Inglés para Psicología: Lenguajes Especializados
Inglés para Psicología: Lenguajes Especializados
Grado en Psicología
2013-2014
Tema 1
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1. Los lenguajes de especialidad
Figura 1: Los lenguajes de especialidad (elaboración propia)
La terminología casi siempre se considera el elemento más importante que diferencia no sólo
los lenguajes de especialidad de la lengua general, sino también los distintos lenguajes de
especialidad entre sí (Cabré 1993: 103). Sin embargo, establecer una distinción clara entre
términos y palabras1 no es tarea fácil, y suele hacerse en función de la distinción entre lengua
general y lenguaje de especialidad, con la circularidad que esto conlleva.
El término lenguaje de especialidad, tomado del francés langue d’especialité, se utiliza para
designar el tipo de lenguaje utilizado en la comunicación especializada, es decir, el lenguaje
específico2 que usan los profesionales y especialistas “para transmitir información y para
negociar los términos, los conceptos y los conocimientos de una determinada área de
conocimientos” (Alcaraz Varó 2000:15). Equivale al término inglés Language for
Special/Specific Purposes (LSP) y ha experimentado un enorme desarrollo en las últimas
décadas.
1
A esta doble distinción entre lengua general y lenguajes de especialidad por un lado, y palabras (o
léxico general) y términos por otro, se ha de añadir una tercera distinción, la que suele establecerse entre
diccionarios generales y diccionarios especializados. En principio, los primeros dan cuenta de la lengua
general, y por tanto se ocuparían del léxico general, mientras que los diccionarios especializados se
ocuparían de los términos y por tanto su campo de acción se restringiría a los lenguajes de especialidad.
Sin embargo, una vez más, esta dicotomía no es tan precisa como puede parecer a primera vista. Cada
día se hace más frecuente la inclusión de términos especializados en los diccionarios generales, puesto
que el hablante cada vez está más en contacto con un número creciente de términos y expresiones de la
lengua especializada.
2
Para Crystal, el término “LSP” hace referencia a “a language course designed to meet a predictable and
specific range of communicative needs, such as scientists, doctors, lawyers, or air traffic controllers”
(1995: 108).
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Hasta época muy reciente los lenguajes de especialidad no habían recibido la atención que
merecían, fundamentalmente porque ocupaban un espacio marginal en los estudios
universitarios técnicos, económicos, científicos, biosanitarios o jurídicos y porque apenas tenían
presencia en las antiguas licenciaturas filológicas, que se consideraban más bien propias de la
lingüística y los estudios literarios o culturales. Los nuevos grados ya reflejan en su mayoría la
necesidad de incluir asignaturas que traten los lenguajes de especialidad, puesto que los
futuros graduados necesitan de la lengua inglesa para el desempeño de su profesión, tanto si
provienen de disciplinas de índole más científica o técnica como si proceden de la rama de las
humanidades, el derecho o las ciencias sociales, pues estas asignaturas les proporcionan una
serie de competencias que les ayudarán en su incorporación al mercado laboral.
Podemos decir, por ello, que el término inglés Language for Special/Specific Purposes equivale
a la comunicación entre especialistas3. Este término de “Lenguaje para Fines Específicos” se ha
impuesto a otras alternativas con las que ha estado compitiendo durante algún tiempo, entre
ellas special utility language, sublanguage, functional language type, dialect, register, jargon4,
functional variety of language, etc. Al igual que ocurre con el término inglés “LSP”, existen en
español diversas formas de referirse a los lenguajes de especialidad, como por ejemplo
“lenguajes especializados”, “lenguajes de especialidad”, “lenguajes con fines/propósitos
específicos/especiales”, “lenguajes especiales”, “lenguajes especializados por la temática”,
“lenguajes de especialidad determinados por la temática”, “tecnolectos”5, “dialectos
profesionales”, “jergas profesionales”, etc.
La demarcación de las diferencias que definen los lenguajes de especialidad frente a la lengua
general es una cuestión todavía hoy polémica y difusa (Cabré 1993: 132). Ha sido habitual
hasta muy recientemente acudir a la terminología como elemento diferenciador, pues por lo
general los términos pertenecen típicamente a planos de especificidad superordinados y
3
El término “lenguaje de especialidad” debe entenderse como un continuo con diferentes niveles de
abstracción, que van desde el que utilizan los especialistas cuando se comunican entre sí en un contexto
profesional, hasta el que se emplea para la divulgación de la ciencia, la tecnología, la economía, etc. Por
tanto, “especialista” puede referirse igualmente a futuros profesionales del área que por el momento se
hallen en fase de instrucción (haciendo sus estudios universitarios) de un ámbito concreto.
4
Equivale básicamente a lo que Rabadán Álvarez denomina “tecnolecto” (1991: 90), “jerga profesional”
(1991: 96) o “dialectos ocupacionales” (1991: 90).
5
Según Alcaraz Varó (2000: 15), el término “tecnolecto”, proveniente del alemán Technolekt, para
muchos sería “más restrictivo que el de lengua de especialidad, ya que comprende sólo el subcódigo
formado por el léxico de una determinada disciplina”.
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subordinados al nivel básico de categorización (Rosch 1978), según se refleja en la siguiente
tabla:
La definición clásica de Sager de la lengua general es “the language used for every day non-
specialist communication among a speech community” (Sager 1993: 324). Por el contrario, el
discurso especializado estaría determinado por los principios de limitación, restricción,
selección y simplificación (Sinclair 1996: 103). Sager et al. (1980: 68 y sigs.) afirman que el
lenguaje de especialidad es un sistema semiótico complejo, semiautónomo y basado en el
lenguaje general, que se diferencia en función de factores de índole pragmática. Para Marimón
Llorca & Santamaría Pérez (2007: 128), una lengua de especialidad “está constituida por un
conjunto de conocimientos morfológicos, léxicos, sintácticos y textuales que conforman el
conjunto de recursos expresivos y comunicativos que necesitan los especialistas en una
materia para desenvolverse de forma adecuada en el contexto profesional de una
especialidad”.
Podemos decir que el conjunto de reglas, normas, unidades y combinatoria que conocen los
hablantes (fundamentalmente nativos) de una lengua constituyen lo que se llama “lengua
general” o “lengua común”, que es la lengua que se utiliza normalmente en situaciones
comunicativas no marcadas. Por su parte, una definición clásica de “lenguaje de especialidad”
es la siguiente (Cabré Castellví 1993: 128-129; cf. 1993: 135):
6
“La comunicación recíproca por medio de las lenguas de especialidad suele tener lugar en contextos
concretos que conllevan papeles arquetípicos en los interlocutores” (Yus Ramos 2007: 83).
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aparece más arriba, que ya no se habla únicamente de la terminología (el vocabulario7) como
único parámetro diferenciador, sino que se mencionan otros factores como la situación
comunicativa, los interlocutores, la temática, etc. Todos estos rasgos son los que nos permiten
distinguir entre el lenguaje general y el lenguaje especializado.
Por consiguiente, la variables que más parece ser capaz de definir un lenguaje de especialidad
frente al lenguaje general es el tipo de variación lingüística según el uso (use-related language
variation) denominada “campo” (field). Recordemos aquí la división de la variación lingüística
(Hatim & Mason 1990:39):
LANGUAGE VARIATION
User in a language event: who (or what) the speaker/writer is > dialects.
