Rebelión en la Granja
George Orwell
Capítulo 1
Al inicio de la novela el dueño de la Granja Solariega era el señor Jones quien era adicto al
alcohol. Un día al acostarse los animales fueron convocados por un cerdo al cual
respetaban por su sabiduría, el Viejo Mayor.
Durante esa reunión el viejo cerdo que llamaban Viejo Mayor les hace ver a los otros
animales de la granja que el señor Jones los maltrata y descuida por lo que les incita a
rebelarse y tomar ellos mismos el control de la granja, y lograr la libertad.
El señor Jones se despertó con el alboroto y los espantó al disparar su escopeta. Tres días
después de esta reunión y haber enseñado a todos los animales de la granja, la vieja
canción “Bestias de Inglaterra” y haber sembrado la semilla de la revolución y libertad en los
otros animales de la granja Solariega, el cerdo Viejo Mayor, falleció mientras dormía.
Capítulo 2
A partir de aquella noche que hubo la reunión con el viejo cerdo, las cosas cambiaron, los
animales más inteligentes se inquietaron y comentaban las palabras sabías del cerdo. Los
cerdos empezaron a tener actividades secretas todas las noches.
En sus reuniones secretas los tres cerdos elaboraron con la información que les dijo el Viejo
Mayor un sistema de pensamiento con el nombre de «animalismo», Este sistema se lo
mostraban al resto de los animales en las noches.
El estar dedicado a beber lo llevó a descuidar la, granja, los cultivos y la crianza de los
animales. Los animales estaban descuidados y hambrientos. Una noche en el mes de junio,
en la que se celebraba las Fiestas de San Juan, los hambrientos animales invadieron el
depósito en busca de comida.
El señor Jones y sus empleados, fueron a sacar a los animales para llevarlos a los establos
y gallineros, sin esperar que los animales respondieron como si se hubieran puesto de
acuerdo y empezaron entre todos a patearlo y picotear. Los hombres asustados salieron
despavoridos de la granja.
En las reuniones secretas que realizaron por tres meses los cerdos aprendieron a escribir. A
la granja le cambiaron el nombre y escribieron Granja Animal.
Los tres cerdos, habían redactado los principios del animalismo en siete normas, que
denominaron mandamientos:
1. Todo el que camine en dos patas es enemigo
2. Aquel que camine en cuatro patas o tiene alas son amigos
3. Los animales van sin ropa
4. Ningún animal dormirá en una cama
5. Los animales ninguno bebe alcohol
6. Ningún animal matará a otro animal
7. Los animales todos son iguales.
Capítulo 3
Todos los animales se dedicaron a la cosecha de los cultivos, estaban contentos. A pesar
de no poder realizar la recolección y siembra con los instrumentos diseñados para los seres
humanos, los cerdos siempre se las arreglaban para salir al paso.
Cada vez que comían lo disfrutaban porque era fruto de su trabajo. Cada uno de los
animales trabajaba según su capacidad, nadie se quejaba, ni robaba, las peleas entre los
animales ya casi no sucedían.
Benjamín el burro seguía con la misma actitud de antes de la rebelión, seguía realizando su
trabajo lentamente y obstinada, sin eludir sus responsabilidades y sin ofrecer tampoco
ninguna colaboración adicional. Marieta la coqueta yegua se levantaba más tarde y se
incorporaba al trabajo, pero trabajaba media jornada según por dolor en los cascos o una
piedra que le molestaba los mismos.
Los domingos se congregaban todos para izar la bandera que hizo Bola de Nieve, de color
verde con un dibujo de una pezuña y un cuerno, según él era la bandera de la futura
República de los Animales.
Luego de izar la bandera y entonar su himno, realizaban una asamblea que la llamaban la
Reunión, en la que planifican las actividades de la próxima semana, proponiendo y
discutiendo resoluciones, que siempre eran planteadas por los cerdos.
El resto de los animales sabían votar, pero no proponían resoluciones.
Los cerdos se habían tomado como su espacio particular, el lugar donde el señor Jones
guardaba los arneses y sillas de los caballos. La casa familiar, la dejaron intacta y la usaron
como un museo para referencia de cómo vivían antes.
Las clases de lectura y escritura avanzaron y algunos animales aprendieron a leer y escribir.
Como todavía había algunos animales que no sabían leer y les costaba memorizar los 7
mandamientos, Bola de Nieve los resumió en “Cuatro patas sí, dos patas no”.
