SALA DE CASACIÓN CIVIL 28 de Julio 2013
SALA DE CASACIÓN CIVIL 28 de Julio 2013
estado Táchira, dictó sentencia el día 9 de enero de 2013, mediante la cual declaró
cautelar innominada decretada. De esta manera, revocó el fallo recurrido dictado por
“El artículo 341 del Código de Procedimiento Civil establece los motivos
por los cuales los jueces pueden declarar la inadmisibilidad de la demanda:
…Omissis…
La juez de alzada, en punto previo de la sentencia recurrida, con
fundamento en la sentencia N° 910 del 4 de agosto de 2000 de la Sala
Constitucional, la cual transcribió parcialmente, llegó a la conclusión que
sólo hay tres mecanismos procesales contra el fraude procesal: en primer
lugar, cuando no hay sentencia definitivamente firme, por vía incidental
conforme al artículo 607 del Código de Procedimiento Civil; en segundo
lugar, cuando hay sentencia firme, por vía del juicio ordinario; y, en tercer
lugar, el amparo constitucional como vía excepcional.
Conforme a ese razonamiento, llegó a la conclusión que el presente
proceso judicial ha debido tramitarse por vía incidental según el artículo
607 del Código de Procedimiento Civil por cuanto no había sentencia firme
para la fecha que se interpuso la demanda por fraude procesal, razón por la
cual declaró inadmisible la demanda, textualmente expresó:
…Omissis…
Al proceder así la juez de alzada, nos cercenó a los demandantes JOSÉ
ANTONIO CARRERO CONTRERAS y CARMEN MARINA
CONTRERAS DE CARRERO, el acceso a la justicia, el derecho a la
defensa, el debido proceso y a la tutela judicial efectiva, por las siguientes
razones:
En primer lugar, declaró la inadmisión de la demanda por un motivo que
no está previsto en el artículo 341 del Código de Procedimiento Civil, al
considerar que el procedimiento establecido para el fraude procesal
demandado era incidental y no el juicio ordinario, lo cual no ha debido
hacer según lo ha explicado esta honorable Sala en la sentencia N° 708 del
28 de octubre de 2005:
…Omissis…
En segundo lugar, nos menoscabó el derecho a la defensa, al debido
proceso y a la tutela judicial efectiva, infringiendo lo dispuesto en el
artículo 15 del Código de Procedimiento Civil, que establece:
…Omissis…
Efectivamente, la juez de alzada no sólo quebrantó la forma procesal del
artículo 341 del Código de Procedimiento Civil ya mencionada, sino que
con la declaración de inadmisibilidad de la demanda nos lesionó de manera
definitiva el acceso a la justicia, el derecho a ser oídos en juicio y a obtener
una sentencia de fondo sobre nuestros derechos e intereses, como también
lo ha explicado esta honorable Sala en la sentencia N° 15 del 14 de febrero
de 2013:
…Omissis…
En tercer lugar, la juez de alzada infringió el artículo 17 del Código de
Procedimiento Civil, pues, al declarar la inadmisibilidad de la demanda por
fraude procesal, por vía de consecuencia, permite que el proceso
fraudulento terminado definitivamente por perención breve, mediante el
cual se nos despojó de los vehículos identificados en la demanda, quede
exento de control judicial y desacata la doctrina vinculante de la Sala
Constitucional que respecto al fraude procesal estableció en forma expresa
que el juicio simulado se ataca también mediante una acción autónoma.
En efecto, la juez de alzada transcribe parcialmente la sentencia N° 910 del
4 de agosto de 2000 de la Sala Constitucional así:
…Omissis…
En conclusión, la sentencia recurrida está viciada de nulidad absoluta por
ser contraria a las normas legales contenidas en los artículos 15, 17 y 341
del Código de Procedimiento Civil, así como a la jurisprudencia que al
respecto ha dictado esta honorable Sala y la Sala Constitucional, lo cual
fue determinante en el dispositivo del fallo, razón por la cual,
respetuosamente solicitamos que se declare con lugar la presente denuncia,
que se anule el fallo recurrido y que se reponga la causa al estado de dictar
sentencia definitiva de fondo sobre el fraude procesal denunciado, pues al
haber tramitado por el juicio ordinario, ningún perjuicio se ocasiona al no
haberse tramitado incidentalmente conforme al artículo 607 del Código de
Procedimiento Civil…”.
