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Diótrefes vs. Demetrio: Liderazgo en 3 Juan

Este documento resume la tercera epístola de Juan. Habla sobre tres hombres mencionados en la carta: Gayo, a quien se dirigía la carta; Diótrefes, un hombre que amaba tener el primer lugar y expulsaba a los que recibían a otros hermanos; y Demetrio, un hombre del cual todos daban buen testimonio y cuya fe era sólida. Juan planeaba ir a tratar personalmente con Diótrefes debido a sus palabras malignas contra los apóstoles y por impedir que se recibiera a los hermanos.

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Diótrefes vs. Demetrio: Liderazgo en 3 Juan

Este documento resume la tercera epístola de Juan. Habla sobre tres hombres mencionados en la carta: Gayo, a quien se dirigía la carta; Diótrefes, un hombre que amaba tener el primer lugar y expulsaba a los que recibían a otros hermanos; y Demetrio, un hombre del cual todos daban buen testimonio y cuya fe era sólida. Juan planeaba ir a tratar personalmente con Diótrefes debido a sus palabras malignas contra los apóstoles y por impedir que se recibiera a los hermanos.

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Programa No. 1172 – 3 JUAN vers.

10 - 14

Estábamos observando al segundo de los tres hombres que se mencionan en esta tercera
epístola de Juan. En primer lugar, Juan menciona a Gayo. Él era el hermano amado, a quien se
dirigía esta carta. Pero la iglesia a la cual asistía Gayo tenía otro hombre. Y no estamos
preparado para decir si Diótrefes era o no era creyente. No lo sabemos. Pero lo que se dice en
cuanto a él es que amaba tener el primer lugar. Y esto hizo que él dejara de recibir a otros
hermanos, a todos los hermanos evangelistas que viajaban de un lugar a otro, y él además,
expulsaba a cualquiera de la iglesia que recibiera en su propio hogar a algunos de esos hermanos.
Esto era algo verdaderamente trágico, ya que ellos estaban viajando por el país y eran en realidad
maestros de la Biblia maravillosos.

Hoy vamos a observar a Demetrio, uno de los santos desconocidos del pasado, pero que fue
maravillosamente utilizado por Dios.

Juan había dicho de Diótrefes que era uno que amaba tener el primer lugar entre los demás.
Y una de las cosas que éste hacía, era la de decir cosas malignas contra el Apóstol Juan y contra
los demás apóstoles, porque él quería ser el número uno en ese lugar. Era una persona que
buscaba cosas para sí mismo, se daba mucha importancia, y posiblemente debía haberse elegido
a sí mismo como una persona de importancia en la iglesia. Era una de esas personas que, ay de
usted si se opone o trata de oponerse a él. No sabemos si era o no era pastor, o simplemente haya
sido un laico. Y si era así, sentimos mucho por el pastor de ese lugar, porque pensamos que este
hombre trataba de acabarle, porque quería siempre presidir todo. Él quería ser aquella persona a
quienes los demás debían escuchar. Y hay muchas personas como estas en el presente, amigo
oyente. Ahora, lo que queremos decir es esto: que por cierto hace falta alguien que presida en
una reunión. Necesitamos que alguien cante algún himno. Necesitamos alguien que enseñe la
Palabra de Dios. Pero debemos escudriñar nuestro corazón antes de hacer eso, porque usted
puede arruinar una iglesia si se comporta de la misma manera que Diótrefes, quien quería tener el
primer lugar; a quien le gustaba tener mucho esa posición.

Ha veces uno puede asistir a un servício y darse cuenta que la persona que está a cargo de la
misma está disfrutando mucho de su actividad. Y ha veces estas iglesias que no tienen pastor, no
pueden conseguir uno, a causa precisamente de esa persona, porque no sólo está a cargo de las
reuniones, sino que está dándole un golpe mortal a la iglesia. El número de personas que va a los
servicios disminuye, y nos da pena pensar en la persona que vaya a esa iglesia, porque va a tener
muchos problemas con una persona cómo esta. Y Juan dice que él va a tratar personalmente con
este asunto.

10
Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras
malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a
los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. (3 Jn. 10)

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Por esta causa, si yo fuere. Y no creemos que ese “si” sea uno de duda. Vamos a ver al
final de la epístola que Juan estaba planeando ir a ese lugar. Él iba a ir a esa iglesia, pero
nosotros nunca sabemos lo que puede suceder en el día. Así es que Juan dice: Si yo fuere, en el
sentido de que si sucediera algo, de que llegara a suceder algo, usted no pueda hacer este viaje.
Pero él tiene toda la intención de hacerlo. No hay ninguna duda en cuanto a eso, como podemos
apreciar en este capítulo.

Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace. Es decir, Diótrefes parloteando
con palabras malignas contra nosotros. ¿Cuáles eran algunas de las cosas que él estaba
haciendo? Amigo oyente, en el cristianísmo, la palabra importante es “la verdad”. Y la verdad
se manifiesta a sí misma en el amor. Es algo tan sencillo como eso y también tan importante
como eso. Diótrefes, amaba ocupar el primer lugar, y esa es una de las características de la
carne, ya que el fruto del espíritu es humildad. Pero Diótrefes era un déspota. Este hombre es un
dictador, y el próximo que vamos a considerar es una persona en la cual se puede confiar mucho.
Pero aquí tenemos a un déspota. Debemos aclarar que la humildad no indica necesariamente
debilidad. No es así. Puede ser cobardía. Alguien ha dicho que el silencio es oro, pero que ha
veces es amarillo. Es una lástima que no había en esa iglesia personas que hablaran en contra de
esto. A Moisés se le consideraba un hombre humilde. Pero cuando él se ponía de pie y hablaba
a los hijos de Israel, no parecía ser un hombre muy humilde, según lo que nosotros epnsamos,
debe ser la humildad. Él hablaba claramente. Usted recuerda que el Señor Jesucristo dijo que él
era manso y humilde. Sin embargo, él fue quien expulsó a los vendedores del templo. Esa es la
razón por la cual pensamos que debemos hablar en cuanto a esto, porque no hay nadie que esté
hablando según lo que aquí se expresa, hasta donde sabemos nosotros.

Eso está perjudicando nuestra iglesia, y alguien debería tomar una posición y decir: “Mi
hermano, por favor, siéntese. Usted no debería estar tratando de tener siempore la posición
número uno. Tiene que aprender ser humilde y dejar a los demás que hablen”.

Juan dice: Si yo fuere, recordaré las obras que haace. Él está demostrando aquello que no es
una señal de un creyente. Él está exhibiendo aquello que revela que aparentemente él no tenía la
verdad. Notemos lo que él hace: Parloteando con palabras malignas contra nosotros. Este
hombre estaba tratando de destruir la efectividad de los apóstoles, en especial la de Juan. Y Juan
dice: “Cuando yo llegue allí, voy a hablar personalmente con él. Voy a presentar claramente que
ese hombre está usando palabras malignas”.

El Dr. McGee cuenta lo siguiente: “Hace un tiempo me llamó un ;hombre para decirme que
había sido miembro de mi iglesia, y me dijo que yo debía perdonarle por lo que él había dicho en
cuanto a mí. Él había dicho que yo había dejado la iglesia en deuda. Algo que nunca ha ocurrido
por cierto. Todo lo contrario, yo había dejado a esa iglesia con un fondo de reserva bastante
abundante por cierto, pero este hombre no mencionó eso. Por lo tanto, él envió un informe falso.
Me llamó llorando, diciendo que queria que yo le perdonara, y le dije: “Usted no tiene que
pedirme perdón a mí, tiene que pedirle perdón al Señor”. Y este hombre dijo: “Bueno, yo ya me

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he arrepentido y he hablado con Él de esto”. Entonces yo le dije que sería bueno si él informara
a estas personas que él había enviado este informe falso, y que ahora les está enviando un
informe verdadero. No es necesario que me llame a mi en cuanto a eso, ya que eso, en realidad,
no es algo esencial. Este era otro Diotrefes, una persona que gustaba ocupar el primer lugar, que
disfrutaba que las cosas se hicieran a su manera. Aparentemente había ocurrido un cambio con
él. Formaba parte de otra iglesia, y se nos dice que está realizando una buena tarea. Nos
regocijaremos en eso. Pero este hombre era otro Diótrefes. Quizás hubiera sido necesario tratar
un poco más severamente con él que lo que se hizo. Porque Juan está diciendo aquí que él va a
tratar de este asunto, porque ese hombre está parloteando con palabras malignas contra
nosotros.

Y no contento con esas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo
prohibe, y los expulsa de la iglesia. Usted se puede imaginar esta clase de persona. Él está
expulsando de la iglesia a cualquiera que recibe a estos hermanos. ¡ Qué cuadro más
terrible el que tenemos aquí! Si usted quiere arruinar una iglesia, entonces puede tener un
hombre como este, o un grupo como este hombre. Amigo oyente, estamos seguros que podrá
arruinar la iglesia. Esa es una situación muy triste. Hay demasiados Diótrefes en las iglesias en
el presente. Y Juan está diciendo que él va a tratar con él cuando llegue a ese lugar.

