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Prologo

En Washington existe un pueblito llamado Forks nuestra historia se centra ahí. En el pueblo
hay dos familias adineradas y respetadas a las cuales la apariencia es sumamente importante,
el que dirán es la base de las decisiones, los Cullen y los Swan, nunca pensaron en tener que
enfrentarse a lo que la vida les deparó. Pero me estoy adelantando, es importante presentar a
estas distinguidas familias empezaré con los Cullen, el Dr. Carlisle y su encantadora esposa
Esme, un matrimonio ejemplar el amor es la base de esa familia. Los dos retoños de la pareja:
Alice de 17 años, una chica pequeña de cabello negro corto con las puntas apuntando para
todos lados, cariñosa y obsesionada con las compras y Edward de 18, alto de cabello cobrizo,
ojos color esmeralda, facciones perfectas, características que aprovechaba muy bien. Los
Swan. El hombre de negocios Charlie y su esposa Renne, un matrimonio complicado y poco
amoroso, sus hijos Emmett de 19 años, era un muchacho alto y muy fuerte, cabellos negro
rizado, se portaba como niño pero era muy protector con su hermana Bella de 17, era una
muchacha de cabello castaño oscuro, piel blanca, ojos color chocolate timida y dependiente de
su hermano. El amor en esta familia solo se demuestra entre los hermanos, rara vez los padres
son afectuosos. Renne es la que decide y Charlie es el que paga cualquier capricho de su
esposa. Los jóvenes de ambas familias van juntos al instituto de Forks y coinciden en la
mayoría de los eventos sociales, sin embargo, se conocen muy poco. Bella y Alice se saludan
cordialmente, pero nada mas, Emmett no soporta al mujeriego de Edward, y este ultimo ve a
Bella como poca cosa. Realmente sus vidas no estaban unidas hasta que los acontecimientos
de esa fiesta provocaron una unión obligatoria.

Capitulo 1. La fiesta y sus consecuencias. Todo el instituto estaba presente en la fiesta de


cumpleaños de Mike Newton, la bebida, la música y toda la casa estaba a disposición, no
adultos y no reglas, (como si las reglas fueran algún problema para los adolescentes, ja) Mike
Newton, era el ex novio de Bella, un patán que no se dignó a terminar con ella de buena
manera, simplemente dejó que esa noche la sensible y frágil Isabella lo viera metiéndole mano
a Jessica Stanley, por fortuna para Mike, Emmett no asistió a la fiesta, sino su rostro de niño
con cabello rubio, hubiera sido destrozado por las enormes manos del hermano oso de Bella. -
Bella, ya has tomado mucho… por favor, llamaré a Jasper para que te lleve a casa- dijo una
Alice muy preocupada. Jasper Hale, muchacho de 18 años, alto rubio de ojos azules, musculoso
y carismático era el amigo y guarda espaldas de Edward. Era ridículo tener un guardaespaldas
en un pueblo tan pequeño, pero la mayoría de las jovencitas del pueblo tenían hermanos y/o
primos que podrían hacerle daño a su hermoso rostro. -No… eshtoy bien… voy a bailarr- dijo
una muy borracha Bella. Se tambaleó hacia la pista de baile, y comenzó a moverse
sensualmente con cualquiera que se dejara, Bella se veía hermosa, trabajo de Alice que al verla
llegar a la fiesta vestida bastante inapropiada, se apiadó de ella y la arregló un poco dejándola
muy hermosa, y acordaron permanecer juntas en la fiesta hasta que Bella vio a Mike y Jessica y
de se puso a tomar. La mayoría de los chicos bailaban gustosos con ella pero siempre llegaba o
la novia o la prima o la hermana y los separaban de la dolida y borracha Bella. Bella bailaba
sola cuando un cuerpo se pegó a su espalda, a ella no le importó y siguió bailando
provocativamente, frotando sus caderas en las de ese joven que ni siquiera había visto, solo
miraba a Mike quien la miraba embobado, lamentando lo que acababa de perder. Bella siguió
bebiendo y bailando con ese chico que, cuando la giró para que lo viera, lo reconoció de
inmediato no había mujer en ese pueblo que no la estuviera envidiando en ese momento, y
eso le encantó por lo que a pesar del cierto rechazo que sentía por él, siguió bailando. Tres
horas después. -¡BELLA!- un muy preocupado Emmett gritó al entrar a la casa casi vacía de los
Newton -¡¿Dónde estas Bella?!- El grandulón se lamentaba haberla dejado ir sola y después de
que se enteró de lo sucedido con el idiota de Mike se distrajo un poco para romperle la nariz al
rubio, ahora buscaba a Bella por la casa, Alice le había dicho que no la había visto irse, Emmett
no sabía si preocuparse más o sentirse aliviado. Subió al segundo piso y rezando por no
encontrarla en ninguna de las habitaciones abrió cada puerta y la cerraba suspirando aliviado,
cuando llegó a la última puerta, suspiró "que no esté ahí y si está que esté sola" suplicó
mentalmente. Abrió la puerta y su mayor temor se cumplió. Bella estaba acostada en la cama
boca abajo la sabana solo cubría sus nalgas, obviamente estaba desnuda y a su lado había un
joven a quien no podía verle la cara ya que le daba la espalda -¡BELLA!- grito un decepcionado
Emmett.

Bella se despertó sobre saltada y se agarró la cabeza haciendo un gesto de dolor, miró para
todos lados y cuando vio al joven a su lado se sentó rápidamente tapándose con la sabana y
giró al joven para verle la cara. -¡CULLEN!... ¿Qué haces aquí?- su tono era entre confusión y
miedo. Eso fue suficiente para Emmett, al ver a su hermana tan confundida entendió que el
niño de papi Edward Cullen se había aprovechado de su hermanita, la furia lo cegó y se
abalanzó sobre el adormilado Edward quien un puñetazo en la cara lo despertó por completo. -
¡JASPER!- logró gritar antes de recibir otro puño. Bella se había salido de la cama y lloraba en
un rincón de la habitacion viendo como su hermano descargaba su furia. Ella no entendía
nada, bueno si sabía lo que había pasado pero no lo recordaba y eso la hacia llorar más. Jasper
llegó lo más rápido que pudo y le quitó a Emmett de encima. -¡DEFIENDETE TU SÓLO…
MALDITO HIJO DE PUTA!- gritaba Emmett forcejando con Jasper que aunque no era tan
musculoso como Emmett, tenia técnicas para inmovilizar. –TE CREES MUY HOMBRE PARA
METERTE CON MI HERMANA… PERO CORRES COMO NIÑA PARA NO ENFRENTARTE A MI-
Emmett estaba muy furioso. -¿Tu hermana?- dijo Edward rascándose la cabeza, escuchó el
llanto de Bella y la miró, su cara fue de sorpresa a incredibilidad -¿Yo… me acosté con ella?-
preguntó de forma despectiva señalándola. Eso enfureció más a Emmett y Bella se sintió una
cucaracha, Jasper negó con la cabeza y soltó a Emmett sabiendo que su jefe necesitaba su
merecido. Emmett no lo pensó dos veces y logró darle otro par de buenos puños antes de que
Jasper volviera a separarlo y lo sacara de cuarto. Rápidamente, Jasper tomó la ropa de Bella y
con delicadeza la ayudó a levantarse y llevarla al baño del pasillo para que se cambiara. El
camino a casa de los Swan fue en total silencio, el rosto de Bella estaba humedecido por las
lágrimas tanto por no recordar lo sucedió pero sobre todo por la expresión de decepción de su
hermano. -Emmy… yo… no se- intentó disculparse Bella pero el nudo en la garganta no la dejó.
-No pasó nada Bella, vamos a olvidarlo, imagino que no te acuerdas de nada- Aunque todavía
estaba enojado intentó sonar tierno. Bella negó con la cabeza. –Si no te acuerdas vamos a
hacer como que nunca pasó- ella asintió. Mientras tanto en camino a casa de los Cullen a
Jasper no le fue tan bien con Edward. -¿Qué no se supone que te pago para que esto no me
pase?- dijo Edward mirándose al espejo. Tenía el labio y una ceja partida además de que un ojo
se le estaba hinchando. -Con lo ultimo que dijiste, el tipo se me soltó- mintió – no debiste decir
eso. -¿Decir qué?- -Nada, olvídalo- dijo Jasper torciendo los ojos y negando con la cabeza.
"Este niño si que necesita un poco de realidad en su vida, no le vendría nada mal una lección"
pensó Jasper Los días pasaron y en el instituto aparentemente nadie se enteró de lo sucedido,
Edward y Bella actuaban igual que siempre, ignorándose. Lo único que cambió fue la relación
con Alice y con Jasper quien a pesar de ser empleado de los Cullen asistía a la misma escuela
aunque en último año. Bella y Emmett se hicieron amigo de ellos. Todo era como siempre
hasta que un mes y medio después. -¡NOOO!- el gritó de Bella hizo correr a Emmett hasta su
habitación, la encontró de rodillas en el piso llorando sosteniendo algo en su mano que
Emmett ignoró, solo corrió y abrazó a su hermana -¿Qué pasa?- dijo preocupado -¿Qué voy a
hacer Emmy?- Bella lloraba -No entiendo… ¿Qué pasa?- la miró por todos lados para buscar
alguna herida, pero cuando vio la cosa en su mano, deseó que estuviera herida en lugar de
eso. Bella sostenía una prueba de embarazo que mostraba una cara sonriente. –Tranquila
Bella, todo estará bien- sonó mas seguro de lo que se sentía.

-Un bebé Emmy… esto no puede estar pasando- ella continuó llorando en el pecho de su
hermano, mientras Emmett pensaba en que hacer, ahora él tenía que tomar decisiones, sus
padres, como siempre, no estaban en casa y sabía que de ellos Bella solo recibiría reproches y
malos tratos, y eso él no lo permitiría. Cuando Bella se quedó dormida la acostó en su cama y
llamó a Alice para que la acompañara, cuando la pequeña duende llegó, él no le contó pero
ella supo por su expresión que no era nada bueno. Emmett fue al trabajo de su padre y le
informó lo sucedido, como él lo esperaba, su padre llamó de todas las formas despectivas
posibles a su hermana y después telefoneó a su esposa para informarle, Emmett pudo
escuchar más palabras impropias de una dama, como se llamaba así misma su madre, después
escuchó una palabra que lo aterró, eso si no se lo esperaba. "¿Desheredar? Es su hija con un
demonio" pensó Emmet furioso y dolido. Supo que su hermana no obtendría apoyo de ellos.
Como zombi salió de la oficina de su padre, escuchó una voz femenina saludándolo pero él
solo levantó la mano en forma de saludo pero no miró de donde provenía ese saludo. Iba de
regreso a su casa, pensando en todo lo que su hermana sufriría y le pareció injusto, dio un
volantazo y se dirigió al otro extremo del pueblo. Llegó a una enorme mansión, respiró
profundo y se convenció a si mismo de no ser violento, cosa difícil para el humor que tenía en
esos momentos, bajó del carro y se dirigió a la puerta, llamó y cuando le abrieron la puerta
todo su autocontrol desapareció. Un muy sonriente y despreocupado Edward le abrió, cuando
miró al grandulón su sonrisa desapareció al igual que su recta nariz, Emmett no soportó ver el
rostro del imbécil que desgració la vida de su hermana así que le fracturó la nariz con un
puñetazo. Aunque Jasper disfrutó ver a su insensible patrón sangrando por la nariz se
interpuso entre él y Emmett. -Si mi hermana va a sufrir por cargar a tu hijo… tu te harás
responsable- soltó Emmett dejando a todos estupefactos. -¿Qué estas diciendo muchacho?-
dijo Esme, cuando Emmett la miró se tranquilizó un poco ella lo miraba de una forma que su
madre nunca lo había hecho. -Siento venir de esta forma, pero no me parece justo que mi
hermana cargué sola con el problema- le dijo respetuosamente -¿Quién me asegura que es
mío?- dijo Edward con la cabeza hacia atrás sosteniendo un papel en su nariz para detener la
hemorragia. Al escuchar eso Emmet casi se le hecha encima de nuevo si no es por la mano de
Esme que sostenía su brazo. -¡CALLATE!- gritó Carlisle –algún día tus locuras te traerían
consecuencias. -Yo solo digo que no me acuerdo de nada, bien podía ya haber estado
embarazada y solo me quieren culpar por el milagrito- dijo Edward -Mira pedazo de idiota,
será mejor que te calles sino me quitaré de en medio y yo mismo ayudaré a Emmett a partirte
tu estúpida cara- dijo Jasper entre dientes dejando a Emmett y a la familia Cullen helada. -
¿Jasper?- dijo Carlisle -Lo siento Carlisle, pero yo conozco a Bella y sé que ella jamás se hubiera
acostado con Edward si no hubiera sido por lo borracha que estaba y estoy seguro que Edward
no estaba tan borracho como para no acordarse de lo sucedido- explicó -¡ERES UN MALDITO
TRAIDOR!- gritó Edward -¡BASTA!- gritó Carlisle –primero tenemos que asegurarnos que ella si
esta embarazada- dijo fulminando a Edward con la mirada, suspiró y miró a Emmett -
Muchacho, ¿podrías llevar a tu hermana al hospital en una hora?, nos encontraremos ahí- dijo
tranquilo. Emmett asintió y salió de la casa. Mientras en la casa de Belle ella lloraba en los
brazos de Alice. -¿Voy a ser tía?- susurró Alice para si misma reprimiendo la emoción que
sentía, su amiga estaba destrozada y sabía que a su hermano eso no sería nada bueno y por lo
que Emmett y Bella le habían contado de sus padres ellos tampoco la pasarían bien. -Alice,
¿qué hago?- susurró Bella cuando dejó de llorar -No lo sé, sabes que tienes varias opciones…
pero piénsalo muy bien, no me gustaría que hicieras algo que…- no terminó de decir, ella no
debía influir en la decisión.

-No Alice yo jamás acabaría con la vida de un ser indefenso- dijo Bella con una seguridad que a
ella misma impresionó. -¿Lo tendrás?- dijo Alice con una sonrisa. Bella asintió y su mano voló a
su vientre. –yo te ayudaré, te lo prometo- dijo y puso su mano sobre la mano que Bella tenía
en su vientre. Emmett llegó y les informó lo sucedido, Bella no se sorprendió por lo de sus
padres, en realidad no le importó. Pero al igual que Alice se enfureció con lo que Edward había
dicho y si hasta ese entonces no lo soportaba ahora lo odiaba. Se encontraron con Carlisle en
el hospital y ahí comprobaron lo que ya sabían. Bella tenia seis semanas de embarazo y
Edward no podía decir nada todos sabían exactamente el día de la fiesta de Mike y las fechas
concordaban. Bella y Edward serían padres. -Bien, entonces yo te daré el dinero para que
acabes con el problema- dijo Edward. -¡Qué demonios!...- Bella no podía creerlo y se enfureció
-si piensas que yo voy a ser una asesina para que el niño mimado tenga una vida tranquila,
estas muy equivocado Edward Cullen- dijo su nombre como si fuera una palabrota. -No puedo
creer que hayas dicho eso, yo no te eduqué así- dijo un Carlisle decepcionado. -Eres el rey de
los cabrones- dijo Alice casi escupiéndole en la cara, nunca había estado tan decepcionada de
su hermano. -Enserio hombre, quieres que te partan la cara otra vez ¿verdad?- dijo Jasper
sosteniendo a un Emmett que bufaba y forcejaba para alcanzar al imbécil. -Mira Edward, yo no
te estoy pidiendo nada, yo voy a tener a mi hijo con tu apoyo o sin el, solo que tienes que
decidir, si me dejas sola con esto ahora jamás conocerás a tu hijo- Bella hablaba con una
seguridad que nunca antes había mostrado, el saber que alguien dependía de su fortaleza la
hacia sentir bien, asustada pero fuerte ella defendería con uñas y dientes a su bebé. Edward
abrió la boca pero su madre lo detuvo. -Piénsalo bien, ahora estas asustado, pero si tomas una
decisión ahora te aseguró que toda tu vida lo lamentaras- Edward asintió. Esme sabía que su
hijo pensaba dejar sola a Bella pero también sabía que su hijo deseaba tener hijos en un futuro
y si no conocía a este seria desdichado toda su vida. -Bella- llamó Carlisle –debemos hablar con
tus padres. Los Swan asintieron pero se sintieron aterrados.

Capitulo 2. Reunión y decisiones.


Emmett fue el encargado de informar a sus padres sobre la reunión son embargo
para sus padres siempre
había algo mas importante que el futuro de su hija y nieto, Emmett estaba
decepcionado y enfurecido con sus
padres y sumamente avergonzado con los Cullen quienes se estaban portando muy
bien con su hermana.
Ante todos Edward aparentaba que nada había pasado pero en su interior estaba
aterrado, confundido,
enojado y avergonzado, su padre no le dirigía la palabra y solo lo miraba
decepcionado, no era la primera vez
que Edward se metía en problemas pero nunca antes de esa magnitud. Se sentía
traicionado por su hermana
y por Jasper, que según él, se habían aleado con los Swan y a él lo habían
abandonado.
-Se que estás pensando en lo que crees que te hicieron- dijo Esme sentándose a un
lado de su hijo que estaba
pensativo en el jardín.
-Se supone que ella es mi hermana y el mi amigo… deberían de estar aquí,
apoyándome- se quejó
-Hijo estas perdiendo el tiempo pensando en eso, ellos apoyan a la que mas los
necesita y en este cado es ella
quien ya tomo una decisión, y debo decir que la admiro por eso- Edward bufó -¿tu
ya decidiste?- negó con la
cabeza.
-No se que hacer mamá, si digo que no estaré con el bebé, mi padre me aborrecerá
y si acepto mi vida se
acabará- dijo abrazando a su madre.
-No puedo decirte que hacer, solo te aconsejo que veas todos los pros y los contras
de tu decisión, por mi
parte no te reprocharé la decisión que tomes pero yo voy a estar con mi nieto al
igual que tu padre… medítalo
hijo, ahora si tu decisión afectara considerablemente tu futuro- le dio un beso en la
frente y se fue.
Edward nunca había tenido que tomar decisiones de esa magnitud, el era un niño
mimado que todo obtenía
fácilmente, dinero, mujeres y amigos, ni siquiera se había puesto a pensar en la
universidad. En ese momento
deseaba que la desafición que tenía que tomar tuviera que ver con a que
universidad iría.
Después de una semana de insistir Emmett logró que sus padres le dedicaran unas
horas de su preciado
tiempo al problema de Bella. Los Swan se reunieron con los Cullen es su mansión.
Después de una fría
presentación y un silencio incomodo Renne tomó la pablabra.
-Matrimonio- fue lo único que dijo y Emmett, Bella y Edward quien estaba en lo alto
de la escalera, saltaron en
quejas.
-Por dios mamá, eso es tan anticuado- dijo Emmett
-Yo no me voy a casar con esa…- Edward iba a ofender a Bella pero se quedó
callado cuando vio la mirada de
Emmett y de Carlisle, y sobre todo porque Jasper le puso una mano en el hombro y
lo obligó a que se sentara en el escalón.
-Señora, me parece que eso es algo drástico, ahora ya no es necesario que los
chicos se casen- dijo un
calmado Carlisle
-Lo siento doctor, esa es la condición o Isabella y su hijo se casa, o nos la llevamos
de aquí, la encerramos en
un convento y cuando de a luz regalamos al bastardo- dijo Charlie
¿Bastardo? Pensó Edward y algo en su interior se removió.
-No vuelvas a llamar a mi hijo así- dijo Bella apuntando a su padre con el dedo
índice, ella jamás le había
hablado así.
-Mira niña, eso será tu hijo si no te casas y ni yo ni tu padre vamos a permitir las
habladurías de la gente- dijo
su madre mirándola fijamente.
-Wow… ya salió su gran preocupación- dijo Emmet agitando los brazos –"nosotros
los Swan jamás seremos un
motivo para las habladurías de la gente"- dijo imitando a su madre. Sus padres lo
fulminaron con la mirada,
Bella le tomó la mano y lo miró suplicante, Emmett se calmó por su hermana.
-Mamá- dijo Bella intentando sonar tranquila –no soy la primera ni la ultima madre
soltera…
-¡Jamas!... ya esta decidido, o te casas o te vas al convento- dijo su madre
interrumpiéndola.
-¡¡No lo haré!!- gritó Bella levantándose de golpe.
-Lo tienes que hacer jovencita, eres menor de edad y nosotros decidimos por ti-
dijo su padre levantándose
del sillón para encarar a su hija.
-No me casaré- dijo decidida mirando a su padre a los ojos.
-Entonces, te vas al convento, das a luz y la cosa será regalada- dijo su padre con
frialdad. Dejando a todos
helados –tal vez no llegues a dar a luz, con lo torpe que eres una mala caída y la
cosa se muere- dijo mas
para si mismo pero todos lo escucharon.
Nadie podía creer esas palabras, cómo un padre podría decirle eso a su hija, Bella y
Alice no pudieron resistir
las lágrimas, el silencio inundó la casa. Carlisle y Esme estaban helados y molestos,
Emmett y Jasper estaban
furiosos y Edward estaba pasando por una revelación.
¿Cosa?... ¿le dijo cosa a mi hijo?... ¿mi hijo?... es mi hijo… sí, lo es… y no lo quiero
perder la decisión fue
tomada.
-Mi hijo- susurró, solo Jasper lo escuchó y sonrió a medias. Edward se levantó de
golpe, haciendo que todos lo
miraran y con toda la seguridad que sentía en ese momento dijo –nos casaremos-
A Emmett, Bella y Alice se les desencajó la mandíbula, Carlisle asintió satisfecho,
Esme le sonrió, Jasper le
demostró su aprobación dándole un apretón en el hombro y Renne y Charlie
sonrieron de una manera
calculadora.
-Bien, la boda será en dos semanas- dijo Renne. Tomó a su esposo de la mano y
salieron de la casa.
Bella se quedó viendo a la nada y acariciando su vientre por un largo rato, no
entendía lo que acababa de
pasar, ¿Había escuchado bien… Edward dijo que se casarían?
-Por primera vez te portas como un hombre- dijo Jasper solo para Edward
Edward solo se encogió de hombros, se sentía bien al haber logrado tomar una
decisión madura, además no
permitiría que esa torpe mujer pusiera en peligro la vida de su hijo y mucho menos
que sus padres lo
regalaran como una cosa. Se sintió muy enojado tan solo con pensar en esas
posibilidades.
-¡¿Dos semanas?!- gritó Alices después de una largo silencio, todos la miraron con
el ceño fruncido -¿Cómo
esperan que organice una gran boda en tan poco tiempo?
-¡No, Alice!- gritó Edward –solo estaremos nosotros, sus padres- dijo señalando a
Emmett y Bella –estos no es
un matrimonio normal no hay por que celebrar.
-¡Edward!- Esme lo reprendió
-No Esme, Edward tiene razón… nosotros solo seremos un matrimonio ante los
demás- dijo Bella –Edward
gracias por…- dijo mirándolo pero él extendió su mano para detenerla.
-No lo hago por ti, no voy a permitir que tu torpeza ponga en peligro a mi hijo,
estará mas seguro si te mantengo vigilada… tu y tus padres son un peligro para mi
hijo- dijo con frialdad, y enfatizando en la palabra mi.
Bella se sintió ofendida y sus ojos se llenaron de lágrimas, pero se resistió a
dejarlas salir.
-¿Cómo te atreves?- dijo Emmett entre dientes.
-Edward Anthony Cullen, si no vas a decir nada bueno mejor quédate callado- dijo
Alice muy molesta. Todos
miraban a Edward negando con la cabeza.
-Das un paso hacia adelante y retrocedes tres- le susurró Jasper desepcionado
-Cierra la boca- dijo Edward entre dientes y se encaminó a su habitación.
La decisión estaba tomada, Bella y Edward se casarían, ninguno de los dos quería
una gran boda, solo se
casarían por el civil y no habría celebración, Alice se encargaría de todo, ella se
ofreció sabiendo que ni su
hermano ni Bella harían un buen trabajo.
Las vacaciones de verano empezarían en tres semanas por lo que solo tenían que
fingir en el instituto una
semana después de la boda que nada pasaba y después de eso Bella se iría a vivir
a la casa de los Cullen,
Bella pediría un año de permiso por obvias razones. Emmett se resistía a tener
lejos a su hermanita pero no
podía hacer mucho sin embargo, se sentía tranquilo porque Alice y Jasper estarían
con ella y sabía que Carlisle
y Esme la cuidarían muy bien.

