Amparo Constitucional 0467/2015-S2
Amparo Constitucional 0467/2015-S2
SALA SEGUNDA
Magistrado Relator: Dr. Juan Oswaldo Valencia Alvarado
Acción de amparo constitucional
Expediente: 08855-2014-18-AAC
Departamento: Cochabamba
En revisión la Resolución de 13 de octubre de 2014, cursante de fs. 332 a 337, pronunciada dentro
de la acción de amparo constitucional interpuesta por Emilia Rosa Carvallo Rojas contra Ricardo
Antezana Arze, Director; y, Wendy Joanna Morales Álvarez, Autoridad Sumariante II, ambos del
Complejo Hospitalario Viedma.
Finalmente señala que, agotada la vía administrativa y no existiendo otra vía legal para lograr el
restablecimiento de sus derechos, amparada en los arts. 128 y 129 de la Ley Fundamental; y, 51 y ss.
del Código Procesal Constitucional (CPCo) interpone la acción de amparo constitucional contra las
autoridades antes mencionadas.
Efectuada la audiencia pública el 13 de octubre de 2014, cursante de fs. 330 a 331, se produjeron los
siguientes hechos:
Los demandados, Ricardo Antezana Arze y Wendy Joanna Morales Álvarez, Director y Autoridad
Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, en informe escrito de fs. 252 a 261 vta.,
manifestaron que: 1) La accionante señala como derechos vulnerados el debido proceso en sus
diversos componentes como ser, los principios de la seguridad jurídica, legalidad, fundamentación
de resoluciones, impugnaciones e interpretación de la legalidad ordinaria respecto al debido proceso
con referencia a la prescripción del proceso administrativo interno pidiendo que en revisión se
valore nuevamente la prueba del proceso administrativo interno y la vulneración de derechos y
garantías constitucionales de presunción de inocencia, igualdad jurídica, derecho al trabajo, derecho
a la defensa, debido proceso en su componente de fundamentación de las resoluciones, inadecuada
interpretación de la legalidad ordinaria, falta de valoración de la prueba indicando que estos serían
actos ilegales e indebidos por cuanto vulnera la Constitución Política del Estado; 2) El proceso
administrativo interno realizado contra Rosa Emilia Carvallo Rojas, se efectuó “una reforma en
perjuicio” (sic), en razón a que estaría prohibido que al recurrente se le imponga una sanción más
grave que aquella que le ha sido dada en instancia, puesto que en el proceso anulado la sanción
habría sido de treinta días de suspensión sin goce de haberes y al presente se le sancionaría con la
destitución, aspectos que no tendrían asidero formal, material ni legal y que prescindiría de toda
lógica jurídica de derecho constitucional; 3) Respecto a la prescripción señalan que la accionante
invoca una prescripción que no existe ni nunca existió, habiéndose emitido una resolución
debidamente fundamentada explicándosele por qué no procedería, pretendiendo invocar
Sentencias Constitucionales que nada tienen que ver con el presente caso; 4) Toda vez que, el 16 de
febrero de 2011, la acción de amparo constitucional interpuesto por Emilia Rosa Carvallo Rojas
contra el SEDES de Cochabamba, fue procedente en parte, solo con relación a la Autoridad
Sumariante, Luis Rivera Arauco sin haberse ingresado al análisis de fondo del proceso, si no la falta
de motivación y fundamentación, iniciándose nuevamente el proceso desde fojas cero el 8 de agosto
de 2011, por el sumariante Waldo Sejas Cayetano, siendo notificada personalmente con dicha
Resolución el 10 de ese mes y año, y la denuncia más antigua del proceso sería de noviembre del
2009 y hasta el 8 de agosto de 2011, todavía no habrían transcurrido los dos años, aspecto que sería
corroborado por la Resolución Administrativa de Recurso Jerárquico 02/2014 de 22 de julio y lo
dispuesto por el Reglamento de Responsabilidad por la Función Pública aprobado por el DS 26237 de
22 de junio de 2001, modificado del DS 23318-A, en su art. 16, pues se habría iniciado nuevamente
proceso administrativo interno el 8 de abril de 2011, e interrumpiéndose el plazo para que opere la
prescripción el 8 de agosto de dicho año, hace mención a las SSCC 1811/2011-R de 7 de noviembre,
0089/2010-R; 0083/2010-R; 0040/2010-R; 0055/2010-R y 0025/2010-R, indicando que el presente
caso no ingresa ni en las salvedades de los puntos a) ni b) expresadas en dichas Sentencias
Constitucionales, toda vez que no se habría apartado de la razonabilidad y equidad previsibles para
decidir, es más la Resolución Final del Sumario, expondría los motivos por los cuales la Autoridad
