¡ Embarazadas! - Saraes PDF
¡ Embarazadas! - Saraes PDF
Secuela de "Secuestradas". "- ¡Dios!, daos por muerto, Charlie os va a matar… sus princesitas,
¡Embarazadas!..." EXB JXA EXR LEMMONS
¡Embarazadas!…Secuela de ¡Secuestradas!
Capítulo 1. El descubrimiento.
-No, no puede ser…- murmuraba Bella tratando de respirar profundamente sentada sobre la taza
del váter, mientras miraba aterrada el aparatito que reposaba sobre el lavabo. - ¡Dios, no puede
ser!, ¿qué voy a hacer? - seguía murmurando llevando sus manos a sus cabellos y tirando de ellos
mientras se balanceaba. - Dos rayitas, dos malditas rayitas rosas, ¡maldita sea! - la desesperación
hizo que sus ojos comenzaran a picar.
Hacía poco más de mes y medio que habían regresado de la Isla. Un mes y medio que habían
vuelto a la rutina de sus estudios pero disfrutando de ese noviazgo. Cada uno seguía estando en su
apartamento, ella con sus hermanas y él con sus hermanos, aunque en alguna ocasión habían
hablado de compartir uno ellos.
Este era el último año de Rosalie en la universidad y había obtenido plaza en el hospital de Seattle
para hacer sus residencia y Emmett entraba como pasante en un bufete de Abogados allí mismo.
Pero el apartamento que tenían actualmente les cogían muy lejos de sus nuevos trabajos así que
decidieron alquilar uno para irse a vivir juntos el próximo año.
Alice y Jasper también se planteaban compartir piso ya que ambos parecían no poder vivir
separados…
Y era por eso que Edward y Bella barajaban la posibilidad de irse a vivir juntos también; sabían que
era pronto, especialmente ella, pero él estaba entusiasmado con la idea y a Bella le daba pereza
tener que compartir un piso con unas extrañas…
Pero una cosa era vivir juntos como pareja, mientras estudiaban, y otra muy diferente ser padres.
¡Por dios!, aún le quedaba tres años de carrera para tener su licenciatura en literatura. ¿Qué iba
hacer ahora con un hijo? Y lo que era peor, ¿cómo se lo iba a decir a Edward, o… a su papá?…
- ¡Dios!, no ..no puede ser - seguía diciendo cual oración mientras seguía meciéndose
desesperada…
Unos golpes en la puerta del baño le hizo limpiarse las lágrimas que comenzaban a deslizarse por
sus mejillas y echándose agua en la cara, trató de recomponer su rostro. Tomó el test de embarazo
y lo guardó en lo más profundo del cajón del mueble.
- Si, ya salgo…
- Bella, ¿te ocurre algo? Llevas mucho tiempo en el baño, me preocupas - le dijo Edward del otro
lado de la puerta - si no te das prisa, los chicos nos montarán un pollo, hace más de media hora
que me llamaron desde el café…
- Ya voy Edward, enseguida salgo… - le contestó tratando de controlar su voz.. Tomó varias
respiraciones y con la mano aún temblorosa, abrió la puerta para encontrarse con su chico
apoyado en la pared de enfrente; con unos vaqueros negros y una camisa negra desabrochados
sus tres primeros botones. Su cabello como siempre, despeinado y su sonrisa, esa sonrisa que era
capaz de hacerle temblar las piernas.
- Ey, Bella, ¿qué pasa? - se acercó a ella nada más abrir la puerta.
- Nada…- le contestó con una triste sonrisa… - será mejor que nos vayamos ya…
- A ti te ocurre algo,¿ no me quieres decir? - insistió él al ver lo ojos rojos de Bella…
- No me ocurre nada, Edward, por favor, ¡podemos irnos ya! - su tono fue un tanto elevado, pero
si ya le costaba mantener las lágrimas ante él, más duro era tener que sufrir su interrogatorio…
Edward entrecerró los ojos, pero la contestación de Bella le hizo desistir de seguir preguntando, si
algo le ocurría, seguro necesitaba algo de tiempo y después le contaría.
- Esta bien, preciosa - le susurró acortando totalmente la distancia entre ellos y con dulzura acunó
su cara y comenzó a besarla… - no insistiré más. Te quiero, lo sabes ¿verdad? - le susurró antes de
volver a besarla..
- Y yo también te quiero - mustió ella abrazándose a su cintura con toda su fuerza y enterrando su
rostro en su pecho..
Edward era conciente de que algo estaba atormentándola, y sería paciente, cuando estuviera
preparada ya le diría..
Media hora más tarde se encontraban con el resto del grupo en el Mystery Café.
- Vamos, cariño, ahí están - le dijo a Bella antes de guiarla colocando la mano en la parte baja de su
espalda..
¿Qué voy hacer? ¿cómo les voy a decir? ¡Dios!¿qué voy hacer?, repetía una y otra vez Bella en su
mente totalmente ida de lo que ocurría a su alrededor..
-Bella, ¡Bellaaaaaaaaaaaaaa! - de pronto la voz gritona de Alice la volvió a la realidad.. - ¿Se puede
saber qué te pasa? Llevamos un rato saludándote y tú como si nada..
- Eh… qué… no… nada…- Balbuceó mirando a su alrededor tomando conciencia de donde estaba.
Su mirada se encontró con la de su novio, que la miraba con un gesto serio y de preocupación..
- Bueno, pues ya que pareces que aterrizaste de los "mundo de Yupi"*, ¿qué vas a tomar? - le
preguntó Jasper con cierto tono de broma…
-Tomar, claro, esto… una tila doble, por favor - dijo sin apenas darse cuenta pero entonces todo el
grupo la miró como si le hubiese salido otra cabeza…
- Si, que pasa, no puedo, ¿o es qué está prohibido por el estado? - contestó enfadada...¡Ay, Dios!,
¡Ay, Dios!, que ya las hormonas me están poseyendo, murmuraba aterrada en su interior.
- Bella…- la voz de Edward sonó dolida, no había esperado una reacción de ella de ese calibre…
- Bella, ¿de verdad te sientes bien, cariño? – le preguntó Rose con un deje de preocupación..
Bella se la quedó mirando y sin poder evitarlo sus ojos comenzaron a picar. Estaba realmente
estresada y si no hablaba con alguien pronto, acabaría volviéndose loca, pero.. no era el momento,
no podía soltar semejante bomba allí sin más…
-Lo siento, disculpadme, necesito ir al baño – y sin da lugar a que le contestaran salió disparada
hacia el baño.
- Bella…- la llamó Edward haciendo el amago de levantarse para seguirla pero Alice lo frenó.
- Deja Edward, nosotras iremos a ver que le pasa – le dijo haciendo un gesto con la cabeza a Rose..
Ambas hermanas fueron tras ellas mientras los chicos se quedaban extrañados esperando en la
mesa..
- ¿Qué le has hecho, Edward?, sabes que el tío te matará si Bella sufre por tí ¿verdad? – le
interrogó Emmett con cara de pocos amigos..
-No le he hecho nada, lleva así desde que salimos de casa, ni siquiera me ha dicho que le pasa.
-Puede que esté en sus días – dijo Jasper despreocupadamente tomando un trago de su cerveza.
-Su roja, sus días, su periodo…- contestó Emmett como si tal cosa..
- Pues hijo, o sois unos depravados o habéis tenido que frenar vuestra libido por unos días..-
intervino Jasper riéndose acompañándolo Emmett
-Edward, usáis protección ¿verdad? – le preguntó de pronto Jasper un poco más serio.- Mira que
Bella es casi una niña, sólo tiene veinte años.. – le reprochó con la mirada.
- ¡Claro!, ella se cuida – contestó Edward bastante molesto…
- Uff, hermanito… por un momento pensé que te convertirías en papá… - se burló Emmett y
Edward sonrió..
- Calla, Calla… no nombres desgracias...- contestó éste riéndose y brindando con sus hermanos
que al igual que él, reían asintiendo…
- Bella… Bella, abre la puerta o juro que yo misma la tiro a bajo – le amenazó Alice dando sonoros
golpes a la puerta…
- Bella, ¡por Dios!, ¿pero que te ha hecho para que estés así? – saltó Rose enfurecida llegando
hasta su hermana y acunándola entre sus brazos..
- Bella, dinos que te pasa, cielo, quizás podamos ayudarte…- le susurró Alice acariciando su
cabello..
- ¿Te ha engañado, es eso, se ha liado con otra…?- dijo Rose destilando veneno..
- Qué… ¡No!...- les dijo separándose y mirándola como a quien le ha salido un tercer ojo en la
cara…
- ¡Maldita sea, Bella! ¡Quieres decirnos de una puta vez que te pasa! – espetó Rose perdiendo la
paciencia…
Bella la miró sobresaltada, siempre le asustaba Rose cuando se ponía así, pero tenían razón, tenía
que contarles y mordiéndose el labio, respiró profundamente tratando de aclarar sus ideas..
- Que sí Rose, que ya me he hecho la prueba, y me sale las dos malditas rayitas rosas – escupió
totalmente enfuruñada.
- Yo… yo también lo estoy... – interrumpió de pronto Rose con una voz monocorde..
- Que yo también estoy embarazada, me hice la prueba hace una semana…- les contestó mirando
a sus hermanas con cara de disculpas..
- Bueno, pensaba hacerlo, pero quería que pasara más tiempo, no sé como decírselo a Emmett…
aunque yo… yo me siento feliz… voy a tener un bebé... – musitó con una radiante y emotiva
sonrisa.
- ¿Cómo qué va hacer?, pues tenerlo, ¿lo dudabas? – le reprochó Rose con cara de pocos amigos..
- Rose, Bella es muy joven, apenas acaba de empezar su carrera, un bebé, ahora…
- ¿Qué estás queriendo decir Alice, que debe abortar? – le preguntó Rose con cara de horror.
- Yo... ¡no !…no sé… sólo sé que es muy joven…pero, ¿cómo ha podido ocurrir? Y tú, ¿por qué no
estás como ella? – le reprochó a Rose.
- Hombre, no te negaré que cuando me enteré si que estaba como ella – dijo con media sonrisa
quitándole un mechón de cabello que tenía Bella por la cara… - pero después, pensándolo bien;
voy a tener un hijo, y del hombre que más amo en este mundo… y bueno, quizás a Emmett le
costará digerir la noticia, pero sé que responderá… estoy completamente segura… - dijo mirando a
Bella con ternura..
-¿Tú crees? – le preguntó Bella dudosa.- Recuerda que hace unos meses no os soportabais Rose,
quien dice que él no es como piensas ahora, que solo está contigo por…
- No continúes, Bella – le cortó Rose con seriedad - Aunque sé que no es el caso, pero si lo fuese,
nadie me privará de llevar adelante mi embarazo, es mi hijo… y no atentaré contra su vida..
- ¿Pero tú no te cuidabas ? – le preguntó Alice que seguía impactada por la doble noticia..
- Esperad un momento… ¡me estáis diciendo que las dos estabais tomando píldora y os habéis
quedado embarazadas!- exclamó Alice alarmada..
Nuevamente las dos asintieron y de pronto algo pareció hacer clic en sus cabezas..
- Pero no la compré en la farmacia, si no que me la daban en la misma consulta, ya que decía que
les regalaban muchas cajas de promoción.. - dijo Bella.
- Igual que a mí… – añadió Rose con los ojos como platos.
- Y a mí…- musitó Alice sintiendo como de pronto comenzaban a flaquearle las piernas…
- ¿Creéis que estaban en mal estado? - musitó Bella viendo como la cara de Alice se iba
descomponiendo a cada segundo que pasaba..
- Alice, ¿te encuentras bien? – le preguntó Rose que también se había percatado del estado de su
hermana..
- No… no me encuentro bien, de hecho, hace más de una semana que vengo encontrándome
mal… justo lo que llevo de retraso…- les dijo…
- ¡Ay, Dios mio! Alice, puede que tú también estés embarazada…-dijo Rose llevándose la mano a la
boca.
- Ay no… Ay no… que me da….que me da otra vez…- comenzó a balbucear Alice mientras se dejaba
caer sobre el suelo de rodillas.
- ¡Alice! - gritó Bella que corrió a tomar a su hermana…- Rose, corre, moja algo para pasárselo por
el cuello…- le ordenó mientras ella sujetaba a su hermana que se había desmayado allí mismo…
-¡Dios Bella!, ésta está embarazada y hasta las trancas… - dijo Rose mientras le pasaba una toallita
húmeda a su hermana, para que ésta, a su vez, la pasara sobre el rostro y nuca de Alice..
- Un bebé… voy a tener un bebé… un bebé…- Alice balbuceaba mientras iba recobrando el
sentido..
Al ratito, Alice recuperó su estado de ánimo y con unas profundas ojeras, se enderezó - ¿Qué
vamos hacer ahora? - les preguntó mirándolas aterrada.
- Para empezar, ¡toma esto! - le dijo Rose pasándole una prueba de embarazo.
- ¿Es qué vas cargada con test de embarazos, Rose ? - le preguntó Bella alzando una ceja… Alice, a
pesar de su estado, no pudo disimular la sonrisa por la insinuación de su hermana….
- ¡No seas idota, Bella!, cuando tuve el retraso tomé, digamos que como préstamo, unos cuantos
test por si acaso, pero dado que sólo me hizo falta uno….- le respondió resuelta..
- ¿Y lo llevas en el bolso por…? - preguntó esta vez Alice seguida de una risilla de Bella. Rose rodó
los ojos y de un bocado, quitó el plástico a la cajita…
- Pues se me quedaron en el bolso, idiota… no pesarías que me iba hacer todas las pruebas en el
mismo momento ¿no? - Esta vez Bella rió al comentario de ésta…
- Esta bien, trae a acá…- y con manos temblorosas se metió en uno de los cubículos y se hizo la
prueba…
- ¿Queda mucho? - preguntó por quinta vez Alice mientras Rose miraba su reloj de pulsera…
Alice permanecía entre los brazos de Bella, y ésta último sentía la misma aprensión que su
hermana, lo que le hizo olvidar por unos minutos su propio estado..
Se acercó al lavabo donde habían dejado el susodicho, y adoptando un pose muy profesional, lo
tomó, lo miró y después de un agónico minuto que mantuvo con los nervios en la barriga a las
otras dos que ya no les quedaban uñas para comerse… soltó el aire que contenía en su pecho…
- Alice, estás embarazada….hasta los ojos…- dijo y otra pequeña sonrisa se dibujó en su rostro
mientras Alice, que seguía aferrada a los brazos de Bella, comenzó a balbucear…
Rose rodó los ojos por la debilidad y el dramatismo que Alice le estaba dando al asunto. De
acuerdo que no era un plato de buen gusto para nadie, pero mejor eso que una enfermedad.
- Vamos Alice, que cosas peores hay en el mundo - le decía cuando Bella consiguió que volviera en
sí.
- Ya os lo he dicho Bella, tengo veintiséis años, tampoco es que sea una niña, y para que os voy a
mentir, adoro a los niños…
- ¿Te das cuenta que engordarás, perderás tu magnífica figura y tendrás que renovar tu sexy
vestuario por otro horrendo? - le preguntaba Alice con cara de espanto..
-¡Ay, Dios mío! Ni siquiera había pensado en eso - saltó Bella llorando de nuevo….
- ¡Por Dios! - exclamó Rose - mira que las hormonas están haciendo estragos en vosotras… Pensad
una cosa…¡vamos a tener unos bebés!…¡juntas!…los primos nacerán como mucho con semanas de
diferencia… y….
- ¿Qué quedaremos todas para ir al parque infantil, con tres demonios llenos de mocos, que se la
pasaran comiendo tierra, que es la cosa más repugnante del mundo, en vez de ir con nuestros
chicos a un bar a tomar unas cervezas?- le preguntó Alice alterada..
- Yo creo que se lo voy a decir a mamá y que ella se busque la vida…-respondió Bella resuelta - por
nada del mundo me pongo delante de papá cuando se entere, ya no tendría problemas, me mata
en el acto…
-¡Ala, que exagerada!- saltó Alice…- y otra será decírselo a los chicos… Para nada hemos hablado
de hijos Jasper y yo…- dijo con un hilo de voz..
- Es comprensible Alice, no lleváis más que… ¿Cuánto, dos meses, menos? - le respondió Rose…-
Pues yo no sé ustedes, pero aunque Emmett no quiera a este hijo, yo si lo pienso tener, eso sí, me
decepcionaría mucho…- fue la primera vez que Rose mostró algo de aprensión…
- Edward no lo querrá, lo sé, tiene muchos planes, aún le falta algunos años para acabar su carrera
de arquitecto y un hijo , ahora, sé que no lo querría, ¡mierda! Ahora que empezábamos algo…-
musitó Bella con tristeza…
- No te preocupes Bella, Edward te quiere, ha estado enamorado de ti desde que erais niños,
seguro que le hará feliz la noticia…- le ánimo Alice.
- Entonces, que sugerís…¿se lo decimos ahora que están todos juntos? Igual así lo digieren
mejor…- preguntó Rose
Alice miró a Bella; Bella, mordiéndose el labio, miró a Rose y ésta de hito en hito a cada una…
- Esta bien, ¡vamos allá! - dijo Alice tomando de la mano a cada una. Sea lo que sea, lo
superaremos juntas… como siempre…
- Te imaginas a Emmett cambiando pañales - decía Edward secándose los ojos de las lágrimas que
se le escapaban por el ataque de risa que tenían…
- O cuando Bella te haga salir a las tres de la mañana a comprarle un mango…- dijo esta vez Jasper
haciéndolos reír aún más…
- Mango… no tendría que salir para darle uno buen madurito - bromeaba Edward que junto a sus
hermanos se burlaba del hecho de convertirse en padres. - No en serio, tíos, un hijo, uff… no
podría con ello.- dijo sin percatarse que las chicas estaban llegando y pudieron escucharlos...
- No… no podrías - musitó Bella sintiendo como los ojos comenzaban a arderles a causa de las
miles de lágrimas que se agolpaban por salir. Alice la abrazó fuerte y Rose se situó también a su
lado. Los temores de su pequeña hermana sin duda se hacía presente y querían darle todo su
apoyo…
- Bella… que... ¿por qué estás así? - le preguntó Edward que había borrado la sonrisa de su boca al
ver el estado de su novia…
- No te preocupes Edward, no te cargaría con un hijo… - le dijo tratando de mantener las lágrimas
en su lugar…- No quiero volver a verte…- le dijo sin siquiera contarle la verdad y saliendo del lugar
a toda prisa…
- Pero...pero...Bella…- Balbuceó Edward que se había quedado en Shock por lo que Bella acaba de
decir y sobretodo de hacer…
- Ya no sigas estropeando las cosas Edward, Bella tenia razón, no mereces la pena - le soltó Rose
sin darle explicación… - Por cierto Emmett, yo también estoy embarazada; y dado que te divertías
bromeando con lo mal que te vendría tener un hijo, también hemos terminado - dijo Rose
marchándose en busca de su hermana..
- Alice, ¿Bella está embaraza? - preguntó Edward con el corazón apunto de salirle por la boca..
- Así es lumbreras, y Rose también Emmett, por si no te ha quedado claro... Y Jasper, me temo que
tú corres con la misma suerte - le dijo dejando a éste tercero sin habla...
- Por desgracia para nostras si. - dijo Alice intentando contener su propio llanto al ver que Jasper
no reaccionaba…
- Eso creíamos, pero al parecer, las píldoras que nos dieron en la clínica estaba defectuosa..-
respondió Alice conteniendo su dolor al ver que Jasper, al igual que sus hermanos, no reaccionaba
como ella esperaba que reaccionase..- Veo que tú también opinas como tus hermanos - musitó
con tristeza, Jasper seguía sin reaccionar.. - Bueno, no podíamos espera otra cosa de ustedes… - y
diciendo esto, salió a toda prisa dejándolos a los tres sumidos en sus propios pensamientos…
- Te lo dije Rose, él no lo querría, te lo dije - se volvió Bella con los ojos cubiertos de lágrimas… -
¿Qué voy hacer ahora, Rose? ¿qué voy hacer? - le preguntaba desconsolada…
- Nos apoyaremos mutuamente, yo también he dejado a ese…, el que no quiere a mi hijo, tampoco
me quiere a mi - sentenció Rose abrazándose a su hermana aunque en sus ojos también se
acumulaban las lágrimas..
- Chicas, yo… yo también he dejado a Jazz - les dijo Alice llegando apesadumbrada junto a ellas..
- Oh, Alice, lo siento - mustió Bella, ella sabía lo mucho que Alice debía estar sufriendo, ya que
Jasper parecía no querer estar ni un solo segundo lejos de ella…
- No lo sientas Bella, el que lo va a sentir va a se él, te lo aseguro - dijo Alice a modo de amenaza..
- ¿Y que vamos hacer? - volvió a preguntar - Tendremos que decírselo a nuestros padres…
Un gemido brotó de cada una de ella de solo imaginar como se le arrugaría el bigote a su padre
cuando le dieran la noticia, pero no había vuelta atrás… ¡A lo hecho, pecho!
- Mañana mismo iremos a Forks y les contaremos lo ocurrido. Papá pondrá el grito en el cielo,
pero él nos comprenderá y… no nos dejará solas con esto..
- Le vamos a defraudar - mustió Bella entristecida. Amaba a su padre y tener que darle esa noticia
que sabía que le haría sufrir le partía el alma… Sólo esperaba que su padre fuera benevolente;
aunque con el genio que se gastaba, los Cullen se podían dar por exiliados de Forks si no querían
acabar con una perdigón en el culo…
Con la decisión tomada de viajar a primera hora del día siguiente a enfrentarse a su padre, las
hermanas Swan caminaron, cada una sumida en su propia pena, hasta llegar a su departamento…
- Embarazada, Bella está embarazada…- musitaba Edward una y otra vez pero sin llegar a
comprender la dimensión que esas palabras tenían..
- Embarazada, como mi Rose…- contestaba Emmett igualmente choqueado…
- Qué sí, como mi Rose…¿es que estás sordo? - le contestaba automáticamente Emmett.
- Voy a ser papá… mi Alice me va a dar un hijo - seguía susurrando Jasper cada vez más conciente
de lo que esa noticia implicaba..
- Embarazada… mi Bella…
- Que sí tío, que pesado, que tu Bella está embarazada, quieres dejarlo ya…- contestó Emmett de
nuevo apretando los puños…
- Vamos a ser papás… chicos, ¿no os dais cuenta?… ¡vamos a ser papás! - les dijo Jasper esta vez
con más emoción…
Edward en ese momento pareció salir del bucle de desespero en el que estaba metido y el propio
Emmett lo fulminó con la mirada…
- Bella…- musitó de pronto Edward tomando, al igual que su hermano, conciencia de lo que había
pasado.. - Ella me ha dejado…
- No…no…- se apresuró a decir Jasper esta vez con un deje de aprensión en la voz..- solo están
furiosas porque la noticia nos ha sorprendido… pero…
- Pero nada Jasper, Alice te ha dejado… acaso no la viste como se fue…- le reprochó Emmett..
- Bella….- volvió a musitar Edward esta vez sintiendo como un vacío se abría paso en su pecho…
- Y tu deja ya de quejarte como un marica… - le reprendió esta vez a su hermano menor…- La chica
a la que decías amar se ha ido destrozada al oírte… -le gritó desesperado, tanto, que otros clientes
que tomaban tranquilamente una copa los miraron con curiosidad…- y ustedes que miran, partía
de alcahuetas - les espetó haciéndolos girar de inmediato la cabeza…
- Pero… pero ni siquiera me lo ha dicho, no debe saber que opino al respecto…- se quejó de nuevo
Edward…
- Y todo lo que nos estábamos burlando antes de que ellas llegasen, no te has preguntado cuánto
tiempo llevaban escuchando…- les dijo clavando los ojos en los dos…
- Dios, debieron de escuchar mientras nos reíamos… pero que íbamos a saber…- se defendió
Jasper. - Tengo que hablar con Alice, no quiero que piense que no quiero ese hijo..- dijo de pronto
dejando a los otros dos hermanos desarmados…
- ¿Crees qué te escuchará?- le preguntó Edward, que de pronto, sentía unas ganas enormes de
abrazar a su pequeña y decirle que todo saldría bien, que juntos tendrían a ese hijo y que serían
los mejores padres del mundo… iba a ser padre, ¡Dios! Gritaba en su interior ahora que iba
asimilando la noticia, ¡Iba a ser papá!…
- Bella no me perdonará…¡por Dios!… por un mal entendido nos hemos llevado media vida
separados, no me perdonará fácilmente ¿Qué voy hacer? - dijo mirando aterrado a sus hermanos -
No la quiero perder, yo no quiero perder a mi Bella…
- Pues ve y díselo..- le recomendó Jasper…- y si no te perdona a la primera, como estoy seguro que
pasará con las tres, no desistiremos…¡Dios Bendito, vamos a ser papás! - esta vez Jasper gritaba de
alegría abrazado a sus hermano..- Vamos, recuperemos a nuestras mujeres…- le sugirió caminando
hasta la barra para pagar las consumiciones y salir de allí disparados hasta el apartamento de las
chicas…
-Alice, Rosalie y Bella Swan…¡Abrid la puerta inmediatamente! - volvió a gritar Jasper aporreando
la puerta…
- No podéis dejarnos así, tenemos que hablar..Bella , por favor, abre la puerta - suplicó Edward
golpeando de nuevo la puerta…
- Ni siquiera te esta oyendo, pedazo de animal… más te vale que te largues, estoy a un número de
llamar a la policía -les volvió a contestar Rose…
- Alice, por favor, mi vida… no puedes hacerme esto…- suplicaba esta vez Jazz totalmente
desesperado..
-Vete al cuerno Jasper, no quiero volver a verte - le espetó ella desde el otro lado de la puerta..
- Ya me cansé - dijo de pronto Emmett - como no abráis la puerta yo mismo la voy a tirar…- les
amenazó..
- ¿Has llamado a la policía Rose? - le preguntó Bella por lo bajini…- no quiero verlo, llama a la
policía y que se los lleven… por vándalos..
-Claro que lo he hecho, y no tardarán en llegar, estos no saben todavía con quién se están
metiendo…
- Eso tienen merecidos por gilipollas… sólo a nosotras se nos ocurre enamorarnos de semejantes
descerebrados…- le respondió Rose.
- Bella no pudo evitar reír mordiéndose el labio ante los comentarios de su hermana mayor, Rose
era implacable y concordaba con ella que les vendría bien merecido ese escarmiento…
- No volveré a repetirlo - oían que gritaba Emmett desde el otro lado..- a la una… a las dos… a las…
- ¿Qué es lo que ocurre aquí? - una voz desconocida le hizo frenar su arremetida…
- Oh, señor Agente, no es nada - se adelantó Jasper tratando de salir del lio. - Estábamos gastando
una broma a las chicas - dijo con voz calmada…
- Broma, no me parece a mi una broma querer entrar a su vivienda contra su voluntad - les
reprendió..
De pronto la puerta se abrió y salió una Rose enfundada en un camisón cubierto por una pequeña
bata..
-Oh Agente, ¡gracias a Dios que han llegado!, estos delincuentes están tratando de entrar a la casa
a la fuerza…- les dijo con voz alterada y tratando de cubrirse aunque en el fondo mostraba algo
más de lo que debía… a conciencia, claro…
- Claro agente, somos tres chicas y estamos asustadas…- dijo mirando hacía el interior, al igual que
el Agente que comprobó que otras dos chicas, también ataviadas con sendas batas, se abrazaban
asustadizas…
- Vamos Rose, eres una embustera, no puedes hacernos esto..- le reprochó Emmett.
- No…ya no lo somos, y nos están acosando…- Volvió a decir Rose. Las otras dos chicas asentían
corroborando a su hermana mayor…
- Esta bien… Agente Smith, proceda a la detención de estos tres… ya les interrogaremos en
comisaría…
- Gracias Agente, al menos por esta noche dormiremos tranquila… mañana mismo iremos donde
nuestros papás… - dijo con voz mimosa pero mirando a Emmet con un brillo maléfico en la
mirada..
- Quédese tranquila, Señorita Swan, nosotros nos encargaremos de ellos. Ha sido un placer
conocerla - le dijo el Agente con un tono sugerente…
- El placer ha sido mío Agente. Lástima que haya sido de un modo tan desafortunado..- le dijo ésta
pestañeando coquetamente…
- Rose… me las vas a pagar… esto no se quedará así - le amenazó Emmett mientras el otro agente
le ponía las esposas…
- ¡Tú, calla ya!, si no quieres pasarte el resto de la semana en el calabozo…- le amenazó esta vez el
agente que saludando con un toque en la gorra a Rose, se despidió llevándose a los tres Cullen a
comisaría…
- Tía, creo que nos hemos pasado - musitó Alice con las lágrimas al borde de sus ojos.
- Déjalo ya Alice, esto lo tienen bien merecido…¿O querías hablar con él?
- Qué…no… pero…mi pobre Jasper, no puedo llegar a imaginármelo entre rejas - dijo a media voz..
- ¿Y tú Bella, también te arrepientes ? - le preguntó Rose a Bella que aún seguía con la mirada
perdida..
- En estos momentos me importa un bredo lo que le pase a Edward, me muero de angustia solo de
pensar que le voy a decir a papá - musitó llevándose las manos inconcientemente a su vientre..
- Ves, solo por eso, ya merecen que lo encierren, así que… nada de remordimientos e intentemos
dormir, mañana a primera hora saldremos rumbo a nuestro destino…- dijo Rose teatralmente -
por cierto, ¿visteis lo bueno que estaba el agente…?
- ¡Qué!…que esté embarazada no quiere decir que no tenga ojos en la cara y lo mejor, ver como a
Emmett se los llevaban los demonios.
- Tú nunca cambiarás -dijo Alice con una pequeña sonrisa. - Bueno, yo me voy a la cama, aunque
no sé si podré pegar ojo…- dijo caminando hasta su habitación..
- No me puedo creer que nos hayan denunciado, ¡y por acosadores! - decía Emmett caminando de
un lado a otro como león enjaulado, nunca mejor dicho…
- Es que eres un animal, te dije que me dejaras hablar a mí, pero tú no, te empeñabas en tirarles la
puerta abajo, ¿y tú eres abogado? - le preguntó Jasper masajeándose las sienes..
- Bella no me va a perdonar en la vida… ¿cómo no vi las señales? ¿cómo pude ser tan insensible?
- ¿Ya hiciste la llamada? - le preguntó Jasper a Emmett cuando éste terminó de hacer el circo con
los barrotes…
- A ver Jasper, aún no tengo bufete, por si no lo recuerdas hasta dentro de tres meses no entro a
trabajar allí - le contestó molesto..
- Pues la que nos va a caer va a ser menuda…¿Qué le vamos a decir? - les interrumpió Edward que
seguía arrascándose la cabeza..
De pronto la voz del Agente los hizo poner de pie, menos a Emmett que ya lo estaba…
- Edward Cullen, puede irse; Jasper Cullen, puede irse; Emmett Cullen, puede irse…- les dijo el
agente encargado del calabozo..
