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Doctrina Policial en Ecuador

Este documento presenta un resumen de la obra "Doctrina Policial" del Dr. Edison Garcés Pozo. La obra define conceptos clave como orden público, seguridad pública y doctrina institucional y analiza las fuentes y funciones de la doctrina policial. También explora valores, principios, normas y costumbres policiales e importancia de la unidad de la Policía ecuatoriana. Finalmente, propone la creación de un centro de doctrina policial y metodología para desarrollar la doctrina de manera sistemática.

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Doctrina Policial en Ecuador

Este documento presenta un resumen de la obra "Doctrina Policial" del Dr. Edison Garcés Pozo. La obra define conceptos clave como orden público, seguridad pública y doctrina institucional y analiza las fuentes y funciones de la doctrina policial. También explora valores, principios, normas y costumbres policiales e importancia de la unidad de la Policía ecuatoriana. Finalmente, propone la creación de un centro de doctrina policial y metodología para desarrollar la doctrina de manera sistemática.

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COMANDANTE GENERAL (SP)

DR. EDISON GARCÉS POZO

DOCTRINA
POLICIAL

lílSTITUTO De ESTUDIOS HISTORICOS De LA POLICIA ílACIOílAL


lílt:MPOL
SERIE A N !! J
DocTRINA
PoLICIAL
© Instituto de Estudios Históricos
de la Policía Nacional

Derechos de Autor en Trámite


Edición: Eisa Pachacama
Diseño: Julio Flores R.
Impreso en el Ecuador
2006
SUMARIO

DEDICATORIA................................................................... 7
PRESENTACIÓN................................................................ 9
INTRODUCCIÓN............................................................... 13

CAPÍTULO l......................................................................... 17
BASES Y FUNDAMENTOS............................................... 17

1. Orden y Seguridad Pública.......................................... 17


2. Fundamentos de la Doctrina........................................ 20
3. Conceptuando la Doctrina General y Particular...... 22
4. Fuentes de la Doctrina................................................... 24
5. Funciones de la Doctrina............................................... 31
6. Doctrina: ¿Ciencia o Arte?............................................ 36

CAPÍTULO 11 ....................................................................... 41
BASES PARA IMPLEMENTAR LA DOCTRINA.......... 41

1. Principios doctrinales y de la Función Policial......... 41


2. Valores humanos y desarrollo personal..................... 46
3. Normas.............................................................................. 73
4. Costumbres...................................................................... 77

CAPÍTULO 111 ..................................................................... 83


VALOR DE LA DOCTRINA.............................................. 83

1. Importancia de la Doctrina........................................... 83

DOCTRINA POLICIAL 5
2. Relaciones entre Ciencia de Policía y la Doctrina.... 85
3. Los Principios de unidad de la Policía Ecuatoriana 88
4. Bases histórico-policiales de su Doctrina....................... 99

CAPÍTULO IV...................................................................... 153


EL PROCESO DOCTRINAL.............................................. 153

1. Importancia para la Policía........................................... 153


2. Estructura clásica ............................................................ 156
3. Ciclo del proceso doctrinal........................................... 157
4. Diseñar el plan de búsqueda ........................................ 159
5. Recopilar, analizar y estudiar la información........... 160
6. Formular e identificar respuestas
a las interrogantes .......................................................... 161
7. Escribir y publicar la doctrina ...................................... 161
8. Diseminación y aplicación............................................ 166
9. Educar al personal.......................................................... 168
10. Conclusiones del proceso............................................. 169

CAPÍTULO V....................................................................... 173


CLASES DE DOCTRINA Y RELACIONES.................... 173

1. Clasificación de la Doctrina por su importancia...... 173


2. Relaciones entre doctrina y estrategia ........................ 177
3. Perspectivas del Policía Nacional............................... 179
4. El poder de Policía y la Doctrina................................ 181
5. Panorama Doctrinario de Policía y
Poder de Policía.............................................................. 184

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES............. 195

6 DOCTRINA POLICIAL
Dedicatoria

A mí hijo querido, asesor


doctrinario: Tnte. Crnl. de E.M.
Piloto de la Fuerza Aérea
Ecuatoriana, Romel Fernando
Garcés Abad.

Con Amor.

DOCTRINA POLICIAL 7
Presentación

E
l señor Comandante General, Dr. Edison Garcés Pozo, ha
escrito un nuevo libro; anteriormente publicó la obra ti­
tulada La Policía y la Prueba Penal", luego Policía y
11 11

Poder de Policía" y hoy pone a consideración de los miembros de


la Institución el texto DOCTRINA POLICIAL", con lo que
11

ratifica no sólo su capacidad intelectual y profesional sino su


vinculación espiritual con la Policía y su vocación de servirle
permanentemente.

El autor es un académico, un hombre culto y un profesional


distinguido, que ha honrado a la Policía tanto en el ejercicio del
mando superior, la cátedra, lafunción judicial policial y la direc­
ción de importantes organismos institucionales de servicio acti­
vo y pasivo.

En cuanto a la obra, es seguramente la primera obra que se es­


cribe sobre este tema y viene a llenar un vacío en la formación de
los actuales y futuros oficiales y policías, ya que siendo la Doc­
trina Institucional el marco de referencia que debe guiar el pen­
samiento, sentimiento y acción de todos los policías ecuatorianos

DOCTRINA POLICIAL 9
para alcanzar los más altos objetivos ínstítucíonales, este texto
se convierte en el esfuerzo inicial para ordenar y sistematizar los
contenidos doctrinarías.

La obra está dividida en cinco capítulos y empieza clasifi­


cando y actualizando conceptos básicos en la profesional poli­
cial, como orden público, seguridad pública, doctrina ínstítu­
cíonal, principios, valores, normas y costumbres policiales.

Continúa enumerando y comentando las fuentes de la doctri­


na y sus funciones, y al referirse a los principios doctrinarías
afirma que cuando éstos son desarrollados, aceptados y usados
apropiadamente por una institución, mejora ostensiblemente su
eficacia; en relación a los valores manifiesta textualmente: "to­
mando en cuenta que los valores son modelos ideales de realiza­
ción personal, debemos plasmar en la conducta de los policías
para que la imagen institucional mejore y la sociedad se sienta
tranquila y protegida".

Tema importante es aquel en que analiza sin juzgar los anti­


valores y la crisis de valores que vive la sociedad ecuatoriana: "la
solidez de la familia, la cortesía en el trato interpersonal, el res­
peto a los demás, la elegancia en el vestir y las buenas maneras,
el esfuerzo sostenido en el trabajo profesional, la búsqueda de la
verdad, la responsabilidad y la fidelidad a la palabra empeñada,
la mesura en el lenguaje, la fe en Dios, creador y salvador, la ca­
ridad, el amor a la justicia y la lucha por la misma, el respeto a
las leyes de la convivencia ciudadana, el gusto por la conversa­
ción fecunda en un clima de diálogo, en las escuelas y en la vida
familiar y social". Nos invita a la reflexión y pregunta: ¿Todos
éstos no son acaso, valores por los que vale la pena seguir lu­
chando para salvarlos de esa avalancha de pragmatismo inmise-

1□ DOCTRINA POLICIAL
ricorde que amenaza con arrastrarlo todo?".

Tradicionalmente el autor de esta obra ha sido un defensor asi­


duo de los principios de la unidad de la Policía ecuatoriana, por
lo que realiza un estudio profundo y detallado de este tema y que
empieza recordando el sabio pensamiento de Aristóteles que los
policías ecuatorianos deberíamos tener impregnado en nuestra
mente y corazón y que dice: "Policía es un buen orden, gobier­
no de la ciudad, apoyo al pueblo, el primero y el más grande de
los bienes". Defiende con argumentos la unidad funcional, ins­
titucional y jurisdiccional de la Policía ecuatoriana.

Desarrolla una síntesis histórica de la Institución a través del


tiempo, con el fin, dice, de deducir principios, valores, normas y
tradiciones que se han ido consolidando y confiriéndole caracte­
rísticas que le identifican y ennoblecen; entre los más importan­
tes principios, se refiere a los siguientes: respeto irrestricto a los
Derechos Humanos, subordinación consciente y voluntaria al
poder civil, lealtad inalterable al sistema democrático y a los go­
biernos elegidos democráticamente por el pueblo, participación
patriótica en la defensa de la soberanía nacional, privilegiar el
servicio preventivo, sometimiento de toda actuación policial a la
ley, la moral y la doctrina, entre otros.

El autor manifiesta finalmente que su obra no pretende ser un


trabajo terminado, sino un hito, yo añado importante, en el pro­
ceso que el mando institucional debe asumir para producir un
texto oficial de Doctrina Institucional; propone la creación de un
"Centro de Doctrina", sugiere su estructura y señala la metodo­
logía que, dice, debe ser la estructura clásica de un proyecto de
investigación que partiendo del ciclo del proceso doctrinal, in­
cluya un plan de búsqueda, la recopilación y análisis de la infor-

DOCTRINA POLICIAL 11
macíón, la formulación e identificación de las respuestas a las in­
terrogantes, luego escribir y publicar la Doctrina y finalmente
diseminarla y aplicarla.

El Instituto de Estudios Históricos de la Policía Nacional


se complace en poner a disposición de los policías ecuatoria­
nos esta obra y recomienda su lectura como medio de supera­
ción profesional.

Finalmente felicita al autor, profesional distinguido y amigo


leal, por esta nueva contribución al desarrollo y robustecimien­
to de la Policía Ecuatoriana.

12 DOCTRINA POLICIAL
Introducción

L
os desequilibrios que se dan en nuestra época, amena­
zan gravemente el desarrollo y solidez de las institu­
ciones del Estado. La desigual distribución de los bie­
nes, la pobreza, las injusticias sociales, la falta de educación
y cultura, la falta de oportunidades de trabajo, las emigra­
ciones masivas, la corrupción a todo nivel, etc., inciden di­
rectamente en el desarrollo económico y social de los pue­
blos, y lo que es peor, constituyen graves amenazas a la paz,
la seguridad y el orden público.

Frente a estas amenazas y al realismo del fenómeno delin­


cuencial que afecta en este tiempo a nuestro país, la Policía
Nacional reafirma con gran sentido profesional, su decisión
de continuar preparándose con responsabilidad para la lu­
cha contra el delito.

La doctrina policial es un elemento importante, que incide


en la conducción y ejecución de las políticas institucionales
como conjunto de principios, disposiciones, ideas, normas
básicas y costumbres, que guían las acciones en el cumpli­
miento de su misión.

DOCTRINA POLICIAL 13
La doctrina es un medio de cohesión entre los miembros
de la institución policiat por tal razón, es responsabilidad
del alto mando implementar un proceso doctrinal, para po­
ner en vigencia un "Manual de Doctrina Básica" que res­
ponda a las necesidades del servicio.

Siendo la doctrina la suma de principios, normas, precep­


tos, valores, ideas y costumbres, este conocimiento sirve co­
mo prescripciones y guías de comportamiento para los
miembros policiales, nacidas de la experiencia que nos han
dejado los hechos históricos de la vida institucional.

La doctrina no se identifica con ideologías y está exenta de


personalismos, sólo persigue el bien común y sobre todo, el
cumplimiento estricto de su misión de guardar el orden de
acuerdo a las prescripciones de la Constitución y más leyes
del Estado. Así mismo, nuestra doctrina tiene que estar libre
de conflictos y de actitudes negativas que atenten contra el
interés institucional. Hemos de resaltar que el policía es un
funcionario público que se enorgullece de su profesión; es
policía por vocación, por sentimiento del deber, porque se
identifica con los principios y tradiciones de nuestra doctri­
na, que nos señala que somos un instrumento al servicio de
la paz.

El objeto de la presente investigación, es incentivar a los


compañeros de la Policía Nacional a estudiar lo que real­
mente significa la doctrina, para qué sirve su uso; llamar a
la meditación al mando institucional para que fomente la
aplicación de este manual de doctrina básica, y así lograr en
la Policía Nacional un nuevo entendimiento de lo que es y
de lo que no es la doctrina; tomemos en consideración que
la doctrina no son series de axiomas universalmente váli-

14 DOCTRINA POLICIAL
dos, sólo son puntos de partida o guías para el personal que
tiene que tomar decisiones o juzgar cada situación en forma
individual.

He dedicado gran parte del tiempo al estudio e investiga­


ción de la doctrina, he podido escribir artículos para las re­
vistas de policía. Ahora creo que mis esfuerzos han culmi­
nado escribiendo este libro que, con modestia, pongo a con­
sideración de mi querida Institución, cuyos miembros en
servicio activo y pasivo, han sido mis instigadores para
aventurarme a publicar esta obra, que con la ayuda de Dios
cumplirá con los fines propuestos.

Quito, octubre del 2003

DOCTRINA POLICIAL 15
CAPÍTULO !

BASES Y FUNDAMENTOS

1. APROXIMACIÓN AL CONOCIMIENTO DEL


ORDEN PÚBLICO Y SEGURIDAD PÚBLICA

Tanto el orden como la seguridad pública son conceptos


muy amplios, sin embargo, tratándose de vincularlos con la
doctrina de policía, en relación con las funciones específicas
que desempeña la Institución y de conformidad con el orde­
namiento jurídico, nos remitimos sumariamente a lo que
considero necesario.

El hombre desde sus orígenes como miembro de la socie­


dad se preocupa por el orden; inicialmente por el orden cós­
mico. Heráclito y Anaxágoras consideraron como principios
ordenadores la razón y la ley, elementos indispensables pa­
ra el establecimiento de un orden universal. Platón, Aristó­
teles, San Agustín y más filósofos fueron preocupándose de
la naturaleza humana hasta establecer una clasificación del
orden en general, así encontramos: orden natural, orden ju­
rídico, orden político, orden económico, orden social y or­
den público.

Para efectos de este estudio, veremos unas dos definicio­


nes que nutrirán nuestros conocimientos:

Orden público es la situación de normalidad en que se


mantiene y vive un estado cuando se desarrollan las diversas
actividades individuales y colectivas, sin que se produzcan

DOCTRINA POLICIAL 17
perturbaciones o conflictos en el orden jurídico establecido.

El orden público es sinónimo de tranquilidad y paz públi­


ca, cuya responsabilidad por mandato de la Constitución
del Estado corresponde a la Policía Nacional.

Un concepto práctico es aquel que Edmundo Villey nos


da: "El orden público es un estado de armonía social que
no se aprecia bien hasta que es turbado, lo mismo que no
se aprecia bien la salud hasta que ella no es alterada por la
enfermedad".

Por la creciente complejidad de esas relaciones sociales en


que los más fuertes tratan de imponer sus poderes contra
los más débiles, ese orden público es alterado con infraccio­
nes que amenazan la paz social.

El origen de la expresión orden público en el derecho po­


sitivo contemporáneo, pertenece al Derecho Constitucional.
Esta expresión se incluye en la Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano de 1789 que dice: "Nadie de­
be ser molestado por sus opiniones, aún las religiosas, con
tal que su manifestación no perturbe el orden público esta­
blecido en la Ley".

El orden público tiene su fuente en la Constitución del Es­


tado y su concepto está ligado a la Policía, como manifesta­
ción de orden, armonía, paz, seguridad y moralidad públi­
ca. En este sentido, Bartolomé Fiorini(1) nos explica que el or­
den público aparece como una creación de la actividad le­
gislativa, que fundamenta las funciones de custodias y rea-

1.- FIORINI, Bartolomé. "Poder PolíciaL".

18 DOCTRINA POLICIAL
liza a la administración pública en funciones policiales. El
orden público en definitiva persigue el bien común, su que­
brantamiento genera inseguridad dentro de la sociedad, de
allí su importancia.

Seguridad Pública

El informe de la seguridad que concebimos en este nuevo


siglo es muy amplio e integrador en los aspectos político,
económico y sobre todo social, que conlleva la participación
de lo policial. Los desequilibrios de nuestra época amena­
zan no sólo el ritmo de desarrollo y la solidez de las institu­
ciones fundamentales del Estado, sino la sobrevivencia del
hombre en el planeta.

Las desigualdades sociales son amenazas crecientes para


la seguridad, porque la brecha que separa a los que tienen
mucho, frente a una mayoría que no tiene nada, es más
grande cada día. El poder económico internacional que de­
tentan las grandes empresas multinacionales frente a las pe­
queñas de los países subdesarrollados, desequilibra el desa­
rrollo y la seguridad de los países en vías en desarrollo.

El concepto de seguridad no está muy bien esclarecido,


tiene varios sinónimos como: garantía, firmeza, defensa, sal­
vedad, liberación, etc. Etimológicamente viene del latín se­
guritas, derivado del adjetivo seguros, que a su vez procede
del verbo curare (secura) que significa cuidarse, controlar su
propio destino.

Las cartas constitucionales de los Estados, incluyen en sus


preceptos el derecho que tienen los hombres y la sociedad a
la seguridad. Buscar la paz es desarrollar la seguridad para

DOCTRINA POLICIAL 19
mayor producción cultural o confirmar un proceso de
prosperidad y superación. La noción de seguridad ha su­
frido transformaciones radicales; puede plantearse desde
el punto de vista teórico y práctico. En el práctico se perci­
be un incremento de la delincuencia con nuevas formas de
delinquir, que obliga a la institución policial a prepararse
técnica y científicamente para vencer la violencia en todas
sus formas.

Las amenazas a la seguridad tienen su origen en la pobre­


za, en la injusticia, en la desigual distribución de los bienes,
en la exclusión, en la ignorancia dogmática, en las emigra­
ciones masivas y en las injusticias sociales que generan las
consecuentes reacciones de los marginados.

En nuestro país, si verdaderamente aspiramos a conseguir


la seguridad y el orden aceptable es necesario juntar todo el
esfuerzo ciudadano para evitar la corrupción en todos los
niveles; dar trabajo a los marginados; ofrecer nuevas fuen­
tes de ocupación; y, lo que es más importante y urgente, me­
jorar el acceso al conocimiento y a la educación integral.

2. FUNDAMENTOS DE LA DOCTRINA

Es ardua la tarea de determinar con certeza lo que es la doc­


trina policial, generalmente el término doctrina suscita confu­
sión, porque no hay unidad de criterio en sus definiciones.

La confusión está relacionada con el origen del vocablo, que


es de carácter religioso. Dicen los tratadistas que la mayor
confusión obedece a la falta de conciencia histórica de quie­
nes componen las instituciones, una gran mayoría sienten
desdén por los hechos del pasado, no admiten que la historia

2□ DOCTRINA POLICIAL
institucional tiene grandes lecciones y experiencias de las que
se nutre para realizar el trabajo profesional con eficiencia.

Estos factores en verdad desorientan, en cierto modo, el


enfoque de la doctrina. Es cierto que la Policía ecuatoriana y
su doctrina han recibido influencias externas a través de su
historia, pero son nuestras propias experiencias las que han
ido configurándola, la cual evoluciona con los avances de la
teoría, de la tecnología y de las operaciones policiales que
cada día realizan nuestros hombres en defensa del orden y
la seguridad interna del país. A esto debemos añadir los va­
lores, tradiciones y principios, que motivan al policía que
viene de un grupo social con estas características para ejer­
cer su trabajo en defensa de los principios de la comunidad.

La importancia crítica de las verdades doctrinarias se


puede evidenciar por sí misma y es imperativo para los
miembros de la Policía Nacional, leer y entender sus ideas,
porque se trata de una recolección de los mejores métodos
de procedimiento en las acciones contra las perturbaciones
al orden y la paz ciudadana. La doctrina sirve como base
del conocimiento que permite al personal de policía tomar
las mejores decisiones en el cumplimiento de su misión. En
resumen los policías tienen en la doctrina el marco de refe­
rencia que guía sus pasos, para cumplir de mejor manera
su delicada profesión.

No olvidemos también, que la doctrina ayuda a establecer


el marco de referencia en la preparación, equipamiento y
ejecución de las operaciones más complicadas como es el ca­
so de secuestros, narcotráfico, terrorismo y más atentados
contra la libertad; por otra parte, describe las habilidades de
cómo se debe combatir las manifestaciones públicas que po-

DOCTRINA POLICIAL 21
nen en peligro vidas y bienes públicos y privados, para que
retomen al orden y a la paz que el Estado necesita para su
desarrollo y progreso.

El desarrollo técnico y científico, el aumento en el conoci­


miento, las comunicaciones y algo que hoy en día está en bo­
ga, hacen que la Policía Nacional se enmarque dentro de es­
tos cambios, que en parte modifican la doctrina, sin que los
hechos, tradiciones y costumbres que nos ha dejado la histo­
ria reciente o pasada desaparezcan con estas influencias.

La Policía ecuatoriana se encuentra interesada en la imple­


mentación de su doctrina básica, que responda a las necesida­
des de su misión que es combatir la delincuencia. Muy pron­
to se iniciará el proceso para emitir doctrina, sin embargo, te­
nemos que estar conscientes que ninguna doctrina que se
promulgue oficialmente puede ser de carácter obligatorio o
que aferre a los comandantes en forma rígida en las acciones
a las que están sometidos. La doctrina promulgada es una
RECOMENDACIÓN. La mejor doctrina nunca recorta la li­
bertad de acción del comandante. Si alguna vez la doctrina se
transforma en obligatoria, restringirá la iniciativa e inducirá
las acciones inflexibles, sino es ignorada por completo.

3. CONCEPTUANDO LA DOCTRINA GENERAL


Y PARTICULAR

La doctrina tiene un origen religioso, con el tiempo el tér­


mino se ha ido aplicando a las doctrinas científicas, políti­
cas, económicas, sociales, militares, policiales, etc. De mane­
ra general se conceptúa a la doctrina como una teoría basa­
da en principios cuidadosamente formulados, cuyas ense-

22 DOCTRINA POLICIAL
ñanzas difunden sus partidarios.

La enciclopedia UTEHA en pocas palabras dice: "Doctrina


es enseñanza, que se da para instrucción de algo".

En forma más amplia: Doctrina es el conjunto de princi­


pios, máximas y preceptos motivados, conseguidos luego
de un examen detenido de la realidad, con la finalidad de no
dejarlo todo a las inspiraciones, a la improvisación, al capri­
cho o al interés particular.

En el campo militar, la doctrina es el conjunto de princi­


pios, normas básicas, disposiciones, ideas y costumbres que
buscan establecer modelos o patrones de conducta en la
aplicación de determinadas materias, que se vinculan con el
quehacer del Ejército, ya sea ésta en su dimensión indivi­
dual o como integrantes de la Institución.

Los expertos coinciden en afirmar que la doctrina no debe


considerarse como un conjunto de reglas precisas, sino co­
mo prescripciones oficialmente aprobadas acerca de la me­
jor manera de ejecutar una tarea. La doctrina debe ser el pro­
ducto de la experiencia, de lo que generalmente mejor fun­
ciona, de principios, normas, preceptos, valores, ideas y cos­
tumbres que buscan establecer patrones de conducta en
aplicación a la función policial, las que deben ser conocidas
y practicadas por el personal de la Institución, en forma in­
dividual o como representantes de la Policía Nacional al ser­
vicio del orden, la seguridad y la paz de la Nación y como
fuerza auxiliar de las Fuerzas Armadas, para la defensa de
la soberanía nacional.

Realizando un análisis relativo a la misión que cumple la

DOCTRINA POLICIAL 23
Policía, concluimos que generalmente tiene que enfrentar si­
tuaciones complicadas y difíciles de resolver, frente a lo cual
deberán todos actuar de manera uniforme y flexible, con
confianza, solidez y consistencia en el accionar de cada uno
de sus miembros, suscitando el respeto y reconocimiento
del pueblo al que sirve.

Frente a las consideraciones anotadas se puede concluir


que la doctrina en primer lugar, es la suma de principios o
bases orientadoras, fundamentadas en la experiencia y en
la teoría; en segundo lugar en valores que signifiquen con­
vicciones éticas. En tercer término los conceptos que son la
síntesis de aspectos importantes, que generalmente se
usan en el lenguaje común; luego tenemos las normas que
son un conjunto de reglas establecidas para el ejercicio pro­
fesional y finalmente los métodos y procesos para llevar a
cabo las actividades.

4. FUENTES DE LA DOCTRINA

La fuente más importante en la doctrina policial es la


EXPERIENCIA, conseguida como consecuencia de las la­
bores diarias y complejas suscitadas a lo largo de su his­
toria, acciones que han sido valoradas positivamente por
la opinión pública. La Policía Nacional se enorgullece de
su historia, que ha sido escrita por hombres comunes y
extraordinarios, que supieron cumplir sus deberes con
valor, disciplina y lealtad; lema que constituye el basa­
mento de su solidez institucional.

24 DOCTRINA POLICIAL
a) LA HISTORIA

Analicemos la primera fuente que es la historia:

La realidad histórica puede ser considerada desde las si­


guientes perspectivas: la historia como pasado, la historia
como tradición, la historia como mundo histórico y la histo­
ria como sujeto de la historiografía. Estos datos son muy im­
portantes para desentrañar misterios y despejar incógnitas,
de acuerdo al conocimiento exacto de las cosas ya hechas y
de una inteligente investigación de otras que están en pro­
ceso de formación. El filósofo francés Enrique Bergzon(2l,
formado en la teoría del positivismo de Spencer, decía que
la vida es tiempo, pero no tiempo abstracto homogéneo y
cuantitativo, no tiempo espacio, sino tiempo concreto. Se­
gún el filósofo, existen dos mundos superpuestos: el uno es­
tá en la superficie y es tangible, mundo de las cosas defini­
tivamente hechas y congeladas dentro de un espacio deter­
minado y el otro que está por debajo y que es un fluir cons­
tante, una corriente espiritual poderosa.

No es correcto interpretar el desenvolvimiento histórico


de los pueblos o de las instituciones sin el descubrimiento
de esos dos mundos, uno estático y otro en movimiento.

Hablamos de un lado de las cosas hechas y nos pregunta­


mos ¿ quiénes fueron los que las hicieron? La respuesta es
que fueron hechas por hombres y que además no las hicie­
ron de repente, porque las cosas se van haciendo con el
tiempo y a través de los años. Espacio y tiempo son por tan­
to, las coordenadas de la historia.

2.- BERGZON, Enrique. "POSITIVISMO DE MAX SPENCER".

DOCTRINA POLICIAL 25
El presente es una característica del pasado o de un hecho
histórico, sabiendo que el futuro es una preocupación cons­
tante del hombre. La historia, en un segundo momento, de­
ja de ser realización de cosas y de hechos para convertirse en
investigación e interpretación de esos mismos elementos.
En definitiva, unas personas en un lugar y tiempo determi­
nados, hacen la historia y otras personas aparecen más tar­
de para investigar y estudiar todo lo que se hizo antes; así,
unos son los forjadores de la historia y otros los que van des­
cubriendo el contenido del pasado.

Para el filósofo alemán Martín Heidegger(3J en su obra im­


portante "Ser y Tiempo", la historia ha sido considerada co­
mo pasado, cuando se dice esto pertenece a la historia, quie­
re decir que pertenece al pasado. Se dice, nos podemos sus­
traer a la historia y comprendemos que tiene un pasado y
que es fruto de ese pasado. La historia también puede ser
entendida como tradición, o sea como transmisión y conser­
vación a través del tiempo, de creencias y técnicas.

En el mundo de lo policial, la historia es algo que sus hom­


bres hicieron, lo que cada cual hace individualmente o como
parte de la Institución y que continúan haciéndolo. El poli­
cía es productor de cosas y de hechos que van sucediéndo­
se en el tiempo, lo cual es motivo de investigación. El medio
en el que se desenvuelve es el país, su objetivo es servir al
Ecuador, sin límites, y actuar de acuerdo a los valores de
nuestra sociedad. El policía como servidor público es hace­
dor, luego intérprete y crítico de la historia; es persona de
carne y hueso, es un hombre de pasiones, es una fuerza que
penetra en el mundo de la colectividad, que es el mundo de

3.- HEIDEGGER Martín. "SER Y TIEMPO".

26 DOCTRINA POLICIAL
lo humano, social, normativo, viviente y prospectivo.

El policía en el cumplimiento de su misión, muchas oca­


siones se equivoca. De la misma manera las colectividades
sufren períodos de decadencia, pero se impone el deseo de
mejoramiento y progreso, para lo cual se organiza y lucha
hasta conseguir el objetivo que se ha propuesto. La historia
puede revelar tanto éxitos como fracasos en las acciones, es­
tas observaciones bien pueden generalizarse, a su vez en
forma de doctrina, estas creencias sometidas a prueba a tra­
vés del tiempo, pueden resumirse en principios generales y
así la doctrina llegará a ser axiomática.

En la Policía ecuatoriana como en cualquier otra institu­


ción, es indispensable y básico disponer de archivos actua­
lizados de museos, bibliotecas, etc. Siendo la historia cosa
del pasado no es la imagen de una naturaleza muerta, por
eso a la historia se la define como el pasado que vive, como
el corazón que no deja de latir.

En la historia del procedimiento policial, sobre casos rela­


tivos a la detención de criminales, estos van variando de
acuerdo al tiempo, la ciencia y la tecnología, ya que de estos
factores se aprovechan de mejor manera los asesinos, se­
cuestradores, asaltantes, traficantes de droga, etc. La Policía
está llamada a actuar con gran profesionalismo, guiada por
la doctrina, que les enseña el procedimiento contra la delin­
cuencia violenta, irracional, salvaje y cruel que no respeta
ancianos y niños, para satisfacer crueles instintos, producto
de mentes enfermas; como la masacre a los dos secuestrados
de la empresa Techín, en el Oriente ecuatoriano. El personal
tiene que actuar tomando el máximo de precauciones con
estricta observancia de la ley para evitar la violación de los

DOCTRINA POLICIAL 27
derechos humanos, defendiendo su integridad personal y la
de terceros.

El servicio diario y permanente de los hombres de la Poli­


cía hace que constantemente se vea involucrado en esta cla­
se de acciones que le van dando una buena experiencia a pe­
sar de que cada caso en el que participa es diferente. Sin em­
bargo, en el transcurrir del tiempo llegan a ser principios,
que enunciados en su justa dimensión podrían entenderse
de la siguiente manera: desconfíe de las personas a las que
por disposición de autoridades o en delito flagrante se pro­
pone detener; tenga siempre en mente que el país está so­
bresaturado de violencia, con crímenes que se suceden a
diario; por cumplir con la función específica de mantener la
paz no se exponga a la muerte (como muchas veces ha su­
cedido en la historia policial).

La doctrina enseña que hay que purificar la experiencia,


buscando y reconociendo las relaciones causales fundamen­
tales en diferentes circunstancias, sólo así se puede aplicar
este conocimiento en la solución de nuevos problemas; lo
que es lo mismo decir que las soluciones se simplifican, si
tratamos con él en términos de "principios".

El valor de entender la doctrina como un esquema con­


ceptual de principios, es que deja ver y entender aquello que
de otra manera permanecería sin ser vista.

La historia como fuente única de doctrina e informaciones


útiles, ha sido tema de debate filosófico durante más de 200
años. Su utilidad es determinada por el método aplicado y
su validez es indudable.

28 DOCTRINA POLICIAL
b) LA TEORIA

Una segunda fuente de la doctrina es la teoría, que puede


resolver problemas futuros, originados en el mundo que es
siempre cambiante.

John W. Pauly(4l, teniente general de la Fuerza Aérea Nor­


teamericana, al respecto dice que la experiencia sin la teoría
carecen de cuadro adecuado de referencia para acomodar
los cambios futuros que seguramente sobrevendrán. La ex­
periencia histórica proporciona la prueba de lo que hay y ha
funcionado bien. La experiencia histórica nos lleva más allá
de las visiones de los teóricos. La experiencia real revela lo
que es práctico.

La teoría, de acuerdo al diccionario enciclopédico UTE­


HA, quiere decir conocimiento especulativo considerado
con independencia de toda aplicación. Se dice además, que
la teoría es el conjunto de leyes y como esfuerzo por expre­
sar el sentido y la esencia de la realidad determinada, es tal
como lo ofrece la ciencia contemporánea.

Otro criterio sobre teoría es aquel que dice que es una no­
ción empleada para explicar fenómenos que resultan admi­
sibles por razón de los hechos aceptados, proporciona el
marco apropiado para aplicaciones futuras.

La doctrina significativa de la Policía Nacional, aplicada


para su dura lucha contra la violencia, la inseguridad, la
guerrilla, el narcotráfico, la industria del secuestro, la droga­
dicción, el robo, la prostitución, los asesinos a sueldo que

4.- PAULY, John W. "EL HILO DE IA DOCTRINA".

DOCTRINA POLICIAL 29
han aflorado con inusitada peligrosidad en esta época, la
podemos obtener mediante la TEORIA y la EXPERIENCIA.

Las investigaciones deberán ser abordadas con el fin de


construir una teoría, ampliando los horizontes del conoci­
miento estableciendo un esquema estructural del conocimien­
to, lo cual es sumamente útil para una productiva doctrina.

Los conocimientos probados de las instituciones policiales


del mundo son bien venidos y constituyen de gran ayuda
para la Policía ecuatoriana en el mejoramiento de la prácti­
ca doctrinal.

La teoría y la imaginación son útiles cuando obligan a


apreciar las posibilidades, que muchas veces se pueden pa­
sar por alto.

c) EL AVANCE TECNOLÓCICO

Los descubrimientos tecnológicos abren una cadena de


posibilidades en las tácticas policiales.

La tecnología es un proceso dinámico adaptado a los cam­


bios, es por esto que la doctrina tiene que caminar al lado de
la tecnología sin rezagarse. La doctrina muchas veces im­
pulsó el adelanto tecnológico, a su vez, los descubrimientos
tecnológicos inesperados arrastran a la doctrina a emitir
nuevos conceptos, por ejemplo: las comunicaciones, el ar­
mamento, la cibernética, los laboratorios criminalísticos, etc.

La superioridad tecnológica de la Policía en relación con la


delincuencia, tiene que estar evidentemente engranada con
su doctrina, para generar la clase de catalizador apropiado

3 □ DOCTRINA POLICIAL
para producir el respeto a la Ley y a la autoridad, para neu­
tralizar el delito. En resumen, las interrelaciones entre la tec­
nología y la doctrina son indispensables para el ejercicio de
la función policial, ya sea en el ámbito preventivo como en
el de la investigación criminal. Vehículos, aeronaves, equipo
especializado, comunicaciones, armamento, etc., requieren
la función preventiva. En el campo de la investigación del
delito, la tecnología juega un papel fundamental, ya que los
laboratorios criminalísticos deben disponer de enorme can­
tidad de equipos, que la ciencia moderna provee para ayu­
dar al juez a administrar justicia, de acuerdo al análisis y ve­
rificación de las pruebas.

