Argumentación Jurídica: Historia y Práctica
Argumentación Jurídica: Historia y Práctica
ANDES
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UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE LOS
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“Año del Fortalecimiento de la Soberanía
Nacional”
ANDES
SOCIALES
ARGUMENTACION JURIDICA
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Contenido
RESUMEN.................................................................................................................. 3
INTRODUCCION........................................................................................................4
1: PLAN DE INVESTIGACION...................................................................................5
1.3. Justificación...................................................................................................5
1.4. Objetivo.............................................................................................................. 6
1.5.1. Espacial........................................................................................................6
1.5.3. Social........................................................................................................... 6
1.5.4. Conceptual...............................................................................................7
CAPÍTULO II:.............................................................................................................7
3
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[Link] ES ARGUMENTACION JURIDICA...........................................................10
CAPÍTULO III:.......................................................................................................... 26
ANALISIS DE CASOS..........................................................................................26
Bibliografía................................................................................................................ 29
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RESUMEN
El ejercicio de la argumentación es, pues, primordial para la tarea del jurista, pero
también, a su vez, el ejercicio del derecho, a lo largo de la historia, ha resultado muchas
veces decisivo para el desarrollo del arte de la argumentación; como ejemplo de esto
último se ofrece enseguida un breve recorrido histórico por la Antigüedad clásica, donde
se muestra cómo las características y exigencias propias de las tareas del abogado
propiciaron, en aquella época (al igual que en muchas otras), el desarrollo y expansión
del estudio y ejercicio del arte de la argumentación. De ahí que no sea casual el hecho
de que muchos de los más grandes oradores (representantes prototípicos de la
argumentación retórica) hayan sido también personajes destacados en el mundo del
derecho.
5
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INTRODUCCION
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1: PLAN DE INVESTIGACION
1.3. Justificación
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conlleva a una finalidad de poder entender los diversos argumentos
presentados.
1.4. Objetivo
1.4.1. Objetivo General
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Frente a este trabajo la argumentación jurídica si hablamos solo de los
estudiantes de la universidad, o si se toma un examen una encuesta muy
pocos son los alumnos que llevan una buena argumentación, no es por la falta
de preparación de los docentes, es por la falta de empeño de que el estudiante
pueda emplear en diversas materias.
1.5.4. Conceptual
CAPÍTULO II:
1
SEGÚN; GRACIELA FERNÁNDEZ RUIZ: En el mundo de la antigua Grecia, la relación
entre derecho y argumentación fue muy estrecha. Las circunstancias políticas,
económicas y sociales de aquel entonces propiciaron una gran demanda de expertos
en litigios y en el tratamiento de los asuntos públicos, y esta demanda, a su vez, dio
lugar a uno de los periodos de mayor desarrollo y propagación de la argumentación
llamada “persuasiva” o “retórica”. En efecto, en la antigua Grecia, el auge de la
retórica coincide, al menos en lo que respecta a Sicilia, con el fin de la tiranía, cuando,
una vez reestablecida la democracia, comenzaron a sucederse numerosos litigios.
Muchos de éstos giraban en torno a la propiedad de las tierras, pues todos aquellos
terratenientes que durante el reinado de los tiranos habían sido despojados de sus
territorios, comenzaron a reclamar sus pertenencias. (Ruiz).
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el mundo del derecho y, por ende, comenzó a cultivarse cada vez más. Por otro lado,
dado que en aquel entonces no existía el oficio de abogado como tal y cada quién
tenía que defender su causa, muchas de las personas que se veían en la necesidad
de enfrentar un litigio y no se sentían capacitadas para hablar con la elocuencia
necesaria, contrataban los servicios de especialistas, los llamados “logógrafos” que
podrían considerarse como los precursores de los actuales abogados, para que les
elaboraran un discurso que ellos pudieran aprender de memoria y presentar ante el
tribunal. Algunos de los mejores rétores que ha tenido la humanidad se iniciaron como
logógrafos o ejercieron este oficio en algún momento de su vida. (Silva).
2
SEGÚN PLATON Y ARISTOTELES: Destaca aquí la gran figura de Platón, cuya
aversión hacia la retórica es bien conocida. Sin embargo, a pesar de los ataques que
le hace, Platón reconoce la importancia de este arte. De lo contrario, quizá no le
habría dedicado el Gorgias, uno de sus diálogos más extensos, ni la habría tratado
tan ampliamente en el Fedro. Su actitud, si bien hostil, no es destructiva. Plantea
crudamente las dificultades, pero también propone soluciones. La mayor
preocupación de Platón en lo referente al tema de la retórica es señalar el enorme
peligro que representa. La retórica, empleada con injusticia, puede llevar a una
ciudad entera a quitar sus ojos del verdadero bien para fijarlos sólo en las
apariencias.