Al salir por una de las puertas con la ropa arrugada de las malas posturas, se encontraron de lleno
con la fría y acusadora mirada de Carlisle..
- Esperadme en el coche - les dijo con voz monocorde mientras él terminaba de firmar los papeles
de la fianza…
Media hora mas tarde, los cuatro entraban en un incómodo silencio al apartamento que los chicos
tenían…
- Papá…- musitó Edward sin poder aguantar más la mirada decepcionada de su padre…
Los hermanos Cullen obedecieron en el acto y con cierto nerviosismo esperaron a que su padre
comenzara hablar…
- Jamás, oídme bien, jamás, pensé que me vería en esta situación. - les reprochó sin alzar la voz
pero con un deje de decepción que les hizo a los tres bajar la cabeza…
- Ahora mismo quiero que me expliquéis, cómo es que vuestras novias os han denunciado por
acoso y alboroto. - les exigió fulminándolos con las miradas..
- Porque esa mujer es mas terca que una mula y encima está embarazada…- dijo como si tal cosa..
- ¿Qué qué? - profirió Carlisle con el corazón en un puño - repite eso que has dicho..
Emmett tragó en seco y después de mirar a sus hermanos volvió a fijar la vista en la mirada
defraudada de su padre.
- No me lo puedo creer Emmett, eres el mayor, pensé que serías más responsable - dijo Carlisle
sintiendo como una bola se le formaba en el estomago…-
- Y lo soy papá, pensé que nos estábamos cuidado, pero al parecer los anticonceptivos que se
estaban tomando estaba defectuosos y bueno… se han quedado embarazadas…
- En verdad, - intervino Jasper - también Alice está embarazada - dijo antes de encogerse de
hombros esperando el grito de su padre..
- Y… y …Bel…
- No… No… no me digas que la pequeña Bella…- Carlisle se llevó la mano al corazón y comenzó a
respirar agitadamente…
- Papá… lo siento - se apresuró a decir Edward levantándose y yendo hacia él..- ¿Te encuentras
bien, necesitas algo..?
- Un trago, necesito un trago - dijo a duras penas. Jasper corrió a servirle un coñac a su padre y de
camino sirvió tres copas más…
- Papá, solo podemos decir que lo sentimos, pero eso no cambia las cosas…- dijo de pronto Jasper
ya más relajado. - Las chicas, bueno… ellas, se han llevado una impresión equivocada, al menos de
mi parte y… se han enfadado y han decidido acabar con nuestra relación…
- Te va a matar…
- ¡Papá! - le espetaron los tres ya desesperados, hasta al propio Carlisle le costaba salir del estado
de shock que la noticia le había provocado..
- Papá, no fue nuestra culpa, ni de las chicas, en esa clínica le dieron píldoras en mal estado y
mañana mismo interpondré una denuncia contra la marca y la clínica que las ha proporcionado.-
Dijo Emmett muy profesional. - Le diré a un compañero mío que ya ejerce que lleve el caso…
- Entiendo, pero ¡por dios, Emmett!, ¿entendéis lo que significa todo esto?, no solo habéis
defraudado a mi mejor amigo, sino que… un hijo es una responsabilidad muy grande. Y ¡por Dios,
Edward!, apenas tienes veintiún año y toda la carrera por delante, y mi Bella, mi pequeña Bella,
¿Cómo vais hacer? , porque el aborto está descartado de todas todas…- dijo con dureza mirando a
su hijo..
- Por supuesto papá, jamás le pediría a Bella que hiciese eso…- respondió rápidamente Edward.
- Nos casaremos - dijo de pronto Jasper, - yo estoy más que dispuesto a casarme con mi Alice. Yo
quiero a ese hijo y no permitiré que crezca alejado de su padre..
Emmett apretó el vaso que tenía en la mano y después de apurar otro coñac que se había servido,
asintió con la cabeza..
- Más que dispuesto. Mi hijo no será un bastardo. Puede que no haya sido buscado, pero será
querido - dijo con tal seguridad. Por un momento, Carlisle se sintió orgulloso de ellos..
- ¿Y tú Edward, qué vas hacer tú? Los dos sois muy jóvenes - le preguntó al hijo menor que de
pronto pareció estar roto completamente..
- Da igual lo que yo esté dispuesto hacer, la cara de decepción que puso Bella jamás la olvidaré,
ella jamás me perdonará…- de pronto sus ojos comenzaron a anegarse de lágrimas…- la voy a
perder, ella es muy joven, nunca hemos hablado de hijos, aún no nos poníamos de acuerdo ni en
irnos a vivir juntos, contra más ser padres…
- Edward…- susurró su padre llegando hasta él y pasándole una mano por el hombro..
- ¿Y si ella no quiere tenerlo, papá, y si Bella decide abortar ? - preguntó con las lágrimas
desbordándose de sus ojos..
- Ella nunca haría eso, hijo, Bella es un formidable mujer, jamás atentaría contra la vida de un hijo
suyo, aunque éste no fuese deseado…- le dijo para animarlo.
- Lo sé, hemos criado a esas niñas junto a ustedes, y aunque por un largo tiempo haya habido
desavenencia entre ustedes, la educación que recibisteis ha sido la misma…
- Entonces, yo también estoy más que dispuesto a casarme con Bella, la amo tanto, que solo de
pensar que ahora mismo no estamos me está destrozando..
- Creo que será mejor que hablemos con Charlie lo antes posible…- dijo de pronto Carlisle..
Los tres chicos asintieron pero con una mueca de terror en la cara…
- Las chicas creo que salen mañana a primera hora para ir donde sus padres - le interrumpió
Emmett.
- Pues entonces, en marcha… si nos vamos ahora, mañana a primera hora hablaremos con Charlie
y que Dios nos coja confesados a todos…
- Me alegro que hayas venido tan rápido Charlie, siento haberte molestado tan temprano..
- Carlisle amigo, que es lo que ocurre ¿Esme está bien? , ¿los chicos están bien? - preguntó Charlie
sumamente preocupado..
- Si, si, todos están bien, bueno… relativamente bien…- musitó eso último - Pero… ¡siéntate por
favor!, lo vas a necesitar… - le sugirió.
- Me estás preocupando Carlisle, ¿qué es lo que ocurre? - preguntó con la preocupación reflejada
en la cara.
- Será mejor que te lo digan ellos mismo…- dijo Carlisle tragando sonoramente - Chicos,¡pasad! -
les pidió…
Inmediatamente, los tres Cullen traspasaron la puerta y con lentitud caminaron hasta estar frente
a Charlie y su padre..
- ¡Chicos!, que alegría veros, ¿cómo qué estáis aquí, y mis chicas? - preguntó Charlie levantándose
y abrazándolos con cariño…
- Verás Tío, tenemos algo que decirte - intervino Jasper siempre con un tono de voz conciliador..
- Claro hijo, ¿qué ocurre?…- les preguntó con una cariñosa sonrisa..
- Esto….primero que nada queremos decirte que estamos dispuesto a asumir nuestra
responsabilidad…- Fue esta vez el turno de Emmett, pero en la cara de Charlie fue desapareciendo
la sonrisa..
- No..no.. Bueno… en realidad - intervino Edward - más bien nos han dejado ellas..
- ¡¿Cómo?…¿Qué le habéis hecho a mis princesas? - les reclamó apretando los puños con la cara
contraida en un gesto de lo más amenazador…
- Tranquilízate Charlie, aún no te han dicho lo que venían a decirte…- le pidió su gran amigo
invitándolo a sentarse…
- Cómo quieres que me tranquilice, Carlisle, estos hijos tuyos están haciendo sufrir a mis
pequeñas…- le reprochó enfurecido..
- Tio Charlie, - volvió a intervenir Jasper - estás en todo tu derecho de enfadarte, pero así no
solucionaremos nada.
- ¿Qué es lo qué está pasando?, ¿qué le habéis hecho a mis niñas? - dijo Charlie dejándose caer
sobre el sillón reflejando en su cara la decepción…
- Tio, sentimos decírtelo así, ni es como nos hubiera gustado que pasara, pero…- dijo Edward pero
fue interrumpido por Emmett.
- Las chicas han estado tomando un anticonceptivo defectuoso - continuó diciendo Emmett.
Charlie que lo miraba sin comprender comenzó a analizar lo que ese muchacho trataba de
decirle…- y bueno, no es grato decirlo así pero…
- ¿Anticonceptivos?, ¿defectuosos? - la cara de Charlie fue adquiriendo un color mas rojizo
mientras los chicos comenzaban a tragar sonoramente…- Me estáis queriendo decir que una de
mis hijas está… está…- de pronto Charlie se llevó la mano a la garganta..- me falta el aire, agua…
agua… por favor - pidió a duras penas…
- Charlie, amigo, tranquilízate -le pidió Carlisle - ¡toma, bebe! - le dijo ofreciéndole el vaso de
agua…
- Tio, no es una de tus hijas - volvió a intervenir Jasper…- son las tres..
- ¿Qué…- de la garganta de Charlie a penas solió un hilo de voz. - más…. agua… me ahogo..
- Mis niñas, los mato… mis niñas, os mato…- comenzó a balbucea mientras trataba de aflojarse el
botón de la camisa que parecía oprimirle el cuello..
- Lo sentimos tío, no fue nuestra intención, han sido esos malditos anticonceptivos.. - le dijo
Edward notablemente preocupado por su tío.. - pero nos haremos cargo, tenlo por seguro…
seremos responsables de nuestro actos…
- Esta bien, marchaos, yo me quedo con él - les pidió su padre viendo que a cada cosa que ellos
decían Charlie se ponía aún peor…
Los tres Cullen con preocupación salieron obedeciendo a su padre, pero no se alejaron mucho. Un
cuarto de hora más tarde Renée llegaba a la casa a toda prisa y junto con Esme que la esperaba,
entraron al estudio cerrando la puerta tras de ellas…
Carlisle les puso al día de los nuevos acontecimientos a las dos. Evidentemente, ellas también se
quedaron en shock tras conocer la noticia, pero él que peor lo estaba llevando, sin duda alguna,
era Charlie que no salía del shock…
- Vamos amigos, no podemos culpar a los chicos, ellos son jóvenes, y el destino les ha jugado una
mala pasada. - trataba de calmarlo Carlisle
- Pero Carlisle, mis tres princesitas, ¡Embarazadas! - decía Charlie tragando el nudo que tenía en la
garganta, - ¡por Dios!, Bella aún es una niña..apenas tiene veinte años…
- Con esa edad me embarazaste de Rosalie, ¿no lo recuerdas? - intervino al fin Renée después de
salir de su estado de shock. - No sé porque te asustas ahora, -le reprochó pero manteniendo las
lágrimas en los ojos…
- Pero..pero…
- Pero qué Charlie, nosotros ni siquiera poníamos medios para evitarlo, ellas al menos se han
estado cuidado, ¿deberíamos denunciar a la clínica que se las recetó? - dijo Renée de nuevo y con
los puños apretados…
- Eso ya está decidido, Emmett ya se ha puesto en contacto con un colega para que comience con
los tramites… el problema aquí es otro, ¿Qué es lo que va a pasar? Y lo que es peor… Cuando las
chicas les dieron la noticia a los chicos, estos…- se pausó por un momento con un semblante
avergonzado - …bueno, mis hijos se quedaron como nosotros y claro esa reacción desilusionó a las
chicas y los han dejado..
-¡Qué!- exclamaron Renée, Esme y Charlie a la vez…
- Pues no pienso consentir que mis nietos nazcan sin un padre. Tus hijos tendrán que casarse con
mis hija y no hay más que hablar…- Dijo Charlie levantándose y mirando a su amigo
amenazadoramente. Carlisle sonrió ante la determinación de Charlie, en cierta forma, no esperaba
menos de él.
- Tus hijo no se sienten obligados Esme, están más que dispuestos a casarse…- le respondió Carlisle
con una mirada emocionada..
- ¿En serio? - musitó ella sintiendo como sus ojos comenzaban a humedecerse..
- Completamente. - le respondió..
- ¿Entonces ellos quieren seguir adelante con todas las consecuencias? - preguntó en esta ocasión
Renée que al igual que Esme comenzaba a emocionarse…
- Lo harán y desean hacerlo, pero como os he dicho, ahora el problema recae en las chicas, ella
están dolidas, y su estado emocional, por el embarazo, las ha hecho más vulnerables. No quieren
saber nada de los chicos… hasta los han denunciado. Tuve que ir de madrugada a sacar a mis hijos
de comisaría. - dijo esto mirando severamente a Charlie..
- Pues que va a ser, convencer a las chicas para que acepten de nuevo a sus parejas…- le explicó
Renée como si fuese un niño de párvulo..
- Aquí no hay nada que convencer. Ellas se han metido en esto y tendrán que apechugar. Estas tres
se casan si o si..- sentenció Charlie..
- Ay mi madre, aquí se arma la gorda…- susurró Renée mirando aprensivamente a su mejor amiga..
Unos minutos mas tarde, los tres Cullen entraban al estudio cabizbajos. Esme y Renée no pudieron
evitar mirarlos emocionadas, se veían tan vulnerables en esos momentos, pero por otra parte,
¡Dios! Iban a ser abuelas y por partida triple.
- Emmett, Jasper, Edward…- pronunció sus nombres con severidad - Después de digerir lo que me
acabáis de decir y de hablar con vuestros padres y Renée… solo necesito saber una cosa.
- ¿Estáis dispuestos a asumir la paternidad y a casaros con mis hijas voluntariamente? - les
preguntó sintiendo como su corazón latía con más furia que nunca..
- Lo estamos Tio - respondieron los tres..
- Entonces, así se hará. Carlisle me ha dicho que mis hijas no tardarán en llegar. Así que contad con
que habrá boda…
- Gracias Tio - se apresuró a decirle Jasper. - No sabes cuanto significa esto para mi, y quiero que
sepas que amo a Alice más que a mi vida y que ese hijo no será más que una bendición para mí,
aunque me cueste ganarme el perdón de su madre..
- Yo también te agradezco que seas tan benevolente, Tio, y también quiero que sepas que a Rose y
a mi hijo nunca le faltará de nada. Yo los amaré y los protegeré con mi vida si hiciese falta…- dijo
esta vez Emmett emocionado.
- También me alegra oír eso Emmett, gracias - le respondió y no pude evitar quedarse mirando a
Edward, que un paso más atrás que sus hermanos, mantenía la vista en el suelo. Esme contenía el
aliento porque sentía que su pequeño estaba sufriendo y Renée que se dio cuenta, no tardó en
tomar la mano de su amiga para infundirle animo.
- ¿Y tú Edward, no tienes nada que decir? - le preguntó Charlie al ver que él no decía nada.
- Sólo agradecerte tu comprensión. Pero no quiero que Bella haga algo en contra de su voluntad.
La he decepcionado, a la primera de cambio no he estado a la altura y entiendo que no quiera
saber nada más de mí. Si me preguntas si estoy dispuesto a casarme. Lo estoy, amo a Bella desde
que tengo uso de razón, pero si me preguntas si estoy dispuesto a obligarla, a eso no lo estoy tío,
no podría soportar su odio una vez más..
- Edward, muchacho…- dijo Charlie totalmente emocionado por las palabras del chico.- Bella es
joven, y puede que realmente se haya decepcionado, pero estoy completamente seguro de que te
ama, y aunque acepte casarse contigo por que yo la obligue, sé que ella será realmente feliz
contigo.- le dijo acercándose a él y tomándolo por los hombros, - solo dime una cosa, ¿estás
dispuesto a luchar por volver a recuperar su confianza? - le preguntó fijando sus ojos en él..
- Nada en este mundo me haría dejar de luchar por su amor, Tío. - le contestó él.
- Entonce, acepta ese matrimonio aunque para ella no sea de su agrado al principio - le pidió - con
el inmenso amor que le procesas, estoy seguro que te la ganaras enseguida, sólo has de
demostrarle que si puede confiar en ti…
Un suspiro generalizado inundó la sala. La decisión estaba tomada. Las chicas se casarían si o si… y
para eso, a Charlie le tocaba vivir otro vez el mal momento, tendría que obligarlas a aceptar…
-¡Dios!, tengo el estomago todo revuelto - se quejaba Bella mientra se masajeaba la barriga…- Nos
vamos a cargar a papá, yo creo que sería mejor que no le digamos nada - murmuraba temerosa..
- No digas tontería Bella, qué… quieres llegar en verano con un barrigón y decir: ¡Hola, mi barriga y
yo os saludan! - se burló Rose.
- Rose, tú no tienes veinte años, ¡me va a matar!, ¡nos va a matar!… ¡los va a matar a ellos! - gritó
histérica...
- ¡No seas idiota, Bella!... - volvió a cortarla Rose. - ...como mucho nos caerá una bronca; por si no
lo recuerdas, mamá se quedó embarazada de mí con tu misma edad, y aquí estamos, ¿algún
problema?… ¿no, verdad? Pues eso… ellos no podrán reprocharte algo que ellos mismo hicieron…
- No seas injusta con ellos, Rose - intervino Alice - en aquellos tiempos no se usaban
anticonceptivos, la educación sexual brillaba por su ausencia…- le informó..
- Ya, pero al menos, nosotras nos hemos protegido. ¿Qué culpa tenemos de que esa ginecóloga no
compruebe los medicamentos que receta? -dijo alterada, - Ahora si, esa se va a enterar, ¡le va a
caer un puro…! - dijo destilando veneno..
- ¿Cómo habrán pasado la noche los chicos?, creo que no debimos llamar a la policía, Rose - dijo
esta vez Bella con pesar, que tras estar toda la noche dándole vueltas, entendió que para él la
noticia tuvo que caerle como un jarro de agua fría.
- ¿Un poquito? - la interrumpió Alice alzando una ceja - mi pobre Jasper, como un presidiario
metido entre barrotes…
- Mmmh… entre barrotes, - gimió Rose - ¡Dios!, sólo de imaginarme a Emmett como un presidiario
me poco a mil…- musitó apretando los dientes…
- ¡Ay, mi madre!, a ti el embarazado te ha subido aún más la libido..- saltó Bella con cierto tono
burlesco..
- ¿Y que vamos hacer chicas?, hemos roto con ellos… y yo… yo me muero por estar entre los
brazos de mi Jasper - sollozó Alice abrazándose a si misma..
- Ayer parecían querer hablar con nosotras, a pesar de la rudeza, tal vez hayan recapacitado… no
sé…- dijo Rose mirando al frente vislumbrando un rayo de esperanza. Realmente deseaba que
Emmett viviera ese embarazo junto a ella, que quisiera a ese hijo tanto como ella…
- Yo también quisiera estar ahora mismo entre los brazos de Edward, no me hago a la idea de que
también lo he perdido a él… pero… fue tan claro… él no quería hijos, no ahora, y es
comprensible…- dijo Bella sintiendo como el vacío de su pecho se hacia cada vez más hondo y más
grande…
- Claro, él es muy responsable Rose, seguro cuando se percató de que tendrá un hijo, la
responsabilidad le pudo más, pero eso no quita que lo haga obligado… no porque lo quiera y eso
yo no quiero. No le obligaré aceptar a mi hijo..
- A vuestro hijo Bella, recuerda que los dos contribuisteis…- le interrumpió Alice..
- De igual manera, después de que lo hemos mandado a la comisaría, no creo que quiera ni
verme… mejor así - musitó mirando por la ventana…
Rose y Alice que viajaban en los asientos delanteros, se miraron y suspiraron. Bella siempre había
sido la más negativa de las tres, y esta vez no iba a ser la excepción. Así que, decidieron dar el
tema por zanjado y centrarse en el problema más inmediato, su padre..
Con los nervios a flor de piel, las tres Swan se dirigieron a la entrada de su casa. Renée, fingiendo
sorpresa, las recibió con cariño y corriendo las hizo pasar.
- ¡Que alegría, mis tesoros! ¿cómo ustedes por aquí, y los chicos? - preguntó para despistar. Entre
todos habían acordado en ocultar que ellos lo sabían así se verían obligadas a aceptar por
imposición del padre..
- ¡Rose, Alice, mi pequeña Bella! - dijo Charlie nada más las vio. - Pero que alegría hijas, ¿y a qué se
debe el honor de que mis tres niñas vengan a ver a su viejo padre? - les preguntó. Aunque por
dentro se sentía decepcionado, al verlas, ahí delante suyo más que dispuestas a afrontar ese
nuevo acontecimiento, le hizo sentir orgulloso. Las había criado bien, les había dado valores y aquí
estaban haciendo uso de tres de ellos: la honestidad, la sinceridad y la responsabilidad.
- Papá, mamá, necesitamos deciros algo importante…- les dijo Rose tras respirar profundamente..
- ¿Pero habéis desayudado?¿tenéis hambre?, ¿os traigo algo? - las bombardeó a preguntas Renée,
que estaba incluso más ansiosa que ellas…
- Si…yo si…- saltó Bella. - ¿tienes de esas magdalenas ricas que tú sueles hacer?- le preguntó
relamiéndose los labios…- Renée la miró emocionada, también a ella le dio por comer esas
magdalena en su embarazo. - Claro mi vida, enseguida voy a por ellas… también os traeré un poco
de zumo, estaréis agotada del viaje…
- Un zumo bien fresquito si me tomaba yo, mamá…- intervino Alice, - la garganta me arde..
- Y tú Rose, ¿te apetece algo especial? - Rose la miró con la ceja levantada, ¿a qué venia tanta
amabilidad?, de acuerdo, su madre siempre era muy amable, pero no parecía más que las estaba
mimando y en exceso…- aaah...no mamá, no te preocupes…
Veinte minutos más tarde y con Bella con la boca llena de magdalenas; Alice, bebiendo su segundo
zumo, y Rose, con un té que Renée sirvió para todas; esperaron ansiosa a que Charlie acabara de
contestar el teléfono..
- Si, claro, …os tendré informados…. Si, están bien… hasta luego…- respondía antes de cortar la
llamada.- En fin chicas, soy todo vuestro. ¿A qué se debe vuestra visita? ¿no teníais clase hoy? - les
preguntó con la ceja levantada..
Alice tragó sonoramente otro sorbo de su zumo y Bella, tratando de tragar lo antes posible acabó
atragantándose.
- ¿Que pasa hija?, ¡cuéntame! - le animó Charlie con amabilidad aunque por dentro llevaba la
procesión..
- Papá, antes que nada, quiero que sepa que esto ha sido un lamentable accidente, nosotras
creíamos que..
- Rose, me asustas, ¿qué pasa? - fingió preocupación aunque en el fondo estaba deseando que
desembuchara ya…
- Papá, lo que Rose trata de decirte, es que…- Esta vez fue Alice la que se pausó apretando el vaso
de zumo entre sus manos…
- Que estamos embarazadas…- Soltó Bella de repente dejando un silencio sepulcral tras de ella…
- Em… em…¿embarazadas? - musitó Charlie, aunque ya sabía la noticia, el oírla de la boca de sus
niñas era aún más doloroso…- ¿cómo es posi…
- Lo siento papá, te juro que yo no quería, yo me he cuidado, hemos sido responsables…-
gimoteaba Bella que había corrido hasta el lugar donde estaba sentado su padre y poniéndose de
rodilla, dejaba caer su cabeza en su regazo..- lo siento papá, se que te hemos decepcionado, lo
siento , lo siento…
Rose y Alice junto a su madre no pudieron evitar emocionarse al ver la escena y Charlie, con su
pequeña llorándole desesperada, no pudo más que sentirse triste por lo mal que su pequeña lo
estaba pasando. Claro que había sido responsable, pero ellas no tenían culpa de que ese producto
estuviese defectuoso, pensaba en su interior..
- Bella, mi pequeña - susurró acariciando su cabello castaño.- ¿cómo sucedió? ¿es que no os
hablamos de los medios anticonceptivos hija? - le preguntó para disimular.
- Pero al parecer, nos han recetado uno defectuoso papá - intervino Rose, que acercándose y
arrodillándose junto a su hermana, miró a su padre con tristeza. - Lo siento papá, nunca quisimos
darte este sufrimiento..
- Papá…- dijo esta vez Alice que imitando a sus hermanas también se arrodilló, como cuando eran
pequeñas y él les contaba un cuento mientras ellas, arrodilladas, lo escuchaban con devoción…-
sabemos que te hemos decepcionado, pero seremos responsables papá, nos haremos cargo de
estos pequeños que quieren venir a la vida..-dijo eso con tanto amor que Renée no pudo evitar
acercarse a ella y sentada en el brazo del sillón acarició su cabello cariñosamente..
- Sabemos que os haréis cargo hija, pero estos niños tiene unos padres, ¿dónde están los chicos? -
les preguntó hábilmente su padre..
- Qué… lo chicos, esto… ellos….- balbuceó Rose incorporándose a la par que Alice y esta seguida de
Bella. A ver como salían de esta...
- Porque los chicos se harán cargo, ¿verdad? - les interrogó esta vez con severidad..
- Papá…yo…- dijo Bella con voz trémula.
-¡Qué! -exclamó Charlie simulando un enfado..- Eso es inadmisible, ahora mismo estoy llamando a
Carlisle para que haga venir a sus muchacho…
- Pero papá, no los puedes obligar, ellos, ellos, no quieren tener hijos - intervino Alice con las
lágrimas al borde de los ojos..
- Estas muy equivocada hija, ellos son tan responsables como vosotras, porque supongo que ellos
son los padres, ¿no? -indagó Charlie por si acaso..
- Pues entonces ¿cuál es el problema?; habéis dicho que seréis responsables ¿verdad? - les
preguntó atravesándolas con los ojos…
-¡QUEEEEEEEEEE! -Esta vez el grito fue ensordecedor, tanto, que Renée se encogió de la
impresión…
- ¡Estas loco papá!, no nos puedes obligar a casarnos…- le reprochó Alice al borde de otro ataque
de ansiedad, - Ay no... ay no...yo...creo que... Bella...- musitó antes de que Bella se percatara de la
situación y la agarrasé antes de que se desvaneciera en el suelo. Rose, apesar de que al igual que
sus hermanas estaba que ardía de ira, no pudo evitar rodar los ojos al verla.
- Alice, cariño,¿te encuentras bien? - le preguntó Renée con preocupación, la cara de Charlie
también denotó cierto temor, pero al ver el gesto de Rose se envaró de nuevo...
- Claro que puedo, y lo haré, ningún nieto mío nacerá fuera de el núcleo de su familia - sentenció
sin vacilar..
- Pero...pero…. Yo no… yo soy muy joven para casarme, yo…-balbuceaba Bella llevándose la mano
a la cabeza costumbre que había adquirido de Edward..
- No Renée, no la defiendas, si tan adulta ha sido para mantener relaciones con su novio, adulta
será para aceptar las consecuencias de sus actos..
-Pero nosotras los hemos dejados, ¿cómo vamos a decirles ahora que se tienen que casar con
nosotras ? - gritó Rose alterada. - Eso es obligarlos, nos odiarán por eso…
- Si son hombres como deben de ser, aceptarán sus responsabilidades; y con respecto a ese odio,
si habéis procreado a un hijo, no creo que os odiéis tanto… - también les reprochó taladrándolas
con los ojos..
- Pero esto no puede salir bien, él no quiere un hijo, no lo querrá aunque se case conmigo - dijo
Bella entre lágrimas…
- Hija, - se acercó Renée y la estrechó entre sus brazos - ¿Quién te dice que Edward no amará a ese
hijo, tanto como te ama a ti ? - le preguntó con ternura mientras acariciaba su espalda..
- Por que él lo dijo mamá, se burlaba con la idea de tener un hijo, el es joven y aún le queda tres
años de carrera para poder ejercer, no es justo para él que un hijo no deseado le impida cumplir su
sueño…- le contestó Bella tragándose las lágrimas…
- No seas tonta, Bella, en todo caso, él será el que decida, pero estoy segura que Edward será
capaz de sacar su carrera y cuidar de vosotros -le animó la madre…
- No pienses más en él Bella, ahora piensa en ti y en tu hijo, ¿acaso quieres que tu hijo crezca sin
su padre? Y Edward, ¿permitirá que su hijo crezca sin él?.. Y lo mismo os digo a vosotras dos - dijo
Charlie señalando a Rose y a Alice. - Puede que hayáis tenido motivos para enfadaros con ellos,
pero tanto ellos como ustedes tendréis que ser responsables, esas criatura no tienen ninguna
culpa y es vuestro deber velar por ellos, como nosotros hemos velado por vosotras…
- Me obligarás hacer algo que no quiero hacer - le reprochó de pronto Bella envarándose -
podemos ser responsables sin llegar a casarnos…
- Hablas desde el reproche Bella, ahora estás dolida ¿qué pasó, qué no reaccionó como esperabas
o precisamente porque reaccionó como esperabas?, evidentemente los dos sois jóvenes, y la
noticia le habrá llegado a él con el mismo desconcierto que te llegó a ti. Así que, no hay más que
hablar… Además los chicos vienen de camino..
- ¡Qué! - volvieron a exclamar las tres..
- Que los chicos ya han hablado conmigo - les confesó. Renée se mordió el labio, sabía que esto las
enfurecería…
Renée se apresuró abrir y justo cuando los Cullen llegaron a la sala, Bella se levantó…
- ¡Ojala me cayese! - gritó desesperada mientras rompía en lágrimas y seguía corriendo hasta
encerrarse en su habitación tras dar un portazo..
Edward sintió como el alma se le iba a los pies, Bella no quería casarse, ya se lo imaginaba, pero
querer caerse para perder el niño… eso si que fue doloroso escucharlo..
- No se lo tomes en cuenta hijo, piensa que esta mucho más sensible…- le susurró su madre al ver
la cara que se le había quedado..
- ¡Qué! No teníais bastante con pasar una noche en el calabozo, ahora también queréis obligarnos
a aceptaros…- les reprochó Rose a los tres Cullen..
- Rose, cariño - le contestó Emmett tratando de acercarse a ella pero Rose levantó la mano para
que callase.
- Ni una palabra más Emmett, esta bien, quieres casarte, nos casaremos, pero te aseguro que te
haré la vida imposible…- le amenazó y tras taladrarlo con la mirada, abandonó la sala
disculpándose…
- Lo siento tía, ojala hubiese sido de otra manera - le contestó Rose cuando vio que Esme la
seguía..
- Lo sé Rose, pero no estáis siendo justas con ellos, están arrepentidos de no haber reaccionado
como esperabais, pero… respóndeme a una pregunta, ¿Cuándo te enteraste, que pasó por tu
mente? - le preguntó muy acertadamente..