Capitulo 3. Tan solo dos semanas


Bella trataba de asimilar todo lo que su vida había cambiado en una semana y lo
mucho más que cambiaría en
dos semanas cuando dejaría de ser Isabella Swan para convertirse en Bella Cullen,
ella no era tonta y no se
hacia falsas ilusiones sobre su próximo matrimonio, de lo único que estaba segura
sobre eso era que sería un
verdadero infierno para ella y para Edward, tal ve hubiera sido mas llevadero si por
lo menos se agradaran,
pero ni a eso llegaban. Mientras pensaba en lo aterrador que sería su vida, Bella
estaba acostada en su cama
acariciándose el vientre inconscientemente.
-¿Cómo estas?- dijo Emmett acostándose a lado de ella
-No estoy segura- contestó sin dejar de mirar su mano que acariciaba su vientre –
él no tiene nada de culpa y
será él que mas sufra- dijo con mucha tristeza
-Es un bebé amado, no solo por ti, yo también lo quiero- dijo poniendo la mano
sobre la de su hermana
-¿En verdad Emmy?- dijo mirando a su hermana
-Claro, enana, tal vez no llegó de la manera correcta, pero es tu hijo y mi sobrino
consentido… además estoy
seguro que Alice y Jasper también lo quieres- dijo sonriendo
-Carlisle y Esme también- dijo ella sonriendo hacia su vientre todavía plano.
-Lo ves, él no sufrirá, tiene mucha gente que lo quiere- dijo Emmett abrazando a su
hermana
-Emmett… ¿tu crees que su padre lo quiera?- preguntó mirando los ojos de su
hermano, aunque sabía que él
no le mentiría le gustaba mirar esos ojos llenos de sinceridad.
-Creo que sí… aunque desprecio a ese pedazo de basura, debo admitir que cuando
llamó suyo al bebé, se notó
que en realidad lo quiere-
-Pero no quiere a la madre y ella no lo quiere a él… mi pobre bebé nunca tendrá
una familia normal- dijo
derramando una lagrima.
-Tal vez no tendrá una familia donde sus padres se amen, pero tendrá un tío que
ama a su mamá con todo su
corazón- dijo y le dio un beso en la frente.
-Te quiero Emmy, no sé que haría sin ti-
-No hermana, yo no sabría que hacer sin ti, bueno ahora no sabría que hacer sin
ustedes- concluyó abrazando
a su hermana con su característico abrazo de oso.
En el instituto Edward actuaba como de costumbre se juntaba con sus "amigos",
bromeaba y continuaba
coqueteando con cualquiera que tuviera senos y vagina (ok, eso sonó feo pero así
era Edward), a pesar de que
intentaba que todo siguiera igual por lo menos hasta que salieran de vacaciones,
Edward constantemente
miraba a Bella y en repetidas ocasiones hacia ademan de levantarse de su silla
cuando ella tropezaba o
cometía alguna de sus características torpezas, pero él solo miraba el vientre de
ella rogando por que su bebé
estuviera bien.
Maldita sea Bella, quédate sentada… está mujer va a terminar haciéndole daño a mi
hijo pensó cuando Bella
caminó hacia el bote de basura y se tropezó con… nada.

Edward no solo miraba a Bella también miraba a su hermana y a Jasper quienes


habían dejado de sentarse en
la misma mesa que él para sentarse con los Swan y sus amigos, a pesar de que
Edward estaba rodeado por
muchos "amigos" se sentía solo y extrañaba los regaños de Alice y Jasper, varias
veces estuvo tentado de ir a
hablar con ellos pero la sola idea de acercarse a Bella y no poder gritarle que dejara
de poner en peligro a su
bebé sin recibir un puñetazo por parte de Emmett y probablemente de Jasper, lo
desanimaba de sus
intenciones de acercarse.
Bella había descubierto varias veces que Edward la miraba, bueno no precisamente
a ella, la mirada de
Edward era siempre sobre su vientre y siempre muy intensa como si quisiera ver a
través de su piel, que el
padre de su hijo la mirara la hacia mas torpe de lo normal varias veces se tropezó y
tiró cosas.
Emmett, si antes era el protector de Bella, ahora se había convertido en su sombra,
iba con ella a todos lados,
la esperaba fuera de su salón y del baño, mantenía mucha atención a cualquier
chisme por si acaso alguien
hablaba sobre su hermana. Emmett debería estar en el mismo año que Jasper pero
este decidió perder un año
para poder estar con su hermana, graduarse juntos e ir a la misma universidad,
solo se tenían el uno al otro,
si Bella era dependiente de él, Emmett no veía su existencia sin ella. Cuando veía a
Bella acariciando su
vientre y sonriendo, no podía evitar sentirse celoso, ahora ella tenía otra persona
por la que no podría vivir y
se sentía un poco reemplazado.
Alice estaba feliz y atareada, siempre le habían gustado los niños y sabía que su
sobrino calmaría las locuras
de su hermano además de que haría feliz a sus padres. El tema de la boda la tenía
mas acelerada que de
costumbre, por lo que Jasper le pidió a su hermana gemela que ayudara a la pobre
duende que parecía que
estaba a punto de estallar por el estrés.
Rosalie Hale, es una hermosa mujer rubia de ojos azules con un cuerpo
espectacular, ella dejó la escuela para
convertirse en actriz y modelo, lo ultimo era a lo que se dedicaba en esos
momentos, ella y Alice habían sido
amigas desde niñas y compartían la misma locura por las compras y la moda, ella
sería la prefecta aleada para
arreglar una boda en dos semanas. Alice le había contado la historia a Rose y ella
estaba de lado de Bella
como todos, estaba ansiosa por conocerla pero por una razón o por otra no podría
hacerlo hasta la "feliz boda"
(nótese el sarcasmo)
Jasper por su lado, estaba tranquilo, él y Esme eran los únicos que sabían el amor
que Edward sentía por su
bebé y estaba seguro que a la larga él y Bella se llevarían mejor, no metería las
manos al fuego asegurando
que se enamorarían, pero tal vez llegaran a verse como amigos. Y estaba muy feliz
por tener a su hermana
cerca, quien le había asegurado que no tendría que irse por algún trabajo hasta
después de las vacaciones.
Carlisle y Esme estaban ansiosos por la llegada de su nieto, ellos al igual que Alice
tenían mucha esperanza en
que el bebé haría cambiar a Edward, sin embargo, temían que Bella no fuera feliz y
terminara llevándose al
pequeño, y siendo sinceros no la culparían, Edward había sido cruel con ella y eso
nadie lo aguantaría mucho
tiempo.
Renne y Charlie… humm… bueno, ellos solo se habían comprado un atuendo para la
boda y seguían sin hablar
con sus hijos… lindos padres ¿no?

Capitulo 4. La Boda
Bella estaba en su habitación, frente al espejo de cuerpo completo, su mano su
vientre inconscientemente,
Alice le había puesto un vestido color hueso que se ajustaba perfectamente a las
curvas de su cuerpo,
mostraba sus pantorrillas, su cabello caía en ligeras ondas sobre su espalda, su
maquillaje era ligero pero la
hacía ver muy diferente. Si no fuera que la imagen en el espejo acariciaba su
vientre igual que ella, juraría
que estaba viendo a otra mujer, una más hermosa.
-¡Wow!, estas… preciosa- dijo Emmett entrando a la habitación
Bella solo suspiró.
-¿Estas lista?- preguntó poniendo sus enormes manos sobre los hombros de su
hermana.
Bella lo miró a través del espejo, forzó una sonrisa, que salió como una mueca,
asintió
-Lo haré por ti- dijo Bella, mirando su vientre, suspiró de nuevo y se giró hacia su
hermano.
-Vamos- dijo y ambos se dirigieron, hacia la nueva vida de Bella.
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Edward estaba en su habitación recostado en el sillón mirando el techo, llevaba un
pantalón de vestir negro y
una camisa verde que resaltaba el color de sus ojos, los tres primeros botones
estaban desabotonados y su
cabello cobrizo, como siempre despeinado. Aun con esa expresión de melancolía, se
veía hermoso.
El joven recordaba los momentos de diversión que había tenido antes que todo eso
pasara, las fiestas, el
instituto, las pocas responsabilidades, las mujeres, sobre todo las mujeres. Todos
esos pensamientos eran
para evitar pensar que su vida estaba a punto de transformarse, no soportaba
pensar que tendría que ver a
Bella todos los días y que su vida sería muy aburrida, no mas fiestas, su padre le
dijo que se tendría que
comportar como un verdadero padre y esposo, trabajaría y él se encargaría de los
que Bella y el bebé
necesitaran. Para Edward no era problema encargarse de lo necesario para su hijo,
pero no entendía porque
también encargarse de Bella.
"Ella será tu esposa y como tal debes respetarla, nada de mujeres" fue lo que
Carlisle le dijo y fue lo que mas
le aterró, a partir de esa tarde él viviría en abstinencia, porque no estaba dispuesto
a cumplir como esposo de
esa manera, le causaba escalofríos pensar en volver a acostarse con ella. Todavía
no podía creer que la
hubiera deseado el día de la fiesta, porque aunque él no lo quisiera admitir, la
deseó desde que la vio salir del
baño acompañada por Alice, Bella se veía hermosa y cuando la vio bailar, no pudo
resistir no estar cerca de
ella, pero eso él jamás lo confesaría.
Jasper estaba recargado en una de las paredes, observándolo, sabía que su amigo
y jefe pasaba por un
momento que la mayoría de los hombres pasan un momento como ese, pero que
para Edward era más difícil.
-Es la mejor decisión que has podido tomar- dijo Jasper

-¿Y por qué me siento como si estuviera a punto de entrar a la cárcel?- dijo Edward
sin despegar la mirada del
techo
Jasper se encogió de hombros –Creo que la mayoría de los hombres que están a
punto de casarse pasan por
ese sentimiento-
-Sí, pero por lo menos ello tienen el consuelo de que estarán con la mujer que
aman, en cambio yo…- negó
con la cabeza
-¡Vamos hombre!, tendrás un hijo y si te dieras la oportunidad de conocer a Bella,
veras lo maravillosa que esdijo
Jasper acercándose a su deprimido amigo
-Eso no pasará, ella solo es… una cuna- dijo Edward con frialdad
-¡No vuelvas a decir eso!- gritó Alice entrando a la habitación. Edward la miró con
los ojos muy abiertos, ella
lo fulminaba con la mirada amenazándolo con el puño, Jasper alcanzó a detenerla.
–ERES UN IDIOTA EDWARD
CULLEN- dijo saliendo de la habitación azotando la puerta a su espalda.
-Enserio hombre, quieres que te maten ¿verdad?- dijo Jasper viéndolo con una ceja
elevada.
-Yo soy su hermano, ¿por qué no me defiende a mi de esa manera?- dijo Edward
escondiendo su cara entre
las manos
-Por la única razón que tu eres el que habla de esa manera, Bella, quien tendría
muchas razones para
despotricar contra ti, no lo hace, es mas, evita que Alice o Emmett hablen mal de
ti- dijo el guardaespaldas
poniendo una mano en el hombro de Edward
-¿Enserio?... ¿Por qué ella haría eso?- dijo Edward mirando a Jasper con el ceño
fruncido.
-Ella no es lo que tú piensas-
-¡VAMONOS IDIOTA!- gritó Alice – no voy a permitir que dejes esperando a Bella.
El idiota, digo Edward bufó y pensó en lo mucho que extrañaba a su hermana,
quien desde que se enteró que
sería tía, comenzó a ignorarlo, rara vez le dirigía la palabra. Edward recordaba los
cariños de Alice, sus
regaños cuando lo veía regresar de una noche con alguna de sus conquistas,
también anhelaba las peleas
absurdas y las bromas entre ellos, pero todo ese cariño, ahora Alice se lo dedicaba
solo a Bella. Eso solo hacía
que Edward despreciara más a Bella.
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Los Cullen y los Hale estaban en el registro civil, Carlisle y Esme hablaban con el
juez, Jasper y Rosalie
observaban a los hermanos Cullen, Alice caminaba de un lado a otro con el celular
en la mano, cada dos
minutos marcaba al numero de Bella, pero siempre sonaba ocupado, Edward estaba
sentado con los codos en
las rodillas, la cabeza gacha y paresia que se quería destrozar las manos de lo tanto
que se las estrujaba.
Los Swan tenían media hora de retraso. A los primeros diez minutos, Edward se
sintió esperanzado con la idea
de que Bella no llegaría y él no tendría que casarse; a los 20 minutos de espera,
Edward recordó la razón por
la que tenía que casarse y los nervios comenzaron a apoderarse de él.
¿Sus papás se los habrán llevado?, ¿No conoceré a mi hijo?... ¡maldición ¿dónde
demonios están?! Pensaba
aterrado.
Estaba tan alterado que comenzó a gritarle a Alice para que localizara a los Swan,
Esme logró calmarlo con su
característico tono maternal. Ahora, después de treinta minutos de espera, Edward
trataba de controlar sus
nervios apretándose las manos con fuerza ya que casi se fractura el puente de la
nariz con el dedo índice y el
pulgar de tan fuerte que lo apretaba.
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Mientras tanto.
Bella y Emmett estaban en la oficina de su padre, esperando a que él y su mamá,
salieran de hablar con su
abogado, Bella marcaba cada dos minutos al celular de Alice pero siempre la línea
estaba ocupada, ella estaba
muy nerviosa, temía que Edward se enfadaría por que lo estuviera haciendo
esperar, y decidiría no casarse, lo
que significaría que ella y su bebé irían a parar a un convento y su hijo sería dado
en adopción. Emmett tenía
la oreja pegada a la puerta de la oficina de su papá, ninguno de los dos sabía
porque sus padres necesitaban
hablar con un abogado.
-Vámonos Emmy, ya es tarde- dijo Bella a los diez minutos de haberse retrasado a
llegar al registro civil.

-No podemos, necesitas la firma de nuestros padres para poder casarte, todavía
eres menor de edad- dijo
Emmett sin despegar la oreja de la puerta
-No querrá casarse- dijo Bella con un nudo en la garganta, con las dos manos en su
vientre. A ella no le
importaba casarse con Edward, ella prefería no hacerlo, pero haría lo que fuera
para proteger a su bebé.
A los veinte minutos de retraso, comenzó a ponerse histérica, le gritó a sus padres
que se apuraran; se estaba
hiperventilando cuando Emmett la tomó en brazos y la llevó a una silla para
sentarla en su regazo, le dibujó
círculos en la espalda con la palma de la mano y le tarareó una nana, poco a poco
se calmó, Emmett siempre
hacía eso cuando su hermana se alteraba.
A la media hora de retraso, sus padres salieron de la oficina muy sonrientes junto
con el abogado, quien fue el
único que los miró y les dedico una sonrisa. Bella y Emmett siguieron a sus padres
sin decir nada, pero les
parecía extraño que el abogado los siguiera en su auto hasta el registro civil.
Cuando llegaron Alice los esperaba en la entrada, rápidamente se dedicó a retocar
el maquillaje de Bella.
Emmett y sus padres entraron al registro civil para firmar la autorización para que
Bella se casara. Cuando
Bella entró, sus padres, Emmett y el abogado hablaban con los padres de Edward
quienes tenían una
expresión extraña, Jasper la saludó con un beso en la mejilla le dijo lo hermosa que
se veía y le presento a su
hermana Rose, Bella no prestaba mucha atención ya que esta solo estaba en
Edward, quien la miraba de una
manera que nunca antes lo había hecho.
Edward exhaló con alivio cuando vio entrar a los Swan, estaba a punto de ir a ver
porque sus padres tenían
esa expresión pero se detuvo cuando vio entrar a Bella, ella se veía hermosa y su
belleza se intensificó cuando
sus miradas se encontraron y sus mejillas se enrojecieron, por un segundo se dijo a
si mismo que ese
matrimonio no sería tan malo. Edward estuvo a punto de hacer algo que nunca
pensó dedicarle a ella, él le iba
a sonreír con sinceridad pero en eso…
-¡¿Toda la herencia de mi hijo?!- casi gritó Carlisle, pero era demasiado educado
para armar semejante
espectáculo. La mirada maravillada que Edward le dedicaba a Bella se transformó
en reproche y casi asesina.
-Sí, si el matrimonio no dura mínimo tres años, todo lo que le corresponde a
Edward pasará a manos de Belladijo
Charlie con una sonrisa triunfante.
-¡Jamás!- gritó Edward.
Bella no entendía nada, también había escuchado, pero no podía reacciona, la
mirada asesina que Edward le
mandaba la mantenía paralizada y por alguna razón se sentía muy dolida, ella
prefería mil veces las miradas
de desprecio que él siempre le dedicaba, que esa llena de odio.
Por la cabeza de Edward solo había una idea, él creía que Bella lo había planeado
todo, creía que lo había
engatusado para que él se acostara con ella y poderle quitar todo su dinero. No
podía creer que estuvo a
punto de ser amable con ella, con esa bruja, que solo buscaba su dinero.
Emmett estaba furioso, nunca creyó que sus padres se atrevieran a eso, él al igual
que su hermana habían
pensado que el matrimonio solo durara hasta la mayoría de edad de Bella o un poco
menos, ya que al
momento de casarse sus padres perdían todos sus derechos sobre ella, pero al
parecer sus padres habían
analizado las cosas de una manera bastante maléfica.
Carlisle y Esme, por un momento pensaron lo mismo que Edward, pero al ver la
expresión de los hermanos
Swan, comprendieron que ellos no tenían nada que ver con eso, pero al igual que
ellos habían pensado en que
ese matrimonio solo durara unos meses, lo suficiente para que los viejos Swan no
pudieran hacerle daño a
Bella y a su nieto.
Charlie y René, estaban muy satisfechos, el negocio de la familia no iba bien por los
malos manejos de Charlie
gracias a los caprichos de René, y cuando se enteraron del embarazo de Bella, la
idea llegó rápidamente a su
mente, sabían que Bella y los Cullen, siendo una familia tan unida y amorosa,
jamás permitirían que Bella y la
cosa se fueran de Forks, después de que Edward aceptó el matrimonio, solo
necesitaban de un abogado para
hacer el contrato. Estaban seguros que Edward no soportaría tantos años a la torpe
e insignificante Bella y de
esa manera todo el dinero pararía a su hija que siendo la tonta que ellos creían que
era, sería fácil que ellos se
apoderaran de esa fortuna.
-Si no firmas, no hay boda y sabes lo que eso significa muchacho- dijo René
mirando a Edward, quien no
dejaba de asesinar a Bella con la mirada
-¡¿CÓMO PUEDEN HACER ESTO?!- estalló Emmett.
Jasper le puso una mano en el hombro viendo las intenciones del grandulón de
hacer una locura y atacar a
alguno de sus padres, que aunque Jasper también había tenido ese pensamiento,
sabía que no era correcto
que Emmett lograra su cometido. Monstruos o no ellos eran sus padres.

Bella dejó salir unas gruesas lagrimas, Alice la abrazó y Rose se unió a ellas, no
conocía a Bella, pero estaba
segura que ella no había tenido nada que ver con eso, en realidad todos creían eso,
bueno, casi todos, Edward
estaba a punto de mandar todo a la mierda y dejar que Bella se enfrentara a su
problema sola, pero en eso
Alice y Rose pusieron una mano en el vientre de Bella haciendo que sus ojos se
separaran del rostro de Bella y
vieran su vientre. Es tu hijo, no puedes abandonarlo así se dijo, sin pensarlo dos
veces se dirigió al abogado
de los Swan, le arrebató el contrato y lo firmó.
Todos reaccionaron ante la acción de Edward. Jasper asintió, Esme sonrió orgullosa
de su hijo, Carlisle golpeó
en signo de aprobación el hombro de su hijo, Emmett lo miró agradecido por un
segundo después asesinó a
sus padres con la mirada, quienes sonreían con satisfacción, Rose le sonrió
amistosamente, Alice no tenía
ninguna expresión en su rostro, conocía muy bien a su hermano y la mirada que él
tenía la conocía muy bien y
sabía que eso no era nada bueno, Bella lo miró confundida y agradecida al mismo
tiempo, sus mejillas seguían
húmedas por el llanto.
La ceremonia fue peor que un velorio, ya que en estos por lo menos había algunas
sonrisas para hacer sentir
bien al dolido, pero en este caso, nadie sonreía, los únicos que podrían hacerlo, se
limitaron a firmar la
autorización e irse, Emmett estaba seguro que sus padres se habían ido a celebrar
su triunfo y en ese
momento deseó que él y su hermana fueran huérfano, aunque en realidad siempre
habían vivido como tal, sus
padres parecían mas, personas que mandaban dinero a un orfanato para limpiar un
poco su conciencia.
Edward y Bella, nunca se miraron, dijeron lo que el juez les pidió decir, firmaron lo
que tenían que firmar y eso
fue todo, ni siquiera una sonrisa fingida para hacer creer al juez que estaban
felices. Cuando la ceremonia
terminó, los demás no sabían que hacer, felicitarlos no era lo adecuado y no hacer
nada era peor, por lo que
solo se limitaron a darles un abrazo en signo de apoyo.
-Suerte muchachos- dijo el juez cuando se retiraban, Edward y Bella asintieron.
-¿Suerte?- dijo el asistente del Juez, cuando estuvieron solos –nunca había dicho
eso antes, siempre es un
"felicidades"
-¿No te diste cuenta?- dijo el Juez mirando la puerta por donde los recién casados
habían salido –si
normalmente el matrimonio es difícil, imagina como será para esos jóvenes que se
casaron obligados-
-Y todo esto por el dinero- dijo el asistente negando con la cabeza
-Tengo mucha experiencia en esto y te aseguro que esos jóvenes no piensan en el
dinero, sin embargo ese
maldito contrato ha eliminado la oportunidad de que ellos se entendieran- dijo el
juez deseando con todo su
corazón que esos chicos tuvieran suerte, porque la necesitarían y mucho.
Alice y Rose se fueron con Emmett y Bella. Cuando llegaron a la casa de los
hermanos, Bella subió a su
habitación acompañada de Alice, necesitaba dormir y olvidar por unas horas lo
sucedido en su boda.
Rose y Emmett estaban incómodos, ninguno sabía que decir, no se conocían muy
bien y ninguno de los dos
creía correcto, que en esas circunstancias se coquetearan el uno al otro, ya que
desde la primera vez que se
vieron, la atracción física fue enorme. Durante el resto del día se limitaron a hablar
de cosas sin importancia
pero que en realidad les daba mucha información conociéndose más, ambos sabían
que eran el uno para el
otro y que no tardarían mucho en confesarse lo mucho que se gustaban, sin
embargo, Emmett no estaba
dispuesto a abandonar a su hermana por pasar tiempo con una novia.
-Es una bruja, una aprovechada, una… una… ¡aaagggg!- despotricaba Edward
contra Bella. Él estaba
convencido que todo había sido idea de ella.
-Edward, no creo que…- empezó Jasper, pero Edward no lo escuchó, continuó
maldiciendo y aventando cosas
de su habitación.
-Tres años, tres… malditos… ¡años!- dijo Edward furioso –aunque lo logre, esa se
quedará con la mitad de lo
mío… ¡Aaaaaagggg!... TE ODIO ISABELLA SWAN ¡TE ODIO!- le gritó a la ventana
con todas sus fuerzas, se
dejó caer en el suelo y se prometió a si mismo que haría de esos tres años un
infierno para esa zorra.
Capitulo 5. El inicio
10 semanas de embarazo
La ultima semana de clases ya había terminado, ninguno de los estudiantes del
instituto se enteró del
matrimonio de Bella y Edward, y no tenían motivo para darse cuenta, los ahora
esposos seguían ignorándose y
Alice, Jaseper y Emmett, jamás comentaron nada, por lo que el plan seguía su
marcha, los estudiantes de
Forks se enterarían del matrimonio y del embarazo hasta después de las
vacaciones. Bueno si es que Edward
no cambiaba de opinión.
Aunque todo aparentaba seguir igual, Bella se sentía temerosa, una y otra vez la
mirada asesina que Edward
le había dedicado en día de la boda, pasaba por su mente, tenía miedo de llegar a
la mansión Cullen, aunque
sabía que sus ahora suegros, cuñada y los hermanos Hale, la apoyaban, la sola idea
de que Edward ahora la
odiaba la hacia estremecer y no estaba segura de si ese estremecimiento se debía
al miedo o a otra cosa.
El día de mudarse había llegado, Bella con la ayuda de Alice, había empacado casi
todas sus cosas, ya que
Alice, sin que Bella se diera cuenta, llevó gran parte de su ropa a un asilo y un
orfanato, ya que ella se había
encargado de comprarle un nuevo guardarropa.
-Podemos regresar a casa- le dijo Emmett a Bella. Ambos llevaban quince minutos
enfrente de la mansión
Cullen, encerrados en el Jeep.
-No, solo dame unos minutos- dijo Bella con la vista perdida y sus manos en el
vientre. Ella se repetía una y
otra vez la razón por la que estaba a punto de complicarse la vida, ya que para ella
estar embarazada no era
ninguna complicación la verdadera complicación era vivir con Edward.
-¿Dónde está Edward?- preguntó Esme a Jasper. Este solo se encogió de hombros.
-¿Crees que deberíamos ir por ellos?, ya pasó media hora- dijo Rose a su hermano.
-Hay que darles tiempo, esto no es nada fácil para ella, y tampoco para Edward-
contestó Jasper y apartó a su
hermana de la ventana
-¿Alguien me podría decir donde esta el inútil de mi hermano?- dijo Alice bajando
las escaleras.
Jasper la miró y le sonrió como siempre que la veía, la dundecillo correspondió a la
sonrisa y sus mejillas se
pusieron coloradas, Rose notó eso y soltó una risita tonta que provocó que Alice la
fulminara con la mirada de
lo cual, Jasper no se dio cuenta.
-¿Y bien, alguien me va a decir?- insistió Alice, amenazando con la mirada a Rose
para que dejara de reírse.
-No lo sabemos, no está en su habitación y ni siquiera desayunó- contestó Esme –
Jasper ¿estas seguro que no
sabes donde está?- Jasper abrió la boca para contestar pero en eso sonó el timbre,
Alice corrió a abrir.

