Elementos que componen a un proyecto
En cuanto a los distintos elementos con los que debe contar un proyecto, podemos distinguir:
El título. Todos los proyectos deben tener un título que represente la temática a trata. Este debe ser un
encabezado situado en la primera página o carátula del mismo.
El índice. Es un listado organizado según los títulos que aparecen en los capítulos o según la temática de
estos. Su objeto es el de facilitar el acceso a los principales contenidos. Y también puede ser ubicado al
final del proyecto.
Introducción. Es una presentación breve, de no más de una carilla, que detalla los lineamientos
principales del proyecto. Es una introducción a los asuntos que luego se van a tratar en todo el proyecto.
También pueden aparecer esbozos de las consecuencias o detalles de las causas de
los problemas tratados.
Fundamentación. Es una instancia de especificación del marco contextual y cimientos del proyecto.
Ayuda a presentar cual es la relevancia del proyecto, sus posibles logros, haciendo hincapié en los
sustentos que hacen que sea significativa su realización.
Sitio y localización. Es la determinación del espacio físico a la cual hace referencia el proyecto y donde
se va a llevar a cabo éste. También, de ser posible a esta altura del proyecto, puede indicarse el periodo
que va a comprender su realización.
Objetivos. Es la expresión más acabada y profunda acerca del propósito del proyecto. Cuáles son sus
aportes, su relevancia y sus consecuencias. Existen dos tipos de objetivos:
Generales. Si van dirigidos a un conjunto no específico, genérico, de personas, como por ejemplo
alumnos, inmigrantes, residentes, arrendatarios, etc. Generalmente se
aplican metodologías de investigación cuantitativas para extraer del número total los rasgos principales
acerca del comportamiento social y los objetivos que se quieren conseguir.
Particulares. Persiguen un propósito concreto, se caracterizan por ser específicos en cuanto a sus
pretensiones. Abarcan principalmente un periodo corto de tiempo y se utilizan técnicas metodológicas
cualitativas, como entrevistas personalizadas, historia de vida, observaciones, etc.
Evaluación y realización. Es la etapa en la cual a partir de la evaluación, del relevamiento y contabilidad,
de los recursos con los que se cuenta, se pasará a la actividad de recopilación de datos acerca de la
problemática.
Presentación. Es la etapa de redacción final donde se presenta una conclusión principal de esta etapa.
Donde se especifica lo que se quiere encontrar en los datos, y cuál es su conveniencia.
Planteamiento del problema
Te explicamos qué es el planteamiento del problema en un proyecto de
investigación, cuál es su función y cómo redactarlo.
Planteamiento del problema
En metodología, se conoce como planteamiento del problema a uno de los pasos iniciales de la
definición de un proyecto de investigación, que se expresa usualmente como el primer apartado de
un proyecto o anteproyecto.
En este instante el investigador detalla cuál es el asunto concreto que ocupa su interés y de
qué manera específica propone pensarlo. Esto es algo fundamental, dado que no puede
solucionarse ningún problema sin antes identificarlo y comprenderlo correctamente.
Por ende, el planteamiento del problema puede entenderse como la base de la investigación misma,
en la que se intenta responder a la pregunta ¿qué cosa?, es decir, “¿qué cosa vamos a investigar?”
o “¿qué problema es al que vamos a dar una respuesta?”.
Obviamente, cuando hablamos aquí de problema, no debemos entender la palabra de un modo
exclusivamente literal. Un problema de investigación puede traducirse en un problema concreto de la
vida cotidiana, o no; y puede ser en efecto algo problemático, que requiere de una solución aplicable
(como la cura de una enfermedad) o bien puede consistir en un problema teórico, en la ausencia de
una respuesta válida para completar una visión de mundo.
Por otro lado, el planteamiento del problema cumple un rol clave en la delimitación del tema de
investigación. Un proyecto bien delimitado tendrá mayores probabilidades de éxito, ya que
los objetivos concretos habrán sido identificados y los caminos hacia su cumplimiento podrán ser
bien trazados.
Por ejemplo: no es lo mismo investigar la cura para el cáncer, así, en términos generales, que
investigar el efecto de una cierta medicina en los pacientes que padecen un cierto tipo específico de
cáncer y que poseen un mismo rango de edad. Esta lógica puede aplicarse a cualquier tema de
investigación, científico, humanístico o científico-social.
En ese sentido, en el planteamiento del problema debemos:
Identificar el problema, o sea, dar con el tema concreto de investigación y sus posibles aristas,
complejidades y dificultades.
Delimitar el problema, es decir, identificar nuestro punto de abordaje del problema y hasta dónde nos
proponemos llegar, entendiendo que investigaremos dentro de un contexto (real, imaginario, teórico)
determinado.
De este modo, el planteamiento del problema debe ser un texto que aborde de manera descriptiva el
tema de la investigación, sin ofrecer soluciones, conclusiones, culpas y sin adelantar procedimientos.
De esas cosas se ocuparán la justificación de la investigación y el marco teórico y/o marco
metodológico.
¿Cómo redactar el planteamiento del problema?
El planteamiento del problema suele ser el primer capítulo formal de un proyecto, y debe escribirse
en una prosa concisa, al grano, coherente, y debe organizar sus ideas para marchar desde lo
más general del tema de investigación, hacia lo más específico.
La redacción del planteamiento del problema debe responder a los siguientes pasos conceptuales:
Identificar el problema. Lo primero que debemos hacer es decir cuál es el asunto del cual vamos a
ocuparnos. Describirlo, separarlo de un rango de temas similares, es decir, abordarlo primero desde una
perspectiva general y luego marchar hacia el problema en específico.
Por ejemplo, si nos proponemos estudiar la incidencia de un antibiótico en la expectativa de vida de los
cerdos de granja, es probable que debamos identificar el problema estableciendo la importancia del
ganado porcino en la dieta contemporánea y cómo la reducción de la vida de los cerdos es un fenómeno
observado y preocupante.