2
Éste es un tema sobre el que se ha escrito mucho. Para profundizar en él podría consultarse,
entre muchas otras, la obra de Gómez Robledo, Antonio, Platón. Los seis grandes temas de su
filosofía, pp. 467-511.
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placentero; por lo tanto, contrario al uso de muchos oradores populares, que
buscaban agradar a su auditorio y decirle aquello que quería oír, el buen
orador, el artista de la “retórica buena”, debe “procurar que las almas de los
ciudadanos lleguen a ser lo mejor posible y luchar para decir lo mejor.
(GUASTINI, 2008).
3
SEGÚN: GRACIELA FERNANDEZ RUIZ: Recordemos que, aproximadamente
doscientos años antes de Cristo, los gramáticos alejandrinos elaboraron una lista de
los escritores a los que consideraban como modelo en sus respectivos géneros.
Este catálogo se conoce con el nombre de Canon de Alejandría y, en lo que se
refiere al género oratorio, menciona los siguientes nombres: Lisias, Sócrates,
Antifón, Andocides, Iseo, Esquines, Licurgo, Demóstenes, Hipérides y Dinarco.
Antifón26 fue el más antiguo de los oradores que conforman este canon, y el primero
que publicó y editó un discurso en Atenas. Son famosas sus Tetralogías,
consistentes en tres series de cuatro discursos (cada una), o más que discursos,
“esqueletos” de discurso, que, con las modificaciones necesarias, utilizaba al
defender distintos casos. También Iseo solía escribir discursos para sus clientes y, a
veces, hablaba en persona por ellos. (Ruiz).
A Iseo se le reconoce la gran precisión y lógica con que discutía los asuntos, y,
dicho sea de paso, sus discursos, casi todos sobre cuestiones de herencia, han sido
de mucha utilidad como fuentes para conocer el derecho privado ático. De Lisias
sabemos que tenía como profesión la de abogado, y se cuenta que su elocuencia
era tal que sólo perdió dos litigios en toda su vida. Licurgo, por su parte, tuvo el
honor de que en repetidas ocasiones los atenienses le confiaran la administración de
la Hacienda, cosa que hizo muy acertadamente. Junto con Hipérides, y Demóstenes,
Licurgo fue uno de los mayores opositores a Filipo de Macedonia, todo lo contrario
de Dinarco, quien era partidario de los macedonios. Este último, aunque vivió en
Atenas desde pequeño, en realidad nació en Corinto, con lo cual, su condición de
extranjero le impedía participar en las asambleas públicas, pero se dedicó al oficio
de logógrafo, escribiendo discursos para otros. (Silva).
3
Graciela Fernández Ruiz; Introducción al pensamiento jurídico – filosófico
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SEGÚN; RODRIGUEZ MOLINERO,M:4Sin embargo, llama la atención el enfoque que
Materno da a esta idea. En la República las cosas andaban revueltas, y eran
muchos los vicios que la asfixiaban, sin que hubiera un mando único que pusiera las
cosas en su lugar (función que luego vendría a desempeñar el César). Como eran
grandes los males, eran también grandes las oportunidades de hablar de ellos con
lucimiento. De ahí que surgieran grandes oradores. En una ciudad con muchos
problemas internos es fácil que crezca la fama del orador, que en una ciudad feliz.
Así, Materno hace la siguiente comparación: “¿Quién ignora que es más provechoso
y mejor, disfrutar de la paz que ser vejado por la guerra? Empero, más combatientes
buenos producen las guerras que la paz. Semejante, la condición de la elocuencia”.
(El derecho y la argumentacion, 2006).
SEGÚN: ATIENZA RODRÍGUEZ, Manuel: “Además, no es difícil darse cuenta de que esa
pluralidad de significados tiene que ver con algo que antes se ha señalado: con la
existencia de diversas disciplinas o de diversos campos vinculados con la
argumentación. En los libros de lógica, la noción de argumento se presenta como un
encadenamiento de enunciados; argumentar consiste en pasar de unos enunciados a
otros, respetando ciertas reglas. Pero ése es un concepto que resulta insatisfactorio (o
quizás mejor, insuficiente) para quienes se interesan por la argumentación desde el
campo de las ciencias de la comunicación, de la psicología cognitiva, de la lingüística, de
la retórica o del derecho.”5 (ATIENZA RODRÍGUEZ, 2008).