Bella y Emmett entraron a la mansión cargados con algunas maletas de ella,


cuando Emmett y Rose se vieron,
ahora fue el turno de Alice de reírse entre dientes, Bella notó algo extraño en la
expresión apenada de su
hermano, pero estaba tan nerviosa que lo dejó pasar.
Carlisle y Esme le dieron a Bella una feliz bienvenida, Alice y Rose la llevaron hasta
el tercer piso, donde
estaba su habitación, mientras Emmett y Jasper bajaban del Jeep las demás cosas.
-Espero que te guste, mamá se encargó de la decoración y yo de tu armario- dijo
Alice cuando llegaron al
tercer piso, Bella sonrió ante lo hecho por Esme, pero frunció el ceño cuando supo
quien se había encargado
de su armario.
En el tercer piso había tres puertas blancas, una al final del pasillo y las otras dos
una enfrente de la otra,
Alice la llevó a la puerta de la izquierda. Era una habitación muy amplia y con un
excelente gusto en la
decoración, a Bella le sorprendió que Esme hubiera sabido exactamente el color y el
tipo de decoración que a
ella le gustaba, estaba maravillada, observaba todo con detalle y tenía una sonrisa,
aunque algo débil,
bastante sincera, pero esta sonrisa desapareció cuando vio el armario, este era mas
grande que su antigua
habitación y no pudo reconocer ninguna prenda que había ahí.
-Alice- dijo Bella en tono de reproche con las manos en la cadera.
-Nada de Alice, vas a empezar una nueva vida y eso incluye nueva ropa- dijo Alice
con una enorme sonrisa, en
eso entraron los chicos con las cosas que faltaban de Bella.
-Bella, ¿porque están tas ligeras estas maletas?- dijo Emmett, jugando sin ningún
esfuerzo con las cuatro
maletas que llevaba, en cambio, Jasper estaba jadeando por aire después que dejó
en el piso las dos cajas
que había cargado desde el Jeep.
-Que extraño, yo las había llenado- dijo Bella y tomó una de las maletas, cuando la
abrió, se dio cuenta de lo
que había hecho Alice, la cual ya había salido corriendo de la habitación.
-¡ALICE!... ¡¿Dónde está mi ropa?!- gritaba Bella al tiempo que bajaba corriendo las
escaleras, Emmett iba
pisándole los talones, temeroso de que la torpeza de Bella la hiciera tropezar con
algo de ese hermoso piso
liso.
-Valla, ya llegaste- dijo Edward en tono aburrido, él estaba sentado en uno de los
sillones de la sala viendo a
Bella con su habitual desprecio, quien junto a su hermano se quedó paralizada en el
inicio de la escalera, aun
así, Bella se sintió aliviada de notar que Edward no le dedicaba esa mirada asesina
de antes.
-Sí, ya llegó, ¿Algún problema?- lo retó Emmett, poniéndose enfrente de su
hermana.
-Si vieras cuantos problemas hay con eso- dijo Edward levantándose para enfrentar
a Emmett, Jasper lo
interceptó antes de que el hermano oso pusiera su poderoso puño en la nariz de
Edward, otra vez.
-¿Qué pasa?- preguntó Carlisle, quien salía de la cocina junto con Esme y Alice.
Esta ultima al notar la tensión
del momento se acercó a Bella y junto con Rose, quien habia bajado junto a Jasper,
la acompañaron a uno de
los sillones.
-No pasa nada papá, solo quería saludar a nuestra nueva inquilina- dijo Edward sin
dejar de fulminar a
Emmett con los ojos, quien tenía los puños apretados, obligándose a si mismo a
cumplir la promesa que
minutos antes de entrar a la mansión le había hecho a su hermana. "No mas
peleas, no me lo hagas mas
difícil, por favor" había pedido Bella y Emmett lo cumpliría aunque eso le costara
desgarrarse los nudillos de
tanta fuerza que ponía en sus puños para controlare.
-Mira niño- empezó Emmett intentado ser cortes –esto no es fácil para mi hermana,
así que no le has las
cosas mas difíciles.
Edward soltó una risa burlona.
-Por favor… ¿Difícil para ella?...- dijo señalándola sin dejar de mirar a Emmett, no
se atrevía a mirarla a los
ojos, eso ojos que siempre lo hacían dudar –Si esto es lo que buscaba, por donde lo
veas, ella gana… lo único
que quiere es mi dinero- acusó
-¡No!- se levantó Bella de golpe con lagrimas recorriendo sus mejillas –Yo, no…-
pero no pudo terminar, la
mirada asesina que nuevamente regresó a los ojos de Edward cuando la vio, le
nubló la mente y comenzó a
temblar.
-¡Edward!- reprendió Carlisle
-Todos se tragan su actuación de inocente, pero yo no me lo creo- dijo Edward con
odio en su voz. Bella
comenzó a respirar con dificultad.

-¡Ya basta Edward!- dijo Esme con severidad, eso le sorprendió a todos, ella
siempre hablaba con calma y en
tono maternal sobre todo a Edward, este, como siempre, desde que la conoció,
culpó a Bella por la forma en
la que su madre le habló.
Bella comenzó a agitarse y a llorar con desesperación y le era difícil respirar
-¡Papá!- llamó Alice asustada, al ver la desesperación de Bella.
Carlisle se apresuró pero Emmett fue mas rápido, empujó a Edward para quitarlo
de su camino y llegar a su
hermana. La tomó en brazos y comenzó a tararear su nana mientras la llevaba al
jardín, ahí se sentó bajo la
sombra de un árbol con Bella en su regazo, no dejó de tararear y dibujar círculos
en la espalda de su hermana
hasta que se calmó.
Edward por primera vez sintió un poco de preocupación cuando vio a Bella en
brazos de su hermano, pero no
lo demostró, subió a su habitación y desde ahí observó a Emmett tranquilizar a su
hermana, no se apartó de
la ventana hasta que ella no dejó de llorar. Él no entendía porque había hecho eso,
él la odiaba, ella era una
aprovechada, pero al mismo tiempo quería protegerla, se convenció a si mismo que
era por su bebé, pero muy
en su interior supo que en esa ocasión solo se preocupó por ella y se odió por haber
sido el culpable del
ataque de nervios de Bella.
Cuando Bella se calmó, Rosalie y Esme la acompañaron a su habitación para que
descansara. Emmett les
explicó a Carlisle, Jasper y Alice que su hermana sufre de los nervios y tiende a
alterarse de esa forma y que
una forma rápida de calmarla es abrazarla y tararearle la nana que su abuela les
había enseñado.
El resto del día pasó sin inconvenientes, Emmett no se fue hasta ya muy entrada la
noche, Rose estaba
encantada con eso ya que se la pasaron todo el día hablando, jugando haciéndole
bromas a los demás, Bella
se reunió con la familia a la hora de la comida y pudo darse cuenta de lo que iba
creciendo entre su hermano
y Rose y se sintió triste, temía que su hermano la abandonaría, pero ese
pensamiento se desvaneció amaba
tanto a su hermano que no le importaba quedarse sola con tal de verlo tan feliz
como lo había visto toda la
tarde a lado de la rubia, quien también se veía muy feliz.
Después de lo sucedido con los nervios de Bella, Edward no bajó de su habitación el
resto del día, temiendo
que al verla de nuevo no se pudiera controlar, tal como lo había hecho en la
mañana. También estaba molesto
consigo mismo por no haber cumplido la promesa que se hizo a si mismo.
Ese día, Edward se había levantado muy temprano y salió de su casa, se quedó
varias horas en el claro que el
solo conocía, con la única intención de convencerse a si mismo de que debía tratar
bien a Bella, ya que en ella
crecía su hijo y si ella estaba bien él también lo estaría. En todo el tiempo que
estuvo ahí, los ojos chocolate
de Bella no desaparecían de su cabeza y eso lo confundía, esos ojos le decían que
ella era sincera, inocente y
por un segundo una sonrisa cruzó su rostro cuando recordó esa noche, pero de
inmediato descartó esos
pensamientos, aunque había sido la mejor noche que había pasado en su vida, su
orgullo no lo dejaba ver a la
verdadera Bella y se forzaba por llevar a su mente las verdaderas intenciones que
el creía que Bella tenía.
Después de prometerse a si mismo que haría todo lo que estuviera en sus manos
para que esos tres años
fueran mas levaderos, fue al encuentro de Bella.
Cuando llegó a la mansión su mamá le informó de la llegada de Bella y su hermano
y le dijo que Alice y Rose
le mostraban su nueva habitación, eso lo hozo suspirar, al recordar lo mucho que
había insistido en que no le
dieran la habitación que justamente estaba enfrente del suyo, pero un inteligente
Esme no se dejó convencer,
ella estaba convencida que debía mantener a su hijo cerca de Bella para que se
diera cuenta de lo maravillosa
que ella era. Su decisión de ser amable seguía e pie hasta que la escuchó
gritándole a su hermana, ¿Cómo se
atreve?, ella no debe reprochar solo agradecer había pensado, intento recordarse
su promesa pero aun así la
indignación le ganó y fue descortés, de ahí todo se fue en picada.
Después de que Emmett se fue, Bella se despidió de todos y se retiró a su
habitación, se sintió mas sola que
nunca y las lagrimas no se hicieron esperar, lloró casi toda la noche aferrada a su
vientre que era lo único que
la mantenía coherente, sentía un gran vacio en el pecho que la estaba matando, se
regañaba a si misma de
ser tan ingrata, su hermano, sus suegros, su cuñada, Jasper y Rosalie, la querían y
se lo habían demostrado,
pero aun así sentía que algo le faltaba y muy en el fondo sabia lo que era, le hacia
falta sentirse amada.
Bella no se había dado cuenta, pero su baño tenía dos puerta, una de ellas conducía
a su habitación y la otra a
la de Edward, quien al entrar a media noche, escuchó el llanto de Bella, no supo
que fuerza lo impulsó, pero
avanzó lentamente hasta la puerta que lo llevaría hasta ella, puso la mano en la
perilla, pero nunca la giró, se
quedó ahí escuchando los sollozos, los cuales abrían un vacio cada vez mas grande
y doloroso en su pecho, su
orgullo no le permitió entrar a esa habitación y consolarla, pero tampoco pudo
alejarse de esa puerta, no se
iría hasta que ella no dejara de llorar y eso no solo fue un juramento que se hizo
esa noche, cada noche de las
siguientes dos semanas, Bella lloraba hasta quedarse dormida y del otro lado de la
puerta Edward la
escuchaba y la consolaba en silencio, sin atreverse a entrar.

Capitulo 6. Tolerancia y Respeto


16 semanas de embarazo
Desde el primer ataque de nervios que tubo Bella, Edward juró que haría todo lo
que estuviera de su parte
para que su matrimonio fuera llevadero, aunque seguía creyendo que ella había
planeado todo para quedarse
con su dinero, él amaba a su hijo y sabía que su bienestar dependía del de su
madre así que a parte de estar
detrás de la puerta del baño acompañándola en su llanto, él dejó de tratarla tan
fríamente, no era que
hablaran por horas y se hiciera muy amigo, simplemente se creó una rutina de
cordialidad.
Edward bajaba en las mañanas y siempre le daba los buenos días a Bella y le
preguntaba por el bebé, ella
contestaba en un susurro deseándole buenos días a él también y diciéndole que su
bebé estaba bien, después
Edward saludaba al resto de la familia. Después, ambos evitaban estar solos y si
llegaba a ser imposible,
simplemente se sumían en un silencio algo incomodo pero a la vez placentero para
ambos.
Aunque ninguno de los dos lo diría, esos incómodos silencios les permitió conocerse
un poco mas, Edward se
dio cuenta que Bella era una chica inteligente y que disfrutaba de los libros, Bella se
dio cuenta que su esposo
disfruta de la música clásica y que su presencia la hacia sentir protegida de cierta
forma.
-Hum… ¿Edward?- titubeó Bella un día que estaban solos, los dos tenían un libro en
las manos y estaban
sentados cada uno en un sillón, uno frente al otro.
-¿Si?- dijo él sin levantar la vista del libro, pero en realidad ya no entendía nada de
lo que leía desde hace un
buen rato, y se sintió aliviado de que fuera ella la que rompiera el silesio que él
deseaba terminar.
-Humm… me pregunto… no olvídalo- dijo al ver que él no la miraba.
-Dime- dijo amablemente y dejó el libro en su regazo para mirarla.
-Yo… bueno… quería saber… ¿Por qué…- Bella levantó la vista y se encontró con los
ojos verdes de Edward que
la miraban con interés, se quedaron un buen rato mirándose a los ojos, Edward
sintió perderse en esos ojos
chocolate que le transmitian mucha paz un sentimiento que hace años no sentía,
Bella sintió sus mejillas arder
y fue la primera en desviar la vista -¿Por qué no has salidos con tus "amigas"?- dijo
atropelladamente dándole
una entonación diferente a la ultima palabra
-Estoy casado- dijo Edward simplemente, intentando controlar el nerviosismo que
la mirada de Bella le
produjo. Bella lo volvió a mirar esta vez muy confundida, Edward suspiró -¿Tu
porque no has salido con…
"amigos"?- dijo imitando el tono de Bella en la palabra amigos.
-Estoy embarazada- dijo acariciando su vientre y sonriéndole a su barriga. A
Edward le pareció la visión mas
hermosa que jamás había visto y sonrió. Deseó acariciar a su bebé pero eso
significaría tocarla y no estaba
seguro si ella lo permitiría o si él estaba listo para esa clase de cercanía.
-¿Solo por eso?- preguntó incrédulo, y forzándose a no acercarse a ella y tocar su
vientre.
-También estoy casada- dijo encogiéndose de hombros
-Eso quiere decir que estamos respetando el matrimonio y ni siquiera lo hemos
consumado- dijo Edward en
tono divertido
-Pues yo no diría eso exactamente- dijo Bella señalando su vientre, los dos se
empezaron a reír.

-Valla, por fin- dijo Jasper entrando a la casa.


Bella le sonrió y Edward se puso serio al darse cuenta que se estaba divirtiendo
platicando con Bella. Jasper
torció los ojos ante el orgullo de su amigo, pero estaba contento porque Edward ya
había debilitado un poco la
barrera invisible que haba levantado entre él y Bella.
Los días pasaron y el matrimonio dejó esos silencios y aprovechaban para
conversar, ambos se sentían bien
platicando, notaron que tenían muchas cosas en común, todo parecía estar bien,
por lo menos ya no se
trataban mal y Bella ya tenia varios días sin llorar, aunque Edward seguía
levantándose a media noche para
asegurarse que ella estuviera bien.
20 semanas de embarazo
Llegó el día de regresar al instituto, Bella había decidido que no quería que Edward
pasara por la pena de decir
que estaban casados, por lo menos eso podía hacer por él ya que él era el que mas
había sacrificado con ese
matrimonio.
Cuando Bella informó su decisión, Edward se sintió dolido y no entendía porque,
ella le estaba dando la
oportunidad de terminar el instituto como él hubiera querido, pero no podía dejar
de pensar que era ella la
que no quería que la gente supiera que estaba unida a él y eso le dolió, muy en su
interior él quería decir que
estaba casado y que sería padre, pero Bella se lo había impedido, se sentía
confundido.
En el estacionamiento del único instituto de Forks, Bella bajó de Jeep ayudada por
su hermano, quien había
ido por ella a la mansión Cullen, para seguir con la farsa, las miradas indiscretas
por el estado de Bella no se
hicieron esperar, ella los ignoró lo mas que pudo, no tenía porque avergonzarse,
ella amaba a su bebé y
estaba casada, aunque nadie lo supiera.
Los rumores sobre el padre del hijo de Bella eran siempre sobre Mike Newton, ya
que era con el único que la
habían visto, él como todo un caballero lo negó rotundamente y dijo que lo mas
probable era que ni ella
estuviera segura de quien era el padre, él no confesaría que nunca estuvo con ella,
ya que le había dicho a
todos sus amigos que Bella ya se había acostado con el y en repetidas ocasiones.
Cuando Emmett se entero de las mentiras de Newton, aprovechó uno de los
partidos de futbol para quebrarle
la nariz con un codazo, romperle dos costillas cuando lo tacleó y dejarlo sin varios
dientes con un cabezazo,
Edward y Jasper hubieran querido ayudarle pero por no pertenecer al equipo no
pudieron pero estuvieron
presentes dándole animo a Emmett como si fueran sus fieles animadoras. El
entrenador se dio cuenta de lo
que sucedía pero se hizo el ciego, ya que él tenia una hermana que había pasado
por lo mismo que Bella pero
a diferencia de Emmett él no podía defenderla de esa forma, por lo que cumplió su
deseo, de cierta manera,
permitiendo que el Oso Swan le diera su merecido al idiota de Newton.
Bella se enojó mucho con Emmett, por arriesgar de esa forma su estancia en el
instituto, después de
regañarlo le dio un fuerte abrazo y le agradeció entre lagrimas por defenderla,
Jasper también recibió un
abrazo y un beso por su apoyo, Edward solo obtuvo una sonrisa, y eso, para su
sorpresa, lo decepcionó y
sintió celos de Emmett y Jasper, pero Bella no quería ser rechazada, no creyó que a
Edward le agradaría
tenerla tan cerca.
Newton faltó varias semanas al instituto por los golpes recibidos, los rumores sobre
su paternidad se acabaron
cuando Jessica soltó la lengua diciendo que Newton era impotente, ganándose así
el odio de Mike y este se
convirtió en el blanco de las bromas de todo los alumnos y uno que otro maestro.
Por ser un pueblo tan chico,
los chismes nuevos tardaban en suceder por lo que las conjeturas sobre el
embarazo de Bella continuaron, y
esta ves, según los alumnos, Jasper era el padre, ya que él ya había terminado el
instituto y aun así lo veían a
diario, a la hora del almuerzo y en la salida, lo que los demás no sabían era que él
hacia su trabajo de guarda
espaldas y aprovechaba para ver a su hermana, quien se inscribió en el instituto
para terminar sus estudios y
estar cerca de su novio Emmett. Pero Jasper también quería estar con Alice.
Jasper si era un caballero y cuando supo que según los rumores él era el padre del
hijo de Bella, no lo negó,
pero tampoco lo afirmó, logrando con eso que los chomosos del instituto dejaran el
tema por la paz.
Que todos creyeran que Jasper era el padre, no le gustaba nada a Edward, él quería
gritar que el bebé que
estaba en el vientre de Bella era su hijo, y que él habia sido el primero en estar con
Bella y que estaba
orgullosamente casado con ella, ese ultimo pensamiento lo sorprendió de sobre
manera, pero era cierto, en
las ultimas semanas, habia aprendido a admirar las cualidades de su esposa y
estaba orgulloso de poder decir
que era su esposa, que ella era una Cullen.
24 semanas de embarazo.
Bella escuchó el sonido del teléfono, por lo regular siempre había alguien que
contestara, pero después de
varios timbrazos se decidió a levantar el teléfono, abrió la boca para contestar pero
una voz chillona la hizo
cerrarla.

-Oh Edward, me has tenido muy abandonada- dijo esa voz. Bella sabía que debía
colgar, pero la curiosidad le
ganó.
-Oh, lo siento Tanya, he estado algo ocupado- dijo Edward con cortesía.
-Lo entiendo pero tienes que recompensarme- dijo ella con voz provocativa.
-Me gustaría…- Bella no escuchó mas, con delicadeza colgó el teléfono y apretó los
puños con fuerza, se sentía
fatal, ella se comportaba lo mas que podía como una esposa, que aunque seguían
tratándose como simples
conocidos ella respetaba el sentido del matrimonio, pero al escuchar aquello
entendió que solo ella lo
respetaba y se sentía furiosa, se sentía engañada, ella había creído lo que él dijo en
aquella primera
conversación, bajó las escaleras y se fue al jardín, se sentó en una banca y
comenzó a llorar de rabia.
Mientras tanto, la conversación de Edward y Tanya continuaba.
-Me gustaría, pero no puedo- dijo Edward.
-¿Pero por qué?- dijo Tanya hablando como niña chiquita
-Solo no puedo- el tono de Edward fue un poco frio
-Esa no es una razón, vamos Edward sabes que te divertirás- dijo ella con un tono
que a Edward le recordó las
noches que habían pasado juntos, tragó en seco, pero le había prometido algo a su
padre y aunque jamás lo
confesaría él creía en el matrimonio y aunque el suyo fuera por obligación, él lo
respetaría aunque la tentación
fuera mucha.
-Enserio Tanya, no puedo, es mas… no quiero, será mejor que ya no me busques-
dijo con firmeza
-Tú te lo pierdes, cariño- dijo una dolida Tanya y la línea quedó muerta.
Bella lloraba sin poder controlarse, tanto por lo enojada que estaba como por las
hormonas que la hacían
reaccionar más de lo que a ella le gustaría. Jasper entraba a la cocina, cuando
escuchó los sollozos de Bella,
preocupado salió al jardín.
-¿Qué pasa?- dijo Jasper tomándola de las manos.
-Yo… yo, respeto esta… esta farsa de matrimonio- comenzó Bella intentando
controlar los sollozos, Jasper secó
con sus dedos las lagrimas de Bella y la escuchó con atención –pero él no lo hace…
no es justo Jasper, yo soy
la que cada día se pone como pelota, si de por si soy insignificante, ahora con esta
barriga- dijo señalando su
panza –y esta argolla- dijo mostrando su dedo corazón –nunca encontraré a alguien
que en realidad me
quiera, y él, muy feliz divirtiéndose con cualquier tipa que se le pone enfrente-
Bella estaba celosa pero no
estaba segura si esos celos eran porque el podía divertirse o porque él estaba con
otra y no con ella.
-Bella, no pienses así, tu eres hermosa con o sin barriga- dijo Jasper sonriéndole,
ella apartó las lagrimas que
le habían vuelto a salir y le correspondió la sonrisa –estoy seguro que encontraras a
esa persona que te valore
y te ame, tal vez ahora no lo veas, pero sé que pasará.
-Gracias Jasper- dijo ella mucho mas tranquila y esperanzada, Jasper tenía la
habilidad de hacer que sus
emociones cambiaran.
Jasper se inclinó y le dio un casto beso en la mejilla muy cerca de la comisura de
sus labios, ambos se
abrazaron, Bella sonreía y tenía sus ojos cerrados, se sentía querida y en su mente
estaba la ilusión de que
algún día alguien la amaría y eso hacia que su sonrisa creciera aun más.
Edward estaba parado en la ventana de su habitación, observando como Jasper,
quien le daba la espalda,
besaba a su esposa y la abrazaba, no ignoró la expresión de Bella, ella sonreía, y él
estaba seguro que esa
sonrisa se debía al beso que Jasper le había dado. Sus manos se convirtieron en
puños, estaba furioso, él
acababa de rechazar una muy tentadora proposición y en cambio ella se divertía,
no quería imaginarse de que
manera, con su mejor amigo. Edward sentía una mezcla de emociones que no lo
dejaban razonar, se sentía
furioso, dolido, traicionado por su amigo y celoso, pero el origen de esos celos no
los podía definir, no sabía si
era porque ella estaba disfrutando de algo que él había rechazado o simplemente
porque ella estaba con otro.
No lo soportó más y salió de la casa.
Unas horas después, ya entrada la noche, Alice, Jasper y Bella estaban en la sala
platicando muy animados.
Bella se había dado cuenta de las miraditas que Jasper le dedicaba a Alice y su
amiga ya le había confesado
que estaba perdidamente enamorada del mejor amigo de su hermano, por lo que
siempre que podía, Bella
hacia que permanecieran juntos los tres después de un rato ella se retiraba
poniendo algún pretexto y los
dejaba solos, eso ya era una costumbre que los tres habían adquirido, sin embargo
ese día Alice fue la que se
retiró antes, la duendecillo sentía que estaba a punto de enfermarse y no quería
contagiar a la embarazada y
al dueño de su corazón por lo que se fue a dormir.

Jasper y Bella todavía no tenían sueño, por lo que se quedaron a platicar un rato
mas, en algún momento
comenzaron a hacerse cosquillas, haciendo que las risas de ambos se escucharan
afuera de la casa, justo en
ese momento un muy mareado Edward se bajaba de un taxi, al reconocer las risas
se sintió furioso de nuevo,
se apresuró a entrar a la casa y enfrentar a esos dos.
-Ya Jasper… ¡Oh!- exclamó Bella mirando su vientre.
-¿Estas bien?- preguntó Jasper preocupado.
-Sí, lo que pasa es que él también se divierte- dijo tomando la mano de Jasper y la
colocó en el lugar donde
su bebé la había pateado, Jasper sonrió al sentir la patada que nuevamente daba el
bebé, en eso Edward
entró, al ver esa escena su enojo creció, su "mejor amigo" no solo besaba a su
esposa, ahora quería portarse
como el padre de su hijo, eso si que no lo permitiría.
-Ustedes- dijo señalándolos de forma acusadora y tambaleando hacia ellos –
ustedes son unos-
-Estas borracho Edward- dijo Jasper levantándose del sillón para impedir que
Edward se acercara a Bella.
-Calla- dijo sin poder mantenerse equilibrado.
-¡Esto es el colmo!- dijo Bella levantándose –¡¡te vas con… y regresas en este
estado!!- dijo ella muy molesta,
se paró frente a Edward –eres un maldito, estamos casado tienes que respetarlo-
Bella comenzó a descargar
su furia pegándole en el pecho.
Edward no podía creer que justamente ella le reclamara, ella era la que no
respetaba el matrimonio ni a su
hijo. Bella seguía golpeándolo e insultándolo, la furia y el alcohol le impedían
pensar.
-¡CALLATE!- gritó Edward y levantó su mano con la intención de pegarle.
Bella abrió mucho los ojos, giró su cuerpo para alejar su vientre de su atacante y lo
cubrió con sus manos.
Jasper, por primera vez se quedó helado, siempre había reaccionado rápido ante
cualquier situación pero
siempre había estado consiente de que había posibilidades de alguna agresión pero
en ese caso, jamás pasó
por su mente que Edward, el hombre educado por Esme y Carlisle, se atreviera a
intentar algo así.
Edward seguía con su mano en alto, pero la intención de pegarle había
desaparecido en el momento que vio el
terror en la mirada de Bella y la posición en la que tenía su cuerpo, una posición
que jamás pensó provocar él,
Bella estaba protegiendo a su bebé de él, de su padre.
-¡EDWARD!- se escuchó el grito de Esme entrando a la casa junto a Carlisle, por fin
Jasper reaccionó y fue a
apartar a Bella de Edward, la abrazó con fuerza.
Edward volteó y recibió una dolorosa cachetada por parte de su madre quien lo
miraba con dolor y furia. Esme
había recordado a su madre en esa misma situación, la expresión de Bella la llevó a
esos años en los que su
mamá la protegía de los golpes de su padrastro. Cuando golpeó a Edward, ella no
estaba viendo a su hijo, ella
veía a su padrastro, cuando recuperó la cordura, abrazó a Edward con fuerza
pidiéndole disculpas
Carlisle miraba con desilusión a su hijo, Bella comenzó a llorar, se estaba alterando.
Edward intentó acercarse
a ella para ayudarla pero todos lo mal interpretaron, Alice se interpuso en su
camino y comenzó a maldecirlo y
golpearlo con los puños, Edward no hacia nada solo veía con desesperación a Bella
y deseaba con todas sus
fuerzas ser él el que la consolara, pero su cuerpo no reaccionaba, Jasper cargó a
Bella y se sentó en el sillón
con ella en su regazo, Emmett le había dicho que hacer cuando su hermana se
alterara, comenzó a mecerse
junto con ella y le tarareó la nana en el oído.