Plantean los formalizantes, que la juez superior incurrió en el
demanda que por fraude procesal interpusieran José Antonio Carrero Contreras y
Gerardo José Méndez Zambrano y Carlos Orlando Molina Contreras, con soporte en
que la vía idónea para demandar esa pretensión era única y exclusivamente la vía
su derecho de defensa.
Las normas procesales regulan los actos de parte y del juez que componen
el juicio, así como la estructura formal que deben reunir éstos, con inclusión de la
decisión de la controversia.
fundamento propio de una denuncia por infracción de ley, si la norma procesal fue
potestativo de los tribunales subvertir las reglas legales con que el legislador ha
modo, tiempo y espacio fijados en la ley para su ejercicio. Las formas procesales no
por el contrario, una de sus finalidades es garantizar el ejercicio pleno y eficaz de esa
agotados todos los recursos, salvo que esté interesado el orden público, como es el
Gutiérrez Hernández contra Rocco Fermi Constantina, dejó asentado que las normas
procesales regulan los actos de parte y del juez que componen el juicio, así como la
estructura formal que deben reunir éstos, con inclusión de la sentencia; y algunas de
ellas también controlan el juzgamiento del sentenciador en la decisión de la
controversia.
forma sustancial del juicio y delata la infracción de los artículos 15, 17 y 341 del
inadmisible la demanda, por considerar que la vía procesal idónea para dirimir la
defensa.
“Resulta necesario indicar que el desarrollo jurisprudencial sobre el
artículo 17 del Código de Procedimiento Civil ha llevado a las Salas
Constitucional y Civil de nuestro Máximo Tribunal, a crear una serie de
mecanismos contra el abuso del proceso, contra las maquinaciones
fraudulentas, a saber: PRIMERO, no habiendo sentencia definitivamente
firme, se puede dar la detectación (sic) oficiosa por el juez o hacerse la
denuncia por vía incidental, la cual se resolverá conforme la incidencia que
dispone el artículo 607 del Código de Procedimiento Civil; SEGUNDO,
existiendo sentencia firme, por vía del juicio ordinario; y TERCERO, la
excepción por vía de amparo constitucional cuando la violación sea
flagrante y sea una situación groseramente manifiesta en autos.
Como vemos, si bien es cierto el pronunciamiento del fraude procesal
puede hacerlo de oficio el juzgador, por cuanto el mismo es absolutamente
contrario al orden público ya que impide la correcta administración de
justicia; cuando el juicio que se pretende impugnar por la vía del
fraude aún está en curso, debe instaurarse y tramitarse por vía
incidental de conformidad a lo establecido en el artículo 607 del
Código de Procedimiento Civil, esto es, en el caso de marras, en el
expediente signado con el N° 6.879 del Juzgado Tercero de los
Municipios San Cristóbal y Tórbes de la Circunscripción Judicial del
estado Táchira, por cuanto no había sentencia firme para la fecha en
que se interpuso el fraude procesal, más aún cuando constató esta
sentenciadora que la co-demandante CARMEN MARINA
CONTRERAS DE CARRERO actuó en dicho juicio y se opuso a la
retención de los vehículos en fecha 27 de julio de 2010.
Finalmente, observa esta sentenciadora en cumplimiento al deber de
suprimir los actos que transgredan el debido proceso y el fin de la justicia,
que en el caso sub examine los co-demandantes estuvieron informados del
proceso cuya impugnación pretenden por la vía del fraude y de los actos
analizados se pudo comprobar que con posterioridad a la interposición
de la presente demanda intervinieron en dicho juicio, solicitaron la
perención breve y obtuvieron una sentencia que extinguió el proceso y
se encuentra firme, por lo que no existen elementos que hagan
presumir maquinaciones fraudulentas.
