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Inglés para Psicología: Lenguajes Especializados

Este documento presenta una introducción al inglés para fines específicos en el contexto de un curso de grado en psicología. Explica la naturaleza de los lenguajes de especialidad y define el inglés profesional y académico. También analiza las características distintivas de estos lenguajes de especialidad en comparación con la lengua general.

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Inglés para Psicología: Lenguajes Especializados

Este documento presenta una introducción al inglés para fines específicos en el contexto de un curso de grado en psicología. Explica la naturaleza de los lenguajes de especialidad y define el inglés profesional y académico. También analiza las características distintivas de estos lenguajes de especialidad en comparación con la lengua general.

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“English for Psychology”

Grado en Psicología
2013-2014

Tema 1

Introducción al inglés para fines específicos

1. Los lenguajes de especialidad


a. La naturaleza de los lenguajes de especialidad
b. Los textos especializados
c. Diccionarios generales y diccionarios especializados

2. El inglés profesional y académico (IPA)


a. La naturaleza del IPA
b. La estilística del IPA
[Link] prescriptiva
[Link] impacto de otros paradigmas
[Link] descriptiva
c. Rasgos distintivos del IPA
[Link] léxicos y morfosintácticos
[Link] discursivos, textuales y pragmáticos

1 de 39
1. Los lenguajes de especialidad
Figura 1: Los lenguajes de especialidad (elaboración propia)

1.a La naturaleza de los lenguajes de especialidad

La terminología casi siempre se considera el elemento más importante que diferencia no sólo
los lenguajes de especialidad de la lengua general, sino también los distintos lenguajes de
especialidad entre sí (Cabré 1993: 103). Sin embargo, establecer una distinción clara entre
términos y palabras1 no es tarea fácil, y suele hacerse en función de la distinción entre lengua
general y lenguaje de especialidad, con la circularidad que esto conlleva.

El término lenguaje de especialidad, tomado del francés langue d’especialité, se utiliza para
designar el tipo de lenguaje utilizado en la comunicación especializada, es decir, el lenguaje
específico2 que usan los profesionales y especialistas “para transmitir información y para
negociar los términos, los conceptos y los conocimientos de una determinada área de
conocimientos” (Alcaraz Varó 2000:15). Equivale al término inglés Language for
Special/Specific Purposes (LSP) y ha experimentado un enorme desarrollo en las últimas
décadas.

1
A esta doble distinción entre lengua general y lenguajes de especialidad por un lado, y palabras (o
léxico general) y términos por otro, se ha de añadir una tercera distinción, la que suele establecerse entre
diccionarios generales y diccionarios especializados. En principio, los primeros dan cuenta de la lengua
general, y por tanto se ocuparían del léxico general, mientras que los diccionarios especializados se
ocuparían de los términos y por tanto su campo de acción se restringiría a los lenguajes de especialidad.
Sin embargo, una vez más, esta dicotomía no es tan precisa como puede parecer a primera vista. Cada
día se hace más frecuente la inclusión de términos especializados en los diccionarios generales, puesto
que el hablante cada vez está más en contacto con un número creciente de términos y expresiones de la
lengua especializada.
2
Para Crystal, el término “LSP” hace referencia a “a language course designed to meet a predictable and
specific range of communicative needs, such as scientists, doctors, lawyers, or air traffic controllers”
(1995: 108).

2 de 39
Hasta época muy reciente los lenguajes de especialidad no habían recibido la atención que
merecían, fundamentalmente porque ocupaban un espacio marginal en los estudios
universitarios técnicos, económicos, científicos, biosanitarios o jurídicos y porque apenas tenían
presencia en las antiguas licenciaturas filológicas, que se consideraban más bien propias de la
lingüística y los estudios literarios o culturales. Los nuevos grados ya reflejan en su mayoría la
necesidad de incluir asignaturas que traten los lenguajes de especialidad, puesto que los
futuros graduados necesitan de la lengua inglesa para el desempeño de su profesión, tanto si
provienen de disciplinas de índole más científica o técnica como si proceden de la rama de las
humanidades, el derecho o las ciencias sociales, pues estas asignaturas les proporcionan una
serie de competencias que les ayudarán en su incorporación al mercado laboral.

Poco a poco esta marginalidad de los lenguajes profesionales y académicos comenzó a


cambiar, debido sobre todo a razones socioeconómicas, entre ellas el auge social de la ciencia
y del progreso tecnológico (cuya investigación y divulgación se llevan a cabo fundamentalmente
en inglés) o la globalización de la economía. Todo ello influye de forma poderosa en el
desarrollo experimentado por el concepto de “lengua internacional” (Crystal 1995: 108),
utilizado para referirse a las lenguas que los hablantes con lenguas maternas diferentes utilizan
para comunicarse entre sí. También el reforzamiento del paradigma funcionalista, que incide en
la concepción teórica de la lengua como una actividad humana llevada a cabo dentro de un
contexto, tiene como resultado el auge del “Inglés Profesional y Académico” (IPA), término que
prácticamente acuñó en español Enrique Alcaraz Varó (2000) para referirse a una disciplina
académica caracterizada, como veremos más adelante, por un enfoque metodológico
diferenciado, perceptible en la motivación, la programación y las actividades didácticas.

Podemos decir, por ello, que el término inglés Language for Special/Specific Purposes equivale
a la comunicación entre especialistas3. Este término de “Lenguaje para Fines Específicos” se ha
impuesto a otras alternativas con las que ha estado compitiendo durante algún tiempo, entre
ellas special utility language, sublanguage, functional language type, dialect, register, jargon4,
functional variety of language, etc. Al igual que ocurre con el término inglés “LSP”, existen en
español diversas formas de referirse a los lenguajes de especialidad, como por ejemplo
“lenguajes especializados”, “lenguajes de especialidad”, “lenguajes con fines/propósitos
específicos/especiales”, “lenguajes especiales”, “lenguajes especializados por la temática”,
“lenguajes de especialidad determinados por la temática”, “tecnolectos”5, “dialectos
profesionales”, “jergas profesionales”, etc.

La demarcación de las diferencias que definen los lenguajes de especialidad frente a la lengua
general es una cuestión todavía hoy polémica y difusa (Cabré 1993: 132). Ha sido habitual
hasta muy recientemente acudir a la terminología como elemento diferenciador, pues por lo
general los términos pertenecen típicamente a planos de especificidad superordinados y

3
El término “lenguaje de especialidad” debe entenderse como un continuo con diferentes niveles de
abstracción, que van desde el que utilizan los especialistas cuando se comunican entre sí en un contexto
profesional, hasta el que se emplea para la divulgación de la ciencia, la tecnología, la economía, etc. Por
tanto, “especialista” puede referirse igualmente a futuros profesionales del área que por el momento se
hallen en fase de instrucción (haciendo sus estudios universitarios) de un ámbito concreto.
4
Equivale básicamente a lo que Rabadán Álvarez denomina “tecnolecto” (1991: 90), “jerga profesional”
(1991: 96) o “dialectos ocupacionales” (1991: 90).
5
Según Alcaraz Varó (2000: 15), el término “tecnolecto”, proveniente del alemán Technolekt, para
muchos sería “más restrictivo que el de lengua de especialidad, ya que comprende sólo el subcódigo
formado por el léxico de una determinada disciplina”.

3 de 39
subordinados al nivel básico de categorización (Rosch 1978), según se refleja en la siguiente
tabla:

Figura 2: Tipos de vocabulario (Rosch 1978)

Vocabulario especializado: Nivel superordinado de corpúsculo, enzima, glándula


términos categorización

Vocabulario especializado: Nivel subordinado de leucocito, alvéolo, anticuerpo,


términos categorización falange

Vocabulario básico Nivel básico de categorización corazón, piel, sangre

Se trata por tanto de un gradiente, de un continuo de especificidad que no permite establecer


líneas divisorias claras ni radicales por encima o por debajo del nivel básico de categorización.
Hay unidades léxicas como gen, miembro, aluminio o adrenalina que no pueden ser claramente
desterradas del nivel básico de categorización, pero que son al mismo tiempo términos
específicos propios de los lenguajes especializados (Márquez Linares y García de Quesada
2000).

La definición clásica de Sager de la lengua general es “the language used for every day non-
specialist communication among a speech community” (Sager 1993: 324). Por el contrario, el
discurso especializado estaría determinado por los principios de limitación, restricción,
selección y simplificación (Sinclair 1996: 103). Sager et al. (1980: 68 y sigs.) afirman que el
lenguaje de especialidad es un sistema semiótico complejo, semiautónomo y basado en el
lenguaje general, que se diferencia en función de factores de índole pragmática. Para Marimón
Llorca & Santamaría Pérez (2007: 128), una lengua de especialidad “está constituida por un
conjunto de conocimientos morfológicos, léxicos, sintácticos y textuales que conforman el
conjunto de recursos expresivos y comunicativos que necesitan los especialistas en una
materia para desenvolverse de forma adecuada en el contexto profesional de una
especialidad”.

Podemos decir que el conjunto de reglas, normas, unidades y combinatoria que conocen los
hablantes (fundamentalmente nativos) de una lengua constituyen lo que se llama “lengua
general” o “lengua común”, que es la lengua que se utiliza normalmente en situaciones
comunicativas no marcadas. Por su parte, una definición clásica de “lenguaje de especialidad”
es la siguiente (Cabré Castellví 1993: 128-129; cf. 1993: 135):

“(…) conjunto de subcódigos -parcialmente coincidentes con el


subcódigo de la lengua común- caracterizados en virtud de unas
peculiaridades “especiales”, esto es, propias y específicas de cada uno
de ellos, como pueden ser la temática, el tipo de interlocutores, la
situación comunicativa, la intención del hablante, el medio en que se
produce un intercambio comunicativo, el tipo de intercambio, etc.”.

Es decir, los lenguajes de especialidad se utilizarían en situaciones comunicativas “marcadas”6


frente a situaciones comunicativas “generales”. Es importante ver, releyendo la definición que

6
“La comunicación recíproca por medio de las lenguas de especialidad suele tener lugar en contextos
concretos que conllevan papeles arquetípicos en los interlocutores” (Yus Ramos 2007: 83).

4 de 39
aparece más arriba, que ya no se habla únicamente de la terminología (el vocabulario7) como
único parámetro diferenciador, sino que se mencionan otros factores como la situación
comunicativa, los interlocutores, la temática, etc. Todos estos rasgos son los que nos permiten
distinguir entre el lenguaje general y el lenguaje especializado.

Por consiguiente, la variables que más parece ser capaz de definir un lenguaje de especialidad
frente al lenguaje general es el tipo de variación lingüística según el uso (use-related language
variation) denominada “campo” (field). Recordemos aquí la división de la variación lingüística
(Hatim & Mason 1990:39):

Figura 3: Language variation (Hatim & Mason 1990)

LANGUAGE VARIATION

User in a language event: who (or what) the speaker/writer is > dialects.
Use to which a user puts language > registers.

Examples of register:

‘I hereby declare the meeting open’


Shall we make a start?’
‘Come off it!’
´Hi, guys!’

Examples of dialect:
Pronunciation of a vowel by an Australian, an Englisman or an American.
“Truck” vs. “lorry”; “colour” vs. “color”; “torch” versus “flashlight”, “I ain’t” vs “I am not”, etc.

LANGUAGE VARIATION

USER USE
(dialects) (registers)

1. geographical 1. field of discourse (“experiential”)

2. temporal 2. mode of discourse (“textual”)

3. social 3. tenor of discourse (“interpersonal”)

4. (non-) standard

5. idiolectal

Figura 4: Tipos de variación lingüística según el usuario (Hatim & Mason 1990)

7
Por el momento utilizaremos las palabras “término” y “vocabulario” como sinónimos aunque, como
veremos más adelante, no necesariamente lo son.

5 de 39
LANGUAGE VARIATION: USER-RELATED

Geographical variation
Language change through geographical areas.

Temporal variation
Language change through time.

Social variation
Social stratification within a speech community.

(Non-) standard variation


‘Standard/non-standard’: prestige.
Evolution of a standard: enhanced or hindered by education + mass media.

Idiolectal variation
Idiosyncratic use of language: phonetic, phonological, graphological, visual, grammatical, lexical or
discourse features.
[Idiolectal use of language also linked to geographical, temporal, social dialects and standard
variation]

Figura 5: Tipos de variación lingüística según el uso (Hatim & Mason 1990)

LANGUAGE VARIATION: USE-RELATED

USE-RELATED VARIATION: REGISTER


Relationship between a given situation and the language used in it.
Overlap between field, tenor and mode: formality (tenor) influences and is influenced by technicality
(field) in a channel of communication (mode).

1. Field of discourse
Not the same as subject matter. Some fields comprise subject matters (the field ‘political discourse’
would include, for instance, law, taxation, business, etc.).

2. Tenor of discourse
Relationship, role and attitude between participants in interaction.
Examples - Formal and informal ways of making invitations:
Formal/rather formal: I wonder if you would like to...?; I wonder if you would care to...?: Would it
interest you...?; I should be delighted if you...; Would you be able to...?; Do you happen to be free
on...?
Informal: Will you come...?; what about...?; how about...?; why don’t you...?; Let’s...

3. Mode of discourse
Medium of language activity. Speech and writing (oral & written) + various permutations (written to
be spoken as in a speech; spoken to be written, as in a lecture, etc.).

Los lenguajes de especialidad pueden aglutinarse en torno a su tendencia restrictiva, que es la


que los sitúa como tipos mixtos, a medio camino entre los lenguajes artificiales y las lenguas
naturales (Cabré 1993: 132). Su naturaleza es restrictiva respecto a los siguientes aspectos:

● Su adquisición, que debe hacerse de forma consciente (no se aprenden de forma


natural).