Capitulo 7. Emendando el error


Edward estaba sumamente, preocupado, no, estaba aterrado por lo que estuvo a
punto de hacer, pero eso no
era importante en ese momento, lo importante era calmar a Bella. Se apartó de las
agresiones de Alice y se
acercó a Bella, esta cuando lo vio tan cerca, aferró con mas fuerza su vientre y con
la otra mano la camisa de
Jasper, la mirada que Bella le dedicó a Edward provocó que la sobriedad llegara de
golpe.
Edward se tapó la boca con una mano y corrió hacia el baño del segundo piso, su
intención era llegar hasta su
habitación pero su estomago no se lo permitiría, vomitó con fiereza, era casi
doloroso pero a él no le parecía
suficiente castigo por lo que estuvo a punto de hacer, rogó interiormente que lo
castigaran con mas dureza,
una resaca no era suficiente.
Debo decirle a Emmett, él me dará mi merecido, tal vez me quiebre una pierna…
pero aun así no es
suficiente… ¡Eres un idiota Edward Cullen! Pensó, mientras se lavaba la boca.
Tal vez Edward tuviera otro castigo, pero por el momento su estomago no lo
dejaría en paz, otro ataque de
vomitó lo obligó a permanecer abrazado del retrete, recordando una y otra vez la
mirada aterrada de Bella y la
posición en la que tenía su cuerpo cuando por un segundo, un mísero segundo
pensó en agredirla, y después
la mirada de miedo que le dedicó cuando intentó acercarse a ella.
Mientras Edward recuperaba la sobriedad, Bella seguía en brazos de Jasper, estaba
tardando en tranquilizarse,
en eso Emmett y Rose llegaron a la casa, preocupado el oso Swan corrió hacia su
hermana y le tarareó la
nana, no era que Jasper hiciera un mal trabajo, su voz era mas melodiosa que la de
Emmett, pero Bella ya
estaba acostumbrada a la voz ronca y tosca de su hermano, sin embargo, los
brazos de Jasper le eran un poco
mas cómodos que los de Emmett, por lo que no permitió que su hermano la
apartara de él, poco a poco, se
tranquilizó.
-¿Qué pasó?- preguntó un muy preocupado Emmett
-Lo que paso es que Ed…- empezó Alice
-Nada, me asusté… solo eso… vi un ratón… y yo… me asusté- interrumpió Bella.
Obviamente, Emmett no le
creyó.
-¿Qué hizo Edward ahora?- dijo comenzando a molestarse, cuando su hermana le
ocultaba cosas era porque
las cosas eran mas grabes de lo que parecían.
-Nada, solo me asusté- insistió Bella
-Intenté pegarle- dijo Edward en lo alto de la escalera. Todos lo miraron con los
ojos como plato. Edward
terminó de bajar las escaleras y fue recibido por el puño furioso de Emmett.

-¡Noooo!- gritó Bella, Jasper la dejó delicadamente en el sillón y corrió a apartar a


Emmett de Edward, quien
estaba en el piso recibiendo los golpes sin intentar defenderse, Carlisle también
intentaba terminar con la
masacre, por que eso es lo que era, no se podía llamar pelea porque Edward no se
estaba defendiendo, el
recibía los golpes con gusto y aun así le parecían poco comparado con el terror que
había provocado en Bella.
-¡BASTA!- gritó Bella levantándose para ayudar a apartar a su hermano, Esme y
Alice se apresuraron a
impedirlo, no era inteligente que una embarazada se arriesgara a recibir un
empujón o un golpe accidental –
¡¡Emmett, ya déjalo, no me hizo nada!!
-Ella estaba aterrada- dijo Edward, incrementando la furia de Emmett, él quería
dejar de sentirse un monstruo
y los golpes de Emmett lo estaban logrando –tuvo que apartar su vientre de mi-
-¡Cállate Edward!- ordenó Bella –Emmett, por favor- dijo y se dejó caer de rodillas.
Edward no lo podía creer, Bella estaba rogando para que Emmett dejara de
golpearlo, ahí se dio cuenta que
ella no era lo que él creía, si lo hubiera sido, Bella estaría contenta con que su
hermano golpeara al monstruo
que estuvo a puto de pegarle, pero no, Bella suplicaba por él, y mas que nunca
deseo su perdón. Emmett se
detuvo y fue con Bella para levantarla.
-Jamás vuelvas a hacer eso, tu, no debes de rogarle a nadie- dijo Emmett
abrazándola con fuerza
Carlisle se llevó a Edward para curar sus heridas, mientras Emmett y Alice
acompañaban a Bella a su
habitación para que descansara.
-Lo siento papá, jamás me lo perdonaré- dijo Edward cuando Carlisle lo curó.
-Nunca pensé que precisamente tú, fueras capas de algo así, sabiendo lo que sufrió
tu madre- dijo el doctor
sentándose en la cómoda silla detrás de su escritorio.
-No sé que me pasó, en la tarde los vi juntos y en cuando llegué estaban muy
divertidos y él acariciando su
vientre- Edward hablaba con desesperación y con la cara entre sus manos –
después ella comenzó a
reclamarme por que según ella yo estaba con otra- Edward alzó la vista y encontró
a Carlisle sonriendo –no le
encuentro la gracia.
-Lo siento, pero yo sí, no debiste reaccionar así pero si sé por que lo hiciste-
-Explícamelo porque yo no sé-
-Estabas celoso- dijo Carlisle intentando sonar serio, pero él estaba contento
porque su hijo estaba sintiendo
algo por Bella y por su reacción ella también estaba celosa.
-¿Celoso?, yo no…-
-No digas nada ahora, piénsalo, pero sobre todo has algo para que ella te perdone,
no dejes que el
acercamiento que ya tenían se desbarate, hazlo por tu hijo… aunque estoy seguro
que después lo harás por ti
mismo- dijo saliendo del despacho
Edward todavía confundido por lo que su padre le dijo, subió a su habitación, todos
ya estaban en sus
habitaciones, se preparaba para darse un baño cuando la escuchó, Bella lloraba,
pero esa vez no era un llanto
de tristeza, era uno de dolor, uno que encogió el corazón de Edward, se acercó a la
puerta y como otras
noches, no la abrió pero a diferencia de las demás noches, él lloró junto con ella, en
silencio le pedía
disculpas, y se maldecía a si mismo por no ser valiente y entrar para enfrentarla,
pero tampoco quería
asustarla. Poco a poco el llanto de Bella se fue haciendo más desgarrador, Edward
quería hacer algo, todavía
con lagrimas en sus ojos, bajó corriendo hasta su piano acaricio las teclas, cerró
sus ojos y dejó que la
melodía le llegara, y solo había una que en ese momento era la adecuada.
Bella seguía llorando acostada en su cama, como si fuera una brisa fresca entrando
por la ventana, su nana
llego a sus oídos, pero esta vez no era como ella la había escuchado siempre, su
cuerpo actuó antes que su
mente, con cuidado salió de su habitación y se dirigió hacia donde provenía la
melodía.
El resto de la familia, escuchaba la nana, Alice acostada en su cama sonreía,
Carlisle y Esme abrazados
disfrutaban de la música, Edward tenía años sin tocar el piano y que lo retomara
precisamente con esa
canción llenaba sus corazones de esperanza, Jasper, Rose y Emmett, habían estado
platicando en la habitación
del primero, cuando la música empezó se quedaron en silencio, disfrutando la
melodía, aunque ninguno habló,
todos concordaban en que Edward merecía una oportunidad, no solo había
confesado lo que estuvo a punto de
hacer, también dejó que lo golpearan sin poner resistencia y se había aprendido
una canción muy importante
para Bella, le faltaba mucho para emendar sus errores, pero iba por buen camino.
Bella llegó al salón donde estaba el piano, encontró a Edward, con los ojos cerrados
y las mejillas
humedecidas, a Bella se le encogió el corazón y derramó lágrimas, pero esta vez,
eran lágrimas por él, por
verlo así. La melodía terminó, Edward abrió los ojos y miró a Bella, por un segundo
creyó estar alucinando,

hasta que vio las lagrimas y supo que no era así, porque en su mente ella jamás
debía llorar, para ese
momento, él ya lo había entendido, Bella no debía sufrir y él haría todo por que ella
fuera feliz.
-Bella, yo… lo siento… yo no- dijo Edward mirándola con todo el arrepentimiento
que sentía, Bella caminó
hacia él al mismo tiempo que él lo hizo se encontraron a la mitad del camino –
perdóname Bella, yo sé que no
es disculpa, pero estaba borracho y creo que estaba… celoso- dijo lo ultimo en un
susurró con la mirada
gacha.
Para Bella no eran necesarias las palabras, solo con mirar el arrepentimiento en los
ojos de Edward y que
retomara su música con su nana, significaba mucho, gracias a Esme, Bella sabía
que Edward no había
encontrado la motivación para volver a tocar y que lo hiciera para ella, significaba
mas que mil palabras, y que
confesara que había estado celoso provocó que su corazón diera un salto, porque
ella también había estado
celosa. Bella no dijo nada, solo tomó una de las manos de Edward y la colocó en su
vientre.
-La bebé y yo te perdonamos- dijo con una sonrisa, y como si estuviera de acuerdo,
la bebé pateó en el lugar
donde estaba la mano de Edward -¿Lo vez?
-¿La bebé?- dijo Edward mirando su vientre disfrutando del contacto, ya tenía
tiempo deseando sentir a su
bebé y ahora que por fin lo había logrado lo disfrutaría al máximo.
-Sí, en la ultima consulta, me informaron que es una niña- Edward puso ambas
manos en el vientre y se hincó
para hablarle.
-Mi princesa, perdóname, jamás fue mi intención lastimarlas- dijo esto ultimo
mirando a Bella, quien lo miraba
con ternura, a la madre se le humedecieron las mejillas de nuevo cuando Edward
depositó un tierno beso en
su vientre, fue la sensación mas maravillosa que había tenido en toda su vida.
Se quedaron en esa posición un largo rato, sonriendo como tontos cuando la bebé
pateaba, Edward no separó
ni un segundo las manos del vientre y pegó su oreja para intentar escuchar algo.
-Humm… Edward- dijo Bella después de un largo rato
-¿Sí?- dijo él sin apartarse del vientre.
-No es que no disfrute esto, pero, mis piernas y mi espalda, y creo que tus rodillas
tampoco están muy
cómodas que digamos- dijo ella odiándose por acabar con ese precioso momento.
-¡Oh, lo siento!- dijo levantándose –vamos al sillón.
Ambos se sentaron y Bella hizo una exclamación de alivio, Edward rio entre dientes.
-No te reirías si tú tuvieras que cargarla las 24 horas del día- dijo Bella con el ceño
fruncido.
-¿Por qué no me habías dicho que es una niña?- preguntó colocando nuevamente
las manos en el vientre,
jamás se cansaría de hacerlo.
-No estaba segura si te alegraría la noticia, la mayoría de los hombres quieren
tener niños- dijo ella apenada.
-Debo confesar que llegué a desear tener un niño, pero ahora que sé que es una
niña, no tengo idea por que
desee desde un principio un varón, ella es mi princesita y será tan hermosa como
su madre- ok, esa confesión
los sorprendió a ambos, se miraron a los ojos, Bella se ruborizó y Edward llegó a la
conclusión de que lo que
había dicho era verdad, Bella no tenia un belleza espectacular que provocaba las
miradas de todos los
hombres, la de ella era sutil, pero cuando la encontrabas no podías dejar de
reconocerla, y no solo era
hermosa físicamente también lo era en su interior.
Se quedaron platicando sobre las visitas al doctor, que Edward se había perdido,
sobre el montón de cosas que
Esme, Alice y Rose le habían comprado para la bebé, lo cariñoso que era Emmett
con ella, cuando Bella
comentó lo bien que se sentía con Jasper cerca, Edward no pudo reprimir un
gruñido, esto le encantó a Bella,
aunque le parecía tonto que se molestara por eso.
-¿Ya pensaste en algún nombre?- preguntó Edward, en algún momento sus cuerpos
cambiaron de posición
quedando Bella entre las piernas de Edward con la espalda recargada en su pecho,
los dos cubrían a la bebé
con sus manos. Ambos creyeron que se sentirían incómodos por la posición tan
íntima, pero no, ambos
estaban sumamente cómodos por la cercanía del otro.
-Pues he estado jugando con los nombres de Esme y Renné-
-¿Renné?- preguntó confundido
-Mi abuela así se llamaba-
-Oh, ¿y que nombre formaste?-

-Rennesmee… pero no estoy segura, es raro-


-No, me gusta… pero creo que Carlisle se ofenderá si no lo incluimos en el nombre-
-Tienes razón, también deberíamos incluir a Charlie, sé que no ha sido un buen
padre, peor él solo hace lo que
mi mamá dice- dijo con cautela
-Si tú quieres que incluyamos a Charlie, lo haremos-
-Gracias- dijo girando la cabeza para sonreírle, él le dedicó una sonrisa torcida, que
le nublo la mente y se
convirtió en su favorita.
Mientras pensaban en otro nombre, Edward se dejó embriagar por el olor del
cabellosç de Bella y decidió que
ese era su aroma preferido y que jamás se cansaría de él.
-Carlie- dijo cuando pudo salir de la embriagues a la que lo sumía el olor de su
esposa.
-Rennesme Carlie- dijo ella como si acariciara el nombre –me gusta, ¿le gustará a
ella?- como si fuera una
respuesta la bebé pateó.
-Creo que sí, ella es Rennesmee Carlie Cullen Swan- dijo Edward como si
pronunciara el nombre de una reina.
Estuvieron platicando un rato más hasta que se quedaron profundamente
dormidos.
En la mañana, toda la familia ya había entrado y presenciado la tierna escena,
dejaron que durmieran un poco
mas. Alice no lo resistió y les tomó fotos de todos los ángulos posibles, cuando vio
que se estaban
despertando, se escondió detrás del sillón.
-Buenos días- dijo Edward
-Buenos días, ¿Cómo dormiste?- preguntó ella -¡Oh lo siento!, has de estar muy
adolorido, cargando nuestro
peso toda la noche- dio ella avergonzada
-No, no, no, tenía mucho tiempo sin dormir tan bien-
-¿Enserio?- él asintió –ahora que lo dices, es la primera vez que ni ella ni yo nos
despertamos sobresaltadasconfesó
-Eso es bueno-
Bella intentó levantarse y Edward la ayudó empujándola delicadamente por su
cintura. Ella le sonrió en
agradecimiento y salió del salón, él se quedó un rato acostado, pensando en lo solo
que se sentía ahora que
ella se había ido, anhelaba su cercanía.
-Ya era hora hermanito- dijo Alice saliendo de detrás del sillón
-¡aaaah!- exclamó Edward, girando sobre su costado y cayendo del sillón, su frente
fue a dar con fuerza al
piso.
-¿Te asusté?- preguntó Alice entre risas
-Nooo, yo así me bajo del sillón, es mas, voy a aprovechar para ver si mi dignidad
no quedo debajo de él…-
miró debajo del sillón - oh no está, debió quedar una parte en la sala y otra entre
los puños de Emmett
-Estoy orgullosa de ti- dijo Alice, Edward levantó la cara y se encontró a su
hermana frente a él acostada boca
abajo en el piso con el mentón recargado en sus manos
-Tú, ¿siendo amable conmigo otra vez?-
-Yo siempre soy amable con mi hermanito, solo era cruel con el idiota que habías
sido estos últimos meses…
sigue así, como papá y mamá te enseñaron y serás feliz, te lo aseguro... por sierto,
tu cara hinchada se ve
muy linda- dijo ella, inclinándose para besar la frente de su hermano, se levantó de
un salto y se fue.
Edward se quedó en el suelo pensando en que hacer para no volver a apartar a
Bella, extrañaba el contacto, lo
que no sabía era si quería estar cerca de ella, por que estaba sintiendo algo mas
que agradecimiento por darle
una hija o simplemente para estar cerca de la bebé… ¿Era por Bella o por
Rennesmee?

Capitulo 8. Juntos
-Emmett, ¿a que hora llegaste?- preguntó Bella cuando entró a la cocina. Después
de saludar a Esme.
-Humm… ¿Por qué lo preguntas?- dijo él intentando ganar tiempo para inventarse
algo.
-Son las siete y media de la mañana y tu no llegas nunca tan temprano además, vi
el Jeep estacionado
exactamente en la mismo lugar donde lo dejaste anoche.
-Así soy yo de preciso- dijo intentando no ver a su hermana a los ojos, entre ellos
no se podían mentir.
-¿Desde cuando?
-¿Desde cuando qué?
-¿Me vas a seguir contestando con preguntas?
-¿Te molesta que te conteste con preguntas?
-¡Emmett Swan!, no creo que sea buena idea colmar la paciencia de una mujer que
sus hormonas están tan
descontroladas como para ponerse a llorar en un segundo y al otro ¡arrancarte la
cabeza si no le contestas!-
espetó Bella, fulminando a Emmett con la mirada.
-Tranquilízate, cariño- dijo Esme acariciando el rostro de Bella y depositando un
plato de fruta en la mesa,
Bella se sentó frente al plato, esperando la respuesta de su hermano.
-Ok, ok, me pongo serio- dijo Emmett.
-Bien- ella respiró profundamente y se calmó -¿desde cuando pasas lo noche aquí?
-Hummm… es la primera vez-
-Ok, y ¿desde cuando te acuestas con Rosalie, y sales de la casa en la madrugada?
-¡¿Cómo sabes eso?!- preguntó Emmett con los ojos muy abiertos, él juraba que
había si muy cuidadoso
cuando salía del cuarto de Rosalie
-No lo sabia, me lo acabas de decir- dijo Bella sonriendo con malicia
-Eres mala hermanita.
-No soy mala, son las hormonas.
-¿Ahora que hicieron tus hormonas Bella?- dijo Jasper entrando a la cocina
-Buenos días, Jazz- Jasper se acercó y le dio un beso en la mejilla, como todas las
mañanas.
-Buenos días… ¡Emmett! ¿Tu aquí tan temprano?- dijo el rubio con fingida sorpresa,
en realidad, Emmett no
había sido tan cuidadoso, por lo menos la mitad de la familia ya sabían que Emmett
se pasaba gran parte de
las noches con Rosalie.
-¿Desde cuando lo sabes?- preguntó Bella reconociendo la fingida expresión de
Jasper.
-Desde la primera vez que se quedo con… mi hermana- dijo haciendo énfasis en el
mi.
-¡Buenos días!- gritó Alice, y dando saltitos saludó a todos con un beso en la
mejilla, Jasper se puso rojo y los
hermanos Swan soltaron risitas burlonas entre dientes.
-No seas cobarde y pídele que sea tu novia- le susurró Rose quien había entrado a
la cocina y presencio el
beso que le dio Alice a su hermano.
-No sé de que hablas- dijo Jasper. Bella y Rosalie torcieron los ojos, Emmett
simplemente siguió comiendo y
Esme y Alice fingieron no escuchar.
Pronto Carlisle y Edward se unieron a ellos. Cuando Edward vio a Bella no lo pudo
resistir y se acercó, para
sorpresa de todos, él giró la silla de Bella poniéndola frente a él, Bella tenia en la
mano un tenedor con un
pedazo de fruta.
-Buenos días Bella- dijo Edward dedicándole esa sonrisa torcida que se había
convertido en la favorita de
Bella.
-Bu-buenos días Edward- él se inclinó y le dio un beso en la mejilla provocando el
sonrojo de su esposa, él se
hincó frente a ella, puso ambas manos en su vientre.
-Buenos días princesa- y besó a su bebé. El sonrojo de Bella aumento, Edward la
miró y son poder resistirlo,
acarició su mejilla – ¡Mmmm, fresa!- exclamó y llevó su boca hacia la fresa que
Bella tenia en el tenedor, se
levantó y saludó al resto de la familia.
Todos se quedaron helados por un momento, Edward siempre saludaba a Bella por
las mañanas pero nunca
había sido tan cariñoso. Todos se fueron al instituto, Edward insistió en que Bella se
fuera con él en el Volvo,
pero ella se negó diciendo que eso les daría motivos a los alumnos de hablar mas
de ella, a regañadientes
Edward acepto.
Los días pasaron igual, por lo menos en el instituto, ya que en la casa Edward no se
despegaba de Bella, y ella
no se quejaba, hablaba mucho, no volvieron a tocar el tema de la agresión, pero
Edward era sumamente
cuidadoso cuando la tocaba, no quería volverla a asustar.
Ambos se sentían muy bien a lado del otro, y cuando se tocaban sus cuerpos
reaccionaban se una manera que
los confundían, bueno por lo menos a Bella por que Edward ya se había admitido a
si mismo que Bella le
gustaba y mucho, aunque eso lo sabia desde aquella noche que procrearon a
Rennesmee.
27 semanas de embarazo
-¡BELLAAAAA!- gritó Alice entrando a la habitación de Bella
-¿Qué pasa?- dijo preocupada
-¡FELICITAME!- dijo saltando en la cama donde estaba Bella.
-Felicidades… ahora dime, ¿Por qué te felicito?
-Jasper y yo ya somos… ¡NOVIOS!-
-¡aaaaaaaaah!- gritaron ambas muy emocionadas y comenzaron a rebotar en la
cama
-¿Cuándo te lo pidió?
-Bueno, él no me lo pidió- dijo Alice mordiéndose el labio
-¿Cómo es eso?- preguntó Bella con el ceño fruncido
-Veras…-
Flashback
Jasper estaba leyendo en el jardín, Alice llegó del centro comercial furiosa, se había
encontrado a unas amigas
de Jasper y escuchó cuando una de ella dijo que haría que él fuera su novio,
costara lo que le costara. Alice
estaba que se moría de la rabia, ya había perdido la paciencia, ella sabía que Jasper
la quería, pero era tan
tímido que no se atrevía a decírselo, y ella, educada por Esme, tenía que esperar
como toda una dama a que
el caballero se le declarara.
Estamos en el siglo XXI ¡Por Dios! Pensó.
Vio a Jasper en el jardín, dejó caer las bolsas que llevaba y salió por la puerta de la
cocina, le quito el libro a
Jaspe y se subió a su regazo.
-Tu y yo somos novios desde ahora, ¿Entendido?- Jasper sorprendido y feliz asintió.
Alice se inclinó y se
besaron con toda la ternura y el amor que se tenían.
Fin del flashback
-Bella cierra la boca- dijo Alice cuando terminó de relatar su hazaña.
-¡Por Dios Alice!... ¿Cómo pudiste hacer eso?-
-Se acabo mi paciencia, lo siento… no, en realidad no lo siento, amo a Jasper y era
nuestro destino estar
juntos- dijo dejándose caer de espaladas a la cama, con una enorme sonrisa.
-Bueno, sea como sea, estoy feliz por ustedes.
-Estarías mas feliz si le dijeras a las zorras que te molestan que eres la esposa y
madre de la hija de Edward…
te dejarían de insultar- dijo Alice mirando a Bella con el cejo fruncido.
-No empieces Alice, ya sabes lo que opino de eso.
-Es una tontería Bella, además sigo sin entenderlo –Bella suspiró
-Sí dijera que Edward y yo estamos casados, él volvería a creer que yo quiero sacar
algo y ahora estamos
bien, no quiero que las cosas vuelvan a ser como antes…
-Pero Bella…
-¡Basta, Alice!, yo no voy a decir nada- dijo la embarazada y salió de la habitación.
Habían pasado un par de días desde esa conversación, era la hora del almuerzo en
el instituto y como
siempre, todos se sentaron en las mesas de siempre, Edward con sus "amigos" y
los demás en otra mesa,
juntos. Edward se preocupó cuando no vio a Bella en la mesa, ignorando a sus
"amigos" se acercó a Alice.
-¿Y Bella?
-Fue a hablar con el director para su permiso prenatal- contesto ella- solo espero
que no se encuentre con
esas zorras- dijo para si, pero sabía que su hermano escucharía.
-¿Qué zorras?-
-Jessica y Tanya, tienes semanas molestando a Bella- contestó Rose, sabiendo lo
que Alice intentaba.
-¿Por qué no me habían dicho?- preguntó Edward molesto
-Son tus "amigas", Bella no quería que te molestaras con ellas- contestó Jasper
-Ahí vienen- dijo Alice fulminando a las zorras con la mirada, ambas seguían a Bella
y decían algo que ninguno
de la familia podía escuchar pero por la expresión de Bella era obvio que no era
nada bueno.
-Yo le dije que la dejarían en paz si supieran con quien esta casada- dijo Alice
-Pero ella es tan terca… cree que vas a pensar mal de ella si dice algo- continuó
Rose.
Edward solo miraba a la expresión de Bella y se estaba poniendo furioso. Sacó su
argolla de matrimonio de
uno de los bolsillos de su pantalón y se la puso, sus amigos y su hermana
sonrieron, caminó hacia Bella, quien
se había girado a enfrentar a las zorras.
-Dinos Isabella, ¿Qué se siente que tu hijo no vaya a tener el apellido de su padre?-
dijo Jessica en tono de
burla
Bella no contestó, solo apretó los puños y retuvo las lagrimas que amenazaban con
salir.
-Dinos Isabella Swan, ¿Cómo se va a llamar tu bebé?, por que es obvio que su
apellido será Swan- dijo Tanya
-Te equivocas Tanya- dijo Edward poniéndose a lado de Bella.
-¿En que cariño?- dijo ella en un patético intento de sonar sexy
-Bella, ¿me prestas lo que tienes en tu bolsillo?- preguntó Edward mirando a la
sorprendida Bella –Por favordijo
y le sonrió, ella sacó la argolla de matrimonio y se la dio.
-Te equivocas porque ella no es Isabella Swan- dijo Edward, tomando la mano
izquierda de Bella
-¿A no, y quien es?- preguntó Jessica. Los que estaban cerca de ellos prestaban
atención a la conversación.
-Ella es…- Edward, deslizó la argolla por el dedo corazón de Bella y alzó la mano de
tal manera que su argolla
y la de ella estuvieran a la vista de las zorras –Isabella Cullen.
Los que habían escuchado eso dejaron escapar el aire que sin darse cuenta habían
retenido, incrédulos de lo
que habían escuchado.
-Y en esta pancita- continuó él soltando la mano de Bella y abrazándola por la
espalda. Depositando
cariñosamente las manos en la barriga de Bella –está Rennesmee Carlie Cullen
Swan… mi hija- miró a Bella –
nuestra hija.
-Eso no es cierto- dijo Tanya
Edward se giró para que ambos quedaran frente al resto de los alumnos.
-Y para el que no haya escuchado- dijo casi gritando, todos lo miraron expectantes
–Esta mujer que ven aquí,
es mi esposa y en su vientre lleva a mi hija, y el que se vuelva a meter con ella, se
las vera conmigo- dijo
mandándole una mirada asesina a Tanya y Jessica quienes no salían de su asombro
como el resto de los
estudiantes.
-¿Qué haces Edward?- preguntó Bella girándose para quedar frente a él, Edward
tomó su cara entre sus
manos y pegó su frente a la de ella.
-Eres mi esposa y, ni tu ni mi… nuestra hija tenían porque haber pasado por
insultos, perdóname- susurró.
Estaban tan cerca que sus alientos se mezclaban, Bella no pudo contestar, su
mente se había nublado, abrió
ligeramente los labios, deseando que el la besara. Como si Edward leyera su
mente, se acercó más y juntó sus
labios, le sorprendió lo mucho que había extrañado esos labios suaves y dulces que
había probado hace tantos
meses atrás. Bella llevó sus manos al cabello de Edward enredando sus dedos en
él, el beso fue dulce y lento,
ambos estaban en una burbuja no les importó que estaba en medio de la cafetería
donde todos los
estudiantes los observaban, poco a poco la cafetería se fue vaciando, el timbre
sonó y ellos separaron sus
labios, pero sus frentes siguieron juntas, se miraron a los ojos, ninguno podía darle
nombre a lo que sentían,
lo único que sabían era que ya no podrían estar separados, pero la pregunta que
ambos se hacían impedía que
se confesaran lo mucho que se necesitaban. ¿Necesitaban estar juntos por qué se
querían o por qué era lo
mejor para Rennesmee?
El resto de la semana fue como la primera en la que regresaron al instituto, todos
hablando de la pareja, había
comentarios buenos y malos y todos ellos eran ignorados. Edward dejó de sentarse
con sus "amigos" en la
cafetería y compartía la hora de almuerzo con su familia, la acompañaba a todas
sus clases y la esperaba al
final de cada una, parecía loco corriendo de un lado a otro para no llegar tarde a
sus clases después de dejar a
Bella en las suyas. Ahora ya no había motivos para no llegar justos al instituto, por
lo que el Volvo se había
convertido en el medio de transporte de Bella. Igual que en casa, Edward no podía
dejar de estar en contacto
con Bella, siempre encontraba la forma de tocarla, y Bella lo disfrutaba.
En secreto Edward observaba a Bella dormir, por fin se había atrevido a entrar a la
habitación, la observaba un
par de horas y regresaba a su habitación a dormir. El resto de la familia estaba
contenta, porque aunque
todavía no dormían juntos, en lo demás se comportaban como una verdadera
pareja de esposos, Edward
consultaba con ella sobre algunas cosas que quería hacer, ella lo escuchaba con
atención y le daba su opinión,
salían de vez en cuando a pasear, y Edward siempre la sorprendía dándole besos
cortos en los labios, no se
habían vuelto a besar como en la cafetería, pero ambos tenían miedo del que el
otro se sintiera incomodo con
eso.
Bella y Edward estaban solos en la casa, la sala estaba llena por sus risas. Todo
empezó cuando a Edward se
le ocurrió ser gracioso y conto un malísimo chiste que a pesar de eso hizo reír a
Bella, ambos notaron que
Rennesmee se movió mucho como si ella también disfrutara del mal chiste, ambos
se quedaron callados y la
bebé comenzó a patear causándole dolor a su madre.
-Creo que deberías contar otro chiste- dijo Bella sobando el lugar donde Rennesme
la había pateado. Edward
obedeció y conto otro chiste, como anteriormente Bella se rió y la bebé se movió
sin causar dolor.
Así estuvieron un buen rato, cuando Edward se quedaba callado Rennesmee
pateaba fuerte.
-Creo que le gusta tu voz- dijo Bella
-¿Tú crees?- preguntó él, la bebé se movió en respuesta, ambos rieron fuerte –
nuestra hija es muy inteligente
-Como su padre- dijo Bella y ambos se miraron a los ojos, entrando de nuevo a su
burbuja, Edward se
inclinaba para besarla cuando un estruendo proveniente de la entrada los
sobresaltó y los hizo salir de la
burbuja.
Alice entró corriendo a la casa unos segundos después, muy asustada y cuando vio
a Edward la sorpresa
cambio a terror.
-¿Qué pasó Alice?- preguntó Edward, teniendo un mal presentimiento.
-Nada, nada… yo lo arreglaré-
Edward se levantó del sillón y se acercó a su hermana, Bella aprovecho para ver la
causa de ese ruido, cuando
se asomó por la ventana abrió mucho los ojos y dejó escapar un grito que
rápidamente ahogó con la mano y
se giró para ver a Edward.
-¿Qué pasó Bella?
-Nada Edward, Alice lo arreglará- dijo intentando sonar calmada, no lo logró.
-Sabes que eres muy mala para mentir- dijo Edward y en unas cuantas zancadas
llegó a alado de su esposa y
miró por la ventana, Bella y Alice cerraron los ojos esperando el grito de Edward.
-¡MI VOLVO!- gritó y se dispuso a salir de la casa para enfrentar a Jasper, quien
estaba a lado del Volvo viendo
el tremendo golpe que Alice le dio cuando él la enseñaba a manejar.
Bella lo detuvo y le tomo las manos para ponerlas en su vientre
-Edward, cálmate, mira a quien tienes en las manos- dijo con dulzura, Edward miro
el vientre. Bella no dejó
que apartara las manos de su vientre.
-Tienes a la razón de nuestra existencia en tus manos, así que cálmate, sino ella va
a creer que eres un
hombre agresivo- Edward respiro profundamente y pegó su frente a la de ella.
-Pero es mi Volvo- se quejó como niño chiquito
-Sí, pero eso se arregla con unos días con el mecánico y si matas a Jasper y Alice,
eso no se arregla con nadabromeó,
Edward sonrió ya estaba mucho mas tranquilo.
34 semanas de embarazo
Todos, menos Esme y Bella, estaban fuera de casa, los chicos en el instituto y
Carlisle en el hospital. El
mecánico, llamó para avisar que el Volvo estaba listo, Bella, quien había estado
escuchando las quejas de
Edward por tener que viajar en el Jeep de Emmett rodeado por las expresiones de
cariño de las parejas, pensó
en sorprender a su esposo llevándole el auto al instituto.
-No es buena idea cariño- dijo Esme viendo como Bella se subía al auto de Edward
-No te preocupes Esme, seré cuidadosa además el instituto no esta muy lejos.
-Mejor espera, te podría pasar algo y…
-Quiero darle la sorpresa, ha estado muy deprimido si su auto, por favor, quiero
verlo sonreír- Bella utilizó la
trampa mortal de Alicey puso cara de cachorro mojado, Esme suspiró.
-Por favor cariño, cuídate.
-Lo haré, gracias Esme.- dijo Bella sonriendo y puso en archa el motor.
Con mucho cuidado y respetando los limites de velocidad llegó al instituto. A lo
lejos vio a Edward y sonrió de
oreja a oreja, pero su sonrisa desapareció cuando vio a Tanya enredando sus
brazos en el cuello de Edward y
lo besaba. Bella comenzó a llorar y sin pensar en nada mas que en su corazón roto,
encendió el motor y se
puso en marcha, su llanto era desgarrador, se estaba hiperventilando, siguió
conduciendo y sus nervios cada
vez estaban pero y esta vez no había nadie que le cantara su nana para calmarla.