Rose se quedó pensativa y en el acto las lágrimas comenzaron a fluir por sus mejillas. - Se que he
sido dura tía, pero… duele saber que ellos no quieren a estos niños - le dijo tristemente…
- ¿Y quién te ha dicho que nos los quieren? - le volvió a preguntar, -mis hijos os aman, a las tres, no
conciben sus días sin vosotras; que son unos metepatas, pues sí, no lo voy a negar, pero ten por
seguro que ninguno se casa obligado, es de ellos de quienes ha salido la propuesta…
- Emmett te ama Rose, y ama ese pequeño que se está formando en tu vientre. Deberías a ver
visto como se enfrentó a tu padre…
- Solo os tenéis que poner de acuerdo para sacarlos cada dos por tres de la cama con los antojos…
con eso os bastará para disfrutar de vuestra venganza…
- He tenido tres embarazo, cielo, algo sé de eso - le recordó con camarería.. - además, sin contar
con los cambios de humor, el mal genio, y muchas más cosas…- le siguió numerando, - Tú eres la
doctora, ya sabes lo que pasa en los embarazos - le dijo sonriendo…
- Habla con Bella, se que ella es la más vulnerable porque es la más joven, pero te aseguro que
Edward la ama con locura y esta más que arrepentido; y el simple hecho de pensar que Bella le va
a dar un hijo lo hace más que feliz. - le dijo confidencialmente. - Haz se lo saber, ahora mismo está
destrozado sólo de pensar que ella estaría feliz de perderlo…- esta vez la cara de Esme se
entristeció.
- Alice yo…- intentaba de hablar Jasper que seguía con un nudo en la garganta.. Alice andaba a su
lado, se la veía triste como aquella vez en la Isla y realmente se sintió un miserable por hacerla
sentir así..- quiero pedirte perdón, mi vida; siento mucho como reaccioné, de verdad que lo siento;
pero me costó asimilar lo que me acabas de decir, ni siquiera me diste tiempo a digerirla cuando te
marchaste….
- Lo sé - dijo fríamente…- pero quiero que sepas que yo me acababa de enterar también. En ese
momento, me hice la prueba en el baño…
- Saltar de alegría, ¡estoy pletórico ,Alice!, en el momento en que te fuiste, no hice otra cosa que
imaginarme con un pequeño entre mis brazos, un pequeño tuyo y mío.. Y me sentí el hombre más
dichoso del mundo…
- Alice, te amo, y amo a nuestro hijo y quiero casarme contigo, pero de verdad, no por obligación.
¿Quieres ser mi esposa ? - le preguntó de pronto sujetando sus maos..
- Di que si, amor, di que serás mi esposa…- le animó esperanzado mirandándola con los ojos
cristalinos.
- Si…si…- contestó finalmente ella entre lágrimas. Alguna que otra vez había soñado con el día en
el que Jasper le pidiera ser su esposa, pero nunca imaginó que se emocionaría tanto...
- Oh Alice, me haces el hombre más feliz del mundo - musitó antes de abrazarla y besarla con
avidez…
- Alice, mis hermanos también están arrepentidos, tú sabes hasta que punto Edward ama a Bella,
él luchará por ella, y Emmett, bueno, ya sabes como es Emmett; se ha empeñado en hacer de Rose
su esposa y no va a parar hasta conseguirlo. Es Edward el que verdaderamente me preocupa, está
muy tocado. Lo que dijo Bella le ha dolido y ha aniquilado la poca confianza que había ganado..
- Entiéndela Jasper, Bella es muy joven, y si tú vieras como estaba en ese baño mientras nos
confesaba que estaba embarazada, lo que más le preocupaba era Edward, estaba segura que
Edward no querría a su hijo, y por eso, cuando llegamos a la mesa y ella le oyó , terminó por
rematarla...
- Pobre Bella, me imagino que habrá sido duro… además, realmente son jóvenes. Pero sé que
Edward conseguirá que vuelva a confiar en él. El la ama tanto, y ama tanto a ese hijo, que fue el
único capaz de pensar en el niño antes incluso que en ellos…
- Cuando hablamos esta mañana con tu padre, le dejó caer que temía que Bella no quisiera tener
ese hijo.
- Tú has oído lo mismo que yo, Alice, - le reprochó esta vez Jasper haciendo refernecia a lo
ocurrido minutos antes en la casa.
- Eso es fruto de los nervios, esta furiosa, enfadada con el mundo; está embarazada, con las
hormonas revolucionadas y encima separada de la única persona que es capaz de transmitirle
seguridad, todo esto le supera, pero ella no lo decía en serio, es más estoy segura que tiene que
estar arrepentida…
- Uff..dos semanas, pero… aún no hemos decidido donde vivir…- dijo de pronto Jasper..
- Ah, bueno, creo que eso tiene fácil solución. - dijo con una gran sonrisa…- Tú y yo nos
quedaremos en tú apartamento; Edward y Bella se quedarán en el mío; y Emmett y Rose tendrán
que irse al suyo antes de la cuenta…- dijo mirándose las uñas.
- Te amo, te amo por como eres capaz de ver siempre una luz en medio de la tinieblas, tú siempre
serás mi faro, Alice.. Siempre - le susurró antes de besarla…
Al medio día, Rose y Alice bajaron a almorzar y excusaron ante los Cullen a su hermana… Edward,
tragando el nudo que le atoraba la garganta, permaneció atento a todo lo que en ese almuerzo se
estaba decidiendo, pero con el corazón roto porque su pequeña no estaba a su lado…
- Así que, en dos semanas los papeles estarán preparados para una celebración civil, ya más
adelante podremos hacer la boda por la iglesia - dijo Esme.
- Podemos hacer una pequeña celebración en mi casa, invitar a unos amigos íntimos - propuso
Renée.
- No… nada de amigos, - interrumpió Edward - será una celebración íntima solo la familia. No
quiero que Bella tenga que fingir más de lo que ya lo va hacer - dijo con reproche…
- Edward…- musitó su madre con el corazón encogido..
- No mamá… porque le di la palabra al tío, que si no… - se levantó y tirando la servilleta sobre la
mesa, salió del comedor.
- Edward está muy dolido, y Bella estás destrozada, estos chicos van a sufrir como no arreglen sus
diferencias pronto…- dijo Esme con tristeza.
- ¿Crees qué será mejor anular la boda? - preguntó Charlie con preocupación a su amiga..
- No..no..- se apresuró a intervenir Alice… - No se lo pongáis fácil. Ellos se aman, por eso están tan
dolidos, sólo que la presión está pudiendo con ellos. Démosles la oportunidad de que convivan,
será imposible que el amor que sienten no supere eso..
- Sabes de más que Bella no sufre por ella, sino por lo que no quiere él.. Y él piensa igual, ¿no te
recuerda algo? - dijo con un movimiento de cejas sugerente..
- ¿Pero como la convencemos? - dijo Rose, Emmett la miró y no pudo evitar sonreírle…
- Yo hablaré con ella - intervino Charlie - Conozco a mi hija y sé que necesitará un empujoncito,
siempre lo necesita…
- Es cierto papá, Bella te escuchará - Aseguró Rose..
- ¿Significa eso que tú si aceptas? - le preguntó Emmett delante de todos, con cierta esperanza de
que Rose le hubiese perdonado al fin..- Contesta Rose, ¿aceptas ser mi esposa?
- Si Emmett, acepto casarme contigo. Eres el padre de mi hijo ¿no?, tiene derecho a tener una
familia..
- Rose, - dijo Emmett con los ojos emocionados. - no sabes cuanto me alegra saber eso - y trato de
tomarle la mano…
- ¿Qué… qué ha querido decir? - preguntó al resto de la mesa que miraba a otro lado para evitar la
risa…
- Pues hermanito, que me da que te va a costar un poco más su perdón - le dijo tomando la mano
de Alice y besándola cariñosamente…
- ¿Y ustedes por qué están tan felices? - preguntó mirando a su hermano con los ojos
entrecerrados..
- Pues porque Alice si aceptó ser mi esposa, -contestó con orgullo Jasper mirando al resto de la
mesa… - y si que queremos casarnos en dos semanas…
- ¡Oh, felicidades hijo!, no sabes cuanto me alegro…- le dijo Esme mientras lo abrazaba.. - Gracias
pequeña, gracias por perdonarle…
- No me des las gracias tía, no seria justo, yo misma me quedé sin sangre en las venas cuando me
enteré… y aunque Rose se haga la dura, se que está mas que feliz de casarse contigo Emmett - le
dijo mirándolo cariñosamente.
- Te lo aseguro, si vieras con cuanto amor habla de su pequeño, y del hecho de que es hijo tuyo,
sólo que ella te hará pagar que no hayas recibido la noticia con el mismo entusiasmo, pero que se
casa feliz, se casa…
- Bella, mi amor, no puedes tratarme así, lo siento, siento haberme comportado como un idiota,
pero yo te amo, Bella..- le seguía pidiendo perdón desesperado..
-¡He dicho que te largues!, y ni sueñes que me voy a casar contigo - le espetó desde el otro lado
seguido de un ruido, algo así como el de un zapato golpeando la puerta..
- ¡Ya está bien!, me estás cansando… - le gritó apoyado de la puerta - estás actuando como una
niña malcriada, estás embarazada y ese hijo que llevas es mío - le dijo luchando contra su propia
frustración…
- ¿Ahora resulta qué lo quieres?, eres un mentiroso manipulador y cobarde; ¿qué, no fuiste capaz
de decirle que no a mi padre, no? - le reprochó…
- Si quieres seguir pensando eso, me parece bien, piensa lo que te de la gana. Pero he dado mi
palabra de que me casaría contigo, y voy a reconocer a mi hijo, y quiero que mi hijo crezca junto a
su padre y a su madre, aunque está no quiera más que deshacerse de él. Y no te preocupes, que
cuando nazca, ya me encargaré yo de él...tú podrás seguir haciendo tu vida si tanto te
molestamos….
- Bella…- la llamó de nuevo pero otra vez el silencio fue todo lo que recibió - Sólo espero que no
estés atentando contra la vida de mi hijo; y ahora más que nunca me casaré contigo, te tendré
vigilada en todo momento. - Y dando la media vuelta y totalmente destrozado, salio de la casa no
sin antes pedir a Renée que fuera a verla, no se sentía tranquilo…
- No Renée, déjame a mi - le pidió Charlie que disculpándose con el resto de la casa, subió hablar
con su hija..
- Bella, hija, ¿puedo hablar contigo? - le pidió Charlie con ese timbre de voz que siempre la
calmaba..
- Mi pequeña, ven acá…- susurró abriéndole los brazos y dejando que su pequeña se cobijara en
ellos. El la entendía y aunque creía estar haciendo esto por su bien, le destrozaba ver a su princesa
de esa manera…
Después de un buen rato los dos abrazados. Charlie la condujo hasta la cama y como cuando era
pequeña, la acurrucó entre sus brazos...
- Tranquila mi niña, veras como todo se arregla..- le susurraba mientras acariciaba su cabello.
- Me ha dicho cosas horribles, él no me quiere papá, Edward no me quiere - sollozaba sin poder
resistirse..
- Porque esta aterrado, Bella. Porque cree que te ha perdido, y junto a ti a su hijo. Porque al igual
que a ti, todo esto le supera.
- Me ha dicho que se casará conmigo sólo porque te dio su palabra, y encima ahora porque quiere
vigilarme - siguió diciéndole. - El piensa que voy a abortar, y eso me hace sentir peor, ¿qué clase
de persona se cree que soy? - siguió sollozando..
- ¿Sabes lo que pasa, pequeña?, que a los dos os pierden las formas. - Le dijo su padre
compresivamente. - Tú ni siquiera le diste opción a reaccionar... Y él, él simplemente actúa por
desesperación… Cuando dijiste que querías caerte por la escalera - Bella bajó su mirada
avergonzada. - Eso le dolió mucho Bella, yo sé que no lo decías en serio , que era fruto del estrés
que estas padeciendo, pero él, él si lo creyó hija..
- Yo… siento lo que dije, jamás atentaría contra la vida de mi hijo - dijo Bella he inconcientemente
se llevó su mano a su vientre.
- Lo sé pequeña, mira si no como ya velas por él - le dijo su padre con cariño. - Bella, acepta
casarte con Edward; tú lo amas, y él te ama a ti, y ese hijo os necesita a los dos - le pedió con
ternura. - No te preocupes por vuestros estudios, Carlisle y yo ya hemos hablado de eso y a parte
Edward y tú tenéis becas que os ayudaran. Nosotros estaremos con vosotros, a mi nieto no le
faltará de nada.
- O nieta - le interrumpió Bella con una pequeña sonrisa- pero es injusto papá, aún nos queda
varios años.
- No te digo que vaya a ser fácil, porque no lo será, pero el amor puede con todo Bella, y cuando
tengas a tu pequeño entre tus brazos y al hombre que amas a tu lado, te sentirás la mujer más
dichosa del mundo…
-¿Realmente lo piensas? - le preguntó mientras su pecho se contraía por los espasmos provocados
por el llanto..
- A tu madre y a mi no nos fue mal - le dijo Charlie con una sonrisa…- nosotros sabemos como os
podéis sentir, además, por el pequeño no os apuréis, en cuanto Esme y Renée supieron que serían
abuelas, comenzaron a planear irnos a vivir todos a Seattle, y venir para vacaciones…
- ¿En serio haríais eso? - le preguntó esperanzada. Sin duda tener el apoyo de sus padres allí les
vendrían muy bien..
- Tenlo por seguro princesa, además, no quiero perderme un sólo día de mis nietos. ¡Lo que me
voy a divertir! - le dijo besando el tope de su cabeza..
- No me las des hija, aquí estoy para cuando me necesites. Confió en ti princesa. - Bella no pudo
contenerse y se abrazó fuertemente a su padre..
- Te quiero papá…
- Yo también te quiero mi pequeña princesa…- le dijo con cariño.- Entonces, ¿aceptarás? - le
preguntó esperanzado..
- Lo haré, pero es él el que no querrá casarse de buenas, siento mucho haberlo dañado…- dijo con
tristeza.
- Eso ni lo sueñes…- dijo cortándole. Charlie sonrió al ver con los cambios de humor que tendría
que lidiar el joven Cullen. -… con las barbaridades que me dijo, éste me tendrá que pedir perdón
de rodillas - le dijo cruzándose de brazos…
- Ay Bella, Bella, mira que eres terca…- le dijo levantándose de su cama..- Entonces puedo decirles
a todos que aceptaste - le volvió a preguntar..
- Esta bien, pero no quiero verlo hasta el día de la boda, con los nervios como los tenemos,
seguramente acabemos haciéndonos más daño…
- Como quieras…
- Papá… cuando se lo digas a él, podrías decirle que acepté sólo porque esté tranquilo de que no le
haré daño a su hijo…
- Papá, sé que me casaré con el hombre al que quiero, pero realmente me siento muy dolida por
como está actuando. Déjame aunque sea castigarlo de esta forma… que piense que me caso
obligada por lo que me dijo, ya después le haré cambiar de opinión…- le dijo con una tímida
sonrisa..
- Sin duda..
- ¡Bella! - le gritó Alice horrorizada… - ¿no puedes estar hablando en serio?, es tu boda, ¡no puedes
casarte en vaqueros!...
- Déjala Alice, no ves que es más terca que una mula, ya se lamentará cuando vea las fotos…
- ¡Mierda! Debí pensar en eso… - musitó más para sí..- En fin, de igual forma, es mi pequeña
venganza, quiere una boda, pues la tendrá… eso si, con la novia vestida de calle…
- Eres de temer Bella… tus hormonas te hacen más maléfica aún…- le reprochó Alice.
Veinte minutos más tarde; los tres novios, enfundados en sendos traje de chaqueta, llegaron junto
a los padrinos y después de saludar al juez, esperaron pacientemente a que llegaran las novias…
En primer lugar apareció Alice, con un sencillo traje de color marfil, de palabra de honor y que
llegaba sobre las rodillas. Lucia una sonrisa radiante y cuando llegó a lado de su Jasper, se quedó
mirándolo con devoción. Tanto Emmett, como Edward los miraron con envidia..
Unos minutos después apareció Rose ataviada con un traje rojo chillón, con un escotazo de vértigo
y que se amoldaba a su figura hasta por debajo de las rodillas..
- Madre del amor hermoso… - musitó Emmett pegándole un golpe en el pecho a Edward, éste
rodó los ojos y no pudo evitar sonreír cuando Rose, en vez de quedarse mirando a su hermano, le
guiñó el ojo al juez, que resultaba ser un hombre de unos cuarenta años..
Pero su corazón comenzó a tronar al ver que Bella no aparecía. Justo cuando ya pensaba que Bella
simplemente no aparecería, la imagen de la mujer de sus sueños se hizo presente. No pudo evitar
sonreír negando con la cabeza al verla vestida con unos vaqueros y una camisa con el hombro
izquierdo descubierto de color azul… por supuesto con sus cabellos suelto y con un brillo especial
en sus ojos…
Bella, al llegar a la sala, se sintió un poco cohibida, sobretodo por la extraña mirada que le dedicó
el juez, pero sólo le bastó mirar una vez a Edward para que todos esos nervios que tenían se
disipara… Ella llegó a su lado y sin mediar palabra se giró para encarar al juez.
No pudo evitar mirar hacia su derecha y ver a su padre, que emocionado, veía como sus pequeñas
dejaban el nido para formar el suyo propio, pero con la satisfacción de que las dejaba en buenas
manos.
El acto fue muy rápido. Todos aceptaron cuando el Juez les preguntó, alguna exhibiendo más su
entumíamos, otra, disfrazándolo y la última tratando de ocultarlo..
Y así, media obligadas media encantadas, se unieron en matrimonio a los hombres de sus vidas…
Pero esto no hacia más que empezar. Como no les había dado tiempo de arreglar lo de los
apartamentos. Los Cullen y los Swan les regalaron a los tres la luna de miel, por separado; así…
mientras los chicos se tomaban unos días para disfrutar, perdonarse o hiciesen lo que les viniesen
en gana; ellos se quedaban para tener a punto los apartamento a su vuelta…
- ¡Dios, no me lo puedo creer! ¡Nos vamos a México! - gritó Alice entusiasmada abrazada a Jasper
que no podía borrar la sonrisa estúpida de la cara..
- Oh, Gracias papá, ¿suegros? ; muñeca, ¡nos vamos a Las Vegas! - gritó Emmett con entusiasmo.
- Vuelve a decirme muñeca y te tiro del avión, anormal -le amenazó Rose señalándolo con el
dedo..
- Toma hijo, este es vuestro regalo…- dijo Carlisle a Edward extendiéndole un sobre...
- No debisteis molestaros, tampoco es que sea una gran cosa - se apresuró a decir Bella quitándole
importancia al hecho de casarse. Aunque en el fondo no era más que una pantalla para ocultar su
entusiasmo…
- Es cierto papá, no debisteis molestaros…-dijo Edward secundando a Bella mientras abría el sobre,
no es que se hubiesen casado en los mejores términos, aunque él contaba con hacerla cambiar de
opinión… pronto…- ¡Las cataratas del Niágara! -exclamó sin poder evitarlo..
- ¡Dios! Es…es, gracias - dijo emocionada Bella abrazando a Esme. Siempre había querido ir allí, de
hecho, era uno de los destinos que tenía fijados para hacer en los próximo tres años.
- Oh, me alegro que os guste, espero que lo disfrutéis mucho, hijos míos - le dijo Esme
abrazándolos a ambos, provocando de esa manera que ellos mismos se rozase. Inmediatamente,
esa corriente que les sacudía cada vez que se tocaban, los hizo estremecer a los dos, ¡cuánto se
estaban echando de menos!, pero cuantas cosas que aclarar todavía...
- Gracias, es realmente fantástico mamá - le dijo Edward emocionado. Sabía que para Bella ese era
un sueño y se sentía más que feliz de poder disfrutarlo con ella…
Después de un almuerzo familiar donde trataron de festejar la boda triple, cada pareja se despidió
para tomar su vuelo.
Ahora empezaba otra etapa, ya estaban casados, y aunque no todos lo estaban en los mejores
términos, tanto los Swan como los Cullen, deseaban que esas lunas de miel sellaran con broche de
oro la vida de sus hijos y sus respectivas parejas; y los devolvieran llenos de dicha para esperar con
amor… la venida de los nuevos miembros de la familia…
- ¿Lo llevas todo? ¿El acido fólico, las pastillas para los vómitos, ropa interior sexy? - preguntó Rose
a Bella mientras caminaban por el aeropuerto de Seattle cogidas del brazo hasta donde estaban
reunido el resto.
- ¡Rose! - exclamó Bella con cara de pocos amigos. - No se tú pero yo me la pienso pasar visitando
las cataratas y todo las atracciones que ofrece..
- ¡Vamos, Bellita! ¿ni si quiera vas a provechar la noche de bodas? - le preguntó haciendo un gesto
sugerente con las cejas…
- ¿A qué te refieres? - le preguntó con curiosidad mientra a lo lejos veía a Edward junto al resto del
grupo mirando a qué hora y cuál era la puerta de embarque para su vuelo.. No pudo evitar que el
estomago se le contrajese, ¡se había casado! Y, aunque aparentemente lo hacía obligada, estaba
más que encanta de que Edward fuera su marido… Eso sí, no pensaba ponerle las cosas tan fáciles,
se las tendría que currar un poquito…
- Pues, tú déjale pensar que le has concedido tu perdón, y de camino lo disfrutas… y por la
mañana, intenta levantarte antes que él, si es que puedes, y te largas sin decir ni mú..
- ¿Y..? - le contestó ella con otra pregunta, - Tú ese día ve a disfrutar de las maravillas del Niágara,
que te busque, o que te espere y cuando regreses… bueno, ya sabrás tú cuando regreses como te
las apañas..
- Ah… Roselie Swan, eres un demonio, pobre mi cuñado - dijo llevándose la mano al pecho…
- Y tanto, querida Bella, esta noche no pienso dejarlo ni respirar, eso sí, después de tenerlo como
esclavo todo el día. Observa y aprende, pequeña - dijo casi llegando a ellos.
- ¿Bueno qué, ya sabes por dónde tenemos que embarcar o tengo que buscar un asistente?, lo
digo porque he visto a uno que está buenísimo allá atrás - preguntó Rosalie a su esposo con aire
despreocupado mientras a Emmett parecía que le iba a explotar la cabeza..
- Para tu información, mi querida esposa - le contestó él con voz acerosa.. - nuestra puerta de
embarque es la 7 y déjate de asistentes, que conmigo ya te digo que te sobra… igual no das la
talla…
- ¡Uuuuhhh! - Exclamaron Bella y Alice sin poder evitarlo; ese abucheo es lo que hacían siempre
que discutían con ellos antes de que se reconciliaran en la isla..
Rose se cuadró de hombros y poniéndose a su altura, y tan cerca de su boca que casi podía rozar
sus labios, susurró sin titubear un ápice:
- Ignoraré lo que acabas de decir, porque si de lo que hablamos es de tallas, digamos, por decirlo
de algún modo… - se separó para mirarse las uñas - no tienes el record de las que he conocido..
- Asssshhhhh…- sisearon los otros Cullen ante la insinuación que Rose acababa de hacer. Emmett
tragó en seco, y no por lo perturbado que lo había dejado tener sus labios a escasos milímetros,
después de dos semanas de sequía, sino por rematarlo atentando contra su miembro viril; su
querido, admirado y adorado miembro viril, que lo dejó con la garganta seca…
- Y ahora, querido esposo, - continuó Rosalie con su tiro de gracia,- toma mis maletas, que si no
me equivoco… en menos de diez minutos tenemos que abordar…- lo miró con una ceja arqueada. -
¿o eres tan poco hombre qué dejarás qué tu esposa embarazada cargue con todo?
Bella y Alice trataban de amortiguar la risa mientras los hermanos Cullen abrían los ojos de par en
par esperando la respuesta del hermano… Respuesta que nunca llegó, ya que Rosalie se adelantó y
abrazó a sus hermanas para despedirse provocando que éste, automáticamente, comenzaran a
cargar con su maleta y las tres que llevaba ella más el neceser, a parte de mantener los billetes de
avión agarrados con los dientes…
-Bueno, espero que hayas aprendido pupila - le dijo divertida a Bella mientras la abrazaba y la
besaba con cariño para despedirse. - Ya verás cuando sarga del letargo y quiera demostrarme lo
equivocada que estaba - le volvió a susurrar cómplicemente.
- Eres un bicho, pero he tomado nota..- le dijo antes de besarla por última vez. - Rose, diviértete,
ya me contarás a la vuelta…
- Descuida… - le dijo antes de besar también a Alice - Esposo, ¿qué, no puedes? - le preguntó para
volver a burlarse mientras le guiñaba un ojo a Bella.
- Mmmmh… sis quej puejoo - medio balbuceó Emmett que aún tenía la boca ocupada sosteniendo
los billetes.
- Bueno chicos, espero que os comportéis. Ya nos veremos a la vuelta - se despidió también de los
chicos y haciendo un gesto con la cabeza hacia Emmett, le hizo seguirla cual perrito faldero..
Bella y Alice seguían aguantando la risa mientras veían a Emmett batallar con todos los bultos
mientras su hermana, como toda una diosa, balanceaba sus caderas de una manera sugerente
delante de él hasta perderse al fin por la puerta número siete…
- Ni sueñes que me tratarás de esa manera, señora Cullen - le susurró Edward a Bella
sobresaltándola…
- Cullen solo en papeles, querido, yo soy y siempre seré Swan, Bella Swan, no lo olvides - le corrigió
con los ojos entrecerrados…
- Bueno chicos, nosotros también nos vamos - les dijo acortando la distancia entre ella y su
hermana y fundiéndose en un cariñoso abrazo.
- Pásalo bien, Bella… y trata de arreglar las cosas con Edward, sería una pena que no aprovecharas
ese magnífico viaje para disfrutar junto al hombre que amas - le susurró antes de besarla por
última vez..
- Lo sé…- le contestó ella con los ojos humedecidos. Alice, a pesar de ser una alocada, era sin duda
la que tenía mejor corazón. Ella si que había sabido perdonar a Jasper, aunque en su favor, Jasper
también había sabido ganarse el perdón de ella.. - Sólo le haré sufrir un poquito, aunque, estoy
segura que él tampoco me lo pondrá fácil, ya sabes como es…- le dijo con una tímida sonrisa..
- ¿Te alegras? - le preguntó Alice en un susurro para que nadie las oyese..
Bella miró hacia su chico que también se despedía de su hermano y no pudo evitar que cientos de
mariposas revoloteasen en su estomago. ¡Era tan guapo! Y se veía tan seguro a pesar de su
juventud, que no pudo más que admitir que se sentía afortunada. Justo en ese momento él se giró
a mirarla y cuando sus miradas se cruzaron supo que había hecho lo correcto, más cuando él,
involuntariamente e impulsado por todo lo que ella le hacia sentir, esbozó una pequeña sonrisa al
haberla pillado mirándolo, lo que la hizo sonrojarse a ella antes de mirar de nuevo a su hermana,
que con los ojos emocionados, fue testigo de ese momento mágico.
- No sabes cuanto me alegra oír eso, Bella. Te deseo toda la felicidad del mundo, y… aunque lo
hagas sufrir un poquito, regresad reconciliados para que podáis enfrentaros juntos a la aventura
de ser papás.
Bella le sonrió e instintivamente se llevó una mano a su inexistente tripita… momento que
también pilló Edward, que emocionado, no pudo evitar sonreír esperanzado.
- ¿Ves como ella también lo quiere, Edward? - le dijo Jasper que también había sido testigo del
momento. - Ella te ama, recuerda eso hermano, sólo que está muy sensible y todo esto la ha
superado un poco; ten paciencia, y en cuanto tengas la oportunidad, déjale claro que la amas a
ella y a vuestro bebé, es lo que ella necesita saber…
- Lo sé…- contestó él llevando una mano a su alborotado cabello. - Bueno, será mejor que os
larguéis ya o perderéis el vuelo. Nos vemos a la vuelta, que os divirtáis y cuida de mi cuñada.
Aunque, tú si que eres afortunado, Alice es una gran mujer..
- Si lo soy hermano, al menos ella no es tan vengativa como las hermanas…- sonrió y le dio una
palmada en el hombro dándole ánimo. - Y no desesperes, Bella es también una mujer excepcional,
sólo dale tiempo a que ella misma digiera su nueva situación...
Después de que Jasper se despidiese de Bella y a su vez Alice de Edward, los dos desaparecieron
de lo más felices a su destino dejando a la parejita a la espera de su vuelo..
- Bueno, aún falta media hora para abordar,¿te apetece tomar algo? - preguntó Edward con
seriedad, pero tentativamente.
Bella reconocía que no era el mejor momento que estaban viviendo, por un lado, él la había
defraudado a ella y por otro lado, ella misma lo había defraudado a él… y esa tensión se palpaba
en el aire, caminaban sobre una fina línea entre el éxito o el fracaso de su relación…
- Hum… si, un zumo me vendría bien - dijo sin mucha emoción en la voz, pero dando ese pequeño
paso para que él, al menos, no se sintiera tan incómodo…
Edward dejó escapar el aire, que inconcientemente había retenido y cogiendo las dos maletas que
llevaban, la invitó a caminar hasta la cafetería..
- Yo puedo con mi maleta - no tardó en protestar ella, - apenas llevo algunas mudas - le dijo para
molestarlo un poquito...
- Yo llevaré las maletas Bella, y no empecemos una discusión… - le dijo con voz firme. -Hazte cargo
tú de los billetes - le pidió.
- Si wana, a sus ordenes - le contestó ella burlona tomando los billetes que él cargaba en una
mano junto a una de las maletas. - Cuanta confianza deposita en mi..
- ¡Qué!- exclamó ella, - no me crees capaz de llevar la maleta no pensé que me creyeses capaz de
hacerme cargo de los billetes - le atacó..
- Dios, dame paciencia, porque la voy a necesitar…- musitó Edward mirando hacia el techo. Bella
no pudo evitar morder sus labios tratando de disimular la risa al verlo tan teatral pero enarcó una
ceja cuando esté volvió a fijar la vista en ella..
- ¿A ti..?, te aseguro Cullen, que a quién más le tiene que dar paciencia, es a mí - le contestó ella y
agitando los billetes, a modo de abanico, comenzó a caminar, esbozando una sonrisa, hacia la
cafetería..
- Oh Jasper, esto es una maravilla - gritó Alice emocionada entrando en cada una de las estancias
que la suite presidencial tenía, con una exquisita decoración típica maya.
- ¡Wow! - exclamó Jasper tan impresionado como ella.. Los vivos colores, la madera de los
muebles, los tapices, y alfombras le daban un aire tan romántico y alegre al mismo tiempo..Tan
como eran ellos, definitivamente, los papis habían elegido a conciencia..
Después de curiosear un poco y ya más calmados, Jasper se acercó a Alice que, con una sonrisa de
oreja a oreja y canturreando felizmente, colocaba la ropa en el clóset.