6 de 39
● Su flexibilidad, que se ve constreñida por la incorporación de lenguajes artificiales que
hacen referencia a conceptos y funciones únicos del dominio.
● Su manifestación, que suele ser el medio escrito y que está por lo tanto más controlado
y tiende a ser más formalizante.
● Las funciones que le son típicamente propias, que suelen estar reducidas a lo
descriptivo, clasificativo y comunicativo.
● Su intención informativa o incluso directiva (por ejemplo, las leyes o las instrucciones).

Para la descripción de los lenguajes de especialidad Cabré (1997a: 1) propone utilizar un eje
horizontal y otro vertical.; el eje horizontal se referiría a la temática y la perspectiva y el vertical
a la intención y nivel de especialización. Así pues, la variación horizontal haría referencia a la
temática y la perspectiva. Dado que la temática especializada es una característica definitoria
de estos lenguajes, en función de ésta se puede establecer una primera clasificación de los
mismos. Pero además de la temática es necesario tener en cuenta la perspectiva desde la que
se aborda el mensaje (Cabré 1998: 4), ya que el conocimiento científico puede ser tratado de
forma trivial, sin atenerse a las estructuras conceptuales del dominio, y por tanto como
conocimiento general (Wierzbicka 1996: 350), es decir, de un modo divulgativo o cuando los
expertos hablan de un modo informal8:

Exploring the lexicon in a systematic and methodical way we can


discover how "ordinary people" (in contrast to experts and scientists)
conceptualize the world; and we can learn to discern the line which
separates language-related everyday knowledge from the specialist’s
knowledge, which is -or should be- largely language-independent.

Respecto a la variación vertical, incluye la intención y el nivel de especialización, que


fundamentalmente vienen determinados por el emisor. Éste por lo general será un especialista
que está motivado a transmitir un mensaje lingüístico sobre un asunto determinado y que
espera que el receptor lo reciba (Sager 1990: 99) en una situación determinada, es decir,
marcada. Si partimos de la base de que el emisor quiere de alguna manera modificar el
conocimiento del receptor, habrá de tener en cuenta en primer lugar las características de éste.
Una vez identificada la audiencia potencial y sus rasgos característicos (nivel de
especialización, grado de formalidad, etc.), la intención habrá de manifestarse en el mensaje de
forma que los receptores puedan acceder al contenido.

La relación entre el lenguaje de especialidad y el lenguaje general puede ser de cuatro tipos (cf.
Bergenholtz & Tarp 1995):

1. El lenguaje general se considera sinónimo de la variante estándar y, por consiguiente,


todos los lenguajes de especialidad se toman como “elements of general language”
(Bergenholtz & Tarp 1995: 16). Para los defensores de esta postura, los lenguajes de
especialidad son subconjuntos del lenguaje general (cf. Varantola 1986; Sager et al.
1980; Beaugrande 1987; Cabré Castellví 1993).

2. El lenguaje general sería un subconjunto de los lenguajes de especialidad, ya que todas


las expresiones de la lengua general pueden encontrarse en los lenguajes de

8
Un médico, por ejemplo, puede hablar de un “catarro” cuando en realidad hace referencia a una “gripe”,
o hablar de “dolor de cabeza” en vez de “migraña” o “jaqueca” si está hablando de un modo informal.

7 de 39
especialidad que, además, tienen una serie de entes léxicos propios y específicos de
cada temática (cf. Rondeau 1983; Rey 1976).

3. Los lenguajes de especialidad y el lenguaje general son dos fenómenos iguales pero de
naturaleza diferente, ya que desde el punto de vista comunicativo se utilizan en
situaciones distintas (cf. Hoffmann 1979).

4. No existe el lenguaje general, ya que cualquier uso se da dentro de una situación


concreta. Esta perspectiva implica que “every language variety is an LSP” (Bergenholtz
& Tarp 1995: 18). Así pues, cualquier tipo de variación lingüística constituiría un
lenguaje de especialidad. Para Widdowson (1998: 3-4) éste sería el mayor
inconveniente de utilizar el término “lenguaje específico”, ya que cualquier uso que
hagamos del lenguaje siempre será “específico”.

Para Ahmad et al. (1995) las posibles posturas serían las siguientes:

Figura 6: “Relación entre lengua general y lenguajes de especialidad” (Ahmad et al. 1995)

Sin embargo, existen diversas opiniones al respecto. Para Deville (1989) un lenguaje de
especialidad se caracterizaría por ser “merging of a subset of the general language with a set of
specific elements of its own”. Para Cabré (1993: 140), los lenguajes de especialidad están en
relación de inclusión respecto a la lengua global y en relación de intersección tanto entre sí
como con respecto a la lengua general, con la que comparten características y respecto de la
cual se produce un constante transvase de unidades:

Figura 7: La lengua global, la lengua general y los lenguajes de especialidad (Cabré 1993)

8 de 39
Las características que los lenguajes de especialidad comparten con la lengua general y el
constante transvase de unidades de la una a los otros (en ambas direcciones) son la causa
fundamental de la dificultad que existe para separar las palabras (como unidades léxicas de la
lengua general) de los términos (unidades de los lenguajes de especialidad).

Hoy en día ya se acepta de forma común que no resulta viable definir los lenguajes de
especialidad en términos estrictamente lingüísticos, ya que lo que los suele diferenciar de la
lengua general son generalmente características pragmáticas o extra-lingüísticas. Lehrberger
(1986: 22) considera que hay seis factores que pueden ayudar a definir un sublenguaje o
lenguaje de especialidad:

1. La temática específica.
2. Las restricciones léxicas, sintácticas y semánticas.
3. Las reglas gramaticales “anómalas”.
4. La alta frecuencia de aparición de determinadas construcciones.
5. La estructura textual (es decir, los géneros)
6. El uso de símbolos específicos.

A estos seis factores habría que añadir las características especiales en que se desarrolla el
intercambio de información (Cabré 1993: 136), que atañen tanto a los interlocutores
(productores y receptores de comunicaciones especializadas) como a la situación y función
comunicativa o al canal de transmisión de los datos. Es, de este modo, el uso lingüístico, junto
con el contexto comunicativo, el que define la compleja relación entre lengua general y
lenguajes especializados, haciendo que ambos tipos puedan integrarse en una lengua natural.

La postura más comúnmente aceptada es la que afirma que el lenguaje de especialidad es un


subconjunto del lenguaje general caracterizado pragmáticamente por tres variables:

9 de 39
1. La temática (campo o field). Una temática es especializada si no forma parte del
conocimiento general de los hablantes de una lengua y, por tanto, ha sido objeto de un
aprendizaje específico (consciente e intencionado).

2. Los usuarios. Están agrupados en torno a una escala de abstracción, que va desde los
auténticos especialistas hasta el público en general.

3. La situación comunicativa. Sería, como ya hemos visto, una situación “marcada”: los
intercambios comunicativos producidos en el seno de los lenguajes de especialidad
suelen estar enmarcados en situaciones muy codificadas y convencionalizadas
(González Gómez-Jover 2007: 30). Esto implica la existencia de géneros y tipos
textuales (cf. Swales 1990; Bhatia 1993), con unos rasgos concretos, entre otros
factores.

Según estas premisas, el factor realmente diferenciador entre un lenguaje especializado y un


lenguaje general es de índole pragmática. Según Sager et al. (1980: 68), “the threshold
between general and special language can be delineated only by pragmatic criteria derived from
usage”. Para Lerat (1997: 17), la noción de lengua especializada tiene una naturaleza
pragmática, ya que es “la lengua natural considerada como instrumento de transmisión de
conocimientos especializados”.

Sin embargo, yendo un paso más allá, las últimas investigaciones ( por ejemplo, las de Teresa
Cabré de 2005) apuntan a que no es parece posible definir en términos exclusivamente
pragmáticos los lenguajes de especialidad, ya que son necesarias otras condiciones para que
se dé un discurso especializado (2005: 194-195):

“(…) la detección inicial de los textos especializados se lleva a cabo


por condiciones externas, esto es, por las condiciones discursivo-
comunicativas en las que algunos textos se producen. Estas
condiciones se refieren más concretamente a los factores siguientes:
los interlocutores (…); las situaciones en que éste [el discurso] se
produce habitualmente (…); la temática, o más precisamente, el
tratamiento de la temática; la función lingüística básica del discurso
producido; las funciones socio-comunicativas del discurso: la función
básica y la complementaria”.

Por consiguiente, podemos definir el lenguaje de especialidad como un subconjunto del


lenguaje general caracterizado por tres tipos de condiciones (Cabré Castellví 2005: 194-197):

1. Condiciones pragmáticas. Pragmáticamente, los lenguajes de especialidad se


distinguirían por dos variables: los usuarios (interlocutores) y la situación socio-
comunicativa. Los usuarios están agrupados en torno a una escala de abstracción, que
va desde los auténticos especialistas hasta el público en general. El emisor de estos
textos puede ser: (a) experto, (b) semiexperto o aprendiz (futuro experto) o (c) experto
puntual9 (por ejemplo, un periodista). Respecto al receptor, puede ser un experto, un
semiexperto o un lego10. El punto en común que tienen todos estos receptores, como

9
Este tipo de emisor realiza una labor de mediación entre el experto y el lego; un ejemplo típico sería el
discurso divulgativo.
10
En función de la relación emisor-receptor, podemos establecer varios tipos de discursos: experto,
didáctico o instructivo (formación de futuros especialistas) y divulgativo (o informativo).

10 de 39
afirma Cabré Castellví (2005: 195), es “su expectativa a ser informados”. Finalmente, la
situación socio-comunicativa suele ser una situación profesional o, al menos, una
situación comunicativa con un enfoque profesional (cf. Swales 1990; Bhatia 1993). Se
trata de un discurso discriminador de un grupo social (grupos expertos), ya que
mediante este discurso “los expertos reconocen a sus pares” (2005: 195).

2. Condiciones cognitivas. Básicamente se refieren a la temática y sobre todo a su modo


de conceptualización, así como al tratamiento que ésta recibe. El concepto de “temática
especializada”, estrechamente relacionado con el de “campo”, ha cambiado
considerablemente; como recogen Bowker y Pearson (2002: 39): “un lenguaje de
especialidad es el que se emplea para hablar de campos especializados de
conocimiento, que pueden incluir los más diversos ámbitos, desde la actividad
profesional hasta los hobbies, siempre y cuando hagan referencia a un campo
restringido” [traducción propia]. La temática es uno de los aspectos más discutidos
dentro de los lenguajes de especialidad. La relación entre la temática y el discurso
especializado, como refleja Cabré Castellví (2005: 195-196), es probabilística pero no
automática: es cierto que la temática suele discriminar el discurso especializado de
manera habitual, pero lo que identifica el discurso especializado en realidad es la forma
en que se expresa y comunica esa temática, que está subordinada a la forma en que se
ha conceptualizado ésta. Veamos las palabras de la autora al respecto (2005: 196):

“(…) no podemos decir que sea la temática el factor que determina la


especialidad del discurso, sino que lo que identifica el discurso
especializado será la forma cómo se expresa y comunica esta
temática, forma condicionada a cómo se ha conceptualizado. Un
discurso sobre un tema será especializado si y sólo si transmite una
estructura conceptual reconocida por los expertos del ámbito como
propia de este ámbito”.

3. Condiciones lingüísticas. No se refieren exclusivamente a los aspectos gramaticales


como elementos discriminatorios de los textos especializados, sino que van más allá de
los límites oracionales, incluyendo aspectos como la organización de los textos, la
distribución de la información en estos, su presentación en géneros y tipos textuales,
sus convenciones discursivas, etc. La función lingüística de los textos especializados
suele ser una función referencial (textos informativos), con poca incidencia de la función
emotiva aunque sí de la conativa (determinados textos jurídicos), de la metalingüística
(textos didácticos que explican conceptos e introducen denominaciones propias de la
materia) y de la argumentativa (textos con función persuasiva, como por ejemplo un
artículo médico que defiende las ventajas de una técnica quirúrgica frente a otra).

Por tanto, y como hemos podido ver, los textos especializados, a diferencia de la estilística
tradicional, que creía que se podían distinguir fundamentalmente por sus características
intratextuales (rasgos morfosintácticos distintivos), se identifican más bien en función de sus
rasgos extratextuales (Cabré Castellví 2005: 194).

1.b Los textos especializados

Un texto especializado, según Cabré Castellví, se definiría de la siguiente forma (2005: 196):

11 de 39
Los textos especializados devienen en consecuencia conjuntos de
unidades de información estructuradas lingüísticamente cuya principal
característica semántica es su precisión, siempre en relación a un
esquema conceptual preestablecido (y aprendido) y reconocido por los
expertos de cada ámbito. (…) En síntesis, un discurso es especializado
si se cumplen las siguientes condiciones con relación al tratamiento
temático: precisión conceptual; significado discreto; ubicación
estructural; establecimiento explícito y sanción por el grupo experto.

