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Amparo Constitucional 0467/2015-S2

Este documento presenta los antecedentes de una acción de amparo constitucional interpuesta por Emilia Rosa Carvallo Rojas contra autoridades del Complejo Hospitalario Viedma de Cochabamba. Carvallo Rojas fue removida de su cargo en 2010 e iniciado un proceso sumario en su contra. Interpuso un primer amparo que anuló el proceso, pero se inició uno nuevo en 2013 con una sanción de destitución. Carvallo Rojas alega vulneración de derechos debido a la prescripción del proceso y falta de valoración de pruebas.
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Amparo Constitucional 0467/2015-S2

Este documento presenta los antecedentes de una acción de amparo constitucional interpuesta por Emilia Rosa Carvallo Rojas contra autoridades del Complejo Hospitalario Viedma de Cochabamba. Carvallo Rojas fue removida de su cargo en 2010 e iniciado un proceso sumario en su contra. Interpuso un primer amparo que anuló el proceso, pero se inició uno nuevo en 2013 con una sanción de destitución. Carvallo Rojas alega vulneración de derechos debido a la prescripción del proceso y falta de valoración de pruebas.
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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0467/2015-S2

Sucre, 7 de mayo de 2015

SALA SEGUNDA
Magistrado Relator: Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado
Acción de amparo constitucional

Expediente: 08855-2014-18-AAC
Departamento: Cochabamba

En revisión la Resolución de 13 de octubre de 2014, cursante de fs. 332 a 337, pronunciada dentro
de la acción de amparo constitucional interpuesta por Emilia Rosa Carvallo Rojas contra Ricardo
Antezana Arze, Director; y, Wendy Joanna Morales Álvarez, Autoridad Sumariante II, ambos del
Complejo Hospitalario Viedma.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la acción

La accionante, mediante memorial presentado el 18 de septiembre de 2014, cursante de fs. 226 a


248 vta., manifestó que:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

Es médico cirujano, con especialidad en anestesiología del Complejo Hospitalario Viedma de


Cochabamba, habiendo sido institucionalizada mediante concurso de méritos después de seis meses
de su ingreso a dicha institución; sin embargo mientras se encontraba cumpliendo funciones, fue
removida de su cargo el 8 de abril de 2010, a denuncia de Gastón Martín Osorio Oporto, Director del
Servicio Departamental de Salud (SEDES) de Cochabamba, iniciándose un proceso sumario
administrativo por supuesto indicio de contravención a normas que rigen el desempeño del
funcionario público, siendo agotado el trámite hasta el recurso jerárquico, que derivó en una sanción
de treinta días de suspensión sin goce de haberes. Por ese motivo a través del Defensor del Pueblo
interpuso acción de amparo constitucional, que fue concedida anulando obrados hasta el Auto de
apertura de dicho proceso de 8 de abril de 2010, confirmado por el Tribunal Constitucional
Plurinacional mediante la SCP 1335/2012 de 19 de septiembre.

En esa virtud, nuevamente se emitió la Resolución Administrativa de Apertura de Proceso


Administrativo Interno 07/13 de 11 de julio de 2013, la que resultó ser copia similar a la Resolución
de 8 de abril de 2010, anulada por el Tribunal de garantías, por la supuesta contravención de los
arts. 53 del Código de Ética y Deontología Médica, 15 del Estatuto Médico empleado en sus arts. 30
inc. g), 36 inc. a), b) y c) y 37 inc. i) y el Código de Ética del SEDES de Cochabamba, en sus arts. 10, 12
y 14, incorporando nuevos motivos; es decir, una nota de queja formal interpuesta por Isabel
Tordoya el 16 de abril de 2013 y por la accionante el 11 y 12 de igual mes y año, y denuncias de 18 y
19 de abril y 9 de julio del citado año, con la que fue notificada el 11 de julio del mismo año, no
obstante haber objetado la incorporación de nuevos elementos al sumario administrativo.

Alega que mediante memorial de 3 de septiembre de 2013, interpuso excepción de prescripción de


la responsabilidad administrativa al tener una data entre cuatro a cinco años respecto de la apertura
del proceso, conforme al art. 16 del Decreto Supremo (DS) 23318-A de 3 de noviembre de 1992,
toda vez que, no existe causal para la interrupción de la prescripción, debido a que el proceso
anterior había sido anulado, por consiguiente el Auto de 8 de abril de 2010, sería ineficaz para
interrumpirla, petición en la cual en ningún momento se refirió a que las denuncias hayan sido
anuladas o desaparecidas, sino por la data y el tiempo que se habrían producido los hechos; por
Resolución de 6 de septiembre de 2013 y la complementación de 10 de ese mes y año, fue
rechazada. Tramitado el proceso administrativo, la Autoridad Sumariante II, Wendy Joanna Morales
Álvarez, emitió la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 de 30 de septiembre de 2013,
determinando responsabilidad administrativa en manifiesta afrenta al Estado Constitucional de
Derecho que rige el país, imponiéndole la sanción de destitución, habiendo interpuesto contra dicha
resolución recurso de revocatoria reiterando la prescripción de la responsabilidad administrativa,
alertando que el proceso estaría viciado de nulidad al haber la autoridad incorporado pruebas fuera
del plazo probatorio de diez días, por cuanto dicho plazo, habría concluido el 11 de septiembre de
ese año, al haber sido notificada el 28 de agosto de ese año, con el Auto de 19 de igual mes y año,
que no se le permitió hacer comparecer a sus testigos, vulnerándose el derecho de presentar las
pruebas de descargo y cada una de las denuncias y hechos motivos de su procesamiento, validando
las pruebas de cargo, lesionándose las garantías de un debido proceso, transparencia e
imparcialidad, ignorando los preceptos legales y fundamentos jurisprudenciales y doctrinales, sin
compulsar y valorar la prueba de descargo presentada mediante memoriales de 11 y 24 de
septiembre de 2013, lo cual vulnera el principio del iura novit curia, puesto que los demandados, al
no haber resuelto de manera favorable la excepción de prescripción de responsabilidad
administrativa y por el contrario, haber rechazado sin la debida fundamentación ni motivación,
habrían transgredido los principios de legalidad, seguridad jurídica y fundamentación de
resoluciones, vinculados al derecho del debido proceso al no haber valorado tanto la fase sumarial
como en la impugnación de manera integral las pruebas de cargo y de descargo ni haber asignado un
valor probatorio específico a cada una de ellas, tampoco se habría establecido un nexo de causalidad
entre las denuncias de los supuestos de hecho correspondiente a las normas acusadas de
transgredidas y su correspondencia con la sanción determinada, prescindiendo y/o vulnerando el
derecho a la presunción de inocencia y defensa, conforme los arts. 116 y 119 de la Constitución
Política del Estado (CPE), no haber resuelto de manera motivada ni fundamentada cada uno de los
puntos respecto a la excepción de prescripción, vulnerando el principio de impugnación vinculado al
debido proceso.