CAPITULO 9. ¿Dónde está Bella?


Edward tenía los labios apretados y Tanya lo besaba insistentemente, el instituto
entero los estaba viendo, él
tomó las manos de Tanya que se entrelazaban tras su nuca y las soltó para
ponerlas al costado de ella y poder
dar un paso hacia atrás, apartándose de sus labios.
-¿Ya dejaste de humillarte o quieres que te ayude?- dijo son voz fría.
Su familia miraba todo lo sucedido, por un segundo todos pensaron mal de él
cuando vieron a Tanya
besándolo pero su actitud hacia ella los tranquilizo y los hizo arrepentirse de
desconfiar de él.
-Vamos Edward, no pude ser que ya hayas olvidado mis besos- dijo ella en un
patético intento de sonar
seductora.
-En realidad, no recuerdo haberte besado alguna vez- dijo él indiferente
-¡UUUUUH!- fue la expresión de los alumnos del instituto, Tanya apretó los puños
de coraje, nunca nadie había
negado haberla besado.
-No me digas que la tonta de Isabella, besa mejor que yo
Edward dejó su actitud fría y cambio a una furiosa.
-En primer lugar, no vuelvas a referirte de Bella de esa forma y en segundo, Bella
besa mil veces mejor que
tu- dijo con dureza
-Vamos, cariño, no te pido que te cases conmigo, podemos tener una relación…
abierta- dijo ella volviendo a
enredar sus manos en el cuello de Edward.
Nadie podía creer lo que había dicho, prácticamente se había ofrecido como amante
enfrente de toda la
escuela, no podía ser mas zorra.
-¡Jamás!- dijo alejándola con brusquedad – ¡Yo amo a Bella!- le gritó.
Alice soltó un gritito y comenzó a dar brincos de felicidad mientras Jasper trataba
de contener a su hiperactiva
novia, Rose se abrazó de Emmett, ambos sonreían, Edward se había quedado
helado, al escucharse decir eso.
-¿Amo a Bella?- dijo mirando Jasper, quien asintió –Sí, la amo…claro que la amo-
se dijo a si mismo.
-Ve y díselo- lo animó Rose.
Edward asintió y dejando a Tanya con la palabra en la boca, todos se fueron hacia
el Jeep, nadie dijo algo
durante el camino pero todos sonreían. Edward pensaba en la forma en la que le
diría a Bella que la amaba,
prácticamente se bajó del jeep antes de que Emmett apagara el motor y entró
corriendo a la casa.
-¡BELLA!- gritó
-Hola hijo- dijo Esme saliendo de la cocina.
-Hola mamá, ¿Dónde está Bella?
-¿No está contigo?- dijo Esme con la preocupación en su rostro.
-¿Por qué debería estar conmigo?- dijo Edward comenzando a preocuparse, el resto
de la familia entró y se
unieron a la preocupación al ver los rostros de Edward y Esme.
-Tu Volvo estaba listo, y ella quiso sorprenderte llevándotelo al instituto, ya hace
rato que se fue.
-Tal vez llegó después que nos fuimos, ya sabes como es Bella, maneja muy
despacio- dijo Rose.
-O tal vez se detuvo a comprar algo- dijo Jasper.
-¿Qué tienes Alice?- dijo Esme cuando notó que su hija estaba muy callada.
Alice tenía la mirada perdida y su expresión era de preocupación y angustia, eso no
le gustó a Edward, él
había aprendido a reconocer esa expresión, por lo regular cuando Alice se
comportaba así era porque algo
malo pasaría, era una especie de premonición.
-¿Qué pasa?- dijo Edward tomándola por los hombros, Alice lo miró.
-Algo anda mal, me siento como rota y dolida… esto no está bien Edward- dijo ella
con un nudo en la
garganta.
Eso fue suficiente para Edward, tomó su teléfono y marcó el número de Bella, el
teléfono sonó dentro de la
casa, por lo que Edward aun mas preocupado cerró su teléfono con fuerza. Le pidió
a Emmett que le ayudara
a buscar a Bella por las calles de Forks, él iría en el carro de Jasper para abarcar
más terreno. Rosalie
acompañó a Emmett y, Jasper a Edward, Esme y Alice se quedaron en la casa por
si Bella regresaba, llamaron
a Carlisle para saber si de casualidad Bella había ido para el hospital, su
preocupación creció ante la negativa
de Carlisle.
6 horas de desaparecida
Era de noche y todos se habían reunido en casa después de haber buscado a Bella
todo el día por las calles de
Forks y Port Angel, Edward estaba desesperado, nadie había visto a Bella y la
policía no actuaria hasta que
hubieran pasado 24 horas de su desaparición, eso era un martirio para todos.
Emmett y Alice no dejaban de llamar a sus conocidos para saber si la habían visto,
sin ninguna noticia
reconfortante Emmett hizo la llamada que no quería hacer.
-Papá, necesito tu ayuda- dijo Emmett con desesperación.
-¿Cuánto dinero ocupas?- preguntó Charlie sin emoción
-No es dinero papá, Bella a desaparecido- no hubo sonido alguno desde la otra
línea, por lo que Emmett
continuó –lo que necesito es que utilices a tus contactos de la policía, no podemos
esperar 24 horas papá…
ayúdanos.
-ella… ella aparecerá, ya lo conoces debió de haberse perdido buscando alguna
dirección- la voz de Charlie
cambio de preocupación a indiferencia, y Emmett lo notó.
-Por Dios papá, Bella es tu hija y necesita tu ayuda… por favor- Emmett nunca
había rogado pero por su
hermana haría lo que fuera.
-Deja llamarle a tu mamá para…
-¡Con un demonio Charlie!- Emmett ya estaba enojado –No necesitas la
autorización de mamá para hacer lo
correcto, Bella confía en ti, tanto que hasta le quiere poner parte de tu nombre a su
hija… ¿eso no te dice
nada?- Emmett prácticamente gritaba, Rose le acariciaba el brazo para calmarlo
-¿Mi nombre?- susurró Charlie en tono conmovido. Él era un hombre débil, y hacia
y decía todo lo que su
esposa le ordenaba por temor a que lo dejara, pero esta vez algo se movió dentro
de él y por primera vez
actuó sin preguntarle a Renne –Llama al detective Billy Black, dile que eres mi hijo
y que la búsqueda la
pagaré yo.
-Gracias papá- dijo Emmett muy sorprendido.
-¿Emmett?...
-¿Si?...
-Te qu… mantenme informado- dijo y colgó.
Emmett suspiró, algo decepcionado hubiera jurado que su papá estuvo a punto de
decir que lo quería y eso
era algo que había esperado toda la vida. Esperanzado llamó a la secretaria de su
padre para pedirle el
número del detective, lo llamó y le dio toda la información necesaria para encontrar
a Bella.
Las horas pasaron y la desesperación abrumaba cada vez mas a Edward y a la
familia, Alice estaba muy
callada y ausente, algo muy extraño en ella, Jasper no se separó de su lado
tratando de reconfortarla, Emmett
caminaba de un lado a otro mientras Rose lo observaba con detenimiento, dándole
el espacio que ella sabía
que necesitaba. Esme trataba de mantenerse fuerte pero su tristeza era palpable al
igual que Carlisle quien
sentía que uno de sus hijos había desaparecido pero aun así se portaba como todo
un líder, dándoles palabras
de consuelo y esperanza a lo miembros de su familia.
26 horas de desaparecida.
Carlisle regresaba del hospital, cuando el teléfono sonó, toda la familia se apresuró
a contestar pero él era el
más cercano.
-¿Diga?
-Soy el detective Billy Black
-Detective, soy Carlisle Cullen, ¿no tiene alguna información?
-Sí, encontramos el Volvo de su hijo en la terminal de autobuses de Port Angel,
según me informan una mujer
embarazada llegó en el, al parecer estaba algo… desesperada.
Carlisle contuvo el aliento y no mostró expresión alguna, a pesar de que se sentía
sumamente aterrado por lo
que escuchaba, él sabía que no era nada bueno que Bella tuviera esas reacciones.
Continuó escuchando sin
decir nada, solo un "Ahí estaremos" y colgó.
-¿Qué pasó? ¿Encontró a Bella? ¿Dónde esta? ¿Está bien? ¡Con un demonio
contéstame papá!- dijo Edward a
punto de perder la cordura.
-Tranquilo hijo, encontraron tu auto y el detective quiere vernos allá.
-¿Allá donde?- preguntó Alice
-En la terminal de autobuses, parece que Bella salió de la ciudad y…- se detuvo
considerando si era correcto o
no comentar el estado de Bella.
-¿Y?- preguntó Emmett –díganos lo que sea.
-Al parecer estaba en uno de sus ataques de nervios.
-¡MALDICION!- gritó Emmett tomando un portarretratos de la mesita del centro y
lanzándolo a la pared.
-Carlisle, ¿Qué puede pasar si no se tranquiliza?- preguntó Jasper, ganándoles a
todos ya que esa era la
pregunta que estaba en casi todos ya que en Edward solo estaba la cara de Bella y
el ruego de encontrarla.
-No estoy seguro, es diferente en cada persona, como puede perder el
conocimiento por hiperventilarse,
puede sufrir un delirio de persecución o en el peor de los caso… perder la razón.
Todos abrieron los ojos como plato, Alice comenzó a llorar al igual que Esme quien
se tapaba la boca para
tapar sus sollozos, Rose se abrasó de su novio con fuerza, Jasper y Emmett se
miraron ellos eran los que
siempre habían estado mas cerca de Bella cuando sufría sus ataques y solo ellos
sabían que tan intensos, eran
por lo que estaban aterrados, Edward simplemente no entendía nada, escuchaba
las palabras pero a él solo le
interesaba encontrar a Bella, lo demás era sin importancia es mas no se esforzaba
en comprender lo que su
padre acababa de decir.
En menos de treinta minutos Carlisle, Emmett y Edward se encontraron con el
detective Black en la central de
autobuses. Black les informo que en el auto no había nada que les dijera a donde
se dirigía Bella, todo parecía
indicar que ella lo había decidido de un momento a otro.
-Tu eres su esposo, ¿no?- dijo el detective mirando a Edward, este asintió.
-¿Tuvieron algún problema, algún motivo para que ella quisiera irse?
-No… nuestro matrimonio no empezó como los demás, pero… estábamos bien - dijo
Edward confundido por la
pregunta
-Ya veo, dime ¿pasó algo que pudo haberla alterado para tener esa reacción?-
Edward lo pensó pero no se le
ocurría nada.
-Tanya- dijo Emmett
-¿Qué dices muchacho?- preguntó Carlisle
-Ayer en la salida del instituto, Tanya besó a Edward y ¿si Bella…
-…nos vio?- termino Edward la pregunta
-Ese seria un buen motivo para alterar sus nervios- dijo Emmett, apretando los
puños pensando en aniquilar a
Tanya
-¿Saben a donde fue?- preguntó Carlisle, mientras Edward se maldecía a si mismo
por haber permitido que
esa zorra llegara a tanto.
-Sí- Emmett y Edward vieron al detective con esperanza –antes de que ustedes
llegaran vi el video de
seguridad y la persona que la atendió me informó que una mujer embarazada,
bastante alterada le pidió el
boleto hacia el destino que saliera mas próximo así que Bella se fue a Seattle.
-Pues vamos- dijo Emmett, todos asintieron y se dirigieron a los carros. Por la
velocidad en la que iban
estuvieron en la terminal de Seattle en tiempo record.
Lo primero que hicieron fue dirigirse hacia la oficina principal de la central para
saber sobre las llegadas desde
Port Angel del día anterior, después de obtener el número de los camiones y el
nombre del chofer de cada uno
de ellos, se dispusieron a interrogarlos, el detective fue el que encontró al chofer
que había llevado a Bella.
El detective le informó a los Cullen que el chofer había identificado rápidamente a
Bella, ya que ella se veía
bastante mal, no había dejado de llorar en todo el camino pero lo atribuía a que se
sentía triste porque se
había despedido de su familia, dijo que esas cosas pasaban todo el tiempo pero lo
que mas le había llamado la
atención es que una chica tan embarazada estuviera sola.
30 horas de desaparecida.
Por recomendaciones del detective Black, los Cullen regresaron a casa, le
informaron al resto de la familia lo
que había pasado, Edward no pudo soportar mas y se dirigió a la habitación de
Bella, abrazó la almohada que
Bella usaba para dormir, dejó que el olor a fresa inundara sus sentidos, él no quería
saber nada mas que no
fueran noticias sobre lágrimas en sus ojos poco a poco se quedó dormido.
-Edward, despierta, papá tiene una idea- dijo Alice moviendo ligeramente el
hombro de su hermano.
-Ya voy- dijo él algo molesto, ya que lo habían despertado de un precioso suelo
donde estaba a lado de Bella.
Todos reunidos en la sala, miraba a Carlisle expectantes, él habló hasta que Edward
se reunió con ellos.
-Bien, no sé ustedes pero yo estoy cansado de solo quedarme esperando- dijo y
todos asintieron –por lo que
me tomé la libertad de llamar a mis colegas en Seattle para que estén pendientes
de la llegada de Bella a
alguno de sus hospitales.
-¿Crees que se adelante el parto?- preguntó Esme
-Es muy probable, los nervios de Bella no están estables y en su avanzado estado
eso no es bueno- contestó
Carlisle
42 horas de desaparecida
-Dr. Cullen, lo llaman del hospital "Hope" de Seattle- dijo la secretaria de Carlisle
-Sí, gracias- Carlisle tomó la llamada –Dr. Cullen, ¿en que puedo servirle?
-Dr. Cullen, al parecer atendimos a su hija Isabella Cullen- dijo una voz femenina, a
Carlisle se le aceleró el
corazón.
-Sí, Bella, ¿Cómo está ella?- preguntó ansioso, no estaba comportándose como el
tranquilo y sereno Carlisle,
pero en ese momento no le importaba.
-Ella dio a luz ayer a una preciosa niña…
-Vamos por ellas en este momento- dijo Carlisle sin dejarla terminar.
-No doctor, lo que sucede es que la dimos de alta esta mañana- dijo la mujer
bastante apenada –doctor, la
chica no se veía bien.
-¿Entonces porque la dejaron salir?- dijo Carlisle levantándose de su asiento
bastante alterado.
-Lo siento doctor, pero nuestro hospital no podía tenerla mas tiempo- dijo la mujer
con un nudo en la
garganta.
Carlisle lo notó y se obligó a serenarse, el sabia que muchos hospitales no tenían
los recursos necesarios para
que los pacientes se quedaran en observación mucho tiempo, respiró
profundamente y dijo:
-No sé preocupe lo entiendo, ¿me podría decir si mi hija dijo a donde iba?- dijo
cordialmente como era su
costumbre.
-Lo siento doctor, ella estaba bastante confundida, lo único que pudo decirnos con
certeza era su nombre… en
verdad siento no darle mas información- dijo ella
-No se preocupe, gracias, por lo menos sabemos de donde continuar con nuestra
búsqueda- dijo Carlisle con
la voz apagada.
-Le deseo suerte, doctor.
-Gracias.- susurró.
Se dio un momento para relajarse y volver a la tranquilidad, no podía permitirse
perder el control y
desesperarse, por lo menos ya sabía que su nieta había nacido, aunque le
preocupaba la confusión de Bella
que la mujer le había descrito, respiró profundamente varias veces y llamó a su
familia para informarle y
después al detective.
Los días pasaron, lenta y tortuosamente sin noticias de Bella y Rennesme. Edward
estaba hundido en la
agonía, no había querido salir de la habitación de Bella, casi no comía ni dormía y
mucho menos había querido
ir al instituto, Jasper y Alice se consolaban uno a otro, Rose desquitó su tristeza
rompiéndole la boca de un
puñetazo a Tanya, después de que la zorra les dijo que ella había visto a Bella en el
Volvo de Edward y que
estaba feliz porque los había visto besándose. Emmett estaba mas agresivo que
nunca, nadie lo podía mirar
siquiera porque se arriesgaba a sufrir la ira del Oso Cullen. Esme se mantenía
ocupada para no caer en la
tristeza, cocinaba mucho mas de la cuenta, la casa no podía estar mas limpia, ya
había cambiado los muebles
de las habitaciones varias veces y Carlisle no podía concentrarse por lo que decidió
tomarse unos días de
descanso.
1 semana de desaparecida.
Edward estaba hundido en sus pensamientos cuando escuchó el teléfono,
esperanzado puso atención, al
escuchar "Bella", salió disparado hacia la sala, su padre hablaba por teléfono, tenía
una sonrisa en el rostro
pero después se puso serio.
-Sí gracias, estaremos ahí- dijo y colgó.
-¿La encontraron?- preguntó Edward ansioso, él asintió. La primera reacción fue de
felicidad pero la expresión
de Carlisle provocó que todos se pusieran serios de nuevo.
-¿Dónde está?- preguntó Emmett
-En un…- suspiró Carlisle y miró a su familia –esta en un centro psiquiátrico.
-¡¿Qué?!- fue la reacción de Emmett y Edward
-No sé mucho de su estado, la encontraron hace cuatro días y no había dicho nada
hasta hace unas horas que
dijo su nombre y nos pudieron localizar.
-¡Vamos!- dijo Edward tomando las llaves de su Volvo y encaminándose a la
puerta, Carlisle lo acompañó,
Emmett tenía que quedarse a informar al detective y a su papá, quien a pesar de la
negativa de Renne, había
estado muy al pendiente de su hija y su nieta.
Llegaron al centro psiquiátrico, como Edward estaba muy alterado y eso no era
bueno para los pacientes,
Carlisle fue el único al que le permitieron entrar al patio donde se encontraban
todos los enfermos. El Dr.
Nerón (se que suena a nombre de perro pero fue el primero que se vino a mi
mente) le informó a Carlisle que
Bella no se comportaba como sus pacientes habituales, pero que la había
encontrado en la calle bastante
desorientada y ausente, era como si estuviera perdida en su propia cabeza.
Carlisle observó el patio hasta que la encontró, cuando la vio sus ojos comenzaron
a picarle y se le hizo un
nudo en la garganta, Bella llevaba el cabellos suelto todo revuelto, su mirada
estaba perdida, estaba sentada
en un banco, en sus brazos había una cobija blanca, la cual cargaba como si llevara
un bebé. Carlisle se acercó
a ella, pero Bella no lo miró, se sentó a su lado y pasó un brazo por sus hombros,
Bella recargó su cabeza en
su hombro y suspiró.
-Lo único que ha dicho es su nombra, Isabella Cullen- dijo el Dr. Nerón, Carlisle
asintió –es muy tranquila, solo
una vez se puso agresiva- Carlisle lo miró interrogante –una de las pacientes
intentó quitarle la cobija, y ella
comenzó a gritar pero se calmó cuando le regresamos la cobija- Carlisle entendió.
-¿Dónde está la niña?- preguntó Carlisle viendo a Bella a los ojos.
-¿Qué niña?- preguntó el doctor, Carlisle lo miró extrañado.
-Ella llevaba una recién nacida consigo, su hija.
-Lo siento doctor, cuando la encontré ella estaba sola y a parte de su ropa solo
llevaba esa cobija.
Carlisle sintió un hueco en el pecho y el pánico estaba a punto de consumirlo, y la
única pregunta que había
en su mente era ¿Dónde está mi nieta?