4
Por supuesto, esto no debe llevarnos al extremo de pensar que el ejercicio de la argumentación se
reduce al ámbito del derecho (ni viceversa); claro ejemplo de ello es lo que ocurrió en la Edad Media,
que siguió inmediatamente a la etapa donde se detuvo nuestro recorrido histórico.
5
ATIENZA RODRÍGUEZ, Manuel, El Derecho como Argumentación, Ariel, Barcelona, 2008. p. 67
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6
SEGÚN: Carlos Santiago Nino señala: La argumentación sirve como medio de
investigación o descubrimiento de razones para la toma de la mejor decisión”. “La
argumentación permite la detección de errores fácticos y lógicos”. Así pues, argumentar,
es apoyarse en buenas razones, toda vez que existen razones que tienen un sustento
mucho más débil que otras; pero a menudo, desconocemos cuál es cuál. En este
sentido, un argumento es un medio para indagar. Un buen argumento no es una mera
reiteración de las conclusiones. En su lugar deben ofrecerse razones y pruebas, de tal
manera que otras personas puedan formarse sus propias opiniones por sí mismas,
utilizando los argumentos para llegar a una conclusión. (SANTIAGO NINO, 2003).
7
SEGÚN; GUASTINI, Ricardo: Explicar, pues, es el acto mediante el cual se aclara el
sentido de una expresión parafraseando el nivel del significado. Atribuir, por el contrario,
es depositar sobre una expresión un sentido pertinente a la misma. La atribución no se
construye desde la sinonimia del significado sino desde la construcción de la
significación. La explicación tiene como objeto de estudio el significado del vocablo o de
la oración, pero la atribución tiene, por el contrario, como objeto de estudio a la
significación oracional. Lo que se interpreta jurídicamente son textos a los que
6
SANTIAGO NINO, Carlos, La Constitución de la Democracia Deliberada, Gedisa, Barcelona 2003, pp.
168 – 174
7
GUASTINI, Ricardo, Estudios sobre interpretación jurídica, 2008, p. 1
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denominamos proposiciones legales. Y estas proposiciones jurídicas se presentan como
lenguaje, como pura textualidad, por lo que la interpretación jurídica es un acercamiento
a dicha textualidad. El acercamiento puede ser para explicarla o para atribuirle un
sentido. Independientemente del acto que se realice (explicar/atribuir), es evidente que
el objeto de la interpretación es la proposición lingüística legal, es decir, el texto legal o
la relación existente entre la proposición legal y la conducta realizada. (GUASTINI,
2008).
SEGÚN: ATIENZA: La argumentación jurídica nos enseña a construir las razones con
las cuales sostenemos una decisión con relevancia jurídica. La argumentación
constitucional, a su turno, reconduce nuestra base argumentativa por el escenario de los
derechos fundamentales y determina en qué medida, las pretensiones 65
constitucionales han de merecer una respuesta razonada de los intérpretes autorizados
de la Constitución que son en propiedad los jueces constitucionales. Podemos
figurarnos, empero, que la importancia de la argumentación jurídica radica en que ella
permite la plasmación de las justificaciones del juzgador a propósito de su decisión.
Inicialmente el juez se encuentra frente a un problema, identifica a qué alude la
controversia sometida a su conocimiento y luego de ello, realiza un examen exhaustivo
de los hechos. (ATIENZA RODRÍGUEZ, 2008).
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3.1. CONCEPCION FORMAL DE LA ARGUMENTACION JURIDICA
8
SEGÚN; MAYRA GONZALES SOLIZ: Este aspecto de la argumentación jurídica se
ocupa del análisis estructural de los argumentos; es decir, de la corrección formal o
lógica de los razonamientos. No debe confundirse con la lógica formal, aunque esta sí
puede considerarse como una ciencia auxiliar del Derecho y en específico de la
argumentación jurídica.
Ahora bien, así como no es sencillo identificar la finalidad de la lógica, pues existen
varias lógicas (lógica tradicional, lógica clásica, lógica deductiva, lógica deóntica,
lógicas monótonas o no monótonas, etc.), tampoco resulta fácil definir en qué consiste
el aspecto formal de la argumentación. (Soliz, 2006).