Contextualizar el problema. Una vez identificado el problema, debemos ofrecer contexto al respecto, es
decir, debemos hablar en términos menos generales, yendo hacia el objeto de estudio en específico. Esto
implica tomar en cuenta preguntas como ¿dónde? ¿cuándo? ¿quién? cuando sea necesario.
Continuando en el ejemplo previo, nuestro estudio del ganado porcino y el antibiótico probablemente no
sea mundial, sino que tome en consideración a los cerdos de una región puntual de nuestro país, en
donde el descenso en la expectativa de vida ha sido más notorio, y de toda esa región sólo algunos
chiqueros específicos, en los que se sabe que se administra el antibiótico que estudiamos y no otros.
Delimitar el problema. Finalmente, la delimitación del problema implica ofrecer los datos más concretos,
específicos y puntuales de nuestro abordaje del problema: ¿desde dónde partiremos? ¿Hacia dónde
queremos llegar? ¿Cuáles podrían ser algunas importantes limitaciones? Todo ello debe ser tomado en
cuenta.
El ejemplo del estudio de los cerdos, entonces, delimitaría su problema al explicar que la presencia del
antibiótico en cuestión sólo puede determinarse luego de algún tiempo de nacido el cerdo, luego de las
vacunas y cuando comienzan a engordarlo, por lo que el antibiótico tiene tiempo para actuar en su hígado
y causar algún efecto determinado de antemano, el cual se sospecha sea el responsable de la muerte
prematura. Esto se debe a determinado compuesto del antibiótico que puede explicarse con mayor
detenimiento, y es la razón por la cual se estudiará ése antibiótico y no otros.
Tengamos en mente que ningún planteamiento del problema responderá exacta e
incuestionablemente a este esquema conceptual, sino que conviene pensarlo así para poder
organizar nuestras ideas. No debemos, pues, preocuparnos si la identificación y la contextualización,
por decir algo, resultan siendo una sola cosa.
Por último, un planteamiento del problema toma normalmente unas cuántas páginas, dependiendo
de la complejidad del problema y del abordaje de la investigación, pero en ningún caso será una
mera introducción al tema (o al proyecto). Si el planteamiento ha sido correctamente escrito, de él
deberían desprenderse posteriormente las razones para la justificación, y el objetivo general de la
investigación.
Fundamentos teóricos
Te explicamos qué son los fundamentos teóricos de un proyecto o investigación, y
sus elementos. Además, instrucciones para realizarlos.
¿Qué son los fundamentos teóricos?
Los fundamentos teóricos (o el marco teórico) de un proyecto o de una investigación es el conjunto
formado por la documentación y reflexión previa respecto al tema a investigar que los
investigadores han recopilado y analizado, y que les sirve como sostén conceptual de su trabajo
o proyecto final.
Esto quiere decir que los investigadores sacan de diversas fuentes teóricas su manera
específica de abordar y analizar conceptualmente el tema de investigación, acudiendo a
quienes lo han estudiado en profundidad anteriormente. Es fundamental que quienes realizan
una investigación puedan distinguir las ideas propias de aquellas que han heredado de la
literatura especializada.
Los fundamentos teóricos de una investigación permiten comprender el problema en
profundidad, apoyándose en las perspectivas vigentes sobre el tema.
Los fundamentos teóricos de toda investigación están formados por:
Los antecedentes investigativos, es decir, los trabajos de investigación, dentro y fuera de
la academia, que se han hecho previamente sobre el tema.
Las bases teóricas y conceptuales, es decir, los trabajos de reflexión, interpretación y
teorización en torno al tema que constituyen la literatura especializada. Esto puede incluir
un glosario especializado, o sea, un conjunto de definiciones clave, así como una serie de
propuestas teóricas o conceptuales.
Las bases legales, es decir, el conjunto de disposiciones y consideraciones de tipo legal
y moral que, de haberlas, son de relevancia para el proyecto o la investigación.
Todo esto debe ser tomado en cuenta a la hora de escribir el marco teórico de la
investigación, a fin de brindar al lector o al evaluador un panorama claro y completo de cuál
es el punto de vista del investigador y qué tanto se ha documentado, esto es, qué tan
profundamente entiende el problema que se dispone a investigar.
Puede servirte: Investigación científica
¿Cómo realizar el fundamento teórico de un proyecto o investigación?
Para realizar un correcto fundamento teórico de un proyecto o una investigación es
importante comprender que ya se ha dicho mucho respecto a cualquier tema posible, por lo
que investigar no significa partir de cero en el estudio de un tema, sino partir
del conocimiento acumulado que nos permite ver más allá. Por ende, mientras más nos
documentemos y mejor comprendamos nuestras ideas, mejor nos irá a la hora de explicarlas
a un tercero.
Para redactar el marco teórico conviene tener en cuenta los siguientes pasos o etapas:
Paso 1: Documentarse. El primer paso hacia la fundamentación teórica es leer.
Debemos hacer un arqueo bibliográfico o búsqueda de fuentes respecto al tema en las
bases de datos académicas y especializadas (también en otras fuentes abiertas, como
Google, pero el riesgo de topar con mucha información de baja calidad es alto). Nuestro
cometido será reunir la mayor cantidad de información de calidad y conocer cuáles son
nuestros antecedentes más valiosos. Podemos, por ejemplo, buscar investigaciones
previas y acudir a su bibliografía, para ver qué textos y autores teóricos consultaron, y así
sumarlos a los nuestros si conviene.
Paso 2: Jerarquizar. Una vez que tengamos un panorama teórico sobre el tema,
debemos establecer ciertas jerarquías necesarias respecto a la calidad y utilidad de la
información. Todo sirve para documentarse, pero no en la misma medida: siempre es
mejor ir a las fuentes originales y a los textos fundamentales de una disciplina, para poder
entender lo que otros investigadores, a su vez, aportaron. De modo que en este paso
seleccionaremos cuáles textos serán centrales en nuestro trabajo y cuáles aportan solo
información complementaria. En esta etapa será útil elaborar mapas mentales o conceptuales,
para ubicar toda la información y sus respectivos autores.