Finalmente señala que, agotada la vía administrativa y no existiendo otra vía legal para lograr el
restablecimiento de sus derechos, amparada en los arts. 128 y 129 de la Ley Fundamental; y, 51 y ss.
del Código Procesal Constitucional (CPCo) interpone la acción de amparo constitucional contra las
autoridades antes mencionadas.

I.1.2. Derechos y garantías supuestamente vulnerados

La accionante alega la vulneración de sus derechos y garantías a la presunción de inocencia, igualdad


jurídica, debido proceso en sus componentes de fundamentación de las resoluciones, impugnación,
imparcialidad, legalidad, seguridad jurídica, inadecuada interpretación de legalidad ordinaria, falta
de valoración de la prueba, al trabajo y la defensa así como el principio de reformatio in peius,
previsto por los arts. 14, 46, 48, 49, 109, 115, 116, 118, 119, 178, 180 y 203 de la CPE y 8 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
I.1.3. Petitorio

Solicita se conceda la tutela y se disponga: a) La nulidad del Auto de 6 de septiembre de 2013 y su


complementario de 10 de septiembre del mismo año, ordenando se emita uno nuevo; y, b) Se
condene en costas a los demandados.

[Link] y Resolución del Tribunal de garantías

Efectuada la audiencia pública el 13 de octubre de 2014, cursante de fs. 330 a 331, se produjeron los
siguientes hechos:

I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

El abogado de la accionante, se ratificó en el contenido íntegro de la demanda, y refirió que por


concurso de méritos y debido a su desempeño como reconocimiento a su capacidad profesional el
año 2008, fue nombrada Jefa del Servicio de Anestesiología siendo destacada y reconocida su labor
por la sociedad, sin embargo, dicha labor necesitaba del apoyo, lo que generó desavenencia de parte
del personal, quienes empezaron con la venganza aprovechando del poder.

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas

Los demandados, Ricardo Antezana Arze y Wendy Joanna Morales Álvarez, Director y Autoridad
Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, en informe escrito de fs. 252 a 261 vta.,
manifestaron que: 1) La accionante señala como derechos vulnerados el debido proceso en sus
diversos componentes como ser, los principios de la seguridad jurídica, legalidad, fundamentación
de resoluciones, impugnaciones e interpretación de la legalidad ordinaria respecto al debido proceso
con referencia a la prescripción del proceso administrativo interno pidiendo que en revisión se
valore nuevamente la prueba del proceso administrativo interno y la vulneración de derechos y
garantías constitucionales de presunción de inocencia, igualdad jurídica, derecho al trabajo, derecho
a la defensa, debido proceso en su componente de fundamentación de las resoluciones, inadecuada
interpretación de la legalidad ordinaria, falta de valoración de la prueba indicando que estos serían
actos ilegales e indebidos por cuanto vulnera la Constitución Política del Estado; 2) El proceso
administrativo interno realizado contra Rosa Emilia Carvallo Rojas, se efectuó “una reforma en
perjuicio” (sic), en razón a que estaría prohibido que al recurrente se le imponga una sanción más
grave que aquella que le ha sido dada en instancia, puesto que en el proceso anulado la sanción
habría sido de treinta días de suspensión sin goce de haberes y al presente se le sancionaría con la
destitución, aspectos que no tendrían asidero formal, material ni legal y que prescindiría de toda
lógica jurídica de derecho constitucional; 3) Respecto a la prescripción señalan que la accionante
invoca una prescripción que no existe ni nunca existió, habiéndose emitido una resolución
debidamente fundamentada explicándosele por qué no procedería, pretendiendo invocar
Sentencias Constitucionales que nada tienen que ver con el presente caso; 4) Toda vez que, el 16 de
febrero de 2011, la acción de amparo constitucional interpuesto por Emilia Rosa Carvallo Rojas
contra el SEDES de Cochabamba, fue procedente en parte, solo con relación a la Autoridad
Sumariante, Luis Rivera Arauco sin haberse ingresado al análisis de fondo del proceso, si no la falta
de motivación y fundamentación, iniciándose nuevamente el proceso desde fojas cero el 8 de agosto
de 2011, por el sumariante Waldo Sejas Cayetano, siendo notificada personalmente con dicha
Resolución el 10 de ese mes y año, y la denuncia más antigua del proceso sería de noviembre del
2009 y hasta el 8 de agosto de 2011, todavía no habrían transcurrido los dos años, aspecto que sería
corroborado por la Resolución Administrativa de Recurso Jerárquico 02/2014 de 22 de julio y lo
dispuesto por el Reglamento de Responsabilidad por la Función Pública aprobado por el DS 26237 de
22 de junio de 2001, modificado del DS 23318-A, en su art. 16, pues se habría iniciado nuevamente
proceso administrativo interno el 8 de abril de 2011, e interrumpiéndose el plazo para que opere la
prescripción el 8 de agosto de dicho año, hace mención a las SSCC 1811/2011-R de 7 de noviembre,
0089/2010-R; 0083/2010-R; 0040/2010-R; 0055/2010-R y 0025/2010-R, indicando que el presente
caso no ingresa ni en las salvedades de los puntos a) ni b) expresadas en dichas Sentencias
Constitucionales, toda vez que no se habría apartado de la razonabilidad y equidad previsibles para
decidir, es más la Resolución Final del Sumario, expondría los motivos por los cuales la Autoridad
Sumariante II habría tomado la decisión, realizando la valoración de las pruebas aportadas por
procesada, concediendo en todo momento sus peticiones, pues incluso se la había cambiado de
horario y lugar de trabajo, tal y como había solicitado por nota de 3 de septiembre de 2013, en
resguardo del debido proceso y proveer un clima para una investigación imparcial y transparente,
otorgándole las mejores condiciones para asumir su defensa por lo que no podía admitir que dentro
el proceso administrativo interno no hubo razonabilidad ni equidad; 5) En cuanto a la falta de
motivación, la supuesta inadecuada valoración probatoria y la reclamación de una imposición de una
sanción injustificada, señalan que la Autoridad Sumariante II, en la Resolución Final del Sumario,
desarrolló una relación de los hechos investigados, valorando cada uno de los memoriales
presentados por la accionante de manera amplia y desarrollada y realizando un análisis y valoración
de las denuncias que motivaron el inicio de la causa; asimismo, la Resolución de Recurso Jerárquico
habría dado respuesta a todas las dudas de la parte procesada desarrollando de manera detallada el
porqué de cada punto, haciendo un análisis minucioso de cada una de las pruebas otorgando un
valor a cada hecho; consiguientemente, la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13, la
Resolución Administrativa de Revocatoria 18/13 y la Resolución Administrativa de Recurso
Jerárquico 02/2014, han sido emitidas de manera motivada y fundamentada suficientemente; por lo
que, de ninguna manera podría pretenderse que exista falta de motivación, pues se habría dado
cumplimiento a la SCP 1335/2012, que conformó el fallo emitido por la Sala Penal Segunda del
Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba; 6) Respecto a la destitución de la accionante
como servidora pública del Complejo Hospitalario Viedma, señalan que la misma no merece ser
digna de confianza para tener en sus manos la vida de los pacientes del señalado Nosocomio, porque
prevalecerían sus afectos y desafectos personales a su responsabilidad como médica, la cual tiene
problemas con todos los médicos y enfermeras del Hospital; 7) Con referencia a la reclamación de la
accionante de la reforma en perjuicio, manifiestan que cuando el Tribunal Constitucional se refiere:
“anulando obrados (…)hasta el auto de apertura del Sumario de fecha 08 de abril de 2010 incluso”
(sic), conlleva a la convicción de la no existencia de la Resolución del recurso jerárquico del SEDES
que sanciona a la accionante con treinta días de suspensión sin goce de haberes; por cuanto ha sido
anulada, por lo que las únicas resoluciones debidamente fundamentadas y motivadas que se
debieran tomar en cuenta son las del proceso administrativo interno tramitado en el Complejo
Hospitalario Viedma, aperturado mediante Resolución Administrativa de Apertura de Proceso
Administrativo Interno 07/13, a la cual se pronunció la sanción de destitución, emitida por la
Autoridad Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma mediante Resolución Administrativa Final
del Sumario 16/13, Resolución Administrativa de Revocatoria 18/13, ambas conformadas por la
Resolución Administrativa de Recurso Jerárquico 02/2014, emitida por el Director del indicado
Complejo, por lo tanto no existiría ninguna sanción emitida en el proceso sumario administrativo
llevado a cargo de la Autoridad Sumariante II del referido nosocomio que sea menor a la destitución,
lo que conllevaría a la plena convicción de la no existencia de reforma en perjuicio; y, 8) Respecto a
que este proceso ha sido tramitado de manera discrecional tanto por la Autoridad Sumariante II
como por la autoridad jerárquica, en el entendido de que debería habérsele dado como sanción la
multa del 20% de su sueldo por ser de menor gravedad y no de destitución, indican que lo único que
persigue la accionante es hacer incurrir en error a este Tribunal, puesto que si se ha tomado la
decisión de destituir a Emilia Rosa Carvallo Rojas, no sería únicamente por su conducta agresiva y
problemática, si no por el hecho de que sus actos habrían llevado inclusive a poner en peligro la vida
de los pacientes, lo cual se habría compulsado de manera motivada y fundamentada en la
Resolución Jerárquica 02/2014, pues se estaría vulnerando el sagrado derecho a la vida consagrada
por la Constitución Política del Estado, por lo que solicitan se deniegue la tutela solicitada con costas
y multas.

