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HISTORIA DEL COMERCIO INTERNACIONAL

1. ORIGENES DEL COMERCIO INTERNACIONAL

La actividad comercial ha estado, a lo largo de los siglos, vinculada a la actividad humana, en virtud
de la necesidad de obtención de satisfactores. Con el paso de los años y el desarrollo de las
civilizaciones, el comercio comenzó a extenderse. Por lo tanto, si anteriormente el comercio se
daba solo entre productores de una misma región, después se realizaba entre personas de una
misma comarca, extendiéndose el comercio a las regiones y llegando al punto que terminó por
convertirse en lo que actualmente se le conoce como comercio internacional.

Según Amber Barker en «Comercio Internacional» (2012), el origen del comercio internacional se
encuentra en el intercambio de riquezas o productos de países tropicales con productos de zonas
templadas o frías y que conforme se fueron dando las mejoras en el transporte y los efectos de la
industrialización, el comercio internacional fue cada vez mayor debido al incremento de las
corrientes de capital y servicios en las zonas más atrasadas en su desarrollo.

Este comercio primitivo no sólo supuso un intercambio local de bienes y alimentos, sino también
un intercambio global de innovaciones científicas y tecnológicas, entre otros, el trabajo en hierro,
el trabajo en bronce, la rueda, el torno, la navegación, la escritura, etc.

Además del intercambio de innovaciones, el comercio también propició un paulatino cambio de


las sociedades y ahora la riqueza podía almacenarse e intercambiarse. Empezaron a aparecer las
primeras sociedades capitalistas, tal como las conocemos hoy en día, y también las primeras
estratificaciones sociales. En un inicio las clases sociales eran simplemente la gente del poblado y
la familia del dirigente, apareciendo otras clases sociales más sofisticadas como los guerreros, los
artesanos, los comerciantes, etc.

El trueque era la manera en que las antiguas civilizaciones empezaron a comerciar. Se trata de
intercambiar mercancías por otras mercancías de igual valor. Con la aparición de la moneda
desaparece el trueque y se produce un auge en el comercio entre diferentes regiones.

Los comerciantes fenicios, tenían necesidad de dejar constancia escrita de sus tratos, razón por la
cual inventaron los signos que reflejaban los sonidos de su lenguaje. Los fenicios penetraron el
mercado de tal manera que formaron redes de contactos, uniendo clientes y bienes ligando a
ambos y creando sinergias de negocios.

A lo largo de la Edad Media, empezaron a surgir unas rutas comerciales transcontinentales que
intentaban suplir la alta demanda europea de bienes y mercancías, sobre todo de lujo. Entre las
rutas más famosas destaca la Ruta de la Seda, pero también había otros importantes, como las
rutas de importación de pimienta, de sal o de tintes.
El comercio a través de estas rutas era un comercio directo. La mayor parte de las mercancías
cambiaban de propietario cada pocas decenas de kilómetros, hasta llegar a las ricas cortes
europeas. A pesar de eso, estas primeras rutas comerciales ya empezaron a hacer plantearse en
los estados la regulación de la importación. Incluso hubo momentos que se prohibió el uso de la
seda para la vestimenta en el sexo masculino, con el fin de rebajar el consumo de este caro
producto.

Las Cruzadas fueron una importante ruta comercial creada de manera indirecta. La ruta que se
creó a raíz del movimiento de tropas, suministros, armas, artesanos especializados, botines de
guerra, etc., reactivó la economía de muchas regiones europeas.

2. EL AUGE DEL COMERCIO INTERNACIONAL

Según Pía Arosemena en «Orígenes del Comercio Exterior» (2012) El auge del crecimiento del
comercio mundial tiene lugar desde mediados del siglo XV, con el descubrimiento de las Américas
y el creciente intercambio comercial entre las potencias económicas del momento y sus colonias.
En consonancia a la expansión del comercio internacional surgen los modelos económicos
formales que regularon el intercambio comercial de la época, como lo son el Mercantilismo y el
Liberalismo, que representan los cimientos sobre los cuales se fundamentan los sistemas
proteccionistas y de libre comercio aún en la actualidad.

El Mercantilismo se desarrolló a lo largo de los siglos XVI y XVII y mediados del siglo XVIII y se
caracterizó principalmente por un fuerte “proteccionismo” estatal en las economías nacionales, la
acumulación de oro y plata como fuentes de poder, el concepto de economía nacional a través del
incentivo a las exportaciones y restricciones a las importaciones en miras de mantener una
balanza comercial favorable y la constante búsqueda por parte de las potencias económicas de la
época de expandir sus fronteras en ultramar, a través de la conquista y el colonialismo.

El Proteccionismo se definió como una forma de intervención estatal en la economía mediante la


adopción de medidas e introducción de acuerdos que favorecían los intereses de determinados
sectores productivos creando barreras que dificultaran las importaciones. En la antigüedad estas
barreras eran creadas con la finalidad de tener ingresos adicionales para enriquecer al Estado; sin
embargo, en la actualidad estas barreras se utilizan principalmente con la finalidad de proteger la
industria nacional, y reducir los desequilibrios de la balanza de pagos. A finales del siglo XVIII
surgen teorías más económicas y menos comerciales, que justifican la adopción de medidas
menos proteccionistas, como es la teoría del libre comercio. Durante la segunda mitad del siglo XIX
y principios del siglo XX las principales economías de Europa habían adoptado este sistema de libre
comercio.