Este problema de definición es resuelto por Atienza, al señalar que la lógica deductiva
estándar (de proposiciones y de predicados) constituye el núcleo de la concepción
formal.
Este autor explica en qué sentido es formal dicha lógica y qué se debe entender
exactamente por análisis o consideración formal de los argumentos. Parte de la idea de
que, si bien la inferencia no es el único objeto de la lógica, sí ha constituido su tema
central desde la época aristotélica. A la lógica no le preocupa la corrección de las
premisas y de la conclusión, sino cómo se pasa de las primeras a la otra, hace
abstracción del significado de los enunciados y del contexto en el que han sido
emitidos. Por ello, la validez de la inferencia no implica “obligación” a aceptar la
conclusión, sino sólo que el argumento es correcto en forma abstracta, con
independencia de su significado semántico, contextual. Por ello, es que en la lógica
deductiva es posible ex presar los argumentos por medio de símbolos y así poder
analizarlos de una mejor manera. No obstante, lo anterior, Atienza nos advierte que la
lógica formal es incapaz de expresar la riqueza del lenguaje natural, que está cargado
de intenciones. (Soliz, 2006).
9
SEGÚN: Rabindranath Guadarrama Martínez: El rol social del abogado no depende tanto
de un contenido objetivo sino de interpretar y presentar como la realidad objetiva el caso
concreto en orden a una finalidad: defender al acusado para excluirlo o incluirlo dentro
del ámbito en el que se aplica la ley general; lo mismo que el rol social del Ministerio
Público para acusarlo; en cambio el rol social del juez consiste en interpretar la
aplicación de la ley general al caso concreto. Ya quedó establecido que la interpretación
es, pues, una actividad compleja y fundamental en la vida cultural y social por la
8
Mayra Gonzales Solís; el derecho y la argumentación.
9
Rabindranath Guadarrama Martínez; Pág. 06
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importancia y diversidad de campos o ámbitos de la vida en los que es necesaria. La
interpretación es, pues, un proceso intelectual que acompaña necesariamente la
aplicación del Derecho. (Martínez, 1986).
Todas las normas, en tanto que deben ser aplicadas de manera racional, requieren de
una interpretación; pero, en todo caso, el acto de interpretación depende de la formación
jurídica, así como de la cultura de la persona que interpreta, y es que el derecho no solo
se crea, modifica o extingue, mediante la actividad de los cuerpos legislativos, sino que
en muchas ocasiones los órganos aplicadores lo complementan, modifican, crean, e
incluso derogan; en efecto, al quedar en posibilidad de interpretar, el órgano aplicador
incorpora o adiciona nuevos elementos a los materiales jurídicos existentes. En todo
caso las interpretaciones que se hagan de un precepto o conjunto de ellos, siempre
deben estar en concordancia con el sistema al que pertenecen, recordando aquí la idea
jurídica de plenitud hermenéutica y sus principios de coherencia y unidad que traen
como consecuencia no solo la validez de esas normas, sino también la eficacia de las ya
existentes. (Joseph, 1996)
La interpretación jurídica ha sido una realidad presente a lo largo de la historia del
Derecho. Sin embargo, no ha existido una unidad en cuanto a los criterios y métodos de
interpretación, los cuales han sido muchos y muy distintos. Sin embargo, ninguno de
estos satisface, por sí solo, las necesidades de la interpretación del Derecho, pues todos
son parciales y fragmentarios; es decir, en unos casos funcionan y en otros no.
10
SEGÚN: Eduardo García Máynez: El raciocinio es un acto de la mente por el que
pasamos de varios juicios comparándolos entre sí a la formulación de un nuevo juicio o
conclusión. Es así que el raciocinio jurídico surge de las conexiones entre las normas de
Derecho.
Así pues, el raciocinio es el acto de la inteligencia en el que, por medio del análisis de las
normas, se adquiere un conocimiento nuevo. Siguiendo al ilustre jurista, el raciocinio jurídico
tiene por objeto “el estudio de las formas de la inferencia en la órbita del Derecho”. En tal orden
de ideas, el raciocinio jurídico nos sirve para avanzar en el conocimiento de la propia norma y
“conocer la estructura de los razonamientos que garantizan la correcta aplicación de las normas
abstractas a casos regidos por ellas, o permiten formular las que deben aplicarse a situaciones
no previstas. Debido a que los problemas objeto de estudio de la lógica del raciocinio jurídico
están relacionadas con el proceso de aplicación de normas genéricas a casos concretos,” esto
nos hace pensar que “es imposible desligar los temas lógicos de los no lógicos, ya que unos y
otros aparecen íntimamente relacionados en las diversas etapas del proceso”. (Mainez).