Use to which a user puts language > registers.
Examples of register:
Examples of dialect:
Pronunciation of a vowel by an Australian, an Englisman or an American.
“Truck” vs. “lorry”; “colour” vs. “color”; “torch” versus “flashlight”, “I ain’t” vs “I am not”, etc.
LANGUAGE VARIATION
USER USE
(dialects) (registers)
4. (non-) standard
5. idiolectal
Figura 4: Tipos de variación lingüística según el usuario (Hatim & Mason 1990)
7
Por el momento utilizaremos las palabras “término” y “vocabulario” como sinónimos aunque, como
veremos más adelante, no necesariamente lo son.
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LANGUAGE VARIATION: USER-RELATED
Geographical variation
Language change through geographical areas.
Temporal variation
Language change through time.
Social variation
Social stratification within a speech community.
Idiolectal variation
Idiosyncratic use of language: phonetic, phonological, graphological, visual, grammatical, lexical or
discourse features.
[Idiolectal use of language also linked to geographical, temporal, social dialects and standard
variation]
Figura 5: Tipos de variación lingüística según el uso (Hatim & Mason 1990)
1. Field of discourse
Not the same as subject matter. Some fields comprise subject matters (the field ‘political discourse’
would include, for instance, law, taxation, business, etc.).
2. Tenor of discourse
Relationship, role and attitude between participants in interaction.
Examples - Formal and informal ways of making invitations:
Formal/rather formal: I wonder if you would like to...?; I wonder if you would care to...?: Would it
interest you...?; I should be delighted if you...; Would you be able to...?; Do you happen to be free
on...?
Informal: Will you come...?; what about...?; how about...?; why don’t you...?; Let’s...
3. Mode of discourse
Medium of language activity. Speech and writing (oral & written) + various permutations (written to
be spoken as in a speech; spoken to be written, as in a lecture, etc.).
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● Su flexibilidad, que se ve constreñida por la incorporación de lenguajes artificiales que
hacen referencia a conceptos y funciones únicos del dominio.
● Su manifestación, que suele ser el medio escrito y que está por lo tanto más controlado
y tiende a ser más formalizante.
● Las funciones que le son típicamente propias, que suelen estar reducidas a lo
descriptivo, clasificativo y comunicativo.
● Su intención informativa o incluso directiva (por ejemplo, las leyes o las instrucciones).
Para la descripción de los lenguajes de especialidad Cabré (1997a: 1) propone utilizar un eje
horizontal y otro vertical.; el eje horizontal se referiría a la temática y la perspectiva y el vertical
a la intención y nivel de especialización. Así pues, la variación horizontal haría referencia a la
temática y la perspectiva. Dado que la temática especializada es una característica definitoria
de estos lenguajes, en función de ésta se puede establecer una primera clasificación de los
mismos. Pero además de la temática es necesario tener en cuenta la perspectiva desde la que
se aborda el mensaje (Cabré 1998: 4), ya que el conocimiento científico puede ser tratado de
forma trivial, sin atenerse a las estructuras conceptuales del dominio, y por tanto como
conocimiento general (Wierzbicka 1996: 350), es decir, de un modo divulgativo o cuando los
expertos hablan de un modo informal8:
La relación entre el lenguaje de especialidad y el lenguaje general puede ser de cuatro tipos (cf.
Bergenholtz & Tarp 1995):
8
Un médico, por ejemplo, puede hablar de un “catarro” cuando en realidad hace referencia a una “gripe”,
o hablar de “dolor de cabeza” en vez de “migraña” o “jaqueca” si está hablando de un modo informal.
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especialidad que, además, tienen una serie de entes léxicos propios y específicos de
cada temática (cf. Rondeau 1983; Rey 1976).
3. Los lenguajes de especialidad y el lenguaje general son dos fenómenos iguales pero de
naturaleza diferente, ya que desde el punto de vista comunicativo se utilizan en
situaciones distintas (cf. Hoffmann 1979).
Para Ahmad et al. (1995) las posibles posturas serían las siguientes:
Figura 6: “Relación entre lengua general y lenguajes de especialidad” (Ahmad et al. 1995)
Sin embargo, existen diversas opiniones al respecto. Para Deville (1989) un lenguaje de
especialidad se caracterizaría por ser “merging of a subset of the general language with a set of
specific elements of its own”. Para Cabré (1993: 140), los lenguajes de especialidad están en
relación de inclusión respecto a la lengua global y en relación de intersección tanto entre sí
como con respecto a la lengua general, con la que comparten características y respecto de la
cual se produce un constante transvase de unidades:
Figura 7: La lengua global, la lengua general y los lenguajes de especialidad (Cabré 1993)
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Las características que los lenguajes de especialidad comparten con la lengua general y el
constante transvase de unidades de la una a los otros (en ambas direcciones) son la causa
fundamental de la dificultad que existe para separar las palabras (como unidades léxicas de la
lengua general) de los términos (unidades de los lenguajes de especialidad).
Hoy en día ya se acepta de forma común que no resulta viable definir los lenguajes de
especialidad en términos estrictamente lingüísticos, ya que lo que los suele diferenciar de la
lengua general son generalmente características pragmáticas o extra-lingüísticas. Lehrberger
(1986: 22) considera que hay seis factores que pueden ayudar a definir un sublenguaje o
lenguaje de especialidad:
1. La temática específica.
2. Las restricciones léxicas, sintácticas y semánticas.
3. Las reglas gramaticales “anómalas”.
4. La alta frecuencia de aparición de determinadas construcciones.
5. La estructura textual (es decir, los géneros)
6. El uso de símbolos específicos.
A estos seis factores habría que añadir las características especiales en que se desarrolla el
intercambio de información (Cabré 1993: 136), que atañen tanto a los interlocutores
(productores y receptores de comunicaciones especializadas) como a la situación y función
comunicativa o al canal de transmisión de los datos. Es, de este modo, el uso lingüístico, junto
con el contexto comunicativo, el que define la compleja relación entre lengua general y
lenguajes especializados, haciendo que ambos tipos puedan integrarse en una lengua natural.
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1. La temática (campo o field). Una temática es especializada si no forma parte del
conocimiento general de los hablantes de una lengua y, por tanto, ha sido objeto de un
aprendizaje específico (consciente e intencionado).
2. Los usuarios. Están agrupados en torno a una escala de abstracción, que va desde los
auténticos especialistas hasta el público en general.
3. La situación comunicativa. Sería, como ya hemos visto, una situación “marcada”: los
intercambios comunicativos producidos en el seno de los lenguajes de especialidad
suelen estar enmarcados en situaciones muy codificadas y convencionalizadas
(González Gómez-Jover 2007: 30). Esto implica la existencia de géneros y tipos
textuales (cf. Swales 1990; Bhatia 1993), con unos rasgos concretos, entre otros
factores.
Sin embargo, yendo un paso más allá, las últimas investigaciones ( por ejemplo, las de Teresa
Cabré de 2005) apuntan a que no es parece posible definir en términos exclusivamente
pragmáticos los lenguajes de especialidad, ya que son necesarias otras condiciones para que
se dé un discurso especializado (2005: 194-195):
9
Este tipo de emisor realiza una labor de mediación entre el experto y el lego; un ejemplo típico sería el
discurso divulgativo.