I.2.3. Resolución

La Sala Penal Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, constituida en


Tribunal de garantías, mediante Resolución de 13 de octubre de 2014, cursante de fs. 332 a 337,
concedió en parte la tutela solicitada, y en consecuencia anuló la Resolución Administrativa Final del
Sumario 16/13, Resolución del Recurso de Revocatoria 18/13 y Resolución de Recurso Jerárquico
02/2014, disponiendo que: La Autoridad Sumariante II, a la brevedad posible emita nueva resolución
debidamente fundamentada tomando en cuenta los lineamientos expuestos en la presente
resolución, enmarcando su actuación a futuro en los valores supremos, principios fundamentales,
derechos y garantías constitucionales; sin daños ni perjuicios por ser excusable. Fallo que fue
emitido con los siguientes fundamentos: i) En el proceso administrativo interno, que se siguió contra
Emilia Rosa Carvallo Rojas, se vulneró el derecho al debido proceso en sus elementos de motivación
de las resoluciones; toda vez que, la autoridad sumariante, por Resolución Administrativa Final del
Sumario 16/13, determinó la existencia de responsabilidad administrativa contra ésta, imponiéndole
la sanción de destitución sin ninguna fundamentación ni señalar la falta cometida por la accionante
en el cumplimiento de sus funciones; ii) Por otro lado la Resolución de Recurso Jerárquico 02/2014,
incurre en la misma omisión de valoración de la prueba, al convalidar del inferior respecto al
cumplimiento de las reglas del debido proceso, respecto a la fundamentación probatoria, al
convalidar tal omisión al señalar que dicha Autoridad hizo una valoración de las pruebas de cargo y
descargo producidas en el término de prueba, habiendo reproducido parte de la resolución
administrativa final sin examinar de manera minuciosa la Resolución del Recurso de Revocatoria
18/13, cuestionada en el recurso jerárquico; iii) Por Resolución del Recurso de Revocatoria 18/13, la
Autoridad Sumariante II, resolvió ratificar la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13, sin
pronunciarse sobre el punto de prescripción al cual se ha hecho referencia, limitándose a señalar
que no correspondía entrar a mayor abundamiento toda vez que ese punto ya había sido resuelto en
la etapa sumarial, vulnerándose el derecho a la motivación de las resoluciones, con la que cuenta la
parte accionante; y, iv) Finalmente, al solicitar la accionante que se deje sin efecto el Auto de 6 de
septiembre de 2013 y complementario de 10 de igual mes y año, que rechaza la excepción de la
responsabilidad administrativa y además al solicitar que se anule todo el proceso, esta solicitud no
resulta procedente, toda vez que la acción de amparo constitucional no es un medio alternativo,
sustitutivo, complementario o una instancia adicional a la cual la parte accionante puede acudir para
revertir la decisión asumida en el proceso administrativo; agregan que dicha acción, ha sido
instituida como un recurso extraordinario que otorga protección inmediata contra los actos ilegales
y las omisiones indebidas de funcionarios o particulares que restrinjan, supriman o amenacen
restringir o suprimir derechos y garantías fundamentales de las personas reconocidos por la
Constitución Política del Estado y las leyes, siempre que no hubiere otro medio o recurso legal para
dicha protección.