10
La Filosofía Jurídica de Eduardo García Máynez, Universidad de Oviedo, España, pp. 163-164
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Por último, no debemos perder de vista que el raciocinio y su estructura es aplicada a los casos
concretos de la experiencia jurídica, a fin de proceder a la creación de resoluciones judiciales.
De igual forma, es importante destacar que el raciocinio está vinculado a temas como la vigencia
de las normas de que se parte, la interpretación de las expresiones que los órganos creadores
del derecho se han servido y, en caso de lagunas, a la integración de los vacíos de las fuentes
formales del Derecho. (GUASTINI, 2008).
11
Etimológicamente, el término “analogía”, deriva de la proposición griega ανἀ año, la
cual significa extensión; y el sustantivo logos, que significa idea, razonamiento o
concepto, y el sufijo, ία, que se refiere a la idea de conocimiento. Por lo que diremos que
la analogía, etimológicamente hablando, es una extensión de un concepto o idea para
aplicarlo a otro, por medio de una inferencia. Conceptualmente, diremos que la analogía
es la correlación entre términos de dos o más sistemas u órdenes, donde se da la
existencia de una relación entre cada uno de los términos de un sistema y cada uno de
los términos de otro. La analogía equivale a la proporción, misma que puede ser
cuantitativa o cualitativa. La analogía jurídica consiste en aplicar a un caso no previsto la
disposición concerniente a una situación prevista, cuando entre esta y aquel existe
semejanza y la misma razón jurídica para resolverlos de igual manera. En la analogía
jurídica se reúnen dos disciplinas importantes: la lógica y la axiología.
11
[Link]
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c) la manera de elaborar juicios de valor.
No debemos dejar a un lado que, en la estructura de las normas del Derecho, la
analogía asume dos modalidades: la de los supuestos y la de las disposiciones.
12
SEGÚN; DONNA, Edgardo Alberto: Se ha destacado la importancia y utilidad de la
argumentación y de la lógica para el análisis, estudio e interpretación de las normas
jurídicas, lo cual tiene como consecuencia una garantía de un debido proceso para
lograr una resolución o sentencia. Asimismo, lo anterior acontece en el terreno de la
técnica jurisprudencial y legislativa, la cual se traduce en la creación de jurisprudencia y
de leyes adecuadas dadas por los legisladores. Dentro del ámbito jurídico, la analogía es
la técnica y el procedimiento de auto integración de normas jurídicas, que descansan en
el andamiaje lógico de un ordenamiento, con la cual la hipótesis normativa o la regla
previstos para una situación concreta determinada, pueda extenderse a otro, que guarde
con el primero una gran semejanza. El supuesto necesario para que se dé la aplicación
analógica de la ley, es que la disposición se refiera a situaciones no previstas, pero
semejantes a las contempladas en la norma. (Alberto).
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SEGÚN; Wilder Tuesta Silva: Teoría de las premisas. Tipos de razones en casos
prácticos. Dos tipos de razones: Sistémicos y extra sistémicos.
• Exponer buenos argumentos, razones de fondo (principios, jurisprudencia)
• Presupone la formal. pero no la agota. La validez formal de los argumentos es (suele ser)
condición necesaria, aunque normalmente no suficiente, de su validez o corrección
material.
• “Lo esencial es el contenido”. Para solucionar un problema material no puede tener una
relación hipotética, no comprometida, con las premisas (concepción formal) “tiene que
comprometerse con su verdad y corrección y, en consecuencia, con la verdad y corrección
de las premisas”. (Silva).
15
SEGÚN: DONNA, Edgardo Alberto: El tercer enfoque de la argumentación jurídica,
que no puede calificarse ni de formal ni de material es el pragmático.
13
Revista jurídica
14
Aristóteles, La Política, libro cuarto, capítulo IV., Gredos, Barcelona, 1998.
15
DONNA, Edgardo Alberto; Precisiones sobre el principio de legalidad, Jurídicas, p. 15
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La argumentación es una actividad social; salvo las reflexiones personales “con uno
mismo”, siempre se argumenta dentro de un contexto de interacción con otros, porque
se presenta el problema de cómo persuadir sobre algo o de cómo defender o atacar
una tesis y, por tanto, se pretende que otros acepten dichas proposiciones o que, por
lo menos, tuvieran que aceptarlas si cumplieran con ciertas reglas.