Arntz (1996: 121) ofrece una tipología de textos especializados en la que se recogen once tipos
de textos, ordenados según la dificultad temática del texto, sus destinatarios potenciales y los
conocimientos necesarios para trabajar con ellos:

Figura 8: Los tipo de textos especializados (Arntz 1996: 121)

Leve Text Type(s) Target Audience Knowledge Required


l

I Encyclopaedias and popular Public interested in technology Little or no knowledge of


specialised texts technology

II General technical reference books Public especially interested in General knowledge of technology
technology

III Reference works in a subject field Public interested in subfield of Knowledge of the subfield of
technology technology

IV Introductory books and textbooks Public interested in thorough Knowledge of the fundamentals of
knowledge of a subfield science

V Practical reference works in a Public interested in a working Working knowledge of a technical


particular area of technology knowledge of a technical subject
subject

VI Advertising material from Potential users from the User-specific technical knowledge
specialised publications, product subject area
information

VII Specialised article from specialised Specialists interested in a Good theoretical and practical
publication special subject area knowledge of a technical special
subject

VIII Fitting and installation instructions Specialists working in a very Application-specific technical
special area knowledge

IX Academic textbooks Students, scientists working in Good basic scientific and


a particular area technical knowledge

X Research reports Researchers working on Intricate theoretical knowledge


theoretical issues

XI Standards, patent specifications, Engineers familiar with system Combination of theoretical and
application reports planning practical knowledge

Los textos pueden ser, en términos generales, de tres tipos: no especializados, especializados
y mixtos o “de transición”. Veamos los tres:

12 de 39
1. Texto general o no especializado: se da en una interacción social no marcada, por lo
que no se relaciona con un campo profesional concreto. Los interlocutores (o emisor y
receptor del texto en su caso), independientemente de su grado de especialización
intrínseco, actúan como generalistas (por ejemplo, dos médicos hablando de sus
vacaciones) o simplemente son generalistas.

2. Texto especializado: sería “the kind of language use associated with highly specialized
communication in a wide variety of subject areas” (Asher & Simpson 1994: 2010). Se
dividiría en lenguaje académico y lenguaje profesional, y éste a su vez puede ser
biunívoco o unívoco11. El discurso académico sería propio de la comunicación
establecida entre un profesional y una institución o persona relacionada con su
profesión que se considera de prestigio12. Sería el registro más elevado, en el que el
grado de conocimiento compartido con el destinatario es máximo. El discurso
profesional sería aquel en el que el emisor es un experto, y el receptor otro experto o
futuro experto; es por tanto el que usan profesionales de un mismo campo o de campos
afines para comunicarse entre sí; por ejemplo, un ingeniero cuando habla con otro. Se
da un grado alto de conocimiento compartido, aunque no es tan especializado como el
académico, y presenta dos niveles:

a. Discurso profesional biunívoco13, típico de la comunicación entre expertos, por


lo que el emisor y el receptor presentan una equiparación de especificidad
discursiva. Se denomina “biunívoco” porque la especificidad discursiva circula en
ambos sentidos, es decir, emisor y receptor comparten un grado similar de
especialización.

b. Discurso profesional unívoco, propio de la comunicación entre un profesional y


un estudiante (o “aprendiz” según Cabré Castellví, 1993). Se caracteriza por el
uso alterno de términos especializados y de términos de divulgación y/o
sinónimos funcionales (“cuasisinónimos”), así como por una mayor presencia de
definiciones, clasificaciones y categorizaciones. En ocasiones se acerca al
discurso de divulgación, pero no se da el mismo grado de conocimiento
compartido y la situación comunicativa es especializada. Se denomina “unívoco”
porque la especificidad discursiva circula fundamentalmente en un sentido
(experto/profesional > aprendiz/estudiante).

3. Texto de transición o mixto (divulgativo o de divulgación): sería típico de una


situación comunicativa entre un experto, semi-experto (por ejemplo, un estudiante) o
pseudo-experto (una persona que se documenta puntualmente en un tema, como un
investigador o documentalista) y un público general, profano o no especializado. Es lo
que Alcaraz Varó (1994: 74) denomina “lenguaje paralelo”14. Normalmente la interacción

11
El lenguaje “unívoco” para Cabré Castellví (1993) sería otro tipo de discurso, que denomina “para
aprendices”.
12
Un ejemplo sería un arquitecto cuando escribe un artículo para una revista especializada, o cuando da
una conferencia en un congreso para especialistas.
13
Es decir, la especificidad discursiva circula en ambos sentidos.
14
“(...) existe un lenguaje paralelo, mediante el cual los medios de comunicación hacen accesible al
público en general la información técnica o especializada” (1994: 74).

13 de 39
no se da en un entorno especializado, aunque en los textos aparezcan algunos términos
especializados. Estos textos contienen muchas generalizaciones, utilizan profusamente
la sinonimia funcional, procuran definir los conceptos de forma clara y asequible, y
clasifican de forma sencilla y/o simplificada. El grado de conocimiento compartido entre
emisor y receptor es mínimo15.

Figura 9: Los tipos de texto (elaboración propia)

Algunos textos están tan sistematizados que se convierten en “documentos especializados”, los
cuales Cabré Castellví (1993: 164) define de la siguiente forma: “textos especializados que
requieren una codificación formal muy elaborada desde el punto de vista del diseño y de la
expresión lingüística”. Un ejemplo lo constituyen los formularios jurídicos y administrativos, que
tienen un esquema rígido de distribución, contenido, fórmulas, etc., hasta tal punto que si se
altera u omite alguno de estos elementos, el texto puede quedar invalidado como modelo
funcional. Estos documentos conforman listas cerradas, no son espontáneos y se dan casi
exclusivamente en el nivel escrito (Sager et al. 1980).

La mayoría de autores establece una triple distinción: discurso especializado (con distintos
grados de especialización), dirigido a los especialistas; discurso didáctico, destinado a las
personas en formación y discurso divulgativo, enfocado hacia el público general. Estos
distintos niveles de competencia en las producciones lingüísticas se reflejarán en el mayor o
menor uso de terminologías específicas (Condamines 1994: 32). Así la comunicación
especializada requiere que la terminología se adapte a cada tipo discursivo, que viene
determinado por la cantidad de información compartida entre emisor y receptor (“conocimiento
compartido”) y la finalidad del texto. Dependiendo de estos dos factores, la presencia,
importancia y forma de la terminología serán diferentes (Cabré 1998: 19). Finalmente, hay que
añadir que, a mayor grado de abstracción y hermetismo discursivo, corresponderá un mayor

15
Por ejemplo, algunos artículos de prensa o, en el lenguaje oral, un médico tratando de explicarle a su
paciente de forma accesible la enfermedad que padece (sintomatología, tratamiento, etc.).

14 de 39
número de rasgos pertenecientes a los lenguajes artificiales (Sager 1993: 48), ya que la
necesidad de precisión será mayor.

1.c Diccionarios generales y diccionarios especializados


La lexicografía y la terminografía están muy unidas, hasta tal punto que se puede afirmar que la
lexicografía especializada sería un puente entre [Link] productos principales que se
derivan de estas disciplinas son los diccionarios generales (lexicografía), los diccionarios
especializados (lexicografía especializada) y los repositorios terminológicos (terminografía),
aunque puede haber otros como los glosarios, etc.

Lerat (1997: 175), en su capítulo dedicado a la lengua especializada y la lexicografía, plantea el


caso hipotético del tipo de diccionario que debería consultar un usuario en caso de necesitar
información sobre la noción científica “ADN”: ¿un diccionario de lengua general o un diccionario
especializado? Tal y como el autor señala, la respuesta no está clara, ya que dependerá de la
intención con la que el usuario se haya acercado al diccionario: si sólo busca información
lingüística (ortografía, pronunciación, etc.), puede que la información contenida en un
diccionario general le satisfaga; si busca información enciclopédica básica (relativa al ADN
como descubrimiento científico, o su importancia genética), es probable que la encuentre en
una obra de carácter enciclopédico, aunque esto último dependerá de la amplitud de la obra
consultada y de la necesidad de conocimientos del usuario.

Se estima que un 40% de las entradas de los diccionarios generales (en especial los de
carácter enciclopédico) corresponden a unidades léxicas de un área de especialidad (Landau
1989; Ahmad et al 1995), por lo que los diccionarios generales han sido considerados fuentes
potenciales de información terminológica, sobre todo aquellos que pueden encontrarse en
formato electrónico.

El uso de los diccionarios en formato electrónico parte de los primeros intentos de reutilización
de recursos léxicos que se habían elaborado a principios de los años 60. Así, se investigó la
posibilidad de usar la información contenida en diversos diccionarios para la construcción
automática (o semi-automática) de bases de datos léxicas.

Sin embargo, los diccionarios están diseñados por humanos y para ser usados por humanos.
Estos usuarios (humanos) son hablantes nativos de una lengua, que saben -al menos
implícitamente- cómo está estructurado el lexicón de su lengua, de modo que los lexicógrafos, a
la hora de compilar un diccionario, explotan el conocimiento lingüístico de sus usuarios
potenciales, incluyendo en las entradas del diccionario sólo la información necesaria para que
un hablante de una lengua sea capaz de conectarla con su conocimiento lingüístico general.
Incluso los diccionarios diseñados especialmente para los estudiantes de una lengua (learners’
dictionaries) tienen en cuenta las propiedades generales del lenguaje, aunque contengan
información mucho más detallada (sobre todo a nivel sintáctico y de uso) que otro tipo de
diccionario.

Por otra parte, la mayoría de los diccionarios existentes (tanto en formato electrónico como
impresos) han sido compilados por equipos de lexicógrafos que trabajan bajo presiones de
tiempo y espacio. Esto provoca que la mayoría de ellos sean inconsistentes e incompletos
(véase Boguraev & Briscoe 1989; Atkins, Kelg & Levin 1988; Levin 1991), y que, por ejemplo,
palabras que tienen un comportamiento similar (sintáctico, morfológico, semántico, etc.) no
reciban un tratamiento paralelo en los diccionarios, ya sea por falta de tiempo, por haber sido

15 de 39
compiladas por diferentes lexicógrafos, o simplemente porque el lexicógrafo no fue capaz de
reconocer las similitudes.

A esto habría que añadir la dificultad que supone la extracción, no ya de la información explícita
contenida en las entradas de forma más o menos consistente, sino la extracción de la
información implícita, es decir, la expresada por medio de la estructuración de la entrada del
diccionario, el formato de los tipos de letras y los diferentes estilos usados que en muchas
ocasiones señalan diferentes secciones y tipos de información. A los problemas que plantea la
inconsistencia tanto en la forma como en la estructura de las entradas, en el caso de la
utilización de los diccionarios generales como fuentes de información terminológica hay que
añadir la falta de consistencia o de información explícita en el uso de los indicadores de área de
especialidad, junto con la dificultad que supone separar la información que puede considerarse
terminológica de lo que representa información general, ya que en la mayoría de los casos la
acepción terminológica aparece como una acepción dentro de una entrada polisémica, y su
localización no es siempre fácil.

Tanto en Ahmad et al. (1995) como en el apéndice del informe POINTER se muestran los
resultados obtenidos del estudio de los términos incluidos en cinco diccionarios generales (tanto
monolingües como bilingües). En ambos informes, a los problemas ya mencionados se añaden
la extensión indiscriminada de indicadores de área de especialidad y la falta de precisión en la
estructura de las definiciones. En la mayoría de los casos, las definiciones no pueden usarse
para localizar el área de conocimiento al que se adscribe el término ni, por supuesto, para
relacionar términos que pertenezcan al mismo área. A pesar de que todos estos problemas
hacen que la extracción de información terminológica de los diccionarios generales no sea una
solución factible (o al menos rentable) en la actualidad, las dos fuentes citadas anteriormente
proponen una serie de soluciones a medio y largo plazo para que esto pueda realizarse en el
futuro. La principal de estas soluciones pasa por la estandarización del formato de
representación de la información léxica y el empleo uniforme y coherente de los sistemas de
clasificación establecidos.

Existen, pues, una serie de problemas y carencias en los diccionarios especializados actuales
que quedan reflejados en el informe POINTER
([Link]

● El conocimiento lingüístico representado en los diccionarios especializados debería


tener mucho más en cuenta las necesidades de sus usuarios, para los que resulta
especialmente importante la información semántica, morfológica, sintáctica, fraseológica
y de tipo práctico. Las definiciones, las explicaciones y la fraseología, que suelen estar
ausentes, deberían estar presentes.

● Los rasgos morfológicos y sintácticos relacionados con los términos, que hasta ahora se
han visto descuidados, deberían incluirse, ya que determinan el uso que se puede hacer
de la terminología en la traducción e indexado automáticos.

● Idealmente, un repositorio terminológico debería permitir:


○ la extracción de información de un modo flexible;
○ la representación formal de datos;
○ la estructuración coherente de datos;
○ la variedad de los tipos de acceso y la ordenación (por ejemplo, relaciones
taxonómicas, por subcampos, etc.);

16 de 39
○ la creación de bases de datos terminológicas (orientación del concepto al
término) en lugar de bancos de términos (orientación del término al concepto),
que permitan la posibilidad de extracciones más inteligentes por parte de los
usuarios.

2. El Inglés Profesional y Académico (IPA)


Figura 10: El Inglés Profesional y Académico (elaboración
propia)

En este apartado nos centramos en el uno de los lenguajes de especialidad más estudiados, el
Inglés Profesional y Académico (IPA), también denominado Inglés para Fines Específicos (IFE;
en inglés ESP o English for Specific Purposes).

No existe duda alguna de que el inglés es hoy la lingua franca por excelencia en los ámbitos de
especialidad. El desarrollo científico-tecnológico (y el creciente interés de la sociedad por éste),
el proceso de globalización y la movilidad han favorecido la importancia del conocimiento de la
lengua inglesa, puesto que “en la sociedad del conocimiento se hace necesario el dominio del
lenguaje que emplea la comunidad científica para transmitir y difundir la información” (Alcón
Soler 2007: 259).

2.a La naturaleza del IPA


El término English for Specific Purposes en realidad puede significar dos cosas distintas: de
forma genérica, la docencia del IFE (es decir, los cursos que se imparten sobre el inglés de
diversas especialidades), y de forma específica, el inglés que se usa en situaciones
comunicativas marcadas.