Como corolario de lo anteriormente expuesto, debe declararse
inadmisible la demanda incoada y modificar el fallo apelado. Y ASÍ SE
RESUELVE”. (Mayúsculas y Negrillas de la Sala).
misma debió ser intentada por vía incidental, por cuanto para la fecha en que José
julio de 2010.
“…el fraude procesal cometido por Carlos Orlando Molina Contreras y
Cladey Acelia González de Méndez, mediante un proceso simulado de
cobro de una letra de cambio, tiene por objeto perjudicar nuestros derechos
que somos terceros respecto al proceso aparente. En primer lugar, los
vendedores buscan recuperar la propiedad de los vehículos vendidos con
reserva de dominio, por tener conocimiento de las cuantiosas mejoras
efectuadas a dichos vehículos como se demostrara en la oportunidad legal.
En segundo lugar, tratar de embargar los vehículos a tan solo diez (10) días
del vencimiento del plazo para pagar el precio total, tiene por objeto
inducirnos a incumplir el contrato, pues, ante los evidentes actos
fraudulentos de los vendedores, ninguna persona sensata pagaría Bs.
200.000, cuando los vehículos están retenidos por la autoridades de
tránsito, en espera de un embargo a favor de un supuesto acreedor, es decir,
que si no se declara el fraude procesal nos quedaríamos sin vehículos, sin
recuperar el valor de las cuantiosas mejoras, después de haber pagado los
elevados intereses usurarios y si pagamos el precio también los
perderíamos…”.
alegan la ocurrencia del fraude procesal en los actos procurados por Cladey Acelia
dominio, así mismo con el embargo de los vehículos a tan solo diez (10) días del
González de Méndez, pues invocan que ninguna persona sensata pagaría Bs. 200.000,
pertinente hacer una narración de los actos ocurridos en el presente proceso, para lo
un chuto, marca Mack, modelo Mack CH 613 99, año 1999 y, el segundo, una batea,
doscientos mil bolívares (Bs. 200.000) y un plazo de un año para realizar un pago
único, contado a partir de la fecha de autenticación del negocio jurídico, es decir, con
expediente, que Cladey Acelia González de Méndez (vendedora de los dos vehículos),
interpuso demanda por cobro de bolívares, contra los esposos José Antonio Carrero
para que pagaran el importe de seis letras de cambio suscritas por José Antonio
Carrero Contreras y que, según alegó la accionante, en ese momento estaban insolutas
Carrero, quienes también fungen como compradores de los dos vehículos antes
mencionados, alegaron que las mencionadas letras de cambio surgieron para esconder
de los vehículos, durante el año de vigencia del contrato de compra venta, letras éstas
que a pesar de que las cuatro primeras fueron pagadas, la vendedora nunca les entregó
que el 5 de febrero de 2010, el juez negó la medida de embargo de los dos vehículos
en segundo lugar, los mismos habían sido comprados bajo la modalidad de venta con
vigente el plazo para pagar los vehículos, lo que llevó a que el juez desestimara el
decreto de la medida sobre ellos. Esta fue la primera solicitud de decreto de medida
además reconoció que las cuatro letras de cambio anteriores habían sido pagadas por
Orlando Molina Contreras intentó demanda por cobro de una letra de cambio contra
vehículos (folio 66 y siguientes de la pieza 1), con soporte en una supuesta deuda que
contrajo ésta última por la cantidad de Bs. 85.000, cuyo instrumento estaba de plazo
vencido. Alegan los accionantes en el fraude, que dicha letra de cambio es forjada y
recayó sobre los dos vehículos vendidos a José Antonio Carrero Contreras y, contra
julio de 2010 el mismo juzgado, decretó medida preventiva de embargo sobre los dos
vehículos mencionados, es decir, sobre un chuto, marca Mack, modelo Mack CH 613
99, año 1999 y una batea, marca de fabricación nacional, modelo Freeways, año 1992,
impugnó la orden de retención de los vehículos con soporte en que los vehículos que
se pretendían embargar no eran de la parte demandada porque, entre otras cosas, los