En esta concepción es importante el rol que cada uno de los participantes de la
argumentación asuma, es decir, más o menos activo, que va desde las discusiones
de café hasta los debates parlamentarios o jurídicos en un tribunal colegiado. “La
deliberación es vista como una actividad que lleva a cabo un sujeto para resolver qué
creencia está justificado tener o qué curso de acción él u otro debe emprender o
debería haber emprendido”. (Alberto).
Formada por enunciados normativos que, como tales, no son susceptibles de ser
calificados como “verdaderos” o “falsos”. Para no entrar en la cuestión de cuál sería
el mejor criterio para valorarlos (¿justos? ¿buenos?), o si sería preciso hacer uso de
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una lógica deóntica para su tratamiento, simplemente les llamaremos “correctos” o
“incorrectos”. Por otro lado, es evidente que no toda argumentación práctica es
jurídica. Por un lado, no toda la argumentación práctica está regulada del mismo
modo que la jurídica y, sobre todo, la conclusión de una argumentación jurídica al
menos su forma prototípica, que suele considerarse la de las decisiones judiciales es
vinculatoria. (Alexi, 2007).
16
SEGÚN; RODRIGUEZ PANIAGUA,J.M:La argumentación jurídica sea un caso
especial de la argumentación práctica general no debe llevarnos a juzgar ocioso el
estudio en particular de la argumentación jurídica, pues así como existen
innumerables semejanzas entre uno y otro tipo de argumentación, también existen
importantes diferencias que hacen que la argumentación práctica general no sea
suficiente para solucionar el tipo de cuestiones a cargo de la argumentación jurídica;
el núcleo de tales diferencias está constituido por lo que viene a ser, al mismo
tiempo, como se dijo anteriormente, un rasgo esencial de la argumentación jurídica:
su vinculatoriedad al derecho vigente. (RODRIGUEZ PANIAGUA, 1977).
Tal sería una de las principales diferencias entre la argumentación jurídica y la
argumentación práctica general, pero Alexy menciona también las siguientes:
SEGÚN; ATIENZA: Puesto que es el derecho una disciplina tan amplia y rica en
matices, difícilmente podría tener exactamente el mismo modo de argumentar en
todos los temas que le son propios, existen al menos tres contextos jurídicos en los
que se llevan a cabo argumentaciones.
El primero es el de la “producción o establecimiento de normas jurídicas” (tanto en
su fase pre legislativa, como en la legislativa, que es donde propiamente se
16
RODRIGUEZ PANIAGUA, J.M.: Derecho y ética, 1977
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manejan argumentos jurídicos, mientras que en la primera los argumentos ,son más
de tipo político y moral), (ATIENZA RODRÍGUEZ, 2008).
17
SEGÚN; GABRIELA FERNANDEZ RUIZ: Es alejar todo arbitrio”. No siempre
existió la obligación de motivar las decisiones judiciales. Perelman explica que, en el
derecho francés, aunque en el siglo XIII apareció la motivación, ésta se limitaba a
una indicación de la prueba de los hechos y, a veces, de la regla de derecho
aplicable. De cualquier forma, en el siglo XIV ya no se da ni siquiera tal motivación
y, de hecho, se aconseja tener gran cuidado, al concluir la sentencia, de no
mencionar ninguna de las causas que hubieran llevado a la toma de la decisión. Lo
mismo ocurre siglos después, en 1771, cuando un magistrado en la Audiencia de
Orleans aconsejaba que, aunque el juez tenía derecho a motivar sus juicios, era
mejor no hacerlo para no dar lugar a abusos por parte del que hubiera perdido su
causa. Sin embargo, un par de décadas más tarde la motivación de las decisiones
judiciales era ya obligatoria. (Ruiz).