La Policía Nacional está llamada, en forma urgente, a mo­


dernizar sus fuerzas estratégicas, disponiendo de medios de
alta tecnología, sobre todo formularse una doctrina cohesi­
va, que unifique a todos los elementos dentro de la gran va­
riedad de servicios que dispone la Institución para combatir
el delito. Es necesario que los gobiernos destinen presu­
puestos para la Policía, a fin de que se compadezcan con sus
verdaderas necesidades, de lo contrario la delincuencia se
incrementará, frenando el normal desarrollo del país. La
doctrina no puede ser estática, exige un análisis constante a
la luz de nuevas situaciones tecnológicas y otros factores
que cambian las acciones criminales.

5. FUNCIONES DE LA DOCTRINA

En el tema de las funciones de la doctrina, los especialistas


sostienen que existen tres funciones doctrinales que son: la
experiencia, la enseñanza y la guía.

DOCTRINA POLICIAL 31
a) LA EXPERIENCIA

Cuando se analiza la experiencia, se lo hace bajo los si-


guientes parámetros:

El hecho de experimentar, de sentir, de sufrir o de vivir


alguna cosa, en cuanto ello aumenta, amplía o enriquece
nuestro conocimiento o saber.

El conjunto de modificaciones que aporta el ejercicio a


las facultades del hombre, de las adquisiciones que hace
el espíritu por medio de este ejercicio y en general de to­
dos los programas mentales o espirituales resultantes
del vivir.

La facultad de acción y efecto de conocer los hechos o los


fenómenos, en este sentido suele oponerse a la memoria,
a la imaginación creadora y a la razón.

El conocimiento empírico por oposición al conocimiento


puro o a priori.

El saber total de todo lo inmediacente dado a la concien­


cia, tanto los objetos físicos y psíquicos, como los objetos
ideales y sobre todo los valores.

En general, la experiencia constituye la base o el punto


de partida de la doctrina, por lo mismo tiene que ser
analizada para sacar las lecciones que pueden ser de
gran valor al afrontar hechos o circunstancias presentes
y futuras para llevar a cabo el trabajo policial en óptimas
condiciones; sin embargo, este análisis no puede ser es­
tático, debido a las circunstancias cambiantes. Como se

32 DOCTRINA POLICIAL
afirmó oportunamente, los adelantos tecnológicos ha­
cen cambiar lo que creemos que son las lecciones de la
expenenc1a.

Ejemplificando lo sucedido en el servicio policial, hace


unas tres o cuatro décadas, en el ejercicio de la función
preventiva, había que distinguir al personal en la ciudad
con rondas y patrullas de a pie, o con puestos fijos indi­
viduales o por parejas. Estos procedimientos, en aquel
entonces, eran los más aconsejables y dieron buenos re­
sultados; pero con el proceso de urbanización (millones
de seres que hasta la época formaban parte de las socie­
dades agrarias, atraídos por la satisfacción de necesida­
des crecientes, buscaron su redención y se concentraron
en la ciudad), el servicio policial se iba complicando y
hubo la necesidad de utilizar medios de transporte, co­
municaciones y equipos que permitían ser más eficien­
tes en el cumplimiento de la misión, de acuerdo a la evo­
lución social y criminal. El patrullaje a caballo, tan im­
portante en el Ecuador como en todas las policías del
mundo, va quedando sólo como muestra de sus bonda­
des y hoy en día se utilizan restringidamente para patru­
llar espacios como parques y espectáculos públicos.

En este sentido vamos probando cómo la doctrina y la tec­


nología, son procedimientos dinámicos, siempre avanzan­
do, adaptándose a los cambios para evitar que queden reza­
gados y pierdan importancia. Es por eso que la experiencia
será constantemente analizada, proporcionando una buena
evaluación aplicada a beneficiarse de las mejores lecciones
que serán de gran valor para afrontar los múltiples proble­
mas de inseguridad que soporta el país.

DOCTRINA POLICIAL 33
b) LA ENSEÑANZA

Se considera que la enseñanza es la práctica más organiza­


da de la integración social y cultural de los seres en proceso
de crecimiento.

La enseñanza es estudiada como un evento en el cual se


debe transmitir lo más eficazmente una determinada can­
tidad de conocimientos, en un tiempo determinado. Insti­
tucionalmente hablando, es una oportunidad que se brin­
da al personal para que acceda al conocimiento, en el que
debe recibir explicaciones sobre la variedad de aspectos de
la profesión.

La enseñanza es un sistema y método de dar instrucción,


transmitir conocimientos sobre diferentes cuestiones, adqui­
rir habilidad y destreza para un arte, oficio o profesión por
intermedio de maestros, profesores, instructores debida­
mente capacitados. Los métodos de enseñanza que han pre­
dominado en cada época, han dependido del espíritu que
informaba la evolución en cada una de las etapas históricas,
los métodos han sido distintos de acuerdo al grado y fin de
la enseñanza en cada caso.

La enseñanza, se dice, no sólo ha de proporcionar la infor­


mación que requiere el alumno, sino lo que es más, su for­
mación mental por el ejercicio ineludible de sus facultades
durante el proceso de la asimilación intelectual, del conoci­
miento correspondiente a cada disciplina. En el caso con­
creto de la profesión policial la enseñanza debe preparar y
capacitar a sus hombres, en función del trabajo que la Cons­
titución y las leyes señalan.

34 DOCTRINA POLICIAL
Los métodos de enseñanza son estrategias de transferen­
cia, convirtiéndose en teoría de transmisión y sin la función
de la enseñanza, el análisis posee muy poco valor. La ense­
ñanza no solamente transmite conocimientos, sino que ade­
más estimula el pensar y el actuar críticamente, una ense­
ñanza demostrativa y comprensible es posible valiéndose
de medios simples, además la enseñanza frontal será la for­
ma típica del futuro.

En resumen, la experiencia registrada y correctamente en­


señada tiene valor y requiere de un enfoque crítico cuando
los policías tienen que tomar decisiones importantes en su
trabajo, ya que insistimos que la doctrina es orientación y
guía de las acciones. Adviértase que la doctrina no son serie
de axiomas generalmente válidos, son ciertos puntos de
partida para los que tienen que tomar decisiones cuando ac­
túan en cumplimiento de su función.

c) LA GUIA

Constituye la tercera función de la doctrina. Según el dic­


cionario UTEHA significa: conductor, persona que encami­
na, conduce, enseña a otro el camino. Persona que enseña y
dirige a otra para hacer o lograr lo que se propone. Guiar
además, es enderezar, llevar en forma recta una cosa hacia
un término o lugar señalado, guiar mostrando o dando las
señas que indique un camino a seguir. La labor de guía, con­
cierne a todos los superiores que tienen mando sobre sus su­
bordinados. El propósito es claro: lograr que los subordina­
dos integren sus esfuerzos en pro de los objetivos institucio­
nales. Para lograr estos fines los policías deben poseer, a tra­
vés de la orientación y de las comunicaciones toda la infor­
mación necesaria para llevar a cabo sus funciones, debiendo

DOCTRINA POLICIAL 35
estar motivados por buenos líderes para realizar un trabajo
eficiente.

El análisis de la experiencia junto a los esfuerzos de ense­


ñar, quedarían truncos, de no existir esa guía con efecto du­
radero sobre los policías que aprenden. Reiteramos que lo
que se enseña tiene que ser útil para los estudiantes, los cua­
les deben concentrar sus esfuerzos en aprender, convenci­
dos de su utilidad.

Con lo que podemos concluir que experiencia-enseñanza,


deben tener una orientación y guía para entender y garanti­
zar la doctrina.

6. DOCTRINA: ¿CIENCIA O ARTE?

CIENCIA

Un autor eminente de este tema es John F. Halff(S), el mis­


mo que cuando se refiere al método científico dice:

La ciencia explica fenómenos; está basada en la creencia


de la racionalidad de la naturaleza, en la idea que se pueden
encontrar relaciones entre dos o más grupos de aconteci­
mientos. Continúa afirmando que el rasgo esencial de la
ciencia es que el conocimiento ha sido sistematizado me­
diante la aplicación del método científico en una determina­
da área. Se dice que la ciencia está sistematizada cuando las
relaciones entre variables y límites han sido determinadas y
los principios básicos descubiertos.

5.- HALFF, John F. "APLICACIÓN DEL MÉTODO CIENTÍFICO".

36 DOCTRINA POLICIAL
El método científico envuelve la determinación de hechos
a través de la observación de sucesos o cosas y la verifica­
ción de la exactitud de estos hechos mediante observaciones
continuas. Después de la clasificación y análisis de los he­
chos el científico busca y encuentra algunas relaciones cau­
sales que él cree son verdaderas. Tales generalizaciones, lla­
madas hipótesis, son entonces probadas para verificar su
exactitud. Cuando se encuentra que las hipótesis son ciertas
y que reflejan o explican la realidad y en consecuencia sir­
ven para predecir qué ocurrirá en circunstancias similares,
son los llamados principios. La explicación del método cien­
tífico en el desarrollo de principios, no elimina totalmente la
duda. Cada generalización, aunque probada, puede ser so­
metida a una investigación y análisis posterior. Aún así, una
generalización por mucho tiempo establecida como la ley
de gravitación de Newton, podría ser modificada con nue­
vos fenómenos y conocimientos.

ARTE

Chester Bamard(6) en cuanto al arte dice: La función de las


11

artes es llevar a cabo fines concretos, producir resultados y


crear situaciones que no podrían acontecer sin un esfuerzo
deliberado para procurarlas. Estas artes deben ser domina­
das y aplicadas por los que las manejan concretamente y pa­
ra el futuro".

El arte abarca todas las esferas de la actividad humana;


desde la artesanía hasta la industria, desde la religión hasta
la creación pedagógica, desde la construcción arquitectóni-

6.- BARNARD Chester. "FUNCIONES DEL EJECUTIVO".

DOCTRINA POLICIAL 37
ca hasta la construcción jurídica. Los estilos son las formas
de conexión entre las épocas y las escuelas. La evolución del
arte refleja la evolución de la cultura.

De acuerdo al diccionario UTEHA, arte es el acto median­


te el cual valiéndose de la materia o de lo visible imita o ex­
presa el hombre lo material o lo invisible y crea, ya sea co­
piando o fantaseando.

Si la función de las ciencias es explicar fenómenos, los


acontecimientos y las situaciones del pasado, su fin no es
producir sucesos, acontecimientos o situaciones específicas,
sino explicaciones a las que se da el nombre de conocimien­
tos. No ha sido aspiración de la ciencia el ser un sistema de
tecnología y no podría serlo, para manejar lo concreto se ne­
cesita una gran cantidad de conocimientos de un carácter
temporal, local y específico, sin ningún valor o interés gene­
ral, pues no es función de una ciencia la de contener o pre­
sentar algo, y sí solamente explicarlo en la medida que es de
significación general.

Se dice también que ciencia y arte no son mutuamente ex­


cluyentes sino complementarios, a medida que mejora la
ciencia deberá mejorar el arte, como ha sucedido en las cien­
cias físicas y biológicas.

En este tema L. Parker Temple(7J dice: "Que la doctrina no


debe considerarse como un conjunto de reglas rigurosa­
mente precisas, sino como prescripciones aprobadas oficial­
mente sobre la mejor manera de ejecutar una tarea". Insiste

7.- PARKER, Temple L. "AIRPOWER" (Revista).

38 DOCTRINA POLICIAL
en que la doctrina es el producto de la experiencia y es lo
que generalmente mejor funciona de acuerdo como nos ha
enseñado la misma. Tratamos de aprender las lecciones de
la historia y generalizamos sobre la base de la experiencia
acumulada para formular pautas de acción futura. Por el
contrario, el método científico es una manera bien definida
de asimilar los datos y acumular conocimientos, pero en
ningún caso es apropiado para el desarrollo de la doctrina.

Que quede claro que la doctrina no es una ciencia, por tan­


to aquí el método científico no funciona. El método científi­
co carece de utilidad como instrumento para el desarrollo
de la doctrina, porque el procedimiento policial carece de re­
glas fijas. Los principios del ejercicio policial son construc­
ciones intelectuales interesantes, cuya utilidad va pasando a
la historia.

La doctrina extrae normas de acción mediante la interpre­


tación de la experiencia relevante y significativa, un proce­
dimiento que comprende valores y normas.

Dice Parker que la doctrina es una forma de investigación


social, para la cual hay dos escuelas de metodología que se
encuentran en contienda. Durante la mayor parte del siglo
XX se ha opuesto el método científico a otros métodos que
denominamos en su conjunto arte". La doctrina tiende a
II

preparar la mente para reconocer cuándo las condiciones


han cambiado y para mejorar las posibilidades de éxito en
el desempeño de sus actividades contra los infractores de la
ley. La tarea y el arte de la doctrina consisten en facilitar el
estudio y la reflexión, capaces de servir, de ayudar en las de­
cisiones posteriores en el campo donde están actuando. En
la esencia del arte se encuentra la explicación del fracaso del

DOCTRINA POLICIAL 39
método científico, el arte tiene un significado relacionado
con el observador, algo que se le escapa al método científi­
co. Por eso repetimos que el método científico no es un buen
camino para el desarrollo de la doctrina.

Insisto, la doctrina no implica la universalidad y debe


deferirse su desarrollo hasta que la experiencia relevante
nos deje en condiciones de extraer las lecciones aprendi­
das. Estas lecciones que se aprenden no pueden tener va­
lidez más allá de las fronteras de cada país.

El método científico carece de utilidad como instrumento


para el desarrollo de la doctrina, porque el combate a la de­
lincuencia carece de leyes naturales reducibles a ecuaciones
fijas.

Los principios en el mantenimiento del orden son cons­


trucciones intelectuales interesantes, cuya utilidad va pa­
sando a la historia. La doctrina extrae normas de acción me­
diante la interpretación de las experiencias más notables, un
procedimiento que comprende valores y normas.

El método científico no es un buen camino para desarro­


llar la doctrina. Los métodos empleados en su producción
serán analizados más adelante.

4□ DOCTRINA POLICIAL
CAPÍTULO II

BASES PARA IMPLEMENTAR


LA DOCTRINA

1. PRINCIPIOS DOCTRINALES Y DE LA FUNCIÓN


POLICIAL

Los principios son verdades generales concebidas como


ciertas. Provienen del latín " principiu" que quiere decir pri­
mer instante, base, fundamento, razón, origen sobre el cual
se procede y constituye la base fundamental para conside­
rar una verdad.

Siendo la doctrina una declaración de creencias sanciona­


das oficialmente por el mando institucional y el conjunto de
principios creídos y aceptados, es menester investigar algo
más sobre los mismos.

Si los principios sirven para explicar el comportamiento


doctrinario, deberían ser formulados para predecir resulta­
dos en determinadas circunstancias, para una efectiva ob­
tención de los objetivos que se persiguen. Los principios ac­
túan como una lista de control para un trabajo eficiente. Ese
conjunto de principios agrupados sistemáticamente y rela­
cionados entre sí en las actividades que lleva a cabo la Poli­
cía, reúne un sinnúmero de conocimientos significativos de
tipo profesional. De hecho, los principios doctrinales tienen
buen impacto en el accionar cotidiano del policía, los que
han sido elaborados y desarrollados, simplifican y mejoran

DOCTRINA POLICIAL 41
la eficiencia funcional, con una buena cooperación de todos
los que promueven el progreso Institucional. No hay duda
que cuando los principios, normas, preceptos, valores y
creencias son desarrollados, aceptados y usados apropiada­
mente, mejoran ostensiblemente la eficiencia.

La experiencia profesional del policía debe ser aprendida


y transferida a las nuevas situaciones que se presenten, no
hay que olvidar que dos situaciones iguales jamás se pre­
sentan exactamente en todas las operaciones; los coman­
dantes policiales deber tomar en cuenta esta verdades, la ex­
periencia tiene que ser purificada reconociendo las relacio­
nes causales en diferentes circunstancias, para aplicar este
conocimiento en la solución de nuevos problemas.

El mérito de entender la doctrina como un sistema con­


ceptual de principios, es lo que nos deja ver aquello que per­
manecería sin ser visto, en cambio, la teoría resuelve proble­
mas futuros originados en la actividad policial siempre su­
jeta a cambios.

La Policía Nacional desarrolla principios que sirven para


cristalizar la naturaleza de su doctrina. Cuando la opinión
pública se deja escuchar, en el sentido que la Institución es
un organismo cuyo contingente humano ha demostrado
siempre poseer sólidos principios de abnegación y sacrifi­
cio en el cumplimiento del deber ayuda a afinar la imagen
que de ella se han formado cuantos la conocen, la admiran
y respetan. Por ejemplo los trágicos asesinatos que perió­
dicamente estremecen a la conciencia nacional, logran en
el fondo, realzar la trascendencia de la Institución y la du­
reza de su oficio. Quiere decir que la colectividad acepta y
confirma esta realidad, los que se transforma en principios

42 DOCTRINA POLICIAL
reales y formales porque se han precisado sus ideas sobre
la realidad, concluyendo un proceso mental respecto a es­
ta materia. En suma es una representación de la idea que
se asienta por la experiencia, capaz de soportar el juicio de
la crítica, pudiendo asegurar que el principio es legítimo y
tiene valor real.

Los principios a diferencia de las verdades impuestas co­


mo dogmas, deben ser verificados, lo que trae como resulta­
do que las verdades sostenidas en los principios, tienen su
base firme en la comprobación que arranca del conocimien­
to empírico.

Para sostener el principio como resumen de las experien­


cias, observamos una perspectiva que reúne gran cantidad
de verdades particulares en forma ordenada y jerarquizada,
que unidas y con las lógicas diferencias entre lo real y lo for­
mat conforman un todo integrado. En consecuencia, la tra­
dición es transmisión y sólo pasa de una generación a otra
únicamente lo perdurable, lo más valioso; así la Policía va
alcanzando madurez y eficiencia gracias a los auspicios y a
la calidad de ciertos hombres que nos precedieron. La he­
rencia ha sido conservada y cada vez se va acrecentando su
caudat para poder extraer de ella la luz, que iluminando el
presente encarará con acierto el porvenir.

AGRUPACIÓN DE PRINCIPIOS

La agrupación de principios, en lo relacionado al traba­


jo policiat reúne conocimientos significativos. La expe­
riencia acumulada a lo largo de la historia policiat nos
otorga muchos principios que se caracterizan por su flexi­
bilidad, practicidad y que en la vida institucional consti-

DOCTRINA POLICIAL 43
tuyen verdaderas guías.

1. Disciplina.- Significa respeto, obediencia, energía.

2. Legalidad.- En forma general, la Policía siempre se so­


mete a todo el ordenamiento jurídico del país, poniendo
ejemplo para garantizar el orden, la seguridad y la paz
social.

3. La unidad de mando.- Los subordinados reciben órde­


nes de un solo superior jerárquico.

4. Autoridad y responsabilidad.- Relacionadas recíproca­


mente, la responsabilidad es corolario de la autoridad;
relación entre los que mandan y los que obedecen con la
ayuda de la inteligencia, la experiencia, la dignidad, la
moral y antigüedad.

5. El espíritu de cuerpo.- Que significa trabajar en equipo


con amplia comunicación.

6. Espíritu de superación.- Significa fijarse metas para me­


jorar en forma personal e institucional.

7. Lealtad.- A la Constitución y leyes, a sus superiores e in­


feriores jerárquicos y a sus propias responsabilidades.

8. Imparcialidad.- Observando la igualdad social en el go­


ce y ejercicio de sus derechos, en el cumplimiento de sus
deberes, actuando siempre sin hacer distinciones de ra­
za, sexo, nivel social, económico o político.

9. Rectitud y honradez profesional.- No hace diferencia

44 DOCTRINA POLICIAL
de jerarquía, practica el mando con imparcialidad.

10. Respeto y tolerancia.- Significa respetar para ser respe­


tado, a fin de mantener un equilibrio que posibilite el or­
den interno en la Institución.

11. Unidad de dirección.- En la que cada grupo de activida­


des con los mismos objetivos, debe tener un jefe y un
plan.

12. Unidad instihtcional, funcional y jurisdiccional.- Ca­


racterística de la Policía ecuatoriana, cuya organización
se ha mantenido como principio.

13. División del trabajo.- Cada miembro de la Policía traba­


ja en su especialidad, esto permite alcanzar la eficiencia
manteniendo una buena coordinación entre servicios.

14. Equidad.- Combinación de benevolencia y justicia en el


trato dentro de la pirámide de mando.

15. Subordinación del interés personal al interés general.­


Practicada por sus miembros ancestralmente.

16. Jerarquía.- Cadena de mando desde los rangos altos has­


ta los más bajos.

17. Estabilidad del personal en la Institución Policial.­


Más que ninguna otra se necesita este principio de esta­
bilidad, los cambios innecesarios del personal son peli­
grosos y costosos.

18. La anticipación.- Las estrategias y tácticas deben estar

DOCTRINA POLICIAL 45
encaminadas a rnrrurnizar sorpresas solucionando los
problemas con presteza.

19. Continuidad.- La función policial es imprescindible y


necesaria, su labor es ininterrumpida durante las 24 ho­
ras del día, los 30 días del mes y los 365 días del año.

Aún cuando los principios tal corno están enunciados no


son siempre establecidos corno posiciones causales comple­
tas, el lector deberá interpretarlos corno tales. Ellos pueden
ser siempre leídos en el sentido de que si esto o aquello es
realizado, el resultado será una más efectiva y eficiente ob­
tención de objetivos. Los principios doctrinarios tienen gran
impacto en la práctica de la profesión policial.

2. VALORES HUMANOS Y DESARROLLO PERSONAL

Creo que no perdernos el tiempo por dedicamos a com­


prender las cosas y estudiar un poco los principios básicos,
los puntos fundamentales de nuestros valores, cuando nos
dedicarnos al estudio de nuestra doctrina policial, corno ins­
trumento de trabajo, he tornado la obra extraordinaria del
escritor español Ramón Gil Rarnírez(ª>.

En la Policía estarnos conscientes que los valores son in­


gredientes de la vida humana, indispensables y básicos pa­
ra la vida. Por lo delicado de sus funciones, con mayor ra­
zón los valores influyen en la realización personal orientan­
do nuestras decisiones y configurando nuestra personali­
dad; en tal virtud, siendo los valores la esencia de nuestra

8.- GIL RAMÍREZ Ram6tt "VALORES HUMANOS Y DESARROLLO PERSONAL".

46 DOCTRINA POLICIAL
doctrina, uno de los objetivos de la Policía Nacional, será la
formación de actitudes positivas hacia el desarrollo de los
valores que a mi entender constituyen modelos ideales de
realización personal que deben estar presentes en la con­
ducta de todo buen policía en beneficio de la comunidad.
Debemos los policías estar planificando proyectos para que
los valores y actitudes mejoren la misión de orden y seguri­
dad. Consideramos que los valores con los que aporta nues­
tro personal son el motor de todas sus acciones por lo mis­
mo, son el punto de partida y el resultado de un proceso de
interpretación de la realidad.

El término valor ha sido usado y sigue usándose como


precio de una mercancía o producto, es decir, tiene un signi­
ficado de tipo económico. Pero se ha usado y se usa el tér­
mino valor en un sentido no económico cuando se dice que
ciertas acciones tienen valor o son valiosas o que una perso­
na tiene gran valía. El concepto de valor se ha usado con fre­
cuencia en un sentido moral.

Ha sido muy común en ciertas doctrinas filosóficas anti­


guas, equiparar el "ser" con el "valor". Platón decía que el
ser verdadero, es decir, las ideas, poseen la máxima digni­
dad y son por ello eminentemente valiosas, decir que algo
es y que algo vale es pues, en este caso decir aproximada­
mente lo mismo. Pero la teoría de los valores como discipli­
na filosófica relativamente autónoma surgió solo con los es­
critos de algunos filósofos del siglo XIX y XX, entre los que
se destacan Rickert, Lotze y Orestamos, se adoptaron pun­
tos de vista como: "Los valores son irreductibles a otras for­
mas y modos de realidad", son cualidades especiales, son
productos de valoraciones humanas y por tanto relativos,
permiten que ciertos juicios sean llamados juicios de valor

DOCTRINA POLICIAL 47
que están relacionados con ciertas normas o imperativos.

Max Scheler(9) dice que todas las teorías de los valores pue­
den dividirse en tres tipos:

1. Teoría Platónica del valor, la cual sostiene que el valor


es algo absolutamente independiente de las cosas.
Los valores serían en tal caso, entidades ideales, pero
de una idealidad existente. La confusión de la irreali­
dad del valor con la idealidad de los objetos ideales
tienen su base en una actitud intelectualista para la
cual el espíritu, la razón, son los que frente a la sensi­
bilidad descubren los valores y efectúan la identifica­
ción del ser con el valor.

2. El nominalismo de los valores para el cual el valor es re­


lativo al hombre o a cualquier portador de valores. El
valor es fundado entonces en la subjetividad, en el agra­
do o desagrado, en el deseo o repugnancia, en la atrac­
ción y repulsión que son actitudes necesariamente vul­
neradas al valor pero que no pueden constituir la esen­
cia última del valor.

Los valores consisten en el hecho de que la cosa conside­


rada valiosa produzca agrado, deseo, atracción, etc.

El motivo fundamental de este nominalismo de los valo­


res radica en la reducción de todos los valores de orden
superior a los valores de orden inferior, en los cuales hay
efectivamente coincidencia del valor con el agrado.

9.- SCHELER Max. "EL PUESTO DEL HOMBRE EN EL MUNDO".

48 DOCTRINA POLICIAL
3. Aquello que Scheler llama "Teoría de la apreciación'',
que está íntimamente emparentada con el nominalismo
ético por su negación de la independencia de los f enó­
menos estimativos éticos, pero distinta de él por el hecho
de afirmar que la apreciación de un querer, de un obrar,
etc., no encuentra en los actos un valor que esté puesto
por sí mismo en ellos, ni tampoco tiene que regirse aque­
lla apreciación por ese valor sino que el valor moral está
dado tan solo en o mediante aquella apreciación cuando
no es producido por ella.

Tomando en cuenta que los valores son modelos ideales


de realización personal, debemos plasmarlos en la conduc­
ta de los policías para que la imagen institucional mejore y
la sociedad se sienta tranquila y protegida. En tal virtud, los
mandos policiales deben considerar como objetivos funda­
mentales, el desarrollo de valores y actitudes como elemen­
tos básicos de la función penal.

Para este estudio se ha decidido seleccionar ciertos valores


que consideramos fundamentales en la vida de quienes han
decidido ingresar a la Policía Nacional, en busca de una pro­
fesión llena de principios y valores compatibles con la dura
tarea que tienen por realizar en bien del país.

Las pautas de conducta más importantes para la identi­


dad de la Institución, habitualmente se proyectan al orden
ético tiene que ver con procedimientos en buena parte in­
conscientes para lograr el cumplimiento y la proyección de
los valores básicos, aquellos que se consideran vitales para
que la comunidad no desaparezca como tal.

DOCTRINA POLICIAL 49
1. LA PERSONA

Ramón Gil Martínez(10l en su obra Valores Humanos, nos se­


ñala que de las diversas formas de caracterizar al ser huma­
no a lo largo de la historia, destacan no sólo las más conoci­
das: como animal dotado de razón y animal cívico, sino tam­
bién las que le han atribuido alma, pensamiento, espíritu o
mente. Pero más acertada sea la que lo considera persona.

Con la expresión persona" nos referimos a cada ser hu­


II

mano, como alguien" y o "algo" que es sujeto de acciones


II

conscientes y libres. Como ser consciente, es capaz de reco­


nocerse como ese alguien y puede decir de sí mismo que es
un yo, un ser libre que actúa por sí mismo y es en conse­
cuencia responsable de sus acciones. Cada persona nace con
unos condicionamientos biológicos, psicológicos y sociales,
pero desde ellos es capaz de hacer proyectos libremente, de­
cidir comprendiéndose a sí misma y de realizarse a través
de esos proyectos en colaboración con los otros.

No olvidemos que libertad y creatividad es aquello que


caracteriza el proyecto de maduración del hombre como
persona. En armonía con este proceso y como consecuencia
operativa del descubrimiento de que también los dinamis­
mos personales se viven con referencia colectiva, nace la exi­
gencia de la participación. Así individuo y comunidad son
las dos categorías fundamentales de la persona que mantie­
ne en ella una tensión constante que obliga siempre a supe­
rarse. En la historia de la humanidad que progresa dialécti­
camente, la individualidad se ha conquistado contra el gre-

10.- GIL MARTÍNEZ, Ramón " VALORES HUMANOS Y DESARROLLO


PERSONAL"

5□ DOCTRINA POLICIAL
garismo primitivo, pero este crecimiento no se ha detenido,
por tanto la tarea del futuro consistirá en desarrollar el as­
pecto comunitario sin perder lo individual.

Wilson(11l dice: tratar al otro como persona es practicar el


respeto, la responsabilidad y la solidaridad en las relaciones
interpersonales, dejarle ser el mismo, pensar, opinar, optar,
decidir, etc. Personalizo cuando comprendo, acepto, confío
y me abro a los demás. Cuando acojo, sintonizo efectiva­
mente y cuando dialogo con autenticidad.

La sociedad de consumo ha endurecido la relación entre


las personas, la competencia se convierte en agresividad y
muchas veces se sostiene sobre ella: la competencia comer­
cial se vive a nivel de agresividad. La tolerancia es una exi­
gencia para el desarrollo de la persona y para lograr una so­
ciedad verdaderamente humana. La tolerancia entendida
como respeto activo es instrumento fundamental para hacer
realidad la paz y la convivencia que está escrita en la carta
de los Derechos Humanos que exige la realización de todo
hombre. Mucho nos preocupa la sociedad actual y nos preo­
cupa a los Policías el tipo de hombre que se está gestando,
un hombre deshumanizado en una sociedad deshumaniza­
da. En este contexto de fuerzas y de horizontes amenazado­
res, surgen personas que ven la necesidad de llegar a la ra­
zón, al diálogo y a la concordia.

El hombre nuevo deberá orientar su vida con la solidari­


dad, la sensibilidad con los demás y en constante dialéctica
entre la solidaridad y justicia; un hombre creador, luchador

11.- WILSON, J. "LA VIDA, UNA PREGUNTA Y UNA RESPUESTA".

DOCTRINA POLICIAL 51
para el futuro que evite la iniquidad que es toda violencia.

En este contexto, la Policía Nacional tiene que emprender


en una educación de valores y actitudes que genere como
pilar básico de convivencia, un tipo de agente del orden que
sea persona en el concepto amplio de la palabra para confi­
gurar su doctrina.

2. LA LIBERTAD

El concepto de libertad ha sido entendido y usado de muy


diversas maneras, he aquí algunos modos como se ha enten­
dido: como posibilidad de autodeterminación, como posibi­
lidad de elección; como ausencia de interferencias, como li­
beración para algo y frente a algo.

La libertad es un valor que expresa el ideal de su plena


realización, esto significa que el hombre se vea liberado de
toda esclavitud y alienación con capacidad de tomar en sus
manos su propio obrar.

Los autores coinciden en afirmar que la libertad es un


componente esencial y existencial del ser humano en su
condición de ser persona.

La libertad es constitutiva de la persona, cuya realización


está en el desarrollo progresivo de su libertad positiva, o sea
la realización del yo, que implica la afirmación del carácter
único de la persona, la plena conciencia y el autodominio de
sí, y en la percepción de sí, el reconocimiento de la unicidad
y dignidad de los demás.

Todo individuo tiene derechos que la sociedad debe res-

52 DOCTRINA POLICIAL
petar, como el derecho a expresar su opinión a escoger su
trabajo, a disponer de sus bienes, a ir y venir sin dar cuen­
ta de su movilidad, a no sufrir violencia, a no ser deteni­
do por voluntad arbitraria de otros, a la igualdad ante la
ley, a reunirse con otros, a profesar la religión que prefie­
ra, a participar en los asuntos públicos en el sistema repre­
sentativo, deberán ser los actores de su elección para vigi­
lar a sus representantes a que cumplan su voluntad y a
apartarlos de la administración pública a quienes incum­
plan su mandato y abusar del poder que el pueblo les
otorga. Todos los hombres nacen iguales y con el mismo
derecho a gozar de la libertad. Sin embargo, como por na­
turaleza y por su espíritu gregario el ser humano es socia­
ble, la libertad de uno se limita por la libertad de otro y
para evitar las mutuas extralimitaciones se hace necesaria
la autoridad, es decir, una persona que defienda el dere­
cho común, obligándoles a todos a cumplir por igual con
sus deberes y derechos. Por todo esto, la autoridad es ne­
cesaria en cualquier tipo de sociedad, tan indispensable
como la libertad de todos los individuos que la integran.

En teoría se concibe la armonía y el equilibrio entre la li­


bertad y la autoridad, más en la práctica, históricamente la
lucha entre estos valores ha existido y aún no termina; por
eso mismo se dice que la ley es un tratado de paz entre esos
valores.

3. LA JUSTICIA

Muchos filósofos griegos, incluyendo los presocráticos,


consideraron la justicia en un sentido general: algo es justo
cuando su existencia no interfiere con el orden al cual perte­
nece. En ese sentido la justicia es similar al orden o a la me-

DOCTRINA POLICIAL 53
dida. El que cada cosa ocupe su lugar en el universo es jus­
to, cuando no ocurre ast cuando una cosa usurpa el lugar
de otra, cuando hay exceso, se produce una injusticia. Se
cumple la justicia solo cuando se restaura el orden origina­
rio, cuando se corrige y castiga la desmesura.

Hablamos de la justicia como valor de acuerdo a las teo­


rías modernas en las que se discute sobre la cuestión de lo
que es justo para el individuo dentro de la sociedad. En la
mayor parte de los casos se ha tratado de una distribución
justa necesaria para corregir desigualdades o abusos.

La justicia ha sido analizada desde las siguientes perspec­


tivas: psicológica, antropológica, sociológica y ética.

Desde la perspectiva psicológica, justicia es deseo y aspi­


ración, motivación para la acción y se traduce en el respeto
a cada persona, en la valoración de sí mismo y de los demás.

La perspectiva antropológica señala que la justicia va liga­


da a la concepción del ser humano como ser de relación y al
descubrimiento del otro como semejante.