-No me puedo creer que estemos casado - le susurró abrazándola desde atrás. - eres mi esposa, no
me lo puedo creer- volvió a susurrar emocionado apretándola un poco más fuerte y rodeando su
estomago, donde, con suavidad, comenzó a hacer circulitos.- no me puedo creer que vayamos a
ser papás…
- Ni yo - susurró ella dejándose caer sobre el pecho de su recien extrenado marido, disfrutando de
esas caricias, del cálido roce de su aliento, de esas suaves cosquillas que su respiración le
provocaba en su cuello…
Esas dos últimas semanas, aunque ellos habían hecho las paces, decidieron no intimar más allá de
los besos apasionados que se robaban; la dicha que sentían de estar juntos era ensombrecida ante
la situación que sus hermanos estaban viviendo, y un poco, por solidaridad a ellos, decidieron no
dejarse llevar por la pasión hasta la noche de bodas; de esa manera, también la hacía especial, y
así estaba siendo...
-Yo también te he extrañado, mi amor - dijo Alice girándose de manera que quedó frente a él, -
extrañé tus besos… - y se acercó hasta rozar sus labios mientras sentía las manos de su Jasper
deslizarse de su espalda a su cintura y de esta a sus nalgas, para apretarlas de manera que sus
cuerpos se pegaran como si fuera uno solo. - …Extrañé tu olor… - y dejando un camino de besos,
llegó hasta su cuello donde inspiró profundamente para colmarse de su aroma. - …Extrañé el calor
de tu cuerpo… - y diciendo eso, comenzó a desabrochar lentamente, mientras seguía besando su
cuello, los botones de su camisa hasta hacerla desaparecer. Jasper profirió un gruñido cuando la
lengua de Alice comenzó a recorrer su pecho, mientras sus pequeñas manos acariciaba cada una
de las líneas que dibujaba su torso, - …Extrañé sentir como tu piel se estremece a mi contacto - y
en ese instante toda la piel se le fue poniendo de gallina…
- Alice… - susurró Jasper mientra todo su cuerpo se despertaba ante la calidez de sus caricias, ante
la sensualidad y la armonía de su voz… - …no puedo desearte más de lo que ahora te deseo - le
confesó tomando esta vez él la riendas y llevando una de sus manos a su nuca, la obligó a estirar
su cuello, donde se enterró sin piedad provocando que Alice comenzara a gemir de placer ante su
impetuosidad y la maestría de sus caricias…
Con la misma sensualidad con la que ella comenzó a desnudarlo, Jasper continuó desnudándola a
ella. Su camisa voló por los aires junto a su sujetador, dejando a su merced esos deliciosos pechos
con los que se enloquecía; continuó deshaciéndose de sus pantalones para dejarla sólo y
exclusivamente, con unas pequeñas braguitas, mientras él mismo se quitaba los suyos…
- Eres tan hermosa…- le susurró cuando la tomó entre sus brazos a estilo novia y con delicadeza,
como si fuera de cristal, la depositaba en la cama para seguirla él, que manteniendo todo el peso
sobre sus brazos, comenzó a deslizarse sobre ella provocando que sus sexos, ansiosos por ser
atendidos, comenzaran a palpitar...
- Te amo... - susurró ella con la voz jadeante mientras sentía como todo su cuerpo se cargaba de
nuevo de esa electrificarte ola de placer. Un placer que no alcanzaría su máximo nivel hasta no
estar completamente conectada con él, pero que la mantenía en una bruma de lujuria, de deseo
desenfrenado, que la hizo arquearse para sentirlo más…
- Alice… - siseó su nombre al sentir como su miembro era confrontado, y totalmente enfebrecido,
se deshizo de las únicas prendas que no les permitían unirse, para con una torturadora lentitud,
comenzar a adentrarse en ella abrasándose con el calor de su interior. - te amo…- le susurraba
mientras con la misma lentitud, comenzaba a retroceder haciéndola gemir de placer- te amo..-
volvió a susurrar y de nuevo se clavó en ella , manteniéndose unos segundos para disfrutar de esa
bruma de lujuria que también lo poseía…
- Oh,…Oh Dios…- gimió Alice totalmente entregada a cada una de sus arremetidas;
estremeciéndose ante cada azote de placer que esa tortuosa penetración le estaba provocando;
hasta que ya no pudieron más y llevados por la necesidad que los azotaba, Jasper comenzó a
penetrar con más rapidez, con más fuerzas; sin dejar caer ni un solo gramo de su peso en su mujer,
pero sintiéndola desde la cabeza hasta los pies; unos pies que lo abrazaban por la cintura lo que
hacia las penetraciones mas profundas hasta, finalmente, acabar los dos rendidos ante un placer
desbordante, una entrega total, el paraíso personal al que llegaban en cada encuentro…
- Te amo, mi vida…- susurró Jasper mientras la atraía hacia su pecho y comenzaba a acariciar su
cabello.. - no se lo que hubiese hecho si te hubiese perdido Alice, nunca más me dejes así, creí que
me moriría…
- Jasper…
- Promételo Alice, no te vayas sin hablar conmigo, aunque me cueste reaccionar - le pidió
avergonzado..
- Esta bien amor, lo tendré en cuenta…- le contestó ella divertida pero comenzó a bostezar, sin
duda el embarazo comenzaba a hacer de las suya…
Jasper sonrió al ver a su hiperactiva esposa cayendo como una niña pequeña…- Sabes, soy
verdaderamente afortunado. Te tengo aquí, media adormecida entre mis brazos y no puedo evitar
pensar en como le estarán yendo a mis dos hermanos…
- Hombre, podría jurar que Rose se lo tiene que estar pasando de muerte - rió provocando que
Jasper le siguiera - a ella le encanta mortificar a Emmett pero él es capaz de ponerla a mil, te lo
aseguro…- volvió a reír con más ganas - ¿te imaginas que lo tenga esposado en la cama? - esta vez
Jasper comenzó a carcajearse..
- Son Bella y Edward quienes de verdad me preocupan, - susurró ella borrando su sonrisa - Bella es
joven y Edward, pues Edward a veces no tiene la paciencia para una carácter como el de Bella…
Aunque estoy segura que el amor que se procesan podrá con todo lo malo, ya lo verás…
- Me alegro que tú no seas tan vengativa - le susurró él con una sonrisa y besando su frente…
- No te alegres tan pronto, cariño - le interrumpió con una sonrisa maliciosa. Jasper la miró con
recelo…
- A que tú también tendrás tu castigo, mi querido esposo, - le susurró melosa antes de ponerse a
horcajadas sobre él y comenzar a besarlo.
- Ajam…- le respondió mordiendo su labio - …aprovéchate esta noche, mi amor, porque mañana…
-Mañana…- musitó Jasper sin ser conciente nada más que de los labios y del cuerpo de su preciosa
esposa sobre él…
- Mañana me llevarás todo el día de compras, quiero recorrer todas la boutiques de la riviera….
- ahhh….- trató de quejarse él pero ella se apresuró a tomar sus labios y fundiéndose en ellos,
comenzó a deslizarse sobre el cuerpo de Jasper, hasta que esté no pudo resistir más y la tomó de
nuevo.
Si el precio que tenia que pagar por compartir su vida con tan extraordinaria y apasionada mujer,
era ir de compras al día siguiente, con gusto lo pagaría; la llevaría a tantas tiendas, que ella misma
le imploraría que regresaran al hotel…
- Iré cuando termine de dejar todas estas malditas maletas en la habitación - se quejó él mientras
seguía cargando con ellas..
Rose no pudo evitar reír por lo sumiso que se estaba portando, aunque ya comenzaba a dar
señales de estar perdiendo la paciencia, algo que ella esperaba con entusiasmo...
- Avisa si necesitas ayudas, igual tus músculos solo están de adorno - se burló ella y desde el
interior de la habitación se escuchó un gruñido.
- ¿Se puede saber que es lo que llevas en esas maletas, Rose?, vamos a estar dos semanas no nos
quedamos a vivir - le dijo él cuando llegó por fin a la terraza…
- Pues… mis vestidos, mis zapatos… en fin, todo lo que una mujer necesita…
- Vaya, ¿quién será…?- preguntó Rose asombrada mientras comenzaba a masajearse la nuca, sin
duda, el viaje le estaba pasando factura…
- Yo voy a ver quién es. - se ofreció él pero antes se acercó a ella…- Estás cansada… - le susurró
muy cerca de su cuello lo que la hizo estremecer…- ¿por qué no te das una ducha mientras yo miro
que quieren…?
- Oh si, una ducha me vendrá de maravilla…- le contestó ella, que por un momento, se dejó llevar
por las sensaciones que la cercanía de Emmett le provocaba esperando que él acortara la distancia
y de una vez comenzara a acariciarla…
- Ve entonces - dijo de pronto separándose de ella - voy a pedir también algo al servicio de
habitaciones, ¿quieres algo en especial? - le preguntó dejándola con la miel en los labios...
- Vaya Emmett, que amable estás… - le dijo con ironía sintiéndose frustrada. Pero él, sonriendo
satisfecho por tenerla como a él le gustaba, ansiándolo, caminó hacía la puerta como si nada
mientras oía como ella murmuraba algo y se metía al fin al baño…
Rose no tardó en desnudarse y meterse en la impresionante ducha donde dejó que el agua
caliente desentumeciese su cansado cuerpo y la relajase, aunque no dejaba de darle vueltas a la
actitud de Emmett. ¿Se habría enfadado?, se preguntaba mientras enjabonaba su cuerpo
entreteniéndose sobre su vientre plano; claro, seguro era eso; se contestaba ella misma con cierto
temor, aunque le asombraba el auto control que estaba teniendo… Ella siempre había sabido
seducirlo, y a pesar de que se burlaba en cuanto tenía ocasión de él, también se la pasó
provocando situaciones en las que se rozaban accidentalmente.
- ¿Pensabas ducharte sin mi? - le preguntó Emmett con la voz ronca pegándose a ella desde atrás…
Rose cerró los ojos en el acto y una pequeña sonrisa se dibujó en su cara mientras sentía todo su
cuerpo despertar ante esa simple caricia…
- Nadie me reta como lo has estado haciendo tú todo el día y queda impune, cariño, quieres
comprobar si doy la talla….- y con un sutil movimiento, hizo que notara su erección con su
trasero…
- Mhhh…- gimió Rose dejando caer su cabeza contra el pecho de él mientras sentía como las
manos de Emmett comenzaba a ascender desde su vientre hasta sus pechos y los abarcaba
deliciosamente haciéndola vibrar…
- Adoro tu cuerpo Rose…- musitaba en su oído mientras seguía masajeándola…- eres una diosa
para mí…
- Mmmmhh…- gimió de nuevo Rose, cada segundo que pasaba la necesidad de tenerlo crecía más
en su interior…
De nuevo una de las manos de Emmett abandonó el pecho y lentamente, mientras el agua los
empapaba, descendió hasta llegar a su centro..
- Emmett… - su nombre brotó de los labios de Rose con admiración al sentir como él, sin dejar de
acariciar y pellizcar suavemente uno de sus pechos, tanteaba con sus dedos en su sexo haciéndola
retorcer de placer…- Oh si….
- Dime ahora si no doy la talla Rose…- le pidió con firmeza mientras seguía masajeando su sexo
haciéndola delirar - dime si no conozco tu cuerpo como si fuera hecho sólo y exclusivamente para
mi…
- ¿Si qué? - le preguntó pero esta vez dejó de acariciarla pero sin apartar sus dedos lo que la hizo
gimotear…
- Si das la talla, más que la talla mi amor…- le confesó totalmente necesitada y solo eso le bastó a
Emmett para hacerla girar y una vez frente a ella, estrellar sus labios con los suyos con verdadero
frenesís…
- Te amo Rose… te amo…- le susurró antes de impulsarla por la cintura y hacer que lo abrazara con
las piernas…- y no sabes cuanto te he necesitado…
- Y yo…- le contestó ella mientras sentía como todo su cuerpo se estremecía anticipando lo que
venia… ansiando que de una vez, él entra en ella y la llevara a alcanzar otro de esos espectaculares
orgasmos a los que la hacía llegar…- Hazlo, Emmett, tómame, no me hagas rogártelo…
- Debería hacerlo… - le susurró llevando su labios a los pechos de Rose provocando que ella echara
la cabeza hacia tras mientras él la sujetaba por las nalgas y la balanceaba provocando que sus
sexos desnudos se acariciaran el uno con el otro, lo que hacía el momento mucho más excitante y
necesitado - …te has portado mal conmigo.. - continuó diciéndole..
- Y tú… estamos a la par - le contestó ella pero si poder evitarlo por más tiempo fue ella la que
moviéndose hizo que su miembro la penetrase provocando que los dos gimieran de puro placer….
Emmet, después de que ambos explotaran de puro placer y acabaran de ducharse entre risas y
caricias… la tomó en brazos y la llevó a la cama. Había sido un día verdaderamente extenuante y
Rose, a pesar de su fortaleza, se veía bastante cansada..
- ¡Toma, Rose! - le ofreció Emmett un racimo de uvas mientras ella se acomodaba entre
almohadones. - come algo, el servicio de habitaciones nos ha regalado una cesta de bienvenida..
Emmett no tardó en preparar toda una ensalada de fruta y aunque para él se sirvió una capa de
champán, a ella le puso un jugo para brindar…
- Por que tengamos un matrimonio lleno de dicha y que nuestros hijos nos llenen de felicidad…-
dijo Emmett antes de estrellar su copa contra la de su mujer..
Rosalie no pudo evitar que los ojos se le llenasen de lágrimas al oírlo. - ¿Tú también lo quieres?…-
le preguntó con un hilo de voz después de llevarse el jugo a sus labios..
- Los amo a los dos Rose, y siento que no fuera la impresión que di, sé que no estuve a la altura de
lo que esperabas, pero para nada me siento forzado. Ni al matrimonio, ni mucho menos a ser papá
- le dijo esto último llevando su mano a su liso vientre…
- Oh Emmett, te amo…- le dijo ella poniéndose de rodilla para abrazarlo con fuerza.. - no sabes lo
feliz que me haces..
- Y no sabes lo feliz que me hace saber eso…- le contestó él que tomándola por la cintura, la atrajo
hasta besar sus labios de nuevo…
- Y ahora a dormir, Señora Cullen - le propuso él después de quitar la bandeja con las copas y la
fruta. - debes de estar agotada y has de cuidarte, ahora más que nunca - dijo acomodándose a su
lado con una sonrisa radiante en su rostro…
- No…no quiero, es nuestra noche de bodas.…- dijo intentando no bostezar pero que fue imposible
de evitar. Emmett sonrió al verla y con cariño la acurrucó entre sus brazos…
- Tenemos muchos días por delante mi amor, te aseguro que haré de todas ellas, una noche de
boda - le susurró besándola de nuevo…- además, - continuó diciendo una vez que se separó para
respirar - estamos en Las Vegas, mi amor, mañana nos la pasaremos disfrutando de todo lo que
esta ciudad nos ofrece.
- Oh si…si… me muero por ir al casino, ¿por qué iremos, no? - le preguntó entusiasmada.
- ¿Qué si iremos?, cuenta con ello preciosa, mañana quemaremos las mesas - le dijo divertido
provocando que ella riera. - Pero ahora a dormir, sino, no tendrás fuerzas para seguir
maltratándome mañana…- le bromeó.
- Ok, -le respondió él, - yo seré tu esclavo durante el día - y apretándole sugerentemente una nalga
continuó - y tu será mi esclava en la noche….
- Mmnnnhh…- gimió ella ante su caricia…- de acuerdo… creo que me voy a divertir… y mucho…-
musitó ella pero de nuevo un bostezo le hizo sonrojase..
Emmett comenzó a reír al ver como cada vez le costaba más tener los ojos abierto… - Anda ven, -
le dijo atrayéndola a sus brazos, - vamos a dormir que mañana será el primer día de nuestra nueva
vida juntos…
Y así, los dos abrazados se sumieron en un sueño profundo y reparador y que los haría amanecer
como una feliz pareja de recién casados...
-¡Oh, Dios mío! – exclamó Bella cuando entró a la habitación y vio que desde el salón de la suite
como de la habitación, tenía una panorámica perfecta de las cataratas. – no me lo puedo creer,
es… es… ¡espectacular!- dijo correteando de un lugar a otro cual niña en un parque..
Edward no pudo evitar sonreír al verla tan contenta, había echado tanto de menos esa sonrisa
sincera y ese brillo tan especial en los ojos… Sólo esperaba que este viaje les ayudase a arreglar sus
diferencias. La amaba con toda su alma y este pequeño tiempo que llevaban separados le estaba
destrozando. Puede que la idea de ser padre en un principio le sorprendiera, pero en estos
momentos, se sentía el hombre más afortunado del mundo ¿Cómo pudo tan siquiera pensar que
un hijo les vendría grande? Si no concebía la vida sin ella, que todo su futuro lo planeaba junto ella
y para ella y que si en algún momento pensó tener hijos, era con ella con quien quería tenerlos.
¿Cómo pudo ser tan idota?...se lamentaba al verla mirando emocionada hacia esa maravilla de la
naturaleza.
Llevado por ese sentimiento de agradecimiento por de tenerla de nuevo, se fue acercando a ella y
sin poder evitarlo, la tomó por la cintura abrazándola desde la espalda. Todo su cuerpo se
estremeció al sentirla, tan pequeña, tan frágil, tan delicada y toda suya. Tal era la necesidad que
sentía de tenerla entre sus brazos que no pudo evitar cerrar los ojos para retener en su memoria
cada escalofrío que le recorrió al sentirla..
Bella, que por unos minutos se había olvidado por completo de que Edward estaba allí con ella, se
sobresaltó cuando sintió las manos de Edward abrazándola. Y aunque no pudo evitar
estremecerse al sentir su calor, pues llevaba más de dos semana ansiando sentir sus brazos, se
obligó a envarase. No podía flaquear a la primera de cambio, realmente se sentía dolida; y no sólo
por obligarla a casarse, sino por el hecho de hacerla sentir tan culpable; porque sí, en realidad ella
se sentía culpable de que se vieran así; era ella la que había fallado, aunque hubiese sido
involuntariamente y fueron sus desafortunados comentarios lo que la hacían sentir así.
- ¿Qué crees qué estás haciendo? – Dijo Bella tratando de sonar firme, aunque por dentro tenía el
corazón a punto de estallarle.
- Bella….- musitó entristecido Edward al sentir la frialdad que de pronto había adquirido su cuerpo.
– Por favor… acaba ya con eso…- le pidió..
- Aparta tus manos de mi, Edward – le pidió ella obligándose a ella misma a no ceder. En su
interior, se libraba una encarnizada batalla; por un lado, el deseo ansioso de echarse a sus brazos y
llorar; llorar por todo lo que le estaba pasando, llorar por sentirse tan culpable, llorar porque
hubiese preferido que esto ocurriera en el momento adecuado y no forzado por una realidad que
ninguno había buscado; pero por otro lado, la rabia de verse obligada a esa situación y que él
hubiese accedido por el simple hecho de sentirse responsable.
- Bella, no seas así, no puedo seguir así… – le rogó él aferrándose más aún a su pequeño cuerpo,
pero Bella se comenzó a sentir asfixiada, no podía ni quería ceder y retorciéndose apretando los
dientes, acabó zafándose de él para encararlo..
- Y que esperabas Edward, ¿qué es lo quieres?, ¿qué me tire a tus brazos, que corra a
complacerte?, estas muy equivocado si piensas que un papel firmado va a cambiar lo que estoy
sintiendo…- le dijo sintiendo como la rabia se apoderaba de ella, sin duda su estado emocional no
era el más adecuado para enfrentar ese momento tenso…
- Pensé que sería cuestión de tiempo, Bella, entiendo que estés enfadada, pero ya es hora de
hablarlo, sabes que no quise decir lo que oíste, ni siquiera pensaba que eso pudiera ocurrir –
trataba de justificarse Edward viendo como ella lo miraba con tanta rabia…
- ¿Y que piensas Edward, que para mi es plato de gusto?, ¿has llegado a penar qué pasaba por mi
cabeza antes de tener que escuchar de tus propios labios lo que un hijo supondría para tí?...¿Lo
has hecho?...- le espetó sintiendo como las lágrimas comenzaban a derramarse de sus ojos..
- Bella, mi amor no llo..- trató de abrazarla de nuevo pero ella dio un paso hacia atrás
impidiéndolo.
- No quiero esto Edward, no quiero que vengas a consolarme; querías casarte, estamos casados,
ya has cumplido, tendremos este hijo y tú y mi padre pueden estar tranquilos, pero no me pidas
nada más, al menos… no ahora…- y dejándolo con la palabra en la boca, fue hacia la habitación y
tomó con rabia unas almohadas y unas mantas del closet…
Edward que por un momento se había quedado petrificado ante su discurso, caminó tras ella…-
¿Qué estás haciendo? – le preguntó con dureza al ver como ella tomaba todas esas cosas y
caminaba hacia el salón..
- Pues lo que ves, no pienso compartir la cama… dormiré en el sofá..- le dijo llegando al salón.
- Estas loca, Bella… ¡deja eso ahora mismo! – le dijo él caminando y aferrándose a las almohadas
para arrebatárselas..
- No pienso dormir contigo – le gritó ella… - si quieres celebrar una noche de bodas, busca con
quién celebrar en otra parte – le espetó enfurecida mientras se bebía las lágrimas..
- No puedo creer lo que estás diciendo, no me esperaba esto de tí Bella, - le dijo soltando las
almohadas de malos modo y llevándose la mano al puente de la nariz..- ¿es eso lo que piensas,
que sólo busco acostarme contigo…?- su voz sonaba totalmente decepcionada. – Está bien, deja
las cosas ahí, yo dormiré en el sofá… - y dándose la media vuelta caminó hasta la habitación y
tomó una chaqueta…
Bella, que sentía como si todo su interior fuera a explotar, miró atónita como él caminaba hacia la
puerta..
Al oír el portazo que Edward dejaba tras él, del pecho de Bella comenzó a brotar sollozos; sollozos
entrecortados e irregulares que comenzaron a marearla…
- Ed…Edward…- musitaba mientras su corazón, más dolido que nunca, se agitaba furiosamente.
Tratando de calmarse, pues estaba apunto de tener un ataque de ansiedad, fue hacia el baño y
allí, aferrada con todas sus fuerzas al lavabo, lloró con toda la fuerza y las ganas que estaba
reprimiendo desde el mismo momento en el que ese maldito test le había dado la noticia de que
sería mamá…
Más de veinte minutos se llevó allí descargando toda esa tensión que había acumulado en esas
últimas semanas, incrementada además con la partida de Edward, ¿dónde habría ido? ¿será capaz
de estar con otra mujer como ella misma le había sugerido?... Estúpida, estúpida…porque no
puedes perdonarlo y ya…se reclamaba..
Pero ya no había vuelta atrás, esto no se arreglaría tan fácil; ni ella estaba en condiciones de luchar
y él había tirado la toalla, ahora solo quedaba tratar que la sangre no llegara al río…
Bella, tratando de serenar la ansiedad que sentía en su estomago. Pidió algo de comer al servicio
de habitaciones y después de tomar un sándwich, se acostó en la cama aferrándose con fuerzas a
las almohadas mientras veía las cataratas iluminadas con un sin fin de hermosas luces. Pero,
aunque había soñado con este momento toda su vida, de su ojos comenzaron a brotar silenciosas
lágrimas por no poder compartirlo con él, que hasta el momento, seguía sin dar señales de vida…
Edward, tras salir furioso y frustrado de aquella habitación, caminó ausente hasta que llegó a unos
de los bares del hotel.
- Un whisky doble - le contestó él sentándose en la barra y mirando ausente hacia el salón. Su ceño
se frunció al ver que había una multitud de parejas bebiendo, charlando, acariciándose y
mirándose como si nadie estuviera en ese lugar. Seguramente recién casados como él, pero sin
duda alguna, mucho más felices…
- Aquí tiene señor - le dijo el camarero.
Edward comenzó a beber una copa tras otra tratando de anestesiar su dolor. Bella no lo quería
cerca. ¿Tan dolida estaba qué no podía siquiera compartir la cama con él?, se preguntaba entre
sorbo y sorbo. Hasta hacía poco más de dos semana, era el hombre más feliz de la tierra, tenía
como novia a la mujer que más amaba en la vida y ahora, a pesar que esa misma mujer era su
esposa, se sentía el ser más desdichado.
-¡Maldita sea! - masculló entre dientes apretando el vaso y de otro sorbo, lo apuró
completamente - ¡Ponme otro! - le pidió al camarero.
- Ya se ha tomado cuatro Señor, creo que debería parar - le aconsejó el buen hombre que no hacía
otra cosas que observarlo..
- No le he pedido... su opinión, haga su trabajo y... ponga otro… maldito whisky - casi le ordenó
con cierta dificultad en el habla.
De pronto sintió una presencia a su lado. Pasando la vista sobre su hombro vio que una hermosa
mujer se sentaba a su lado y coquetamente le sonrió…
Edward bufó y volvió de nuevo la vista al frente. - ¡Y ese whisky! - casi gritó al ver que el camarero
se tardaba.
- Aquí tiene Señor - le contestó el camarero que enseguida se dispuso a servir a la señorita…
- Póngame lo mismo - le dijo ella asegurándose que al cruzar las piernas, una de ellas rozara
accidentalmente el muslo de él..- Oh, perdone - se disculpó cuando Edward volvió a mirarla de
reojo - creo que las sillas están demasiado cerca. ¿Sabes qué no es muy recomendable beber solo?
- le preguntó tratando de entablar conversación. - Es mucho mejor si lo puedes compartir con
alguien, con una mujer hermosa, por ejemplo… - dijo con una voz extremadamente sugerente.
Edward se volvió y no pudo evitar mirar de arriba a bajo a su vecina de asiento. Era sin duda una
mujer hermosa, con sus dorados cabellos; sus ojos, de un enigmático gris; su piel blanca,
sonrojada un poco sus mejillas y con sus protuberantes labios de un rojo pasión. Sus ojos siguieron
su escrutinio y bajaron hasta anclarse en sus pechos, unos exuberantes pechos que parecían
querer salirse de su ajustado TOP, que seguía abrazando su fina cintura para caer sobre sus
caderas. Sus piernas, con una sensación sedosa a la vista, estaban elegantemente cruzadas
dejando ver desde la mitad de sus muslos hasta un delicado tobillo del cual se sujetaba unos finos
y elegantes zapatos de tacón.
Irina sonrió al ver como Edward la recorría con los ojos, y casi triunfadora volvió a cruzar las
piernas.
Edward, al ver ese gesto, entrecerró los ojos. -¿No te gustas lo qué ves? - Le preguntó ella de
nuevo llevándose la copa a sus labios y bebiendo de una manera sugerente. - Si quieres, yo podría
hacerte compañía. Te aseguro que no te arrepentirías - le susurró llevando su mano a su hombro y
acariciándolo.
Edward miró el reloj de pulsera y verificó que llevaba más de tres horas en aquel bar, ya eran casi
la una de la madrugada. Trastrabillando llegó hasta la suite no sin antes perderse un par de veces.
Pero cuando finalmente entró en ella, comenzó a desnudarse antes de llegar a la habitación. Ni
siquiera se molestó en ducharse, de hecho, no tenía cuerpo ni para eso, de golpe se dejó caer en la
cama donde Bella dormía o al menos, disimulaba dormir.
- Buenas… noches… mi amor… - musitó Edward a duras penas expeliendo un fuerte olor a alcohol
que hizo que Bella arrugara la nariz e inmediatamente comenzó a respirar profundamente.
Bella, que había estado toda la noche pensando en las miles de situaciones que podría estar
viviendo Edward, se sintió francamente enferma al sentirlo llegar en ese estado. Estaba
completamente bebido, lo bueno que tenía, que dudaba que en ese estado hubiese podido estar
con ninguna otra mujer, al menos, es lo que esperaba, aunque cierto temor la mantenía con una
sensación de vacio en la boca del estomago…
A pesar de sentirse una vez más defraudada por haberse marchado, al menos al tenerlo cerca, la
hacía sentir más tranquila, pero eso no quitaba que mañana se la cobraría. Si él podía coger la
puerta y marcharse cuando le viniera en gana, nada le impediría a ella hacer lo mismo…
Con ese pensamiento, por fin consiguió conciliar el sueño, y sobre las ocho de la mañana se
despertó con el propósito de disfrutar de una buena excursión a las cataratas.
En cuanto abrió los ojos, no pudo evitar quedarse mirando en el cuerpo que dormía como un
tronco a su lado. Ni siquiera notó que ella se levantaba y se le quedaba mirando. Se veía tan
malditamente sexy a pesar de todo, que tuvo que esforzarse para entrar en el baño y terminar de
arreglarse. Ni siquiera tuvo la preocupación de no hacer ruido, contaba con irse a pesar de que él
despertara, pero ni esa satisfacción tuvo. Así que, finalmente, decidió dejarle una nota sobre la
almohada. Esa sería su pequeña venganza, aunque, en el estado en el que había llegado la noche
anterior, dudaba que se despertara antes de que ella misma llegara…
Y así, con cierto desazón en el estomago por dejarlo y tener que hacer esa primera visita sola,
caminó hasta tomar un taxis que la dejaría en las misma cataratas…
Sobre las diez de la mañana, Edward comenzó a removerse en la cama. Un poderoso dolor de
cabeza le sobrevino nada más abrir los ojos. Se incorporó un poco hasta darse cuenta de que
estaba en la cama y como si lo hubiesen llamado, giró la cara hacia el lugar donde Bella dormía..
- Bella…- musitó al ver su sitio vacío. Instintivamente tocó su lado y pudo comprobar que estaba
frío; Bella hacía tiempo que se había levantado. Como si tuviera un resorte, se levantó de la cama
llevándose la mano a la cabeza, cuando otro fortísimo dolor le azotó..- ¡Mierda! - maldijo
masajeándose las sienes mientras caminaba hacia el salón con la idea de encontrarla allí.
Pero para su sorpresa, Bella tampoco estaba. Aún con el dolor de cabeza comenzó a buscarla por
la suite; el baño, la terraza, nada… Bella se había ido. De pronto un pensamiento le aterró y como
una flecha fue hacía el closet para verificar que sus ropas aún seguían allí. Edward dejó escapar el
aire al ver que las ropas seguían en su sitio. - Tranquilízate, Edward…- se decía a si mismo - habrá
ido a desayunar, estará más enfadada aún por como te fuiste, ¡idiota! - se insultaba a si
mismo...pero…¿Y si le había pasado algo?¿dónde habría ido?…
Como un loco fue en busca de su móvil. En menos de treinta segundo estaba esperando ansioso a
que ella contestara pero finalmente siempre saltaba el buzón de voz…-¿Dónde te has metido? -
mascullaba sintiéndose cada vez peor… Bella no podía estar haciéndole esto, ni siquiera sabia
cuanto tiempo llevaba fuera ¿y si le había pasado algo? De pronto un estado de ansiedad comenzó
a apoderarse de él. Por más que trataba de calmarse no podía. Con impaciencia, llamó a recepción
por si ella le había dejado algún mensaje, algo… Y nada.
Siguió insistiendo con el móvil, incluso pensó en salir de la habitación para ir en su búsqueda, pero
eso sería una estupidez. Ella podía estar llegando al momento de el haberse ido… Definitivamente
tenía que quedarse allí.