18
SEGÚN; Atria, Fernando (1999): Una clasificación general que puede hacerse de
los argumentos y que resulta de particular interés para los argumentos jurídicos
consiste en considerar la argumentación en términos informativos, como el paso de
una información contenida en las premisas a la información de la conclusión. Así,
puede ocurrir que en el punto de partida se tenga toda la información necesaria y
suficiente (argumentar consiste entonces en deducir) o que la información de las
premisas sea insuficiente (argumentar consiste en ese caso en agregar información
17
Esto, hablando en sentido muy amplio. Evidentemente, podría considerarse que lo que
opera en los razonamientos jurídicos no es una simple aplicación de la lógica deductiva, sino
una lógica deóntica, es decir, una lógica que incluye las modalidades de obligación,
prohibición y permisión
18
(2009), Para una teoría post-positivista del Derecho, Palestra/Temis, Lima/, Fernando
(1999), «Del Derecho y el razonamiento jurídico»:
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para llegar a la anterior situación) o contradictoria (en cuyo caso habrá que suprimir
información). (Atria, 1999).
Sin embargo, no siempre (mejor dicho, casi nunca) las cosas son tan simples. Un
argumento como el anterior [un argumento deductivo] presupone una situación (que
quizás sólo se dé en los libros de lógica) en la cual la información que nos ofrecen
las dos premisas no suscita duda alguna. Argumentar se reduce entonces a
recordar (si se quiere, a ordenar) algunas cosas; pero, por supuesto, al final del
proceso no puede decirse que hayamos obtenido nada nuevo. Ahora bien, los
problemas para los que los hombres suelen necesitar (y a veces utilizan) las
argumentaciones son de un género bastante más complejo. (Alexi, 2007).
19
SEGÚN: ATIENZA: La argumentación jurídica tiene como objeto las
argumentaciones que se dan en contextos jurídicos. Manuel Atienza nos dice que
pueden distinguirse tres campos distintos de lo jurídico en que se efectúan
argumentaciones.
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Es necesario argumentar, en materia jurídica, porque una importante cantidad de
disposiciones normativas contenidas en los textos legales tienen una textura abierta
(producto de la ambigüedad, vaguedad, lagunas, contradicciones del lenguaje
jurídico o por las diversas lecturas ideológicas permitidas por los propios textos) que
pueden producir diferencias legítimas, y en consecuencia disputas. Si se fraccionan
cada una de las afirmaciones anteriores, las razones que responden a la pregunta
por qué es necesario argumentar son las siguientes: la textura abierta de los textos
legales y las diferencias legítimas y disputas. (Morelos, 1974).
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argumentación es tal sólo cuando sea estructurada coherentemente; esto es, sin
incurrir en contradicciones, en el desorden de ideas, en falacias, en una mera
yuxtaposición numerativa de folios o de afirmaciones o negaciones formuladas
mecanicistamente (sin derivar las respectivas significaciones probatorias) o en una
frondosa, enrevesada y superficial acumulación de disgresiones sin mayor relación
con el caso a resolver. (MENÉNDEZ, 2008).
La argumentación debe ser estructurada con tal esmero que la trama interna de la
misma, al final, permita derivar con toda naturalidad y fluidez la conclusión: el
sentido de la resolución. Una argumentación coherente es una argumentación
predispuesta a la consistencia. Si dicha coherencia está vitalizada por un
conocimiento jurídico especializado necesario para el caso que, a su vez, esté
complementado por conocimientos teóricos extrajurídicos, así como por la
aplicación de las reglas de la experiencia, el nivel de inteligencia y hasta intuitiva del
encargado de resolver el caso. Si convergen la coherencia y el conocimiento
adecuado en la argumentación, la motivación resultará consistente. (Alexi, 2007).
22
SEGÚN; MONROY GÁLVEZ, J. (2009).: La sentencia como acto de voluntad: hacia
finales del siglo XIX comienza a insinuarse la doctrina de que entre la sentencia y la
ley existen diferencias funcionales, donde la ley no es un ordenamiento jurídico
completo, sino una especie de proyecto para futuro, al cual las sentencias le
proveen efectividad. Consecuentemente, la sentencia adopta un significado
particular que aporta al ordenamiento jurídico algo nuevo, implicando una suerte de
nueva ley especial para el caso concreto. (Galvez, 2009).
22
MONROY GÁLVEZ, J. (2009). Teoría General del Proceso. Lima, Perú: COMMUNITAS.
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Con estos argumentos doctrinarios, podemos esbozar que la sentencia es en
realidad un acto complejo que involucra efectivamente elementos de carácter
volitivo, que atraviesan tanto una labor de reconstrucción histórica, como una
operación de carácter crítico, en donde el juez elige entre la tesis del actor y del
demandado la solución que le parece apegada al derecho y a la justicia. Sin
embargo, consideramos que este proceso no está exento de una operación lógica
fundamental, aunque ésta por sí sola no es suficiente ni se limita a la sola aplicación
de un silogismo. Es decir, coincidimos en que la mera aplicación del silogismo
jurídico no alcanza a explicar todo el proceso intelectual que debe realizar el juez
para elaborar la sentencia; pero, ello no significa que no sea indispensable un
proceso lógico igualmente complejo, que le dote de coherencia formal, incluso
material a la providencia, basado en un criterio de validez estructural indispensable.