El cerdo Napoleón en cambio prefería educar a los más jóvenes, que estar formando
comités para educar a los adultos. Cuando las perras Jésica y Campanilla parieron entre las
dos nueves cachorros, y los destetaron, Napoleón se los quitó a sus madres con la
disposición de educar él mismo a los cachorros. Los mantuvo aislados del resto de los
animales y estos terminaron por olvidarlos.
Los cerdos se llevaban raciones más grandes que los otros animales con la excusa de que
era por el bien de la granja.
Capítulo 4
La noticia se había difundido por toda la comarca. Los cerdos enviaban bandadas de
palomas mensajeras con información de la historia de la rebelión y como les iba y el himno
“Bestias de Inglaterra” a los animales de las otras granjas.
En secreto se preguntaban cómo lo sucedido a Jones, les podía beneficiar. Por suerte los
propietarios de las granjas Monterroso y Campocorto no tenían buena relación. A pesar de
llevarse tan mal, ambos coincidían en el temor de que la rebelión sucedida en la Granja
Solariega. Intentaron a su manera de que sus animales se enteraran de esta noticia. Estos
empezaron a cuestionar lo sucedido y empezaron a apostar que los animales a los quince
días ya habrían pasado todo y Jones recuperaría su granja.
Hacían ver que los animales se peleaban entre ellos y se estaban muriendo de hambre. Sin
embargo, no se creían estos rumores y un aire de rebeldía se vivía en todo el campo.
Ya su desinterés, se transformó en miedo porque veían su propia condena, si dejaban que
la situación de rebeldía de sus animales avanzara.
Jones, sus hombres y peones de las granjas Monterroso y Campocorto entraron por el
portón de la granja con intención de recuperar la propiedad, armados de palos y Jones
empuñando su escopeta. Sin embargo, los animales ya se venían preparando desde hace
tiempo y, los cerdos habían organizado una estrategia de ataque para cuando esto
sucediera. Cuando los hombres se acercaron a los edificios Bola de Nieve, dio aviso y
empezó atacando por medio de las palomas que empezaron a cagar sobre sus cabezas,
luego los gansos empezaron a mordisquear sus pantorrillas, los hombres se defendían con
los palos.
Luego apareció el burro Benjamín, la cabra Muriel y las ovejas, rodeando e invistiendo a los
hombres, estos se defendieron con sus palos y patadas y Jones dando culatazo con la
escopeta. Los mantenían controlados y luego huyeron.
Los hombres se sentían seguros y contentos por ir ganando corriendo detrás de los
animales que escapaban se acercaron a los establos.
Este avance era lo que esperaba Bola de Nieve, y una vez que los hombres dentro de los
establos, otros animales respondiendo las instrucciones de Bola de Nieve, les aparecieron
por sus espalda haciendo una encerrona y cortando la posibilidad de escape. El cerdo
entonces, se lanzó sobre Jones y, este rápido levantó la escopeta y disparó.
El cerdo Bola de Nieve fue herido y una oveja cayó muerta. El cerdo siguió peleando y en
una embistió con sus 90 kilos a Jones quien voló por el aire y cayó sobre el estiércol y la
escopeta al otro lado del establo. Boxeador el caballo de gran porte mientras daba patadas
con sus patas traseras, en un movimiento golpeo la cabeza de uno de los mozos de
Monterroso, que quedó tendido en el fango.
Al ver los hombres tirados en el suelo, los otros hombres asustados huyeron. El único que
quedó fue el joven mozo tendido sobre el fango, quien rato después recuperó la conciencia
y huyó.
Contentos decidieron celebrar la victoria, izaron la bandera y cantaron su himno. Realizaron
el funeral de la oveja que cayó en batalla y Bola de Nieve pronunció un discurso.
Capítulo 5
Había llegado la estación de invierno y, Marietta estaba más fastidiosa con su quejadera. Se
levantaba más tarde y se incorporaba a la jornada laboral retrasada, se quejaba de sentirse
mal pero sin embargo, tenía buen apetito. Abandonaba el trabajo y se le encontraba en el
bebedero observando su reflejo.
Trébol se le acercó y le comentó que la había visto cerca del seto que limitaba con la finca
Monterroso. Asimismo, le dijo que veía que un mozo de la finca que le acariciaba su hocico.
Días después la yegua se había desaparecido.
Luego las palomas llegaron con la noticia que había visto a Marietta montada en un carruaje
color negro y rojo que estaba estacionado fuera de una taberna.