Usted puede llamar a Juan “el apóstol del amor”. Puede hacerlo si lo quiere; sin embargo, el
Señor Jesucristo le llamó a “él hijo del trueno”. Y estamos seguros de que cuando Juan arribó a
este lugar, tuvieron allí una verdadera tormenta, porque él iba a tratar directamente con este
hombre Diótrefes. Y es una lástima que las demás iglesias no traten de la misma manera con los
Diótrefes que tienen, oprque ellos pueden llegar a arruinar una iglesia si le permite seguir
adelante.

Llegamos ahora al tercer hermano mencionado en esta carta. Es una persona muy fiel. Es un
hombre en el cual nos podemos regocijar. Un hombre de una conducta muy loable, por cierto.
Uno de esos santos desconocidos.

12
Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos
testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero. (3 Jn. 12)

Aquí tenemos a un hombre de una fe sólida. Todos dan testimonio de Demetrio, y aún la
verdad misma. Juan está dando testimonio, y la iglesia sabía que Juan estaba dando un
testimonio verdadero.

Obviamente Demetrio es uno de esos maravillosos santos de Dios que había sido
posiblemente expulsados de la iglesia por ese hombre Diótrefes. Debemos aclarar que sólo
tenemos un versículo aquí en cuanto a Demetrio; es todo lo que sabemos de él. Él no se
menciona otra vez en la Escrituras. Permítame decirle esto. Aunque sólo tenemos un versículo

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en cuanto a Demetrio, nos da una idea de lo que es el caracter cristiano de este santo de Dios. No
lo podemos identificar a él con ninguno otro del mismo nombre. Su nombre significa pertenecer
a Ceres, de allí sale la palabra cereal, la diosa de la agricultra. Yo lo identifica como uno que se
convirtió del paganismo. Evidentemente había crecido en un hogar pagano, y había adorado a
los dioses de los griengos y los romanos. Este hombre, una vez convertido, viaja predicando, era
un verdadero adorno pra la doctrina de Cristo. Oros criticaban su caracter y él se mantenía fiel a
la doctrina de las Escrituras.

Tenemos aquí a tres hombres que se nos presentan en esta pequeña epGstola. El cristianísmo
se encontraba pasando por pruebas en el primer sigo. Dos de estos hombres que se mencionan en
esta epístola son genuinos, son verdaderos, son hijos de Dios maravillosos. Uno de ellos, un
creyente, el apóstol le llama el amado. El otro un creyente fiel, seguro. Sin embargo, había otro
que era falso. Amigo oyente, el evangelio en el primer siglo, en el imperio romano, era algo
sencillo y de la vida diaria.

Regresemos otra vez al versículo 12. Esto es todo lo que tenemos en cuanto a Demetrio, y
queremos ver algo más en cuanto a este hombre.

12
Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos
testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero. (3 Jn. 12)

Evidentemente este es uno de los; hombres que Juan menciona, que formaban parte del grupo
que no era recibido por Diótrefes, uno de esos predicadores que viajaban de un lugar a otro,
durante ese período del primer siglo, humilde, desconocido, pero que formaba parte de ese gran
ejército que llevó el evangelio a través del imperio romano, para que pueda decirse que todo el
mundo había oído el evangelio, y eso era una realidad entonces, ya que todo el mundo romano de
aquel día, lo habí oído, ellos formaban parte del mundo civilizado de entonces, fue evangelizado
completamente, y ellos estaban llegando ya a los límites de esa civilización cuando comenzó a
entrar la apostasía y vinieron los hombres como este Diótrefes. Debemos notar que Demetrio es
uno de esos creyentes destacados del Nuevo Testamento, pero también debemos decir que aquí
tenemos la única referencia en cuanto a él, uno de esos santos grandes. Y a nosotros nos rodean
gran cantidad de personas como él en el presente. No son Diótrefes, ni siquiera son como Gayo,
creyentes destacados, sino que son santos humildes de Dios. Pero están haciendo lo que Dios les
ha llamado a hacer, y lo están haciendo de manera humilde, tal vez sólo enseñando una pequeña
clase de escuela dominical, o una persona que se dedica a enseñar a aquellos que tienen
enfermedades que no permiten que asistan a una iglesia. Quizás nadie se entere de lo que hacen.
Pero cuántos santos de Dios hay como éstos en el presente que Dios está utilizando en una foma
pequeña. Son personas que no están tratando de cantar solos, sino se conforman con cantar en el
coro, no tratan de ser el orador principal. No quieren ocupar un lugar de privilegio en la
plataforma, ni tampoco quiere ocupar la presidencia de la junta de ancianos. Sencillamente
quieren formar parte de esos pilares de la iglesia, ellos son los que están apoyando totalmente la
obra. Son quienes animan al predicador. Es como esa ancianita que asistía todos los domingos a