Capitulo 10. RECUERDOS


Carlisle caminó hacia su hijo con lentitud, obligándose a si mismo mantener la
calma, sus hijos no necesitaban
a un Carlisle histérico y desesperado, tal como se sentía en ese momento, antes de
enfrentarse a su hijo,
respiró profundamente y entró a la sala de espera.
Ahí estaba un Edward ansioso, el puente de su nariz estaba a punto de sufrir daños
severos de lo presionado
que lo tenía entre sus dedos, por fortuna Carlisle apareció. De un salto, Edward
dejó su asiento y se acercó a
su padre.
-¿Cómo esta? Quiero verla- exigió el muchacho.
-Hay algo que tienes que saber antes de verla- dijo Carlisle poniendo una mano en
el hombro de Edward para
que ambos se sentaran
-¿Qué pasa?
-Escucha, Bella esta en un especie de abismo, solo ella decidirá cuando salir de ahí-
Edward asintió con un
nudo en el estomago –hijo…- Carlisle suspiró pesadamente –Rennesmee no está
con ella.
-Eso es obvio, una bebé no puede estar en un lugar como este, ¿en donde la
tienen?- Edward no entendía la
preocupación en el rostro de su padre, es mas, no quería entenderlo.
-Hijo, nadie sabe donde esta- Edward lo miró con el ceño fruncido, sin poder
entender sus palabras, su
cerebro no estaba listo para eso.
-Quiero ver a Bella- fue lo único que dijo y se encaminó hacia la puerta por la que
minutos antes su padre
había entrado, Carlisle asintió, comprendiendo que su hijo necesitaba tiempo para
caer en cuenta de lo
sucedido con Rennesmee.
Carlisle y Edward entraron al patio, ahí donde Carlisle la había dejado estaba Bella,
mirando a la nada con la
cobija blanca en brazos, Edward sonrió al verla y en unas cuantas zancadas estuvo
enfrente de ella.
-¿Bella?- susurró, pero no hubo respuesta, se acuclillo frente de ella y la obligó a
mirarlo, se estremeció al ver
esos ojos chocolate que había aprendido a amar, si su brillo natural, se odió a si
mismo por haber causado
eso. –Perdóname mi amor, no debí permitir que Tanya me besara- besó su frente
con ternura, después sus
mejillas –regresa a mi, Bella- besó su nariz –o por lo menos llévame a donde tu
estas, mi amor- dijo, le dio un
dulce beso en los labios y la abrazó con fuerza, demostrándole con ese abrazo lo
mucho que la necesitaba, lo
mucho que la amaba.
Bella sintió un clic en su cabeza, como un candado cuando se abre, parpadeó una
vez, sintió su cuerpo
rodeado por algo muy cálido que la hacia sentir segura y extrañamente amada,
lentamente subió sus brazos
hacia la espalda de Edward, porque ella sabía que era él, a nadie se lo había dicho
pero, solo en sus brazos se
sentía segura, por extraño que parezca.
-Edward- susurró tan bajo que él no la escuchó, lo apretó más a su cuerpo y fue
cuando él reaccionó. Se
apartó de ella sin soltarla y la miró a los ojos, ese brillo había vuelto.
-Bella, Oh Bella, has vuelto- dijo tomando su cara con ambas manos, se acercó
lentamente, temerosos de que
lo rechazara, aunque desde aquel beso en la cafetería, él se había permitido robarle
cortos besos pero este no
quería que fuera corto, terminó de acortar la distancia y sus labios se unieron,
amoldándose como perfectas
piezas de un rompecabezas. Bella llevó sus manos al cabello de Edward y
correspondió el beso, amoroso y
suave que Edward le daba, ambos se perdieron en su burbuja, no les importó que
varios de los pacientes se
juntaran para verlos, una de ellas aprovechó para llevarse la cobija que Bella había
tenido en sus brazos. Por
falta de aire se separaron.
-Te amo- dijo él acariciando la nariz de Bella con la suya, a ella se le llenaron los
ojos de lágrimas, y negó con
la cabeza.
-Besaste a Tanya- dijo con un nudo en la garganta.
-No amor, ella me besó, yo ni siquiera le correspondí, te lo juro, mi vida, mi
hermana, tu hermano y nuestros
amigos estaban de testigos, ellos te lo pueden decir- dijo Edward apresuradamente,
mirándola a los ojos para
demostrarle que era sincero.
Por un momento Bella se sintió tonta y comenzó a reírse, Edward la miró
preocupado, creyendo que se había
vuelto loca de verdad.
-Huí por nada- dijo negando con la cabeza –si que soy estúpida- dijo unas lágrimas
cayeron por sus melillas y
la risa se convirtió en llanto.
-No amor, no llores- dijo él apartando las lagrimas con su pulgar –no puedo
soportar verte llorar, por favor-
Bella respiró profundamente y lo abrazó.
-Te amo Edward- susurró, Edward sonrió como tonto y la apretó más a su cuerpo.
-Humm… ¿no te parece que esta niña linda ya se puede ir a su casa?- dijo Carlisle
observando la escena junto
al Dr. Nerón. Edward y Bella los vieron y sonrieron al escucharlo.
-Creo que ella ya no tiene porque estar aquí, solo hay que mantener esos nervios
controlados, ¿esta claro
señorita?
-Señora… y está muy claro doctor- dijo Bella levantándose, Edward la soltó a
regañadientes. Carlisle no lo
resistió más y la abrazó.
-Hija, me alegra tanto que estés bien.
-A mi también… hum, Carlisle- dijo apartándose de los brazos del doctor y miró al
suelo- ¿Puedo ver a mi hija?
Carlisle se tensó y a Edward las palabras de su padre le vinieron como un tornado
convirtiendo todo en caos,
se dejó caer en la banca y abrió mucho los ojos. Mi hija está perdida pensó y una
lagrima gruesa humedeció
su mejilla, la apartó rápidamente, no podía dejar que Bella lo viera así.
-Bella, ella…
-Oh, que tonta, Rennesmee está en la casa, ¿verdad?, una niña no puede estar en
un lugar como este- volteo
a ver a todos lados para reconocer el lugar donde se encontraba -¿Dónde estoy?,
Carlisle, ¿Cómo llegué aquí?
-¿Qué es lo ultimo que recuerdas?- preguntó el doctor Nerón al ver que ninguno de
los hombres Cullen
reaccionaba.
-Hum… recuerdo, haber ido al instituto para llevarle el Volvo a Edward, vi a Tanya
besándolo y creí que él le
correspondía- Edward la tomó de la mano, ella se la apretó en señal de estar bien –
después es muy confuso,
me sentía dolida, rota, necesitaba estar muy lejos, llegué a la central de autobuses
y no recuerdo el destino
del camión al que subí, en realidad no me importaba, después… caminé unas calles
y sentí mucho dolor en mi
vientre y es todo…- dijo mirando a la nada esforzándose por recordad algo mas.
-Tranquila, no te esfuerces, pronto lo recordaras- dijo el doctor Nerón, Edward
abrazó a su esposa por la
espalda. Bella giró su cabeza y le sonrió, él le correspondió la sonrisa pero esta no
llegó a sus ojos.
-Vamos a ver a nuestra bebé- dijo ella y le besó la nariz, se apartó de su agarré
con delicadeza, lo tomó de la
mano y lo jaló hacia la salida.
Edward y Carlisle no sabían que hacer, mientras Bella se cambiaba de ropa y se
firmaban los papeles para
darla de alta, Carlisle llamó a la familia para informarles las buenas y las malas
noticias, todos acordaron que
lo mejor era decirle a Bella de la desaparición de Rennesmee cuando estuviera
segura en casa.
Edward y Bella iban abrazados en el asiento de atrás, Edward sabía que él era el
que tenía que destrozarle el
corazón a su esposa, él tendría que decirle que su hija desapareció y no sabía como
hacerlo. Bella estaba
contenta, Edward le había dicho que la amaba, se sentía algo confusa al no
recordar el nacimiento de su hija y
la manera en la que llegó a ese lugar y muy en su interior sabía que algo no
andaba bien, pero ese
sentimiento lo desechó y se apretó mas al cuerpo de Edward, él le besó la cabeza y
le volvió a susurrar que la
amaba.
Llegaron a la mansión Cullen, Bella bajó corriendo del auto sin esperar a que
Edward le abriera la puerta,
antes de llegar a la puerta principal, Emmett la abrió y le dio uno de sus
característicos abrazos de oso.
-Enana, nos diste un susto de muerte- dijo Emmett cuando la soltó
-Lo siento- dijo ella con la mirada en el piso, camino hacia la casa y los diminutos
brazos de Alice la apretaron
con fuerza, Bella pensó lo irreal que era que una mujer tan pequeña tuviera tanta
fuerza, fue el turno de Esme
de abrazarla.
-Mi niña, no vuelvas desaparecer de ese modo, no podría soportarlo.
-Lo siento Esme, no lo volveré a hacer.
-Promételo- exigió Esme sabiendo lo que se avecinaba
-Lo prometo.
Rose y Jasper fueron los siguientes en abrazarla. Sin decir nada Bella corrió
escaleras arriba, Edward la siguió
después de recibir miradas de apoyo por parte de su familia. Bella llegó a su
habitación donde habían puesto
la cuna de Rennesmee, tenía una sonrisa boba cuando entró pero esta desapareció
cuando vio la cuna vacía.
Debe estar en el cuarto de Alice, no la dejarían sola pensó para darse animo, pero
algo le decía que ella no
estaba ahí, se giró para salir de la habitación y se encontró con Edward parado en
el umbral de la puerta,
mirándola con tristeza.
-Edward, ¿Dónde esta?- dijo mientras se acercaba a él, él no contestó, Bella lo
empujó delicadamente para
poder salir de la habitación, salió al pasillo y en medio de este se paro en secó,
Edward estaba a dos pasos de
ella.
-Edward, ¿Dónde esta?- volvió a preguntar, pero esta vez fue en un susurró. Se
giró lentamente y se encontró
con los ojos tristes de Edward llenos de lágrimas como los de ella.
-¿Dónde esta?- dijo con un nudo en la garganta y la vista borrosa por la lagrimas
que amenazaban con salir.
Edward negó con la cabeza.
-Edward, ¿Dónde…- no pudo terminar las lagrimas salieron sin piedad y los sollozos
no la dejaban hablar,
Edward la abrazó y dejo derramar las lagrimas que tanto había retenido.
-Rennesmee- dijo ella con la voz rota –mi bebé.
-No… no sabemos- logró decir Edward.
-¡NO!- gritó Bella y se soltó de los brazos de Edward -¡¿DÓNDE ESTÁ?! ¡NO ME LA
QUITES!- gritó de nuevo.
-Yo no…- empezó a decir e intentó abrazarla de nuevo pero ella se apartó con
brusquedad.
-Por favor Edward, no me la quites- dijo dejándose caer de rodillas –Te lo suplico…
prometo hacer… lo que sea
para… cancelar ese contrato… pero no me la quites- suplicó, las lagrimas no
dejaban de salir y los sollozos a
penas la dejaban hablar.
Edward estaba igual que ella, destrozado por dentro y cada palabra de ella lo
rompía mas, no la culpaba por
creer que él la tenía, es mas, hasta había preferido haber sido tan sádico como para
arrebatarle a Rennesmee
por lo menos sabría donde esta. Se arrodilló ante ella.
-Que mas quisiera yo… saber donde esta- Bella alzó la mirada y no encontró nada
mas que sinceridad en los
ojos hinchados y rojos de Edward.
Los labios de Bella temblaban, comenzó a negar con la cabeza, y miraba a Edward
con suplica, rogándole que
lo que estaba pasando no fuera cierto, Edward la abrazó con fuerza.
-MI BEBEEÉ- gritó Bella y se apretó al pecho de Edward empapándole la camisa, él
hundió su cara en el cuello
de ella, mojando su blusa con las lágrimas, ambos sollozaban y lloraban de forma
desgarradora.
En el piso de abajo, la familia no estaba mejor, cada pareja se aferraba uno a otro
sufriendo junto con sus
hijo, hermanos, amigos. Con cada grito de Bella llamando a su bebé las lagrimas y
sollozos aumentaban por
parte de todos, mujeres y hombres.
Bella comenzó a hiperventilarse, Edward se asustó, tomó la cara de Bella y junto su
frente a la de ella
obligándola a verlo a los ojos.
-¡NO!-le dijo con seriedad- no me vas a dejar de nuevo, no puedo perderte a ti
también- lo ultimo lo dijo con
voz rota –lo prometiste Bella, respira, te necesita, no podré ser fuerte sin ti… por
favor, dame la fuerza para
encontrarla, Rennesmee nos necesita fuetes, a los dos.
Bella asintió y se forzó a si misma a tranquilizarse, no podía perderse de nuevo,
aunque lo deseara, ese dolor
que sentía era insoportable, pero no podía hacer sufrir mas a Edward, a ese
hombre que tanto ama. Edward la
rodeó con sus brazos de nuevo y comenzó a tararear su nana, que se escuchaba
mas triste que nunca, Bella
tarareó junto con él, sabiendo que no solo ella se tranquilizaba con esa canción,
también él lo hacia. Poco a
poco Bella se quedó dormida, Edward la cargó y la llevó a su habitación, se acostó
junto a ella y el cansancio
de tanto sufrimiento y de tantas lagrimas y sollozos lo vencieron y durmió junto a
ella por primera vez desde
que se habían casado.
Todos habían creído que Edward y Bella se hundirían en su sufrimiento y no
querrían ni siquiera salir de la
habitación, pero se equivocaban, ambos se habían prometido ser la fuerza del otro,
todos los días iban a
Seattle a recorrer las calles, con la esperanza de que Bella recordara algo.
Empezaron por recorrer las calles
cerca del hospital donde nació Rennesmee, pero nada, después recorrieron las
calles alrededor del centro
psiquiátrico, pero nuevamente nada, no se dieron por vencidos. No solo ellos
buscaban, de vez en cuando se
les unían sus hermanos y amigos, pero al no saber la apariencia de Rennesmee era
muy difícil la búsqueda, el
detective Black había sido re contratado por Charlie para encontrar a su nieta, así
que había mucha gente
buscándola, pero Bella sabia que todo sería mas fácil si ella recordara, por lo menos
la apariencia de su hija.
-Hoy cumple un mes- dijo Bella acurrucándose en los brazos de su esposo, quien ya
se había mudado a la
habitación de Bella. Ambos estaban acostados listos para dormir.
-Lo sé- dijo él y besó su cabeza.
-Tenía miedo que ella no tuviera una familia, y ahora que la tiene, la perdí- dijo eso
ultimo con la voz rota por
las lagrimas que había salido.
-Los dos la perdimos, si yo no hubiera permitido que esa…- no terminó, apretó la
mandíbula con fuerza, cada
que pensaba en eso la rabia lo invadía.
-Shhh, no tiene caso culparnos, no la recuperaremos con eso- dijo ella
enjuagándose las lagrimas. Así era su
relación, siempre apoyándose uno al otro.
-Mañana tienes que regresar al instituto- le recordó Edward después de lograr
tranquilizarse.
-Lo sé, ¿Cuál es el nuevo chisme sobre nosotros?
-Nadie sabe lo que pasó, cuando nos preguntan sobre ti y Rennesmee, les
contestamos que están bien- dijo y
suspiró.
Se quedaron en silencio un largo rato. Bella comenzó a sentirse asustada, no
estaba segura si soportaría las
preguntas curiosas de los alumnos o si podría mentir sobre Rennesmee. Necesitaba
sentirse fuerte y solo
existía alguien que podría darle esa fuerza. Alzó su cabeza y miró a Edward a los
ojos, él le sonrió de esa
manera torcida que tanto le gustaba, se alzó y lo besó.
Poco a poco lo empujó para quedar encima de él, profundizó el beso dándole a
entender lo que quería, Edward
había deseado ese momento desde hace mucho pero esperaría pacientemente
hasta que ella estuviera lista.
Pasaron la noche mas apasionada y llena de amor de sus vidas, entre gemidos,
jadeos y palabras de amor, se
hicieron uno nuevamente, pero esta vez ambos lo recordarían.
Edward miraba a Bella dormir con una sonrisa en sus labios, él acariciaba su rostro
y recordaba lo sucedió esa
noche, no podía evitar la sonrisa tonta en su rostro. Miró la cuna de Rennesmee y
por un segundo anheló
tener otro hijo, pero no, esa noche había usado protección, ambos habían acordado
no tener más hijos, hasta
encontrar a su primogénita. Regresó su vista a Bella, quien ya no sonreía, al
contrario, estaba inquieta y con
el ceño fruncido.
-cu-cuidala- dijo en sueños.
-¿Dónde estoy?- dijo con desesperación en su voz -¡RENNESMEE!- gritó y se
levantó de golpe.
-Bella, ¿estás bien?- preguntó Edward sentándose a lado de ella.
-Lo recordé- dijo mirándolo con los ojos muy abiertos.
-¿Qué recordaste?- dijo el esperanzado y emocionado.
-Sentía mucho dolor en el vientre, creo que una pareja me ayudo, es muy confuso,
recuerdo el sonido de la
ambulancia y el dolor del parto, pero estaba como aturdida- Edward no interrumpió
solo asentía para pedirle
que continuara –me dijeron que no podía estar en el hospital, me dieron a
Rennesmee y me dieron
indicaciones para ir, ir… a un lugar, no recuerdo cual- dijo mirándolo con pena.
-No te preocupes, sigue ¿Qué mas?-
-Es hermosa, tiene el color de tu cabello, pero es rizado, no vi sus ojos pero se
parece mucho a ti- dijo ella
acariciando el rostro de su esposo, él sonrió como tonto
-Continua- dijo después de un rato de mirarse como tontos, Bella recordando el
rostro de su bebé y él
tratando de imaginársela. Ella asintió.
-Recuerdo haber caminado un largo rato, hasta que comenzó a llorar, no sabía que
hacer, el poco dinero que
tenía lo gasté en el pasaje del autobús, y Rennesmee tenía hambre, me senté una
banca de un parque y le di
pecho, pero no era suficiente, yo no había comido por lo tanto no tenía suficiente
leche, ella seguía llorando y
yo me desesperaba más, entre mi confusión y su llanto no podía pensar- Bella
comenzó a respirar muy fuerte.
-Tranquila amor, respira profundo, no ganamos nada con que te preocupes
nuevamente- ella asintió y se
tranquilizó.
-Bien, comencé a llorar junto con ella, hasta que un niño de unos ocho años se me
acercó- Bella miró a la
nada y sonrió –era muy lindo, llevaba un carrito de bebé, me dijo que era de uno
de sus hermanitos, creo…
bueno, en el carrito había una biberón y leche, me preguntó si la bebé tenía
hambre, solo asentí, él preparó el
biberón… se portaba muy maduro para su edad, mi estomago gruñó, el se rio y me
dijo que pusiera a
Rennesme en el carrito, para que fuera a comprar comida, yo asentí, la puse con
cuidado en el carrito y el
puso el biberón en la boca de mi niña, me preguntó su nombre y se lo dije- Bella
frunció el ceño y bufó.
-¿Qué pasa?- preguntó Edward.
-Dijo que el nombre que invente es como un trabalenguas, y dijo que el la llamaría-
apretó la mandíbula y dijo
entre dientes –Nessie.
-Nessie- dijo Edward y sonrió
-No te atrevas a pensar en llamar así a nuestra hija- dijo ella apuntándolo
amenazadoramente con el dedo.
-¿Qué tiene de malo?- dijo él con autentica inocencia.
-Edward Cullen, no te atrevas a llamar a mi hija como el monstruo del Lago Ness-
dijo ella fulminándolo con la
mirada.
-Oh, ya entiendo… no te preocupes amor no lo diré- dijo y besó su frente. Ella
suspiró y le sonrió -¿Qué más
recuerdas?
-Le pedí al niño que la cuidara, que regresaba rápido, fui a buscar comida hasta
que recordé que no traía
dinero, así que pedí un poco, caminé por algunas calles, preocupándome solo por el
hambre que tenía,
conseguí lo suficiente, comí pero después ya no supe que estaba haciendo, no
recordaba nada, me quedé
dormida en la calle y cuando desperté tenía una cobija cubriéndome, estaba
desorientada y solo pensaba en ti
y en Tanya- dijo y dos lagrimas se derramaron por sus ojos.
-Perdóname amor, porque yo jamás me perdonare lo que te hice pasar- dijo él
apartando las lagrimas de las
mejillas de Bella con sus dedos.
-Yo ya te perdoné, lloro porque olvidé a mi bebé.
-No amor, tus nervios no estaban bien- dijo él y la abrazó con fuerza hasta que
dejó de llorar -¿Recuerdas el
nombre del niño?- Bella negó con la cabeza.
-Nunca le pregunté, pero sé como es.
-Dime, eso debe ayudar.
-Su piel era rojiza, sus ojos negros, cabello lizo y muy negro, tenía una sonrisa
tranquilizadora, en ese
momento fue como mi sol personal.
-¿Debo ponerme celoso amor?- dijo Edward al ver la sonrisa boba de su esposa al
recordar al niño.
-Tonto- dijo y le pegó en el brazo juguetonamente.
-Bueno, bueno, ese es un avance, ya sabemos como es nuestra bebé y como en la
persona con quien estuvo
Nes…- Bella lo miró mal –Rennesmee la última vez que la viste. Bella asintió y se
abrazó a él, con la esperanza
en su alma.