Durante el invierno los animales no trabajaron la tierra, por el frío glacial y lo duro del suelo.
Se la pasaban reunidos en el establo principal. Mientras los cerdos organizan y planifican
las actividades de la próxima temporada.
Napoleón y Bola de Nieve se la pasaban discutiendo por cualquier diferencia de opinión.
Cada cerdo tenía sus propios seguidores, por lo que se formaban violentas discusiones. Lo
que también se notó que en los momentos decisivos del discurso de Bola de Nieve, las
ovejas balaban “Cuatro patas sí, dos patas no”.
El momento decisivo fue durante la propuesta de Bola de Nieve de construir un molino de
viento, para llevar electricidad al campo y mejorar la calidad de vida de los animales.
En su espacio en el guadarnés, se dedicaba a estudiar y perfeccionar los planos del molino
de viento y los animales se acercaban a ver trabajar en los dibujos de cada parte del molino
de viento. El único que no subió a ver que hacía, fue el cerdo Napoleón.
Desde el principio estuvo en desacuerdo sobre el proyecto del molino de viento y lo
manifestó en las diferentes discusiones que tuvo con Bola de Nieve.
Los animales se dividieron en dos bandos unos a favor del proyecto del molino de viento
que ofrecía mejor calidad de vida y días de descanso y, el otro bando a favor de producir
alimento y garantizar tener el estómago lleno.
Aparte de esto, los animales tenían que estar pendiente de la defensa de la granja, no
podían bajar la guardia, porque Jones podría pedir ayuda a los otros dueños y venir mejor
preparado a recuperar la granja.
Mientras estas discusiones continuaban llegó el día de la presentación del proyecto del
molino y la votación de su construcción o no. Primero Bola de Nieve expuso su posición de
defensa del proyecto. Luego, Napoleón lo rebatió con unas pocas y demoledoras palabras.
De nuevo Bola de Nieve pronunció un discurso más decisivo y con mayor vehemencia,
mandando a callar a las ovejas para evitar que no lo interrumpiera.
Acto seguido Napoleón se levantó, miró con una extraña mirada a Bola de Nieve y emitió un
extraño sonido y, casi de inmediato aparecieron aullando desde afuera nueve enormes
perros. Estos entraron al establo y fueron directo en dirección a Bola de Nieve, que se fué
corriendo.
El resto de los animales se preguntaban quiénes eran esos perros, y con tristeza regresaron
al establo, se dieron cuenta que los perros eran los cachorros que recién nacidos Napoleón
le había quitado a sus madres para criarlos. Este cerdo junto con los perros subió a la parte
alta de establo y, anunció que no habría reuniones de los domingos. Que un comité de
cerdos discutirá sobre el manejo de la granja y se lo informarían al resto luego.
Algunos cerdos jóvenes protestaron tal decisión y, entonces los perros que rodeaban a
Napoleón gruñeron amenazante y, acto seguido los cuatro cerdos se sentaron e hicieron
silencio. Con el tiempo, Napoleón decidió que si se construiría el molino de viento y, el
proyecto se llevaría dos años, para justificar este cambio de opinión a favor del molino de
viento, de nuevo los cerdos enviaron a Chillón a convencer a los otros animales.
Capítulo 6
La construcción del molino se inició con dificultad porque no contaban con las herramientas,
para picar las piedras. Se les ocurrió luego hacerlas caer al vacío para que se partieran,
cuando lograron picar todas las piedras y transportarlas inició la construcción del molino.
Este molino se llevó más tiempo de lo pautado y dedicación, empezando a escasear
productos alimenticios y otros. Su ración de comida era similar a los tiempos de Jones, pero
el simple hecho que no había humanos con los que tenían que compartir la comida le era
suficiente. De pronto, Napoleón informó que se iba a realizar un intercambio de productos
con fincas vecinas, para obtener insumos para la construcción del molino. De nuevo los
cuatro jóvenes cerdos hicieron una tímida protesta que fueron calladas por los gruñidos de
los perros y la ovejas empezaron con “Cuatro patas sí; dos patas no” y la tensión se aflojó.
Napoleón informó que los animales no entrarían en contacto con los hombres.
Para las negociaciones contrataron un abogado que le rendía cuenta a Napoleón. Por
supuesto para acallar las dudas de nuevo Chillón volvió a manipular la información a favor
de los cerdos y sobre todo de Napoleón.