Sumariante II habría tomado la decisión, realizando la valoración de las pruebas aportadas por
procesada, concediendo en todo momento sus peticiones, pues incluso se la había cambiado de
horario y lugar de trabajo, tal y como había solicitado por nota de 3 de septiembre de 2013, en
resguardo del debido proceso y proveer un clima para una investigación imparcial y transparente,
otorgándole las mejores condiciones para asumir su defensa por lo que no podía admitir que dentro
el proceso administrativo interno no hubo razonabilidad ni equidad; 5) En cuanto a la falta de
motivación, la supuesta inadecuada valoración probatoria y la reclamación de una imposición de una
sanción injustificada, señalan que la Autoridad Sumariante II, en la Resolución Final del Sumario,
desarrolló una relación de los hechos investigados, valorando cada uno de los memoriales
presentados por la accionante de manera amplia y desarrollada y realizando un análisis y valoración
de las denuncias que motivaron el inicio de la causa; asimismo, la Resolución de Recurso Jerárquico
habría dado respuesta a todas las dudas de la parte procesada desarrollando de manera detallada el
porqué de cada punto, haciendo un análisis minucioso de cada una de las pruebas otorgando un
valor a cada hecho; consiguientemente, la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13, la
Resolución Administrativa de Revocatoria 18/13 y la Resolución Administrativa de Recurso
Jerárquico 02/2014, han sido emitidas de manera motivada y fundamentada suficientemente; por lo
que, de ninguna manera podría pretenderse que exista falta de motivación, pues se habría dado
cumplimiento a la SCP 1335/2012, que conformó el fallo emitido por la Sala Penal Segunda del
Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba; 6) Respecto a la destitución de la accionante
como servidora pública del Complejo Hospitalario Viedma, señalan que la misma no merece ser
digna de confianza para tener en sus manos la vida de los pacientes del señalado Nosocomio, porque
prevalecerían sus afectos y desafectos personales a su responsabilidad como médica, la cual tiene
problemas con todos los médicos y enfermeras del Hospital; 7) Con referencia a la reclamación de la
accionante de la reforma en perjuicio, manifiestan que cuando el Tribunal Constitucional se refiere:
“anulando obrados (…)hasta el auto de apertura del Sumario de fecha 08 de abril de 2010 incluso”
(sic), conlleva a la convicción de la no existencia de la Resolución del recurso jerárquico del SEDES
que sanciona a la accionante con treinta días de suspensión sin goce de haberes; por cuanto ha sido
anulada, por lo que las únicas resoluciones debidamente fundamentadas y motivadas que se
debieran tomar en cuenta son las del proceso administrativo interno tramitado en el Complejo
Hospitalario Viedma, aperturado mediante Resolución Administrativa de Apertura de Proceso
Administrativo Interno 07/13, a la cual se pronunció la sanción de destitución, emitida por la
Autoridad Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma mediante Resolución Administrativa Final
del Sumario 16/13, Resolución Administrativa de Revocatoria 18/13, ambas conformadas por la
Resolución Administrativa de Recurso Jerárquico 02/2014, emitida por el Director del indicado
Complejo, por lo tanto no existiría ninguna sanción emitida en el proceso sumario administrativo
llevado a cargo de la Autoridad Sumariante II del referido nosocomio que sea menor a la destitución,
lo que conllevaría a la plena convicción de la no existencia de reforma en perjuicio; y, 8) Respecto a
que este proceso ha sido tramitado de manera discrecional tanto por la Autoridad Sumariante II
como por la autoridad jerárquica, en el entendido de que debería habérsele dado como sanción la
multa del 20% de su sueldo por ser de menor gravedad y no de destitución, indican que lo único que
persigue la accionante es hacer incurrir en error a este Tribunal, puesto que si se ha tomado la
decisión de destituir a Emilia Rosa Carvallo Rojas, no sería únicamente por su conducta agresiva y
problemática, si no por el hecho de que sus actos habrían llevado inclusive a poner en peligro la vida
de los pacientes, lo cual se habría compulsado de manera motivada y fundamentada en la
Resolución Jerárquica 02/2014, pues se estaría vulnerando el sagrado derecho a la vida consagrada
por la Constitución Política del Estado, por lo que solicitan se deniegue la tutela solicitada con costas
y multas.