II. CONCLUSIONES

Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se concluye lo siguiente:

II.1. Por Resolución de 8 de abril de 2010, emitida por la Autoridad Sumariante del SEDES
de Cochabamba y Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, dispusieron el inicio del proceso
administrativo interno contra Emilia Rosa Carvallo Rojas, por constituirse los documentos adjuntos
en indicios de contravención a normas que rigen el desempeño de funcionarios (fs. 45 y vta.).
II.2. Mediante Resolución Administrativa de Apertura de Proceso Administrativo Interno 07/13
de 11 de julio de 2013, Wendy Joanna Morales Álvarez, Autoridad Sumariante II del Complejo
Hospitalario Viedma, dispuso: a) Dejar sin efecto los actuados realizados por el Ex sumariante
Waldo Sejas Cayetano, realizado antes del pronunciamiento del Tribunal Constitucional
Plurinacional; y, b) Disponer la organización de proceso administrativo interno contra la médica
anestesióloga Emilia Rosa Carvallo Rojas en su calidad de servidora pública del Complejo Hospitalario
Viedma, por presumirse la existencia de indicios de contravención a normas que regulan la conducta
funcionaria dentro del desempeño (fs. 46 a 48).

II.3. A través de la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 de 30 de septiembre, se


declaró la existencia de responsabilidad administrativa contra Emilia Rosa Carvallo Rojas, que
determinó se deje constancia y registro de la existencia de responsabilidad administrativa contra la
accionante, a quien se le impuso la sanción de destitución de la antes nombrada, la misma que se
haría efectiva desde que la presente sanción se encuentre ejecutoriada (fs. 66 a 76).

II.4. Rosa Emilia Carvallo Rojas, por escrito de 15 de octubre de 2013, presentó recurso de
revocatoria; asimismo, por escrito de 22 de igual mes y año, en la vía de revocatoria, solicitó nulidad
de resolución, mereciendo la Resolución del Recurso de Revocatoria 18/13 de 25 de octubre de
2013, mediante el cual la Autoridad Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, ratificó la
Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 de 30 de septiembre de 2013 en todas sus partes
y consecuencia jurídica (fs. 77 a 90).

II.5. Por memorial de 8 de noviembre de 2013, fs. 91 a 99, Emilia Rosa Carvallo Rojas, presentó
recurso jerárquico contra Resolución del Recurso de Revocatoria 18/13, mereciendo la Resolución
de Recurso Jerárquico 02/2014 de 22 de julio, mediante el cual Ricardo Antezana Arze, Director del
Complejo Hospitalario Viedma, confirmó en todas sus partes y consecuencias jurídicas de la
Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 y la Resolución de Revocatoria 18/13, emitida por
Wendy Joanna Morales Álvarez, en calidad de Autoridad Sumariante II Complejo Hospitalario
Viedma, en el que dispuso el cumplimiento de la sanción establecida previa notificación personal a la
parte procesada.

III. FUNDAMENTOS JURIDÍCOS DEL FALLO

La accionante alega la vulneración de sus derechos y garantías derechos y garantías a la presunción


de inocencia, igualdad jurídica, debido proceso en sus componentes de fundamentación de las
resoluciones, impugnación, imparcialidad, legalidad, seguridad jurídica, inadecuada interpretación
de legalidad ordinaria, falta de valoración de la prueba, al trabajo y la defensa así como el principio
de reformatio in peius, al no valorar de manera integral la prueba aportada de cargo y de descargo,
tanto en el proceso administrativo interno como en el recurso de revocatoria, y no haberle asignado
un valor probatorio específico a cada una de ellas ni establecer el nexo de causalidad entre las
denuncias y los supuestos hechos correspondientes a las normas acusadas de vulneradas y su
correspondencia con la sanción de destitución determinada, prescindiendo del derecho a la
presunción de inocencia y de aplicación en caso de duda de la norma más favorable.

Corresponde en consecuencia dilucidar si tales extremos son evidentes a fin que la tutela solicitada
sea concedida o denegada.

III.1. El debido proceso, configuración, alcance y ámbito de protección

El Tribunal Constitucional, a través de la SCP 1330/2012 de 19 de septiembre señaló: “El derecho al


debido proceso, es de aplicación inmediata, vincula a las autoridades judiciales o administrativas y
constituye una garantía de legalidad procesal previsto por el constituyente, para proteger derechos
a la tutela judicial efectiva, a la garantía de certeza e intangibilidad de resoluciones judiciales a la
debida fundamentación de las resoluciones judiciales, a una justicia en igualdad de condiciones y
oportunidades, a la defensa, al principio de la seguridad jurídica, entre otros; hace al cumplimiento
del conjunto de condiciones y requisitos en el trámite de los procesos observando procedimientos,
como la SC 0160/2010-R de 17 de mayo, que precisa: 'El debido proceso, está reconocido
constitucionalmente como derecho y garantía jurisdiccional a la vez, por los arts. [Link] y 117.I de la
Constitución Política del Estado vigente (CPE) -art. [Link] de la CPEabrg-, y como derecho humano por
los arts. 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica y
14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y ya fue desarrollado y entendido por este
Tribunal como el derecho de toda persona a un proceso justo y equitativo, en el que sus derechos se
acomoden a lo establecido por disposiciones jurídicas generales aplicables a todos aquellos que se
hallen en una situación similar; es decir, comprende el conjunto de requisitos que deben observarse
en las instancias procesales, a fin de que las personas puedan defenderse adecuadamente ante
cualquier tipo de acto emanado del Estado que pueda afectar esos derechos reconocidos por la
Constitución Política del Estado así como los Convenios y Tratados Internacionales'”.

En similar sentido y efectuando un análisis más amplio al respecto, la SC 0448/2011-R de 18 de


abril, definió, al debido proceso: “…como derecho fundamental de los justiciables, un principio
procesal y una garantía de la administración de justicia. De esa triple dimensión, se desprende el
debido proceso como derecho fundamental autónomo y como derecho fundamental indirecto o
garantía, que a decir de Carlos Bernal Pulido en: El Derecho de los Derechos: 'El derecho
fundamental al debido proceso protege las facultades del individuo para participar en los
procedimientos del Estado constitucional democrático y el ejercicio dentro del marco de dichos
procedimientos de las facultades de hacer argumentaciones, afirmaciones, aportar pruebas, y las
capacidades de rebatir los argumentos de los demás y de autocriticarse (…) es un mecanismo para la
protección de otros derechos fundamentales en el estado democrático. El respeto a los debidos
procesos garantiza en la democracia el respeto a la libertad, la igualdad, los derechos políticos o de
participación y los derechos sociales'.