Aunque habitualmente se habla de “inglés para fines específicos”, Henry Widdowson (1998: 3-
4) descarta el adjetivo specific del término, pues para él cualquier uso que se haga de la lengua
es “específico”, ya que sirve siempre para un fin concreto. Alcaraz Varó, siguiendo la opinión de

17 de 39
Widdowson, prefiere usar el término “Inglés Profesional y Académico16” (IPA), precisamente
para evitar cualquier ambigüedad. En el enfoque pedagógico de los lenguajes de especialidad
el adjetivo “especializado” se suele sustituir por el de “específico”, indicando que los objetivos
de estudio y análisis no son ya las características lingüísticas de la variedad funcional, sino los
contenidos de la asignatura, el desarrollo de materiales docentes y las destrezas
comunicativas.

Para Crystal, el término ESP haría referencia a “a course whose content is determined by the
professional needs of the learner” (1995: 108; cf. Richards et al. 1985: 94). Es decir, que se
trata de cursos o asignaturas en los que la prioridad absoluta son las necesidades profesionales
del idioma que tienen los alumnos. En este sentido, para Hutchinson et el. (1987: 19), “ESP is
an approach to language teaching in which all decisions as to content and method are based on
the learner’s reason for learning”.

Aunando las definiciones de Widdowson (1978), Mackay y Palmer (1981) y Hutchinson y


Waters (1987), la noción de inglés para fines específicos responde a la enseñanza de la lengua
inglesa con fines primordialmente utilitarios o instrumentales, a fin de que el discente pueda
utilizarlo dentro de su actividad profesional. Robinson (1981) sugiere otra serie de factores: la
preparación de materiales en función de un análisis de las necesidades de los alumnos y la
selección de destrezas en función de dichas necesidades y del tiempo disponible.

Dudley-Evans, en una conferencia que pronunció en Japón en 1997, estableció una


caracterización del ESP en función de una serie de rasgos “absolutos” y “variables” (Dudley-
Evans 1997, cit. en Anthony 1997):

Absolute characteristics:
a. ESP is defined to meet specific needs of the learners.
b. ESP makes use of underlying methodology and activities of the disciplines
it serves.
c. ESP is centered on the language appropriate to these activities in terms of
grammar, lexis, register, study skills, discourse and genre.

Variable characteristics:
a. ESP may be related to or designed for specific disciplines.
b. ESP may use, in specific teaching situations, a different methodology from
that of General English.
c. ESP is likely to be designed for adult learners, either at a tertiary level
institution or in a professional work situation. It could, however, be for
learners at secondary school level.
d. ESP is generally designed for intermediate or advanced students.
e. Most ESP courses assume some basic knowledge of the language
systems, but it can be used with beginners.

Autores como Hutchinson & Waters (1987: 18) han utilizado fórmulas indirectas (es decir,
definiciones por oposición) para perfilar el ESP:

16
Esta distinción entre “Inglés Profesional” e “Inglés Académico” soluciona, en parte, alguna de las
dificultades metodólogicas con las que se ha encontrado el Inglés para Fines Específicos desde sus
inicios.

18 de 39
● El hecho de que enseñemos un lenguaje de especialidad no implica que debamos
olvidarnos del resto de tipos de variación lingüística: “ESP is not a matter of teaching
‘specialised varieties’ of English”.

● Los lenguajes de especialidad no se definen únicamente por su dimensión léxica o


sintáctica, sino también por su dimensión pragmática, comunicativa y semiótica. Por
tanto, “ESP is not just a matter of science words and grammar for scientists, hotel words
and grammar for hotel staff and so on”.

● No existen razones que nos hagan suponer que el proceso de aprendizaje sea
esencialmente diferente al de la lengua general: “ESP is not different in kind from any
other form of language teaching”.

Según Jordan (1997: 3), la división del IPA en campos sería la siguiente:

Figura 11: División de ESP (Jordan 1997: 3)

19 de 39
Observamos que el ESP se divide en dos grandes ramas, English for Academic Purposes17
(EAP) y English for Occupational Purposes (EOP). De una forma muy simple podemos decir

17
El EAP se divide a su vez en English for General Academic Purposes (EGAP) y English for Specific
Academic Purposes (ESAP). El primero se ocupa principalmente de las study skills necesarias para todos
los estudiantes, mientras que el segundo se refiere a “the language needed for a particular academic

20 de 39
que EAP se ocupa de las estrategias comunicativas en lengua inglesa necesarias para realizar
enseñanzas regladas dentro de una institución. Para Alcaraz Varó (2000: 61-62), se llama
“inglés académico” el que “emplean los universitarios en: (a) los foros internacionales a los que
acuden con sus ponencias, comunicaciones, conferencias, etc. para exponer los frutos de sus
investigaciones, y (b) las publicaciones que recogen trabajos relacionados con los foros
anteriores”. En general, el inglés académico cubre algún otro campo más, como por ejemplo el
lenguaje utilizado en las clases magistrales, el que usan los alumnos en sus exámenes, etc. En
cualquier caso, la distinción no está clara (cf. Hutchinson & Waters 1987: 16).

English for Occupational Purposes (EOP), por su parte, se ocupa de satisfacer las necesidades
de lengua inglesa de los profesionales. Estos pueden ser de tres tipos (cf. Strevens 1988a:
139): (i) los que están preparándose y no cuentan con experiencia profesional; (ii) los que están
desarrollando una actividad profesional concreta; (iii) cursos de reciclaje.

Los grandes ámbitos profesionales en los que se han centrado la investigación y la docencia
hasta ahora son el inglés económico-comercial, el inglés jurídico (y administrativo), el inglés
científico-técnico y el inglés del turismo18, aunque han ido surgiendo más y más variedades,
cada vez más concretas (el inglés de la aviación, etc.).

2.b La estilística del IPA


En la evolución de la investigación del Inglés Profesional y Académico podríamos hablar de tres
fases: (1) una fase inicial prescriptiva, (2) una fase intermedia ,en la que se deja sentir el
impacto de disciplinas de la Lingüística, y (3) una fase descriptiva, en la que nos hallamos
ahora mismo. Veamos estas fases de forma individual.

2.b.i Fase prescriptiva


Esta fase, para García Mayo (2000: 29-33), iría aproximadamente desde 1965 (Halliday,
McIntosh y Strevens 1964) hasta mediados de los años 70. En estos años iniciales del Inglés
para Fines Específicos, éste se equiparaba con el English for Science and Technology (EST),
que fue el ámbito en el que comenzó19. Con posterioridad, ESP englobaría diversas variantes,
como EAP (English for Academic Purposes) o EOP (English for Occupational Purposes; cf.
Hutchinson y Waters 1987).

En esta primera etapa el análisis se basaba en el concepto de “registro”, entendido como una
variedad de lengua en la que sobresalen un conjunto de rasgos gramaticales que se repiten con
frecuencia y regularidad, lo que confiere a esta variedad un cierto sentido de unidad
diferenciada (Alcaraz Varó 2000: 23). Los materiales docentes se concentran básicamente en

subject, e.g. economics. It includes the language structure, vocabulary, the particular skills needed for the
subject, and the appropriate academic conventions”. Entre las study skills que cita Jordan (1997) están
listening and understanding, note-taking, explaining, stating points of view, summarising, giving a paper,
etc.
18
Estos ámbitos también se pueden dividir de distintas formas: por ejemplo, hay autores que prefieren
hablar del “inglés biosantario” o del “inglés de las ciencias de la salud” en vez de “inglés científico”. Otros
incluyen el inglés del turismo dentro del inglés comercial o el inglés económico.
19
“(…) si se revisa la bibliografía sobre el tema, suele producirse una identificación entre lengua de
especialidad y lenguaje científico o entre discurso especializado y discurso científico, probablemente
porque el lenguaje de la ciencia y la técnica haya sido el más estudiado dentro de los lenguajes
especializados” (Marimón Llorca & Santamaría Pérez 2007: 128).

21 de 39
los aspectos léxicos y morfosintácticos; esto queda reflejado en las palabras de Halliday,
McIntosh y Strevens (1964): “los registros (…) difieren principalmente en la forma. Los rasgos
fundamentales que caracterizan cualquier registro se encuentran en su gramática y su
vocabulario” [traducción propia].

Las investigaciones son en su mayoría de índole prescriptiva (afirmaciones de naturaleza


“intuitiva” según García Mayo 2000: 32). Se suelen basar en hipótesis que no se apoyan en
corpus amplios de textos reales, son generalistas, extrapolan a todos los lenguajes de
especialidad rasgos que en realidad son típicos de uno o varios de ellos, y se limitan a aspectos
morfosintácticos sin ascender a niveles superiores al de la oración (Alcaraz Varó 2000; García
Mayo 2000: 32). El objetivo didáctico es la competencia lingüística, pero fundamentalmente la
escrita, y en niveles inferiores a la oración. La mayoría de los trabajos de investigación
publicados durante esta fase se limitan a relatar experiencias docentes concretas o se centran
en los aspectos más puramente léxicos. En palabras de Alcaraz Varó (Resla 2005: 9): “(…) una
buena parte de las contribuciones a los estudios de las lenguas de especialidad se limitaba al
simple relato de las experiencias personales sobre la enseñanza de algún punto gramatical o
léxico en el aula de inglés” (cf. Gil Salom y Aguado de Cea 2005: 13).

Por otro lado, son característicos de esta etapa los estudios en los que se pueden encontrar
afirmaciones prescriptivas que carecen de base real, destacando entre dichas afirmaciones las
siguientes (Samaniego Fernández 2007):

● Los factores determinantes de la especialidad de un texto son fundamentalmente el


grado de especialización de su léxico y la presencia de una sintaxis atípica, es decir,
aspectos puramente gramaticales. Para García Mayo (2000: 33), “la aproximación se
basaba en el nivel sintáctico y se centraba en la forma” [traducción propia].

● Todos los textos de especialidad tienen una función informativa.

● En los textos de especialidad hay una ausencia casi total de recursos retóricos. Por
tanto, no se hallarían en ellos metáforas, metonimias, personificaciones, etc.

● Los textos de especialidad se caracterizan por su despersonalización, es decir, recurren


a mecanismos gramaticales que expresan la impersonalidad, y por consiguiente en ellos
se da una ausencia de emotividad.

● Los textos de especialidad son denotativos, es decir, en ellos la connotación estaría


ausente. Esto es una consecuencia directa de otra afirmación que ahora sabemos
errónea: que el léxico de los textos de especialidad presenta siempre univocidad y
precisión. De ahí que se afirmara que la búsqueda de precisión terminológica fuera el
motivo principal de introducción de calcos y préstamos en los lenguajes de especialidad.
Esto a su vez supondría la ausencia de ambigüedad, de polisemia y de sinonimia.

● La gramática empleada por los textos de especialidad es clara, correcta y sencilla.

● Los textos de especialidad se caracterizan por su concisión, es decir, por la ausencia de


redundancia.

[Link] El impacto de otros paradigmas

22 de 39
Son varios los paradigmas lingüísticos que han tenido una influencia directa en la estilística de
los lenguajes de especialidad, impacto que se ha traducido en una modificación de sus
principios fundamentales y por tanto en un cambio en la orientación de su investigación. Por
ejemplo, Alcaraz Varó (2000) y Fuertes Olivera (2005a) mencionan que en gran medida el
futuro investigador de los lenguajes de especialidad descansa sobre los principios de la
pragmática (cf. Aguado de Cea y Durán 2001b: 13), la lingüística cognitiva (Roldán 1999;
Aguado de Cea y Durán 2001b: 13) y la lingüística computacional, entre otras disciplinas.

Destacamos aquí algunos de los paradigmas que más han influido en el IPA. Obviamente, los
aspectos en los que estos paradigmas han provocado cambios en la estilística de los lenguajes
de especialidad son mucho más amplios y complejos que los aquí expuestos, pero es preciso
sintetizarlos. Son los siguientes (Samaniego Fernández 2007):

1. La lingüística sistémico-funcional y la pragmática. En ambos paradigmas el centro


de atención es la función, no la forma del lenguaje; es decir, se centran en el sistema,
no en la estructura, lo cual deriva en una visión funcional del lenguaje. Así pues, el
lenguaje sería un proceso social frente a la antigua concepción de éste como un
conjunto de reglas gramaticales. Cobra por tanto primacía el concepto de “uso” frente al
de “gramaticalidad” (o “corrección”), y las investigaciones dejan de girar en torno al nivel
léxico o sintáctico para ascender al nivel textual/discursivo. Esta focalización en el
concepto de uso propicia el empleo de textos reales y, por consiguiente, el análisis de
datos cuantificados. Dos aspectos de la pragmática han tenido un impacto directo en la
metodología del IPA: el análisis de la comunicación entendida como lenguaje en acción
(tanto en su vertiente oral como escrita), y el empleo de material auténtico. Gracias a la
pragmática se han incluido en el estudio del significado aspectos que antes se dejaban
de lado por completo, como por ejemplo el lenguaje no verbal (cf. Alcaraz Varó y
Martínez Linares 1997: 430, 315 y 473-474): el paralenguaje, la kinésica y la proxémica.
También se incluiría aquí el estudio de la cortesía verbal, estrechamente relacionada
con la pragmática. Su impacto en el IPA atañe a dos aspectos: la focalización en los
aspectos discursivos orales (no meramente escritos) de los lenguajes de especialidad y
la importancia del contexto y la cultura en la comunicación especializada.