Paso 3: Extraer. El tercer paso consiste en tomar nota de los pasajes más importantes de
nuestras fuentes centrales, ya sea en un cuaderno o en fichas que nos permitan organizar
la información. Debemos tomar citas textuales fidedignas, fijándonos también en la
página, título, autor y demás detalles del texto que necesitaremos para la bibliografía y
para poder citarlos correctamente cuando haga falta. Una vez que tengamos la
información documentada, podemos comenzar a organizarla de acuerdo a un esquema
conceptual, es decir, determinando qué concepto debemos utilizar primero y cuáles
después, para emprender un camino teórico hacia el punto de partida de nuestra
investigación.
Paso 4: Recomponer. La redacción del marco teórico será el cuarto paso y consistirá en
explicar al lector, de manera organizada, clara y concisa, el camino teórico que hemos
trazado al final del paso anterior. Dicho de otro modo, debemos conducirlo a través de los
estudios previos del tema y de los principales aportes de las investigaciones anteriores,
de modo que entienda qué autores consultamos y por qué, qué conceptos tomaremos
prestados de ellos y por qué, y en definitiva cuál será nuestro punto de partida teórico y
por qué. Además, en caso de que sea pertinente, los aspectos legales del proyecto
también deberán figurar en este apartado.
Paso 5: Aclarar. En caso de que sea necesario, un quinto paso nos servirá para elaborar
un glosario de términos especializados, de modo que el lector maneje el lenguaje teórico
que nos interesa. El lector podrá volver al glosario si más adelante tiene dudas, o podrá
comenzar la lectura del proyecto entendiendo exactamente qué queremos decir con
ciertos términos, especialmente si se trata de términos polisémicos, complicados o incluso
debatibles.
Por último, no conviene olvidar que todos los textos teóricos consultados deben estar
disponibles para el lector en la bibliografía. Todos ellos forman parte, incluso aquellos que
decidimos no utilizar o a los que decidimos llevar la contraria, de nuestra investigación y de
nuestro conocimiento teórico sobre el tema.
Justificación de una investigación
Te explicamos qué es la justificación de una investigación, por qué es necesaria y
cómo se hace. Además, ejemplos sobre diversos temas.
¿Qué es la justificación de una investigación?
La justificación es uno de los principales apartados de un proyecto de investigación, tanto en
ámbitos académicos como profesionales. En ella, los autores deben sustentar la
importancia del estudio, usando argumentos convincentes, basados en información real
respecto de sus aportes al campo de saberes, es decir, al conocimiento. En términos
metodológicos, se espera que la justificación responda a la pregunta “¿por qué?”.
La justificación se puede definir como una exposición detallada de motivos, presentados
generalmente en los primeros apartados de un proyecto de investigación, luego
del planteamiento del problema.
Su cometido es brindar información relevante sobre la importancia y pertinencia de la
investigación, o sea, sobre los logros que podrían conseguirse, los aportes específicos que
podrían hacerse, o las innovaciones que hay en su enfoque particular. Por esa razón, suele ir
junto a los antecedentes de la investigación, ya que estos últimos le sirven de marco
referencial y de contraste, reuniendo lo que ya se ha dicho respecto al tema.
Normalmente, la justificación es un apartado relativamente breve y al grano, redactado a la
usanza de un texto informativo–argumentativo, es decir, aporta información y la relaciona
con la investigación proyectada, para resaltar sus posibles virtudes, aportaciones y
vigencias.
¿Por qué es necesaria la justificación de una investigación?
La justificación es un apartado vital de todo proyecto, en el que se lo “vende”, o sea, se
procura demostrar su valía. Esto puede servir para obtener recursos y financiamiento para
la investigación, o simplemente para convencer a las autoridades académicas de que se
trata de una investigación lo suficientemente valiosa y pertinente para la institución, como
para otorgarle a sus autores un título universitario una vez completa.
¿Cómo se hace la justificación de una investigación?
Para hacer la justificación de una investigación, es imperativo haber hecho primero el
planteamiento del problema y haber realizado ya el arqueo de los antecedentes de la misma,
o sea, haber revisado ya las aportaciones previas en la materia, especialmente los proyectos
que hayan tenido objetivos similares.
A la hora de redactar en la justificación, es útil siempre pensarla desde tres perspectivas
distintas, que pueden darse al mismo tiempo en la investigación, o puede alguna de ellas
tener mayor importancia que las demás. Nos referimos a:
La justificación teórica, esto es, cómo la investigación se relaciona con los postulados
teóricos del tema. ¿Es capaz de revolucionar lo que hasta el momento se pensaba al
respecto? ¿Supone una confirmación o demostración de algo que todavía no se conocía
con certeza? ¿Añade un nuevo argumento a favor de algún bando en una discusión
especializada?
La justificación práctica, esto es, cómo la investigación podría modificar la vida real de
las personas o qué usos prácticos podría descubrir, proponer o demostrar. ¿Significaría
una mejoría importante en la calidad de vida de algunos individuos? ¿Aportaría soluciones a
un problema de larga data en la región? ¿Inauguraría un campo nuevo de aplicaciones,
rentabilidades o intereses?
La justificación metodológica, esto es, cómo el método empleado para la investigación
constituye un aporte en sí mismo, independientemente de sus resultados. ¿Cambiaría
radicalmente la manera tradicional de investigar el asunto, proponiendo nuevas vías o
nuevos procedimientos? ¿O demostraría la ineficacia de los que hasta el momento se
tienen como válidos? ¿Propondría un método que puede aplicarse a otros campos del
saber con grandes posibilidades?
Una vez comprendido cuál es el valor y el aporte posible de la investigación, se debe
proceder a redactar la justificación en los párrafos que haga falta, echando mano a ejemplos,
citas y otras informaciones cuando haga falta.