Esa doble naturaleza de aplicación y ejercicio del debido proceso, es parte inherente a la actividad
procesal, tanto judicial como administrativa, pues nuestra Ley Fundamental instituye al debido
proceso como:

i) Derecho fundamental: Destinado para proteger al ciudadano de los posibles abusos de las
autoridades, originado no sólo en actuaciones u omisiones procesales, sino también en las
decisiones que adopten a través de las distintas resoluciones dictadas para dirimir situaciones
jurídicas o administrativas y que afecten derechos fundamentales, constituyéndose en el
instrumento de sujeción de las autoridades a las reglas establecidas por el ordenamiento jurídico.

ii) Garantía jurisdiccional: Asimismo, constituye una garantía al ser un medio de protección de otros
derechos fundamentales que se encuentran contenidos como elementos del debido proceso como
la motivación de las resoluciones, la defensa, la pertinencia, la congruencia de recurrir, entre otras, y
que se aplican a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas, constituyendo las distintas
garantías jurisdiccionales inherentes al debido proceso, normas rectoras a las cuales deben sujetarse
las autoridades pero también las partes intervinientes en el proceso en aplicación y resguardo del
principio de igualdad”.

Asimismo, conviene resaltar que de acuerdo al contenido del art. 178.I de la CPE, el debido proceso
se constituye también en un principio que rige a la administración de justicia ordinaria; en tal
sentido, deberá concebírselo como un ideal orientador en la estructuración del Órgano Judicial
respecto a sus competencias y al establecimiento de procedimientos que aseguren entre otras
cosas, el ejercicio del derecho a la defensa; sin embargo, no podemos apartarnos de su verdadera
esencia que se trasunta en la obligatoriedad impuesta a los administradores de justicia de asegurar y
garantizar la emisión de decisiones correctas, razonables e imparciales que, enmarcadas dentro de
los cánones legales, materialicen el mayor fin del Estado: construir una sociedad justa y armoniosa
para vivir bien (arts. [Link] y 9.I de la CPE).

Entonces, a partir de la interpretación sistemática, axiológica y teleológica de los arts. [Link]; 117.I y
II; y 180 en relación al art. 13 de la CPE, se concluye que el debido proceso, constituido en la mayor
garantía constitucional de la administración de justicia, lleva inmerso en su núcleo una gran cantidad
de derechos: a) Derecho a la defensa; b) Derecho al juez natural; c) Garantía de presunción de
inocencia; d) derecho a ser asistido por un traductor o intérprete; e) Derecho a un proceso público;
f) Derecho a la conclusión del proceso dentro de un plazo razonable; g) Derecho a recurrir; h)
Derecho a la legalidad de la prueba; i) Derecho a la igualdad procesal de las partes; j) Derecho a no
declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable; k) Derecho a la congruencia entre acusación y
condena, de donde se desprende el derecho a una debida fundamentación y motivación de los fallos
judiciales; l) La garantía del non bis in idem; ll) Derecho a la valoración razonable de la prueba;
m) Derecho a la comunicación previa de la acusación; n) Concesión al inculpado del tiempo y los
medios para su defensa; o) Derecho a la comunicación privada con su defensor; y, p) Derecho a que
el Estado le otorgue un defensor cuando el imputado no tuviere medios o no nombrare un defensor
particular; debe tomarse en cuenta que, el cúmulo de derechos previamente enumerados, no se
constituyen en un parámetro limitativo del campo de protección que abarca el debido proceso, sino
que permiten establecer el contenido expansivo de aquellos otros derechos que en el tiempo, y de
acuerdo a las nuevas necesidades de la sociedad cambiante, puedan desprenderse de ellos.

III.2. Valoración de la prueba

La consolidada jurisprudencia constitucional, estableció a través de diferentes fallos que la


valoración del acervo probatorio, constituía una facultad privativa de la justicia ordinaria y que por
ende, la jurisdicción constitucional, no podía interferir en la función propia de los órganos
jurisdiccionales ordinarios, así, mediante la SC 1237/2004-R de 3 de agosto, señaló que:“...el amparo
constitucional (...) no es un recurso ordinario que forma parte de los procesos judiciales o
administrativos previstos por la legislación ordinaria; por lo mismo, el amparo constitucional no
puede ser utilizado por las partes que intervienen en un proceso judicial como una vía para exigir
que la jurisdicción constitucional revise si la decisión adoptada por la autoridad judicial tiene signos
de incoherencia en su estructura de los fundamentos jurídicos, si la interpretación de las normas
aplicables al caso concreto es correcta o si la prueba fue debidamente valorada o no; pues cabe
aclarar que la jurisdicción constitucional, sólo revisará una decisión judicial cuando existan
evidencias materiales de que se vulneraron los derechos fundamentales o garantías
constitucionales”, estableciendo así que, si bien la jurisdicción constitucional se encuentra impedida
de realizar la valoración de pruebas dentro de un proceso, tiene la obligación de verificar si en la
tarea valorativa de los elementos probatorios existió ausencia de razonabilidad y equidad, o bien,
una actitud omisiva en esta tarea, ya sea parcial o total; o finalmente, si se le dio un valor diferente
al medio probatorio al que posee en realidad, distorsionando la realidad y faltando al principio de
rango constitucional, como es la verdad material; pero en ningún caso podrá pretender sustituir a la
jurisdicción ordinaria, examinando directamente la misma o volviendo a valorarla, usurpando una
función que no le está conferida ni legal ni constitucionalmente.

En este contexto, fue el propio Tribunal Constitucional que estableció ciertas reglas y subreglas,
autorestricciones de la jurisdicción constitucional que devienen del principio de separación y
distribución de funciones, que impiden la injerencia de la jurisdicción constitucional en la función
asignada a la jurisdicción ordinaria, y que debían ser cumplidas por la parte accionante como
requisito previo para su consideración; así, con referencia a la valoración de la prueba, mediante la
SCP 1916/2012 de 12 de octubre, se estableció que: “…por regla general, la jurisdicción
constitucional está impedida de ingresar a valorar la prueba, por ser una atribución conferida
privativa y exclusivamente a las autoridades jurisdiccionales o administrativas; empero, tiene la
obligación de verificar si en dicha labor: 1) Las autoridades no se apartaron de los marcos legales de
razonabilidad y equidad; 2) No omitieron de manera arbitraria la consideración de ellas, ya sea
parcial o totalmente; y, 3) Basaron su decisión en una prueba inexistente o que refleje un hecho
diferente al utilizado como argumento. Claro está que además de ello, en cualquier caso, se debe
demostrar la lógica consecuencia de que su incumplimiento ocasionó lesión de derechos
fundamentales y/o garantías constitucionales al afectado; lo que se traduce en relevancia
constitucional…

