño aprende algo nuevo se generan
nuevas conexiones en su cerebro.
Con la nueva ley la LOMLOE, se producen una serie de cambios, uno de ellos
y el más significativo es la eliminación de los objetivos por competencias, que
es la capacidad de saber utilizar los conocimientos aprendidos en diferentes
contextos. El proceso de evaluación va mucho más allá de una simple
calificación, pues consta de una serie de etapas donde se recogen datos de
forma variada, siendo esta información analizada para poder ser entendida y
finalmente tomar decisiones.
Para finalizar, hay que tener presente que cada alumno tiene unas necesidades
o ritmo de aprendizaje diferente al resto, por lo que se debe trabajar la atención
individualizada con cada alumno, este modelo de aprendizaje se denomina
Diseño Universal para el Aprendizaje.