Después de tomarse un café con un sinfín de aspirinas para que le calmase el dolor de cabeza que
le atizaba, se sentó en la cama y no pudo evitar mirar hacia las cataratas. ¿Cómo podía estar
pasándoles esto? Se preguntaba desesperado. El debería de estar con ella allí, disfrutando de su
sonrisa al ver como ella disfrutaba de uno de sus sueños y no esperando impaciente a que ella
llegase, con ganas de no verlo siquiera. Y encima había bebido más de la cuenta la noche anterior.
¿Se habría dado cuenta ella? Se seguía preguntado con vergüenza. No era así como había
pensando en su luna de miel, y no podía seguir engañándose, esto no iba a funcionar. Ella no podía
perdonarle y él… él ya no podía ni quería seguir sintiéndose así. Ella, o lo ignoraba, o lo retaba,
pero ninguno de los dos casos le satisfacía a él. Había llegado la hora de tomar una decisión y esa
no era otra que… volver…
Bella había pasado todo el día paseando por los caminos desde donde podía disfrutar mejor de las
vistas. Aunque no pudo evitar sentirse triste por estar haciendo ese recorrido sola. No era así
como lo había proyectado, pero el hecho de que él se macharse de esa manera y encima llegara
borracho como una cuba, no le había dado otra opción. Con cierta tristeza se sentó en uno de los
banco que se encontraba en el camino a descansar, se quitó el chubasquero que llevaba para no
salir empapada al estar tan cerca de las cataratas y se dispuso a degustar de un perrito caliente ya
que su estomago comenzaba a gruñir cual león enfurecido.
Con melancolía, vio como delante de ella comenzaban a desfilar parejas agarradas de las manos,
abrazadas o besándose con cariño con la inmensidad de esa caída de agua a sus espaldas. ¿Por
qué no podía ser ella una de esas parejas? Se preguntaba sintiendo un vacío en el hueco del
estomago. ¿Por qué se le había torcido tanto las cosa? Si al menos tuviera a sus hermanas allí;
pero no, ahí estaba… sola y sintiéndose de lo peor por no poder compartir esa vivencia con la
persona que realmente quería, por culpa de su maldito orgullo.
-¿Qué vas hacer Bella? - Se preguntaba. - ¿Vas a permitir tirarlo todo por la borda por tu maldito
orgullo? - se reprochaba. Ya fue idiota una vez al dejar que un mal entendido los mantuvieran
separados por tanto tiempo, ¿volvería hacer lo mismo? Se reprochaba. Pero ahora no era una
niña, sino una mujer, y una mujer enamorada y embarazada del hombre al que amaba. ¿Por qué
no le perdonaba de una vez si lo que realmente quería es estar en sus brazos, sintiéndose amada y
segura? Se preguntaba mientras silenciosas lágrimas comenzaban a surcar su mejillas. Pues la
respuesta era bien fácil, porque él aún no le había dicho lo que realmente quería oír. Que la
amaba a ella, que amaba a su hijo y que no se sentía obligado, que es lo que realmente deseaba,
estar con ella… pero… ¿no fue eso lo qué trataba decirle él anoche?, volvió a reprocharse… No,
no… él sólo quería acostarse con su esposa. Pensa equivocadamente pero provocando que el dolor
de nuevo hiciera mella en ella... Ni siquiera una llamada, ni una sola llamada le había hecho para
saber de su paradero, que ilusa al pensar que él se estaría preocupando por ella…
Con resignación, y pensando en que su hijo no tenía porque estar sufriendo las consecuencias, se
obligó a tomar el perrito junto al jugo de frutas y cuando se dispuso a tomar un clínex para
limpiarse la boca, se dio cuenta de que el móvil estaba apagado…
- ¡Mierda, mierda, mierda! - maldijo al darse cuenta de que se había quedado sin batería, eran las
tres de la tarde y no sabía desde cuanto el móvil había dejado de estar operativo...¿y si él había
estado llamándola? Se preguntó alterada…
Con prisas, se levantó y caminó hasta la salida donde poder coger un taxis que la llevara de nuevo
al hotel. En menos de diez minutos caminaba por el lobby del hotel y con verdaderos signos de
fatiga llegó a la habitación…
Tomó un poco de aire para tratar de acompasar la respiración, ya que no sabía que se iba a
encontrar y después de un minuto tratando de calmarse, terminó abriendo la puerta.
Nada más entrar, su estomago le dio un vuelco. Todo estaba en una relativa calma. No se oía nada.
Ni las luces estaban prendidas, ni había nadie en la sala, ni en la terraza.. Con el corazón pegándole
fuertemente bajo su pecho, abrió la única estancia que le quedaba por registrar, la habitación, y
nada más abrirla, su corazón se apretujó más si es que eso era posible; sentado en la cama, con los
codos apoyados en sus rodillas y los dedos enterrados en su cabello… estaba Edward.
Bella no pudo evitar sentirse mal ante esa imagen tan devastadora. Edward se veía cansado, como
si llevara mucho tiempo esperando, incluso parecía estar adormilado. No pudo evitar mirar hacia
la habitación y fue entonces que vio las dos maletas preparadas al lado de clóset..
- ¿Qué? - preguntó con un hilo de voz provocando que Edward levantara al fin la cabeza y fijara sus
atormentados ojos en los de ella…
- Bella...- apenas musitó pero con un dolor infinito en su voz. Sin duda, Edward ya lo había dado
todo por perdido..
- ¿Qué significa esto? - preguntó Bella tratando de controlar la voz al ver que él la miraba con
cierto reproche..
- Pues lo que realmente querías Bella, nos vamos…- le dijo levantándose y caminando hacia el
ventanal fijando la vista en la inmensidad de las aguas…
- Dentro de dos horas tomaremos otro avión para irnos a Seattle, ya he llamado a tus padres para
avisarles - dijo con voz cansada..
- Edward, yo… yo no quiero irme, ¿por qué has hecho eso? - le reprochó caminado hacía él y
tomándolo por el brazo para que la mirase..
- Esto no tiene sentido Bella, no pienso seguir un segundo más con esta locura.
-Ya no merece la pena seguir discutiendo Bella. Nos vamos y punto - dijo tratando de zanjar el
tema.
Bella de pronto sintió como de nuevo la ira comenzaba a apoderarse de ella… Que ilusa era al
pensar que él pudiera estar preocupado. Seguramente todo era porque ayer no quiso ser su
esposa en la cama y ahora que estaba fresco tomaba la decisión…
- Pues me parece bien que quieras irte, por mi puedes hacerlo, pero yo me quedo. - le dijo
caminando hacia donde estaban las maletas y tomando la suya, la tiró sobre la cama para
comenzar a vaciarla. - No te voy a obligar a seguir con esta locura como tú dices, de hecho,
siempre pensé que esto era una locura; pero no seguirás manejando mi vida Edward. ¿Te quieres
ir?, eres libre de hacerlo; tan pronto como nos hemos casado podemos divorciarnos, así que… al
menos lo intentaste, a mi padre le bastará… yo asumiré la culpa si quieres, él no te odiara por
eso…- le dijo Bella totalmente equivocada de las razones por las que Edward había tomado esa
decisión…
- ¡Qué…!- dijo él atónito tras escuchar su discurso.. - ¿Por qué hablas como si fuera a mi al que le
molesta estar casados Bella, por qué eres tan cínica? No has querido esta boda desde nunca, y vas
a venir ahora a decir que soy yo…- le reprochó con un tono más elevado de lo normal.
- ¡Qué!…no Edward, esta boda no la hemos querido ninguno de los dos. Ni si quiera quieres ser
padre, y no te lo reprocho, realmente si pudiera, yo también me libraba de esto; pero a pesar de lo
que piensas de mí, soy incapaz de deshacerme de una criatura inocente Edward, porque sea o no
deseado, es mi hijo…¡Entiendes! - le espetó furiosa y de nuevo con lágrimas en los ojos.
- Y mío también, ¡maldita sea! - le espetó de vuelta él…- ¿a caso no eres tú la que quieres tirar por
tierra este matrimonio? - le reprochó furioso…
- ¿Qué matrimonio, Edward?, ¿es qué no te das cuenta? ¿ Me has pedido tú qué sea tu esposa?…-
le contestaba ella con la misma intensidad - no Edward, me habéis obligado. Se sincero, ¿me has
pedido qué sea tu esposa?,¿ me has dicho qué si quieres tener este hijo, qué quieres ser su padre
y qué lo amas, me lo has dicho..?
- Te lo dije… - le respondió él acortando las distancia que los separaba - ¡maldita sea Bella!, te lo
dije…
- ¿Cuándo Edward, cuándo me has dicho qué me amas, qué amas a este hijo y qué quieres qué sea
tu esposa?¿cuándo me los has preguntado que yo no lo he oído?- seguía reprochándole ella
sacando a fuera, por primera vez, todo lo que llevaba guardado dentro…
- Cómo vas a oírlo si enseguida me callas, Bella… - le contestó esta vez él con un hilo de voz. - traté
de decírtelo ayer, pero como siempre, tú me alejaste…
Bella lo escuchaba luchando contra la rabia que el reproche de sus palabras le provocaba…
- Te alejé porque tu buscabas otra cosa - le reprochó esta vez ella rota de dolor - y como no la
tuviste, te faltó el tiempo para irte. ¡Qué! ¿Con cuántas estuviste? ¿celebraste bien tu noche de
bodas? - volvió a reprocharle esta vez sin poder evitar que las lágrimas le surcara las mejillas..
- ¿Sigues pensando eso, Bella?, ¿realmente piensas que sólo quería tenerte en mi cama?… - su voz
volvió a teñirse de tristeza - …Me marché porque no soportaba ver como me alejabas de ti; no
sabes cuanto me hace sufrir que me odies, que me desprecies de esa manera. No te quería en mi
cama Bella… te quería en mis brazos… por eso me fui. - le dijo mirándola con dolor - Y no, no
estuve con ninguna mujer, para mí no hay otra mujer que no seas tú - le dijo si apartar la mirada.
- Eso no es cierto… - mustió Bella interrrumpiéndolo, al ver a las conclusiones que había llegado
él.- si estoy dolida Edward, pero no soy tan insensible, yo no te he contestado ninguna llamada
porque simplemente no sabía que las habías hecho…
- Mi móvil se quedó sin batería, y realmente no me di cuenta, en cuanto he sido conciente de ello
me he devuelto al hotel…- le dijo caminando hasta donde había dejado su bolso para mostrarle el
teléfono - y a diferencia de ti, que ayer si que te fuiste dando un portazo y sin decir dónde, yo te
he dejado una nota..
- ¿Nota...? -Volvió a musitar Edward mirando el móvil que Bella le había entregado - no sé de que
nota me hablas, Bella - siguió diciendo pero con cierta duda en su voz..
Bella miró hacia la cama y caminó hacia ella; era cierto que la nota no estaba donde la había
dejado, pero de eso ella no tenía culpa…- Aquí esta la nota - dijo tomando la nota que estaba
reliada entre las sábanas..- Como anoche llegaste tan tomado… - le reprochó - ...seguramente
cuando me fui te volviste a remover en la cama como lo has estado haciendo desde que te
acostaste..- le volvió a reprochar mientras le tendía la nota..
" Como ayer llegaste como una cuba por tu propia celebración, y evidentemente no estás en
condiciones de acompañarme en mi excursión a las cataratas, espero que no te moleste que me
vaya sin ti, al menos… no tanto como me molestó a mí que tú te fueras ayer… Tu abnegada
esposa."
-Bella…- musitó Edward arrugando la nota.. - yo… lo siento…
- Tienes razón en una cosa Edward, hay que poner fin a esta locura… - dijo sentándose en la cama
con tono cansado, mientras mantenía una camiseta en sus manos - ¿Quieres que nos vayamos…?-
dijo sintiendo como un nudo atenazaba su garganta -… pues vámonos…- y con las manos
temblorosa dejó de nuevo la camiseta en la maleta...
- Bella… yo… no.. - Edward no sabía que contestar, sólo sentía como su pecho se desgarraba al
verla tan triste, tan derrotada…- yo no quiero irme, yo quiero seguir viviendo esta luna de miel,
pero con mi esposa, con mi novia, contigo…- le dijo llegando hasta ella y arrodillándose entre sus
piernas..
- Tienes razón Bella, he sido un maldito imbécil que no he sabido pedirte perdón. No puedes
pensar que no te amo, mi vida…- le dijo tomándola de las manos. Bella hasta ese momento
mantenía la vista fija en ellas - …no puedes pensarlo porque tú eres todo lo que quiero en la vida.
Te amo con toda mi alma Bella, y…- se atrevió a dejar una de sus manos y llevarla a su plano
vientre -… amo a nuestro hijo Bella, no te haces una idea de cómo me sentía solo de pensar que
por mi culpa os podía pasar algo.
- Edward…- musitó ella sintiendo como de nuevo las lágrimas comenzaban a surcar sus mejillas. -
¿Lo dices en serio? - le preguntó con un hilo de voz tragándoselas.
- Tan en serio como que estamos aquí, mi amor.- Le respondió con dulzura llevando sus dedos a la
barbilla de ella, para que por fin, sus ojos se miraran directamente - Lo siento Bella, siento haberte
hecho pensar otra cosa, pero no es así. Te amo, mi amor; te amo como el primer día; te amo como
te he amado a pesar de haber estado ocho años de nuestra vida separados; te amo como te amé
en la isla y como te amaba después de venir de ella… Te amo con la misma intensidad que te
amaba antes de que me dijeras que iba a ser padre y todo esto que estábamos construyendo se
viniera a bajo como un castillo de naipes, y ahora… te amo más todavía, porque a pesar de lo
joven que eres, has decidido no acabar con él, te has enfrentado a tu padre, e incluso has
aceptado ser mi esposa sin quererlo - dijo eso último en un hilo de voz…
- Si quiero ser tu esposa Edward..- musitó ella lo que hizo que Edward enfrentara su mirada con la
de ella nuevamente, - siempre he querido ser tu esposa, pero pensé que tú no lo querías…- esta
vez fue ella la que avergonzada apartó la mirada..
- ¿De verdad que querías ser mi esposa? - preguntó asombrado - Pero tú dijiste…
- Yo dije lo que dije porque me sentía dolida, Edward; no sabes lo que se rompió en mi corazón
cuando te oí burlarte de tener un hijo. Ya me sentía mal con el simple hecho de tener que
decírtelo, imagina que fue oír lo que pensabas al respecto antes de tan siquiera hacerlo..
-¡Dios, Bella!, lo que daría por poder borrar ese maldito día y que no me hubieses oído,cariño,
pero no puedo hacerlo - le dijo atormentado - Bella, nosotros nos cuidábamos, somos jóvenes, es
cierto que no entraba en mis planes tener un hijo, y menos ahora que recién te había recuperado.
Pero jamás renegaría de un hijo nuestro Bella;¿no ves lo que eso significa?, que nuestro amor ha
dado fruto, aún sin buscarlo, ¿ hay algo más grande? - le preguntó levantándose y trayéndose a
ella con las manos. - Perdóname, Bella…- le dijo acunando su rostro entre sus manos y llevando
sus labios a los de ella incapaz de sorportar un segundo más sin sentirlos...- perdóname, mi amor -
volvió a pedirle besándola en los labios, en la mejilla, en la sien, en la frente - perdóname…- y
siguió besándola hasta llegar de nuevo a su labios. - Se mi esposa Bella, quiero que seas mi esposa
- le susurró antes de besarla de nuevo provocando que Bella se estremeciera por entera..-
¿Quieres ser mi esposa? - le preguntó mientras mantenían las frentes unidas..
- Si…- susurró ella dejando que más lágrimas, pero esta vez de emoción, volvieran a humedecer
sus mejillas - si quiero Edward…
- Te amo…- la besó - Te amo …- volvió a besarla mientras ella comenzaba a sonreír - te amo - y tras
otro beso más caían abrazados entre risas a la cama..
- Yo también te amo - le dijo finalmente ella antes de fundirse nuevamente con sus labios
poniéndose a horcajadas sobre él…- Entonces…- musitó mirándolo profundamente a los ojos y
mordiendo como un acto de timidez su labio - …¿nos quedamos? - preguntó con cierta
inseguridad…
- ¿Es nuestra luna de miel no, Señora Cullen? - le preguntó burlón llevando de nuevo sus manos a
su rostro y atrayéndola para volver a besarla.
- Hmmhh…- gimió Bella removiéndose sugerente sobre él - es cierto, es nuestra luna de miel y aún
no la hemos consumado, Señor Cullen…
- Ah… Bella…- dijo a modo de protesta - ¿No crees que estás demasiado cansada para algo así? - le
preguntó pensando verdaderamente en lo cansada que debería de estar después de ese día de
excursión y que no quería que hacer el amor, por primera vez con su esposa, fuera un gesto
necesitado y sin preparación..
- Sólo un poco, pero…- se pausó para besarlo de nuevo - …me muero por ser su esposa a todos los
efectos, Señor Cullen - volvió a decir sugerentemente - a menos que…- de pronto se separó
apoyándose en sus brazos para poner distancia entre ambos…-¿no serás tú él que no me deseas
ya? - le preguntó con cierta inseguridad…
- ¡Qué!..- dijo Edward mirándola como si le hubiese salido un tercer ojo - ¡Estas loca! - exclamó y
para que quedara constancia de lo mucho que la deseaba, la tomó por las caderas y la posicionó
de manera que pudiera sentir su erección en todo esplendor - ¿Duda ahora de si la deseo o no,
Señora Cullen ? - le preguntó embistiendo bajo ella aún con la ropa de por medio..
- Oh, Edward…-gimió Bella sin poder evitarlo, había añorado tanto la sensación de sentirlo... -
Entonces…- insistió pero de nuevo se deslizó para volver a sentir esa exquisita fricción. -¿por qué
no quieres hacerlo? - le preguntó con un puchero..
Edward cerró los ojos y apretó los dientes tratando de contralar su deseo de seguir adelante -
Porque quiero hacer las cosas bien, mi amor; no quiero dejarme llevar por lo mucho que te deseo
y privarte de una noche de boda como Dios manda. - le confesó con cierta dificultad ya que estaba
pasando verdaderos apuros - Yo puedo esperar unas horas más Bella, déjame mimarte, prepararte
un baño y…¿has comido? - le preguntó de pronto preocupado…
Ella sonrió y volvió a capturar sus labios tratando de quitar su preocupación. - Si, he comido un
perrito y un jugo, ¿qué creías, que era una inconciente? - se burló de él..
- ¡Un perrito!, eso no es comida Bella, tienes que alimentarte mejor, sobretodo ahora que estás
embarazada…- le regañó apartándola de él. - ahora mismo llamo al servicio de habitaciones.
Bella rodó los ojos y no pudo evitar negar con la cabeza, - Desde luego Edward, que si lo que
querías es que se me bajara la libido, lo has conseguido - le dijo levantándose y estirándose, de
pronto si que sintió todo el cansancio caer sobre su cuerpo.
Edward aprovechó que ella se había levantado para seguirla y aún con ella desperezándose la
abrazó por la cintura.
- Edward..- le riñó al contraerse su cuerpo al contacto con en el de él. Pero él no quiso replicarla y
acortando las distancia la besó de nuevo, la besó con ímpetu y con toda la necesidad con la que la
había ansiado durante todo ese tiempo que estuvieron separados...
- Puede que te haya bajado la libido a ti, mi preciosa esposa, pero a mi me tienes loco, así que…
déjame deleitarme con tus labios al menos… - le pidió y ella no pudo más que dejarse querer, algo
que desde luego, no le costaba ningún sacrificio..
Cuando ambos se hubieron saciado, al menos, de deliciosos besos. Edward le pidió que preparara
su ropa mientras él se encargaba de prepararle el baño…
En menos de diez minutos, Bella se relajaba en un reconfortable baño de espuma que Edward le
había preparado mientras él se encargaba de pedir la cena. Bella, con los ojos cerrados,
rememoraba una y otra vez todas esas palabras que Edward le había dicho. La amaba, la amaba a
pesar de la situación y no la culpaba; y lo que le había llegado más al corazón, quería ser su esposo
y el padre de ese hijo; un hijo no concebido por amor, pero si con amor… ya que era lo que
siempre hacían, el amor…
- ¿Cómo te sientes ? - le preguntó de pronto Edward susurrándole al oído interrumpiendo su
ensoñación.
Bella abrió perezosamente los ojos y al abrirlos, los enfocó en el ser más maravilloso del mundo.
Edward la miraba con tanto amor que la hizo estremecer..
- Me siento descansada - le dijo con una pequeña sonrisa. - pero necesito algo…- le dijo
incorporándose lentamente provocando que el baño de espuma no le cubriese los pechos..
Edward, que estaba sentado al borde de la bañera, no pudo evitar perderse en el delicado cuerpo
de su esposa que, mojado y salpicado de espuma, se acercaba a él devorándolo con los ojos…-
¿qué necesitas, mi amor? - preguntó tragando pesadamente…
- Necesito que me beses - le pidió y acortando totalmente la distancia que los separabas, Bella lo
besó con verdadera necesidad...
Los gemidos no tardaron en salir de sus bocas mientras sus labios y sus lenguas se fundían como
uno solo. Edward no pudo evitar llevar una de sus manos a su nuca para así profundizar el beso y
cuando ya no le quedaba aíre, aún le dio un beso más antes de separarse de ella..
- Cuanto he extrañado tus besos, Bella - le susurró traspasándola con la mirada como si quisiera
llegar hasta su alma…- no sabes cuanto te he extrañado, mi amor...
Bella sintió como todo su interior se removía de felicidad al oírlo. - Yo también te he echado de
menos, Edward - le dijo conteniendo un nuevo sollozo que pugnaba por salir… - y te he necesitado,
necesitaba tanto tus brazos - le dijo al borde de la lágrimas..
- Bella…- susurró él contendiendo sus propias lágrimas. Sabía a que se refería y le hizo sentir un
miserable por no haber estado en ese momento en el que ella tanto lo había necesitado. Pero a
partir de ahora, no la descuidaría nunca más, había aprendido la lección y haría todo lo posible por
no defraudarla nunca más… empezando por esta noche que sería la primera noche de bodas para
ellos..
- Déjame reparar mi falta, cielo. - le pidió volviendo de nuevo a sus labios, acariciándola con la
lengua. Pero Bella tenía claro como quería que la reparase y tirando de su cuello, consiguió que
Edward acabara dentro de la bañera con ropa y todo...
- ¡Bella…!- exclamó él al sentir como su cuerpo se empapaba pero ella no le dio tiempo a protestar
ya que enseguida, se fundió de nuevo en sus labios.
- Te deseo Edward, sé que quieres hacerlo especial, pero yo necesito y deseo sentirte, mi amor - le
rogó ella con una desmesurada excitación. Con manos demandante comenzó a quitarle la
camiseta, que al estar empapada, costaba más de la cuenta pero que no impidió que en pocos
segundos, su chico estuviera con el torso desnudo y húmedo como el de ella, excitándola más si
cabe..
- Bella…- jadeó Edward cerrando los ojos mientras sentía como las pequeñas y delicadas manos de
su esposa acariciaba su pecho, estremeciéndolo en el acto. Desde que unió sus labios con los de
ella esa primera vez, que luchaba por contener su deseo de poseerla, pero ese ímpetu con el que
Bella lo demandaba ya era insoportable. - …me haces perder el control… - musitó terminando de
desnudarse con rapidez ayudado por ella y una vez desnudo, la atrajo de modo que ella quedó a
horcajadas sobre él.. - No lo soporto más Bella, te deseo como nunca…- musitó apretando los
dientes mientras, elevándola por la caderas, se posicionaba en su entrada y de un solo
movimiento se introducía en ella haciéndolos gemir de placer.
- Oh, si…- Gimió ella mientras sentía como una y otra vez, Edward la hacia elevarse para clavarse
en ella. Todo su cuerpo vibraba de placer, todo un torrente de lujuria recorría cada una de sus
venas fluyendo hasta converger en un punto en su bajo vientre, que provocaba que su sexo se
contrajese alrededor de él, aprisionándolo y liberándolo continuamente ganándose como
recompensa verdaderos gemidos de placer de su parte.
Edward, a pesar de haber luchado con todas su fuerzas por tomarla con delicadeza, como la
princesa que era para él, no pudo soportarlo y sin mucha suavidad y ciego de deseo, la tomó con
fuerza, con necesidad, con ansias…
Bella, totalmente entregada, se deslizaba sobre él sin dejar de besarlo; ahogando sus gemidos en
su boca; enloquecida por las sensaciones que las expertas manos de Edward provocaba en su
cuerpo, mientras se apoyaba en sus hombros para impulsarse una y otra vez provocando que en
pocos minutos y totalmente poseidos por el deseo, ambos explotaran en una deliciosa liberación
que los hizo permanecer abrazados mientras sus cuerpos seguían vibrando ante los azotes de
placer que los golpeaba…
- Te amo, te amo… te amo .- le repetía él una y otra vez con la voz entrecortada a causa de su
respiración jadeante…
- Yo.. también te… amo - le respondía Bella temblando aún sobre él, que permanecía dentro de
ella…
Después de un rato, ambos abrazados, Bella comenzó a sonreír, mientras besaba distraída su
cuello.
- ¿De que te ríes? - le preguntó él llevando sus manos a su cara y separándola para mirarla
directamente. ¡Es tan hermosa! Pensaba él mientras, con los ojos tintineante, se deleitaba con la
imagen más hermosa del mundo.. - ¿qué te hace gracia.?.- volvió a preguntarle antes de besar
suavemente de nuevo sus labios…
Bella volvió a reír sobre ellos pero rodeó su cuello con sus brazos pegándose completamente a él..
- Es que…- a penas musitó divertida -… siempre que nos reconciliamos, lo hacemos en el agua…- le
dijo de lo más divertida separándose y mirando la bañera que apenas los cubría por la cintura..
Edward, se quedó un momento pensando en lo que acababa decir, hasta que las imágenes de
aquella primera vez que lo hicieron en Isla Esme, en aquella piscina natural, le llegó a la mente…
- Vamos cariño, el agua se enfría y la cena ha de estar por llegar - le dijo él pasando lentamente sus
manos por todo su contorno hasta dejarla en las caderas de ella, y elevándola suavemente, salió al
fin de ella…- pero te prometo, que haré que recuerdes nuestra noche de bodas, como recuerdas
esa primera vez…- le prometió besándola de nuevo…
Con ternura, la ayudó a salir de la bañera para que no resbalase y con verdadera adoración, secó
cada centímetro de su cuerpo. Acción que ella repitió mientras divertida, tentaba de nuevo su
autocontrol, provocando que él la tomase en brazos y como a una niña la obligaba a vestirse.
Veinte minutos después, ambos degustaban una deliciosa cena...
- Mmmmnn…- gimió Bella - esto está delicioso - musitó con los ojos cerrados llevándose un poco
de pollo a su boca, - de verdad que estaba que me moría de hambre - seguía diciendo mientras
Edward la miraba embobado con una sonrisa tonta en sus labios…- ¡Qué! - dijo ella mirándolo con
los ojos entrecerrados..
- Que eres preciosa - le contestó él e inclinándose volvió a capturar sus labios - estás incluso más
hermosa que antes - le repitió sin dejar de mirarla, como bebiendo de cada una de sus facciones…
- Y adoro cuando lo haces - le contestó volviendo de nuevo a su sitio. - ¿Te encuentras bien? - le
preguntó de pronto.- digo…- dijo señalando con sus ojos su inexistente tripita. Realmente se sentía
intrigado…
- Hum… bueno, hasta ahora sólo he sentido cierto malestar por las mañanas, - le contestó
limpiándose los labios con la servilleta, levantándose y caminando lentamente hasta llegar donde
él, quién no tardó en abrir sus brazos para sentarla en su regazo, adelantándose a ella. Bella le
sonrió y pasó sus brazos alrededor de su cuello - ¿De verdad que no te sientes obligado?…- le
preguntó con la emoción contenida..
- No me siento para nada obligado, Bella, - le susurró abrazándola por la cintura, - me vas a dar un
hijo… ¡un hijo! - exclamó con más entusiasmo. - Yo cuidaré de ambos, de mi esposa y mi hijo - dijo
con orgullo acariciando su vientre. - Puede que no resulte fácil, pero si te tengo, y puedo disfrutar
de tus besos cada día - y acortó la distancia hasta llegar a ellos - podré con ello Bella.
- No te preocupes por eso Bella, ya iba siendo hora de que madurase. Buscaré un empleo para por
las tardes y bueno, entre los dos, podremos seguir adelante…
- Pero eso hará que trabajes el doble… necesitaras horas para estudiar… - cada vez se sentía más
preocupada..
- Shhhss..- siseó poniendo un dedo en sus labios haciéndola callar… - Yo me encargaré Bella, la
peor parte te la llevaras tú, mi amor, tendrás que estudiar y soportar los malestares del embarazo.
Ella sonrió y volvió a besarlo - Bueno, supongo que el cambio será drástico para los dos…
- Y no te enfadarás cuando lleguen los antojos - le dijo besando su cuello y dándole un suave
mordisquito en su oreja…
- Lo prometo, siempre que me regales continuamente tus besos y no dejes de abrazarme nunca y
por supuesto, jamás vuelva a echarme de la cama..- le dijo esta vez pellizcando su trasero..
- ¡Aughs! - se quejó ella - Ya veremos si cuando llegue el momento aguantas la tensión. - le
contestó divertida…
- No estarás maquinando nada ¿verdad?- le preguntó entrecerrando los ojos - ¿verdad? - volvió a
repetir pero Bella se levantó de pronto y mirándolo a los ojos le susurró..
- Te aseguro que no me reprimiré en nada mi amor… vete preparando para lo que te viene…- y
divertida comenzó a corretear por la suite..
- Ahhh, Bella Cullen, ¿quieres jugar? - le preguntó divertido caminando lentamente mientras ella
entraba a la habitación..- Ajam… caíste en la trampa gatita…- se burló cuando ella, comenzó a reír
mientras se ponía de rodillas en la cama…
- Pues ven a reclamar tu premio, - le sugirió sensualmente mientras se desataba la batita de seda
que la cubría y la dejaba con un excitante camisón.
- Ya lo creo que me lo voy a cobrar - y saltando sobre ella, la llevó una vez más a tocar el cielo…
Después de otra apasionada entrega, Bella contemplaba desde la cama el espectáculo de luces
que iluminaba las cataratas, mientras sentía como Edward la abrazaba desde la espalda dejando
suaves besos en su cuello y dibujando pequeños círculos en su vientre..
- Ahora si se está cumpliendo mi sueño - susurró sin dejar de contemplar esa maravilla y
estremeciéndose antes las caricias de su marido..- Ahora todo es perfecto..
- Te amo…- susurró él apretando su agarre, emocionado por sentirse parte de ese sueño.
- Oinss…- se quejó Bella - que penita me da marcharme - decía mientras caminaba tirando de una
pequeña maleta con carrito donde guardaban todos los regalos que habían comprado para la
familia…
Edward, que caminaba junto a ella con las dos maletas, no pudo evitar sonreír tras su comentario.