I.2.3. Resolución
II. CONCLUSIONES
Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se concluye lo siguiente:
II.1. Por Resolución de 8 de abril de 2010, emitida por la Autoridad Sumariante del SEDES
de Cochabamba y Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, dispusieron el inicio del proceso
administrativo interno contra Emilia Rosa Carvallo Rojas, por constituirse los documentos adjuntos
en indicios de contravención a normas que rigen el desempeño de funcionarios (fs. 45 y vta.).
II.2. Mediante Resolución Administrativa de Apertura de Proceso Administrativo Interno 07/13
de 11 de julio de 2013, Wendy Joanna Morales Álvarez, Autoridad Sumariante II del Complejo
Hospitalario Viedma, dispuso: a) Dejar sin efecto los actuados realizados por el Ex sumariante
Waldo Sejas Cayetano, realizado antes del pronunciamiento del Tribunal Constitucional
Plurinacional; y, b) Disponer la organización de proceso administrativo interno contra la médica
anestesióloga Emilia Rosa Carvallo Rojas en su calidad de servidora pública del Complejo Hospitalario
Viedma, por presumirse la existencia de indicios de contravención a normas que regulan la conducta
funcionaria dentro del desempeño (fs. 46 a 48).
II.4. Rosa Emilia Carvallo Rojas, por escrito de 15 de octubre de 2013, presentó recurso de
revocatoria; asimismo, por escrito de 22 de igual mes y año, en la vía de revocatoria, solicitó nulidad
de resolución, mereciendo la Resolución del Recurso de Revocatoria 18/13 de 25 de octubre de
2013, mediante el cual la Autoridad Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, ratificó la
Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 de 30 de septiembre de 2013 en todas sus partes
y consecuencia jurídica (fs. 77 a 90).
II.5. Por memorial de 8 de noviembre de 2013, fs. 91 a 99, Emilia Rosa Carvallo Rojas, presentó
recurso jerárquico contra Resolución del Recurso de Revocatoria 18/13, mereciendo la Resolución
de Recurso Jerárquico 02/2014 de 22 de julio, mediante el cual Ricardo Antezana Arze, Director del
Complejo Hospitalario Viedma, confirmó en todas sus partes y consecuencias jurídicas de la
Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13 y la Resolución de Revocatoria 18/13, emitida por
Wendy Joanna Morales Álvarez, en calidad de Autoridad Sumariante II Complejo Hospitalario
Viedma, en el que dispuso el cumplimiento de la sanción establecida previa notificación personal a la
parte procesada.
Corresponde en consecuencia dilucidar si tales extremos son evidentes a fin que la tutela solicitada
sea concedida o denegada.
Esa doble naturaleza de aplicación y ejercicio del debido proceso, es parte inherente a la actividad
procesal, tanto judicial como administrativa, pues nuestra Ley Fundamental instituye al debido
proceso como:
i) Derecho fundamental: Destinado para proteger al ciudadano de los posibles abusos de las
autoridades, originado no sólo en actuaciones u omisiones procesales, sino también en las
decisiones que adopten a través de las distintas resoluciones dictadas para dirimir situaciones
jurídicas o administrativas y que afecten derechos fundamentales, constituyéndose en el
instrumento de sujeción de las autoridades a las reglas establecidas por el ordenamiento jurídico.
ii) Garantía jurisdiccional: Asimismo, constituye una garantía al ser un medio de protección de otros
derechos fundamentales que se encuentran contenidos como elementos del debido proceso como
la motivación de las resoluciones, la defensa, la pertinencia, la congruencia de recurrir, entre otras, y
que se aplican a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas, constituyendo las distintas
garantías jurisdiccionales inherentes al debido proceso, normas rectoras a las cuales deben sujetarse
las autoridades pero también las partes intervinientes en el proceso en aplicación y resguardo del
principio de igualdad”.
Asimismo, conviene resaltar que de acuerdo al contenido del art. 178.I de la CPE, el debido proceso
se constituye también en un principio que rige a la administración de justicia ordinaria; en tal
sentido, deberá concebírselo como un ideal orientador en la estructuración del Órgano Judicial
respecto a sus competencias y al establecimiento de procedimientos que aseguren entre otras
cosas, el ejercicio del derecho a la defensa; sin embargo, no podemos apartarnos de su verdadera
esencia que se trasunta en la obligatoriedad impuesta a los administradores de justicia de asegurar y
garantizar la emisión de decisiones correctas, razonables e imparciales que, enmarcadas dentro de
los cánones legales, materialicen el mayor fin del Estado: construir una sociedad justa y armoniosa
para vivir bien (arts. [Link] y 9.I de la CPE).