10
En función de la relación emisor-receptor, podemos establecer varios tipos de discursos: experto,
didáctico o instructivo (formación de futuros especialistas) y divulgativo (o informativo).
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afirma Cabré Castellví (2005: 195), es “su expectativa a ser informados”. Finalmente, la
situación socio-comunicativa suele ser una situación profesional o, al menos, una
situación comunicativa con un enfoque profesional (cf. Swales 1990; Bhatia 1993). Se
trata de un discurso discriminador de un grupo social (grupos expertos), ya que
mediante este discurso “los expertos reconocen a sus pares” (2005: 195).
Por tanto, y como hemos podido ver, los textos especializados, a diferencia de la estilística
tradicional, que creía que se podían distinguir fundamentalmente por sus características
intratextuales (rasgos morfosintácticos distintivos), se identifican más bien en función de sus
rasgos extratextuales (Cabré Castellví 2005: 194).
Un texto especializado, según Cabré Castellví, se definiría de la siguiente forma (2005: 196):
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Los textos especializados devienen en consecuencia conjuntos de
unidades de información estructuradas lingüísticamente cuya principal
característica semántica es su precisión, siempre en relación a un
esquema conceptual preestablecido (y aprendido) y reconocido por los
expertos de cada ámbito. (…) En síntesis, un discurso es especializado
si se cumplen las siguientes condiciones con relación al tratamiento
temático: precisión conceptual; significado discreto; ubicación
estructural; establecimiento explícito y sanción por el grupo experto.
Arntz (1996: 121) ofrece una tipología de textos especializados en la que se recogen once tipos
de textos, ordenados según la dificultad temática del texto, sus destinatarios potenciales y los
conocimientos necesarios para trabajar con ellos:
II General technical reference books Public especially interested in General knowledge of technology
technology
III Reference works in a subject field Public interested in subfield of Knowledge of the subfield of
technology technology
IV Introductory books and textbooks Public interested in thorough Knowledge of the fundamentals of
knowledge of a subfield science
VI Advertising material from Potential users from the User-specific technical knowledge
specialised publications, product subject area
information
VII Specialised article from specialised Specialists interested in a Good theoretical and practical
publication special subject area knowledge of a technical special
subject
VIII Fitting and installation instructions Specialists working in a very Application-specific technical
special area knowledge
XI Standards, patent specifications, Engineers familiar with system Combination of theoretical and
application reports planning practical knowledge
Los textos pueden ser, en términos generales, de tres tipos: no especializados, especializados
y mixtos o “de transición”. Veamos los tres:
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1. Texto general o no especializado: se da en una interacción social no marcada, por lo
que no se relaciona con un campo profesional concreto. Los interlocutores (o emisor y
receptor del texto en su caso), independientemente de su grado de especialización
intrínseco, actúan como generalistas (por ejemplo, dos médicos hablando de sus
vacaciones) o simplemente son generalistas.
2. Texto especializado: sería “the kind of language use associated with highly specialized
communication in a wide variety of subject areas” (Asher & Simpson 1994: 2010). Se
dividiría en lenguaje académico y lenguaje profesional, y éste a su vez puede ser
biunívoco o unívoco11. El discurso académico sería propio de la comunicación
establecida entre un profesional y una institución o persona relacionada con su
profesión que se considera de prestigio12. Sería el registro más elevado, en el que el
grado de conocimiento compartido con el destinatario es máximo. El discurso
profesional sería aquel en el que el emisor es un experto, y el receptor otro experto o
futuro experto; es por tanto el que usan profesionales de un mismo campo o de campos
afines para comunicarse entre sí; por ejemplo, un ingeniero cuando habla con otro. Se
da un grado alto de conocimiento compartido, aunque no es tan especializado como el
académico, y presenta dos niveles:
11
El lenguaje “unívoco” para Cabré Castellví (1993) sería otro tipo de discurso, que denomina “para
aprendices”.
12
Un ejemplo sería un arquitecto cuando escribe un artículo para una revista especializada, o cuando da
una conferencia en un congreso para especialistas.
13
Es decir, la especificidad discursiva circula en ambos sentidos.
14
“(...) existe un lenguaje paralelo, mediante el cual los medios de comunicación hacen accesible al
público en general la información técnica o especializada” (1994: 74).
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no se da en un entorno especializado, aunque en los textos aparezcan algunos términos
especializados. Estos textos contienen muchas generalizaciones, utilizan profusamente
la sinonimia funcional, procuran definir los conceptos de forma clara y asequible, y
clasifican de forma sencilla y/o simplificada. El grado de conocimiento compartido entre
emisor y receptor es mínimo15.
Algunos textos están tan sistematizados que se convierten en “documentos especializados”, los
cuales Cabré Castellví (1993: 164) define de la siguiente forma: “textos especializados que
requieren una codificación formal muy elaborada desde el punto de vista del diseño y de la
expresión lingüística”. Un ejemplo lo constituyen los formularios jurídicos y administrativos, que
tienen un esquema rígido de distribución, contenido, fórmulas, etc., hasta tal punto que si se
altera u omite alguno de estos elementos, el texto puede quedar invalidado como modelo
funcional. Estos documentos conforman listas cerradas, no son espontáneos y se dan casi
exclusivamente en el nivel escrito (Sager et al. 1980).
La mayoría de autores establece una triple distinción: discurso especializado (con distintos
grados de especialización), dirigido a los especialistas; discurso didáctico, destinado a las
personas en formación y discurso divulgativo, enfocado hacia el público general. Estos
distintos niveles de competencia en las producciones lingüísticas se reflejarán en el mayor o
menor uso de terminologías específicas (Condamines 1994: 32). Así la comunicación
especializada requiere que la terminología se adapte a cada tipo discursivo, que viene
determinado por la cantidad de información compartida entre emisor y receptor (“conocimiento
compartido”) y la finalidad del texto. Dependiendo de estos dos factores, la presencia,
importancia y forma de la terminología serán diferentes (Cabré 1998: 19). Finalmente, hay que
añadir que, a mayor grado de abstracción y hermetismo discursivo, corresponderá un mayor
15
Por ejemplo, algunos artículos de prensa o, en el lenguaje oral, un médico tratando de explicarle a su
paciente de forma accesible la enfermedad que padece (sintomatología, tratamiento, etc.).
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número de rasgos pertenecientes a los lenguajes artificiales (Sager 1993: 48), ya que la
necesidad de precisión será mayor.
Se estima que un 40% de las entradas de los diccionarios generales (en especial los de
carácter enciclopédico) corresponden a unidades léxicas de un área de especialidad (Landau
1989; Ahmad et al 1995), por lo que los diccionarios generales han sido considerados fuentes
potenciales de información terminológica, sobre todo aquellos que pueden encontrarse en
formato electrónico.
El uso de los diccionarios en formato electrónico parte de los primeros intentos de reutilización
de recursos léxicos que se habían elaborado a principios de los años 60. Así, se investigó la
posibilidad de usar la información contenida en diversos diccionarios para la construcción
automática (o semi-automática) de bases de datos léxicas.
Sin embargo, los diccionarios están diseñados por humanos y para ser usados por humanos.