La mayor parte del siglo XX, producto de las dos guerras mundiales y la gran depresión de los años
30′, el comercio internacional estuvo dominado por un fuerte proteccionismo. Así el sistema
liberal-capitalista dominante durante el primer cuarto de siglo es reemplazado por el
proteccionismo económico con una fuerte influencia del Estado y tendencias de carácter
socialistas. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial surgen instituciones como el Banco
Mundial, el Fondo Monetario Internacional, o el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio
(GATT), con la finalidad de impulsar rápidamente la liberalización y el crecimiento del comercio
internacional.

Durante las últimas décadas el comercio internacional sufrió grandes cambios estructurales
producto de la revolución tecnológica, la creciente importancia del sector de servicios dentro de la
economía y el fortalecimiento de los vínculos entre este factor y el comercio, y la tecnología e
inversión. Ligado a estos factores, se encuentra el creciente interés de los países en desarrollo en
participar en el comercio internacional y el resurgimiento de suscribir acuerdos que integren las
economías nacionales en economías supranacionales integradas o globalizadas, con la finalidad de
establecer grandes bloques económicos a fin de lograr mejores y mayores ventajas competitivas.

3. LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO INTERNACIONAL EN LA ACTUALIDAD

Gracias a la liberalización que ha tenido el comercio desde hace medio siglo, las importaciones y
exportaciones que se realizan en todo el mundo habían gozado de incrementos conforme el paso
de los años. Hasta 2008, el comercio mundial creció 1,9 veces más rápido que el crecimiento
económico.

No obstante, a partir de ese año y hasta 2017 registró una desaceleración inusual, por lo que las
exportaciones tanto de bienes como de servicios se vieron gravemente afectadas, sobre todo en
los países en vías de desarrollo. La principal causa de esta situación fue la crisis financiera de 2008
que derivó en una alta tasa de desempleo en gran parte del mundo, lo que provocó que las
economías de diversas regiones decayeran.

A raíz de esto, muchos de los países implementaron medidas más proteccionistas, debido a que
agregaron 539 restricciones comerciales, de las cuales se incluyen aranceles, las subvenciones del
gobierno a las industrias nacionales y la legislación antidumping, que consiste en evitar que un
proveedor extranjero venda a precios inferiores a los que aplica en su propio país.

A partir del 2017, la evolución del comercio internacional volvió a ser favorable con un crecimiento
del 4,6%, cifras elevadas en comparación con años anteriores. Los pronósticos para los próximos
años, según expertos, indicaban una recuperación del intercambio de bienes y servicios, por lo que
las economías de los países en todo el mundo tendrían un incremento significativo.
Cuando el panorama económico comenzó a recuperarse tras la crisis financiera del 2008, surgió un
nuevo obstáculo para el comercio internacional: la pandemia por COVID-19. Las medidas
adoptadas por los gobiernos de todo el mundo para evitar la propagación del virus produjeron que
se interrumpiera gran parte de las actividades productivas, primero en Asia y posteriormente en
Europa, América del Norte y el resto del mundo, además de cierres generalizados de fronteras.

En mayo de 2020 el volumen del comercio mundial de bienes cayó un 17,7% con respecto al
mismo mes de 2019; la caída en lo que restó del año fue generalizada. Si bien las exportaciones de
los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea se vieron especialmente afectadas, lo cierto es que
China experimentó una contracción menor que el promedio mundial, ya que controló el brote y
reabrió su economía relativamente rápido.

Para principios de 2021, las importaciones de bienes subieron drásticamente, por lo que se
registraron aumentos en las cuotas de mercado, sobre todo de países asiáticos. En términos
históricos, estos aumentos fueron rápidos e importantes para la recuperación y evolución del
comercio internacional, pero a medida que los países han ido adaptándose a la pandemia, se han
disipado parcialmente.

CONCLUSIONES

El Comercio Internacional ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la historia


económica de la humanidad. Sobre todo, ha sido un fenómeno muy ligado al desarrollo del
Capitalismo como régimen socio-económico y político.

Independiente de las críticas en su contra o los elogios a su favor, es un vehículo para la


integración cultural y el abastecimiento de las relaciones diplomáticas más afectivas entre los
países que participaron del mismo, así como hace posible que un país importe aquellos bienes
cuya producción interna no es suficiente y no sean producidos.

En síntesis, el comercio internacional ha evolucionado a través de los tiempos, y con ello las
nuevas formas de hacer negocios internacionales. Los constantes cambios socio-económicos y
políticos indican que ninguna economía está fuera de este proceso evolutivo del comercio. Sin
embargo, su participación debe mantener un adecuado equilibrio entre las políticas
proteccionistas y liberales de manera que los participantes alcancen los mayores beneficios del
intercambio comercial.

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