oposición no fue decidida por el tribunal ejecutor de medidas, con fundamento en que
vehículos retenidos por la autoridad de tránsito terrestre. Esta fue la segunda solicitud
de medida cautelar contra los dos vehículos vendidos con reserva de dominio a José
estado Táchira, que en la misma fecha consideró llenos los requisitos establecidos
para la procedencia de la medida de secuestro solicitada sobre un chuto, marca Mack,
modelo Mack CH 613 99, año 1999 y una batea, marca de fabricación nacional,
en fecha 1° de marzo del mismo año el tribunal la declaró parcialmente con lugar y
ordenó mantener la medida acordada, con todo su vigor legal y eficacia jurídica (folio
81 y siguientes de la pieza 2). Esta fue la tercera solicitud de medida contra los dos
Acelia González de Méndez contra los esposos José Antonio Carrero Contreras y
cambio, del cual consta que la accionante solicitó el decreto de una medida de
embargo preventivo sobre dos vehículos, a saber, un chuto, marca Mack, modelo
Mack CH 613 99, año 1999 y una batea, marca de fabricación nacional, modelo
Freeways, año 1992; el tribunal la negó. En segundo lugar, consta de las actas la
Molina Contreras contra Cladey Acelia González de Méndez, por cobro de bolívares
intentado embargar sin éxito; y, en tercer lugar, consta del expediente la existencia de
otro juicio instaurado por Cladey Acelia González de Méndez contra José Antonio
Carrero Contreras, por resolución de contrato de compra venta de los dos vehículos,
Es incuestionable, que la denuncia de fraude no sobreviene de lo ocurrido
compra venta, de los cuales se evidencia que, el primero, fue interpuesto por Cladey
de que fue solicitada medida de embargo de los vehículos, ésta fue negada; el
segundo, fue intentado por Carlos Orlando Molina Contreras contra Cladey Acelia
mismos vehículos y la misma fue decretada, pero por una decisión de perención de la
contrato de compra venta de los vehículos, en el que el juez decretó el secuestro de los
“…El fraude procesal puede ser definido como las maquinaciones y
artificios realizados en el curso del proceso, o por medio éste,
destinados, mediante el engaño o la sorpresa en la buena fe de uno de
los sujetos procesales, a impedir la eficaz administración de justicia,
en beneficio propio o de un tercero y en perjuicio de parte o de
tercero. Estas maquinaciones y artificios pueden ser
realizados unilateralmente por un litigante, lo que constituye el dolo
procesal stricto sensu, o por el concierto de dos o más sujetos
procesales, caso en que surge la colusión ; y pueden perseguir la
utilización del proceso como instrumento ajeno a sus fines de dirimir
controversias o de crear determinadas situaciones jurídicas (como
ocurre en el proceso no contencioso), y mediante la apariencia
procedimental lograr un efecto determinado; o perjudicar
concretamente a una de las partes dentro del proceso, impidiendo se
administre justicia correctamente.
El fraude puede consistir en el forjamiento de una
inexistente litis entre partes, con el fin de crear un proceso dirigido a
obtener fallos o medidas cautelares en detrimento de una de las partes,
o de terceros ajenos al mismo, lo que constituye la simulación procesal;
o puede nacer de la colusión de una persona, que actuando como
demandante, se combine con otra u otras a quienes demanda
como litisconsortes de la víctima del fraude, también demandada, y que
procurarán al concurrir con ella en la causa, crear al verdadero
codemandado situaciones de incertidumbre en relación con la fecha
real de citación de todos los demandados ; o asistir con él en el
nombramiento de expertos, con el fin de privarlo de tal derecho; o
sobreactuar en el juicio, en los actos probatorios, etc, hasta convertirlos en
un caos. También -sin que con ello se agoten todas las posibilidades- puede
nacer de la intervención de terceros (tercerías), que de acuerdo con una de
las partes, buscan entorpecer a la otra en su posición procesal.