Ejemplos de justificación de una investigación
A modo de ejemplo, imaginemos algunas investigaciones hipotéticas y cómo podrían
justificarse.
Justificación de una investigación médica sobre virus de animales. Este es un
ejemplo sencillo de justificar en el contexto de la pandemia global de coronavirus del año
2020: a la luz de los estragos que ha causado la enfermedad, los estudios respecto de
infecciones virales en animales cobran una inmensa importancia, ya que podrían en
cualquier momento volver a traspasarse al ser humano (zoonosis). Por ende, una
investigación sobre los virus de los marsupiales de Australia podría prevenir la próxima
pandemia o al menos identificar los virus que con más facilidad la podrían causar,
brindándonos por ende información clave y a tiempo para prevenirla o tratarla.
Justificación de una investigación arqueológica sobre la antigua escritura Sumeria.
Una investigación sobre las primeras formas de escritura conocidas por la humanidad
podría justificarse en la medida en que intente, por ejemplo, demostrar que en las formas
de la grafía cuneiforme de los antiguos mesopotámicos, existen trazos que podrían
compararse con los de la antigua grafía china, lo cual sustentaría la tesis de un nexo entre
estas dos civilizaciones milenarias, tan distantes geográficamente. Dicho nexo, por
ejemplo, podría revolucionar lo que se sabe respecto de la cultura humana prehistórica, y
dar origen a una nueva teoría sobre la aparición de la escritura.
Justificación de una investigación metalúrgica sobre aceros sintéticos. Por técnica
que parezca esta investigación, se la podría justificar ante un comité industrial
especializado con la promesa de que, de comprobarse las suposiciones básicas que la
motivan, nuevas formas de acero podrían obtenerse en el laboratorio, a bajos costos y
con altos rendimientos, lo cual cambiaría para siempre el modelo de explotación del hierro
y el carbono, permitiendo superar modelos mineros de altísimo impacto ecológico, por
formas más modernas y rentables. ¿Quién no invertiría en una investigación como esa?
¿Qué es la introducción de un proyecto?
El término introducción proviene del verbo introducir, lo cual significa que, dentro de un
conjunto, el apartado que lleva ese nombre será el encargado de introducir o adentrar al
lector en el tema y objetivo del proyecto. Este apartado puede existir con los nombres de
prefacio, preliminar o prólogo, aunque no sean exactamente sinónimos.
En todos los casos su función es ofrecerle al lector toda aquella información,
conceptos, datos contextuales, aclaratorias o marco general de la cuestión que pueda hacerle
falta para ingresar con buen pie en el tema tratado. Dicho de otro modo, hablamos del primer
contacto del lector con el trabajo escrito, por lo que será su punto de partida en la materia.
Toda introducción debe adecuarse al espíritu de la investigación que antecede y de la que
forma parte, o sea, debe ser al mismo tiempo el momento inicial del texto (sea
libro, ensayo, monografía, etc.) y un capítulo aparte. En él se habla del resto del trabajo, se
adelanta información relevante, se advierten posibles debilidades, o simplemente se explican
las motivaciones detrás del proyecto.
Por lo tanto, no existe un conjunto único o universal de puntos o temas que correspondan a
todas las introducciones, ni un único modo de enfocarlas. Pueden ser escritas desde la
perspectiva del autor, incluso en primera persona del singular (yo) o del plural (nosotros), o
bien adherir a un tono más desapegado yformal, en tercera persona impersonal (“se hizo”,
“se intentó”).
¿Cómo se hace la introducción de un proyecto?
Lo ideal a la hora de escribir una introducción es hacerse preguntas respecto al proyecto, y
luego tratar de responderlas de la manera más didáctica posible. Por ejemplo:
¿En qué contexto aparece el proyecto? ¿En qué tradición se inscribe?
¿Qué lo motiva? ¿De dónde salió la idea?
¿Qué experiencias previas hubo, si las hubo?
¿Qué objetivos se propone el proyecto y por qué son importantes?
¿Qué importancia tiene el tema del proyecto en el mundo de hoy?
Una vez formuladas las preguntas adecuadas, el siguiente paso será organizarlas de lo más
general a lo más específico, o bien de acuerdo a un criterio que nos resulte atractivo y que
permita componer un texto útil para el lector.
El reto estará en hacer un texto fluido, que no avance a los trompicones, ni sea esquemático.
No es mala idea ayudarse con subtítulos que lo dividan en los temas principales a tocar:
“antecedentes”, “objetivos”, “importancia de la investigación”, etc.
Una última cosa a considerar es que la introducción de un proyecto es siempre lo último
que se redacta, ya que es necesario contar con una visión de conjunto del mismo, desde el
principio hasta el final.
Errores comunes a evitar en una introducción
Algunos de los errores que se cometen más comúnmente a la hora de hacer una
introducción son:
Comenzar con frases escolares. Comenzar con “Este trabajo tiene la finalidad de…”, o
algunas otras fórmulas similares, le dará al escrito la apariencia de un trabajo de primaria.
Una buena introducción tocará sin duda el tema del cometido del proyecto, pero lo hará
teniendo algo más que decir al respecto. Además, es un comienzo tremendamente
aburrido.
Divagar demasiado. Está bien ofrecer algo de información contextual, mostrar las
perspectivas más amplias y arrojar datos del pasado. Pero no durante páginas y páginas,
arriesgándote a aburrir o distraer al lector, quien ya no sabrá si está leyendo tu proyecto, o
la Wikipedia. Ve al grano.
No tener nada que decir. Lo contrario de lo anterior: no es normal que una introducción
ocupe apenas media cuartilla, pues eso sugiere que no tienes nada que decir. Lo mismo
pasa si tus tres páginas repiten lo mismo una y otra vez, empleando distintas palabras.
Encuentra algo que decir: quizá debas cambiar la perspectiva, o darte algo de tiempo
para pensar, o a lo mejor debes repasar un poco el contexto del que tu proyecto forma
parte.