2. La lingüística cognitiva. Son fundamentalmente cuatro los aspectos que se pueden


destacar en lo que respecta a su impacto en la estilística de los lenguajes de
especialidad: (a) la afirmación de que la estructura lingüística depende de la
conceptualización y a la vez influye en ella (Ungerer & Schmid 1996); (b) el enfoque
basado en el uso (punto en común con la pragmática y la lingüística sistémico-
funcional), que se basa en el postulado de que el estudio del lenguaje no puede
separarse de su función cognitiva y comunicativa (Croft & Cruse 2004: 1); (c) el principio
de que el lenguaje tiene carácter simbólico (Langacker 1987) y, por último, (d) la
concepción enciclopédica de la semántica, ya que un diccionario no sería más que un
repertorio necesariamente limitado de los significados más frecuentes de algunos
términos. Para los cognitivistas la gramática también es simbólica y significativa, por lo
cual no sería correcto separar el componente gramatical del semántico. De este modo,
se difuminan enormemente las fronteras entre los componentes de la gramática.

3. Los estudios de traducción. Destacamos aquí dos fundamentos básicos de los DTS
(Descriptive Translation Studies) que se ven reflejados en la estilística de los lenguajes
de especialidad: en primer lugar, la afirmación de que la traducción “palabra por palabra”
u “oración por oración”, que es la que se llevaba a cabo tradicionalmente, supone
detenerse arbitrariamente en un único nivel de estructuración del significado que por sí

23 de 39
solo no es capaz de codificar toda la información de un texto. Como vemos, esto está
estrechamente relacionado con el postulado defendido tanto por la lingüística cognitiva
como por la lingüística sistémico-funcional o por la pragmática, que afirman que el
componente gramatical no puede codificar todo el significado de un texto/discurso. El
segundo postulado, derivado necesariamente de éste, es que la diferencia entre fondo y
forma es artificial: al depender el significado de las unidades lingüísticas concretas, sin
las cuales no se puede invocar, éste es inherente a una lengua y una cultura
determinadas (Rabadán Álvarez 1991: 204; Toury 1985 y 1995; Munday 2001). De ahí
que hoy en día muchos de los cursos de ESP se centren en aspectos culturales.

4. La lingüística del texto y el análisis del discurso. En el primer caso, la Língüística del
Texto ha logrado que por fin se estén estudiando y clasificando los textos profesionales
y académicos en sus aspectos formales y funcionales como géneros junto con sus
correspondientes tipos textuales. Otro aspecto esencial del que se ocupa la lingüística
del texto es la manifestación de los “principios reguladores de la comunicación textual”
(eficiencia, eficacia, adecuación y naturalidad; Malmkjaer 1991: 469-471) y de las
“condiciones de textualidad” (intencionalidad, aceptabilidad, situacionalidad,
informatividad, intertextualidad, coherencia y cohesión). En cuanto al análisis del
discurso aplicado a los lenguajes de especialidad, se centra sobre todo en el estudio de
los rasgos característicos de la comunicación oral en inglés en los ámbitos
profesionales.

Como vemos, estos paradigmas han tenido una influencia enorme en la estilística de los
lenguajes de especialidad. Veamos, pues, de qué modo este impacto trajo consigo el desarrollo
de una fase descriptiva en dicha estilística.

[Link] Fase descriptiva


La fase funcional y comunicativa se desarrolla desde finales de la década de los 70 y principios
de la de los 80, a partir de conceptos como “discurso”, “análisis de las necesidades”, “destrezas
comunicativas” y “enfoque centrado en el aprendizaje” (Dudley-Evans y St. John 1998; cf.
García Mayo 2000: 29-47). Los cambios fundamentales que se producen en esta fase son los
siguientes (Fuertes Olivera 2007: 207):

● La nueva visión funcional del lenguaje.


● La concepción del lenguaje como discurso o texto.
● El empleo de material auténtico.
● La relevancia de la categorización conceptual.
● La organización y almacenamiento del conocimiento en una concepción enciclopédica
de la semántica.
● El análisis de datos cuantificados, que permite estudiar, entre otros muchos aspectos,
las variantes lingüísticas según el uso y según el usuario, la modalidad, etc.

La ampliación de los estudios sobre los lenguajes de especialidad al ámbito discursivo-textual


hace que cobren relevancia aspectos sintácticos “que quedarían oscurecidos en una
descripción generalizadora de corte oracional clásico” (Martínez Linares 2007: 22). Entre otros
ejemplos, la autora cita los siguientes: (1) la anáfora, que, aunque se realice en el nivel de la
frase, contribuye al equilibrio entre la continuidad y la progresión discursiva y requiere para su
análisis de factores sintácticos, semánticos, cognitivos y pragmáticos; (2) los conectores
discursivos, que “señalan la organización informativa y guían las inferencias de la unión de

24 de 39
miembros discursivos” pero también se inscriben en la unidad oracional, (3) el orden de las
palabras, que tiene “un papel en la progresión informativa, pero también una repercusión
interpretativa en el plano oracional”.

Asimismo, las herramientas conceptuales utilizadas en los enfoques pragmáticos sitúan en


primer plano categorías y construcciones relevantes en los análisis de nivel sintáctico (Martínez
Linares 2007: 22); por ejemplo, la atenuación o matización (cf. Alcaraz Varó 2000) muestra
proporciones variables según el género o incluso según la sección, y por supuesto también en
función de las convenciones culturales de las diversas lenguas, de ahí su relevancia para la
traducción.

Fuertes Olivera (2007: 207) resume el enorme impacto que esto ha tenido en los lenguajes de
especialidad:

Todo esto se ha traducido en un interés por las comunidades


epistemológicas, por la tipologías discursivas y textuales, por el
estudio del lenguaje en su contexto y dentro de su cotexto que,
entre otras cosas, ha permitido profundizar en el conocimiento de
aspectos relevantes como los relacionados con la tematización, la
cortesía, la formación de términos, el análisis de las necesidades,
y las características discursivas de los géneros y tipos textuales.

Destacan en los inicios de esta fase trabajos como los de Widdowson (1978), Trimble (1985) y
otros, que se caracterizan por comenzar a ser cualitativos y no cuantitativos. El primero enfatiza
la primacía del uso lingüístico sobre la forma, destacando el valor comunicativo del discurso
frente a las propiedades léxicas o gramaticales del registro, y el segundo introduce el concepto
de “retórica” para referirse al proceso utilizado por un escritor para producir un texto concreto.
En esta fase descriptiva, en palabras de Gil Salom & Aguado de Cea (2005: 13), se pasa a
“analizar cómo se adquiere, se estructura, se produce y difunde este conocimiento
especializado que, fundamentalmente, se realiza en lengua inglesa”.

A partir de finales de los años ochenta, y dentro de la interdisciplinariedad que caracteriza al


IPA (cf. Gil Salom & Aguado de Cea 2005), es importante mencionar los siguientes avances:

1. La división consolidada entre “inglés profesional” e “inglés académico”. El ESP se divide


en dos grandes ramas, el English for Academic Purposes (EAP) y el English for
Occupational Purposes (EOP), que ya hemos visto anteriormente (cf. Hutchinson y
Waters 1987: 16; Alcaraz Varó 2000: 61-62; Strevens 1988a: 139).

2. La importancia del concepto de “género” (genre), que traerá consigo una progresión
geométrica de los estudios que tratan de llevar a cabo una categorización y clasificación
de los distintos géneros, subgéneros y tipos textuales profesionales y académicos.

3. La focalización en los rasgos supraoracionales. Por fin se reconoce que la peculiaridad


de los lenguajes de especialidad no se limita a su léxico o a su gramática. En palabras
de Bowker y Pearson (2002: 26), “aunque el vocabulario especializado de un lenguaje
de especialidad a menudo es el rasgo más llamativo, es importante recordar que éste
último no se limita a ser un lenguaje general al que se han añadido unos cuantos

25 de 39
términos específicos. Un lenguaje de especialidad también puede presentar formas
especiales de combinación de términos o de organización de la información que pueden
diferir de los empleados por el lenguaje general” [traducción propia].

4. La ampliación de las competencias para la docencia (y aprendizaje) del IPA. El fin último
de los cursos de ESP ya no es sólo la competencia lingüística en la L2, sino la
competencia comunicativa o discursiva, es decir, el conocimiento y dominio del lenguaje
en acción (cf. Alcaraz Varó 2000). Por ello, se incluye el estudio de la cortesía verbal,
etc.
5. La focalización en las necesidades del destinatario y en la situación meta (needs
analysis o, para Chambers 1980: 29, target situation analysis, TSA; cf. García Mayo
2000: 37).

6. La integración metodológica del IFE en el desarrollo del continuo de aprendizaje del


inglés como lengua extranjera (ELT continuum). El peso e importancia de las
publicaciones, congresos, tesis doctorales y programas universitarios validan su rigor y
relevancia (Alcaraz Varó 2000). De hecho, para Anthony (1997), el inglés para fines
específicos se ha convertido en una de las áreas más destacadas de la enseñanza del
inglés como lengua extranjera. A pesar de la lentitud con que se han ido implantando
estos estudios, es obvio, como afirma Alcaraz Varó (2000: 16), que “(...) el inglés con
fines específicos es hoy una disciplina académica reconocida”.

Todos estos cambios investigadores trajeron consigo un viraje radical en la percepción


investigadora del Inglés Profesional y Académico, destacando los siguientes principios, que hoy
en día ya son comúnmente aceptados:

● La sinonimia y la polisemia existen (y son frecuentes) en los lenguajes de especialidad,


que no están exentos de ambigüedad “ya sea por polisemia, sinonimia, hominimia o
variantes terminológicas por especialidades” (Aguado de Cea & Durán 2001b: 16).
También Alcaraz Varó (2000: 47 y 122) afirma que las especialidades están llenas de
sinónimos, especialmente sinónimos parciales (también denominados “funcionales”): “en
los lenguajes de especialidad la monosemia sería la situación ideal, pero
desgraciadamente no sucede en ninguno” (2000: 49).

● Se reconoce que el lenguaje figurado existe en los lenguajes de especialidad, y en


algunos es muy abundante. Esto se refleja muy especialmente en la progresión
geométrica que se produce en las investigaciones de base cognitiva sobre la metáfora y
la metonimia en los lenguajes de especialidad.

● Existen rasgos que los lenguajes de especialidad comparten con un campo discursivo
que la estilística tradicional consideraba opuesto, como es el lenguaje coloquial
(lenguaje conversacional): por ejemplo, la tematización, la repetición léxica o la elipsis.

● Va desapareciendo la afirmación de que los lenguajes de especialidad presentan una


sintaxis “más sencilla”. Salvo excepciones (por ejemplo, la complejidad sintáctica de
determinados textos jurídicos), la estructura oracional tiende a ser más rutinaria, lo cual
no supone que haya de ser más sencilla.

● Se incluye por fin el estudio del lenguaje no verbal (Alcaraz Varó & Martínez Linares
1997). Esto refleja el componente cultural de la comunicación, que es aplicable también
a la comunicación de tipo profesional (Tannen 1986, 1999, 2001a y 2001b).

26 de 39
● Se analizan en profundidad aspectos supraoracionales (condiciones de textualidad,
macroestructura y superestructura de los textos, modalidades discursivas, etc.). Se
descubren rasgos textuales distintivos como, por ejemplo, la existencia de una
coherencia y cohesión más relajadas, el mayor grado de tolerancia del receptor respecto
de un estilo gramatical menos cuidado (incluso con incorrecciones gramaticales), el
reflejo de la actitud del emisor del texto a través de mecanismos lingüísticos
(matizadores, adverbios, verbos modales), etc.

● Se estudia el papel comunicativo que desempeñan otros sistemas semióticos, como las
fotografías, los gráficos, las tablas, etc.

Todos estos cambios trajeron consigo el desarrollo de nuevos campos de investigación. A los
ya tradicionales, como la didáctica del IPA, el análisis de la morfosintaxis o los estudios de
terminología y de lexicografía especializada, se han unido nuevos ámbitos investigadores que
están produciendo grandes frutos (cf. Samaniego Fernández 2007: 72-75; cf. Fuertes Olivera
2007):

1. Los estudios de género, tipologías textuales y estructura retórica.


2. Los elementos icónicos (metatextuales) de los textos de especialidad.
3. El género (gender).
4. La metáfora y la metonimia.
5. La estilística supraoracional, centrada especialmente en el discurso textual, con el
análisis de la macroestructura (organización semántica global del discurso;
movimientos) y superestructura (relaciones jerárquicas de fragmentos del texto) de los
textos de especialidad.
6. La compilación y análisis de corpus.
7. La pragmática intercultural, estrechamente relacionada con los estudios de registro y
género.

2.c Rasgos distintivos del Inglés Profesional y Académico


En este apartado exponemos de forma muy genérica los “rasgos peculiares” del IFE, pero
hemos de hacer la misma advertencia que ya hacía Trimble en la década de los años ochenta
(1985: 2): “a word of caution: ‘different’ here means ‘different in degree’, not ‘different in kind’”.

Alcaraz Varó (2000) propone dividir el análisis de los rasgos del IPA (Inglés Profesional y
Académico) en dos grandes campos: el léxico-sintáctico y textual (o discursivo) y el pragmático
(análisis de los géneros profesionales, de la cortesía, etc.). Nosotros los dividiremos en (1)
rasgos léxicos y morfosintácticos y (2) rasgos textuales y pragmáticos.

2.c.i Rasgos léxicos y morfosintácticos


Para Sager et al. (1980: 184), los rasgos distintivos estadísticamente significativos se podrían
resumir en lo siguiente: “a high density of nominal groups, usually heavily modified, a large
number of non-finite verb forms and extensive use of the passive”. Entre los rasgos que
aparecerían con escasa frecuencia estarían las contracciones de formas verbales, los idioms,
algunos pronombres personales, las tag questions, etc. (Sager et al. 1980: 186 y 224-228).