Se está ante una actividad procesal real, que se patentiza, pero cuyos
fines no son la resolución leal de una litis, sino perjudicar a uno de los
litigantes o a los terceros (incluso ajenos a cualquier proceso), pudiéndose
dar el caso que el actor convierta a los posibles testigos del demandado en
codemandados, para evitar que puedan testimoniar a su favor en dicha
causa. El fraude procesal puede tener lugar dentro de un proceso,
o mediante la creación de varios juicios , en apariencia independientes,
que se van desarrollando para formar con todos ellos una unidad
fraudulenta, dirigida a que en una o varias causas la víctima quede
indefensa o disminuida en su derecho, aunque los procesos aparezcan
desligados entre sí, con diversas partes y objetos, que hasta podrían
impedir su acumulación. Se trata de varias personas concertadas entre sí
que demandan consecutiva o coetáneamente a otra, y que fingen oposición
de intereses, o intereses distintos, pero que en realidad conforman una
unidad de acción; fingimiento que igualmente puede ocurrir dentro de una
causa, si el actor demanda junto a la víctima, a quienes se hallan en
colusión con él.
En esta última forma de fraude (varios procesos), el derecho de
defensa de las víctimas de estas actividades se haría nugatorio, si a
pesar del interés procesal actual que ellos tienen (artículo 16 del
Código de Procedimiento Civil) de evitar el perjuicio que tal colusión
les causa, no pudieran accionar con el fin de que se anularan todos los
procesos fraudulentos , sobre todo ante la reticencia de la jurisdicción
penal de no considerar a estas maquinaciones de variada índole como
tipificadoras del delito de estafa, o en algunos casos del de prevaricación,
como cuando la colusión proviene del apoderado de una de las partes.
Pretender que la víctima no pueda pedir en juicio ordinario autónomo,
la nulidad de los diversos y concatenados procesos fraudulentos
preparados para perjudicarla , obligándola a pedir la nulidad en cada
uno de ellos, cuando allí no podrá probar el fraude, ni la colusión,
dentro del lapso fijado en el artículo 607 del Código de Procedimiento
Civil, previsto para las necesidades del procedimiento, y el cual tiene
una limitada articulación probatoria de ocho días de despacho, es
entronizar el dolo y premiar a los litigantes de mala fe .
Cuando el fraude ocurre dentro de un solo proceso, puede detectarse y
hasta probarse en él, ya que allí pueden estar todos los elementos que lo
demuestren; pero la situación cambia cuando el fraude es producto de
diversos juicios, donde los incursos en colusión actúan cercando a la
víctima, y donde las partes de los procesos son distintas, excepto la
víctima y tal vez uno de los incursos en colusión. Pretender que en
cada proceso haya que plantear por vía incidental el fraude, es dejar
indefensa a la víctima, ya que en cada uno de ellos no se podrá alegar
la colusión de las diversas personas que conforman el círculo artero,
puesto que ellas pueden no ser partes en todos los juicios, y mal podría
declararse el fraude múltiple producto de la combinación entre ellos,
sin oírlos. De allí, que en supuestos como éstos, la única manera de
constatarlo es mediante una demanda que englobe a todos los
partícipes, donde -además- se les garantiza el derecho de
defensa. Nacen así, dos vías procesales para enervar el dolo procesal en
general, de acuerdo con la situación como se manifiesta, una acción
principal o un incidente dentro del proceso donde tiene lugar, si ello fuese
posible.
La utilización del proceso para fines contrarios a los que le son propios, es
de la naturaleza del hecho ilícito, del fraude a la ley y de la simulación, y
cuando se acude a la demanda para su constatación, ella no persigue
indemnizaciones sino nulidades, tal como acontece en el fraude a la ley o
en la simulación; aunque nada obsta para que la declaratoria de nulidad
conduzca a una indemnización posterior.