Y es que, después de ese primer día en el que despechados pusieron todos sus reproches sobre la
mesa y acabaron, al fin, reconciliándose; todo había ido de maravillas. Y no sólo porque de nuevo
se sentían unidos y se amaron de todas las formas posibles, sino porque juntos, conocieron y
recorrieron todo lo que Niágara Falls y sus alrededores les ofrecía. No dejaron de hacerse fotos,
hicieron los cruceros que les llevaba a la base misma de esas impresionantes cataratas, conocieron
tanto el lado Estadounidense como el Canadiense. Bella disfrutó como una enana y Edward sólo
de verla, aún disfrutaba más…
Había sido un viaje de novios casi improvisado, pero ni apropósito, les hubiera ido mejor…
- Piensa que dentro de unas horas podrás ver a tus hermanas - le dijo él sonriente mientras
llegaban al mostrados de facturación...
- Sí, eso sí, ya tengo ganas de verlas, y de saber como les ha ido... - dijo sonriente pasándole la
maleta que llevaba a Edward.
Después de facturar todas las maletas, caminaron abrazados hasta la puerta de embarque, que de
nuevo, los devolvería junto a sus familias...
- ¿Eres Feliz? - le preguntó Edward atrayéndola más hacia él rodeándola por los hombros.
- Veamos como les fue a las demás...- dijo de pronto Bella con una amplia sonrisa - me muero por
saber como le fue a Emmett con mi hermana.
- ¿Qué?, no… nada, mi amor… yo todo lo que tú digas…- le contestó y ella no pudo más que
echarse a reír, estos hombres suyos nos tenían remedio…
- Eres de temer Señora Cullen - le contestó él besándola y trayéndose consigo el labio inferior en
una suave mordida… - pero como sigas así, te aseguro que en esta nos hacemos del club de las
alturas…- le dijo con tono sugerente…
-¿El club de las alturas? - preguntó Bella al separarse, pero sólo ver la cara de Edward con esa
media sonrisa ladina en sus labios, le hizo comprender a lo que se refería -. ¡Edward, ni lo
sueñes!… que vergüenza…- le riñó y él no hizo otra cosa que atraerla de nuevo y abrazarla
mientras se reía por su timidez… Esa era su mujer, podía ser de temer cuando se sentía dolida o
amenazada, pero en sus manos, era una tímida y manejable muñequita…
- ¡Hola, mi princesa!, me alegro de que estés de vuelta - le dijo Charlie abrazándola y besándola
con cariño…
- ¡Hola, mi amor!, - le dijo su madre abrazada a ella aún cuando Charlie no la soltaba…
- Edward, hijo…- le saludó Esme abrazándose a él con el mismo cariño que los Swan a su
pequeña…- ¿Estáis bien, está todo bien? - le preguntó en un susurró antes de separarse..
- Más que bien mamá - le contestó él con los ojos tintineantes y una sonrisa radiante en su rostro..
- ¡Hola hijo!, me alegro que todo haya ido bien - le saludó Carlisle abrazándolo cariñosamente..
- ¡Bella, mi niña! - la saludó Esme abriendo los brazos hacia ella y Bella, con cierto sonrojo por
como se había portado las últimas semanas, se aferró a ellos.
- Shhhh…- la silenció Esme separándose y mirándola a los ojos - nada de disculpas Bella, sólo dime
¿ eres feliz? - le preguntó, aunque… viendo el brillo en sus ojos y la manera de sonreír ante esa
pregunta, de inmediato supo la respuesta…
- ¡Inmensamente feliz! Tia, la mujer más feliz del mundo - le contestó y de nuevo se abrazó a ella…
Tanto Carlisle como sus padres, no pudieron evitar emocionarse al oírla, aunque menos de lo que
ya lo estaba Edward, que cada vez que la oía parecía que su corazón se hacía más grande bajo su
pecho…
- ¡Hola preciosa!, me alegro muchos de que hayas podido limar asperezas - le dijo esta vez Carlisle
abrazándola con cariño
- Y yo tío… gracias por la paciencia que tuvisteis conmigo…- le dijo ella a los cuatro una vez se
separó..
- Era compresible hija, aunque… si hubieses tenido las manitas quietas… - le reprochó Charlie a
Edward mirándolo con los ojos entrecerrados. Vale que había sido comprensivo, pero en algún
momento tenía que soltarlo…
- Ay, hija… tu padre es tu padre, no sé como no optó por meterte en un convento de clausura - dijo
en broma Renée rodeando la cintura de Charlie..
- ¡Papá! - volvió a quejarse Bella ante la risa del resto del grupo…
Edward se acercó a su mujer y no pudo evitar rodearla por la cintura también -. Después de todo,
he sido tu mejor opción - le susurró burlón y Bella no se privó de clavarle el codo en las costillas. -
¡Aughhsss! - volvió a quejarse - mira que eres burra…
Todo el grupo testigo del cruce de palabras y… gestos… no pudieron evitar romper en carcajadas…
De pronto, un voz más que conocida les llamó la atención…
- Oh mira Jasper, están ahí…¡Bella! - gritó Alice que soltándose de la mano de Jasper corrió hacia
su hermana, que a su vez, nada más oírla, salió a su encuentro.
-¡Alice… Alice, ya llegaste! - le gritaba feliz y como cuando eran pequeñas, se abrazaron y
empezaron a pegar saltitos…
Jasper pasó por su lado riendo y llegó hasta sus padres y tíos a los que abrazó cariñosamente
saludándolos hasta finalmente, fundirse en un cariñoso abrazo con su hermano pequeño...
- ¿Y… que tal? - le preguntó Jasper con cierto temor.. Pero la amplia sonrisa de Edward le confirmó
lo que sospechaba…
- Genial hermano, me siento pletórico con mi mujer..- le contestó Edward - ¿y tú? Como ha sido tu
viaje por el "México lindo" - dijo con acento mexicano…
- ¡Fantástico, Edward!, tenéis que ir, que digo, tenemos que volver pero todos juntos…- le sugirió
Jasper de lo más feliz…
- Y yo a ti Alice, lo que te hubiese gustado pasear cerca de esas cataratas… verás cuando veas las
fotos …- le contestaba Bella de lo más emocionada..
- Perfecto Alice, ¡me siento la mujer más feliz del mundo…!- exclamó con una amplia
sonrisa…
- La segunda, querida, la primera soy yo..- les sorprendió otra voz desde atrás…
- No me lo puedo creer, casi hemos llegado a la vez - le dijo Alice mientras seguía abrazándolas..
- ¿Cómo están, Bella, cómo te fue todo ? - le preguntó Rose un poco preocupada…
- Todo bien Rose, no pudo ser más perfecto - le contestó Bella feliz…
- Pero…¿y cómo se encuentran de lo suyo? - en este caso fue Alice la que les preguntó…
- Calla, calla…- contestó Rose con cierta desgana…-, que este embarazo me tiene todo el día
pegada al retrete…
- Rose…- musitó Bella apenada, aunque ella sentía ciertos malestares, hasta el momento no había
vomitado ni una sola vez, sólo un poco de ansiedad en el estomago cuando se levantaba… y eso sí,
un sueño casi insoportable…
- Y a mi también me pasaba - dijo Alice soltando el aire -, ¿os podéis creer que una vez me tuvo
que sacar del restaurante del hotel en brazos? que vergüenza…- les susurró para que nadie se
enterara…
Pero al parecer no eran las únicas hablando del tema, ya que Jasper les contaba lo mismo a su
hermanos…
- Pues a mi, Rose me ha tenido de enfermero cada mañana, pobre, es admirable como cada día
soporta eso…- dijo Emmett con admiración mirando a su preciosa mujer…- pero la muy bruja, es
terminar de vomitar y ¡ala! como nueva, cualquiera le decía que no a lo que ella quisiera hacer.…
menuda esta hecha mi rubia - dijo divertido provocando la risa de los demás…-, eso si… por las
noches… mi tigresa se volvía gatita…- les dijo de modo sugerente…- y con el embarazo, ufff… no os
podéis imaginar como está... - les contó.
- Y yo…- se unió Edward provocando que de nuevo los tres rompieran en risas…
Después de acabar de saludarse todos, Carlisle los invitó a todos a una comida familiar en su casa.
Pero no la que tenían en Forks, sino en una gran casa que habían comprando en Seattle para estar
cerca de sus hijos. Charlie y Renée también estaban tramitando la compra de la suya propia, pero
mientras tanto, se hospedaban con los Cullen.
- ¿Y cuáles son vuestros planes más inmediatos? - les preguntó Charlie interesado a los chicos. Era
conciente de que los embarazos les harían modificar sus planes…
- Pues nosotros ya lo tenemos todo previsto…- contestó Emmett - en dos meses comenzaré en el
Bufete y bueno, espero demostrar todo lo que sé y que Henry confié en mí. Me consta que tenía
muchas ganas de trabajar conmigo.
- ¿Y vosotros, que planes tenéis? - les preguntó esta vez Carlisle a Jasper y Alice.
- Bueno, este último año he participado con un grupo de investigación del hospital de psiquiatría.
El doctor Cooper me ha ofrecido una plaza en su equipo así que… he decidido aceptarla mientras
pongo mi propia consulta.
- Una gran elección hijo mío -, contestó orgulloso Carlisle ya que de sus hijos, Jasper era el único
que había optado por la Medicina, aunque en este caso, por la rama de psicología y psiquiatría…
- Pues a pesar de que Jasper se ha negado -, contestó Alice mirándolo de reojo lo que hizo que
éste rodara los ojos - como aún me queda un año, creo que voy a entregar mi curriculum en
algunas de las firmas de moda de la ciudad, con suerte consigo un empleo a media jornada…
- Pero pronto comenzarás con los malestares propios del embarazo y no quiero que te sientas más
agobiada de la cuenta…
- Bueno Alice, en eso tiene razón Jasper - Intervino Renée -, a ambos os queda sólo un año y tú,
definitivamente, no podrás llevar el ritmo de todo… porque no te dedicas a hacer tu propia
colección, con tranquilidad, mientras estudias, y cuado ya tengas al bebé y te recuperes, pues
entonces ya te planteas incorporarte al mundo laboral... Además, sabes que con Esme tienes
trabajo seguro…- le dijo mirando hacía ella..
- Claro hija, sé que no es lo que más te gusta, pero para empezar, en la empresa de diseño de
interiores podrías aportar muchas cosas con tu aire fresco..
- ¿Lo dices en serio, Tia? - preguntó Alice emocionada -, me encantaría trabajar para ti, sabes
cuanto te admiro, y bueno, puedo ir haciendo mi propia colección en moda…
- Claro que lo digo en serio, hija; ¿quién mejor que tú para que acabes al frente de mi empresa
cuando yo me retire? - le dijo Esme con cariño..
- Gracias mamá -, dijo Jasper agradecido - sabía que podía contar contigo..
- No me las des hijo, Alice tiene meritos propios - dijo sonriendo hacia ella…
- Igualmente gracias, Tia, suegra, joooo... ya no sé como llamarte - dijo divertidamente mientras se
levantaba y la besaba en la mejilla provocando la risa de todos…
- ¿Y vosotros? - preguntó Charlie mirando a Edward - creo que sois los que peor lo tenéis - dijo con
cierta mueca de tristeza...
Bella bajó su rostro de inmediato mientras Edward dejaba su copa de vino para contestar.
- A mi me faltan aún dos años de carrera pero… he pensado hablar con el Sr Jenkins para haber si
puedo trabajar con él como delineante, al menos hasta sacarme la carrera... Y también he pensado
dar clases privadas de piano, eso nos ayudará hasta que pueda licenciarme y poder abrir mi propio
estudio…
Bella escuchaba todos los planes que Edward había hecho y sentía como si una gran losa cayera
sobre su espalda. No dudaba en que Edward fuese capaz de llevar ese ritmo, pero le mortificaba el
hecho de que se viera obligado a hacerlo y todo por su culpa…
- ¿Y tú Bella, como…? - Pero Charlie se cayó cuando vio a su pequeña con esa tristeza en su rostro -
Ey, pequeña…- le dijo con cariño - ¿qué te pasa, por qué esa carita? -. Edward, que también se
había dado cuenta, no pudo evitar sentirse ansioso, no le gustaba verla así.
- Pero es tan injusto, a mi aún me faltan tres años, no podré ejercer en tres años…- dijo al borde de
la lágrima, a pesar de todo, su lado sensible salía a la primera de cambio…- ¡Ahhh, malditas
hormonas que me tienen así! - dijo secando sus lágrimas tratando de no preocuparlos… Pero para
el resto era inevitable sentirse mal por ello, ciertamente, que fueran tan jóvenes les complicaba
más la cosa…
- No te preocupes hija mía, ya te he dicho que contarás con nuestro apoyo - le dijo Charlie
tomándola de la mano…
- Y con el nuestro -, se sumó Carlisle - y Edward, me siento muy orgulloso de ti hijo, y estoy seguro
que Jenkins no querrá desperdiciar tu talento como delineante, ya lo verás…- le animó.
- Gracias papá, haré todo lo posible para ir ascendiendo-. Le dijo con seguridad - Y Bella, cariño.. -
esta vez la tomó de la mano y la hizo venir hasta sentarla en su regazo, aún delante de todos -, no
te preocupes por nada, puedo y quiero hacerlo, nada me satisface más que poder cuidar de ti y de
nuestro hijo…- le dijo mientras levantaba su mentón y delante de todos le daba un tierno beso...
Lo que hizo que el resto del grupo, a pensar de la escena tan emotiva que acababan de presenciar,
rompieran en risas, incluidos Bella y Edward que no pudieron evitar sonrojarse.
Después de ese familiar almuerzo en la nueva casa de los Cullen, cada pareja se despidió para ir a
su apartamento. Y todos quedaron maravillados por el exquisito trabajo que hicieron sus madres.
Ya que todo estaba preparado para cuando ellos llegaron. Hasta las ropas las tenían colocadas en
sus respectivos clósets…
Felizmente, el tiempo fue pasando y el embarazo de las chicas dejó de pasar desapercibido para el
resto de sus compañeros, pero era algo que no les importaba a pesar de la burla de que las
hermanas Swan estuvieran embarazadas a la vez, pero claro, teniendo en cuenta que sus chicos
eran los Cullen, eran más envidia que otra cosa lo que levantaban…
Los chicos, como dijeron en aquel almuerzo de bienvenida, se dedicaron a sus estudios, de hecho,
aunque cada tarde regresaban a casa con sus mujeres, y ellas con sus maridos, una vez dentro,
eran más como compañeros de clase, ya que se la pasaban todo los días con los libros sobre la
mesa…
- ¿Cómo te fue? - le preguntó Bella ansiosa cuándo Edward entraba al departamento y se dejaba
caer cansadamente sobre el sofá…
- Espero que bien, ¡al fin mi último examen por este año!…- le dijo sonriente y a ella le faltó el
tiempo para dejar sus libros, con los que se preparaba otro de sus exámenes, para correr a sus
brazos...
- ¡Oh, Edward, cuanto me alegro! - le dijo emocionada besándolo con ímpetu -. Ahora podrás
descansar, no has dormido casi nada en estos dos últimos meses… - le dijo con pensar.
- Sí, sí que lo haré, al menos unas semanitas antes de comenzar en el estudio de Jenkins - dijo con
una sonrisa aún mayor…
- ¡Oh!,¿te ha admitido?- Preguntó Bella con entusiasmo. Aunque le mortificaba saber que Edward
trabajaría casi el doble por sacarlos adelante, sabía que para él, ese trabajo le abriría muchas
puertas para su futuro como arquitecto…
- Bueno, el caso es que ya estás dentro, estoy segura que tu podrás conseguir todo lo que te
propongas, mi amor -. Le dijo ella orgullosa..
- Con tu apoyo, desde luego - le contestó él besándola de nuevo…- y tú, ¿cómo te sientes? -. Le
preguntó llevando su mano a su vientre que ya presentaba un bultito…
- Puff - bufó -, a punto he estado de quedarme dormida en clase de historia, pero bueno… allí
estaba Ángela pellizcándome para que no lo hiciera - le contestó con una mueca de dolor. A él le
encantaba ver como ella se desenvolvía a pesar de su estado y aunque en un principio no pareció
tener molestias, al segundo mes de embarazo ya comenzaron los vómitos matinales -. ¿Crees qué
en la próxima ecografía ya nos dirán lo qué es? - le preguntó esperanzada acariciando ella misma
su tripita sobre la mano de él.
- Espero que sí, ya vas para cuatro meses, con un poco de suerte, salimos de dudas, ¿qué
prefieres? - le preguntó él.
- Pues yo quiero una princesita, igualita, igualita a su mamá - le respondió sobre sus labios
imitándola...
- Pues a ver quien gana - le susurró ella divertida removiéndose de manera que quedó a
horcajadas sobre él, lo que Edward aprovechó para acariciar sensualmente sus nalgas..
- Da igual quién gane, después iremos a por el otro - le contestó sin apartar sus labios.
- ¡Qué! - exclamó Bella aterrorizada -. Ni lo sueñes Cullen, no me pienso dejar embarazar ni una
ves más…- le respondió..
- ¿A no?, pues yo no sólo querré uno, yo quiero por lo menos... cuatro…- le dijo tan resuelto..
- ¡Tu estás loco! - le espetó -, como se nota que no eres tú el que lo pasas mal…
- ¿A pero es que pensabas que iba a embarazarme otra vez después de tener a este?,
definitivamente tanto estudiar te atrofió el cerbro Edward, ve quitándote esa absurda idea,
porque si alguna vez quisiera otro hijo, que lo dudo…- le dijo mirándolo fijamente -, será mucho
después de acabar mi carrera, eso te lo aseguro…
- ¿Pero por qué..? - llorisqueo él aunque en el fondo le divertía enfurecerla así…-. Estás tan linda
con esa pancita y se te están poniendo unos pech...¡auhggt! - se quejó al sentir una colleja…
- Edward Anthony Cullen, o dejas de pensar esas cosas o te aseguro que no me vuelve a tocar -. Le
amenazó levantándose. El no pudo evitar morder su labio para no reírse; le volvía loco cada vez
que se enfurecía de esa manera -, además, dudo que quieras tener otro hijo cuando acabe este
embarazo, ya lo verás…- le dijo con una sonrisa diabólica caminando hacia la cocina…
- A nada, mi amor - le contestó con demasiada amabilidad de pronto, lo que hizo que Edward la
mirara con los ojos entrecerrados.
- Tú estas tramando algo - aseguró mientras acortaba la distancia y ella quedaba prisionera entre
la encimera y su cuerpo...
- Yo, yo no tramo nada - dijo fingiendo inocencia pasando las manos por su cuello y besándolo.
- Cariño, porque no te das una ducha y te relajas, he quedado con Alice para tomar un café y de
camino traigo algo para cenar.
- Hola, Rose - la saludó con una maliciosa sonrisa cuando la otra contestó la llamada- necesito que
el gabinete de crisis se reúna.
- ¿Te pasa algo Bella, estás bien? - le preguntó Rose de otro lado de la línea..
- Si, Rose, pero necesito algo de ayuda, tengo que hacer que Edward cambie de idea de algo… así
que.. nos vemos en el Mystery en quince minutos…
En un cuarto de hora, como Bella había pedido, las hermanas Swan se encontraban en el Mystery
Café...
- Que me ha dicho que al menos quiere cuatro…¡cuatro!…y aunque espero que esté de broma,
prefiero no tentar la suerte. Ya con esté creo que tendré bastante -. Dijo tocándose la pancita..
- Desde luego que Cullen tenía que ser… - dijo Rose de lo más divertida…
- ¿Por qué lo dices? - preguntó Bella mientras se tomaba la infusión que había pedido…
- Porque a Emmett también se le ha ocurrido decir que ya que estamos, podíamos ir a por la
parejita… como si él pudiera elegir el sexo de nuestros hijos - dijo de lo más divertida -, pero al
menos él se ha quedado en dos…
- Pues Jasper también quiere más hijos, dice que al menos tres como nosotras y ellos, que es como
mejor se crían, y ya sabéis, la vena profesional que le salió - dijo Alice tomado también un sorbo de
su infusión…
- Pues yo no sé ustedes, pero yo, pienso quitarle la idea de la cabeza... como sea…- dijo Bella
cruzándose de brazos…
- Hombre, a mi dos no es que me disguste, pero… ¿en qué estás pensando? - le preguntó Rose
intrigada...
- Yo, lo que esta claro, es que tres no quiero, así que… ¡me apunto! - dijo Alice frotándose las
manos.
- El problema es que hacemos para que no quieran a otra mujer embarazada al lado…- dijo Bella
pensativa...
- Hola, mamá, necesitamos vuestra ayuda, ¿podéis venir al Mystery Café? - Rose se quedó a la
escucha asintiendo con apenas un "ajam"-. Esta bien, aquí os esperamos. Es urgente…
- Ya verás Bella, nadie mejor que ellas para que nos aconsejen…
Y dicho y hecho, en menos de media hora Esme y Renée se encontraban con las chicas y después
de escuchar emocionadas como los chicos pensaban en tener familia numerosa, no pudieron
evitar reír por lo que pensaban las chicas, así que… poniendo en práctica los conocimientos
adquiridos en todos sus años de matrimonio, les dieron a las chicas ciertas pautas a seguir, y todo
empezaba por aprovecharse de los conocidos antojos… o "cuentiantojos" como les llamaban ellas,
ya que lo usaron en más de una ocasión…
Una hora después y con el plan en marcha, Bella llegó a la casa dónde se encontró a Edward tirado
en el sofá, con la televisión puesta, pero dormido como un tronco…
De pronto, todo lo que habían estado planeando para hacerlos desistir de su idea de tener familia
numerosa, le pareció de lo más cruel, sobretodo viendo como él se había matado para acabar con
todos los exámenes mientras daba las clases de piano…
Antes de despertarlo, dejó la cena que había comprado sobre la mesa de la cocina, la preparó con
los cubiertos, la bebida y cuando ya lo tenía todo dispuesto, caminó hasta el pequeño salón y se
puso a horcajadas sobre él - Mi amor, Edward, despierta…- le susurró besando sus labios para
después ir descendiendo con pequeños besos hasta su cuello..
- Hola, amor…- susurró Edward con la voz adormilada - hum… me encanta que me despiertes así -
le dijo mientras sentía como Bella se contoneaba sobre él provocando que el pequeño Eddie
también despertase…
- Hola, ¿no tienes hambre? -le preguntó sin dejar de besar y mordisquear su cuello provocando
que él llevase sus manos hasta el borde de su jersey y de un rápido movimientos, se lo quitase
dejándola con un delicado sujetador… - Mmmh…- gimió ella cuando sintió el calor de sus manos
recorriendo su espalda.
- Sí que tengo hambre, pero de ti… - le susurró llevando sus manos de nuevo a su pantalón y con
un experto movimiento se deshizo de él dejándola con solo sus braguitas…
- Edward…- susurró Bella que comenzaba a sentir como todo su cuerpo reclamaba ser atendido
por las expertas manos de su hombre…
- Oh, Edward, Edward…- gemía ella una y otra vez sintiendo como todo su interior se contraía
alrededor de él…
En unos minutos más de caricias y susurros mientras continuaba haciéndole el amor, Bella estalló
en otro delicioso orgasmo provocando que él la siguiera enloquecido..
- Oh, si… toda una belleza - la piropeó con un tono de voz excesivamente ronco, mientras se
colocaba de nuevo su pantalón de pijama pero quedando con el dorso desnudo…
Y así, entre caricias y bromas, acabaron la cena que Bella había comprado y después de ver un rato
la tele juntos acurrucados en el sofá, se fueron a la cama para dormir abrazados…
- Edward…- le susurró Bella sobre las cuatro de la madrugada. Aunque le daba un poquito de pena,
se habían comprometido con sus hermanas en poner el plan en marcha…-, Edward cariño,
despierta..- le pidió
- Edward, tengo un antojo - le dijo con voz melosa y con un fingido puchero.
- ¿Qué… un antojo?, ¿qué antojo? - le preguntó frotándose los ojos mientras bostezaba..
- ¿De plátano? Bella… ¡no tenemos helado de plátano! - dijo abriendo los ojos de par en par y
buscando el reloj de la mesilla...
- Pues yo quiero helado de plátano, se que es tarde cariño, pero de verdad que me muero por ese
helado, no puedo ni dormir… - le dijo acrecentando el puchero…
- Esta bien, no llores, te buscaré helado de plátano - le dijo resignado mientras se ponía la ropa de
deporte. - ¿A ver donde encuentro yo ese helado a estas horas?…- musitó para él..
- Al lado de la biblioteca hay un veinticuatro horas, allí hay helado de plátano - le dijo ella
disimulando la sonrisa…
- De plátano, ¡helado de plátano! - siguió murmurando él..-. Que no se diga que no te cuido, ¡voy a
por tu helado! - y dándole un pequeño beso en la nariz salió del apartamento rumbo al super…
Un cuarto de hora más tarde Edward entraba por las puertas del supermercado y se dirigía a la
zona de helados...
- ¿Emmett? - le llamó cuando vio que su hermano rebuscaba entre los helados…
- ¡Edward!, ¿qué haces aquí? - le preguntó éste con un tarro de helado de Fresas con queso.
- No me digas, ¿de antojo? - le preguntó divertido Edward, viendo el tarro de helados en su mano.
- Helado de plátano...¡de plátano.! - Contestó Edward aún asombrado por el sabor de su helado.
Los tres comenzaron a buscarlos y sorprendentemente todos los sabores fueron hallados. Y así con
cierto aire divertido se devolvieron a sus casas para encontrarse a las tres completamente
dormidas…
Al día siguiente, la acción se volvió a repetir, pero en esta ocasión, a Bella se le había antojado
yogurt de melón y curiosamente , como el día anterior, Edward se encontró con sus hermanos que
también iban a por dulces y más helados…
Así los días se fueron sucedieron, más de dos semanas llevaban levantándose cada noche a las
cuatro de la mañana para ir en busca de antojos más extraños y que acababan en la nevera porque
siempre se las encontraban dormidas, hasta esa última noche que, hartos de tener que salir cada
noche de madrugada, comenzaron a sospechar de eso antojos que de pronto sus mujeres tenían...
- Papá, necesitamos consejo - le dijo Emmett por teléfono a su padre que se asustó al ver la hora
que era.
- Bien, bien, no te preocupes, pero…¿papá, es lógico que cada noche estas tres locas tengan los
antojos más extraños del mundo y siempre a la misma hora?
Carlisle, que escuchó el tono desesperado de su hijo, no pudo evitar reírse -, hombre Emmett, se
conoce que las embarazadas tienden a tener antojos, pero…
- Ay Emmett, que me da que las chicas os están sacando de la cama a propósito, ¿qué habéis
hecho? - le preguntó divertido…
- Oye chicos- dijo tapando el auricular del teléfono -, ¿ustedes le habéis hecho algo a las chicas?,
papá piensa que nos están castigando o algo por el estilo...¡mira que son! - espetó apretando los
dientes.
- No, pero… justo el primer día que tuvo el antojo…- dijo Edward pensativo…- fue cuando le dije a
Bella que no quería solo un hijo, que al menos tendríamos cuatro y ella...ella….¡será bruja! - dijo al
darse cuenta - Bella me dijo que acabaría cambiando de opinión, y os lo juro, que si cada
embarazo se lo pasa sacándome de la cama, este y no más…- dijo negando con la cabeza…
-¡Ala, qué exagerado!, ¿cuatro? - dijo Jasper divertido - con razón mi cuñada te saca de la cama…-
yo le dije a Alice que quería tres, como nosotros…
- Mira el otro también - Saltó Emmett mirándolos divertidos -, ¿me estáis queriendo decir que
cada noche, a las 4 de la mañana, me saca mi Rose de la cama por qué ustedes quieren tener
familia numerosa?, porque yo solo quería dos...- dijo encogiéndose de hombro.
-¿Así que esa tenemos, no? - dijo Jasper interrumpiéndolo -, pues ahora se van a enterar. Quieren
tenernos en la calle de madrugada… veréis que ligero se les van los antojos…
- No me puedo creer que te vayas de copas cuando te pido que vayas a por un helado - le reprochó
Bella dándole la espalda.
- Pero cariño, sólo es que, curiosamente, siempre me encuentro con mis hermanos y una cosa
lleva a la otra y… oye, ya que estamos fuera, una copita no viene mal..
- No te enfades mi amor, sólo me tomo una copa con mis hermanos. Anda tontita, toma tu helado
de tiramisú, ¿te lo traigo..?- le dijo con tono inocentón..
- Ya no quiero el helado, y no me beses, que estoy enfadada….- le dijo cruzándose de brazos, pero
Edward no pudo evitar sonreír al verla tan enfurruñada y abrazarla por la cintura, mientras
acariciaba delicadamente el vientre abultado de su pequeña…
- Emmett Cullen, ¡como sé te ocurre venir asi! - le espetó Rose llegando al salón cuando escuchó
un estrendo.
-¿Pero qué pasa mi gatita traviesa? - le susurró trando de abrazarla-, si te he traido lo que
querías...
- Es que... verás, no te lo vas a creer, pero...justo cada vez que voy a por tu helado...¿sabes con
quién me encuentro? - dijo balanceandose un poquito.-¡A mis hermanos!, no es guay..- y se le
escapó un hipo, aunque en realidad estaba exagerando bastante, lo que le estaba divirtiendo de lo
lindo viendo a Rose a punto de estallar...
- Tu...tu...ahhhh!, Cullen tenías que ser, ¡anda! tira pá la cama que ya te entenderé mañana...
- Cari...cariño, mira lo que te traigo...- le canturreó Jasper al oido nada más llegar..
- ¡Dios, que peste! - gritó Alice inclinandose hasta llegar a la mesilla de noche y encender la luz...-
Tú..¿tú has bebido? - le reprochó...
-¡Yooo!- dijo Jasper señalándose con el dedo pero con una sonrisa tonta en la cara...-, yo sólo me
he tomado una copa con ...¿adivina? - y comenzó a reir como las hienas del rey León..- siiii, los
mismos, mis hermanos...- y siguió riendo..
-Alice, cariño... que mala cara se te está poniendo...- le dijo Jasper tratando de disimular la risa...
- ¡Pero por qué eres tan mal marido! es que hay derecho, yo esperando desesperada por mis
galletas de plátanos con nueces y tú..tú...tú no me quieres...- y comenzó a llorar como una niña
pequeña...- tú quieres que nuestro hijo tenga cara da plátano - siguió llorando...aunque Jasper vio
como trataba de ocultar su cara, ¡si será bruja!, pensaba mientras seguia el mismo con su
papelón...
- Pero no te pongas así, mi bombóm de chocolate, si aquí te traigo tus galletas, ven toma... a ver,
abre la boquita...
- Ya no quiero galletas, mal marido y mal padre, ahora te las comes tú...
- uff...es que... comer galletas con plátanos y nueces a estas horas...- y puso cara de asco...
- Ahhh!, me la vas a pagar, mal marido... ya me pedirás ya...- le dijo volviendose en la cama..