Capitulo 11. La seguridad de Rennesmee


-¡JACOB!- gritó una mujer–trae el carrito de Seth.
-No puedo- gritó el niño
-¿Cómo que no puedes? ¡Ven a acá!- exigió la mujer. Jacob suspiró y con cuidado
empujó el carrito hacia la
mujer.
-No la despiertes- dijo Jacob en un susurro.
-¿No la despierte? ¿A quien?- dijo la mujer muy confundida.
-A Nessie- dijo el niño señalando el interior del carrito.
La señora abrió mucho los ojos y se asomó al carrito, ahí encontró una hermosa
niña de cabellos rizados
cobrizos, pálida y con un ligero sonrojo en sus mejillas, era muy pequeña, de la
sorpresa, a la mujer casi se le
cae el niño de tres años que tenía en los brazos.
-¿Quién es esa niña?
-Una señora muy bonita me pidió que la cuidara mientras ella iba por comida, pero
ya se tardó mucho- dijo
Jacob sin dejar de ver a la bebé, le parecía la personita mas hermosa que jamás
había visto y para que un
niño de ocho años piense eso, tiene que significar algo.
-Tenemos que ir a la policía- dijo la mujer muy asustada
-¡NO!- gritó Jacob, provocando que Ness se despertara, la niña comenzó a llorar.
Jacob se asomó al carrito y
con delicadeza le acarició una mejilla, como por arte de magia la niña dejó de llorar
y siguió durmiendo –Sue,
ella tiene mamá, yo la vi.
-¿Cómo es su mamá?- dijo Sue un poco mas tranquila, había pensado que de algún
modo Jacob se la había
robado.
-Es una señora, de cabello y ojos marrón, muy flaca y se le formaban círculos rojos
en las mejillas- dijo
haciendo círculos en sus mejillas –era muy bonita, como ella- dijo señalando a
Ness.
-¿Como dijiste que se llama la bebé?
-Re… Rensmy… Rennesy… uff, es un trabalenguas… yo le digo Nessie- dijo algo
molesto por no poder decir el
nombre. Sue se rio.
-¿Quién es ese bebé?- dijo una niña de unos nueve años.
-Se llama, Re… Nesse- dijo Jacob. La niña se asomó al carrito.
-Es bonita, ¿de quién es? ¿Nos vamos a quedar con ella como cuando encontraste a
Jake?- dijo la niña a Sue.
-No, ella tiene mamá, y tal vez la estén buscando, debemos llevarla a la policía.
-No Sue, a mi me llevaron con la policía, ¿recuerdas? Y solo me llevaron a ese feo
lugar… no voy a dejar que la
lleven ahí- dijo Jacob con el ceño fruncido.
-Entiende Jacob…
-¡NO! La señora me pidió que la cuidara y la voy a cuidar- dijo él tomando el carrito
y empujándolo lejos de
Sue.
-Jacob, ¿A dónde vas?- dijo la niña alcanzándolo.
-A donde sea Leah, yo no me separo de Nessie- dijo él muy seguro.
-Está bien Jacob, la llevaremos con nosotros, solo porque ya está oscureciendo,
pero haremos lo que Harry
diga- dijo Sue, Jacob frunció el ceño pero asintió, ya se le ocurriría otra cosa para
salirse con la suya, pero él
no se separa de Nessie hasta encontrar a su mamá.
Obviamente Harry Clearwater quiso llevar a Ness con la policía, pero Jacob no lo iba
a permitir, para ser un
niño tan pequeño sabía perfectamente lo que quería y como conseguirlo. Hizo el
drama del mundo, empezó
gritando que no lo querían que era un huérfano, eso hizo sentir mal a Sue, después
pasó al chantaje, dijo que
si se llevaban a Nessie él la seguiría a donde fuera aunque tuviera que vivir en la
calle, los Clearwater lo
querían como un hijo y no iban a permitir eso, después pasó a utilizar la bondad de
Sue y Harry.
-La van a llevar a un lugar como el que me llevaron a mi y ella no va a poder
escapar, ¿quieren que le pase
algo?- preguntó Jacob cargando con mucho cuidado a Nessie
Los Clearwater, ya estaban bastante conmocionados con todo lo que les había dicho
Jake y eso los devastó, les
sorprendía lo maduro que era el niño y no pudieron negarse, sin embargo, no
dejarían de buscar a la mamá
de la niña.
Todos los días, Jake y Harry iban al parque para ver si la mamá regresaba, después
de un mes se dieron por
vencidos, además de que Harry había conseguido trabajo en su pueblo natal,
regresarían a la reserva de La
Push, en Forks.
Jacob tiene una historia triste. Cuando tenía cinco añosr, él y su mamá estaban
disfrutando de la palaya de La
Push, sin que su mamá se diera cuenta él se metió al agua, una corriente lo atrapó
y lo jaló hacia el fondo, la
mamá de Jake intentó sacarlo pero ella también fue atrapada. Sue y Harry junto
con Leah estaban presentes
ese día, como Sue estaba embarazada no pudo ayudar, por lo que Harry sacó
primero a Jake, pero ya no pudo
salvar a la mamá del pequeño.
Esa vez, sí llevaron a Jacob a la policía, estos al no encontrar familiares del
pequeño lo llevaron al peor
orfanato de todos, un lugar donde casi no les daban de comer, los maltrataban y
pasaban frio, Jake estuvo
casi dos años ahí, desde pequeño siempre fue muy listo, así que pudo escapar y al
primer lugar que se le
ocurrió ir fue a la playa donde su vida cambió. Pasó dos días escondido entre los
arboles que rodeaban la
playa, hasta que Sue y Harry aparecieron en ella, Jake confiaba en ellos y les pidió
que le permitieran vivir con
ellos, les platicó todo lo que le había pasado y ellos arrepentidos por no haberse
asegurado que él estuviera
bien, lo aceptaron y cuidaron desde ese entonces.
Después de que Bella recordara todo, ella y Edward guardaron el secreto, Bella se
sentía realmente mal por
haber abandonado a su bebé y le suplicó a Edward que no dijera nada, él, aunque
no estaba de acuerdo,
jamás le negaría algo a Bella. Después del instituto iban a ese parque a ver si
encontraban al niño, pero como
ya había pasado un mes, su búsqueda fue en vano.
6 meses después
Nadie dejó de buscar, la familia mandó correos a todos sus conocidos con la
descripción de Rennesmee que
Bella había recordado, el detective Black era el único que sabía sobre el niño y aun
así no era fácil la búsqueda
sin un nombre y una imagen. Ya todos estaban graduados así que no era necesario
ocultar nada, ya que no
tendrían que escuchar los rumores todos los días, sin embargo, para Bella era un
martirio ver como las
mujeres del pueblo la miraban con lastima desde que la noticia se supo.
Bella y Edward estaban sentados en uno de los sillones de la sala, estaban
entretenidos en la laptop de
Edward, habían conseguido un programa que utiliza la policía para modificar
rostros.
Primero habían creado una imagen de Rennesmee basándose en ellos mismos,
Bella lloró cuando lograron la
imagen exacta de sus recuerdos, después de eso se dedicaron a imprimir diversas
posibles apariencias de la
niña a los 7 meses de edad. Había muchas posibilidades, ya que en los primeros
dos años es cuando mas
cambios físicos tienen los niños.
Bella comenzó a ponerse triste y esa era la señal para que Edward comenzara a
distraerla, dejó la
computadora en la mesa del centro de la sala y comenzó a hacer presión con su
espalda al respaldo del sillón,
elevando las patas de enfrente ligeramente.
-¡Edward!- dijo Bella sobresaltándose al sentir el movimiento del sillón –nos vas a
tirar.
-¿No confías en mi?- dijo Edward en tono dolido. Bella rodó los ojos, mientras
seguía sosteniéndose para no
caerse.
-Sí confío en ti, en quien no confió es en la gravedad- dijo intentando inclinarse
para regresar el sillón a su
posición, pero Edward era mas fuerte y solo logró que el sonriera burlonamente y
satisfecho por haber logrado
distraer a Bella. Estaban tan entretenidos que no escucharon llegar a los chicos.
-Emmett, ya deja de hablar de eso, tienes una hora con el mismo tema- se quejó
Jasper.
-Es que me cayó bien, dijo que quería ser como yo- dijo Emmett orgulloso.
-Amor, dijo que quería verse como tu- dijo Rose
-Es lo mismo, además, me muero por jugar con él, ya que ustedes ya no quieren
jugar conmigo- hizo un
puchero el oso Swan.
-¿Por lo menos sabes donde localizarlo para que puedas jugar con él?- preguntó
Alice
-¡Maldición!, no- dijo Emmett dándose un golpe en la frente con la palma de su
mano
Todos se rieron, tanto por la estupidez de Emmett como por su extraño
comportamiento por el niño que
conoció en el parque de diversiones.
Edward seguía asustando a Bella, inclinando el sillón hacia atrás, cuando:
-¿Qué hacen?- dijo Emmett a la vez que se recargaba en el respaldo del sillón.
-¡aaaaaaah!- gritaron Bella y Edward cuando cayeron de espaldas junto con el
sillón, Emmett soltó una serie
de palabrotas cuando el sillón junto con el peso de Bella y Edward calló en sus pies.
Rose, Alice y Jasper, los miraron sorprendidos por un segundo pero después
soltaron sonoras carcajadas por la
divertida escena, Edward se levantó rápidamente para ayudar a Bella a levantarse.
-Te dije que nos íbamos a caer- lo regañó Bella dándole un manotazo en el brazo.
-No fue mi culpa- intentó defenderse Edward pero Bella lo fulminó con la mirada, él
le dedicó una sonrisa
torcida, ella rodó los ojos y suspiró.
-Tramposo- dijo pegándole juguetonamente en el pecho, él la rodeó con sus
brazos.
-Creo que debes de darle más confianza a la gravedad y quitársela a Emmett- dijo
Edward señalando al oso
Swan, quien levantaba el sillón y se sentaba en él.
-Vaya hermanito, tenias razón al decir que así te bajabas de los sillones- se burló
Alice. Edward le gruñó.
-¿Por qué tienen una foto de la hermanita de mi nuevo amiguito?- preguntó
Emmett mirando la laptop.
-¿Qué?- dijeron Bella y Edward a la vez, Jasper, Alice y Rose torcieron los ojos al
darse cuenta que Emmett
continuaría con ese tema.
-Sí, ella es la hermanita de mi amigo Jacob- dijo Emmett girando la computadora
hacia Edward y Bella –nada
mas que sus ojos son marrones y no verdes.
Bella se tapó la boca y sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Emmett, ¿tu viste a esa niña?- preguntó Edward. Emmett asintió confundido por la
reacción de su hermana y
su cuñado.
-¿Qué niña?- dijo Alice al tiempo que se asomaba a ver la imagen -¡Oh por Dios!
-Emmett, ¿Estás seguro que era ella?- preguntó Edward.
-Ya te dije que sí, ¿Por qué están actuando tan raro?- preguntó Emmett
Jasper y Rose, confundidos por la situación se acercaron a la computadora y se
sorprendieron al igual que
todos. Bella y Edward ya les habían mostrado las imágenes de la posible apariencia
de Rennesmee solo que al
parecer, Emmett no había puesto atención.
-¡Emmett, la encontraste!- dijo Rose, entre feliz y molesta.
-¿Qué?- dijo él, todavía con la confusión en su rostro.
-Por el amor de Dios, osito, ¿Cómo no te pudiste dar cuenta?- dijo Rose
-Sí, Emmett… cabello cobrizo- dijo Alice señalando el cabello de Edward, mientras
este abrazaba a la llorosa
Bella.
-Ojos marrones- dijo Rose, señalando los ojos de Bella
-Cabello rizado- dijo Jasper estirando uno de los rizos de Emmett.
-No sé porque, pero creo que intentan decirme algo- dijo Emmett auténticamente
inocente.
-¡Con un demonio Emmett Swan! ¡Encontraste a Rennesmee!- dijo Bella ya
desesperada por la obvia estupidez
de su hermano.
-Yo… encontré… a- dijo Emmett pasándose una mano por la cabeza, recordó a la
sonriente niña del carrito, en
ese momento esa sonrisa y ese rostro le parecía muy familiar, pero estaba tan
concentrado comiendo nachos y
platicando con Jacob que no se dio cuenta -¡Diablos!, Nessie es Rennesmee- dijo
levantándose de golpe del
sillón.
-¡Oh, Dios! Nessie, ese es el sobrenombre que le puso el niño- dijo Bella y abrazó a
Edward con fuerza.
-¿Dónde la viste?- preguntó Edward, tratando de calmarse y no arrancarle la
cabeza al estúpido de su cuñado.
-En el parque de diversiones de Port Angel… ¡Soy un idiota!... la tuve tan cerca…
hombre es idéntica a ti- dijo
Emmett mirando a Edward
-De eso debiste darte cuenta antes- dijo Edward entre dientes
-Lo siento, Bella, soy un idiota- dijo Emmett mirando con autentico arrepentimiento
a Bella.
-Eso no creo que importe ahora- dijo Jasper analizando la situación –Emmett,
¿dices que el niño se llama
Jacob?- Emmett asintió -¿Te dijo donde vive?- el oso negó.
-Solo me dijo que vivía cerca, dijo que no me diría porque no me conocía- comentó
Emmett
-Muy inteligente, ¿seguro que tenía ocho años?- preguntó Jasper
-Eso me dijo, pero por la forma de ser parecía más grande-
-Bueno, ¿sabes su apellido?- preguntó Edward, Emmett negó y lo miró apenado.
-No te preocupes amor, solo dinos lo mas que recuerdes- dijo Rose abrazándolo.
-Emmett- lo llamó Bella después de un momento de silencio, él la miró -¿Cómo
está? ¿Estaba bien?
-Creo que sí. Ella sonreía mucho y Jacob a trataba como su mayor tesoro- dijo él
sabiendo a quien se refería
su hermana. Bella sonrió.
-¿Recuerdas algo mas que nos pueda ayudar a encontrarla?- preguntó Edward.
Emmett se quedó pensando un
momento y después sonrió.
-Sue y Harry- dijo esperanzado, los demás fruncieron el ceño confundidos –Jacob
me dijo que él estaba
cuidando a Nessie porque Sue fue a cambiarle el pañal a Seth y Harry se había
subido a la montaña rusa con
Leah.
-Eso es bueno, por lo menos tenemos mas nombres, sería genial que tuviéramos
un el apellido- dijo Jacob
-Lo siento, él era muy cuidadoso en esas cosas- dijo Emmett. Todos se quedaron
callados hasta que Alice
rompió el silencio.
-¿Nessie iba bien vestida?- dijo preocupada.
Rose se rio, Jasper negó con la cabeza pero sonreía, Bella y Edward torcieron los
ojos y Emmett se encogió de
hombros.
-No me fijé- dijo
-¿Pero como…?- empezó Alice pero Bella la cortó
-En primer lugar, eso no es importante- Alice iba a debatir pero Bella continuó –en
segundo, debemos decirle
al detective lo que sabemos y por ultimo, y lo mas importante si es que quieren
seguir viviendo –todos la
miraron con el ceño fruncido extrañados por la amenaza –Jamás, ¿me escuchan?,
jamás llamen a Rennesmee,
Nessie, ¡mi hija no es el monstruo del lago Ness!, ¡¿Entendido?!- lo dijo de tal
manera que no aceptaba replica
alguna. Todos asintieron.
Emmett y Rose fueron a la oficina del detective para informarle lo sucedido. Cuando
llegaron, la secretaria les
informó que el detective había ido a comer, pero que regresaría en media hora, la
pareja decidió esperar.
Había pasado mas de media hora y Emmett se desesperó, cuando la secretaria se
fue a almorzar, el oso Swan
impulsado por lo aburrido que estaba, se escabullo al interior de la oficina, seguido
por una enfurruñada Rose.
-Emmett, esto no es correcto, ¿Qué quieres hacer aquí?
-No lo sé, es que estaba muy aburrido- dijo mientras observaba la decoración de la
oficina. Rosalie solo
observaba a Emmett, lo miró extrañada cuando él concentró su atención a una
foto.
-¿Qué pasa osito?
-Creo que el detective conoce a…
-¿Qué hacen aquí?- preguntó el detective haciendo que la pareja se sobresaltara.
-Nosotros… bueno… ¿Quién es él?- al fin logró decir Emmett señalando la foto. En
ella había una mujer
abrazando fuertemente a un niño de uno cinco años.
-Es mi hijo- dijo el detective extrañado por el obvio interés del grandulón.
-¿Cómo se llama?-
-¿A que vinieron muchachos?- cortó el interrogatorio de Emmett, sintió que la
tristeza que siempre sentía
cuando recordaba a su ex esposa y a su hijo, lo invadía de nuevo. Emmett
ignorando la frialdad del detective
intentó preguntar nuevamente, pero Rose lo cortó.
-Lo que pasa es que Emmett al parecer vio a Rennesmee y al niño- informó Rose,
el detective abrió mucho los
ojos y después miró a Emmett interrogante, este se limitó a asentir, con un gesto
el detective los invitó a
sentarse.
-Pero antes de decirle, ¿me podría decir como se llama su hijo?- insistió Emmett,
miró a Rose de manera
extraña, algo calculadora.
-Mira muchacho, no tengo idea del por qué te interesa mi hijo, él vive con su
mamá, hace tres años que no se
de él… y no quiero hablar de eso- dijo fríamente el detective sintiendo que la
tristeza regresaba.
- Eso quiere decir que su hijo tiene ocho años ahora- dijo Emmett ignorando la
tristeza de los ojos de Black.
-Esto no tiene nada que ver son su sobrina, así que vamos al punto- dijo Billy
molesto.
-Se equivoca detective, estoy seguro que si me dice el nombre de su hijo, todos
estaremos beneficiados- dijo
Emmett con una enorme sonrisa. Rosalie frunció aun mas el ceño, el detective
fulminó con la mirada a
Emmett.
Él ya había escuchado a Bella decir que su hermano era muy bromista y poco serio,
y él no iba a permitir que
se burlara de su hijo, pero sentía una gran curiosidad por saber lo que ese hombre
tenia entre manos.
-Jacob, se llama Jacob- dijo después de meditarlo un rato.
Emmett sonrió aun más y Rosalie abrió los ojos como plato, el detective frunció aun
más el cejo.
-Bien detective, como le dije, todos nos beneficiaremos con esto.- dijo Emmett listo
para contarle la historia
del parque de diversiones al detective.

Capitulo 12. LA PLAYA


Emmett se esmeró en la descripción de todo lo sucedido en el parque de
diversiones, el detective Black, al
principio creyó que era una locura, una coincidencia irreal, ¿Cómo era posible que
un niño de ocho años
tuviera a la bebé de los Cullen? Y lo más impresionante era que Emmett aseguraba
que era Jacob.
Cuando por fin aceptó lo que Emmett le había dicho, esto después de haber pasado
dos horas solo en su
oficina analizando las palabras del oso Swan, su primera reacción fue llamar a su
colega, el joven detective
Sam Uley, para que él se encargara de localizar a Jacob. En su profesión, al igual
que en algunas otras como la
medicina, es poco ético trabajar en casos en los que los sentimientos se vean
involucrados, y en esta ocasión
los sentimientos del detective Black no solo estarían involucrados sino que también
podrían llegar a complicar
el caso y eso no solo lo perjudicaría a él sino a la joven pareja Cullen también.
Sam, sabiendo la importancia que ese caso tenia para Billy, su colega y amigo, se
esmeró en su trabajo y a los
pocos días ya tenía toda la información que pudo recabar sobre la ex esposa del
detective y por desgracia, no
era buena.
Billy supo al instante que Sam entró a su oficina que no le tenía buenas noticias,
tomó a regañadientes el
folder que Sam le daba, en el cual le tenía toda la información. Solo tuvo que leer
una sola vez la dirección
donde podría encontrar a su ex esposa para saber a dónde lo llevaría. Él ya había
mandado a muchos clientes
a esa dirección y nunca creyó que algún día sería su turno de encontrar a alguien
ahí.
Cuando Sam lo dejó solo, Billy tomó el teléfono e hizo una llamada para pedir un
favor. Y se sorprendió al
darse cuenta que ellos eran su primera y mejor opción para lo que necesitaba
hacer.
-¿Diga?- dijo la voz al otro lado de la línea.
-Con la señora Bella Cullen, por favor- dijo el detective.
-Ella habla, ¿Quién es?
-Soy el detective Black, llamo para pedirle un favor a usted y su esposo- dijo él
atropellando las palabras, no
era un hombre que acostumbrara pedir ayuda pero esa vez necesitaba la fuerza
que la joven pareja se daba
uno a otro. En todos sus años como detective, nunca había conocido a una pareja
que se apoyara tanto y que
utilizara el dolor de una perdida para fortalecerse y él en eso momentos necesitaba
más que nunca de esa
clase de fuerza.
Cuando Bella escuchó al detective supo de inmediato que eso no tenía que ver con
Rennesmee, por lo menos
en ese momento, nunca había escuchado al detective tan inseguro y suplicante.
Con un movimiento de mano
le pidió a Edward que se acercara, él curioso la obedeció y juntos escucharon a
Billy.
-Lo escuchamos detective, ¿Qué nos quiere pedir?- dijo Bella.
-Me gustaría que me acompañaran a un lugar, es un asunto un tanto personal.
-Claro detective, ¿A dónde quiere que lo acompañemos?- dijo Edward. Billy trago
nervioso y dijo.
-Al cementerio.
Bella y Edward se miraron, por un instante a ambos se les arrugó el corazón
pensando en Rennesmee, pero
como si sus mentes fueran la misma, recordaron que eso era un asunto de Billy,
aunque se relajaron un poco
no dejaron de sentirse tristes por el detective.
La joven pareja y el detective se reunieron en la entrada del cementerio una hora
después, Black les explicó
rápidamente lo que sucedía, ellos entendieron y aunque estaban algo incómodos
harían lo que pudieran para
apoyar a su ahora amigo. Con ayuda del encargado del cementerio localizaron
rápidamente a la persona que
buscaban.
El detective se acercó a la lapida de su esposa, Edward y Bella se quedaron unos
pasos atrás, dando
privacidad y a la vez apoyo. Black observo unos segundos la lapida, unas gruesas
lagrimas rodaron por sus
mejillas y el arrepentimiento por lo no dicho lo abrumó, las rodillas no lo
sostuvieron más y se dejó caer.
-Perdóname- logró decir entre sollozos, con ambas manos aferradas a la lapida –
perdóname- volvió a decir,
ahora con la desesperación en su voz.
Bella se abrazó a Edward para acallar los sollozos en el pecho de su esposo, este la
abrazó sin dejar de
observar a ese hombre destrozado que suplicaba perdón, tenía un nudo en la
garganta y sus ojos estaban
llorosos, pero como siempre el retendría las lagrimas, en ese momento el era la
fuerza de Bella.
-Mi trabajo no era más importante- continuo detective, las lagrimas no dejaban de
salir –yo te amaba… yo te
amo, debí decirte, debí luchar… soy un idiota- dijo jalando su cabellos con fuerza.
Bella, respiró hondo para dejar de sollozar, el detective les había pedido su ayuda y
ese no era el momento
para dejarse llevar por las lagrimas, aunque estas seguían saliendo de sus ojos, se
acercó al detective,
seguida muy de cerca por Edward, dulcemente colocó una mano en el hombro del
detective, este sin mirarla le
puso una de sus manos sobre la de ella.
-Yo debí ser fuerte como ellos y luchar por ustedes, como ahora ellos hacen por
encontrar a su hija- dijo
dando unas dulces palmadas en la mano de Bella y calmándose un poco -¿Sabes?
Parece que Jacob la está
cuidando… quisiera pedirte un favor, yo sé que no lo merezco, pero- miró hacia el
cielo, Bella hizo lo mismo,
pero Edward miró a su esposa –te pido que me ayudes a encontrar a nuestro hijo y
a la pequeña Rennesmee.
Edward miraba a Bella, y pensaba en el detective y su ex esposa, se notaba que él
la seguía amando, pero por
lo que había escuchado, supo que él no supo como demostrarlo y mucho menos
decirlo. Sintió un dolor en el
pecho al imaginarse que él pasara por lo mismo, no soportaba la idea de estar sin
su fuerza, sin su esposa, sin
su amor, pero soportaba aun menos la idea que ella llegara a pensar que no la
amaba, en ese momento se
prometió nunca olvidar recordarle a Bella, todos los días, de todas las maneras
posibles cuanto la amaba.
Los tres se quedaron un rato mas en el cementerio, los tres en un respetuoso
silencio, cada uno rindiendo
honores a la mujer ahí sepultada. Bella pensaba en ella como una gran madre que
se ocupo de su hijo
después del divorcio, Edward pensaba en ella como una mujer que, aunque no lo
sabía fue amada y Billy
pensaba en ella como el más grande amor y el único de su vida y le juró que no
descansaría hasta encontrar a
Jacob y demostrarle cuanto lo ama y cuando amó a su madre.
El detective se despidió y agradeció de todo corazón a la joven pareja por
acompañarlo y les prometió que
pronto les tendría noticias sobre Rennesmee. Con un fuerte abrazo cada quien se
dirigió a sus respectivas
casa.
-Bella- llamó Edward mientras conducía a la casa
-¿Sí?- dijo ella quien no había dejado de mirarlo, Edward tomo la mano que tenia,
como siempre, entrelazada
con la suya y la beso.
-Nunca olvides que te amo, aunque yo me aseguraré de recordártelo toda la vida-
dijo él con el corazón en la
mano, a Bella se le llenaron los ojos de lagrimas.
-Te amo Edward, tú tampoco lo olvides.
Se quedaron en un confortable silencio, cuando de repente Edward se detuvo.
-¿Qué pasa?- preguntó Bella muy intrigada
-¿Qué te parece si vamos a la playa?- dijo él señalando la playa en forma de luna
que había frente a ellos.
-No lo sé
-Vamos Bella, a Emmett le encantará, a estado algo… apagado desde lo sucedido
en el parque de diversiones.
-Sí, pobre hermano mío, se siente tan mal de no haber reconocido a Rennesmee,
tal vez esto lo ayude.