…Omissis…
Sin embargo, siempre hay que distinguir, en materia de fraude
procesal, entre dolo procesal específico (estricto), donde uno de los
sujetos procesales, en uno o varios actos, trata de perjudicar
ilegítimamente a otro, sin que haya un concierto entre varios “litigantes o
intervinientes”, y el fraude procesal o colusión en sentido amplio, que
implica el concierto de varios sujetos procesales (lo que puede incluir
jueces).
…Omissis…
La vía del juicio ordinario es la apropiada para ventilar la acción de
fraude procesal adelantado mediante varias causas, ya que es necesario
un término probatorio amplio, como el del juicio ordinario, para que
dentro de él se demuestre el fraude ; y aunque existe la violación
constitucional consistente en la eliminación o minimización del derecho
de defensa de la víctima (artículo 49 de la vigente Constitución), ella -
debido a las formalidades cumplidas- nunca destaca como una violación
inmediata de la Constitución, sino que requiere de alegatos y pruebas que
no corresponden a un proceso breve como el del amparo constitucional. La
apariencia que crea la colusión no pone de manifiesto la violación
inmediata de la Constitución, por lo que será necesario, la mayoría de las
veces, desmontar el armazón para que emerja la infracción constitucional.
Además, en un proceso de amparo entre partes particulares, no podría
traerse al juez (quien no es agraviante sino también víctima) y, mediante
proceso ajeno al juez, anular sus actuaciones.
El restablecimiento inmediato de la situación jurídica infringida, es en
principio imposible, porque el fraude se encuentra oculto tras las formas
prefabricadas que tendrán que ser desmontadas, y ello –en principio,
aunque no en forma absoluta- cierra la puerta a la acción de amparo
constitucional.
…Omissis…
Un proceso autónomo por fraude procesal puede incoarse ante el juez
que conoce de todas las causas, o de alguna de ellas, y aun ante un juez
distinto ; y si todas las causas se encuentran en una misma instancia, deben
acumularse, así haya precluído la oportunidad para decretar la
acumulación, ya que se trata de un vicio contrario al orden público o a las
buenas costumbres, que amerita una providencia especial en tutela de
dichos valores; lo cual, a tenor del artículo 11 del Código de Procedimiento
Civil, es una providencia que pueden ordenar los jueces en resguardo del
orden público o las buenas costumbres.
…Omissis…
Es claro para esta Sala, que con el fraude procesal no se juzgan las
actuaciones procesales (formales), sino el fraude como tal (dolo en sentido
amplio), y por ello un juez se adentra en lo proveído por otros jueces, que
pueden haber sido sorprendidos por el conjunto de desviaciones procesales.
Piénsese en la situación que surge si, en diversos juicios, una parte obliga a
la otra a realizar determinadas actividades procesales bajo violencia. Para
demostrar la violencia que anulará los actos cumplidos por su intermedio,
la víctima no podrá acudir a probar en cada proceso por separado la
violencia, en una mini articulación probatoria como la del artículo 607 del
Código de Procedimiento Civil. Como lo que se demanda es la nulidad
por violencia, deberá incoarse una acción principal, para que todos los
actos procesales, producto de ella, en los diversos juicios, sean
anulados.
…Omissis…
El juicio simulado, especie entre los fraudes, se ataca también
mediante una acción autónoma a ese efecto, lo que apuntala el criterio
de esta Sala, que el fraude en todas sus expresiones puede ser objeto de
tal acción …”. (Negrillas y subrayado de la Sala).
dolo procesal stricto sensu, o por el concierto de dos o más sujetos procesales, caso en
que surge la colusión; y pueden perseguir la utilización del proceso como instrumento
una de las partes dentro del proceso, impidiendo se administre justicia correctamente.
que actuando como demandante, se combine con otra u otras a quienes demanda
De igual forma, esta Sala reitera que el fraude procesal puede tener lugar
independientes, que se van desarrollando para formar con todos ellos una unidad
las víctimas de estas actividades se haría nugatorio, si a pesar del interés procesal
actual que ellos tienen -artículo 16 del Código de Procedimiento Civil- de evitar el
perjuicio que tal colusión les causa, no pudieran accionar con el fin de que se anularan
todos los procesos fraudulentos, por tal motivo, pretender que la víctima no pueda
los litigantes de mala fe, porque ello la obliga a pedir la nulidad en cada uno de ellos,
cuando allí no podrá probar el fraude ni la colusión, dentro del lapso fijado en el
artículo 607 del Código de Procedimiento Civil, previsto para las necesidades de un
despacho.