Entonces, a partir de la interpretación sistemática, axiológica y teleológica de los arts. [Link]; 117.I y
II; y 180 en relación al art. 13 de la CPE, se concluye que el debido proceso, constituido en la mayor
garantía constitucional de la administración de justicia, lleva inmerso en su núcleo una gran cantidad
de derechos: a) Derecho a la defensa; b) Derecho al juez natural; c) Garantía de presunción de
inocencia; d) derecho a ser asistido por un traductor o intérprete; e) Derecho a un proceso público;
f) Derecho a la conclusión del proceso dentro de un plazo razonable; g) Derecho a recurrir; h)
Derecho a la legalidad de la prueba; i) Derecho a la igualdad procesal de las partes; j) Derecho a no
declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable; k) Derecho a la congruencia entre acusación y
condena, de donde se desprende el derecho a una debida fundamentación y motivación de los fallos
judiciales; l) La garantía del non bis in idem; ll) Derecho a la valoración razonable de la prueba;
m) Derecho a la comunicación previa de la acusación; n) Concesión al inculpado del tiempo y los
medios para su defensa; o) Derecho a la comunicación privada con su defensor; y, p) Derecho a que
el Estado le otorgue un defensor cuando el imputado no tuviere medios o no nombrare un defensor
particular; debe tomarse en cuenta que, el cúmulo de derechos previamente enumerados, no se
constituyen en un parámetro limitativo del campo de protección que abarca el debido proceso, sino
que permiten establecer el contenido expansivo de aquellos otros derechos que en el tiempo, y de
acuerdo a las nuevas necesidades de la sociedad cambiante, puedan desprenderse de ellos.
En este contexto, fue el propio Tribunal Constitucional que estableció ciertas reglas y subreglas,
autorestricciones de la jurisdicción constitucional que devienen del principio de separación y
distribución de funciones, que impiden la injerencia de la jurisdicción constitucional en la función
asignada a la jurisdicción ordinaria, y que debían ser cumplidas por la parte accionante como
requisito previo para su consideración; así, con referencia a la valoración de la prueba, mediante la
SCP 1916/2012 de 12 de octubre, se estableció que: “…por regla general, la jurisdicción
constitucional está impedida de ingresar a valorar la prueba, por ser una atribución conferida
privativa y exclusivamente a las autoridades jurisdiccionales o administrativas; empero, tiene la
obligación de verificar si en dicha labor: 1) Las autoridades no se apartaron de los marcos legales de
razonabilidad y equidad; 2) No omitieron de manera arbitraria la consideración de ellas, ya sea
parcial o totalmente; y, 3) Basaron su decisión en una prueba inexistente o que refleje un hecho
diferente al utilizado como argumento. Claro está que además de ello, en cualquier caso, se debe
demostrar la lógica consecuencia de que su incumplimiento ocasionó lesión de derechos
fundamentales y/o garantías constitucionales al afectado; lo que se traduce en relevancia
constitucional…
Dicho entendimiento, fue superado a través de la SCP 0410/2013 de 27 de marzo, que luego de un
análisis prolijo de la jurisprudencia existente, concluyó señalando que: “…las reglas y subreglas
contenidas en la doctrina de las auto restricciones de la jurisdicción constitucional, respecto al canon
de interpretación de la legalidad ordinaria, así como la valoración integral de la prueba, son
instrumentos al servicio de la persona que crea sus derechos vulnerados, que bien utilizados
redundará en una mejor comprensión del tema por parte de la jurisdicción constitucional y con ello
mayores posibilidades de concesión de la tutela requerida, por ello su buen uso deviene en una
ventaja procesal; mientras que para el Tribunal Constitucional Plurinacional, son herramientas de
verificación de la legalidad y constitucionalidad de las resoluciones judiciales; pero en ningún caso se
pueden aplicar para rechazar o denegar la activación de la jurisdicción constitucional por el sólo
hecho de no haber sido nombradas en el memorial de amparo”.