Veamos con algo más de detenimiento los rasgos léxico-sintácticos más destacados del IPA:

27 de 39
● Monosemia/polisemia: tradicionalmente se afirmaba que no existía la sinonimia en
los lenguajes de especialidad por su univocidad; sin embargo, existe la sinonimia
funcional, y no sólo entre términos de registro diferente20. La relación unívoca total
entre significante y significado sólo se encuentra en las fórmulas científicas (H2O =
agua), donde en teoría se daría la monosemia absoluta. Por otro lado, ya hemos visto
que los vocablos semitécnicos son polisémicos, y además existen otros vocablos en
los lenguajes de especialidad con problemas de determinación de significado21.

● Abundancia de léxico de origen greco-latino, lo que da lugar a cierto grado de


transparencia interlingüística, ya que la forma de los términos puede ser muy similar.

● Neología: existen básicamente dos tipos de neología: léxica y semántica. La primera,


también llamada “de forma” (Alcaraz Varó 2000: 50), es de carácter morfológico, y
consiste en la creación de nuevas unidades léxicas utilizando los recursos léxicos y
morfológicos de una lengua (cf. Lerat 1997: 144). En la neología de sentido se suelen
incluir los préstamos y calcos, las metáforas y los falsos amigos. Veamos brevemente
los tipos de neología (cf. Gómez González Jover 2007: 35-39):

○ Neología léxica
■Derivación. En las palabras formadas por derivación intervienen una base
léxica y unos afijos (prefijos y/o sufijos), que son elementos sin autonomía
que ocupan una posición fija en la estructura de la palabra y que no
pueden combinarse entre sí para constituir nuevas palabras22.
■Composición: es el recurso de formación de palabras más característico del
inglés (bookshop, chessboard, etc.), que veremos con algo más de
detalle en la parte dedicada al inglés científico-técnico. Se trata de dos
palabras yuxtapuestas23. Normalmente comienzan separadas; a medida
que se van lexicalizando tienden a escribirse con guión y suelen terminar

20
Alcaraz Varó (2000: 122) nos proporciona unos ejemplos que prueban la existencia y el uso frecuente
de sinónimos en textos de naturaleza técnica: “region, area, site, patch, cluster, location, domain”; “group,
set, sample, batch, lot”; “disease, disorder, dysfunction, syndrome”; “compound, product, drug,
substance”; “factor, variable, parameter, effect”; “period, stage, phase”, etc.
21
Por ejemplo, case en el lenguaje jurídico, que puede ser un proceso o sumario pero también el
argumento de la defensa o de la acusación.
22
Los prefijos son afijos prepuestos a la base léxica, y pueden ser de origen anglosajón (counter-, over-,
self-, under-, un-, etc.) o greco-latino (auto-, neo-, proto-, pseudo-, super-, etc.). Los sufijos son afijos
pospuestos a la base léxica, y es una de las formas principales de nominalización en los lenguajes de
especialidad (-tion, -al, -ism, -ment, -ure, etc.). La derivación regresiva (backformation) es el proceso de
formación de palabras mediante su acortamiento (Alcaraz Varó 2000: 53), por ejemplo, housekeep de
housekeeper.
23
Sin embargo, está el problema, ya mencionado anteriormente, de la separación entre los sintagmas
nominales largos, que son unidades sintácticas del lenguaje, y las palabras compuestas, que son
unidades léxicas. A menudo se suele alegar que cuando se han lexicalizado y consolidado, que es
cuando aparecen en un diccionario, se consideran ya unidades léxicas.

28 de 39
escribiéndose juntas, aunque el uso de los guiones es una cuestión muy
controvertida en inglés24.
■Conversión: consiste en que una misma palabra pueda tener varias
categorías gramaticales (to face, a face).
■Cruce o fusión: es la composición mediante palabras mutiladas (brunch =
breakfast & lunch, sitcom = situation & comedy, etc.).
■Condensación: son formas abreviadas que provienen de siglas, acrónimos,
abreviaturas, mutilaciones léxicas o parasíntesis25.

○ Neología semántica
■El uso de metáforas y metonimias: Una metáfora es un mecanismo
conceptual consistente en una proyección de un campo conceptual a
otro; así, el lenguaje sería una manifestación de nuestros modelos
cognitivos. Una metáfora frecuente en los lenguajes de especialidad es
THINGS ARE PERSONS26 (personificación), como por ejemplo our
results show that ..., the data demonstrate the view that..., this hypothesis
suggests that... Mediante este recurso se da carácter de animado a algo
que es inanimado. El papel de la metáfora y la metonimia en los textos
especializados es fundamental (Boers 2000).
■Los falsos amigos son términos cognados, es decir, palabras cuyos
significantes son similares por tener el mismo origen, pero cuyos
significados se han alejado en el desarrollo histórico (por ejemplo, realize,
actual, etc.)

24
En algunos casos se contemplan las tres posibilidades, como head master, head-master y headmaster.
25
Las siglas son abreviaciones formadas por una o varias letras iniciales de un lexema o sintagma, y que
presentan la particularidad de deletrearse al ser pronunciadas (por ejemplo, UN, tv). Los acrónimos son
una variedad de siglas que están lexicalizadas y adaptadas por completo a las formas canónicas de la
lengua (por ejemplo, radar: radio detection and ranging). Las abreviaturas son representaciones gráficas
reducidas de una palabra o unidad léxica y se basan en el principio de economía lingüística (por ejemplo,
atb por antibiotic, mx por mixture, etc.). Las mutilaciones léxicas consisten en la reducción de una parte
de la unidad léxica (por ejemplo, demo por demonstration).
26
Por convención, se representan las metáforas cognitivas (o simplemente, “metáforas”) en mayúsculas.

29 de 39
Figura 12: Rasgos léxico-sintácticos del IPA (elaboración propia)

A continuación destacamos algunos de los rasgos sintácticos más sobresalientes del IPA,
aunque es necesario recordar aquí que la división en rasgos léxicos y sintácticos es artificial, ya
que existen muchos fenómenos que pertenecen a ambos ámbitos, como los compuestos
nominales o sintagmas nominales largos, las metáforas o las nominalizaciones. Los rasgos más
destacados son:

● El uso de la pasivización: por lo general, en el inglés especializado al hablar de datos


se emplea la pasiva (por ejemplo, Between 1995 and 1996 twenty patients were
studied). Al eliminar el agente27, se da mayor énfasis al resultado de la acción, que en
las disciplinas especializadas es lo que realmente importa, dada la universalidad de la
mayoría de las ciencias28.

● La frecuencia de las estructuras oracionales sencillas, que provienen de la tendencia


a la claridad expositiva y de la búsqueda de precisión conceptual. Esta característica
tiene, sin embargo, algunas excepciones, como la sintaxis del inglés jurídico. Las
contrucciones más corrientes en el inglés de especialidad son las paratácticas
(coordinación y yuxtaposición), que buscan “objetividad expresiva y comprensiva de
datos” (Alcaraz Varó 2000: 32), pero también está presente la hipotaxis o subordinación:
expresiones29 condicionales o hipotéticas (siendo la partícula más frecuente if);

27
Otro modo frecuente de expresar la acción en IFE sin expresar el agente es el uso de verbos ergativos,
que expresan un estado de cosas sin nombrar al agente (por ejemplo, The water boiled).
28
Se suelen citar como excepción las ciencias jurídicas.
29
Alcaraz Varó prefiere este término al de “estructuras” ya que incluye “construcciones materializadas
por medio de partículas, por ejemplo ‘his eyes were red from crying’”.

30 de 39
causales, que son recurrentes en el IPA (because, since, as a result of, etc.30);
consecutivas (therefore, thus,); finales (in order to; so as to); concesivas, que son muy
frecuentes en todos los tipos de discurso especializado (although, however, etc.) y
restrictivas (as far as I know).

● El empleo de oraciones de relativo reducidas (Sager et al. 1980: 223-224) mediante la


omisión del pronombre relativo y sustitución de la forma finita por una forma en –ing
(Circuit functions requiring thin film include D/A and A/D conversion), o la omisión de to
be cuando es el verbo principal (Thin film substrates have dissipation properties much
worse than the pure alumina of thick films).

● La presencia recurrente de sintagmas nominales muy largos. Es difícil establecer la


frontera entre los sintagmas nominales extensos, que son unidades sintácticas, y las
palabras compuestas, que son unidades léxicas. En cualquier caso, estas unidades
logran máxima eficiencia comunicativa, precisión y capacidad de síntesis, ya que en
algunos casos son auténticos discursos resumidos, como demuestra uno de los
ejemplos, casi inverosímiles, que cita Trimble (1985: 133-134): Split damper inertially
coupled passive gravity gradient satellite attitude control system.

● La frecuencia de cláusulas no finitas (Sager et al. 1980: 212-218). El infinitivo se usa


como complemento de adjetivos, sustantivos y verbos31. El participio de pasado la
mayoría de las ocasiones aparece como adjetivo32. También se da en posición de
posmodificación como núcleo de una cláusula no finita que en realidad es una oración
de relativo sin pronombre relativo y sin el verbo to be33, o se tematiza a la posición
inicial, siendo en este caso premodificador34. Las formas en –ing presentan varias
posibilidades en la oración: (i) sustantivos (In these conditions, flooding is impossible);
(ii) tras preposiciones (This is illustrated by considering iron-carbon mixtures); (iii) como
adjetivos (Collisions are the dominating process in heat transfer); (iv) como reducción de
una cláusula (Assuming the standard rate, we can ...); (v) para expresar resultados (The
main case can be withdrawn, leaving all the gears exposed) y (vi) en cláusulas no finitas
del tipo detached, en las que el sujeto no aparece (Radioactive decay is a first order
process, the rate of decay depending only upon the number of radioactive atoms).

● La nominalización es una transformación que reduce una oración completa a un


sustantivo (precisamente por implicar lo sintáctico y lo léxico, este rasgo está a caballo
entre los dos niveles). De uso muy frecuente en casi todos los lenguajes de
especialidad, sea cual sea la lengua de que se trate, en inglés puede llevarse a cabo
fundamentalmente mediante una conversión de verbo a nombre (to study – a study) o
una derivación (-ism, -tion, -ure, etc). Su finalidad es resumir un predicado verbal largo
en una forma sintética como es un sustantivo (Alcaraz Varó 2000: 28).

30
También los verbos pueden expresar causa y efecto, por ejemplo lead to, cause o result in, que
expresan causa, y arise from o result from, que expresan consecuencia.
31
Por ejemplo: Roof systems are easy to suspend (...); This suffices to show (...).
32
Por ejemplo: The most widely discussed result (...).
33
Por ejemplo: The best timing for a particular engine is a matter determined by its makers by a series of
experiments.
34
Por ejemplo: Marketed under a different name, our product still has the same quality.

31 de 39
Figura 13: Rasgos sintácticos del Inglés Profesional y Académico (elaboración propia)

Una vez estudiados los rasgos léxicos y sintácticos generales del IPA, veamos cuáles son sus
principales rasgos discursivos (oralidad), textuales (textos escritos) y pragmáticos.

[Link] Rasgos discursivos, textuales y pragmáticos


Como ya hemos visto, la Lingüística de Texto, el Análisis del Discurso, la Semiótica, la
Pragmática o la Cortesía Verbal han tenido un gran impacto en la didáctica del IPA. En el
primer caso, se están estudiando y clasificando los textos profesionales y académicos en sus
aspectos formales y funcionales como géneros y sus correspondientes tipos textuales. El
análisis del discurso se centra en el estudio de los rasgos característicos de la comunicación
oral en inglés de los lenguajes de especialidad. En cuanto a la Semiótica, también investiga los
géneros y el uso de material metatextual no verbal, y la pragmática se ocupa de muchos rasgos
del uso de los lenguajes de especialidad, entre ellos la cortesía verbal, la relación emisor-
receptor, la intencionalidad de los textos, etc.

De los intereses investigadores de la pragmática, dos han incidido especialmente en la


metodología del IPA: el análisis de la comunicación entendida como lenguaje en acción, tanto
en su vertiente oral-auditiva como escrita, y el empleo de material auténtico. Gracias a la
pragmática se han incluido en el estudio del significado aspectos que antes se dejaban de lado,
como el lenguaje no verbal: la paralingüística (entonación, curvas de la voz, titubeos, etc.), la
kinésica (movimientos faciales, corporales o gestuales) y la proxémica (espacio, posición y
distancia entre emisor y receptor), que pasan a ser aspectos importantes en el aprendizaje
instrumental de una lengua extranjera.

El fin último de los cursos de inglés profesional y académico, pues, comienza a ser ya no
únicamente la competencia lingüística en la L2 (básicamente léxico-sintáctica hasta entonces),
sino que ésta es complementada por la competencia comunicativa o discursiva, es decir, el
conocimiento y dominio del lenguaje en acción. El abanico de competencias, por tanto, se
amplía y reorganiza: competencia lingüística (conocimiento del código lingüístico), competencia
sociolingüística (conocimiento de las variaciones lingüísticas según el uso y según el usuario,
así como de la cortesía verbal), competencia discursiva y textual (conocimiento de las reglas de
organización estructural del discurso y de los textos, así como de sus variaciones genéricas y
tipológicas), y competencia estratégica (conocimiento de los mecanismos necesarios para
resolver problemas provocados por algún fallo en las otras competencias), entre otras.