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la reunión, y que al final de la predicación se acercaba al predicador y le decía: “Pastor, usted ha
dicho algo muy hermoso hoy”, una persona que siempre estaba animando al predicador, y esta
persona tiene esa tarea que realizar. Quizás sea lo único que pueda hacer, o quizás esté haciendo
mucho más. Pero debemos decir que la iglesia está llena de maravillosos santos de Dios. Y
cuando hablamos de alguien como Diótrefes, esperamos que no se forme la idea de que todos en
la iglesia son como él. Gracias a Dios que hay muy pocos, y es bueno que sean pocos. Aquí
Juan menciona dos buenos y uno malo, y quizás el promedio sea mucho mayor que eso, quizás
ciento por uno. Ya que esta clase de gente existe en muchas partes, pero debemos darle gracias a
Dios que hay personas como Demetrio.

El tiempo que utiliza Juan para expresarse aquí indica que Demetrio tenía una buena
reputación en el pasado, y que aún tiene una buena reputación. Y esto es por un gran período de
tiempo, una fe que ha sido probada, dictaminada por el tiempo, así es que se puede decir que
Demetrio era un hermano fiel. La iglesia le conocía a él como un hombre de Dios. Usted puede
quizás engañar a la iglesia, pero este hombre había sido probado con la verdad. Podría decir que
por cierto era una exacta definición de un creyente. Y Juan estaba de acuerdo con él y le
conocía. Tres testigos, éste adornaba la doctrina.

La verdadera prueba de la vida cristiana no es sólo en la arena, apoyada por el aplauso. No es


ante las multitudes del coliseo. En los primeros tres siglos, hubo 5 millones de mártires que
daban testimonio de la verdad del evangelio. Estos habían entregado su vida por Cristo. ¿Sabía
usted que hay muchos millones más que demuestran esto con las vidas fieles que viven? Nda
espectacular, nada sensacional, nada destacado. Están simplemente viviendo para Dios. Ellos
tienen un propósito. Tienen una dirección, y tienen una experiencia emocionante. Podríamos
hablar de muchos creyentes que antes vivían vidas disipadas, entregadas a las cosas del mundo,
pero que ahora, gracias al mensaje de Dios, de que Él entregó a Su Hijo por ellos, se han
entregado completamente a Él, y han tomado una parte activa en su ministerio. Amigo oyente,
quizás no encontremos estos nombres mencionados en ningún registro de famosos aquí en la
tierra. Pero sí están inscritos en el Libro de Vida del Cordero. Estos viven por Dios; son
desconocidos para el mundo. Quizás muchos han muerto desconocidos para el mundo, pero son
conocidos para Dios, y sus nombres están inscritos allá en el cielo.

13
Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma,
(3 Jn. 13)

Aunque Juan escribió el evangelio de Juan y el libro de Apocalípsis, dos de los libros más
largos del Nuevo Testamente, dice que prefiere decir las cosas verbalmente que tener que
escribirlas.

14
porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara. (3 Jn. 14)

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Esto va a ser una realidad para usted y para mí algún día. Vamos a poder hablar cara a cara
con Juan. Quizás hacerle a él algunas preguntas en cuanto a estos libros que él escribió. Hay
muchas preguntas que podemos hacerle. Podemos hablar con él cara a cara. Pero aquí él está
hablando de que él espera que vaya a visitar a esa gente, y que él hablará cara a cara con
Diótrefes. Nos da pena por ese hombre Diótrefes. Estamos seguros que Juan le habló a él de una
manera muy directa. También tenemos a Demetrio y Gayo. Esos maravillosos hombre de dios
de aquel día. Juan dice en los versículo 14 y 15:

porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara. 15La paz sea contigo. Los
14

amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular. (3 Jn. 14-15)

Es una manera muy hermosa de concluir esta carta, ya que él dice en el versículo 15:

15
La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en
particular. (3 Jn. 15)

Él quiere que se le vaya a decir a Demetrio: “Demetrio, yo tengo un mensaje de parte de


Juan. Él quiere saludarte. Él vendrá muy pronto a visitarte”. Podemos apreciar el evangelio en
la vida diaria en el primer siglo del imperio romano. Y es necesario que sea algo así en nuestro
día presente. En nuestros días, necesitamos llevar el evangelio a los caminos y los senderos de la
vida diaria.

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