Estos usuarios (humanos) son hablantes nativos de una lengua, que saben -al menos
implícitamente- cómo está estructurado el lexicón de su lengua, de modo que los lexicógrafos, a
la hora de compilar un diccionario, explotan el conocimiento lingüístico de sus usuarios
potenciales, incluyendo en las entradas del diccionario sólo la información necesaria para que
un hablante de una lengua sea capaz de conectarla con su conocimiento lingüístico general.
Incluso los diccionarios diseñados especialmente para los estudiantes de una lengua (learners’
dictionaries) tienen en cuenta las propiedades generales del lenguaje, aunque contengan
información mucho más detallada (sobre todo a nivel sintáctico y de uso) que otro tipo de
diccionario.
Por otra parte, la mayoría de los diccionarios existentes (tanto en formato electrónico como
impresos) han sido compilados por equipos de lexicógrafos que trabajan bajo presiones de
tiempo y espacio. Esto provoca que la mayoría de ellos sean inconsistentes e incompletos
(véase Boguraev & Briscoe 1989; Atkins, Kelg & Levin 1988; Levin 1991), y que, por ejemplo,
palabras que tienen un comportamiento similar (sintáctico, morfológico, semántico, etc.) no
reciban un tratamiento paralelo en los diccionarios, ya sea por falta de tiempo, por haber sido
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compiladas por diferentes lexicógrafos, o simplemente porque el lexicógrafo no fue capaz de
reconocer las similitudes.
A esto habría que añadir la dificultad que supone la extracción, no ya de la información explícita
contenida en las entradas de forma más o menos consistente, sino la extracción de la
información implícita, es decir, la expresada por medio de la estructuración de la entrada del
diccionario, el formato de los tipos de letras y los diferentes estilos usados que en muchas
ocasiones señalan diferentes secciones y tipos de información. A los problemas que plantea la
inconsistencia tanto en la forma como en la estructura de las entradas, en el caso de la
utilización de los diccionarios generales como fuentes de información terminológica hay que
añadir la falta de consistencia o de información explícita en el uso de los indicadores de área de
especialidad, junto con la dificultad que supone separar la información que puede considerarse
terminológica de lo que representa información general, ya que en la mayoría de los casos la
acepción terminológica aparece como una acepción dentro de una entrada polisémica, y su
localización no es siempre fácil.
Tanto en Ahmad et al. (1995) como en el apéndice del informe POINTER se muestran los
resultados obtenidos del estudio de los términos incluidos en cinco diccionarios generales (tanto
monolingües como bilingües). En ambos informes, a los problemas ya mencionados se añaden
la extensión indiscriminada de indicadores de área de especialidad y la falta de precisión en la
estructura de las definiciones. En la mayoría de los casos, las definiciones no pueden usarse
para localizar el área de conocimiento al que se adscribe el término ni, por supuesto, para
relacionar términos que pertenezcan al mismo área. A pesar de que todos estos problemas
hacen que la extracción de información terminológica de los diccionarios generales no sea una
solución factible (o al menos rentable) en la actualidad, las dos fuentes citadas anteriormente
proponen una serie de soluciones a medio y largo plazo para que esto pueda realizarse en el
futuro. La principal de estas soluciones pasa por la estandarización del formato de
representación de la información léxica y el empleo uniforme y coherente de los sistemas de
clasificación establecidos.
Existen, pues, una serie de problemas y carencias en los diccionarios especializados actuales
que quedan reflejados en el informe POINTER
([Link]
● Los rasgos morfológicos y sintácticos relacionados con los términos, que hasta ahora se
han visto descuidados, deberían incluirse, ya que determinan el uso que se puede hacer
de la terminología en la traducción e indexado automáticos.
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○ la creación de bases de datos terminológicas (orientación del concepto al
término) en lugar de bancos de términos (orientación del término al concepto),
que permitan la posibilidad de extracciones más inteligentes por parte de los
usuarios.
En este apartado nos centramos en el uno de los lenguajes de especialidad más estudiados, el
Inglés Profesional y Académico (IPA), también denominado Inglés para Fines Específicos (IFE;
en inglés ESP o English for Specific Purposes).
No existe duda alguna de que el inglés es hoy la lingua franca por excelencia en los ámbitos de
especialidad. El desarrollo científico-tecnológico (y el creciente interés de la sociedad por éste),
el proceso de globalización y la movilidad han favorecido la importancia del conocimiento de la
lengua inglesa, puesto que “en la sociedad del conocimiento se hace necesario el dominio del
lenguaje que emplea la comunidad científica para transmitir y difundir la información” (Alcón
Soler 2007: 259).
Aunque habitualmente se habla de “inglés para fines específicos”, Henry Widdowson (1998: 3-
4) descarta el adjetivo specific del término, pues para él cualquier uso que se haga de la lengua
es “específico”, ya que sirve siempre para un fin concreto. Alcaraz Varó, siguiendo la opinión de
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Widdowson, prefiere usar el término “Inglés Profesional y Académico16” (IPA), precisamente
para evitar cualquier ambigüedad. En el enfoque pedagógico de los lenguajes de especialidad
el adjetivo “especializado” se suele sustituir por el de “específico”, indicando que los objetivos
de estudio y análisis no son ya las características lingüísticas de la variedad funcional, sino los
contenidos de la asignatura, el desarrollo de materiales docentes y las destrezas
comunicativas.
Para Crystal, el término ESP haría referencia a “a course whose content is determined by the
professional needs of the learner” (1995: 108; cf. Richards et al. 1985: 94). Es decir, que se
trata de cursos o asignaturas en los que la prioridad absoluta son las necesidades profesionales
del idioma que tienen los alumnos. En este sentido, para Hutchinson et el. (1987: 19), “ESP is
an approach to language teaching in which all decisions as to content and method are based on
the learner’s reason for learning”.
Absolute characteristics:
a. ESP is defined to meet specific needs of the learners.
b. ESP makes use of underlying methodology and activities of the disciplines
it serves.
c. ESP is centered on the language appropriate to these activities in terms of
grammar, lexis, register, study skills, discourse and genre.
Variable characteristics:
a. ESP may be related to or designed for specific disciplines.
b. ESP may use, in specific teaching situations, a different methodology from
that of General English.
c. ESP is likely to be designed for adult learners, either at a tertiary level
institution or in a professional work situation. It could, however, be for
learners at secondary school level.
d. ESP is generally designed for intermediate or advanced students.
e. Most ESP courses assume some basic knowledge of the language
systems, but it can be used with beginners.
Autores como Hutchinson & Waters (1987: 18) han utilizado fórmulas indirectas (es decir,
definiciones por oposición) para perfilar el ESP:
16
Esta distinción entre “Inglés Profesional” e “Inglés Académico” soluciona, en parte, alguna de las
dificultades metodólogicas con las que se ha encontrado el Inglés para Fines Específicos desde sus
inicios.
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● El hecho de que enseñemos un lenguaje de especialidad no implica que debamos
olvidarnos del resto de tipos de variación lingüística: “ESP is not a matter of teaching
‘specialised varieties’ of English”.
● No existen razones que nos hagan suponer que el proceso de aprendizaje sea
esencialmente diferente al de la lengua general: “ESP is not different in kind from any
other form of language teaching”.