(SANTIAGO NINO, 2003).
TEMA II
3.11. EL DERECHO COMO ARGUMENTACION
SEGÚN; Beltrán de Felipe, Miguel y González García, Julio V. (2006): El Derecho es,
obviamente, un fenómeno muy complejo y que puede contemplarse desde muy
diversas perspectivas. Tres de esos enfoques han tenido, y siguen teniendo, una
especial relevancia teórica. Al primero se lo puede llamar estructural y tiende a
identificarse con el normativismo jurídico, pues parte de la idea de que el Derecho
se compone esencialmente de normas. Usando una metáfora arquitectónica, podría
decirse que se trata de mostrar, de describir, las partes de las que se compone el
edificio jurídico y cómo se ensamblan entre sí. Otro posible enfoque consiste en
estudiar el Derecho desde un punto de vista funcional: para qué sirve cada una de
las partes del edificio, y qué función cumple todo él en el contexto en el que está
inserto (el conjunto de la sociedad). Se corresponde aproximadamente con las
posturas realistas, sociológicas, que tienden a identificar el Derecho con la conducta
(de los jueces y, en general, de los operadores jurídicos), puesto que lo que importa
para contestar a las anteriores cuestiones no es el Derecho formalmente válido (el
Derecho de los libros), sino el Derecho en acción, el Derecho verdaderamente
eficaz. (Beltrán de Felipe, 2006).
En fin, desde una tercera perspectiva, es posible fijarse en la idealidad del Derecho.
No en el edificio ya construido, con todos sus defectos, sino en lo que tendría que
ser un edificio modélico (el Derecho justo). Las mejores versiones del Derecho
natural (las que no han consistido en una mistificación del Derecho positivo) pueden
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verse de esta manera: como una propuesta de lo que habría que entender por
Derecho racional.
EJEMPLO:
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Puede ser construido, como las matemáticas, a partir de ciertos axiomas
generales de conducta. Éste es el error natural de las escuelas, pero no les es
exclusivo. Yo recuerdo haber oído decir, en una oportunidad, a un juez
eminentísimo, que él jamás dictaba una sentencia sin estar antes absolutamente
seguro de haber dado con la solución exacta. Quienes así piensan muchas
veces critican la práctica de la disidencia judicial en los tribunales colegiados,
como si ella simplemente significara que la mayoría o la minoría se ha
equivocado en la suma, y que, de haber hecho las cosas con más preocupación
y detenimiento, la unanimidad habría sido inevitable.
CAPÍTULO III:
ANALISIS DE CASOS
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Centro Histórico de Lima (con la salvedad hecha de los eventos tradicionales),
incurre en una medida absolutamente innecesaria, puesto que el mismo objetivo
podría alcanzarse evaluando, caso por caso, las razones objetivas, suficientes y
fundadas que puedan justificar la adopción de medidas restrictivas del ejercicio del
derecho de reunión, siendo la prohibición la última ratio a la que debe acudir la
autoridad administrativa. (f.j.27).
CONCLUSIONES
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debe ser Teórico. Puede tener varias formas, como por ejemplo un discurso, una
carta, un libro de crítica literaria o un sermón, entre otros.
Como hemos visto en la estructura del texto argumentativo, éste es bastante
variable ya que depende del tipo de textos que estamos tratando, así como de los
muchos factores que están relacionados con el contexto de la argumentación.
Hemos visto también las características estilísticas, estructurales y léxicas de este
tipo de textos que depende sobre todo de la subjetividad u objetividad del
acercamiento del codificador, así como del modo de presentación.
Por lo tanto, ambas características y la estructura de este texto dan como resultado
los diferentes tipos de texto argumentativo.
Bibliografía
Alberto, D. E. (s.f.). Precisiones sobre el principio de legalidad, Jurídica. Pag 15.
Atria, F. (1999). «Del Derecho y el razonamiento jurídico»:. Para una teoría post-positivista
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Beltrán de Felipe, M. y. (2006). «Una defensa del constitucionalismo en el Derecho», 245.
juridica.
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