Un aspecto esencial del estudio de los textos de especialidad es la manifestación de los


“principios reguladores de la comunicación textual” y de las “condiciones de textualidad”, de lo
que se ocupan fundamentalmente los estudios de IPA influidos por la lingüística textual. Los

32 de 39
principios reguladores son la eficiencia35, la eficacia36, la adecuación37 y la naturalidad38
(Malmkjaer 1991: 469-471).

Figura 14: Principios reguladores de la comunicación textual (Malmkjaer 1991)

Las condiciones de textualidad son las siguientes:

○ Intencionalidad (intentionality). Es la finalidad o propósito del hecho


comunicativo. La intencionalidad se puede manifestar mediante varios recursos
que afectan al IFE (Alcaraz Varó 2000: 94), entre ellos la pasivización (que borra
al agente), la nominalización (que omite información oracional), la modalidad
(que indica la actitud del hablante), los adverbios de opinión, los
micromarcadores, los macromarcadores, etc.

○ Aceptabilidad (acceptability). Es el grado de tolerancia hacia el texto por parte del


sistema meta (o receptor específico), en diversos aspectos: contenido, género,
etc.

○ Situacionalidad (situationality). Los textos han de adecuarse a una situación


comunicativa “marcada”.

○ Informatividad (informativity). El grado de informatividad de los textos de


especialidad queda reflejado en el grado de especialización que muestre el texto
(“campo”), y el tipo y género a que pertenezca (“tipo textual” y “género”).
También haría referencia al conocimiento compartido, ya que un texto nace y se
articula en función de los conocimientos que se presuponen en el destinatario39.

35
“Efficiency depends on the text being used in communicating with minimum effort by the participants”
(Malmkjaer 1991: 469-470).
36
“Effectiveness depends on the text leaving a strong impression and creating favourable conditions for
attaining a goal” (Malmkjaer 1991: 470).
37
“Appropriateness is the agreement between the setting of a text and the ways in which the standards of
textuality are upheld” (Malmkjaer 1991: 470).
38
“Naturalness is Sinclair’s term for the concept of well-formedness of sentences in a text” (Malmkjaer
1991: 470).
39
“A good author (...) will put into a text as much information as he thinks it necessary for the receptors to
understand what he is saying, but no more than what he considers necessary” (Roberts 1996: 42).

33 de 39
○ Intertextualidad40 (intertextuality). Este factor determina la validez de un texto en
función de su relación con textos ya conocidos (por ejemplo, un artículo
académico ha de adaptarse a ciertas convenciones).

○ Coherencia (coherence). El desarrollo de la estructura lógica del texto queda


recogido en su grado de conformidad a un tipo textual y género específicos.
Conformaría, por consiguiente, la “estabilidad conceptual” del texto (Alcaraz Varó
1998: 131 y 2000: 92). La coherencia se dirige hacia las relaciones conceptuales,
por lo que en el IPA es muy importante estudiar aspectos como la retórica de la
definición, la clasificación, las instrucciones, la descripción o la causalidad y el
resultado (cf. Trimble 1985: 52-103).

○ Cohesión (cohesion). Sería la “trabazón morfosintáctica del texto” (Alcaraz Varó


1998: 131 y 2000: 92); constituiría por tanto la manifestación lingüística de la
coherencia en tanto organización de los elementos lingüísticos que contribuyen a
mantener ésta. Aquí sería importante analizar la distribución específica de los
párrafos en la retórica del IFE (“párrafos físicos” y “párrafos conceptuales” de
Trimble 1985).

Alcaraz Varó (1990: 120 y sigs.) menciona una condición adicional, la “completez”, que haría
que el texto se conciba como una unidad íntegra completa y terminada.

Figura 15: Condiciones de textualidad (Malmkjaer 1991)

Es obligado mencionar los estudios de género y tipo textual en el inglés profesional y


académico, por la enorme relevancia que tiene el conocimiento contrastivo de las convenciones
genéricas y tipológicas de un campo de especialidad. Metodológicamente, el análisis de género
ha permitido integrar el estudio de las características léxico-sintácticas en el funcionamiento de

40
La “hipercodificación” de Umberto Eco, cit. en Lozano et al. (1982: 21).

34 de 39
los textos académicos y profesionales de forma que el objetivo de los cursos de IPA ha pasado
a comprender también las convenciones lingüísticas y socio-culturales de los textos utilizados
por los profesionales y los académicos. Para el establecimiento de los géneros del mundo
profesional y académico, según Alcaraz Varó (2000: 133; cf. Swales 1990, Bhatia 1993) se
puede acudir a una serie de convenciones formales y estilísticas que han de compartir los
textos pertenecientes a una misma categoría:

1. Una misma función comunicativa.


2. Un esquema organizativo (macroestructura) similar.
3. Una modalidad discursiva semejante y unas técnicas discursivas equiparables.
4. Un nivel léxico-sintáctico análogo, formado por unidades y rasgos funcionales
equivalentes.
5. Unas convenciones socio-pragmáticas comunes (es decir, su utilización por
profesionales y académicos en contextos socio-culturales similares).

El concepto de “género” es esencial en el inglés profesional y académico: todas las profesiones,


en tanto comunidades epistemológicas, cuentan con géneros. Es tal su importancia, que
muchos cursos de inglés especializado han pasado de centrarse en la competencia lingüística a
dedicarse a la enseñanza de los géneros profesionales.

Es de destacar también la modalidad discursiva en los textos de especialidad. Cada tipo


textual puede valerse de diversas modalidades discursivas (discourse modality, Halliday 1978:
108), que son las distintas formas que puede adoptar el discurso. Alcaraz Varó & Martínez
Linares (1997: 354) distinguen tres modalidades: el discurso descriptivo, el narrativo, y el
dialógico o diálogo. La narración, por ejemplo, caracteriza la acción y los acontecimientos; la
descripción crea una imagen mental por medio de una representación verbal, y el diálogo es el
intercambio de información entre interlocutores. Sin embargo, con posterioridad Alcaraz Varó
(2000: 120-130) aumenta estos tipos de tres a cinco: descriptivo, narrativo, expositivo (también
llamado informativo o explicativo), persuasivo y conversacional. Vamos a verlos con más detalle
con la salvedad del último, que no se suele dar en textos escritos y que en su vertiente oral aún
ha sido poco estudiado en el IPA.

● El discurso descriptivo se sirve de varios recursos lingüísticos: sintagmas nominales


largos; oraciones en presente, presencia de vocabulario de índole descriptiva, etc.

● En el discurso narrativo los tiempos verbales más frecuentes son: simple past, present
perfect y simple present (con función de presente histórico). El narrador más frecuente
es el omnisciente.

● El discurso expositivo se sirve de diversos recursos (Alcaraz Varó 2000: 125):

○ Las técnicas de identificación (búsqueda de expresiones de correspondencia41,


semejanza, equivalencia y equivalencia subjetiva42), y de contraste (antonimia43,
antítesis44, oxímoron45, dicotomía46).

41
Correspond to, match, be proportional to, etc.
42
Be considered, be regarded as, be thought of as, etc.
43
Better/worse; successful/useless, etc.
44
Manifiesta un contraste entre los términos de la comparación, que suelen ser incompatibles o
irreconciliables (Alcaraz Varó & Martínez Linares 1997: 416, cf. Freeborn 1996: 68).

35 de 39
○ Las técnicas de inclusión o de pertenencia a una clase: mediante clasificación;
mediante ejemplificación; mediante escala47, y mediante composición (inclusión
del todo con la parte48 o implicación49).

○ Las técnicas de exclusión, manifestadas mediante expresiones como missing, be


devoid of, be excluded from, lack, etc.

○ Las técnicas de análisis procedimental, que son fundamentalmente tres: la


expresión del origen (arise from, derive from, etc.); la expresión de la causa y el
efecto (be due to, be result from, etc.) y la expresión del cambio (become,
transform into, etc.).

● El discurso persuasivo intenta influir en la conducta o pensamiento del receptor por


medio del mensaje. Como ya hemos comentado anteriormente, es un tipo de discurso al
que no se ha prestado suficiente atención en los lenguajes de especialidad, ya que se
pensaba que no era propio de este tipo de discurso: “al análisis de la persuasión se le
ha dado menor importancia” (Alcaraz Varó 2000: 129). La persuasión se asemeja al
discurso literario en que en principio hace uso de todos los recursos, verbales o no
verbales, para convencer al receptor. Sin embargo, en los lenguajes de especialidad las
convenciones genéricas limitan hasta cierto punto esta explotación de recursos,
limitándolos en la mayoría de los casos a una expresión implícita de la persuasión
(subjetividad en el discurso, matizadores, connotaciones, etc.), con la excepción de
determinados discursos de especialidad, como el turístico.

45
El oxímoron contrasta dos términos marcadamente diferentes (por ejemplo, “dulce muerte”, Alcaraz
Varó & Martínez Linares 1997: 416; cf. Freeborn 1996: 66). Se diferenciaría de la antítesis en que el
oxímoron “se aplica al choque en un mismo sintagma de dos unidades léxicas” (Alcaraz Varó & Martínez
Linares 1997: 416).
46
Form/function, etc.
47
Range from...to, vary from...to, etc.
48
Be a portion of, be a piece of, etc.
49
Appear in, be characteristic of, etc.

36 de 39
Figura 16: Modalidades discursivas de los textos de especialidad (Alcaraz Varó 2000)

Las modalidades más frecuentes en el IPA (dependiendo en gran medida del género de que se
trate) son el descriptivo, el expositivo, el persuasivo y el narrativo, con muy poca incidencia del
conversacional (con ciertas excepciones como por ejemplo los folletos publicitarios o algunos
textos periodísticos).

Dentro de las investigaciones dedicadas al análisis textual y discursivo, cobra especial


importancia el estudio de la macroestructura. La macroestructura puede ser primaria o
secundaria. La primaria consiste en secciones: por ejemplo, en un artículo académico, las
secciones o partes suelen ser el título, las palabras clave, el abstract, la introducción, el
método, los resultados, la discusión, la conclusión y las referencias o bibliografía. La estructura
secundaria está compuesta por movimientos o moves, término tomado de las ciencias
musicales y que consisten en “segmentos textuales formados por un haz de rasgos lingüísticos
que confieren a dicho segmento una orientación uniforme” (Nwogu 1991: 114, cit. en Alcaraz
Varó 2000: 135). Estos movimientos pueden o no coincidir con los párrafos (recordemos los
“párrafos físicos” y los “párrafos conceptuales” de Trimble 1985).

Esencial también para la comprensión de los textos escritos y orales del IPA es el dominio de
otro aspecto del que se ocupa fundamentalmente la estilística: el tópico. El tópico es “la unidad
sintáctico-semántica (...) sobre la que se da o se pide nueva información” (Alcaraz Varó 2000:
96). La localización del tópico o tema discursivo es crucial para la interpretación de los textos,
para lo cual es necesario dominar con soltura las técnicas de topicalización, como la isotopía50,
los macromarcadores y micromarcadores, etc.

Otro aspecto destacado es la tematización. Cuando se tematiza, mediante ciertas técnicas


(fundamentalmente la entonación, el uso de pasivas, las oraciones truncadas o la inversión
sintáctica) se pasan a la posición inicial del enunciado elementos lingüísticos que no suelen
encontrarse allí, por lo cual se convierten en elementos marcados.

50
Repetición de un mismo sema o rasgo semántico en las unidades léxicas del discurso (por ejemplo,
universe, world, global, etc.).

37 de 39
Los modofóricos51 nos indican la modalidad, es decir, la actitud del emisor de un
texto/enunciado respecto de lo que emite (cf. Vilarnovo & Sánchez 1992) con relación a la
verdad (modalidad epistémica), la obligación (modalidad deóntica), el permiso (la modalidad
bulética) y la conveniencia (modalidad alética). El análisis de la modalidad en el IPA es de una
importancia capital, ya que permite al receptor de un texto o discurso detectar el sesgo del
mensaje (por ejemplo, si un arquitecto está sugiriendo que una técnica no es adecuada, aunque
en ningún momento lo diga de forma explícita). El artículo de divulgación, por ejemplo, es más
taxativo que el de investigación (Martínez Linares 2007: 19; cf. Alcaraz Varó 2000: 144) por lo
que concierne a la modalidad. Entre los modofóricos destacan los matizadores discursivos52 (o
“frases mitigadoras” según Hyland 1998; hedges), los adverbios y los verbos modales. Entre los
modofóricos léxicos podemos citar los marcadores de distancia (por ejemplo, I heard you
say...), los adverbios de opinión (evidently, frankly, etc.), las partículas modalizadoras (sort of,
really, quite, etc.), y los matizadores (as far as I know..., etc.). Algunos modofóricos oracionales
son los topicalizadores (the thing is..., etc.), las claúsulas de actitud (I think that...; I suppose
that..., etc.) y los conectores (however, although, etc.).

La cortesía verbal o linguistic politeness se podría definir como un fenómeno pragmático


orientado a favorecer las relaciones sociales entre los interlocutores y que está integrado por un
conjunto de estrategias verbales, de entre las cuales los hablantes “eligen” las más adecuadas
a la situación comunicativa y al acto de habla en cuestión (Alcaraz Varó 2000; cf. Leech 1983:
80). La cortesía verbal es fundamental en la comunicación especializada, hecho que ya se está
recogiendo en la investigación; por ejemplo, Alcaraz Varó (2000) en su obra El inglés
profesional y académico dedica un capítulo entero a la sociopragmática y la cortesía en los
lenguajes de especialidad. El conocimiento de la cortesía verbal es especialmente útil para
lograr una máxima eficacia comunicativa. Para lograr ésta, es esencial dominar las estrategias
comunicativas aplicables a cada situación específica (una comida de trabajo, una reunión en la
empresa, una cena informal en un congreso, un debate oral tras una conferencia, etc.) y ser
consciente de los objetivos específicos de la comunicación, así como de los medios para
lograrlos. En palabras de Yus Ramos (2007: 84):

En la mayoría de los contextos comunicativos, como las negociaciones


entre empresarios, o las disputas legales, los juicios, las entrevistas,
etc., es muy importante prestar una atención especial a los requisitos
de la cortesía para poder obtener los fines conversacionales
pretendidos.