Según Jordan (1997: 3), la división del IPA en campos sería la siguiente:
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Observamos que el ESP se divide en dos grandes ramas, English for Academic Purposes17
(EAP) y English for Occupational Purposes (EOP). De una forma muy simple podemos decir
17
El EAP se divide a su vez en English for General Academic Purposes (EGAP) y English for Specific
Academic Purposes (ESAP). El primero se ocupa principalmente de las study skills necesarias para todos
los estudiantes, mientras que el segundo se refiere a “the language needed for a particular academic
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que EAP se ocupa de las estrategias comunicativas en lengua inglesa necesarias para realizar
enseñanzas regladas dentro de una institución. Para Alcaraz Varó (2000: 61-62), se llama
“inglés académico” el que “emplean los universitarios en: (a) los foros internacionales a los que
acuden con sus ponencias, comunicaciones, conferencias, etc. para exponer los frutos de sus
investigaciones, y (b) las publicaciones que recogen trabajos relacionados con los foros
anteriores”. En general, el inglés académico cubre algún otro campo más, como por ejemplo el
lenguaje utilizado en las clases magistrales, el que usan los alumnos en sus exámenes, etc. En
cualquier caso, la distinción no está clara (cf. Hutchinson & Waters 1987: 16).
English for Occupational Purposes (EOP), por su parte, se ocupa de satisfacer las necesidades
de lengua inglesa de los profesionales. Estos pueden ser de tres tipos (cf. Strevens 1988a:
139): (i) los que están preparándose y no cuentan con experiencia profesional; (ii) los que están
desarrollando una actividad profesional concreta; (iii) cursos de reciclaje.
Los grandes ámbitos profesionales en los que se han centrado la investigación y la docencia
hasta ahora son el inglés económico-comercial, el inglés jurídico (y administrativo), el inglés
científico-técnico y el inglés del turismo18, aunque han ido surgiendo más y más variedades,
cada vez más concretas (el inglés de la aviación, etc.).
En esta primera etapa el análisis se basaba en el concepto de “registro”, entendido como una
variedad de lengua en la que sobresalen un conjunto de rasgos gramaticales que se repiten con
frecuencia y regularidad, lo que confiere a esta variedad un cierto sentido de unidad
diferenciada (Alcaraz Varó 2000: 23). Los materiales docentes se concentran básicamente en
subject, e.g. economics. It includes the language structure, vocabulary, the particular skills needed for the
subject, and the appropriate academic conventions”. Entre las study skills que cita Jordan (1997) están
listening and understanding, note-taking, explaining, stating points of view, summarising, giving a paper,
etc.
18
Estos ámbitos también se pueden dividir de distintas formas: por ejemplo, hay autores que prefieren
hablar del “inglés biosantario” o del “inglés de las ciencias de la salud” en vez de “inglés científico”. Otros
incluyen el inglés del turismo dentro del inglés comercial o el inglés económico.
19
“(…) si se revisa la bibliografía sobre el tema, suele producirse una identificación entre lengua de
especialidad y lenguaje científico o entre discurso especializado y discurso científico, probablemente
porque el lenguaje de la ciencia y la técnica haya sido el más estudiado dentro de los lenguajes
especializados” (Marimón Llorca & Santamaría Pérez 2007: 128).
21 de 39
los aspectos léxicos y morfosintácticos; esto queda reflejado en las palabras de Halliday,
McIntosh y Strevens (1964): “los registros (…) difieren principalmente en la forma. Los rasgos
fundamentales que caracterizan cualquier registro se encuentran en su gramática y su
vocabulario” [traducción propia].
Por otro lado, son característicos de esta etapa los estudios en los que se pueden encontrar
afirmaciones prescriptivas que carecen de base real, destacando entre dichas afirmaciones las
siguientes (Samaniego Fernández 2007):
● En los textos de especialidad hay una ausencia casi total de recursos retóricos. Por
tanto, no se hallarían en ellos metáforas, metonimias, personificaciones, etc.
22 de 39
Son varios los paradigmas lingüísticos que han tenido una influencia directa en la estilística de
los lenguajes de especialidad, impacto que se ha traducido en una modificación de sus
principios fundamentales y por tanto en un cambio en la orientación de su investigación. Por
ejemplo, Alcaraz Varó (2000) y Fuertes Olivera (2005a) mencionan que en gran medida el
futuro investigador de los lenguajes de especialidad descansa sobre los principios de la
pragmática (cf. Aguado de Cea y Durán 2001b: 13), la lingüística cognitiva (Roldán 1999;
Aguado de Cea y Durán 2001b: 13) y la lingüística computacional, entre otras disciplinas.
Destacamos aquí algunos de los paradigmas que más han influido en el IPA. Obviamente, los
aspectos en los que estos paradigmas han provocado cambios en la estilística de los lenguajes
de especialidad son mucho más amplios y complejos que los aquí expuestos, pero es preciso
sintetizarlos. Son los siguientes (Samaniego Fernández 2007):
3. Los estudios de traducción. Destacamos aquí dos fundamentos básicos de los DTS
(Descriptive Translation Studies) que se ven reflejados en la estilística de los lenguajes
de especialidad: en primer lugar, la afirmación de que la traducción “palabra por palabra”
u “oración por oración”, que es la que se llevaba a cabo tradicionalmente, supone
detenerse arbitrariamente en un único nivel de estructuración del significado que por sí
23 de 39
solo no es capaz de codificar toda la información de un texto. Como vemos, esto está
estrechamente relacionado con el postulado defendido tanto por la lingüística cognitiva
como por la lingüística sistémico-funcional o por la pragmática, que afirman que el
componente gramatical no puede codificar todo el significado de un texto/discurso. El
segundo postulado, derivado necesariamente de éste, es que la diferencia entre fondo y
forma es artificial: al depender el significado de las unidades lingüísticas concretas, sin
las cuales no se puede invocar, éste es inherente a una lengua y una cultura
determinadas (Rabadán Álvarez 1991: 204; Toury 1985 y 1995; Munday 2001). De ahí
que hoy en día muchos de los cursos de ESP se centren en aspectos culturales.
4. La lingüística del texto y el análisis del discurso. En el primer caso, la Língüística del
Texto ha logrado que por fin se estén estudiando y clasificando los textos profesionales
y académicos en sus aspectos formales y funcionales como géneros junto con sus
correspondientes tipos textuales. Otro aspecto esencial del que se ocupa la lingüística
del texto es la manifestación de los “principios reguladores de la comunicación textual”
(eficiencia, eficacia, adecuación y naturalidad; Malmkjaer 1991: 469-471) y de las
“condiciones de textualidad” (intencionalidad, aceptabilidad, situacionalidad,
informatividad, intertextualidad, coherencia y cohesión). En cuanto al análisis del
discurso aplicado a los lenguajes de especialidad, se centra sobre todo en el estudio de
los rasgos característicos de la comunicación oral en inglés en los ámbitos
profesionales.
Como vemos, estos paradigmas han tenido una influencia enorme en la estilística de los
lenguajes de especialidad. Veamos, pues, de qué modo este impacto trajo consigo el desarrollo
de una fase descriptiva en dicha estilística.
24 de 39
miembros discursivos” pero también se inscriben en la unidad oracional, (3) el orden de las
palabras, que tiene “un papel en la progresión informativa, pero también una repercusión
interpretativa en el plano oracional”.