- No te enfades mi reina, es que...si siempre que voy me encuentro a mis hermanos, sólo nos
hemos tomado una copita, pero no te preocupes... mañana...mañana... - y comenzó a roncar..
-¿Jazz, Jasper? - le llamó Alice dándose la vuelta...- ¡Ahhh!- se volvió a dar la vuelta totalmente
frustrada.
Jasper que realmente no estaba dormido, no pudo evitar sonreir, conociendo a su duende como la
conocía, pocos días le quedaban de salidas nocturnas...
Y así, con ese nuevo plan, los hermanos Cullen se reunieron las siguientes tres noches, porque a la
que hizo cuatro que llegaban más alegres de la cuenta a casa, repentinamente, los antojos
comenzaron a desaparecer; devolviéndolos de nuevo a la tranquilidad de esas noches, en las que
dormían sin interrupciones abrazados a sus caprichosas, pero hermosas, mujeres…
Después de aquél fallido intento de persuasión que las hermanas Swan habían intentado, los
Cullen Swan volvieron a una relativa normalidad. Los meses siguieron sucediendo con las
emociones propia que el embarazo de las chicas les provocaban...
Celebraron felices junto a sus padres la noticia de que las tres, como no podía ser de otro modo,
serían mamás de tres hermosos varones… Sí, hasta en eso se habían puesto de acuerdo los
machos Cullen, el primogénito sería varón…
Las tres recibieron la noticia con verdadero entusiasmo, ya que ahora no sólo serían mimadas por
los papás Cullen, sino también por los hijos Cullen… Ellos, a su vez, se quedaron con las ganas de
unas princesitas, pero eso no les dejaba otra que seguir intentándolo, con lo que la idea no les
desilusionó del todo… Claro que después de la negativa de las chicas y su respectiva consecuencia,
al menos decidieron ir por el siguiente pasados unos añitos, para poder disfrutar de su retoño…
Las tres hermanas, con sus respetivas panzas, se la pasaban de tienda en tienda comprando las
cositas para sus bebés. Y los hermanos, con la sonrisa tonta pintada en la cara, complacían a sus
chicas en todo lo que estás querían. Lo que hizo de la espera del los pequeños, un tiempo de
verdadera dicha para las tres parejas, y los abuelos, que felices, compartían cada nuevo
descubrimiento con sus hijos….
El tiempo siguió pasando. Ya las hermanas Swan estaban a la espera de la llegada de sus bebés…
Edward había retomado sus estudios y aunque al principio le costó un poco volver a coger el
ritmo, demostró ser más que capaz. En la mañana iba al trabajo en el estudio de Jenkins en el cuál,
había pasado de ser un simple delineante, a encargarse de pequeños trabajos que Jenkins le iba
confiando, ganándose así, no sólo el respeto de su jefe, que contaba con el potencial de Edward,
sino de sus propios compañeros, que ya con el título de arquitecto en la mano, se sentían menos
capaces que él…
Bella, dado su avanzado estado, decidió posponer sus estudios y aunque le costara un año más, se
matriculó ese año a unas pocas asignaturas que pudiera llevar desde casa y así, poder cuidar del
primer año de su pequeño…
Emmett, en esos primero meses de pasante en el bufete, estaba demostrando ser bastante bueno,
con lo que los asociados ya se andaba pensando en hacerlo uno de los socios más de la firma, lo
que a Emmett lo tenía pletórico; no sólo por el reconocimiento, sino porque disfrutaba de verdad
con su trabajo…
Rosalie, que realizaba su residencia en el hospital, había pedido la baja pero hasta ese momento
se sentía una mujer realmente realizada de poder ejercitar lo que tanto amaba, siendo una de las
residentes más respetadas del Hospital, pero al igual que su hermana, dedicaría esos primero
meses de su pequeño a su cuidado…
Jasper, al igual que sus hermanos, no tuvo problema alguno para entrar a formar parte del equipo
de investigación a parte de estar poniendo en marcha, junto a otros de sus compañeros, su propia
consulta… y Alice, de mano de Esme, se adentraba en el maravilloso mundo del diseño de
interiores, aumentando de esa manera sus conocimientos en la materia.
Había sido difícil, sin duda trabajaban mucho, pero, a pesar de su juventud, tanto los hermanos
Cullen, los reconocidos por todos como los casanovas Cullen y las hermanas Swan, las deseadas y
envidiadas hermanas Swan, habían demostrado estar más que a la altura de las circunstancias,
para orgullo de sus padres…
- Hum… si…creo... - dijo desde la cocina aunque desde primera hora de la tarde estaba sintiendo
ciertos calambres en sus partes… - sólo que me siento algo moles…- pero diciendo eso, de pronto
un agudo dolor le azotó obligándola a sujetarse de la encimera… Tras inspirar y espirar como le
habían enseñado en el curso de preparación al parto, consiguió enderezarse. Sin perder tiempo,
miró su reloj de pulsera para controlar, temiendo que esa si había sido una contracción…
Tras recomponerse y viendo que pasaba ya cinco minutos y aún no le llegaba otra, volvió al salón
donde Emmett, tranquilamente, seguía pendiente a la película…
- Ven cariño…- le dijo él nada más verla atrayéndola para acomodarla entre sus brazos. Pero justo
en ese momento, otra contracción le sobrevino tensándola en el acto, lo que hizo que Emmett se
incorporara de inmediato…- Rose, Rose, ¿Qué te ocurre? - le preguntó al verla con una mueca de
dolor mientras lo miraba algo asustada.. - Es…es una…- no llegó a concluir la pregunta al ver que
ella, entre inspiraciones y espiraciones, asentía nerviosamente con la cabeza...
- Ay Emmett… esto duele -. Susurró jadeante al pasar el dolor, mirando de inmediato el reloj… diez
minutos, entre una y otra mediaban diez minutos…
- ¡Rose, vamos, tenemos que ir al hospital…! - Emmett, ansioso, se levantó y sin dejarla siquiera
decir una palabra, corrió hacia el cuarto para colocarse unos vaqueros y coger el bolso que Rose
tenía preparado en el cuarto del bebé….
- ¿Se puede saber dónde vas? - le preguntó Rose cuando lo vio aparecer en menos de cinco
minutos jadeante en el salón…
- Rose, ¡por Dios!, ¡estás de parto!, ¿que haces aún ahí? - le preguntó notablemente ansioso
mirándola como si le hubiese salido otra cabeza..
- No pienso irme aún al hospital… Emmett, tengo contracciones de diez en diez minutos ¡por Dios!,
podría llevarme horas hasta que me ponga realmente de parto… - le dijo rodando los ojos y
acomodándose en el sofá…- Me puedes hacer unas palomitas, esta parte de la película es la que
más me gusta…- le pidio como si nada mirando hacia la pantalla…
Emmett se quedó en medio del comedor, con el bolso colgado en forma de bandolera, las llaves
del auto en la mano y el corazón apunto de estallarle pero viendo como su esposa se quedaba de
lo más tranquila….
- Rose… yo… yo…- balbuceó corriendo hasta ella y arrodillándose a su lado, le tomó la mano y
comenzó a inspirar y espirar a la vez que ella, mientras ella se agarraba a su mano para paliar en lo
posible el dolor…- Tu dirás lo que quieras, pero ahora mismo nos vamos al hospital… no puedes
seguir así…- le dijo como si sólo él se diera cuenta de lo que estaba pasando..
Una vez pasada la contracción, Rose lo miró y trato de aguantar la risa… Al ver a su chico, tan
grandullón, con esa cara de terror... no pudo más que sonreír. ¿Acaso se pensaba qué por qué
llegara al hospital, eso acabaría antes? Se preguntaba divertida…- Cariño, aún no es el momento…
y deja de ponerte así que me vas a poner nerviosa… soy médico, ¿recuerdas?, no pienso pasarme
más horas en el hospital de lo necesario, así que… relájate…
Emmett la miró con aprensión, pero era cierto, ella era la doctora, quién mejor que ella para saber
como actuar, así que, tragándose los nervios y más ansioso de lo que había estado nunca, se sentó
a su lado y trato de acomodarla…
- ¡Augggh,…Jasper!… - gritó Alice desde el baño cuando otra contracción le azotó...- Por favor,
llévame al hospital ¡yaaaaaaaaaa! - le gritó desesperada…
- Alice, cariño, tienes una contracción cada veinte minutos, no puedes querer ir ya al hospital - le
dijo llegando hasta ella y tratando de consolarla…-, ya nos lo dijeron en la preparación al parto…
- ¡Ahhhhhh, a la mierda la preparación! Jazz… esto duele…- le gritaba ella totalmente alterada ante
las contracciones que le venia de vez en cuando...
- ¡Ay Dios!, dame paciencia…- rogaba Jasper teatralmente lo que llegaba a enfurecerla más aún…
- No me volverás a tocar…- le dijo de pronto - te juro que no volverás a tocarme… ¡ay, como me
has hecho esto…! - se quejó cuando pasado diez minutos otra contracción le sobrevino…-
ufff…uuff…ufff…- trataba de respirar totalmente descontrolada…
- Alice, ¡por Dios!, te quieres tranquilizar - le pedía Jasper mientras ella lo miraba a punto de
asesinarlo…
Pasada la contracción, Alice se incorporó, y con los ojos rojizos por las lágrimas, lo miró.- Como se
nota que a ti no te duele - le reprochó con acritud..- ahora mismo llamo un taxis, tú quédate con tu
tranquilidad…- le dijo caminando hacia la puerta…
- Vamos cariño, no es que no me preocupe, pero… ¿sabes lo que supone pasar más tiempo en el
hospital?, estarás incómoda, aún las contracciones las tienes de diez minutos, créeme Alice, aquí
estarás mejor…
- ¡Y un cuerno! O me llevas, o me voy…- le amenazó tomando ella misma la maleta con sus cosas y
las del bebé…
- ¡Ahh, está bien!, pero después no te quejes ¿eh? - le dijo tomando la maleta y guiándola hasta el
coche.. - Y ni sueñes que llame a nuestros padre, aún te falta para que des a luz, no pretendo
hacer pasar a la familia por una tortura…
- Ok, de acuerdo, pero diles que me quiten este dolor…- gimoteó cuando, de camino al hospital, le
sobrevino otra contracción…
En el momento en el que Jasper entraba con Alice en el hospital, vieron que Emmett estaba en el
mostrador, con signos de preocupación, mientras Rosalie era llevada en una silla de ruedas..
- ¡Emmett!- exclamó Jasper al verlo…- ¡Oh, Dios mío¡, ¿Rosalie también está de parto? - le
preguntó angustiado…
- ¿Y Alice? - Le respondió de vuelta él, viendo como su cuñada se encogía tras otra de las
contracciones y se agarraba a Jasper con todas sus fuerzas..
- Si, le da cada diez minutos - dijo Jasper apretando los dientes, ya que Alice le acababa de clavar
todas las uñas en su mano -...¿y Rose, cómo está? - le preguntó preocupado…
- Ah, bueno, ya le dan cada tres minutos, no ha querido venir antes - dijo con cierta molestia..
- Ves -. Le acusó Jasper a Alice mientras ésta, después de sacarle la lengua, preguntaba
preocupada por su hermana…
- Ella es fuerte, pero sí, le está doliendo… - contestó Emmett con aprensión.
- ¿Has llamado a papá y al Tío ? - le preguntó Jasper mientras rellenaba el ingreso de Alice, que en
ese momento, era invitada a sentarse en otra silla de rueda por un guapísimo celador.
- Claro, sólo me falta por avisar a Edward, pero no sabia si molestarlo ya que Bella podría
preocuparse…
- Por favor, llamad a mi hermana, como se entere que nos hemos puesto de parto y no la hemos
avisado, os podéis dar por muertos...- les indicó Alice que justo en ese momento volvía a
retorcerse de dolor…- ¡ahhhh, mierdaa!, esto duele… - gimoteó mientras se agarraba esta vez a la
mano del celador, que con una falsa sonrisa, soportó que le clavara las uñas…
- ¡Alice, por Dios!, suelta la mano del chico - le pidió Jasper ganándose una sonrisa sincera del
chaval…
- Si estuvieras a mi lado y no parloteando, no tendría que agarrarme a él, ¡mal marido! - le espetó,
lo que hizo que Emmett tuviera que morderse el labio para no reírse…
- Bella, cielo, ¿ te encuentras bien? - le preguntaba Edward mientras sentía que Bella volvía a
revolverse inquieta en la cama…
- Ah, no sé, no logro dormir, y me duele la espalda… ¡que ganas tengo de acabar con esto! - dijo
llevando su mano a su más que abultado vientre...
- Ya queda menos, cariño, verás que pronto tenemos a nuestro pequeño Tomy con nosotros...
- Ainss, sí - dijo ella girándose y quedando frente a él perdiéndose de nuevo en sus ojos - Te amo
Edward…- le susurró con la emoción contenida. De unos días acá se sentía más sensible de lo
habitual..
- ¿Quién puede ser a estas horas? - dijo Edward dándole otro beso a su mujer y levantándose para
ir al salón a por el móvil…
Bella, aprovechando que Edward había salido en busca del teléfono, se levantó para ir al baño...
por quinta vez... pero justo cuando cruzaba la habitación un liquito tibio comenzó a correr por
entre sus piernas…
- ¡Oh, Dios mío!… ¡Oh, Dios mío…! - comenzó a musitar mientras, asustada, miraba el charco de
agua que se estaba formando a sus pies….- Edward…- comenzó a llamarlo apenas con un hilo de
voz, mientras seguía sintiendo como el agua se escurría entre sus piernas…
Pero Edward en esos momentos hablaba con Emmett por teléfono, quién le informaba de que sus
dos cuñadas ya estaban en el hospital...
- Oh mierda, ¡Edward…!- volvió a gritar Bella cada vez más asustada, tanto, que era incapaz de
moverse…
- Bella espera, estoy hablando con Em….- pero se quedó con la palabra en la boca cuando al entrar
al cuarto con el teléfono en la oreja, vio a Bella en el centro de la habitación y con un charco de
agua a sus pies.. - Mierda… mierda… mierda… estás…- dijo atropelladamente dejando caer el
teléfono y corriendo hasta ella…
- Edward, creo que he roto aguas…- dijo ésta sintiendo como los nervios y el miedo a lo
desconocido, comenzaba a apoderarse de ella..
- Edward, por favor, llama a mi mamá… quiero a mi mamá… - comenzó a gimotear asustada…
- Claro… ahora, no espera… todos están…- comenzó a balbucear Edward al recordar la llamada de
su hermano…
- ¡Qué, cómo que no! - le espetó Bella mientras los nervios comenzaban a hacer presa de ella…
- ¿Qué pasa con ella, Edward?, no ves que me estoy poniendo de parto, ¡llama a mi mamá! - le
gritó totalmente alterada…
- Bella, cariño…- comenzó a decir Edward siendo presa también de los nervios al ver como su niña
comenzaba a contraerse de dolor…
Después de que esa primera contracción le atizara, Bella miró su reloj para establecer la pauta y
así saber el tiempo con el que contaban para salir hacia el hospital, pero no había pasado cinco
minutos cuando otra contracción le sobrevino mientras Edward, correteando por toda la casa
siguiendo sus indicaciones, comenzaba a preparar todas las cosas para marcharse al hospital…
- Edward, ¡por Dios!, ven aquí… me están dando contracciones cada cinco minutos, ¡este niño
quiere salir! - dijo a grito limpio Bella terminando de vestirse, mientras Edward, después de avisad
a sus padres que ya los esperaban junto a los otros hermanos en el hospital, entraba a la
habitación aún en bóxer…
- Esta bien, tranquilicémonos - dijo más para si mismo, aunque ver a Bella llorando y encogiéndose
de dolor cada pocos minutos, no ayudaba en nada - venga, vamos… ya lo tengo todo…- dijo
mientras ayudaba a Bella a levantarse….
- Edward…- le dijo de pronto tratando de aguantar la risa a pesar de su estado - creo que….
- En serio Edward, no cre….- pero de pronto otra contracción le sobrevino- ¡OH, mierda¡, ¡mierda!,
como duele… - dijo apretando los dientes tratando de inspirar y espirar junto a Edward que
tomándola de la mano, lo hacía a la par que ella…
Una vez pasada la contracción, Edward la incitó a caminar mientras Bella, divertida por la
situación, no podía evitar reírse… - Edward, por favor, no podemos irnos así…
- Bella, ¿es que piensas quedarte más tiempo acá…? - le dijo empujándola a la puerta del
apartamento…
- Edward, ¡por Dios!, no puedes salir así…- consiguió decir antes de que otra contracción la hiciera
doblarse de nuevo…
- ¡Mierda!, esto va más rápido de lo normal- masculló Edward -, respira nena, inspira, espira,
inspira, espira - le decía mientras le acariciaba el cabello y la tomaba de la mano…
De nuevo, cuando la contracción pasó, Edward sujetándola por la cintura, continuó caminado por
el rellano.
- Edward, para, deja de caminar, no podemos ir así al hospital - le volvió a gritar ella..
- Bella, no seas niña, no puedes esperar más… no te pongas pesada ahora - seguía insistiendo él..
- ¿Pero es que no te ves? - le dijo finalmente ella cuando apunto estaban de tomar el ascensor -
estás en bóxer Edward, no puedes llevarme al hospital en ropa interior - le dijo aguantando la risa
aunque esperaba que en menos de un minuto, otra contracción le azotara…
Edward se paró en seco y mirándose hacía bajo, comprobó que Bella decía la verdad..
-¡Mierda, mierda, mierda…! lo siento cariño, puedes esperar unos minutos, volvamos a dentro - le
dijo llevándola de nuevo al apartamento y sentándola en el sofá antes que otra contracción le
sobreviniera…
Después de vestirse, como alma que se lleva el diablo, corrió hacia ella que justo en ese momento
mordía un cojín aguantando el dolor de la contracción..
- ¡Oh Dios mío!, vamos cielo - dijo tomándola en brazos, a pesar de la resistencia de Bella a que lo
hiciera y tomando el bolso que habían preparado, la cargó hasta el coche para salir disparado
hacía el hospital….
Cuando unos veinte minutos más tarde, Edward llegaba al hospital, corrió con ella en brazos que
ya tenía contracciones de dos en dos minutos..
En cuanto llegaron, un equipo de urgencia los estaba esperando, ya que Carlisle había dado la
orden y en menos de diez minutos, Bella era monitorizada junto a sus dos hermanas…
- Hola chicas…¿cómo estáis…?- preguntó apretando los dientes, porque justo en ese momento,
otra contracción le sobrevino…
- Oh Bella, cariño, que mal te veo - le dijo Alice que hasta ahora no le daban contracciones de cinco
en cinco minutos…
- ¡OH dios!, como duele - gimoteaba ella aforrándose con todas su fuerzas a la barandilla de la
cama….
-Bueno chicas, ¿cómo están mis niñas? - les preguntó Carlisle que junto al equipo de parto, se
encargaría de recibir a sus nietos…
- Tío, ¡por Dios!, haz que termine esto - le rogó Bella con la frente perlada y una mueca de
verdadero dolor en la cara...
- Tranquila mi amor, ya estoy aquí - le susurró Edward besando su frente cuando entró con el
gorro, la bata y la mascarilla para poder asistir al parto.
- Oh Bella, es precioso - musitó caminando con su pequeño, todo lleno de una sustancia
mantecosa, hasta Bella que, con la frente totalmente sudada por el esfuerzo, recibía a su pequeño
con lágrimas en los ojos…
- Mi amor, mi pequeño Tomy, que lindo eres… - musitó emocionada mientras Edward, también
con los ojos lloroso, besaba con adoración la frente de su pequeña esposa…
- ¿Crees qué todo va bien? - preguntaba Charlie totalmente preocupado por no saber como lo
estaban pasando sus princesas, que apunto estaban de convertirlo en abuelo...
- Relájate mi amor - le pidió Renée que con una gran sonrisa, sabia que sus pequeñas estaba en
buenas manos...- pronto sabremos algo, ya verás...
Diez minutos más tarde, por megafonía se pedía a los familiares de Isabella Swan, que pasaran a la
sala y allí, aún con la ropa de quirófano puesta, los esperaba Edward acompañado por una de las
enfermeras, con su pequeño en sus brazos envuelto en una mantita de hospital y con un gorrito
cubriendo su pequeña y delicada cabecita...
- Oh, Dios mío - musito Renée con los ojos llenos de lágrimas, al conocer al primero de sus nietos;
Tomas Anthony Cullen. - Es precioso, Edward - le dijo al igual que su madre y Charlie que
emocionados, no podían dejar de mirar al nuevo miembro de la familia..- ¿Cómo está mi pequeña?
- le preguntó mientras sentía como lágrimas de felicidad corrían por su mejilla..
- Está bien Tía, Bella ha sido toda una campeona, está en recuperación, en dos horas la pasarán a
planta…
- ¡Felicidades hijo! - le dijo Esme besándolo - es precioso cariño, se parece a ti cuando eras un
bebé... - le confió emocionada...
Charlie no pudo evitar rodar los ojos al oírla, aunque tenia que admitir, que había más genes
Cullen en ese pequeño que de los suyos…- ¿Y Rose y Alice? - aprovechó para preguntarle..
- Pues ahora mismo no sé, Bella pasó a parto casi de inmediato, pero la última vez que los vi, Alice
estaba rompiéndole los dedos de la mano a mi hermano, así que… por el bien de él espero que ya
la hayan anestesiado… - dijo provocando que todos rieran.
Después de unos minutos, Edward se retiró con el pequeño Tomy para seguir a la enfermera que
lo llevaba junto a su madre, la que permanecía con los ojos cerrados, recuperándose del esfuerzo
del parto, aunque con una sonrisa de satisfacción en su cara…
- Aún te faltan tres centímetros para estar completamente dilatada, cariño - le contestó Carlisle
con cierta diversión viendo como Jasper rodaba los ojos…
- ¡Tu cállate, mal marido! - le volvió a espetar; aunque ella adoraba a su Jasper, en muchas
ocasiones la pasividad de éste llegaba a exasperarla…
Carlisle se mordió el labio para evitar reírse mientras daba una palmada en la espalda a su hijo a
modo de ánimo... - Bueno, un poquito de paciencia Alice, ya pronto, verás - le dijo tratando de
animarla… - Y ahora os dejo que me temo que a Emmett le va a dar algo si sigue mucho tiempo en
la sala de parto - les comentó divertido mientras salía para llegar hasta la otra sala...- Por cierto,
Bella ha tenido un varoncito precioso - les dijo antes de cruzar la puerta..
- Oinss… mi hermana ya es mamá - musitó Alice emocionada mirando a Jasper con los ojos
anegados de lágrimas…- Yo ya quiero tener a mi pequeñín también - susurró.
- Ya pronto cielo, verás que pronto llega nuestro pequeño Alan - le contestó él llegando hasta ella
y besándola con adoración…
-¡Oh Dios mío!,¿pero esto va a durar mucho? - dijo Emmett agarrando la mano de su Rose
mientras ésta, siguiendo las instrucciones de la matrona, inspiraba y espiraba preparándose para
cuando llegase la siguiente contracción…
- Emmett, ¡cállate ya... si no quieres que yo misma te cosa la boca! - le pidió Rose entre dientes
provocando la risa de las enfermeras…
- ¡Dios!, que calor, ¿no hace mucho calor aquí? - siguió quejándose Emmett llevándose la mano
que tenia libre al cuello, ya que cada vez se sentía más agobiado en aquella sala…
- A ver, ¿como va todo por aquí...? - preguntó Carlise llegando y colocándose detrás de la
matrona…
- ¡Oh, pero si ya asoma la cabeza…!- exclamó Carlisle sonriente y apretando los tobillos de su
nuera para infundirle ánimos…
- La cabeza… la cabeza…- comenzó a repetir Emmett que de pronto, sentía que todo se le ponía
borroso..
- Emmett, cariño, ¿te encuentras bien? - le preguntó Rose al notar que Emmett aflojaba su
agarre…
- ¡Emmett! - exclamaron tanto Carlisle como Rose, cuando vieron como el grandullón caía
desmayado sobre el suelo…
En los siguientes minutos en los que las enfermeras hicieron que Emmett volviera en si… Rose,
siguiendo las indicaciones de la matrona y con la mano de Carlisle sujetándola infundiéndole
ánimo, trajo al mundo al pequeño Brian.
Emmett que había vuelto en sí, desde la silla en el que estaba sentado miró emocionado la imagen
de su esposa, que con las lágrimas corriéndole por la mejilla, acunaba a su pequeño entre sus
brazos…
- Mira amor - le dijo ella al darse cuenta que él, avergonzado, no se atrevía acercarse…- ven a
conocer a tu hijo, Emmett.
- Rose…- susurró él con la emoción contenida y acercandose a ellos, no tardó en besar a su mujer y
alabarla por lo valiente que había sido, mientras acariciaba con cariño la carita de su pequeño..
- No te preocupes, cariño , no eres el único marido que se desmaya… - le dijo aguantando un poco
la risa… - aunque… no se como vas hacer para aguantar el pitorreo que van a tener tus hermanos…
¡hombretón…!- le dijo divertida provocando que Carlisle y todos los que se encontraban con ellos,
no pudieran evitar reírse…
Media hora más tarde, Emmett, al igual que su hermano menor, salía hasta una sala donde
presentó al resto de la familia el nuevo miembro de la familia..
- ¡Oh, por favor, pero que cosita! - dijo Renée igualmente emocionada que con su pequeño Tomy
cuando veía a su nuevo nieto...que en este caso, había sacado las facciones hermosas de su
mamá...
- ¡Oh Emmett, felicidades cariño !- le felicitó Esme emocionada también, al conocer a su segundo
nieto…
- Bien hecho muchacho...aunque… un pajarito me ha dicho que tuviste cierto problemilla dentro
¿no… hombretón…?- se burló divertido Charlie…
- Anda que no corren rápido las noticias en este hospital - musitó mirándolos con los ojos
entrecerrados provocando que los tres rompieran en risas…
Después de unos minutos, Emmett siguió a la enfermera y volvió a reunirse con Rose, que por
orden del director había sido instalada en la misma habitación que su hermana pequeña… y que,
con una sonrisa deslumbrante, conocía por fin al pequeño Tomy que, en brazos de un orgullos
Edward, dormía placidamente..
- Es precioso Bella, te felicito hermana, me han dicho que te has portado como toda una
campeona…- le dijo Rose orgullosa de su hermana pequeña, que al final, fue la primera en salir de
la labor del parto…
- Y yo también te felicito Rose, aunque tu ha sido más valiente, lo has tenido sola…- dijo
aguantando la risa cuando vio entrar a Emmett con el pequeño Brian en los brazos…
-¡Qué! - espetó al entrar y ver como todos lo miraban con una sonrisa en la cara…- me da
aprensión la sangre, ¡que pasa! - se defendió y ya todos rompieron en risas provocando que los
pequeños gimieran ante el sonido...
- Shhhss... bajad la voz, que los pequeños se asustan... - les pidió Edward que con su pequeño en
brazos, se dejó caer de la cama de Bella para poder estar cerca de ella...
- ¿Cómo le estará yendo a Alice? - preguntó de pronto Bella, con cierta angustia aunque con una
sonrisa en sus labios mientras jugueteaba con los pequeños deditos de su pequeño…
- Pues por el bien de Jasper espero que ya haya entrado en labor de parto, que si no…- dijo
Emmett dejando al pequeño Brian en los brazos de su madre, la que no tardó en cobijarlo en
ellos…
- ¡Vamos cariño!, claro que puedes, un esfuerzo más …- le pedía Jasper besando una y otra vez su
frente. Entre una cosa y otra, Alice llevaba más de ocho horas en el hospital y su cansancio era ya
notable…
- Claro que puedes Alice, ¡venga!, ya tiene la cabecita fuera, sólo un empujón más…
Alice, haciendo acopio de la poca fuerza que le quedaba, empujó apretando los dientes cuando
Carlisles le pidió que lo hiciese y agarrada fuertemente a la mano de su amado Jasper, por fin pudo
traer al mundo al pequeño Alan.
- ¡Ya lo tenemos aquí…!- dijo Carlisle emocionado con su tercer nieto entre sus brazos…- Ven
Jasper, corta el cordón hijo…- le pidió a su hijo, que emocionado, besó la frente a su agotada mujer
y se apresuró a tomar la tijeras y cortar el cordón.
- Mira mi amor, Alan ya está aquí, - susurró a Alice que emocionada y sin poder aguantar las
lágrimas, tomó a su pequeño en brazos.
- Hola, mi amor... - musitó ella tragándose la lágrimas, - bien que me has hecho esperar…-
continuó diciéndole…
- Es precioso Alice, gracias mi amor, eres fantástica - le susurró Jasper besándola mientras tomaba
la manita de su pequeño…que avispado, abrió los ojos y comenzó a llorar…
- Te amo…- musitó ella a Jasper casi pidiéndole disculpas con la mirada por como se había
portado...- lo siento, siento todo lo que te he dicho - acabó disculpándose..
Varios minutos más tarde y al igual que sus hermanos, Jasper, orgulloso, les presentaba al resto de
la familia, al nuevo pequeño Cullen. Y también como en los anteriores caso, tanto Renée, como
Charlie, como Esme, miraban embelesado a su nuevo nieto...
- No me lo puedo creer - dijo Charlie guiando a Renée y a Esme hasta la cafetería una vez que
Jasper volvía dentro con su pequeño para reunirse con Alice, que al igual que Rose, le pusieron
junto a sus hermanas….-, las tres embarazadas, y las tres han parido el mismo día…
- Ni queriendo les hubiesen salido las cosas así, pero son precioso ¿verdad?, tenemos los nietos
más lindos del mundo - contestó Esme emocionada…
- Y que lo digas amiga, son los tres bebés más lindo que he visto, después de mis propios bebés…-
dijo Renée divertida…
- Después de todo, debemos agradecer que todo haya salido bien, aunque… más de una anécdota
tienen estos para contar… Mira que salir en ropa interior para llevar a mi hija...- dijo Charlie
exagerando el gesto provocando la risa del resto, entre los que ya se encontraba Carlisle que se les
había unido en la cafetería…
- Este Edward, lo que no sé como no se olvidó a Bella, era para ver el estado de nervios que traía…
aunque no era para menos, el parto de Bella casi fue espontáneo, comenzó a dilatar nada más
partió agua…
- Si, ha sido muy valiente, a pesar de lo asustada que estaba, aún me emociono al ver su carita
mirándome cuando la llevaban dentro, estaba tan asustada…- dijo Renée recordando a su
pequeña…
- Calla, que no voy a dejar de burlarme en la vida... - le cortó Charlie provocando la risa del resto..
- Pues tú no deberias de reirte tanto... - le dijo de pronto Renée - o no te acuerdas que te pasó lo
mismo cuando tuve a Rose, precisamente...
- Es cierto..- se burló esta vez Carlisle recordándolo - asi que… verás cuando Emmett se entere…
- Hasta diez minuto me tuvo esperando en la puerta hasta que volvió a por mí... - relataba
divertida..