Desde el punto de vista sociológico, la justicia significa


igualdad de oportunidades, superación de distancias y libe­
ración de situaciones humillantes, denuncia del orden esta­
blecido y compromiso para el cambio de estructuras gene­
radoras de desigualdades.

En cambio desde la perspectiva ética, la justicia es el valor


básico en todas las relaciones humanas y el criterio que sir­
ve para juzgar la adecuación o no de las conductas a la dig­
nidad de la persona, rectitud de conducta hacia los demás y

54 DOCTRINA POLICIAL
rectitud interior.

La justicia como principio jurídico y sociopolítico debe


orientar a marcar todas las acciones profesionales y las ins­
tituciones del Estado de Derecho, guiando la actividad polí­
tica como un servicio al bien común. Por tanto al hablar de
justicia hablamos de algo contrario a la arbitrariedad, a la
corrupción y a los privilegios.

Existen tres clases de justicia conocidas, tradicionalmente


son: justicia conmutativa, justicia distributiva y justicia le­
gal. Los términos de la justicia conmutativa son personas o
comunidades consideradas distintas o iguales, la exigencia
es la equivalencia absoluta, un equilibrio verdadero.

La justicia distributiva tiene por objeto repartir propor­


cionalmente los beneficios y las cargas de la sociedad entre
sus miembros. La sociedad tiene que tratar con justicia a
sus integrantes repartiendo equitativamente los derechos,
los deberes, obligaciones, prerrogativas, garantías, pre­
mios y sanciones.

El objeto de la justicia legal es el bien común al que debe


contribuir cada miembro de la sociedad, exige que cada per­
sona cumpla con sus deberes y obligaciones para la normal
convivencia y el logro de los objetivos comunes.

La noción de derechos humanos, es derivada de la justicia:


una aplicación a las personas de los principios básicos de la
justicia.

De la Declaración de los Derechos Humanos, proclama­


dos en 1948 se deduce la idea básica de justicia como trato

DOCTRINA POLICIAL 55
equitativo entre todos.

Los policías debemos tener presente que la justicia se re­


duce a una actitud, al servicio del orden establecido, en don­
de prevalece el aspecto legal por encima de la moral, identi­
ficando de esa manera lo legal con lo justo. La justicia así
entendida, fácilmente se convierte en justificación y apoyo
de injusticias estructurales.

La justicia social es la elección racional por parte de todos


los componentes de la sociedad con respecto a las institucio­
nes o estructura básica, como la Constitución Política de la
República.

Para que el valor justicia esté en la doctrina de los policías


será necesario desarrollar, organizar y vertebrar una activi­
dad formativa a través de objetivos, actitudes, normas y ac­
tuaciones que favorezcan la participación responsable y de­
sinteresada en los asuntos de todo el país. Es decir, una to­
ma de conciencia de todas las situaciones y realidades que
en la labor policial producen injusticias, desigualdades y
humillaciones entre los miembros y grupos de la sociedad.

4. EL VALOR DEL AUTOESTIMA

Dice Gil Martínez que el autoestima es uno de los bienes


básicos que una persona necesita para ser feliz. Sin la con­
vicción de que tenemos capacidad para proponemos pro­
yectos y de llevar a cabo al menos alguno de ellos, nos fal­
tan el ánimo y la ilusión y no tenemos ganas de emprender
nada que valga la pena. Pero si nos percatamos que somos
personas con fuerza suficiente como para hacer cosas valio­
sas habremos abierto el camino de la felicidad.

56 DOCTRINA POLICIAL
Es importante recordar que el autoestima es cruce de dos
caminos: de la valoración que recibimos de los demás y de
cómo nos valoramos a nosotros mismos. Ninguna de las
dos viene ya dada de tal modo que no podamos modificar­
la, por eso uno de los primeros pasos que conviene dar en la
aventura de la felicidad es el de construir el autoestima des­
de nosotros mismos y con otros.

El autoestima es la suma de confianza y el respeto que de­


bemos sentir por nosotros mismos y refleja el juicio de valor
que cada uno hace de su persona, para enfrentarse a los de­
safíos que presenta nuestra existencia. Sus principales com­
ponentes o factores son los sentidos de seguridad, auto con­
cepto, auto aceptación, pertenencia, motivación y compe­
tencia. El autoestima es la visión más profunda que cada
cual tiene de sí mismo, es la aceptación positiva de la propia
identidad y se sustenta en el concepto de nuestra valía per­
sonal y de nuestra capacidad, es pues la suma de la autocon­
fianza, del sentimiento de la propia competencia y del res­
peto y consideración que nos tenemos a nosotros mismos.

Como dice Bonet(12l: "La persona que se autoestima sufi­


cientemente, posee en mayor o menor grado, las siguientes
características: aprecio, aceptación, afecto, atención, auto­
conciencia, apertura".

Entre los efectos positivos de un desarrollo adecuado del


autoestima, cabe destacar los siguientes:

Favorece el aprendizaje. La adquisición de nuevas ideas

12.- BONET, J. V. "SÉ AMIGO DE TÍ MISMO".

DOCTRINA POLICIAL 57
o conocimientos, está subordinada a nuestras actitudes
básicas, que generan energías más intensas de atención
y concentración.

Ayuda a superar las dificultades personales. Cuando


una persona goza de alta autoestima es capaz de afron­
tar los fracasos que le sobrevienen, dispone de la fuerza
necesaria para superar los obstáculos.

Fundamenta la responsabilidad, tiene confianza en sí


mismo.

Desarrolla la creatividad, cree en su originalidad y en su


capacidad.

Estimula la autonomía personal, a partir de ello cada un


elige las metas que quiere conseguir, decide qué activi­
dades y conductas son significativas para él y asume la
responsabilidad de conducirse.

Posibilita una relación social saludable, pues el respeto y


aprecio por uno mismo es importante para una buena
relación con las personas.

Garantiza la proyección futura de la persona, impulsan­


do su desarrollo integral y permanente.

Aplicándolo al personal de la Policía Nacional, creemos


que cuanto más positiva sea nuestra autoestima, más prepa­
rados estaremos para cumplir con la difícil misión que nos
ha encomendado el Estado, podremos afrontar cualquier ti­
po de adversidad y resistir las frustraciones. Tendremos po­
sibilidad de ser creativos en la labor policial, encontraremos

58 DOCTRINA POLICIAL
más oportunidades de aceptación por parte de la comuni­
dad; abriremos mayores oportunidades de entablar relacio­
nes enriquecedoras; nos sentiremos más inclinados a tratar
a los demás con respeto y magnanimidad, y más felices y sa­
tisfechos de haber escogido esta profesión.

5. LA TOLERANCIA

Dice Joly<13l: "El nombre de tolerancia nace dentro de la cri­


sis de la Reforma y sirve para designar la actitud adoptada
por algunos autores durante las guerras religiosas de los si­
glos XVI y XVII".

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua,


respecto a la palabrea tolerancia señala como significados
principales los siguientes: sufrir", llevar con paciencia,
11

permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo ex­


presamente, respeto y consideración a las opiniones y
prácticas de los demás, aunque repugne a las nuestras y,
reconocimiento de unanimidad política para los que los
profesan religiones distintas de las admitidas oficialmente.

De acuerdo a JM. Brochenski<14l, tolerante es la persona que


se abstiene de condenar opiniones ajenas, como también al
hombre que frente a opiniones que no comparte y a las que
condena como falsas, ni se irrita ni las combate.

Las bases en las que se sustenta la tolerancia se encuentran


por una parte el respeto que merece siempre cualquier per­
sona prescindiendo de su credo religioso, de su ideología o

13.- JOLY, R. "L4. TOLERANCE CIVILE".


14.- BROCHENSKI, J. M. "QUÉ ES L4. AUTORIDAD".

DOCTRINA POLICIAL 59
de su condición social, es una persona y por tanto digna de
respeto y consideración. Se funda además en las exigencias
de una convivencia social en una sociedad pluralista.

La tolerancia tiene que ver directamente con la libertad,


fomenta el pluralismo frente a la uniformidad y reconoce
que los otros tienen capacidad de dar su criterio y dialogar.

Es importante entender bien lo que es la tolerancia para


evitamos caer en problemas con el concepto de "fanatis­
mo". Según el diccionario de la Academia Española, fanáti­
co es quien defiende con tenacidad desmedida y apasiona­
miento, creencias y opiniones religiosas y preocupado o en­
tusiasmado ciegamente por una cosa. Por eso que el fana­
tismo es miedo a la razón, ausencia de tolerancia y muchas
veces puede terminar con agresión a personas y valores.

Una actitud contraria a la tolerancia es pensar que se tiene


por sí solo la verdad. La tolerancia es un valor básico para
el entendimiento entre las personas, es además el clima ne­
cesario para que puedan desarrollarse el diálogo y la cola­
boración en los distintos niveles de nuestra existencia.

De acuerdo a autores como Cortina Laboa, la tolerancia es


una actitud positiva. No se trata de una mera ausencia de
conflictos, de la coexistencia frente de la indiferencia o habili­
dad diplomática, sino que se trata de una predisposición al
respeto, al diálogo, a la colaboración y a la búsqueda en co­
mún. Dicen así mismo que la tolerancia es un valor deseable;
en la práctica, todos necesitamos la tolerancia de los otros.

En la Policía, consideramos la tolerancia como un valor


que tiene que desarrollarse, porque los intentos de rígida di-

6 □ DOCTRINA POLICIAL
rección terminan frustrándose en la esterilidad, al descuidar
esa importante fuerza de reacción y progreso que es la liber­
tad y que desconoce los integrismos.

Victoria Camps(15l dice: "Las ideas mientras sean ideas, son


tolerables en cualquier caso, pero no lo son cuando quieren
imponerse a quien no las comparte, mediante la violencia y
la fuerza" .

Así pues, la actitud de la tolerancia, a nuestro juicio, po­


dría caracterizarse como una disposición humana de acep­
tar creencias, pensamientos, acciones y conductas, que
aunque no compartidas por uno mismo o con las que no se
identifican, se tiene no obstante la intención de encontrar
puntos de unión que faciliten y hagan posible una pacífica
convivencia entre la pluralidad y la diversidad de perso­
nalidades humanas.

6. LA SOLIDARIDAD

El desarrollo integral de las personas y de los pueblos,


se alcanzan no sólo con la justicia, sino también con la so­
lidaridad. La justicia y la solidaridad son valores comple­
mentarios.

La solidaridad no es solo un sentimiento de compasión


para los sufrimientos de los demás. Es la determinación de
comprometerse en hacer el bien. La solidaridad es un sen­
timiento de comunidad, de afecto al necesitado, de obliga­
ciones compartidas, de necesidades comunes, lo cual con­
duce a la participación activa de ayudarnos los unos a los

15.- CAMPS, V. " VIRTUDES PÚBLICAS".

DOCTRINA POLICIAL 61
otros, por el bien común de todos. Existen ciertas exigencias
éticas de la solidaridad y que las anotamos brevemente. Se
debe reconocer a los otros como personas, respetar su digni­
dad e igualdad. La solidaridad implica lucha por superar
las diferencias ideológicas, económicas y sociales. Es un
compromiso sincero en favor de la superación, de la discri­
minación, la explotación y opresión de personas y grupos.
La exigencia ética de la solidaridad trata de superar actitu­
des individualistas, egocéntricas y cerradas, sintiendo como
propias las violaciones a los derechos humanos, de tomas
conciencia de las situaciones intolerables de hambre, mise­
ria, soledad y abandono, de sentir la amenaza de destruc­
ción de lo que es patrimonio de todos.

Se ha establecido que la gratitud es una actitud que se lle­


ga a formular como imperativo ético, cuando en el proceso
de búsqueda de sentido a la existencia irrumpe la solidari­
dad como respuesta ante lo intolerable de las situaciones
descubiertas. Si lo que aparece es la resignación, la justifica­
ción o el vacío de sentido, la gratitud se torna imposible. Es
necesario elevar el tono moral de nuestra sociedad, no po­
demos resignarnos a considerar normal lo inmoral ni a rele­
gar la ética de la vida privada.

El criterio de Gil Martínez en cuanto se refiere a la solida­


ridad, guarda relación con nuestros policías que deben de­
sarrollar actitudes solidarias, entre ellas las siguientes:

Conocer los diversos tipos de necesidades humanas y


sociales.

Conocer las necesidades físicas, psíquicas y sociales y


sus aspiraciones más relevantes.

62 DOCTRINA POLICIAL
Conocimiento y valoración de sí mismo: aprender a co­
nocerse y a ser uno mismo.

Conocimiento y valoración del otro y respetar las


diferencias.

Saber escuchar conociendo las distorsiones en la escucha.

Programar acciones, definir pequeños objetivos realistas,


fomentar la creatividad en la solución de problemas.

Ser conscientes en las situaciones de desigualdad social.

Conocer las causas de marginación social y aceptar a las


personas marginadas.

Participar en programas de ayuda social.

Fomentar la colaboración con: ancianos, jóvenes, niños


abandonados, extranjeros, vagabundos, drogadictos, en­
fermos, alcohólicos, etc., etc.

Arriesgarse, exponerse, afrontar problemas, salvar


obstáculos.

7. DIÁLOGO Y COMUNICACIÓN

El diálogo es consustancial a la persona, caracterizada por


su comunicabilidad. La relación directa e inmediata yo - tú,
es característica básica del diálogo, en la que no se impone
ningún concepto, imagen previa o sometimiento del tú al
yo. Lo verdaderamente propio de la relación yo-tú es el co­
nocimiento íntimo, aquel en el que el otro me dice algo a mí

DOCTRINA POLICIAL 63
que exige mi respuesta.

Cuando dos personas advierten mutuamente que cada


una de ellas puede confiar plenamente en la otra, entre ellas
surge el diálogo que no es sólo intercambio de palabras, si­
no también puede ser silencio, espera muda que deja al tú
en libertad y permite que la relación se haga presente y
equilibrada en el ámbito dialógico del "entre". El diálogo es
mutualidad de la acción interior, tras el inicial silencio del
encuentro que se hace pronto palabra.

Por medio del diálogo la persona se conoce y se realiza en


comunicación con los otros y consigo mismo. Lacroix(16) se­
ñala tres condiciones de posibilidad de diálogo: fe en la hu­
manidad, rechazo a la violencia, y reconocimiento de valo­
res. En primer lugar, todo diálogo humano precisa recono­
cer al otro como un tú, una persona que habla y escucha un
ser de derecho y dignidad. En segundo lugar, la palabra sus­
tituye a la violencia, esto es, a la hipocresía o mala fe. Aun
siendo necesario el recurso de la violencia para poner fin a
ciertos actos del mismo tipo, las relaciones de igual a igual
y la reivindicación de la palabra sincera son aspectos que
posibilitan el diálogo. Por último el diálogo auténtico supo­
ne el reconocimiento de los valores fundamentales de la
persona. Sentado en esta referencia, el diálogo no puede de­
sembocar en el triunfo del uno sobre el otro, sino en la pro­
gresiva conquista de la verdad y la justicia. Ello implica el
compromiso de cuestionarse a sí mismo, de que el diálogo
es la posibilidad de aceptar y transformar el pensamiento o
acción. El diálogo es más bien un ejercicio de humildad, de
firmeza y reflexión.

16.- LACROIX, J. "EL SENTIDO DEL DIÁLOGO".

64 DOCTRINA POLICIAL
COMUNICACIÓN: Entendemos comunicac1on según
GinelA_(17) - Hacer a otro partícipe de algo, descubrir o ma­
nifestar una cosa a alguien, conversar, tratar con alguno de
palabra o por escrito, consultar con otros asuntos, expresar
los propios pensamientos y sentimientos. El ser humano en
sí mismo es comunicación, so sólo la palabra y la imagen si­
no la conducta humana se convierte en signo de comunica­
ción y tiene valor de mensaje: la actividad y la inactividad,
las palabras, los gestos y el mismo silencio. Por tanto, es co­
municación el modo de vestir, de comer, de sentarse, de ha­
blar, el modo de estructurar una reunión, un saludo o una
despedida. Para que la comunicación sea auténtica es nece­
sario silencio, la comunicación ha de nacer del silencio pa­
ra que alguien pueda decir algo a otro, es necesario que lo
conciba dentro. Tiempo, todo encuentro interpersonal ne­
cesita tiempo de maduración para superar la superficiali­
dad. Gratuidad, la comunicación hay que recibirla como un
regalo. Escucha, la actitud de escucha hace que la comuni­
cación sea recíproca.

En la institución policial, el diálogo y la comunicación pide


el mantener vivo el deseo de aprender, de cambiar cuando es
preciso esquemas de pensamientos o modos de vivir. Con
frecuencia se tiene miedo al cambio y eso lleva a aferrarse a
las propias ideas o modos de vivir como si fueran los únicos
posibles. Solo existe un verdadero diálogo y comunicación,
cuando en todos los miembros del grupo se produce alguna
transformación, se abren nuevos horizontes. A esa transfor­
mación han de estar abiertos todos los policías.

17.- GINEL, A. "FORMACIÓN BÁSICA".

DOCTRINA POLICIAL 65
8. EL AMOR Y LA AMISTAD

El término amor se usa para designar actividades o el ef ec­


to de actividades muy diversas, el amor es visto según los
casos, como una inclinación, como un afecto, un apetito, una
pasión, una aspiración, etc. Es visto también como una cua­
lidad, una propiedad, una relación. Se habla de muy diver­
sas formas de amor, amor físico o sexual, amor maternal,
amor como amistad, amor a Dios, amor al mundo. Según
Ramón Gil, el auténtico amor tiene las siguientes caracterís­
ticas: cuidado y preocupación por las necesidades de la per­
sona amada, el amor es preocupación activa por la vida y la
realización de la persona amada, todo individuo necesita la
ayuda del otro; esta ayuda desinteresada se llama amor.

Respeto: significa la capacidad de ver a una persona, tal


cual. Respetar significa preocuparse porque la otra per­
sona crezca y se desarrolle como es. Amor significa au­
sencia de explotación y de utilidad.

Conocimiento del otro: el amor crece y se fortalece en la


medida en que el conocimiento de la persona amada au­
menta. No se ama lo que no se conoce, el amor es una
realidad dinámica. Siempre es posible conocer más y
más a la persona amada y por esta razón siempre es po­
sible amarla más y más.

Comprensión: comprender significa entender a la perso­


na amada desde ella misma, no desde nuestro ángulo
subjetivo.

Con todos estos antecedentes podemos resumir que amar


es: respetar, adaptarse, comprender, disculpar, perdonar,

66 DOCTRINA POLICIAL
aceptar, comunicarse, acoger, dialogar, ser solidario, ser ge­
neroso, arrimar el hombro, ser fiel.

El amor en la amistad, nos señala que la amistad auténti­


ca es de los valores más altos y genuinos, dentro de la varia­
da gama que puede cultivar el hombre. En la relación y co­
municación afectiva interpersonal, la amistad se sitúa como
expresión de sentimientos y conjunción de proyectos. No es
únicamente útil o conveniente, sino necesario para la reali­
zación de la vida humana.

La amistad es la expresión más pura y elevada del amor.


Es amor sin egoísmos ni intereses creados, es servir al ami­
go, no utilizándolo nunca, es participación en la realización
del amigo. Por amistad y en la amistad nos conocemos a
nosotros mismos y a los demás y adquirimos una persona­
lidad equilibrada, abierta, tolerante y libre, fundamento de
una convivencia solidaria.

Cuando el amor y la amistad la relacionamos con la perso­


na "Policía" podemos hacer las siguientes recomendaciones:

El ser humano no es un absoluto ni una isla, sino un ser de


relación que se realiza en la intersubjetividad, tratando de
analizar las condiciones que favorecen el desarrollo de unas
relaciones interpersonales equilibradas y enriquecedoras,
dentro y fuera del cuartel.

La persona está hecha para la autonomía y para optar des­


de sí mismo; está estructurada para relacionarse con los
miembros de la Institución y la sociedad, como es el caso del
policía. Se necesita el mutuo reconocimiento de unos y
otros.

DOCTRINA POLICIAL 67
Según esta realidad debemos en lo posible evitar el enfren­
tamiento con otros. Fomentemos la unión por la relación y
el amor; el problema de todas las generaciones humanas ha
sido el cómo superar la propia individualidad y encontrar la
convivencia en la unión, la colaboración y la solidaridad. La
vida policial es un conjunto de relaciones con los demás, vi­
vidas a niveles muy diversos de profundidad personal. El
policía, como ser social y de relación, no se satisface solo con
las llamadas relaciones funcionales, las que se dan y se col­
man con el recto ejercicio de la función y el servicio policial,
necesita relaciones personales en las que da y recibe en un
mutuo intercambio, lo mejor de su ser, en una dialéctica de
entrega mutua y gratuita.

9. RESPETO AL MEDIO AMBIENTE

El concepto de ecología en relación al ser humano, nos di­


ce que es el estudio de las relaciones entre el organismo vi­
vo y su ambiente que constituye parte fundamental de la
biología, o bien el estudio de las relaciones del hombre co­
mo persona y su ambiente social que constituye parte de la
sociología. La palabra es moderna y la usan principalmen­
te los anglosajones. Pero ecologismo es algo más que una
moda reciente, en muchos países el problema ecológico se
ha convertido en cuestión ética primaria. Esta sensibilidad
obedece a las graves consecuencias ocasionadas por el desa­
rrollo industrial al medio ambiente.

La aplicación indiscriminada de la ciencia y la tecnología


constituye el primer elemento para la reflexión. Cierto es
que los descubrimientos y adelantos han beneficiado a la
humanidad. Pero así mismo los efectos son graves, el creci­
miento industrial, las grandes concentraciones urbanas, el

68 DOCTRINA POLICIAL
consumo energético, están generando la disminución de la
capa de ozono. Los residuos industriales, gases, deforesta­
ción incontrolada, destrucción de especies animales y vege­
tales, uso de herbicidas, refrigerantes y propulsores, deterio­
ran inevitablemente la atmósfera y el medio ambiente.

La crisis ecológica es el signo de uno de los problemas mo­


rales actuales, mas su dimensión ética no termina, implica
una llamada a la responsabilidad, a la formación de una
conciencia ecológica.

En nuestro tiempo son muchos los movimientos ecológi­


cos, desgraciadamente estas asociaciones ecológicas respon­
den a corrientes ideológicas, pero la mayoría de ecologistas
han dado una alarma radical, un movimiento social, una lla­
mada la atención sobre el futuro del hombre, sobre un suici­
dio colectivo, lo cual requiere urgentemente suscitar una
conciencia ecológica que debe estar presente en los proyec­
tos y realizaciones de todo el mundo.

La vinculación del hombre a la naturaleza postula ante to­


do, su conocimiento, la naturaleza tiene que ser conocida
para que pueda ser dominada y para que pueda estar al ser­
vicio del hombre y de su desarrollo, debemos adquirir una
comprensión amplia del medio ambiente global, los proble­
mas y la responsabilidad de quienes habitamos el planeta.
Nos preguntamos quién tiene la responsabilidad ecológica
y vemos que es el hombre y cuál la víctima, el mismo hom­
bre. La destrucción del ambiente, el aniquilamiento de las
materias primas, de la explosión demográfica, de la conta­
minación, de la urbanización, de la industrialización, es el
hombre, porque no hace buen uso de la naturaleza. Aquí
también está en juego la escala de valores, codicia, deseo de

DOCTRINA POLICIAL 69
tener más, poder, intereses particulares priman sobre el de­
sarrollo integral.

Frente a estos problemas, la Policía Nacional tiene que


cumplir con las funciones que le otorga su Ley Orgánica; a
más de eso, inteligenciarse y actuar en el cuidado del medio
ambiente y en calidad de vida: colaborar con el municipio
en la exigencia del reciclaje, control a los fabricantes para
que los productos sean menos nocivos para el medio am­
biente; control forestal, control de pesca en los ríos, para que
no utilicen dinamita o barbasco. Control industrial en fábri­
cas para evitar la contaminación en los ríos. Control del rui­
do de los automotores. Uno de los grandes retos de nuestro
tiempo es conseguir el desarrollo auténtico que no es solo
material, sino que toma en cuenta también las necesidades
emocionales y sociales, procurando elevar la calidad de vi­
da con austeridad y solidaridad entre todos.

LOS ANTIVALORES Y CRISIS DE VALORES

Este es un tema muy importante de nuestro tiempo, tema


polémico sin duda, suscita gran cantidad de opiniones, pe­
ro que sin duda nos obliga a pensar y meditar sobre la crisis
de valores por la que estamos atravesando.

Francisco Tostón de la Calle<1ªl, nos dice: "El cambio es ine­


vitable, sin duda. Cambiamos nosotros, cambia la sociedad,
cambia el mundo, todo cambia". ¿Pero es bueno todo cam­
bio tan sólo por serlo? ¿No habrá que luchar para que algu­
nas cosas, algunos principios, algunas costumbres, algunas
tradiciones no cambien, o al menos no cambien tan brusca-

18.- TOSTÓN DE LA CALLE, Francisco. "VIVIR-ÉTICA Y VALORES PARA


LA JUVENTUD".


7 DOCTRINA POLICIAL
mente? ¿Todo lo nuevo es bueno o mejor que lo anterior, tan
sólo por ser nuevo? Este afán desmedido de novedad, a ca­
so nos puede llevar a desechar muchas ideas, personas, o b­
jetos, productos, libros, estilos, etc.

La solidez de la familia, la cortesía en el trato interperso­


nal, el respeto a los demás, la elegancia en el vestir y las bue­
nas maneras; el esfuerzo sostenido en el trabajo profesional,
la búsqueda de la verdad, la responsabilidad y la fidelidad
a la palabra empeñada, la mesura en el lenguaje; la fe en
Dios, creador y salvador, la caridad cristiana, el amor a la
justicia y la lucha por la misma; el respeto a las leyes de la
convivencia ciudadana, el gusto por la conversación fecun­
da en un clima de diálogo, en las escuelas y en la vida fami­
liar y social. ¿Todos estos no son acaso, valores por los que
vale la pena seguir luchando para salvarlos de esa avalan­
cha de pragmatismo inmisericorde que amenaza con arras­
trarlo todo?

Hablando de crisis de valores, en sentido concreto y espe­


cífico, el Diccionario de la Lengua, define la palabra CRI­
11

SIS" como cambio notable, es decir entendiendo el término


crisis, como un proceso vivo de mutación, de reemplazo, de
sucesión. Este uso del término no implica al mismo tiempo
un diagnóstico de la cuestión. Como hemos dicho, ningún
elemento configurador de la estructura social es estático o
inalterable. Y los valores humanos y sus manifestaciones no
escapan esa regla; varían, cambian, se redefinen constante­
mente. Pero, cuando esos valores afectan a valores trascen­
dentales de la vida nos importa más directamente y habla­
mos de crisis de valores y también son notorios porque lo
estamos viviendo y nos causa desesperanza, desasosiego e
inquietud.

DOCTRINA POLICIAL 71
El mismo Tostón, nos da muchas ideas para reflexionar y
encontrar caminos de soluciones, a los filósofos de la histo­
ria, sociólogos, corresponderá la tarea de desentrañar los
móviles de esta profunda transformación o crisis de valores.

Ejemplos tenemos muchísimos y nos referiremos a


ellos. La crisis de la fe que al producirse echó por tierra
todo el andamiaje ético de la religión y dejó expedito el
camino a la sociedad permisiva y a los diversos movi­
mientos liberacionistas. La familia, de sólida base hasta ha­
ce poco, ha pasado a ser un núcleo volátil de toda suerte de
apareamientos.

El matrimonio, de una institución estable se ha convertido


en una simple alianza, con una nueva forma de relación. La
autoridad de padres a hijos también desaparecieron. Han
sufrido las formas sociales de comportamiento, como la
puntualidad que quedó sin vigencia por el incumplimiento;
las buenas maneras y la gentileza en el trato, se reemplazó
con la grosería y la agresividad. La sencillez ha sido reem­
plazada por la prepotencia; la vergüenza, por el cinismo; y
el recato, por el impudor y desfachatez. El esfuerzo en el tra­
bajo y la constancia no tienen validez por la audacia, la ho­
nestidad ha pasado a último plano. En el lenguaje sentó sus
reales la vulgaridad y ha tenido cabida la procacidad. A la
sabiduría la desplazó el conocimiento y a la inteligencia, la
malicia. Todo se mide y nada se valora, es más importante
tener que ser.

Ramón De Zubiría(19l nos dice en este aspecto: "Los dos


cambios de más honda resonancia y significación que se han

19.- DE ZUBIRÍA, Ramón. "BAJO EL SIGNO DE LOS ANTIVALORES".


(Articulo)

72 DOCTRINA POLICIAL
producido en el siglo XX son: en primer lugar el de la fe, al
presente desplazado en buena parte por la ciencia y el racio­
nalismo". El hombre contemporáneo ante la abolición de
dogmas y creencias ha tenido, apremiado por la necesidad
de creer siempre en algo con que apuntalar la soledad, que
refugiarse en el fetichismo y regresar a las supersticiones.
Ello explica el retomo de los brujos. En segundo lugar, la
mutación del amor y la compasión por la rabia y el odio, con
la suprema ironía de haberle conferido a la violencia un im­
positivo carácter instrumental para el logro de la paz.

Múltiples son los interrogantes en la consideración de es­


tos cambios y transformaciones. ¿La sociedad del futuro
quedará fundamentada en los nuevos antivalores? ¿Su ocu­
rrencia equivaldría a la consolidación del caos? ¿Se conser­
varán estos últimos pero amortiguados en su exigencia y ri­
gidez? En cualquier caso del rumbo que adopte la sociedad
va a depender el destino ingrato o afortunado de la especie.
Y no es asunto por su trascendencia para confiarlo simple­
mente a los pronósticos de los futurólogos. Para concluir re­
comendaríamos a los policías en el tema de los valores que
procuremos reafirmar algunos valores indiscutibles que se
han debilitado. Sigamos creyendo en la bondad fundamen­
tal de la persona, sigamos creyendo en la honradez, en la ve­
racidad, en el sentido de colaboración a nuestros semejan­
tes. Sigamos creyendo en los hombres buenos que pasaron
por la Institución y que nos siguen empujando al valor, al
heroísmo, a la generosidad y a la entrega por una sociedad
que nos necesita.

3. NORMAS

La palabra norma hace referencia a varios conceptos afi-

DOCTRINA POLICIAL 73
nes: regla, prescripción, ley, precepto, principio. A veces se
entiende por norma un modo concreto de comportamiento,
una pauta social de conducta. Pero su sentido ético más pre­
ciso se refiere al criterio por medio del cual se juzga el com­
portamiento humano.

El diccionario de filosofía dice que norma es una regla o


criterio de juicio. La norma puede estar constituida también
por un caso concreto, un modelo o ejemplo, pero el caso
concreto, el modelo o ejemplo valen como norma, sólo en el
caso de poder ser utilizados con criterio de juicio de los
otros casos o de las cosas a las que el ejemplo o el modelo
hacen referencia.

En nuestro caso, desde el punto de vista de la doctrina,


una norma es simplemente una fórmula técnica para el de­
sarrollo eficaz de la actividad policial. Por tanto, se pueden
distinguir dos conceptos de norma:

1. La norma como criterio infalible para el reconocimiento


o para la realización de valores absolutos. Este concep­
to ha sido elaborado por la filosofía de los valores y que
es aceptado aún por las doctrinas absolutistas.

2. La norma como procedimiento garantiza el desarrollo


eficaz de una actividad determinada como es la función
policial.

Podemos hablar básicamente de dos tipos de normas: la


que llamamos externa o formulada y la que llamamos inter­
na o existencial. La formulada, como su nombre lo indica,
consiste en el conjunto de pautas de conducta que indican lo
aceptable y lo no aceptable para la comunidad y la relación

74 DOCTRINA POLICIAL
que se admite entre una conducta determinada y la promo­
ción del bien de la institución. Estas normas son las oficia­
les por las que se reconoce la identidad del organismo.

Todos los grupos humanos y las instituciones tienen nor­


mas de conducta codificadas según modelos que se los con­
sideran válidos. En esos códigos se estatuyen sanciones mo­
rales que premian o castigan las conductas, buenas o malas.

Además de la norma oficial, existe la consuetudinaria, que


interpreta aquella y le presta mayor valor, según la comuni­
dad admita esas normas como operantes en cuanto a su o b­
jetivo, o bien solo de valor histórico. La norma externa con­
suetudinaria es paralela a la externa u oficial.

Para ejemplificar, las normas oficiales comienzan en la


Constitución del Estado y luego en las leyes secundarias.
En la doctrina policial, a más de las primeras, nos interesan
las normas consuetudinarias, o sea aquellas interpretacio­
nes que poco a poco se han ido adquiriendo a través del
tiempo, dentro de una Institución como la Policía y que se
relacionan con el buen trato a las personas, la amabilidad y
prontitud en la atención al público, en la información opor­
tuna y veraz a las inquietudes ciudadanas orientando a la
personas que acuden al policía como primer recurso de ayu­
da. Estas actitudes y otras pertenecen a lo consuetudinario.

Las normas consuetudinarias muchas veces tienen más


fuerza que las escritas, normas no tramitadas por el legislador
y por tanto no codificadas pero que operan por regiones y
que tienen gran importancia y que los miembros policiales
deben conocer para mantener la cohesión y la identidad del
grupo.

DOCTRINA POLICIAL 75
Estas normas se conocen y se viven porque rigen la vida
social y son aceptados por la mayoría. Aunque no llevan
sanciones a su cumplimiento o incumplimiento, sin embar­
go, esas sanciones existen, muchas veces son bastante seve­
ras, pueden llegar a excluir de la organización o grupo por
negarse a cumplirlas o violar esas normas. Es claro que esas
normas expresan los valores considerados tales por la co­
munidad lo mismo que su jerarquía.

El sistema debe ser coherente y para que sea operante de­


be nacer del mismo tipo de vida y de actividad. Cuando se
imponen por la fuerza normas extrañas, automáticamente
se trataría de desecharlas, se retendría el sistema anterior,
a costa de grandes peligros, y la norma nueva integraría
únicamente en lo que tuviera de compatible con las anti­
guas normas.

Hemos de tomar muy en cuenta estos problemas, de im­


poner normas nuevas que no están de acuerdo con los mo­
dos de vida aceptados por la comunidad o por la Institu­
ción, porque pueden ser rechazados violentamente.