No creemos que sea adecuado describir aquí de forma extensa los principios y fundamentos de
la cortesía verbal; sin embargo, nos parece interesante mencionar muy brevemente algunas
diferencias relevantes de cortesía verbal entre la lengua y cultura anglosajona y la latina, que
menciona Deborah Tannen (1986). En general la lengua inglesa es más tajante en los
enunciados afirmativos, y da prioridad a la independencia y libertad del emisor (Tannen 1986),
por lo que se sirve generalmente de la cortesía sin desagravio, o al menos de la cortesía

51
“Elementos lingüísticos que informan u orientan sobre la actitud del emisor en un enunciado” (Alcaraz
Varó 2000: 144).
52
Serían “cualquier medio lingüístico para indicar o bien una ausencia de compromiso con la verdad de
la proposición a la que acompañan, o un deseo de no expresar dicho compromiso de forma categórica”
(Hyland 1998, cit. en Yus Ramos 2007: 85).

38 de 39
negativa con desagravio: impersonaliza, cuestiona, es directo, muestra deferencia (marca las
distancias) y entiende los actos de amenaza a la imagen como algo normal y habitual. Según
Tannen (1986: 15-16), esta es una estrategia del tipo independence. Sin embargo, la cultura
latina tiende a ser en sus manifestaciones lingüísticas más perifrástica y eufemística (cf. Alcaraz
Varó 1994 y 2000), trata de no amenazar directamente la imagen del interlocutor, de no
contradecirle, de no enfrentarse con él/ella y de no imponerse, buscando casi siempre su
comodidad, por lo que el lenguaje tiende a ser íntimo o de confianza, motivo por el que tiende a
servirse de la cortesía positiva con desagravio: atiende al interlocutor, está pendiente de sus
deseos y necesidades, presupone un terreno común con el receptor, usa marcadores de
identidad, bromea, asume reciprocidad, tiende a ser optimista y evita en la medida de lo posible
el desacuerdo. Para Tannen (1986: 15-16), se trata de una estrategia del tipo involvement.

El conocimiento de estas diferencias discursivas es esencial para el buen término de las


relaciones económicas, profesionales y sociales, por lo que es crucial incluir los anisomorfismos
interlingüísticos de la cortesía verbal en un curso de IPA.

Igualmente fundamentales son la paralingüística53, la proxémica y la kinésica54. Aquí se da


también un importante anisomorfismo cultural: la cultura anglosajona en sus intercambios
comunicativos prefiere mantener una distancia física con el interlocutor, distancia que considera
parte de su propia individualidad. Cuando un interlocutor procedente de otra cultura “viola” ese
espacio transpasándolo y acercándose más de lo debido, el “agredido” interpreta ese acto
como una intromisión en su privacidad, lo cual le resulta cuando menos molesto, e incluso
puede llegar a interpretarse como una falta de respeto. Esta es una diferencia típica entre la
cultura mediterránea y la anglosajona: los latinos se tocan, guardan mucha proximidad en los
intercambios comunicativos y hablan alto; los anglosajones habitualmente no se tocan, guardan
las distancias y hablan bajo. De hecho, Tannen (1986) afirma que los nórdicos piensan que los
latinos están siempre enfadados porque hablan muy alto, y a los latinos les da la impresión de
que los nórdicos son fríos y distantes.

Como vemos, es imprescindible incluir todos estos aspectos en un curso de IPA para no
malinterpretar actos comunicativos y para saber actuar correctamente en reuniones o
negociaciones de carácter internacional.

53
Para Lyons (1977/1993: 64, cf. Richards et al. 1985: 206) a su vez incluiría “non-prosodic verbal
phenomena (variations of pitch, loudness, duration, etc.)” y “non-vocal phenomena (eye-movements,
head-nods, facial expressions, gestures, body-posture, etc.)”. Alcaraz & Martínez (1997: 114), sin
embargo, separan estos factores en: “paralingüística (carraspeo, modulaciones de la voz, etc), y kinésica
(movimientos faciales, dirección de la mirada, etc.)”. Para Crystal (1985: 171), la kinésica incluiría los
gestos corporales y la proxémica (espacio, posición o distancia que, conscientemente, los interlocutores
guardan entre sí).
54
O “cinésica”, (cf. Alcaraz & Martínez, 1997: 111, 315 y 473).

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Patricia Pinar Gomez


English for Psychology

Key nouns in academic...


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Key nouns in academic English (nombres clave en inglés académico)

Nouns referring to ideas

Noun Nombre Ejemplo

subject tema / She wrote an article on the subject of class.


asunto

theme tema / The theme of the poem is emigration.


asunto

topic tema / The students were given a list of essay topics.


asunto

theory teoría Political theory is a popular undergraduate subject.

Einstein's theory of gravitation has been questioned


recently.

model modelo The model of climate change presented in the Stern


Review seems to be becoming a reality.

nature naturaleza The book is called The Nature of Intelligence.

principle principio Human behaviour is based on the principle of least effort.

issue cuestión There was a lively debate on the issue of globalization in


the seminar yesterday.

Nouns connected with ideas and phenomena

Noun Nombre Ejemplo

aspect aspecto Repetition is an important aspect of speech development


in children.
[Link] 1/3
5/10/2020 pages

feature característica Automatic backup is a feature of the new software.

scope ámbito The political motives for the government's actions are
beyond the scope of this essay.

pattern patrón The study revealed a pattern of results which could be


interpreted in either two ways.

number nivel, During 2005, the number of violent attacks increased to


cantidad, an alarming degree.
número

Nouns referring to ways of thinking, processes and activities

Noun Nombre Ejemplo

significance trascendencia Micro-organisms in water: their significance and


identification

identification identificación Micro-organisms in water: their significance and


identification

assessment evaluación Renewable energy: a critical assessment of recent


research

case caso The Case for Change: Rethinking Teacher


Education. Towards a New Approach

approach aproximación The Case for Change: Rethinking Teacher


Education. Towards a New Approach

perspective perspectiva Perspectives on Ecological Management: A study


of public awareness of river pollution

awareness conciencia Perspectives on Ecological Management: A study


of public awareness of river pollution

view visión Citizens' Views on Healthcare Systems in the


European Union

[Link] 2/3
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research investigación Epidemiological research into/on asthma and


allergic disease: establishing a standardised
methodology

methodology metodología Epidemiological research into asthma and allergic


disease: establishing a standardised methodology

[Link] 3/3
5/10/2020 pages

Patricia Pinar Gomez


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Key verbs in academic...


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Key verbs in academic English (verbos clave en inglés académico)

Verbs for structuring academic assignments

Verb Verbo Ejemplo

discuss discutir Discuss some of the problems involved in


investigating attitudes to diet and health. Write a
critical review of an investigation you have read
involve implicar
about, or describe an investigation you yourself could
conduct. Consider the advantages and
investigate investigar disadvantages of different methods.

conduct llevar a
cabo

consider considerar /
tomar en
cosideración

illustrate ilustrar Starting from rest, an aircraft accelerates to its take-


off speed of 60ms-1 in a distance of 900 metres.
assume asumir Illustrate this with a velocity-time graph. Assuming
constant acceleration, find how long the take-off run
lasts. Hence calculate the acceleration.
find encontrar

calculate calcular

demonstrate demostrar The fact that nations agree to follow international law
demonstrates that we can identify ideals that are
trans-national and trans-cultural. how far is this
identify identificar
statement true? Critically analyse any recent event
which supports or challenges the statement.
analyse analizar

support apoyar

[Link] 1/3
5/10/2020 pages

challenge cuestionar

examine examinar Examine how industrial growth has affected any two
developing countries. Provide statistical evidence
where necessary and include a discussion of likely
affect afectar
future trends.

provide proporcionar

include incluir

More key verbs

Verb Verbo Ejemplo

develop desarrollar In developing methods to explain the significance of


health status measures, one can classify ways of
establishing quality of life into two main types.
classify clasificar

establish establecer

account explicar The length of time spent on the tasks may account for the
for decrease in motivation which was seen in many of the
participants.
see ver

present presentar The data presented in Chapter 3 showed that the age of
the subjects was not the main factor.
show mostrar

attempt intentar Political theory attempts to build bridges between different


schools of political thought.

Verbs which combine with noun forms of key verbs

Verb Verb+noun Ejemplo

explain give/provide/offer The model provides an explanation for the


an explanation differences between the two sets of data.
(of/for)
[Link] 2/3
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explore carry out an Kumar carried out an exploration of music


exploration (of) genius.

emphasise place/put The hospital puts a lot of emphasis on training


emphasis (on) nurses.

describe give/provide a The book gives a description of modern Europe.


description (of)

[Link] 3/3
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Patricia Pinar Gomez


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Key adjectives in academic...


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Key adjectives in academic English (adjetivos clave en inglés académico)

Adjectives and prepositions

Adjective Adjetivo Ejemplo

relative to relativo a Language development is conceived as relative to


one's own past performance, or relative to that of
others.

relevant to relevante How can we make science relevant to


para environmental policy? Poor communication between
scientists and politicians is characteristic of the
situation today.
characteristic característico
of de

specific to específico de Some of the responses to the questionnaire were


specific to young male respondents. Others were
common to all the respondents.
common to común a

appropriate apropiado We need to plan technologies which are


to para appropriate to the needs of small farmers. It was
typical of the farmers in the study that they had a
negative attitude to technology.
typical of típico de

Adjectives and their opposites

Adjective Adjetivo Ejemplo

abstract abstracto We cannot discuss drug abuse as an abstract


problem without considering concrete examples of
abuse and their social consequences. Abuse is rarely
concrete concreto
a simple issue; it usually results from a complex set
of circumstances. Both quantitative and qualitative
simple simple research is necessary to gain a full picture of the
situation. By combining research methods, we may
[Link] 1/2
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complex complejo obtain an accurate picture of the causes and results


of abuse, in contrast with the inaccurate
assessments which often result from purely
quantitative cuantitativo
quantitative studies. A significant amount of fear and
prejudice surrounds the notion of abuse, and the
qualitative cualitativo media have a role which is also not insignificant in
promoting such fears. The dissertation concludes that
rough estimates of the number of drug addicts need
accurate preciso /
to be made more precise by properly defining
veraz
addiction.

inaccurate impreciso /
no veraz

significant significativo

insignificant insignificante

rough a grandes
rasgos

precise preciso

Other important, frequent adjectives and typical combinations with nouns

Adjective Adjetivo Ejemplo

apparent aparente There was an apparent discrepancy between the two sets
of results.

potential potencial We noted a potential problem with the experimental design


which we had to deal with first.

principal principal The principal cause of the failure was a sudden


temperature change.

rigorous rigoroso The research used a rigorous methodology which had


been tested on many occasions.

[Link] 2/2
5/10/2020 pages

Patricia Pinar Gomez


English for Psychology

Key adverbs in academic...


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Key adverbs in academic English (adverbios clave en inglés académico)

Adverbs that compare

Adverb Adverbio Ejemplo

comparatively en Our sample was relatively / comparatively


/ relatively comparación small.
con /
relativamente

especially / especialmente The process was not especially / particularly


particularly / difficult.
particularmente

somewhat algo , un poco When we tested younger boys, we obtained


(opposite: (ligeramente somewhat / considerably different results.
considerably) informal)
(antónimo:
considerable)

primarily principalmente Amir is primarily interested in bio-physics.

mostly / en gran parte, The research was largely / mostly successful.


largely casi (pero no
del todo)

directly directamente The illness in (in)directly linked to poor housing.


(opposite: (antónimo:
indirectly) indirectamente)

Adverbs that relate to numbers or time

Adverb Adverbio Ejemplo

File failed to load: /extensions/[Link]


approximately aproximadamente There are approximately 20 varieties of bird
[Link] 1/3
5/10/2020 pages

in this species.

precisely exactamente There are precisely 48 different managerial


posts in the company.

frequently frecuentemente Interviewees frequently misunderstood one of


the questions.

eventually finalmente / más We eventually obtained the results we were


tarde hoping for.

ultimately finalmente Ultimately we plan to repeat the experiment.

Adverbs that relate to how things are stated

Adverb Adverbio Ejemplo

essentially esencialmente, Hall's latest article essentially differs from his


basicamente earlier work in that it is explicitly critical of the
government. Generally, his disapproval of their
policies was only conveyed implicitly in his
explicitly explicitamente,
previous writing, but here he specifically
abiertamente
condemns their handling of a number of issues.

generally generalmente

implicitly implícitamente

specifically especificamente

Adverbs that restrict or limit

Adverb Adverbio Ejemplo

merely simplemente, The medication will merely make the symptoms


sólo bearable; it will not cure the disease.

simply simplemente The exam results were simply dreadful.

File failed to load: /extensions/[Link]


hardly casi nunca The tribe has hardly ever had contact with the outside
[Link] 2/3
5/10/2020 pages

ever world.

File failed to load: /extensions/[Link]

[Link] 3/3
5/10/2020 pages

Patricia Pinar Gomez


English for Psychology

Body parts (partes del cuerpo)


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Body parts

Partes del cuerpo

[Link] 1/1

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