III.3. De la fundamentación y motivación de las resoluciones como elemento del debido proceso
La jurisprudencia señala que el debido proceso es de aplicación inmediata, vincula a todas las
autoridades judiciales, jurisdiccionales y administrativas, y constituye una garantía de legalidad
procesal prevista por el constituyente para proteger la libertad, la seguridad jurídica y la
fundamentación o motivación de las resoluciones judiciales o administrativas. Abarca un conjunto de
derechos y garantías mínimas que garantizan el diseño de los procedimientos judiciales y
administrativos, entre sus elementos se encuentra la fundamentación y motivación de las
resoluciones, a las que toda autoridad a cargo de un proceso está obligada a cumplir, no solamente a
efectos de resolver el caso sometido a su conocimiento, sino exponiendo de manera suficiente, las
razones que llevaron a tomar cierta decisión, así como las disposiciones legales que sustentan la
misma, es decir, debe llevar al convencimiento que se hizo justicia, tanto a las partes, abogados,
acusadores y defensores, así como a la opinión pública en general; de lo contrario, no sólo se
suprimiría una parte estructural de la resolución sino impediría que las partes del proceso conozcan
los motivos que llevaron a dicha autoridad a asumir una determinación, lo que no implica que dicha
motivación contenga una exposición ampulosa y sobrecargada de consideraciones y citas legales,
basta con que esta sea concisa pero clara y satisfaga todos los aspectos demandados”.
En relación a la garantía del debido proceso, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),
ha señalado que: “…no sólo es exigible a nivel judicial, sino también es de obligatorio cumplimiento
por toda autoridad que ejerza funciones de carácter jurisdiccional en sede administrativa”. En este
sentido ha indicado: “…De conformidad con la separación de los poderes públicos que existe en el
Estado de Derecho, si bien la función jurisdiccional compete eminentemente al Poder Judicial, otros
órganos o autoridades públicas pueden ejercer funciones del mismo tipo...”. Es decir, que cuando la
Corte se refiere al derecho de toda persona a ser oída por un “juez o tribunal competente” para la
“determinación de sus derechos”, esta expresión se refiere a cualquier autoridad pública, sea
administrativa, legislativa o judicial, que a través de sus resoluciones determine derechos y
obligaciones de las personas. Por la razón mencionada, esta Corte considera que cualquier órgano
del Estado que ejerza funciones de carácter materialmente jurisdiccional, tiene la obligación de
adoptar resoluciones apegadas a las garantías del debido proceso en los términos del art. 8 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Conforme a ello, cabe referir que por Auto de 8 de abril de 2010, emitido por Luis Alberto Ribera
Arauco, Sumariante del SEDES de Cochabamba y Wendy Joanna Morales Álvarez, Autoridad
Sumariante II del Complejo Hospitalario Viedma, dispusieron el inicio del proceso administrativo
interno contra la funcionaria Emilia Rosa Carvallo Rojas, por existir indicios de contravención a
normas que rigen el desempeño del funcionario.
Aquel proceso concluyó con la emisión de la Resolución Administrativa Final de Sumario de 16/13,
en la que se dispuso la sanción de destitución; determinación contra la que presentó recurso de
revocatoria que la confirmó.
De los actos denunciados por la accionante, respecto a que los demandados, incurrieron en una
errónea valoración de los elementos probatorios tanto de cargo como de descargo, que vulneró el
principio del “iura novit curia”, además el principio de presunción de inocencia, igualdad jurídica,
debido proceso, fundamentación de resoluciones, impugnación, imparcialidad, legalidad, seguridad
jurídica, inadecuada interpretación de la legalidad ordinaria, falta de valoración de la prueba, el
derecho al trabajo y a la defensa en su principio de reformatio in peius.
De los antecedentes conocidos en esta jurisdicción constitucional, se tiene que dentro del proceso
administrativo interno iniciado contra Emilia Rosa Carvallo Rojas, la Autoridad Sumariante II, Wendy
Joanna Morales Álvarez, al dictar la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13, no valoró las
pruebas de descargo señaladas en el punto 2.1 y 2.2 de la Resolución antes mencionada, presentada
por la impetrante de tutela que derivó en la determinación de la existencia de responsabilidad
administrativa y por consiguiente la sanción de destitución de su fuente laboral, Resolución que no
señaló específicamente la falta que cometió la accionante en el ejercicio de sus funciones para que
amerite dicha sanción, incurriendo en falta de motivación, fundamentación y errónea valoración de
los medios probatorios.
