Nuestra experiencia sobre
la huella de carbono
La huella de carbono representa el volumen total de
gases de efecto invernadero (GEI) que producen las
actividades económicas y cotidianas del ser humano.
Conocer el dato —expresado en toneladas de CO2
emitidas— es importante para tomar medidas y poner
en marcha las iniciativas necesarias para reducirla al
máximo, empezando por cada uno de nosotros en
nuestro día a día.
¿QUÉ ES LA HUELLA DE CARBONO?
El rastro de gases de efecto invernadero (GEI) que dejan las
actividades humanas se conoce como huella de carbono.
Este indicador ambiental mide tanto las emisiones directas
como indirectas de compuestos como el metano (CH4), el
óxido de nitrógeno (N2O), los hidrofluorocarburos (HFCs),
los perfluororcarburos (PFCs), el hexafluoruro de azufre
(SF6) y, sobre todo, del más abundante y que más ha
contribuido al calentamiento global desde 1990: el dióxido
de carbono (CO2).
ABORDAJE SOBRE LA HUELLA DE
CARBONO
La huella de carbono nace como una medida de cuantificar
y generar un indicador del impacto que una actividad o
proceso tiene sobre el cambio climático, más allá de los
grandes emisores. Esta puede ser abordada dependiendo
del enfoque o alcance específico. Para cada uno de estos
enfoques existen diferentes protocolos o metodologías
reconocidas internacionalmente. Los enfoques son
básicamente los siguientes:
Enfoque corporativo
Enfoque de ciclo de vida de un producto o servicio
Enfoque personal
Enfoque en eventos
Enfoque territorial
INTEGRANTES:
Andrea Maricruz Lezama Reyes
Angie Dayanne Curilla Meza
Flaviana Cristel Nuñez Romero
Yessica Priillet Chavez Muñoz
Eric Anderson Paredes Barra
Gema Durand Moya