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Nariño: Identidad y Resiliencia Histórica

El documento expresa que Nariño y el sur de Colombia no son "pobres" como se describió, sino que han sido históricamente ricos y productivos. Aunque han sufrido negligencia y conflictos, el pueblo del sur ha demostrado ser fuerte y resiliente. El autor pide que se reconozca la historia y las contribuciones de la región, en lugar de estigmatizarla como pobre. También critica la falta de atención a los problemas geológicos que llevaron a la tragedia reciente en Rosas.

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Nariño: Identidad y Resiliencia Histórica

El documento expresa que Nariño y el sur de Colombia no son "pobres" como se describió, sino que han sido históricamente ricos y productivos. Aunque han sufrido negligencia y conflictos, el pueblo del sur ha demostrado ser fuerte y resiliente. El autor pide que se reconozca la historia y las contribuciones de la región, en lugar de estigmatizarla como pobre. También critica la falta de atención a los problemas geológicos que llevaron a la tragedia reciente en Rosas.

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CAUSA COMÚN POR NARIÑO

Humanismo Sostenibilidad Autonomia


Carlos Maya Aguirre

San Juan de Pasto, 15 de enero de 2023

Señor
GUSTAVO PETRO URREGO
Presidente de la República de Colombia
Casa de Nariño
Bogotá

Ref.: Sobre el rico y fastuoso Sur

Señor Presidente, atento saludo.

De manera comedida, permítame manifestarle que fue muy desafortunada su manifestación


sobre “el pobre Sur”, refiriéndose a Nariño y al Sur de Colombia, en su reciente alocución en el
Municipio de Rosas (1), con ocasión de su visita al lugar donde se presentó la calamidad
geológica y social. Con dicha expresión muestra Usted que desconoce nuestra identidad,
nuestra memoria histórica y nuestras potencialidades.

Es muy importante recordarle, inicialmente, que nuestra Región siempre fue libertaria y
autonomista. La Confederación de Pueblos Pastos y Caranquis, por ejemplo, reivindicando su
milenaria cultura panamazónica, confrontó con inmenso coraje, la sangrienta expansión imperial
Inca. El Sur nunca fue sometido militarmente y el Incario debió recurrir a un sometimiento
paulatino a través de usos y costumbres mediante la inserción de comunidades mitimaes.

Después el degradado coloniaje español, también, fue confrontado con reciedumbre por todos
nuestros pueblos originarios, lamentablemente, sojuzgados y diezmados por la brutalidad del
poder virreinal, de la oscura inquisición, de los capataces del esclavismo y de los encomenderos
que expoliaban, a su antojo, con base en sus concesiones reales. Su pervivencia, a la fecha, solo
ha sido posible dada la entereza de su espíritu colectivo y de su indomable voluntad de
resistencia.

Después, nuestro pueblo, Señor Presidente, sufrió los vejámenes de quienes en nombre de la
libertad y vulnerando, en ese entonces, el Derecho de Gentes, robaron, mintieron, violaron y
arrasaron con la vida, honra, dignidad y bienes del pueblo de Pasto y del Sur, siendo la misma
República - aquel anhelo de las organizaciones civilizadas - en cabeza de un criollismo abusivo,
tomaron dicho proceso para sí y condenaron al Sur, en una vil represalia histórica, al ostracismo
y a “cien años de soledad” y de silencio.
Sin embargo, a pesar de tan crudas realidades nuestro noble y leal pueblo ha sido siempre
firme, recio, honorable y resiliente. Nariño, nunca ha sido “el pobre sur”, estimado Presidente.
Usted como buen economista debe recordar que Nariño y, de manera especial, nuestro querido
Municipio de Barbacoas, durante mucho tiempo, llenó de oro las arcas, primero, del Tesoro
colonial y luego las del Banco de la República. Fue Nariño quien ayudó al Estado colombiano a
dar el soporte oro al peso cuando la economía operaba de dicha manera, antes de ser, como
ahora, una mera especulación monetaria bajo la absurda potestad mundial de la FED (Federal
Reserve).