Durante ese tiempo la granja empezó a prosperar y los dueños de las otras granjas veían
con envidia que los animales estuvieran teniendo éxito, en secreto tenían cierta admiración.
Esta admiración conlleva que la empezaran a llamar Granja Animal.
Los cerdos decidieron mudarse a la casa principal y, los animales de nuevo sintieron cierta
inquietud, porque de nuevo los acuerdos iniciales habían sido alterados.
De nuevo Chillón volvió a convencerlos de su error y justificar delante de ellos. Además el
líder debía vivir en mejores condiciones.
De nuevo los animales se quedaron quietos. Estos eran convencidos por Chillón que el
trabajo intelectual de los cerdos lo justificaba, ya después fueron dejando de protestar.
Estos se dedicaban a trabajar, a pesar de que no tenían tiempo libre, el molino les tomaba
casi todo el tiempo, y por esto las provisiones de comidas a pasar del intercambio comercial
no era tan abundante. Sin embargo, el avance en los trabajos del molino de viento lo
compensaba. Pero una noche una torrencial una tormenta hechó por el suelo el molino de
viento, todos los animales salieron corriendo a ver la tragedia de la destrucción de la obra
que tanto los enorgullecía.
Incluso Napoleón que en los últimos tiempos casi ni salía de la casa. De repente parado
viendo el molino en ruinas, dijo delante de todos que la culpa era de Bola de Nieve. Y
proclamó la sentencia de muerte de Bola de Nieve.
De igual manera decidió que volvería a trabajar para reconstruir el molino de viento, para
demostrar a Bola de Nieve que ellos sí pueden lograr el proyecto y que él no logra
destruirlo. Napoleón indicó que llueve truene o relampaguee el trabajo continuará.
Capítulo 7
En el capítulo anterior los animales empiezan a ver cambios en los objetivos iniciales de la
rebelión, como una de las normas de los 7 mandamientos: “Ningún animal dormirá en una
cama con sábanas”.
Los animales continuaron reconstruyendo el molino de viento. Según ellos, sabían que los
hombres decían que el molino se había caído porque sus paredes era muy delgada así que
decidieron que las nuevas paredes serían de un metro de ancho, en vez de 50 centímetros..
Napoleón, buscó la manera de que los otros granjeros no supieran la realidad que estaba
pasando en granja Animal engañado a Whymper y haciéndole ver que los depositos
estaban llenos. Whymper siguió informando en el mundo exterior que todo estaba bien.
Llegó un domingo en que Chillón anunció que las gallinas que pusieran huevos, tendrían
que entregarlos. Esta resolución se decidió, en vista, que Napoleón había aceptado un
contrato negociado por medio de Whymper, de vender 400 huevos semanales. Con lo que
les pagaran comprarían cereales y harinas para mantener la granja por un tiempo y mejorar
las condiciones de alimentación.
A las gallinas esta resolución por supuesto que no les gustó. Como medida de protesta tres
gallinas negras propusieron subir a la viga más alta y poner los huevos desde ahí, de esta
manera frustraron la solicitud de Napoleón. En respuesta Napoleón les quitó la comida y si
algún animal les llegaba a dar comida a las gallinas, lo castigaría con la muerte.
De esta protesta murieron nueve gallinas de hambre y al quinto día, las gallinas volvieron a
sus ponederos y cumplieron con lo estipulado por Napoleón. Ya en ese entonces, Napoleón
se llevaba mejor con los otros agricultores y negocio una madera, que Jones tenía mucho
tiempo almacenada. Cada vez que algo iba mal se lo achacaban a Bola de Nieve, logrando
que todo creyeran que era una influencia negativa.
Chillón seguía manipulando la información a favor de los cerdos y sobre todo de Napoleón y
empezó a correr la voz de que Bola de Nieve tenía agentes infiltrados, escondidos entre los
animales.
Los animales reunidos silenciosos sospechaban que algo terrible sucedería. Durante esa
reunión, Napoleón por primera vez mostró su poder y mataron a los cuatro cerdos y las tres
gallinas, y así otros muchos animales que en una oportunidad protestaron, y todos hicieron
ver que ayudaban a Bola de Nieve.
Capítulo 8
Pasado unos días, los animales seguían recordando la masacre y aunque no querían
decirlo, sabían que lo ocurrido estaba en contra de los siete mandamientos. Por esto Trébol
pidió al burro Benjamín contestó como de costumbre que no quería inmiscuirse y entonces
le dijo a la cabra que leyó “Ningún animal matará a otro animal sin motivo”. Creyeron que
las dos últimas palabras se les había olvidado y, entonces creyeron que las masacres
tuvieron sus motivos.