Fuertes Olivera (2007: 207) resume el enorme impacto que esto ha tenido en los lenguajes de
especialidad:
Destacan en los inicios de esta fase trabajos como los de Widdowson (1978), Trimble (1985) y
otros, que se caracterizan por comenzar a ser cualitativos y no cuantitativos. El primero enfatiza
la primacía del uso lingüístico sobre la forma, destacando el valor comunicativo del discurso
frente a las propiedades léxicas o gramaticales del registro, y el segundo introduce el concepto
de “retórica” para referirse al proceso utilizado por un escritor para producir un texto concreto.
En esta fase descriptiva, en palabras de Gil Salom & Aguado de Cea (2005: 13), se pasa a
“analizar cómo se adquiere, se estructura, se produce y difunde este conocimiento
especializado que, fundamentalmente, se realiza en lengua inglesa”.
2. La importancia del concepto de “género” (genre), que traerá consigo una progresión
geométrica de los estudios que tratan de llevar a cabo una categorización y clasificación
de los distintos géneros, subgéneros y tipos textuales profesionales y académicos.
25 de 39
términos específicos. Un lenguaje de especialidad también puede presentar formas
especiales de combinación de términos o de organización de la información que pueden
diferir de los empleados por el lenguaje general” [traducción propia].
4. La ampliación de las competencias para la docencia (y aprendizaje) del IPA. El fin último
de los cursos de ESP ya no es sólo la competencia lingüística en la L2, sino la
competencia comunicativa o discursiva, es decir, el conocimiento y dominio del lenguaje
en acción (cf. Alcaraz Varó 2000). Por ello, se incluye el estudio de la cortesía verbal,
etc.
5. La focalización en las necesidades del destinatario y en la situación meta (needs
analysis o, para Chambers 1980: 29, target situation analysis, TSA; cf. García Mayo
2000: 37).
● Existen rasgos que los lenguajes de especialidad comparten con un campo discursivo
que la estilística tradicional consideraba opuesto, como es el lenguaje coloquial
(lenguaje conversacional): por ejemplo, la tematización, la repetición léxica o la elipsis.
● Se incluye por fin el estudio del lenguaje no verbal (Alcaraz Varó & Martínez Linares
1997). Esto refleja el componente cultural de la comunicación, que es aplicable también
a la comunicación de tipo profesional (Tannen 1986, 1999, 2001a y 2001b).
26 de 39
● Se analizan en profundidad aspectos supraoracionales (condiciones de textualidad,
macroestructura y superestructura de los textos, modalidades discursivas, etc.). Se
descubren rasgos textuales distintivos como, por ejemplo, la existencia de una
coherencia y cohesión más relajadas, el mayor grado de tolerancia del receptor respecto
de un estilo gramatical menos cuidado (incluso con incorrecciones gramaticales), el
reflejo de la actitud del emisor del texto a través de mecanismos lingüísticos
(matizadores, adverbios, verbos modales), etc.
● Se estudia el papel comunicativo que desempeñan otros sistemas semióticos, como las
fotografías, los gráficos, las tablas, etc.
Todos estos cambios trajeron consigo el desarrollo de nuevos campos de investigación. A los
ya tradicionales, como la didáctica del IPA, el análisis de la morfosintaxis o los estudios de
terminología y de lexicografía especializada, se han unido nuevos ámbitos investigadores que
están produciendo grandes frutos (cf. Samaniego Fernández 2007: 72-75; cf. Fuertes Olivera
2007):
Alcaraz Varó (2000) propone dividir el análisis de los rasgos del IPA (Inglés Profesional y
Académico) en dos grandes campos: el léxico-sintáctico y textual (o discursivo) y el pragmático
(análisis de los géneros profesionales, de la cortesía, etc.). Nosotros los dividiremos en (1)
rasgos léxicos y morfosintácticos y (2) rasgos textuales y pragmáticos.
Veamos con algo más de detenimiento los rasgos léxico-sintácticos más destacados del IPA:
27 de 39
● Monosemia/polisemia: tradicionalmente se afirmaba que no existía la sinonimia en
los lenguajes de especialidad por su univocidad; sin embargo, existe la sinonimia
funcional, y no sólo entre términos de registro diferente20. La relación unívoca total
entre significante y significado sólo se encuentra en las fórmulas científicas (H2O =
agua), donde en teoría se daría la monosemia absoluta. Por otro lado, ya hemos visto
que los vocablos semitécnicos son polisémicos, y además existen otros vocablos en
los lenguajes de especialidad con problemas de determinación de significado21.
○ Neología léxica
■Derivación. En las palabras formadas por derivación intervienen una base
léxica y unos afijos (prefijos y/o sufijos), que son elementos sin autonomía
que ocupan una posición fija en la estructura de la palabra y que no
pueden combinarse entre sí para constituir nuevas palabras22.
■Composición: es el recurso de formación de palabras más característico del
inglés (bookshop, chessboard, etc.), que veremos con algo más de
detalle en la parte dedicada al inglés científico-técnico. Se trata de dos
palabras yuxtapuestas23. Normalmente comienzan separadas; a medida
que se van lexicalizando tienden a escribirse con guión y suelen terminar
20
Alcaraz Varó (2000: 122) nos proporciona unos ejemplos que prueban la existencia y el uso frecuente
de sinónimos en textos de naturaleza técnica: “region, area, site, patch, cluster, location, domain”; “group,
set, sample, batch, lot”; “disease, disorder, dysfunction, syndrome”; “compound, product, drug,
substance”; “factor, variable, parameter, effect”; “period, stage, phase”, etc.
21
Por ejemplo, case en el lenguaje jurídico, que puede ser un proceso o sumario pero también el
argumento de la defensa o de la acusación.
22
Los prefijos son afijos prepuestos a la base léxica, y pueden ser de origen anglosajón (counter-, over-,
self-, under-, un-, etc.) o greco-latino (auto-, neo-, proto-, pseudo-, super-, etc.). Los sufijos son afijos
pospuestos a la base léxica, y es una de las formas principales de nominalización en los lenguajes de
especialidad (-tion, -al, -ism, -ment, -ure, etc.). La derivación regresiva (backformation) es el proceso de
formación de palabras mediante su acortamiento (Alcaraz Varó 2000: 53), por ejemplo, housekeep de
housekeeper.
23
Sin embargo, está el problema, ya mencionado anteriormente, de la separación entre los sintagmas
nominales largos, que son unidades sintácticas del lenguaje, y las palabras compuestas, que son
unidades léxicas. A menudo se suele alegar que cuando se han lexicalizado y consolidado, que es
cuando aparecen en un diccionario, se consideran ya unidades léxicas.
28 de 39
escribiéndose juntas, aunque el uso de los guiones es una cuestión muy
controvertida en inglés24.
■Conversión: consiste en que una misma palabra pueda tener varias
categorías gramaticales (to face, a face).
■Cruce o fusión: es la composición mediante palabras mutiladas (brunch =
breakfast & lunch, sitcom = situation & comedy, etc.).
■Condensación: son formas abreviadas que provienen de siglas, acrónimos,
abreviaturas, mutilaciones léxicas o parasíntesis25.