Ejemplos de introducción de un proyecto
A continuación ofreceremos algunas posibilidades de introducción, que podrían ser
desarrolladas y adecuadas a la naturaleza de diversos proyectos:
Partir de la etimología de una palabra clave en el título del proyecto, para ofrecer al
lector una historia del tema que cubre los principales antecedentes del proyecto, y finaliza
explicando la motivación del mismo.
Explicar el principal desafío del área de interés del proyecto, detallando los intentos
previos por abordarlo y las fallas que presentaron. Luego explicar cómo ello inspiró a los
autores del proyecto para proponer una nueva vía.
Recordar una anécdota de una personalidad reconocida mundialmente o al menos en el
área específica del tema del proyecto, y luego emplear parte de esa anécdota como
justificación de los objetivos del proyecto, intentando rendirle homenaje a la persona
rememorada.
Enumerar las experiencias previas fracasadas, detallando qué salió mal y por qué,
para luego contar una anécdota divertida o interesante gracias a la cual a los
investigadores se les encendió el bombillo, pudiendo ahora volverlo a intentar libres de
errores.
Partir de un concepto técnico complejo pero central en el tema del proyecto, para
brindar al lector una forma nueva de entenderlo, que servirá de espíritu para el resto de
la investigación. Entonces se explica con detalle cuáles podrían ser los inesperados
resultados del proyecto.
Alcance y limitaciones de un proyecto
Te explicamos qué son el alcance y las limitaciones de un proyecto y diversos ejemplos.
Además, qué son la introducción y las conclusiones.
Un proyecto debe delimitar las expectativas que intenta alcanzar.
El alcance y las limitaciones de un proyecto
El alcance y las limitaciones de un proyecto forman parte de su justificación, o sea, de la explicación
contextual de su importancia, en base a cuáles son las expectativas que el proyecto espera satisfacer, y
cuáles no. Es decir, se trata de la acotación del proyecto, de la delimitación de sus intereses, ya que
ningún proyecto puede abarcarlo todo en su área.
De esta manera, el alcance de un proyecto es el horizonte máximo de expectativas que el proyecto
se plantea alcanzar, o sea, hasta dónde el proyecto se plantea llegar en su investigación o su
desempeño. Así, no se esperará de él más de lo que haya inicialmente prometido, y si acaso lograra dar
un poco más, se lo recibirá como un extra o un logro adicional.
Similarmente, las limitaciones de un proyecto son los aspectos del mismo que no podrán cubrirse,
que escapan a sus posibilidades y a priori se saben inalcanzables. Se trata de sus fronteras conceptuales.
Cuando explicamos los límites de un proyecto, advertimos las debilidades, carencias o dificultades que
el mismo va a tener que enfrentar y, a menudo, aceptar, de modo que luego no se nos echen en cara o
en falta. Una buena explicación en ese sentido facilitará la labor de medir el éxito o fracaso de
cualquier iniciativa.
Ejemplos de alcance y limitaciones
Estos son algunos ejemplos posibles de alcances y limitaciones en proyectos imaginarios:
Un proyecto se propone estudiar el mercado de zapatos femeninos en Israel, para evaluar así una
posible iniciativa comercial de exportación. Pero dicho así, pareciera que se van a revisar
absolutamente todos los mercados de zapatos femeninos en el país, así que los encargados del
proyecto aclaran que tendrán el alcance que les permita la revisión de los datos de un instituto de
comercio local, ya que no se encuentran allá para averiguarlo ni disponen del presupuesto para
hacerlo (lo cual es, desde ya, una limitación). Entonces, plantearán el alcance del proyecto dentro
de lo contenido en el informe, y advertirán que este método tiene las limitaciones de que el informe
se emite en la capital, una vez cada tres meses y que no está especificado por rubro.
Un proyecto de investigación intenta rastrear la efectividad del sistema cloacal de la ciudad de
Buenos Aires, y para ello procederá a entrevistar especialistas y a consultar los registros
del gobierno de la ciudad en la materia. Sin embargo, advierte que su planteamiento tendrá como
alcance los últimos diez años y que contará con ciertas limitaciones porque hace mucho que no
se actualizan los registros del gobierno y una parte significativa de los mismos está fuera de su
alcance por considerarse de seguridad nacional.
Conclusión de un proyecto
Te explicamos qué son las conclusiones de un proyecto, cómo se hacen, qué
errores deben evitarse y diversos ejemplos.
Las conclusiones de un proyecto son las reflexiones finales a partir de sus hallazgos.
¿Qué es la conclusión de un proyecto?
Las conclusiones de un texto son el apartado en el que se ofrece al lector un cierre, o sea, en
el que el proyecto finaliza. Esto significa que no hay más contenido en adelante. Además, allí
se encuentran los hallazgos definitivos del proyecto, la interpretación de los resultados
del proyecto, a la luz del contexto especializado al que el mismo pertenece.
Dicho en términos más sencillos, las conclusiones le ofrecen al lector la perspectiva que tiene
ahora el autor del proyecto, luego de haberlo realizado y de haber comprendido lo que salió
bien, lo que salió mal y lo que todo ello significa.
Por lo tanto, las conclusiones constituyen una reflexión final sobre el proyecto, más que
un resumen de resultados. En este apartado el autor o los autores especifican en qué
contribuyeron al saber general de la humanidad (o al menos de su área técnica específica)
luego de haber realizado el proyecto.
Las conclusiones y la introducción, idealmente, deben tener algún tipo de diálogo, como
apertura y cierre del proyecto.
¿Cómo se hacen las conclusiones?