Mientras los animales continuaron con la construcción del molino de viento, y Chillón
llevando historias y noticias según la conveniencia del régimen de Napoleón. Las maderas
se las vendieron a Frederick. Al tiempo descubrieron que los billetes eran falsos y, días
después, este con sus hombres los invadió y explotaron el molino de viento.
La rabia les dio de nuevo fuerza a los animales y sin tener miedo de los perdigones salieron
a atacar a los hombres armados. Una vez que Napoleón soltó a los nueves perros, los
hombres se sintieron amenazados y buscaron de huir antes que los perros lograran
alcanzarlos.
Los cerdos encabezados por Napoleón y los animales celebraron la victoria. El resto de los
animales consideraron que no había motivo, pues habían destruido dos años de trabajo. e.
Hubo un acto donde Napoleón se impuso el mismo una medalla. En la noche los cerdos
celebraron en la casa, tomando whisky del señor Jones. En la mañana Chillón anunció que
Napoleón estaba grave.
Los animales lloraban pensando que iban hacer sin un líder. Corrieron el cuento que Bola
de Nieve había envenenado la comida. Gritando, Napoleón blasfemaba diciendo que los
animales que bebieran alcohol tendrían pena de muerte. Chillón llegó con la noticia de que
se estaba recuperando y ya al segundo día estaba trabajando. Una noche de madrugada
hubo un estruendo en el establo y todos los animales llegaron al lugar, viendo a Chillón en
el piso con un pincel y cubo de pintura a su lado y una escalera partida. Benjamín el burro
se dio cuenta de lo ocurrido, pero, no dijo nada. Días después Muriel la cabra leyendo los 7
mandamientos, notó que había otro que antes no había leído. El quinto mandamiento ahora
decía «Ningún animal beberá alcohol en exceso».
Capítulo 9
Volvieron a empezar la construcción del molino de viento y de nuevo los animales
trabajaban muchas horas y la comida era escasa, sin embargo, a los cerdos ni a los perros
se le reducían las raciones. Por supuesto comparaba con los tiempos de Jones y decía que
ahora estaban mejor.
Ya lo animales no recordaban el tiempo de Jones lo que sabían es que antes eran esclavos
y ahora eran libres.
Luego que cuatro cerdas parieron una treintena de cerdos que eran hijos de Napoleón, él
mismo tomó su educación. También establecieron normas que los cerdos no trataran a otros
animales y los animales tenían que apartarse cuando pasara un cerdo por su mismo
camino.
A pesar de haber sido un año exitoso, les faltaba recurso para comprar las herramientas
para hacer funcionar el molino de viento, materiales para construir el aula y otros utensilios.
Los animales consideraban que la vida era mejor porque eran sus propios amos y todo el
trabajo era para su propio beneficio.
La granja Animal fue proclamada república y tenían que elegir un presidente, por supuesto
el único candidato fue Napoleón. Ganó por unanimidad. En ese verano reapareció el cuervo
Moisés, con el mismo discurso del Monte Carmelo.
Ya Boxeador estaba mejor de su casco y, ahora el caballo trabajaba más duro y junto a él el
resto de los animales, trabajando como esclavos.
Una noche en el verano, los animales se agitaron porque algo le había sucedido al
Boxeador El caballo se había caído y no lograba levantarse.
Los animales llamaron a Chillón para que lo asistieran, este llegó afligido por lo sucedido al
caballo y llegó con un mensaje del líder Napoleón. Informó que lo trasladarían al Hospital de
Willingdon, para que lo atendiera un veterinario.
Un día llegaron a buscarlo para llevarlo a Willingdon. Los animales al saber que se lo
llevaban corrieron detrás del furgón para despedirse. En ese momento Benjamín se dió
cuenta dde que en realidad lo llevaban al matadero.
Lo van a matar gritó el burro y, entonces los animales coreaban para que el caballo se
bajara. Escucharon más tarde el tamborileo de los cascos dentro del furgón queriendo salir,
pero ya no tenía fuerza.
Tres días después vino Chillón a informar que a pesar de las atenciones del veterinario
había muerto en el hospital de Willingdon.
Napoleón dijjo que se sentía muy afectado porque hicieran correr el rumor de que Boxeador
era llevado al matadero.
