MAPA DE PALESTINA RECORRIDO DE JESÚS POR PALESTINA
EL ROSTRO DE JESÚS
El dilema sobre la imagen real de Jesús ha estado presente siempre entre los historiadores, pero la representación simbólica ha sido aceptada por todo el
mundo.
Jesucristo, según los evangelios, es el Mesías, el hijo de Dios; una persona capaz de desempeñar acciones sobrehumanas, como sanar a los enfermos
tocándolos simplemente con su mano, caminar por encima del agua o multiplicar los panes y los peces. Y no solo eso: también resucitar de entre los
muertos.
Pero su rostro no resulta trascendental, más si sus obras. Con esta concepción podemos decir lo valioso que resulta el ser humano por dentro, pues es
más importante ser y no parecer.
Jesús es judío por tanto los rasgos esenciales que tiene pertenecen a este origen y por más rostros que conozcamos, su esencia y existencia serán únicas.
Jesús es un hombre con energía moral, de temperamento fuerte y apasionado. Y cuando está en juego la gloria del Padre y la honestidad y honradez no
duda en airarse. No tolera la mentira, la falsedad, la doblez. Se indigna contra quienes quieren falsear la religión y se creen justos. Podemos imaginarlo con
los ojos llameantes, los labios trémulos y las mejillas abrasadas, porque "el celo de la casa de su Padre le consume". Jesús no se queda en medias tintas.
Su ira no va contra las personas, sino contra la actitud hipócrita y doble de esa gente dirigente.