Las conclusiones deben empezar a hacerse cuando el cuerpo del trabajo está listo y
desarrollado. Una vez alcanzado el punto tal de conocimiento sobre el proyecto, las
conclusiones permiten mirarlo todo en retrospectiva señalar lo que salió bien, lo que salió mal
y el porqué de ambas cosas. Así, para redactar unas buenas conclusiones debemos seguir
los siguientes puntos:
A. Al igual que en el caso de la introducción del proyecto, lo ideal es que las conclusiones
partan de un conjunto de preguntas o premisas que el propio proyecto saque a la luz, y
para ello es posible interrogarlo, o sea, hacerle preguntas como:
¿Qué aprendimos una vez realizado el proyecto? ¿En qué ha cambiado nuestra
comprensión del tema del que se ocupa?
¿Se confirmaron nuestras sospechas respecto al resultado? ¿Son valiosos, reveladores o
sugerentes los resultados obtenidos?
¿Qué cosas haríamos diferente si tuviéramos que repetir el proyecto y por qué? ¿Qué
aspectos del mismo tuvieron debilidades y cómo podrían subsanarse a futuro?
Una vez observado el resultado del proyecto, ¿qué nuevos proyectos podríamos
emprender? ¿Hacia dónde tendría que marchar una continuación y por qué?
B. Una vez obtenidas las preguntas pertinentes, deberemos organizarlas de acuerdo a su
importancia, para obtener un orden textual que luego iremos llenando de información, hasta
obtener un texto.
C. Es posible estructurarlas en base a subtítulos, abordando en cada apartado un aspecto
diferente de lo mismo.
Errores comunes a evitar en las conclusiones
Algunos de los errores comunes a la hora de redactar unas conclusiones son:
Hablar de cualquier cosa. Las conclusiones sin duda deben ofrecer información más
general, contextualizada y puesta en perspectiva que un mero apartado de resultados,
pero eso no quiere decir que podamos irnos por las ramas. Es vital tener algo que decir a
modo de cierre, tal y como lo es a modo de introducción. No podemos abandonar la
materia del todo, si bien podemos volver a una perspectiva más amplia, menos apegada a
la realización del proyecto.
No añadir nada nuevo. Las conclusiones no son un espacio para repetir lo ya dicho, ni
para decir obviedades, sino para añadir información suplementaria que no podría ser
comprendida sin haber leído ya el proyecto. En ese sentido, forma la contrapartida de la
introducción: si aquella brindaba lo necesario para empezar a leer el trabajo, las
conclusiones brindan lo necesario para entender en perspectiva lo leído.
Limitarnos a un esquema. Las conclusiones no son necesariamente un conjunto de
premisas que podamos resumir en un esquema. Bien pueden ser varias páginas de
explicaciones, que giren en torno a un hallazgo central del proyecto. Así que no hace falta
llenar una página de ítems en un esquema, cuando podemos perfectamente redactar un
texto legible.
Ejemplos de conclusiones de un proyecto
A continuación ofreceremos algunas posibilidades de conclusión, que podrían ser
desarrolladas y adecuadas a la naturaleza de diversos proyectos:
Se resalta un rasgo común de todos los resultados del proyecto, y se lo explica
poniéndolo en relación con otras investigaciones, otros textos teóricos y algunos
antecedentes, para ofrecerlo como el hallazgo central de la investigación, que justifica
todo lo leído.
Partiendo del hecho de que los resultados no fueron en su totalidad los esperados, se
ofrece al lector una explicación de qué aspectos salieron “mal” y si es posible que, a
pesar de no ser los que se buscaban, estos resultados sean mucho más interesantes y
más revolucionarios por lo que significan en la materia.
Se ponen en relación los resultados del proyecto con los tradicionales o los que han
obtenido investigadores previos, y se intenta dar con el elemento diferenciador, para
ofrecer a futuros investigadores una manera de preverlos, o un nuevo camino a seguir.
A partir de la experiencia del proyecto, se cuestiona parcial o totalmente
el método empleado, para tratar de proponer uno nuevo y mejor, o bien para desecharlo
como inválido, al menos en el tema específico del proyecto.
Se ofrece un resumen explicativo de los resultados hallados, que establezca las
semejanzas y diferencias entre ellos, para así finalmente ofrecer una lectura o una visión
más profunda o más creativa del tema del proyecto, que sirva de base para una nueva
investigación por venir.
Introducción de un proyecto
Te explicamos qué es la introducción de un proyecto y cómo realizarla. Errores
comunes que deben evitarse y algunos ejemplos.
En la introducción de un proyecto se anticipa el tema que se tratará.
¿Qué es la introducción de un proyecto?
El término introducción proviene del verbo introducir, lo cual significa que, dentro de un
conjunto, el apartado que lleva ese nombre será el encargado de introducir o adentrar al
lector en el tema y objetivo del proyecto. Este apartado puede existir con los nombres de
prefacio, preliminar o prólogo, aunque no sean exactamente sinónimos.
En todos los casos su función es ofrecerle al lector toda aquella información,
conceptos, datos contextuales, aclaratorias o marco general de la cuestión que pueda
hacerle falta para ingresar con buen pie en el tema tratado. Dicho de otro modo, hablamos
del primer contacto del lector con el trabajo escrito, por lo que será su punto de partida en la
materia.
Toda introducción debe adecuarse al espíritu de la investigación que antecede y de la que
forma parte, o sea, debe ser al mismo tiempo el momento inicial del texto (sea
libro, ensayo, monografía, etc.) y un capítulo aparte. En él se habla del resto del trabajo, se
adelanta información relevante, se advierten posibles debilidades, o simplemente se explican
las motivaciones detrás del proyecto.
Por lo tanto, no existe un conjunto único o universal de puntos o temas que correspondan a
todas las introducciones, ni un único modo de enfocarlas. Pueden ser escritas desde la
perspectiva del autor, incluso en primera persona del singular (yo) o del plural (nosotros), o
bien adherir a un tono más desapegado yformal, en tercera persona impersonal (“se hizo”,
“se intentó”).
¿Cómo se hace la introducción de un proyecto?