Barbacoas, durante cinco siglos, fue una de las regiones más importantes, a nivel internacional,
en la producción de oro. Aportó un porcentaje, altamente, significativo a la riqueza nacional;
auspició, de manera solidaria, importantes acciones socio-políticas del liberalismo radical en el
Continente en el Siglo XIX y financió, aún, la fase determinante del proceso independentista. Sin
embargo, nunca la República ha tenido ninguna reciprocidad con nuestra Región, teniendo en
cuenta semejante contribución tan generosa. Pasaron más de 400 años para que una carretera
comunicara a Barbacoas con la Sierra y el centro del país. “Esta carretera debería estar
pavimentada en oro”, expresaba un día un ciudadano del lugar. Pasaron muchos gobernantes,
algunos de ellos barbacoanos y todo se quedaba, como ha sido usual en Colombia, en meras
promesas y embustes electoreros.

“Entre 1620 y 1822 Barbacoas exportó a España 400 libras anuales de oro, es decir un total
estimado de 80.000 libras de oro, anotando únicamente las registradas, se calcula que pudo
haber sido el doble, ya que gran parte quedó en manos de usurpadores y ladrones a sueldo”(2).
El mismo Bolívar ordeno expropiar los Tesoros de la Virgen de Atocha de Barbacoas. La
comunidad lo impidió donando ellos mismos joyas en la proporción deseada, más dos quintales
de plata labrada, además, de otras cuantas coronas, diademas y rosarios, dice el investigador.

Sería magnífico, Señor Presidente, que el Ministro Alejandro Gaviria restableciera en el pensum
educativo, con la altura que se merecen, materias como las de Historia Patria, la Cívica y la
Urbanidad para no ver en el país tanto desbordamiento de estulticia, mentira, insensatez e
incultura. En la olvidada historia patria colombiana, colmada de extorsión, saqueo y pillaje
constantes y que ha sido contada con sesgos de retaliación, olvidaron, adrede, los capítulos de
la historia del Sur.

Empezando el Siglo XX la ciudad de Pasto y el Sur tenían una dinámica económica magnifica.
Operaba, comercialmente, el Puerto de Tumaco; había una importante interacción comercial
internacional; existía una fluida comunicación fluvial en el pacifico nariñense a través de los ríos
Patía y Telembí; había un fuerte espíritu industrial y una generación de visionarios, humanistas,
académicos y comerciantes cuyo empuje fue truncado por el centralismo excluyente.
De tal manera, que Nariño y todo el Sur ha estado, gravemente, afectado por negligencias,
confabulaciones, saqueos, bloqueos, pandemia, estallido social y otras violencias foráneas
innumerables. Las guerras civiles del XIX, la Guerra de los Mil Días, la violencia política liberal-
conservadora y, recientemente, el flagelo del conflicto armado interno propiciado por grupos
armados ilegales - en uno de los cuales usted militó junto a nuestro coterráneo Antonio
Navarro - inspirados algunos en el marxismo-leninismo, en el maoísmo, en el foquismo cubano
y otros en el pensamiento social del Grupo Golconda y del Padre Camilo Torres y en la
reivindicación del Dictador Rojas Pinilla y de la Alianza Nacional Popular -ANAPO- como fue el
caso de su Movimiento M19 cuando irrumpieron en respuesta al supuesto robo de las
elecciones el 19 de abril de 1970 por parte de Misael Pastrana Borrero.

Finalmente, el país fue llenándose, poco a poco, de una horda de psicópatas y el conflicto fue
degenerando hasta el nivel de barbarie inenarrable que hemos sufrido todos los colombianos y
colombianas, barbarie que le es propia a la subcultura mafiosa del narcotráfico y a la más
abyecta criminalidad. Como Defensor del Pueblo de Nariño fui testigo de excepción de los
impactos de innumerables tropelías de quienes han pretendido erigirse como luchadores de la
dignidad popular, denuncias que generaron Resoluciones Defensoriales y reposan en su
memoria institucional. La barbarie es el funesto legado de quienes han pretendido orientar el
Estado y la Nación desconociendo y agrediendo a pueblos como el del Sur donde,
milagrosamente, aún, se avivan, día a día, sin descanso, alrededor de la tulpa y en el corazón
sabio de nuestras gentes sencillas y buenas, los valores esenciales del ser humano.