Para que el Tribunal pueda ingresar al análisis de la valoración de la prueba, la ya citada SC


0965/2006-R estableció que la parte procesal que se considere agraviada con los resultados de la
apreciación efectuada dentro de un proceso judicial o administrativo, debe invocar la lesión a sus
derechos fundamentales y expresar: 'Por una parte, qué pruebas (señalando concretamente) fueron
valoradas apartándose de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsibles para decidir; o,
cuáles no fueron recibidas, o habiéndolo sido, no fueron producidas o compulsadas…'

Asimismo, es imprescindible también, que el recurrente señale en qué medida, en lo conducente,


dicha valoración cuestionada de irrazonable de inequitativa o que no llegó a practicarse, no obstante
haber sido oportunamente solicitada, tiene incidencia en la Resolución final; por cuanto, no toda
irregularidad u omisión procesal en materia de prueba (referida a su admisión, a su práctica, a su
valoración, etc.) causa por sí misma indefensión material constitucionalmente relevante,
correspondiendo a la parte recurrente, demostrar la incidencia en la Resolución final a dictarse, es
decir, que la Resolución final del proceso hubiera podido ser distinta de haberse practicado la
prueba omitida, o si se hubiese practicado correctamente la admitida, o si se hubiera valorado
razonablemente la compulsada…".

Dicho entendimiento, fue superado a través de la SCP 0410/2013 de 27 de marzo, que luego de un
análisis prolijo de la jurisprudencia existente, concluyó señalando que: “…las reglas y subreglas
contenidas en la doctrina de las auto restricciones de la jurisdicción constitucional, respecto al canon
de interpretación de la legalidad ordinaria, así como la valoración integral de la prueba, son
instrumentos al servicio de la persona que crea sus derechos vulnerados, que bien utilizados
redundará en una mejor comprensión del tema por parte de la jurisdicción constitucional y con ello
mayores posibilidades de concesión de la tutela requerida, por ello su buen uso deviene en una
ventaja procesal; mientras que para el Tribunal Constitucional Plurinacional, son herramientas de
verificación de la legalidad y constitucionalidad de las resoluciones judiciales; pero en ningún caso se
pueden aplicar para rechazar o denegar la activación de la jurisdicción constitucional por el sólo
hecho de no haber sido nombradas en el memorial de amparo”.

Consecuentemente, a partir de este entendimiento, aquellas reglas y subreglas,


jurisprudencialmente convertidas en requisitos de admisibilidad de la demanda de acción de amparo
constitucional, han sido eliminadas y estatuidas como medios exclusivos de la jurisdicción
constitucional para verificar el apego de los juzgadores ordinarios a aquellas en la emisión de sus
fallos.

III.3. De la fundamentación y motivación de las resoluciones como elemento del debido proceso

Sobre esta temática, la jurisprudencia constitucional, a través de la SCP 0450/2012 de 29 de


junio, señaló que: “…la garantía del debido proceso, comprende entre uno de sus elementos la
exigencia de la motivación de las resoluciones, lo que significa, que toda autoridad que conozca de
un reclamo, solicitud o que dicte una resolución resolviendo una situación jurídica, debe
ineludiblemente exponer los motivos que sustentan su decisión, para lo cual, también es necesario
que exponga los hechos establecidos, si la problemática lo exige, de manera que el justiciable al
momento de conocer la decisión del juzgador lea y comprenda la misma, pues la estructura de una
resolución tanto en el fondo como en la forma, dejará pleno convencimiento a las partes de que se
ha actuado no solo de acuerdo a las normas sustantivas y procesales aplicables al caso, sino que
también la decisión está regida por los principios y valores supremos rectores que rigen al juzgador,
eliminándose cualquier interés y parcialidad, dando al administrado el pleno convencimiento de que
no había otra forma de resolver los hechos juzgados sino de la forma en que se decidió”.

Al contrario, cuando aquella motivación no existe y se emite únicamente la conclusión a la que ha


arribado el juzgador, son razonables las dudas del justiciable en sentido de que los hechos no fueron
juzgados conforme a los principios y valores supremos; vale decir, no se le convence que ha actuado
con apego a la justicia, por lo mismo se le abren los canales que la Ley Fundamental le otorga para
que en búsqueda de la justicia, acuda a este Tribunal como contralor de la misma, a fin de que
dentro del proceso se observen sus derechos y garantías fundamentales, y así pueda obtener una
resolución que ordene la restitución de dichos derechos y garantías, entre los cuales, se encuentra la
garantía del debido proceso, que faculta a todo justiciable a exigir del órgano jurisdiccional a cargo
del juzgamiento una resolución debidamente fundamentada, así se ha entendido en varios fallos de
este Tribunal, entre ellos, la SC 0752/2002-R de 25 de junio, que ampliando el entendimiento de la
SC 1369/2001-R de 19 de diciembre, señaló lo siguiente: “…exige que toda Resolución sea
debidamente fundamentada. Es decir, que cada autoridad que dicte una Resolución debe
imprescindiblemente exponer los hechos, realizar la fundamentación legal y citar las normas que
sustenta la parte dispositiva de la misma. Que, consecuentemente cuando un Juez omite la
motivación de una Resolución, no sólo suprime una parte estructural de la misma, sino también en
los hechos toma una decisión de hecho no de derecho que vulnera de manera flagrante el citado
derecho que permite a las partes conocer cuáles son las razones para que se declare en tal o cual
sentido; o lo que es lo mismo cuál es la ratio decidendi que llevó al Juez a tomar la decisión”;
Asimismo la SCP 0067/2015-S2 de 3 de febrero, reiteró que: “Finalmente cabe señalar que la
motivación no implicará la exposición ampulosa de consideraciones y citas legales, sino que exige
una estructura de forma y de fondo. En cuanto a esta segunda, la motivación puede ser concisa pero
clara y satisfacer todos los puntos demandados, debiendo expresar el Juez sus convicciones
determinativas que justifiquen razonablemente su decisión en cuyo caso las normas del debido
proceso se tendrán por fielmente cumplidas. En sentido contrario, cuando la resolución aun siendo
extensa no traduce las razones o motivos por los cuales se toma una decisión, dichas normas se
tendrán por vulneradas.