El mismo Napoleón presidió el fúnebre, se lamentó por no haber podido traer los restos del
caballo para enterrarlo en la granja.
Días después los cerdos realizaron una comida en homenaje a fallecido caballo, ese día
llegó de Willingdon un vehículo que llevó una gran caja de madera. Esa noche del banquete
se escucharon ruidos provenientes de la casa e incluso una pelea, terminando con ruidos
de vidrios rotos. Los cerdos empezaron a salir de la casa luego del mediodía y según los
rumores los cerdos habían sacado de alguna parte dinero para comprar whisky.
Capítulo 10
El tiempo había pasado y muchos de los animales que participaron en la rebelión ya
fallecieron y los otros ya no recordaban lo que fue la rebelión. A pesar de todos los
contratiempos por los que pasaron ahora la granja era más prospera. Sin embargo, los
animales seguían trabajando mucho y teniendo una dieta insuficiente.
Según Napoleón la verdadera felicidad era tener una vida frugal y trabajar duro, aunque él
era el que menos la practicaba. Hubo un día en que Chillón se llevó a todas las ovejas a un
descampado al otro extremo de la finca, en la noche al terminar la jornada él regresó solo a
la casa y les ordenó a las ovejas a quedarse donde estaban.
A los pocos días de regresar las ovejas, la primera que lo vio fue la vieja yegua Trébol,
quien empezó a relinchar llamando a otros animales, entonces se produjo un alboroto entre
los animales y empezaron a llamarse entre ellos para que vieran los que estaba pasando,
todos se quedaron sorprendido cuando vieron: “Un cerdo caminando sobre sus dos patas
traseras”.
El cerdo resultó ser Chillón, que caminaba con torpeza en dos patas debido a su gordura,
luego aparecieron otros cerdos también caminando unos con más seguridad y otros con
torpeza sosteniéndose sobre sus patas traseras. Las ovejas empezaron a balar: “Cuatro
patas sí, dos patas mejor”. Benjamín y Trébol se fueron al extremo del establo principal a
donde estaban escritos los 7 mandamientos. Benjamín leyó y vio que ahora solo había un
mandamiento que rezaba así: “Todos los animales són iguales, pero algunos animales són
más que otros”
A partir de ese día los cerdos se comportan con costumbre de los hombres. Una semana
después de todo esto,llegaron a la granja varios agricultores vecinos a hacer una visita a la
granja Animal.
Mientras la recorrían los agricultores se admiraban de la disciplina de los animales y los
avances logrados en la administración de la granja, sobre todo por el Molino de Viento. Esa
noche en la casa hubo un festejo por motivos de la visita de los agricultores vecinos. Todos
juntos decidieron ir a ver qué era lo que pasaba y empezaron deslizarse por el jardín para
ver por una ventana.
Los humanos y cerdos estaban brindando alrededor de la mesa, en eso el señor Pilkington
ofreció un discurso hablaba de la admiración que tenía por ver los avances de la granja. Su
tono de alguna manera era de burla. Todos rieron, brindaron y felicitaron a los cerdos.
Napoleón también quiso hacer un brindis, su discurso como siempre fue breve y directo.
Dijo que se cambiarian algunas costumbre y que la granja se volveria a llamar Granja
Solariega.
Los animales que veían por la ventana y escuchaban el alboroto de los cerdos y humanos,
empezaron a ver algo extraño. Veían qué algo extraño pasaba en la cara de los cerdos y no
entendían que era. Los cerdos y humanos terminaron de brindar y reanudaron la partida de
naipe que habían interrumpido por los brindis y los animales silenciosos, sorprendidos y
turbados se empezaron a retirar, cuando de nuevo escucharon gritos e insultos.
En la casa todos estaban ahora peleando y se miraban con desconfianza y rabia, se
llamaban tramposos. Al parecer Napoleón y el señor Pilkington, jugaron la misma carta al
mismo tiempo. Las doces voces gritaban indignadas y todas sonaban iguales. Ahora veían
la cara de los cerdos, y la comparaban con las de los hombres y, de ver a los hombres
pasaban a ver los cerdos y no podían distinguirlos.
Me ha gustado mucho. Es muy original la forma en la que este libro, a través de los
comportamientos de los animales que protagonizan la historia, critica y nos muestra
cómo era el comunismo soviético durante la tiranía de Stalin.
Una historia interesante, amena y didáctica, que en ningún momento, se hace pesada,
por la forma en la que está escrita.