Lo ideal a la hora de escribir una introducción es hacerse preguntas respecto al proyecto, y
luego tratar de responderlas de la manera más didáctica posible. Por ejemplo:
¿En qué contexto aparece el proyecto? ¿En qué tradición se inscribe?
¿Qué lo motiva? ¿De dónde salió la idea?
¿Qué experiencias previas hubo, si las hubo?
¿Qué objetivos se propone el proyecto y por qué son importantes?
¿Qué importancia tiene el tema del proyecto en el mundo de hoy?
Una vez formuladas las preguntas adecuadas, el siguiente paso será organizarlas de lo más
general a lo más específico, o bien de acuerdo a un criterio que nos resulte atractivo y que
permita componer un texto útil para el lector.
El reto estará en hacer un texto fluido, que no avance a los trompicones, ni sea esquemático.
No es mala idea ayudarse con subtítulos que lo dividan en los temas principales a tocar:
“antecedentes”, “objetivos”, “importancia de la investigación”, etc.
Una última cosa a considerar es que la introducción de un proyecto es siempre lo último
que se redacta, ya que es necesario contar con una visión de conjunto del mismo, desde el
principio hasta el final.
Errores comunes a evitar en una introducción
Algunos de los errores que se cometen más comúnmente a la hora de hacer una
introducción son:
Comenzar con frases escolares. Comenzar con “Este trabajo tiene la finalidad de…”, o
algunas otras fórmulas similares, le dará al escrito la apariencia de un trabajo de primaria.
Una buena introducción tocará sin duda el tema del cometido del proyecto, pero lo hará
teniendo algo más que decir al respecto. Además, es un comienzo tremendamente
aburrido.
Divagar demasiado. Está bien ofrecer algo de información contextual, mostrar las
perspectivas más amplias y arrojar datos del pasado. Pero no durante páginas y páginas,
arriesgándote a aburrir o distraer al lector, quien ya no sabrá si está leyendo tu proyecto, o
la Wikipedia. Ve al grano.
No tener nada que decir. Lo contrario de lo anterior: no es normal que una introducción
ocupe apenas media cuartilla, pues eso sugiere que no tienes nada que decir. Lo mismo
pasa si tus tres páginas repiten lo mismo una y otra vez, empleando distintas palabras.
Encuentra algo que decir: quizá debas cambiar la perspectiva, o darte algo de tiempo
para pensar, o a lo mejor debes repasar un poco el contexto del que tu proyecto forma
parte.
Ejemplos de introducción de un proyecto
A continuación ofreceremos algunas posibilidades de introducción, que podrían ser
desarrolladas y adecuadas a la naturaleza de diversos proyectos:
Partir de la etimología de una palabra clave en el título del proyecto, para ofrecer al
lector una historia del tema que cubre los principales antecedentes del proyecto, y finaliza
explicando la motivación del mismo.
Explicar el principal desafío del área de interés del proyecto, detallando los intentos
previos por abordarlo y las fallas que presentaron. Luego explicar cómo ello inspiró a los
autores del proyecto para proponer una nueva vía.
Recordar una anécdota de una personalidad reconocida mundialmente o al menos en el
área específica del tema del proyecto, y luego emplear parte de esa anécdota como
justificación de los objetivos del proyecto, intentando rendirle homenaje a la persona
rememorada.
Enumerar las experiencias previas fracasadas, detallando qué salió mal y por qué,
para luego contar una anécdota divertida o interesante gracias a la cual a los
investigadores se les encendió el bombillo, pudiendo ahora volverlo a intentar libres de
errores.
Partir de un concepto técnico complejo pero central en el tema del proyecto, para
brindar al lector una forma nueva de entenderlo, que servirá de espíritu para el resto de
la investigación. Entonces se explica con detalle cuáles podrían ser los inesperados
resultados del proyecto.
¿Qué es un marco conceptual?
Se llama marco conceptual o marco teórico a la recopilación, sistematización y exposición de los
conceptos fundamentales para el desarrollo de una investigación, sea en el área científica o en el
área humanística. Se entiende así que el marco conceptual es una parte del trabajo de investigación
o tesis.
El marco conceptual permite, por un lado, orientar las búsquedas del investigador e identificar la
metodología necesaria. Por el otro lado, permite establecer un consenso mínimo entre el
investigador y el lector al respecto del lenguaje y los conceptos manejados.
Por norma general, el marco conceptual o teórico aparece discriminado en los trabajos de
investigación como un capítulo o sección, y constituye el punto de partida para el trabajo. Sin
embargo, en algunas metodologías, el marco conceptual no se identifica o discrimina, sino que se
expone como parte de la introducción.
Funciones del marco conceptual
Orientar la investigación.
Fundamentar y justificar las preguntas que se formulan en cuanto al objeto de estudio.
Construir criterios para la interpretación y comprensión del problema.
Identificar vacíos y/o errores en las teorías previas para prevenirlos o resolverlos.
Características de un marco conceptual o teórico
Debe estar delimitado en función del objeto de investigación.
Parte del conocimiento sobre el estado de la cuestión o estado del arte, es decir, del manejo de los
antecedentes pertinentes.
Expone de manera relacionada los antecedentes y las teorías seleccionadas para su interpretación.
Tiene una perspectiva analítica.
Se desarrolla de lo general a lo particular.
Elementos de un marco conceptual
La estructura de un marco conceptual o teórico puede variar según la naturaleza de la investigación
y la metodología. En términos generales, destacan algunos elementos. Veamos.
Antecedentes del tema a tratar;
Bases teóricas de partida para el abordaje del tema;
Bases legales (si aplica);
Marco histórico (si aplica)
Variables de la investigación.
¿Cómo hacer un diseño metodológico? Ejemplo
incluido
Si estás por comenzar con un proyecto de investigación esta lectura te será de gran ayuda. En este
artículo te vamos a explicar detalladamente la forma de hacer un diseño metodológico con un
ejemplo.
¿Qué se debe incluir en el diseño metodológico?