La jurisprudencia señala que el debido proceso es de aplicación inmediata, vincula a todas las
autoridades judiciales, jurisdiccionales y administrativas, y constituye una garantía de legalidad
procesal prevista por el constituyente para proteger la libertad, la seguridad jurídica y la
fundamentación o motivación de las resoluciones judiciales o administrativas. Abarca un conjunto de
derechos y garantías mínimas que garantizan el diseño de los procedimientos judiciales y
administrativos, entre sus elementos se encuentra la fundamentación y motivación de las
resoluciones, a las que toda autoridad a cargo de un proceso está obligada a cumplir, no solamente a
efectos de resolver el caso sometido a su conocimiento, sino exponiendo de manera suficiente, las
razones que llevaron a tomar cierta decisión, así como las disposiciones legales que sustentan la
misma, es decir, debe llevar al convencimiento que se hizo justicia, tanto a las partes, abogados,
acusadores y defensores, así como a la opinión pública en general; de lo contrario, no sólo se
suprimiría una parte estructural de la resolución sino impediría que las partes del proceso conozcan
los motivos que llevaron a dicha autoridad a asumir una determinación, lo que no implica que dicha
motivación contenga una exposición ampulosa y sobrecargada de consideraciones y citas legales,
basta con que esta sea concisa pero clara y satisfaga todos los aspectos demandados”.

En relación a la garantía del debido proceso, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),
ha señalado que: “…no sólo es exigible a nivel judicial, sino también es de obligatorio cumplimiento
por toda autoridad que ejerza funciones de carácter jurisdiccional en sede administrativa”. En este
sentido ha indicado: “…De conformidad con la separación de los poderes públicos que existe en el
Estado de Derecho, si bien la función jurisdiccional compete eminentemente al Poder Judicial, otros
órganos o autoridades públicas pueden ejercer funciones del mismo tipo...”. Es decir, que cuando la
Corte se refiere al derecho de toda persona a ser oída por un “juez o tribunal competente” para la
“determinación de sus derechos”, esta expresión se refiere a cualquier autoridad pública, sea
administrativa, legislativa o judicial, que a través de sus resoluciones determine derechos y
obligaciones de las personas. Por la razón mencionada, esta Corte considera que cualquier órgano
del Estado que ejerza funciones de carácter materialmente jurisdiccional, tiene la obligación de
adoptar resoluciones apegadas a las garantías del debido proceso en los términos del art. 8 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.

III.4. Análisis del caso concreto

En este estado, corresponde establecer si los extremos demandados en la presente acción, se


encuentran o no dentro de los alcances de la acción de amparo constitucional a efecto de conceder
o denegar la tutela impetrada.

Conforme a ello, cabe referir que por Auto de 8 de abril de 2010, emitido por Luis Alberto Ribera
Arauco, Sumariante del SEDES de Cochabamba y Wendy Joanna Morales Álvarez, Autoridad
Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, dispusieron el inicio del proceso administrativo
interno contra la funcionaria Emilia Rosa Carvallo Rojas, por existir indicios de contravención a
normas que rigen el desempeño del funcionario.

Aquel proceso concluyó con la emisión de la Resolución Administrativa Final de Sumario de 16/13,
en la que se dispuso la sanción de destitución; determinación contra la que presentó recurso de
revocatoria que la confirmó.

En razón a ello, el 8 de noviembre de 2013, la accionante interpuso recurso jerárquico y por


Resolución de Recurso Jerárquico 02/2014 de 22 de julio, Ricardo Antezana Arze, Director del
Complejo Hospitalario Viedma de Cochabamba, dispuso la confirmación en todas sus partes, de la
Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 de 30 de septiembre de 2013 y Resolución
Administrativa 18/13 de 25 de octubre de 2013.

De los actos denunciados por la accionante, respecto a que los demandados, incurrieron en una
errónea valoración de los elementos probatorios tanto de cargo como de descargo, que vulneró el
principio del “iura novit curia”, además el principio de presunción de inocencia, igualdad jurídica,
debido proceso, fundamentación de resoluciones, impugnación, imparcialidad, legalidad, seguridad
jurídica, inadecuada interpretación de la legalidad ordinaria, falta de valoración de la prueba, el
derecho al trabajo y a la defensa en su principio de reformatio in peius.

De los antecedentes conocidos en esta jurisdicción constitucional, se tiene que dentro del proceso
administrativo interno iniciado contra Emilia Rosa Carvallo Rojas, la Autoridad Sumariante II, Wendy
Joanna Morales Álvarez, al dictar la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13, no valoró las
pruebas de descargo señaladas en el punto 2.1 y 2.2 de la Resolución antes mencionada, presentada
por la impetrante de tutela que derivó en la determinación de la existencia de responsabilidad
administrativa y por consiguiente la sanción de destitución de su fuente laboral, Resolución que no
señaló específicamente la falta que cometió la accionante en el ejercicio de sus funciones para que
amerite dicha sanción, incurriendo en falta de motivación, fundamentación y errónea valoración de
los medios probatorios.

En relación a la valoración de las pruebas, previo análisis de estos hechos, es preciso señalar que
sobre el mismo, la línea jurisprudencial relativa a la valoración de la prueba desarrollada en el
Fundamento Jurídico III.3 de esta Sentencia Constitucional Plurinacional, refiere inicialmente que
esta función valorativa, es una atribución privativa de la jurisdicción ordinaria en sus diferentes
instancias, no pudiendo por tal motivo la jurisdicción constitucional arrogarse la facultad de revisar
la valoración probatoria efectuada por las autoridades judiciales competentes; sin embargo, con la
finalidad de precautelar el respeto y vigencia de los derechos y garantías fundamentales de las
personas, se instituyeron dos únicos supuestos, respecto de los cuales se permite a la jurisdicción
que imparte este Tribunal, ingresar a realizar la valoración efectuada dentro de un proceso judicial;
el primer supuesto, cuando en la labor valorativa las autoridades jurisdiccionales se hubieren
apartado del procedimiento establecido, valorando arbitraria e irrazonablemente; es decir, exista un
apartamiento de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsibles para decidir; y el segundo,
que de forma arbitraria no se haya procedido a la valoración de la prueba; es decir, se la haya
omitido arbitrariamente; hecho que como consecuencia, apareje la lesión de derechos
fundamentales y garantías constitucionales.