En relación a la valoración de las pruebas, previo análisis de estos hechos, es preciso señalar que
sobre el mismo, la línea jurisprudencial relativa a la valoración de la prueba desarrollada en el
Fundamento Jurídico III.3 de esta Sentencia Constitucional Plurinacional, refiere inicialmente que
esta función valorativa, es una atribución privativa de la jurisdicción ordinaria en sus diferentes
instancias, no pudiendo por tal motivo la jurisdicción constitucional arrogarse la facultad de revisar
la valoración probatoria efectuada por las autoridades judiciales competentes; sin embargo, con la
finalidad de precautelar el respeto y vigencia de los derechos y garantías fundamentales de las
personas, se instituyeron dos únicos supuestos, respecto de los cuales se permite a la jurisdicción
que imparte este Tribunal, ingresar a realizar la valoración efectuada dentro de un proceso judicial;
el primer supuesto, cuando en la labor valorativa las autoridades jurisdiccionales se hubieren
apartado del procedimiento establecido, valorando arbitraria e irrazonablemente; es decir, exista un
apartamiento de los marcos legales de razonabilidad y equidad previsibles para decidir; y el segundo,
que de forma arbitraria no se haya procedido a la valoración de la prueba; es decir, se la haya
omitido arbitrariamente; hecho que como consecuencia, apareje la lesión de derechos
fundamentales y garantías constitucionales.
Asimismo respecto a la falta de valoración de la prueba, por parte de las autoridades inferiores,
consignado en el recurso de acción de amparo constitucional, Emilia Rosa Carvallo Rojas refiere que
la Autoridad Sumariante II, no ha valorado en absoluto las pruebas de descargo que desvirtúan todas
y cada una de las denuncias y los hechos motivo de su procesamiento, sin percatarse que esa falta
de valoración, constituye un quebrantamiento de las formas esenciales del juicio e infracción de las
normas reguladoras de la Administrativa Final del Sumario 16/13; por ello, ante la omisión de la
autoridad sumariante proceden los recurso correspondientes como ser el de revocatoria y el
jerárquico, cuyo objeto es garantizar la pureza del procedimiento, al ser un medio para corregir las
desviaciones acontecidas en el proceso cuando inciden en las formas esenciales del proceso.
Asimismo refieren que la falta de que valoración probatoria provoca indefensión a las partes y
conlleva sanción de nulidad por vulneración a las garantías.
Esta jurisdicción constitucional concluye que esa omisión valorativa, constituye en definitiva, un
quebrantamiento de las formas esenciales del debido proceso e infracción de las normas
reguladoras de las decisiones judiciales, situación que sin lugar a dudas provoca indefensión a la
parte, en este caso en particular a la accionante, resultando la vía idónea para su reclamación, a
través de los recursos administrativos como son el de revocatoria y el jerárquico, por haberse
transgredido las formas esenciales del proceso, cuando la resolución o el auto recurrido hubiese sido
dictado faltando a alguna diligencia o trámite declarados esenciales.
En ese sentido, se tiene que la falta de valoración u omisión valorativa de las pruebas, vulnera entre
otros, el derecho al debido proceso, error formal que fue reclamado por la accionante, como así
también la falta o insuficiente fundamentación probatoria dará lugar a la existencia de un error
formal en el contenido y estructura de toda Resolución, dando lugar en consecuencia a su
impugnación por vía del recurso de revocatoria y posterior jerárquico, aspecto que se cumplió a
cabalidad al momento de plantear el indicado recurso de revocatoria, en el cual la accionante
denunció expresamente la falta de valoración y fundamentación probatoria, extremo que sin duda
se refiere a la omisión misma en la valoración de las pruebas de descargo, situación que repercute
en la esfera del debido proceso, como uno de sus elementos configurativos, lo que da lugar a la
interposición del recurso de revocatoria y posterior recurso jerárquico.
Por lo expuesto, esta jurisdicción constitucional encuentra ciertos los cuestionamientos realizados
por la parte accionante, respecto a la Resolución Administrativa Final del Sumario 16/13
pronunciada por la Autoridad Sumariante II, situación que amerita la concesión de la tutela
solicitada, debiendo por tal motivo, corregirse la anormalidad denunciada sobre la falta de
fundamentación y motivación del indicado fallo y que fuera advertida por éste Tribunal.
En consecuencia, la situación planteada se encuentra dentro de las previsiones del art. 128 de la
CPE, por lo que el Tribunal de garantías, al conceder en parte la tutela solicitada, ha evaluado en
forma correcta los datos del proceso y las normas aplicables al mismo.
POR TANTO