Es importante que sepas que el diseño metodológico de un trabajo académico debe organizar y
sistematizar los procesos que se desarrollarán en la investigación. Su confección tiene como principal
objetivo guiar el proceso investigativo de forma correcta. Es por eso que tendrá que
incluir métodos y recursos para recolectar información y poder analizarla.
Factores que influyen en su confección
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es que el diseño metodológico depende del tipo de
investigación que hagas. Para esto podés hacerte a vos mismo la siguiente pregunta: ¿Cómo voy a
desarrollar mi investigación?
Dicha pregunta tiene que estar íntimamente relacionada con el tema o problema que te gustaría
investigar. Esto también dependerá de tu carrera o de la rama de estudio a la que pertenezca. A partir de
este razonamiento tendrás que esclarecer el objeto de estudio y tener claro si contás con los medios
y recursos para investigarlo.
2 tipos de enfoque metodológico
Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de elaborar una planificación del proceso
investigativo es el tipo de enfoque. Los dos más conocidos y utilizados por la mayoría de las
universidades son el enfoque cualitativo y el cuantitativo.
Método cualitativo
El método cualitativo tiene que ver con la búsqueda de conocimientos descriptivos de un objeto de
estudio, el cual puede ser un fenómeno social o natural. Esto quiere decir que su objetivo es conocer
los procesos y los motivos de un determinado hecho, sin entrar en cuestiones estadísticas o numéricas.
Este método tiene sus propias técnicas y herramientas para la recolección de datos, entre las que se
destacan:
La entrevista.
Observación empírica.
Trabajo con grupos.
Revisión de documentos y bibliografía.
Por tanto, si elegís este método para tu trabajo, tendrás que hacer tu diseño metodológico con estas
posibilidades y modos de abordaje. En este momento tenés que preguntarte: ¿Cuento con los medios y
recursos para poder investigar de esta manera?
Método cuantitativo
Por su parte, el método cuantitativo tiene que ver con la investigación que busca conocer datos
estadísticos de un determinado fenómeno, el cual también puede ser social o natural. En este caso el
proceso investigativo tendrá que estar más apuntado a los resultados numéricos, y a cómo estos arrojan
información sobre una determinada problemática.
Las técnicas y herramientas más conocidas para recolectar datos en este método son:
Encuestas y cuestionarios.
Muestreo probabilístico.
Observación cuantitativa.
Cada uno de estos recursos te servirá para conocer datos y porcentajes sobre un determinado tema.
Si elegís este tipo de método para tu proyecto vas a tener que preguntarte lo mismo que en el anterior:
¿Cuento con los medios y recursos para poder investigar de esta manera?
Ahora bien, una vez que hayas definido el método de investigación que vas a usar para tu proyecto
tendrás que comenzar con el diseño metodológico propiamente dicho, te mostraremos un ejemplo de
cómo hacerlo. A continuación te mostraremos cómo hacerlo utilizando un ejemplo de diseño
metodológico.
Ejemplo de diseño metodológico
Para elaborar este ejemplo vamos a suponer que se trata de una investigación que intenta explicar las
“razones por las cuales la mayoría de los estudiantes no termina con sus estudios universitarios”.
Para comenzar con la indagación lo primero que deberías hacer es un recorte de la población que vas a
abordar. Un ejemplo de esto sería: “Razones por las cuales la mayoría de los estudiantes de medicina
de la UBA no termina la carrera”. Como podés ver, el objeto de estudio se reduce enormemente a una
población específica que servirá como muestra.
Una vez que tengas definido el objeto de estudio tendrás que planificar tus medios y recursos para
aplicar métodos de recolección de información en este sector específico. Podés comenzar por
confeccionar una lista con estudiantes que estén dispuestos a realizar un cuestionario o entrevista para
averiguar las razones de por qué no han podido culminar la carrera.
A partir de esto podés organizar un calendario con las fechas de cada entrevista. También tenés la
posibilidad de enviar por correo electrónico un cuestionario con una fecha límite para ser
respondido. Lo importante acá es que hagas planes a partir de las opciones que mejor se adapten a
tus recursos.
Análisis de datos
Una vez que hayas reunido la información necesaria tendrás que analizarla para reflexionar sobre ella
en tu trabajo. Esto también es parte del diseño metodológico ya que sin un análisis de datos de
nada serviría su proceso de recolección.
En este sentido, deberás determinar si dicho análisis se centra en datos probabilísticos o no
probabilísticos.
Los probabilísticos tendrán que ver con cifras y porcentajes que expliquen un fenómeno. Si
seguimos el ejemplo se puede hacer un planteo como el siguiente:
50% de los estudiantes abandonó la carrera por no poder cumplir con las exigencias académicas.
El 25% no culminó la carrera por no poder sostener económicamente sus estudios.
El 25% restante no logró pasar el examen de ingreso.
Ahora bien, si el análisis se centra en datos no probabilísticos, el mismo tendrá que hacer referencia a
las razones más del orden subjetivo de cada estudiante. Siguiendo con el ejemplo, el análisis podría
arrojar que los estudiantes que no culminaron la carrera tuvieron un cambio de vocación en el proceso.
Aquí podrías basarte en autores que hablen del tema para profundizar aún más el análisis.
Conclusiones acerca del diseño
El diseño metodológico tiene que ver principalmente con una decisión, la de elegir una metodología a
seguir. Esta elección debe comprender una planificación de técnicas y recursos para recolectar
datos de la realidad. Dicha planificación deberá tener una estrecha relación con la naturaleza del
objeto de estudio y con la finalidad de la investigación planteada.
Los factores más importantes que tenés que contemplar son los siguientes:
Recursos disponibles para investigar.
Conocimientos previos sobre el tema.
Materiales económicos y humanos.
Tiempo disponible para realizar la investigación.
Teniendo en cuenta todos estos factores te será más fácil hacer tu diseño metodológico, ya que es la
única manera de no malgastar tu tiempo ni tus recursos.