Asimismo respecto a la falta de valoración de la prueba, por parte de las autoridades inferiores,
consignado en el recurso de acción de amparo constitucional, Emilia Rosa Carvallo Rojas refiere que
la Autoridad Sumariante II, no ha valorado en absoluto las pruebas de descargo que desvirtúan todas
y cada una de las denuncias y los hechos motivo de su procesamiento, sin percatarse que esa falta
de valoración, constituye un quebrantamiento de las formas esenciales del juicio e infracción de las
normas reguladoras de la Administrativa Final del Sumario 16/13; por ello, ante la omisión de la
autoridad sumariante proceden los recurso correspondientes como ser el de revocatoria y el
jerárquico, cuyo objeto es garantizar la pureza del procedimiento, al ser un medio para corregir las
desviaciones acontecidas en el proceso cuando inciden en las formas esenciales del proceso.
Asimismo refieren que la falta de que valoración probatoria provoca indefensión a las partes y
conlleva sanción de nulidad por vulneración a las garantías.

Esta jurisdicción constitucional concluye que esa omisión valorativa, constituye en definitiva, un
quebrantamiento de las formas esenciales del debido proceso e infracción de las normas
reguladoras de las decisiones judiciales, situación que sin lugar a dudas provoca indefensión a la
parte, en este caso en particular a la accionante, resultando la vía idónea para su reclamación, a
través de los recursos administrativos como son el de revocatoria y el jerárquico, por haberse
transgredido las formas esenciales del proceso, cuando la resolución o el auto recurrido hubiese sido
dictado faltando a alguna diligencia o trámite declarados esenciales.

En ese sentido, se tiene que la falta de valoración u omisión valorativa de las pruebas, vulnera entre
otros, el derecho al debido proceso, error formal que fue reclamado por la accionante, como así
también la falta o insuficiente fundamentación probatoria dará lugar a la existencia de un error
formal en el contenido y estructura de toda Resolución, dando lugar en consecuencia a su
impugnación por vía del recurso de revocatoria y posterior jerárquico, aspecto que se cumplió a
cabalidad al momento de plantear el indicado recurso de revocatoria, en el cual la accionante
denunció expresamente la falta de valoración y fundamentación probatoria, extremo que sin duda
se refiere a la omisión misma en la valoración de las pruebas de descargo, situación que repercute
en la esfera del debido proceso, como uno de sus elementos configurativos, lo que da lugar a la
interposición del recurso de revocatoria y posterior recurso jerárquico.

Sobre la falta de motivación y fundamentación, previamente a la consideración de lo mencionado en


este acápite, es necesario hacer notar que de acuerdo al entendimiento jurisprudencial desarrollado
en el Fundamento Jurídico III.4 de este fallo, que se refiere a la debida motivación y fundamentación
de las resoluciones, como un elemento del debido proceso, a través del cual, se exige de la autoridad
demandada, una exposición precisa de las argumentaciones pertinentes y razonables, en base a las
pruebas producidas, que conduzcan a establecer las decisiones respectivas, por lo que dicha
resolución carece de una suficiente y adecuada motivación en las resoluciones, efectivamente
vulnera los derechos al debido proceso, impidiendo que la tutela jurisdiccional administrativa sea
cierta, dando lugar a la arbitrariedad, aclarándose que la obligación de motivar las resoluciones, no
significa que las decisiones adoptadas necesariamente deban satisfacer al accionante; lo que sí es
trascendental, es que la decisión sea justificada.
En ese sentido, de una revisión de la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 de 30, así
como la Resolución de Revocatoria 18/13 y del Jerárquico 02/14, cuestionados por la parte
accionante, este Tribunal advierte que las mismas incumplen con los requerimientos exigidos por la
jurisprudencia constitucional referida, ya que hacen referencia a aspectos que no tienen relación
directa con la problemática, careciendo por consiguiente de la debida fundamentación exigida en
toda resolución que se realice un análisis del fondo de la cuestión principal; toda vez que, las
autoridades demandadas a fin de respaldar su resolución, efectuaron un relato general del
desarrollo del proceso sumario administrativo, omitiendo la consideración y estimación de las
pruebas señaladas por la accionante y en respaldo de sus resoluciones, se declaró la existencia de
responsabilidad administrativa contra la accionante imponiéndole la sanción de destitución;
situación que demuestra, que no se hizo siquiera una mención de esos elementos probatorios
identificados por los accionantes y menos mencionó cual sería la falta cometida por la misma en el
ejercicio de sus funciones, para que merezca la sanción impuesta, tornando el fallo emitido por las
autoridades demandadas, en infundado e inmotivado, pues uno de los elementos estructurales que
hacen a la debida fundamentación de las resoluciones, lo configura la exposición del criterio jurídico
y el valor legal que se le da a un determinado material probatorio, que sirva luego para fundar la
decisión asumida, aspectos que no se advierten que hubieren sido cumplidos por los demandados,
lo que deviene en una indebida fundamentación y motivación de la Resolución Administrativa Final
16/13.

Por lo expuesto, esta jurisdicción constitucional encuentra ciertos los cuestionamientos realizados
por la parte accionante, respecto a la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13
pronunciada por la Autoridad Sumariante II, situación que amerita la concesión de la tutela
solicitada, debiendo por tal motivo, corregirse la anormalidad denunciada sobre la falta de
fundamentación y motivación del indicado fallo y que fuera advertida por éste Tribunal.

Concluido el análisis jurídico-constitucional del caso venido en revisión, corresponde también


manifestar que, conforme se verificó, al ser ciertas y evidentes las lesiones denunciadas por la
accionante respecto a la vulneración de sus derechos y garantías al debido proceso, también se ha
lesionado los principios de seguridad jurídica, probidad y respeto a los derechos que si bien, por la
naturaleza jurídica de esta acción tutelar, estrictamente destinada a proteger derechos y no
garantías, ni principios no pueden ser reclamados directamente por esta vía, se subsumen a su
tutela; por cuanto dichos principios forman parte consistente de la administración de justicia y
constituyen pilares fundamentales de la aplicación del derecho, directa e indirectamente
establecidos como sustento axiológico del Estado Plurinacional de Bolivia.

En consecuencia, la situación planteada se encuentra dentro de las previsiones del art. 128 de la
CPE, por lo que el Tribunal de garantías, al conceder en parte la tutela solicitada, ha evaluado en
forma correcta los datos del proceso y las normas aplicables al mismo.
POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Segunda, en virtud de la autoridad que le confiere


la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia y el art. 12.7 de la Ley del Tribunal
Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve: CONFIRMAR la Resolución de 13 de octubre de
2014, cursante de fs. 332 vta. a 337, pronunciada por la Sala Penal Segunda del Tribunal
Departamental de Justicia de Cochabamba; y en consecuencia, CONCEDER la tutela solicitada; en la
forma dispuesta por el Tribunal de garantías.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.

Fdo. Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado


MAGISTRADO

Fdo. Dra. Mirtha Camacho Quiroga


MAGISTRADA

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