○ Neología semántica
■El uso de metáforas y metonimias: Una metáfora es un mecanismo
conceptual consistente en una proyección de un campo conceptual a
otro; así, el lenguaje sería una manifestación de nuestros modelos
cognitivos. Una metáfora frecuente en los lenguajes de especialidad es
THINGS ARE PERSONS26 (personificación), como por ejemplo our
results show that ..., the data demonstrate the view that..., this hypothesis
suggests that... Mediante este recurso se da carácter de animado a algo
que es inanimado. El papel de la metáfora y la metonimia en los textos
especializados es fundamental (Boers 2000).
■Los falsos amigos son términos cognados, es decir, palabras cuyos
significantes son similares por tener el mismo origen, pero cuyos
significados se han alejado en el desarrollo histórico (por ejemplo, realize,
actual, etc.)
24
En algunos casos se contemplan las tres posibilidades, como head master, head-master y headmaster.
25
Las siglas son abreviaciones formadas por una o varias letras iniciales de un lexema o sintagma, y que
presentan la particularidad de deletrearse al ser pronunciadas (por ejemplo, UN, tv). Los acrónimos son
una variedad de siglas que están lexicalizadas y adaptadas por completo a las formas canónicas de la
lengua (por ejemplo, radar: radio detection and ranging). Las abreviaturas son representaciones gráficas
reducidas de una palabra o unidad léxica y se basan en el principio de economía lingüística (por ejemplo,
atb por antibiotic, mx por mixture, etc.). Las mutilaciones léxicas consisten en la reducción de una parte
de la unidad léxica (por ejemplo, demo por demonstration).
26
Por convención, se representan las metáforas cognitivas (o simplemente, “metáforas”) en mayúsculas.
29 de 39
Figura 12: Rasgos léxico-sintácticos del IPA (elaboración propia)
A continuación destacamos algunos de los rasgos sintácticos más sobresalientes del IPA,
aunque es necesario recordar aquí que la división en rasgos léxicos y sintácticos es artificial, ya
que existen muchos fenómenos que pertenecen a ambos ámbitos, como los compuestos
nominales o sintagmas nominales largos, las metáforas o las nominalizaciones. Los rasgos más
destacados son:
27
Otro modo frecuente de expresar la acción en IFE sin expresar el agente es el uso de verbos ergativos,
que expresan un estado de cosas sin nombrar al agente (por ejemplo, The water boiled).
28
Se suelen citar como excepción las ciencias jurídicas.
29
Alcaraz Varó prefiere este término al de “estructuras” ya que incluye “construcciones materializadas
por medio de partículas, por ejemplo ‘his eyes were red from crying’”.
30 de 39
causales, que son recurrentes en el IPA (because, since, as a result of, etc.30);
consecutivas (therefore, thus,); finales (in order to; so as to); concesivas, que son muy
frecuentes en todos los tipos de discurso especializado (although, however, etc.) y
restrictivas (as far as I know).
30
También los verbos pueden expresar causa y efecto, por ejemplo lead to, cause o result in, que
expresan causa, y arise from o result from, que expresan consecuencia.
31
Por ejemplo: Roof systems are easy to suspend (...); This suffices to show (...).
32
Por ejemplo: The most widely discussed result (...).
33
Por ejemplo: The best timing for a particular engine is a matter determined by its makers by a series of
experiments.
34
Por ejemplo: Marketed under a different name, our product still has the same quality.
31 de 39
Figura 13: Rasgos sintácticos del Inglés Profesional y Académico (elaboración propia)
Una vez estudiados los rasgos léxicos y sintácticos generales del IPA, veamos cuáles son sus
principales rasgos discursivos (oralidad), textuales (textos escritos) y pragmáticos.
El fin último de los cursos de inglés profesional y académico, pues, comienza a ser ya no
únicamente la competencia lingüística en la L2 (básicamente léxico-sintáctica hasta entonces),
sino que ésta es complementada por la competencia comunicativa o discursiva, es decir, el
conocimiento y dominio del lenguaje en acción. El abanico de competencias, por tanto, se
amplía y reorganiza: competencia lingüística (conocimiento del código lingüístico), competencia
sociolingüística (conocimiento de las variaciones lingüísticas según el uso y según el usuario,
así como de la cortesía verbal), competencia discursiva y textual (conocimiento de las reglas de
organización estructural del discurso y de los textos, así como de sus variaciones genéricas y
tipológicas), y competencia estratégica (conocimiento de los mecanismos necesarios para
resolver problemas provocados por algún fallo en las otras competencias), entre otras.
32 de 39
principios reguladores son la eficiencia35, la eficacia36, la adecuación37 y la naturalidad38
(Malmkjaer 1991: 469-471).
35
“Efficiency depends on the text being used in communicating with minimum effort by the participants”
(Malmkjaer 1991: 469-470).
36
“Effectiveness depends on the text leaving a strong impression and creating favourable conditions for
attaining a goal” (Malmkjaer 1991: 470).
37
“Appropriateness is the agreement between the setting of a text and the ways in which the standards of
textuality are upheld” (Malmkjaer 1991: 470).
38
“Naturalness is Sinclair’s term for the concept of well-formedness of sentences in a text” (Malmkjaer
1991: 470).
39
“A good author (...) will put into a text as much information as he thinks it necessary for the receptors to
understand what he is saying, but no more than what he considers necessary” (Roberts 1996: 42).
33 de 39
○ Intertextualidad40 (intertextuality). Este factor determina la validez de un texto en
función de su relación con textos ya conocidos (por ejemplo, un artículo
académico ha de adaptarse a ciertas convenciones).
Alcaraz Varó (1990: 120 y sigs.) menciona una condición adicional, la “completez”, que haría
que el texto se conciba como una unidad íntegra completa y terminada.
40
La “hipercodificación” de Umberto Eco, cit. en Lozano et al. (1982: 21).
34 de 39
los textos académicos y profesionales de forma que el objetivo de los cursos de IPA ha pasado
a comprender también las convenciones lingüísticas y socio-culturales de los textos utilizados
por los profesionales y los académicos. Para el establecimiento de los géneros del mundo
profesional y académico, según Alcaraz Varó (2000: 133; cf. Swales 1990, Bhatia 1993) se
puede acudir a una serie de convenciones formales y estilísticas que han de compartir los
textos pertenecientes a una misma categoría:
● En el discurso narrativo los tiempos verbales más frecuentes son: simple past, present
perfect y simple present (con función de presente histórico). El narrador más frecuente
es el omnisciente.
41
Correspond to, match, be proportional to, etc.
42
Be considered, be regarded as, be thought of as, etc.
43
Better/worse; successful/useless, etc.
44
Manifiesta un contraste entre los términos de la comparación, que suelen ser incompatibles o
irreconciliables (Alcaraz Varó & Martínez Linares 1997: 416, cf. Freeborn 1996: 68).
35 de 39
○ Las técnicas de inclusión o de pertenencia a una clase: mediante clasificación;
mediante ejemplificación; mediante escala47, y mediante composición (inclusión
del todo con la parte48 o implicación49).
45
El oxímoron contrasta dos términos marcadamente diferentes (por ejemplo, “dulce muerte”, Alcaraz
Varó & Martínez Linares 1997: 416; cf. Freeborn 1996: 66). Se diferenciaría de la antítesis en que el
oxímoron “se aplica al choque en un mismo sintagma de dos unidades léxicas” (Alcaraz Varó & Martínez
Linares 1997: 416).