- Desde luego, que mucho burlaros... pero los chicos lo han hecho estupendamente…- les dijo
Renée…- Hasta Alice, y eso que ella si que estaba superada…
- Pero es que su parto ha sido un poco más pesado…- les informó Carlisle en defensa de su nuera.
La pobrecilla ha acabado agotada..
- Pobre, mi niña, pero ya pasó todo, y ahora estarán felices los seis con sus retoños - suspiró
Renée...
- Oh Alice, cariño, ¿cómo te fue? - le preguntó Bella preocupada, esforzándose para incorporarse
al ver llegar a su hermana..
- ¡Ha sido horroroso!, te aseguro que mucho tiempo ha de pasar antes de que pueda siquiera
plantearme tener otro - dijo mirando a Jasper a modo de advertencia.. Este le sonrió y acortando
la distancia, la besó antes de acercar al pequeño Alan tanto a Rose, como a Bella para que
finalmente lo conocieran...
- Oh, sí…sí que me acodaré, y cada vez que me acuerde... te aseguro que no querré que me
toques...- le dijo volviendo a provocar la risa del resto…
- Cariño, cuando las manos Cullen se pongan sobre ti, ya te digo yo que haré que se te olvide
todo…- dijo muy pagadamente Jasper provocando el vitoreo de sus hermanos…y por su puesto el
abucheo de sus cuñadas…
- Manos… primeros me las tienes que poner encima cariño, y no se yo si eso sea pronto…- le
contestó provocando que las hermanas le aplaudieran y los cuñado abuchearan…
- Desde luego, que parece mentira, acabamos de tener a nuestros hijos y seguimos con las misma
cosas, ¿es que no vais a cambiar nunca…?- les reprendió Rose muy maduramente..
- Mira quién fue hablar - le salto Emmet- también te ha faltado el tiempo de abuchear…
- ¿Me estás llamando infantil? -le preguntó está con los ojos como plato..
Y dicho y hecho, cuando llegaron los papás de la cafetería, no podían creer que todos estaban
discutiendo con todos, como cuando eran adolescentes, sólo que, a un lado de las camas, los
pequeños Cullen, dormían como benditos...
- No quiero ni llegar a pensar como va a ser las próximas navidades como estos sigan así…- dijo
Carlisle negando con la cabeza...
- Pues de lo más divertida, cariño, de lo más divertida - le respondió Esme aferrándose a su cintura
mientras Charlie pasaba su brazo por los hombros de su mujer…
- Eso ni lo dudes amiga, aburrir, lo que se dice aburrir, no nos aburriremos…- contestó Renée
provocando de nuevo la risa del resto, lo que llamó la atención de sus hijos, que dejaron de
discutir en el acto y junto a los orgullosos abuelos, volvieron a disfrutar de la dicha de haberse
convertido en padres…
Fin
Epílogo.
- ¡Ja, ja, ja, jaaaa!, ahora Lady Bella, te convertirás en mi esclava - gritaba Edward teatralmente,
interpretando su papel de malvado pirata, mientras llevaba a Bella como saco de patatas sobre sus
hombros…
- Edward Anthony Cullen - le espetaba Bella pataleando -, ¡suéltame ahora mismo, pedazo de
animal! ¿Por qué siempre me metéis en vuestros juegos? - le gritaba lloriqueando…
- El capitán Cullen para usted, mi Lady - le decía divertido mientras ella seguía pataleando y él
corría hacia la piscina…
Mientras tanto, agazapado tras los matorrales, el comando Junior se preparaba para su ataque…
- Shhhss... - siseó Tomy hacia Alan, que con espada en la mano, esperaba la señal de su capitán… -
Soldado Alan... - le llamó entre susurro -, el malvado BarbaCullen ha secuestrado a Lady Bella,
tenemos que rescatarla…
- Esperamos ordenes, mi capitán - contestó el soldado haciendo una señal tipo sonido de búho
hacia los matorrales del frente. En ese instante, el intrépido soldado Brian, asomaba la cabeza -
Shhhss…- le siseó Alan haciéndole una señal con la cabeza para que avanzara…
Unos metros más adelante, los tres pequeños se reunieron cerca de una de las altas palmeras que
rodeaban la casa de la Isla, desde donde tenían plena visión de la piscina, donde el malvado
capitán Barbacullen, ataba a lady Bella…
- Edward por favor, no vuelvas a atarme, me las pagaras, ¡ahhhhhhhhh, socorro! - gritaba Bella
pataleando mientras Edward, divirtiéndose como un enano, trataba de amordazarla para seguir
jugando con su hijo y sus sobrinos…- ¡Tomy… Capitán Tomy…! - Gritaba Bella, que a esta altura,
había desistido de pelear y comenzaba a entrar en el juego..- ¡Oh, mi capitán, soy una dama en
apuros, venga en mi rescate! - gritaba Bella teatralmente, mientras trataba de aguantar la risa
viendo la cara divertida de Edward...
- Es inútil que grite, Lady Bella, aquí nadie la oirá - gritaba Edward para que su voz llegara hasta
donde estaban los chicos…- ¡Dios, lady Bella!, le juro que si no fuera porque tenemos
espectadores... ahora mismo la obligaba a darme placer, no sabes como me pone verte atada al
tronco… - le susurró para que nadie lo oyese, mordiendo su cuello y provocando que ella abriera
los ojos de par en par ya que, el muy maldito, la tenía atada con las manos a un tronco de palmera
que había cerca de la piscina...
De pronto, por el otro extremo de la piscina, aparecía el temible Emmett pata de palo con otra
dama sobre sus hombros…
- ¡Oh no, capitán Tomy!, no solo han secuestrado a Lady Bella, Lady Rose también ha caído en sus
redes…- dijo el soldado Brian con cara de terror, viendo como su padre llevaba a su madre hasta
otra de las palmeras..
- ¡Emmett, te juro que esta noche seré yo quien te ate! - le gritaba Rose mientras este, con
grandes risotadas, la ataba al igual que Bella a otro de los trocos…
- Eh, Capitán pata de palo - le dijo Edward siguiendo el juego - ¿crees que lord Swan nos dará una
buena suma de dinero por el rescates de sus bellas hijas…?- le preguntaba divertido...
Bella y Rose rodaban los ojos mientas ésta última trataba de resistirse a que su esposo volviera a
secuestrarla…
- Ya veremos capitán BarbaCullen, aunque… a esta damisela, creo que me la quedaré para mí…. -
dijo pasando la daga de plástico por el pecho de Rose hasta llegar a su ombligo..
- Oh, Dios mío, Emmett…- gimió Rose al sentirlo -, deja de hacerme eso o me pondré cachonda
delante de los niños - le susurró pero no lo suficientemente bajo, como para que no le oyesen los
otros dos, que en el acto, comenzaron a reírse…
Los tres soldados comenzaron a urdir una plan de ataque, habían acumulado una multitud de
bolas de barro fresco y buscaban posiciones para que el ataque fuera más efectivo…
- Shhhss, Alan -. Le llamó en un susurró Tomy -. Ve hacia el franco izquierdo y distráelos, mientras
tanto, el solado Brian y yo intentaremos soltar a las princesas… Lord Swan nos recompensará por
el rescate de sus hijas…
En ese momento, Jasper y Alice llegaban de la playa llevando de la mano a las dos gemelas.
- Tita, tita, midá, mi papi tiene a mi mami - gritó Mandy a su Tía Alice al ver que Edward retenía a
su madre…
- ¡Ay, por favor!, otra vez se han dejado secuestrar - dijo Alice rodando los ojos…
- Eso es que a tus hermanas les va la marcha - susurró Jasper a su oído para que las pequeñas no lo
oyesen.
- Y que lo digas cariño, aunque… lástima que nosotros no podamos jugar - dijo tocándose su
barriga de cinco meses de gestación…
De pronto, las pequeñas Mandy y Lisbeth, que eran dos calco de su preciosa y joven madre,
descubrieron a los chico y corrieron hacía ellos…
- Lis, calla, nos descubrirás... - le susurró Brian que era el que estaba más cerca de ella. Iros con la
tia, vosotras sois muy chicas…
- Esta bien; anda Mandy, Lis, dejad a los chicos que seguro os hacen daño - les dijo a las pequeñas
que protestado se fueron de la mano de su tía…
- Tus hermanas son unas plastas - dijo Brian cuando las pequeñas, de apenas dos años,
desaparecían por el porche…
- ¡Tú!, no te metas con mis hermanas, sólo son pequeñas, y ahora concentrémonos… ¿ya todos
sabéis lo que tenéis que hacer...?
Los otros dos asintieron y con sendas sonrisas malvadas tomaron cada uno unas bolas de barro…
- Ok, cuando yo diga tres, lanzamos las bombas…- dijo Tomy solemnemente.
- Edward, ¡prepárate!, estos están apunto de atacar - le dijo Emmett con diversión..
- En serio, mira que os lo tomáis a pecho, son sólo niños, dejadlos ganar alguna vez -. Les regañó
Rose negando con la cabeza…
- Eso nunca cariño, ante todo nuestra dignidad -. Contestó Emmet; y mientras Bella reía y negaba
con la cabeza, el grito de asalto de los chicos comenzó a escucharse y de pronto... comenzaron a
volar bolas de barro que apunto estuvieron de impactar en su cabeza…
- ¡Ah, maldición, nos atacan! - gritaba Edward, que acumulando el barro que había cerca de la
piscina, comenzó a disparar también en dirección a su hijo…
- Nos están acorralando, capitán BarbarCullen... - gritaba teatralmente Emmett disparando con
diversión hacia donde estaban su hijo con sus primos…
- ¡Ahora Alan! - le gritó Tomy y al instante, el pequeño corrió hacia el otro extremo de la piscina
mientra lanzaba con gritos las bolas que tenía en la mano..
Tanto Emmett como Edward, disfrutando como enanos, corrieron hacia él para capturarlo lo que
aprovecharon los otros dos para correr a desatar a sus princesas..
- ¡Oh, capitán Tomy, es mi salvador! - lo alababa teatralmente Bella mientras mantenía la risa a
rayas y se dejaba desatar por su hijo…
- ¡Corra, Lady Bella, el malvado Barbacullen no tardará en venir por nosotros...! - le decía su
pequeño de cinco años, tomando a su madre de la mano, mientras corría en busca de más
municiones…
- Lady Rose, vaya con Lady Bella, nosotros las protegeremos...- le indicaba Brian después de
desatarla...
- ¡Oh, mi príncipe precioso! - exclamaba Rose pellizcando la mejilla de su adorado hijo -, que haría
yo sin ti..
- ¡Ah mamá, no me hagas eso! - le espetó Brian. Rose no pudo evitar morderse el labio para no
reírse. Su hijo era todo un gallito… - y no soy tu príncipe, soy el soldado Brian..- le corrigió. Bella no
podía aguantar la risa..
En ese momento, Edward y Emmett se daba cuenta de que sus chicas estaban escapando. Bueno,
en realidad, se hacían los sorprendidos para seguir con el juego, dándole cuartelillo a sus hijos para
que las rescatasen...
- ¡Oh, maldición, escapan! - grito Edward girando sobre sus talones… En ese momento, Emmett
capturaba al pequeño Alan y sujetándolo por la liguilla de su bañador, lo traía como un saco...
- ¡Capitán Tomy, me han capturado! - gritaba el pequeño Alan moviendo las piernas y los brazos
tratando de zafarse mientras se partía de risa por como lo llevaba su tío…
-¡Maldición Brian, Alan ha caído!¡Corre! - exclamó Tomy corriendo entre risas viendo como su
padre corría tras él..
- ¡Capitán Tomy, devuélvame lo que es mío! - le gritaba Edward corriendo tras ellos…
- ¡Mierda! - espetó Bella al ver a su marido corriendo con una sonrisa maléfica; y a grito limpio,
comenzó a corretear para que no volviera a capturarla…- Edward no, para, no me hagas caer -
gritaba Bella riendo histéricamente previendo que la haría caer de nuevo sobre el barro.
Tomy consiguió llegar donde tenían almacenadas mas bombas de barro y a discreción, seguido de
Rose y Brian que había conseguido llegar también, comenzaron a disparar sobre Emmett y
Edward. Pero éste último había dado alcance a Bella tirándose sobre ella, lo que hizo que cayera
como siempre, en el barro…
- Ah, no Edward, otra vez no - gimoteaba Bella, que totalmente pringada de barro trataba de salir
entre risas de los brazos de su marido que no hacía más que revolcarla…
- No debiste escaparte, esclava, ahora lo pagarás - la intimidaba mientras la rodaba una y otra vez
por el barro; Bella, sin fuerzas por la risa, no hacía más que resistirse inútilmente.
- No puede ser, el capitán Barbacullen trata de ahogar a la princesa, - dijo Tomy y corriendo hacia
donde estaban sus padres, no tardó en abalanzarse sobre la espalda de Edward…- ¡Suéltala
malvado pirata! - le gritaba entre risas mientras trataba de tirar a su padre…
Mientras tanto en el porche de la casa..
- Os juro que por más que pasan los años, estos no cambian - decía Carlisle conteniendo la risa
mientras disfrutaba del juego de los chicos…
-Yo quiedo id… - protestaba Mandy que estaba en los brazos de su abuela Renée..
- Mandy cielo, si vas con ellos, acabarás haciéndote daño, ¿no ves como está tú mamá? - le decía
riendo viendo como Bella estaba completamente embarrada y luchaba junto a su hijo para librarse
de su marido…- ven, te propongo un trato, vamos nosotras dos a la piscina para jugar en el agua
con la abuela Esme y tu hermana.
Un cuarto de hora más tarde y todos totalmente exhaustos tirados sobre el barro. Decidieron
meterse en la piscina.
- Vamos, mi Lady - le dijo Edward a Bella ofreciéndole una mano para que se levantase. Tomy, que
al igual que sus padres estaba completamente embarrado no dejaba de reír..
- No vale papá, tu siempre nos tiras al barro y aquí no gana nadie…- protestaba Tomy aunque con
risa, ya que ni él, ni Brian, ni Alan, que habían sido tirados al barro por Emmett, conseguían
estabilizarse en el barrizal..
- Algún día conseguirás rescatarla - le aseguró su padre divertido - ¡Anda ven, dame la mano! - le
ofreció para poder levantarlo. Tomy no tardó en cogerla pero justo cuando se iba a levantar... éste
tiró de él y de nuevo cayeron al barro..
- ¡Bien Tomy, bien hecho! - gritó Bella que había conseguido salir del barro y corría hacia la
fortaleza, un pequeño castillo de madera que los Cullen habían construido para que sus chicos
jugasen - ¡Ya he sido rescatada !- gritó Bella dando saltitos provocando la risa feliz de su hijo..-
¡Gracias mi capitán , me ha rescatado! - seguía gritando teatralmente…
- ¡Ah, traidora!, eso no se vale, ya habíamos dejado de jugar… - protestaba Edward al ver como su
hijo había conseguido rescatar,¡por fin!, a su madre…-, pero me las pagarás… - y dicho eso, se
levantó trastabillando del barro y corrió hacia ella. Bella, al verlo, volvió a gritar pero esta vez,
Edward llegó antes de que escapase y volvió a cargarla cual saco de patatas…- ya te dije que no te
librarías de mi esclava - y corriendo con ella en brazos se metió en una de las ducha, para quitarse
el barro los dos, aunque con Bella gritando de la impresión, y acabó lanzándose a la piscina, aún
con ella en los hombros…
- Ya tuviste tu castigo esclava, la próxima vez no escaparás.- le decía divertidamente mientras Bella
se agitaba entre sus brazos por soltarse, provocando, claro está, que sus cuerpos estuviesen en
continua fricción…-. ¡Ya estate quieta fierecilla!, si sigues así, no podré salir de la piscina en todo el
día -. Le dijo divertido tratando de contenerla…
- ¡Te vas arrepentir, Edward Cullen!, OH..si… ya lo creo que te vas arrepentir -. Le amenazó ella
dejando al fin de resistirse, totalmente agotada...
- No sabes lo que me provoca verte así... - susurró él cortando la distancia que los separaba y
besándola sin reparo alguno..
- ¡Puaggh, que asco papá!, no le hagas eso a mamá - les reprendió Tomy que junto a su cuadrilla
llegaba a la piscina para jugar en ella…
Inmediatamente, Edward dejó de besar a Bella con una sonrisa de lo más sexy. Ella rodó los ojos
porque aunque estaba furiosa, no podía dejar de disfrutar de esos momentos con él..- Eres un
animal, que lo sepas - le reprochó ya más calmada.
- Vamos Señora Cullen, si a ti te gusta… - le provocó él divertidamente dándole un pellizquito en la
nalga…
- ¡Mami, mami…!- gritaron Lisbeth y Mandy haciendo aspavientos para llamar la atención de su
madre desde el extremo menos profundo de la piscina…
- ¡Hola, mis niñas!, ya voy con vosotras….- les dijo - Suélteme Señor Cullen, sus hijas me reclaman…
- le dijo mientras le daba otro beso..
- Hum….ya seguiremos con esto más tarde - le sugirió y sumergiéndose con ella, bucearon hasta
llegar donde estaban sus pequeñas…
- ¡Ya llega el tiburón, y se come a estas dos niñas…!- les gritó Edward que zambulléndose y casi
arrastrando su pecho por el fondo de la piscina, buceaba hasta llegar a ellas y darles suaves
mordisquitos en sus piernas, mientras ellas, gritando, trataban de huir del ataque del tiburón..
- Code Mandy, que vene…code..code…- gritaba Lisbeth entre una sonora y contagiosa carcajada, lo
que provocaba que tanto Bella, como las dos abuelas que cuidaban de ellas, se sumieran a sus
risas…
- Corre Mandy, ven yo te salvo… - y la pequeña corrió a refugiarse risueña en los brazos de su
madre..
- Aaummhh - gesticuló Edward, como si mordiera llegando a las piernas de Bella, que mantenía a
Mandy colgada del cuello…
-Ya deja de asustarlas o se resbalarán - le reprendió divertida Bella, cuando Edward llegó hasta ella
y finalmente el mordisco se lo dio a la madre…- ¡Ah, que duele!
Después de una buen rato jugando con las pequeñas en la piscina, decidieron subir para arreglarse
para la cena.. Carlisle y Charlie ya se encargaban de la barbacoa mientras los tres enanos
correteaban para arriba y para bajo sin más preocupaciones que jugar…
- Jo, mamá ahora voy…- le respondía él pero sin mucha intención de hacerle caso..
- ¡Tomas Anthony Cullen, sube ahora mismo o mando a tu padre a buscarte! - le espételo de
nuevo. Mientras tanto, Edward terminaba de secar a Lisbeth.
- Papi, mia que aapa toi - le dacia coqueta Mandy enseñándole el trajecito que Bella le había
puesto -… y mía mis papatos.
A Edward se le caía la baba con sus dos princesitas, y no sólo por el hecho de que eran dos Bellas
en miniatura, sino, por lo graciosas y avispadas que eran, además de coquetas…
- Y yo, mami, quelo mi vestido - le decía Lis tratando de zafarse de los brazos de su padre que
seguía secándola…
- Espera Lis, levanta el bracito, hija - le pedía pacientemente Edward…- ¡Ala!, ya puedes ir con
mamá - le dijo dándole un golpecito en el culete animandola a correr hacia su madre - ¡Vamos
Mandy!, dejemos que mamá termine de preparar a Lis, y traigamos al temible Tomy antes de que
tu madre nos lo sirva para cenar…- le dijo y la pequeña se reía divertida escuchándolo…
- Si, ve por él, sino, cenaremos tardísimo por su culpa…- le dijo Bella, mientras comenzaba a vestir
a su otra princesita…
En diez minutos, el pequeño Tomy subía todo lleno de churretes hasta la habitación de su madre.
- Ay, parece mentira Tomy, llevas desde las nueve de la mañana jugando, y sólo has de ducharte
para la cena, después seguirás jugando…
- Pero mis primos aún ….- y en ese momento se escuchaba otro grito desde otra de las terrazas…
- ¡Brian Cullen, no quieras que vaya a por ti, o te llevarás castigado hasta que volvamos a Seattle!,
¡tú verás…! - le gritaba Rose…- ¡Ahí va tu padre a buscarte..¡- le amenazó…- ¡Emmett, quieres
levantarte de la cama y buscar al delincuente de tu hijo! - le espetó furiosa a su marido..
- Rose, sólo cinco minutos más, ya no estoy para tanto jueguitos - le decía rezongando...
Bella mordió su labio reprimiendo la risa, si Tomy era travieso, el pequeño Brian aún lo era más y
encima con Emmett como padre, cuando se juntaban los dos eran de temer… El pequeño Tomy
también se echó a reír al oírlo…
- Ves - le dijo su madre - ve a la ducha rápido y así podrás elegir el asiento, tonto - le sugería Bella
divertida..
- Oh claro, voy a la ducha… ninguno me quitará la silla roja…- gritaba divertido hacia la ducha…
Dos horas más tarde en el porche de la gran casona…
- Mamá, ¿me pasas la leche? - le pidió Bella a Renée mientras sostenía a Lisbeth adormilada entre
sus brazos.
- Claro hija. Que linda es…- susurró mirando a su pequeña nieta que agarrada a uno de los rizos de
su madre, se mantenía con los ojos cerrados..
- Parece mentira Bella, ¿te acuerdas cuando nos llamaste toda alterada porque Edward quería
cargarte de hijos? - le recordaba Alice divertida mientras se masajeaba su barriguita… - y mírate,
ya tienes tres…
- Y todo por culpa de la despedida de soltera… - intervino Rose. - …bueno, la que nos debían…-
continuó divertida…
- Es que, estos hombres nuestros son como el perro del hortelano, ni comen ni dejan comer...-
añadió Alice provocando la risa de todas las mujeres…
- Pero tú no te quejarías Bella, fue ver a Edward y te enganchaste a él como una lapa - le reprochó
Rose.
- Tenía varias copas de más Rose, y estaba con un subidón… - dijo divertida - además, mi chico
tiene una manera de bailar…- dijo mordiéndose el labio.
- Si hija, y que lo digas, poco más y te viola allí mismo en la pista…- se burló Rose.
- ¡Rose! - le reprendió Bella haciéndola callar… pero tanto Esme como Renee la escucharon y no
pudieron reprimir la risa…
- ¡Ay, mi Bella!, por más que pasen los años y sigues tan tímida.. Si llevas casada ya cinco años,
cariño, que nos va a escandalizar a estas alturas - le dijo la madre sirviéndole el café..
De pronto el murmullo de lejanas voces les hizo mirar hacia la entrada a la casona…
- Dapido, papi, code, code - gritaba entre risas Mandy que venia sobre los hombros de Edward…
- Mandy, cariño… deja de asfixiar… a papá - le pedía él con la voz estrangulada mientras la
pequeña se aferraba con todas su fuerzas a su cuello.
- No debimos llevarlos, estos cuatro son de lo peor - decía Emmett que traía colgado del brazo
derecho a su hijo y del izquierdo a Tomy..
- Súbenos más alto, tío - le pedía Tomy divertido - a ver quien resiste más…
-¡Yo idiota!, mi padre me sube así todos los días, no ves lo fuerte que es - le contestaba Brian
aferrándose con su dos manos al bíceps de su padre…
- Tú te soltarás ante, ya lo verás - le retaba Tomy aferrándose con fuerza al bíceps izquierdo..
- ¿A sí? - les dijo divertido Emmett - Pues a ver quien aguanta más así - y comenzó a dar vueltas
sobre sí, provocando que los chicos comenzaran a girar hasta caer finalmente disparados, los dos
muertos de la risa….
- ¡Emmett, acabarás haciéndoles daño! - le reprendió Edward al ver a su hijo revolcado por la
hierba -, sin contar que mamá te va a matar cuando vea como te has puesto,Tomy... - le dijo esta
vez a su hijo…
- Anda vamos, que tan poco estás tan sucio, comparado con tu primo… - dijo mirando a Brian que
había caído sobre la tierra húmeda.
- Oh, papá, tu tienes la culpa - le dijo Brian mirando sus pantalones todo embarrado. - ¡mamá me
va a matar!
Jasper no podía dejar de reír, al menos, el tenía al pequeño Alan a buen recaudo sobre su espalda,
no quería despertar la furia de la Swan.
- Si, si… pues a ver como haces machote, mira con te está mirando Rose…- le indicó Japer.
- ¡Emmett Cullen, cómo me traes al niño! - le espetó Rose desde donde estaba sentada.. - No me
lo puedo creer, no gano para lavar ropa, eres increíble - decía toda enojada mientras las otras no
paraban de reír...
- Pero cariño, ha sido un accidente, ha caído en el barro sin querer…- trataba de excusarse él..
- Eres peor que tu hijo, ¡ Ay, Dios...que cruz! - exclamaba mirando al cielo teatralmente.. - porque
me tendría yo que fijar en el peor -seguía diciendo mientras todos se reían..
- Vamos princesa, si sabes que soy el mejor …- le dijo sugerentemente bajando al pequeño que
acabó escondiéndose tras su padre mientras éste le robaba un beso a su enojada madre…
- ¡Ah, demonios!, no me beses cuando estoy enojada - le pedía ella tratando de resistirse.
- Papá, que asco…- decía Brian que junto a sus primos miraba la escena horrorizado…
- A ver si cuando tengáis quince años decís lo mismo - les dijo Carlisle a sus pequeños nietos, de lo
más divertido - aún recuerdo cuando vuestros padres nos decían lo mismo, ¿te acuerdas Esme?.
- Oh, si que me acuerdo y míralos ahora, los tenemos que separar de los labios de sus mujeres con
agua caliente…- contestó de lo más divertida…
- Mida mami, mida lo que te taigo - le dijo Mandy a Bella ofreciéndole una hermosa flor, cuando
Edward la dejó en el suelo - la cogió papi pada ti…
- Ajam - asintió Bella - …y usted señorita, también debe de ir a la cama - le contestó su madre. -
¿Me ayudas, amor? - le pidió a Edward que no tardó en tomar a la pequeña Lis en sus brazos -
…me tiene el brazo dormido - se quejó…
- ¡Claro, vamos! - le contestó él… - Tomy, te quiero arriba en diez minutos - le ordenó Edward a su
hijo, antes de subir junto a Bella con las dos pequeñas..
- ¡En diez minutos!... o mañana no saldrás conmigo en moto -. Le contestó desde dentro dando
por finalizada la discusión…
- Ahh… esta bien, me despido de los abuelos y voy - le gritó Tomy que comenzó a besar a cada uno
de sus abuelos y tíos para ir junto a sus padres…
Veinte minutos más tarde, ya todos los peques estaba felizmente descansando de un día lleno de
emociones…
- ¿Ya se han dormido? - les preguntó Carlisle mientras servia una copa a su hijo..
-¡Por fin! - exclamó Edward dejándose caer en unos de los sillones..- Estos monstruitos son
incansables - dijo palmeando un lugar a su lado para que Bella se sentara…- ven acá, preciosa mía -
le invitó cuando esta llegó.
- Son niños, están llenos de energía - Intervino Charlie antes de dar otro sorbo a su copa.
- No tío, no me apetece, gracias. - le contestó ella acurrucándose entre los brazos de su esposo.. -
Me encanta estar aquí..- suspiró Bella mirando al cielo estrellado mientras se deleitaba con el
sonido de la fauna y el murmullo de las olas que los rodeaban.
- Si, es el mejor lugar del mundo, hay tanta paz…- le secundó Alice que también se apoyaba sobre
el pecho de su Jasper mientras éste la tenía abrazada y acariciaba su barriguita - …sobretodo
cuando están dormidos - continuó divertida.
- Pero yo no los cambiaría por nada - añadió Rose que, apoyada en el brazo del sofá, mantenía
entre sus brazos a un perezoso Emmett que continuamente le pedía que le acariciara el cabello…-
Y mira que sufrimos al principio, ¿os acordáis? - les preguntó ella con una tierna sonrisa…-. Que
asustada estaba Bella cuando lo supo - recordó y Bella se encogió entre los brazos de Edward…
- Pues no sé quien lo pasó peor - contestó su padre -, casi me da un infarto. ¿Sabéis lo que supuso
para mi saber que las tres estabais embrazadas? - les preguntó.
- ¿Te acuerdas que le dijiste a Edward que corriese porque lo ibas a matar? - Recordó Carlisle
comenzando a reír…
- Lo que dio de si el secuestro... - intervino Esme con diversión -. Aún no me creo que cedieras a
eso Charlie - le dijo divertida…
- Es que estos hijos tuyos tienen cada cosa - le contestó Renée -, pero fue muy romántico. Os
aseguro, que nunca creí que ese plan diera resultado…- les confió..
- El último y el primero, ya que era la primera vez que demostrabais algo de interés por nosotras -
le reprochó Alice..
- Pero eso es porque erais odiosas, menuda adolescencia que nos disteis…- intervino Emmett.
- ¡Nosotras! - le contestó Rose asombrada…
- Ay mi madre…- musitó Bella viendo el cariz que volvía a tomar la conversación; tras su espalda,
oyó una suave risa proveniente de Edward…-, ya verás como acaba esto…
- Vamos Rose, reconócelo, erais unas brujas, antipáticas, y provocadoras…- le contestó Emmett..
- ¡Que nosotras qué! ...Vosotros, que erais unos patanes, unos indeseables, unos vividores y unos
mujeriegos que os creíais el ombligo del mundo…- le espetó ella.
- Ah no, tú no te metas, si que lo eras Edward, eras asquerosamente arrogante y prepotente con
esa sonrisa que…ahhhhhh….- le interrumpió Bella metiéndose en la discusión.
- Eso, eso, "somos los casanovas del campus" , ¿no era así como os hacíais llamar? - les reprochó
Alice…
- ¡Oh, Emmett! te pasaste, ¡Nosotras provocadoras! - le espetó Rose tomándolo del pelo..
- Tranquila , Rose, yo te ayudo - gritó Bella divertida corriendo tras Emmett para ayudar a su
hermana….
- Ah no, eso es desventaja - grito Edward corriendo tras ella y al igual que Emmett cogerla entre
los brazos…
- No Edward, no me tires,¡ Edwaaarrddddd! - gritó Bella antes de que, junto a los otros, caer al
agua entre los brazos de Edward…
- Déjalos cariño, si no fuera por sus discusiones, de donde nos íbamos a divertir - le contestó
Charlie arrugando sus ojos y sonriendo bajo el bigote de lo más divertido, brindando con su mejor
amigo, que con la misma diversión, se acomodaba para disfrutar de una nueva discusión entre sus
muchachos…
Y así era siempre; se amaban, sin duda alguna; sus familias seguían creciendo, y estaban más
unidos que nunca; pero así eran ellos, los Swan y los Cullen, los Cullen y los Swan... Una entrañable
familia donde las discusiones, los reproches, las reconciliaciones, los juegos y sobretodo... el amor,
nunca faltaba; y que nunca acabase, porque sino, dejarían de ser ellos…
Author: saraes