Dentro del sistema, habrá algunas normas que son muy


importantes para mantener la identidad que se les conside­
ran inmutables. Puede suceder que en otro sistema existan
esas mismas normas, pero con otra valoración y que se ten­
gan por consuetudinarias. Las normas más importantes de
ordinario, sufrirán un proceso de sacralización que no tie­
nen nada que ver con la religión, sino que son procedimien­
tos en buena parte inconscientes, para lograr el cumplimien­
to y la proyección de los valores básicos, aquellos que se
consideran vitales para la comunidad. En la Policía Nacio­
nal siempre nos encontramos con situaciones de conflicto,

76 DOCTRINA POLICIAL
que exigirá de nosotros una conducta clara, definida, basa­
da en principios y normas aceptadas por nuestra doctrina,
necesitamos luz sobre posibles situaciones problemáticas
para escoger lo que nos conviene, lo que nos edifica, cons­
truye, realiza y no lo que nos aniquila.

4. COSTUMBRES

En sentido sociológico es cualquier postura, esquema o


proyecto de comportamiento en el que participen los miem­
bros del grupo. En este sentido, adoptaba la palabra vico.
En el lenguaje contemporáneo se entiende por costumbre,
los usos, las convenciones y las prácticas que se diferencian
entre sí por la diferente intensidad de las sanciones que las
refuerzan.

En general, costumbre es la repetición constante de un he­


cho o un comportamiento, debido a un mecanismo de cual­
quier naturaleza, física, psicológica, biológica, social, etc.

Se admite en la mayoría de los casos que tal mecanismo se


forme por repetición de los actos o comportamientos huma­
nos por ejercicio.

Según Aristóteles, ve en la costumbre una especie de un


mecanismo análogo a los mecanismos naturales que garan­
tiza en cierta medida la repetición uniforme de hechos, ac­
tos o comportamientos, eliminando o reduciendo, con rela­
ción a estos últimos esfuerzos y fatigas y haciéndolos así
agradables.

El término costumbre ha sido y es constantemente usado


con este significado en un conjunto de disciplinas, especial-

DOCTRINA POLICIAL 77
mente sociológicas.

Según Hume, la costumbre es la disposición producida


por la repetición de un acto para renovar el acto mismo sin
la intervención de la razón.

El conjunto de nuestra vida cotidiana está fundada en la


costumbre. Sin la costumbre seríamos totalmente ignoran­
tes de toda cuestión de hecho. No sabríamos adaptar los
medios a los fines y emplear nuestros poderes naturales pa­
ra producir un efecto cualquiera. Toda acción daría fin a la
especulación.

En la Policía Nacional y para conformar su doctrina, la


costumbre es el hábito adquirido por sus hombres por la re­
petición de actos de la misma especie, durante algún tiem­
po sin contradicciones. Debe ser practicada por la Institu­
ción donde se cumplen fines específicos de orden y seguri­
dad y paz en todo el territorio nacional.

Las costumbres consideradas como sistemas de normas


morales, constituyen la llamada moral positiva, es decir, el
conjunto de creencias morales profesadas de hecho e histó­
ricamente determinables. La costumbre busca establecer
modelos o patrones de conducta en la aplicación de deter­
minadas materias que se vinculan con el quehacer de la
Policía como parte de la fuerza pública. El idealismo, el
amor a la Patria, el respeto a nuestra historia, tradiciones y
costumbres afirma la característica y doctrina de nuestra
Institución.

La costumbre es fuente del derecho, para algunos autores,


nacida al impulso de individuos que realizan determinados

78 DOCTRINA POLICIAL
actos que a fuerza de repetirse por necesidad o tradición se
convierten en dirección común. Para otros es un uso que
existe en el grupo social que expresa el sentir jurídico de los
que componen ese grupo.

En sentido sociológico la costumbre es cualquier postura,


esquema o proyecto de comportamiento en el que partici­
pen los miembros del grupo.

En el lenguaje contemporáneo, se entiende por costumbre


los usos, las convenciones y las prácticas que los miembros
de un grupo social realizan para cumplir su misión de la
mejor manera a los intereses generales.

Aristóteles decía: "La costumbre es una especie de me­


canismo análogo a los mecanismos naturales que garan­
tiza en cierta medida la repetición uniforme de hechos,
actos o comportamientos, eliminando o reduciendo esa
relación a estos últimos, esfuerzos y fatigas y haciéndolos
así agradables".

El término costumbre ha sido y es constantemente usado


con este significado en un conjunto de disciplinas, como las
jurídicas y sociológicas que es lo que nos interesa.

Jellinek en su Teoría General del Estado, establece: "Que


los hechos tienen cierta fuerza normativa. Cuando un hábi­
to social se prolonga, acaba por convertirse en obligatorio,
basado en la creencia que los individuos tienen de su impe­
rio. Así lo acostumbrado, transfórmase en lo debido.

En un principio el derecho consuetudinario fue eminente­


mente oral. Este primer momento de la costumbre es expli-

DOCTRINA POLICIAL 79
cado de diversas maneras. El hombre realiza actos que lue­
go repite.

Se va acentuando por la repetición constante la necesidad


de cumplir ese y no otro acto. Con el tiempo el acto se hace
imprescindible e irreemplazable. Aquí es donde ese sentir
jurídico que todo hombre lleva en más o en menos, se expre­
sa. Logra plasmarse en un uso que norma determinada ac­
tividad. Claro que no sólo bastaba la continuidad del acto,
sino que a su lado debió marchar su obligatoriedad. Ello era
posible, pues existía la conciencia de que las reglas estable­
cidas eran necesarias y obligatorias a la comunidad, pues no
eran más que resultado de prácticas que debían torcerse.

De acuerdo a ciertos autores, la costumbre rige la conse­


cuencia de tres condiciones esenciales:

En primer lugar se encuentra el elemento material de la


costumbre, que es el uso largo y constante. Este elemento
denominado "CONSUETUDO", requiere a su vez tres ca­
racteres que son: a) la formación espontánea, b) práctica re­
gular y constante, y c) duración, más o menos larga.

Como segunda condición, aparece el elemento psicológi­


co, es decir, que consiste en la convicción del carácter obli­
gatorio del uso.

La tercera condición consiste en que esa costumbre no


sea contraria a los principios fundamentales de nuestra
organización.

El uso de la costumbre o práctica no puede crear derechos,


sino cuando las leyes se refieren a ellos debe entenderse con

8 □ DOCTRINA POLICIAL
el sentido de que no cabe atribuir al uso o costumbre, valor
derogatorio de la ley.

En nuestra institución policial, las costumbres son hábitos


adquiridos a través del tiempo como consecuencia de su tra­
bajo con la ciudadanía en el mantenimiento del orden y la
paz, consecuentemente es parte de su doctrina, considera­
das como un sistema de normas morales, que le permiten
cumplir de mejor forma el empleo de la fuerza pública, pa­
ra lograr el bien común.

DOCTRINA POLICIAL 81
CAPÍTULO 111

EL VALOR DE LA DOCTRINA

1. IMPORTANCIA DE LA DOCTRINA

La doctrina en la Institución es de enorme importancia,


por cuanto es la base fundamental en la que se sustenta la
acción del policía, dando sentido a su vocación de servicio a
la comunidad, conjugando principios, normas, tradiciones y
valores policiales.

Siendo la doctrina una declaración de principios, nor­


mas, preceptos, valores, ideas y costumbres sancionadas
oficialmente y que se han acumulado, producto de la expe­
riencia, en las operaciones para mantener la armonía, la
paz y la seguridad.

La doctrina está en la esencia de la función policial, siendo


el material básico para la estrategia, es fundamental para la
correcta apreciación, su importancia está dada al proporcio­
nar la estructura básica para entender cómo aplicar el poder
de policía en el cumplimiento de su misión.

La doctrina tiene que ser claramente elaborada para que


cada uno de sus miembros institucionales, la estudien, la co­
nozcan y sepan usarla como marco de referencia en la toma
de decisiones en su labor diaria.

El mando policial está plenamente consciente de la impor­


tancia de la doctrina, pero de una doctrina funcional que ha

DOCTRINA POLICIAL 83
de aplicarse conscientemente y no como una camisa de fuer­
za; debe ser tratada como un conjunto coherente, como un
postulado practicable, precisa y expresiva, que tenga el con­
senso general y que ofrezca una visión propia de lo que es y
aspira ser la Institución en el futuro, con gran respeto al
hombre y a la sociedad en sus deberes, derechos y garantías
señaladas en la Constitución y Leyes de la República, con­
tribuyendo decididamente al desarrollo nacional.

Para disponer de una doctrina básica policial que sea efec­


tivamente aplicada por todo el personal, lo aconsejado es
que sea elaborada en función de casos específicos de la ex­
periencia, que analizados sirvan de ejemplo. La idea es que
cada caso doctrinario vaya acompañado de ejemplos ilus­
trativos en la cual la Policía Nacional es muy rica, todo esto
ayudará a mejorar la credibilidad sobre su doctrina, impo­
niendo un alto nivel de objetividad al concepto doctrinario.

No es correcto utilizar el término doctrina en forma des­


proporcionada, sino como pauta y justificación lógica. Este
conjunto de principios, prácticas y valores, muchas veces es
confundido por el personal, lo que desnaturaliza su verda­
dero valor. En consecuencia, la doctrina tiene que ser enten­
dida y bien fundada, para que su utilización lleve a cumplir
los objetivos institucionales, tampoco se puede demandar
excesivamente de la doctrina como una panacea con la que
todos los problemas serán resueltos. Sin embargo, la doctri­
na está presente en el concepto y acción policial en tiempos
de paz y cuado el orden público es alterado por la violencia
delictual.

La doctrina policial está orientada a crear y difundir prin­


cipios, normas, tradiciones y valores a todo el personal po-

B4 DOCTRINA POLICIAL
licial en todas sus jerarquías, siendo responsabilidad inelu­
dible del alto mando institucional. La doctrina nos obliga a
ser instrumentos para el mantenimiento del orden, la segu­
ridad y la paz interna de la Nación, así como a enfrentar con
responsabilidad cada una de las funciones que la Ley Orgá­
nica de la Policía Nacional establece. No olvidemos que de­
bido a la aplicación de nuestra doctrina en determinados ca­
sos por la intervención policial, podemos crear resentimien­
tos y críticas, ya que en el trabajo policial generalmente hay
dos partes en conflicto; es obvio que la aplicación de la jus­
ticia tiene que ser recta, en donde los inocentes serán los be­
neficiados y los culpables, sancionados. En conclusión, la
doctrina representa el cumplimiento de los compromisos
asumidos por el policía y la Institución, mediante los princi­
pios y valores que le asigna un procedimiento serio, equili­
brado e imparcial, en el que impera la voluntad inclaudica­
ble de cumplir y hacer cumplir la Ley, respetando los dere­
chos y garantías señaladas en la Constitución Política del
Estado.

2. RELACIONES ENTRE LA CIENCIA DE LA POLICÍA


Y LA DOCTRINA

La doctrina se origina en las experiencias de la actividad


policial y en la suma de conflictos, a los que están sometidos
los hombres policías en el cumplimiento de su función. Es­
tas experiencias se van acumulando a lo largo de la historia
funcional, en consecuencia, la historia de la Policía es una
parte vital de su doctrina, que con sus lecciones contribuye
a enseñar los mejores métodos para la organización y em­
pleo de la fuerza pública, procurando causar el menor daño
posible.

DOCTRINA POLICIAL 85
La ciencia de la Policía tiene por objeto el estudio sistemá­
tico y metódico de la Policía como Institución y como es­
tructura. En términos programáticos, se propone el conoci­
miento de la esencia institucional y estructural de la Policía,
su origen, evolución, componentes funcionales y orgánicos,
relaciones y fines.

La Policía es un objeto que existe en el mundo de la cultu­


ra. Cultura es todo lo creado o cultivado por el hombre se­
gún fines valorados. La disciplina destinada a estudiar la
Policía es una ciencia de la cultura, por ende, es una ciencia
de hechos y normas de cultura histórica, finalista y valorati­
va. Estos caracteres se concretarán con mayor propiedad al
exponer los principios generales de las disciplinas que enfo­
can los dos aspectos esenciales del objeto de este estudio.

La ciencia de la Policía, según Emique Fetanes( l, es una


20

ciencia unitaria, en el sentido de que su objeto universal, la


Policía, es enfocada con una concepción holológica, es decir
en su totalidad. De tal modo concurren a integrarla contri­
buciones de disciplinas jurídicas, políticas, históricas, psico­
lógicas, sociales, filosóficas, etc., en todo cuanto sea necesa­
rio, para investigar y exponer los distintos componentes y
elementos estructurales de un organismo tan complejo.

La ciencia de la Policía contiene desarrollos de teoría gene­


ral (principios, leyes y doctrinas) y los análisis culturales,
históricos, normativos, finalistas y valorativos, con las apli­
caciones técnicas y pragmáticas, que deban dedicarse al es­
tudio de su objeto, enfocado desde los puntos de vista insti­
tucional y estructural.

20.- FETANES, Enrique. "CIENCIA DE LA POUCÍA".

B6 DOCTRINA POLICIAL
La doctrina y la función policial se confunden, porque una
y otra tratan sobre cómo llegar a cumplir los objetivos del
orden y la paz. Existe una gran interacción entre los fines
que persigue el servicio policial y su doctrina, como se dice
repetidamente, la doctrina es un almacén de experiencias
analizadas con sabiduría policial, mientras que la ciencia de
la Policía, desde el punto de vista institucional, tiene que ver
con el conjunto sistematizado de la dogmática policial espe­
cífica de nuestra Institución y que a lo largo de su existencia
ha construido y desarrollado una doctrina institucional.

La ciencia de la Policía trata fundamentalmente de saber


qué es la Policía, de qué manera lo presente responde o no
a su esencia y qué debe ser en el futuro, de acuerdo con las
leyes que presiden la dinámica de su proceso evolutivo. So­
bre esa base ontológica, cultural, histórica y dogmática, de­
ben trabajar las distintas disciplinas, aportando lo que a ca­
da una le atañe. La Policía Nacional cree que la doctrina sir­
ve de guía al trabajo que su personal realiza todos los días,
sin que ésta sea fija y obligatoria. Cuando se dispone de una
doctrina básica, ésta debe estar redactada en el modo indi­
cativo, en la que les dirá a los comandantes cómo deben o
pueden llevar a cabo las operaciones policiales. No nos ol­
videmos que la doctrina no es una directiva, como las que
generalmente se elabora, para cumplirla estrictamente y al
pie de la letra. Y es que sería imposible que cada una de las
posibles situaciones sean descritas.

Tampoco se puede identificar cada una de las posibles de­


cisiones que cada una de ellas necesita tomarse en cada si­
tuación. Quienes toman decisiones en la Policía deben tener
libertad de acción para ejercer su autoridad y para emplear
los recursos de que disponen, de conformidad con las leyes.

DOCTRINA POLICIAL 87
La doctrina está escrita y en el pensamiento de los policías,
con el fin de guiarlos a escoger los mejores métodos de ac­
ción, para salir siempre bien en todas las circunstancias que
se les presentan en su duro trabajo.

La doctrina tiene que ir de la mano con las exigencias de


su servicio a la colectividad y de acuerdo con lo que había­
mos dicho, con el progreso de la tecnología y las ciencias im­
perantes.

La ciencia de la Policía por razón de la universalidad de su


objeto y por las interacciones que le unen con diversas ins­
tituciones y estructuras afines, se hallan en íntima relación
con muchas ciencias y disciplinas, para dar eficiencia en su
accionar recurre a la doctrina que habla del servicio policial
a la colectividad, en términos generales, la relación cíclica de
las dos es tal, que la doctrina influye como parte de la estra­
tegia cuando tiene que resolver los más graves problemas
de su función. Los resultados de las buenas y excelentes ac­
ciones aplicadas en el mantenimiento del orden, se convier­
ten en experiencias que forman parte de las fuentes de doc­
trina para el futuro.

3. LOS PRINCIPIOS DE UNIDAD DE LA POLICÍA


ECUATORIANA

Los principios de unidad de nuestra Policía Nacional pro­


vienen de su fuente única que es la materia de Policía. El
servicio policial a la comunidad comprende una variedad
de aspectos de tipo normativo, organizativo y técnico, pero
su unidad esencial no cambia y así lo sostienen eminentes
tratadistas y estudiosos de la materia.

BB DOCTRINA POLICIAL
La evolución de las instituciones de las viejas Grecia y Ro­
ma, fueron poco a poco conformando la Constitución del
Estado, la que culminó con la constitución de la democracia
de Atenas y la república de Roma.

De esa época proviene la palabra policía" que se deriva


II

del griego politia. Platón y Aristóteles aplicaron ese térmi­


no con un contenido muy amplio. Platón definió a la poli­
cía como la vida, arreglo y ley que mantiene la ciudad. Aris­
tóteles en su concepción sobre la policía dice: policía es un
buen orden, gobierno de la ciudad, apoyo del pueblo, el pri­
mero y el más grande de los bienes.

Los romanos formaron la palabra politia" que quiere de­


11

cir policía, aludiendo a su propio régimen político.

La policía, entendida como función del Estado, represen­


taba la función de paz, luego la función legislativa y la judi­
cial, conforme avanza el tiempo comienza a determinarse lo
que es la función de policía de seguridad, basada en el or­
den público, la seguridad pública y la seguridad del Estado.

En la época del renacimiento el vocablo policía" pasa a


II

Alemania, significaba el buen orden de la cosa pública y es


el fin que debe perseguir la autoridad pública.

Inicialmente, la idea de policía se originó en la ciudad o


comuna para la vida en sociedad, con funciones específicas
un tanto restringidas.

En la época moderna, la Policía toma enorme preponde­


rancia llegando a caracterizar al Estado en sus relaciones
con la sociedad. La función de policía en la época moder-

DOCTRINA POLICIAL 89
na involucra a la policía de seguridad y a la administrati­
va o de bienestar general, la filosofía del derecho empieza
por establecer que el poder público sólo puede hacer uso
de la coacción para la conservación del orden y seguridad,
pero no para preocuparse de acrecentar la prosperidad de
los ciudadanos.

He aquí la diferencia entre la policía de seguridad y la po­


licía de prosperidad, en la que se establece claramente que
sólo la policía de seguridad está investida del poder de
coacción en representación del Estado.

En nuestra época, la Policía está definida por las Policías


de Estado, como la prefectura de París, la Policía Metropoli­
tana Inglesa, la Policía Argentina. La función de policía en­
tra en la vida social de la Nación con sus principios doctri­
narios, el aval de la Constitución Política del Estado y de­
más leyes como órgano del poder público, un órgano del Es­
tado con autonomía funcional dentro de la esfera del país y
dependiente de la función ejecutiva.

La Policía como órgano del poder político es un órgano


del Estado, brazo ejecutor y garantía del Derecho. La Po­
licía se desenvuelve en un mundo de normas jurídicas
que emanan del derecho positivo general y especial de la
Institución.

La Policía como cuerpo de oficiales y tropa, está organiza­


da para cumplir sus funciones, ejerce su poder en nombre
de la Institución como un poder representativo, no personal.
Es un cuerpo de hombres profesionales de carácter perma­
nente que se rige por sus leyes especiales.

9 □ DOCTRINA POLICIAL
Refiriéndonos a la palabra institución pero vinculada es­
trictamente con la Policía recurrimos al tratadista Maurice
Haureau(21) en su obra "Teoría de la Institución y de la Fun­
dación", ensayo del vitalismo social.

En resumen el autor dice: "En forma general el origen de


una institución obedece a las siguientes fases:

1. Aparece en la cultura de la sociedad una función públi­


ca preestatal o estatal, la función responde a una idea -en
nuestro caso sería la idea de policía-.

2. En sus orígenes primitivos la función es cumplida por


un órgano personalizado investido de poder público
dentro de un complejo funcional indiferenciado, el sin­
cretismo funcional. Es la era de la función sincrética.

3. El poder ejercido por el órgano es aceptado por consen­


so consuetudinario: ha nacido la institución.

4. Con el transcurso del tiempo, en el seno del sincretismo


funcional se van caracterizando distintas funciones que
a su vez, por consenso se institucionalizan: es la era de
las funciones institucionalizadas.

5. Las funciones institucionalizadas van siendo progresiva­


mente asignadas a órganos del poder público personali­
zado, es la fase de la institución -órgano personalizado-.

6. De acuerdo con la naturaleza, extensión o complejidad

21.- HAUREAU, Maurice. "TEORÍA DE LA INSTITUCIÓN".

DOCTRINA POLICIAL 91
creciente de la función, se forma un cuerpo, un órgano
corporativo titular del poder, que en nombre de la Insti­
tución se ejerce: ha nacido la institución - órgano, cuerpo
aceptado por el mismo consenso consuetudinario".

Sintetizando los principios expuestos, la institución tiene


los siguientes componentes: un componente funcional, un
componente histórico cultural, un componente político, un
componente jurídico y un componente corporativo.

Es innegable que la Policía ecuatoriana, en forma ininte­


rrumpida, desde hace 40 años mantiene la unidad funcional
de lo que indiscutiblemente se desprende la unidad institu­
cional y su unidad jurisdiccional entendida en su unidad
geográfica nacional, creemos firmemente que la función de
policía es única e indivisible como son los grandes sistemas
policiales del mundo.

a) Unidad funcional

El punto de partida de la unidad funcional de nuestra Po­


licía quedó establecido en el Decreto Legislativo de 1885. El
contenido de sus primeros artículos así lo determinan, el ar­
tículo lro. dice: "La Policía de orden y seguridad, se organi­
zará militarmente y estará bajo la inmediata dependencia
del Poder Ejecutivo. Artículo 2: La existencia de la Policía
de Orden y Seguridad en una provincia, no exonera a sus
municipalidades para sostener a la Policía de aseo, ornato y
salubridad.

El artículo cuarto, confirma lo aseverado cuando expresa:


Corresponde a la Policía de Orden y Seguridad, formar a
prevención con las autoridades determinadas por la Ley, el

92 DOCTRINA POLICIAL
sumario de crímenes y delitos, castigar las contravenciones
relativas a la seguridad y al orden públicos y en su carácter
de vigilante sobre esta materia, auxiliar al poder judicial en
la práctica de las diligencias necesarias para la pesquisa de
crímenes y delitos.

Estas disposiciones claras y categóricas, son el inicio de la


doctrina que hemos ido elaborando desde 1885 y que aun­
que las razones de índole político administrativo, durante
ciertos períodos fue perdiéndose esta unidad, nuevamente
los gobiernos legislaban manteniendo la unidad que esta­
mos tratando. La función policial, por naturaleza, puede
comprender tantos aspectos normativos y técnicos necesa­
rios, pero consideramos que hay una unidad esencial. Exis­
te una función general de policía cuando el orden, la segu­
ridad y el orden son atacados ilegalmente por el delito. To­
do es policía y cada modalidad funcional converge al mis­
mo fin, nuestra Policía tanto de vigilancia como de investi­
gaciones, representa la doctrina que desde hace muchos
años atrás estamos acostumbrados.

La acción preventiva y represiva en el Ecuador, desde ha­


ce 42 años consecutivos está en manos de la Policía por las
razones anotadas y porque son el conjunto de fuerzas encar­
gadas de asegurar la función de policía.

En la práctica la labor preventiva de la Policía consiste en


evitar que se realicen actos que estén reñidos con la Ley y las
buenas costumbres, de igual manera estar presente intervi­
niendo, amonestando y hasta amenazando. La represión en
nuestro medio corresponde al Estado por medio de la fun­
ción judicial, una parte de la misma se encarga a la Policía
Nacional, Institución que tiene bajo su responsabilidad la

DOCTRINA POLICIAL 93
investigación de las infracciones, la reunión de sus pruebas
y la entrega de sus autores en manos de la justicia. La repre­
sión se identifica con la protección social y la lucha contra la
criminalidad por medio de la investigación, a cargo de la
Policía Nacional. Cuando su personal sale de sus cuarteles
a realizar la vigilancia urbana, en cumplimiento de su mi­
sión, debe intervenir en las manifestaciones estudiantiles,
de trabajadores o de cualquier grupo que protesta, de acuer­
do al procedimiento operativo normal, con acciones de ca­
rácter preventivo y de vigilancia, evitando desmanes y aten­
tados contra las personas, la propiedad, cierre de vías públi­
cas, etc. Debido a circunstancias especiales y de psicología
de las masas, esas manifestaciones pacíficas pueden trans­
formarse en violentas causando alteraciones al orden públi­
co, la Policía tiene que inmediatamente cambiar su actitud
preventiva por las acciones represivas que no son otra cosa
que la investigación de las infracciones. El fin general es el
de todo ordenamiento jurídico referido por esencia a los va­
lores de justicia, orden y seguridad. El fin específico es la de­
fensa social y la lucha contra el delito.

Queda demostrado que en nuestro país la doctrina tradi­


cional de nuestra Institución ha sido el cumplimiento de la
labor preventiva como la represiva, partiendo de un concep­
to unitario de función que es la Policía, con servicios espe­
cializados que coordinan sus acciones apoyando los proce­
dimientos sin pérdida de tiempo.

La función policial consiste en vigilar el orden, la seguri­


dad y tranquilidad públicos, la misma que es posible cum­
plirla previniendo y reprimiendo las conductas humanas
contrarias a la ley, y no se concibe separar la prevención de
la represión, como sostienen eminentes tratadistas de cien-

94 DOCTRINA POLICIAL
cia penal y de ciencia de policía.

b) El principio de la Unidad Institucional

La unidad institucional es otro principio de nuestra doctri­


na, es que el análisis conceptual demuestra que el legislador
partió de un concepto unitario, el de "policía" como función
de gobierno y administración, conforma la Fuerza Pública al
servicio de los órganos administrativos y judiciales cuando
es el caso. A nombre y representación del Estado, la Policía
realiza la coerción y ésta es la consecuencia de la Policía, ins­
titución con sus órdenes de autoridad que es la función eje­
cutiva, o sea el Presidente de la República por intermedio
del Ministro de Gobierno. En los estados antiguos, la fun­
ción policial era responsabilidad del monarca o rey, como
responsable del orden y la paz ciudadana. En el estado mo­
derno, la Policía está subordinada al Presidente de la Repú­
blica como jefe de la Función Ejecutiva, lo cual tiene atenen­
cia con el principio de la división de poderes.

La institución se ha ido organizando y desarrollando con


el transcurrir de los años y hoy es una entidad de servicio
público completamente homogénea, con una variedad de
servicios que cumplen a cabalidad el fin policial, tanto de la
función preventiva como de la represiva, con servicios espe­
cializados coordinados y centralizados, por tanto la unidad
institucional requiere la unidad funcional para hacerle efi­
ciente en el cumplimiento de la función que le otorga la
Constitución del Estado.

No todos los países latinoamericanos mantienen esta uni­


dad institucional para cumplir la función preventiva y re­
presiva, lo que a nuestro criterio nos parece inconveniente,

DOCTRINA POLICIAL 95
ya que cuando se producen actos de violación al orden pú­
blico, concurren miembros de distintas organizaciones al lu­
gar del hecho, produciéndose problemas, disputándose la
jurisdicción y la competencia.

Durante mucho tiempo, organismos y personas de distin­


tas ideologías políticas y sociales se permiten criticar esta
unidad institucional, argumentando que la Policía abarca
demasiadas funciones y por ello le hace ineficiente. Con to­
das las explicaciones técnicas y científicas, se ha demostra­
do que tanto la prevención como la represión son las dos ca­
ras de una misma medalla.

Los problemas de organización del conjunto de los servi­


cios que conforman la Policía, no ofrecen dificultades, cada
servicio dispone de un director nacional, conforme lo acon­
seja la técnica moderna, con medios técnicos y científicos co­
munes, pero con una autoridad centralizada que es el Co­
mandante General.

El inspector general Marcel Sicot<22l de la Seguridad Nacio­


nal Francesa al respecto dice: "Los grandes espíritus que
sueñan con reformar la Policía sin conocerla bien, podrían
reflexionar sobre la importancia de su misión y ayudarle
más bien a obtener los medios para cumplir su obra de pro­
tección social. Nosotros que pretendemos conocerla y que
nos dedicamos al reclutamiento de agentes de un valor mo­
ral intelectual y profesional, cada vez más indiscutible y a la
modernización de los métodos y medios, vemos en una Po­
licía democrática, el organismo más calificado en el dominio
del orden público, para hacer la síntesis permanente de los

22.- SICOT, MarceL "POUCÍA GENERAL Y POLICÍA JUDICIAL".

96 DOCTRINA POLICIAL
derechos y deberes del individuo, de los derechos y deberes
de la sociedad. Además, cabe recalcar que la Policía, Institu­
ción por tradición histórica, ordenamiento jurídico entre no­
sotros es la Policía Nacional y tiene la representación de la
fuerza pública.

c) Principio de la Unidad Jurisdiccional

Jurisdicción es un término que admite varias acepciones,


la que en este caso nos interesa se relaciona con el poder de
autoridad que tiene uno para gobernar y poner en ejecución
las leyes, territorio donde se ejerce sus facultades.

El Estado, para hacer efectivo el Derecho y cumplir sus


demás fines, posee un poder supremo que se llama sobe­
ranía o autonomía, ese poder se manifiesta por el derecho
de mando al que se le denomina imperium", la Policía co­
II

mo órgano del Estado y de acuerdo a la Constitución Polí­


tica dispone de jurisdicción nacional para el cumplimiento
de su misión fundamental de garantizar la seguridad y el
orden públicos. Históricamente esto ha sido así y lo de­
mostramos a continuación.

En 1843, la Asamblea Constituyente dictó la Ley de Régi­


men Político Administrativo, mediante la cual se centraliza la
función ejecutiva. En una de sus más importantes disposicio­
nes se dice que al Ministerio de Gobierno y Relaciones Exte­
riores le corresponde todo lo pertinente al gobierno político y
económico de la República, la Policía de todos los pueblos.

En 1846 la Convención Nacional reunida en Cuenca, dic­


ta una nueva Constitución y la Ley de Régimen Político y
Económico, en esta Ley se dictan normas concretas, relati-

DOCTRINA POLICIAL 97
vas a la Policía de orden y seguridad, en cuyo artículo 3 de­
cía: En todo lo pertinente al orden y seguridad y a su go­
bierno político y económico, los gobernadores son los jefes
superiores de ellos y le están subordinados todos los fun­
cionarios públicos.

En 1864 el Presidente García Moreno, expide un decreto im­


portante estableciendo la unidad jurisdiccional de la Policía
de orden y seguridad. Su considerando textualmente dice:
Que la Policía de Orden y Seguridad corresponde al poder
ejecutivo y que por el artículo 2 del Decreto Legislativo de
1848 toca al Ministerio de lo Interior lo relativo a la Policía.

El Congreso de la República en 1885 dicta el Decreto defi­


nitivo sobre la unidad funcional, institucional y jurisdiccio­
nal de la Policía ecuatoriana, vale la pena repetir el conteni­
do del decreto: Que la Policía de Orden y Seguridad se or­
ganizará militarmente y estará bajo la dependencia del Po­
der Ejecutivo. A la Policía de orden y seguridad le corres­
ponde formar a prevención con las autoridades determina­
das en la Ley, el sumario de crímenes y delitos, castigar las
contravenciones relativas a la seguridad y orden público y
en calidad de vigilante sobre la materia auxiliar al poder ju­
dicial en la práctica de las diligencias necesarias para pes­
quisa de crímenes y delitos en el territorio nacional.

Del principio de unidad jurisdiccional que es doctrina ins­


titucional desde hace mucho tiempo, se dan las competen­
cias territoriales de los organismos que integran la estructu­
ra orgánica de la Policía Nacional y en virtud de este princi­
pio los miembros de la Institución tienen poder para actuar
en todo el país que es su ámbito jurisdiccional.

98 DOCTRINA POLICIAL
Es correcto aclarar que a inicios de la República la Policía
tenía un carácter local, había una Policía para Quito, otra pa­
ra Guayaquil y otra para Cuenca, ya que la primera Consti­
tución del Estado mantenía la misma división territorial an­
terior a la República. El artículo 56 de la Constitución que
organizó el Estado ecuatoriano, en lo relativo a la Policía de­
cía: "Habrá concejos municipales en las capitales de provin­
cia". La ley organizará estos concejos designando sus atri­
buciones. Un reglamento especial formado por el prefecto
con acuerdo del concejo municipal y aprobado por el Con­
greso arreglará la Policía particular de cada departamento.

De acuerdo a lo expresado arriba, poco a poco los gobier­


nos fueron dándose cuenta que la Policía como función, es
objeto de las siguientes distinciones: la Policía de Seguridad
mantiene el orden público y la prevención general del deli­
to. La Policía edilicia, la que depende de los Municipios, se
dedica a las actividades de ornato, salubridad, costumbres,
construcciones, etc. Advertidas estas diferencias poco a po­
co la Policía obtuvo su jurisdicción nacional independiente
de las policías municipales.

4. BASES HISTÓRICO POLICIALES DE SU DOCTRINA

El componente histórico cultural de la Policía Nacional del


Ecuador se desarrolla en el tiempo existencial, necesario pa­
ra comprender su historicidad y analizarlo como cualquier
otra forma de cultura pasando inicialmente por una función
cognoscitiva. El sociólogo Emile Durkheim(23), al respecto co­
menta que sólo la historia permite comprender una institu­
ción en sus elementos constitutivos porque muestran cómo

23.- DURKEIM, Emile. "REGLAS DE LA METODOLOGÍA SOCIOLÓGICA".

DOCTRINA POLICIAL 99
nacen en los tiempos, unos después de otros, esos elemen­
tos de convierten de tal modo en instrumento de análisis.

Es necesario ir recogiendo y ordenando los hechos históri­


cos de acuerdo a un principio de selección para poder con­
formar la doctrina institucional. La continuidad histórica es
condición esencial que da valor al futuro para poseerlo y se­
guir adelante. Es así mismo acertado extraer algunos mo­
mentos aislados de ese pasado, que no fueron prometedo­
res, que han experimentado rectificaciones para sacar ade­
lante una doctrina auténtica y no ficticia, que a no dudar le
acarrearía desconcierto.