46
Form/function, etc.
47
Range from...to, vary from...to, etc.
48
Be a portion of, be a piece of, etc.
49
Appear in, be characteristic of, etc.
36 de 39
Figura 16: Modalidades discursivas de los textos de especialidad (Alcaraz Varó 2000)
Las modalidades más frecuentes en el IPA (dependiendo en gran medida del género de que se
trate) son el descriptivo, el expositivo, el persuasivo y el narrativo, con muy poca incidencia del
conversacional (con ciertas excepciones como por ejemplo los folletos publicitarios o algunos
textos periodísticos).
Esencial también para la comprensión de los textos escritos y orales del IPA es el dominio de
otro aspecto del que se ocupa fundamentalmente la estilística: el tópico. El tópico es “la unidad
sintáctico-semántica (...) sobre la que se da o se pide nueva información” (Alcaraz Varó 2000:
96). La localización del tópico o tema discursivo es crucial para la interpretación de los textos,
para lo cual es necesario dominar con soltura las técnicas de topicalización, como la isotopía50,
los macromarcadores y micromarcadores, etc.
50
Repetición de un mismo sema o rasgo semántico en las unidades léxicas del discurso (por ejemplo,
universe, world, global, etc.).
37 de 39
Los modofóricos51 nos indican la modalidad, es decir, la actitud del emisor de un
texto/enunciado respecto de lo que emite (cf. Vilarnovo & Sánchez 1992) con relación a la
verdad (modalidad epistémica), la obligación (modalidad deóntica), el permiso (la modalidad
bulética) y la conveniencia (modalidad alética). El análisis de la modalidad en el IPA es de una
importancia capital, ya que permite al receptor de un texto o discurso detectar el sesgo del
mensaje (por ejemplo, si un arquitecto está sugiriendo que una técnica no es adecuada, aunque
en ningún momento lo diga de forma explícita). El artículo de divulgación, por ejemplo, es más
taxativo que el de investigación (Martínez Linares 2007: 19; cf. Alcaraz Varó 2000: 144) por lo
que concierne a la modalidad. Entre los modofóricos destacan los matizadores discursivos52 (o
“frases mitigadoras” según Hyland 1998; hedges), los adverbios y los verbos modales. Entre los
modofóricos léxicos podemos citar los marcadores de distancia (por ejemplo, I heard you
say...), los adverbios de opinión (evidently, frankly, etc.), las partículas modalizadoras (sort of,
really, quite, etc.), y los matizadores (as far as I know..., etc.). Algunos modofóricos oracionales
son los topicalizadores (the thing is..., etc.), las claúsulas de actitud (I think that...; I suppose
that..., etc.) y los conectores (however, although, etc.).
No creemos que sea adecuado describir aquí de forma extensa los principios y fundamentos de
la cortesía verbal; sin embargo, nos parece interesante mencionar muy brevemente algunas
diferencias relevantes de cortesía verbal entre la lengua y cultura anglosajona y la latina, que
menciona Deborah Tannen (1986). En general la lengua inglesa es más tajante en los
enunciados afirmativos, y da prioridad a la independencia y libertad del emisor (Tannen 1986),
por lo que se sirve generalmente de la cortesía sin desagravio, o al menos de la cortesía
51
“Elementos lingüísticos que informan u orientan sobre la actitud del emisor en un enunciado” (Alcaraz
Varó 2000: 144).
52
Serían “cualquier medio lingüístico para indicar o bien una ausencia de compromiso con la verdad de
la proposición a la que acompañan, o un deseo de no expresar dicho compromiso de forma categórica”
(Hyland 1998, cit. en Yus Ramos 2007: 85).
38 de 39
negativa con desagravio: impersonaliza, cuestiona, es directo, muestra deferencia (marca las
distancias) y entiende los actos de amenaza a la imagen como algo normal y habitual. Según
Tannen (1986: 15-16), esta es una estrategia del tipo independence. Sin embargo, la cultura
latina tiende a ser en sus manifestaciones lingüísticas más perifrástica y eufemística (cf. Alcaraz
Varó 1994 y 2000), trata de no amenazar directamente la imagen del interlocutor, de no
contradecirle, de no enfrentarse con él/ella y de no imponerse, buscando casi siempre su
comodidad, por lo que el lenguaje tiende a ser íntimo o de confianza, motivo por el que tiende a
servirse de la cortesía positiva con desagravio: atiende al interlocutor, está pendiente de sus
deseos y necesidades, presupone un terreno común con el receptor, usa marcadores de
identidad, bromea, asume reciprocidad, tiende a ser optimista y evita en la medida de lo posible
el desacuerdo. Para Tannen (1986: 15-16), se trata de una estrategia del tipo involvement.
Como vemos, es imprescindible incluir todos estos aspectos en un curso de IPA para no
malinterpretar actos comunicativos y para saber actuar correctamente en reuniones o
negociaciones de carácter internacional.
53
Para Lyons (1977/1993: 64, cf. Richards et al. 1985: 206) a su vez incluiría “non-prosodic verbal
phenomena (variations of pitch, loudness, duration, etc.)” y “non-vocal phenomena (eye-movements,
head-nods, facial expressions, gestures, body-posture, etc.)”. Alcaraz & Martínez (1997: 114), sin
embargo, separan estos factores en: “paralingüística (carraspeo, modulaciones de la voz, etc), y kinésica
(movimientos faciales, dirección de la mirada, etc.)”. Para Crystal (1985: 171), la kinésica incluiría los
gestos corporales y la proxémica (espacio, posición o distancia que, conscientemente, los interlocutores
guardan entre sí).
54
O “cinésica”, (cf. Alcaraz & Martínez, 1997: 111, 315 y 473).
39 de 39
5/10/2020 pages
scope ámbito The political motives for the government's actions are
beyond the scope of this essay.
[Link] 2/3
5/10/2020 pages
[Link] 3/3
5/10/2020 pages
conduct llevar a
cabo
consider considerar /
tomar en
cosideración
calculate calcular
demonstrate demostrar The fact that nations agree to follow international law
demonstrates that we can identify ideals that are
trans-national and trans-cultural. how far is this
identify identificar
statement true? Critically analyse any recent event
which supports or challenges the statement.
analyse analizar
support apoyar
[Link] 1/3
5/10/2020 pages
challenge cuestionar
examine examinar Examine how industrial growth has affected any two
developing countries. Provide statistical evidence
where necessary and include a discussion of likely
affect afectar
future trends.
provide proporcionar
include incluir
establish establecer
account explicar The length of time spent on the tasks may account for the
for decrease in motivation which was seen in many of the
participants.
see ver
present presentar The data presented in Chapter 3 showed that the age of
the subjects was not the main factor.
show mostrar
[Link] 3/3
5/10/2020 pages
inaccurate impreciso /
no veraz
significant significativo
insignificant insignificante
rough a grandes
rasgos
precise preciso
apparent aparente There was an apparent discrepancy between the two sets
of results.
[Link] 2/2
5/10/2020 pages
in this species.
generally generalmente
implicitly implícitamente
specifically especificamente
ever world.
[Link] 3/3
5/10/2020 pages
Body parts
[Link] 1/1