-Bien está decidido- dijo Edward con una enorme sonrisa y reanudo la marcha hacia
la casa, en el camino
Bella llamó a la familia para informarles el plan, para cuando llegaron a la casa
Alice ya lo tenía todo listo y
Emmett era el más entusiasmado de todos, en menos de una hora, ya todos los
jóvenes se encontraban en la
playa de La Push.
Todos se estaban divirtiendo, Rosalie tomaba el sol en su deslumbrante y diminuto
bikini, Bella y Edward
jugaban en el mar a ver quien aguantaba más la respiración mientras se besaban,
ok, ellos no estaba jugando
pero de eso fue lo que dijeron Alice y Jasper mientras ella lo cubría de arena,
Emmett estaba en algún lugar
de la playa inspeccionando.
Emmett llevaba un largo rato alejado de su familia y Bella ya se estaba empezando
a preocupar, ella y Edward
ya estaban de regreso en la playa, Edward secaba delicadamente a Bella con una
toalla, cuando vieron a un
bulto enorme correr hacia ellos.
Era Emmett, quien tenía una expresión extraña en su rostro, brincaba, jadeaba y
señalaba algo
frenéticamente.
-Yo… allá…- decía Emmett sin dejar de brincar.
-Calma hermano, ¿qué pasa?- dijo Jasper desde su cama de arena. Emmett lo miró
y siguió diciendo lo
mismo, todo ya habían pensado que el sol había dañado el cerebro del pobre oso
Swan cuando
-¡Nessie, Nessie!- gritó un niño no muy lejos de ellos.
Como si estuvieran sincronizados, todos voltearon hacia donde provenía la voz. Y
ahí estaba, ese niño de ocho
años con el pelo negro y lizo, él estaba entrando al mar caminando de espaldas
mientras saludaba a alguien.
Como anteriormente, todos dirigieron su vista hacia la persona que el niño
saludaba. Alice, Rosalie y Bella
dejaron salir un gritito cuando la vieron, ahí a unos cuantos metros de ellos, había
una hermosa niña de rizos
cobrizos, sentada en una toalla rosa, ella saludaba con la manita al niño y le
sonreía de oreja a oreja.
-Encontré a Jacob- por fin pudo decir Emmett. En ese momento ya nadie le
prestaba atención a Emmett, sus
ojos no se separaban de la niña.
Jasper conociendo a su novio, se levanto de su cama de arena y la sostuvo antes
de que se echara a correr
hacia la niña.
-Creo que es el momento de ellos- le susurró en la oreja y señaló a Edward y Bella,
quienes estaban
paralizados.
-Vayan- los animó Rose.
Bella asintió sin apartar sus ojos de Rennesmee, Edward la tomó de la mano y
ambos avanzaron hacia su hija.
Jacob había escuchado el grito de las tres mujeres y al instante que volteo
reconoció a la mamá de Nessie,
cuando ella y el otro muchacho, comenzaron a caminar hacia Nessie, lo único que
paso por la cabeza de Jacob
era que perdería a Nessie, asustado corrió hacia ella y la tomó en brazos,
apretándola contra su cuerpo,
impidiendo que Bella y Edward vieran el rostro de la niña
Bella y Edward se quedaron a unos metros de ellos, ambos estaban cautelosos por
la actitud de Jacob.
-¿Me recuerdas?- le preguntó Bella con un nudo en la garganta. Jacob asintió.
-¿Sabes que ella es nuestra hija?- dijo Edward, Jacob volvió a asentir.
Sue y Harry observaban la escena desde detrás de Jacob, no sabían qué hacer, a
diferencia de la joven pareja,
ellos sí podían ver el rostro de Rennesmee, ella al principio estaba contenta, le
gustaba estar en los brazos de
Jacob, el era su amigo que la hacia reír y la cuidaba se sentía segura. Pero en ese
momento se estaba
asustando y Sue lo notó.
Mientras tanto Alice llamaba a Esme pata informarle todo lo que pasaba, detalle a
detalle. Esme estaba muy
atenta al teléfono cuando Carlisle llegó con señas le indicó que tomara el otro
teléfono, así los dos se
enteraban a la vez de lo que pasaba. Emmett llamó al detective quien apenas se
enteró que habían
encontrado a Jacob colgó el teléfono y se dirigió a toda prisa a la playa.
-Jacob, ¿ella es la mamá de Nessie?- preguntó Sue. Jacob asintió y una lágrima
rodó por su mejilla, él no
quería quitarles a Nessie, solo estaba aprovechando el poco tiempo que tenia para
abrazarla y estar con ella,
porque sabía que después de ese día no la volvería a ver y eso le dolía. Jacob
abrazo con más fuerza a
Rennesmee haciendo que ella comenzara a revolverse porque la estaba lastimando.
-Jacob, la lastimas- dijo Bella dando un paso hacia ellos, Jacob dio uno hacia atrás.
Rennesmee comenzó a
llorar.
-Princesa- dijo Edward. Cuando Rennesmee lo escuchó dejó de sollozar e intentó
mirar al dueño de esa voz,
pero Jacob se lo impedía –calma princesa- dijo Edward cuando notó la inquietud de
su hija.
-Jacob, por favor- dijo Bella y se arrodilló –déjame abrazar a mi bebé. Jacob soltó
un poco su agarre y
Rennesmee pudo voltear, cuando madre e hija se vieron, el reconocimiento fue
inmediato. Bella lloró de
felicidad y Rennesmee estiro ambos brazos para ir con su mamá, pero Jacob no se
movía.
Edward pensó en arrebatarle a la niña, sería algo sencillo, pero también sabía que
no era justo, por lo que se
veía, Jacob había cuidado bien a su hija y se notaba que él la quería, así que
decidió esperar pacientemente.
Rennesmee, al darse cuenta que por más que se estiraba no se podía acercar a si
mamá, miró a Jacob quien
la miraba con lagrimas en sus ojos, puso una manita en la mejilla de su amigo y
con la otra señaló a Bella.
Jacob asintió, le dio un beso en la frente a Nessie y avanzó lentamente hacia Bella.
-Señora, aquí esta su bebé- dijo él con todo el dolor de su corazón. Bella
rápidamente tomó a Rennesmee en
sus brazos y la estrechó contra su cuerpo, llorando de felicidad, la llenó de besos y
le repitió una y otra vez
que la amaba, Edward rodeo con los brazos a sus dos amores.
Un poco más lejos, Jasper trataba de contener los saltos de alegría de su novia,
quien seguía narrando cada
detalle del feliz rencuentro, Emmett y Rose no cabían de la felicidad, y Esme lloraba
mares mientras
escuchaba a Alice, Carlisle sonreía de oreja a oreja mientras abrazaba a su esposa.
Harry y Sue veían con
ternura a la familia reunida, Jacob era el único que estaba triste, no dejaba de
mirar a Nessie. De pronto se
sintió enojado con el mundo, ¿Por qué él no podía quedarse con la gente que
amaba?, primero su papá de
alejó, después su mamá murió y ahora su amiguita, su hermanita también lo
dejaba, estaba decidido a
alejarse de los Claerwater antes de que ello ya no lo quisieran, se dio la vuelta para
alejarse cuando.
-¡JACOB!- escuchó a lo lejos, se giró lentamente, y vio un hombre muy parecido a
él correr en su dirección.
Cuando por fin lo pudo ver bien, lo reconoció.
-¡PAPÁ!- gritó y corrió a su encuentro.

Epílogo
La felicidad en la que vivía la familia Cullen, Hale y el único Swan, no hay modo de
describirla. Rennesmee ya
estaba con ellos y no podían ser más felices.
Bella y Edward a duras penas se separaban de ella, ambos sentían que entre más
estuvieran con ella más
rápido obtendrían el amor de su hija, aunque este ya estaba presente en la niña,
por esa razón en el momento
en el que los vio en la playa quiso ir con ellos, reconoció la voz de Edward y en los
ojos de Bella experimento
por primera vez el amor de una madre, por lo que la joven pareja no debía
preocuparse mucho por el amor de
su hija, pero ellos no lo entendían así, se sentían inseguros, sobre todo cuando
después de un mes del regreso
de Rennesmee la niña comenzó a comportarse de una manera extraña.
En tan sólo un mes la personalidad de la niña se dejó ver, era una niña risueña,
observadora e inteligente, se
adaptó rápidamente a cada uno de los miembros de su familia.
Cuando veía a Emmett soltaba unas carcajadas que hacían suspirar a todos, al
principio el oso Swan se
divertía con ese reacción ya que por lo regular hacia algo para que la niña se riera,
pero esa reacción no sólo
era cuando él hacia algo, la niña reía con sólo ver a su tío.
-¿A caso tengo monos en la cara?- le dijo Emmett muy frío y cortante a su sobrina,
un día en el que él estaba
algo molesto y no estaba de humor para las risas.
La niña lo notó, gateó hasta él le extendió los brazos, cuando Emmett la alzó ella lo
abrazo y le dio uno de sus
extraños besos, Rennesmee sólo abría su boquita y la pegaba a la mejilla dejando
su saliva que a nadie le
parecía asqueroso, más bien tierno; con esto Emmett olvidó su mal humor y
comenzó a jugar con la niña igual
que siempre haciéndola reír como loca.
Cuando estaba con Alice se dedicaba a observarla mientras caminaba, más bien
danzaba por todos lados,
cuando había alguien con ellas les pedía con su manita que la ayudarán a
mantenerse de pie, era muy
gracioso ver cómo ella intentaba seguir a su tía e imitar con dificultad sus
movimientos.
Con Rosalie se dedicaba a acariciar su cabello rubio, se maravillaba con la belleza
de su tía, sí, su tía aunque
todavía no se había casado con Emmett y aunque no lo hiciera, Rose siempre sería
la tía de Rennesmee, no
sólo por qué Bella la estaba enseñando a decirle tía sino también porque la niña la
quería como tal, al igual
que a su tío Jasper.
Su tiempo con él era de relajación, aunque para una niña tan chica no era muy
necesario relajarse pero de
todas maneras ambos disfrutaban de esos momentos en los que él le leía o
simplemente se quedaba uno al
lado del otro disfrutando del silencio, por lo regular Jasper era el encargado de
hacer que tomará su siesta y
no porque la aburriera sino porque él tenía una extraña habilidad para tranquilizar a
las personas y
Rennesmee no era la excepción.
Sus tiempo con Esme era por lo regular en el jardín, la niña la observaba
hablándole a las plantas, cuidándolas
como los seres vivientes que eran, a veces su abuela le regalaba una flor y se la
acomodaba en su rizado
cabello haciendo que con eso todo el resto del día se la pasará presumiendo el
regalo de su abuelita.
El tiempo que pasaba con Carlisle era poco, pero muy provechoso, él disfrutaba
enseñándole a su nieta las
partes del cuerpo, le platicaba del hospital, a veces se emocionaba tanto hablando
con ella que comenzaba a
decir palabras médicas que sólo él sabía su significado, pero Rennesmee disfrutaba
de la expresión de su
abuelo cuando hablaba de su trabajo que aunque no entendiera nada se mantenía
atenta y sonriente.
Pero lo que más disfrutaba era estar con sus papás, cuando ellos estaban presentes
nadie podía separarla de
ellos, lo más que podían lograr era que los escuchará con atención desde los brazos
de Bella o de Edward,
siendo estos en los que se quedaba dormida todas las noches mientras escuchaba a
su padre tararear su
nana, la cual Edward compuso sólo para ella, ese precioso momento era siempre
observado por Bella, quien
babeaba por su esposo y si hija.
Bueno, todo esto cambió de un momento a otro, un día Rennesmee se despertó
llorando con desesperación,
cosa muy extraña en ella, tanto así que Bella le pidió a Carlisle que la revisará,
pensando que estaba enferma,
Carlisle le dijo que ella estaba muy sana que no se preocupara. La tranquilidad
nunca llegó porque la niña dejó
de reír y muchas veces lloraba sin ninguna razón, no era un llanto típico de bebé
era más bien uno de tristeza,
de un momento a otro sus ojitos dejaban salir unas gruesas lágrimas sin sollozos,
muchas de las veces Bella
no lo resistía y lloraba junto con ella tratando de ocultar las lágrima en el hombro
de su esposo quien a pesar
de querer llorar igual que ellas no lo hacía a él le tocaba se fuerte por sus dos
amores.
Nadie entendía lo que le pasaba a Rennesmee, Carlisle se estaba preocupando, su
nieta tenía los síntomas
típicos de la depresión, pero eso no era posible, ella era una bebé, una dulce e
inocente bebé que no tenía
motivos para estar deprimida. Rennesmee duró una semana en ese estado hasta
que un día alguien llamó a la
puerta.
-¡Detective! ¿Que lo trae por aquí?- dijo Emmett cuando abrió la puerta
-Vengo a hablar con el doctor- dijo Billy algo apenado.
- ¡CARLISLE¡- el grito de Emmett retumbó por toda la casa.
-Hay otros modos más civilizados para llamar a la gente- dijo Carlisle quien salió
disparado y asustado de su
despacho por el grito de Emmett. El oso Swan se encogió de hombros quitándole
importancia al comentario
del doctor.
Después de un cordial saludo, Carlisle invitó a Billy a pasar a su despacho notando
en su semblante la
preocupación. El detective le explicó la razón de su visita y la ágil mente de Carlisle
dio solución rápidamente,
no sólo al problema del detective sino también a uno que lo tenía sin dormir.
Dos horas después, todos estaba en la sala observando a la cabizbaja Rennesmee,
quien estaba sentada en el
piso girando un juguete un sus manitas y soltando tristes suspiros. Cuando el
timbre sonó, Carlisle sonrío
haciendo que todos fruncieran el ceño, nuevamente Emmett abrió la puerta
-¡Jacob!- dijo con la emoción en su voz. Cuando Rennesmee escuchó ese nombre
volteo hacia la puerta y su
carita se iluminó con una amplia sonrisa cuando vio a su amigo
-¡Nessie!- gritó Jacob y corrió hacia ella.
Bella bufó por el apodo pero no dijo nada, aunque no le gustará como la llamaba
debía admitir que Jacob era
la medicina para la depresión de su hija y eso merecía que ella soportara ese
maldito apodo, aunque a él seria
al único que le permitiera llamarla así. Claro, una cosa era lo que ella quería y otra
lo que Emmett pensará y él
pensaba que Nessie era un nombre más fácil de pronunciar y más divertido ya que
con él hacia enojar a su
hermana.
Desde ese día Jacob pasaba la mayoría de las tardes jugando con Nessie. Ya que él
también estaba deprimido
con la lejanía de la niña.
Y también desde eso día, Emmett molestaba a Bella diciéndole a Rennesmee Nessie
o Ness, siendo este ultimo
el apodo que provocaba la ira ciega de la castaña quien por lo regular arremetía
contra su hermano que solo
atinaba a doblarse de la risa por el débil intento de su hermana por lastimarlo, el
resto de la familia disfrutaba
de estas batallas.
Dos años después.
-¡Feliz aniversario!- dijo Edward a Bella, le dio un casto beso en los labios y deslizó
unos papeles sobre la
mesa del lujoso restaurante al que habían ido a cenar. Bella frunció el ceño mirando
el sobre, él la animó a
abrirlo con una enorme sonrisa. Cuando ella lo abrió su frente se frunció más.
-¿El contrato prenupcial?- dijo ella
-Así es, hoy pierde su validez, cumplimos tres años de casados- dijo Edward con
una gran sonrisa, Bella
seguía confundida.
-Sí- susurró, se quedó pensando un momento y de pronto cayó en la cuenta de
algo, Edward ya no tenía razón
alguna para seguir casado con ella, si se divorciaban ahora perdería solo la mitad
de lo que le corresponde
pero no todo, su garganta se cerró y las lagrimas llenaron sus ojos -¿Te quieres
divorciar de mi?- apenas pudo
decir
-¡NO!... yo… ¡oh, Dios, Bella!... ¿Cómo puedes pensar eso?- dijo Edward alarmado
por la conclusión a la que
ella había llegado –yo solo quería… uff- se llevó una mano a su cabello, nervioso,
no pensaba hacer eso hasta
el postre pero necesitaba hacer que Bella saliera de su error.
Muy nervioso se levantó se su lugar y se puso frente a Bella, esta se giró hacia él,
secándose con el dorso de
su mano, las pocas lagrimas que sus ojos no pudieron retener. Edward colocó una
rodilla en el piso, sacó una
cajita de terciopelo negro y la abrió frente a Bella, esta abrió muchos los ojos al ver
el sencillo pero precioso
anillo, quiso decir algo, pero las palabras se atoraban en su boca.
-Sé que ya estamos casados, pero quiero que todo el mundo se entere de lo mucho
que te amo, de lo mucho
que tú y nuestra hija significan para mí… Bella, tal vez nuestra unión fue por
obligación pero ha sido la
obligación más hermosa, llenaste mi vida… no, tu eres mi vida… ahora, sin
contratos prenupciales, sin ser
obligados te pregunto, Bella… ¿quieres casarte conmigo… otra vez?
Bella soltó las lágrimas que estaba reteniendo y con una gran "sí" se abalanzó al
cuello de su
esposo/prometido y le dio un beso lleno de amor y felicidad. Ahora sí, las cosas
estaban más o menos
normales, quitándole que ya estaban casados y tenían una hija, ahora estaban
siguiendo lo que la sociedad
decía como correcto, primero se aman después se comprometen y luego se casan,
como siempre debió haber
sido.
Alice se puso como loca de felicidad cuando la pareja de esposos/comprometidos le
informó a la familia de su
unión, esta vez por la iglesia y en presencia de todos sus conocidos, pero lo que
trastornó a Alice fue que ella
sería la dama de honor y sería la encargada de planear todo, tenía carta blanca, la
única condición era que la
boda se realizaría el mismo día que su primera boda, ambos querían borrar ese
triste recuerdo, para ninguno
de los dos esa boda había sido algo que quisieran recordar.
-¿Y qué hacemos con esto?- dijo Bella mostrando el contrato prenupcial.
Edward sonrió con malicia, se dirigió a la cocina y regresó con un bote y una caja
de cerillos, tomó los papeles
y los rompió a la mitad, una de las mitades se la entregó a Bella y la otra comenzó
a hacerla pedacitos con sus
propias manos y lanzando los restos al bote, Bella hizo lo mismo.
Toda la familia los miraba divertidos, ya que la pareja parecía lunática destrozando
el documento en miles de
pedacitos, incluso Rennesmee se reía, aunque no entendía porque sus papás hacían
eso. Cuando Edward lanzó
un cerillo encendido al bote donde habían echado los pedazos del documento, Bella
la miró y dijo:
-Tesoro, esto no se debe de hacer, es peligroso jugar con fuego, ¿entiendes?- dijo
mientras la miraba,
Rennesmee asintió.
-Sí, es peligroso que los niños y Emmett jueguen con fuego si no hay un adulto
serca- susurró Jasper en el
oído de la niña, Ness lo miró confundida.
-¿Tío oso, también?- preguntó ella, Jasper asintió y le hizo señas con la barbilla
para que la niña viera a
Emmett.
Emmett tenía un cerillo encendido entre su dedo pulgar e índice observando como
la flama lo consumía. Miró
hacia Bella y dijo:
-Nunca he entendido porque dicen que no debo jugar con… ¡AUCH!- gritó soltando
lo poco que quedaba del
cerillo y llevó sus dedos quemados a la boca -¡Roooose!- chilló
-¿Qué pasa osito?- dijo Rose acercándose al oso-quemado-Swan, este hizo un
puchero y mostro sus dedos.
-Enserio, a veces tu hermano me asusta- le susurró Edward a Bella, mientras veían
al oso comportándose
como niño chiquito y a Rose mimándolo como si fuera su mamá y no su novia.
-Déjalo, ahora está disfrutando de la niñez que no pudo tener cuando era niño, él
tuvo que crecer antes para
poder cuidarnos por la ausencia de nuestros padres- explicó ella viendo a su
hermano.
-Oh, entonces dejemos que sea un niño- acordó Edward.
Sonó el timbre.
-¡YO VOY!- gritó Nessie y corrió a la puerta -¡Hola!- dijo con una enorme sonrisa a
los visitantes.
-Hola, ¿está tu mamá?- dijo una voz femenina en tono frio y cortante, Nessie
frunció el ceño, no le gustaba
esa señora.
-Renneé, es nuestra nieta- dijo Charlie y le sonrió a Rennesmee, esta le
correspondió la sonrisa.
-Lo que sea- dijo Renné, Ness volvió a fruncir el ceño.
-¿Quién es cora…?- no terminó de decir Bella cuando vio a sus papás –tesoro, ve
con tu papi- le dijo a la niña
con fingida tranquilidad.
-Si mami… adiós- se despidió únicamente de Charlie con la manita, este sonrió y
siguió a la niña con la vista,
Renné le dio un nada disimulado codazo pero este por primera vez la ignoró, el
corazón de Bella se encogió.
-Papá…- Charlie la miró -¿quieres ir con ella?
Renné miró mal a Charlie, nuevamente la ignoró y asintió. Bella sonrió de oreja a
oreja, con un movimiento de
su mano le indicó que fuera, este sin siquiera mirar a su esposa caminó hacia
donde se había ido su nieta.
Renné le dedicó unas palabrotas entre dientes, haciendo que Bella dejara de sonreír
y apretara los dientes por
la rabia.
-¿Qué haces aquí mamá?- dijo la última palabra como si fuera una palabrota, ella
ya sabía el significado real
de ser madre, lo había experimentado con Esme y ahora que ella también era
madre no podía creer como una
mujer trataba a sus hijos como Renné lo había hecho.
-¿No me vas a invitar a entrar?- dijo mirándola de la forma en la que Bella siempre
caía derrotada ante su
madre pero esta vez no.
-¿Qué quieres… Renné?- dijo seca con los brazos cruzados sobre su pecho.
Por primera vez, Renné sintió dolor en su pecho al ver como la trataba su hija, pero
era muy orgullosa y no
dejaría que Bella viera su debilidad.
-Veo que Edward, sigue contigo… todavía no puedo creerlo- dijo mirando a Bella de
arriba abajo.
-Por el contrario- dijo Edward acercándose a Bella –yo no puedo creer que ella siga
conmigo- dijo pasando uno
de sus brazos por la cintura de su esposa y la pegó firmemente a su costado, él
sabía que aunque Bella
pareciera que estaba llevando las cosas bien, por dentro ella estaba mal, y tenía
razón.
Aunque Renné nunca fue una buena madre, Bella la quería y le dolía su rechazo.
-Como sea- dijo Renné moviendo la mano restándole importancia al asunto –quiero
que te divorcies- dijo
mirando a Bella fijamente, para que no tuviera duda de sus palabras. Con la fuerza
de esa mirada Bella se
sintió como una niña otra vez.
-¿Qué… que estás diciendo?- se obligó a decir
-Vamos Bella, ese siempre fue nuestro plan, fuiste una idiota al no divorciarte antes
de que se anulara el
contrato… pero eso no importa, podemos quedarnos con la mitad de su fortuna-
dijo Renné con malicia en su
mirada.
Bella estaba helada, sintió como Edward se tensó al escuchar como Renné la
calumniaba, pero no se atrevió a
mirarlo, no quería que esa mirada de odio volviera, no la soportaría, gruesas
lagrimas rodaron por sus
mejillas, ¿Por qué su madre la odiaba tanto?
-¿Mami?- no se había dado cuenta que Rennesmee la abrazaba por las piernas, la
miró y notó un puchero y
sus ojitos llenos de lagrimas, recordó porque debía ser fuerte, se enjuagó las
lagrimas y forzó una sonrisa.
-Estoy bien princesa- dijo y después miró a su madre –no puedo creer que hayas
dicho eso.
-Es la verdad- mintió Renné
Edward se tensó aun mas apretando mas fuerte su agarré hacia Bella, su
mandíbula estaba apretada y miraba
mas allá de Renné. Bella giró su cabeza hacia su esposo, su expresión la asustó
-Edward… yo no…- no pudo decir más, lo sollozos y las lagrimas se lo impidieron.
Edward reaccionó, y miró a su esposa, nuevamente se sintió un monstruo, por
haber dado la impresión de que
él creía en las mentiras de Renné, abrazó a su esposa con fuerza tratando de
decirle con sus brazos que le
creía y la amaba.
-¡VETE!- le gritó Rennesmee a Renné –Tu haces llorar a mi mami… ¡VETE!- Ness
miraba a su abuela con
rechazo y enojo, la mujer parpadeó, tratando de comprender el vacio que de pronto
sintió.
-Vete Renné- dijo Charlie acercándose a ella –nadie te quiere aquí… ni siquiera yo.
El vacío se hizo más grande. Volteo a ver a su nieta, esta estaba en los brazos de
sus padres en un dulce
abrazo y en ese momento se dio cuenta de lo que se perdió todos esos años.
-Vete… Renné- dijo Emmett pasando un brazo sobre los hombros de su padre.
Eso rompió por completo su corazón, se sintió sola, realmente sola, pero su orgullo
no la dejó ni por un
segundo, tragándose el dolor que sentía, le dedico una mirada fría y orgullosa a
cada uno de los presentes,
que para ese momento ya eran todos los Cullen, los Hale y los dos hombres Swan,
giró sobre sus talones y se
fue.
-Creo que… yo también debo irme- dijo Charlie después de un largo momento de
pesado silencio, caminó
hacia la puerta deteniéndose en el umbral de esta giró su cabeza y miró a sus hijos
lagrimas cubrían sus
mejillas –perdónenme.
Eso fue suficiente para los hermanos, Bella dejó a Rennesmee en los brazos de
Edward y corrió a abrazar a su
padre, Emmett los abrazó a ambos, pasaron varios minutos los tres llorando y
diciéndose palabras de cariño y
de disculpa. Esme y Alice lloraban en los brazos de sus parejas, Rose se mordía el
labio para aguantar las
lagrimas pero se veía la emoción en su ojos. Edward y Rennesmee estaban
maravillados por la sonrisa que
tenía Bella a pesar de que seguía llorando.
El perdón fue instantáneo, ni Emmett ni Bella olvidarían nunca la forma en la que
se comportó Charlie con
ellos, pero jamás habría reproches eso les serviría a ambos para ser mejores
padres.
Después de ese día, Charlie pidió el divorcio, ella se quedó con la mitad de la
fortuna de la familia, pero a
Charlie no le importó, él estaba feliz con sus hijos y su nieta, pudo entregar a Bella
en su boda y disfrutar de
la felicidad de su hija, en cambio Renné, sí, tendría mucho dinero pero estaría sola,
bueno eso hasta que Phil
llegó a su vida en solo tres meses de relación, el hombre le robó todo su dinero y la
abandonó, ahora ella está
sola y sin su preciado dinero.
Dos años después
Bella, Edward y Rennesmee, vivían en un departamento cerca de la universidad,
donde Bella estudiaba
Literatura y Edward Música, el primer año se las arreglaron para tener horarios en
los que por lo menos uno
de los dos se quedara con Nessie, después ella pudo entrar al preescolar y las cosas
se simplificaron, todos
estaban ausentes por las mañanas y en las tardes estaban juntos.
Jacob los visitaba constantemente, aunque el chico era ocho años más grande que
Nessie no dejaba de
frecuentarla y no le apenaba que sus amigos lo vieran jugando con una niña de casi
cinco años.
Una noche, Alice se ofreció a cuidar a Nessie mientras Edward y Bella salían a
divertirse. Pues la pareja se
comportó como si nunca hubieran salido a bailar, tomaron de una manera
descontrolada, fue un milagro que
llegaran sanos y salvos a casa. A la mañana siguiente, despertaron con un fuerte
dolor de cabeza y ambos
desnudos. Ok, eran marido y mujer y no había ningún problema, pero ellos igual
que hacía cinco años, no
recordaban nada, esta vez Edward en realidad no recordaba nada. No pudieron
evitarlo y soltaron sonoras
carcajadas que rápidamente se detuvieron por el inmenso dolor de cabeza, pero
aun así la cara divertida no se
les quito.
-Solo falta que me dejaras embarazada otra vez- dijo Bella divertida. Edward soltó
una risa que se transformo
en un gemido de dolor.
Y adivinen que…
-Edward…- lo llamó Bella un mes después – lo volviste a hacer- dijo mostrándole
una prueba de embarazo,
que mostraba dos líneas rosas en señal de positivo.
Edward soltó una sonora carcajada, la abrazó y le planto un pasional beso en los
labios.
-Ahora, estamos obligados a casarnos otra vez- bromeó Edward. Ambos se
doblaron de la risa, no podían
creer que lo hubieran hecho otra vez.
Ocho meses después nació un precioso niño de ojos verdes, cabello alborotado
castaño oscuro muy parecido a
su padre lo llamaron Edward Jair, pero lo llamaban E.J.
Ahora Edward y Bella solo estaban obligados a ser felices.
FIN