La condición de la existencia humana dentro de la socie­


dad es la proyección hacia el futuro, por eso es trabajo de an­
ticipación para encender el entusiasmo, descartando los
errores que acontecen en la vida de las instituciones pero
que deben en todo caso ser rectificados. Con el fin de que se
cumplan los objetivos de una institución no hemos de pre­
sentar la sucesión de acontecimientos singulares, sino el su­
cederse de las estructuras concretas presentando un proce­
dimiento individualizado de acontecimientos que son los
que interesan a la doctrina; en otras palabras, realizaremos
una investigación que tenga relación con principios, valores,
normas y tradiciones.

Los historiadores antiguos tenían un lema que decía: "his­


toria magistra vitar', que quiere decir historia maestra de la
vida. Miguel de Cervantes Saavedra, en el Quijote se inspi­
ró y dijo: "La historia émula del tiempo, depósito de las ac­
ciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente,
advertencia del porvenir".

1 □□ DOCTRINA POLICIAL
En el ámbito policial, los acontecimientos históricos tienen
fundamental importancia para prever el futuro y orientar
las políticas institucionales, con el fin de llevar adelante una
administración apropiada y eficiente a las necesidades del
país y sobre todo con las acciones de su trabajo, procurando
mantener el equilibrio social sin extralimitaciones. Después
de esta breve introducción, intentaré presentar a grandes
rasgos una visión panorámica de la evolución histórica de la
Policía Nacional, ligada al régimen político administrativo,
dividiéndole en los períodos históricos de nuestra Patria,
con los aportes que cada uno de ellos tiene para la forma­
ción de nuestra doctrina.

La época prehispánica para nuestros fines no tiene mayor


significancia, sin desconocer la riqueza de datos históricos
de trascendencia que nos dejó el Reino de Quito y la época
incaica.

ÉPOCA COLONIAL

España trajo a América sus instituciones, su cultura, idio­


ma, religión y costumbres, las que con ciertas transforma­
ciones se mantienen. El progreso de nuestra institución está
acorde con el país.

El 28 de agosto de 1534, el castellano Diego de Almagro


fundó la Villa de San Francisco de Quito, en la ciudad de
Santiago de Quito, pueblo aborigen que los conquistadores
la llamaron Riobamba.

El padre Juan de Velasco, afirma que Sebastián de Benal­


cázar trasladó los títulos de la ciudad capital del Reino, de­
positados en Riobamba, dejando a ésta con el título de San

DOCTRINA POLICIAL 1 □1
Pedro, con un número competente de vecinos bajo el gobier­
no del capitán Pedro del Villar, que hizo su entrada a la ca­
pital de Quito enarbolando el estandarte real y tomando po­
sesión de ella en nombre del emperador Carlos V, el mismo
año de 1534. Las primeras autoridades fueron notificadas
por el escribano Gonzalo Díaz a los alcaldes y regidores
nombrados en el acto del 28 de agosto.

Fundación de Quito, por Sebastián de Benalcázar, 6 de Diciembre de 1 534.

En la villa de San Francisco de Quito, a seis días del mes de


diciembre de 1534, el muy noble señor Sebastián de Benalcá­
zar, Teniente de Gobernador y Capitán General de dicha pro­
vincia dijo que mandaba y mandó a mí el dicho escribano no­
tifique a los alcaldes y regidores de esta villa que residiesen y
administrasen en ella, justicia de su majestad. Como alcaldes
ordinarios fueron nombrados Juan de Ampudia y Diego de
Tapia y como regidores, Juan de Padilla, Pedro Puelles, Pedro

10� DOCTRINA POLICIAL


Dañazco, Rodrigo de Núñez, Diego de Utrera, Juan de Espi­
noza, Melchor de Valdez y Alonso Hemández.

Sebastián de Benalcázar

Creada la Real Audiencia de Quito en 1563, se expidieron


diversas ordenanzas, entre ellas las relacionadas con la ad­
ministración de justicia y Policía, las cuales textualmente
decían: "Ordenamos y mandamos que los dichos nuestros
oidores conozcan de todas la causas civiles y criminales
que a dicha nuestra audiencia vinieren en grado de apela­
ción de los gobernadores y alcaldes mayores y otras justi­
cias de las provincias y distintos sujetos a la dicha nuestra
audiencia y las determinen en vista y grado de revista y no
puedan en primera instancia conocer de causa que suce-

□□[TRINA POLICIAL 1 □3
dieren si no fueren en los casos de corte o en las causas cri­
minales que sucedieren en la ciudad, villa o villas donde
residieren, con cinco leguas alrededor o en las causas civi­
les de dicha villa o lugar donde residieren conozcan de
ellas los alcaldes ordinarios.

El nuestro presidente y oidores en las cosas que acaecieren


fuera de las cinco leguas, pueden proveer jueces de comi­
sión para que atiendan y hagan justicia sobre delitos y cau­
sas criminales con poder para hacer información y prender
a los delincuentes y traerlos a la cárcel de la audiencia.

Mandamos al dicho alguacil mayor o su teniente cada vez


que le fuere mandado que prendan alguna persona, lo ha­
gan y cumplan así, sin que en ello haya dilación ni disimu­
lación, ni negligencia alguna so pena de cuarenta pesos por
cada vez que lo contraríe hicieren además del daño e intere­
ses de las partes y de lo juzgado y sentenciado.

Mandamos que se hallare el malhechor cometiendo deli­


tos lo pueden prender y prendan si mandamiento y si fuere
de día lo traigan luego a manifestar a la audiencia con la
causa de su prisión, que no sean osados de tomar bienes al­
gunos de las personas que prendieren so pena de devolver
lo que así tomaren con el doble para nuestra cámara.

Mandamos que nuestro alguacil mayor no disimule los


juegos vedados ni los pecados públicos y si en la ejecución
de ellos hubiere habido alguna resistencia y vengar a mani­
festar luego a la dicha nuestra audiencia y el sábado de cada
semana vengan a dar cuenta y relación de lo que así se hicie­
ren so pena de cuatro pesos para los pobres de la cárcel.
Mandamos que no tomen dones ni dádivas de los presos

1 □4 DOCTRINA POLICIAL
ni otros por ellos, ni por esta causa les alivie en las prisiones,
ni suelten ni prendan a nadie sin mandamientos, no siendo
in fraganti delitos o pena de pedimientos de oficio.

Que el dicho nuestro alguacil mayor y sus tenientes hagan


de rondar de noche so pena de que se enmendarán y paga­
rán los daños que por su culpa o negligencia sucedieran y
de cuatro pesos para que los estrados de dicha audiencia
por cada noche que faltaren.

Que tengan cuidado de andar de noche y de día por los lu­


gares públicos para cuidar que no hagan ruidos so pena de
suspensión de sus oficios".

Transcurre el tiempo y en 1581, se promulgan nuevas or­


denanzas do conformidad con los cambios experimentados
por el cabildo y las prácticas de la vida social de Quito. La
elección de dignatarios se realizaba en el año nuevo con la
presencia del corregidor, se elegían dos alcaldes un procura­
dor y un mayordomo de la ciudad, nueve regidores quieres
se turnaban cada tres meses de dos en dos para ejercer el ofi­
cio de diputados; a ellos se les asignaba también funciones
policiales, los demás ejercían los cargos de alguacil mayor,
dos alguaciles menores, un alcalde de cárcel pública.

Con el fin de proteger a la población rural en el año 1473, los


reyes católicos establecieron la Santa Hermandad, institución
que tenía la obligación de velar por la protección del campe­
sino de la amenaza de los bandoleros, perseguían a los mal­
hechores que sembraban el terror en las zonas rurales.

El cabildo quiteño nombró dos alcaldes de hermandad, al


capitán Diego de Sandoval y Ruy Díaz de Fuenmayor y co-

DOCTRINA POLICIAL 1 □5
mo alguaciles ejecutores en la ciudad y el campo a Reman­
do de Obregón y Juan Pardo.

Alcalde de Cabildo

La Santa Hermandad en la Audiencia de Quito se estable­


ció estrictamente como función de policía para combatir los
delitos de robo, salteamiento de caminos, homicidios, asesi­
natos, heridos, quema de casas, mieses, etc. Debían también
intervenir en delitos de desacato contra la autoridad de los
alcaldes de hermandad o de sus cuadrilleros en ejercicio de
sus funciones.

l □ Ei DOCTRINA POLICIAL
Alcalde de la Hermandad

Los alcaldes de Hermandad, entre otras atribuciones te­


man la de designar cuadrilleros que eran oficiales auxiliares
con funciones de orden y seguridad pública, posteriormen­
te nombran otro alcalde de hermandad cuyas atribuciones
eran controlar los asaltos, robos, muertes y más delitos que
se suscitaban en los campos sobre todo entre los indios.

Dado el enorme trabajo de los alcaldes ordinarios en 1731


se instauraron los jueces de barrio para ayuda en el trabajo,
los mismos que se distribuyeron en las cuatro parroquias de
la ciudad, a saber: San Bias San Marcos, San Sebastián y San-

□□ [TRINA POLICIAL 107


ta Prisca.

Por aquellos tiempos la delincuencia había crecido en for­


ma inusitada en la ciudad de Quito, cundía por todas partes
la inseguridad, obligando a los alcaldes ordinarios y jueces
de barrio a incrementar su acción de prevención, control y
justicia con el objeto de disminuir los atentados a la vida y
propiedad de los habitantes. La sentencia a los infractores
era la pena de muerte en la horca o en la hoguera.

En 1767 la Real Audiencia de Quito contaba con siete tri­


bunales:

1. De la Real Audiencia a la cabeza el presidente, cuatro oi­


dores, el fiscal real y el protector de indios, su jurisdic­
ción se entendía a todas las provincias y gobiernos de
Quito y Popayán, sus sentencias eran apelables al Con­
sejo de Indias o al Rey.

2. Del juzgado eclesiástico con el Obispo o Vicario General


con promotor fiscal, asesor y dos o más notarios.

3. De la inquisición compuesta de comisarios, alguacil ma­


yor y familiares dependientes del Tribunal de Lima.
4. De la cruzada compuesta de tesorero, comisario y
contador.

5. De las cajas de difuntos con un contador, un tesorero, un


depositario con funciones de asesor de asegurar bienes y
tesoros de aquellos muertos cuyos herederos estaban en
España.

6. De las cámaras de cuentas y cajas reales, lo componía un

1 □8 DOCTRINA POLICIAL
tesorero, un contador y un fiscal para los tributos reales,
de los corregimientos de !barra, Otavalo, Quito, Lata­
cunga, Riobamba y Chimbo, los quintos de metal y los
productos de las alcabalas, estancos, aduanas y gabelas
de dichas provincias.

7. Del cabildo o ayuntamiento de la ciudad compuesto


de regidores y presidios por el corregidor, de los alcal­
des ordinarios dos de la hermandad y un procurador.
Su jurisdicción era los primeros en la ciudad fuera de
la ciudad, el corregidor y dos alcaldes de la herman­
dad y el alcalde provincial, en Quito se incluían los
jueces de barrio.

En 1771, con el objeto de mantener la paz, cuidar los inte­


reses de la Real Hacienda y la administración de justicia, se
establecen en Quito compañías de milicias con funciones de
Policías preventiva y represiva cooperando con los alcaldes
ordinarios, alcaldes de la hermandad, alguaciles mayores y
menores, en consideración al incremento de la delincuencia
se establecieron tres compañías fijas de milicias en Quito,
cuyos hombres vestían uniformes color azul con encarnado
y botones blancos, o sea casaca y calzón con botón blanco.

En agosto de 1799, por disposición del Presidente de la


Real Audiencia, Barón de Carondelet, procedió el Cabildo
quiteño a la formación del Cuerpo de Serenos, designando
previamente a los comisarios de serenos que fueron recluta­
dos de entre los vecinos del barrio. El cuerpo de serenos fue
creado para realizar el servicio policial de vigilancia noctur­
na de los sectores encomendados que eran algunas manza­
nas. El control de este cuerpo estaba a cargo del Cabildo; la
remuneración a este personal se lo hacía con los fondos re-

DOCTRINA POLICIAL 1 □9
cuperados del aporte mensual de los propietarios de las vi­
viendas de los barrios.

No cabe duda sobre la importancia de este servicio de vigi­


lancia nocturna a la comunidad, la misma que se iniciaba a
las 7 de la noche y se terminaba al amanecer, llevaban un pa­
lo largo a manera de lanza, al que lo llamaban báculo, en el
extremo tenía un mechero, una vela de cebo encendida para
prender los faroles, por la mañana los apagaban. Otra de sus
obligaciones era el de pregonar la hora y el tiempo que hacía.

Debido a la naturaleza de la función policial, el trabajo


siempre fue intenso, peligroso e incomprendido. El perso­
nal de serenos no era bien remunerado, razón por la que
desde esas épocas los reclamos eran permanentes y tenían
su justificación; como prueba de lo afirmado transcribo
una de sus notas: Los Comisarios de todo el distrito de es­
11

ta ciudad nombrados por vuestra Señoría para la custodia


y guarda de ella, del modo más conforme a derecho com­
parecemos y decimos:

Lo primero que ocurre es que como para estos empleos, ya


sea por la necesidad o porque ellos se han brindado se hu­
biesen puesto uno u otro comisarios de poco honor y con­
ducta, ha prevenido de estos que en algunos se note que abu­
sando del ministerio han hecho malversación de él, ya con
usurpación de la real jurisdicción y ya con el dinero por in­
debidas exacciones de multas y otros medios reprobados por
cuyo motivo han sido despedidos del servicio. Por esto
pues, y porque de aquel procedimiento proviene el descrédi­
to y rebaja nuestro honor, se ha de servir la justificación de
vuestra Señoría mandar que para este empleo no se propon­
gan sino sujetos de conocido honor, buena conducta y demás

11 □ DOCTRINA POLICIAL
prendas naturales a que es consiguiente la cristiandad, temor
de Dios y de la justicia. Y como para conseguir esto la difi­
cultad no es otra sino la falta de algún salario con qué com­
pensar el notable trabajo que los comisarios realizamos, ya
que en el continuo desvelo de las noches gastando en ellas
bastantes reales en velas, ya en el inminente peligro de la vi­
da, especialmente los destinados a cuidar los arrabales de la
ciudad por el riesgo de una avería o muerte con el encuentro
con un forajido o de un fantasma o espectro, como ya ha su­
cedido, ya en el insoportable trabajo de la cobranza, en la que
sufrimos no pocos vejámenes, bochornos y pasos por mu­
chos días con las repetidas visitas a cada cajero, hasta verifi­
car el cobro a que casi los más se resisten, siendo indispensa­
ble romper en este continuo trabajo y el de las noches".

El presidente Carondelet, solicitó informe al Procurador


del Ayuntamiento, y en base a eso aprobó en casi la totali­
dad de las partes las justas demandas formuladas. El infor­
me del procurador en lo principal decía:

"Que bien consideradas las ventajas que acarrea al públi­


co el establecimiento de serenos es este un ramo de la Poli­
cía digno de mayor atención, él procura la seguridad de la
vida y bienes, impide el que se comentan los delitos que se
cubren con la oscuridad".

El servicio nocturno policial obtuvo alguna s denominacio­


nes, a saber: Sereno, Ronda, Vigilante nocturno, Rondín.
Debido al incremento de robos y asaltos que hacían presa a
la población, se estableció un plan de policía para Quito en
1802, mediante las siguientes disposiciones:

1. Que los Alcaldes y regidores ronden la ciudad por tur-

DOCTRINA POLICIAL 111


El Sereno 1 838

nos todas las noches, auxiliados por una patrulla de 16


soldados.

2. Que su fatiga empiece a las nueve de la noche y termine


a las doce.

3. Que para completar la ronda sucedan a los capitulares


desde la media noche hasta las cuatro de la mañana, los
individuos que ejercitan en el comercio y tienen grave
interés en la seguridad, haciéndose una matrícula de
ellos por su diputado y entregándose a los alcaldes para

11� DOCTRINA POLICIAL


que nombren a los de turno.

4. Que sea obligación de los mencionados detener al solda­


do que encontraren en la calle, llevarlo al cuartel y dar
parte con su nombre al siguiente día.

S. Que si alguna tienda percibiese borrachera la exploren


y encontrando soldados hagan lo mismo, es decir proce­
der a su detención.

6. Que encontrando a los reos huidos de las cárceles los


arresten.

Celador 1824

□□ [TRINA POLICIAL 113


7. Que en cuanto a los que llevasen armas, se guarde lo dis­
puesto en las Leyes y autos de vuestra Señoría.

8. Que conviniendo saber que personas de recelo hay en el


centro y los barrios, comenzar a informar a la Policía se
nombra seis regidores en calidad de diputados de ella
para la parroquia matriz y cinco restantes que desde lue­
go exploren por las personas sospechosas que hayan en
sus distritos, proponiendo a vuestra Señoría cuatro indi­
viduos honrados para que haciendo de comisarios ayu­
den a su vez a las rondas y estén a la mira de los ladro­
nes y demás perturbadores del orden público para co­
municar el necesario aviso a vuestra Señoría o a la justi­
cia y que se pueda precaver a tiempo cualquier daño.

Hasta aquí hemos avanzado cuatro siglos de la evolución


policial correspondiente al período hispánico 1534 - 1822, en
la que se ha destacado los aspectos más sobresalientes de su
desarrollo sin olvidar sus orígenes cuando los conquistado­
res inician sus actividades de carácter policial en nuestra pa­
tria, bajo los conceptos de orden público y seguridad públi­
ca, para permitir la coexistencia armónica y pacífica de los
miembros de la sociedad.

Ha sido necesaria la trascripción de normas y disposicio­


nes que nos enriquece en lo referente a las bases fundamen­
tales de nuestra doctrina policial y que muchas de ellas es­
tán en vigencia.

El historiador Osear Efrén Reyes(24l, sobre esta etapa de


nuestra historia dice: "No fue pues, toda la Colonia <leca-

24.- REYES, Osear Efrén. "HISTORIA GENERAL DEL ECUADOR".

114 DOCTRINA POLICIAL


ciencia e ignorancia y atraso. Tampoco fue una continuada
era de felicidad y progresos. Hubo ciclos y también luchas
incidentales y a la vez hubo también aspectos peculiares, ca­
da uno con sus diferencias de depresión y deficiencia o de
brillante culminación". En la parte final de la idea afirma:
11
De las profundidades de la prehistoria y de las caracterís­
ticas del contorno físico, verdad que se hicieron presentes e
indestructibles ciertas sustancias primitivas de nacionalida­
des. Pero la conquista española y los siglos de afirmación y
desarrollo coloniales concurrieron con todos los factores de­
finitivos par la formación nacional de la patria ecuatoriana.

PERÍODO DE LA GRAN COLOMBIA

Una vez disueltos los vínculos con que la conquista espa­


ñola unió este Reino a la nación española, el pueblo de Qui­
to, representado por el Municipio y más personas represen­
tativas de las actividades políticas económicas, sociales y re­
ligiosas, resolvieron reunirse a la República de Colombia,
declarando las provincias que componían el antiguo Reino
de Quito como parte integrante de la Gran Colombia.

El 17 de diciembre de 1819, el Congreso de Angostura y de


Cúcuta de 1821 dictaron la Ley fundamental de la Repúbli­
ca de Colombia, según la cual se formará un solo estado
compuesto por tres departamentos con los nombres de Ve­
nezuela, Cundinamarca y Quito, nombrándolo al libertador
Simón Bolívar presidente de la nueva República, pero ocu­
rre que el Reino de Quito incluyendo Pasto, aún permane­
cían bajo la dominación española. El 9 de octubre de 1820 se
produce la revolución en Guayaquil, proclamando la inde­
pendencia de la dominación española; lo que sirvió de ejem­
plo para que las demás provincias en forma sucesiva, culmi-

DOCTRINA POLICIAL 115


nen sus luchas libertarias cerrando con la Batalla de Pichin­
cha, el 24 de mayo de 1822.

Refiriéndonos al aspecto policial, el Presidente de la Real


Audiencia, Melchor Aimerich, en marzo de 1822, aprobó un
nuevo plan para la administración de Policía, plan que con­
tenía normas reglamentarias de mucha importancia las que
a continuación señalamos:

Se nombra por primera vez Comandante General y Jefe


Político de la Provincia como Jefe nato de la Policía.

Se nombra a siete comisarios de Cuartel en cada manzana


y un cabo dependiente del Comisario de su cuartel.

En este Reglamento se establecen las funciones de la Poli­


cía como: enterarse de la llegada de todo forastero y su des­
tino registrándosele en el registro de ingresos.

Formar el censo mediante la razón de los cabos de manza­


nas y cuarteles anotando sexo, edad, profesión, modo de vi­
vir y un certificado de su comportamiento.

Instruirse sobre las inclinaciones de vida y moral pública


de los vecinos, sin entrometerse en la vida privada.

No consentir vagabundos ni gente alguna sin destino y


aplicación al trabajo ocupándoles en las obras públicas.

Velar por el reposo público informándose de todo cuanto


pueda turbarlo.
Llevar un registro fiel de los artesanos para su colabora­
ción en incendios y tragedias públicas.

116 DOCTRINA POLICIAL


Impedir que en la vía pública, anden animales sueltos y
sin custodia.

No permitir halares o ventanas desquiciadas ni se pongan


macetas en estos que sean causa de peligro para los tran­
seúntes.

Impedir que se vendan alimentos o bebidas nocivas a la


salud.

Cuidar el aseo de la ciudad, cada dueño de casa tendrá


limpio su frente.

Cuidar el aseo y conservación de las fuentes y acueductos


procurando que corran las aguas.

Cuidar la pureza del aire haciendo que los animales muer­


tos se saquen de la ciudad y que los cadáveres humanos se
los sepulten en los cementerios.

Es de anotar como trascendente el hecho que en el mes de


junio de 1924, se dicta una ley mediante la cual se previene
la inviolabilidad del domicilio privado de los ciudadanos de
Colombia. Esta ley dice:

Art. 1: La casa de un colombiano podrá ser allanada sólo


en los siguientes casos:

En incendios o inundaciones o cuando se advierta asfixia


o muerte aparente causada por el rayo, vapores de carbón o
de otras sustancias.

Cuando se oigan voces dentro de la casa que anuncien es-

DOCTRINA POLICIAL 117


tar cometiéndose algún delito como robo, asesinato, viola­
ción o estar en riesgo de pérdida de la vida.

Cuando un marido, padre, madre, abuelo, pariente o cual­


quier tutor o curador que tenga alguna persona bajo su cui­
dado, reclamen extracción de su esposa, hijo, nieto o fami­
liar, que han sido robados, seducidos y están adultos en al­
guna casa.

Cuando sea de extraerse un reo contra quien se ha decre­


tado prisión por causa criminal que merezca pena capital.

Cuando en una casa se hacen juntas secretas para conspi­


rar contra la República para destruir su gobierno.

Cuando en una casa haya fábrica de monedas falsas o de­


pósitos de armas.

Cuando conforme a la ley deba hacerse examen de la co­


rrespondencia privada de alguna persona, tendrá lugar el
allanamiento.

El 22 de diciembre de 1827, el libertador Simón Bolívar


presidente de Colombia dicta el Reglamento de Policía, el
mismo que contenía normas de importancia para el ejercicio
de la función policial de la nueva república; a continuación
señalamos las más importantes.

Art. 5: Los jefes de Policía deben cuidar de la seguridad pú­


blica de la vida, del honor y de los bienes de los ciudadanos.

Art. 6: Para conservar la seguridad y tranquilidad pública,


deberán:

118 DOCTRINA POLICIAL


a) Impedir disipar aún por la fuerza cualquier reunión tu­
multuaria, riñas o alborotos por las calles y plazas de las
ciudades, villas, parroquias, especialmente a horas inde­
bidas de la noche.

b) Velar muy cuidadosamente para impedir toda conjura­


ción que se quiera tramar contra el Estado o contra la
tranquilidad pública por medio de reuniones, cartas u
otro cualquiera. Luego tengan pruebas suficientes para
proceder, estarán facultados para formar el sumario que
compruebe los hechos que han llegado a su noticia y el
cuerpo del delito cuando lo haya si resultare bastante
motivo, reducirán los reos a prisión conforme a las leyes
y con el sumario los pondrán a disposición del juez o Tri­
bunal competente.

Art. 7: Los Jefes de Policía cuidarán que en su jurisdicción


no haya vagos ni mal entretenidos, para conseguirlo ten­
drán facultad:

a) De destinarlos gubernamentalmente al servicio de las


armas si fueren útiles para él.

b) Al de la Policía a ración y sin sueldo por un tiempo de­


terminado.

c) A las nuevas poblaciones donde haya tierras para que


trabajen a lo que les obligarán por medio de los comisa­
rios respectivos.

d) Concentrarlos y obligarlos a trabajar por su jornal en los


campos, haciendas y otras ocupaciones semejantes.

DOCTRINA POLICIAL 119


Art. 10: los Jefes de policía deberán tener la supervigilan­
cia inmediata sobre los establecimientos para mendigos, po­
bres y enfermos. Cuidarán pues que se cumplan los regla­
mentos y disposiciones vigentes y que las rentas se invier­
tan en los objetivos a que hayan sido destinados.

Art. 11: Los Jefes de Policía mandarán formas precisamen­


te dentro de los cuatro meses de comenzar sus funciones y
en lo venidero cada tres años o antes si fuere necesario un
censo exacto de la población del territorio que le estuviere
sujeto dividiendo las ciudades, villas o parroquias en los ba­
rrios y manzanas que estimen convenientes según los alcal­
des y comisarios de policía que tengan. El censo tendrá una
noticia del número de personas que compongan cada fami­
lia, lugar de nacimiento, estado, profesión u oficio de que se
mantengan.

Art. 13: Los extranjeros que lleguen a cualquier lugar des­


pués de haberse presentado a las autoridades superiores a
quienes se acostumbre, deberán presentarse con su pasa­
porte al jefe de Policía a lo más tarde al segundo día y por
su falta al Alcalde o Comisarios de la Parroquia.

Art. 16: Será obligación precisa de los dueños de posadas,


cafés, fondas, mesones, casas y tiendas de las ciudades o vi­
llas en que se alojen algunas personas en dar noticia al jefe
de Policía de los extranjeros y colombianos de otras provin­
cias y a los Alcaldes y Comisarios de los ciudadanos de la
misma provincia que lleguen a su alojamiento, y el advertir
a los interesados la obligación de presentarse.

Art. 17: Los jefes de Policía para cuidar la vida de los ciu­
dadanos tendrá facultad:

12 □ DOCTRINA POLICIAL
a) De perseguir y aprehender a los asesinos, salteadores, la­
drones, desertores y cualquiera otros reos que puedan
hacer violencia a los ciudadanos.

b) De impedir cualquier insulto que se haga o pretenda ha­


cer a la persona de un ciudadano o extranjero residente
en Colombia por vías de hecho.

c) De formar el sumario, comprobar el cuerpo del delito y


aprehender a los reos arriba mencionados, pasando todo
al juez competente para el seguimiento y sentencia del
procesado.

d) Impedir los desafíos a cuyo efecto cualquier persona que


lo sepa antes o en el acto de verificarse, deberá partici­
parlo al jefe de Policía en la inteligencia de que su nom­
bre será reservado y bajo la multa de 16 pesos cada uno
de los contraventores.

Art. 20: Los jefes de Policía no permitirán que hagan casas


destinadas a la prostitución y otros excesos semejantes que
destruyan la moral pública, el honor y los bienes de los ciu­
dadanos.

Art. 24: Los jefes de Policía deben poner el mayor cuidado


en mantener la seguridad de los bienes de los ciudadanos
impidiendo por los medios más eficaces que le sugiera su
prudencia, los hurtos y los robos en los campos, caminos y
poblados. Si alguno se hiciera.

Art. 25: Los jefes de Policía perseguirán muy activamente


a todos los que falsifiquen o de cualquier modo alteren la
moneda, destruirán las monedas falsas y harán que sean

DOCTRINA POLICIAL 121


castigados según las leyes.

Art. 35: Los jefes de Policía pondrán el mayor cuidado en


impedir los juegos prohibidos.

Art. 37: Las faltas graves sobre trasgresión a las leyes se


prohfben los juegos de suerte y azar, se castigarán con arre­
glo a ellas por los jueces de primera instancia a quienes los
jefes de Policía pasarán los sumarios con los reos.

Art. 39: Será uno de los cuidados de los jefes de Policía im­
pedir los incendios prescribiendo para conseguirlo todas las
reglas y precauciones que estimen convenientes.

Hasta aquí se transcribe los aspectos más importantes del


presente Reglamento que como se expresa existen normas
claras que fijan las amplias funciones que cumple la Policía
y que en el pasado dieron el marco de la Institución y que
con el devenir del tiempo se estructuraron para mantener el
orden público, la seguridad y la paz interna de la Nación en
forma de leyes.

Son estos los antecedentes para que la Policía ecuatoriana


haya ido elaborando su doctrina, en donde se exhibe una
variedad de servicios otorgados a la responsabilidad institu­
cional que se van repitiendo en todas las Leyes Orgánicas
con que ha contado la Institución de Policía.

PERÍODO REPUBLICANO

En este período comprendido desde 1830 hasta nuestros


días, la función policial puede clasificarse en tres períodos

122 DOCTRINA POLICIAL


plenamente definidos: 1) Período de Policía edilicia de 1830
a 1864. 2) Período de recuperación de la Policía de Estado
1864 a 1938 y 3) Período de Policía profesional de 1938 a la
fecha.

PRIMERA PARTE

El 13 de mayo de 1830, corporaciones y personajes repre­


sentativos de Quito resolvieron constituirse en un Estado li­
bre e independiente por causa de la renuncia del libertador
Simón Bolívar a la Presidencia de la República de Colombia.
La nueva República se forma en la jurisdicción territorial y
los pueblos que constituían el Distrito del Sur, es decir Qui­
to, Cuenca y Guayaquil.

El 11 de septiembre del mismo año se reunió la Primera


Constituyente en la ciudad de Riobamba, eligiéndose como
primer presidente de la República al General Juan José Flo­
res que fuera Jefe del Distrito del Sur.

La Constitución de Riobamba organizó el Estado ecuato­


riano y en el aspecto policial, el Art. 56 de la Constitución
decía: "Habrán Consejos Municipales en las capitales de
provincia. La Ley organizará estos consejos designando sus
atribuciones. Se dictará un Reglamento especial formado
por el Prefecto, con acuerdo del Consejo Municipal y apro­
bado por el Congreso. Arreglará la Policía particular de ca­
da Departamento, lo que significa que la Organización poli­
cial tiene sus inicios en forma local, dependiendo de los ca­
bildos con funciones que tienen que ver con la educación,
comodidad, ornato y salubridad pública.

La vida política, económica y social del Ecuador sufrió co-

DOCTRINA POLICIAL 123


mo es natural transformaciones de acuerdo a la eficiencia de
ciertos gobiernos que tomaban en serio los problemas del
orden y seguridad públicos. Muchas de las funciones poli­
ciales al inicio de la República fueron desempeñadas por
personal militar, los cuales que por aquella época eran la
mayoría extranjeros que se comportaban como si se tratara
de territorio conquistado rompiendo con los principios del
orden público y alterando la seguridad interna de la Nación.
El historiador Osear Efrén Reyes en su historia del Ecuador,
dice: "En aquellos tiempos, lo que más deprimía y molesta­
ba era el continuo abuso y la sistemática exacción de las tro­
pas que obraban como en territorio conquistado. Limitar
esos abusos y exacciones, castigar los robos, violaciones y
asesinatos, reducir a mulatos y negros armados a la obe­
diencia y el cuartel ya constituía evidentemente un notable
progreso de orden público.

El 26 de octubre de 1832, el Congreso decreta la ratifica­


ción de que la Policía queda a cargo de los Consejos Muni­
cipales, bajo su inspección y responsabilidad, prácticamen­
te era la época de la Policía Administrativa, que realiza fun­
ciones de prosperidad y bienestar general como son: policía
de costumbres, policía edilicia, seguridad en las casas, orde­
namiento en construcciones, instalaciones mecánicas; ade­
más salud pública, higiene pública, higiene y seguridad in­
dustriales, policía sanitaria, animal, ornato, salubridad y
otras materias.

La Policía de Seguridad y Orden Público, poco a poco se


va conformando y las funciones también se van definiendo
con el transcurso del tiempo y tomando su jurisdicción na­
cional, dejando aparte las funciones de la policía edilicia de
carácter local.

124 DOCTRINA POLICIAL


No es desconocido para nosotros que la función policial
de seguridad era función de los ARCONTES, es decir, los
máximos magistrados, mientras que la Policía edilicia y de
las costumbres correspondía a los ASTIMONOS. En Roma,
la Policía de Seguridad la ejercían los Cónsules en materia
de orden público, seguridad y represión a los delitos. La Po­
licía edilicia era atribución de los Ediles Curules.

La evolución de la Policía Nacional se caracteriza por se­


ñalarnos que ha habido distorsiones y equívocos en las fun­
ciones y que superados estos problemas se ha ido imponien­
do la doctrina de una policía de orden público y seguridad
separada de la Policía edilicia, con funciones específicas de­
terminadas. La institución de Policía tiene la representación
de la fuerza pública que emplea en caso necesario o pone al
servicio de los órganos judiciales y administrativos autori­
zados para hacer uso de ellos y esto exige que la Policía sea
un organismo de carácter estatal. Esto explica que la evolu­
ción histórica de nuestra sociedad, muchas de las funciones
antes de transformarse en Ley, estas se dieron en el nacien­
te Estado por el uso y la costumbre como es el ejercicio de la
policía en forma local sólo para las principales ciudades del
distrito del Sur, como era Quito, Guayaquil y Cuenca.

Con el transcurso del tiempo a la Policía se le entendió co­


mo una institución estatal, progresivamente la función poli­
cial fue entendida como función y órgano de la soberanía in­
terior del Estado.

Así como las Fuerzas Armadas son órganos ejecutores de


los actos de soberanía exterior del País, la Policía es la Insti­
tución ejecutora de los actos de soberanía interior. Es que en
el Estado moderno, el poder de ejecución es uno de los atri-

DOCTRINA POLICIAL 125


butos de la función ejecutiva por el principio universal de la
división de poderes propios de la Democracia.

Hasta el año 1864, muy poco el país había avanzado den­


tro del desenvolvimiento de la función policial. El presiden­
te de la República Gabriel García Moreno, expide un impor­
tante Decreto en su considerando decía textualmente: "Que
la POLICÍA GENERAL DE ORDEN Y SEGURIDAD, corres­
ponde al poder ejecutivo y que por el artículo 2 del Decreto
Legislativo de 1848 toca al Ministerio del Interior lo relativo
a la Policía. El Decreto decía: "El poder ejecutivo organiza­
rá la Policía de Seguridad Pública y podrá nombrar Jefes ge­
nerales en cada distrito. El Art. 3 dispondrá que la Policía
de Seguridad se ocupará exclusivamente de vigilar todo lo
que se oponga al mantenimiento del orden público y en pre­
venir las revoluciones políticas.