No somos “el pobre sur”, Señor Presidente. Nos tienen, sí, “empobrecidos” - expresión que
recojo de la lógica de la Señora Francia Márquez - los sucesivos malos gobierno nacionales,
regionales y locales y su dirigencia sin educación, sin las competencias necesarias y con
exigua visión; la clase política ahíta de fechorías; el clientelismo político corrupto que ha vivido
a expensas de la pobreza y la ignorancia de las gentes, de esquilmar el erario público y que
roba hasta el pan de la boca a los niños y las niñas del país. Nos han “empobrecido” los
gamonales, los serviles adoradores del becerro del capitalismo salvaje trasnacional con sus
megaproyectos que agreden a nuestras comunidades y nuestro frágil hábitat natural, los
populismos mentirosos y retóricos, los fundamentalismos tribales, los ideologismos
trasnochados y la reiterada negligencia e ineptitud del Estado. Estamos como estamos,
“empobrecidos” por la ceguera de una dirigencia cebada en la codicia, la arrogancia y la
insolidaridad.

¡Cuánto necesita Colombia líderes humildes, cálidos, serenos, éticos y serviciales! El concepto
fundamental que nos debe inspirar, Señor Presidente, es TRANSFORMAR no solo CAMBIAR. La
filosofía política nos enseña que transformar alude a lo cualitativo, a un proceso interno que
tiene un propósito profundo del ser y nos permite crecer en conciencia. El cambio enfatiza
más lo externo y superficial. Con su elección, el país está esperando, con urgencia, reales y
profundas transformaciones sustentadas en la inteligencia y la concordia nacionales para
superar los problemas estructurales y las disputas fratricidas inútiles. Usted representa, por
prescripción constitucional, la unidad nacional. Sin duda, el mayor logro del avance de la
historia de la civilización, el que permitió superar, en algo, los atavismos tribales ha sido el
pacto alrededor de la ley, como una expresión que concita el acatamiento social. ¡Qué
oportunidad de oro tiene en sus manos para armonizar el país en el contexto de la sensatez y
la juridicidad!
Ahora bien, el problema geológico de Rosas y sus graves secuelas humanitarias, sociales y
económicas preocupa sobremanera, pero, no sorprende al Sur. Era, como se suele expresar, un
hecho anunciado, pues, desde hace 43 años, en 1980, el Estado, nuestras entidades
territoriales y nuestras comunidades estaban notificados de estos altos riesgos. Así lo hizo
conocer el Doctor Pablo Emilio Bravo en su Estudio Técnico que realizara para el Ministerio de
Obras Públicas de ese entonces. 43 años, largo tiempo en el cual han pasado más de diez
Presidentes, decenas de Ministros de Obras y de Minas, cientos de Funcionarios, Jefes de
Planeación, Gobernadores y Parlamentarios del Sur y todos sordos y ciegos frente a la
confianza popular que en ellos se depositó y que traicionaron. Todos ajenos al clamor del
pueblo del Sur que ha venido urgiendo, insistentemente, una atención pronta y eficaz. De tal
manera, que la debacle del Sur “empobrecido” tiene nombres propios y el pueblo y la historia,
severamente, castigará su venalidad, su cinismo y su incompetencia.

Esta crisis debe ser una oportunidad para tomar conciencia y tomar acciones correctivas, sin
demora. Es un buen momento para ser visionarios, innovadores y propositivos; para dejar de
rumiar disputas intestinas; para superar envidias y egoísmos; para crear articulaciones
sensatas y generosas que nos permitan afrontar y resolver los problemas, entre todos, con un
pensamiento crítico y autocrítico y, de manera serena y educada. Debemos encontrar los
correctivos estructurales para superar, no solo el rezago de la infraestructura vial del sur que,
también, es el de muchas regiones marginales y de las zonas de frontera, sino el sub-
desarrollo generalizado y el crónico estado de cosas inconstitucional del país y de Nariño y el
Sur. El Gobierno y los Ministerios concernidos en el problema vial cuentan, ya, con un
diagnóstico técnico claro para atender, inicialmente, una solución temporal inmediata que en
algo mitiga la crisis. Pero, sin duda, lo importante es adelantar, con prontitud, la construcción
de la carretera Timbío-El Estanquillo (78 K) que llevará, dicen los entendidos en la materia, un
tiempo de 3 a 4 años y la inversión de Dos Billones de pesos e iniciar la impostergable tarea de
la construcción de la doble calzada Pasto-Popayán que demandará una inversión aproximada
de Doce Billones de pesos. Al respecto se escuchan pronunciamientos que indican una buena
disposición dada la gravedad del momento, pero, no hay duda que son temas de grandes
complejidades financieras. Sin embargo, son decisiones que se deben tomar de inmediato, son
tareas, que se han tornado impostergables.

