Cómo leer textos académicos
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¿Qué estrategias podemos aplicar para comprender un texto técnico o administrativo?
Como hemos visto, la función dominante en los textos técnicos y administrativos es por
lo general informativa, instruccional, prescriptiva. Poco margen queda para la crítica,
para interpretar la intención del autor, etc. Una lectura eficaz en estos casos pasa por
comprender la información, el orden en que se expone, su lógica, por eso, en los textos
administrativos, utilizaremos las estrategias superestructurales.
En la medida en que esos textos nos resultan familiares, aprovecharemos nuestros
conocimientos previos ante cada nueva situación de lectura, lo que potencia nuestra
posibilidad de aplicar estrategias inferenciales. Como son textos que apuntan a minimizar
la subjetividad, para captar la intencionalidad del emisor, deberemos prestar atención a
los elementos contextuales que, por lo general, informan sobre roles y funciones dentro
de la institución. La tendencia al estilo impersonal y objetivo es un rasgo compartido por
los textos científicos y académicos. Pero estos últimos le agregan el detalle de una
mayor complejidad léxica y conceptual. Por eso, imponen el ciclo de lectura en etapas y
la aplicación de estrategias especiales.
Otro panorama presentan los textos ligados al estudio. Existen importantes desarrollos
teóricos en el campo educativo centrados en los procesos lectores ligados a lo educativo,
situaciones en donde se lee para aprender. Pero, como señalan las estadísticas: se lee
pero no se comprende, se estudia pero no se aprende. En busca de soluciones al
problema, surgen las propuestas encuadradas en la línea de la alfabetización
académica, que proveen pautas para el abordaje de los textos universitarios, es decir,
textos de orientación teórica y conceptual.
¿Este tema le resulta conocido? Seguramente, ya que Ud. ha cursado el Módulo
Introductorio de la Tecnicatura, donde se le brindaron parámetros para abordar los textos
que aquí trabajamos. En esta instancia, le proponemos que aborde el material de
Castagno y Dennler (2008). Notará que las autoras hacen hincapié en la idea de que
comprender es construir un sentido global, es decir, completo, transversal, ordenado,
jerarquizado; no atado a la secuencia lineal en que el texto escrito presenta las ideas.
El lector construye el sentido operando con el texto en su totalidad, estableciendo cruces,
relaciones, saltos atrás y adelante, captando organizaciones, niveles de estructuración
de forma y de contenido. Si dijimos que el texto es una trama y que el sentido se aloja en
ella, tanto en las partes como en los intersticios, como si fuera una red, el lector, para
reconstruirlo, para configurar una representación mental de lo leído, tiene que rearmar
esa red, esa trama, a nivel del texto como unidad global, no de las partes aisladas tal y
como se van sucediendo. Caso contrario, la comprensión será débil y fragmentaria.
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Parece una obviedad, algo sencillo. ¿Cómo se logra? Las autoras le enseñan a
deslinealizar la información. Utilizan la metáfora del mapa, una metáfora espacial, que
asimila al texto con un lugar por recorrer, y en esa línea figurativa, hablan de recorridos
globales y locales. Planos textuales que Ud. debería estar en condiciones de diferenciar
luego de abordar el texto ¿Se anima a intentarlo? Otro aspecto importante a considerar
son los factores dependientes del lector que inciden en una comprensión débil o pobre
tras la lectura, incluyendo también los factores motivacionales y afectivos. ¿Se anima a
confeccionar un listado y a aplicarlo a la autovaloración de sus estrategias de lectura con
fines de estudio?
En la segunda parte, se exponen las tres etapas de lectura y las estrategias cognitivas
implicadas en cada una de ellas. Le aconsejamos que preste atención ahora a aquellas
estrategias específicas requeridas para el abordaje comprensivo de los textos de estudio.
Las profesoras ordenan tres grupos siguiendo los tres momentos del proceso lector: pre-
lectura, lectura y post-lectura. Presentamos aquí un cuadro a modo de anticipo.
Entre los tipos textuales, frecuentes en contextos de estudio, se encuentran las
consignas de examen y de actividades. Las consignas corresponden al discurso
instruccional y, en tanto acto de habla, se proponen orientar al otro a la acción, en este
caso, el estudiante. Comprender lo que una consigna indica es fundamental para un
desempeño correcto en situaciones de evaluación y para avanzar de manera autónoma
en el cursado de la carrera. También le servirá para aplicarlo a situaciones de trabajo, ya
que muchas veces nuestras tareas vienen indicadas bajo la forma textual de la consigna.
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Cerrando este punto, le recordamos que las estrategias sugeridas y los pasos indicados
aquí respecto del abordaje de textos académicos son aplicables a procesos de lectura de
un material impreso. Sin embargo, también resultan válidos para textos en soporte
electrónico, siempre que respondan a una organización lineal. En el siguiente eje
veremos que cuando leemos hipertextos, la lectura por etapas no se cumple, o al
menos no de la misma manera. ¿Avanzamos?
Bibliografía obligatoria
CASTAGNO, FABIANA Y DENNLER, MERCEDES.
Estudiantes como lectores situados en la universidad. Cap.II. En su: Estudiar en la
Universidad: un proceso situado. Claves para la lectura y la escritura académica. Material
de Cátedra. Córdoba: ECI, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UNC. 2008. pp12-
29.
El material seleccionado responde al tipo de texto guía de estudio y, por lo tanto,
contempla actividades, ejemplos, párrafos explicativos, y un claro estilo dialogal. Con el
estudio de este fragmento Ud. completará lo visto en el módulo introductorio de la carrera
y profundizará sobre la relación lector, texto, contexto para el caso específico de los
textos académicos.
Por tanto, es importante que Ud. se detenga en la exposición sobre los diferentes tipos
de comprensión a que llega el lector y la caracterización del tipo de comprensión
deseada cuando estudiamos a partir de textos.
Integrando ideas
Recordemos lo visto sobre las etapas de lectura. Comencemos con la etapa previa a la
lectura propiamente dicha. En primer lugar, clarificar la meta: ¿para qué vamos a leer
este artículo? Luego: indagar respecto del autor, de la publicación, etc., o sea, datos
contextuales, circunstancias, condiciones de producción. Posteriormente: recoger los
indicios que ofrece el paratexto mientras activamos nuestros conocimientos previos y
comenzamos a predecir; elaboramos hipótesis que iremos corroborando o bien
corrigiendo.
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