En ese sentido, el concepto de Policía institución se acredi­


ta en el derecho público del Estado a partir de este decreto,
lo que implica para la Policía ecuatoriana el ejercicio del po­
der de conformidad con las leyes.

En 1885, el Congreso de la República de una vez y por to­


das emite un Decreto de vital importancia estableciendo en
el Ecuador una disposición de carácter histórico, jurídico,
técnico y orgánico para la Institución policial.

El Decreto dice: La Policía de Orden y Seguridad se organi­


zará militarmente y estará bajo la inmediata dependencia del
poder ejecutivo. La existencia de la Policía de Orden y Segu­
ridad en una provincia no exonera a sus municipalidades de
sostener la policía de aseo, ornato y salubridad. El Art. 4 uni­
fica a la Policía en la función preventiva y represiva del Esta-

126 DOCTRINA POLICIAL


do cuando textualmente dice: Corresponde a la Policía de Or­
den y Seguridad formar a prevención con las autoridades de­
terminadas en la Ley, el sumario de crímenes y delitos, casti­
gar las contravenciones relativas a la seguridad y orden pú­
blico y en su carácter de vigilante sobre la materia auxiliar al
poder judicial en las prácticas de las diligencias necesarias pa­
ra la pesquisa de los crímenes y delitos.

Policía Rural, en un recorrido por el campo

Un año más tarde, esto es el 21 de agosto de 1886, la fun­


ción legislativa, dicta un importante decreto creando por
primera vez la Policía Rural para el mantenimiento del or­
den y la seguridad en los campos y pueblos del sector rural
del país. Son importantes los considerandos del menciona­
do decreto cuando manifiesta: Que desde el año 1824 se han
levantado partidas de montoneros en las provincias del
Guayas, Manabí y Los Ríos, cometiendo crímenes de toda
especie y que los mismos se han acrecentado hasta poner en

DOCTRINA POLICIAL 1 27
riesgo la tranquilidad pública, causando enormes pérdidas
económicas y muchas vidas.

Cabe mencionar que en poco tiempo, este servicio se fue


extendiendo a otras provincias como la de Esmeraldas, La­
ja y El Oro.

Fueron algunas décadas en que los gobiernos de tumo tu­


vieron poca preocupación por los asuntos del orden interno
y la seguridad de la Nación, la institución de Policía tuvo
poco desarrollo y en algunos aspectos retrocedió por aspec­
tos de tipo político en que reorganizaban a la institución ha­
ciéndola de tipo local y dispuestos a defender a los regíme­
nes, descuidando su función específica.

El General Eloy Alfara, el 21 de octubre de 1895, aprueba


un proyecto de reorganización de la Policía del Guayas pre­
sentado por el Intendente de esa provincia, de acuerdo con
los principios que inspiraron la revolución surgida en esa ju­
risdicción, meses después se reorganiza la Policía de la pro­
vincia de Los Ríos y el 25 de abril de 1896 se decretó la reor­
ganización de la Policía de Quito y así sucesivamente se dio
decretos en las demás provincias del país encaminadas a
mantener el control político del país.

El 19 de mayo de 1897, la Asamblea Nacional dicta un


decreto legislativo con el propósito de darle a la Policía el
carácter nacional, cuyo artículo 1 decía: Autorízase al Po­
der Ejecutivo para que organice la Policía de Orden y Se­
guridad en toda la república. Art. 2: El Ministro del ramo,
someterá a la próxima legislatura el proyecto de Ley de
Policía General.

128 DOCTRINA POLICIAL


En 1898 el Presidente de la República General Eloy Al­
fara, crea por primera vez el cargo de Director General de
Policía.

Es importante resaltar que en 1908, la función ejecutiva


dicta un decreto mediante el cual se determina que la Poli­
cía debe estar compuesta por individuos responsables con
un mínimo de conocimientos culturales y cívicos compati­
bles con la función.

Los artículos 9 y 10 tienen el siguiente texto:

A fin de que el servicio de Policía sea correcto, los Cuerpos


de Policía a más de la instrucción militar, recibirán la cívica
reglamentaria. Esta instrucción comprenderá la Constitu­
ción Política del Estado, el Código y Reglamento de Policía,
la estadística de la Población, nociones de lenguaje, aritmé­
tica y urbanidad. Para ser Policía a más de lo prescrito en el
artículo 87 del Reglamento General se requiere:

1. Ser mayor de edad en ejercicio de los derechos de


ciudadanía.

2. Tener conducta intachable y

3. Rendir fianza a satisfacción del Intendente para asegurar


los resultados del servicio en el empleo.

En 1910 se produce una emergencia internacional por el


fallo que el Rey de España tenía que emitir sobre el proble­
ma limítrofe entre Ecuador y Perú. Se creía que el fallo del
Rey Alfonso XIII iba a ser favorable al Perú por influencias
de su diplomacia, respaldando esta posición el vecino país

DOCTRINA POLICIAL 129


movilizó sus ejércitos a la frontera con Ecuador obligando
también a conducir a sus tropas a las fronteras limítrofes. El
gobierno del General Eloy Alfara procedió a formar una
Junta Patriótica para la defensa del territorio y el Presidente
se puso a la cabeza de su ejército. La intervención de algu­
nos países de América y el Rey de España ante el inminen­
te peligro de confrontación armada intervinieron para evitar
la guerra.

Lo importante de este hecho histórico es que la Policía Na­


cional fue tomada en cuenta en la movilización con un de­
creto que organiza militarmente a la Policía de Orden y Se­
guridad de Quito y Guayaquil. La institución tiene perío­
dos en que queda rezagada por la inoperancia de sus bene­
ficios a la comunidad.

Transcurren las primeras décadas del siglo XX, sin un ma­


yor desarrollo de la función policial a más de cierta regla­
mentación tendiente a organizar la Institución con normas
que se refieren al bienestar del personal policial.

En 1932, el Congreso de la República declaró inhábil para


ejercer la Primera magistratura al señor Neptalí Bonifaz, ga­
nador de los comicios, con tal motivo el 27 de agosto de 1932
se inició una lucha sangrienta que duró cuatro días. En es­
ta contienda tuvo una intervención heroica la Policía Nacio­
nal en defensa del orden constituido, una acción en donde
se puso una cuota de sangre por defender lo que siempre
fue su doctrina, ser leales a la Constitución, a la Democracia.

En 1936, el Jefe Supremo de la República, Ing. Federico


Páez, dicta un Decreto mediante el cual se da una nueva es­
tructura orgánica a la Institución que recobra su carácter na-

13 □ DOCTRINA POLICIAL
cional y de unidad funcional, institucional y jurisdiccional.
Su considerando dice: "Que es deber del Estado mejorar las
instituciones encargadas del mantenimiento del Orden Pú­
blico, que la falta de estructura homogénea en los distintos
organismos de la Policía afecta a la Unidad y eficiencia de
sus funciones y que la moderna organización policial tiende
a la concentración bajo una dirección responsable que orien­
te, coordine y supervise la marcha de la Institución. En lo
principal, el decreto decía: Art. 1: La Policía Nacional Admi­
nistrativa y Judicial es Institución del Estado de carácter ci­
vil encargada de mantener el orden, velar por la tranquili­
dad, moralidad y salubridad públicas de garantizar la liber­
tad, la propiedad y la seguridad de los asociados. El artícu­
lo 2 dice: Corresponde a la Policía Nacional la investigación
y esclarecimiento de las infracciones punibles, el juzgamien­
to y sanción de las contravenciones. El artículo 3 señala que
la Policía Nacional depende del Poder Ejecutivo.

SEGUNDA PARTE

Llegamos al año 1938, año de profundas realizaciones en


la organización de la función policial, con el gobierno del in­
signe militar y Jefe Supremo de la República el General Al­
berto Enríquez Gallo, a quien le correspondió la difícil pero
edificante tarea de crear la Escuela de Formación de Oficia­
les de la Policía Nacional, iniciándose la profesionalización
de la Institución para el cumplimiento de la difícil misión de
mantener el orden interno, la seguridad individual y social.

La era moderna de la Policía ecuatoriana se inicia con la


creación de esta escuela, el 2 de marzo de 1938. Pero antes,
el 28 de febrero, dicta un Decreto Supremo mediante el cual
organiza en la Capital de la República un curso de perfec-

DOCTRINA POLICIAL 131


General Alberto Enríquez Gallo, Jefe Supremo de la República, 1 938

cionamiento de oficiales de Policía, el mismo que tuvo una


duración de ocho meses. Asistieron oficiales en el grado de
capitán, tenientes, subtenientes y un grupo de aspirantes, al
término del cual la Policía pudo contar con oficiales prepa­
rados, disciplinados, con gran espíritu de cuerpo, que mejo­
raron la imagen institucional.

Mediante Decreto el 8 de julio de 1938, dicta un nuevo de­


creto mediante el cual se cambia de denominación a las
Fuerzas de Policía Nacional, por el de Cuerpo de Carabine­
ros, dictando de inmediato la Ley Orgánica del Cuerpo de

132 □□ [TRINA POLICIAL


Cuerpo de Carabineros, 1 938

Carabineros de la República. Los avatares políticos, las ase­


chanzas que atisban a los mandatarios en la difícil tarea de
gobernar el país no quitan el mérito y la gratitud de la Insti­
tución policial por tantos aciertos en materia de organiza­
ción profesional, de apoyo moral y económico a la Institu­
ción del orden.

El 8 de julio de 1938, se expide una nueva Ley Orgánica


para el Cuerpo de Carabineros, la que tiene corta duración
ya que en febrero de 1939, el Congreso Nacional expide una
nueva, manteniendo sustancialmente la organización de ca­
rabineros de acuerdo a la anterior Ley.

Para nuestro análisis, lo importante de esta ley es lo que se


refiere a su artículo 1 que dice: El Cuerpo de Carabineros del
Ecuador es una institución de carácter militar a cuyo cargo
está en todo el territorio nacional el mantenimiento de la se-

□□[TRINA POLICIAL 1 33
. --·
Orgánico del Cuerpo de Carabineros

guridad y orden público, la vigilancia y el cumplimiento de


las leyes y demás disposiciones de índole general. Se sigue
manteniendo la misma organización jerárquica con oficiales
y tropa. Se establece el Consejo Superior para calificar y ga­
rantizar la vida profesional de sus miembros de acuerdo a la
Ley de situación militar y ascensos. El fuero de Carabineros
estará sujeto al fuero militar. Se mantiene la Junta Califica­
dora de servicios de acuerdo a la ley militar. Las intenden­
cias de Policía en todas las provincias dependen de la Co­
mandancia General de Carabineros en cuanto son jefes de
las Unidades Provinciales, pero como jueces de instrucción

1 34 DOCTRINA POLICIAL
dependen directamente del Ministerio de Gobierno y auto­
ridades judiciales. Años después se introdujeron ciertas re­
formas a la Ley Orgánica de Carabineros, vale destacar
aquellas que se refiere a los servicios policiales con que
cuenta la Institución, así: Servicio Urbano, de Investigación
Criminal, Servicio Rural y Servicio de Tránsito.

En el año 1941, nuevamente el vecino del Sur, Perú, invade


el Ecuador en forma inesperada y sorpresiva obligando a la
movilización de nuestras Fuerzas Armadas para defender la
soberanía del país, en donde destacamos la participación he­
roica del Cuerpo de Carabineros en las provincias de El Oro
y Loja, quienes con alto patriotismo supieron defender pal­
mo a palmo el territorio nacional pese a la superioridad nu­
mérica de equipo y armas del invasor, con honor y valentía
entregaron sus vidas defendiendo la integridad territorial.
Así oficiales y tropa de la Policía Nacional, dejaron inscritos
sus nombres como ejemplo a las futuras generaciones, expe­
riencia que emiquece nuestra doctrina institucional.

FIN DE LA ÉPOCA DE CARABINEROS

Desde la creación del Cuerpo de Carabineros cuyo nom­


bre adoptó la Policía ecuatoriana hasta el 28 de mayo de
1944 habían transcurrido seis fructíferos años de progreso
institucional para el desarrollo sustentable del país. Corres­
pondió esta visionaria tarea a un Presidente, soldado de
nuestro Ejército, el General Alberto Enríquez Gallo; primero
profesionalizando a los oficiales, otorgándole un marco le­
gal acorde con los objetivos de orden y seguridad, y prestan­
do el respaldo moral y jurídico para el bienestar de todos
sus componentes. Con gran criterio ratifica los principios de
la Unidad Institucional, funcional y Jurisdiccional de la Po-

DOCTRINA POLICIAL 135


licía ecuatoriana. Mediante las leyes se establece: la división
del trabajo con personal de línea y de servicios, se acrecien­
tan los principios de autoridad, responsabilidad, disciplina,
unidad de mando centralizado, jerarquía, espíritu de cuer­
po y un sentido de superación en el que participaron todos
los carabineros de la época.

La política mal intencionada, suspicaz, antipatriótica, de­


terminó una animadversión abierta hacia la institución con
calificación de policía represiva al servicio de los gobiernos
de tumo. La historia del Cuerpo de Carabineros está llena
de acciones positivas en el mantenimiento de la Ley y el
orden. La misión que cumplían es vastísima y muchas ve­
ces fue incomprendida, especialmente por aquellos que ac­
tuaban al margen de la Ley; pero es entendible que una
función es más grande y más patriótica, cuando ha habido
un renunciamiento del interés personal por el servicio a la
colectividad.

ASONADA DEL 28 DE MAYO DE 1944

El General Superior Lenin Vinueza en el libro "Apuntes


Históricos de la Policía Nacional", refiriéndose a esta fatídi­
ca fecha, entre otras cosas dice: "El robustecimiento de Ca­
rabineros, despertó un celo profesional inocultable y dañino
que se fue profundizando con el tiempo. A pesar de que
eran militares los comandantes superiores de ambas institu­
ciones, no tuvieron la inteligencia para zanjar sus diferen­
cias y más bien las estimularon".

Este celo profesional fue un elemento que caldeó los áni­


mos, convirtiéndose en caldo de cultivo que explotó en Gua­
yaquit el 28 de mayo en un movimiento revolucionario en-

136 DOCTRINA POLICIAL


cabezada por el capitán de Ejército Sergio Girón, con la guar­
nición acantonada en esa ciudad, con el fin de derrocar al go­
bierno presidido por el Dr. Carlos Arroyo del Río. El Regi­
miento de Carabineros de la ciudad de Guayaquil, en cum­
plimiento de sus deberes constitucionales y legales y con la
lealtad que le ha sido característica intervino para sofocar los
focos de insurrección que se iban presentando en la ciudad.

Al mando de la unidad policial se encontraba el teniente


coronel Ludgardo Proaño, segundo jefe, quien con valentía
y decisión comandó la defensa de su cuartel, cuando se pro­
dujo el asalto por parte de tropas militares insurrectas, ayu­
dados por gente sacada de las cárceles y resentidos por la
acción policial.

Se libró una encarnizada batalla entre fuerzas desiguales


hasta que fue incendiado el cuartel policial, quedando a su
paso decenas de muertos que prefirieron inmolarse ante el
altar de la patria, muriendo con honor por mantener sus
principios de lealtad al orden constituido y al sistema demo­
crático del país.

El coronel Proaño, junto a algunos oficiales, resuelven ren­


dirse, pero los exaltados disparan y matan a los indefensos
oficiales y tropa y aquellos que quieren huir de la masacre
son perseguidos y maltratados con saña.

El saldo de la asonada costó la vida de jefes, oficiales y per­


sonal de carabineros, cuyos nombres son: teniente coronel
Ludgardo Proaño, capitanes: Pedro Malina, Santiago Her­
nández, Aquiles Zambrano y Luciano Fabara y el teniente
Aníbal Serrano. Fueron decenas del personal de tropa que
sucumbieron en la asonada, demostrando valentía y coraje

DOCTRINA POLICIAL 137


al servicio de la sociedad y la Patria.

Como consecuencia de estos dolorosos acontecimientos, el


primer mandatario, Dr. Carlos Arroyo del Río, salió del país.
Los revolucionarios trajeron al poder al Dr. José María Ve­
lasco !barra, el 1 de junio de 1944 como Jefe Supremo de la
República, el mismo que después de dos meses llamó a
Asamblea Constituyente, la que le nombró Presidente
Constitucional de la República.

El nuevo Presidente, con fecha 6 de junio de 1944, dicta un


decreto que transforma el Cuerpo de Carabineros en un or­
ganismo de Policía Civil, designándole con el nombre de
Guardia Civil Nacional. Los considerandos del decreto eje­
cutivo a la luz de la verdad, desdicen de lo que en realidad
fue la Policía Nacional con el nombre de Cuerpo de Carabi­
neros, llevados por intereses políticos, acusan a la Institu­
ción sin justificación. Transcribo el considerando que aseve­
ra lo afirmado "Que es necesario garantizar la tranquilidad
y el orden ciudadano y que el Cuerpo de Carabineros de la
República no ha respondido a los fines para lo que fue crea­
do, sino que se ha hecho responsable de atentados crimina­
les contra la democracia y los derechos ciudadanos, ponién­
dose al servicio del fraude electoral y de las oligarquías po­
líticas que han sembrado en el país el terror y la corrupción.

El contenido del artículo 1 dice: Transfórmase el Cuerpo


de Carabineros en un organismo de Policía Civil y respon­
sable designado con el nombre de Guardia Civil Nacional.

La retaliación política de los "vencedores" de la asonada


llegó a extremos, al procederse a encarcelar y dar de baja en
forma indiscriminada a jefes, oficiales y tropa del Cuerpo de

138 DOCTRINA POLICIAL


Carabineros acusándolos de tener relación presuntamente
con los hechos acaecidos el 28 de mayo de 1944.

Así concluye una etapa de Policía, cuyos carabineros su­


pieron cumplir su misión manteniéndose dentro del marco
de sus atribuciones, atentos al cumplimiento de sus deberes
y sin dejarse presionar por motivos políticos o de otro or­
den, con firmeza y discreción el Cuerpo de Carabineros, ha
impuesto y mantenido un espíritu militar, una disciplina cí­
vica en la comunidad, acatando y haciendo cumplir las dis­
posiciones constitucionales y legales, demostrando una ac­
titud que exige valor y entereza que con el transcurrir del
tiempo ha merecido el reconocimiento de los profesionales
de la Policía y del país en general. La Policía Nacional ha re­
cibido estas influencias a través de su historia, desde donde
claramente visualizamos nuestra doctrina llena de princi­
pios, costumbres y normas que han ido evolucionando con
las ciencias y temología.

LA GUARDIA CIVIL NACIONAL

Con el cambio de nombre, la Policía Nacional continúa su


trabajo con la misión de siempre: mantener el orden y la se­
guridad interna de la nación.

El 12 de septiembre de 1944, se expide la Ley Orgánica de


la Guardia Civil Nacional, la misma que define a la Insti­
tución como organismo de carácter policial para la conser­
vación del orden público, la protección de las personas y
propiedades y la vigilancia de la seguridad colectiva, cum­
pliendo y haciendo cumplir la Constitución y las leyes de
la República. Dos años más tarde, se dicta una nueva Ley
de Régimen Administrativo, en la que se establecen las

DOCTRINA POLICIAL 139


funciones esenciales. En lo fundamental, sus primeros ar­
tículos dicen: La Guardia Civil Nacional es una organiza­
ción policial al servicio de la sociedad ecuatoriana para ga­
rantizar los derechos de ésta.

Oficiales de la Guardia Civil, 1 948

Son funciones de la Guardia Civil Nacional:

a) El mantenimiento del orden y tranquilidad de las pobla­


ciones.

b) La seguridad de las personas y sus intereses.

c) La conservación de la moralidad pública.

d) La investigación y esclarecimiento de las infracciones.

14□ DOCTRINA POLICIAL


e) La aprehensión y vigilancia de los infractores.

f) El juzgamiento y castigo de las contravenciones.

g) Las demás determinadas en la Ley.

Ratifica esta Ley, la unidad funcional propia de la Policía,


bajo los principios de universalidad, unidad ontológica que
obedece a la naturaleza de las cosas la que ha ido evolucio­
nando poco a poco de lo empírico a lo técnico y que no son
otra cosa que la sistematización de las prácticas de la fun­
ción de policía.

En el desenvolvimiento histórico de la función policial, mu­


chas veces la institución ha tenido que sobreponerse a preten­
siones de organismos estatales y hasta de funciones del Esta­
do que han querido restarle atribuciones y competencias pro­
pias de su misión tradicional sin ninguna justificación.

Recordemos que la función de la Policía es proteger bie­


nes, vidas y libertad contra atentados; tiene que ser asegura­
do por una institución del Estado que mantenga servicios
homogéneos, coordinados y centralizados, porque la uni­
dad de la función postula la unidad de servicios y vicever­
sa. Es un error tratar de dispersar los servicios de policía por
caprichos, animadversiones o por desconocimiento de una
institución calificada en el dominio del orden público, pre­
viniendo y reprimiendo las conductas humanas.

A propósito, el artículo 5 de esta Ley dice: La Guardia Ci­


vil Nacional es una Institución unitaria dividida en Distritos
y Cuerpos Provinciales. Prestan los siguientes servicios:

DOCTRINA POLICIAL 141


a) De vigilancia urbana

b) De tránsito

c) De investigación criminal

d) De vigilancia rural

Los artículos 34 y 35 de esta Ley, consagran avances en el


sistema del fuero especial para los miembros de la Guardia
Civil y dice que están sujetos a los juzgados y tribunales es­
tablecidos en la ley de la función judicial de la Institución.
Para el juzgamiento se aplicarán los códigos Penal y de Pro­
cedimiento Penal de la Guardia Civil Nacional que fueron
expedidos el 26 de junio de 1946.

El artículo final de esta Ley tiene importancia cuando di­


ce: El personal de la Guardia Civil Nacional tiene carácter
profesional y sus miembros no podrán ser removidos sino
de acuerdo con la Ley de Situación Policial y Ascensos o por
sentencia judicial.

Como queda expresado en esta apretada síntesis, la época


de la guardia Civil Nacional ante todo puede ser recordada
por los miembros de la Institución como la más importante
en la expedición de leyes, las mismas que con ciertas refor­
mas perduran hasta nuestros días, éstas son: Ley Orgánica
de la Función Judicial, Código Penal y Código de Procedi­
miento Penal de la Guardia Civil Nacional y Ley de Situa­
ción Policial y Ascensos.

142 DOCTRINA POLICIAL


TERCERA PARTE

El decreto legislativo del 31 de octubre de 1951 nuevamen­


te cambia de nombre a la Institución. El artículo 6 del Decre­
to dice: En todas las leyes de la República en donde se diga
Guardia Civil Nacional sustitúyase por el de Policía Civil
Nacional.

La nueva etapa de la Policía denominada Policía Civil Na­


cional se extiende hasta el 9 de noviembre de 1964, período
en el cual la función policial se mantiene con pequeños
avances en las conquistas de orden social para sus miem­
bros y la codificación de todas las leyes institucionales.
P'

Fachada del edificio ubicado en las calles Cuenca y Mideros, lugar en donde
funcionaba la Comandancia General de Pol icía.
□□[TRINA POLICIAL 143
El 9 de noviembre de 1964, se expide una nueva Ley Or­
gánica que conlleva la organización y funciones de la enti­
dad como novedades importantes de esta Ley, tenemos el
incremento de funciones, como la participación en la defen­
sa militar del país como fuerza auxiliar de las Fuerzas Ar­
madas. Las obligaciones que le impone su afiliación a la Po­
licía Internacional "INIERPOL".

Como hemos señalado insistentemente, la Policía Nacio­


nal realiza un servicio orgánico de gran envergadura en el
mundo contemporáneo. En el orden interno, las funciones
se van complicando con el crecimiento de pueblos y nacio­
nes el que ha trascendido al orden internacional que obligó
a más de cien instituciones policiales del mundo a congre­
garse en la célebre Interpol (0.1.C.P). Naturalmente es la Po­
licía Nacional la que representa al país en este organismo in­
ternacional.

Policía Científica, Laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional.

1 44 DOCTRINA POLICIAL
Desde aproximadamente 1960 se inicia un período caracte­
rizado por graves amenazas contra el orden público, un pe­
ríodo que dura tres décadas de violaciones al orden y a la paz
social. Causas de origen político, económico y psicosocial ha­
ce que en el país se dé inicio a una acción subversiva con el
fin de terminar con los gobiernos democráticos e implantar
en el Ecuador gobiernos marxistas como estaban de moda en
algunos países de Centro y Sudamérica. Los movimientos
subversivos de izquierda estaban auspiciados por Cuba, La
Unión Soviética, China, Libia, etc., con la colaboración de paí­
ses centro americanos, como los casos de Colombia y Perú.

El Laboratorio Criminalístico de la Policía Nacional, compartiendo sus


conocimientos a la educación

GRAVES AMENAZAS CONTRA EL ORDEN PÚBLICO


EN NUESTRA ÉPOCA

Agitadores políticos profesionales se tomaron los sindica­


tos, las universidades y colegios, desde donde establecieron
sus cuarteles de lucha armada, abusando del principio de

DOCTRINA POLICIAL 145


autonomía universitaria que le sirvieron de parapeto para
sus desmanes.

Las guerrillas se venían preparando, tanto en el sector ur­


bano como rural de nuestro territorio. Es conocido que en
1962 aparece el primer grupo guerrillero en el sector del can­
tón Santo Domingo, por el río Toachi, organización subver­
siva de cortísima duración, porque la acción inmediata de la
Policía logró la captura de sus líderes y la desbandada de los
jóvenes guerrilleros, terminando con esta amenaza al orden
público.

Posteriormente, en la década del setenta fueron aparecien­


do grupos subversivos de izquierda como Alfara Vive Cara­
jo, Montoneras Patria Libre, Juventudes Revolucionarias,
destacándose por su estructura organizativa y violenta la
primera de las nombradas. El país soportó una escalada de
secuestros, asaltos a bancos, robos, sabotajes, crímenes de
toda índole; calificándolos de crímenes políticos, pero que
muchos de ellos fueron de origen delictual común.

Con gran responsabilidad en el cumplimiento de sus debe­


res de mantener el orden y la seguridad interna y ante esta
grave amenaza, la Policía Nacional ayudada por el gobierno
constitucional y democrático, comenzó a preparar a sus
hombres y a adquirir los medios técnicos necesarios para en­
frentar con éxito la subversión que contaba con el apoyo de
gobiernos vecinos que querían que la guerrilla se generalice
en América del Sur para implantar gobiernos comunistas.

En 1984, la Policía crea dos organismos importantes para


combatir la violencia, el primero como órgano de inteligen­
cia policial par estar informados sobre los organismos sub-

146 DOCTRINA POLICIAL


versivos, que respondan a los interrogantes de quiénes y
cuántos son componentes, dónde actúan cómo y cuándo
van a realizar sus acciones etc. A este grupo compuesto por
personal especializado se le denominó UIES. El otro grupo
fue creado como una unidad élite para las operaciones espe­
ciales y de alto riesgo en el país denominándole Grupo de
Intervención y Rescate (GIR) y que tantas glorias ha dado a
la Institución y a la Patria desde su creación, con hombres
seleccionados para cumplir fielmente su misión. La tarea de
estos servidores públicos no ha sido fácil dada la forma co­
mo estaban planteados los sucesos y conducidos por perso­
nas violentas autodenominados idealistas capacitados y
ayudados por la revolución extranjera de origen comunista.

Nadie ha podido resarcir a centenares de afectados por la


subversión en cuanto a daños materiales y morales. A la Po­
licía ecuatoriana le costó muchas y preciosas vidas, personal
de jefes, oficiales y tropa que no escaparon de las balas ase­
sinas de los violentos, en actos de terrorismo que sacudieron
el orden y la paz de la nación.

La ciudadanía consciente vio con buenos ojos la actuación


policial a lo largo de estas tres décadas, porque ha sido ca­
paz de desterrar la guerrilla en nuestro país con profesiona­
lismo y eficiencia, sobre todo con estricta observancia a las
leyes que nos rigen.

En las últimas décadas de vida institucional, cada una de


las Leyes institucionales, como la Ley Orgánica y Ley de
Personal de la Policía Nacional han ido poco a poco corri­
giendo ciertos aspectos que frenaban el crecimiento y la efi­
ciencia institucional, se han introducido ciertas normas de
trascendental importancia, todas ellas tendientes a mejorar

DOCTRINA POLICIAL 147


Policía Femenina

el servicio en bien de la ciudadanía.

El 24 de junio de 1998, entra en vigencia la última ley or­


ganizativa para la Policía Nacional. En lo fundamental la ley
dice: "La Policía Nacional es una Institución profesional,
técnica, depende del Ministerio de Gobierno, con persone­
ría jurídica, autonomía administrativa y financiera, organi­
zada bajo el sistema jerárquico, disciplinario, centralizada y
única, tiene por misión fundamental garantizar el orden in­
terno y la seguridad individual y social. El personal que la
conforma así como sus organismos se sujetarán a la presun­
ta ley, a la Ley de Personal de la Policía Nacional y más le­
gislación especial. Se constituirá además, en fuerza auxiliar
de las Fuerzas Armadas, de conformidad con lo dispuesto
en la Constitución política de la República y la Ley de Segu­
ridad Nacional".

En esta última Ley Orgánica, quedan plenamente deter-


148 DOCTRINA POLICIAL
minadas las funciones específicas de la Policía y que respon­
den a las necesidades vitales de nuestro país en materia de
orden y seguridad públicos.

El artículo 4 señala: Son funciones de la Policía Nacional:

a) Mantener la paz, el orden y la seguridad pública.

b) Prevenir la comisión de delitos y participar en la in­


vestigación de las infracciones comunes utilizando los
medios autorizados por la ley, con el fin de asegurar
una convivencia pacífica de los habitantes del territo­
rio nacional.

c) Custodiar a los infractores o presuntos infractores y po­


nerlos a órdenes de las autoridades competentes dentro
del plazo previsto por la Ley.

d) Prevenir, participar en la investigación y control del uso


indebido y tráfico ilícito de sustancias, estupefacientes y
psicotrópicas, precursores químicos, emiquecimiento ilí­
cito y testaferrismo en el país, coordinando con la Inter­
pol y más organismos similares nacionales y extranjeros.

e) Cooperar con la administración de justicia a través de la


Policía Judicial y demás servicios policiales.

f) Mantener la seguridad externa de los Centros de Reha­


bilitación social del país e interna en casos de emergen­
cia a solicitud de la autoridad competente.

g) Participar en la planificación, ejecutar y controlar las ac­


tividades del tránsito y transporte terrestres en las juris-

DOCTRINA POLICIAL 149


dicciones que la Ley le autorice.

h) Controlar el movimiento migratorio y la permanencia


de extranjeros en el país.
i) Cooperar en la protección del ecosistema.

j) Colaborar al desarrollo social y económico del país.

k) Garantizar los derechos de las personas y la protección


de sus bienes, en especial los del menor, la mujer y la fa­
milia, en sus bienes fundamentales, consagrados en la
Constitución Política de la República, en las leyes y en
los tratados internacionales ratificados por el Ecuador, y,

l) Las demás que determine la Constitución Política de la


República y las leyes.

Como se ve, la Policía Nacional, lentamente pero firme en


sus propósitos, ha ido alcanzando en el país sus metas y ob­
jetivos en bien de la sociedad ecuatoriana, la que siempre le
ha reclamado eficiencia y homadez en el cumplimiento de
sus deberes de mantener el orden y la seguridad pública.

Aunque la vida política de nuestro estado ha sido dema­


siado agitada, ha sabido mantenerse fiel a la Constitución y
al orden democrático, lo que le ha permitido la aceptación
ciudadana, pero también ha sido vilipendiada y criticada
por otros sectores. Por la naturaleza de su función, el servi­
cio de la Policía tiene estas dos facetas, pero lo que le intere­
sa es el bien común, aun a costa de grandes sacrificios, que
ha quitado la vida a centenares de sus miembros. Frecuen­
temente familias con rostros de felicidad saludan a los poli­
cías que han permitido a personas secuestradas salir libres e

15 □ DOCTRINA POLICIAL
ilesas de sus captores.

La intervención eficiente de la Policía en incendios, inun­


daciones y desastres en general, ha merecido el reconoci­
miento público y el aplauso de quienes se han beneficiado
de su labor.

Policía actual

La fuerza policial se ha capacitado física, psíquica y técni­


camente para realizar operativos de alto riesgo al combatir
el narcotráfico, la subversión y el terrorismo, evitando cual­
quier tipo de violencia que se presente para romper el or­
den. No puede la Institución excederse en el empleo de la
fuerza, so pena de recibir las duras sanciones previstas en
las leyes, por el daño social ocasionado.

Como epílogo de esta breve reseña histórica de la fun­


ción policial, muy necesaria para establecer las fuentes de
la doctrina, hemos analizado las principales etapas vividas

DOCTRINA POLICIAL 151


por la Policía Nacional. En ellas se han identificado los he­
chos, principios, normas, ideas, valores y costumbres de
los policías ecuatorianos, los que han ido estableciendo pa­
trones de conducta en el procedimiento policiat aportan­
do con las experiencias de la historia como prescripciones
oficialmente aprobadas sobre la mejor forma de ejecutar el
trabajo policial.

La realidad de la Policía Nacionat indudablemente ha


cambiado, con el transcurso del tiempo hemos mejorado el
concepto profesional y realmente somos parte importante
del progreso nacional. Sin embargo, el fenómeno delincuen­
cial crece, debido a factores que con el dominio público, ya
sean de índole sociat político o económico; la criminalidad
violenta va en aumento, ante la cual la Policía Nacional está
atenta a combatir mediante sistemas adecuados de vigilan­
cia y prevención, con tecnificación y perfeccionamiento, so­
bre todo aplicando la doctrina que es luz y guía en el traba­
jo policial.

152 DOCTRINA POLICIAL


CAPÍTULO IV

EL PROCESO DOCTRINAL

1. IMPORTANCIA PARA LA POLICÍA

Considero necesario y urgente que la Policía Nacional dis­


ponga de una doctrina adecuada, oficialmente aceptada,
con el fin de que ésta sirva a los propósitos de su misión.