Los recursos de las dos primeras y prioritarias acciones pueden soportarse en los recursos del
Presupuesto Nacional, del Sistema General de Participaciones, en el Sistema General de
Regalías y en Fondos de Contingencias críticas. Existen, sin embargo, recursos importantes
adicionales si el Estado, de una vez por todas, implementa medidas rigurosas contra la
corrupción. Según concepto de la Contraloría General de la República la corrupción en
Colombia equivale a un 17% del Presupuesto General de la Nación y asciende a unos 50 Billones
al año. Como podemos deducir Colombia, tampoco, es pobre sino que es un país
“empobrecido” por el aberrante latrocinio generalizado. Las obras que el Sur necesita, de
manera inmediata, deberían ser pagadas por todos los ladrones de cuello blanco que arrasan
con lo público, aquellos que son capaces de hacer inviables y, aún, quebrar monopolios
públicos, los que se roban las Cajas de Compensación Familiar, los Proyectos PAE orientados a
la Primera Infancia, las políticas públicas municipales, los Proyectos del OCAD Paz y los que se
roban hasta Departamentos enteros quienes han debido entrar en el Régimen de la Ley 550
como fue el caso de Nariño con ocasión del robo continuado.
De igual manera, los recursos que el Gobierno Nacional necesita para la paz, la justicia social y
la justicia climática pueden ser los recursos con los que cuentan las organizaciones criminales
dedicadas al narcotráfico. Que las Farc que negociaron el Acuerdo de Paz, las disidencias de las
mismas, las Farc que se han mantenido en la ilicitud y en la extorsión de lo público y de lo
privado, el ELN, el Clan del Golfo, los Rastrojos, los Costeños, los Pelusos, las Autodefensas
Gaitanistas de Colombia y demás bandas delincuenciales (Colombia es el segundo país del
mundo con más organizaciones criminales -más de 50-, nos supera solo el Congo. ¡Qué gran
sitial, Presidente!), que han manifestado su interés de sometimiento a la justicia, hagan
entrega al Estado de sus bienes y utilidades mal habidas y reparen, en algo, el gravísimo daño
que le han hecho al país y manifiesten que acatan las sanciones penales internacional por sus
delitos de lesa humanidad y las normas penales nacionales.

Estas organizaciones criminales producen, según cifras oficiales de la Oficina de las Naciones
Unidas contra la Droga y el Delito -UNODC- (3) más de 2.000 toneladas de cocaína al año para
satisfacer la demanda del mercado internacional y son ellas, por tanto, más los cárteles de
ingrata recordación de Medellín y Cali, las responsables de habernos convertido en un país
paria en el contexto mundial y ser señalados como un narco-estado o una narco-democracia.
Un kilo de cocaína en Australia cuesta US 152.000, en Kuwait US 214.000, en México US 12.000,
en EEUU US 30.000. ¡Pingüe negocio éste del narcotráfico que hace un mal irremediable a la
humanidad, a la juventud del mundo y a nuestro agobiado país! Entonces, la inversión social y
climática, la iniciación de la construcción de la concordia nacional debe partir de esa entrega
y/o confiscación de esos patrimonios espurios. El Sur de Colombia genera, aproximadamente,
el 60% de esa cocaína y solo le quedan los muertos, los adictos, la ignorancia, la violencia y el
no futuro. Su iniciativa de la Paz Total, Señor Presidente, debe construirse sobre la roca de la
verdad, de la justicia, de la reparación y sobre el compromiso de no repetición como lo ordena
el DIH. Paz Total con impunidad nos llevaría a un escenario catastrófico. Si fuese posible, sería
una bendición del cielo que la nación agradecería de corazón. .