manera de constatarlo es mediante una demanda que englobe a todos los partícipes,
donde además, se les garantice el derecho de defensa, para lo cual surge una vía
probatorio amplio, como el del juicio ordinario, para que dentro de él se demuestre el
fraude; y aunque existe la violación constitucional consistente en la eliminación o
ella -debido a las formalidades cumplidas- nunca destaca como una violación
imposible porque el fraude se encuentra oculto tras las formas prefabricadas que
tendrán que ser desmontadas, y ello –en principio, aunque no en forma absoluta-
ante el juez que conoce de todas las causas o de alguna de ellas, y aun ante un juez
distinto. Si los procesos se encuentran en instancias diferentes, a criterio del juez que
Procedimiento Civil, puede ordenar la suspensión de los más avanzados. Con el fraude
procesal no se juzgan las actuaciones procesales (formales), sino el fraude como tal -
dolo en sentido amplio-, por tal razón, deberá incoarse una acción principal para que
todos los actos procesales, producto de ella, en los diversos juicios, sean anulados.
debe atacarse mediante una acción autónoma, pues tomando en cuenta esta Sala que
otro de comprar, más sin embargo, posterior a eso, no ha querido cumplir con su
cual esta Sala de Casación Civil, considera que en el caso de autos, la única manera
que tienen los solicitantes del fraude de enervar sus efectos, es a través de la vía
jueza superior, los alegatos que sustentan el fraude se han generado por la existencia
de varios juicios en los que han fraguado burlar la justicia y el orden legal de la
seis letras de cambio, del cual consta que la accionante (vendedora) solicitó el decreto
de una medida de embargo preventivo sobre dos vehículos, a saber, un chuto, marca
Mack, modelo Mack CH 613 99, año 1999 y una batea, marca de fabricación nacional,
modelo Freeways, año 1992, los cuales resultan ser los mismos que había vendido seis
Cladey Acelia González de Méndez (la vendedora), por cobro de bolívares de una
embargo de los mismos vehículos que unos meses atrás la accionada había intentado
embargar sin éxito. La medida fue decretada, pero posteriormente el tribunal declaró
juicio, este fue instaurado en fecha 17 de diciembre de 2010, por Cladey Acelia
por resolución de contrato de compra venta de los dos vehículos antes mencionados,
de secuestro contra los dos vehículos vendidos en fecha 14 de agosto de 2009, la cual
fue acordada y posteriormente declarada parcialmente con lugar la oposición, sin
medidas, a pesar de que en fecha 14 de agosto de 2009, realizó una venta con reserva
cumplimiento, y vemos que en los dos primeros juicios ni siquiera había transcurrido
procesal intentada, quebrantó la forma sustancial del juicio en menoscabo del derecho
de defensa de los accionantes, por cuanto del recuento de las actas realizado
precedentemente se evidencia que la acción fue intentada para enervar los efectos de
varios juicios; y siendo que, de acuerdo con la doctrina de este Alto Tribunal, el juicio
ordinario es la única vía idónea para enervar sus efectos, esta Sala declara con lugar la
denuncia y, en este sentido, repone la causa al estado de que el juez superior que
resulte competente decida si en el presente caso se está en presencia de un fraude a la
ley por colusión o simulación de procesos, para anular los efectos del contrato de
compra venta suscrito entre las partes el 14 de agosto de 2009 y, de ser necesario,
formalizantes.
Por haber prosperado una denuncia por defecto de actividad, la Sala se
DECISIÓN
corresponda, dicte nueva sentencia sin incurrir en el vicio detectado. Queda de esta
Justicia, en Sala de Casación Civil, en Caracas, a los veintinueve (29) días del mes de