Doctrina policial ha existido empíricamente, pero jamás


nos hemos propuesto a definir nuestra doctrina como un
proceso sistemático.

Es necesario en este sentido comenzar a la creación de un


organismo que se le puede denominar "Centro de Doctri­
na", bajo dependencia directa del Estado Mayor. El centro
de doctrina deberá emprender un proceso intelectual, siste­
mático tendiente a investigar, coleccionar, analizar y evaluar
todas aquellas ideas y conceptos que nos otorga la experien­
cia, desentrañando el mundo de lo histórico que nos permi­
te encarar el futuro institucional. En esta forma estaremos en
posibilidad de disponer de una doctrina funcional deste­
rrando que en este campo puedan imponerse las opiniones
de tipo personal.

Normalmente ha prevalecido en la Policía, la doctrina in­


formal, la misma que adolece de muchas limitaciones debi­
do a influencias de experiencias personales. La doctrina ofi­
cial tiene que ser sometida a prueba mediante exámenes crí­
ticos de los miembros de la Institución.

DOCTRINA POLICIAL 153


Con estos antecedentes, vale la pena emprender el estudio
y análisis del proceso doctrinal que nos permita en corto
tiempo disponer de una doctrina policial útil y moderada,
siempre con sentido práctico y realismo auténtico.

En instituciones similares, como hemos dicho dentro de la


estructura organizativa, es la jefatura del Estado Mayor la
que asume la responsabilidad de producir la doctrina oficial
mediante un organismo llamado "Centro de Doctrina", este
organismo bajo la supervigilancia y apoyo del Estado Ma­
yor será el encargado de realizar el proceso intelectual orga­
nizado para obtener la doctrina básica, que no es otra cosa
que aquella que describe las propiedades fundamentales de
la función policial y del poder de policía y que le enseña las
perspectivas de la Institución y de sus hombres.

La doctrina básica hace una declaración de sus creencias


fundamentales y duraderas que constituyen y describen co­
mo la guía en el cumplimiento de la misión.

Este centro de doctrina deberá estar compuesto por un


equipo de trabajo idóneo, con el personal estrictamente ne­
cesario evitando demasiada burocracia. Los oficiales que
trabajen en el centro deben ser rigurosamente seleccionados
de acuerdo a sus experiencias, cultura y educación, es decir,
deberán ser oficiales creativos y con una gran imaginación
en la realización de su trabajo.

La magnitud del proceso doctrinario requiere para su im­


plementación de personal idóneo de dentro o fuera de la
Institución con una capacidad que garantice un trabajo con­
tinuo para el desarrollo de una doctrina eficiente.

154 DOCTRINA POLICIAL


Es notorio, cómo constantemente están cambiando los ele­
mentos básicos de la doctrina, estos son: la experiencia, la
teoría y la tecnología, lo cual obliga a crear un eficiente pro­
ceso de producción doctrinal.

El centro de doctrina es responsable de la aceptación o re­


chazo de nuevos conceptos para redactar y publicar la doc­
trina. Existe personal entendido en doctrina a quienes se les
deberá asignar temas para la investigación, análisis y conso­
lidación de la información, los mismos que también genera­
rán conceptos. Otra responsabilidad del centro de doctrina
es el establecer foros adecuados para el debate y contra ar­
gumentación de los informes, además, auspiciar conferen­
cias, mesas redondas, simposios, para que los investigado­
res puedan corroborar sus estudios. Finalmente este centro
debe recibir las críticas, prevenciones y modificaciones a los
nuevos conceptos, lo cual les permitirá emitir un manual de
doctrina completo. No hay que olvidar que el desarrollo
doctrinal es un proceso continuo que nunca para, como no
para el desarrollo de la experiencia, la teoría y la tecnología.

El coronel Dennos M. Drew(25l de la Fuerza Aérea Nortea­


mericana, en su artículo titulado "Conceptuando un proce­
so doctrinal" de la revista AIRPOWER, dice que los elemen­
tos básicos de una aproximación intelectual, sistemática y
conceptualizada para la formulación de la doctrina contiene
tres pasos fundamentales que de ser adoptados permitirían
implementar este sistema en forma eficiente.

25.- DREW, Dennos M. "CONCEPTUANDO UN PROCESO DOCTRINAL".


Revista AIRPOWER.

DOCTRINA POLICIAL 155


Considero que el sistema planteado para elaborar la doc­
trina de la Policía Nacional se ciñe a la función policial, cu­
ya comprobación iremos realizando con el desarrollo estruc­
turado de esta investigación, orientada principalmente a
formular una doctrina básica, pero con la experiencia adqui­
rida se seguirá una aproximación para formular otros nive­
les y tipos de doctrina, siguiendo el sistema o proceso que se
estime conveniente y adaptable.

Sin duda que el proceso doctrinal puede ser enfocado des­


de otros puntos de vista con otros métodos que pueden
adoptarse con la aceptación general y de acuerdo a la con­
veniencia institucional.

2. ESTRUCTURA CLÁSICA DE UN PROYECTO


DE INVESTIGACIÓN

Es necesario establecer un esquema razonable para some­


ter a prueba una aproximación sistemática al desarrollo de
la doctrina de policía.

Aconsejamos que inicialmente se determine la interrogan­


te de investigación que puede ser: ¿ Cómo cumplir de mejor
forma la función policial? Luego hay que diseñar un plan
de búsqueda, colectar la información necesaria, analizar la
información con el estudio y análisis de los antecedentes,
formular y evaluar las respuestas potenciales. Con la infor­
mación colectada se identificarán las mejores soluciones.
Concluido este proceso, hay que escribir y publicar el infor­
me de la investigación.

Utilizando conscientemente lo que nos señala el ciclo de


inteligencia, también puede darnos excelentes resultados

156 DOCTRINA POLICIAL


con un esquema probable para la aproximación en la elabo­
ración de la doctrina y que describimos a continuación.

3. CICLO DEL PROCESO DOCTRINAL

Este es un proceso continuo, orientado a producir doctri­


na para un mejor cumplimiento de la función policial, para
lo cual se debe tomar en cuenta dos elementos básicos: el
proceso intelectual que permita la formulación sistemática
de la doctrina y luego una buena organización física que
asegure la realización del proceso, sin contratiempos.

El ciclo del proceso doctrinal puede identificarse con el


proceso utilizado por los Estados Mayores en el ciclo de in­
teligencia la misma que se resume en cuatro pasos:

1. Planificación y órdenes:

a) Elementos esenciales de información para una decisión


correcta.

b) Otros requerimientos y necesidades para obtener doctrina.

c) Plan de colección de información.

d) Órdenes y solicitudes.

2. Colección de información:

a) Unidades policiales y Unidades especiales.

b) Especialistas en doctrina.

c) Bibliotecas, archivos (periódicos, revistas) INEHPOL.

DOCTRINA POLICIAL 157


d) Personal policial en servicio activo y pasivo.

3. Tramitación:

a) Registro

b) Evaluación

c) Interpretación de datos conocidos, derivación de conclu­


siones que incluye: análisis, integración y deducción.

4. Redacción de la doctrina.

5. Publicación y Educación del personal institucional.

Para el coronel Dennos M. Drew, los elementos de una


aproximación intelectual y sistemática del proceso doctrinal
son:

EXPERIENCIA CONSOLIDAR IDEAR CON-


TEORÍA y '---
CEPTOS (TESIS-
TECNOLOGÍA ANALIZAR ANTÍTESIS)

APLICARLO PROBAR, EVA-


EN LAS LUAR, DISCU-
TAREAS TIR, ARGU-
MENTAR, DE-
BATIR

EDUCAR REDACTAR Y ACEPTAR,


AL � PUBLICAR LA I+----- RECHAZAR,
PERSONAL DOCTRINA SINTETIZAR

158 DOCTRINA POLICIAL


4. DISEÑAR EL PLAN DE BÚSQUEDA

La primera casilla como se ve, está constituida por tres


fuentes: la experiencia, la teoría y la tecnología.

Como quedó explicado, la experiencia constituye el fun­


damento de la doctrina, por tanto la historia propia y ajena
es la principal fuente.

Será importante, en este sentido encontrar la forma para


analizar todos los antecedentes históricos, desde luego los
más relevantes para cada tema tratado por la doctrina.

El Instituto de Estudios Históricos de la Policía Nacional,


INEHPOL, ha desarrollado desde hace unos seis años, un
esfuerzo de búsqueda e investigación, concretando la teoría
policial en muchos libros que ha puesto a disposición del
personal de policías con excelentes resultados, porque en el
análisis histórico no sólo nos hemos conformado en concen­
trar nuestra atención en lo que ocurrió, sino también hay cri­
terios e interpretaciones de los miembros del INEHPOL,
respecto del porqué y del cómo, así como el significado de
los hechos históricos policiales.

Los tratadistas señalan que la experiencia sin la teoría, ca­


rece de cuadro de referencia adecuada para acomodar los
cambios futuros que han de sobrevenir.

Ratificando lo expresado antes, la teoría es una noción em­


pleada para explicar fenómenos que resultan admisibles
por razones de los hechos aceptados.

Por tanto, los encargados de definir la doctrina tienen que

DOCTRINA POLICIAL 159


tomar en cuenta la "teoría", se trata fundamentalmente de
saber ¿Qué es la Policía? Sobre la base ontológica, cultural
e histórica, deben trabajar mediante criterios y métodos que
forma la ciencia de la Policía.

Por último, el plan de investigación para quienes tienen


que definir la doctrina, deberán tomar muy en cuenta los
avances tecnológicos porque es un proceso dinámico siem­
pre en función de adaptación a los cambios, de no tomar en
cuenta los avances tecnológicos, la función policial y su doc­
trina quedarían rezagados y perderán importancia. La tec­
nología puede ofrecer bastante para solucionar problemas
antiguos o que se vayan presentando.

5. RECOPILAR Y ANALIZAR LA INFORMACIÓN

El siguiente cuadro trata sobre recopilación y análisis de


información histórica, teórica y tecnológica, referente a los
temas en particular dentro de la doctrina. Este trabajo es de
magnitud y deberá realizarse de manera adecuada, porque
de esto depende el resultado del proceso. Hay que descar­
gar conceptos preconcebidos que generalmente se dan en
los niveles altos de las jerarquías en cuyo caso se desnatura­
liza la doctrina. Será imprescindible bosquejar un formato
para recopilar los antecedentes los cuales serán examinados
si son o no relevantes o si la tecnología ha terminado con
ciertos principios doctrinarios, ejemplo: tanquetas, carros
cisternas, helicópteros para evitar el enfrentamiento policías
y manifestantes.

16 □ DOCTRINA POLICIAL
6. FORMULAR E IDENTIFICAR RESPUESTAS A LAS
INTERROGANTES

Es obvio que el análisis y estudio de toda la información


recopilada proyecta nuevos conceptos o puede reforzar las
ideas ya existentes, en todo caso todos los conceptos gene­
rados, deben entrar a una evaluación para ser probados de
distintas maneras: reuniones de discusión, foros, simpo­
siums, mesas redondas y más eventos que lleven al fin de­
seado después de comparar , contrastar e identificar aspec­
tos sobresalientes o debilidades de la información colectada
con el fin de conseguir una eficiente y práctica formulación
de doctrina.

La etapa de prueba y evaluación está destinada a aceptar,


rechazar, modificar o consolidar los conceptos que respon­
dan a la interrogante de investigación. Si el proceso es inte­
lectualmente bueno, la interpretación que apoyen los con­
ceptos consolidados de hecho serán también excelentes.

Recopilación, evaluación e identificación es un proceso in­


teractivo como partes integrantes de una función, aunque
en la figura está dividida en tres partes o secciones.

7. ESCRIBIR Y PUBLICAR LA DOCTRINA

El proceso comienza a concluir cuando los redactores de


doctrina con empeño y dedicación comienzan a escribir la
misma tomando en cuenta que la doctrina tiene muchos
propósitos y una audiencia grande y variada. Es necesario
que se documente cada concepto para que tenga impacto la
credibilidad de la doctrina, deben hacerlo valiéndose de ci­
tas sobre experiencias históricas específicas, el alcance y ca-

DOCTRINA POLICIAL 161


lidad de los informes. Los reportes tienen que ser objetivos.
Los redactores deberán tomar en cuenta además que el per­
sonal policial necesita entender lo que es la doctrina, para
qué sirve el uso apropiado que se debe dar a la misma.

Es indispensable otorgarles fondos suficientes para esta


actividad, muchas veces tendrán que movilizarse para obte­
ner los testimonios precisos de las fuentes. Existen funcio­
nes de apoyo dedicadas a asuntos de tipo operativo que de­
ben tomar en cuenta.

Pensadores y redactores no deben dejarse influenciar por


presiones o suposiciones conscientes o inconscientes, procu­
rarán tomar toda clase de medidas para garantizar la vali­
dez de sus criterios. Es aconsejado proyectarse dentro y fue­
ra de la Institución, solicitando evaluaciones y críticas apo­
yadas del escalón superior, para que las formulaciones de
doctrina sean sometidas a prueba.

De las investigaciones realizadas sobre el tema se conoce


que en un taller realizado en Darwin, los especialistas acon­
sejan lo siguiente:

1. Que la doctrina sea durable, manteniendo su flexibilidad.

2. Que oriente al personal, dejando abierta su interpretación.

3. Que dé dirección, sin ser restrictiva.

4. Que guíe la investigación y la realización, sujetándose a


las nuevas tecnologías.

5. Que establezca paradigmas y obligaciones.

162 DOCTRINA POLICIAL


6. Que tenga un marco conceptual.

7. Que tenga una orientación general en situaciones es­


pecíficas.

8. Que sea una guía para establecer prioridades en el empleo.

9. Que sea un medio para sondear pruebas, evaluaciones y


explicaciones de nuevas tecnologías y políticas.

10. Que tenga el suficiente raciocinio para utilizar la fuerza.

Los redactores están llamados a dar atención adecuada a


los medios de promulgación y diseminación de la doctrina.
Los manuales de doctrina son los medios idóneos para co­
municar doctrina básica, este tiene que ser un formato muy
efectivo para asegurar la circulación y la penetración en el
personal policial; en todo momento tienen que procurar que
la doctrina tenga una aplicación práctica, evitar las largas
enumeraciones sobre misiones demasiado insignificantes e
intranscendentes bosquejos históricos, anécdotas, citas de lí­
deres policiales se deben añadir al texto para ilustrar la doc­
trina.

La doctrina escrita debe tener un carácter genérico evitan­


do se convierta en una directiva. Una doctrina bien redacta­
da contiene declaraciones que expresan claramente creen-
. . . .
cras y pnnc1p1os comunes.

Considero de suma utilidad el artículo publicado por el


general de la Fuerza Aérea Estadounidense I. B. HOLLEY
JR., quien sobre el tema expone sus experiencias y aconseja
un método que creo muy oportuno en este estudio.

DOCTRINA POLICIAL 163


Al realizar el análisis sobre los problemas prácticos que se
dan en el proceso de formulación de doctrina, reconoce que
hay dos problemas que resolver. El primero es perfeccionar
los elementos para idear la doctrina más relevante. El segun­
do es mejorar los medios para aseguramos que la doctrina
que hemos formulado sea comunicada perfectamente y que
sea interiorizada por el personal que tiene que aplicarla.

Es importante tomar en cuenta que los manuales de doc­


trina que elaboramos no estén llenos de generalizaciones y
abstracciones. Es difícil que la mente retenga cosas abstrac­
tas, sólo los episodios de la vida real o los ejemplos históri­
cos perduran. Por consiguiente hay que poner bastante
atención en la forma cómo presentamos la doctrina para lo­
grar que todos los niveles que tienen que tomar decisiones
se familiaricen bien con la doctrina institucional.

Cada oficial que reciba una copia del manual de doctrina


tiene que estudiarla y poner en práctica porque de lo contra­
rio este folleto puede ir a parar en el material de desperdicio.

El general Holley<26J sugiere que el formato del manual de


doctrina debe tener una presentación en el que se tome en
cuenta la forma cómo funciona la mente humana. La expe­
riencia ha demostrado que es más fácil recordar casos espe­
cíficos sobre hechos históricos, que optar por generalizacio­
nes abstractas. Para describir un buen formato, que cumpla
este propósito, dice que se puede considerar una analogía
arquitectónica: en la parte alta está el friso, o sea, en la parte
superior de la pared (la pared misma, es el revestimiento);
en la parte inferior de la pared está el zócalo. Si se aplica es-

26.- GRAL. HOLLEY, I.B. "UNA PROPUESTA MODESTA".

164 DOCTRINA POLICIAL


ta división al formato, el friso será un enunciado doctrina­
rio, el revestimiento proporcionará una ilustración histórica
del concepto doctrinario. En el zócalo se colocará una cita
sobre la fuente donde se ha publicado la ilustración históri­
ca o sus archivos.

TABLA 1

ANALOGÍA ARQUITECTÓNICA

- FRISO
- REVESTIMIENTO
- ZÓCALO

TABLA 2

FORMATO PROPUESTO

- DOCTRINA
- ILUSTRACIÓN HISTÓRICA
- PIE DE PÁGINA SOBRE
LAS FUENTES

DOCTRINA POLICIAL 165


EJEMPLO ILUSTRATIVO

El empleo inteligente y progresivo de la fuerza po-


licial elimina o neutraliza el descontento popular
contra la Institución y mantiene a la opinión pública
a su favor.

Los acontecimientos políticos del 5 de febrero de 1997


que culminaron con la caída del presidente Abdalá Bu-
caram en la que la Policía intervino en las más duras y
difíciles manifestaciones de descontento popular con-
tra el gobierno.

1. Medios de prensa, radio y televisión.


2. Libro "Entre el Deber y la Conciencia"
Dr. Amílcar Tapia

8. DISEMINACIÓN Y APLICACIÓN

Una vez que se ha escrito la doctrina en un manual con las


características indicadas, habrá que diseminarla usando to­
da la capacidad existente. La profundización y divulgación
debe constituirse en la guía que oriente la planificación y
conducción de las operaciones de carácter policial, tiene que
ser la brújula que oriente a la Institución para alcanzar sus
objetivos.

El establecimiento de una doctrina básica y funcional pa-

166 DOCTRINA POLICIAL


ra la Policía Nacional, obliga al alto mando y a todos sus
miembros a aunar esfuerzos, a estimular responsabilidades
de quienes responden del proceso doctrinario. Los servicios
policiales funcionarán con mayor cohesión y cooperación.
Procuremos que la cultura organizacional policial esté pre­
sente para obtener nuestra doctrina básica.

La doctrina no la publicamos simplemente por el afán


de publicarlo, sino para hacer conocer ciertos procedi­
mientos que deben ser aplicados y que brevemente los
enumeramos:

1. La Policía Nacional creará mecanismos que identifiquen


la necesidad del cambio, determinar los parámetros,
describiendo claramente lo que se va a hacer.

2. Hay que tener presente y aprovechar la experiencia cul­


tural y educacional de los mandos policiales con el equi­
po de doctrina, para que impongan una voluntad co­
mún a la solución de los problemas.

3. Responsabilizar a un vocero para definir la doctrina. La Di­


rección de Educación deberá encargarse de crear consensos
de nuevas ideas que deben adoptarse y ser difundidos.

4. Esfuerzo y continuidad para producir doctrina.

5. Establecer la necesidad de adoptar conceptos operativos


para que sean puestos en práctica.

6. No descuidar de estar pendientes en ciertas modificacio­


nes consideradas necesarias en virtud de las pruebas.

DOCTRINA POLICIAL 167


Lo más aconsejado antes de publicar la doctrina por parte
de los redactores, es verificar la validez de sus formulacio­
nes; es decir, realizar una serie de pruebas como escribir ar­
tículos para revistas, periódicos, disposiciones, órdenes ge­
nerales, tendientes a medir respuestas de acuerdo como van
recibiendo estos datos. Estudiarán con amplitud ciertas ex­
periencias notables de policías extranjeras, tomando precau­
ciones para evitar prejuicios por la dependencia que se pue­
de tener con los informes de la experiencia y prácticas exter­
nas, en donde se imponen las diferencias culturales, la idio­
sincrasia de instituciones similares que desnaturalizan
nuestra doctrina.

9. EDUCAR AL PERSONAL

Para nadie es desconocido que la educación del personal


es fundamental en el entendimiento de la doctrina, por ser
expresión de principios, creencias y valores que requiere un
buen nivel de educación para comprenderla en su magni­
tud. Sin embargo es responsabilidad del alto mando educar
al personal sobre cómo debe leerse la doctrina y cómo usar­
la. Los oficiales deben empeñarse en adoptar una actividad
intelectual crítica de las opciones doctrinarias, porque estas
no constituyen axiomas universalmente válidos, tampoco
son prescripciones positivas. La doctrina constituye el pun­
to de partida para quienes toman decisiones en la función
policial y son los que juzgan cada situación para su decisión
final, en resumen el conocimiento y asimilación de la doctri­
na es un objetivo por conquistarse.

Queda claro que nos hemos de exigir la lectura constante


del manual de doctrina básica que publique la Institución, si
se lee poco, poco se entiende y la aplicación puede ser inco-

168 DOCTRINA POLICIAL


rrecta, consecuentemente todo el esfuerzo para producir
doctrina será inútil y costosa.

Esta etapa de aplicación está llamada a arrojar buenos re­


sultados que vengan a enriquecer el núcleo de información
como base para definir la doctrina.

La aplicación de la doctrina es la consecuencia básica de


todo el trabajo de un ciclo continuo de elaboración doctri­
nal, tarea amplia y difícil que no podemos desperdiciar.

El Estado Mayor utilizará la doctrina básica para enfrentar


la misión específica de la Policía, para implementar los pre­
supuestos, sistemas de equipamiento, etc.

Sólo como consecuencia de la aplicación de la doctrina po­


demos experimentar los resultados para continuar adelante
analizando la experiencia diaria para definir la doctrina con
nuevas ideas.

La publicación de la doctrina no es continua, pero el desa­


rrollo sí, con el fin de aceptar, enseñar y aplicar nuevos con­
ceptos como doctrina informal hasta que haya una próxima
publicación.

10. CONCLUSIONES DEL PROCESO DOCTRINAL

Los especialistas en doctrina sostienen que ésta tiene que


estar en permanente evolución de acuerdo a las nuevas ex­
periencias a los cambios de la teoría y la tecnología.

Disponer exclusivamente de un centro de doctrina es de


prioridad urgente, de acuerdo con este centro deberá crear-

DOCTRINA POLICIAL 169


se en la Policía Nacional un "Comité de Doctrina", el mismo
que estará integrado por el Comandante General, Jefe de Es­
tado Mayor, Jefe de Operaciones, Director de Educación, Je­
fe Administrativo del Instituto de Estudios Históricos de la
Policía Nacional y Jefe del Centro de Doctrina.

La Policía Nacional es una institución joven, encargada de


cumplir funciones antiguas, sin embargo, ha incorporado
bastante experiencia práctica para disponer de una doctrina
útil y efectiva. Los procesos de evolución de la doctrina, re­
quiere de estudios concentrados, silenciosos y permanentes
de todos sus miembros. Tomemos conciencia que las fuen­
tes de información policial se han mantenido dispersas, lo
que conlleva una dificultad de identificarlas, pero el esfuer­
zo organizado y decidido de los mandos hará que poco a
poco se superen estas dificultades.

Han existido factores externos que a lo largo o del tiempo


han interferido en el proceso doctrinal, factores que tienen
que ver con aspectos económicos, políticos y sociales y de
otros intereses nacionales, renuentes al cambio.

Cuando nos concienciemos que la doctrina es un concep­


to mental, una amalgama de fe y conocimientos fraguados
por la experiencia, sabremos respetar la historia, los he­
chos y actores que pasaron sirviendo a la Institución. La
doctrina insistimos, no es obligatoria porque puede res­
tringir la iniciativa de los jefes al mando de una operación,
puede inducir a acciones inflexibles que perjudique la mi­
sión policial.

Repitiendo a los estudiosos de doctrina diremos:


17 DOCTRINA POLICIAL
"La doctrina promulgada oficialmente no es determinan­
te, no es obligatoria y no aferra rígidamente al comandante
en el campo de la batalla, solamente es una recomendación.
Nunca recorta la libertad de acción de un comandante. Si al­
guna vez la doctrina se transforma en obligatoria, restringi­
rá la iniciativa e inducirá a las acciones inflexibles.

El proceso doctrinal no se somete a un sistema preestable­


cido por eso que tomamos desarrollos de procesos que cree­
mos más prácticos sin embargo hay un paralelismo entre el
estudio de Estado Mayor y el proceso doctrinal que a mi cri­
terio se puede aplicar para producir doctrina en la Policía
Nacional, garantizando un proceso eficaz".

DOCTRINA POLICIAL 171


DESARROLLO DEL PROCESO DOCTRINAL

ESTUDIO DE ESTADO PROCESO DOCTRINAL


MAYOR
l. PROBLEMA PREGUNTA DE
INVESTIGACIÓN

2. PLAN DE BÚSQUEDA EXPERIENCIAS OPERACIONALES


Y EXPERIENCIAS

3. ANÁLISIS DE LA ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS


INVESTIGACIÓN OPERACIONALES

4. FORMULACIÓN DE FORMULACIÓN DE UN
POSIBLES ALTERNATIVAS BORRADOR DE DOCTRINA

5. EVALUACIÓN DE LAS CRITICA DE LOS COMANDANTES


ALTERNATIVAS Y FORMULACIÓN DE LA
DOCTRINA

6. SELECCIÓN DE LA MEJOR APROBACIÓN DEL COMITÉ


ALTERNATIVA DE DOCTRINA Y DEL
COMANDANTE GENERAL

7. ESCRIBIR EL RESULTADO PUBLICACIÓN DE LA


DEL ESTUDIO DOCTRINA, EDUCACIÓN
DEL PERSONAL POLICIAL

8. SEGUIMIENTO Y APLICACIÓN DE LA
RETROALIMENTACIÓN DOCTRINA
PROCESO DOCTRINAL

172 DOCTRINA POLICIAL


CAPÍTULO V

CLASES DE DOCTRINA Y
ARGUMENTACIÓN

1. CLASIFICACIÓN POR SU IMPORTANCIA

En nuestra Institución, la doctrina la podemos clasificar en:

1. Doctrina básica
2. Doctrina operacional
3. Doctrina táctica y
4. Doctrina de comando

1. DOCTRINA BÁSICA

Abundantes son las lecciones de la historia de la Policía


Nacional, con ejemplos probados de cómo se debe mante­
ner el orden, la seguridad y la paz con un conocimiento pro­
fundo de la idiosincrasia del país y de su pueblo. Esta expe­
riencia colectada, analizada, comparada con las capacidades
actuales propias de la evolución de la misión institucional.
La doctrina básica, como su nombre lo indica, es la más im­
portante, fundamental particularmente par la Policía Nacio­
nal, partiendo de un cúmulo de vivencias concretas que nos
permite el empleo adecuado de los recursos para el cumpli­
miento eficiente de la misión encomendada por la Constitu­
ción y leyes del país.

La doctrina básica por su carácter fundamental constituye

DOCTRINA POLICIAL 173


una guía amplia y continuada de cómo la institución tiene
que estar organizada y cómo deberán estar empleadas sus
fuerzas para cumplir sus funciones preventivas y de repre­
sión en el combate a la delincuencia. Esta doctrina además,
nos prepara para enfrentar las incertidumbres en base a los
valores y a la capacidad enriquecedora de nuestros hombres
que enfrentan diariamente el acoso de la violencia.

Una doctrina básica constituye el resumen de todo el co­


nocimiento acumulado para formar una estructura que nos
permita planificar, organizar, desarrollar el personat dirigir
y controlar a las fuerzas del orden.

La doctrina básica institucional es la acumulación conoci­


mientos recibidos del estudio y análisis de la experiencia, in­
cluye hechos y acontecimientos de importancia nacional de
cómo fueron hechas bien las cosas para lograr no sólo el de­
sarrollo de la Policía Nacional sino la paz de la nación.

La doctrina básica no es estática, es dinámica, permanen­


temente tiene que estar en evolución, ir madurando las nue­
vas experiencias, aprovechar los avances tecnológicos y la
teoría de nuestra Institución que involucra ciertos cambios
culturales que afectan y modifican algunas partes de la doc­
trina básica, la misma que está sometida a actualización.

Los anteproyectos y borradores de los manuales de doctrina


deben ser conocidos y comentados a los comandos provincia­
les, para que sea pulida, dando seria consideración a los deta­
lles, presentando objeciones a cualquier aspecto del texto, to­
do lo cual contribuirá a realizar una saludable dialéctica, inter­
cambio de ideas pero siempre basándose en la evidencia his­
tórica que deben ser presentadas para su justificación.

174 DOCTRINA POLICIAL


Es necesario y urgente que en la Policía Nacional, la doc­
trina básica sea sometida al proceso, para una vez declara­
da oficialmente mediante un manual, los principios, creen­
cias, normas y costumbres sean conocidos por jefes, oficia­
les y personal de tropa y les permita cumplir con la misión
encomendada por el Estado. Debe la doctrina ser promulga­
da y enseñada como un marco común de referencia sobre la
mejor manera de preparar a su personal para el empleo en
el servicio policial.

Hay que pensar también que la doctrina básica puede te­


ner poco atractivo en determinado personal policial, ya por
falta de conocimiento o de concientización en la materia. La
Policía, en general, debe luchar para adoptar oficialmente
su doctrina mediante un manual que llegue a todos con un
conocimiento que sea luz y guía en las acciones contra el de­
lito. Es aconsejado para producir doctrina básica, que sea
útil y factible, adoptar una metodología válida y que el alto
mando sea capaz de publicar una doctrina que inyecte opti­
mismo por conocerla. Recordemos, finalmente, que la doc­
trina promulgada oficialmente no es determinante, no es
obligatoria y no aferra rígidamente al oficial en las operacio­
nes, sólo es una recomendación no recorta la libertad de ac­
ción, no restringe la iniciativa.

2. DOCTRINA OPERACIONAL

La doctrina operacional es una guía en el empleo apropia­


do del personal policial de acuerdo a los objetivos, capacida­
des, áreas funcionales y ambientes de operación. Tiene y de­
be actuar de acuerdo a los principios de la doctrina básica en
todas las misiones que tiene que cumplir, debe esta doctrina
guiar el empleo progresivo y apropiado de la fuerza.

DOCTRINA POLICIAL 175


3. DOCTRINA TÁCTICA

La doctrina táctica describe el uso apropiado de armas y


equipos que posee la Policía Nacional individualmente o en
conjunto para alcanzar los objetivos de orden y seguridad,
de acuerdo a las amenazas, al terreno, al tiempo, etc.

La doctrina táctica está detallada para tácticas, técnicas y


procedimientos policiales. Esta doctrina además, tiene que
fundamentarse en la doctrina operacional para crear las
condiciones favorables para la confiabilidad del personal.

4. DOCTRINA DE COMANDO

La doctrina de comando puede resumirse en la palabra


CONDUCCIÓN. Conductor es la capacidad, voluntad y ha­
bilidad par lograr que los subordinados alcancen un fin co­
mún. La conducción se basa en el carácter, en la verdad y en
el propósito.

El conductor está obligado a decir la verdad a sus condu­


cidos de no hacerlo, su confianza se debilita. La verdad con­
duce a una confianza mutua.

La doctrina de comando enseña que el comandante o con­


ductor policial domine todos los eventos y que esté en con­
diciones de resolverlos, de otra manera pierden la confian­
za de su tropa en este sentido permitirá enseñanzas de apli­
cación práctica, basadas en su doctrina básica.

El comandante está llamado a ejercer una influencia afec­


tiva en los subordinados comunicándoles los objetivos. En
la Policía como en cualquier institución, la decisión" es vi-
11

176 DOCTRINA POLICIAL


tal en tiempos de paz o de alteración del orden público. Es­
tá llamado a hacer conocer los principios de su política de
acción impartiendo claras disposiciones en la conducción
del personal.

La función policial, en nuestro tiempo, exige que los co­


mandantes sean expertos en las operaciones a ellos enco­
mendadas, en aplicación de criterios de su doctrina. No ha­
cerlo significaría transacciones individuales que están fuera
de cualquier plan. Deberán comunicar sus planes y objetivos
a sus subalternos desarrollando una unidad de doctrina.
Complementa su poder de mando con una cuidadosa expli­
cación del propósito de sus órdenes. No hay que olvidar que
las operaciones policiales no son todas iguales, cada una tie­
ne su individualidad propia, a su vez nunca dos situaciones
son iguales, por consiguiente cada una debe enfrentarse co­
mo asunto nuevo que requiere soluciones nuevas.

En las operaciones policiales, lo más importante es la pro­


tección de los asociados en todos sus derechos y libertades
como las del funcionario de policía, si no se entiende así, el
fracaso en la acción es inminente por el desconocimiento de
la naturaleza humana y de las normas legales a las que está
sometido.

2. RELACIONES ENTRE DOCTRINA Y ESTRATEGIA

La doctrina explica cómo debería cumplirse la función po­


licial para alcanzar los objetivos institucionales.

La estrategia nos enseña, como será hecho para lograr ob­


jetivos nacionales políticos, consiguientemente la estrategia
se origina en la política y comprende amplios objetivos a ser

DOCTRINA POLICIAL 177


alcanzados.

La doctrina y la estrategia son indispensables en las ope­


raciones policiales. Las realidades políticas, económicas y
sociales pueden señalar ciertos acercamientos estratégicos
operacionales que nacen de la doctrina básica cuando el al­
to mando desarrolla la estrategia para mantener el orden, o
cuando emprenden en planes de contingencia particulares.
El comandante general es la persona encargada de asesorar
a los gobernantes sobre las consecuencias de ciertas acciones
de la Policía Nacional, así estará respaldada y garantizado el
normal y justo empleo de la fuerza. La doctrina y la estra­
tegia a menudo se confunden, porque ambas tratan las ca­
pacidades y funciones de combate a la delincuencia, en la
interacción resaltan sus diferencias.

ESTRATEGIA POLICIAL

Por la función específica que cumple la Policía, con fre­


cuencia tiene que adoptar medidas estratégicas a nivel pro­
vincial, seccional o nacional de enfrentamiento selectivo y
flexible para lo que las unidades estarán organizadas, entre­
nadas y equipadas para enfrentar los retos, con medidas
preventivas y represivas en la lucha contra el delito. El ob­
jetivo institucional es combatir el crimen y el desorden para
disminuirlo al mínimo.