Para el tema de las carreteras prioritarias queda, también, la opción de las concesiones viales
para lo cual se hace necesario fortalecer la productividad agro-industrial de Nariño y del Sur
para incrementar la dinámica comercial y optimizar el incremento del Tráfico por Día -TPD- y
lograr que el Proyecto sea del interés de los inversionistas. Es urgente, por ejemplo, Señor
Presidente, terminar las obras de infraestructura que faltan para la atención del flujo de
vehículos de carga y de pasajeros en la carretera Mataje - La Espriella para facilitar la
interacción de mercados y de turismo con Ecuador y el Sur del Continente. Las Comunidades
del Alto Putumayo están siendo convocadas, en este momento, para realizar un paro y bloqueo
para demandar de Usted el cumplimiento del compromiso con la variante San Francisco –
Mocoa que según los líderes de esa región es un Proyecto que se encuentra abandonado. Si se
hubiese construido, oportunamente, esa sería una vía alterna que mitigaría el grave problema
de hoy. Es, igualmente, urgente desarrollar el programa de vías terciarias para Nariño, con la
concurrencia de las Juntas de Acción Comunal, obras que beneficiarán a miles de productores
del campo.

Nariño demanda de Usted, Señor Presidente, el apoyo total al sector empresarial de Nariño
para hacer una realidad sus iniciativas industriales y comerciales, restaurar la vocación
cerealista y la industria láctea revisando los Tratados de Libre Comercio leoninos y asimétricos
que agreden y cercenan la producción nacional.
Se requiere afrontar las secuelas del confinamiento regional con facilidades para la
renegociación de los créditos bancarios y la exoneración de intereses.

Los Gremios piden la Reglamentación de la Ley de Fronteras, la Reglamentación para permitir


el Almacenamiento de Combustibles y prevenir contingencias como la presente y unos
acuerdos sectoriales con los productores de papa, lácteos, café, panela, avícola, la
construcción, el turismo y el transporte. Todos tienen diferentes complejidades que se deben
considerar. Una Declaratoria de Emergencia Económica se hace necesaria para poder abordar
tantas dificultades. Hay, por tanto, una gran tarea y debemos, entre todos, asumirla con
generosidad, lucidez y fortaleza.

El Sur de Colombia es la puerta grande hacia mercados importantes de Sur América donde
Usted tiene, hoy, excelentes aliados estratégicos y ya existe, con buenos avances, la Alianza
del Pacífico. Este es un buen escenario para concitar voluntades e inversores mundiales que
nos permitan hacer del Puerto de Tumaco un Puerto de aguas profundas y se acojan las
recomendaciones expertas para hacer un uso óptimo y sostenible del pacifico nariñense. Más
de dos millones quinientos mil ciudadanos de los Departamentos del Pacífico Colombiano
depositaron su confianza en Usted, de ninguna manera, puede ser inferior a ese extraordinario
mandato democrático.

Señor, Presidente, me complace comunicarle que estoy postulando mi nombre a la


Gobernación de Nariño para las Elecciones de Octubre 2023 y para tal efecto estoy
proponiéndole al pueblo nariñense la creación de una Bio-Región Ética sustentada en
principios de humanismo, sostenibilidad y autonomía. Es la hora para que nuestra Región
asuma su mayoría de edad, restaure valores, construya ciudadanía para ejercer una
democracia deliberativa y desarrolle una nueva planeación integral de sus potencialidades a la
luz del desarrollo sostenible.

Con el favor de la voluntad soberana de mi pueblo espero poder trabajar,


mancomunadamente, con su Gobierno y armonizar los Planes Nacional y Departamental de
Desarrollo y alcanzar las metas más significativas para nuestras comunidades de Nariño. Me
permito hacerle llegar mi Propuesta conceptual y programática para Nariño, para nuestra
excepcional Biósfera Panamazónica, para nuestro siempre rico y fastuoso Sur.

Atentamente,

Carlos Maya Aguirre


CAUSA COMÚN POR NARIÑO
carlosmayagobernador@gmail.com
Celular: + 57 3016549581

Bibliografía:
(1) Alocución registrada por varios medios nacionales y regionales (la w, Ecos de Pasto, énfasis.co, otros)
(2) J. Mauricio Chaves Bustos, “Barbacoas, Ciudad de oro y Leyendas” – blogs.elespectador.com)
(3) Informe Mundial sobre las Drogas 2022 - UNODC - Viena, 27 de Junio 2022

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