Las amenazas al orden y seguridad interna son:

1. Contra la existencia y seguridad del Estado

2. Contra el régimen constitucional

178 DOCTRINA POLICIAL


3. Contra la administración pública

4. Contra la administración de justicia

5. Contra la seguridad pública

6. Contra la fe pública

7. Contra el orden económico y social

8. Contra el sufragio

9. Contra la familia

10. Contra la libertad individual y otras garantías

11. Contra la libertad y el pudor sexual

12. Contra la integridad moral

13. Contra la vida

14. Contra el patrimonio económico.

3. PERSPECTIVAS DEL POLICÍA NACIONAL

La historia institucional a lo largo del tiempo nos ha deja­


do muchas y variadas lecciones sobre el procedimiento efec­
tivo de nuestra fuerza para mantener la paz y el orden. A
ello se debe que los conceptos y doctrina de actuación domi­
nan el pensamiento de todos y cada uno de los policías.

En el procedimiento de la Policía frente a los hechos gra-

DOCTRINA POLICIAL 179


ves de violencia subversiva, narcotráfico, secuestros y en ge­
neral de crímenes de todo orden, ha ido construyendo cier­
tos principios como resultado de esfuerzos de cooperación
y coordinación que le han permitido operaciones exitosas.
Es esa unidad de esfuerzos coordinados entre los servicios
los que aseguran acciones eficaces de apoyo mutuo para
conseguir los objetivos.

Estos principios junto con los ya mencionados en el capí­


tulo primero, hacen que el policía en el campo de las opera­
ciones contra la delincuencia tenga éxito y así tenemos:

Unidad de mando: la policía por principio y como nor­


ma legal, mantiene un comando centralizado, necesario
y esencial para hacer funcionar las capacidades de su
personal.

El objetivo: el Comandante General es el máximo repre­


sentante de la Policía Nacional, mas en asuntos de ope­
raciones, el responsable es el Director General de Opera­
ciones, el mismo que tiene presente el objetivo definido
a alcanzarse. La unidad de esfuerzo que siempre está
presente en el policía ecuatoriano, le lleva a alcanzar las
metas políticas y policiales, las mismas que deben estar
claramente articuladas. El objetivo juega papel decisivo
en las operaciones de alto riesgo.

Maniobra: el principio de maniobra es la acción que tien­


de a colocar a los infractores de la ley en una posición de
desventaja por medio de la aplicación progresiva de la
fuerza, la maniobra obliga al delincuente a reaccionar,
determina que se disminuya el riesgo de dañar o atentar
contra la integridad física de los que intervienen en las

18 □ DOCTRINA POLICIAL
operaciones.

- Economía de fuerza: significa el uso racional de la fuer­


za con una visión operacional amplia de su personal de
policías, tomando en cuenta prioridades bien articuladas
para evitar en todo caso un mal mayor de aquel por el
cual se intervino.

- Sorpresa: la rapidez, flexibilidad y versatilidad, hace que


las actuaciones lleven el signo de la sorpresa y así el per­
sonal obtenga una fuerte ventaja a su favor en las incur­
siones contra la delincuencia organizada.

- Simplicidad: en las acciones de la Policía contra el delito,


esto es un importante principio para evitar en lo posible
toda complejidad en la planificación, organización y
conducción de operaciones de riesgo. Se tendrá que ase­
gurar que la guía, planes y órdenes sean simples y direc­
tas, en relación al objetivo lo cual permitirá a los subor­
dinados, libertad de acción creativa.

4. EL PODER DE POLICÍA Y LA DOCTRINA

El poder encargado de establecer el adecuado equilibrio


entre las leyes y su acatamiento con el propósito de garanti­
zar el orden público jurídico institucional del país es el lla­
mado "poder de policía". La sociedad para poder sobrevi­
vir, requiere de normas que rijan las costumbres de las per­
sonas, con el fin de que cada una de ellas cumpla con sus de­
beres y derechos; por consiguiente, el equilibrio entre las
normas y su acatamiento, asegura la tranquilidad en una so­
ciedad ordenada.

DOCTRINA POLICIAL 1 B1
Se entiende como poder de policía", la potestad que tie­
II

ne el Estado para dictar las leyes, reglamentos y ordenanzas


que restringen la libertad de las personas con el fin de pro­
teger la vida, la propiedad, la seguridad, la moral y en gene­
ral el orden social y jurídico del país.

Este poder regula igualmente la libertad personal, los de­


rechos y garantías dentro de los límites que fija la Constitu­
ción y leyes para alcanzar las metas del bienestar, por medio
de la Institución creada por el Estado que es la Policía Na­
cional.

La Policía por mandato de la Constitución política del Es­


tado, tiene como misión específica, garantizar el orden inter­
no y la seguridad individual y social.

La función del poder de Policía es la reprensión de quie­


nes abusan o exageran los derechos que les conceden las le­
yes, convirtiéndose en elementos peligrosos en el convivir
social. El poder de policía no es absoluto, las limitaciones es­
tán claramente establecidas en la Constitución. Tratadistas
de poder de policía como Benjamín Villegas, dice: "La Poli­
cía no debe ser comprendida con el poder de policía, ésta es
una potestad reguladora de los derechos individuales reco­
nocidos, expresa e implícitamente en la ley fundamentar'.
El poder de policía es de naturaleza normativa, la Policía es
de naturaleza administrativa.

En el estado moderno, la Policía depende de la función


ejecutiva o administrativa del Estado como consecuencia
del principio de la división de poderes. Manifestación del
poder de ejecución y órgano del gobierno y administración.
La Policía está subordinada al Jefe de Estado o Jefe de Go-

1 B2 DOCTRINA POLICIAL
biemo, que ejerce el poder ejecutivo, ya directamente o por
medio del Ministro de Gobierno y Policía. Por esto, Otto
Mayer pudo decir: "La Policía es administración con el po­
der coactivo, o bien, el poder coactivo en la administración".

Siendo el derecho principio y fin de la actividad del Esta­


do, lo es también de la administración pública y con ella de
la Policía Nacional. El poder de policía es problema exclu­
sivamente jurídico.

El Estado para hacer efectivo el derecho y cumplir sus de­


más fines, posee un poder supremo que se denomina so be­II

ranía" o autonomía en la esfera de los Estados. Se manifies­


ta ese poder por el derecho de mando el imperium''. Mu­
II

chas veces es necesario hacer efectivo el "imperium" por


medio de la coerción, el órgano que el Estado tiene para esa
coerción es la Policía, institución, o sea la Policía Nacional,
la misma que constituye o es parte de la fuerza pública.

La realización del derecho jamás puede estar condiciona­


da, debe cumplirse de manera inexorable, coercitiva y au­
tárquica, la validez y obligatoriedad de la ley es impositi­
va, la función legislativa para dictar las leyes lo hace a
nombre del pueblo de acuerdo a las opiniones preponde­
rantes que persigan objetivos concretos de orden, paz, se­
guridad y bienestar.

Así aparece el poder de policía o derecho de policía que es


función legislativa, ley normal que tiende a realizar el deber
general, le incumbe al ciudadano no perturbar el buen or­
den de la cosa pública. La administración pública tiene su
fuente en la legislación; la función de policía es inexorable­
mente, acatamiento al mandato de la legislación.

DOCTRINA POLICIAL 1 B3
La doctrina policial en cambio, es la recopilación de expe­
riencias y formulación de principios que sirven de base pa­
ra el ejercicio de la función policial, con métodos requeridos
para el planeamiento y ejecución de operaciones para man­
tener el equilibrio social con acatamiento a la Constitución y
leyes vigentes.

La doctrina permanentemente evoluciona, las nuevas ex­


periencias, la teoría, los avances tecnológicos, la amenaza
contra el orden establecido, afectan y modifican la doctrina.

En la Policía Nacional hay preocupación por la formación


integral de todos sus miembros. La doctrina como base pa­
ra llevar adelante los propósitos del poder de la Policía re­
quiere y exige un buen nivel educacional para su asimila­
ción y para cumplir sus objetivos.

La doctrina básica de la Policía expresa las creencias fun­


damentales y las más generalizadas, constituyéndose en
guía amplia y continua de los mejores métodos para organi­
zar y emplear la fuerza policial en la lucha contra la delin­
cuencia.

El objetivo importante de la institución policial es produ­


cir doctrina de policía apropiada y pertinente, elevar el ni­
vel de conciencia respecto a la doctrina.

5. PANORAMA DOCTRINARIO DE POLICÍA


Y PODER DE POLICÍA

El eminente tratadista de "Policía y Poder de Policía", Dr.


Pedro Guillermo Altamira, quien se dedica a examinar la
doctrina policial de los principales países del mundo en es-

1 B4 DOCTRINA POLICIAL
ta materia, con los más altos exponentes en el conocimiento
de estas ciencias, nos enseña breve pero claramente el pano­
rama doctrinario.

1. Doctrina Francesa.- Sus principales representantes son:


BETLEMI, HAURIOU, ROLLAND, WALINE, entre los prin­
cipales, quienes en general, manifiestan que el Poder de Poli­
cía con la Policía, tienen por objeto mantener el orden y la sa­
lubridad, a cuyo fin limita la libertad individual en la medida
que lo exige la paz social, reiteran que toda medida de policía
debe ser legal, teniendo a su disposición la coerción.

Maurice Hauriou dice que el orden público es un estado de


hecho, opuesto al desorden y es material y exterior. Su conte­
nido es la tranquilidad, seguridad y salubridad. Rolland dice
que la Policía puede ser preventiva y represiva, que el orden
público está constituido por la tranquilidad, seguridad y sa­
lubridad pública, únicamente cuando la inmoralidad puede
perturbar el orden material, está justificada la intervención de
la Policía. El orden es el fin de toda regla policial.

2. Doctrina Italiana.- De manera general, admiten que el


poder de policía está vinculado a la limitación de la libertad
del individuo, que las normas que restringen la libertad, pue­
den ser positivas y negativas. En la doctrina italiana han so­
bresalido: PRESSUTI, DALESSIO, ROMANO y ZANOBINI.

Pressuti afirma que son negativas las normas que definen


y delimitan la libertad y tienen carácter operativo. Las posi­
tivas, requieren que el hecho o acto definido como nocivo se
produzca, sostiene además que la policía administrativa es
una actividad de la administración pública.

DOCTRINA POLICIAL 185


Dalessio dice que las limitaciones a la libertad, emanan di­
recta o indirectamente de una regla jurídica. El que adquie­
re un derecho, lo adquiere con un contenido que es la limi­
tación a la libertad y no podrá ultrapasarlo sin violarlo. Es­
tima que la fuente más importante de las limitaciones a la
actividad privada, está en la policía administrativa.

Santu Romano considera a la Policía como una actividad


administrativa, que tiene por objeto prevenir daños sociales
que pueden provenir de la actividad privada, limitándolos
coactivamente si fuera necesario.

Zanobini manifiesta que el Estado proee de paz social con


la función legislativa, mediante normas que tienden a ga­
rantizar la libertad individual, imponiendo a los particula­
res limitaciones a su ejercicio, a fin de asegurar los bienes so­
ciales del peligro de la acción individual.

Es el orden jurídico, cuya realización corresponde a la jus­


ticia. Es una función formal que se cumple a través de la
sentencia. En oposición a la función judicial, la administra­
ción desarrolla una actividad que tiene por objeto impedir
la violación de los bienes jurídicamente antelados. Es una
actividad preventiva para mantener el orden, la seguridad
de las personas y la moralidad. A la conservación del orden
se llama Policía.

Define a la Policía como actividad de la administración


pública, que hace efectiva administrativa e independiente­
mente la sanción penal, las limitaciones que las leyes impo­
nen a la libertad individual.

3. Doctrina Alemana y Vienesa.- Están representadas por

1 B6 DOCTRINA POLICIAL
famosos tratadistas como: OTIO MAYER, FLEINER y
MERKEL MAYER, consideran que hay un deber que tienen
los particulares respecto a la sociedad, el de no perturbar
con sus actividades el buen orden de la cosa pública. Es un
deber preexistente que la Policía debe hacer cumplir. Toda
actividad administrativa está sujeta a los principios del régi­
men de Derecho del Estado.

Son las manifestaciones sociales del individuo las que in­


teresan a la Policía, las que producen efectos sociales noci­
vos, es decir, las amenazas a la tranquilidad, en cuyo caso,
es función de la policía, hacer respetar esa obligación jurídi­
ca. La policía es una actividad de la administración pública
que impone unilateralmente restricciones a la libertad y a la
propiedad para mantener el derecho público, la seguridad y
el orden público. Asegura el funcionamiento de los servicios
públicos. Sólo las manifestaciones sociales le incumben, la
vida privada y el domicilio privado, están sustraídos de su
domicilio.

MERKEL, sostiene que la policía no es un órgano adminis­


trativo, sino una función administrativa. Afirma que toda
policía es administración, sólo una parte de la administra­
ción es policía, no es una función social, sino una función ju­
rídica. Su carácter social no excluye su regulación jurídica.
Dice que ni la coacción ni el orden, ni la prevención en su ca­
so ni la represión, delimitan un dominio propio para la po­
licía, que la distinga del resto de la actividad administrativa,
desde que estas notas conceptuales se aplican a otras activi­
dades no policiales.

En su construcción predomina lo legal, toda restricción a


la libertad, debe tener su origen en la Ley, por lo que la Po-

DOCTRINA POLICIAL 1 B7
licía está bajo el imperio de la legalidad. Las leyes de policía,
por política jurídica no pueden se casuísticas, para ser efica­
ces deben dar margen a la discrecionalidad. Es una función
de uno de los tres poderes del Estado, el poder legislativo
que cumple múltiples responsabilidades dentro de la fun­
ción estatal.

El poder de Policía como se ha indicado, es la potestad le­


gislativa que tiene por objeto la porción del bienestar gene­
ral, regulando a ese fin los derechos individuales, expresa o
implícitamente reconocidos por la carta fundamental.

La Policía institución, por otra parte, dijimos que es fun­


ción administrativa por excelencia que tiene por objeto el
mantenimiento del orden interno, la seguridad individual y
social. El ejercicio de la función policial es más actividad ju­
rídica como es la administración pública, por tanto no es ar­
bitraria, las limitaciones impuestas a los individuos, porque
responde al cumplimiento estricto de las leyes.

La función de Policía es inalienable, porque es un atributo


de la soberanía del Estado, es intransferible e irrenunciable
su ejercicio. La policía vive en el derecho y por el derecho,
sea éste político, constitucional, administrativo, penal, pro­
cesal penal y una base de derecho privado y social.

El componente jurídico de la Institución policial es parte


de su esencia por ser órgano del Derecho, lo cual emana por
ser el órgano del poder del Estado que es un poder jurídico.

La distinción de Policía y Poder de Policía, nos aclara Gui­


llermo Altamira, cuando afirma: "La noción de Policía es
más amplia que el poder de Policía. Poder de Policía es la

1 BB DOCTRINA POLICIAL
manifestación del poder público, tendiente a hacer ejecutar
el deber general del individuo. La Policía es una forma de
actividad del Estado, que se caracteriza por actuar con el Po­
der de Policía, es decir con la ley que constituye su centro y
es esencia.

Fritz FLEINER, con claridad meridiana dice: "La misión


de la Policía no estriba solamente en la defensa contra las
perturbaciones que amenazan al público o al particular, in­
cumbe también a la Policía el deber de asegurar el buen fun­
cionamiento de los establecimientos públicos, es ahí donde
se revela su calidad de policía administrativa, sin embargo,
cae fuera de la competencia de la Policía, procurar el bienes­
tar público. El contenido de la Policía es la seguridad, mora­
lidad y salubridad".

4. Doctrina Norteamericana.- Los mejores representantes


son: FREUD, COOLEY, TAYLOR, PUTNEY y MARSHALL.

Police Power para los norteamericanos, es la regulación y


limitación de la libertad y de la propiedad privada. En fun­
ción de la enmienda XIV de la Constitución, hasta 1887 la
Suprema Corte Norteamericana, entendió que la Policía te­
nía por objeto restringir la libertad y la propiedad en res­
guardo de la seguridad, moralidad y salubridad. A partir de
esa fecha, el criterio fue sustancialmente extendido. El con­
tenido de la Policía, según los norteamericanos, abarca tam­
bién la promoción del "bienestar general" como materia de
la Policía. Las funciones legislativas y administrativas, tie­
nen dominios propios. Las legislativas constituyen el orden
jurídico, las administrativas proveen a la satisfacción de las
necesidades colectivas. La función legislativa es una función

DOCTRINA POLICIAL 189


abstracta, la administrativa es una función concreta.

Este criterio amplio, considera a la policía una función legis­


lativa y no administrativa, desde que al legislador le corres­
ponde ocuparse de encontrar los medios conducentes a pro­
curar el bienestar general y no a la administración pública.

5. Doctrina Argentina.- De Latinoamérica hemos escogi­


do a la República Argentina, porque en materia de Policía
considero es la más avanzada. Está representada por JOA­
QUÍN GONZÁLEZ, JUAN GONZÁLEZ, FÉLIX SARRIA,
RAFAEL BIELSA, RAMÓN VÁSQUEZ y otros.

Juan González, encuentra en el artículo 2611 del Código


Civil, el fundamento para no admitir el criterio amplio de la
jurisprudencia y doctrina norteamericana. Acepta el criterio
restringido, coincide con el Dr. Bermejo, quien rechaza la
idea de un bienestar general adquirido a expensas del dere­
cho y la libertad individual.

Rafael Bielsa, considera a la Policía desde el punto de


vista orgánico y sustancial; orgánico, conjunto de servi­
cios públicos que aseguran el orden público y asegura la
integridad física y moral de los individuos, mediante las
limitaciones impuestas a la actividad personal que com­
prende la seguridad y la higiene sustancial, es la actividad
administrativa que tiene por objeto la protección de la se­
guridad, salubridad pública. No es función de la Policía
promover el bienestar general.

Ramón Vásquez, acepta el criterio amplio, aduciendo que


el Poder de Policía es instrumento de gobierno que no sólo
procura la protección de la seguridad, moralidad, salubri-

19 □ DOCTRINA POLICIAL
dad pública, sino también que procura el bienestar general
y la prosperidad pública.

Félix Sarria, dice que la misión de la Policía es mantener el


orden público, la seguridad y la moralidad, objetivos que se
deducen del artículo 19 de la Constitución.

Acciones privadas de los hombres, no admiten que la Poli­


cía tenga por fin, el bienestar general, por cuanto desnatura­
liza al órgano y a la función que específicamente realiza la Po­
licía. Siendo la Policía función jurídica administrativa, no ca­
be asignarle una función de acrecentamiento del bienestar ge­
neral que siempre se traduce a una función jurídica legislati­
va. La Policía implica una limitación a la libertad y a la pro­
piedad, traducida en el ejercicio de los derechos que la Cons­
titución del Estado consagra, por tanto, la Policía es función
jurídica administrativa que se asienta en la Ley Fundamental.

6. Doctrina Ecuatoriana.- Es deber del Estado procurar la


paz social por medio de la función legislativa, expidiendo
normas que tiendan a garantizar la libertad individual, im­
poniendo a las personas limitaciones al ejercicio de la liber­
tad para asegurar los bienes sociales del peligro de la activi­
dad individual.

El Poder de Policía es potestad legislativa, manifestación


del poder público. La Policía es una actividad de la adminis­
tración pública, es una función jurídica, su carácter social no
excluye su regulación jurídica. En su construcción predomi­
na al aspecto legal, las restricciones a la libertad individual
deben tener su origen en la Ley.

La función de la Policía es inalienable porque es atributo

DOCTRINA POLICIAL 191


de la soberanía del Estado, su ejercicio es intransferible e
irrenunciable. La Policía vive en el Derecho y por el Dere­
cho, sea éste: político, constitucional, administrativo penal,
procesal penal; además, una base de derecho privado y so­
cial. En resumen diríamos que, Estado, Derecho e Institu­
ción de Policía, conforman un complejo conceptual, conso­
lidado por fines y valores comunes.

El componente jurídico de la Institución policial, es parte


de su esencia por ser órgano del Derecho y órgano del po­
der del Estado que es un poder jurídico.

La Policía, institución por antonomasia, tradición históri­


ca y ordenamiento jurídico, es la Policía Nacional, tiene la
representación y el ejercicio de la Fuerza Pública, que ella
misma emplea en caso necesario y pone al servicio de los
órganos judiciales y administrativos, autorizados para re­
querirla. Como consecuencia del principio de la división
de poderes, la Policía está subordinada al Jefe de Gobierno
que ejerce el poder ejecutivo por intermedio del Ministro
de Gobierno.

Concluyendo este panorama doctrinario de Policía y Po­


der de Policía, hemos de aceptar que éstas nos han asegura­
do profundas enseñanzas sobre este importante tema, ellas
nos invitan a extremar esfuerzos intelectuales para construir
en el Ecuador una dogmática policial que trascienda a la so­
ciedad ecuatoriana. La técnica y ciencia de Policía, no ha
trascendido de las aulas institucionales, la bibliografía poli­
cial ha sido de conocimiento interno, necesitamos trascen­
der a la colectividad ecuatoriana, para evitar que ciertos
grupos sociales o personas interesadas, propongan des­
membraciones de la Unidad funcional, institucional y juris-

192 DOCTRINA POLICIAL


diccional de la Policía Nacional.

La unidad de la función, postula la unidad de los servi­


cios. La unidad de los servicios de Policía, responde a la
unidad de la función de Policía, por principio y tradición
histórica.

Las personas que quieren dividir esta unidad, deberían es­


tudiar y reflexionar sobre la trascendencia de su misión na­
cional e internacional y ayudarle más bien a conseguir los
medios indispensables para hacer de esta Institución profe­
sional, una Institución eficiente en la lucha contra la violen­
cia criminal actual.

Al mando policial, corresponde la gran responsabilidad


de reclutar y preparar policías con valores morales, éticos,
intelectuales y profesionales que trabajen con eficiencia en la
obra de protección social. La modernización de los medios
técnicos y de los métodos legales es de suma urgencia para
que la institución policial ecuatoriana cumpla con sus prin­
cipios doctrinarios.

DOCTRINA POLICIAL 193


CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

El tema de la doctrina de la Policía a esta altura del tiem­


po, adquiere enorme importancia, por lo mismo, requiere
una atención especial de jefes, oficiales y tropa de la Institu­
ción, quienes en el cumplimiento de su misión, deberán te­
ner como guía de acción, principios, valores, normas y tra­
diciones propias de su doctrina, para alcanzar los objetivos
de orden, seguridad y paz interna de la Nación. En esta for­
ma la doctrina está presente en el trabajo diario y sacrifica­
do de sus hombres, tanto en el concepto como en la acción.

En el estudio de la doctrina, hemos analizado algunas de­


finiciones concretando el concepto de doctrina policial en
donde se hace notar esa relación directa entre el pensamien­
to y las operaciones cotidianas.

A la doctrina no debe considerársele como un conjunto de


principios y reglas rigurosamente precisas, sino como una
guía y prescripciones, sobre una forma exitosa de llevar ade­
lante su labor en beneficio del orden y paz social.

La doctrina es producto de la experiencia sobre lo que me­


jor ha funcionado históricamente, es tan importante para la
Policía, que de ella nos hemos de valer para determinar lo
que conviene en cuanto a equipamiento de medios técnicos
y armamento compatible con la función. Las lecciones de la
historia nos entregan experiencia acumulada para la plani­
ficación de las acciones contra la delincuencia, a base de los
avances de la ciencia y la tecnología, que de una u otra ma­
nera tienden a modificar la doctrina y en la que los mandos
deben estar muy atentos. Los autores coinciden en afirmar,

DOCTRINA POLICIAL 195


que lo que da sentido a la doctrina son los principios, valo­
res y tradiciones que facilitan a los policías a ser siempre
más eficientes en el cumplimiento de sus deberes y respon­
sabilidades con el país. Y no sólo es necesario aprovechar
nuestra propia experiencia, sino la de instituciones policia­
les extranjeras, que se identifiquen con la nuestra en cuanto
a las realidades sociales y culturales y la universalidad de la
función.

La doctrina en nuestra Institución policial, encama princi­


pios y valores, comenzando por la observancia a las leyes,
garantía en los derechos y libertades de las personas y sus
instituciones, la defensa del orden público y el resguardo a
su soberanía, como fuerza auxiliar de las Fuerzas Armadas,
ideas que debemos mantenerlas, cultivarlas y debatirlas en
función del presente y fututo institucional.

A lo largo del tiempo, hemos hablado los policías de doc­


trina. Pero sin tomarlo muy en serio, ni investigar en dónde
se origina la doctrina, cuyo término mismo origina cierta
confusión, ya que está ligado más con la religión que con la
función policial; por tanto, es menester enfocar la doctrina
dentro de los términos concretos y claros, para que los inte­
grantes de la Institución no tengan dificultad de entenderla
y practicarla. Es precisamente en este libro en el que trato de
aportar conocimientos fáciles y comprensibles para evitar­
nos determinadas confusiones. Se define la doctrina en for­
ma clara, precisando las fuentes y funciones.

Por su carácter genérico, la doctrina no es una directiva de


cumplimiento obligatorio, lo que sí, es la base y fundamen­
to de los procedimientos policiales, por consiguiente, la doc­
trina y la estrategia están estrechamente relacionadas. La

196 DOCTRINA POLICIAL


doctrina institucional, juega un papel sumamente impor­
tante, a través de ella conocernos el contenido y el significa­
do de la función policial; ello implica que los encargados del
mando policial pongan atención especial en la doctrina, la
que exige que sea bien fundada, acertada y con una validez
práctica para sus hombres en todos los grados jerárquicos,
que es imperativo reflexionar sobre los deberes y derechos
que le impone la Constitución y Leyes de la República, pla­
nificar las operaciones de acuerdo a los nuevos desafíos y
exigencias de la actual situación que vive el país en materia
de seguridad y orden públicos.

En la Policía Nacional, si querernos dar importancia a la


doctrina, tendremos que comenzar venciendo dos proble­
mas básicos. Tenernos que comenzar a preparar los elemen­
tos para ideamos una doctrina útil y relevante. Hay que
procurar los medios necesarios para asegurar que la doctri­
na que querernos formular sea un proceso intelectual, per­
fectamente estructurado que pueda identificar y evaluar las
ideas y conceptos para que el producto final sea una doctri­
na funcional, válida y fundada en los antecedentes históri­
cos y culturales de la Institución.

Según el Tcrl. L. PARQUER, la doctrina es una forma de


investigación social, para la cual hay dos escuelas de meto­
dología, que se encuentran en discusión.

Durante la mayor parte de este siglo, se ha opuesto el mé­


todo científico a otros métodos que denominarnos en su
conjunto Arte". Pero el método científico no funciona para
II

desarrollar doctrina. Cierto es que el método científico ha te­


nido bastante éxito en el descubrimiento del universo, mas
para producir doctrina, el método científico carece de leyes

DOCTRINA POLICIAL 197


naturales reductibles a ecuaciones fijas. Los principios del
orden público son construcciones intelectuales interesantes,
cuya utilidad ha pasado a la historia.

La historia como fuente única de doctrina e informaciones


útiles, ha sido tema de debate filosófico durante más de 200
años. El contexto de fechas, lugares y acontecimientos que
conforman el contenido de la historia, para que tenga signifi­
cado, hay que interpretar estos datos de acuerdo a las funcio­
nes de la investigación social. El método científico en cambio,
describe sin dar significado. Para ser útil la doctrina necesita
un significado que la ciencia no puede suministrar.

La doctrina extrae normas de acción mediante la interpre­


tación de la experiencia relevante y significativa, un proce­
dimiento que comprende valores y normas.

En la Policía Nacional aún no hemos podido definir la


doctrina institucionat lo que no quiere decir que no tene­
mos doctrina, sino que los principios, valores y normas, no
han sido escritos en un manual oficialmente aceptado y tra­
mitado de acuerdo a un sistema o proceso intelectual orga­
nizado, que identifique y evalúe las ideas y los conceptos
para convertirlo en una doctrina funcional.

Los encargados de las decisiones en la Policía Nacionat


deben articular la doctrina mediante un manuat para lo
cual urge crear un organismo o centro de doctrina, depen­
diente del Estado Mayor, para que actúe con responsabili­
dad y con el respaldo necesario del alto mando. Este orga­
nismo que es necesario para la producción de doctrina, tie­
ne que establecer un proceso o su tema organizado, con el
fin de recopilar, ordenar y analizar toda la información his-

198 DOCTRINA POLICIAL


tórica. Debemos disponer de reglas fijas para desarrollar,
idear y evaluar conceptos competitivos.

En anteriores páginas, señalamos ciertos elementos de


una aproximación intelectual y sistemática, para el desarro­
llo de la doctrina. Sugerimos la formulación de un plan de
búsqueda, que se recopile la información necesaria y se la
analice, que se formulen y evalúen las posibles respuestas
en base de la información reunida, que se identifiquen las
mejores soluciones, para finalmente escribir y publicar el
informe de investigación. En cada uno de estos pasos, con­
forme señalan los entendidos, nos preocuparemos de lo
más importante en este tema y es el saber escribir y publi­
car la doctrina, educar y capacitar al personal, para por úl­
timo aplicar, cerrando de esta forma el proceso de defini­
ción doctrinal.

Quiero recordar a los lectores que la doctrina no es inmu­


table; debido al progreso de la ciencia y la tecnología, la doc­
trina cambia no radicalmente, pero cambia. Es por ello que
el proceso doctrinal continuará en la medida que se expan­
de el cúmulo de experiencias para generar nuevas ideas. La
publicación de la doctrina se la realiza esporádicamente, pe­
ro insisto en que su desarrollo es continuo y permanente.

La tarea para la generación de doctrina buscando la efi­


ciencia, siempre es difícil y grande. Por ejemplo, la informa­
ción relevante que se refiere a la experiencia policial, a la
teoría y a la tecnología, está dispersa en la Policía, en el Mi­
nisterio de Gobierno, en ciertas fuentes civiles y religiosas,
en fuentes domésticas y foráneas, en bibliotecas, así como
en publicaciones académicas. El identificar las fuentes po­
tenciales de información, no es una tarea fácil, a veces, el ac-

DOCTRINA POLICIAL 199


ceso a la información presenta dificultad. Podemos estar
frente a grandes cantidades de información, pero la tarea de
recopilar, consolidar y organizarla se vuelve un tanto difícit
si no disponemos de un formato útil para su análisis y gene­
ración de conceptos y sobre todo de una gran experiencia.

El centro de doctrina de la Policía Nacionat debe ser capaz


de supervisar el proceso en su conjunto y realizar sólo aque­
llas tareas para las cuales fue creado, con el personal capaci­
tado, necesario para cumplir el objetivo. El centro de doctrina
podría asignar temas individuales a expertos, quienes reali­
zarán la investigación, consolidación y análisis de la informa­
ción para generar conceptos. Para evaluación adecuada de es­
tos conceptos se hace necesario organizar una serie de foros
apropiados, someterlos a debates y contra argumentaciones.
Este mismo centro, debe publicar los resultados de la investi­
gación y análisis en órganos de publicidad, como la Orden
Generat revistas profesionales, con el fin de recoger comen­
tarios. Además, deberá suscitar una serie de reuniones, con­
ferencias, simposios, para corroborar en estos estudios.

Una buena división del trabajo, permitirá que el centro


de doctrina maneje esta labor en forma eficiente, obte­
niendo una amplia base de resultados de investigación y
generación de conceptos para la elaboración del "Manual
de Doctrina".

Reconocemos que a lo largo del tiempo, hemos practicado


una doctrina informal, ésta ha existido para bien o para mal.
Todos los policías tenemos opiniones personales acerca de la
mejor manera de hacer nuestro trabajo, estén o no estén acep­
tadas en una doctrina oficial. El peligro de la doctrina infor­
mat es que no ha sido sometida a la prueba del examen críti-

2 □□ DOCTRINA POLICIAL
co. Además, está constreñida por nuestra experiencia y nues­
tro conocimiento personal, los que puede ser muy limitados.

En nuestro criterio, la doctrina policial representa la cúspi­


de del pensamiento institucional acerca de cómo utilizar
mejor al personal, equipos y medios disponibles para alcan­
zar no sólo los fines de la Policía Nacional, sino la de todo el
pueblo ecuatoriano, que es el de vivir en un ambiente de
paz, seguridad y orden, es el origen de un sistema articula­
do de principios, valores, criterios y normas, modelos y pro­
yectos personales e institucionales de vida, que la Policía in­
tenta construir como polos de referencia unificadores de la
función de policía.

Finalmente, el término "Doctrina", puede ser usado en


forma tal que incluya demasiadas expectativas, porque en
vez de proporcionar pautas y justificaciones lógicas, pueden
llegar a confundir, induciendo a prescindir de la doctrina
oficial, o que se preste a confusión y creen que la doctrina es
panacea y demandando demasiado de la doctrina y confun­
diendo estrategia con doctrina.

En la Policía Nacional, tenemos que encontrar un mejor


entendimiento de lo que es o no es la doctrina. Esta debe ser
una de las iniciativas del centro de doctrina. La doctrina su­
giere, dice, esto es lo que ha funcionado mejor en el pasado,
pero no libera a los que toman decisiones de la necesidad de
formar su propio juicio en una situación dada en la función
policial, porque su trabajo está lleno de sorpresas, contin­
gencias e incógnitas.

Nuestros oficiales no están preparados en buena medida


sobre la doctrina y cómo deben usarla. Un oficial preparado

DOCTRINA POLICIAL 2 □1
debe desempeñarse en una actividad intelectual crítica, te­
niendo a su disposición las opciones doctrinarias como pun­
to de partida para tomar decisiones cuidadosamente, sólo el
que está actuando en las operaciones policiales, es quien de­
be juzgar cada situación en forma individual.

Para finalizar, reproducimos textualmente un concepto de


Gen Curtís Emerson Le May: "La doctrina es el elemento
medular de la función policial. Representa el credo esencial
para librar la guerra, a fin de alcanzar el triunfo. La doctri­
na es un concepto mental, una amalgama de fe y conoci­
mientos fraguados por la experiencia, que establece el pa­
trón que rige el uso de personal, equipo y tácticas. Es el com­
ponente básico para la estrategia. Es fundamental para el
criterio atinado".

2□2 DOCTRINA POLICIAL


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